Domingo Alberto Estrianquer
Pícaro que adopta distintos papeles y disfraces para robar y engañar.
Alonso de Castillo Solórzano
Notice
Below is an unreviewed automatic summary of the work, generated with ChatGPT from the available text. It may include errors and omissions. If you detect problems or inconsistencies, we would be grateful if you contacted us so that we can incorporate updates.
Suggested citation
Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
Domingo, hijo de dos emigrantes de Ponferrada y criado en Madrid por un soldado, se convierte en paje burlador. Sus disfraces y robos lo llevan de la corte a Lisboa y Évora, donde explota el miedo a la Inquisición. De vuelta en Madrid pierde su dinero, es descubierto y denunciado por Cosme y termina condenado a azotes y galeras.
Dominga y Marcos dejan Ponferrada para buscar mejores condiciones en Madrid, donde nace su hijo Domingo. Por su pobreza lo abandonan a una puerta y un soldado de la guarda tudesca lo recoge, lo cría y le da su propio nombre. El muchacho aprende con rapidez, pero se muestra inclinado a las burlas y a apropiarse de lo ajeno. Al morir su protector entra como paje al servicio del conde de Oñate. Allí utiliza un disfraz de mujer para engañar a un compañero y recibe un castigo que lo impulsa a vengarse del maestresala, don Cosme.
Domingo se alía con Teodora para hacer creer a Cosme que una dama principal corresponde a sus pretensiones. El dinero que consigue mediante esta ficción permite que huya con la criada, pero, después de que la golpee en una venta, ella escapa con otro hombre y con buena parte de los bienes. En Lisboa se hace soldado y se une a Carranza, con quien roba a un clérigo aprovechando su afición a unos perros. Ambos continúan sus fraudes mediante falsos indicios inquisitoriales y, en Évora, Domingo se hace pasar por comisario del Santo Oficio para apoderarse del dinero de un mercader.
Los dos ladrones vuelven a Castilla y llaman la atención en Toledo por el oro que pierden en el juego. Tras una nueva fuga, llegan a Madrid, donde Domingo reconoce el peligro de encontrar a Cosme; poco después, Carranza lo abandona y se lleva la moneda guardada en su jubón. Domingo recurre entonces a un disfraz de viuda para pedir limosna, pero la ronda descubre su voz y su barba y lo conduce a la cárcel. Allí Cosme lo reconoce y denuncia el robo anterior. La prueba judicial produce una condena de doscientos azotes y seis años de galeras, donde el narrador afirma que todavía continúa haciendo burlas a sus compañeros.
Pícaro que adopta distintos papeles y disfraces para robar y engañar.
Maestresala burlado y robado que reconoce a Domingo y lo denuncia.
Criada que colabora en el engaño a Cosme y después huye con el dinero.
Soldado y cómplice de los robos en Portugal que termina estafando a Domingo.
Padres naturales que abandonan al niño por su pobreza.
Padre adoptivo que cría y educa al protagonista.
Ciudad de la crianza, del servicio como paje y de la captura final.
Espacios de la fuga con Teodora y de la separación de los amantes.
Ciudad de la vida militar y del robo al sacerdote.
Lugar donde el falso comisario se apodera del dinero del mercader.
Destino de la condena con el que termina su trayectoria.
El protagonista cambia de género y condición aparente para engañar.
La sucesión de fraudes termina con una denuncia probada y una condena.
Teodora y Carranza se apropian de lo que Domingo había robado.
Los falsos procedimientos inquisitoriales intimidan a los mercaderes.