
Veröffentlichungsdatum: 22. August 2026
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Zitiervorschlang
Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de San Francisco. BITESO, 2026. URL: https://etso.es/biteso/san-francisco.
Cubierta del manuscrito. En el lomo se lee: "SAN FRANCISCO". En una etiqueta en la parte inferior del lomo: "Mss 15310". En la esquina inferior derecha: "Biblioteca Nacional de España".
Vv 298 [Tachado]
Mss. 15310
Biblioteca Nacional de España
V v - 298
[Página en blanco]
I
60
Ms. A Y
Auto sacramental
de
San Francisco
parecido a comedia
39
+
San Francisco
Auto famoso sacramental
San Francisco Santo Domingo San Agustín Santa Clara San Quintigero Serafín el mundo la humildad la pobreza el ayuno la gula el engaño vanidad
[Sello: LIBRERÍA DE LOS RR. AA. D. CARLOS - ADQUIRIDA POR EL GOBIERNO EN 1853]
Salen el mundo y la vanidad
Si soy monstro capital
del ser que no tuvo cabo,
que subo y cede mi cabo
mudando de mal en mal,
si el mundo soy desleal
de quien vago monte asombra
y a ti, oh, vanidad, te nombra
en el mismo desastre
una imagen mía, que es
humo, leve y parda sombra.
[Líneas superiores muy tenues y tachadas, posibles pruebas de pluma: con que yo prometo... y sea menos...]
Donde la ciudad de Asís
corona el valle Espoleto
darte un amigo derecho
de tan blanda condición
que tuerce su inclinación
a diferentes extremos,
y así los dos le traeremos
a su misma perdición.
Soy mundo y mi ingratitud
premia a aquel que en mí confía,
el que de mí se desvía
ese sigue la virtud;
con qué pensión de inquietud
doy reinos y majestades,
mitras y dignidades;
necio es aquel que te ama,
por eso el sabio te llama
vanidad de vanidades.
Ya en el umbral somos,
a sus puertas, vamos, llama.
Sale Francisco, de galán.
¿Quién está en casa?
Quien ama
esos pasos y esa voz.
Dulce amigo,
di, Francisco,
anima la despedida.
Dame, Francisco, una mano.
Doyte dos, y doyte mil,
porque nunca un Abril
vio más apacible Mayo;
estas noches son oscuras,
vamos los dos por las calles
destos apacibles valles,
haciendo mil travesuras.
Ven, Francisco, y procura
las ricas preseas,
tesoros y perlas finas
sacadas del mar profundo;
pídelas, porque el mundo
es amigo a quien te inclinas,
porque la naturaleza
dio tan larga vida al cuervo,
a la corneja y al ciervo
y al fénix, cuya belleza
de nuevo en su fin empieza,
y al que le cupo de suerte
que (como un profeta advierte)
fuente es mar y río de mar,
que apenas empieza a andar
cuando entra al mar de la muerte;
nunca del morir te acuerdes,
esa triste
goza del bien de la vida
en tanto que no la pierdes,
que del sumo renuevo.
de envidia suspiréis
siempre por un rigor fiel,
mientras que a no dar de aquí
cuenta me disteis, di,
tu ser y yo ser.
Yo seré,
yo fui, según los profetas,
un globo y masa confusa,
que era mayor caos y cruz
nada, según la Escritura.
Dios antes estaba en sí mismo
sin necesidad alguna
de la corte y aparato
de tan diversas criaturas
para ostentarse criador
en la omnipotencia suya;
de mi fábrica gallarda
gustó obrar la arquitectura.
Hizo los orbes celestes
con el sol y con la luna,
diamantes que brillan siempre,
faroles que siempre alumbran.
Hizo el firmamento hermoso
con diáfanas pintureras
de imágenes y de estrellas
que eternamente me influyan.
Hizo un primer motor,
a cuyo rapto y a cuyas
fuerzas dio paso a Oriente
las nueve esferas discurran.
Hizo al fin con solo un fiat
esta máquina absoluta
en quien estando insistiendo
la grande regla y hermosura,
crió la tierra después
con tantas flores y frutas,
montes, valles, prados, fuentes,
mares, ríos y lagunas,
tan hermosas y tan gallardas,
que no es mucho que presuman
con ambiciones de cielo
competir la luz más pura.
Crió los cuatro elementos
sin que entre sí se confundan,
con calidades contrarias
que se eslabonan en una;
crió pájaros, bajeles
que el golfo del aire surcan
con ala, cola, timón,
remos y velas de plumas;
crió peces argentados
que en neptuneas profundas
de los cóncavos del mar
con quillas sutiles hurtan
las vidas unos a otros,
y las cavernas y grutas
de la tierra se poblaron
de las fieras más inmensas.
como para rey de todo
al ser de la criatura
y más en de su pinzel
con matiz de ciencia infusa
propagando mis especies
que el vital o remento buscan
pobléme de varias gentes
varias naciones me ocupan
solo el tiempo cuyas alas
son el día y noche obscura
y llegué a la edad primera
de mi juventud robusta
perdí el infante candor
manchéme de varias culpas
y enojado Dios desata
los abismos de su furia
contra mí que soy así
la serenidad se turba
de los aires, con que el sol
para que vapores suban
húmedos, a sus metimes
las superficies arruga
de la tierra, y exhalaba
nubes pardas y confusas
pareció que el océano
se subió al aire, que aun dura
en mi memoria el temor
pues apenas me aseguran
sino mi llanto al fin
la feroz catadura
del cielo temblara entonces
aquella máquina suma
del firmamento con ser
un punto un átomo y una
breve línea mi grandeza
comparada con la suya
y a el efecto de la agua
en su primera y segunda
región del aire se armaba
contra mí cuando se escuchan
las trompetas de los truenos
que al arma tocan, qué pluma
podrá escribir la batalla
temblando en mi pecho pulsas
el corazón otra vez
empezó a caer menuda lluvia
primero en blando rocío
luego en fuentes que murmuran
luego en arroyos cristal
luego en ríos y lagunas
luego en mares arrogantes
luego en piélagos de espuma
luego en abismos de abismos
luego en grandes ríos, cruzaba
otra vez los elementos
que se mezclan las colunas
de los montes escuchando
batalla tan furibunda
no calio al agua las enton rep
Dilatéme luego tanto
en esta mi edad segunda
que en regiones climas zonas
dividí naciones muchas
los asirios y caldeos
que de conchas de tortugas
así armaron en el pecho
con majestad absoluta
dominaron varias cortes
pero los suyos que nunca
del triunfar tan por momentos
y con los soberbios luchan
derribaron su potencia
y los griegos con industria
monarcas se hicieron míos
pero la corona augusta
de los romanos feroces
sino con la esfera suya
y no tuve en este tiempo
otro golpe de fortuna
un miedo una enfermedad
que aunque era de edad robusta
presumí que me moría
mas qué mucho lo presuma
si Dionisio el de Areopago
me dejó susto con una
sentencia muy rigurosa
que la máquina se turba
del universo y Dios muere
pero que segunda
fue la
porque de caridad suma
se movió en su majestad
por reparar sus hechuras
puesto en la cruz del calvario
clamó con voz tan profunda
al espirar que los cielos
llenos de astros y figuras
se mecieron de sus polos
bramó el mar en sus ruinas
de los cóncavos peñascos
tembló la tierra con furia
de su estupendo suceso
y por diversas roturas
de su faz se aparecieron
cuerpos de santos que gozaban
la vida otra vez las piedras
con sentimiento y con furia
batallaban entre sí
y aquella materia dura
como cristal se rompía
el planeta de quien toma
rayos la luna eclipsó
sus cabellos de luz pura
mas yo que no conocía
que era Dios por las ocultas
razones que
viéndome otra vez asurar
su deidad
y conformé aquella duda
viendo en su muerte el valor
que a los ángeles deslumbra
pasó aquesta tempestad
de tormentos y de furias
y apenas convaleciente
de la mortal calentura
mi voz penando y tiniendo
un fuego que me deslumbra
un dolor que me abrasa
una voz que me confunda
un trueno que me espante
un golfo que me encubra
un rayo que me trastorne
rompo lo eterno que sufra
en los atrosos temidos
refiriendo los extremos
de mi vida
Bien podemos
andar que ya ha anochecido
a lugar tan diferente
me hallarás de buena gana
aquí en figura villana
de quien gusta mi mal dicente
quién es
la envidia se llama
mujer podrida de todo
y de un mal por lindo modo
a hiel asoma infama
a señora envidia
Sale la envidia
quién
llama con tal libertad
el mundo y la vanidad
yo fío amigo se de bien
sé y de mí en y a la guardo
Es un mercader.
San Pedro Bernardo
el mismo.
¿Y este mancebo,
a quien que tenga a pública
le apacible condición
siendo otro rudo y grosero?
Porque un mozuelo que va
por los deleites rodando
del mundo, ¿de qué engañando
a monjas a los pobres da?
Calla y oye.
¿Qué importa?
Si hablo verdad de la suerte,
mi lengua es como la muerte:
todo lo tala y lo corta.
¿Por qué no miras que dad...
dignidades son más vanas
a hombres sin letras ni canas
y sin talento, que es más?
Porque un señor que lo manda
acabado cada día,
si tuvo sanidad ruin,
un trabuco en infusiones
como ropas de botica,
porque Alejandro el furioso
ha de ser tan famoso
si tuvo madre impúdica,
porque...
No prosigas más.
Nada hablo, disimula;
pasemos casa de la Gula.
Para que triunfes de estas,
tu amigo sé de ser leal.
Vase.
Sed mi amigo enhorabuena
para siempre, me da pena
veros vivir y bella.
¿Qué te parece el sabor
con que todo lo atropella?
¿No es mujer gallarda y bella?
Nunca yo la tendré amor.
El Francisco, mi grande amigo,
vive aquí.
Casa tenemos,
donde las almas nos hemos
de ver, os traigo conmigo.
Sale la Gula.
Aquí, ¿qué has de divertirte?
Sale la Gula y lo sabrás.
Inventaba apoplejías
para introducir la muerte,
quien al soberbio de Olofernes
quitó las fuerzas altivas,
sino la Gula triunfando
de ellas las rinda a mi vida.
De esto sabes, ¿qué preguntas?
Calla, necio, que me quitas
a Francisco, que es mi vida.
Viene contigo.
Perdidas
traigo agora sus costumbres,
disimula.
Pues me avisas,
prevendré una rica cena.
vuelve luego
si me brindas
con aromáticos vinos
del rincón o candia láctea
del césar que va contigo
porque si liberal y rica
la mano que ha de pagarte
en estas pobres casillas
dos cuitadas viven, quieres
que son de regusto nos digan
pues de mozas cantaletas
y derribemos aprisa
las puertas
y quién son ellas?
dos pícaras presumidas
de mala cara, arrugadas
añejas y pulidas
la humildad y la pobreza
dos hermanas que son hijas
del propio conocimiento
mientras la cena se guisa
podremos oírlas, entremos
a oírlas cantar
quién quita
que pidan y canten siendo
mujeres con hambre
ansí
a estas viles que aun no tienen
para pedir osadía
a mis señoras doncellas
Salen arriba la Humildad y la Pobreza
quién llama en casa tan chica
el mundo y la vanidad
ni nos busquen ni persigan
andar atrás del rastrillo
les daremos
ansí mi vas
señora que no te vayas
Francisco soy que querría
entretenerme aquí un rato
con amor y cortesía
y perdonen mis cargos
porque a amarnos nos inclinan
las estrellas sois galán
mandad Francisco en qué os sirva
no nos cantaréis un poco
que es triste nuestra armonía
poco saber y sin pasajes
pero tal cual es oídla
quién es la que estima el cielo
aunque el mundo no la estima
al mismo dios se levanta
a que vamos abatida
es la humildad soberana
burladora de sí misma
que de dios como amante suya
los poderes tiránica
quiere que sincera y dada
esta alma preciosa y rica
a dejar el cielo
en el mar y tierra ancha
la pobreza voluntaria
que el alto cielo conquista
menospreciando las cosas
caducas y fugitivas
ellas se están alabando
no son humildades, no
Otras dos las digo yo,
que mal están cantando,
métete no cantes más.
Calla, andrajoso poeta,
que nos quiebras la cabeza
y necia música das.
Ay, qué tabardillo, hermana,
todo el mundo es fray, calle,
locos andan en la calle.
Cerrémosles la ventana.
Y idos a dormir, cuitadas,
que nos dais de veros asco.
Linda cama de damasco
sobre una estera acostadas
me parece que las miro.
Qué feas son, pese a tal.
No me parecieron mal.
De tu mal gusto me admiro.
El Ayuno vive aquí,
con cara pálida y flaca.
Démosle un corno o matraca.
Estará durmiendo.
Sí,
pues como no ha cenado,
de puro descomedido,
estará apenas dormido.
Llama, pues.
Sale el Ayuno.
¿Quién ha llamado?
Señor, me sabrá decir
dónde vive la Razón,
mujer sin conversación,
la que ayuda a bien morir,
una que anda muy fiel
mente a Dios que os voca,
que castiga de loca
la madre de Samuel,
pasaba ese menosprecio
como señor.
¿Cómo se lee?
Que es mujer santa y felice
y que un no lastima es necio.
Cómo
Cómo,
¿dónde vive?
En esta casa primera.
Anda, amigo.
Donde espera
el contento que recibe.
Retírese, perdonan terno.
¿Quién sois vosotros,
bellacos,
que andáis huyendo
de los lazos?
Aborrecimiento.
Y yo el Viento,
que en esta barriga
traigo un esquileto,
y de algo sois y discreto.
Vase.
Ay san Ale,
qué queréis que os diga,
estáis borrachos.
Corrido
está el pobrete.
No ve.
De vaguidos ya se fue,
linda noche se ha tenido,
y ya quiere amanecer.
Recojámonos.
Hay gana
de dormir.
Sí.
Pues mañana
nos volveremos a ver,
la noche ha pasado aprisa
en placeres, y el aurora
por las alegres nos llora
lágrimas nos da con risa;
con miedo a mi casa voy,
que aun en el llano puedo
y no es mucho tenga miedo,
si hijo de familia soy;
quiero en este valle ameno
esperar que salga el sol
dando nácar y arrebol
al cielo azul y sereno
de la fábrica celeste.
Al lado me recuesto pues,
sientóme, pienso que es
baile de sombras este.
Salen cuatro labradores con instrumentos y coronas de rosas; bailan alrededor de un pozo, y van cayendo de uno en uno, y bailando los que quedan, aísla el postrero.
Valga mi Dios, labradores
hijos de ruda ralea
que salisteis de la aldea
con instrumentos y flores;
temprano habéis salido
para prevenir al día
con música y alegría,
¿dónde os habéis sumergido?
¿Dónde estáis, dónde os llevaron?
¿Cómo en medio del placer
fuisteis sombras? Quiero ver
el seno por donde entraron;
si han bajado por aquí
si estáis a las escondidas
a los valles desta vida,
dicho nuevo mundo.
Sale por el pozo la Muerte.
Vase.
Todo pasa desta suerte,
el placer no sabe durar,
no tienes ya qué buscar
en el pozo de la muerte.
¡Mi Dios! ¿Qué sombras son estas?
Mas, ¿por qué Francisco nombras
a los desengaños sombras?
Verdades son manifiestas,
porque ansí pasa la vida;
ya que a la muerte vamos
en el vivir no lloramos,
y luego se nos olvida.
A cada punto se bebe
la muerte, sueño profundo,
no es amigo leal el mundo
quien a dejarlo se atreve.
Desengaño, ya os le digo
que sois de inmenso valor,
invidioso mundo traidor
que no dejas un amigo.
El sol ha salido apriesa
y yo a mi casa no he de ir,
que me querrán recibir
la humildad y asperezas;
pasaré en su fácil día
porque el mundo no me halle,
y a las flores deste valle
me causan melancolía.
Quiero clamar, tu favor
pretendo humildad constante
arriba, Samilda
Y ¿qué quieres?
Yo ricamente
tomar la flecha de amor.
Tírale.
Damas bellas y discretas,
a vos y a vos me inclino,
después que el amor divino
me está tirando saetas.
Vase.
Sale el Mundo, la Vanidad, y Junípero villano.
¿Eres de esta casa amigo?
En ella me dan sustento;
unos me llaman jumento,
otros bobo, mas yo digo
que todos dicen verdad;
bobo soy, jumento soy,
moro ni judío no.
Él es la simplicidad.
No lo sé, Junípero sé
que sirvo a fray Bernardo,
un mercader muy gallardo
llama a mi fray aquí.
Y ¿quién diré que le llama?
Un amigo suyo, el Mundo.
Tú tienes muy mala fama,
cómo aquí te han tratado,
una vez, mísero y triste,
pasado por agua fuiste,
y otra vez serás asado.
Calla ya lo que te mandan.
Callo y voy.
¡Cuán apartados
de tu pompa y tus cuidados
aquestos rústicos andan!
Sale, Junípero.
Ya le he llamado y responde
que no está en casa; su esposa,
estando Francisco en casa,
de mí se guarda y se esconde.
Quebrar tengo aquestas puertas,
donde mis armas ceben,
porque eternamente estén
a la caridad abiertas.
Que este es mi imperio;
en mi casa han de llamar;
no me puedo sosegar.
El sonoro vituperio
vendiendo libre albedrío,
ley que a quien me obliga
a que a ti en pro te siga;
tuyo soy, mas ya soy mío,
a mí quiero retirar
de ti para que te pese
tan fácil a una ofensa
a mi prudencia de amar.
Los que a mí me han seguido
que morir primer
te engaña.
Mundo, no quiero
tu amistad, mandar perdidos,
no te he dado yo a ti el ser.
La hacienda y que tienes
que son verdaderos bienes...
¿Verdaderos? Vos mentís.
¿Mentís a mí, siendo yo
émulo mayor del cielo?
metense adentro y sale Francisco
Mentís, a mí, matarélo.
Muera.
Eso no.
Huye, Francisco, a esa casa
donde vive la Humildad,
que el Mundo y la Vanidad
no entra en ella.
Sea, pasa.
En grave rabia mi pecho,
Mundo, aquí viene a parar,
porque desmentido estás,
ágate muy buen provecho.
En haber de mí huido
más me agravia, más me injuria,
porque ejecutar la furia
consuelo no hubiera sido.
Síguele tú, Vanidad,
pues el enemigo eres
de quien me niega.
Y tú quieres
que en casa de la Humildad
entre yo, siendo su casa
duro valladar para mí.
Pues aguardémosle aquí.
Vase.
Voy a ver lo que pasa.
Mi desdicha ha sido extraña,
hoy me han hecho dos mentís,
este Francisco en Asís,
y otro Domingo en España,
mas pues soy nuevo Sansón
vengarme pretendo de ellos,
fuerza tengo en los cabellos
que mis vanidades son,
esperémosle aquí, salga
este mi amigo infiel,
para que me vengue de él,
sin que la Humildad le valga.
Ponte a esa parte, que ansí
cuando salga sin remedio
le cojemos en medio.
Pónense con las espadas, uno a un lado y otro a otro, y sale Francisco con fray Junípero.
Mira, Francisco, por ti,
que el Mundo y la Vanidad
te esperan para matarte,
al cielo toca el librarte,
no te fíes de su crueldad,
ténganme todos en poco,
de esta vez no me conocéis,
mundo engañoso, da voces,
guarda el loco, guarda el loco.
Loco soy, nadie me iguala
en ser loco en todo el orbe.
Pase el loco, no me estorbe.
Vaya el loco en hora mala.
Vase.
Pasé sin ser conocido,
la pobreza me vistió,
como a loco, y me escapó
David, con Aquís lo ha sido.
Mamola, el Mundo, mamola,
este que por loco tuvo,
es Francisco.
¿Y yo no subo,
dragón de estrellada cola...?
con traición, que quiso le halle,
cómo muerte no le diste?
Si tú no le conociste,
cómo pudiste matarle?
Ea, ponella, digo, con brío,
que yo por loco le tenga;
ahora bien, un cartel venga.
Qué cartel?
De desafío.
Sepan que estoy agraviado;
al campo saldré con él.
Que se ha de ver en un cartel,
que andéis desafiado,
caza hasta que saquen gente,
mis capitanes, de leones.
Para desmentida estoy
de un mozo vil e imprudente.
Y a cómo saben tu injuria?
Al arma han tocado,
guerra.
Que estremezcase la tierra,
tema la iglesia mi furia.
Vanse.
Sale Francisco y Junípero.
Qué estruendo militar es el que suena?
Reconoce, Junípero, qué ordenas.
El mundo contra mí, y disjunta gente.
Yo voy a ser espía diligente,
el mundo alborotado,
que me previene porque le he pagado.
Pedir quiero a Agustino,
grande soldado y capitán divino,
que me enseñe sus reglas y doctrinas;
ignoro militares disciplinas.
Pues es capitán vivo.
Es reformado,
que, muerto, a dulce paz le han trasladado.
Agustín, Agustín, cuya corona
tejen rayos de luz, ángel humano,
valiente capitán, aquí te espero;
discípulo soy tuyo, aprender quiero.
Sale San Agustín y Santa Bárbara y el Amor.
Francisco, qué pretendes en mi casa?
Un genio celestial que ya se abrasa,
revive en la celeste y alta jerarquía;
el mundo me persigue, y desafía.
Dame reglas, disciplinas,
una de tu batalla me redima.
Amor, trae las espadas,
que de los libros a tu luz templadas,
daré reglas, valiente, que
has de ser prodigio de las gentes.
Aquí las armas tienes,
una ganaron el laurel tus sienes.
Toma, Francisco, pues, las espadas negras,
que a los cielos alegra;
aprende mi doctrina
y será tu batalla peregrina.
Las mortales heridas
que intenta el enemigo de las vidas.
son tres favores vos y las tocadas
y tres los mouimientos que el ynico
ai se uatallos urene cual ualiente
el natural es uno el de accidente
el otro, y el tercero es el oblico
tirad la tasa al mundo la erida
segun la ynclinacion mas conocida
conózcase al soberbio y ambicioso
al sonsacado es rico y poderoso
y luego de uer ser por causa vana
nos quita de la muerte la memoria
y luego varas tocada a fia un la vibora
con tanta tentación que nos derriba
el golpe denique si se para
en entender que muere
cuanto cule el engaño sele miente
la vanidad que suele hacer nos daño
ser e triste con fuerza de un engaño
creiendo que no tengan menos fuerza
el mundo como a locos en tus nexos
de guiar las ocasión que trada fuerte
que sui de dar la muerte
es deshecha perfeta
pequeña haciendo el mundo con la tieta
del apetito nuestro
acometer con brio como diestro
a la oración ayuno y penitencia
y en no gastando suma diligencia
sacar los pies suira el mundo aleue
pulga Cauidad si es de nuebe
al desierto al convento
a la celda a al altar al sacramento
si la carne aun me se comporta
metele la capa y su furor desuia
aroja le la capa
para el santo Josefa si se escapa
estas son las lecciones
las reglas las doctrinas los sermones
que yo e sauido darte
diras vos que do ya para ymitarte
asentido por mi mismo en esta dea
tener ya conpania
le uan lando la gente
en illas uero
ser yo su mochillero
el mundo necio es como un consate
teniendo le por loco
yo ygel me tien a mi también en poco
al malo hago la cruz y de luz digo
ya he ualado mi brio al enemigo
a la carne señor dos disciplinas
ya doy como un tenplo
estas datrino
las mias son también por fasil modo
pues póngase al rito rebelde el crudo
soy destemo
yo sed e darte
otra lección también que enseñar te
amor aprender quiero
enseña me pues ya de amor me muero
mis cinco sendas francas
has de saber con as pesadas lanzas
en ti confía
que al contento y suertes mudas
a tu lado me hallarás
en el campal desafío
Vanse.
dejadme amigos a solas
que me parece que siento
romper capas del viento
las nubes parándolas
al éxtasis que causó
esta música divina
en una visión peregrina
en que un seráfico gozo
al mundo y su compañía
dábamos tiernos asombros
sustentando en nuestros hombros
la iglesia que se caía
todo mi Dios español
ordenemos con las ligas
contra el mundo y no se diga
que eclipsa rayos al sol
Sale santo Domingo en el pescante.
A ti saluda don Francisco
saliendo de sus resplandores
saliendo de las gentes
del que enemigo del mundo
sacudid las de vuestro fondo
de las manos desdichadas
amagos suyos centellas
cuyas sierpes las ponzoñas
viva con obras y defiendas
como perro y como fiera
sol vez seas un unido
mi Francisco en nuestros brazos
ahora a amor eternos lazos
que ya a tu humildad unido
tanto bien me ha prometido
tanta luz tanto consuelo
que uno ha de ser nuestro celo
Con aplauso de Dios
tomad colunas los dos
de la fabrica del suelo,
tu bando a ninguo sor
a la batalla te paras,
donde al mundo y sus quimeras
con trinchera has de uencer.
Ya miro resplandecer
tu magna y animosa osadia,
anda, prosigue por fas
que te embidio la uictoria
que a los rayos de tus luzes
sea bosque a el alma mia,
a mi prosandia y mitad
y a la banra no des
de la que se tu pie,
que el te ba con piedad
predicando la uerdad.
Yo los tuyos, in fas,
mor tina guarda la fe,
damen en dicion.
Yo espero
la tuya,
espanol lustroso.
Tuyo soy,
tuyos sere.
Sois el mundo,
que estos mis enemigos
sean desterrados desta suerte,
darseles eternamente
yras de la uictoria y hinos
de los cielos, mis amigos,
no de temer mueran, mueran
con el uin tiempo y peran
de mis fuercas y poder.
Mundo, asi te e de uencer.
Vuelvan tus obras atrás,
como e de tomar uenganza
de la injuria que me a hecho?
Si uan unidos y en pechos
que e uerad y alcanzan
a su que allana
na y sus vandos,
dejemos los a los dos,
mi fortuna les y pur
y desfaga mi
de la
engaños.
Mas, a que viene,
que ganas?
Si de tener, o, mi herida,
de no uengar una afrenta,
mientras que no te arrepientas,
como ap desde ni engarte,
si tu fuerca no uasta,
con persona sumy ley casta
pueda el engaño y el arte.
Espera aqui, porque yo,
que finjo reuelaciones
y aparentes jactaciones,
en que algun santo cayo,
que tambien le de uencer.
El un Junypero merze,
ya amigo y lesiene
soldados, mas poder,
un Vernardino de Sena,
un San Baldasar seguro,
y un San Buenaventura
me a dado bentura buena.
Una valiente amazona,
que en mi mesma patria clara,
que en Clara, en si clara,
mas que mi corona, la corona
defiende de gran ualor,
sera capaz
a mi dolor.
Dios no oprime con castigo
al sumo pecador
que a su amor se anuierte,
pero no perdonara,
a mas hace el que se da
con penitencia la muerte
que hace el que se siente
en gracia y su ofendida.
Ofendido a Dios con la uida
tan grande cuerpo penitente,
que en el la tentacion
y pensamiento con gustos,
tan uanos oy,
animo, pues con
aun que enero escarchas llube
y aun que carambanos corte
de la prouincia del norte,
me he de arrojar a la nieve.
Será ya camisa mía
en estos montes de yelo,
el de flores monte bello,
en ramas y nieve helada.
Vase.
Venció, solo no pudo
el engaño; en trance que es
sin riqueza y sin ,
su milicia pobre, y desnuda.
Un ejército le envié
contra mí en asalto fiero,
con basto y duro candor,
y envite en la nieve.
Vase.
Lindamente se han andado
en carne el pecho mío;
el hereje cae en el río,
vendiéndose por triunfando.
Sale allá, y en él lo calo,
que el frío cantimplora
en un río en que el agua
hace dar sus ,
él se anda en casa ,
ya las lanzas ,
que con la sangre parece
que produce las reliquias
que en afán se ha habido,
así más de mano santa,
arañado se levanta,
como si hubiera reñido
con los gatos.
Sale Francisco.
Desta suerte,
venzo al mundo, y mar fiero,
y me abraza amor divino.
Con unas [ilegible] y en [ilegible]
traje de serafín.
Ven, pues que te ven a luchar,
conmigo segundo Job,
pues ahora que ya os
rendisteis; he de dejar
como al que le alababa,
con Dios el valiente brío,
de infinito mío,
que un Dios a mis manos labra,
que tu imagen quiero ser,
para que viéndome a mí,
digan que te ven a ti.
Al mundo podrás vencer,
siendo de amor ,
mi librea traes vestido,
quien a ti me he aparecido.
Vuela.
¡Oh, qué amorosa gloria!
¡Oh, qué vida, consuelo!
¡Oh, qué prenda de los cielos!
¡Oh, qué luz que excede al día!
Nada he visto, solo el monte,
un lirio fugaz me veo,
que es el mayor trofeo
que vio capitán valiente.
Ya amigo allegado hoy.
el patrio deudo deja
ya tierno en mi mundo eterno brío
pues su tía soy
ya en mí que ha llegado
estas heridas que ves
en pechos, manos y pies
el amor me las ha dado
Sale la Vanidad y el Mundo con rodelas, bastón.
este ha de ser el teatro
que es el busto y la plaza
donde me tengo de dar
con Francisco la batalla
esa ermita de ese monte
la porciúncula se llama
que es ... sumo ...
... a comer la campaña
que junté ya mis soldados
después que ... acá ...
que vaya siendo cabeza
de la más valiente escuadra
ya me parece que oigo
mis frascas e lozanas
menos preciando mi
como caducas y vanas
ya me van causando miedo
previenen las ardientes armas
que de cientos y veinte mil
de los sus soldados todas.
tocan y sale Francisco con su cruz y Santo Domingo, y Santa Clara con su ilegible , fray Junípero con una honda y los mulatos.
a tu domingo apadrinas
mis fuerzas, pobres, flacas
al campo salgo seguro
la pobreza y la humildad
son mis
contra la furia del mundo
que cara soberana
animosa gente guardas
mis órdenes militares
hija soy de una suerte
pues como azucena blanca
me has plantado en tus jardines
entra en el mundo a batallas
que de cuerpo a cuerpo esperas
con una humilde zampoña
que en ti ven los cosmos todos
al enemigo te aguarda
David seré con Golias
matarle tengo a pedradas
a ti digo el que llagado
de tu duelo a ti mismo escapas
porque el Señor a sus amigos
con trabajos los regala
a ti digo el que de loco
pasas en este mundo plaza
descalzo pobre mendigo
ven a singular batalla
san tieron vos sois el loco
callaré
no digo nada
que quien calla piedras coge
desde aquí pienso tirallas
estén atentos los cielos
pead virtudes al
cuán valeroso
que te ha puesto en la estacada
si con sí la humildad me anima
no temo fuerzas contrarias
tiran
torna allá esas peladillas
aunque no van confitadas
de lo ver ora he de tiralle
las primeras acuchilladas
un que su estimado
fars. y infame vida pasa
obediente ha de un
quien honra a Dios des
entre todas las criaturas
soy la más vil la más baja
y entre nuez a el ayer os
Rimi Dios yo me guardara
reparo me ha servido
con humildad soberana
otra letina
porque adelante en tu patria
son y amados
si a tus méritos no igualan
más que yo merecen todos
el haber del prójimo agrada
mi corazón.
A la barba
un fiero mandoble baja.
¿De qué sirve esa pobreza,
pues que los ricos se salvan?
Porque enamorada andas
la pobreza voluntaria.
La castidad ¿de qué sirve,
que al mundo se propaga
con ella?
Si muchedumbres nos,
imágenes se veneran
de los ángeles, y juro
de guardar con vigilancia
castidad y pobreza,
porque ya en un nivel pasa
mucho crédito que te doy.
Toma esa red que pasa,
que al mundo vitorie,
llega y corta su garganta.
Venciste, pobre, venciste;
venciste con mis ansias;
venciste, sumo de mi furia,
rendiste simple mis iras,
rendido caigo a tus pies,
pon en mi cuello las plantas,
que desmentir me supiste
y darme la muerte airada.
Victorias de Francisco
de la elevación que corona a las
fragante monte Sion,
cedros, olivas y palmas.
Ya entre los aires serenos
hermosas nubes se rasgan,
y el inefable Cordero
dando vida, pan de gracias,
te trae sus divinas llagas,
Cordero puesto en armas,
sacrificado a su Padre.
Hijo de Madre sin mancha,
cómo premias mi victoria.
como el cordero que paga
en eterno sacrificio
la victoria de las almas.
Cante el cielo esta victoria,
pues Francisco, honor de Italia,
venció al mundo en desafío,
herido con cinco llagas.
fin.
Sacramental