Digittol text for Los triunfos que tolctonzto el celo solo juzgtor puede el cielo | BITESO
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Digittol text for Los triunfos que tolctonzto el celo solo juzgtor puede el cielo

Publication date: August 22, 2026

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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Los triunfos que alcanza el celo solo juzgar puede el cielo. BITESO, 2026. URL: https://etso.es/biteso/los-triunfos-que-alcanza-el-celo-solo-juzgar-puede-el-cielo.

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LOS TRIUNFOS QUE ALCANZA EL CELO SOLO JUZGAR PUEDE EL CIELO

Home

Ptog. 1

6

231

Los triunfos que alcanza el celo / solo juzgar puede el cielo.

Diálogo cómico, armónico, que a la celebridad del día del Rey Nuestro Señor don Felipe Quinto (que Dios guarde) se ha de representar, y cantar por los Serenísimos Infantes de Castilla, en el Real Sitio de Aranjuez en 1º de Mayo de 1737.

[Sello: BIBLIOTECA NACIONAL]

Interlocutores

Apolo....... El señor infante don Felipe.

Mercurio.... El señor infante don Luis.

Terpsícore.. La señora infanta doña María Teresa.

Calíope..... La señora infanta doña María Antonia.

Acto primero

Estando el teatro de bosque vistoso, sale Mercurio con alas en los pies, y en el capacete, y el caduceo en la mano.

Tomo 5º - 6ª

Jornada primera

Ptog. 2

Mercurio.

¡Ha del sagrado monte, cuya altiva,

feliz, gloriosa, inaccesible cumbre

goza por especial prerrogativa,

centro animado de divina lumbre!

¡Ha del Olimpo, en quien de planta esquiva

diadema ciñe, que su honor encumbre

el que es Monarca de uno y otro polo,

Délfico Numen, soberano Apolo!

Canta el Coro dentro.

Coro.

Al trono de luces

que unidas esmaltan,

su vesta con flores,

con perlas Castalia,

¿quién es el que llega?

Representa Mercurio.

Mercurio.

Mercurio es quien llama.

Coro.

Pues grato, y afable

reciba, y aplauda

el Délfico Numen

al Numen de Arcadia.

Mientras acaba de cantar el Coro se corren los bastidores forales, y aparece el Monte Parnaso dividido en sus dos cumbres, y en la de su derecha estará el caballo Pegaso, y entre las dos cumbres sentado en un peñasco Apolo, coronado de laurel, cercado de las Nueve Musas, y en la mano derecha tendrá una lira; y al pie del monte estarán las tres fuentes, Aganipe, Castalia, y Elicona; y en sus márgenes algunos cisnes, en que figuran los ingenios.

232

Representa Apolo desde el peñasco.

Apolo.

Aunque por divina ciencia

tu intención mi ser alcanza,

pues mis luces desvanecen

la nube de la ignorancia;

las leyes de embajador

te obligan a declararla:

esto sentado, refiere

de llegar aquí la causa.

Mercurio.

Júpiter, Deidad suprema,

en nombre de la sagrada

multitud, que de su imperio

venera aun las circunstancias,

como a mensajero suyo

que te haga saber me manda,

pues eres Padre del día

en que la gloriosa España

lealtades reverentes

Ptog. 3

Mercurio.

tributa al mayor Monarca,

que es bien que en festivos cultos

rinda el soberano alcázar

sacrificio, en cuyo incendio

se inmortalice la llama.

Mientras representa Apolo lo que se sigue, va bajando al tablado, seguido de las Musas.

Apolo.

Si el más humilde holocausto

se hace digno de las aras

en la obediencia, la mía

por víctima se consagra;

y puesto que mi elección

los Dioses hoy tanto exaltan

que hacen, que a mi rendimiento

autorice su confianza,

de Música, y Poesía,

cuyas singulares gracias,

si una, Terpsícore alienta,

otra, Calíope ensalza,

he de formar un compuesto,

que aunque limitado, aplauda

glorias, que en el referirlas,

solo hay la acción de admirarlas.

Y ya que para el intento

tan pronto el afecto se halla,

que hace la esperanza pena,

siendo gloria la esperanza,

de Terpsícore cadencias

céfiro vuele en sus alas.

Terpsícore.

Obedecer pretendo,

pues no yerra, quien yerra obedeciendo,

y así mi fe dedicaré segura

en el ala veloz de mi dulzura.

Aura.

Dominará mi acento

la esfera luminosa,

y al ave, que en el viento

camina presurosa,

mi voz suspenderá,

para que así consiga

que un fiel afecto siga

el bien, que alcanzará.

Aparte.

Mercurio.

¡No bastaba su hermosura

sin añadirla esta gracia!

Aparte.

Hablando con él.

Calíope.

Llevado de la armonía

Mercurio en mí no repara.

Si la suspensión permite

advertencias bien fundadas,

Ptog. 4

Calíope.

(Supuesto ser la belleza,

de tal primor adornada

activo imán, que el sentido

violentamente arrebata)

es innegable principio,

que sin voz la consonancia,

aunque es un hermoso cuerpo,

es al fin cuerpo sin alma.

Aparte

Hablando con ella

Mercurio.

Entre la atención, y afecto

la diferencia me valga.

Si los acasos te ofenden,

hermosa Deidad, repara,

que no es sacrílego el culto,

que igual se ofrece en dos aras,

cuando de ídolos distintos

solo a la unión se consagra.

Hablando con Calíope

Hablando con Terpsícore

Apolo.

Supuesto que es el empeño

de oír una empresa tan alta,

fío de tus elocuencias

el fin de mis esperanzas,

y de tu genio, el agrado,

que de Mercurio la instancia,

pues llegó a ser admitida,

no llegue a estar desairada.

Vase Apolo seguido de las Musas excepto Calíope que se queda con Mercurio.

Aparte

Mercurio.

Neutral entre dos afectos

que mi inclinación arrastran

voy, y hasta ver cuál vence,

cautelosa fe, constancia.

Calíope.

Aunque de la dulzura,

la discreción, agrado, y hermosura,

ha admirado un compuesto,

sepa, también hay mucho de loco;

y para que mejor pueda contarlo

lo que no pudo ver llegue a escucharlo.

Aria.

Vase

Calíope.

Si el Céfiro hiere

la dulce voz mía

dará a quien la oye,

si grave, armonía,

si alegre, placer.

Con esta hermosura,

con este donaire,

la misma dulzura,

con ser cosa de aire

no tiene que ver.

mirando adentro

Mercurio.

Aguarda, detente, espera,

veloz a mi acento iguala,

y así es preciso el seguirla,

porque pueda asegurarla,

Ptog. 5

Folio 235 en la esquina superior derecha.

Mercurio.

que en mí su noble respeto

la indiferencia no agravia.

Vanse.

Salen Apolo por un lado, y Terpsícore por el opuesto, sin que hasta su tiempo se vean.

Apolo.

Dudosa fantasía,

poderosa inquietud del alma mía.

Terpsícore.

Fantasía dudosa,

del alma mía inquietud quejosa.

Apolo.

De Mercurio el cuidado

en Terpsícore sigue el dulce agrado,

Terpsícore.

De Mercurio lo atento

es ciega confusión del pensamiento,

Aparte.

Apolo.

Mas Terpsícore viene,

y así disimular solo conviene.

Terpsícore.

Pero allí viene Apolo,

y así disimular conviene solo.

Recatada.

Terpsícore.

¿Qué causa al bosque tu cuidado guía?

Recatado.

Apolo.

Buscando tu beldad aquí venía,

que no descansa un corazón ansioso

cuando el cuidado turba su reposo,

dígolo, por la empresa que te fío,

remitiendo mi acción a tu albedrío.

Aria.

Apolo.

Note mi prenda el celo,

con que mi fe rendida

sigue un dichoso anhelo,

que al cielo le agradó:

Goce el aplauso, y gloria

quien a mi afecto unida

de Ana en mortal memoria

feliz se coronó.

Vase.

Terpsícore.

Si Anfión en Tebas levantó

los muros, y

alumno siendo del aliento mío,

trofeos más seguros

me ofrece el Monte, me tributa el Río,

para que sea uniendo los primores,

Jardín el Río, sus peñascos flores;

y más cuando en el Triunfo que os aclama

armonía es mi voz, eco la fama.

Aria.

Terpsícore.

Del viento inconstante

Eco.

Constante

Aria.

Terpsícore.

el ámbito hueco

Eco.

eco

Aria.

Terpsícore.

Mi voz poblará

Eco.

hará;

Aria.

Terpsícore.

Cenit melodía

Ptog. 6

Terpsícore.

mi dulce armonía

constante eco hará.

Acabada el aria se entra Terpsícore, y al mismo tiempo se muda el bosque en jardín y se finaliza el acto.

Jornada segunda

Ptog. 7

Permaneciendo el teatro de jardín sale Calíope sola.

Calíope.

Amada soledad mía,

en cuyo apacible centro

glorias de lo soberano

no perturban el sosiego;

a ti vengo conducida

de aquel natural afecto,

que inclina la voluntad,

sin ultrajar el respeto;

y puesto que me convida

de Flora, el fragante imperio,

a quien el Mayo tributa

cuantas flores mece el viento,

de su vegetable adorno

formar una cifra quiero,

que pueda sin expresiones

autorizar pensamientos.

Pónese a coger flores, y sale Mercurio al paño, habiéndola escuchado.

236

Mercurio.

Admiración me ha causado

ver igual en un sujeto

lo gracioso en los donaires,

lo profundo en los conceptos.

Coge flores.

Calíope.

Plantas, que al blando Favonio

en retórico silencio,

haciendo lenguas las hojas,

explicando están afectos:

vuestra dicha celebrad,

pues un reverente obsequio

con las flores que hoy desnuda

viste una fe de misterios;

y ya que para la idea,

que ansioso sigue mi anhelo,

en esta unión agradable

asunto logra el deseo:

aliénteme la esperanza

de que a la fama, y al tiempo

lo que el pensamiento oculta

mostrará benigno el cielo.

Vase a entrar por donde está Mercurio, que le sale al encuentro, y ella se detiene.

Ptog. 8

Mercurio.

Milagro de la hermosura,

de la discreción portento,

suspende velocidades

de tu destino, advirtiendo,

que si en ti viven las flores,

quedarán sin ti muriendo.

dale flores

Calíope.

Por librarlas del peligro

las paso a vos, pues bien creo,

que aun ni mueran, ni vivan,

según neutral os contemplo.

Aparte

Mercurio.

Haciendo a expensas bastantes

las frases del rendimiento

cuanto la confianza estimo

se lo remito al silencio:

¡Si Terpsícore lo escucha!

mas temor, disimulemos,

que no ha de poder lo ingrato,

en los que nobles nacieron,

de un agrado bien nacido

derogar los privilegios.

Vase

Calíope.

Esa copia de Amaltea,

que hoy en vuestra mano dejo,

espero sirva algún día

de aplauso al merecimiento.

237

Recitado

Aria

Mercurio.

Enigma de la idea

que ciego ignora quien un bien desea,

de mi ser entre dudas combatido,

pues llenas la atención, llena el sentido.

Si el navegante

que anhela al puerto

se ve ignorante

del rumbo cierto

confuso errará:

Así en la calma,

que infiel desvela

suspensa el alma

duda y recela

si acertará.

Sale Terpsícore que trae un ramo pequeño de laurel

Terpsícore.

La que del triunfo de Dafne

alusión halló mi ingenio,

que a una inteligencia unida

explique varios conceptos;

pues hoy condujo el acaso,

(quizás no sin gran misterio)

adonde mostrar os pueda

Ptog. 9

Folio 238 en la esquina superior derecha, transcripción de página doble.

Terpsícore.

señas de un bien que deseo

tomad esta verde cifra.

Mercurio.

Tanto el favor agradezco,

que en mí...

Terpsícore.

Suspended la voz,

que no es favor advirtiendo,

la esperanza de una gloria

que en vos deposita el celo.

[Vase.]

Mercurio.

Admirado, y advertido

voy, llevando por trofeo,

que el ser parte en vuestro triunfo

me ha de conceder el tiempo.

Terpsícore.

Si a la elocuencia le toca

la expresión de los afectos,

bien fundada es la confianza,

que le da el conocimiento.

Sale.

Apolo.

Estando a tu cargo el logro

del fin, a que ansioso anhelo

las repetidas instancias,

serán injustos recelos;

mas que adviertas solicito,

que aun en dichosos empeños,

no dejan de ser cuidados

gloriosos desasosiegos.

recit.

Terpsícore.

Pierde, Apolo, el cuidado,

pues mi fe se ha declarado;

Alienta la esperanza, en mi confía,

que del triunfo mañana este es el día.

Aria.

[Vase.]

Terpsícore.

Del horror de noche oscura

sale incauto pasajero,

y el temor, que halló primero,

con la luz es ya placer:

Este ejemplo te asegura,

que tu afecto peregrino,

con la ley de su destino,

el recelo ha de vencer.

Apolo.

¡Oh cuánto es grande el poder

de una dudosa esperanza,

pues rinde con lo que anima,

y con lo que alienta engaña!

Dígalo yo, pues con ser

Deidad, a quien en sus aras

Delfos, para culto, enciende

la más reverente llama,

a un vano temor sujeto

preeminencias soberanas.

Ptog. 10

Sale Mercurio.

Mercurio.

Excelso, sagrado numen,

a quien todo el mundo aclama

ya por autor de las ciencias,

ya de la luz por monarca:

supuesto que el desengaño

nos muestra que de la instancia

que por mí te hacen los dioses,

solo se originan varias

enigmas, que el pensamiento,

ni las comprende ni alcanza,

pues cada instante a la duda,

se le añaden circunstancias;

vengo a que elijas un medio,

con que se venzan tan raras

confusiones, porque así,

tú con el empeño salgas,

a mí me alivies la pena,

y a Júpiter satisfagas.

Apolo.

Nadie más que yo desea

lo que tu afecto me encarga,

y así de Themis al templo

vamos, porque su sagrada

inspiración nos revele

secretos, que ignora el alma.

Vanse, y corriendo los bastidores aparece el templo de Themis, y sobre un ara habrá un ídolo, que represente la Justicia, y canta el Coro.

Coro.

Venid, moradores

del orbe, venid

al templo de Themis

su gloria a aplaudir:

venid, y en sus voces

veréis decidir

enigmas, que el celo

llegó a discurrir.

Salen por un lado Terpsícore, y Calíope, y por el opuesto Apolo, y Mercurio.

Terpsícore.

De la influencia de Apolo

vengo a este sitio guiada.

Calíope.

De Apolo vengo hasta aquí

conducida de la instancia.

Apolo.

En tan ciego laberinto

Ptog. 11

240

Apolo.

ha de ser Themis, Ariadna.

Mercurio.

Benigno permita el cielo

sacarnos de dudas tantas.

Apolo.

Suprema sacra Deidad,

a cuyo oráculo encarga

Júpiter omnipotente

la decisión de sus causas:

si a tu templo venimos,

buscando en la soberana

influencia de tu voz

el logro de una esperanza;

y puesto que en lo divino

caber no puede ignorancia,

solo diré lo que al ruego

hace acreedor de tu gracia;

dando, porque más benigno

logre el honor de tus aras,

mi inspiración a las Musas,

que en suaves consonancias

repetirán los motivos

que tan vario empeño causan.

Recitado.

Calíope.

Un afecto ignorado,

de causa superior arrebatado,

por un acaso ordena,

que un jacinto, un clavel, y una azucena

deposite en Mercurio, y yo viva

sin saber el porqué, por vida mía.

Aura.

En tu gloria me intereso,

sé piadosa, sé clemente,

si no alcanzo nada de eso,

porque al fin soy inocente,

y así dígalo tu voz:

Ignorante fui del caso,

si la pena que yo paso

no merece, no, tu olvido,

baste, baste lo rendido,

sino basta lo veloz.

Recitado.

Aria.

Terpsícore.

Un ramo de laurel, que tierno vive,

a Mercurio le di, y él le recibe,

aunque en esto también debió su celo,

a mí la acción, pero el impulso al cielo.

Turbado el reposo,

suspensa la idea,

de un Héroe glorioso

Ptog. 12

Terpsícore.

Aplausos desea,

y todo es dudar;

y así es bien consiga

su amante fatiga

mi fe singular.

Apolo.

Ya que el fin de nuestro intento,

sagrado numen, alcanzas,

tu oráculo en mi respuesta

el triunfo mayor aplauda.

Canta el Coro.

Coro.

Mercurio inspirado

de aliento sutil,

pues es la elocuencia,

responda por mí.

Mercurio.

Qué es esto, sagrados dioses,

que con providencia rara

de luz sobrenatural

sé lo que hasta aquí ignorara.

Los primores de los genios

tan iguales se retratan,

que lo que fue competencia

ya por unión se declara.

El laurel, que en mi poder

depositó la confianza,

vaticina la inmortal

corona, que da la fama

siendo más culto que obsequio

a tan augusto monarca:

El clavel, cuyo encendido

color es en la campaña

señal de que a sangre y fuego

rigurosa lid serrana,

publica de su animoso

corazón la activa llama,

en que su espíritu, fénix,

para renacer se abrasa:

La blanca azucena explica,

con la flor de su fragancia

su celo, que al cielo sube

y con su candidez pura

significa la pureza,

de la justicia que guarda:

El jacinto en quien transforma

la gran madre una desgracia,

que llora sentido Apolo,

compadeciendo a Tesalia,

a la piedad simboliza,

Ptog. 13

Mercurio.

cuya perfección esmalta,

las virtudes, que en él viven,

cediendo en glorias de España;

y pues su nombre glorioso

reverente el orbe aclama,

repitan nuestros acentos

en acordes consonancias.

Representan Apolo y Mercurio, y cantan Terpsícore y Calíope acompañadas del coro.

Todos.

Que ciña triunfante

laurel singular,

que reine dichoso,

que viva inmortal:

gozando en obsequios

de afecto leal,

la fe, que rendida

le llega a adorar,

que ciña triunfante

laurel singular,

que reine dichoso,

que viva inmortal.

finis

Foliación: 242 (en la página derecha)

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