Naturaleza humana
Figura alegórica central que representa a la humanidad caída, cautiva del pecado y deseosa de la venida del Redentor que la rescate.
Antonio Mira de Amescua
Veröffentlichungsdatum der Zusammenfassung: 18. Juni 2026
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Zitiervorschlag
Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
En un marco alegórico y bíblico situado principalmente en Belén durante la noche del nacimiento de Cristo, la Naturaleza humana espera su redención mientras el Pecado intenta retenerla con promesas y tentaciones. José y María llegan a Belén para el tributo del César, recorren casas y mesones sin hallar posada y terminan refugiándose en un portal, donde nace Jesús en extrema humildad. Avisados por un ángel, unos pastores acuden al pesebre con dones sencillos, adoran al Niño y celebran la derrota futura del Pecado, la exaltación de la humildad y la salvación del hombre.
La obra se abre con la lamentación alegórica de la Naturaleza humana, que se presenta como criatura caída, sometida al trabajo, al dolor y al dominio del Pecado, mientras espera la llegada del Redentor prometido por las profecías. En su parlamento reconoce que se han cumplido los signos anunciados para la Encarnación y suplica la venida de Cristo, nacido de virgen, capaz de destruir la muerte y quebrar el poder del enemigo. Frente a ella comparece el Pecado, que se gloría de su imperio universal y de su capacidad para someter al mundo entero, y trata de recuperar a la Naturaleza humana con promesas de poder, placer y riqueza. La Naturaleza, sin embargo, desea ya al salvador venidero, y la aparición de san Juan como precursor confirma que el Mesías está cerca: él se presenta como alba y pregonero del que viene, exhorta a limpiar el alma y prepara el camino de Dios. Al advertir esta resistencia, el Pecado convoca a sus fuerzas y envía a los vicios para combatir al niño anunciado, mientras la Naturaleza busca refugio en la penitencia y en el desierto, donde ayuno y oración aparecen como armas contra la tentación.
En la parte central, la acción alegórica se entrelaza con la historia evangélica del viaje de José y María a Belén. José reconoce la ciudad como patria de David y llega con María para cumplir el tributo ordenado por el César, al tiempo que ambos contemplan el sentido sagrado del embarazo de la Virgen. Ya en Belén, buscan posada entre parientes, conocidos y mesoneros, pero todos les niegan hospedaje: unos lo hacen por interés, otros por comodidad, y otros por desprecio hacia la pobreza de la pareja. José se duele de que la tierra niegue alojamiento a su propio creador, y María interpreta con serenidad este rechazo como parte del designio divino. Finalmente, al acercarse la hora del parto, ambos se retiran a un portal o establo pobre, único espacio que queda abierto cuando los hombres han cerrado sus casas. Paralelamente, el auto introduce escenas de pastores en tono festivo y cómico, con conversaciones, celos amorosos, juegos y burlas entre personajes rústicos, lo que prepara el contraste entre la humildad del mundo cotidiano y la irrupción del misterio sagrado en la noche de Navidad.
El desenlace llega cuando un ángel anuncia a los pastores que Jesús ha nacido en Belén, en un pesebre, entre heno y paja, y que deben adorarlo como Mesías y Dios hecho hombre. La naturaleza entera responde a la noticia con una transformación maravillosa: florecen campos y árboles fuera de tiempo, se alegran animales y fuentes, y el universo parece celebrar el nacimiento del Salvador. Los pastores se encaminan al portal con flores y dones, mientras la Naturaleza humana contempla al niño como capitán que vencerá al Pecado, al mundo y a la muerte. Ya ante María, José y el recién nacido, los personajes ofrecen objetos humildes —paños, cayado, cordero, lienzo, guirnalda y otros presentes rústicos— que adquieren valor por la devoción con que se entregan; varios parlamentos anuncian además, de forma profética, la futura pasión de Cristo, la cruz, la corona de espinas y la redención del hombre. El auto concluye con la acogida agradecida de María y José, con el reconocimiento de que Dios ha ensalzado la humildad y abatido la soberbia, y con cantos y bailes pastoriles que celebran al “sol” divino nacido en la medianoche del mundo caído para rescatar a la humanidad.
Figura alegórica central que representa a la humanidad caída, cautiva del pecado y deseosa de la venida del Redentor que la rescate.
Antagonista alegórico que presume de su dominio sobre el mundo y procura seducir y retener a la Naturaleza humana mediante engaños, vicios y promesas de bienes temporales.
Mesías y Redentor cuyo nacimiento en Belén constituye el centro de la acción; aparece como niño humilde y, al mismo tiempo, como futuro vencedor del pecado, de la muerte y del infierno.
Madre virgen de Jesús, presentada con especial dignidad sagrada; acompaña a José a Belén, sufre el rechazo de los hombres y recibe la adoración de los pastores tras el parto.
Esposo de María y custodio del nacimiento; conduce el viaje a Belén, busca sin éxito posada y manifiesta dolor y humildad ante la falta de acogida.
Precursor del Mesías que se presenta como alba y pregonero de Cristo, preparando su camino y confirmando a la Naturaleza humana la proximidad de la salvación.
Pastor de relieve entre los rústicos, encargado de articular parte de la adoración final y de ofrecer una interpretación devota y profética del nacimiento.
Pastora destacada dentro del grupo pastoril; participa en las escenas previas y en la ofrenda al Niño, con presencia también en la pequeña intriga amorosa rústica.
Pastor del grupo que interviene en las escenas cómicas y en la adoración final, donde ofrece un cordero como presente al recién nacido.
Pastor rústico y cómico cuya torpeza proporciona alivio festivo, pero que también termina integrándose en la adoración del Niño con un don humilde.
Ciudad donde convergen la historia sagrada del nacimiento y la espera mesiánica; es el marco principal de la llegada de José y María y de la adoración de los pastores.
Lugar humilde donde nace Jesús tras el rechazo en casas y mesones; funciona como centro culminante de la revelación divina y de la adoración final.
Espacios de rechazo y falta de hospitalidad que subrayan la pobreza de la Sagrada Familia y la ceguera del mundo ante la presencia de Dios.
Espacio alegórico al que la Naturaleza humana desea retirarse para defenderse del Pecado mediante ayuno, oración y disciplina.
Ámbito pastoril donde se desarrollan las escenas cómicas, los juegos y la vida rústica antes del anuncio angélico y desde donde parten hacia el portal.
Toda la obra se orienta hacia la espera y la llegada de Cristo como remedio de la caída de Adán y liberación de la Naturaleza humana cautiva.
El conflicto alegórico enfrenta al Pecado y a sus vicios con la acción salvadora de Cristo, la penitencia y la preparación espiritual del alma.
El auto presenta el misterio de Dios hecho hombre, nacido de María virgen en Belén, como cumplimiento de las profecías y centro de la historia.
El nacimiento en un pesebre, la pobreza de los personajes santos y la acogida de los pastores contrastan con la altivez del Pecado y con la dureza de quienes niegan posada.
El rechazo de parientes y mesoneros muestra un mundo que desprecia al pobre sin reconocer que en él llega Dios mismo.
Los dones humildes de los pastores valen por su intención y expresan una religiosidad afectiva basada en la sencillez del corazón.
Diversos pasajes relacionan el nacimiento con el sacrificio futuro de Cristo, aludiendo a la cruz, al Cordero, a la corona de espinas y a la victoria final sobre la muerte.