
Veröffentlichungsdatum: 22. August 2026
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de La batalla del Albis. BITESO, 2026. URL: https://etso.es/biteso/la-batalla-de-alvis.
LA BATALLA DEL ALBIS
Mss 15380
Biblioteca Nacional de España
V v 278
Mss. 15380
V v . 278
Ms. A
La
Batalla de Alvis
3 y
MS de 1694
Fue este MS de Domingo Caro Gil gracioso de una compañia
La gran Comedia
De La batalla
de el albis
Nueva Detres
Injenios
Comedia famosa de
La batalla deel albis
Carlos quinto barba
don albaro galan
bizente gracioso
don Luis
un criado
el duque de alba barba
don Fernando su hijo
el duque de sajonia
la grabe
el palatino
Juan de almao
el fucar
un billano
elena dama
elbira graciosa
Soldados
un sargento
Salen don albaro, y elena, bizente y elbira cubiertas
Y yendose el turia ba
de los encarecimientos
antes parece que atentos
para sus cristales da
admirados demi amor
Don Aluaro, si he sentido
tan bien como encarecido
no se abra visto mayor
que si era el alma en bestian
para que mas no decís
pero puestos Ya teneis
desta poder informaros
ay elena troya fue
mi alma entre tantos fuegos
mas no la abrasaron griegos
que yo mismo la abrase.
Luego si que ubiendo elena
auer troya era forzoso
y el concepto mas Vicioso
ya que el amor nos condena
todo amante a cargo toma
a la pobre troya viendo
algunos a lo que entiendo
que pudieran a sodoma
malicias no han de faltar
el uira, supecho y proa
que los donaires de ahora
se fundan en malicias
pero llegate, y tratemos
si a mi gusto te acomodas
de efectuar nuestras bodas
que a nuestros amos bemos
casi, casi, al yugo asidos
y dicen aunque te asombres
que loran con este nonbre
sucesos algunos maridos
Don albaro, siempre ha sido
agradecida a esa fee
aunque siempre ymagine
que era vuestro amor fingido
y ya ay pocos berdaderos
Como os tengo de engañar
si me pretendo casar;
demas, que sera ofenderos
si ofensa temeis en mi
ya ceis agrauio a los dos
a vuestra ermosura en vos
y al entendimiento en mi;
en mi era justo el temor
pues aumentan mis rezelos
los paseos y desbelos
deste nueuo conpetidor
quien don luis?
Cansara se de mis brazos
porque en la ygualdad consiste
el amor de los casados
y entonces soñorita y libre
ara de mi menos precio
no mi elena no permite
la libertad con que tratais
tener peligrosos fines
Sale bizente
Señor que azeys aqui
ahora al amor te rindes
cuando todos tus parientes
tus contrarios
se preuienen y aperziuen
tomo don luis un caballo
con que presuroso mide
mas pensamientos que leguas
porque los bientos le enbidien
que viendo que a tus parientes
resistir era imposible
a las calzas pone espuelas
para que volando sigue
hacia donde fue Vicente?
a cia castilla me dicen
que camina
pues beluego
y un caballo me aperzibe
que si despreciando montes
los rompe de agua matize
sobre montañes que temezen
a la maquina de zirze
he de seguirle y matarle
Vase Uicente
mira mi bien?
no supliques
elena que tus ternezas
mas me atormentan
aflijen
pues una palabra sola
has de darme
que me pides
cuando a ti dejo mi alma
no mas de que has de excusarme
de de cual quiera lugar
donde eres
asi confia me
mi mano lo que promete
tiernamente te despiden
adios mi bien
el te guarde
un imposible benziste
honor pise de lo parti
lo que adore o lo que quise
Vansey sale el duq de alba y garc Li hijo
don fadrique necio
no he presumido jamas
la enmienda pido no mas
no os pido que os disculpeis.
pues que os han dicho de mi
la demasia de llaneza
con que ofendeis la grandeza
del noble puerto que os di
porque con vuestros criados
siempre tan afables estais
que apenas diferencias
la sangre, ni los estados
que si alguna cosa mando
con rigor, o con desden
dicen mis criados, bien
aya el prior don fernando:
donosa cosa por dios
vos dais ocasion asi
de maldiciones en mi
y bendiciones en vos:
que sapa seria es esta
de esto que me direis
asi es pero como beis
para daros la respuesta
Descubierto
pues mirad que os esta mal
esa apacible llaneza
que lo que es en vos grandeza
lo juzgan por natural
que esta tan untado de uicio
el decir mal, que en rigor
no diran que soys prior
sino que pobre aueis sido
mas graue altiuo y sebero
que yo os aueis de mostrar
para no dar que notar
al nacimiento primero
cuando un rio conbaliente
curso, corre un doso y frio
todos le tienen por rio
sin mirar que ha sido fuente
y si en grado mas subido
vuestras acciones estan
por lo que sois os testaran
y no por lo que aueis sido
V. Excelencia culpa de mi
lo que deuiera alauar
no me quiero disculpar
sino convencerle a ti
a que vio abra llegado
el humilde peregrino
que rrynpide su camino
pues ruto y alborotado
no le culpe de impaciente
diciendo el tiempo socorre
sus cristales pues que corre
tan brauo el que ha sido fuente
debi riato he leido
que despues que a las historias
dedo sana eclipso sus glorias
no dudo el los cobardios
cuando en la aldequela estaua
el sea que en mi se encubria
graue y altiuo me hacía
con que a todos los mandaua
y puesto en tan alta esfera
que es acción muy justa se
pues soy salo que pense
el pensar que soy quien era
en mi es lomas importante
ser afable y lineral
con los humildes su ygual
con los soueruíos gigante
yo soy quien soy y por dios
que si otro me repreendiera
no ablara de esa manera
padre os iro al rey y a vos
Descubierto y diga a dos reyes
el mozuelo es alentado:
en onrrosas ocasiones
vuestras discretas razones
algo mi enojo an templado
y a digo que no me espanto
de la llaneza en que dais
bien es que afable seais
mas si puede ser, no tanto
cuando obedecer no ynteute
seran locos desbarior
Ruido de Cajas y pifaros
sentaos fernando y cubrios
que pienso que viene gente
asi gano mas osar
justo medio es el que elido
solo, os ablo como ahijo
despues como a gran prior
Sale un criado
el rayo del César
mostrad:
leala buesa onra
bien mostro quien la traia
que hay alguna nouedad
en alemania
temor
tengo al fason atreuido
que esta desapercibido
solo, el emperador
Lee fern
Duque a la defensa de la fe y a nuestra persona conviene que con la brevedad posible salgáis de Bruselas con el tercio de flandes yendo aguardando los de Nápoles y Sicilia a quien he enviado orden para que marchen la vuelta de ratisbona donde nuestra persona esta al presente para castigar los rebeldes de Alemania y a aunque en tan santa empresa ha de asistir nuestra persona por el impedimento de la gota y otras causas nos ha parecido nombrar general para cuyo nonbramiento pedimos vuestro consejo como tan azeutado en todas las ocasiones de guerra Dios os guarde = el César = la brevedad es forzosa
no es justo que me detenga
la jornada se preuenga;
sola me falta una cosa
que es señor
mude el correo
pues quien podia
sino don luis?
Salen D luis y 2 hom arostro y al paño
deteneos
que amor entre los deseos
no ree hasido que me guia
don albaro esta con ella
y te han onbrado
ay de mi
las esperanzas perdí
que tuve de merecerla
dira mal de mi?
señor
bien lo puedes rezelar
que no se suele alabar
ausente el conpetidor
ya la colera porfia
llega, pues tienes criados
preuenidos y obligados
Salen
a questa descortesia
perdonad elena bella
el fin temeroso espero
don albaro, el caballero
al ausente no atropella
mormurando de el en su oror;
bien pudierais resentaros
don luis podeis informaros
de mis palabras mejor
por que de mi sangre onrrada
fuera conocida mengua
ofenderos con la lengua
cuando puedo con la espada
con ella ahora po deis
acreditar el balor
si asi mirais por mi onor
muy poco a elena quereis:
callad y benid tra mi
que hay tanta gente en el rio
que es cosas de desbario
que saqueis la espada aqui
bien decís, Juntos los dos
detras de esas tapias vamos
bien auisados estamos
oy de pesar por dios
que la ocasion es muy leue
que el enojo hay ntro ducido
el bes que le ha detenido
con nueuas yras me mueue
perdonad: vamos.
ay cielos
por dios que yo me quedara
si elbira no me mirara
oy satisfago mis celos
Uanse
no beis entre tanta gente
un caballero que importa
esta ocasion tan temida
ya los dos paran el puente
ya a un que ban desimulando
algunos han conocido
buenoso, o los han seguido
eso estoy yo deseando
ya los dos se han detenido.
mas que es aquello ay de mi
ruido de espadas
que desdichada nací
que de espadas, que de ruido
que enuidia, que confusion
en todo es mi suerte auara
porque el golpe de su cara
suene una bofetada
siento yo en el corazón
ya la justia a llegado
y Juntos todos se retiran
sale D albaro con la espada desnuda
nunca los cielos enbian
menos mal a un desdichado
que es esto mi bien aguarda
tras quien bienes, o a quien sigues
cuando mis piadosos hojos
hace de mi amor te dicen
sino pueden mis palabras
detenerte y persuadirte
deja que mis brazos sean
cadenas que te cautiuen
apenas puedo señora
ablarte, porque me aflijen
agrauios que en ruberguenza
purpura a los 120 aperziuen:
porque soy tuyo lo siento
con dolor mas ynsufrible
pues siendo tu esclaua el alma
mayor tormento aperziue:
A l rrogante don luis
pasado el puente a quien rinden
el turia cristales rotos
espejos donde te mires
siendo al ponible el renio
por la gente que nos sigue
pa los colos del rostro
que nunca contentos finje
se detubo, y dijo, ahora
bereis que quien abla libre
en ausencia, no es onrrado
ni sustenta lo que dice
con este agrauio os respondo
como mi lengua repite
mi afrenta sin que la muerte
de sentimiento me priue
puso la mano en mi rostro
y yo al acero infelice
pues por auer tanta gente
no le remate se subie
llego la justizia luego
y prender no, a unque hice
lo que pude, no hice nada
vengo loco, ciego, triste
quedate elena a sta tanto
que con su sangre se linpie
esta mancha de mi onor
con que mi a cero a credite
que si con onrra y con gusto
amante fuy tan humilde
que confese no ser digno
de mirarte ni seruirte
ahora con esta afrenta
a un de la tierra que pises
huye tu olor, temiendo
mi ofensa cuando te mire
don albaro e scucha aduierte
que el amor constante y firme
en la adbersidad se muestra
que no en los tiempos felices
siempre te adore en cubriendo
mi voluntad apacible
y oy bere si mis favores
mi bien de consuelo siruen
tu esposa soy, que bienes
que quien afrenta reciue
si saca luego la espada
y animosamente embiste
si le deda su contrario
el puerto, su onor redime
yo te bi con el acero
mas feroz que hir cano tigre
de esa manera te quiero
y sera benganza y nsique
que te contrario conozca
que a si te rogue y te quise:
llega pues dame la mano
tente elena y no porfies:
mas bien mostraras tu amor
cuando a venganza me incites
disimular su os ferias
es acción de pechos viles
y a un que crees que lo sea
cuando a otro bien me a perzibes
puertas, mientras
alzas, y conocí
anidada, y muy
Suplico a vuestra
que mi secretaria
esta vez, para
una acción suya
a quien me huelga
a quien quiero entre
para que sepa su alteza, o Majestad, que yo
siempre tuve por muy justo y necesario, y
todo lo hecho ha sido para obedeceros, y
para que me deis; parece a vuestra Majestad
el pero de toda esta guerra, y así, Señor,
denos vuestra Majestad por descargo de mi
conciencia, a quien pueda serlo, sino el Duque
de Alba, a quien me remitiéndome en todo al
servicio de vuestra Majestad. Cuyas pieses.
Cai
notable carta
Oh, bando
fecha el mismo
para que marchando
Salgamos brevemente
el don alguna
para que bien paguen
Monólogos. Comienzan los soldados.
Duque
yo sé que está alcanzado
el César, porque él ha prestado
dineros, y conviene
que le ayudemos
todo se previene
venda vuestra
toda mi casa, y venderé
voy a venderla
Creo
que a medida, Señor, de vuestro
don Fernando ha salido
ningún hijo se vio tan parecido
al padre eternamente
Él sale a parecerme
para que el mundo vea
que era mi hijo, y bien tuviera
esta sin duda ninguna
la más conveniente
puesta solo, y sin gente
Danse y den el oro a Doña Ana y la presa y el espacio.
todas a una hora, y
a quien este Carlos de
piensa colocar a
que es un vil y fuerte
que no permite
nuestra religión
sin reparar que amenazan
tantos daños, aunque
presume en edad tan
levantar el imperio
te
terror y asombro de Asia,
piensa que con Barbarroja,
ladrón, corsario y pirata,
embiste, o que a los Borbones
y muros de Roma asalta.
Su corazón orgulloso
le engaña.
Pues si le engaña
será cierta nuestra dicha,
seis le acompañan,
y los enviste en su palacio
en las calles y en las plazas
más de mil he repartido
que la industria los disfraza,
más de veinte mil se encubren
en esas selvas cercanas,
si la ciudad se altera
acudirán a ganarla.
Aunque de Sajonia ilustre
por tu valor y tu fama
su general te eligieron
los que defienden y amparan
a Lutero.
No os desdigo
con lo mejor de Alemania,
conde Palatino, a todos
os rindo infinitas gracias;
el Lansgrave me obedezca,
con el rey de Dinamarca,
Colonia, Augusta, Argentina,
y Wurtemberg, aunadas
gente y dineros me ofrecen,
¿a qué mi valor aguarda?
Hoy he de prender a Carlos,
si le defiende y ampara
el mundo, que en Ratisbona
donde al presente se halla
muchos luteranos hay
que seguirán nuestras armas.
Con su prisión solamente
aquestas guerras se acaban.
Ya sale a hablarnos, hablarnos.
Salen Carlos 5.º y don Fadrique de Alba y pónense de rodillas
Señor,
mucho temo una desgracia,
pues no quieres que mi ciencia
te asegure envidias tantas.
Juan Dalmao, no repliquéis
que mi valor me acompaña,
y a los encantos vuestros
no me den sea de importancia;
ya conozco los intentos
de esta gente, pero basta
mi valor para espantarlos,
aunque cien mil hombres traigan.
Vente entre tus enemigos,
y tan solo me acobarda.
Vos veréis que todos tiemblan
en mirándome a la cara:
Señor, vuestra fe defiendo,
animad mis esperanzas.
Disimular es forzoso;
deja que bese tus plantas.
Duque, seáis bien venido,
ya culpaba la tardanza
vuestra, en no venir a verme.
Por muchas forzosas causas
me detuve.
Así lo creo;
Lansgrave llegad, que aguarda
vuestro respeto, llegad.
A tu majestad cesárea
beso los pies.
Mucho estimo
que acudáis a lo que os llaman
honrosas obligaciones.
En una empresa tan santa
vendréis a ofrecerme gente,
con que salir a campaña
a castigar los rebeldes
y no obedientes al Papa;
claro está, que de vosotros
menor valor no esperaba.
Mal entiende nuestro intento.
Su turbación me declara
la malicia con que vienen.
Duque, ¿qué esperas? Acaba.
El duque dirá, señor...
¿Que no hay que decirme nada?
Ya yo sé que dirá el duque
que con la vida, y el alma
ha de defender la fe,
acción de su ilustre casa;
¿no decís aquesto, duque?
De cualquier modo me ataja;
diga el Lansgrave su intento.
Hombre de sangre tan alta
¿qué me ha de decir, sabiendo
que si a la defensa falta
de su natural señor,
le ha de castigar el Papa
y yo en su nombre?
Que es grana,
majestad, turbado estoy,
diga el conde.
Es de importancia
que el conde me ofrezca a mí
gente, dinero, hazañas
e ilustre de un pecho heroico;
será el primero que salga
contra los herejes viles.
Él nos afrenta, galana;
Carlos, de gigante que tienes
deidad oculta te ampara.
¿Se defiende y no le prendes?
¿Tienes respeto a sus canas?
Humilde a mi limpio acero...
Llega; a la villa te abraza.
¿Yo temor? ¿Yo cobardía?
¿Yo respeto a quien me agravia? Yo.
¿Qué decís? ¿Qué consultáis?
¿Qué os turba? ¿Qué os acobarda?
Parece que estáis turbados.
Anime a la lengua el hada;
la poca gente que tienes
y la que a mí me acompaña
no te admires, Carlos quinto,
de esta suspensión, si espanta
la ocasión que nos provoca.
Declaradme, pues, la causa.
Que has enviado por gente
a publicar en Alemania,
y que bajarán a ella
todos los tercios de Italia,
tu hermano el rey de Bohemia
sus estandartes levanta,
el Pontífice te ayuda,
socorro esperas de España,
¿qué es esto? ¿A quién haces fuerza?
¿Contra quién tomas las armas,
cuando la gota y los años
al descanso te llamaban?
Los que fueren obedientes
a Dios, y al Rey, en sus casas
pueden estar muy seguros,
sin que teman mi venganza;
y esta gente que prevengo,
sabed que solo amenazan
a los herejes que siguen
errores y sectas falsas;
contra aquestos me apercibo
y si humildes no se allanan
y piden perdón, la muerte
por castigo les aguarda.
No perdonaré a ninguno,
si una vez la fría escarcha
por grabazón de mi arnés
forma relieves de plata;
si una vez el freno empuño,
si me mira armado el alba,
si en el caballo me veo,
si a caudillo mi ser cuadra,
no habrá rebelde cabeza,
no habrá traidora garganta
que no pise, que no corte,
que no asalte, que no...
Levántase, y empuña la espada
Aguarda;
parece que ya peleas,
que ejércitos desbaratas,
que estandartes atropellas
y que banderas arrastras.
¿Piensas que los alemanes
son árabes que se espantan
sin experiencia, y desnudos,
del estruendo de las armas?
Pues mira que los que ofendes
tienen puestos en campaña
cien mil infantes que pueden
conquistar a Europa y Asia;
quince mil caballos tienen;
advierte, si te declaras,
el peligro a que te expones.
Así es mayor la ganancia;
pues yo tengo seis soldados,
y vive Dios si me aguardan
de presentarles con ellos
solamente la batalla.
Y ahora prometo, y juro
por la cruz de aquesta espada,
que al que no me obedeciere
y diere obediencia al Papa,
le he de cortar la cabeza
en una pública plaza,
que en matarlos peleando
honor se diera y no infamia;
ya presumo que no sois
católicos, o mandara
prender a los tres ahora.
Sin vida estoy.
Yo sin alma.
Señor.
No me repliquéis.
Duque.
Federico, calla,
y despídete, que temo
sueño es, o nuestra desgracia.
Advierte que ha de prendernos.
Mira, señor, que nos mandas...
Que advirtáis, que la nobleza
no admite traidoras manchas;
que obedezcáis a la Iglesia
y a mí, por vuestro monarca;
que os daré premio, o castigo.
Vanse los 3
Señor...
No me habléis palabra.
No ha visto tanto valor
el mundo.
¡Ay Dios, si bastara
aqueste aviso que asombra
de esta piedad que amenaza!
Turbados van y confusos.
Yo espero que el duque de Alba
llegue presto, aunque el dinero
ahora es la mayor falta
por ser nervio de la guerra:
llegó el tiempo de la paga
que tengo de hacer al Fúcar
y no ha de venir de España
el dinero en muchos días.
Pero tengo confianza
en Dios, que me ha de ayudar.
¡Y ha de volver por su causa!
Cuatrocientos mil ducados
debo al Fúcar.
(Sale un criado.)
De la guarda
tu licencia para entrar.
Vendrá a que pague.
En qué extraña
aflicción hoy se ve el César.
(Sale el Fúcar.)
El que debe, satisfaga
con disculpas; entre el Fúcar.
Paguémosle con palabras.
Dadme, señor, los pies.
Alzad del suelo
mis brazos os esperan; bien venido
seáis, Fúcar, por Dios, que le he temido
más que a los de Vénueldes, que valiente
cruel ejecutor, para quien siente
el no poder pagar.
Señor.
Amigo,
ya sé que os soy deudor; Dios me es testigo
que más que por mi casa, y mis soldados,
siento por vos la falta del dinero.
Cartas tengo de España, y a la espero
(Vase.)
la fe que me hace falta de manera...
Señor, señor.
La digo, que se aligera.
Mal me pagáis, por Dios.
Quien más no puede,
disculpas tiene.
Los deseos digo
que tengo de serviros.
Sois mi amigo.
Ahora cuando estáis tan pobre y solo
cercado de enemigos, y de ingente
había de ser yo tan imprudente
que os pidiese dinero; hoy os traigo
seiscientos mil ducados, que no tengo
ahora más, y a suplicaros vengo
que no tratéis tan presto de la paga,
porque si es menester mis propios hijos
sabré vender por vos; a esto he venido.
Por mi fe, que me habéis enternecido;
dadme los brazos, y rogar al cielo
que salga de esta empresa venturoso
veréis si os agradezco tan honroso
y heroico hecho.
(Vase.)
Soy esclavo vuestro.
Lo que os estimo, en mis ternezas muestro;
¡cielos, yo con dineros, y encerrado!
No está re tal a fe de buen soldado.
Dadme un caballo, y vamos a campar;
seis soldados no más, si tiende España
tengo, y con ellos le daré a la guerra
principio.
Mira bien que me parece
temeridad notable, ¿en qué te fías?
(Vase, y a los traidores.)
Juan Dalmao, en seiscientos mil ducados;
donde hay dineros, sobran los soldados.
Ya he repartido la gente
que esparció por la ciudad
Declarar la enemistad
juzgo que es más conveniente.
Ya aquí a los emboscados
para que en buen orden vengan,
y a pelear se prevengan
con Carlos y sus soldados
que ganada Ratisbona
queda Alemania segura.
Aquí verá su locura
que vanamente blasona:
y que dará muerto, o preso.
(Suenan cajas.)
Más que animosos estamos
Conde, cuando no le asimos.
Esa verdad te confieso.
Cajas suenan; y sin duda
de nuestros soldados son.
(Tocan.)
Gocemos de la ocasión
pues nos anima y ayuda:
hhoy queda en su libertad
Alemania; Carlos muera.
Oye, Federico, espera
que admiro esta novedad.
¿Si escondidos han quedado
en esos montes que tiene
el Danubio, cómo viene
marchando al siniestro lado
aquel escuadrón volante?
Mudarían parecer,
o para dejarse ver
porque la ciudad se espante
habrán ocupado el llano.
No sé.
(Tocan.)
De oírte me corro;
¿cómo puede ser socorro
si sé que le espera en vano?
¿Son vasallos por ventura
los soldados imperiales?
La lealtad en casos tales
se adelanta y se apresura.
Ya realza la ciudad
a las puertas, a los muros
acuden pocos seguros
viendo aquesta novedad.
Advierte, Duque, que son
aquellas armas de España
que ni la vista se engaña
Dentro.
ni ha mentido el corazón.
Abrid, dejadme salir.
Carlos ha reconocido
su gente, y nos ha sentido;
forzoso será el huir.
Que todo bien suceda.
Qué venturoso soldado.
(Vanse, y salen Carlos y D. Juan Dalmao.)
Vamos, Duque.
Lo encerrado
el valor al ciego ceda.
¿Hase de decir de mí
que me he dejado cercar?
Si no puedes pelear,
¿qué piensas hacer aquí?
Morir en el campo.
Advierte
ya que estás determinado
que yo pondré en este prado,
señor, para defenderte,
escuadrones en que vea
el arrogante enemigo
cien mil hombres.
¿Cómo?
Digo
que lo haré.
En buen hora sea.
Déjame un rato apartar
que al conjuro es conveniente.
Y, Juan Dalmao, ¿esa gente
si importa ha de pelear?
No, porque espíritus son
que han de servir de espantar
al que te viene a buscar;
no más.
(Tocan.)
No es buena razón,
ni son seguros extremos;
antes es empresa vil
que acometan a cien mil
y solos seis peleemos;
si envistes, quedo vencido,
dirá que a cien mil venzo
si huyen de diestra, que huyo
de cien mil que yo he traído;
en uno no he de ganar,
en otro tengo a perder,
y así no quiero tener
lo que no ha de aprovechar.
Fuera ociosa prevención;
pierde, señor, tu cuidado,
que estas tropas y soldados
de los imperiales son.
Bien dices; mis llamas veo,
Juan, y estos sí que sabrán
pelear.
Premios se dan
de las obras, de las leyes
bien es que te satisfagas.
Dentro. - El César es, señor.
Dentro Du. - Tendré este aviso.
Ella no fuera valiente,
pero al menos fuera gente
que no me pidiese pagas.
(Salen el Duque de Alba y su hijo.)
Oh buen Duque, en efeto el primero
de mi socorro en la ocasión venís,
qué prudente y qué cuerdo caballero.
Dadme los pies.
Los brazos apercibo
para muestra mayor de lo que os quiero,
¿cómo venís?
El veros me da vida,
cuando salud bastante no tuviera;
¿tenéis la tos, señor?
Mucho porfía
la gota, pero en fin (dadme un asiento),
la puedo divertir con la alegría
del buen socorro que premiar intento;
no hay mora (por quien soy) que no sentía
dolor ninguno; pero, ¡dale, siento
que el enojo, y la cólera ha cesado.
Venid, gran señor, este soldado.
Por la Cruz de San Juan, ¿quién es, el hijo?
¿es el Prior?
Y vuestro humilde esclavo.
Muy buen padre tenéis, y sois buen hijo,
bizarro talle, su gentileza alabo.
el juvenil ardor, tras el prolijo
camino, muestra bien.
Viene por cabo
de doce compañías.
Poco es eso,
maese de campo alzad.
Tus plantas beso.
Recibir nuestra carta; y os prometo
que estimo el parecer que me habéis dado;
si consejero sois cuerdo y discreto,
no menos animoso y gran soldado,
y así, para tan santo y justo efeto,
capitán general os he nombrado.
Hechura vuestra soy.
En vos estriba
el peso ruidoso de esta empresa altiva;
valor exige; declaradamente
la guerra me publican, la tremola
el aire vuestra, darse no conviene
más dilación a la cólera española;
dragón lucero, con furor ardiente
derribo las estrellas con la cola,
en cuyas sillas, para más señales,
sentaré otros caballos imperiales.
El tercio de Sicilia, y la nerviosa
de Nápoles, y Flandes me acompaña;
el Duque de Ferrara gente envía,
¡Qué bien de su valor me desengaña!
Ferrara y el Pontífice a porfía
favor te ofrecen.
(Levántase.)
Y si no me engaña,
gente alemana ha de bajar primero
que de la Selva Negra, ya la espero:
sin duda alguna que vendrán cansados
mis españoles, su regalo intento;
vamos, para que todos alojados
después salgamos con mayor aliento,
fase acaso mi pena y mi cuidado.
Sube a caballo.
Bástame el contento
de veros, y ya no siento mal ninguno,
abrazallos quisiera uno por uno:
dar vuelta quiero yo a mis escuadrones,
llegad Prior.
Que el pecho acobardado
abra, señor, oyendo tus razones.
Este valor, España me le ha dado,
hijos, dineros hay, que en ocasiones
como estas, los previene mi cuidado:
bienvenidos seáis.
Allí cautiva.
La salva empiece, viva Carlos.
Fin
Viva.
Soy de Domingo Canes el curioso - y el Dueño Rodriguez de Olmedo suprimidero
X 2.d
de La Batalla del Albis
Juan M.l Palatino D.n Luis
Sargento Ramos
g.l Dalmao Ventusa
Criado Llauet
fucar Vclete
que
Segunda Jornada de la batalla
De el albis
tocan Cajas y salen marchando un sarjento, y un ayudante y don albaro y sacaran picas o alabardas
la gente enpieza a marchar
andad, en que os deteneis.
no es Justo que me culpeis
pues ya acudo a mi lugar.
En aquestas ocasiones
han de acudir los primeros
los honrrados Cavalleros
por muchas obligaziones
hoy estoy tan disgustado
que en nada puedo azeitar
En el modo de tardar
bisoño os abeis mostrado
no se admire S.or Sargento
pues es hoy el primer dia
que senté en la Compañia
la plaza y crea que intento
azertar
En esta hilera pues
Seponga.
hazlo asi
Comienze, pesar de mi
Vase / Salen elena y vize.te
quien Jamas de ti creyera
tan fuerte resoluzion
y de mi tanta lealtad
La mayor dificultar
Suele allanar La afizion
Si me escribes que benia
a alemania a uer si allaua
el contrario que buscaua
donde tanta gente había
y lo bi que mis parientes
por fuerza dar me querian
esposo porque temian
mis amantes accidentes
que cosa mas azeztada
puede hacer que auer benido
donde cobre el bien perdido
no hay que replicarse nada
Siempre ha sobrado dinero
no tienes que te quejar
que no cansa el caminar
con regalo, antes Infiero
que estas gustoso de ber
tierras estrañas
no estoy
porque ni entendido soy
ni yo lo puedo entender
aunque Huesped onbre de bien
pedi entrando en la cozina
que me diese Una gallina
y me trajo Una Sarten
= binos con nonbre distintos
ofrecen (que desatinos)
Sin auer mas que de dos binos
Uno blanco y otro tinto:
= traenlos con nonbre trocado
dan Seis copas a escudos
y viene vn onbre a beuer
el mismo que ha derechado
y lena a este pais no te inclinas?
que diablos me he de inclinar
que si alguno llego a blar
me dice mill bearnardinas
Ay que tierra Divina
para quien tiene dinero
mas con que frio tan fiero
el ejército camina
mucha es la nieue; mejor
le ba a la caballería
que a la pobre Infanteria
el César muestra Vigor
en lleuarlos de tal modo
y a el ejército le queja
que hay soldado que se deja
los zapatos en el lodo
tu señor donde estará?
ya de acero cargado
a pie, hambriento, y helado.
notable pena me da.
entre esta caballería
viene el cesar
nadie se aflija ni tema
que todos vamos a pie
de la misma suerte nueva
para mi, que para todos.
a quien ha dado apellido
la casa de los centellas:
pretendia para esposa
una dama rica y bella
Determineme a seguiros
por parecerme que en ella
estaría mi corazón
por ser señalada empresa.
Ayer asenté la plaza,
hoy marché con la bandera,
y cuando aquí hicimos alto,
viendo que el caballo dejas,
volví el rostro, y, señor,
a la ocasión de mi ausencia,
la causa de mi deshonra,
principio de mi tragedia;
quedé suspenso, pensando,
fiera ilusión de la idea,
hasta que acusó la vista
de reconocer las señas,
cegóme la honrosa furia,
y sin reparar en la pena
que merece tal delito,
rompí el yugo a la obediencia,
tírele un bote de pica
con tal furia y tal destreza
que salió de su garganta
asta y cuchilla sangrienta;
quise morir peleando,
viendo que estaba tan cerca
mi muerte, llegué a tus pies,
a quien los reyes perdonan.
Halle en ellos mi delito
piedad, amparo y clemencia,
así de tus enemigos
cortes la altiva soberbia,
y venzas al langrave,
así afiances prendas,
el palatino se rinda,
las ciudades te obedezcan,
el de Dinamarca huya,
el de Hubitenberg te tema,
y así, después de estas glorias,
goces triunfante la eterna.
En fin, ¿os dio un bofetón?
Sí, señor, en la presencia
de todo el pueblo.
Y decidme,
¿el que de honrado se precia
supo tan poco, que viendo
su contrario, no viniera
a pedirme campo?
Son
fuertes las iras primeras.
No ha de pagar mi piedad
faltas de vuestra imprudencia:
ahorcalde.
Gran señor,
mis lágrimas te enternezcan.
Si a las mujeres los nobles
es razón que favorezcan,
advierte que quedo sola.
Eso no os cause tristeza,
yo os daré cuatro criados
que os llevarán a Valencia
respetada y regalada.
En vano, señor, consuelas
la pérdida de mi esposo.
Ahorquenle.
Mi nobleza
honroso pide el castigo,
sangre mi garganta vierta.
¡Qué gallardía española!
Aun en la muerte se muestra
honrada y altiva; es justo,
id, cortalde la cabeza.
¡Oigan los cielos mis voces!
El alma te encargo, Elena,
porque en estas ocasiones
son las últimas finezas.
Harán, señor, lo que mandas.
¡Qué fácilmente se cierra
el proceso en la campaña!
Llévanle, y va Elena y Diego.
Denme los cielos paciencia.
No he visto menos piadoso
en toda mi vida a César.
Duque, amigo, ¿cómo haremos
que este soldado no muera?
Vos solo sois poderoso
a derogar la sentencia.
Yo soy juez, Duque de Alba,
y debí, por mi conciencia,
condenarle; que los reyes
de la misma suerte yerran
en perdonar los delitos
que en castigar la inocencia;
yo os doy palabra que hice
a mi piedad mucha fuerza
en no acompañar el llanto
de aquella hermosura tierna.
Duque, vos sois general,
y así podéis en la guerra
más que yo; libradle vos.
Forzoso es que os obedezca.
Id presto, por vida mía,
que fue de aquí de manera
aquella pobre señora
que temo que la suceda
alguna desgracia.
Voy.
Vase Du.
Advertid, que no se entienda
Duque, que lo mando yo.
Vase.
Ya voy con esa advertencia.
Tu valor y tu piedad
me suspenden y me elevan.
No hay cruel que sea valiente;
falso es, cosa cierta.
Cuando en el parque prendieron
a Francisco, que pudiera
competir con Aníbal
en valentía y prudencia,
no quise verle, y fingí
que era enojo con cautela;
y no fue sino temor
de llorar cuando le viera.
Parecidos en ardid
y mucho, yo y Julio César;
en llorar por los vencidos,
Tocan.
es la mayor excelencia.
Oíd, escuchad, pues
parece que cajas suenan
de esta parte del bosque.
Sitios contrarios nos cercan.
Salid a reconocer
desde el río las riberas
con los caballos ligeros.
Ya deseo que se ofrezca
ocasión en que se anime
Vase, y salen Elena.
Los demás y las fuerzas
en vos han de ser iguales
por la sangre que os alienta.
Dejadme besar tus pies,
señor.
Aparte.
¿Qué contienda viene?
Disimular me conviene.
De tu divino valor
solo esperarse podía
tanto bien.
Pues, ¿qué queréis?
¿A Valencia volveréis
con segura compañía?
Con mi esposo, que guardada
Sale el Alb-
No os entiendo.
Hoy, ofrecida
a tu servicio mi vida,
dará alientos a mi espada.
¿Qué es esto? ¿Quién estorbó
mi orden y voluntad?
Sale el Duque.
No fue Vuestra Majestad.
Necio, no fui, sino yo.
¿A qué venisteis aquí?
Con vuestra licencia, he dado
la vida a aqueste soldado.
Pues, ¿qué es esto, Duque? ¿Así
se cumple lo que yo ordeno?
¿No veis que en esta ocasión
es importante el perdón?
A los rigores condeno.
Si ya a vista del enemigo
tenemos, y cargo dél
tan grande, que puede ser
el Albis, cierto testigo,
pues le agota sus cristales;
y en trance tan apretado,
¿queréis perder un soldado
que ha dado honrosas señales
de español y caballero?
No sé, no habéis de hacer tal.
Duque, vos sois general,
vuestro gusto es lo primero.
Vaya, pues lo habéis mandado.
Señor...
Apartaos de ahí;
al Duque hablad, que por mí
ya estuvierais degollado.
Denos los pies Vuestra Excelencia.
Bien el enojo he fingido.
Por quien soy, que habéis tenido
más ánimo que prudencia;
si yo os di vida, ¿a qué efecto
venisteis de esta manera?
Y aunque el César os la diera,
no podrá parecer discreto
el hablarle aquesta vez,
que, con razón, se disgusta.
Si por una cosa injusta
le dan las gracias al juez...
Ya yo entiendo a Vuestra Excelencia
muy bien.
Bien se despachó.
Heroicamente mostró
la justicia y la clemencia.
A vuestro puesto volved.
Vanse.
Pues creed que he de morir
presto, o tengo de servir
parte de tanta merced.
¿Pues qué dices?
Es alentado;
conoce su obligación.
Sale Fer.
Diciendo está el corazón
que fue el perdón acertado.
Salí, como mandaste, a las riberas
del Albis, cuyas aguas presurosas,
claros espejos son de las banderas
que tremolan al aire belicosas,
y impide un bosque el paso a las hileras
de nuestra infantería, con frondosas
ramas, y luego queda un breve prado
desde el bosque a aquel río dilatado:
De esotra parte se baja la campaña
superior en altura a nuestra orilla,
que de su artillería se acompaña,
que parece imposible el resistilla;
cerca del agua, que sus cercas baña,
está un castillo y una antigua villa,
adonde está el contrario pertrechado
y el duque en sus murallas alojado.
El número de gente es atrevido:
cien mil infantes, quince mil caballos;
experto general y prevenido,
que imposible parece el sujetallo;
ni Selín, Solimán, roso, temido
tanto en Viena, ni entre sus vasallos
que invencible Francisco parecía,
como agora se ha visto la herejía.
Difícil cosa.
Duque, ¿solo siento?
¿Qué, señor?
Que han de huir estos traidores.
¿Heroico y no vencido pensamiento,
de dudas, de recelos, de temores?
Por hoy se plante aquí el alojamiento,
que apenas dará el alba resplandores
del sol anuncios, cuando embista al río.
A mí, Dios, soy de tu fortuna, fío.
Póngase la española infantería
en la frente del campo, y rodeado
el escuadrón de la caballería,
descanse del trabajo que ha pasado.
Cerca, señor, está una casería
en que podéis estar acompañado
de caballos bohemios.
Eso es bueno;
no temo a nadie, ¿y temeré al Reno?
Señor, señor, quien es tan gran soldado
como vos, ¿ha de ser inobediente?
¿No veis el cargo con que estoy honrado?
¿Cómo ha de obedecer la común gente
si vos no obedecéis?
Vase.
Yo estoy culpado;
vuestras órdenes sigo justamente.
Ya voy. Y perdonad por vida mía.
Id, señor, a ocupar la casería.
Ya ha llegado la ocasión,
Fernando, mirad por mí
y por vos.
Dudando han
muchos agravios mi opinión;
¿ya olvidáis de que mostré
ser quien soy cuando, atrevido,
solo de valor vestido,
a un muro denso asalté?
Y cómo, que en la memoria
tengo el suceso, por Dios;
que entendí quedar sin vos,
vaya en aumento la gloria,
que eso es lo que yo procuro,
que a nuestro honor prefiero
vuestro servicio y el primero;
procurad que esté seguro
y a Dios, que el cielo os oiga.
Seréis de quien soy testigo.
Vanse y sale Álvaro, Elena y Vicente.
Muy fuerte está el enemigo,
mucho cuidado me da.
Mucho, mi Elena, quisiera
de tus favores gozar
en más seguro lugar,
pero aquí el honor me espera;
de no le alterar la vida,
y así, mi alma desea
arriesgarla, porque vea
mi lealtad agradecida.
Ya tu valor me ha enseñado;
veo que en lo cierto estás
y te voy queriendo más
cuanto más eres honrado;
al César sirve, que es bien,
pues tanto nos obliga,
que hombre quisiera ser yo
para servirle también.
A Dios, mi bien, que yo acudo
a mi puesto, que ha encargado
el duque todo el cuidado,
en este silencio mudo,
a los españoles.
Yo
quedo con ella.
Imagino
que fuera mejor camino
pues todo bien sucedió,
que a este lugar me volviera
que está dos millas de aquí.
Dices muy bien, que es así,
que es húmeda esta ribera
y el tiempo es algo cruel;
habrá sitio que busquéis,
al menos en que dormir.
Vanse, y sale el sargento.
Ve con Dios.
Queda con él.
Jamás pienso que me vi
tan animoso y contento.
Don Álvaro.
Señor sargento.
Huélgome de hallarle aquí;
mándame el señor prior
don Fernando, que procure
darle puesto que asegure,
guardándole su valor:
este es el más peligroso
de todo el alojamiento.
Bien adivino mi intento;
en él estaré gustoso.
Porque he visto albor que está,
ya sabe lo que ha de hacer,
donde engaño puede haber.
Solo falta el nombre ya.
San Francisco.
Al gran Pío
se diga, vuesa merced,
que estimo tanta merced.
Quiere aumentar vuestro brío.
Todo el cielo lo dispone
a medida del deseo,
mi honra cobrada veo;
Fernando en puesto me pone
en que a Carlos servir puedo.
Mi esposa está en mi poder,
ya no tengo que temer,
nada puede darme miedo:
aunque más la noche oscura
solicite mi desvelo
cubrir de luto los cielos
con las nieblas que procura,
aquel principal sentido
no goza claros despojos,
ya que no sirven los ojos
den su poder al oído.
Toma la pica y se pasea diciendo centinela.
Dentro Elena.
¡Favor, cielos!
¿Qué temor?
Aquella voz me da pena.
Que por allí va mi Elena;
mas son fantasmas de amor.
Dentro Elena.
¡Ay!
¡Quién pudiera dejar
este puesto, y ver si ha sido
vana ilusión del sentido!
Sale Vicente. Endereza la pica a Vicente.
No he de poder acertar.
¡Ay infelice jornada!
Muerto vengo.
Gente viene, ¡hola!, ¿quién va?
Quien ya tiene
el paso y la lengua atada.
Diga el nombre.
¿Para qué?
Para que pase.
Vicente me llamo.
¡Válgame el cielo!
No sin causa el alma teme:
¿qué eres tú, Vicente amigo?
¿Cómo de esa suerte vuelves?
¿Es mi señor?
Digo, soy.
Antes que nada te cuente,
sígueme, y mira si algunos
de tus amigos te pueden
acompañar.
Tente, aparta,
ni quedo ya, ni me llegues,
o te quitaré la vida:
¡cielos!, ¿qué trance tan fuerte?
Di desde ahí lo que pasa.
¿Estás loco, qué pretendes?
Tente, o por vida de Elena,
que te mate.
Bien la quieres
cuando dejas que soldados
de los contrarios la lleven.
¡Ay cielos, yo soy perdido!
¿A qué aguardas, que no vienes?
Podrá ser que los alcances
y que la presa nos dejen.
No puedo, Vicente amigo,
muerto soy, o si pudiese
hacer otro yo, mi honor
mas no hay cosa que remedie
mi mal; cielos rigurosos
en un trance como aqueste,
o dejad libres mis pasos,
o dadme ahora la muerte.
¿Para esto me disteis vida?
¡Oh Carlos, cuánto me debes,
pues cuando el alma me quitan
tienes el cuerpo obediente!
Señor, el llanto te obligue
de Elena, pues que por verte
por tan intricados caminos,
con peligros evidentes
tantas tierras ha pasado.
De entre unos altivos verdes
salieron cuatro alemanes,
hablando como ellos suelen
en gallego o en gerigonza.
Y aunque yo animosamente
saqué la espada, y tiré
mis hurgonazos, diere
di más filos a las plantas
que a la espada; porque quede
en su poder mi señora.
¡Que esto escuche, y no lo vengue!
¡Vive Dios, Elena mía,
gracias a Dios que ya vences
las dudas! Vamos.
Aparta.
Aparta.
¡Vive Cristo, que parece
loco!
Sin duda lo estoy:
¡cielos, haced que se encuentren
los tiranos de mi gloria
con mis suspiros ardientes,
que yo ¡ay! que han de abrasarlos
o sino, porque se aneguen
con las fuentes de mis ojos!
¡Qué demanda impertinente!
¿Qué suspiros, ni qué llantos?
¿No será mejor que saliesen
dos amigos con dos picas
y otros dos con dos mosquetes?
Mas yo ¿de qué me apasiono?
¿Soy yo acaso el que la pierde,
si quien es marido suyo
calla; y cuando padece
en su honor, y les permite
cobarde que se la lleven,
yo también quiero callar
y no ser impertinente,
que de las ajenas culpas
se purguen...
Cobarde, aleve...
¡Vive Dios!
Salvo el lugar.
Que esta pica te atraviese.
Para mí tenéis vos armas,
etcétera.
Sale Fernando embozado.
¡Oh, injustas leyes
de honor!, llegar no tan juntas
ni tan junta que atropellen
la razón y el albedrío
vuestras acciones cancelen,
pero, al fin, venza el valor.
Aquí me mandó ponerle
mi padre, y yo le di orden
al sargento.
Un hombre viene.
¡Quién va!
Amigos.
No hay amigos.
Soy su criado, ¿y no quieres
dejarme parar a mí?
¿Ni a mis venganzas se mueve,
y viene con tanta flema?
Decid el nombre antes que vengue
agravios de mi desdicha
en vuestro pecho inocente.
San Francisco, a buen soldado.
Pasad presto.
¿Conocéisme?
No, a mí no me conozco.
Preguntas impertinentes.
El prior soy.
Señor,
deja que los pies te bese.
¿Qué tenéis?, ¿qué os ha parado?
No sé por dónde comience:
este criado llevaba
a Elena, porque estuviese
más regalada a una aldea
cerca de aquí, y quedéme
en aqueste puesto, ansioso
por el peligro que tiene.
Oí voces en el bosque
y, al fin, mi criado vuelve
diciendo que me han robado
a mi esposa, cuatro aleves
de los del campo enemigo,
que a su socorro acudiese,
por no dejar solo el puesto,
y por cumplir lo que debe
un noble, pierdo a mi esposa.
Vuestros males me enternecen,
y vuestro valor me alegra,
y ansí, para que os consuele
el cargo que me dio el cielo,
en irme y dejar la gente
fuera con vuestro cuidado,
y a solo que aquesto debe
un caballero a su sangre
y al honor de las mujeres,
pero quiero hacer con vos,
por procurar parecerle,
lo que conmigo mi padre
hizo, y no en trance tan fuerte;
yo quedaré aquí por vos
mientras el sargento vuelve,
buscad vos a vuestra esposa.
Tus plantas beso mil veces.
Dadme esa pica.
Camina;
los cumplimientos corteses
perdonad.
Vanse.
Vamos tarde.
Sus alas amor me preste.
Sale el duque de Alba embozado.
Desdichado es este hidalgo,
libróse ayer de la muerte
para sufrir esta noche
desdicha más impaciente;
vive el cielo que he sentido
que mi cargo me impidiese
el hacerle compañía,
que mi juventud ardiente
a esta empresa me animaba.
Ruego a Dios que la encuentre.
Aquí le mandé a Fernando
que a don Álvaro pusiese
por
porque un noble caballero
a quien obligan mercedes
vale por muchos soldados,
y quiero hacer que demuestre
en una industria que traigo
para hacer que el puesto deje,
o conocer si es discreto,
que en la guerra es conveniente.
La niebla que engendra el alba
por estos llanos se extiende
y animadas de la noche
más oscuridad prometen;
y más a pesar de las sombras
que cuajan los aires leves
veo a don Álvaro allí.
Endereza la pica contra el Duque.
Forzoso será que apreste
la pica. ¡Quién va, quién va!
No des voces ni te alteres,
que es español soldado.
Aparta y responde a este.
Apartado estoy, no temas.
Los españoles no temen,
que el procurar que te apartes
es solo acción de obediente.
Español y caballero
soy, pídeme lo que quieres
o el nombre para que pase.
Ya deseo que lo muestres.
Solo mostrase si quedo.
Sale Carlos V embozado con mucho silencio y sepárase en medio de los dos oyendo lo que hablan.
No es posible que se pierda
en ocasión semejante,
pues desta vitoria pende
la paz de toda Alemania.
Sin que nadie me sintiese,
salí de la carestía
dando buelta a los quarteles;
todo está como guiado
de general tan prudente
como el duque de Alba; aquí,
por estar distancia brebe
del río, es bien que aya posta
cuidadosa y diligente.
Ya he dicho que español soy,
dime el nombre o pasa o vete.
La posta habla con vn hombre;
desde aquí no pueden berme
por ser la niebla tan grande,
y lo escucho fácilmente.
Español, lo que primero
mi valentía te advierte
es que vengo solo.
Acaba.
Sajón soy.
Seas quien fueres.
Sirvo al duque de Saxonia
y estando en Viena a tres meses
que mató a vn hermano mío
vn español tan vilmente
que me obliga a la venganza.
Antes pienso que pretendes
acompañar a tu hermano
para que solo no pene.
Bien responde el soldado.
No he tenido quien me enseñe
a este soldado español
porque su sangre beviese.
Tan alto estás, baladrón,
di, sajón impertinente,
que buscas otras venidas
bien por los filos te yeres.
Viendo que en rayando el alva
dar la batalla pretende
el de Saxonia, y que entonces
no avrá lugar en que muestre
particular valentía
pasé el Albis.
¿Por qué puente?
A nado.
Con tanto frío, ¿nadas?
Mucho calor tienes.
En los puestos peligrosos
ponen ordinariamente
los más valientes soldados
del más peligroso fuerte.
Tú deves de ser sin duda
valeroso, porque si quieres
mi furia te desafía,
sal, adonde esperimentes
el valor de aquestos brazos.
Todos sois viles, gallegos,
desde el mochilero a Carlos.
Sois...
No prosigas, detente.
¡Por la fe de hombre de bien,
que estoy por salir, y hazerle
pedazos acuchilladas!
Si dexas el puesto, no entiendes
las leyes de la milicia,
y es muy justo que te afrentes.
De don Álvaro las dudo
he heredado con ponerme
en su lugar, vive Dios,
que es ansí, y no es bien que dexe
el puesto de ningún modo.
¿Qué aguardas? ¿qué te suspendes?
¿No dirán que eres cobarde?
¿Cómo puedo detenerme,
si por mucho que me agravies,
me corras, y me avergüenzes,
no he de dexar este puesto
hasta que a mudarme lleguen?
Más, si es que tan animoso
aguardas un instante brebe,
que ya es fuerza que el sargento
baya a quien por mí se quede
en este lugar, y al punto
te daré a entender que mienten
tus palabras arrogantes,
buen hombre.
Bien me parece;
estos son buenos soldados.
Que con tanto espacio buelen
las horas. ¡Voto a Cristo!
¡Por vida mía,
que es acción conveniente
a quien soy, diera sin duda
a aqueste sajón la muerte;
pero no yrá sin castigo.
Justo será que le premie
con mis brazos.
¿Quién va?
Paso.
San Francisco.
Vase llegando Carlos a la posta y le rinde y se queda en el puesto.
Pase.
Muestre
esa pica. Señor soldado:
llegue a ese sajón, déle
muerte, que yo quedo aquí.
¡Ay suceso como aquéste!
¿Quién sois?
Cavallero soy
que podré favorecerle
en otras cosas mayores.
vuestro proceder lo advierte
Ahora verás sasón
¿Qué imposibles acometes
en el río
la perdí, pero aquí tiene
brazos en que tus deseos
a Felices fines lleguen
Ánimo solrado, pues
porque pienso deshacerte
entre los míos
amido
estos abrazos merece
tan honrado caballero
cuanto animoso y pudente
es el duque mi señor?
yo des
Pues, señor advierte
que soy yo Fernando
Ahora alisa me mueve
la cólera que he tomado
si me deja el alegría
sin duda que los deleirtes
de amor, quitaron del puesto
a donAlvaro
no intentes
su ofensa, que de lopiro
mayor lealtad no encarecen
después sabrás todo el cao
Por Dios, que ansubo excelente
también aqueste soldado
impórtame conocerle
ahora me riñe e duque
porque he sido y nobediente
Señor, soldado quién es
paror.
si ser puede
no me vea vuestro parre
quedo no se alteré
que he salido de la orden
y ha sido el gusto de suerte
que tengo de haberos visto
cuidadosos y prudentes
que llevo que agradecer
yo callaré más conviene
que me hagáis una merced
muchas tal valor merecen.
que os vais a descansar
Yo loaré así, pues ¿qué quiere
vuestra lealtad, que en descansos
míos, os libre mercedes.
que de ese soldado aquí
y ven tú conmigo
fue se
a un negocio de importancia
quien era
secan
amigo y pariente
el nombre han rompido la
Venid, señor, donde os deje
satisfecho en todo
ya Fernando enseñar puede
soy de Domingo. l acioso
la escribió di Rodriquez de olmedien
de abrildeede
ala d eno eeo
donde has preciritado
si no has dejado en el dos que
tronco ha que no te abrazaste
con atrevidos furores.
Tragó la tierra sin duda
esta gente
como es conden
rayos de tanta belleza
las tinceblas de la noche.
lamentande
¿Qué es aquesto Elena mía
álamos fresnos y robles
lascivos talamos siempre
de la s aves nunca lobre
abril vuestras esperanzas
no dé esperanza os adorne.
siempe desnudos al hielo
vuestras sombras os asombren
hasta que segur villana
para quemaros os corte
porque encubristeis infames
loatrevidos traidores
que me robaron un duerpo
que lleva dos corazones
lo mal haya la obediencia
la guerra el honor la orden
pues no puede darme viene
con que tantos males borte
no te hacer que es mucho alto
que andan recipes debronce
enviando ala otra vida
los solrados españoles
ruego al cielo que una bala
el curso a mis males conte
ya mi vida.
de eso apelo
deja desesperaciones
Judarcas, vuelve a tu puesto
y aquellas mompetas oye
que la batalla presentan
entre los roncos tambores
y a los contrarios herejes
a sus prepuntas responden
hoy han de ser inmortales
mis desdichas y mi nombre.
para que quiero la vida
sino para que sea roje
a la empresa más difícil
que han intentado loshombres
ya se divisan los campos
ya ordena los escuadrones
el duque de alba
Yo emprendo
dificultades mayores
mate el río tanto fuego
ase desmidando
como en mi pecho se esconde.
hoy alemanes soberbios
mi venganza se dispone
pues me robasteis el alma
sentí del furioso solpe
de mis venganzas y vea
el cielo mi muerte noble
no te afliga por tu vida
no tengo vida perdióse
con llena
el sol se muestra
por las cumbres de los montes.
venalegoercito.
donde a pesar de ilusiones
del vano temor causadas
Danse y ticancajas
Viva triste a muera noble
y salen Carlos y sadados
a españoles, Eahizos míos
Ahora quiero ver si son iguales
a vuestras obras los gallardos bríos,
a Diós y a vuestro rey, soiso y leales
Si el paso impide el albiz con los fríos
veloces al romper limpios cristales
vuestro mismo valor en su corriente
vado os desaubra, y os fabrique puente.
Españoles vosotros, me habéis dado
fama y honor, mi deuda he conocido
bien se quedos imperios me ha ganado
vuestro exoico valor nunca vencido
Vosotros me enseñáis a ser soldado,
el enemigo está fortalecido
mas si pelea en mi favor España
No es esta en Carlos la mayorazaña
envistamos al río, que el primero
he de morir, por Dios, y su fe santa
que ya que en vormes no mate alutero
sacaré las raices de su planta
el triunfo aguardo la vitoria espero
vuestro rey a la empresa se adelanta
imperio, santiago, cierra España
que está en mi historia es la mayor hazaña.
Santiago santiago.
cale el duque
¿Qué es aquesto, señor
como hasta el río llegáis así donde el contrario encierra
el peligro mayor el orden mío
quebrantáis no advestís que en esta tierra
ranizán valas
Duque en Dios confío
retiraos luego, vuestra guarda trazo
que emperador ha muerto de balaco
queréis ser el primero por ventura
que muera de esa suerte El cielo oyguarde
como la cristiandad pide y procura
Amigo, Duque no me hagáis conarde
Yo sé que mi persona está segura
como, si el aire en viyas llamas arde
considera
No es bien que hacerlo quiera
calente el
que ya empieza a temer quien considera
Ya es cosa imposible dar
la batalla en tu porfía
pues falta a la infantería
puente por donde pasar
y a los caballos elbado
que algunos conorden mío
han entrado por el río
y han vuelto a salir añado
Mira que piensas hacer
y lo quedamas temor
son las seis barcas, señor,
porque aun llegar a beber
no pueden nuestros soldada
sin que infeliz mentemueran
y los contrantos esperan
bien segunos y alojados
en su misma tierra
las dios
qQuien esas barcas tuviera
que si en esotra ruiera
me hallará yo con los dos
Bien sé que no me aguardara
el enemigo.
a que espero
¿Qué aguardo? ¿Qué considero?
en que mi valor repara?
de la tierra me buscad
e gun
ciena de la
de que me espanto
en tanto mal
y entre tanto
las escuarras retirado
sois un valiente soldado
Fernando
tus plantes beso
la obligacionos confieso.
A cielos, si halláse vado.
No te letiras, señor.
¿Qué es lo que intentes? ¿Qué haces?
en qué piensas
de una vel
tantas desdichas acaben
Ea orlando de poquito
tenemos, lindo viaje
hemos hecho, yo me quedo
sin mi amo y entre alemanes
que es lo mismo que entre griegos
Españoles a quien hacen
esta tu as el mundo, viendo
vuestro valor admireble.
soldados de Carlos quinto
más dignos de bronce y jaspe
que los romanos antiguos
por sus hechos inmortales
¿Que aguardáis? Si veis que el río
quiere en vano a ser las paces
impidiendo nuestra furia
con su risueño semblante
seis bascas su espalda oprimen,
que los viriles leparten
ase dudando
carras son en que se muestran
los enemigos triunfantes
aquí no vale la industria
Aquí los tiros no valen
muestre ahora la fortuna
que socore a los audaces.
la vida me ha dado el cestar
con ella quiero pagarle
siendo en la muerte y los hechos
agradecido elefante
haced lo que yo españoles
pues sois los que retirasteis
a Celín sobreviene
entre malucos y alfaques
Sanjacos y veler veyes
genízaros y bajaes
los que a francisco perendisteis
en la batalla del parque
los que en la goleta y túnez
a pesar de los alfances
berberiscos de tuvisteis
tanta multitud de alarbes
y a pesar de los ginetes
de fez y detarudante
fue vuestro valor ecipse
de tantas lunas menguantes
los que ganasteis a Roma
snen enre
en el primero conbate
con que anumancia y la junto
tras tantos años vengasteis
Yo sólo una barca ofrezco
aunque semez de mi sangre
queda en jubon
con las corrientes del río
ydoma la espada
porque de coral se es malte. En la toca
otros cinco se desnudan
¡Ay imposible tan grande
al agua Españo les cierra
piadoso el cielo te dngare
sale carlo
eñor, señor
tus ojos han de informarte
gran señor que no mi lengua
admirada y isnotante
las espadas en las bocas
seis hombres, por los cristales
del río a lasbarcas guyan
que tal locura intentasen
no sea roden más, señor,
Duque, dejadme
despara
que si su valor me alegre
lloro al temor que les maten,
Ya de las barcas les tiran
dilparar
Dios os libre, Dios os guarde,
Madre de Dios
santiado
santiado
todo ae
echo una nube de humo
nos impide el postrer trance
¡Vive el cielo que subieron
porqué muchos alemanes
veo caer en el río
siempre contra mí mostraste
Albís tu poder a veces
con nieblas, obscura imagen
de la noche, y con el humo
ahora, aunque ya se espance
desvanecido del sol
Vitoria es paña
no hable
Sevola Mario se corre
llore bruto, oracio calle
que solo mis españoles
merecen queles alaben.
No les veis sobre las barcas
no pinten armado amarte
sino a un soldado español
desnudo de aquí adelante.
que deci
que de una cosa
sola es forzoso pesarme
qua les
que no ha de creerse?
Esto si llega a contarse
muy bien decís, pero duque
escribase como pase
y creanlo los valientes
si lo dudan los cobardes
hacia nuestra orilla vienen
bancas tengo ya en que pasen
mis españoles, vitoria
No habrá enemigo que aguarde
mi señor es el primero
que del río averte sale
don Alvano
Duque no es el que libres reis?
salena le den
al qul vos disteis la vida
condena
Ya no importa declararse
si le hubiera de pollado
echabamos mi buen lance
aquí genero Cesa
vengo a ofrecerte de parte
mía y de cinco españoles
lo que nuestras fuerzas valen
todos cinco es tán eridos
Yo sólo pude escaparme
por ver en mi barca presa.
la causa de efectos tales.
apenas sobrecubierta
salte, cuando mire el ángel
que me robaron anoche
acudiendo a mis lealtades
por la vida que te debo
invicto César triunfante
toma esabarca en que puedan
ir pasando tus infantes
No digáis más que no puedo
oíros, si no abrazadme
por el hecho más heroico
que acuerdan tantas edades.
por ser uno de los séis
que han hecho acción semejante
dejará de ser quien soy.
¿Qué más premio puedes darles
resátense los heridos
y trevemente se embarquen
los soldados que pudieren
porque a esotra orilla pasen
los caballos, pues no aibado
yendo a la tijera naden
llevándolos por lasbridas
los que en las barcas pasaren
elorden tuyo se siga
aunque el peligro es muy grande
Ea, señor, que los cielos
quieren que está empresa acabes
este labraror se ofrece
ha enseñarvado bastante
para la caballería
los agravios que nos hacen
Señor, esto luteranos
me han obligado avisarte.
Hoy me llevaron, señor,
sin que quisieran pagarme
cuatro costales de pan.
Sígueme, sin que te espante
la profundidad del río
que elbado es seguro y fácil
ea, que Dios nos ayuda.
en las sarcas los infances
vayan pasando
seguidme
ea, que yo voy delante
cesareres, tu fortuna
voy siguiendo
que descanse
don Álvaro es justa cosa.
Ida mi tienda alberpalde,
más descansa quién te sirve
Triste me muestra el semblante
damos duque
Ya tesigo
ea españoles al albís
vendo
al albis
llega a desatarme
la cuerda se da cuidado
cuando me tienen atado
mis pesares y mi pena?
Si la cuérdate provoca
a tristeza y a dolor
no me la dará mayor
el alma que tengo loca
desdichas mías han sido
las que el honor me han quitado
vine contento y vengado
para ser más ofendido
y aun tengo más que dudar
porque entonces lo sabía
y aquí no se elena mía
de quien me podré vengar
pero sólo de una cosa
puedo consolarme aquí
que aunque palabra te di
Elena no enes mi esposa
conventos tiene valencia
Allí mi hacienda tendrás
por tuya, y tú me darés
consuelo, si no paciencia
pues mi desventura ha sido
tan incapaz de disculpa
que sin que tengas tu culpa
que entre el dolor que sentí
no quiero hallar culpa en ti
por no darlas de ignorante.
Cuando yo hubiera perdido
mi honor en esta ocasión,
pienso que fuera razón
no darte por entendido.
Siempre aquestos menosprecios
son hijos de confiados,
o de algunos que de honrados
tienen escrúpulos necios.
Yo me iré a mi patria así,
que a no querer ser honrada
bien sola y bien desatada
vine desde España aquí.
O preguntaré si son
causa de más desatino
cinco meses de camino
que tres horas de prisión.
Tente, escucha, ¿no has de haber
más satisfacciones?
No.
El que sola me dejó
se puede satisfacer;
el que se precia de honrado
y de su mujer no fía
siempre esté en su compañía.
o no se juzgue agraviado.
Los olvidos verdaderos
no con la corriente van
y sin devoción están
obligados a terceros.
Oíd, por amor de mí,
perdona este desatino;
siendo criatura sin sino,
¿fueras de mi amor?
No.
Si viendo que llegó
sujeta a su voluntad,
faltara a su honestidad,
¿fueras su marido?
No.
¿Atréveste, siendo así,
con tu casto proceder,
Elena, a ser su mujer?
Muestra, ¿en quién crees?
Sí.
¿Y tú, viendo que se allana,
borrando reprensión,
a intentar la conjunción,
quiéresla?
De buena gana.
Pues apagas de mi vida,
que aquí no valen dineros.
por buen caballero
y a ti por nunca ofendida
los dos os podéis casar
que a término lo remito
muy breve, pues es delito
tan fácil de averiguar
quién es desatarme?
sí.
estás temeroso?
no.
huye a los.
yo huyo, yo.
Vase y sale el labrador y vuela
mi resto, y venid tras mí.
Vuela y salen Carlos detrás y más soldados
gala corriente furiosa
rugente Carlos pasó
y felizmente llegó
al colmo de su victoria
Corónelase en tu desvelo
pues mereciste los rayos
que te envíe aquí a él
un paraninfo del cielo.
Gracias a Dios que pisé
tu contrapuesta margen al hispano
La tierra beso, hhoy quiso
el cielo concederme el bien postrero
de las hazañas mías
causa dos años, y por si los dos
(se van)
toma el caballo y mira
que el Sol en la batalla nos presenta
la multitud admira
más gloria ofrece mientras más se aumenta
dónde estaba el villano
que el vado me enseñó?
búscale en vano,
apenas de la hondura
salió sobre una yegua que prestaba
a las aguas blancura,
que como cisne en ella se mostraba
la cabeza detiene
que en lugar de cristal su aliento bebe
cuando vanos hallamos
todo el día es prodigio que ha nacido
el Sol, y le miramos
al parecer de púrpura teñido:
Comience mi desvelo
de esta jornada en medio de su cielo;
sobre triunfante ala;
más largo es hoy el día
nuestra, oh mi ciencia vasallando:
Una águila real, está volando
y al intentar algún vuelo
del campo del contrario salió al vuelo
tres soldados, le han muerto
pues mereciste lograr
que te viniese aguíar
un para Ninfo del cielo
el duqu almao
Gracias a Dios que piseso
tú contra puesta mirgen altisfiero
la tierra bejo hoy quiso
el cielo concederme el bien postrer
de las azañas mías
cansa dos años y porlijos dios
toma el caballo y mira
que el sazón la batalla nos presenta.
la multitud admira
más gloria ofrece mientras más lagumenta
donde estará el villano
que elbado me enseño?
Pusasle envano
apenas de la hundura
salió sobre una ygua que prestada
a las aguas blancura
que como cisne en ella se mostraba
la cabeza de nieve
que en lugar de cristal si aliento vebe
cuando ya no lallamos
todo el día prodigios que ha nacido
el sol y le miramos
al parecer de puspura tenido.
omiente mi desvelo
o está parado en medio de su cielo,
sobre tu infantería.
más largo eshoy el día
tresoras o mi ciencia ba faltando.
Una águila rea está volando
ya intentan algún robo
del campo del contrario salió un lono
tus soldados le han muerto
anuncios son del bien que deseamos
que has de vencer es cierto
Juandalmao, creo en Dios, pero emvistamos
la gente aún no ha llegado
muy pocos en el albís han quedado.
Dadme un caballo, aellos,
Mas ¿qué es esto? Teneos ¿qué he sentido
decrirados cabellos Sí, por Dios,
deseo suspendido
de la cortina una
de la fiera eregía
con vtro pesto se
ntado como enpen
los efectos se muestran este día
un cristo hecho pedazos
en esta cruz que enseñados caminos
con los abiertos brazos
Bien cante tados
dicelos luteranos desatinos.
de lo dillas
que afrentosos trofeos
Pues, señor, no os bastaron los ebreos
donde tengo mi imperio
os tratan mis vasallos revelados
con tanto vitupenio
vuestros piadosos brazos que clavados
esperan dulcemente
al pecador contrito y penitente
con partesanas duras
han deshecho otra vez cocasor tristes,
las mismas criaturas
que vos con vuestra sangre redimiseis?
aquí vide y sayas
tras pasadas las santas profecías
sigueso no sehabía
de quebrar en el cuerpo sacro santo
como la impía herejía
hoy se ha atrevido a tanto
que la asonos hicieron
que las piernas y brazos os rompiera
corazón humillado
nos pedís por David y yo en el suelo
si no es menos preciado
el que contrito espera su cnsuglo
os ruego en mi esperanza
¿Qué instrumento me hapáis de esta venganza.
Vivis vos de sus mío,
que si me dais licencia la corriente
de ese profundo río
púspara ha de correr, coral caliente
hacedme vuestro atilaa
acote vuestro que la espada afila?
Cinco puertas abrieron
los ebreos en vos, como intentaron
los que así os ofendieron
si en a con de lun
sieno la cona de
cenerto
ee tana
nuevas puestas abrir, si se cerraron
por su engañoso celo
por su mal para ellos las del cielo
a esta cruz abrazado
cabra das
os pido me ayudéis a esta venganza on el
estoy airado.
amigos, ya me ofende la tardanza
no se aguarde más gente
a ellos, cierra españa.
Oye detente
cien mil hombres esperan
y no han llegado dos mil
los tres bastamos
si mandas en bestir a qué aguardamos
a buen Fernando a ellos
que su culpa no más ha de vencellos
Santiago, cierra España
pant y sa lee
serma puen
duelae la de
querra ma
¿Qué quieres Carlos depante
que mis males apresuras
al paso de tus venturas
atrevido ya rogante
por ti se detiene el sol
¿Qué impalsos nuevos te dan
fuerza en el sol aleman
si eres espureo español
Vuelve Conde palatino
lansgrave que es del valor
morir aquí no es mejor
como morir determino
Cuatro españoles mojados
os atemorican, ¡Cielos,
en vano son mis desvelos
pues miro desbaratados
los armados escuadrones
y con tanto vituperio
sacar pensé del imperio
los imperiales pendones
Vitoria España
aligor
del cielo de mi blaplemo,
ninguna desdicha temo
pues ya llegó la mayor.
si escaparme determino
parece que está delante
aqueste Carlos degante
inpidiéndome el camino
aquel esJuan federico a él
donde do
Españoles, aquí estoy
que soy el duque publico
muerto, pero no vencido
saler el send
me veréis
Estos los aceros son
soldados que siempre han sido
no ha de hallar en mi porfía
la fortuna, sino alcanza
los fines de mi esperanza
principios de cobardía
despara
aciértame bien.
Español que te donviene
quien tan grande valer tiene
para qué preguntas quién?
Quién puede ser sino yo
Ya yo tu horgallo he escuchado
sólo quedas y cansado
do no
Pues di que intentas
me der
Eso forzaso será
Cánsame la vida ya
No vienes que me advertir
sabes quien soy
en tu pecho.
traes escrita tu hidalguía
pues rendete
en mi porfía
he de morir satisfecho
¿Qué espero, señor príos
¡ueseñoría? Muea
seneos
loqunense pues tus deseos
c ela
esfalta del valor
qQue mofeso esa ventaja
ssolo vencerle imagino
Una bala es el camino
que esoy rodeos ataja
apenas tenerme puedo
ya sin aliento y cansado
oya la muerte has llegado
con mi sangre lo concedo
quitadle la espada
Ay cielos
sucesos son desvería
la discreción
venza a la fortuna arrada
en la notable clemencia
del César, la duda acabe
fernando
lansgrave
al palatino he traído
preso que en su movimiento
veloz, imitando al viento
cayo su caballo herido
a los tres nos ha juntado
así, la fortuna ciega.
decanto
siguiendo el alcance llega
del cesas
Yo estoy turbado.
aquí presentarle quien
de esta guerra el fin dichoso
disimulares forzoso
loco estoy
de pena muero.
ale carlo al
pajas y todala
o piadoso emperador
congo
Ahora el nombre me ha dado
de emperador, ya no soy
como tu decías, Carlos,
degante
tu prisionero
Soy y te advierto que aguardo
la muerte con más valor
que fuve para tu daño.
piadoo con todos eres
más glorias le dio Alejandro
que la pasada vitoria
llorar la muerte de dario.
yo tengo la culpa solo
que los que están a milado
confieso que por mí fueron
para tu ofensa incitados.
ymerezco perder la vida
pro yo estoy confiado
en tu piedad, si eres sombra
de Dios, yue te dio ese cargo
y en cierta forma te obligo
con mis culpas, pues te he dado
ocasión en que perdones
con que tu nombre dilato
a ño ser tanta la ofensa
no fuera excelente el lauro
que más laclemencia luce
donde son más los agravios.
Duque Duque Dios, mal dice
al que peca confiado
en el perdón, y así debo
justamente castigaros.
fuerza ha sido que se vean
los soberbios deribados
y ensalzados los humildes
su misma causa ha juzgado
Dios, vuestra muerte es forzosa
dea uo
oíd prior don Fernando
y ensalzaros los humildes
su misma causa ha juzgado.
Dios; vuestra muerte es forzosa.
Aparte al prior.
Oíd, prior don Fernando.
¿Está mal herido el duque?
¿Es mortal la herida acaso?
No, señor.
Mucho me quejo,
que ya estaba con cuidado;
bien podré reñirles, mas...
De aquesta consulta aguardo
la muerte. (Temblando estoy.)
Vos no debéis de acordaros
del día que en Ratisbona
os vi a los tres en palacio,
y os avisé de que a una,
aunque estaba desarmado,
de castigar los revuelos
a Dios, y al Imperio sacro.
Pensasteis, por verme solo,
sin españoles soldados,
libraros de mi poder.
Ved si fuisteis engañados.
Al landgrave, y palatino
disculpáis, para mostraros
buen amigo, mas que es fuerza
que los disculpéis en vano.
Todos tres debéis la muerte.
Solo aquí leal os hallo
en volver por los amigos,
siéndolo conmigo falso.
¿Tan mal amigo era yo?
Hablan el duque y Carlos.
Duque, yo me voy a la mano,
que los amenazo mucho
y siento que están temblando.
Sin duda le manda al duque
que nos dé la muerte.
Paso.
¿Duque, vos me pedís tal?
¿Yo piedad? ¿Yo perdonarlos?
Diga el prior lo que siente.
¡Qué furioso, qué indignado
que está!
Por nosotros vuelve
el duque, mas no hace caso
de sus ruegos.
¿Vos también,
prior, pues tras de los daños
que aquestas alteraciones
en el Imperio han causado,
he de perdonarlos?
Señor,
¿viose tan notable caso?
mucho me apretais los dos
no hay remedio
yo fiado
huyo
callar amigos
que en verle humilde, y postrado
en mi sangre, y a mis pies
temeroso y humillado
me ha quebrado el corazon
acabemos y curaldo
que se desangra; ahora bien
sia los dos ordeno tanto
que vos me dais la victoria
y vos preso al mas culpado
yo os remito la sentenzia.
mi Padre por no juzgarlo.
pues atento a que las vidas
les son conzedidas, fallo
que deben?
Duque, piedad.
entregar de sus estados,
las fuerzas mas importantes
y en la eleccion de los quatro
que al emperador eligen
atento de auer faltado
a la fe del sacro Imperio
al de sajonia quitamos
la dignidad de elector
bueno esta duque
Y en canbio
del saco de sus ciudades
de sus tesoros, pagados
sean los soldados nuestros
basta.
y pena de contrarios
y traidores a su Rey
con príncipes Soberanos
no se liguen, por que importa
a la paz de estos estados
Sea lo que vos quereis.
tus pies humildes besamos.
agradecédselo al duque
y al gran prior don fernando
que por mi fe que a los tres
había de degollaros:
curaos luego federico
que estareis ya desangrado.
gran piedad!
pues estas guerras
prosperamente acabaron
y de mi esposa conozco
el balor heroyco y casto
manda que con ella vuelva
a mi patria y mi descanso
yd en buen ora, y lleuad
para vos y su regalo
veinte mil escudos.
bueno
no hay nabador mas cursado
trauajos de tantas guerras
a quietud me conbidaron
hoy mi hijo don felipe
que benga a bruselas mando
a donde Junto la dieta:
luego a flandes nos partamos
y esta es la primera parte
del mayor hecho de Carlos
fin
es de domingo Cano silua
gracioso la escribió diego
dominguez de olmedo en 20
de Abril de 1634 a