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Digittol text

Digittol text for El vestutorio

Publication date: June 18, 2026

Work mettodtotto

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Trtoditiontol tottribution
Agustín Moreto y Ctovtonto
Stylometric tottribution
No tontoliztodto Inconclusive
Genre
Entremés
Text sttotus
Bueno
Source
El texto hto sido preptortodo por Iván Gómez Ctobtollero.

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Gómez Caballero, Iván. Texto digital de El vestuario. BITESO, 2026. URL: https://etso.es/biteso/el-vestuario.

EL VESTUARIO

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Pues a ver novedades a la corte no más, don Gil, amigo, habéis venido, tres novedades todas de gran porte hoy en este corral os he ofrecido: Una, comedia nueva, mala o buena; otra, el poeta nuevo que hoy se estrena; otra, que verla un día es necesario y hoy la veréis. Éste es el vestuario. Lo que aquí pasa en semejante día es cosa de gran risa y alegría, porque andan damas y representantes turbados y vistiendo y desnudando, y entre ellos el poeta trasudando y asomándose al paño; y de aturdido, no sabe si es aplauso el silbo o ruido. Don Blas, sin duda me daréis gran día. Pues ya viniendo va la compañía. ¡Jesús! Ya está el corral de bote en bote y no ha venido un alma al vestuario. Coge el rincón, Chancleta, que, pues tardan, no ha de cogerle el mozo de Bernarda. Sea usted bienvenida, señora hermosa. Figuritas hay ya, ¡qué linda cosa! ¿Os conocen las damas? ¡Bueno es eso! Todas me favorecen con exceso. Pues tendremos gran tarde, si eso es llano. Toda esta compañía está en mi mano. ¡Jesús! ¿Ya estás acá, Maruja? ¡Y cómo! ¡Y yo pensé ganar la palmatoria!) Pon la alfombra moqueta y, lo primero, dobla ese manto y sácame el vaquero. Ésta es Bernarda, amigo. ¡Qué frescura! Digo, ¿quién es? No sé. ¡Rara figura! Me hacen mucho favor. Ya lo voy viendo. Pon aquí, Sabanilla, y ve corriendo que me vengo sin una castañeta. Vuelve a casa volando. Señor Chancleta. Hágase allá, ¿no hay harto vestuario? Pues, ¿quién le mete en eso al seo moquinque? Yo me puedo meter. ¿De qué manera? ¡Echándole a rodar! ¡Aguarda, espera! ¿Qué es esto? ¿Andáis a mojicones delante de Bernarda, picarones? Quedo, señor, que nadie tiene osado licencia de pegar a mi criado. Esto lo hago por vos. ¡Linda pavana! ¿Quién es ese, María? No sé, hermana. Me hacen mucho favor. Ya se conoce. ¡Que acaben de ensayar hoy a las doce y sin mirar que tiene que tocarse una mujer, vestirse y aliñarse, a las dos me den prisa! Y a esto lleva no comer día de comedia nueva. Pon el hato, Francisco, y date prisa que es hora de empezar. Muérome de risa. ¿Hay tal flema? Descálzome, que tardo. Yo os iré a descalzar. Ángel, ya aguardo. Yo quisiera serviros. Yo no quiero. Soy muy buen calzador. Será de cuero. ¡Oh, qué lindo menguado! Así lo entiendo. Me hacen mucho favor. Ya lo voy viendo. ¡Que tan tarde a venir te determinas! ¡Anda, niña, por Dios! Ya voy, Salinas. Ya sabe usted, mi reina, que soy suyo. Yo no sé tal. Con eso me concluyo. ¡Qué lindo sacristán para estas bodas! Ésta me favorece más que todas. Reventando está el patio, ¡vive Cristo!, y empiezo la comedia. ¡Ea, señoras!, que es tarde y es la fiesta de tres horas. Yo me he de vestir de ángel. Yo, de diablo. ¿Cuánto va que hago falta a la salida si empiezan? Pues por mí, ya estoy vestida. ¿Que llaman? Yo no puedo en esta hora, que empiezo el primer paso y es demora. Ya el poeta está aquí, muéstrenle bríos. ¡Dense priesa, por Dios, señores míos! No me echen a perder esta comedia, que es un rayo de Dios cada jornada. Tiene razón. Por Dios, que va arriesgada y es la cosa mayor que he visto escrita. Miren que desazonan a la plebe. ¡Échala fuera! ¡Toldo! ¡Hachas, que llueve! ¡Capón, qui, quiri, qui! Tome ese lío. ¡Cómo viene la gente, Cristo mío! ¡Oh, señor licenciado francatripa, dé priesa a esas señoras! Yo no puedo, que estoy como un ahorcado oyendo el credo. Acaba, picarón, prende esa ropa. María, ¿el abanico? No se topa. Con los guantes está. Acaba, hermano. ¡Ay, maldita sea el alma de tu mano! ¡Jesús, qué barahúndas y qué prosa! Si aquí estarnos podemos, grande cosa. Pues, ¿quién de aquí ha de echarnos a nosotros? Y diz que han comenzado allá los otros. Ea, señores, ¿qué nos detenemos?, que vienen a mandarnos que empecemos. Empiecen, ¿a qué aguardan los primeros? Aquí no queda nadie, caballeros. Señor, yo soy el poeta. Usted perdone. Vamos, señores, nadie me ocasione que sea descortés. ¿Habla conmigo? Pues, ¿con quién he de hablar? Vaya al instante. Quítenos esos necios de delante. Vamos. Ya no se van. ¡Lindos vaivodas! Aquesta os favorece más que todas. ¿A qué aguarda, María? Vamos de ésta. ¡Vamos ya, con el diablo que te lleve la comedia, el poeta y el oficio! Sí, por amor de Dios, que pierdo el juicio. ¡Pesi a mi alma! Acaba, Sabanilla. Arrímese a los paños, Malaguilla, que yo diré mi voz desde acá dentro. ¡Mira esas faldas! Vaya a Dios con ella, que si hoy tengo acierto, campo con mi estrella. ¡Ah, señor licenciado!, si le agrada atajaré la copla de Granada, porque es muy peligrosa. ¿Esa rehúye? Si se quita esa copla, me destruye. Esa copla que bien que lo remedia, la mejor es que tiene la comedia. ¿La mejor? Ya verá lo que le pasa. Empiecen presto, que el calor abrasa. “Gigante cristalino… Acaba con el diablo. …al cielo se oponía… Prende esas puntas bien. …el mar con blancas torres… ¡Malhayas tú! …de espumas fugitivas”. ¡Jesús, la gente viene mal sentada! De todo el tono no han oído nada. Vámonos ya, señora. Dios nos guíe. Señor apuntador, por Dios que no se enfade. Apúnteme el romance que ya sabe, que he estudiado la enmienda desde anoche. Vaya usted y no me hable a troche y moche. Ésta es Granada, ¿qué quieres, hacer aquí dos veranos? Que hoy en ella ver esperes que los hombres son los grandes y cáscaras las mujeres. ¡Métanse, métanse! ¡Ay, que nos silban! Mientes, que es el pago. ¡Ay, Jesús, todo el paso me han errado! ¡Vítor, vítor! Olmedo, baile solo la pavana. Ansí pueden pedir de aquí a mañana. ¿No se lo dije yo? Pues bien lo ha visto. No me engañó a mí ella, ¡vive Cristo! ¿Qué dice? ¡Valga el diablo a quien lo hizo! ¿No me decía… ¿Yo? Que era maldita. …que era la mayor cosa que está escrita? ¡Voto a Dios, de un bribón! Señor, ¿qué intenta? Desquitar a puñadas esta afrenta. Tenga, señor poeta, nada repare, que estos silbos que oye son cosa de aire. Muy bien sabe el poeta que esto que ha visto son cuando pitos flautas y flautas pitos.

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