Texto digital de El trato del aldea
Data de publicação: 22 de agosto de 2026
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El trato del aldea. BITESO, 2026. URL: https://etso.es/biteso/el-trato-del-aldea.
EL TRATO DEL ALDEA
Pag. 1
186
A
993
Trato del Aldea =
Comedia en 3 jornadas =
Leg.º 2.º
4-6
21
Pag. 2
- Ergasto, villano viejo
- Ypalca, su hija
- Bato, su hijo
- Timbrio, tío
- Coridón
- Paso
- Arcano
- Tirseno
- Menalca
- Duques
- Pinarda, princesa
- Salvaje, príncipe
- El Rey
- Dos criados
- Ricardo
- Roberto
Salen Bato, villano mozo, y Ypalca, su hermana, y Ergasto, su padre. Timbrio, su tío, ambos viejos. Todos villanos.
¿Cómo que no ha de llevallo?
No lo tiene de llevar,
o sobre eso ha de pagar
más que os muelo.
Mas matallo.
Ladrón, ¿no eres hijo mío?
No; aunque deshonre a mi madre,
puedo creer que es mi padre.
¡Oh, pesar!
Téngalo, tío.
Todo lo mejor a esotra
y a mí que me paren duelos.
Soñáronlo sus aguelos.
¿Y tuyos no?
¿Qué sé yo?
¡Otra!
No ha de hacerse a su albedrío
la partición de la hacienda;
aquesto quiero que entienda.
Tal sufro.
Téngalo, oh, tío.
Sobrino, en fin, es mujer...
Y hombre macho,
y sepan, aunque muchacho,
la mía tiene de ser,
y a ella échenla en el río,
o casen con su parte.
¿Y qué no he yo de abocarte
por vida...?
Téngalo, tío.
No sabríamos qué es esto,
mas, agora que está aquí...
Sí, primo, escuchadme a mí,
que yo os lo contaré presto.
Que cuente su sinrazón.
Tengamos la fiesta en paz.
Déjalo hablar, rapaz,
no le atajes la razón.
Como estos, hogaño, primo,
quedaron faltos de madre,
y en mí, en fin, como su padre
tienen arrimo.
Y qué arrimo
tiénelo ella a la fe.
Mas quien no te dé palabra...
Calla, no hables palabra,
muchacho.
Callar, ¿por qué?
Como esta, en fin, es mujer,
quiérola dar estado,
y salir deste cuidado.
Y qué grande suele ser,
mujer, una fruta es esa
que cuando de sazón pasa,
en estando mucho en casa
se pudre como camuesa.
Pag. 3
para casar, pues la hija
de aqueste pero si Dios
me a dado para estos dos
he menester hacer partijas
y en llegando a halla ahora
venimos yo y el señor
no de el todo lo mejor
solamente a la señora
pues sobrino, a una doncella
su bien se le a de estorvar?
no le estorvo yo el casar
mal casar caiga sobre ella.
y sobre ti caiga bueno
por que sea mas pesado
tio, y salir de cuidado
a costa de nadie es bueno
no digo yo que es razon
padre que ella no se case
digo que no es bien que pase
yo por vuestra particion
pues la particion sepamos?
partimos medio por medio
partida seais vos por medio
vos por la frente, y partamos
la parte de la campiña
doy a ella, y a el la alta
pues eso hacéis que falta
sobrino
un poco de tino
pues tio cuerpo de tal
si mi padre a ella le entrega
el llano que esta en la vega
junto al camino Real
yo que e de hacer con el monte?
pues sobrino ay mejor tierra
que la que os cabe en la sierra
en todo nuestro orizonte?
pero tio ay la mas mala
en todo el distrito de ella
después que esta el monstruo en ella
que la roba, asuela, y tala
después que por nuestro mal
parecio en esta montaña
esta inmortal alimaña
con rostro de hombre mortal
esta in humana fantasma
vestida de humana piel
quien para delante de el
que en viendole no se pasma
que hombre habita en la sierra
después que el en ella habita
que vidas ay que no quita
que hacienda que no atierra
que choza ay que no derriba
que hato que no destruye
quien le encuentra que no huye
ni quien le espera que viva
pues por que me quiere dar
mi padre en la particion
bienes que ya no lo son
y a quien debo mejorar?
debo mejorar al hombre
di ladron, o a la mujer?
a ti no te basta el ser
y a ella no le basta el nombre?
que palabras no me rinden
no nos cansemos señor
hombre no soy, lo mejor,
tio y a la mujer.
que la guarden
y al padre dele lo que escoge
no mire por mejorarme
que yo no quiero casarme
a tiempo que el no se enoje.
Mi bendición hija ayas.
y yo.
no, mi maldicion
por tu mala condicion
vete por Cristo esas ayas.
que el esta agora enojado
y enojado justamente.
dentro uno
amayna amayna mar detente.
Voces en la mar andan
corre un levante desecho
que el mar brama en altas peñas
no son deso malas señas
las que el eco agora a hecho
de dentro
larga la jarcia a proa alarga alarga
amayna aprisa
talla el mastil talla,
que afloja el peroquete o carpa
Va la naue a fondo
aquí canalla.
al agua al agua por que el barco carga
amarrando la naue en tierra encalla
Jesús perdidos somos que tocamos.
favor madre de dios que nos ahogamos
estas naues que an encallado
y la gente que padece
da voces
así parece
quizá alguno se anegado
acudamos a la playa
quizá inporta nuestra ayuda
alma de piedad desnuda
será la que a eso no vaya
Entranse los tres, y la pastora.
y salen otros dos Villanos
Arcano, y tirseno
A las Voces y al Rumor
de aquella naue anegada
no a quedado en su majada
ni en el contorno pastor
ni pescador aquedado
de todas estas riberas
que no aya puesto sus verás
solicitos de cuy dado
en acudir a la mar
donde el alarido suena.
Entranse los dos Viejos Villanos
cargados de un galan desnudo
y de una dama desnuda
mojados y desmayados, y
sale el hijo, y la hija, y el
tio, y el padre
Pag. 4
muertos midan la arena
pues vivos podran estar
estanlo sin duda alguna
sino que el desmayo es fuerte
sean de vida o sean de muerte
la vida de ambos es una
y porque en un estado estan
abrigalos
que los tapas
cubrelos con unas capas
desde aquí al lugar iran
y quizá entrando en calor
volverán
Como mi aguelo
vamos al aldea en un vuelo
aunque hoy pierda la labor
y allí en sendas camas puestos
por ventura volverán
par Dios tan muertos estan
como Leandro llego a Cestos
junto a esto hace gesto
muestras ser en lo que hablas
la fénix de las tablas
vamos al lugar presto
que gente de efeto parezen
yo me encargo de los dos
si por amor de Dios
prosigan los miren
Vanse con ellos y quedanse Tirreno y Arcano
O hambre detestable de dineros
que en una leve caja sin cimiento
en confianca solo de agua y viento
y en la industria de un torpe marinero
sobre las canas ondas del mar fiero
donde jamás se hallo a la irá freno
estando de la muerte tan ajeno
no mas de dos que el grueso de un madero
que engolfados en medio de sus males
y sabiendo tan bien lo que es el mundo
de tan mal vista y postiza fee
se entreguen sobre un leño los mortales
a la inestabilidad del mar profundo
aquí puede llegar una osadia
que brama el mar en las sobervias olas
que sierras en el golfo se levanten
que sus sirenas engañosas canten
que sople el uracan por tantas bocas
y que se ande vivir las horas pocas
que las señales de la muerte espanten
que las manos adios todos levanten
y hagan votos por metas locas
y que se vea la Nave entre peñascos
cuando a san elmo el navegante nombra
y que la Nave se aga a pedazos
todo este mar conflicto que me asombra
pero mas ver que ay hombres que navegan
Con justa razon Tirreno
dizes y tienes por mejor
la pobreza del pastor
que esta de disgustos lleno
y que el fardo del mercader
que lleva el navio cargado
donde penas y cuydado
mas que lo que va a vender
con que ansia busca el oro
y de vientos trocando suerte
halla escondida la muerte
donde esperava el tesoro
diganlo estas sin ventura
que sedientos de oro acaban
pensando en el allar puerto
hallaron la sepultura
Compañia mortal Arcano
la pereza me fastidia
que a mi una vana envidia
da la Vida del insano
que se lo que es
que aunque apelen a esto
morir tampoco tiene escusas
que no les sea cortes
toda prision
con tan belicosas ansias
como infelices premios
Como costosos amigos
que nuevas lo que ay de nuevo
No veis esa hoguera
que hallaron ya sin medios
en la playa navegantes
pues ve y los veras
vivos en la arena
si los escuchas atentos
estando entre mi ganado
que coronava las olas
tendi por la mar los ojos
que bravamente atronavan
Pag. 5
y dellos espacios llanos
que descubren con buen tiempo
montes de agua por el ayre
levantando a los cielos
y de la resaca rota
entre las peñas y el cieno
en los valles de estos montes
resonaua sordo el eco
hacían en su region
batalla entre si los vientos
y las aves que los tratan
no trataran de dar vuelo
y cuando en cuando se veían
abrir por los rotos senos
y sobre las hondas altas
nadar los marinos cuerpos
todo prometia borrasca
y todo causaua miedo
cuando descubri un navio
que el agua venía rompiendo
no por donde la guiaua
ni su piloto o govierno
sino por donde queria
entonces furioso el tiempo
levantandola el levante
unas veces hasta el cielo
sumergiendola otras veces
hasta el abismo postrero
sin poderse socorrer
la gente que iba dentro
estrellandose en las rocas
a tierra la arrojo el viento
unos se echaron en tablas
otros asidos a un leño
se dejaron ir a fondo
perdon a Dios pidiendo
y en cueros los demas
solo escaparon al puerto
tan muertos como los vivos
pero ya a la vida an vuelto
y a nuestra costa, ahora,
con la resaca salieron
saluos del fiero naufragio
de vestidos no trayendo
languidos, tan sin aliento,
que se los lleuava el viento.
Vosotros ido al pueblo.
Nosotros iremos luego
como questos bien podemos
que con vosotros, aquellos
solo por tornar a vellos.
Vanse y salen Ergasto y Liques, príncipe Habéis, y ...
A Dios sean dadas gracias
que vueltos al mundo os veo
y lograre mi deseo
acavan vuestras desgracias
Tan agradecido estoy
del vi regalo y gasto
que al tiempo echadas no gano
mas por testigo os doy
y a vos que asy lo veis
si a mi se allega un diablo
De eso estoy muy asombrado
esperadme aquí los dos
porque engrase la bota
a que me es fuerza acudir
yo luego, no dudo de venir
aguardanos, y mi esposa
luego de vuelta y de veras
vuelta señora nenguna
mayor q la fortuna
nos a hecho a los dos dar viaje
Mas avnq mi desventura
es grande en aqueste estado
mas con auer no a allegado
la desdicha a la ventura
que ya que del mar la injuria
huir no auemos podido
en efeto emos huido
del Rey tu hermano la furia
Con ser tan grande el estremo
con que sobre el mar me vi
la tormenta no temi
lo q ahora del Rey temo
porque avnq stamos despacio
q de fuerza dudamos
Me parece q no estamos
fuera de su real palacio
que a poder estar
un bien mío desasosiego
que para esto no ay mejor
lugar q aqueste lugar
q de fuera de la distanzia
grande que ay dende la corte
hará que llano el huir imposible
detras destos montes Francia
porq estos son los q llama
Montes pyreneos del mundo
cuyo nombre es sin segundo
entre los montes de fama
por q de los puertos
se saue ser mayor q estos
y avnq no tiene puertos
llano entre picos y puertos
pero por general aq gente
avn q le veis q no es afable
podria auer quien os hable
viendo os mujer libremente
q son villanos, en fin,
los q auitan esta sierra
mientras yo mudo de tierra
luego os vais
yo desta a fin
q querra con gusto veáis
y aunque de mi disgusteis
y a la corte donde vea
Pag. 6
que se inventa en daros Dios,
y entrando en ella encubierto,
podré con facilidad
saber quién me hace amistad
y quién es mi amigo incierto.
Si el rey don Denís se queja...
Señor, busca otros hilados,
porque acarrea mil vidas
os dais.
Mas por quereros a cabal,
porque sabiendo el estado
en que mi casa está,
vedelo qué bien muestra,
y por pasar sin cuidado,
aún me trazado tengo
un muy ingenioso engaño
con que excusar todo el daño
a que puede venir prevengo.
Señor.
Cierto engaño quería
persuadir a esta gente,
y he de hacerlo fácilmente.
Supuesto que gustará
dejarme a mí con el viejo
que a mi intención acude,
a que yo saldré con mi ardid.
En vuestras manos lo dejo,
pero si os fuereis, señor,
la vuelta ha de ser muy presto.
Entra Legato, padre.
Ya os dejo aposento puesto,
quisiera fuera mejor,
pues atended al deseo
que no hallaréis en falta.
Y pues algo no me falta,
no me faltéis vos, os ruego;
el aposento quiero,
de la suerte que si hubiera
de ocupallo.
De manera
que os vais.
Dame el quedar vivo.
Mas ya que yo no me atrevo
a gozar de su regalo,
desocuparle ocupando,
en mi nombre os le mando.
¿Y este quién?
Aqueste mozo.
Luego es hombre guarda alhajas.
Luego el decir explanas
debajo de este rebozo,
y el llegar ni tal me,
tan presto y con tan mal fin
fue solo por pasatiempo.
Pues, ¿por qué?
Por importunar.
Por mi fe que no es mujer.
No os he dicho que es muchacho.
Hombre macho a fe.
Hombre macho,
como un hombre toadene.
Sino porque en la corte
cometió un gran delito,
y según se halla escrito
tocará el huir importe,
porque su muerte se ataje,
y tomó ya en efeto
por sacarlo más secreto,
lo puse en aqueste traje.
Y antes que tuviese el rey
del delincuente noticia,
temiendo que su justicia
en él cumpliese tal ley,
a postrer punto acudimos
donde en la nave perdida
quisimos salvar la vida,
que por poco no perdimos.
Y pues como siempre el que ayuda
en tal caso al delincuente
es cómplice juntamente,
por darle favor y ayuda,
yo querría, amigo Legasto,
que, entretanto que yo encubierto,
viniera a saber de cierto
lo que hay algún trasgasto,
este muchacho se quede
aquí en tu casa a fe,
ansí en este mesmo traje
que está.
Pardiez, él bien puede,
pero diga más misterio.
¿No fuera más llaneza
hacerle una lisonja
grave a todo el monasterio?
Por rogarlo agora yo,
se sirve aquí de quedar.
Mas que se puede él mandar,
que yo no diré que no.
Vamos pues donde se trate
de facilitar mi partida.
Plega a Dios que vuestra ida
con parasismos no me mate.
Vanse, y salen Apalca, Bato y Coridón.
Vine.
No.
Doyle al diablo,
que tal me tiene de miedo.
Helo.
Solo.
Estate quedo.
Pag. 7
Viene.
No de burlas hablo.
Que al diablo doy las burlas
que con él nunca las hay.
¿Trae el bastón?
Sí, trae.
Y trayéndole, te burlas.
No está la burla a fe mala,
torna a mirar si parece,
y cuál a mis ojos no se ofrece.
Que asan carne a leña, ¡hala!
Y porque lo tiene bueno él,
que así cruda la despacha.
Y eso, ni fuego ni hacha
jamás le vieron con él,
que con las manos descronca
los árboles, y con ella
parte un buey y lo desuella.
No he visto fiera más bronca,
más cruel está estos días
que ha mostrado jamás.
Y será cada día más.
Y asienta en las cañadas,
que solía no salir
del distrito de la sierra;
por guarda la tierra,
sabe y sale a requerir.
Hoy, estando yo seguro,
en mi choza recostado,
se me abalanza al ganado
en su diestra un bastón duro;
y haciendo con el campo
en medio de los mastines,
dándoles diversos fines,
muertos los dejó en el campo;
a cuál acá una quebrada,
cuál pereció por el lomo;
hoy la res de mejor tomo
me robó de la manada.
No se la quitarás, bobo.
¿Quién se la quitara al lobo?
Yo le daría asalto
un día a quitalle el robo.
Que nos librase el Señor,
por los pecados de todos,
aquel varón que en sus modos
ningún hombre le vio enojos;
aquel padre venerable,
aquel ermitaño santo,
que su vida tan loable
y llevándose un hombre
tan santo y tan ejemplar,
nos dejase en su lugar
una bestia, un feroz hombre,
un potro cerril sin rienda,
un despepitado bruto,
a quien pagamos tributo
con nuestras vidas y hacienda.
Pues con razón os espanto,
que un hombre sea tan feroz,
y que con blanda la voz
de aquel ermitaño santo
que se criaba inclinado
deste rabioso bestial,
de ordinario hacer mal,
siendo por quien fue criado.
Anda fuerte de veras,
Bato, amigo, acerca desto
que el santo murió tan presto
que no le pudo enseñar;
aunque el bruto le sirviera
con su castigo y dotrina,
el furor que a mal se inclina
con el tiempo reprimía;
mas como el maestro murió
la disciplina faltó,
solo en el mozo quedó
la esquiveza del desierto
y el poco uso de vicio,
que la leche de la fiera,
mamada en la edad primera,
hace en la juventud;
que estas cosas todas, Bato,
han hecho que encruelezca
y mortalmente aborrezca
el humano rostro y trato.
Pues es conocida y formal,
que aunque de su inclinación
es tan indignado al mal
y de áspero y fiero humor,
que le tuvo al ermitaño,
aun no llegó al quinto año,
con todo le cobró amor;
y a lo que hoy se ve en su cueva,
es prueba bastante desto.
Pues ¿qué ves en este puesto,
que desto pueda ser prueba?
¿No has visto que Damón acaso,
andando el monte y alejado,
como estaba de cansado,
se entró en su cueva de paso?
Y la halló tan compuesta
como el viejo la tenía,
que cosa en ella no había
de nuevo quitada o puesta;
y porque abrió el monumento
que en vida le hizo el santo,
del altar la cruz y el canto
que le sirvió de asiento,
y otras mil cosas que dejó
por ser flaco de memoria,
señal bastante y notoria
de que quiso bien al viejo.
No dudo que si le viese,
lugar al trato, podría
enseñarse.
Y medraría.
Pag. 8
el fiero maestro fuerte,
enséñele Batiabal,
que yo no me moveré.
Coridón, hablad en seso.
Dentro
¡Hola, hola, Ipalea, y Bato!
Tiros
el monstro baja del cerro
a huir.
Suéltale el perro,
recoge, recoge al hato.
Ya viene, quédate tú,
Coridón, le enseñarás.
Yo no, mi falta bastará,
enséñele Baticobri.
Entra el salvaje y huyen todos
Al asomarse a beber y vese
su bulto, espantado
Alza el bastón y amaga el golpe hacia la fuente
Hace muestras de reírse
Atrás salta con furia y
saca mojados rostro y brazos
apartándose de la fuente
Huyendo vais, gente infame,
no huyáis, volved, volved,
y veréis, por venir con sed,
que esa otra sangre derramé,
que ni en sangre me he de hartar;
no muere la sed que tengo;
con calor y con sed vengo,
pero aquí hay agua clara.
¡Qué quietos pies, el Tajo y puerto,
me ofrecen agua a enjugar!
en ella mi sed matar
y bien pudiera, si acierto.
¡A qué sombras estoy encarado!
¡Y armada de un roble viene,
mortal, ay, que os detiene
de ofrecérseme al encuentro!
¡Ah!, ¿quién eres, hombre cuitado,
que no tiemblas de mi furia?
¡Brava afrenta, brava furia,
brazo y maza ha levantado!
¡Ah, pues, miserable de ti,
tú contra mí muestras bríos,
tú con simpleza me ríes!
Tan breve se ríe de mí...
Ah, pues, llega acá y veamos,
ven al duelo que se llega,
basta que un golpe acierta,
sin duda nos ahogamos.
Loco es, quiero dejallo,
en yéndome yo, se va.
¿Qué hago acá? ¿Qué más ya?
¡Que lo dudo, y he de matallo!
Confuso y mudo vengo
de hacelle mil pedazos.
Mas, ¿qué es esto? ¿rostro y brazos
me ha mojado, y no me ahogo?
Si este traidor puede y sale,
que de dentro del agua vive,
no hay tierra donde me prive
de huida por que no sale.
Salga de la fuente y valga,
fiera, como va allá dentro,
si yo de miedo no entro
para qué quiere que salga.
Mas retiénese atrás, mis
iras, que dudo, tiemblo dél,
vestido con otra piel
como estoy; no es él, que si
si él amaga, otro bastón
me amenaza, yo y este,
los dos viven en este,
que te ha de hallar el corazón;
que tiene mayor cuerpo, no,
no más arma en su defensa,
pues como temo su ofensa,
más que él al alma temió,
que un fuego en mi pecho fragua
y que hielo en mi sangre cuaja,
llévame este a mi ventaja
por vivir dentro del agua,
dentro de la cual está duro
como yo sobre la tierra.
Como el uno se encrespa
donde no menguara uno,
como no hay amor al mundo,
yo tan grave y él tan leve,
que él en el agua se mueve
y yo en el agua me hundo.
Si me aparto, se apartaba,
si me acerco, se acercaba,
si me río, se reía,
si me enojaba, se enojaba;
y una voz que levanté,
el bastón con que amenaza,
se vino a mí con la maza,
levantando el brazo, y pie,
pero espántome de mí,
cómo no ejecutó el golpe,
pero paró tan de golpe
contra mí, que le temí,
más que cuando tuve asido
el brazo, el suyo detuvo;
también el miedo me tuvo
suyo, que le tuve miedo.
Mas en vano me consuelo,
porque, ¿qué mayor afrenta
que a un sino que no siente
que me tema a mí en el suelo?
El primero que me espera
en el mundo y tras de esto,
y el haberme hecho rostro,
a un roble formal me altera;
solo este verle vivo
verás, del agua me asombra.
Pag. 9
No sabré con ese nombre,
si está donde pueda oír
quienquiera que sea, di:
¿eres por ventura hombre
que tiene cuerpo, alma y nombre?
Respóndeme, ¿sí o no? di.
Sí.
Basta, que es hombre y responde,
pues amor este hombre es,
no usa libre de los pies
y en una fuente se asconde.
Si eres hombre como yo,
sal del agua que recelas,
¿tú a ti mismo te encarcelas,
o alguien te condenó?
No.
De su voluntad concede
que está dentro de la fuente;
debe de ser solamente,
él puede donde el más puede.
Si me muestras tantos bríos,
sal del agua, que en la tierra
quiero hacer contigo guerra,
pues que no puedo en los ríos.
Ríos.
En el agua solo habita.
Sin duda alguna que este es pece,
mas no es como parece
hombre, y en todo le imita.
Si eres hombre, sal, y hago,
harás con facilidad
que yo con la poca edad
lo que aquí hago deshago.
Hago.
Yo solo que lo haré,
ya me pesa que lo ha hecho,
un temor siento en el pecho
que mal conceto me da
por ver lo que puedes mucho.
Siendo en presencia que estuvieres
conmigo, dime quién eres,
que ya te requiero.
Quiero.
Que has de gustar de verme
y has de gustar de apurarme;
hazlo presto, has de matarme
o por lo menos prenderme.
Cuando contigo me propio,
saliendo has de atender
cuál de los dos ha de ser
vencedor más propio.
Propio.
A sí propio se promete
la gloria desta batalla;
con grande poder se halla,
pues halla que le compete.
Y a derribarme quiere
de las peñas en que estoy,
y sabe que fuerte soy,
donde u tú fueres.
Eres.
No es humano que reconoce
que entre mí y él no hay semejanza,
y por vencerme se avanza,
aunque mi valor conoce.
Sin descubrirse ninguno,
iguales nos hizo Dios,
¿cuál vencerá de los dos
si sin fraude hay alguno?
Uno.
Uno quiere hacer de entrambos;
litigo del que a mí me quiere,
el que no quiera que es mi quiere,
porque no vivamos ambos.
De los uno no es pusible,
eso yo no sé entender;
dime, ¿es visible que ser,
como dices, o invisible?
Visible.
Digo en parte y rabio en parte,
siempre dice que es tal,
y mentir la fuente no fue,
no se le ha visto en otra parte.
Y yo no sé si digo bien
ni si digo verdades;
si eres deidad, si hay deidades,
por tu vida, di que es bien.
Bien.
(Vase, y sale Palca y Bato)
Dios eres, pues por Dios,
bendigo tu belleza
y pongan aquí llaneza,
deidad santa en que el Dios,
que aunque me mates es notable,
que siendo hombre mortal,
a un dios respectan mal,
que tú por acá con él hable.
Altar desde hoy te levanto
y por ser hoy mi milagro,
a ti mi alma te consagro
y lo venero por santo.
Y como en tan santo día,
prometo sobre tus aras,
cerca de las hondas claras,
al agua que te ascondía,
dando el sagrado oficio,
víctima indigna soy
cada año el día de hoy
ofrecerte en sacrificio.
Como tu deidad requiere,
sobre brasas de una encina
la primera ave viva
que a las manos me viniere;
y porque hoy he de empezar,
todo animal se aperciba,
que como le veas que viva,
aquí me puedes perdonar.
Que al indio que de principio
a fiesta que tanto nombre,
ya sea fiera, ya sea hombre,
no pienso escusar homicidio.
Bato, no aguijes al salvaje,
que trae en el cuerpo el diablo,
y, a cuál sordo oye, por la ijada hablo.
Pag. 10
Mira, no baje.
No hará, que ya del cerro
Le vide yo trasponer.
Y ríquese volver
Atrás, no fuese por yerro
Y nos coja, y atiendo
Porque desde este collado
Un rato viéndole he estado
Entre un centeno escondido,
Y sin atender a mí,
De estado en otro iba hablando.
Le vi que de cuando en cuando
Volvía mirando atrás,
Y de celos o muy falto,
O blando, más que feroz,
De luego alzando la voz
Hablaba un poco más alto.
Dale a Dios, que habrá dado
Hoy mal fin los demás días,
Cuando le vine le vías
Descender como hoy al prado,
A que después que en esta tierra
Desta no puede decir
Nadie que le vio salir
Del término de la sierra.
Pero agora hay mucha gente
A quien queja puede dar
Que a su amo vile bajar
Ay, hasta la mesma fuente.
Y si a ti te desvergüenza
Por mi fe, en tomándose a
Mañana, encárase en el aldea.
Todo es perder la vergüenza.
Gente para poco somos,
Pues a este no prendemos.
Y como si lo tuviéramos
Hechos a leña los lomos;
Y si ves, si hambre nos trae,
Quien viene por comer
No nos dejará volver,
De que se pierde di, ¡ay!
Cato, ¡qué dos mancebillos
Y qué ricos sus vestidos!
Y si los vieras vestidos,
Por mi fe gloria era vellos.
¿Son marido y mujer,
O son por ventura hermanos?
No sé más, que están galanos
Todo cuanto puede ser.
¿Y piensan quedarse aquí,
O han de pasar adelante?
Cuando yo estaba delante,
Nada de eso les oí.
Aparte un poco apartaron
Para decirle un secreto,
No sé si fue en efeto
Que hablando allí se quedaron.
De mi quizá se informaron.
La moza estaba hermosa.
Estaba como la rosa
Acabada de cortar;
A fe, si no se va,
Ha de haber en el aldea
Más de cuatro bobos.
Casa estoy tomando ya
Por mi fe que es linda.
Linda
Y el quitalle
Al gentil hombre.
Una obra mujer que mata al hombre,
Que en viéndole no se rinda.
Si estuvieses ya picada
Y al diablo le dieran presto,
Y más si él está dispuesto
A ir alguna jornada,
Pues que se ha de ir él.
Paréceme que lo oí,
Y él está a disgusto aquí.
Creo que se va con él.
Padre viene.
Pues, selenas,
Que se ande por maravillas,
Que me han de gastar las pantorrillas
De ir y volver al aldea a vellas.
Bien que las del aldea bellas
Y él hace diferencia.
Mas viviese aquí de modo
Que por más corto que sea
Vale más un día de aldea
Que de corte un año todo.
En esta aldea encogida,
Qué rustiquez sempiterna,
Nunca se vio hermana tierna,
Vivir en rústica vida.
No hallaréis aquí demás
Los delicados manjares
Que en cortesanos alares
Se ofrecen con cada encina.
Ni hallaréis el aparato,
Pompa y fausto, como en corte.
Potosí es la que deporte,
Hacen los príncipes plato;
Y ni hallaréis el doble trato
Con que en corte se procede,
Que este mal, caber no puede
En la ignorancia de ornato.
La que aquí en dura aspereza
Se ofrece hoy en mi villa,
Es una bondad sencilla
Dada por naturaleza.
Las cosas, sin composturas,
De modo que ella las cría,
Por mi fe, el campo de día,
Y de noche la tierra dura.
Aquí, por cada lisonja
Que allá os da la adulación,
Os ofrece de un gorrión
Cada mañana una lonja;
Y por las fuentes de plata
Que hay en corte comúnmente,
Os ofrece aquí una fuente
Que arenas rubias desata,
Si la sed queréis matar.
Pag. 11
mil estanques y remansos,
aquí los hombres, y gansos
todos beben de un lugar;
aquí, entre árboles, espera
la manzana colorada,
con sus rubíes la granada
y con su verdor la pera,
y solo aguarda la guinda,
la ciruela y albaricoque
a que otra mano la toque
para que luego se rinda.
Esto en el campo tenéis,
y en el aldea mi casa,
adonde hallaréis sin tasa
cuanto en ella demandéis.
Y cuando la casa sea
para tal huésped angosta,
sino campo en fin del aldea
aquí, señora, tendréis
posada dentro en mi pecho,
que aunque os parezca algo estrecho,
tan bien en él cabréis
que en mí tendréis un esclavo.
Nunca a vos hará falta,
que solo tiene una falta,
que es no tener de mi cabo.
Soy un rústico pastor
que siento vuestras desgracias
y quiero os contar mis gracias
porque me cobréis amor.
Y según tiene por costumbre
andar siempre limpio y lucio
las veces que no estoy sucio
y no hay que ver en más lavadura.
Soy hombre, sé de todo,
robusto, rollizo y recio,
de cuatro costados necio,
pero a todo me acomodo.
Hay mil virtudes en mí:
soy polido, presto y prompto,
recio, testarudo...
¡Duro y tonto!
De los más lindos que vi.
Como di en escuchallo,
dirá dos mil destas.
Si llevare un asno a cuestas,
y nunca supe soltallo.
Tengo fuerzas extremadas,
pues ¿cómo os dejáis vencer
de mí, siendo una mujer
tan presto?
Mujeres, asadas.
Padre, ¿qué habláis?
¿Qué hablo?
¡Qué mal sabéis lo que hay!
Padre, que el traje trae
engañará al mesmo Rey.
¿No es bueno que sea pecado...
En viendo que es mujer
no está harto de ofrecer.
Tú, pues mi hora ha llegado...
Y no has de reparar
en las necesidades deste:
una cama en que se acueste
no le puede aquí faltar.
Una tengo, ello es verdad
que otras más blandas habrá,
mas tal cual es ahí está,
que le ofrezco la mitad;
y juntos nos acostaremos.
Juntas las dos y yo en medio.
Y pues sus cosas y las mías
una cosa las haremos,
que él guste y deseche enojos.
Sepa que soy mujer,
porque le sabré tener
en las niñas de mis ojos.
Porque no merezco menos
esa cara y esa gala.
Aqueso, si no es la mala,
por mi fe que estamos buenos.
Y paréceme que la moza
se ha apegado mucho al mozo.
Aun el diablo fuela el bozo
del traste.
He de ir a la choza,
a do no hice sino al lugar.
Vete delante, García,
lleva un cabrón del hato,
¿Qué cabrón he de llevar?
El que más gordo estuviere.
El remendado ha de ser.
Este es el bueno de comer,
que sea cualquiera que fuere.
Ya idos poco a poco,
mas envía que ya os sigo.
Quedan dos hijas conmigo,
que os quiero dar un presente.
Sabéis cuán os va doncella,
que de veras ni burlando
no os veo yo a los dos hablando.
¿Yo y la dama?
Vos y ella.
Ah, quiero, sabéis lo que hay:
Que padre, por vida mía,
porque aunque sea mujer muerta
en el hábito que trae,
no es hembra.
¿No? Pues ¿qué?
Macho.
Calle, padre, que se burla.
¡Cómo que no hablo de burla!
Voto a san que es muchacho,
sino que ha hecho un delito.
Pag. 12
y es persona de linaje
que an puesto en este trage
por encubrirse el mozato
que hombre es casi estoy en prenado
Que da saleros de plata
hija sabes que e de ha-
zer que hoy e de dormir juntos
Mira agora pues que importa
como que importa mondaria
Calle que es cosa ordinaria
la gente de la Aldea se acorta
y yo soy mujer honrada
No dedize de ser
por ser el hombre onrado
Como que no dice nada
aun si me trajese el diablo
metido al mancebo en casa
alla se fue lo que pasa
que a solas moza
con quien hablo
guarden de satanas
Ay aga lo que mando amiga
Si en verdad manda que diga
que por de si que por demas
como es malaya yo
sino cayo ya por verlo
hazlo
pues no e de hacerlo
No sino diga que no
pues parto de a la aldea
y aparto de ay de vos
ay mi guesped
plega a dios
que disfraz por mi bien sea
y no temi jamás desastre
mas de este que tenemos
O ladron hombre y mujer
para que yo os ate
y ansi
fin
De la Jornada primera del Trato de l
Aldea
Jornada 2a. Salen el Rey y mariana
que en tan grandes desgracias
sirven los tristes señor
Conócese que no iba en si
fuera de tu presencia
que le pudo acaecer bueno
a quien hizo tal traición
Si hasta a qui de pasion
ya estoy de compasion lleno
Si lo prendiera enojado
Vengara en ellos mi saña
mas aplacó aquella furia
de su muerte me a pesado
Desgracia por cierto fue
que a un lo afirma
que no refiera su muerte
Porque como allí fue el puerto
donde al huir se enbarcaron
de unas naos que allí llegaron
Supe yo el suceso cierto
Con un tienpo deshecho
dio la nueva en una barca
y a la otra gente
poca
que escarmiento se a hecho
allí los dos perecieron
allí pasaron su aprieto
Cerca de estos es cierto
como ellos ya murieron
y siento tanto su historia
aunque me cuesta tan cara
que holgara que no quedara
de ellos alguna memoria
A Ricardo aquel criado
de Enrique a quien tengo preso
por complice del suceso
por el digo ejecutado
Quiero librar de la duda
porque quiero hablar con el
por ventura sabre del
algo de su casamiento
Vase el criado
O perra aleue y fiera
y no enprenderas la fuga
que las lagrimas que enjuga
tu hermana aunque las venera
fueran de enojo vivas
y no fueran de dolor
dame tu muerte el mayor
que nueuo medio damos
Con el duque te casaste
pudiendo yo de mi mano
Como rey y como hermano
darte un Rey en nueuo estado
buen castigo as dado a ello
que no pudo ser mayor
Pag. 13
hecha a mi honor
que hacerme igual a un vasallo
= Entra Ricardo =
Pues indigno llego a verte
Humilde los pies te pido
Ya, Ricardo, abrazo nudo
de tus dos dueños la muerte
y la del llorado, ¡ay!
No menos yo la siento
que pudo menos en mí
estremos por el amor
y porque en su muerte se halla
que, aunque enojado con ellos,
pierdo en efeto en perdellos
una herencia a un vasallo.
Hállome sin heredero,
que, pues a la edad que vivo,
canse el reino sin hijo.
Menos agora le espero,
que, aunque renueves mi esperanza,
pues tarde para que acuda,
es el hijo en fin en duda,
y en duda es locura una herencia;
y aunque al alma me llegara
que, por casar mal la infanta,
mi culpa que era tanta
que un vasallo me heredara.
No fuera el daño tan grande,
que para mí es más daño,
¡quede heredero un rey estraño!
que un duque mi deudo es grande.
Es tanta la soledad
que reconozco que he sentido,
que a su memoria he guardado
ponerla hoy en libertad,
y aunque sé que fue la culpa tuya,
tantas perdonar no suelo.
Hoy por verte me consuelo,
porque fuiste prenda suya;
y hice lo que me dejó,
sin duda que era tanta
que, del duque y de la infanta,
el hijo en vida tuviera,
que en efeto lo estimara
como reliquia de aquella
que, por herencia y por bella,
a mi corazón amara.
¿Es posible, mi Ricardo,
que cuando preso te veo,
el niño luego murió?
Ocasiones tengo y aguardo,
a mí me importa; y así, desta
vez, a la mano del sino,
hasta quitarte contino
la siempre dada respuesta.
Y por eso no he tratado
de decirte las quejas, mas ya me hallo...
Mas ya me hallo obligado,
y en verdad,
mientras estaba la ira
y a la cólera te vi,
siempre de cautela di
en tus furias animada.
Diciendo que la matara,
que tu hermana me entregó,
en mis manos espiró
en medio de una espesura.
Procurando la esconder,
lejos de tu casa y corte,
mentí porque como importe,
luego que morir suele ser.
Pero la verdad te ofrezco,
juro que quedó viva
y vive.
Pues en solo eso crees mi a-
gravio, te he llamado acaso;
porque nunca te creí
después que te tengo preso,
lo que siempre un hombre cuerdo
encubrir de mí has querido.
Dime quién es, en qué parte
vive mi oculto sobrino.
Un caso bien pelegrino
tengo, señor, que contarte.
¿Conoces bien a Roberto?
¿A quién, a tu hijo?
El propio.
Sí.
Pues es mi hijo impropio,
y tu sobrino encubierto.
¿Qué dices?
Lo que digo:
que de industria procuré,
después que el hecho intenté,
que se criase contigo.
Deste el día que nació,
lo encubrí al mundo en nombre
de mi hijo, y aunque su nombre
quedó por luengos engaños,
porque si del Rey se
acordase el niño, he querido
por mi hijo sea tenido
en público y en secreto.
Y de industria, porque el día
que acometíle, temiendo,
pues tu amor en él ponía,
lo crié en tu compañía,
porque aquí de ordinario
te sirviese en tu real casa.
¡Mi Ricardo, que esto pasa
sin hacer cosa en contrario!
Y dello sabe Roberto,
que a vivir fuera el mocazo,
y fuera el duque muerto
que vivo me entregó.
Amigo,
en balde el tiempo gasta.
Pag. 14
en pararse a la verdad
donde tal iniqua lealtad
de tu hijo a mí me basta,
tiempo es que sepa el mundo
que tú mi sobrino Roberto
y que el celo es cierto
donde mi esperanza fundo.
Sin herederos me hallo,
y el hombre por quien es para,
y que es hijo al fin se mejora
aunque hijo de un vasallo.
Todo el estado en que temo
le consiga quien yo quiero,
pues es de ella mi heredero
que lo jure todo el reyno.
Vase.
Ciega mi cuidado,
ciega intención, ¿dónde vas?
mis ganas volved atrás,
porque ya estoy empeñado.
Grande es a él la ocasión,
pues que bastó a que no llegue,
para que a su hijo niegue
un padre por ambición.
¿Qué es lo que deseo, y qué elijo?
negar mi hijo es misma ley,
pero por hacerlo rey
bien puede negarse un hijo.
Entra Roberto.
Pues, padre y señor, ¿qué hazéis?
De ti me estoy deshaziendo
por hacerte...
No te entiendo,
y haces y qué deshazes.
No verás, llegó tu suerte,
sígueme porque te importa
por donde guías pues trata
que en todo he de obedecerte.
La vida de la aldea es una vida
alegre, dulce, plázida, amorosa,
grosera, torpe, rústica, enfadosa,
deseada, esquivada, apetecida.
Sola, desierta, áspera, encogida,
apazible, quieta, deleytosa,
fea, doblada, necia, maliziosa,
simple, sencilla, sana, comedida.
Insolente, soberbia, vana, loca,
humilde, llana, tímida, suave,
floja, desaliñada, inorme, sea,
alentada, compuesta, cuerda, grave,
inhábil, vizcaína, cortapoca,
y al fin resumen de
vida de aldea.
con quien me hallo afligida
¿qué ríes dellos, Ignezida?
de amor y en fin son villanos.
Y cuido tanto en él, a
el haber trocado nombre
que pensando que soy hombre
da en que tengo de querella,
y él como me ve mujer
también por mí está perdido,
y a fuerza del diablo ha dado
en quererme y yo querer.
Mas ¿qué he de hacer con aquellos
que ansí mismos se engañan,
sirviendo a los dos y engañando,
en mi mal reparo tiempo?
Aunque otras sufrir no puedo
cosas cansadas que tienen,
mas estos bobos que vienen
en forma les tengo miedo.
Entra Bato, y Pafo, y Palia.
¿Dónde bueno, Pafo?
Voy
al ganado a llevar pan.
Vuelve presto.
Volverán,
que no son bestias.
¿Quándo?
Hoy.
Y agora, ¿por qué vos?
¿Por qué?
Por el burro para ir.
No vayas amanecer
como sueles.
No haré.
No se trata de otra cosa
sino desto en esta hora.
Aqueste sol que me abrasa.
Aquesta luna hermosa.
Aquestos hornos pegados
hecho terrero de necios.
Principio de mis desprecios.
Principio de mis cuidados.
Mal cuidado te dé Dios.
¿Mujer y a una mujer quieres?
Mujeres o no mujeres,
no se meta él en los dos.
Sol del cielo sin segundo,
no haya otro Faetón, quizá
que abrasará todo el mundo.
Luna que desde la cumbre
del cielo viniste al suelo,
en él me a ocupar tu velo,
no me abrases con tu lumbre.
Bello Apolo disfrazado,
que entre cabañas y espesuras
has venido a guardar vacas,
de tu cielo desterrado.
Diana bella que das alabar
mi desamparo velo,
donde no hay fiera feroz
que mansa ovejas no vuelvas.
Pag. 15
Sino, truécanme en las faldas
de estos montes que habitamos,
en laurel, y con mis ramos
teñiré, tejiendo guirnaldas.
Proserpina, que en el eterno
volcán de fuego me acuestas,
dame tu palma en tu puño
y sácame del infierno.
¿No te cansas?
¿No te cansas?
Más que cansados entrambos.
Más queremos reñir ambos.
Descansa, o nunca descanses.
Cobre.
Piedra.
Bronce.
Acero.
Pese a un yunque, locos, paso.
Remédiame, que me abraso.
Remédiame, que me muero.
¿Qué inventas?
¿Qué pretendes?
Loca, a un amigo revuelves.
Calla, loco, que te quiebras
la cabeza y no te entiendes.
Carcoma de estas entrañas.
Polilla de aquestos bolsos.
No me piques.
No me mofes.
Que te muelo.
Que te engañas.
Mi descanso.
Mi remedio.
Ruidos, ruidos de batán,
de una piedra que bien dan,
y a quien se tienen en medio.
Hablan dentro.
¡Hola!
Llama padre.
Sí.
¿Dónde están galán y dama?
Mira quién llama.
A ti llama.
Será a ti.
No, sino a ti.
¿Tengo de enfadarme, hola?
Ya riñe con derecho.
Acaba, vete.
Vete.
¿Y quedaréme yo allá?
Que se han de perder por puntos.
Pues, hijos, arrebato un palo.
Palo malo.
Palo malo.
Vamos juntos.
Vamos juntos.
Vanse los dos, y queda Pinarda.
No es grande enloquecimiento
de estos ambos en el aire,
para mí de gran desmayo
que era atajar más contento.
Pues tomé de suerte,
ausente mi bien, el lloro,
y cuanto espero y lloro,
mayor mi mal, mayor muerte.
Con grande esperanza vivo
y si algún bien me ha de hacer,
sea que vuelva yo a ver
un esposo en mi brazo vivo.
Pues que le he sido amorosa,
que vuelva como espero,
mueva el mal de que muero,
y cesarán mis enojos.
Baja, sale el Salvaje.
Soy diferente de aquel
que aquí en esto ha parado,
que los astros se han conjurado
contra mí, cielo cruel.
Soy quien lloro,
ya que desde que nací
nada en pensarlo perdí,
medido con mi deseo.
Si piso ya el suelo y tierra,
los montes, los animales,
las plantas, los pedernales,
y las aguas me dan guerra.
No es menos que desde el punto
que la deidad vi en la fuente,
buscando un mundo de gente,
estos campos ando a punto,
baste yo prometiese
que viera la presencia
en suma de aqueste día
la primer cosa que viese.
Pero que desde el instante
que le vi le prometa,
brote un hombre engañosas penas
y no se me huya delante,
y porque sé que me ocupe
tanto temor cuanto debe,
que de las presas se prive
porque a su hermano venga;
y puesto que tanto puedo,
que a todos ponga temor,
muestra que tan poco valor
que a cierta deidad tenga miedo.
Si se entra en la espesura,
porque el sacrificio te agrada.
Dice dentro Polo.
Fuego de Dios en la albarda,
y qué mal cinchada vas;
mira el jumento bellaco,
mira cómo se derrenga,
pues necia porque yo venga,
yo me he de morir acá.
No me deja caminar
por el llano, arre acá, burro,
mas cómo tuerce el pescuezo,
y da el asno a tropezar.
Parece que hablar sienta,
mas, ¿no es villano el que asoma
por encima aquella loma,
caballero en un jumento?
¡Vos seáis muy bien venido!
Grande suerte es hoy la mía,
ya no pasará el día
sin cumplir lo prometido.
Entra el villano sobre un jumento.
Pag. 16
A cuerpo de non de Dios,
voy a entrar en lo llano.
Detenga el paso, villano,
que hay que hacer entre los dos.
¡Madre de Dios! ¿Y tal bulto,
quién me ha traído a este puerto?
Abaje el villano presto,
¿para qué quiero que abaje?
Amenázale con el bastón
Abaje, digo.
Ya bajo.
A muy buen tiempo has venido
pues con verte en tu estado
de cuidado y de trabajo
tome esa senda al momento
y camine hacia mi cueva.
Sí, adonde me llueva,
que se perderá el jumento.
No te daré yo lugar
de que esa pérdida sientas,
otra hay mayor.
¿Qué intentas?
Pienso te matar.
Matar, no por solo un Dios,
señor salvaje honrado.
Así viva.
Es excusado
el llorar entre los dos.
Pues ya que me mata a mí
más que te hartes mucho y suelta,
déjeme dar la vuelta,
que mañana estaré aquí.
Que quiero ordenar mi alma
que no la tengo ordenada.
No importan hoy ruegos nada.
Las manos palma con palma
y por cima ambas rodillas
les pido que me tenga mancilla.
Acuérdese luengo
que hoy no es día de mancillas.
¿Y no, por qué?
Porque hoy
a un Dios de quien soy devoto
hice una promesa y voto
que tengo ahora cumplir voy
¿De qué pie?
Le ofrezco
sobre brasas de una oliva
la primera cosa viva
que hoy acertase a ver.
Pues si el primero que encuentro
tiene de ser ofrecido
y tú este primero has sido
que hoy me has venido al encuentro,
no dudo en ti ejecutar
el jurado sacrificio.
Diga, entre los de su juicio
¿tal lugar se deja hablar?
Pues no advierte que se engaña
su merced notablemente
que prometió solamente
matar pájaro o alimaña.
No hice distinción de tal,
solo mi promesa estriba
en la primera cosa viva
sea hombre o sea animal.
De modo que si no matas
la cosa viva primera
no cumple.
Como otra muera
del voto no me desato.
Pues hallo en razón se toma
que estamos aquí inventamos,
dígame, cuando asomamos
mi asno y yo por esta loma
cuando nos vio repuntar,
viniendo yo caballero,
¿qué se asomó lo primero
que primero vio asomar?
Las orejas de mi asno
no son las que vio primero?
Y es cosa viva.
De veras
que es ansí.
Pues no es un asno
en quererme matar a mí,
para cumplir con vuestro intento
no ha de ser sino mi jumento
el ofrecido.
Y ansí
bien por tu derecho has vuelto,
el asno solo perezca
que con que solo a él ofrezca
quedo de mi voto absuelto.
En tu libertad te dejo,
muera el asno y vive tú.
Quémese él con Belcebú,
más que quede el aparejo,
déjemelo desnudar,
que ofrecerlo con pelo basto...
Quítalo luego, que basta,
ese gusto te he de dar.
¡Ay, rucio pobre de vos,
cómo llegó vuestra hora!
Quien os vido y no os ve ahora,
¿quién no llora con dolor,
que os llevan ansí a quemar?
Y de condoler mi amor,
desechar la compañía
en que solíamos andar.
Camina, bruto, que hoy vais
a honrarme aquestas montañas.
¡Ay, asno de mis entrañas!
¿Cómo os vais y me dejáis?
Solíaisme acompañar
con más gusto y más regocijo,
cuando que éramos dos.
Y por más firme en amar
aunque burro, vi en ti
gran pereza me tuviste
más siempre me obedeciste
y nunca te aborrecí
jamás, y a fe me serviste
tras andar en breñas y llanos.
Río, vuelve atrás tus aguas
pues la fe se vuelve atrás.
Vente para mi albarda,
que os quiero llevar a cuestas.
Pag. 17
que a una mujer da defeto
quien mal come y peor vista
y ansí pues me guarde mal
preso en mi confianza
adonde están prendas mías
que no te duele mi mal.
Vanse, y sale el Duque.
Cuándo será, gran mi Dios,
que no se canse fortuna
porque no me acuse de una
y tantas me ponga penas.
De la aldea me salí
adonde mi esposa dejé,
y sobre acuerdo y consejo
a la corte me partí
adonde pienso encontrarlo
saber de mi muerte o vida
causa desta mi partida
un suceso tan incauto.
El Rey nos ha de hacer fuerza
que en el camino la ocupe
y que agora no la ocupe
no sé por qué que le importe
y más que della ha salido,
dizen que ha desfavorecido
un temor me coge que na-
ce de las sospechas ha nacido.
Dame el corazón que tiene
por el mal que no es en mi alcance
y temo que no le alcance
por el riesgo que esto tiene
y heme vuelto del camino
sobre lo que haré dudoso
y tan falto de reposo
que descansar determino
que aunque sé que está cercano
de la aldea aqueste monte,
abrasase este orizonte
con el calor del verano.
Aquí pasaré la siesta
descayendo el sol me iré,
pues por un bosque tomé
que va entrando por esta
espeso asaz adorno
muestra bosque alguno la habita
parece alguna ermita
quiero ver lo que está en ella.
Cerca de un árbol se pa-
ra se ve un altar mal formado
y a llegar y está callado.
Entra Salvaje cargado de
unas ramas de olivo.
¡Oh, y mis dudas avengan!
Marqués, el hondo de mi cueva,
estando con vida yo,
miserable, ¿quién te dio,
y a ti osadía tan nueva?
¿Quién eres tú, que has venido
a llegar a mi aposento,
sin un justo atrevimiento
aun a duelo defendido?
¿Quién eres tú, que tan bravo
quieres que a mí me preguntes?
Yo soy muchas cosas juntas,
y no más que un hombre llano.
Soy el espanto del mundo,
soy dueño de la tierra,
soy la muerte, soy la guerra,
y soy furia del profundo.
Soy la destruición de todo,
y más de los atrevidos.
Pues, archivo de apellidos
que espantas de tanto modo,
sois hoy un hombre sin nombre
que aquí llegó y no os habla,
y porque un leño no habla
con ella.
¿Qué dizes, hombre,
con las plantas hablando?
Pues conmigo no habla, hablador.
¿Cuándo hablaron los robles?
Ésta me habla callando.
Luego, fuera de los hombres,
hay cosas que hablen tan bien.
Ésta y me habla más bien
que tú.
¿Que yo?
No te asombres,
que si hablas sin modestia
y habla sin ella la tabla
la tabla como hombre habla
y tú hablas como bestia,
y ansí, pues tú tan mal hablas,
hable torpe bruto o te asombres,
que el vulgo a falta de hombres
dejen hablar con las tablas.
Como pareces quien soy,
no he menester que me abones,
tus locuras te perdono,
porque a un punto que voy.
Yo conzedo que les hables,
pero no está en eso el punto,
el que yo ahora pregunto
es cómo hablan las tablas.
Porquesta que aquí contigo
según dizes ha hablado,
veinte años conmigo ha estado,
y nunca habló conmigo.
Has de creer lo que sabes
d'un hombre que aquesta tabla
quien poderoso y no habla,
habla puesta en mi poder.
Y del cómo pones os,
sabe que no habla ella
sino es las que están en ella.
¿Y llámanse aquestas?
Letras.
¿Y las letras hablan?
Sí,
y que adonde la lengua mengua
las letras sirven de lengua.
¿Y dizen esto?
Así.
Pag. 18
Lee.
Este que aun a las fieras no perdona
en tierna edad endonio se pone
envuelto en paños de oro tierno amante
hallé en la boca una feroz leona
tan bello homicidio la ardiente zona
sobre el carro jamás sol o triunfante
Como me pareció pueblo delante
Representando una Real persona
quitéselo a la fiera de la boca
y flaco niño lo apliqué a sus pechos
crióle, y ignora el padre de quien vino
demostróse benina por sus hechos
¡Oh, fortuna en ti peregrina!
Todo eso dice la tabla
todo eso dice y afirma
y eso sin más ver confirma
que la tabla escrita habla.
Pues lo que ella agora dice
y lo que yo un tiempo vi,
están una cosa en ti
que en nada se contradice.
Pues ¿qué es lo que viste, y a quién?
A un viejo que me crió
que mil cosas me contó
que no pude entender bien.
Porque era yo tan pequeño
que si de algo me acuerdo
es como de hombre que recuerda
y no está bien en el sueño.
¿Quién es este vecino?
Un ermitaño
que a una leona me quitó,
en cuya boca me halló
libre de ofensa y daño.
Y aplicándome a sus pechos,
confuso me mantuvo
el tiempo que vivo estuvo.
¿Duró?
Cuatro años bien hechos.
¿Murió al fin?
A cabo de ellos,
se entró en aquel monumento
que allí ves, y rindió aliento
dentro a sus cansados huesos.
Y a su morir en esta tabla
le vi estas letras poner
que jamás supe entender
hasta que hoy supe que habla.
Según de Ricardo supe
este es mi hijo por las señas
pésame que en estas peñas
en esta vida se ocupe.
Mas disimular pretendo
porque ahora importa así;
es la relación tan corta
que poco por ella entiendo.
Mas, por poco que he entendido,
he entendido lo que basta
para entender qué mal gasta
aquel que es un honrado.
Que un hombre de otro hombre
ha de hacer verdad un dicho
no es bien que le dé algún quiebro;
pues no es hombre, cuente el nombre.
Porque un hombre ha de asombrar
entre fieros, leones, lobos.
Viniendo de hacer robos
de matar y destruir,
no es eso lo que promete
el que des en esta habla,
porque conforme a la tabla
mejor vida te compete.
Porque este, según afirma,
sus letras vienes de buenos
y tu esfuerzo y brío, no menos
fuerte joven, lo confirma.
Pierde esta vida silvestre,
deja este abismo profundo
de miseria y sal al mundo
donde tu valor se muestre.
Que dándote a conocer,
conocerás por ventura,
en alguna coyuntura,
a los que te dieron ser,
y tus padres conocidos
serás del mundo estimado.
Tus padres me han enterado
al alma presto y claro.
No sé qué se tiene un hombre
que has hecho de mí tu amigo
siendo mayor enemigo
que tengo los de tu nombre.
Quiérolo, y no sé cómo.
Nueva vida, sin maestro,
todo en la vuelta estoy diestro,
quiéresme quizá enseñar.
Pag. 19
y de nuevo verse alto
si yo fuera por ser tú el hombre
primero de agreste nombre
que no me incline a estimallo
Las honras agradezco
de que usas en mi favor
y en cambio de aqueste amor
a lo que pidieres me ofrezco
Pero porque de presente
vive en mi pecho un cuidado
de quien voy arrebatado
hasta ver su cara y gente
acudiré agora a ella
que no está de aquí muy lejos
y a darte algunos consejos
vendré aquí después de vella
Y es tan poca la distancia
que aquí estaré cada día
y con la experiencia mía
advertiré tu ignorancia
Siguiendo un maduro modo
poco a poco has de aprender
que no se puede saber
de los primeros todo
Seré en fin en cuanto pueda
padre tuyo verdadero
Advierte pues que te espero
y queda esto ansí
Ansí queda
Pues no guardarás razón
si tu palabra no guardas
y si en tardar que te tardas
pagarás mal mi afición
Hazme agradado de modo
que me has robado los ojos
siendo yo el que los despojos
robó hoy más al mundo todo
Y de manera estoy en mí
que no puedo presumir
sino que me ha de venir
algún grande bien por ti
pues si a ti en verte estuviese
y me dejases de ver
me ternías de ver
el bien que por ti perdiese
Vase.
Voy por horas a Dios
y guárdeme a tu palabra
Vase Salicio y salen Carbato y Palante.
Siente amor lo que el tal habla
y que nos juntará a los dos
Confiado voy de ti
que ya con tus términos
de que el bien por quien suspiro
ha de venirme por ti
Cruel amor, amor cruel
que tanto tu poder sea
que aun en una tosca aldea
no te escapa el buriel
Ay amor fiero, amor fiero
que a un hombre que guarda un asno
que le arañe como gato
cuando trepa por febrero
He aquí la cuenta, allá el cuento
que en hábito de doncella
fingiéndose dama bella
se escondió en aquel convento
de donde la buena joya
de esotro Griego embustero
por engañar al joven frisón
llevolo a ganar a Troya
así mi bello ardor
en hábito de doncella
siendo él, sin siéndolo ella
me anda matando de amor
Amigo de los ardides
se presentó aquí, te hallarás
solo porque te engañarás
en favor a mi Aquiles
Déjame, roza bellaca
que esta fábula declara
que diz que te cría la cara
como pan con aguardiente
Riose de un marquezote
galán damo y gentilhombre
que almirante tiene por nombre
pronunciado señorote
Y por los montes se anda
continuamente tras dél
como tras un corcel
que la paciencia me acaba
Maldita yo soy tu doncella
mátame ya de una vez
echemos esta preñez
los dos a pares hombres
Entra la dama.
Remedio para nada en un mal bueno
alivio que acelera más la muerte
vida de sentenciado puesta en suerte
consuelo de agonías y ansias lleno
traidor que en vaso de oro da el veneno
tesoro que en carbón se convierte
deseo ambicioso efeto fuerte
y del ánima y fuerzas duro freno
de aquel que desespera ciego nudo
principal ocasión de la mudanza
desproveído alegre y triste efeto
y del que espera en fin cuchillo agudo
es la esperanza y del bestial sujeto
el amante sustenta a una esperanza
Pag. 20
¡O, en ora buena vengáis!
y a no por hacer en mala
Estén todos en ora mala
así juntos como estáis
Donde bueno por acá
descanso de mi enojos
adonde luz destos ojos
mas que caminan con aya
no querría que algún día
nos quebremos los celebros
Qué hermosos dos requiebros
para mi melancolía
todo palabras ahora
pues guardaos no os coja el tordo
mi pan candeal
mi bizcocho
qué quieres diablo machona
estar loca
Estar borracho
mi bien vida
amor demencia
mas que pierdo la paciencia
con aqueste marimacho
Pues sois doña anatafea
vergüenzas se hizo los
quedo quedo no ayamos
quejas por vida mía
callad o os cogeré a los dos
y vuelva aquí que me coja
Basta, que se nos enoja
No se me enojen, los dos.
mi pedernal
mi alabastro
entrañas mías
mi acebuche
mi madero
mi rostro
mi bien salga y en palma
y.
y os
que bato
no me dejarán un rato
mis enemigos del alma
No arían esos gallos
no an vuelto mansos
averme en esta ocasión
alguien diera buena nota
prmitiendo las caricias
que sois dos necios menojosos
= entra Paso =
buenas nuevas si le aplazen
no me manda dar albricias
yo te las mando, qué ay
el que llegó agora
quién, mi hermano
sí.
así vive que le tray.
qué amigo.
mucho cansancio
de las leguas del camino
por eso buscáis un abrigo
donde descanse despacio
y dónde queda
alladentro
a ellos quisiera tener
y yo mis albricias ver
entra por ellos
ya entro.
Entrase la dama y paso
Ya s'está contenta
sí, y estoy aunque no mucho
con la priesa que dio luego
y cosa de huir velozmente.
Dime mujer o diablo
siendo lo que pretendes ser
qué quieres a otra mujer.
yo me sé con quién me hablo
táchame alguna
no
mira necio que a padre
que por el siglo de mi madre
que le juro
qué juras
que si a un hideputa viese
o un señor que me diese
aunque fuese a su propio hijo
despojaríale la vida
aunque a mí me lo dijeses
aunque lo dijese a ti
y por eso estoy aquí
no quise que lo supieses
pues bien qué es lo que ay de nuevo
hija Ypal. si te membra
que esta que tienes por hembra
no lo es
pues qué
mancebo
qué es marquez
mancebo, payo
que no es mochacha
mochacho.
hombre macho
sí hombre macho
como tú
abajará el rayo
y sea dado a lucifer
no te burles, que sin fin
siendo mochacho es tan ruin
que se viste de mujer
que no
que no ay que decir
no te espante, que le ignoras
vinose allí por que avía
hecho en la corte un delito
Y anda con él alguno
que si es trage de mujer
pardiez, que a de caer
en la trampa más de uno
Calla diablo que no
sino que es hombre principal
y allá en la corte real
mató un hombre
a quién mató
a un hombre
de qué de amores
De qué amores o qué diablo
no sé, bien en lo que hablo
se dieron los palos
así que es espadachín
di que es hombre de espada
no digas a padre nada
yo a padre, pues a qué fin
Pag. 21
Pues vaya a cadancella
como es tan grande mocería
que no hay cama ordinaria
tiene.
Con ella.
Y a ella
Que para con mi merced
della para vos.
pues yo os juro a non de Dios
tomaros besos y dar dos.
Salen el duque y el comendador en el aldea
Cuidaos de tener cerca
torno a decir que es verdad
que si agora llego a ciudad
dejamos la plaza cerca.
Falta un mal ladino
El rey en faltas procura
dice porque
porque jura
por del linaje a un vasallo.
No roza de polo a polo
ni se me muda de su lado
Dónde vais
donde mi hado
me lleva
Buscadlo
Solo
Responded
y impórtame el llegar.
No me oís?
no puedo agora
que no he de perdonallo.
de allegado y despartido
estoy sin compañía
hállome a deshora
no os canséis, que ya os oyo
este qué me anda cansando
y qué diablo me quiere
tanto que por mí se muere
pudiera yo ir acompañado
por el que nos rogar
muy encarecidamente
en la gran impaciencia
tropiezan muchos mancebos
deteneos, halla un mancebo
y hallaos un poco de afuera
ya me alejo de esa manera
y él os crece en tormentos
agora que no os rogaré
que un poco hagáis por mí.
no me persigue de aquí
de mucho o poco
a quién parece
no es caso llano, no hay duda
pues despachad, que me decís
haced que no me deis pena
tened, oh doncella talluda
basta mi amor a hacerte
quién morirá por mis brazos
llega, dame un mal abrazo
y abrázame buen rey.
Pues otros amos buscar
de hallar con una dama
y vos estáis tan llana
temo que hemos de cansar
mayor que hago aquí muerto.
quiero, Sancho, de aquí un rato
gasto gran rato, aun llano.
y otro acoso le da a hacer
No he hallado más la silla
para echarte de mí.
vaya a quien por aquí
y ved esto por aldilla
qué horas de enamorar
para un que yo no cayo
en locuras que yo hago
ojos azules a vistes
la acabo, mira qué os digo.
quién, por mí.
A
No amigo.
al hombre que echa hocicos
quiero probar mi palabra
que detenernos no queréis
juro a Dios, si no os tenéis
que los cascos quiero os abajar
En hablarme me he resuelto
y si me matare, muera
adelante, a fuera, a fuera
do que anda el diablo suelto
Éntrase huyendo hacia él
Como ha sido palaciego
de cuándo acá fuiste viejo
no gusto de hablarme un rato
como había dejado el queso
y ver de mí gran necedad
no me sé entender porque
mis ojos, ¿qué te diré
por una sola verdad?
Como yo te quiero tanto
y esta dama ha de reír
Ruiz te oyó, dije en re mi
que debe reír y ley gran
lleguen a mi señora
porque él de mí se quejará
porque una mujer amada
le declare la verdad
que las dos
qué buenas horas
aunque baje el traje y nombre
le cuadra mayor este hombre
qué celos, y qué de veras
no vale más que la espada
que se ponga que me impida
Alcanzado para vida
que en mí de placer no quepa
que tanto desto has gustado
cuando nosotros nos veamos
Pretendo hacer un placer
en cambio del que he cobrado
quién me puede impedir
quiero hacello porque sirva
qué quieres de mí
una cosa
mas no lo pienso hacer.
Sale Pascual a su fiesta
Pag. 22
cata siempre andais con hilo
a la hila del mancebo
dilo acaua
no me atreuo
no te arreceis por mi vida
tan difisil es la cosa
todo es comenzar comienza
y pide
tengo vergüenza
a diablo la muy vergonzosa
una cosa que quiero
que
un abrazo
que es hora hacerlo a fee
pongaos ya a la lida
hasta juntar brazos sea
Abrázanse
aqueso si es amalla
para el ladron que a cada hurta
sois el hijo y nuera
que os parece la zagala
graciosísima y polida
otra
quedo bastaba una vez sola
como se cuelga a la cola
había de ser de reposo
mas que es lo que os falta ahora
para estar contenta
que
tercer abrazo
si a fe
que os parece
un abrazo mas quiero
sino me aburre en nada
Sale el viejo
basta questais aporfiada
mucho aburre este lado
que el amor esteis a un lado
y el de los dos también
si a palos de sesenta
no acauais a brazos
sois mozo o mocita
mujer hombre o marimacho
garzón o mafrodita
no me os peguéis a la moza
que me la andais dando abrazos
y presos a par de los brazos
y su padre ella me retoca
ella os retoca
soys vos judas a de mas
no os enogeis que ya entro
pues andad a rodar
mira agora con que espacio
nos dejan porque me dio
un abrazo
luego
no que es fuerte de palacio
puta de palacio es
no es puta descuidada
es por mi vida
aunque le pece
le he de dar cada día dies
cada día tres mondaria
volved aca disoluta
que aprender a puta
que en palacio es ordinaria
Que no repareis dañar que dios sabe no me da tirandole a de un pie no lo pingese de collar 23
Danse
Jornada tercera
Pag. 23
Jornada tercera
Salen dos criados del Rey belhorte la caza
Bella furia de caza
Bellamonte
tuuo los brutos siempre esta sierra
en mi vida vi bosques mas poblados
de fieras
ni yo fy dellos auer visto
mas poblados de gente que estos dias
en cuanto piensa el Rey morar dellos
según el cazador mayor hoy dijo
no se irá a la Ciudad en estos ocho
quedando aficionado tanto a caza
y aficion el soto tan dispuesto
la duquesa que aun la mano ha de gozalla
si cosa natural esta en el hombre
que en uiendose del trono leuantado
luego lo de vencer le aburre
mudar viento mudemos de razones
entra el príncipe Roberto
Pag. 24
qué hazéis Vosotros aquí
veníamos te buscando
Muy Cansado voy cobrando
un rato que atrás perdí
que aquí cerca a tierra firme
harmada tiene mi gente
en ella dinos, no a nada
Pues agora dejé allí
aguardándome Ricardo
y dejadle que le aguardando
que venga al momento aquí
y allí allaréis dos yeguas
subid en ellas al punto
dónde
no ay junto
sino de aquí una u dos. Garb.
junto adónde
a la laguna
que está a la entrada del monte
= entránse =
qué así de mí remato
una fantasía importuna
molesta imaginación
déjame adónde me llevas
posible es que tanto muebas
mi pecho ciego inbención
a mi padre he de matar
duro intento caso fuerte
mas si es forzoso y conviene
porque no le he de dar
si el que es autor en efeto
de ser yo Rey con tal ley
yo solo por ser Rey
puedo sanar el defeto
con que tengo de aguardar
que el cetro a Lysandro se dé
pues si a mi padre acude
él le vendrá a consejar
si él solo el secreto sabe
y mi peligro está en él
siendo él vivo, y siendo muerto
acaso mi pena acabe
que cuando a dudarse llega
mejor es, cuando así fuese
que no aya quien lo confiese
que no aya quien lo niegue
= entra Ricardo =
pues, quién me llama
yo
y qué me quieres
matarte
que no sin causa en la parte
que estamos, estáis y estoy
el cual engaño advierte
soledad silencio y penas
no te anuncian ya tu muerte
Roberto, ¿estás te burlando?
no hablo sino de veras
qué pretendes
que mueras
y no ay que pasarlo dudando
pues a mi matarme quieres
sí porque a mi no me mates
que temo ya que me trates
Ricardo como quien eres
como quien soy, pues no soy
tu padre.
mi padre as sido
pero traidor conocido
de quien seguro no estoy.
siendo tu hijo contra ley
por tu enorme y altibez
porque de mí pensaste
en tener un hijo Rey
y esto solo en el mundo
los deseos y vana leticia
dentro en mi pecho infundió
no es bueno en alto me fundo
pues fui el autor del engaño
que con falso Rey me a hecho
y a que me hicieses provecho
conviene no me hagas daño
qué, con matarme me pagas
el averte hecho Rey.
pues el ser Rey
me hiciste no me deshagas.
qué me ofreces de matarme
mal me pagas
bien te pago
con no matarte menos
que tú a mi en no matarme
porque por ti ello en rigor
soy rey, aunque sea sin ley.
y el matarte a ti, Rey
sentiré a un traidor.
pues para que no te alabes
si el desvelo de tu fiereza
y descansar as, descansa
que yo daré vuelta a casa
ya, a un muerto condeno
padre el quitarte la vida
pero como una ley no impida
un pecho a un padre bueno
quiero acudir a donde dejo
mi gente que me espera
= levántase agonizando sobre la arena =
fiera tigre ya bestia brava
de algún tigre hircano hijo
matas porque te condeno
a ti tal / y cual
porque según yo soy malo
Respeto que tú eres bueno
si, por tu culpa fiera
porque me pagas asy, di
de quien naciera tal hijo
que mucho si el Rey me embidia
castigo del cielo fue
que aun no tarda, y el día que llegue
que por su padre me niegue
Pag. 25
Entra el Duque
De una dolorosa sed
he sentido el ciego enfermo
deste lugar tan desierto
tan aspero y que despide
Onde dudo de que pida
algún socorro piadoso.
Cielos, ¿esta es vuestra sombra?
¿Las penas, o es Ricardo?
el escondido y aguardo
mi Ricardo
¿Quien me nombra?
Veme
De ninguna suerte
¿Que aun no me conoces?
Del disgusto estoy ciego.
pues que golpe de mi suerte
¿Que golpe?
El que la fortuna
me da en verme en este punto
tanto que al mal que apunto
no me da pena ninguna.
¿Quien os ha traydo
a esta ocasion por aquí?
Mi desdicha.
Llorose de perdicion
y así rompo el corazon
de que el asombro me cerque
pues antes que me fui a pique
fue posible poder amar
Te suplico que me des
debida atencion
pidiendo luego perdon
que ya no puede ser
detener un perdon largo
te concedo en pena el yerro
Escuchame señor amado
Después habiendo
que he dejado a dios
al Rey y a la princesa
Cuando yo supe, el Rey
desposava a la Reyna
casandola con Guillermo
Rey que ya la corona
Como deste suceso
indignado con ella
y puestos los dos en fuga
hicimos de la corte ausencia
enbió tras de mi el Rey
no prendiendome a ofensa
y aun como a su privado
mandome echar en cadenas
Con esto pasaron dias
y no llegaron las nuevas
de que Laura fugitiva
se había muerto en una peña
Sintio tanto este suceso
que se dolio de su ofensa
y compasiuo lloro
no quedando prenda una
Sacome de la prision
entendiendo que yo era
a quien entregaste a Laura
la que fue de la fiera
Díjome dime es posible
que no es mentira y quimera
el quitar de la leona
a mi sobrina la Reyna
Replico tanto su Alteza
que me dio ocasion y fuerzas
para que a mi atreuimiento
fuese destas fieras la
Díjele que a un muchacho
preguntome que quien era
creyo que de asombro fiera
Pues habiéndome traydo
el príncipe a esta montaña
porque en mi estuuiese cierto
y que el no quiere que se vea
me amenazo porque la tiene
aquel que por hija y Reyna
este es señor mi delito
pues mi muerte esta tan cerca
que dios te trajo a este punto
perdoname con el queda
De tu confision Ricardo
salvos los que me resaltan
talentos tuvieran ocultos
rencor maligno cogiendo
Primer virtud que se niega
me afligen, pues perdonas
el verte a ti sin verlas
mortales son pero piedad
No te dejes de ciego
a la pena cargate en mis hombros
que aunque prenda mía te nombro
y no te quiero perder.
espera hasta que lleguemos
a una choza o cabaña
donde la sangre que baña
tu cuerpo laso estanquemos
y que el lienzo afloje
yo te pondre presto en parte
que tratemos de curarte
Mas en vano aquí detenerte
Pero as de aduertir amigo
que herida de agua uoy
mientras giren horas y sol.
Yo te lleuo ya conmigo
y a donde preste faldas
deste monte te guiare
unos Ratos por tu pie
y otros sobre mis espaldas
entranse y sale Ergasto, y su primo y un pajecillo delante. Bato y Zembrio de bos.
Pag. 26
con varas de Alcaldes / y la dama
Por muchos años he pasto,
empuñé, hermano Bato, la vara;
como si yo la empuñara,
me huelgo.
Y el otro pacto,
¿cuándo seréis de hacer?
¿Qué pacto?
El de esta merienda,
no será bueno que entienda
la aldea nuesos placeres.
Por mí, pardiez, que bien puede
hacerse, compadres.
¿Que no se excuse por nos?
Pardiez, por mí nunca quede,
que lo que hiciereis vos,
compadres, doy por hecho.
¿Qué testimonios y despachos?
Pues sois alcaldes los dos.
Uno por uno, a la par,
que ha de andar derecho el hato.
¿No es alcalde de hogaño Bato?
Pues guárdense del diablo,
no haya riñas ni alboroto,
que el hombre de la revuelta...
La aldea ha de andar más justa,
por Dios, que jubón de azotes.
Alcaldes de la hermandad
nos somos, seamos hermanos
en todo.
Carga en mis manos
el yugo.
Callas.
Callad, que ya nos han dado cuadrilleros
no hay caza en el aldea,
pardiez que ya ando a caza.
Esto se muestra ajeno.
Más que contenta estoy, Pascuala.
Yo no, solo estoy contenta
recontenta.
Recontenta,
mas que bien que lo regodea.
Pues ¿no lo has de ser en fin,
si es tu hermano alcalde hogaño,
y nos casará?
Mal ando;
luego, a Bato, que más digo,
con vos acaba de casar.
Luego entenderéis de balde,
qué es el ser Pascual alcalde.
Ya está la saya de tomar.
Como tomar, si no a dar,
de un punto a otro mar.
Pardiez, aunque me ronquéis
con ella agora, los dos,
no la tome, ni aun de velle.
Paso, más que os espanto.
Quién vos callara a vos.
Bato,
tened respeto al alcalde,
no tengan sobre sí enojo,
que ha de tener en qué entender,
que en verdad que el que se defiende
le tengo ya ahuchado el ojo.
Y a quien se lo tiene echado.
Mirad a la desvergonzada,
y dos bofetadas,
azogonada.
Calle, que le saca de cuidado.
Verá que el bobo con Dios
debajo de aquella piel.
Pues dejadme, que ahora huel-
que me ha de costar mi sentido;
y es tomarme mi ventura
para mi vida, y gloria suma.
Calla, que se empacha, boba,
no le enojes, locura,
que digas es medio manjar.
Di con esto, y lo quiero,
y solo aun espero.
Que sí, padre.
Baja, pues.
Entra un pastor muchacho
¿Sabéis, al hato, que nos
que trae un herido a cuestas?
Herido, nuevas son estas
en que metamos la mano.
¿Qué esperamos, que nos le avemos?
No es menester, que ya él viene,
amigos.
¿Qué es menester?
Atravesando esta sierra
cuyas puntas redescubre,
do quien en un valle se encubre,
sus cenizas, y lo entierra;
de sus heridas herido,
que temiendo la muerte,
hallé a mi buena suerte
tendido a un hombre afligido,
y con las bascas ansiosas
de la muerte, agonizando,
se estaba a voces quejando
con palabras lastimosas.
Y preguntándole por qué
que por quién muerto le había asido,
díjome que le había herido
unos...
Salteadores.
Sí,
que yo, porque dello la honra
de cristiano restauro,
viendo al hombre de aquel arte,
al uso de amigos le truje,
y poniéndole a hombros,
con él a la aldea he llegado,
a donde puede ser curado.
¿Ladrones hay?
¿Qué asombro?
Y el muerto, ¿sois a qué bueno?
Pues que parecéis muy malo;
por Dios, que en el aldea no hay palo
que dellos no hiciere desuello.
Agora guardamos él,
que la tierra no corremos;
salgamos de aquí y busquemos
la turba de salteadores.
Del pueblo no ha de quedar
por Dios, pobre.
Pag. 27
yo he de hacer un principio
de alcaldada de espantar.
Mándese tocar la sirena
luego a campana tañida,
que hoy no me ha de quedar aldea.
Toca adentro la sirena.
Vamos, porque nos armemos;
los dos venid o quedad.
Nosotros no, hartos sois,
al herido curaremos.
No quede rincón oculto
que no miréis.
¡Por Dios, no!
Hermano, voy allá yo.
Venga, que tan bien harás bulto.
Vanse, queda el Duque y su esposa.
Caro esposo.
Esposa cara.
¿Reconocióos el herido?
Él mi bien tan conocido.
¿Qué importa vea la cara?
Ricardo es.
¿Y de qué Ricardo
te ascondes?
En algo me fundo;
ved cómo me trata el mundo,
pues ya de los míos me guardo.
El Rey tenemos muy junto,
mitad de esta aldea,
y nos estamos en esta dea
en darnos la muerte al punto,
y ya que no dé lugar
mudarse, cosa que importa,
que aunque es el aldea tan corta
cosa no me ha de faltar.
Carmides, estate oculta
que estáis en caja de argallo
mientras que yo algo dispongo
por esta ventana oculta.
Porque hay mi bien cosas prestas
y que prometen buen fin.
¿Que no lo sabe yo en fin?
No es esto ni tal me mandas.
Solo agora es dilatar,
decir dónde se remata,
aunque presto te confío
beber sin ella en esta plata.
Pues ¿y el herido?
Ya está
donde tendrán del cuidado;
bien pondráse a ti arrimado,
que mucho en ello nos va.
Vanse, y salen armados arcabuces, ballestas, todos los villanos con diferentes armas a lo gracioso.
Vamos todos muy aína
y ninguno se desmande.
Hola, ño Quica, no ande
el molino por la campana,
y andad contino y atento,
que hemos de prender a estos,
no demos con él nosotros
y caigamos en la red.
No se desmande ninguno,
que he dado en un blanco punto
que le gocéis cada uno.
Porque al que anoche perdió
que ha de andalle barato,
a pesar del mundo, Bato,
no soy yo alcalde, hoy.
Quien la cara hincha y remuca
prende, mata y endereza,
como en el campo se caza
la cólera.
Hombre, con Quica,
el peor de los pecados
de cuantos vienen aquí,
pónmelo delante a mí,
un millón de salteadores
y verás si los prendo,
y a todos los hago rastros,
y no me pagues en mostos,
que con más bríos no me enciendo.
Pues no te ruegues y rajes
cuando en la plaza topes.
Voto a ti, alcalde de las chozas,
y no alcalde de abasto,
hijo, esto es acabar cuentos.
Mientras dura, él no venga.
Todo hombre alerta.
Que ahí miran otros quince,
hermoso alcalde, en verdad,
es el que hay, y entiendo le oí
para que no hables decir
al alcalde de la hermandad.
El salvaje es más de la honra,
quemarás, que y ello abrasa,
y en viéndole apellidar
la hermandad, o salta el nombre.
¡Oh, qué hermoso despacho!
Yo traía de eso, eso, eso.
Vaya el diablo, que no echa polvo
como yo.
Tened empacho.
Pues miren lo que han de hacer:
quien la casca, pese el lobo.
Dime.
Como león al ruido,
huíle.
Vuelve la cara y atápase los ojos.
No le quiero ver.
No sea ansí.
Al diablo ansí.
Espera.
Veces mil le espere,
que por Dios que yo me asombro.
Por dónde toma la vereda,
dale.
A mano derecha vas.
Vanse huyendo y sale el salvaje. Canta solo.
No huyáis, que yo no soy
cobarde y ruin persona.
Amuestre que a mí llegaste:
berbum carum mater dei,
y miserere mei.
¿Qué es de la tu tépida ofil?
Y por sola que no,
quede mudo mi mundo.
No temas, llega y tañe
el miedo.
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Ya no puedo.
Llega bien, puedes llegar,
que en mí seguro te doy.
No, no; buena estoy,
desde aquí te puedo hablar.
Como todos sino tú
me volvieron las espaldas.
Estorbáronme las faldas;
doylas ya a abreviar.
Pues ¿qué temas que todos
largas las quieres traer?
Vístese el hombre y mujer
de diversos modos;
de manera que la hembra
no se viste como el macho,
y el tiempo gentil despacho
se hace lo de mi hembra.
Que cada uno se viste
de diferente manera.
Pues ya no huyas, espera.
No huyo, agora me embiste.
A todos los animales
que en esta montaña he visto,
después que yo en ella asisto,
los he visto emparejar,
hembra de macho, y jamás
ni macho de hembra huye
como huyes de mí.
Ya arguye,
aquesto sea Barrabás.
¿Qué me respondes a esto?
Que tienen hombre y mujer
diferente proceder
que las bestias.
¿En qué?
En esto:
entre bestias cualquiera macho
y hembra, es uno el son,
porque donde no hay razón
no hay de qué tener empacho.
Pero entre mujer y hombre
que tienen entendimiento
hay mucho diferenciamiento.
No entiendo qué es ese nombre.
Juntarse
un hombre y una mujer
y juntos permanecer
solos, por casarse.
¿Es eso?
Vivir siempre dos
de por sí en un nudo atados,
buena cosa es ser casados.
Tan buena que lo hizo Dios.
¿Y quiéresme tú casar
del modo que dos se casan?
Las cosas que en eso pasan
son muy largas de contar.
Y yo estoy con mucha priesa,
déjalo para otro día.
No te has de ir por vida mía,
vana diligencia es esa.
Dime lo que te pregunto,
que yo te daré mi fe
de que dicho quede
lugar para irte al punto.
Pues lo que quieres saber...
Las diligencias que hace
quien se casa.
Que me place;
en esto hay esto:
lo primero de todo
que el zagal que es el hombre
libre.
Que no hay de ese nombre
por tuyo.
Del modo.
Y elegida.
En ocasión
que a solas juntos se halla
para con ella llegar
y decilla su pasión.
¿Y ella?
Si ella amorosa
se ofreciere, el cavallero
dalle de esposo la mano
y pídela de esposa.
Dada.
Levantando el brazo
ponéselo sobre el cuello.
Puesto.
Tras de ello,
pide que le de un abrazo.
Está dado.
Y dallo.
Y dado.
No me metas en eso,
pues hay que ensayallo
que un beso hay que dar,
y el dallo y a lo que resta,
es que toque a otra puerta,
cumplas y me dejes ir.
Mas resta.
¿Mas resta?
Sí,
no te has de ir tan apriesa,
tienes cosa de olvidada.
Agora llegamos ahí,
pues lo que ya me quieres.
Dices que eres casada.
Que estoy ya concertada
para lo que le cumpliere.
Pues si eres casada, vete,
que no quiero nada ageno,
y huélgome que aunque es bueno
cumplir lo que se promete,
también me habías placido,
que si casada no fueras,
no salieras de aquí afuera
sin ser yo antes tu marido;
que ningún animal vivo
que con su hembra no unido,
ya que solo me privo
de lo que hay de esposa.
Y pretendo de andar más
en buscar una mujer
que no es bien teniendo ser
de humanos que los demás.
Sale el Duque.
De lejos tan fatigado
allegué a este lugar,
que de no poder pasar
hube de beber.
¿Quién ha hablado?
Paréceme macho aquél
que en la fuente bebe.
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pues como a beber se atreve
no está dentro, es de la piel
la deidad que dentro habita
que cuando yo a beber voy
me espanta el estar allí hoy
con ver, beber no se quita
o tengo mayor miedo
o él le tiene más valor
Amigo caro.
¡Ay!
Veme y no me hables.
No puedo.
¿Por qué ocasión?
De espantado
de esto que fiáis, Preste,
bebiendo agora en esa fuente
no sé si es de miedo esforzado
de una faz robusta y bella
que en este trozo se muestra
con bastón a la diestra
No habita persona en ella
¿Cómo no? Si vive dentro
y apenas yo a beber llego
suele salir al encuentro
y si me río él ríe
y si me llego se llega
y si corre el pozo juega
y si me engrío se engríe
y si levanto la maza
con ella le amenazo
también levanta el brazo
con los suyos amenaza
tanto que a veces me asombra
según se me muestra bravo
Esa que, que estoy aldeano,
no es hombre.
Pues ¿quién?
Tu sombra.
- No es más que aquesto, deidad
que a alivio de mi ánimo.
¿Que él y yo somos lo mismo?
En la imaginación de una edad
quien lo que allí hace el agua
hay pista sombra de espeso
que la luz con su reflejo
dentro de los hondos senos
y descubre el que allí habita
sombra de lo que mira, nace
que en nada el que mira hace
que su imagen no le imita
Porque por propios efetos
la madre naturaleza
hace tanta belleza
como muestra en sus efetos
Mas un suceso más grave
y que es de más importancia
hablaros hoy.
No lo diréis.
Oye atento. Cosa que acude
el Duque Rodolfo soy,
y el de más rico estado,
quien la provincia ley debía
Humíllese el bien sano
Mancebo, según la corte,
con alientos de aspreza
me hicieron casamiento
con una hermana del Rey
en destierros y cárceles
de ponerme en mis hierros
que estorvos mil causaron
dimos fe con las almas
con las personas lo mismo
y casados de secreto
vivimos más de un invierno
y al principio de apartarse
del un hijo mío, y parto
por donde el Rey descubrió
y parónos en palacio
y porque el muchacho fuese
con más secreto criado
apartándole de corte
entreguéle a un privado
este se llamaba Ovidio
por una india en los bravos
guardaba el Niño de una fiera
perdióse, que asaltando
supuso el Rey que
perdido, el hallalle llano
de nosotros en secreto
medroso de mayor daño
Pero rodearon todos
y aun ya pasados tantos
que vueltos dos veces diez
el sol al cielo ha rodado
supo el Rey mi casamiento
y mi esposa y yo nos vamos
Viéndole en su furor
que es grande el del Rey airado
huimos, riguroso el alcance
y a vientos y agua entregado
quedé al reino de fortuna
que vive en el mar salado
del cielo quieran piadosos
en mis primeros trabajos
del poder del rey me libró
no me libró de sus manos
Hubo nuevas en la corte
de mi muerte y naufragio
y acaso su hermano el Rey
que aunque ofendido era hermano
hallóse sin herederos
quedó del caso molestado
y rindiéndose su hermana
siente con un doble daño
Y adivina el rey que alguna cosa
pudiera serle trabajo
o ya que ha perdido a su hermana
y el pesar le ha resguardado
que en un amor como arancel dijo
quisiera dalle castigo
y hallando muchas veces
con ingente sañudo al corro
Llevado una vida de mí
que ansí se llamaba el criado
a quien por convenir pagas
dio a un pensamiento malo
y hallándose en la ocasión
y pudiendo lo deshumano
vendiose a razón injusta
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por su sobrino robado.
Yo solo el Rey, dejado,
más que ciervos me ha cansado;
este en fin del rey ajeno,
es el príncipe jurado.
Hasta aquí mis tiernos años
en su flor joven llegaron;
habla agora, conde, al alma
y escucha lo que te hablo.
Ya es tiempo, joven valiente,
de que se acabe el espanto
que a ti te tiene sin padre
y a mí sin mi hijo caro.
Este eres tú, tú eres, digo,
este Rolando muchacho,
según el talle y medida,
y según dél he notado.
Lo afirmó la tabla escrita
y señas que da Ricardo,
tu padre y rey, que probó
aqueste marqués tirano
de que un traydor, y rey,
y está señalando
la sangre que te llama.
Un cetro te está esperando,
tu padre te da el anillo.
Dios, y Rey, que así te hallo.
De tus palabras colijo,
padre, que mi buen deseo
no finge lo que te ofrezco,
y amor de que soy tu hijo.
No tienes más que mandar,
guía por donde quisieres,
pues Padre, y Rey, de quien heredes,
verás quién puedo yo ser.
¿Qué he de hacer y dónde he de ir?
Sabráslo por el camino,
ven.
En todo determino
tu pulso y orden seguir.
Vanse. Sale el Rey con un venablo, y suena dentro mucho ruido.
Valiente y bien tirado,
que por un mal jabalí
salió quizá por aquí,
si el lebrel lo ha levantado;
y más que el latir de los perros
lo dan asaz a entender,
y que se ha entrado por el cerro.
Pero con todo, aquí al paso,
por si sale, he de esperar.
Pónese entre los árboles con el brazo alzado con ademán de esperar la fiera, y salen los villanos.
Que allá sonó de quedar,
¿viose en el mundo tal coso?
Por Dios que parece muchacha;
pareció tirillo en su mano.
Vile así como cristiano,
que de un tajo le despacha.
Y si bien topa al diablo,
perro que lo haya cogido,
calla, que ello se ha huido.
¡Hola!
¡Qué perros!
Todo hombre apunte,
por lo que nos sucediere.
El puerco así lo requiere.
Los del pueblo vienen juntos.
Según dio el puerco los tientos,
este sin duda es muerto
donde suena.
¡Aquí, Pinelo!
¿Qué es?
Un hombre está entre estos breños.
Un hombre salteador es.
Y en la mano trae un arpón.
¡Oh, hideputa, ladrón!
No os valdrá desta laza,
ser preso por la hermandad.
Tened respeto, villanos,
y apartad allá las manos.
¡Qué famosa gravedad!
Sin duda que aquello es granulla,
y que este es Capitán,
luego esotros cerca están.
¡Viera, qué gran maravilla!
Ya pinta en vano el ladrón.
¿Ladrón? ¡Pues ladrón! ¡Oh, villanos!
Si dijera quien soy a vos,
heriré en esta ocasión.
¡Oh, necios villanos, que a mala
no llevan de se perder
a un hombre de bien!
Que él, mirad y notad, a la zorra
mal se le haga a él;
ladrón y con gravedad.
Que son los de la hermandad,
¿no hay aquí uno que lo amarre?
¿Han de atar a un Rey?
¡Echad al ladrón las manos!
¡Tened respeto, villanos,
mirad que soy vuestro Rey!
¿Quién es él y quién?
Tu Rey, villano.
¡Ay, tan grande bellaquería!
Oigan, ¡perdón de gracia!
que se escape de mi mano.
¡Que es el Rey, Dios, que lindo!
Que colgallo de un haya.
¡El lance es famoso, vaya!
que a pesar de la ocasión me rindo.
Ladrón, Rey, a fe de ser,
que me quiebran las muelas.
Lo que sabe de cautelas
un ladrón.
Tira despacio,
la ley de salteador;
acabad ya con él,
atad bien, bien, el cordel.
No le puedo atar mejor.
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Qué bien villanos se muestra
que lo soys a toda ley.
éntranse y sale Ypal. arrojando la ballesta =
entrad que por pondre al Rey.
con la rigey, se muestra
No mas Virotes no mas ballesta
no mas saltear por peñas ni por matos.
bueno es q ande Loja. A los tales patos
se baje una mujer de q esto enquesta
denmele a la mujer andar compuesta
y q casu bnas como un ornatos,
y siéntense asar y merendar patados
pues el q uel le aguarde allí la enquesta
y no me ceden no que al sol el rostro
y ariéndose el medien los chaparros
como sarmientos sin estar duecha
sino mas q donde tope al mostro
yo dejaré mis ollas y mis jarros
de xe q me hinque mala flecha.
Todos los que bara tienen
no me muden de lugar
porque yo me iré a ahechar
con el preso.
y a reñir.
Ola ha llegado Eteuanio
y a tirado que dije
sin hacer información
Ahora que es en que qmiron
no se este hombre me a de decí
el nom. del diablo
haz lo que el Alcalde os manda,
Rompeys y rasgays, y dejando
en todo lo que yo hable
Miremos bien lo que hacemos,
que por no ser el rey juez
no as del que menos posse
otro día lo tenemos
y no direys que es el rey.
como vos soys buen alcalde
no lo averigueys de xalde
y en lo que a de rematar
a Dios bato el traidor
se a de ausentar, q peq vez
q as muy bien a la ley.
y le pregunten por mi
Por Dios Ysel, te as de ir heze
q si me hiede estar en los mios
y no a de fuir de Dios
y de quien es su juez
ahora a mi no se me asienta
que a qui se qede el Rey. q necio ser
como se podria hacer.
yo no hallo por mi quenta
como se nos va a la corte
sin hacer luego sse parta
y le enbiemos de asierta
a trezientos Reales de porte
y el lo deja...
y a mi y l'anillo.
q prenda el otro l. C.
q le a de dar te mate
muy mal
no he yo dado pte de mi seso
ahora mirad conpañeros
que si teme lo que me cuelga
yo he de soltar a este
mirad lo q azeis primo
tiene presto prisiones
si Sor.
venga a vista
bálame tener frita
que nosotros ir bien con ladrones
Sacan al Rey con grillos
ea, aquí viene el preso
soys vos el rey? pesa a ta
desora q no estays en eso
Mostrad, en lo que e huyó
decir que este ladron miente
y respondele humanamente
en q mi mal a yado
que os reys? porque estays mudo
como ya no habláis palabra
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Yo haré la boca agua, el
que ando al son del despidillo.
Y que haya traído su suerte
a un rey a morir a manos
de unos bárbaros villanos.
Dentro todos mueran.
¿Qué es esto de muerte?
Que a esta gente atrevida,
que a traiciones contra el rey
tienen preso, a quien juran,
mueran, no quede hombre a vida,
hasta los que acompañaron
se les derribe la casa.
Oye, ¿qué pasa?
El rey lleva el batel contento.
¡Ay desdichado de mí
y del padre que me hizo!
Timbrio
¿Qué hay?
Hoy me desligo.
Pero, ¿dónde?
Por aquí.
Por donde que llegan ya.
Entre Roberto y criados.
Su majestad preso,
tal maldad, tal exceso,
mueran todos, mueran.
Señor, por amor de Dios,
que nos perdone a los dos.
No temáis, que hay más nobleza
en mí que culpa en los dos.
Aunque en otros es poca
el atropellarse ansí,
nadie de los que están aquí.
Los toques...
No hay de los toques.
A Dios le plega llegar
mil años sus estados.
Entra el Conde en hábito de prisión, Princesa y Ricardo, todos alborotados.
¡Con esos disparados,
y en sopechoso lugar!
Aquí no viven traidores,
nos salvará si se puede,
si alguno está leal,
y no los demás ruines.
Si está aquí como se afirma,
quién es el rey de este reino.
Yo soy el rey, ¿qué me quieres?
Bien tu aspecto lo confirma.
Y este aquí contigo hoy
es príncipe que has jurado
por príncipe deslealtado,
no ha muchos días.
Yo soy.
Tú, huélgome, y tú, señor,
escucha, pues que a ti ofende,
y que eres traidor hoy digo,
y que a sustentarlo me obligo,
que toca de aleve a ti,
la causa de haber venido.
Y el título que te han dado
de príncipe, de ti indigno,
a tus vasallos reto,
rebeldes a tus amigos,
a los que agora te sirven,
y a los que antes te han servido,
y a todo cuanto se sustenta
el pan reto y el vino,
reto la ropa que vistes,
la espada que traes contigo,
reto tus pensamientos,
tus obras reto enemigo,
hasta la tierra que pisas
porque no se abra un abismo.
A Roberto reto, traidor,
este alcaide que has sido,
en un pleito derecho
desterréis a otro dueño,
y en virtud desta verdad,
aleve, te desafío
a las armas que quisieres,
pues no alguna excusa admito.
Porque, pues ha de ser este,
y el plazo está puesto mismo,
que ya de él, ni de mi mano
no tenéis de escapar vivos,
por eso mira por ti,
porque mi ira no te eximo,
es porque espero que en esto
las armas a tu albedrío.
Fanfarrón, no he menester
otras armas, yo contigo,
que las que tengo en la cinta,
ni otro plazo que el que pido.
Vamos, pájaro nuevo,
si tirano horrendo pico,
tienes alas para el vuelo,
volando de mi costado.
Entran en vatalla y hiere Sal. al Conde Roberto.
Defendedle a honor,
de los suyos los impida.
¿Cómo callas y acobardes?
Nuevo Aquiles, hablo y digo
que por ser valientes manos,
estoy de muerte herido.
Pues si no quieres morir,
confiesa aquí tu delito,
y di cómo con traición
te llamaste del rey sobrino.
Por el paso en que me hallo,
donde bien claro veis
aliviarse de mi culpa,
con la que perdón os pido,
públicamente confieso
que mentí en llamarme suyo,
porque Ricardo es mi rey,
y que es verdad lo que digo.
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Descúbrense todos como han hablado.
Yo que soy tu hermana viva,
y yo que soy el burgalesino,
y yo el que tu Rey heredo,
porque de los dos soy hijo.
Y Pal[...], y pues que mujer hermana y no hombre
pasé. Tómame aqueste marido,
y páguele a él, por Dios,
que no se iguala en el mundo.
Que el perdón a todos doy.
Yo beso el polvo.
Yo beso quien lo echó
por milagroso camino.
Como los cobardes, pues,
que a su ocasión lo remito,
solamente el Rey su madre
las manos a ti pedimos.
Es tan grande mi alegría
que me falta el vengativo
humor, y supuesto el
a mucho placer y efeto.
Digo, amigos, que nos todos
he bien parecido,
y que de mí huyo.
Perdón me sea concedido;
nunca en cosas de consejo
tal por Ricardo colijo,
tomemos luego de comer
todos juntos el camino,
donde solenizaremos
boda del desposorio.
Y siendo mía la cosa,
do su hermana sea servida,
no será bien que se acuerde
de mí .
Serán os de mí pagados
y agradecidos amigos.
Dele el cielo a su majestad
buen fin, y pues fin he dado,
démosle aquí a la historia,
y al perdón, perdón pidiendo.
Rúbrica
Vendió esta comedia Antonio Noguera, mercader de libros, tiene su tienda a la torre de Santa Cruz en Madrid.
