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Digittol text for Ltos tres fineztos del mtoyor tomtonte

Publication date: August 22, 2026

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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Las tres finezas del mayor amante. BITESO, 2026. URL: https://etso.es/biteso/las-tres-finezas-del-mayor-amante.

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LAS TRES FINEZAS DEL MAYOR AMANTE

Home

Ptog. 1

+ Las tres finezas del mayor amante.

Jornada primera

Ptog. 2

Jhs. Ma. Joseph.

+ Auto sacramental título para el Corpus Las tres finezas del mayor amante. Mnemosynon mirabilium Dei Memoriam fecit mirabilium suorum misericors et miserator Dominus escam dedit timentibus se Psalm. 110 Acto 1º Escena 1ª

Tirada una cortina o abierta una nube, como se pueda ha- cer con más comodidad, se descubrirá al son de las chirimías un Rey vestido de una ropa o tunicela blanca, sentado en una silla rica, tendrá su corona imperial, y, cercado de rayos de resplan- dor, al pie del trono estarán en pie la Sabiduría divina vestida de blanco con unas alas, cotas y faldón a lo romano blanco, con es- trellas, calzadillos dorados, toca volante de plata; el Amor divino vestido de morado, tunicela ceñida, un manto con sus lazadas sobre los hombros, un arco en la mano y una aljaba con saetas al hombro.

Rey.

Aunque nuestra bondad pudo obligarme

desde esta luz que habito inaccesible

quiriendo afuera ya comunicarme

a criar lo visible y lo invisible,

y pudiera con esto contentarme

sin quedar más tratable ni accesible,

siendo el timbre y blasón de mi apellido

de inescrutable Rey: Dios escondido

Ptog. 3

Rey.

Con todo nuestro amor nos ha empeñado

en finezas más fuertes y mayores,

de los hombres estoy enamorado,

el Fénix quiero ser de los amores,

que demás de que el hombre está postrado

cargado de trabajos y dolores,

y me lleva el reparo deste empeño

por ser quien soy, me obligo al desempeño.

Su ser quiero juntar a mi grandeza

en la mayor unión que se imagina,

querida habéis de ver esa pobreza,

que vive desterrada y peregrina,

ya mi decreto a ejecutar se empieza

sepa el amor, sabiduría divina,

cuáles son las jornadas que habéis hecho

vestida del recato de mi pecho.

Hágale la Sabiduría una grande reverencia y diga.

Sabiduría.

Yo que salí de tu boca

primogénita y primera,

sobre el ser de las criaturas,

de quien dar a tu amor cuenta,

supuesto el alto decreto

en que resuelves y acuerdas

que el Hijo, que es tu substancia,

y tu imagen verdadera

del yerro que hizo Adán,

se obligue a pagar la deuda,

y siendo ajena la culpa,

tome por propia la pena.

Corrí por obedecerte,

con alas y plantas tiernas,

cielos, tierras, mares, mundo,

aquí centros, y allí esferas;

desde aquel seno de amor

que tiene por brasas perlas

en el Serafín más puro

que más a tus pies se acerca,

hasta la más vil mazmorra

de aquella cárcel eterna,

que mayor confusión viste

y abraza más densas nieblas;

formé de la luz perfiles,

partí del fuego centellas,

medí el cristal de los aires,

sondé el mar millón por legua;

allí entre sus epiciclos,

aspectos y competencias,

ya retrógrados, ya afables,

lustre en los signos, planetas.

Aquí de la flor al fruto

surqué la vena maestra

que humedecida produce

más coronas que cabezas.

Ni le dejé en sus entrañas,

donde son las minas venas,

metal que no quilatar,

médula blanca y bermeja.

El Rey hombre, que la ponga

en sus monárquicas mesas,

me hizo escudriño de honores,

que allá son oro, acá tierra;

por el número de nueve

en las escuadras angélicas,

dentro de tres Jerarquías,

de todas fui inteligencia.

Todo lo he visto y mirado,

y un átomo no me queda

por medir, ni por pesar,

en la entidad más pequeña.

Ptog. 4

Sabiduría.

y en todo (salvo tu gusto

pues en tu omnipotencia

no el obrar si el querer

y consiste en que tú quieras)

Habiendo de darle al Verbo

esposa que le convenga

no para la calidad

sino para la materia

Deste remedio que tratas

que estriba en que no caiga y muera

yo juntara al Ser divino

la humana naturaleza

Pues es más para el Intento

y tienes formado en ella

todo aquello que se busca

todo lo que se desea

sea cautiva la culpa

pero no ha de estar con ella

si ha de juntarse al que es Dios

mas qué querrás que no puedas

presérvale aquella carne

la de este individuo sea

como carne para Dios

como saber la preserva

Sabiduría.

Yo te puedo afirmar

que su donaire me alegra

y que ya están mis deleites

con hijos que de hombres sean

que no les falta a estos hombres

más de que a tu gracia vuelvan

para esta heredad criados

señor vuelvan en herencia

Rey.

Ya no creo que mi amor

se ha de querer replicar

Amor.

Si es mi oficio enamorar

qué he de replicar señor

tu Imagen y Hechura son

y tu mano y poder sea

Rey.

Ea id los dos por la esposa

hágase la Redención

llegó el tiempo estatuido

baje el Verbo sea Dios hombre

désele a su esposa el nombre

que le tengo concedido

y vosotros id a dar

el parabién a la luna

que al sol que es único es una

Amor.

Privilegio singular

Música de chirimías, ábrese todo.

Escena Segunda.

Sale la Naturaleza humana, de negra, vestida de pastora a la sayaguesa, cantando, y adentro le responden.

Villancico.

Naturaleza.

Duelos me hicieron negra

que yo blanca me era

Copla.

Sola.

Antes que pecara Adán

era nieve no pisada

fue mi hermosura extremada

fue mi donaire galán

después que tributo dan

los hombres a este traidor

quedé con este color

y espero a cuando Dios quiera

Respuesta.

que yo blanca me era

Ptog. 5

Sale la Culpa, vestida de negra de bocací, con una tenaza, con unas llaves y bastón en la mano.

Culpa.

¿Para veyaca, con quién

tá parlando, gigantalza,

quien cada musican primamo

danla canpasso y lacayan?

Tá buena vida, esta perra,

ziempre floxan, holgazanan,

ziempre mano sobre mano;

no zabe, perra veyaca,

que za tuya escrava mía;

aqueca yo su alcandaya,

Ze la Culpa crïoma,

parienta de la gran Diabla,

demonicauza da Infierna,

turo alcahuite mostaza;

hizo a Zufrán piropejan

puro yesca abrazando;

no hay tan fuerte cagarero

que zi allá vas no te abatta

a mi mandar y poder

en nuesa lymba tiznada.

Naturaleza.

Señora, ten compasión,

confieso que soy tu esclava,

y yerros de mis mayores

me trajeron a tu casa.

Mas soy de casta de Reyes

y mi condición hidalga,

hecha a la imagen de Dios,

de quien fui criatura y dama.

Culpa.

Tengo gran culpa, zoberbian,

no lo tienen, tu veyaca,

zi aquella tu agüela Adam

y lan Eva zadezmanda

zi comen vedadan fruta,

gran golozinan boracheza,

del árbol que vedan Diosa

tragan, a boca un manzana,

zi lon comen, y longormen,

zi lon hurtan, que lon pagan;

trabaja, trabaja, perra,

po que zi onavez te hallan

mi zuradan y zerenan,

que cancantan, y lan baylan,

no te dejaran cabellan,

ni canillan en la cara.

Comer de tu zodatuna,

zi quieres comer, trabaja.

Vase la Culpa amenazándola, y tirándola; ella hace que llora, y mire al cielo.

Naturaleza.

Ay lamentables días,

ay ojos hechos fuentes,

cielo, si no eres sordo, óyeme tierno,

suban a tu cristal lágrimas mías;

embía al deseado

remedio de los males que he llorado.

Ven y quita, cordero,

la manzilla lastimera

que ha buelto esclava, a aquella digna, hermosa

imagen del Retrato Verdadero

de tu misma hermosura,

formando en mí a tu imagen tu criatura.

Basta, Señor, consuela

a la desconsolada

en esta peña muda y olvidada,

del cuydado y dolor que me desvela,

que yo, entregarme al sueño,

cese esta esclavitud, amado dueño.

Ptog. 6

Ha de haber una tramoya en forma de peña; pintado el lien- zo de fea color, siéntase allí en un asiento como canto, y quede dormida.

Salgan La Sabiduría Divina y el Amor Divino, y miren.

Sabiduría.

Basta, riguroso Amor,

ver la esclava lastimada

con triste y negro color

en su peña transformada

y escondida en su dolor;

mira el villano vestido,

y el color desparecido

a la luz que le eclipsó,

que, el pensar que la perdió

sin que duerma, la ha dormido.

¡Oh afeada hermosura,

oh bocado desbocado,

oh aventura, desventura,

fuerza, efeto de pecado,

negra el ánima blanca!

La imagen desvariada

con tan estraño color,

¿qué dizes?, ¿qué te parece?

Amor.

Que el verlo me enternece,

que es todo terneza, Amor;

mira cómo has de hacer,

que está solo en tu poder

vuelva a lo que solía ser,

si a tu ser la has de juntar,

el que, Dios, sin saber,

pues lo quiere y puede Dios,

y a esto venimos los dos,

pues puedes, a obrar empezar.

Sabiduría.

Humana natura será,

hoy quiero volverla a ver.

Suene música, y al son de las chirimías se tire una cortina, y se descubra una imagen de la Limpísima Concepción, dentro de la peña pintada.

Sabiduría.

Mira en las entrañas de Ana,

Amor.

formada Amana,

que, aunque aquella es carne humana,

como es carne, y hermana,

sale libre y triunfa ufana,

y aunque a mí me ha de costar,

el preservarla, pagar,

el haverla preservado

la culpa no la ha tocado.

Cúbrase el lienzo de la Concepción, con la mesma música.

Amor.

Ya no hay más que desear,

solo me resta poder,

pues hoy muestras tu saber,

que a la pastorcilla verla

vuelta de esclava, eres bella,

pues que del sol lo ha de ser.

Sabiduría.

En su inocencia adormida,

de la justicia vestida,

en que la crió Criador,

la puedes mirar, Amor.

Dé vuelta la peaña de la tramoya, y parezca en la tramoya, cercada de resplandor, una pastorcilla muy hermosa vestida de blanco, y azul celeste, sentada y dormida, y al son de la mesma música con que se volvió, se vuelva a desaparecer la pastora hermosa, y vuelva la tramoya, sino pastora negra como se estaba, de peña en la tramoya.

Amor.

Yo la vi, y esta escogida

para Verbo Eterno,

heredero del Padre,

que pisa estrellas, divina y Madre.

Ptog. 7

Amor.

Ya que con la divisa

de limpia y Virgen Madre

sin que la toque un átomo del infierno

podéis volar al cielo

allá van mis saetas, haced vuelo.

Ponga una saeta en el arco y tírela hacia arriba.

Amor.

Bajad, enamorado,

y recibid mi herida,

pues todo sois amor, y bajad luego

en mi amoroso fuego,

os contemplo encendido y abrasado.

Sabiduría.

Y amor, que ya este amante

baja alegre con paso de gigante.

Vanse.

Fin del 1.º acto.

Jornada segunda

Ptog. 8

Acto segundo.

Escena 1.ª

Salen por la parte de la montaña de las manos Cristo de pastorcico, pero vestido rico, y la Naturaleza humana de pastora hermosa.

Cristo.

Ya esposa, mi amor te abona,

dos naturalezas son,

pero es una la persona.

Y esa es divina, esta unión

te ilustra, te honra y corona.

Yo de tu carne vestido,

a ser verdad he venido

lo que el hombre y mundo quiere,

Dios nace, padece y muere.

Naturaleza.

Mucho me has enriquecido,

mi padre el linaje humano

aunque preso a la tierra.

Cristo.

Pues yo a padecer me allano,

el limbo despojaré,

verase libre y ufano.

Naturaleza.

Ya en tus finezas consiento,

dime por darme contento

vienes de asiento.

Cristo.

Querida,

treinta y tres años de vida,

vida será en ti de asiento.

Naturaleza.

Con tanta seguridad

bien es gozar tus favores.

Siéntense.

Cristo.

Pues que gusta esta beldad

haz un estrado de flores,

compón esta vanidad

de jazmín, murta y verbena,

del alhelí y azucena,

nardo, lirio, clavel, rosa,

toda amiga, eres hermosa,

y estás de donaires llena.

Naturaleza.

Todo eres hermoso, amado,

los arroyos hacen salva,

dosel las flores del prado.

Cristo.

Tu risa es cual la del alba.

Naturaleza.

Tu luz la del sol dorado,

como el oro es tu cabello.

Cristo.

Cristal y nieve es tu cuello,

siéntate, esposa querida.

Naturaleza.

Alma de la misma vida.

Cristo.

Luna pura.

Naturaleza.

Norte bello.

Ptog. 9

Cristo.

¿Qué hay en mía, Salamite,

de los pies a la cabeza,

que al gusto mi razón quite?

Todo es beldad, fortaleza;

no hay valor que se limite.

Tuyas mis riquezas son;

ven a tu coronación,

que ya mi amor te la da,

de lo mejor del maná,

de Henir y de Hermón.

En cuanto dice esto, vaya como que coge flores, y haga una guirnalda, y póngasela en la cabeza.

Entren la Malicia judaica, vestida de villano, y la Inocencia, vestido de villano gracioso y tosco; traiga la Malicia un cabrito atado, y la Inocencia un cordero.

Malicia.

Perdonen sus indulgencias.

Inocencia.

Malicia judaica, a espacio,

perdonen sus indulgencias.

Malicia.

Y serán más de palacio

todas vuestras inocencias.

Inocencia.

No me tirarán codicias,

ni injusticias ni avaricias

como a vos, judío honrado,

que siempre os habéis preciado

de maldades e inmundicias.

Cristo.

Pastores, gente aldeana,

de mi esposa y mi hermana,

¿qué queréis, qué nos pedís?

Inocencia.

¿No le miráis, no le oís,

qué lengua tan soberana?

¿No es el pastorcillo lindo?

¿No tiene ella lindo fin?

Pardiobre, a entrambos me rindo.

Malicia.

Si es su hermana o su mujer,

Malicia.

ahora no lo deslindo.

Inocencia.

No se os quedará entre dientes,

que a fe que vuestros parientes

bien fuerte lo deslindaron.

Malicia.

¿Cuándo?

Inocencia.

Pues, ¿que no mataron

mil muchachos inocentes

por dar con la pastorcilla

y el pastor?

Malicia.

No esté turbado

con la estrella.

Inocencia.

¡Oh, maravilla!

Herodes salió estrellado

y volvió hecho tortilla.

Malicia.

En todo hay sus dulces y agrios.

Inocencia.

¿No queréis oír milagros?

Malicia.

Los míos mal los creyeron.

Inocencia.

Con todo, a Herodes le dieron

a mamar los Reyes Magos.

Malicia.

¿Cómo de eso hizo Dios

por mi gente en el desierto?

Inocencia.

Y esto para entre los dos,

como disteis a Urías muerto

contra Dios, ellos y vos;

mira, y os tapa los oídos,

o perdona los zumbidos.

Malicia.

Mis parientes, ¿qué hicieron?

Inocencia.

Grandes idólatras fueron

y muy desagradecidos.

Cristo.

No haya más, por vida mía.

Naturaleza.

Todo es paz, mi amado esposo.

Ptog. 10

Naturaleza.

sus labios son cortesía.

Cristo.

Sin lenguaje malicioso

decidnos vuestra porfía,

ponerlos en paz espero.

Inocencia.

Mire, de balde le quiero

bien.

Cristo.

Vuestro afecto recibo.

Inocencia.

Malicia apostó escudero,

y yo aposté este cordero,

que es rehierta entre los dos;

el cual, Malicia, es pueta,

él diz.

Cristo.

Decídmelo vos.

Inocencia.

Diz Malicia que es poeta.

Malicia.

Yo, que es profeta de Dios,

digo, sabelo habrás.

Inocencia.

Yo se lo sabré endilgar,

no me enguillocéis, judío,

que yo en el calibre mío

me lo sabré enguillotrar,

yo digo que no es Golías.

Malicia.

Sos un asno, decí Elías.

Inocencia.

Y aun otros decir quisieron

que es chirimías.

Malicia.

Dijeron

otros que era Jeremías,

y el Bautista, que el desierto

dejó y salió a predicar.

Naturaleza.

Ninguno ha dado en lo cierto.

Cristo.

¿Vos qué osáis afirmar?

Inocencia.

Paz, que pienso que yo apunto,

su amor me tiene cautivo,

aunque yo piedra.

Malicia.

Es altivo.

Inocencia.

Y yo sé que es linajudo.

Naturaleza.

Quien es mi esposo.

Inocencia.

Sesudo.

Cristo.

¿Quién soy?

Inocencia.

Hijo de Dios vivo.

Malicia.

Todo eso verdad tuviera

si el Mesías que esperamos,

como vos confesáis, fuera.

Inocencia.

¿Qué esperas si le gozamos

vestido de esta manera?

Andan cojos, hoy ven ciegos,

hablan mudos diferentes,

tienen paz mil desasosiegos,

vienen de todas las gentes,

y cúmplensele sus ruegos.

Si es respuesta dada a Juan,

¿qué hay que esperar?, ¿no se dan

juntos a las profecías

los milagros de estos días,

noticia de que es Dios dan?

Téngole por Redentor;

pues sos tan esperador,

más que no esperáis, mezquino,

dos lunadas de tocino

que os huera harto mejor.

¿Quién ganó?

Naturaleza.

Gana el cordero.

Cristo.

Inocencia, es verdad.

Ptog. 11

Cristo.

solo a ti mostrarla quiero

pues de la gentilidad

me reconoces primero,

presto verás, lo que pasa,

Malicia, entretener casa.

La Inocencia triunfará.

Malicia.

mas que de fuera vendrá

el que nos eche de casa.

Inocencia.

pues ¿qué piensas? ten cuidado,

el chivo que os he ganado

van a traérosle a tocino?

Cristo.

en mi Bautismo divino

y en el tabor ilustrado

veréis quién soy, ven esposa.

Naturaleza.

en seguirte soy dichosa.

Inocencia.

¿no me dais el chivo?

Malicia.

yo

pues ¿en qué me condeno?

Inocencia.

vuestra palabra es donosa.

Malicia.

En el asno le he echado

y volverme yo mi cadena

quiero,

que vos como vais sobre asnas

querréis asarle las palmas

y yo guardarle entero.

Vanse.

Sale el Linaje humano con una cadena al pie.

Linaje.

Cuando, sacro cordero,

vestido de este traje,

repararéis el daño que padezco,

vuestra palabra espero,

y que mi humano linaje

en esta esclavitud presa os busco.

esforzad mi paciencia

de la deidad suprema presencia.

Entre la Naturaleza humana.

Naturaleza.

Padre, ¿qué sientes? ¿qué lloras

cautivo? ¿qué prisiones veo?

Dios me socorra las horas.

Linaje.

hija, clama mi deseo,

pídele a él que adoras,

Al Verbo, que te has rendido,

ya de esta carne velado,

pídele la brevedad,

muestre a esa riguridad,

pues ya como hombre ha nacido.

Pues ya a padecer se ofrece,

pues tantos milagros obra,

tantos prodigios padece,

pues que su palabra es obra,

si mi llanto le enternece.

Venga a romper la prisión

este cordero león

el que sea él como medio,

pues es santo remedio

en su muerte y su pasión.

Tocan cajas adentro a orden.

Naturaleza.

Deja el llanto, padre amado,

que ya se ha llegado el día

que te verás remediado,

yo voy en su compañía

adonde va desvelado

y hace honroso empleo

sale al calvario a torneo

con el Infierno y la muerte

la cruz es la valla fuerte

ya en la batalla le veo.

Oye el son de la caja, llama,

ya el bélico son me llama.

Ptog. 12

Naturaleza.

Dios da amor por el hombre,

dale a mi amor nuevo nombre,

que ahora verás si le ama.

Linaje.

¿No me abrazas y traíte a ti?

Naturaleza.

Él me dé hallar allí,

al arma.

Vase la Naturaleza, y toquen cajas adentro.

Linaje.

¡Oh, sagrada Magestad!

Será esa muerte mi vida,

para esperarla vivir;

si en mí contrarios mueren

cuando atormentar os quieran,

bendito sea vuestro amor;

bajad al limbo, Señor,

que estos Padres os esperan.

Vase.

Sale el Amor divino, y trae a la Inocencia vestido como de truhán o figura graciosa en traje cortesano, y viene cargado con un madero como banco que tiene sus pies; está pintado de blanco y colorado de la manera que traen las lanzas de torneo pintadas de los mismos colores.

Amor.

Cargue sobre tu inocencia

la valla deste torneo.

Inocencia.

Sobre mis huesos la veo;

obedece mi paciencia.

Valla, u bollo, ya me aploma,

a ser bollo de tragar,

no me cansara pesar.

Yuso, muele, coma, toma.

Que es que, por su merced,

del pastorcillo pulido,

dejé el ganado de ejido,

y a palaciego me entré,

y uno, más que quisiera,

muy descreído me punto.

Amor.

Pon esa valla, di, a renes.

Pongan la valla en el medio del teatro como a dejar.

Inocencia.

Y ¿cómo?

Amor.

Desta manera.

Inocencia.

Y ¿para qué es el regalo,

pintar a cabo y revés?

Amor.

Ya sabrás lo que no ves.

Inocencia.

El ya comiste no es malo.

Amor.

Aquel Dios que se hizo hombre

por ti,

Inocencia.

por mí.

Amor.

Y hoy padece

que naciendo en un pesebre

para darte vida, muere.

Inocencia.

¿Cómo me diera a comer?

Soy yo de mío tan huerte,

¿qué hiciera con un pan?

Amor.

Pan como lo quieres tienes;

Inocencia.

pues haya pan y perdices,

si algún tasajo lo sumiese

de carne.

Amor.

Pan hay, y carne,

para que tú te sustentes.

Inocencia.

Pues si hay pan, écheme a cuestas

todo ese cerro, y si huere

poco a media Babilonia,

y a fe que no me derrengue.

Amor.

Ahora le podrá ver.

Ptog. 13

Amor.

Inocencia, si es que tienes,

como haces blasones,

tan bravos bríos y valeres,

el pastorcillo hombre y Dios

al monte Calvario viene

a tornear.

Inocencia.

¿Y con quién?

Amor.

Con el Infierno y la Muerte.

Estas tres lanzas gruesas

son para que aquí las guardes,

y otras tres ha de romper

el enemigo que viene.

Toma, y ten mientras las lanzas.

Dele las lanzas.

Inocencia.

Diga, nuestro amo, ¿la Muerte

tiene mala catadura?

Amor.

De veras, tan bravo, ¿qué temes?

Inocencia.

Si Dios le temió en cuanto hombre,

¿y qué si el Infierno es negro,

tiene cara de

y de demonio?

Amor.

¿Qué quieres

que tenga el Infierno, necio?

Inocencia.

Señor, a mí me parece,

ya me he mirado en ello,

al prado quiero volverme

que me erizo.

Amor.

Oyes las cajas,

y tiemblas, y ahí no hay volverse.

Salga el Infierno con tres lanzas negras en la mano.

Infierno.

Como el que nos desafía

espera a la tarde, Amor.

Amor.

Infierno, el que me envía

no se espanta de tu horror,

el morir le es alegría.

Si morir no quisiera

poderoso es, bien pudiera,

hoy padeciendo se ofrece

y porque quiere padece.

Infierno.

Pues ya la Muerte le espera.

Inocencia.

Dígame, nuestro amo Amor,

¿podré estar de espaldas?

Amor.

Calla,

ya es demasiado temor.

Infierno.

Visto ya tienes la valla.

Amor.

Parecerá pecador

el que es la misma Inocencia.

Inocencia.

¿Qué dijo de mí?

Amor.

Paciencia,

tente. De allá viene armado,

mas no cabe en él pecado.

Infierno.

Veamos la resistencia.

Amor.

Con Dios es incompatible

pecado: y así la valla

aunque le haga accesible

a la muerte en la batalla,

juntarse, mas no es posible.

Fineza fue de su unión

permitir la tentación,

el que no pudo pecar.

Infierno.

Ya no hay hablar, sino obrar

porque esta es la sazón.

Toquen cajas sordas y salgan por dos puertas a un tiempo. Por la una parte la Muerte armada, y calavera encima de las armas negras, un manto con capirote, y la Muerte con una pica negra al hombro; y los tambores negros. Y por la otra parte, Cristo armado con armas de blanco y plateadas, y un manto de tafetán blanco, y su pica blanca y colorada al hombro; y se hace la entrada del torneo, caladas las viseras por los padrinos, y lléganse a la valla, y torneen, y hagan los lances de las coplas.

Ptog. 14

Inocencia.

téngame porque me fino.

Amor.

ánimo, Inocencia, advierte

que este trance es peregrino.

Inocencia.

oh, qué pelambre de muerte!

Amor.

ea, yo soy su padrino;

quién, sino su amor, podía

ponerse en este estadio.

Infierno.

la muerte con la pica,

si mi ejecutora aplica,

sea la victoria mía;

cada lanza la visera

su contrario, y a él espera;

calada trae la celada

de sus saetas armadas,

pues que Dios es hombre, muera.

corra una lanza y llévele la muerte a Cristo con ella en la mano

Inocencia.

por qué nos dejó en pelota?

los oropeles voló.

Amor.

y aquí, do esa lanza rota,

por amor se aniquiló.

Infierno.

pues no hay pero, y hay cosa:

aquí no obra resistencia,

ya forma de tierno tiene.

Amor.

prometió al Padre obediencia.

corren otra lanza la muerte y den en la cabeza a Cristo y luego corren otra lanza y háganle titubear como que va a caer

Inocencia.

casi le acertó en las sienes,

mucho temo esta pendencia.

oh, hideputa vellaca!

para ser muerte tan flaca,

los golpes que da y tira.

Amor.

eche el Infierno su ira,

nada le templa ni aplaca;

rompió la lanza más fuerte

en la folla con la espada;

temo que este golpe acierte.

pelean con las espadas y cae Cristo muerto en tierra

Infierno.

victoria, oh mi muerte amada!

Amor.

obedeció hasta la muerte.

váyase la muerte y el Infierno uno por tachado: un jardín y el otro por el otro jardín alrededor y se ponga el Cristo sobre los hombros de la Inocencia y entren las cajas tocando a torneo pero como a infierno destempladas

Amor.

Inocencia, pon al hombro

el primogénito amante,

pues con tu nombre le nombro.

Inocencia.

es cielo que no soy yo atlante

con Dios muerto en su asombro;

entra allá, allá has de llegar;

verásle resucitar

triunfante, altiva osadía,

su muerte, soberbia arpía,

que ni rey no ha de acabar.

aquí se entre la Inocencia a Cristo con las cajas destempladas

Infierno.

oh, muerte, bajad,

confundidos publicad

que el que habéis muerto os ha muerto.

Infierno.

el antro del limbo está abierto;

despojos de la verdad,

huyamos a nuestras llamas.

aquí se abra el cielo del teatro y eche llamas de fuego y bajen por aquella boca la muerte y el Infierno y sus sombras y quede el Amor diciendo

Amor.

tú, que en la cruz muerto me llamas,

al alma que has redimido,

sal de luz y gloria vestido,

muchos, pues de ti mucho amas,

y aquí los ecos percibo

de la música.

Ptog. 15

Suene música, y aparezca arriba Cristo resucitado.

Amor.

El cautivo

ya es su abuelo, y el padre,

y el hijo de virgen madre,

ya resucitado y vivo.

Cúbrese todo con música, y dase fin al tachado: ter acto segundo.

Jornada tercera

Ptog. 16

Acto 3º y último

Scena única

Sale la Iglesia vestida de colorado como dama, digo de blanco de bajo y encima una tunicela corta de tafetán colorado, corta, que descubra la mitad de las mangas blancas y la mitad de la saya blanca, tocado de plata, oro y azul, entre cantando este villancico:

Villancico

Iglesia.

Nisa, sola y en cabello,

¡ay de mí!,

si para penas nací.

Si ahora en el mundo

que empiezo a lucir,

que apenas se tiene

noticia de mí,

si cuando soy flor,

primera en abril,

en lo blanco nieve,

lo rojo carmín,

me dejas que pruebe

morir y vivir,

ausente y llorosa,

con contrastes mil.

¡Ay de mí!,

si para penas nací.

Entra el Amor divino.

Amor.

¿Qué sientes? ¿De qué te quejas,

tierna Iglesia, hermosa infanta,

fundada por el Dios hombre,

que te dio tal dote y arras?

¿A padre de quien heredas

riquezas tan mejoradas,

el esposo a quien envías

dulces suspiros por cartas?

Ptog. 17

Amor.

Aunque murió como fuerte,

en el Calvario en batalla,

con el Infierno y la Muerte

al cielo triunfando pasa.

Murió matando, venció

pecado; mi amor le mata,

la cautividad cautiva,

a sus pies va encadenada.

A ti, su bella esposa,

te dejó prendas gallardas,

con los Siete Sacramentos,

posesiones, arras y altar.

Iglesia.

Ya yo conozco

sus altos favores,

sus misericordias,

dádivas y dones;

mas como soy niña,

como empiezo pobre,

voy de cueva en cueva

y de monte en monte.

Los vicarios míos

huyen y se esconden,

que los martirizan

tiranos traidores.

Soy Raquel que llora,

como ve sayones,

sobre sus hijuelos,

con rabias enormes;

amo y quedo ausente,

amor, no baldones,

quejas de quien tiene

primeros amores.

Amor.

Mirándote enamorada,

y viendo ausente a tu amante,

el rico y tú lastimada,

ni habrá queja que me espante

ni he de replicarte en nada,

solo para tu consuelo,

que a el de tu pena apelo,

diré lo que obró por ti

el que por ti baja aquí,

quedándose allá en el cielo.

Tras de las finezas dos,

de nacer y de morir

(¡Iglesia hermosa, por Dios!),

la tercera he de decir,

que fue fineza de Dios.

Yo fui quien la hice saber

para mi ama y su saber;

yo tuve gran parte en ella,

mas solo él pudo hacella

con su saber y poder.

El día antes que muriera

con su colegio cenó,

y fue la cena postrera,

y allí tanto amor mostró

como si entonces naciera.

Y viendo que se partía

al Padre adonde volvía,

como a los suyos amase,

y al fin su amor les mostrase,

en las ansias que tenía

en su carne volvió el pan

y en su sangre volvió el vino;

que allí, habiendo de ir, le dan

vino y pan para el camino

de aquestos hijos de Adán.

¿Hay fineza conocida

como esta aquí referida?

¡Saber de Dios! lo ha trazado,

bocado va por bocado,

y comida por comida.

Hecho, su saber eligió,

divinos regalos dio,

que a su mesa Dios dispuso,

quien supiera amar a Dios,

acertara a hacer eso.

Ptog. 18

Entre la Fe de gitana bizarra

Fe.

Hermosa cara de rosa,

dame una limosnita,

morena linda, morena rica,

descubriréte en tu casa,

sin pasar a las Indias,

tesoros del alma.

Amor.

Dile la ventura buena

a la Iglesia, Fe constante,

como su amante lo ordena.

Fe.

Hocico tienes de amante,

bien quieres a la morena,

dame limosna pulida,

que una cosita escondida

que no saben maridillos

te diré, dame por Dios,

pues Dios dio por ti la vida,

y Nazareno el cabello,

que rayo es del sol el cuello,

te quiere mucho y te honra,

Cristo tal se llama, y yo

te diré cómo has de vello.

Iglesia.

Casi me has hecho salir

a las mejillas colores.

Fe.

Estoyme para reír

al efecto a tus amores,

resucitar tras morir,

y ponerte colorada.

Amor, tú no me das nada.

Amor.

Llega, mírame la mano.

Fe.

No quiero contigo, hermano,

pendencia.

Está resquemada.

Fe.

De unas finezas apelo,

no valen un mochuelo.

Amor.

Yo, valiente, ¿quién te ofende?

Fe.

Negáisme que seréis valiente,

que daréis un vuelo en el suelo,

guarda, fuera, morenita.

Ptog. 19

Fe.

contigo esperar cerquita,

dame, y llégate aquí aparte.

Iglesia.

El crédito quiero darte.

Fe.

Eres mi luz bonita,

mira qué Norte mostraré;

¿no ves desde aquí el Altar?

Esto, para entre los dos,

si allí te mostrase a Dios

hecho para ti manjar,

¿qué me darás, mi querida?

Iglesia.

En aquella pequeñez

se esconde el Autor de Vida.

Amor.

Díselo ya de una vez,

porque el alma está comida.

Música de chirimías, tírese una cortina y parezca un cáliz con una hostia pintado en un lienzo tamaño como el altura del que hace el Cristo y algo más.

Fe.

Ves aquel cáliz dorado

y aquella hostia pequeña

como un copito nevado

que es color de pan enseña

y te parece bocado;

pues abre esos sordos

oídos, y tienta a bultos vos,

y abran los hijos de Adán

bocas y ojos.

Iglesia.

Ese es pan.

Fe.

¿Pues no es pan?

Iglesia.

Pues, ¿qué es?

Fe.

Es Dios.

Al instante que formó

el sacerdote la forma

de palabras que aprendió,

a aquella pequeña forma

Dios desde el cielo bajó,

hecho fénix de aquel nido,

de aquella nieve vestido,

en un ácimo rebozado,

y al pan transustanciado,

en Dios y en Dios convertido.

Descubre su Majestad

milagros tan de importancia,

que es católica verdad

que en la hostia sin sustancia

sustenta la cantidad;

que el sustentarse el color

en ella, olor y sabor,

no es milagro; mas que sea

Dios aquella blanca oblea,

éste es él.

Allí aunque le coman mil,

no se disminuye el pan,

que es un manjar tan no vil,

al bueno y malo lo dan,

que es largueza tan humil.

Conságrase en mil altares

un Dios, y hostias a millares,

todos le comen: ¿qué quieres?

En gracia es causa placeres,

en culpa es causa pesares.

El que en todo ese cristal

de sus cielos no cabía,

en el vientre virginal

sea pequeño, y de María

a la Cruz salió mortal;

y después enamorado

otra mayor baja ha dado,

y en tanta pequeñez toca,

que cabe por una boca,

porque sea nuestro bocado;

y este alimento tan fiel,

el divino Emmanuel,

que por bien de nosotros

no se convierte en nosotros,

sino nosotros en él.

Hombre, cualquiera de vos,

rico de estas gracias dos,

que por esta unión se encubre,

ya no es hombre, sino Dios,

el que, Señor, descubre

estas grandezas aquí.

Ptog. 20

Tachado: que predica vuestra fe

Música. Hínquense de rodillas, pártanse el cáliz y hostia en dos partes, y parezca dentro Cristo glorioso de resurrección.

Cristo.

Iglesia, aquí me quedé

enamorado de ti.

¿Hay más fineza de amor,

de que ha de ser pecador

hombre, y su Dios le convida,

de gracia el alma le venda,

llegue y coma a su criador?

Llegad, hecho estoy manjar,

venid a comer y a gustar

de un panal de tal dulzura.

Fe.

Criador, deja a la criatura

tus sangres así celebrar.

Levántense los tres y canten a versos este villancico, y respóndales la capilla adentro, y cúbrase en acabando de cantarle el Cristo, volviendo a juntarse los dos medios lienzos en que está pintado el cáliz y hostia, al son de la música de las chirimías, con que se dé fin.

De estos villancicos podrán cantar el que diere más gusto.

Villancico

Música.

Almas, Dios hace almoneda

de sí mismo en el altar.

Respuesta.

Se quiere rematar,

que se va, que se queda.

Música.

Hace almoneda del pan

que la Iglesia ha recogido,

y el pan en Dios convertido,

a precio de amor le dan.

Almas, venid al almoneda

de la hostia en el altar.

Respuesta.

Se quiere rematar,

que se va, que se queda.

Villancico

Música.

Quien no se muere por vos,

Rey dadivoso y galán,

Respuesta.

pida por Dios un bocado de pan,

y dele la Iglesia un bocado de Dios.

Música.

Por mostrar que en los favores

sois la flor de enamorados,

queréis que os coma a bocados

el alma, vivo amor;

morirse han todos por vos,

cuantas en la Iglesia están.

Respuesta.

Que pidan por Dios un bocado de pan,

y deles la Iglesia un bocado de Dios.

Fin

Las tres finezas del mayor amante, y fénix de pintura

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