Carlos Colona
Caballero calabrés y protagonista masculino, prometido de Blanca, hecho prisionero en Florencia y sometido a pruebas de amor, honor y lealtad.
Pedro Calderón de la Barca o Diego Figueroa y Córdova y José Figueroa y Córdova
Veröffentlichungsdatum der Zusammenfassung: 18. Juni 2026
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Zitiervorschlag
Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
En una ribera de Calabria, Carlos viaja a Belflor para casarse con Blanca, pero ambos son capturados por una incursión naval florentina y llevados prisioneros a la corte de Florencia. En palacio y en los jardines florentinos, el amor del duque Federico por Blanca, la pasión secreta de Laura por Carlos y la pretensión de Ludóvico enredan a los cautivos en celos, equívocos y mensajes mal interpretados. Cuando Carlos intenta huir de noche con Blanca y todo parece delatarlo, la verdad sale a la luz y el duque, venciendo su propio deseo, los deja marchar juntos a Calabria, afirmando que vencerse es el mayor valor.
La acción comienza con Carlos Colona y su criado Golilla, que viajan hacia Belflor para casarse Carlos con Blanca Visino, hija del marqués de ese estado costero de Calabria. Durante el trayecto se pierden y, mientras buscan el camino, se presenta ya el tono contrastado entre la firmeza amorosa de Carlos y el gracioso escepticismo de su criado. En Belflor, Blanca espera con sus damas y participa en juegos cortesanos, entre ellos una adivinanza sobre los celos que anticipa el conflicto principal. Esa misma noche, sin embargo, la situación se altera bruscamente: Ludóvico, general florentino al servicio del duque Federico de Florencia, desembarca con soldados para hacer prisioneros y obtener información sobre Calabria. En el asalto son capturados Carlos y Blanca antes de consumarse la boda, y ambos son llevados por mar a Florencia. Paralelamente, en la corte florentina se muestra a Laura, hermana de Ludóvico e hija del conde Ricardo, retirándose melancólica por un amor que guarda en silencio; más adelante se sabrá que ese amor se dirige a Carlos, a quien conoció en Calabria. Cuando los cautivos llegan ante el duque Federico, este los trata con cortesía y promete que Blanca permanecerá solo temporalmente en Florencia, alojándola en el cuarto de Laura y dejando a Carlos bajo la hospitalidad de Ludóvico. El encuentro entre los prometidos confirma que siguen fieles, pero la presencia de Laura y el interés del duque por Blanca preparan una red de amores cruzados y equívocos.
En la segunda jornada el conflicto se concentra en Florencia, sobre todo en palacio y sus jardines. El duque Federico, prendado de la hermosura de Blanca, decide confiar a Carlos su secreto y le pide que hable con ella como tercero, creyéndolo amigo y hombre prudente. Carlos, obligado por su condición de prisionero y por la desigualdad de poder, transmite a Blanca la pretensión del duque; ella, herida porque al mismo tiempo cree que Carlos ama a Laura, responde con palabras ambiguas que él interpreta como aceptación cortesana. La confusión nace de varios malentendidos: Laura, enamorada de Carlos, habla con Blanca de sus sentimientos y hace pensar a esta que existió una relación amorosa entre ambos; Carlos, por su parte, escucha y deduce que Blanca favorece al duque; además, escenas nocturnas en las rejas y jardines, con voces fingidas, entrevistas interrumpidas y observadores ocultos, multiplican los celos. Una academia cortesana sobre si es más feliz el amante que calla o el que declara su pena sirve para exponer indirectamente las pasiones de los personajes y para mostrar que todos hablan sin decir del todo la verdad. Ludóvico, entretanto, empieza a pretender honestamente a Blanca con intención matrimonial y pide la ayuda de Carlos, a quien toma por amigo. Así, Carlos queda cercado por tres fuerzas opuestas: la autoridad amorosa del duque, la confianza amistosa de Ludóvico y su vínculo verdadero con Blanca. El personaje de Golilla, con sus intervenciones cómicas y su torpeza interesada, contribuye a desencadenar o agravar varias sospechas, aunque también acaba siendo instrumento para aclararlas.
En la tercera jornada la tensión llega al extremo. Durante una cacería, el duque corteja a Blanca en un paraje del monte y poco después Laura cae del caballo; Carlos la socorre, lo que provoca nuevas interpretaciones erróneas cuando Blanca ve una banda en su pecho y cree que es prenda amorosa de Laura. Más tarde, Ludóvico declara abiertamente a Carlos que desea casarse con Blanca y piensa que ella le es favorable; al mismo tiempo, el duque decide enviar a Carlos a Calabria con cartas, apartándolo así de Florencia. Carlos resuelve entonces huir con Blanca y, con ayuda de Golilla y de una puerta abierta por Luisa, se introduce de noche en los jardines del palacio para sacarla. Allí se produce el mayor enredo: Laura y Ludóvico, que creen hablar respectivamente con Blanca y con un aliado de su amor, descubren que los dos cautivos intentan escapar juntos; los celos desencadenan un lance de armas y el duque manda prender a Carlos y a Ludóvico, dispuesto a castigar la aparente traición. El giro final llega cuando el duque reconoce en Carlos una sortija recibida antes de un caballero desconocido que le había salvado la vida de noche en el parque sin revelar su nombre; así comprende su nobleza y le concede hablar. Carlos declara entonces que Blanca era ya su esposa de palabra desde Calabria y que su conducta no nace de deslealtad, sino de honor. Federico, venciendo su pasión y prefiriendo la razón y la grandeza moral a su deseo, decide renunciar a Blanca, cumplir su promesa de dejarla libre y entregarla a Carlos para que ambos partan a Calabria. La comedia concluye con la frustración amorosa del duque y de Laura, pero con la restauración del honor de los protagonistas y con la idea central de que dominarse a sí mismo es el mayor acto de valor.
Caballero calabrés y protagonista masculino, prometido de Blanca, hecho prisionero en Florencia y sometido a pruebas de amor, honor y lealtad.
Hija del marqués de Belflor y protagonista femenina, destinada a casarse con Carlos; su cautiverio en Florencia provoca los principales conflictos amorosos de la trama.
Soberano florentino que recibe a los cautivos, se enamora de Blanca y acaba resolviendo el conflicto al renunciar generosamente a su amor.
General de las galeras de Florencia, captor de Carlos y Blanca, hermano de Laura y pretendiente de Blanca, a quien desea pedir en matrimonio.
Hija del conde Ricardo y hermana de Ludóvico, enamorada de Carlos desde su estancia en Calabria; sus silencios y celos alimentan los equívocos.
Criado de Carlos y figura cómica principal, que comenta la acción con ironía, provoca confusiones y también ayuda en el intento de fuga.
Padre de Laura y Ludóvico, ministro principal del duque de Florencia y personaje de autoridad dentro de la corte.
Dama al servicio de Blanca, vinculada a varias escenas de palacio y a la preparación del encuentro nocturno para la huida.
Centro de la mayor parte de la acción desde la captura de los protagonistas; allí se alojan los cautivos, se desarrollan las intrigas cortesanas y se decide el desenlace.
Espacio decisivo para encuentros secretos, escuchas, equívocos amorosos y el intento final de fuga de Carlos y Blanca.
Estado del marqués donde debía celebrarse la boda inicial de Carlos y Blanca y desde cuyo entorno marítimo son apresados por los florentinos.
Marco del ataque naval, del traslado de los prisioneros y del conflicto político-militar entre ambos territorios.
Escenario de la tercera jornada donde el duque corteja a Blanca, Laura cae del caballo y se reavivan los celos.
Lugar al que son enviados Carlos y Ludóvico cuando el duque cree descubrir una traición, antes de la aclaración final.
La obra culmina cuando el duque somete su pasión a la razón y al honor, mostrando que la verdadera grandeza consiste en vencerse a uno mismo.
La relación entre Carlos y Blanca se mantiene firme, pero queda continuamente amenazada por interpretaciones erróneas, silencios y rivalidades amorosas.
Los protagonistas pasan de ir hacia una boda a convertirse en prisioneros, y toda la acción gira en torno a recuperar la libertad personal, amorosa y social.
Conversaciones oídas a medias, mensajes transmitidos por terceros, voces fingidas y escenas nocturnas en las rejas generan la mayor parte del conflicto dramático.
Carlos se ve dividido entre su amor por Blanca, la confianza que en él deposita el duque y la amistad que le ofrece Ludóvico, lo que intensifica su dilema.
La pasión del duque por una cautiva y la situación subordinada de Carlos muestran cómo el poder condiciona las declaraciones amorosas y las decisiones de los personajes.