Digittol text for El trtoto del toldeto | BITESO
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Digittol text for El trtoto del toldeto

Publication date: August 22, 2026

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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El trato del aldea. BITESO, 2026. URL: https://etso.es/biteso/el-trato-del-aldea.

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EL TRATO DEL ALDEA

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Ptog. 1

186

A

993

Trato del Aldea =

Comedia en 3 jornadas =

Leg.º 2.º

4-6

21

Ptog. 2

- Ergasto, villano viejo

- Ypalca, su hija

- Bato, su hijo

- Timbrio, tío

- Coridón

- Paso

- Arcano

- Tirseno

- Menalca

- Duques

- Pinarda, princesa

- Salvaje, príncipe

- El Rey

- Dos criados

- Ricardo

- Roberto

Salen Bato, villano mozo, y Ypalca, su hermana, y Ergasto, su padre. Timbrio, su tío, ambos viejos. Todos villanos.

Padre.

¿Cómo que no ha de llevallo?

Bato.

No lo tiene de llevar,

o sobre eso ha de pagar

Padre.

más que os muelo.

Bato.

Mas matallo.

Padre.

Ladrón, ¿no eres hijo mío?

Bato.

No; aunque deshonre a mi madre,

puedo creer que es mi padre.

Padre.

¡Oh, pesar!

Ypalca.

Téngalo, tío.

Bato.

Todo lo mejor a esotra

y a mí que me paren duelos.

Soñáronlo sus aguelos.

Ypalca.

¿Y tuyos no?

Bato.

¿Qué sé yo?

Ypalca.

¡Otra!

Bato.

No ha de hacerse a su albedrío

la partición de la hacienda;

aquesto quiero que entienda.

Padre.

Tal sufro.

Ypalca.

Téngalo, oh, tío.

Tío.

Sobrino, en fin, es mujer...

Bato.

Y hombre macho,

y sepan, aunque muchacho,

la mía tiene de ser,

y a ella échenla en el río,

o casen con su parte.

Padre.

¿Y qué no he yo de abocarte

por vida...?

Ypalca.

Téngalo, tío.

Tío.

No sabríamos qué es esto,

mas, agora que está aquí...

Padre.

Sí, primo, escuchadme a mí,

que yo os lo contaré presto.

Bato.

Que cuente su sinrazón.

Padre.

Tengamos la fiesta en paz.

Tío.

Déjalo hablar, rapaz,

no le atajes la razón.

Padre.

Como estos, hogaño, primo,

quedaron faltos de madre,

y en mí, en fin, como su padre

tienen arrimo.

Bato.

Y qué arrimo

tiénelo ella a la fe.

Padre.

Mas quien no te dé palabra...

Tío.

Calla, no hables palabra,

muchacho.

Bato.

Callar, ¿por qué?

Padre.

Como esta, en fin, es mujer,

quiérola dar estado,

y salir deste cuidado.

Tío.

Y qué grande suele ser,

mujer, una fruta es esa

que cuando de sazón pasa,

en estando mucho en casa

se pudre como camuesa.

Ptog. 3

Padre.

para casar, pues la hija

de aqueste pero si Dios

me a dado para estos dos

he menester hacer partijas

y en llegando a halla ahora

venimos yo y el señor

Bat.

no de el todo lo mejor

solamente a la señora

tio.

pues sobrino, a una doncella

su bien se le a de estorvar?

Bat.

no le estorvo yo el casar

mal casar caiga sobre ella.

Ysab.

y sobre ti caiga bueno

por que sea mas pesado

Bat.

tio, y salir de cuidado

a costa de nadie es bueno

no digo yo que es razon

padre que ella no se case

digo que no es bien que pase

yo por vuestra particion

tio.

pues la particion sepamos?

Ysab.

partimos medio por medio

Bat.

partida seais vos por medio

Ysab.

vos por la frente, y partamos

Pad.

la parte de la campiña

doy a ella, y a el la alta

tio.

pues eso hacéis que falta

sobrino

Ysab.

un poco de tino

Bat.

pues tio cuerpo de tal

si mi padre a ella le entrega

el llano que esta en la vega

junto al camino Real

yo que e de hacer con el monte?

tio.

pues sobrino ay mejor tierra

que la que os cabe en la sierra

en todo nuestro orizonte?

Bat.

pero tio ay la mas mala

en todo el distrito de ella

después que esta el monstruo en ella

que la roba, asuela, y tala

después que por nuestro mal

parecio en esta montaña

esta inmortal alimaña

con rostro de hombre mortal

esta in humana fantasma

vestida de humana piel

quien para delante de el

que en viendole no se pasma

que hombre habita en la sierra

después que el en ella habita

que vidas ay que no quita

que hacienda que no atierra

que choza ay que no derriba

que hato que no destruye

quien le encuentra que no huye

ni quien le espera que viva

pues por que me quiere dar

mi padre en la particion

bienes que ya no lo son

Pad.

y a quien debo mejorar?

debo mejorar al hombre

di ladron, o a la mujer?

a ti no te basta el ser

y a ella no le basta el nombre?

Bat.

que palabras no me rinden

no nos cansemos señor

hombre no soy, lo mejor,

tio y a la mujer.

Ysab.

que la guarden

y al padre dele lo que escoge

no mire por mejorarme

que yo no quiero casarme

a tiempo que el no se enoje.

Pad.

Mi bendición hija ayas.

Bat.

y yo.

Pad.

no, mi maldicion

por tu mala condicion

tio.

vete por Cristo esas ayas.

que el esta agora enojado

y enojado justamente.

dentro uno

uno.

amayna amayna mar detente.

tio.

Voces en la mar andan

Padre.

corre un levante desecho

que el mar brama en altas peñas

Pad.

no son deso malas señas

las que el eco agora a hecho

de dentro

uno.

larga la jarcia a proa alarga alarga

amayna aprisa

otro.

talla el mastil talla,

que afloja el peroquete o carpa

Va la naue a fondo

To.

aquí canalla.

al agua al agua por que el barco carga

amarrando la naue en tierra encalla

Jesús perdidos somos que tocamos.

favor madre de dios que nos ahogamos

Pad.

estas naues que an encallado

y la gente que padece

da voces

tio.

así parece

quizá alguno se anegado

acudamos a la playa

quizá inporta nuestra ayuda

Pad.

alma de piedad desnuda

será la que a eso no vaya

Entranse los tres, y la pastora.

y salen otros dos Villanos

Arcano, y tirseno

Arca.

A las Voces y al Rumor

de aquella naue anegada

no a quedado en su majada

ni en el contorno pastor

ni pescador aquedado

de todas estas riberas

que no aya puesto sus verás

solicitos de cuy dado

en acudir a la mar

donde el alarido suena.

Entranse los dos Viejos Villanos

cargados de un galan desnudo

y de una dama desnuda

mojados y desmayados, y

sale el hijo, y la hija, y el

tio, y el padre

Ptog. 4

Tio.

muertos midan la arena

Pas.

pues vivos podran estar

Tio.

estanlo sin duda alguna

sino que el desmayo es fuerte

Pas.

sean de vida o sean de muerte

la vida de ambos es una

y porque en un estado estan

Pal.

abrigalos

Bar.

que los tapas

Pal.

cubrelos con unas capas

desde aquí al lugar iran

y quizá entrando en calor

volverán

Bar.

Como mi aguelo

Pas.

vamos al aldea en un vuelo

aunque hoy pierda la labor

y allí en sendas camas puestos

por ventura volverán

Bar.

par Dios tan muertos estan

como Leandro llego a Cestos

Pal.

junto a esto hace gesto

muestras ser en lo que hablas

Tio.

la fénix de las tablas

Pas.

vamos al lugar presto

que gente de efeto parezen

Pal.

yo me encargo de los dos

si por amor de Dios

prosigan los miren

Vanse con ellos y quedanse Tirreno y Arcano

Tir.

O hambre detestable de dineros

que en una leve caja sin cimiento

en confianca solo de agua y viento

y en la industria de un torpe marinero

sobre las canas ondas del mar fiero

donde jamás se hallo a la irá freno

estando de la muerte tan ajeno

no mas de dos que el grueso de un madero

que engolfados en medio de sus males

y sabiendo tan bien lo que es el mundo

de tan mal vista y postiza fee

se entreguen sobre un leño los mortales

a la inestabilidad del mar profundo

aquí puede llegar una osadia

Arca.

que brama el mar en las sobervias olas

que sierras en el golfo se levanten

que sus sirenas engañosas canten

que sople el uracan por tantas bocas

y que se ande vivir las horas pocas

que las señales de la muerte espanten

que las manos adios todos levanten

y hagan votos por metas locas

y que se vea la Nave entre peñascos

cuando a san elmo el navegante nombra

y que la Nave se aga a pedazos

todo este mar conflicto que me asombra

pero mas ver que ay hombres que navegan

Con justa razon Tirreno

dizes y tienes por mejor

la pobreza del pastor

que esta de disgustos lleno

y que el fardo del mercader

que lleva el navio cargado

donde penas y cuydado

mas que lo que va a vender

con que ansia busca el oro

y de vientos trocando suerte

halla escondida la muerte

donde esperava el tesoro

diganlo estas sin ventura

que sedientos de oro acaban

pensando en el allar puerto

hallaron la sepultura

Tirr.

Compañia mortal Arcano

la pereza me fastidia

que a mi una vana envidia

da la Vida del insano

que se lo que es

que aunque apelen a esto

morir tampoco tiene escusas

que no les sea cortes

toda prision

con tan belicosas ansias

como infelices premios

Como costosos amigos

que nuevas lo que ay de nuevo

Cori.

No veis esa hoguera

que hallaron ya sin medios

en la playa navegantes

Arca.

pues ve y los veras

vivos en la arena

Cori.

si los escuchas atentos

estando entre mi ganado

que coronava las olas

tendi por la mar los ojos

que bravamente atronavan

Ptog. 5

Cori.

y dellos espacios llanos

que descubren con buen tiempo

montes de agua por el ayre

levantando a los cielos

y de la resaca rota

entre las peñas y el cieno

en los valles de estos montes

resonaua sordo el eco

hacían en su region

batalla entre si los vientos

y las aves que los tratan

no trataran de dar vuelo

y cuando en cuando se veían

abrir por los rotos senos

y sobre las hondas altas

nadar los marinos cuerpos

todo prometia borrasca

y todo causaua miedo

cuando descubri un navio

que el agua venía rompiendo

no por donde la guiaua

ni su piloto o govierno

sino por donde queria

entonces furioso el tiempo

levantandola el levante

unas veces hasta el cielo

sumergiendola otras veces

hasta el abismo postrero

sin poderse socorrer

la gente que iba dentro

estrellandose en las rocas

a tierra la arrojo el viento

unos se echaron en tablas

otros asidos a un leño

se dejaron ir a fondo

perdon a Dios pidiendo

y en cueros los demas

solo escaparon al puerto

tan muertos como los vivos

pero ya a la vida an vuelto

y a nuestra costa, ahora,

con la resaca salieron

saluos del fiero naufragio

de vestidos no trayendo

languidos, tan sin aliento,

que se los lleuava el viento.

Vosotros ido al pueblo.

Cor.

Nosotros iremos luego

como questos bien podemos

que con vosotros, aquellos

solo por tornar a vellos.

Vanse y salen Ergasto y Liques, príncipe Habéis, y ...

Prin.

A Dios sean dadas gracias

que vueltos al mundo os veo

y lograre mi deseo

acavan vuestras desgracias

Dig.

Tan agradecido estoy

del vi regalo y gasto

que al tiempo echadas no gano

mas por testigo os doy

y a vos que asy lo veis

si a mi se allega un diablo

Das.

De eso estoy muy asombrado

esperadme aquí los dos

porque engrase la bota

a que me es fuerza acudir

Dig.

yo luego, no dudo de venir

aguardanos, y mi esposa

Das.

luego de vuelta y de veras

Dig.

vuelta señora nenguna

mayor q la fortuna

nos a hecho a los dos dar viaje

Prin.

Mas avnq mi desventura

es grande en aqueste estado

mas con auer no a allegado

la desdicha a la ventura

que ya que del mar la injuria

huir no auemos podido

en efeto emos huido

del Rey tu hermano la furia

Prin.

Con ser tan grande el estremo

con que sobre el mar me vi

la tormenta no temi

lo q ahora del Rey temo

porque avnq stamos despacio

q de fuerza dudamos

Me parece q no estamos

fuera de su real palacio

Dig.

que a poder estar

un bien mío desasosiego

que para esto no ay mejor

lugar q aqueste lugar

q de fuera de la distanzia

grande que ay dende la corte

hará que llano el huir imposible

detras destos montes Francia

porq estos son los q llama

Montes pyreneos del mundo

cuyo nombre es sin segundo

entre los montes de fama

por q de los puertos

se saue ser mayor q estos

y avnq no tiene puertos

llano entre picos y puertos

pero por general aq gente

avn q le veis q no es afable

podria auer quien os hable

viendo os mujer libremente

q son villanos, en fin,

los q auitan esta sierra

mientras yo mudo de tierra

Prin.

luego os vais

Dig.

yo desta a fin

q querra con gusto veáis

y aunque de mi disgusteis

y a la corte donde vea

Ptog. 6

Dig.

que se inventa en daros Dios,

y entrando en ella encubierto,

podré con facilidad

saber quién me hace amistad

y quién es mi amigo incierto.

Si el rey don Denís se queja...

Prin.

Señor, busca otros hilados,

porque acarrea mil vidas

os dais.

Dug.

Mas por quereros a cabal,

porque sabiendo el estado

en que mi casa está,

vedelo qué bien muestra,

y por pasar sin cuidado,

aún me trazado tengo

un muy ingenioso engaño

con que excusar todo el daño

a que puede venir prevengo.

Prin.

Señor.

Dug.

Cierto engaño quería

persuadir a esta gente,

y he de hacerlo fácilmente.

Supuesto que gustará

dejarme a mí con el viejo

que a mi intención acude,

a que yo saldré con mi ardid.

Prin.

En vuestras manos lo dejo,

pero si os fuereis, señor,

la vuelta ha de ser muy presto.

Entra Legato, padre.

Pad.

Ya os dejo aposento puesto,

quisiera fuera mejor,

pues atended al deseo

que no hallaréis en falta.

Dug.

Y pues algo no me falta,

no me faltéis vos, os ruego;

el aposento quiero,

de la suerte que si hubiera

de ocupallo.

Pad.

De manera

que os vais.

Dug.

Dame el quedar vivo.

Mas ya que yo no me atrevo

a gozar de su regalo,

desocuparle ocupando,

en mi nombre os le mando.

Pad.

¿Y este quién?

Dug.

Aqueste mozo.

Pad.

Luego es hombre guarda alhajas.

Dug.

Luego el decir explanas

debajo de este rebozo,

y el llegar ni tal me,

tan presto y con tan mal fin

fue solo por pasatiempo.

Pad.

Pues, ¿por qué?

Dug.

Por importunar.

Pad.

Por mi fe que no es mujer.

Dug.

No os he dicho que es muchacho.

Pad.

Hombre macho a fe.

Dug.

Hombre macho,

como un hombre toadene.

Sino porque en la corte

cometió un gran delito,

y según se halla escrito

tocará el huir importe,

porque su muerte se ataje,

y tomó ya en efeto

por sacarlo más secreto,

lo puse en aqueste traje.

Y antes que tuviese el rey

del delincuente noticia,

temiendo que su justicia

en él cumpliese tal ley,

a postrer punto acudimos

donde en la nave perdida

quisimos salvar la vida,

que por poco no perdimos.

Y pues como siempre el que ayuda

en tal caso al delincuente

es cómplice juntamente,

por darle favor y ayuda,

yo querría, amigo Legasto,

que, entretanto que yo encubierto,

viniera a saber de cierto

lo que hay algún trasgasto,

este muchacho se quede

aquí en tu casa a fe,

ansí en este mesmo traje

que está.

Pad.

Pardiez, él bien puede,

pero diga más misterio.

¿No fuera más llaneza

hacerle una lisonja

grave a todo el monasterio?

Dug.

Por rogarlo agora yo,

se sirve aquí de quedar.

Pad.

Mas que se puede él mandar,

que yo no diré que no.

Dug.

Vamos pues donde se trate

de facilitar mi partida.

Prin.

Plega a Dios que vuestra ida

con parasismos no me mate.

Vanse, y salen Apalca, Bato y Coridón.

Bato.

Vine.

Apal.

No.

Bato.

Doyle al diablo,

que tal me tiene de miedo.

Corid.

Helo.

Bato.

Solo.

Corid.

Estate quedo.

Ptog. 7

Bat.

Viene.

Cori.

No de burlas hablo.

Bat.

Que al diablo doy las burlas

que con él nunca las hay.

¿Trae el bastón?

Cori.

Sí, trae.

Bat.

Y trayéndole, te burlas.

No está la burla a fe mala,

torna a mirar si parece,

y cuál a mis ojos no se ofrece.

Cori.

Que asan carne a leña, ¡hala!

Y porque lo tiene bueno él,

que así cruda la despacha.

Bat.

Y eso, ni fuego ni hacha

jamás le vieron con él,

que con las manos descronca

los árboles, y con ella

parte un buey y lo desuella.

Cori.

No he visto fiera más bronca,

más cruel está estos días

que ha mostrado jamás.

Bat.

Y será cada día más.

Cori.

Y asienta en las cañadas,

que solía no salir

del distrito de la sierra;

por guarda la tierra,

sabe y sale a requerir.

Bat.

Hoy, estando yo seguro,

en mi choza recostado,

se me abalanza al ganado

en su diestra un bastón duro;

y haciendo con el campo

en medio de los mastines,

dándoles diversos fines,

muertos los dejó en el campo;

a cuál acá una quebrada,

cuál pereció por el lomo;

hoy la res de mejor tomo

me robó de la manada.

Cori.

No se la quitarás, bobo.

Bat.

¿Quién se la quitara al lobo?

Yo le daría asalto

un día a quitalle el robo.

Cori.

Que nos librase el Señor,

por los pecados de todos,

aquel varón que en sus modos

ningún hombre le vio enojos;

aquel padre venerable,

aquel ermitaño santo,

que su vida tan loable

y llevándose un hombre

tan santo y tan ejemplar,

nos dejase en su lugar

una bestia, un feroz hombre,

un potro cerril sin rienda,

un despepitado bruto,

a quien pagamos tributo

con nuestras vidas y hacienda.

Bat.

Pues con razón os espanto,

que un hombre sea tan feroz,

y que con blanda la voz

de aquel ermitaño santo

que se criaba inclinado

deste rabioso bestial,

de ordinario hacer mal,

siendo por quien fue criado.

Cori.

Anda fuerte de veras,

Bato, amigo, acerca desto

que el santo murió tan presto

que no le pudo enseñar;

aunque el bruto le sirviera

con su castigo y dotrina,

el furor que a mal se inclina

con el tiempo reprimía;

mas como el maestro murió

la disciplina faltó,

solo en el mozo quedó

la esquiveza del desierto

y el poco uso de vicio,

que la leche de la fiera,

mamada en la edad primera,

hace en la juventud;

que estas cosas todas, Bato,

han hecho que encruelezca

y mortalmente aborrezca

el humano rostro y trato.

Bat.

Pues es conocida y formal,

que aunque de su inclinación

es tan indignado al mal

y de áspero y fiero humor,

que le tuvo al ermitaño,

aun no llegó al quinto año,

con todo le cobró amor;

y a lo que hoy se ve en su cueva,

es prueba bastante desto.

Cori.

Pues ¿qué ves en este puesto,

que desto pueda ser prueba?

Bat.

¿No has visto que Damón acaso,

andando el monte y alejado,

como estaba de cansado,

se entró en su cueva de paso?

Y la halló tan compuesta

como el viejo la tenía,

que cosa en ella no había

de nuevo quitada o puesta;

y porque abrió el monumento

que en vida le hizo el santo,

del altar la cruz y el canto

que le sirvió de asiento,

y otras mil cosas que dejó

por ser flaco de memoria,

señal bastante y notoria

de que quiso bien al viejo.

Cori.

No dudo que si le viese,

lugar al trato, podría

enseñarse.

Bat.

Y medraría.

Ptog. 8

Bat.

el fiero maestro fuerte,

enséñele Batiabal,

que yo no me moveré.

Coridón, hablad en seso.

Dentro

¡Hola, hola, Ipalea, y Bato!

Tiros

el monstro baja del cerro

a huir.

Ipal.

Suéltale el perro,

recoge, recoge al hato.

Bato.

Ya viene, quédate tú,

Coridón, le enseñarás.

Cori.

Yo no, mi falta bastará,

enséñele Baticobri.

Entra el salvaje y huyen todos

Al asomarse a beber y vese

su bulto, espantado

Alza el bastón y amaga el golpe hacia la fuente

Hace muestras de reírse

Atrás salta con furia y

saca mojados rostro y brazos

apartándose de la fuente

Salba.

Huyendo vais, gente infame,

no huyáis, volved, volved,

y veréis, por venir con sed,

que esa otra sangre derramé,

que ni en sangre me he de hartar;

no muere la sed que tengo;

con calor y con sed vengo,

pero aquí hay agua clara.

¡Qué quietos pies, el Tajo y puerto,

me ofrecen agua a enjugar!

en ella mi sed matar

y bien pudiera, si acierto.

¡A qué sombras estoy encarado!

¡Y armada de un roble viene,

mortal, ay, que os detiene

de ofrecérseme al encuentro!

¡Ah!, ¿quién eres, hombre cuitado,

que no tiemblas de mi furia?

¡Brava afrenta, brava furia,

brazo y maza ha levantado!

¡Ah, pues, miserable de ti,

tú contra mí muestras bríos,

tú con simpleza me ríes!

Tan breve se ríe de mí...

Ah, pues, llega acá y veamos,

ven al duelo que se llega,

basta que un golpe acierta,

sin duda nos ahogamos.

Loco es, quiero dejallo,

en yéndome yo, se va.

¿Qué hago acá? ¿Qué más ya?

¡Que lo dudo, y he de matallo!

Confuso y mudo vengo

de hacelle mil pedazos.

Mas, ¿qué es esto? ¿rostro y brazos

me ha mojado, y no me ahogo?

Si este traidor puede y sale,

que de dentro del agua vive,

no hay tierra donde me prive

de huida por que no sale.

Salga de la fuente y valga,

fiera, como va allá dentro,

si yo de miedo no entro

para qué quiere que salga.

Mas retiénese atrás, mis

iras, que dudo, tiemblo dél,

vestido con otra piel

como estoy; no es él, que si

si él amaga, otro bastón

me amenaza, yo y este,

los dos viven en este,

que te ha de hallar el corazón;

que tiene mayor cuerpo, no,

no más arma en su defensa,

pues como temo su ofensa,

más que él al alma temió,

que un fuego en mi pecho fragua

y que hielo en mi sangre cuaja,

llévame este a mi ventaja

por vivir dentro del agua,

dentro de la cual está duro

como yo sobre la tierra.

Como el uno se encrespa

donde no menguara uno,

como no hay amor al mundo,

yo tan grave y él tan leve,

que él en el agua se mueve

y yo en el agua me hundo.

Si me aparto, se apartaba,

si me acerco, se acercaba,

si me río, se reía,

si me enojaba, se enojaba;

y una voz que levanté,

el bastón con que amenaza,

se vino a mí con la maza,

levantando el brazo, y pie,

pero espántome de mí,

cómo no ejecutó el golpe,

pero paró tan de golpe

contra mí, que le temí,

más que cuando tuve asido

el brazo, el suyo detuvo;

también el miedo me tuvo

suyo, que le tuve miedo.

Mas en vano me consuelo,

porque, ¿qué mayor afrenta

que a un sino que no siente

que me tema a mí en el suelo?

El primero que me espera

en el mundo y tras de esto,

y el haberme hecho rostro,

a un roble formal me altera;

solo este verle vivo

verás, del agua me asombra.

Ptog. 9

Salba.

No sabré con ese nombre,

si está donde pueda oír

quienquiera que sea, di:

¿eres por ventura hombre

que tiene cuerpo, alma y nombre?

Respóndeme, ¿sí o no? di.

Eco.

Sí.

Salba.

Basta, que es hombre y responde,

pues amor este hombre es,

no usa libre de los pies

y en una fuente se asconde.

Si eres hombre como yo,

sal del agua que recelas,

¿tú a ti mismo te encarcelas,

o alguien te condenó?

Eco.

No.

Salba.

De su voluntad concede

que está dentro de la fuente;

debe de ser solamente,

él puede donde el más puede.

Si me muestras tantos bríos,

sal del agua, que en la tierra

quiero hacer contigo guerra,

pues que no puedo en los ríos.

Eco.

Ríos.

Salba.

En el agua solo habita.

Sin duda alguna que este es pece,

mas no es como parece

hombre, y en todo le imita.

Si eres hombre, sal, y hago,

harás con facilidad

que yo con la poca edad

lo que aquí hago deshago.

Eco.

Hago.

Salba.

Yo solo que lo haré,

ya me pesa que lo ha hecho,

un temor siento en el pecho

que mal conceto me da

por ver lo que puedes mucho.

Siendo en presencia que estuvieres

conmigo, dime quién eres,

que ya te requiero.

Eco.

Quiero.

Salba.

Que has de gustar de verme

y has de gustar de apurarme;

hazlo presto, has de matarme

o por lo menos prenderme.

Cuando contigo me propio,

saliendo has de atender

cuál de los dos ha de ser

vencedor más propio.

Eco.

Propio.

Salba.

A sí propio se promete

la gloria desta batalla;

con grande poder se halla,

pues halla que le compete.

Y a derribarme quiere

de las peñas en que estoy,

y sabe que fuerte soy,

donde u tú fueres.

Eco.

Eres.

Salba.

No es humano que reconoce

que entre mí y él no hay semejanza,

y por vencerme se avanza,

aunque mi valor conoce.

Sin descubrirse ninguno,

iguales nos hizo Dios,

¿cuál vencerá de los dos

si sin fraude hay alguno?

Eco.

Uno.

Salba.

Uno quiere hacer de entrambos;

litigo del que a mí me quiere,

el que no quiera que es mi quiere,

porque no vivamos ambos.

De los uno no es pusible,

eso yo no sé entender;

dime, ¿es visible que ser,

como dices, o invisible?

Eco.

Visible.

Salba.

Digo en parte y rabio en parte,

siempre dice que es tal,

y mentir la fuente no fue,

no se le ha visto en otra parte.

Y yo no sé si digo bien

ni si digo verdades;

si eres deidad, si hay deidades,

por tu vida, di que es bien.

Eco.

Bien.

(Vase, y sale Palca y Bato)

Salba.

Dios eres, pues por Dios,

bendigo tu belleza

y pongan aquí llaneza,

deidad santa en que el Dios,

que aunque me mates es notable,

que siendo hombre mortal,

a un dios respectan mal,

que tú por acá con él hable.

Altar desde hoy te levanto

y por ser hoy mi milagro,

a ti mi alma te consagro

y lo venero por santo.

Y como en tan santo día,

prometo sobre tus aras,

cerca de las hondas claras,

al agua que te ascondía,

dando el sagrado oficio,

víctima indigna soy

cada año el día de hoy

ofrecerte en sacrificio.

Como tu deidad requiere,

sobre brasas de una encina

la primera ave viva

que a las manos me viniere;

y porque hoy he de empezar,

todo animal se aperciba,

que como le veas que viva,

aquí me puedes perdonar.

Que al indio que de principio

a fiesta que tanto nombre,

ya sea fiera, ya sea hombre,

no pienso escusar homicidio.

Palca.

Bato, no aguijes al salvaje,

que trae en el cuerpo el diablo,

y, a cuál sordo oye, por la ijada hablo.

Ptog. 10

Cato.

Mira, no baje.

Ypal.

No hará, que ya del cerro

Le vide yo trasponer.

Cato.

Y ríquese volver

Atrás, no fuese por yerro

Y nos coja, y atiendo

Porque desde este collado

Un rato viéndole he estado

Entre un centeno escondido,

Y sin atender a mí,

De estado en otro iba hablando.

Le vi que de cuando en cuando

Volvía mirando atrás,

Y de celos o muy falto,

O blando, más que feroz,

De luego alzando la voz

Hablaba un poco más alto.

Ypal.

Dale a Dios, que habrá dado

Hoy mal fin los demás días,

Cuando le vine le vías

Descender como hoy al prado,

A que después que en esta tierra

Desta no puede decir

Nadie que le vio salir

Del término de la sierra.

Pero agora hay mucha gente

A quien queja puede dar

Que a su amo vile bajar

Ay, hasta la mesma fuente.

Y si a ti te desvergüenza

Por mi fe, en tomándose a

Mañana, encárase en el aldea.

Cato.

Todo es perder la vergüenza.

Ypal.

Gente para poco somos,

Pues a este no prendemos.

Cato.

Y como si lo tuviéramos

Hechos a leña los lomos;

Y si ves, si hambre nos trae,

Quien viene por comer

No nos dejará volver,

De que se pierde di, ¡ay!

Ypal.

Cato, ¡qué dos mancebillos

Y qué ricos sus vestidos!

Y si los vieras vestidos,

Por mi fe gloria era vellos.

Cato.

¿Son marido y mujer,

O son por ventura hermanos?

Ypal.

No sé más, que están galanos

Todo cuanto puede ser.

Cato.

¿Y piensan quedarse aquí,

O han de pasar adelante?

Ypal.

Cuando yo estaba delante,

Nada de eso les oí.

Aparte un poco apartaron

Para decirle un secreto,

No sé si fue en efeto

Que hablando allí se quedaron.

De mi quizá se informaron.

Cato.

La moza estaba hermosa.

Ypal.

Estaba como la rosa

Acabada de cortar;

A fe, si no se va,

Ha de haber en el aldea

Más de cuatro bobos.

Cato.

Casa estoy tomando ya

Por mi fe que es linda.

Ypal.

Linda

Y el quitalle

Al gentil hombre.

Una obra mujer que mata al hombre,

Que en viéndole no se rinda.

Cato.

Si estuvieses ya picada

Y al diablo le dieran presto,

Y más si él está dispuesto

A ir alguna jornada,

Pues que se ha de ir él.

Ypal.

Paréceme que lo oí,

Y él está a disgusto aquí.

Cato.

Creo que se va con él.

Padre viene.

Ypal.

Pues, selenas,

Que se ande por maravillas,

Que me han de gastar las pantorrillas

De ir y volver al aldea a vellas.

Bien que las del aldea bellas

Y él hace diferencia.

Mas viviese aquí de modo

Que por más corto que sea

Vale más un día de aldea

Que de corte un año todo.

En esta aldea encogida,

Qué rustiquez sempiterna,

Nunca se vio hermana tierna,

Vivir en rústica vida.

No hallaréis aquí demás

Los delicados manjares

Que en cortesanos alares

Se ofrecen con cada encina.

Ni hallaréis el aparato,

Pompa y fausto, como en corte.

Potosí es la que deporte,

Hacen los príncipes plato;

Y ni hallaréis el doble trato

Con que en corte se procede,

Que este mal, caber no puede

En la ignorancia de ornato.

La que aquí en dura aspereza

Se ofrece hoy en mi villa,

Es una bondad sencilla

Dada por naturaleza.

Las cosas, sin composturas,

De modo que ella las cría,

Por mi fe, el campo de día,

Y de noche la tierra dura.

Aquí, por cada lisonja

Que allá os da la adulación,

Os ofrece de un gorrión

Cada mañana una lonja;

Y por las fuentes de plata

Que hay en corte comúnmente,

Os ofrece aquí una fuente

Que arenas rubias desata,

Si la sed queréis matar.

Ptog. 11

Ypal.

mil estanques y remansos,

aquí los hombres, y gansos

todos beben de un lugar;

aquí, entre árboles, espera

la manzana colorada,

con sus rubíes la granada

y con su verdor la pera,

y solo aguarda la guinda,

la ciruela y albaricoque

a que otra mano la toque

para que luego se rinda.

Esto en el campo tenéis,

y en el aldea mi casa,

adonde hallaréis sin tasa

cuanto en ella demandéis.

Gar.

Y cuando la casa sea

para tal huésped angosta,

sino campo en fin del aldea

aquí, señora, tendréis

posada dentro en mi pecho,

que aunque os parezca algo estrecho,

tan bien en él cabréis

que en mí tendréis un esclavo.

Nunca a vos hará falta,

que solo tiene una falta,

que es no tener de mi cabo.

Soy un rústico pastor

que siento vuestras desgracias

y quiero os contar mis gracias

porque me cobréis amor.

Y según tiene por costumbre

andar siempre limpio y lucio

las veces que no estoy sucio

y no hay que ver en más lavadura.

Soy hombre, sé de todo,

robusto, rollizo y recio,

de cuatro costados necio,

pero a todo me acomodo.

Hay mil virtudes en mí:

soy polido, presto y prompto,

recio, testarudo...

Pad.

¡Duro y tonto!

De los más lindos que vi.

Pal.

Como di en escuchallo,

dirá dos mil destas.

Gar.

Si llevare un asno a cuestas,

y nunca supe soltallo.

Tengo fuerzas extremadas,

pues ¿cómo os dejáis vencer

de mí, siendo una mujer

tan presto?

Pad.

Mujeres, asadas.

Pal.

Padre, ¿qué habláis?

Pad.

¿Qué hablo?

¡Qué mal sabéis lo que hay!

Pal.

Padre, que el traje trae

engañará al mesmo Rey.

Pad.

¿No es bueno que sea pecado...

En viendo que es mujer

Pal.

no está harto de ofrecer.

Tú, pues mi hora ha llegado...

El.

Y no has de reparar

en las necesidades deste:

una cama en que se acueste

no le puede aquí faltar.

Una tengo, ello es verdad

que otras más blandas habrá,

mas tal cual es ahí está,

que le ofrezco la mitad;

y juntos nos acostaremos.

Pad.

Juntas las dos y yo en medio.

Pal.

Y pues sus cosas y las mías

una cosa las haremos,

que él guste y deseche enojos.

Pal.

Sepa que soy mujer,

porque le sabré tener

en las niñas de mis ojos.

Porque no merezco menos

esa cara y esa gala.

Pad.

Aqueso, si no es la mala,

por mi fe que estamos buenos.

Y paréceme que la moza

se ha apegado mucho al mozo.

Aun el diablo fuela el bozo

del traste.

Gar.

He de ir a la choza,

a do no hice sino al lugar.

El.

Vete delante, García,

lleva un cabrón del hato,

Gar.

¿Qué cabrón he de llevar?

Pad.

El que más gordo estuviere.

Gar.

El remendado ha de ser.

Pad.

Este es el bueno de comer,

que sea cualquiera que fuere.

Ya idos poco a poco,

mas envía que ya os sigo.

Quedan dos hijas conmigo,

que os quiero dar un presente.

Sabéis cuán os va doncella,

que de veras ni burlando

no os veo yo a los dos hablando.

Pal.

¿Yo y la dama?

Pad.

Vos y ella.

Ah, quiero, sabéis lo que hay:

Pal.

Que padre, por vida mía,

Pad.

porque aunque sea mujer muerta

en el hábito que trae,

no es hembra.

Pal.

¿No? Pues ¿qué?

Pad.

Macho.

Pal.

Calle, padre, que se burla.

Pad.

¡Cómo que no hablo de burla!

Voto a san que es muchacho,

sino que ha hecho un delito.

Ptog. 12

Pad.

y es persona de linaje

que an puesto en este trage

por encubrirse el mozato

Ypal.

que hombre es casi estoy en prenado

Que da saleros de plata

Pad.

hija sabes que e de ha-

zer que hoy e de dormir juntos

Ypal.

Mira agora pues que importa

Pad.

como que importa mondaria

Ypal.

Calle que es cosa ordinaria

la gente de la Aldea se acorta

y yo soy mujer honrada

No dedize de ser

por ser el hombre onrado

Pad.

Como que no dice nada

aun si me trajese el diablo

metido al mancebo en casa

Ypal.

alla se fue lo que pasa

Pad.

que a solas moza

Ypal.

con quien hablo

Pad.

guarden de satanas

Ay aga lo que mando amiga

Ypal.

Si en verdad manda que diga

que por de si que por demas

como es malaya yo

sino cayo ya por verlo

Pad.

hazlo

Ypal.

pues no e de hacerlo

Pad.

No sino diga que no

pues parto de a la aldea

y aparto de ay de vos

Ypal.

ay mi guesped

Pad.

plega a dios

que disfraz por mi bien sea

y no temi jamás desastre

mas de este que tenemos

O ladron hombre y mujer

para que yo os ate

y ansi

fin

De la Jornada primera del Trato de l

Aldea

Jornada 2a. Salen el Rey y mariana

Rey.

que en tan grandes desgracias

sirven los tristes señor

Cri.

Conócese que no iba en si

fuera de tu presencia

que le pudo acaecer bueno

a quien hizo tal traición

Rey.

Si hasta a qui de pasion

ya estoy de compasion lleno

Si lo prendiera enojado

Vengara en ellos mi saña

mas aplacó aquella furia

de su muerte me a pesado

Cri.

Desgracia por cierto fue

que a un lo afirma

que no refiera su muerte

Rey.

Porque como allí fue el puerto

donde al huir se enbarcaron

de unas naos que allí llegaron

Supe yo el suceso cierto

Con un tienpo deshecho

dio la nueva en una barca

Cri.

y a la otra gente

poca

que escarmiento se a hecho

Rey.

allí los dos perecieron

Cri.

allí pasaron su aprieto

Rey.

Cerca de estos es cierto

como ellos ya murieron

y siento tanto su historia

aunque me cuesta tan cara

que holgara que no quedara

de ellos alguna memoria

A Ricardo aquel criado

de Enrique a quien tengo preso

por complice del suceso

por el digo ejecutado

Quiero librar de la duda

porque quiero hablar con el

por ventura sabre del

algo de su casamiento

Vase el criado

Rey.

O perra aleue y fiera

y no enprenderas la fuga

que las lagrimas que enjuga

tu hermana aunque las venera

fueran de enojo vivas

y no fueran de dolor

dame tu muerte el mayor

que nueuo medio damos

Con el duque te casaste

pudiendo yo de mi mano

Como rey y como hermano

darte un Rey en nueuo estado

buen castigo as dado a ello

que no pudo ser mayor

Ptog. 13

Rey.

hecha a mi honor

que hacerme igual a un vasallo

= Entra Ricardo =

Rey.

Pues indigno llego a verte

Ricar.

Humilde los pies te pido

Rey.

Ya, Ricardo, abrazo nudo

de tus dos dueños la muerte

Ricar.

y la del llorado, ¡ay!

Rey.

No menos yo la siento

que pudo menos en mí

estremos por el amor

y porque en su muerte se halla

que, aunque enojado con ellos,

pierdo en efeto en perdellos

una herencia a un vasallo.

Hállome sin heredero,

que, pues a la edad que vivo,

canse el reino sin hijo.

Menos agora le espero,

que, aunque renueves mi esperanza,

pues tarde para que acuda,

es el hijo en fin en duda,

y en duda es locura una herencia;

y aunque al alma me llegara

que, por casar mal la infanta,

mi culpa que era tanta

que un vasallo me heredara.

No fuera el daño tan grande,

que para mí es más daño,

¡quede heredero un rey estraño!

que un duque mi deudo es grande.

Es tanta la soledad

que reconozco que he sentido,

que a su memoria he guardado

ponerla hoy en libertad,

y aunque sé que fue la culpa tuya,

tantas perdonar no suelo.

Hoy por verte me consuelo,

porque fuiste prenda suya;

y hice lo que me dejó,

sin duda que era tanta

que, del duque y de la infanta,

el hijo en vida tuviera,

que en efeto lo estimara

como reliquia de aquella

que, por herencia y por bella,

a mi corazón amara.

¿Es posible, mi Ricardo,

que cuando preso te veo,

el niño luego murió?

Ri.

Ocasiones tengo y aguardo,

a mí me importa; y así, desta

vez, a la mano del sino,

hasta quitarte contino

la siempre dada respuesta.

Y por eso no he tratado

de decirte las quejas, mas ya me hallo...

Mas ya me hallo obligado,

y en verdad,

mientras estaba la ira

y a la cólera te vi,

siempre de cautela di

en tus furias animada.

Diciendo que la matara,

que tu hermana me entregó,

en mis manos espiró

en medio de una espesura.

Procurando la esconder,

lejos de tu casa y corte,

mentí porque como importe,

luego que morir suele ser.

Pero la verdad te ofrezco,

juro que quedó viva

y vive.

Rey.

Pues en solo eso crees mi a-

gravio, te he llamado acaso;

porque nunca te creí

después que te tengo preso,

lo que siempre un hombre cuerdo

encubrir de mí has querido.

Dime quién es, en qué parte

vive mi oculto sobrino.

Ric.

Un caso bien pelegrino

tengo, señor, que contarte.

¿Conoces bien a Roberto?

Rey.

¿A quién, a tu hijo?

Ri.

El propio.

Rey.

Sí.

Ric.

Pues es mi hijo impropio,

y tu sobrino encubierto.

Rey.

¿Qué dices?

Ri.

Lo que digo:

que de industria procuré,

después que el hecho intenté,

que se criase contigo.

Deste el día que nació,

lo encubrí al mundo en nombre

de mi hijo, y aunque su nombre

quedó por luengos engaños,

porque si del Rey se

acordase el niño, he querido

por mi hijo sea tenido

en público y en secreto.

Y de industria, porque el día

que acometíle, temiendo,

pues tu amor en él ponía,

lo crié en tu compañía,

porque aquí de ordinario

te sirviese en tu real casa.

Rey.

¡Mi Ricardo, que esto pasa

sin hacer cosa en contrario!

Ri.

Y dello sabe Roberto,

que a vivir fuera el mocazo,

y fuera el duque muerto

que vivo me entregó.

Rey.

Amigo,

en balde el tiempo gasta.

Ptog. 14

Rey.

en pararse a la verdad

donde tal iniqua lealtad

de tu hijo a mí me basta,

tiempo es que sepa el mundo

que tú mi sobrino Roberto

y que el celo es cierto

donde mi esperanza fundo.

Sin herederos me hallo,

y el hombre por quien es para,

y que es hijo al fin se mejora

aunque hijo de un vasallo.

Todo el estado en que temo

le consiga quien yo quiero,

pues es de ella mi heredero

que lo jure todo el reyno.

Vase.

Ru.

Ciega mi cuidado,

ciega intención, ¿dónde vas?

mis ganas volved atrás,

porque ya estoy empeñado.

Grande es a él la ocasión,

pues que bastó a que no llegue,

para que a su hijo niegue

un padre por ambición.

¿Qué es lo que deseo, y qué elijo?

negar mi hijo es misma ley,

pero por hacerlo rey

bien puede negarse un hijo.

Entra Roberto.

Ro.

Pues, padre y señor, ¿qué hazéis?

Ru.

De ti me estoy deshaziendo

por hacerte...

Ro.

No te entiendo,

y haces y qué deshazes.

Ru.

No verás, llegó tu suerte,

sígueme porque te importa

Ro.

por donde guías pues trata

que en todo he de obedecerte.

La vida de la aldea es una vida

alegre, dulce, plázida, amorosa,

grosera, torpe, rústica, enfadosa,

deseada, esquivada, apetecida.

Sola, desierta, áspera, encogida,

apazible, quieta, deleytosa,

fea, doblada, necia, maliziosa,

simple, sencilla, sana, comedida.

Insolente, soberbia, vana, loca,

humilde, llana, tímida, suave,

floja, desaliñada, inorme, sea,

alentada, compuesta, cuerda, grave,

inhábil, vizcaína, cortapoca,

y al fin resumen de

vida de aldea.

con quien me hallo afligida

¿qué ríes dellos, Ignezida?

de amor y en fin son villanos.

Y cuido tanto en él, a

el haber trocado nombre

que pensando que soy hombre

da en que tengo de querella,

y él como me ve mujer

también por mí está perdido,

y a fuerza del diablo ha dado

en quererme y yo querer.

Mas ¿qué he de hacer con aquellos

que ansí mismos se engañan,

sirviendo a los dos y engañando,

en mi mal reparo tiempo?

Aunque otras sufrir no puedo

cosas cansadas que tienen,

mas estos bobos que vienen

en forma les tengo miedo.

Entra Bato, y Pafo, y Palia.

Bat.

¿Dónde bueno, Pafo?

Pa.

Voy

al ganado a llevar pan.

Bat.

Vuelve presto.

Pa.

Volverán,

que no son bestias.

Pal.

¿Quándo?

Paf.

Hoy.

Bat.

Y agora, ¿por qué vos?

Paf.

¿Por qué?

Por el burro para ir.

Pal.

No vayas amanecer

como sueles.

Paf.

No haré.

Pal.

No se trata de otra cosa

sino desto en esta hora.

Pal.

Aqueste sol que me abrasa.

Bat.

Aquesta luna hermosa.

Pal.

Aquestos hornos pegados

hecho terrero de necios.

Bat.

Principio de mis desprecios.

Pal.

Principio de mis cuidados.

Bat.

Mal cuidado te dé Dios.

¿Mujer y a una mujer quieres?

Pal.

Mujeres o no mujeres,

no se meta él en los dos.

Sol del cielo sin segundo,

no haya otro Faetón, quizá

que abrasará todo el mundo.

Bat.

Luna que desde la cumbre

del cielo viniste al suelo,

en él me a ocupar tu velo,

no me abrases con tu lumbre.

Pal.

Bello Apolo disfrazado,

que entre cabañas y espesuras

has venido a guardar vacas,

de tu cielo desterrado.

Bat.

Diana bella que das alabar

mi desamparo velo,

donde no hay fiera feroz

que mansa ovejas no vuelvas.

Ptog. 15

Palante.

Sino, truécanme en las faldas

de estos montes que habitamos,

en laurel, y con mis ramos

teñiré, tejiendo guirnaldas.

Bato.

Proserpina, que en el eterno

volcán de fuego me acuestas,

dame tu palma en tu puño

y sácame del infierno.

Palante.

¿No te cansas?

Bato.

¿No te cansas?

Pinarda.

Más que cansados entrambos.

Bato.

Más queremos reñir ambos.

Palante.

Descansa, o nunca descanses.

Bato.

Cobre.

Palante.

Piedra.

Bato.

Bronce.

Palante.

Acero.

Pinarda.

Pese a un yunque, locos, paso.

Bato.

Remédiame, que me abraso.

Palante.

Remédiame, que me muero.

Bato.

¿Qué inventas?

Palante.

¿Qué pretendes?

Bato.

Loca, a un amigo revuelves.

Palante.

Calla, loco, que te quiebras

la cabeza y no te entiendes.

Bato.

Carcoma de estas entrañas.

Palante.

Polilla de aquestos bolsos.

Bato.

No me piques.

Palante.

No me mofes.

Bato.

Que te muelo.

Palante.

Que te engañas.

Bato.

Mi descanso.

Palante.

Mi remedio.

Pinarda.

Ruidos, ruidos de batán,

de una piedra que bien dan,

y a quien se tienen en medio.

Hablan dentro.

Padre.

¡Hola!

Bato.

Llama padre.

Palante.

Sí.

Padre.

¿Dónde están galán y dama?

Bato.

Mira quién llama.

Palante.

A ti llama.

Bato.

Será a ti.

Palante.

No, sino a ti.

Padre.

¿Tengo de enfadarme, hola?

Bato.

Ya riñe con derecho.

Padre.

Acaba, vete.

Palante.

Vete.

Padre.

¿Y quedaréme yo allá?

Que se han de perder por puntos.

Pues, hijos, arrebato un palo.

Bato.

Palo malo.

Palante.

Palo malo.

Bato.

Vamos juntos.

Palante.

Vamos juntos.

Vanse los dos, y queda Pinarda.

Pinarda.

No es grande enloquecimiento

de estos ambos en el aire,

para mí de gran desmayo

que era atajar más contento.

Pues tomé de suerte,

ausente mi bien, el lloro,

y cuanto espero y lloro,

mayor mi mal, mayor muerte.

Con grande esperanza vivo

y si algún bien me ha de hacer,

sea que vuelva yo a ver

un esposo en mi brazo vivo.

Pues que le he sido amorosa,

que vuelva como espero,

mueva el mal de que muero,

y cesarán mis enojos.

Baja, sale el Salvaje.

Salvaje.

Soy diferente de aquel

que aquí en esto ha parado,

que los astros se han conjurado

contra mí, cielo cruel.

Soy quien lloro,

ya que desde que nací

nada en pensarlo perdí,

medido con mi deseo.

Si piso ya el suelo y tierra,

los montes, los animales,

las plantas, los pedernales,

y las aguas me dan guerra.

No es menos que desde el punto

que la deidad vi en la fuente,

buscando un mundo de gente,

estos campos ando a punto,

baste yo prometiese

que viera la presencia

en suma de aqueste día

la primer cosa que viese.

Pero que desde el instante

que le vi le prometa,

brote un hombre engañosas penas

y no se me huya delante,

y porque sé que me ocupe

tanto temor cuanto debe,

que de las presas se prive

porque a su hermano venga;

y puesto que tanto puedo,

que a todos ponga temor,

muestra que tan poco valor

que a cierta deidad tenga miedo.

Si se entra en la espesura,

porque el sacrificio te agrada.

Dice dentro Polo.

Polo.

Fuego de Dios en la albarda,

y qué mal cinchada vas;

mira el jumento bellaco,

mira cómo se derrenga,

pues necia porque yo venga,

yo me he de morir acá.

No me deja caminar

por el llano, arre acá, burro,

mas cómo tuerce el pescuezo,

y da el asno a tropezar.

Salvaje.

Parece que hablar sienta,

mas, ¿no es villano el que asoma

por encima aquella loma,

caballero en un jumento?

¡Vos seáis muy bien venido!

Grande suerte es hoy la mía,

ya no pasará el día

sin cumplir lo prometido.

Entra el villano sobre un jumento.

Ptog. 16

Pasquín.

A cuerpo de non de Dios,

voy a entrar en lo llano.

Salvaj.

Detenga el paso, villano,

que hay que hacer entre los dos.

Pasquín.

¡Madre de Dios! ¿Y tal bulto,

quién me ha traído a este puerto?

Salvaj.

Abaje el villano presto,

Pasquín.

¿para qué quiero que abaje?

Amenázale con el bastón

Salvaj.

Abaje, digo.

Pasquín.

Ya bajo.

Salvaj.

A muy buen tiempo has venido

pues con verte en tu estado

de cuidado y de trabajo

tome esa senda al momento

y camine hacia mi cueva.

Pasquín.

Sí, adonde me llueva,

que se perderá el jumento.

Salvaj.

No te daré yo lugar

de que esa pérdida sientas,

otra hay mayor.

Pasquín.

¿Qué intentas?

Salvaj.

Pienso te matar.

Pasquín.

Matar, no por solo un Dios,

señor salvaje honrado.

Así viva.

Salvaj.

Es excusado

el llorar entre los dos.

Pasquín.

Pues ya que me mata a mí

más que te hartes mucho y suelta,

déjeme dar la vuelta,

que mañana estaré aquí.

Que quiero ordenar mi alma

que no la tengo ordenada.

Salvaj.

No importan hoy ruegos nada.

Pasquín.

Las manos palma con palma

y por cima ambas rodillas

les pido que me tenga mancilla.

Salvaj.

Acuérdese luengo

que hoy no es día de mancillas.

Pasquín.

¿Y no, por qué?

Salvaj.

Porque hoy

a un Dios de quien soy devoto

hice una promesa y voto

que tengo ahora cumplir voy

Pasquín.

¿De qué pie?

Salvaj.

Le ofrezco

sobre brasas de una oliva

la primera cosa viva

que hoy acertase a ver.

Pues si el primero que encuentro

tiene de ser ofrecido

y tú este primero has sido

que hoy me has venido al encuentro,

no dudo en ti ejecutar

el jurado sacrificio.

Pasquín.

Diga, entre los de su juicio

¿tal lugar se deja hablar?

Pues no advierte que se engaña

su merced notablemente

que prometió solamente

matar pájaro o alimaña.

Salvaj.

No hice distinción de tal,

solo mi promesa estriba

en la primera cosa viva

sea hombre o sea animal.

Pasquín.

De modo que si no matas

la cosa viva primera

no cumple.

Salvaj.

Como otra muera

del voto no me desato.

Pasquín.

Pues hallo en razón se toma

que estamos aquí inventamos,

dígame, cuando asomamos

mi asno y yo por esta loma

cuando nos vio repuntar,

viniendo yo caballero,

¿qué se asomó lo primero

que primero vio asomar?

Las orejas de mi asno

no son las que vio primero?

Y es cosa viva.

Salvaj.

De veras

que es ansí.

Pasquín.

Pues no es un asno

en quererme matar a mí,

para cumplir con vuestro intento

no ha de ser sino mi jumento

el ofrecido.

Salvaj.

Y ansí

bien por tu derecho has vuelto,

el asno solo perezca

que con que solo a él ofrezca

quedo de mi voto absuelto.

En tu libertad te dejo,

muera el asno y vive tú.

Pasquín.

Quémese él con Belcebú,

más que quede el aparejo,

déjemelo desnudar,

que ofrecerlo con pelo basto...

Salvaj.

Quítalo luego, que basta,

ese gusto te he de dar.

Pasquín.

¡Ay, rucio pobre de vos,

cómo llegó vuestra hora!

Quien os vido y no os ve ahora,

¿quién no llora con dolor,

que os llevan ansí a quemar?

Y de condoler mi amor,

desechar la compañía

en que solíamos andar.

Salvaj.

Camina, bruto, que hoy vais

a honrarme aquestas montañas.

Pasquín.

¡Ay, asno de mis entrañas!

¿Cómo os vais y me dejáis?

Solíaisme acompañar

con más gusto y más regocijo,

cuando que éramos dos.

Y por más firme en amar

aunque burro, vi en ti

gran pereza me tuviste

más siempre me obedeciste

y nunca te aborrecí

jamás, y a fe me serviste

tras andar en breñas y llanos.

Río, vuelve atrás tus aguas

pues la fe se vuelve atrás.

Vente para mi albarda,

que os quiero llevar a cuestas.

Ptog. 17

Pasquín.

que a una mujer da defeto

quien mal come y peor vista

y ansí pues me guarde mal

preso en mi confianza

adonde están prendas mías

que no te duele mi mal.

Vanse, y sale el Duque.

Duque.

Cuándo será, gran mi Dios,

que no se canse fortuna

porque no me acuse de una

y tantas me ponga penas.

De la aldea me salí

adonde mi esposa dejé,

y sobre acuerdo y consejo

a la corte me partí

adonde pienso encontrarlo

saber de mi muerte o vida

causa desta mi partida

un suceso tan incauto.

El Rey nos ha de hacer fuerza

que en el camino la ocupe

y que agora no la ocupe

no sé por qué que le importe

y más que della ha salido,

dizen que ha desfavorecido

un temor me coge que na-

ce de las sospechas ha nacido.

Dame el corazón que tiene

por el mal que no es en mi alcance

y temo que no le alcance

por el riesgo que esto tiene

y heme vuelto del camino

sobre lo que haré dudoso

y tan falto de reposo

que descansar determino

que aunque sé que está cercano

de la aldea aqueste monte,

abrasase este orizonte

con el calor del verano.

Aquí pasaré la siesta

descayendo el sol me iré,

pues por un bosque tomé

que va entrando por esta

espeso asaz adorno

muestra bosque alguno la habita

parece alguna ermita

quiero ver lo que está en ella.

Cerca de un árbol se pa-

ra se ve un altar mal formado

y a llegar y está callado.

Entra Salvaje cargado de

unas ramas de olivo.

Salvaje.

¡Oh, y mis dudas avengan!

Marqués, el hondo de mi cueva,

estando con vida yo,

miserable, ¿quién te dio,

y a ti osadía tan nueva?

¿Quién eres tú, que has venido

a llegar a mi aposento,

sin un justo atrevimiento

aun a duelo defendido?

Duque.

¿Quién eres tú, que tan bravo

quieres que a mí me preguntes?

Salvaje.

Yo soy muchas cosas juntas,

y no más que un hombre llano.

Soy el espanto del mundo,

soy dueño de la tierra,

soy la muerte, soy la guerra,

y soy furia del profundo.

Soy la destruición de todo,

y más de los atrevidos.

Duque.

Pues, archivo de apellidos

que espantas de tanto modo,

sois hoy un hombre sin nombre

que aquí llegó y no os habla,

y porque un leño no habla

con ella.

Salvaje.

¿Qué dizes, hombre,

con las plantas hablando?

Pues conmigo no habla, hablador.

¿Cuándo hablaron los robles?

Duque.

Ésta me habla callando.

Salvaje.

Luego, fuera de los hombres,

hay cosas que hablen tan bien.

Duque.

Ésta y me habla más bien

que tú.

Salvaje.

¿Que yo?

Duque.

No te asombres,

que si hablas sin modestia

y habla sin ella la tabla

la tabla como hombre habla

y tú hablas como bestia,

y ansí, pues tú tan mal hablas,

hable torpe bruto o te asombres,

que el vulgo a falta de hombres

dejen hablar con las tablas.

Salvaje.

Como pareces quien soy,

no he menester que me abones,

tus locuras te perdono,

porque a un punto que voy.

Yo conzedo que les hables,

pero no está en eso el punto,

el que yo ahora pregunto

es cómo hablan las tablas.

Duque.

Porquesta que aquí contigo

según dizes ha hablado,

veinte años conmigo ha estado,

y nunca habló conmigo.

Salvaje.

Has de creer lo que sabes

d'un hombre que aquesta tabla

quien poderoso y no habla,

habla puesta en mi poder.

Duque.

Y del cómo pones os,

sabe que no habla ella

sino es las que están en ella.

Salvaje.

¿Y llámanse aquestas?

Duque.

Letras.

Salvaje.

¿Y las letras hablan?

Duque.

Sí,

y que adonde la lengua mengua

las letras sirven de lengua.

Salvaje.

¿Y dizen esto?

Duque.

Así.

Ptog. 18

Lee.

Este que aun a las fieras no perdona

en tierna edad endonio se pone

envuelto en paños de oro tierno amante

hallé en la boca una feroz leona

tan bello homicidio la ardiente zona

sobre el carro jamás sol o triunfante

Como me pareció pueblo delante

Representando una Real persona

quitéselo a la fiera de la boca

y flaco niño lo apliqué a sus pechos

crióle, y ignora el padre de quien vino

demostróse benina por sus hechos

¡Oh, fortuna en ti peregrina!

Sal.

Todo eso dice la tabla

todo eso dice y afirma

y eso sin más ver confirma

que la tabla escrita habla.

Pues lo que ella agora dice

y lo que yo un tiempo vi,

están una cosa en ti

que en nada se contradice.

Duque.

Pues ¿qué es lo que viste, y a quién?

Sal.

A un viejo que me crió

que mil cosas me contó

que no pude entender bien.

Porque era yo tan pequeño

que si de algo me acuerdo

es como de hombre que recuerda

y no está bien en el sueño.

Duque.

¿Quién es este vecino?

Sal.

Un ermitaño

que a una leona me quitó,

en cuya boca me halló

libre de ofensa y daño.

Y aplicándome a sus pechos,

confuso me mantuvo

el tiempo que vivo estuvo.

Duq.

¿Duró?

Sal.

Cuatro años bien hechos.

Duq.

¿Murió al fin?

Sal.

A cabo de ellos,

se entró en aquel monumento

que allí ves, y rindió aliento

dentro a sus cansados huesos.

Y a su morir en esta tabla

le vi estas letras poner

que jamás supe entender

hasta que hoy supe que habla.

Duq.

Según de Ricardo supe

este es mi hijo por las señas

pésame que en estas peñas

en esta vida se ocupe.

Mas disimular pretendo

porque ahora importa así;

es la relación tan corta

que poco por ella entiendo.

Mas, por poco que he entendido,

he entendido lo que basta

para entender qué mal gasta

aquel que es un honrado.

Que un hombre de otro hombre

ha de hacer verdad un dicho

no es bien que le dé algún quiebro;

pues no es hombre, cuente el nombre.

Porque un hombre ha de asombrar

entre fieros, leones, lobos.

Viniendo de hacer robos

de matar y destruir,

no es eso lo que promete

el que des en esta habla,

porque conforme a la tabla

mejor vida te compete.

Porque este, según afirma,

sus letras vienes de buenos

y tu esfuerzo y brío, no menos

fuerte joven, lo confirma.

Pierde esta vida silvestre,

deja este abismo profundo

de miseria y sal al mundo

donde tu valor se muestre.

Que dándote a conocer,

conocerás por ventura,

en alguna coyuntura,

a los que te dieron ser,

y tus padres conocidos

serás del mundo estimado.

Sal.

Tus padres me han enterado

al alma presto y claro.

No sé qué se tiene un hombre

que has hecho de mí tu amigo

siendo mayor enemigo

que tengo los de tu nombre.

Quiérolo, y no sé cómo.

Nueva vida, sin maestro,

todo en la vuelta estoy diestro,

quiéresme quizá enseñar.

Ptog. 19

Sal.

y de nuevo verse alto

si yo fuera por ser tú el hombre

primero de agreste nombre

que no me incline a estimallo

Duque.

Las honras agradezco

de que usas en mi favor

y en cambio de aqueste amor

a lo que pidieres me ofrezco

Pero porque de presente

vive en mi pecho un cuidado

de quien voy arrebatado

hasta ver su cara y gente

acudiré agora a ella

que no está de aquí muy lejos

y a darte algunos consejos

vendré aquí después de vella

Y es tan poca la distancia

que aquí estaré cada día

y con la experiencia mía

advertiré tu ignorancia

Siguiendo un maduro modo

poco a poco has de aprender

que no se puede saber

de los primeros todo

Seré en fin en cuanto pueda

padre tuyo verdadero

Salicio.

Advierte pues que te espero

y queda esto ansí

Duque.

Ansí queda

Salicio.

Pues no guardarás razón

si tu palabra no guardas

y si en tardar que te tardas

pagarás mal mi afición

Hazme agradado de modo

que me has robado los ojos

siendo yo el que los despojos

robó hoy más al mundo todo

Y de manera estoy en mí

que no puedo presumir

sino que me ha de venir

algún grande bien por ti

pues si a ti en verte estuviese

y me dejases de ver

me ternías de ver

el bien que por ti perdiese

Vase.

Duque.

Voy por horas a Dios

y guárdeme a tu palabra

Vase Salicio y salen Carbato y Palante.

Salicio.

Siente amor lo que el tal habla

y que nos juntará a los dos

Confiado voy de ti

que ya con tus términos

de que el bien por quien suspiro

ha de venirme por ti

Palante.

Cruel amor, amor cruel

que tanto tu poder sea

que aun en una tosca aldea

no te escapa el buriel

Carbato.

Ay amor fiero, amor fiero

que a un hombre que guarda un asno

que le arañe como gato

cuando trepa por febrero

Palante.

He aquí la cuenta, allá el cuento

que en hábito de doncella

fingiéndose dama bella

se escondió en aquel convento

de donde la buena joya

de esotro Griego embustero

por engañar al joven frisón

llevolo a ganar a Troya

así mi bello ardor

en hábito de doncella

siendo él, sin siéndolo ella

me anda matando de amor

Amigo de los ardides

se presentó aquí, te hallarás

solo porque te engañarás

en favor a mi Aquiles

Carbato.

Déjame, roza bellaca

que esta fábula declara

que diz que te cría la cara

como pan con aguardiente

Riose de un marquezote

galán damo y gentilhombre

que almirante tiene por nombre

pronunciado señorote

Y por los montes se anda

continuamente tras dél

como tras un corcel

que la paciencia me acaba

Maldita yo soy tu doncella

mátame ya de una vez

echemos esta preñez

los dos a pares hombres

Entra la dama.

Princesa.

Remedio para nada en un mal bueno

alivio que acelera más la muerte

vida de sentenciado puesta en suerte

consuelo de agonías y ansias lleno

traidor que en vaso de oro da el veneno

tesoro que en carbón se convierte

deseo ambicioso efeto fuerte

y del ánima y fuerzas duro freno

de aquel que desespera ciego nudo

principal ocasión de la mudanza

desproveído alegre y triste efeto

y del que espera en fin cuchillo agudo

es la esperanza y del bestial sujeto

el amante sustenta a una esperanza

Ptog. 20

Bat.

¡O, en ora buena vengáis!

Ypal.

y a no por hacer en mala

Pri.

Estén todos en ora mala

así juntos como estáis

Bat.

Donde bueno por acá

descanso de mi enojos

Ypal.

adonde luz destos ojos

Bat.

mas que caminan con aya

no querría que algún día

nos quebremos los celebros

Pri.

Qué hermosos dos requiebros

para mi melancolía

Ypal.

todo palabras ahora

Bat.

pues guardaos no os coja el tordo

mi pan candeal

Pri.

mi bizcocho

Bat.

qué quieres diablo machona

estar loca

Ypal.

Estar borracho

Bat.

mi bien vida

Ypal.

amor demencia

Bat.

mas que pierdo la paciencia

con aqueste marimacho

Pues sois doña anatafea

Ypal.

vergüenzas se hizo los

Pri.

quedo quedo no ayamos

quejas por vida mía

Bat.

callad o os cogeré a los dos

Ypal.

y vuelva aquí que me coja

Pri.

Basta, que se nos enoja

No se me enojen, los dos.

Ypal.

mi pedernal

Bat.

mi alabastro

Ypal.

entrañas mías

Bat.

mi acebuche

Ypal.

mi madero

Bat.

mi rostro

Ypal.

mi bien salga y en palma

y.

Bat.

y os

Ypal.

que bato

Pri.

no me dejarán un rato

mis enemigos del alma

Bat.

No arían esos gallos

Ypal.

no an vuelto mansos

Pri.

averme en esta ocasión

alguien diera buena nota

prmitiendo las caricias

que sois dos necios menojosos

= entra Paso =

Pas.

buenas nuevas si le aplazen

no me manda dar albricias

Pri.

yo te las mando, qué ay

Pas.

el que llegó agora

Pri.

quién, mi hermano

Pas.

sí.

Pri.

así vive que le tray.

Pas.

qué amigo.

Pri.

mucho cansancio

de las leguas del camino

Pas.

por eso buscáis un abrigo

donde descanse despacio

Pri.

y dónde queda

Pas.

alladentro

Pri.

a ellos quisiera tener

Pas.

y yo mis albricias ver

Pri.

entra por ellos

Pas.

ya entro.

Entrase la dama y paso

Ypal.

Ya s'está contenta

Bat.

sí, y estoy aunque no mucho

con la priesa que dio luego

y cosa de huir velozmente.

Dime mujer o diablo

siendo lo que pretendes ser

qué quieres a otra mujer.

Ypal.

yo me sé con quién me hablo

táchame alguna

Bat.

no

Ypal.

mira necio que a padre

que por el siglo de mi madre

que le juro

Bat.

qué juras

Ypal.

que si a un hideputa viese

o un señor que me diese

aunque fuese a su propio hijo

despojaríale la vida

Bat.

aunque a mí me lo dijeses

Ypal.

aunque lo dijese a ti

y por eso estoy aquí

no quise que lo supieses

Bat.

pues bien qué es lo que ay de nuevo

hija Ypal. si te membra

Ypal.

que esta que tienes por hembra

no lo es

Bat.

pues qué

Ypal.

mancebo

Bat.

qué es marquez

Ypal.

mancebo, payo

Bat.

que no es mochacha

Ypal.

mochacho.

Bat.

hombre macho

Ypal.

sí hombre macho

como tú

Bat.

abajará el rayo

y sea dado a lucifer

no te burles, que sin fin

siendo mochacho es tan ruin

que se viste de mujer

Ypal.

que no

Bat.

que no ay que decir

Ypal.

no te espante, que le ignoras

vinose allí por que avía

hecho en la corte un delito

Bat.

Y anda con él alguno

que si es trage de mujer

pardiez, que a de caer

en la trampa más de uno

Ypal.

Calla diablo que no

sino que es hombre principal

y allá en la corte real

mató un hombre

Bat.

a quién mató

Ypal.

a un hombre

Bat.

de qué de amores

Ypal.

De qué amores o qué diablo

no sé, bien en lo que hablo

se dieron los palos

Bat.

así que es espadachín

Ypal.

di que es hombre de espada

no digas a padre nada

Bat.

yo a padre, pues a qué fin

Ptog. 21

~.

Pues vaya a cadancella

como es tan grande mocería

que no hay cama ordinaria

tiene.

Ypal.

Con ella.

Bat.

Y a ella

Que para con mi merced

della para vos.

pues yo os juro a non de Dios

tomaros besos y dar dos.

Salen el duque y el comendador en el aldea

Duq.

Cuidaos de tener cerca

Men.

torno a decir que es verdad

que si agora llego a ciudad

dejamos la plaza cerca.

Duq.

Falta un mal ladino

Bat.

El rey en faltas procura

Duq.

dice porque

Cat.

porque jura

por del linaje a un vasallo.

Duq.

No roza de polo a polo

ni se me muda de su lado

Pri.

Dónde vais

Duq.

donde mi hado

me lleva

Pri.

Buscadlo

Duq.

Solo

Pri.

Responded

y impórtame el llegar.

Pri.

No me oís?

Duq.

no puedo agora

que no he de perdonallo.

Pri.

de allegado y despartido

estoy sin compañía

hállome a deshora

Cat.

no os canséis, que ya os oyo

Pri.

este qué me anda cansando

y qué diablo me quiere

tanto que por mí se muere

pudiera yo ir acompañado

~.

por el que nos rogar

muy encarecidamente

Cat.

en la gran impaciencia

tropiezan muchos mancebos

Cat.

deteneos, halla un mancebo

y hallaos un poco de afuera

Pri.

ya me alejo de esa manera

y él os crece en tormentos

Cat.

agora que no os rogaré

que un poco hagáis por mí.

Cat.

no me persigue de aquí

Pri.

de mucho o poco

Bat.

a quién parece

no es caso llano, no hay duda

Pri.

pues despachad, que me decís

haced que no me deis pena

Cat.

tened, oh doncella talluda

basta mi amor a hacerte

Pri.

quién morirá por mis brazos

llega, dame un mal abrazo

Cat.

y abrázame buen rey.

Pri.

Pues otros amos buscar

de hallar con una dama

y vos estáis tan llana

Cat.

temo que hemos de cansar

~.

mayor que hago aquí muerto.

~.

quiero, Sancho, de aquí un rato

gasto gran rato, aun llano.

y otro acoso le da a hacer

~.

No he hallado más la silla

para echarte de mí.

vaya a quien por aquí

y ved esto por aldilla

~.

qué horas de enamorar

para un que yo no cayo

en locuras que yo hago

Bat.

ojos azules a vistes

Pri.

la acabo, mira qué os digo.

Cat.

quién, por mí.

Pri.

A

Cat.

No amigo.

al hombre que echa hocicos

Pri.

quiero probar mi palabra

que detenernos no queréis

Cat.

juro a Dios, si no os tenéis

que los cascos quiero os abajar

Pri.

En hablarme me he resuelto

y si me matare, muera

Bat.

adelante, a fuera, a fuera

do que anda el diablo suelto

Éntrase huyendo hacia él

Pri.

Como ha sido palaciego

de cuándo acá fuiste viejo

no gusto de hablarme un rato

como había dejado el queso

~.

y ver de mí gran necedad

~.

no me sé entender porque

~.

mis ojos, ¿qué te diré

por una sola verdad?

~.

Como yo te quiero tanto

y esta dama ha de reír

Ruiz te oyó, dije en re mi

que debe reír y ley gran

~.

lleguen a mi señora

porque él de mí se quejará

porque una mujer amada

le declare la verdad

Pri.

que las dos

Ypal.

qué buenas horas

aunque baje el traje y nombre

le cuadra mayor este hombre

Pri.

qué celos, y qué de veras

Ypal.

no vale más que la espada

que se ponga que me impida

Pri.

Alcanzado para vida

que en mí de placer no quepa

Ypa.

que tanto desto has gustado

Pri.

cuando nosotros nos veamos

Ypal.

Pretendo hacer un placer

en cambio del que he cobrado

Pri.

quién me puede impedir

quiero hacello porque sirva

qué quieres de mí

Ypal.

una cosa

mas no lo pienso hacer.

Sale Pascual a su fiesta

Ptog. 22

Pa.

cata siempre andais con hilo

a la hila del mancebo

Pri.

dilo acaua

Pas.

no me atreuo

Pri.

no te arreceis por mi vida

tan difisil es la cosa

todo es comenzar comienza

y pide

Pas.

tengo vergüenza

Pa.

a diablo la muy vergonzosa

Pas.

una cosa que quiero

Prin.

que

Pas.

un abrazo

Prin.

que es hora hacerlo a fee

pongaos ya a la lida

hasta juntar brazos sea

Abrázanse

Pa.

aqueso si es amalla

para el ladron que a cada hurta

sois el hijo y nuera

que os parece la zagala

Prin.

graciosísima y polida

Pas.

otra

Pa.

quedo bastaba una vez sola

como se cuelga a la cola

había de ser de reposo

Pri.

mas que es lo que os falta ahora

Pas.

para estar contenta

que

tercer abrazo

Pas.

si a fe

Pa.

que os parece

Pas.

un abrazo mas quiero

sino me aburre en nada

Sale el viejo

Pa.

basta questais aporfiada

mucho aburre este lado

que el amor esteis a un lado

y el de los dos también

si a palos de sesenta

no acauais a brazos

sois mozo o mocita

mujer hombre o marimacho

garzón o mafrodita

no me os peguéis a la moza

que me la andais dando abrazos

y presos a par de los brazos

Prin.

y su padre ella me retoca

Pa.

ella os retoca

soys vos judas a de mas

Pri.

no os enogeis que ya entro

Pa.

pues andad a rodar

Pas.

mira agora con que espacio

nos dejan porque me dio

un abrazo

Pa.

luego

Pas.

no que es fuerte de palacio

Pa.

puta de palacio es

no es puta descuidada

es por mi vida

Pas.

aunque le pece

le he de dar cada día dies

Pa.

cada día tres mondaria

volved aca disoluta

que aprender a puta

que en palacio es ordinaria

Que no repareis dañar que dios sabe no me da tirandole a de un pie no lo pingese de collar 23

Danse

Jornada tercera

Ptog. 23

Jornada tercera

Salen dos criados del Rey belhorte la caza

1.o.

Bella furia de caza

2.o.

Bellamonte

tuuo los brutos siempre esta sierra

1.

en mi vida vi bosques mas poblados

de fieras

2.o.

ni yo fy dellos auer visto

mas poblados de gente que estos dias

1.

en cuanto piensa el Rey morar dellos

2.

según el cazador mayor hoy dijo

no se irá a la Ciudad en estos ocho

quedando aficionado tanto a caza

y aficion el soto tan dispuesto

la duquesa que aun la mano ha de gozalla

1.o.

si cosa natural esta en el hombre

que en uiendose del trono leuantado

luego lo de vencer le aburre

mudar viento mudemos de razones

entra el príncipe Roberto

Ptog. 24

Rob.

qué hazéis Vosotros aquí

veníamos te buscando

Rob.

Muy Cansado voy cobrando

un rato que atrás perdí

que aquí cerca a tierra firme

harmada tiene mi gente

Do.

en ella dinos, no a nada

Ro.

Pues agora dejé allí

aguardándome Ricardo

y dejadle que le aguardando

que venga al momento aquí

y allí allaréis dos yeguas

subid en ellas al punto

2º.

dónde

Do.

no ay junto

sino de aquí una u dos. Garb.

1º.

junto adónde

Ro.

a la laguna

que está a la entrada del monte

= entránse =

Ro.

qué así de mí remato

una fantasía importuna

molesta imaginación

déjame adónde me llevas

posible es que tanto muebas

mi pecho ciego inbención

a mi padre he de matar

duro intento caso fuerte

mas si es forzoso y conviene

porque no le he de dar

si el que es autor en efeto

de ser yo Rey con tal ley

yo solo por ser Rey

puedo sanar el defeto

con que tengo de aguardar

que el cetro a Lysandro se dé

pues si a mi padre acude

él le vendrá a consejar

si él solo el secreto sabe

y mi peligro está en él

siendo él vivo, y siendo muerto

acaso mi pena acabe

que cuando a dudarse llega

mejor es, cuando así fuese

que no aya quien lo confiese

que no aya quien lo niegue

= entra Ricardo =

Ri.

pues, quién me llama

Ro.

yo

Ri.

y qué me quieres

Ro.

matarte

que no sin causa en la parte

que estamos, estáis y estoy

el cual engaño advierte

soledad silencio y penas

no te anuncian ya tu muerte

Ri.

Roberto, ¿estás te burlando?

Ro.

no hablo sino de veras

Ri.

qué pretendes

Ro.

que mueras

Ri.

y no ay que pasarlo dudando

pues a mi matarme quieres

Ro.

sí porque a mi no me mates

que temo ya que me trates

Ricardo como quien eres

Ri.

como quien soy, pues no soy

tu padre.

Ro.

mi padre as sido

pero traidor conocido

de quien seguro no estoy.

siendo tu hijo contra ley

por tu enorme y altibez

porque de mí pensaste

en tener un hijo Rey

y esto solo en el mundo

los deseos y vana leticia

dentro en mi pecho infundió

no es bueno en alto me fundo

pues fui el autor del engaño

que con falso Rey me a hecho

y a que me hicieses provecho

conviene no me hagas daño

Ri.

qué, con matarme me pagas

el averte hecho Rey.

Ro.

pues el ser Rey

me hiciste no me deshagas.

Ri.

qué me ofreces de matarme

mal me pagas

Ro.

bien te pago

con no matarte menos

que tú a mi en no matarme

porque por ti ello en rigor

soy rey, aunque sea sin ley.

y el matarte a ti, Rey

sentiré a un traidor.

pues para que no te alabes

Ri.

si el desvelo de tu fiereza

y descansar as, descansa

que yo daré vuelta a casa

Ro.

ya, a un muerto condeno

padre el quitarte la vida

pero como una ley no impida

un pecho a un padre bueno

quiero acudir a donde dejo

mi gente que me espera

= levántase agonizando sobre la arena =

Ri.

fiera tigre ya bestia brava

de algún tigre hircano hijo

matas porque te condeno

a ti tal / y cual

porque según yo soy malo

Respeto que tú eres bueno

si, por tu culpa fiera

porque me pagas asy, di

de quien naciera tal hijo

que mucho si el Rey me embidia

castigo del cielo fue

que aun no tarda, y el día que llegue

que por su padre me niegue

Ptog. 25

Entra el Duque

Duque.

De una dolorosa sed

he sentido el ciego enfermo

deste lugar tan desierto

tan aspero y que despide

Ri.

Onde dudo de que pida

algún socorro piadoso.

Duque.

Cielos, ¿esta es vuestra sombra?

¿Las penas, o es Ricardo?

el escondido y aguardo

mi Ricardo

Ri.

¿Quien me nombra?

Duque.

Veme

Ri.

De ninguna suerte

Duque.

¿Que aun no me conoces?

Ri.

Del disgusto estoy ciego.

pues que golpe de mi suerte

Duque.

¿Que golpe?

Ri.

El que la fortuna

me da en verme en este punto

tanto que al mal que apunto

no me da pena ninguna.

¿Quien os ha traydo

a esta ocasion por aquí?

Duque.

Mi desdicha.

Duque.

Llorose de perdicion

y así rompo el corazon

de que el asombro me cerque

pues antes que me fui a pique

fue posible poder amar

Te suplico que me des

debida atencion

pidiendo luego perdon

que ya no puede ser

detener un perdon largo

te concedo en pena el yerro

Ricar.

Escuchame señor amado

Después habiendo

que he dejado a dios

al Rey y a la princesa

Cuando yo supe, el Rey

desposava a la Reyna

casandola con Guillermo

Rey que ya la corona

Como deste suceso

indignado con ella

y puestos los dos en fuga

hicimos de la corte ausencia

enbió tras de mi el Rey

no prendiendome a ofensa

y aun como a su privado

mandome echar en cadenas

Con esto pasaron dias

y no llegaron las nuevas

de que Laura fugitiva

se había muerto en una peña

Ricar.

Sintio tanto este suceso

que se dolio de su ofensa

y compasiuo lloro

no quedando prenda una

Sacome de la prision

entendiendo que yo era

a quien entregaste a Laura

la que fue de la fiera

Díjome dime es posible

que no es mentira y quimera

el quitar de la leona

a mi sobrina la Reyna

Replico tanto su Alteza

que me dio ocasion y fuerzas

para que a mi atreuimiento

fuese destas fieras la

Díjele que a un muchacho

preguntome que quien era

creyo que de asombro fiera

Pues habiéndome traydo

el príncipe a esta montaña

porque en mi estuuiese cierto

y que el no quiere que se vea

me amenazo porque la tiene

aquel que por hija y Reyna

este es señor mi delito

pues mi muerte esta tan cerca

que dios te trajo a este punto

perdoname con el queda

Duque.

De tu confision Ricardo

salvos los que me resaltan

talentos tuvieran ocultos

rencor maligno cogiendo

Primer virtud que se niega

me afligen, pues perdonas

el verte a ti sin verlas

mortales son pero piedad

Ri.

No te dejes de ciego

a la pena cargate en mis hombros

que aunque prenda mía te nombro

y no te quiero perder.

espera hasta que lleguemos

a una choza o cabaña

donde la sangre que baña

tu cuerpo laso estanquemos

y que el lienzo afloje

yo te pondre presto en parte

que tratemos de curarte

Mas en vano aquí detenerte

Duque.

Pero as de aduertir amigo

que herida de agua uoy

mientras giren horas y sol.

Yo te lleuo ya conmigo

y a donde preste faldas

deste monte te guiare

unos Ratos por tu pie

y otros sobre mis espaldas

entranse y sale Ergasto, y su primo y un pajecillo delante. Bato y Zembrio de bos.

Ptog. 26

con varas de Alcaldes / y la dama

Pascual.

Por muchos años he pasto,

empuñé, hermano Bato, la vara;

como si yo la empuñara,

me huelgo.

Pascuala.

Y el otro pacto,

¿cuándo seréis de hacer?

Bato.

¿Qué pacto?

Pascuala.

El de esta merienda,

no será bueno que entienda

la aldea nuesos placeres.

Bato.

Por mí, pardiez, que bien puede

hacerse, compadres.

Alcalde.

¿Que no se excuse por nos?

Pardiez, por mí nunca quede,

que lo que hiciereis vos,

compadres, doy por hecho.

Hipólita.

¿Qué testimonios y despachos?

Pues sois alcaldes los dos.

Bato.

Uno por uno, a la par,

que ha de andar derecho el hato.

Pascuala.

¿No es alcalde de hogaño Bato?

Pues guárdense del diablo,

no haya riñas ni alboroto,

que el hombre de la revuelta...

Bato.

La aldea ha de andar más justa,

por Dios, que jubón de azotes.

Alcalde.

Alcaldes de la hermandad

nos somos, seamos hermanos

en todo.

Bato.

Carga en mis manos

el yugo.

Alcalde.

Callas.

Valerio.

Callad, que ya nos han dado cuadrilleros

no hay caza en el aldea,

pardiez que ya ando a caza.

Hipólita.

Esto se muestra ajeno.

Pascuala.

Más que contenta estoy, Pascuala.

Hipólita.

Yo no, solo estoy contenta

recontenta.

Pascuala.

Recontenta,

mas que bien que lo regodea.

Pascual.

Pues ¿no lo has de ser en fin,

si es tu hermano alcalde hogaño,

y nos casará?

Valerio.

Mal ando;

luego, a Bato, que más digo,

con vos acaba de casar.

Luego entenderéis de balde,

qué es el ser Pascual alcalde.

Pascuala.

Ya está la saya de tomar.

Valerio.

Como tomar, si no a dar,

de un punto a otro mar.

Pascuala.

Pardiez, aunque me ronquéis

con ella agora, los dos,

no la tome, ni aun de velle.

Valerio.

Paso, más que os espanto.

Pascuala.

Quién vos callara a vos.

Pinto.

Bato,

tened respeto al alcalde,

no tengan sobre sí enojo,

que ha de tener en qué entender,

que en verdad que el que se defiende

le tengo ya ahuchado el ojo.

Pascuala.

Y a quien se lo tiene echado.

Mirad a la desvergonzada,

y dos bofetadas,

azogonada.

Hipólita.

Calle, que le saca de cuidado.

Pascuala.

Verá que el bobo con Dios

debajo de aquella piel.

Hipólita.

Pues dejadme, que ahora huel-

que me ha de costar mi sentido;

y es tomarme mi ventura

para mi vida, y gloria suma.

Regidor.

Calla, que se empacha, boba,

no le enojes, locura,

que digas es medio manjar.

Alcalde.

Di con esto, y lo quiero,

y solo aun espero.

Hipólita.

Que sí, padre.

Pascuala.

Baja, pues.

Entra un pastor muchacho

Muchacho.

¿Sabéis, al hato, que nos

que trae un herido a cuestas?

Valerio.

Herido, nuevas son estas

en que metamos la mano.

¿Qué esperamos, que nos le avemos?

No es menester, que ya él viene,

amigos.

Valerio.

¿Qué es menester?

Duque.

Atravesando esta sierra

cuyas puntas redescubre,

do quien en un valle se encubre,

sus cenizas, y lo entierra;

de sus heridas herido,

que temiendo la muerte,

hallé a mi buena suerte

tendido a un hombre afligido,

y con las bascas ansiosas

de la muerte, agonizando,

se estaba a voces quejando

con palabras lastimosas.

Y preguntándole por qué

que por quién muerto le había asido,

díjome que le había herido

unos...

Bato.

Salteadores.

Duque.

Sí,

que yo, porque dello la honra

de cristiano restauro,

viendo al hombre de aquel arte,

al uso de amigos le truje,

y poniéndole a hombros,

con él a la aldea he llegado,

a donde puede ser curado.

Valerio.

¿Ladrones hay?

Duque.

¿Qué asombro?

Alcalde.

Y el muerto, ¿sois a qué bueno?

Valerio.

Pues que parecéis muy malo;

por Dios, que en el aldea no hay palo

que dellos no hiciere desuello.

Pascual.

Agora guardamos él,

que la tierra no corremos;

salgamos de aquí y busquemos

la turba de salteadores.

Valerio.

Del pueblo no ha de quedar

por Dios, pobre.

Ptog. 27

Valerio.

yo he de hacer un principio

de alcaldada de espantar.

Mándese tocar la sirena

luego a campana tañida,

que hoy no me ha de quedar aldea.

Toca adentro la sirena.

Pas.

Vamos, porque nos armemos;

los dos venid o quedad.

Duq.

Nosotros no, hartos sois,

al herido curaremos.

Al.

No quede rincón oculto

que no miréis.

Bat.

¡Por Dios, no!

Pas.

Hermano, voy allá yo.

Bat.

Venga, que tan bien harás bulto.

Vanse, queda el Duque y su esposa.

Pri.

Caro esposo.

Duq.

Esposa cara.

Pri.

¿Reconocióos el herido?

Duq.

Él mi bien tan conocido.

¿Qué importa vea la cara?

Ricardo es.

Pri.

¿Y de qué Ricardo

te ascondes?

Duq.

En algo me fundo;

ved cómo me trata el mundo,

pues ya de los míos me guardo.

El Rey tenemos muy junto,

mitad de esta aldea,

y nos estamos en esta dea

en darnos la muerte al punto,

y ya que no dé lugar

mudarse, cosa que importa,

que aunque es el aldea tan corta

cosa no me ha de faltar.

Carmides, estate oculta

que estáis en caja de argallo

mientras que yo algo dispongo

por esta ventana oculta.

Porque hay mi bien cosas prestas

y que prometen buen fin.

Pri.

¿Que no lo sabe yo en fin?

No es esto ni tal me mandas.

Solo agora es dilatar,

decir dónde se remata,

aunque presto te confío

beber sin ella en esta plata.

Pri.

Pues ¿y el herido?

Duq.

Ya está

donde tendrán del cuidado;

bien pondráse a ti arrimado,

que mucho en ello nos va.

Vanse, y salen armados arcabuces, ballestas, todos los villanos con diferentes armas a lo gracioso.

Ba.

Vamos todos muy aína

y ninguno se desmande.

Hola, ño Quica, no ande

el molino por la campana,

y andad contino y atento,

que hemos de prender a estos,

no demos con él nosotros

y caigamos en la red.

No se desmande ninguno,

que he dado en un blanco punto

que le gocéis cada uno.

Pas.

Porque al que anoche perdió

que ha de andalle barato,

a pesar del mundo, Bato,

no soy yo alcalde, hoy.

Quien la cara hincha y remuca

prende, mata y endereza,

como en el campo se caza

la cólera.

Ba.

Hombre, con Quica,

el peor de los pecados

de cuantos vienen aquí,

pónmelo delante a mí,

un millón de salteadores

y verás si los prendo,

y a todos los hago rastros,

y no me pagues en mostos,

que con más bríos no me enciendo.

Pas.

Pues no te ruegues y rajes

cuando en la plaza topes.

Bat.

Voto a ti, alcalde de las chozas,

y no alcalde de abasto,

hijo, esto es acabar cuentos.

Pas.

Mientras dura, él no venga.

Bat.

Todo hombre alerta.

Al.

Que ahí miran otros quince,

hermoso alcalde, en verdad,

es el que hay, y entiendo le oí

para que no hables decir

al alcalde de la hermandad.

N.

El salvaje es más de la honra,

quemarás, que y ello abrasa,

y en viéndole apellidar

la hermandad, o salta el nombre.

Bat.

¡Oh, qué hermoso despacho!

Yo traía de eso, eso, eso.

Vaya el diablo, que no echa polvo

como yo.

Al.

Tened empacho.

Pas.

Pues miren lo que han de hacer:

quien la casca, pese el lobo.

Ba.

Dime.

Pas.

Como león al ruido,

huíle.

Vuelve la cara y atápase los ojos.

Bat.

No le quiero ver.

Pas.

No sea ansí.

Bat.

Al diablo ansí.

Pas.

Espera.

Bat.

Veces mil le espere,

que por Dios que yo me asombro.

Al.

Por dónde toma la vereda,

dale.

Bat.

A mano derecha vas.

Vanse huyendo y sale el salvaje. Canta solo.

Sal.

No huyáis, que yo no soy

cobarde y ruin persona.

Ypal.

Amuestre que a mí llegaste:

berbum carum mater dei,

y miserere mei.

Sal.

¿Qué es de la tu tépida ofil?

Ypal.

Y por sola que no,

quede mudo mi mundo.

Sal.

No temas, llega y tañe

el miedo.

Ptog. 28

Pascuala.

Ya no puedo.

Salvador.

Llega bien, puedes llegar,

que en mí seguro te doy.

Pascuala.

No, no; buena estoy,

desde aquí te puedo hablar.

Salvador.

Como todos sino tú

me volvieron las espaldas.

Pascuala.

Estorbáronme las faldas;

doylas ya a abreviar.

Salvador.

Pues ¿qué temas que todos

largas las quieres traer?

Pascuala.

Vístese el hombre y mujer

de diversos modos;

Salvador.

de manera que la hembra

no se viste como el macho,

Pascuala.

y el tiempo gentil despacho

se hace lo de mi hembra.

Que cada uno se viste

de diferente manera.

Salvador.

Pues ya no huyas, espera.

Pascuala.

No huyo, agora me embiste.

Salvador.

A todos los animales

que en esta montaña he visto,

después que yo en ella asisto,

los he visto emparejar,

hembra de macho, y jamás

ni macho de hembra huye

como huyes de mí.

Pascuala.

Ya arguye,

aquesto sea Barrabás.

Salvador.

¿Qué me respondes a esto?

Pascuala.

Que tienen hombre y mujer

diferente proceder

que las bestias.

Salvador.

¿En qué?

Pascuala.

En esto:

entre bestias cualquiera macho

y hembra, es uno el son,

porque donde no hay razón

no hay de qué tener empacho.

Pero entre mujer y hombre

que tienen entendimiento

hay mucho diferenciamiento.

Salvador.

No entiendo qué es ese nombre.

Pascuala.

Juntarse

un hombre y una mujer

y juntos permanecer

solos, por casarse.

Salvador.

¿Es eso?

Pascuala.

Vivir siempre dos

de por sí en un nudo atados,

Salvador.

buena cosa es ser casados.

Pascuala.

Tan buena que lo hizo Dios.

Salvador.

¿Y quiéresme tú casar

del modo que dos se casan?

Pascuala.

Las cosas que en eso pasan

son muy largas de contar.

Y yo estoy con mucha priesa,

déjalo para otro día.

Salvador.

No te has de ir por vida mía,

vana diligencia es esa.

Dime lo que te pregunto,

que yo te daré mi fe

de que dicho quede

lugar para irte al punto.

Pascuala.

Pues lo que quieres saber...

Salvador.

Las diligencias que hace

quien se casa.

Pascuala.

Que me place;

en esto hay esto:

lo primero de todo

que el zagal que es el hombre

libre.

Salvador.

Que no hay de ese nombre

por tuyo.

Pascuala.

Del modo.

Salvador.

Y elegida.

Pascuala.

En ocasión

que a solas juntos se halla

para con ella llegar

y decilla su pasión.

Salvador.

¿Y ella?

Pascuala.

Si ella amorosa

se ofreciere, el cavallero

dalle de esposo la mano

y pídela de esposa.

Salvador.

Dada.

Pascuala.

Levantando el brazo

ponéselo sobre el cuello.

Salvador.

Puesto.

Pascuala.

Tras de ello,

pide que le de un abrazo.

Salvador.

Está dado.

Pascuala.

Y dallo.

Salvador.

Y dado.

Pascuala.

No me metas en eso,

pues hay que ensayallo

que un beso hay que dar,

y el dallo y a lo que resta,

es que toque a otra puerta,

cumplas y me dejes ir.

Salvador.

Mas resta.

Pascuala.

¿Mas resta?

Salvador.

Sí,

no te has de ir tan apriesa,

tienes cosa de olvidada.

Pascuala.

Agora llegamos ahí,

pues lo que ya me quieres.

Salvador.

Dices que eres casada.

Pascuala.

Que estoy ya concertada

para lo que le cumpliere.

Salvador.

Pues si eres casada, vete,

que no quiero nada ageno,

y huélgome que aunque es bueno

cumplir lo que se promete,

también me habías placido,

que si casada no fueras,

no salieras de aquí afuera

sin ser yo antes tu marido;

que ningún animal vivo

que con su hembra no unido,

ya que solo me privo

de lo que hay de esposa.

Y pretendo de andar más

en buscar una mujer

que no es bien teniendo ser

de humanos que los demás.

Sale el Duque.

Duque.

De lejos tan fatigado

allegué a este lugar,

que de no poder pasar

hube de beber.

Salvador.

¿Quién ha hablado?

Pascuala.

Paréceme macho aquél

que en la fuente bebe.

Ptog. 29

Pascuala.

pues como a beber se atreve

no está dentro, es de la piel

la deidad que dentro habita

que cuando yo a beber voy

me espanta el estar allí hoy

con ver, beber no se quita

o tengo mayor miedo

o él le tiene más valor

Duque.

Amigo caro.

Salterio.

¡Ay!

Duque.

Veme y no me hables.

Salterio.

No puedo.

Duque.

¿Por qué ocasión?

Salterio.

De espantado

de esto que fiáis, Preste,

bebiendo agora en esa fuente

no sé si es de miedo esforzado

de una faz robusta y bella

que en este trozo se muestra

con bastón a la diestra

Duque.

No habita persona en ella

Salterio.

¿Cómo no? Si vive dentro

y apenas yo a beber llego

suele salir al encuentro

y si me río él ríe

y si me llego se llega

y si corre el pozo juega

y si me engrío se engríe

y si levanto la maza

con ella le amenazo

también levanta el brazo

con los suyos amenaza

tanto que a veces me asombra

según se me muestra bravo

Duque.

Esa que, que estoy aldeano,

no es hombre.

Salterio.

Pues ¿quién?

Duque.

Tu sombra.

- No es más que aquesto, deidad

que a alivio de mi ánimo.

Salterio.

¿Que él y yo somos lo mismo?

Duque.

En la imaginación de una edad

quien lo que allí hace el agua

hay pista sombra de espeso

que la luz con su reflejo

dentro de los hondos senos

y descubre el que allí habita

sombra de lo que mira, nace

que en nada el que mira hace

que su imagen no le imita

Porque por propios efetos

la madre naturaleza

hace tanta belleza

como muestra en sus efetos

Mas un suceso más grave

y que es de más importancia

hablaros hoy.

Salterio.

No lo diréis.

Duque.

Oye atento. Cosa que acude

el Duque Rodolfo soy,

y el de más rico estado,

quien la provincia ley debía

Humíllese el bien sano

Mancebo, según la corte,

con alientos de aspreza

me hicieron casamiento

con una hermana del Rey

en destierros y cárceles

de ponerme en mis hierros

que estorvos mil causaron

dimos fe con las almas

con las personas lo mismo

y casados de secreto

vivimos más de un invierno

y al principio de apartarse

del un hijo mío, y parto

por donde el Rey descubrió

y parónos en palacio

y porque el muchacho fuese

con más secreto criado

apartándole de corte

entreguéle a un privado

este se llamaba Ovidio

por una india en los bravos

guardaba el Niño de una fiera

perdióse, que asaltando

supuso el Rey que

perdido, el hallalle llano

de nosotros en secreto

medroso de mayor daño

Pero rodearon todos

y aun ya pasados tantos

que vueltos dos veces diez

el sol al cielo ha rodado

supo el Rey mi casamiento

y mi esposa y yo nos vamos

Viéndole en su furor

que es grande el del Rey airado

huimos, riguroso el alcance

y a vientos y agua entregado

quedé al reino de fortuna

que vive en el mar salado

del cielo quieran piadosos

en mis primeros trabajos

del poder del rey me libró

no me libró de sus manos

Hubo nuevas en la corte

de mi muerte y naufragio

y acaso su hermano el Rey

que aunque ofendido era hermano

hallóse sin herederos

quedó del caso molestado

y rindiéndose su hermana

siente con un doble daño

Y adivina el rey que alguna cosa

pudiera serle trabajo

o ya que ha perdido a su hermana

y el pesar le ha resguardado

que en un amor como arancel dijo

quisiera dalle castigo

y hallando muchas veces

con ingente sañudo al corro

Llevado una vida de mí

que ansí se llamaba el criado

a quien por convenir pagas

dio a un pensamiento malo

y hallándose en la ocasión

y pudiendo lo deshumano

vendiose a razón injusta

Ptog. 30

Rey.

por su sobrino robado.

Yo solo el Rey, dejado,

más que ciervos me ha cansado;

este en fin del rey ajeno,

es el príncipe jurado.

Hasta aquí mis tiernos años

en su flor joven llegaron;

habla agora, conde, al alma

y escucha lo que te hablo.

Ya es tiempo, joven valiente,

de que se acabe el espanto

que a ti te tiene sin padre

y a mí sin mi hijo caro.

Este eres tú, tú eres, digo,

este Rolando muchacho,

según el talle y medida,

y según dél he notado.

Lo afirmó la tabla escrita

y señas que da Ricardo,

tu padre y rey, que probó

aqueste marqués tirano

de que un traydor, y rey,

y está señalando

la sangre que te llama.

Un cetro te está esperando,

tu padre te da el anillo.

Dios, y Rey, que así te hallo.

Sal.

De tus palabras colijo,

padre, que mi buen deseo

no finge lo que te ofrezco,

y amor de que soy tu hijo.

No tienes más que mandar,

guía por donde quisieres,

pues Padre, y Rey, de quien heredes,

verás quién puedo yo ser.

Duq.

¿Qué he de hacer y dónde he de ir?

Sabráslo por el camino,

ven.

Sal.

En todo determino

tu pulso y orden seguir.

Vanse. Sale el Rey con un venablo, y suena dentro mucho ruido.

Rey.

Valiente y bien tirado,

que por un mal jabalí

salió quizá por aquí,

si el lebrel lo ha levantado;

y más que el latir de los perros

lo dan asaz a entender,

y que se ha entrado por el cerro.

Pero con todo, aquí al paso,

por si sale, he de esperar.

Pónese entre los árboles con el brazo alzado con ademán de esperar la fiera, y salen los villanos.

Pas.

Que allá sonó de quedar,

¿viose en el mundo tal coso?

Por Dios que parece muchacha;

pareció tirillo en su mano.

Al.

Vile así como cristiano,

que de un tajo le despacha.

Bat.

Y si bien topa al diablo,

perro que lo haya cogido,

calla, que ello se ha huido.

Al.

¡Hola!

Pas.

¡Qué perros!

Al.

Todo hombre apunte,

por lo que nos sucediere.

Pas.

El puerco así lo requiere.

Rey.

Los del pueblo vienen juntos.

Bat.

Según dio el puerco los tientos,

este sin duda es muerto

donde suena.

Pas.

¡Aquí, Pinelo!

Bat.

¿Qué es?

Pas.

Un hombre está entre estos breños.

Bat.

Un hombre salteador es.

Pas.

Y en la mano trae un arpón.

Al.

¡Oh, hideputa, ladrón!

No os valdrá desta laza,

ser preso por la hermandad.

Rey.

Tened respeto, villanos,

y apartad allá las manos.

Pas.

¡Qué famosa gravedad!

Sin duda que aquello es granulla,

y que este es Capitán,

luego esotros cerca están.

Pas.

¡Viera, qué gran maravilla!

Bat.

Ya pinta en vano el ladrón.

Rey.

¿Ladrón? ¡Pues ladrón! ¡Oh, villanos!

Si dijera quien soy a vos,

heriré en esta ocasión.

¡Oh, necios villanos, que a mala

no llevan de se perder

a un hombre de bien!

Bat.

Que él, mirad y notad, a la zorra

mal se le haga a él;

ladrón y con gravedad.

Al.

Que son los de la hermandad,

¿no hay aquí uno que lo amarre?

Rey.

¿Han de atar a un Rey?

Pas.

¡Echad al ladrón las manos!

Rey.

¡Tened respeto, villanos,

mirad que soy vuestro Rey!

Bat.

¿Quién es él y quién?

Rey.

Tu Rey, villano.

Bat.

¡Ay, tan grande bellaquería!

Oigan, ¡perdón de gracia!

que se escape de mi mano.

Al.

¡Que es el Rey, Dios, que lindo!

Que colgallo de un haya.

Rey.

¡El lance es famoso, vaya!

que a pesar de la ocasión me rindo.

Bat.

Ladrón, Rey, a fe de ser,

que me quiebran las muelas.

Pas.

Lo que sabe de cautelas

un ladrón.

Pas.

Tira despacio,

Bat.

la ley de salteador;

acabad ya con él,

atad bien, bien, el cordel.

Pas.

No le puedo atar mejor.

Ptog. 31

Rey.

Qué bien villanos se muestra

que lo soys a toda ley.

éntranse y sale Ypal. arrojando la ballesta =

Bat.

entrad que por pondre al Rey.

con la rigey, se muestra

Ypal.

No mas Virotes no mas ballesta

no mas saltear por peñas ni por matos.

bueno es q ande Loja. A los tales patos

se baje una mujer de q esto enquesta

denmele a la mujer andar compuesta

y q casu bnas como un ornatos,

y siéntense asar y merendar patados

pues el q uel le aguarde allí la enquesta

y no me ceden no que al sol el rostro

y ariéndose el medien los chaparros

como sarmientos sin estar duecha

sino mas q donde tope al mostro

yo dejaré mis ollas y mis jarros

de xe q me hinque mala flecha.

Bat.

Todos los que bara tienen

no me muden de lugar

porque yo me iré a ahechar

con el preso.

Ypal.

y a reñir.

Bat.

Ola ha llegado Eteuanio

Ju.

y a tirado que dije

sin hacer información

Bat.

Ahora que es en que qmiron

no se este hombre me a de decí

el nom. del diablo

haz lo que el Alcalde os manda,

Rompeys y rasgays, y dejando

en todo lo que yo hable

Miremos bien lo que hacemos,

que por no ser el rey juez

no as del que menos posse

Bat.

otro día lo tenemos

Rey.

y no direys que es el rey.

Pas.

como vos soys buen alcalde

no lo averigueys de xalde

y en lo que a de rematar

Pas.

a Dios bato el traidor

se a de ausentar, q peq vez

q as muy bien a la ley.

y le pregunten por mi

Bat.

Por Dios Ysel, te as de ir heze

q si me hiede estar en los mios

y no a de fuir de Dios

Al.

y de quien es su juez

Bat.

ahora a mi no se me asienta

que a qui se qede el Rey. q necio ser

Al.

como se podria hacer.

Bat.

yo no hallo por mi quenta

como se nos va a la corte

sin hacer luego sse parta

y le enbiemos de asierta

a trezientos Reales de porte

y el lo deja...

Pas.

y a mi y l'anillo.

q prenda el otro l. C.

q le a de dar te mate

Al.

muy mal

no he yo dado pte de mi seso

Bat.

ahora mirad conpañeros

que si teme lo que me cuelga

yo he de soltar a este

Pas.

mirad lo q azeis primo

Bat.

tiene presto prisiones

Sen.

si Sor.

Bat.

venga a vista

Al.

bálame tener frita

Bat.

que nosotros ir bien con ladrones

Sacan al Rey con grillos

Sen.

ea, aquí viene el preso

Bat.

soys vos el rey? pesa a ta

desora q no estays en eso

Mostrad, en lo que e huyó

decir que este ladron miente

y respondele humanamente

en q mi mal a yado

Al.

que os reys? porque estays mudo

como ya no habláis palabra

Ptog. 32

Bat.

Yo haré la boca agua, el

que ando al son del despidillo.

Rey.

Y que haya traído su suerte

a un rey a morir a manos

de unos bárbaros villanos.

Rob.

Dentro todos mueran.

Bat.

¿Qué es esto de muerte?

Rob.

Que a esta gente atrevida,

que a traiciones contra el rey

tienen preso, a quien juran,

mueran, no quede hombre a vida,

hasta los que acompañaron

se les derribe la casa.

Al.

Oye, ¿qué pasa?

El rey lleva el batel contento.

Bat.

¡Ay desdichado de mí

y del padre que me hizo!

Timbrio

Al.

¿Qué hay?

Bat.

Hoy me desligo.

Al.

Pero, ¿dónde?

Bat.

Por aquí.

Al.

Por donde que llegan ya.

Entre Roberto y criados.

Rob.

Su majestad preso,

tal maldad, tal exceso,

mueran todos, mueran.

Bat.

Señor, por amor de Dios,

que nos perdone a los dos.

Rey.

No temáis, que hay más nobleza

en mí que culpa en los dos.

Aunque en otros es poca

el atropellarse ansí,

nadie de los que están aquí.

Los toques...

Criados.

No hay de los toques.

Pas.

A Dios le plega llegar

mil años sus estados.

Entra el Conde en hábito de prisión, Princesa y Ricardo, todos alborotados.

Rey.

¡Con esos disparados,

y en sopechoso lugar!

Sal.

Aquí no viven traidores,

nos salvará si se puede,

si alguno está leal,

y no los demás ruines.

Si está aquí como se afirma,

quién es el rey de este reino.

Rey.

Yo soy el rey, ¿qué me quieres?

Sal.

Bien tu aspecto lo confirma.

Y este aquí contigo hoy

es príncipe que has jurado

por príncipe deslealtado,

no ha muchos días.

Rob.

Yo soy.

Sal.

Tú, huélgome, y tú, señor,

escucha, pues que a ti ofende,

y que eres traidor hoy digo,

y que a sustentarlo me obligo,

que toca de aleve a ti,

la causa de haber venido.

Y el título que te han dado

de príncipe, de ti indigno,

a tus vasallos reto,

rebeldes a tus amigos,

a los que agora te sirven,

y a los que antes te han servido,

y a todo cuanto se sustenta

el pan reto y el vino,

reto la ropa que vistes,

la espada que traes contigo,

reto tus pensamientos,

tus obras reto enemigo,

hasta la tierra que pisas

porque no se abra un abismo.

A Roberto reto, traidor,

este alcaide que has sido,

en un pleito derecho

desterréis a otro dueño,

y en virtud desta verdad,

aleve, te desafío

a las armas que quisieres,

pues no alguna excusa admito.

Porque, pues ha de ser este,

y el plazo está puesto mismo,

que ya de él, ni de mi mano

no tenéis de escapar vivos,

por eso mira por ti,

porque mi ira no te eximo,

es porque espero que en esto

las armas a tu albedrío.

Rob.

Fanfarrón, no he menester

otras armas, yo contigo,

que las que tengo en la cinta,

ni otro plazo que el que pido.

Sal.

Vamos, pájaro nuevo,

si tirano horrendo pico,

tienes alas para el vuelo,

volando de mi costado.

Entran en vatalla y hiere Sal. al Conde Roberto.

Rey.

Defendedle a honor,

de los suyos los impida.

Sal.

¿Cómo callas y acobardes?

Rob.

Nuevo Aquiles, hablo y digo

que por ser valientes manos,

estoy de muerte herido.

Sal.

Pues si no quieres morir,

confiesa aquí tu delito,

y di cómo con traición

te llamaste del rey sobrino.

Rob.

Por el paso en que me hallo,

donde bien claro veis

aliviarse de mi culpa,

con la que perdón os pido,

públicamente confieso

que mentí en llamarme suyo,

porque Ricardo es mi rey,

y que es verdad lo que digo.

Ptog. 33

Descúbrense todos como han hablado.

Una prin.

Yo que soy tu hermana viva,

Dueña.

y yo que soy el burgalesino,

Sal.

y yo el que tu Rey heredo,

porque de los dos soy hijo.

R.

Y Pal[...], y pues que mujer hermana y no hombre

pasé. Tómame aqueste marido,

y páguele a él, por Dios,

que no se iguala en el mundo.

Rey.

Que el perdón a todos doy.

Sal.

Yo beso el polvo.

Duq.

Yo beso quien lo echó

por milagroso camino.

Como los cobardes, pues,

que a su ocasión lo remito,

solamente el Rey su madre

las manos a ti pedimos.

Rey.

Es tan grande mi alegría

que me falta el vengativo

humor, y supuesto el

a mucho placer y efeto.

Ri.

Digo, amigos, que nos todos

he bien parecido,

y que de mí huyo.

Rey.

Perdón me sea concedido;

nunca en cosas de consejo

tal por Ricardo colijo,

tomemos luego de comer

todos juntos el camino,

donde solenizaremos

boda del desposorio.

Bat.

Y siendo mía la cosa,

do su hermana sea servida,

no será bien que se acuerde

de mí .

Rey.

Serán os de mí pagados

y agradecidos amigos.

Bat.

Dele el cielo a su majestad

buen fin, y pues fin he dado,

démosle aquí a la historia,

y al perdón, perdón pidiendo.

Rúbrica

Vendió esta comedia Antonio Noguera, mercader de libros, tiene su tienda a la torre de Santa Cruz en Madrid.

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