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digitanler Text von El canmpo de lan verdand

Veröffentlichungsdatum: 22. August 2026

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Comedian
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El campo de la verdad. BITESO, 2026. URL: https://etso.es/biteso/el-campo-de-la-verdad.

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EL CAMPO DE LA VERDAD

Stanrt

Pang. 1

Moreto

El Campo de la Verdad

Comedia en 3 jornadas

con censura

Legº 28

4

Jornada primera

Pang. 2

Salen en el campo bizarramente vestidas Doña María, dama con bohemio, y Laura criada

Laura.

Ya tu retiro conozco.

Doña María.

¡Ay Laura, qué excusada

debes estar del intento!

Solo el silencio le guarda

tan encerrado en su pecho

que por no explicar la causa

no le permito al aire paso

más puertas que para el alma.

Laura.

Pues de suyo quieres a aquesta

te bajes, mientras pasa

en Córdoba el alboroto.

Doña María.

Ni el estruendo de las cajas

ni el marchar los enemigos

tan cerca que los señalan

de cualquiera de sus torres,

ni el peligro que amenazan

tanta copia de marlotas

y tanto arrunflar de adargas,

es parte, no, en la elección

de mi soledad.

Laura.

Culparla

ni temerla no me toca,

al fin Córdoba se abrasa

en dos mil guerras civiles;

nadie se confesará

en su bando; cualquiera

quiere ser caudillo (y tardan

en hacer esta elección);

muchas personas bizarras

tiene Córdoba, sin duda,

pues que hay que temer.

Doña María.

Son tantas

las que lo están mereciendo

que no sabré numerarlas,

y infinitas lo desean,

mas me dirás, es temeraria

que ha de tocarle a mi primo...

Laura.

Borra luego esa esperanza,

que si bien tu don Alonso

de Montemayor y de Silva

en sangre y nobleza a todos

hayan merecido ufanarse

de un cargo tan importante,

y en apartadas escuadras,

hay caballeros más viejos

en los Cabreras y Infantas,

Córdobas, Vargas y [Ríos?]

Pang. 3

Laura.

Venegas, Manriques, Laras,

Acevedos, Aguilares,

Saavedras, Torreblancas,

Castillas, Hoces, Manueles,

Argotes, Góngoras, Cárdenas,

Inestrosas, Pastegas,

Guzmanes, Bañuelos, Vargas,

Tafures, Narváez, Cerdas,

Corrales, Mesas, Guevaras,

Ponces, Mendozas, Velascos,

Cárcamos, Pinedas, Amayas,

Godoyes, Armenta, Aguayos,

Castillos, y otros que calla

mi atención. ¿Cómo presumes

que entre todos ellos salga

si cualquiera los ofende

con más años y más canas?

Muchos son, el temor cesa.

Doña María.

En eso está mi desgracia,

mas que desea a mi primo

cuando miran y descartan

tropelía tan vulgar.

sale D. Alonso de montemayor y su criado escondiendose en un arbol

Don Alonso.

Puede ser, oye.

Hugo.

De estampas

está harta aquí lo que escuchas.

Don Alonso.

No ves, escucha.

Hugo.

Cuerdo calla.

Sale don Pedro de Cabrera por otra parte

Don Pedro.

Ella es sin duda. ¡Qué dicha!

Laura.

¿Quieresle bien?

Doña María.

Lo que basta

para desear que elijan

otro. Laura...

Don Pedro.

Si las ramas

de este limón me encubrieren,

desde aquí quiero mirar la

que divertida da alivio

dulces treguas.

Hugo.

E importará

tu asistencia en el cabildo

más que seguir caravanas

de amante. Cuando el honor

a tanta empresa te llama,

no pretendieras mejor

con tus deudos y tu maña

ser como todos desean

caudillo.

Don Alonso.

Si de importancia

me juzgan, ellos lo harán;

nunca el mérito se aparta,

siempre le tienen presente.

Doña María.

Mi primo.

Don Alonso.

Sentidos,

Don Pedro.

alma,

Don Alonso.

escuchemos.

Don Pedro.

atendamos.

Don Alonso.

A mí dice.

Don Pedro.

De mí habla.

Doña María.

Mi primo (no es muy galán).

Laura.

Desemboca más la causa

de tu inquietud, pues que irrite

como apuntar al fin un ansia

y, si no es malicia mía,

pienso...

Doña María.

Di lo que recatas.

Laura.

Que del corazón al labio

se quedaron las palabras.

Doña María.

Digo que quiero a mi primo.

Hugo.

¿Qué aguardas, señor?

Don Pedro.

¿Qué aguarda

mi fineza?

Don Alonso.

Con la duda

revientan los... Se recatan

medrosos mis rendimientos.

Hugo.

Aquí hay dudas, no dudarán

los narcisos de este tiempo,

pues apenas les amaga

la brújula de un favor

y ya se prometen boda,

rindió a la fortaleza

previniendo que descansa

lo fácil, y está más lejos

de conveniencia la dama

que la dicha del ingenio

tope la mayor distancia.

Don Alonso.

Lleguemos.

Hugo.

Temblando vas.

Don Pedro.

Que me suspende...

Don Alonso.

Si tarda...

Don Pedro.

Si me detiene...

Doña María.

¿Qué es esto?

Hugo.

Dos primos hay en campaña.

Don Alonso.

Allí oíste...

Don Pedro.

Al escucharte...

Doña María.

Primo, yo...

Hugo.

Donosa chanza.

¡Adivínenme este primo!

Doña María.

No soy de las que se apartan

para recibir visitas;

quien puede verme en mi casa

no ha de buscarme en el campo.

Don Pedro.

Señora...

Don Alonso.

El deudo...

Doña María.

No basta:

adviertan la malicia.

Volved...

Pang. 4

Don Alonso.

antes bizarra

quien es el primo que eliges

tienes de decir. Señala

al que le das este nombre

pues indecisa nos tratas

en el equívoco bien

siendo la intención contraria

Laura.

Como entendido pregunta

Hugo.

vive el cielo que te engañas

que en la duda mejor era

asirse de la esperanza

Doña María.

terrible apretar

Laura.

responde

ya que no quiere el que aguarda

vivirse más desdichoso

lo que el engaño durara

Doña María.

digo

Don Pedro.

ten por Dios señora

no lo digas

Don Alonso.

dilo acaba

Don Pedro.

a los dos nos está bien

que esta respuesta nos salga

pues no hay tan fuerte veneno

entre diferencias tantas

como ver favorecido

al mismo que fue la causa

de la injuria y de los celos

y así en la duda que tarda

en la elección que suspende

nos da alivio y nos señala

este tiempo más de vida

por desahogo del alma

Hugo.

entendido

Don Alonso.

antes presumo

lo contrario. en la tardanza

de un costoso desengaño

más peligra quien más ama

y muchas veces sucede

que el rigor menos maltrata

en lo fuerte del efeto

que en el temor de la causa

y así para que no tengan

mis temores fuerzas tantas

que me maten del engaño

el desengaño lo haga

os deberé esta piedad

bellísima prima

Doña María.

extraña

resolución el se ofende

de mi duda. Sin pensarla

no está fácil la respuesta

lleve a costa de mis ansias

este paso de disgusto

que en voluntad tan esclava

como me vende, es el brío

mayor que hay de esperanza

Don Alonso.

queda decretado su ingenio

Doña María.

yo responderé

Hugo.

tu ama

ha de morir si es discreta

esta vez de preguntada

Don Alonso.

quien no saliere a la guerra

decir novedad extraña

merecerá más con vos

cuando el enemigo marcha

tan apriesa que los ecos

del estruendo de las armas

ofenden nuestros oídos

si es culpar nuestra tardanza

por ironía. advertid

que hasta ver el que señalan

por general esperamos

que a seguir la confianza

de nuestro valor el mundo

en desatadas escuadras

no enfrenará tanto aliento

Doña María.

así lo entiendo. mas valga

el suplicároslo yo

para quedaros

Don Pedro.

no hagas este agravio

a nuestro honor

que dirán si entre las damas

nos quedamos. cuando todos

con las banderas que arrastran

con el plomo que repiten

con la defensa que trazan

quieren levantar su nombre

en los hombros de la fama

Doña María.

pues el que fuere a la guerra

(¡ay Dios y quién le obligará!)

me cansa y me da disgusto

Don Alonso.

que esto pidas

vase

Don Pedro.

si eso mandas

esto te doy por respuesta

Don Alonso.

y yo también

Doña María.

oye para

Don Alonso.

que hay que parar si deseas

de mi señora un infamia

que empezar a proponerla

es sin duda desearla

de más que ya mi elección

viendo tus dudas se aparta

de ser simple mariposa

de ser ciega salamandra

que no es bien, no que en la esfera

de tus luces soberanas

donde se abrasan las mías

permita arder otras alas

que presto prima que presto

entre obligaciones tantas

sabes el paso al olvido

y el camino a la mudanza

quien creyera que a mis ojos

igualaras y igualaras

mas no lo diga la lengua

ya que el honor lo recata

que hay cosas en la opinión

de calidad tan extraña

que referidas ofenden

y no referidas matan

Doña María.

porque no pienses que olvido

de aquellas finezas nada

y por responderte quiero

que me escuches. oye aguarda

Pang. 5

Doña María.

y vosotros desviaos

Hugo.

pues las hiedras abrazan

amorosas travesuras

quieren.

Vanse.

Laura.

Obedecer y callar.

Doña María.

Acuérdome que al pie de esa ribera

donde se entra a vestir la primavera

de un prado que florido abril parece

por gozar el verano que le ofrece

y salpicado de una fuente fría

diferentes licores cada día

derrama. Pues el curso que desata

resplandor le hace, cintas y de plata,

juntando al donativo que reparte

perlas que engasta, aljófar que ensarte,

a quien Flora gustosa de ponerlas

como están tan válidas y las perlas

cuando a prenderse con aliño llega

al espejo común de nuestra vega,

al Betis que le sirva se recata

la flor, que entonces de brillar trata

el cristal de aljófar por más llano

melindre del aseo cortesano,

acuérdome que estaba mal despierta

de un sueño que me tuvo tan por muerta

que al volverme a cobrar tan temía

que al aliento la vida le mentía,

cuando llegaste, a Dios bien informado,

decir quiero si estaba descuidado

a tiempo que al librarme del agüero

nada pude mirar, nada primero,

y fue muy buena suerte amante y firme

hallarte cerca para no morirme,

porque pude cobrar con tu venida

aquella parte que perdí de vida;

sino es que en el extremo que me viste

la que de mí tenías me volviste

por aquel rato, pues confieso amante

te la volví a entregar tan al instante

que, dejando el estilo lisonjero,

no te sabré decir cuál fue primero.

Yo sola, tú galán, como discreto,

la ocasión fuerte, fácil el respeto,

el amor mucho y el sitio mudo,

tú amante y yo obligada, no lo dudo,

lo demás ya se dice, aunque en mi agravio

no pasó tu licencia, no, del labio,

y esto, como mi esposo, en dicha mucha

barajando el desdén y entre la lucha

batallando el favor, que aunque te adoro

no permitió más treguas mi decoro.

Y aun estas sabe el cielo que lo siento,

mas no pude enfrenar tu atrevimiento,

esto pasaba, ¡ay primo!, y del estruendo

de un algazara oí batir, huyendo.

Pang. 6

Doña María.

Dos hombres que a caballo prevenían,

que dé escarmiento a todos los que oían,

de un toro que, engañados de su brío,

pensaron encerrar, perdiendo el mío;

tan sin alma quedé como primero,

juzgando ya verdad lo que fue agüero,

y te prometo que de buen partido

me volviera a negar a lo vivido,

cuando en lo fiero, horrible, en lo sangriento,

vi que el bruto, avisando el escarmiento,

terciando el cuello, ya la cerviz junta,

amenazando de una y otra punta,

con la furiosa furia del amago,

una herida, una muerte, un estrago,

tan veloz que el remedio fue dudallo,

porque no dejó tiempo de buscallo;

cuando tú que, valiente a resistillo

(¡qué bizarro, gustando estoy de oíllo!),

saliste (gran empeño, no lo dudo),

sirviendo en mi defensa allí de escudo,

porque intrépido logre en tu osadía

el despojo mayor de su valentía.

Mas quiso el cielo, ¡ay Dios!, que reportado,

desterrando el indicio de turbado,

de suerte le tiraste (acción lucida)

que fue tu acero término a su vida,

penetrando tan fuertes sus entrañas

que borraste el blasón de sus hazañas,

duplicando por lazo a mi deseo

con nueva obligación este trofeo,

para que eternizada en mi memoria

consagre a tal fineza de la historia

un sentimiento fiel, agradecido.

Mira si nada en lo pasado olvido.

Que es olvidar para sacar del pecho,

sin mentir, la impresión que en él has hecho,

es menester que huyendo las edades,

por cien siglos las eternidades,

y entonces (previniéndolo futuro)

lo inmortal no lo juzgo por seguro,

porque es fénix mi amor, y satisface

a un término que muere, de lo que nace.

Pues si es tanto mi amor como porfías,

sin poderte tener finezas mías,

en salir a buscar al enemigo;

si al eco solo, severo, del castigo

se estremecen del riesgo mal seguros

los homenajes fuertes de los muros,

¿será bien cuando teme fiero asalto

la ciudad, que pasando tú por alto

deudo, amistad, amor, obligaciones,

me dejes sola entre las confusiones

de una plebe rendida y temerosa?

¿Será bien que tropiecen en tu esposa

sin tener la defensa de tu lado,

y entre el demás despojo arrebatado?

Pang. 7

Doña María.

arrastrando, si vida me concedes,

me lleve el enemigo donde quede

o muera en la libertad de mi albedrío.

no primo, no señor, no dueño mío,

En la ciudad también queda cumpliendo

Con tu honor, aprestando, previniendo

su defensa, y no excusas la refriega

que el enemigo que marchando llega

tomarla a sangre y fuego determina;

entonces la defensa más vecina

sal, destruye, pelea.

esa campaña fiel teatro sea

de tus hechos. admírelos el mundo,

y tu valor en todo sin segundo

tanta sangre dé al campo que se dude

cuando su verde en rojo color mude

si es lago de carmín, mirando ardientes

diluvios de coral son sus corrientes.

mas ahora mi bien, ahora mi primo,

Con que sea satisfecho tu osado ánimo

te tienes de quedar asegurado

que nada te deseo más que honrado

y que no soy tan necia que pidiera

nada que a tu opinión mal le estuviera.

o resuélvete, a no ofenderme, y darme

este gusto, o a no verme más ni hablarme,

Don Alonso.

pedir un imposible, rebeldía,

mas me parece tema que fineza,

si no quieres probar como he pensado

si tengo más de amante que de honrado.

y de las mías dudo escrupuloso

que mejor soy honrado para esposo

además que no has dejado satisfecho

del veneno que dieron a mi pecho

mis ojos, si verdad es lo que vieron

que en mi misma atención mentir quisieron

y en mis muchos agravios repetidos

duda quedo también a los oídos;

porque hay cosas que vistas y escuchadas

tienen fuerza mayor para dudadas,

y de estas son las que desengañado

ha llegado a tocarlas mi cuidado

y a examinar, con sinrazón primera.

mas no te digo nada, voyme.

Doña María.

espera, y primero que apliques a tus dudas

recelos necios, no sospechas mudas,

me escucha. si presumes ofendido

que otro señor te conduce mi sentido

antes que a ser grosero en el indicio,

antes que fijas tan liviano juicio,

me deja, no me veas ni me trates,

que es mi honor (mas dejando disparates)

si es tu queja no haberse declarado

desde hoy o por tuyo o mi cuidado.

Pang. 8

Doña María.

bien sabes para ti que repetía

dos acentos contrarios la voz mía

uno que en este pecho se quedaba

y otro que mal seguro os informaba

y si juzgaste igual en la apariencia

mi afecto sin usar la diferencia

si lo apunté neutral (que no lo entiendo)

hacia el alma me estaba desmintiendo

es verdad que si huye escrupuloso

todo indicio mi bien de receloso

que no es fuerte sin razón según condeno

que labró tu memoria este veneno

siendo artífice tú de tus tormentos

con valer, ah señor, tus sentimientos

alza los ojos de suspenso y triste

que en el suelo mi amor nada perdiste

Don Alonso.

bien dices fiel disculpas mi recelo

que lo que yo perdí no es en el suelo

pues siendo cielo tú, desvanecido

en tu cielo perdí cuanto he perdido

mi dicha no es capaz de más esfera

y así la vista inclino a tu esfera

donde a pesar de tantos escarmientos

entierre mis profanos pensamientos

pues atrevidos bien que deslumbrados

las alas les fié de mis cuidados

qué desigual horror qué desatino

seguir contra el rigor de mi destino

nada que al bien me empeñe cuando hallo

que acabar de perdello es comenzallo

la luz de desengaño tan atento

dejó tan sin valor mi atrevimiento

que sin saber usar de mi albedrío

ni para alcanzar glorias tengo brío

tu disculpa sin duda es cosa clara

para menos amor sé que bastara

mas el mío es tan grande (estos desvelos)

que no le satisfacen sombras leves

yo me voy a morir fiera te dejo

más de mí que del moro mi enemigo

Doña María.

resuelto estás

Don Alonso.

sin duda

Doña María.

adiós

Don Alonso.

advierte

mi homicida

Doña María.

no vas

Don Alonso.

para la muerte

nunca se llega tarde

Doña María.

salte engañado

que si te tiene el hado por dichoso

no la hallarás

Don Alonso.

buscarla te prometo

Doña María.

la elección será tuya

Pang. 9

Don Alonso.

En el aprieto

de tan bien conocido desengaño,

gracias te debo muchas.

Doña María.

Es engaño.

Don Alonso.

No despides mi afecto.

Doña María.

Te recelas.

Como con las ternezas más te hielas,

el propio sentimiento en mis verdades,

más en vano el disgusto persuades.

Pues si quieres saber que no es fingido,

vuelve a pasar en ti lo referido,

que quien lo atiende esta razón por mía,

una honrada mujer a la voz fía

el sentimiento menos importante,

lo graba en bronce, esculpe en diamante,

sin que el tiempo destruya

aquella parte que confiesa suya.

Don Alonso.

Corona ya mis sienes, inclinadas

de tu chapín.

Doña María.

Lisonjas excusadas

son en tanta amistad.

Don Alonso.

Ay, prima mía,

qué mal rato me diste ya.

Doña María.

Desvía,

que atravesar la puerta un hombre veo.

Don Alonso.

Rémora fue infeliz de mi deseo;

mas por carácter en el alma imprimo

este arraigo de nieve.

Sale Don Álvaro, su hermano.

Doña María.

Aguarda, primo,

que a toda priesa hacia nosotros llega

calzando plumas.

Don Álvaro.

Poco te sosiega

cuando te buscan para acción tan grave.

Don Alonso.

Pues, quien ignora, nada sabe.

¿Qué causa tu inquietud?

Don Álvaro.

Aunque has faltado

en la ciudad, como tan gran soldado

su general, la patria te ha elegido;

que el mérito jamás vive escondido.

Gran favor, honra suya, sal y vea

cuánto en servirla tu atención se emplea;

que, en diferentes tropas convocado,

todo el lugar te busca aficionado.

Vanse.

Don Alonso.

Vamos, pues, a cumplir con nuestro oficio.

Mi dueño, adiós.

Vase.

Doña María.

Adiós. Perdiendo el juicio

de sentimiento quedo,

que bien pronosticó el prevenido miedo

este ya, aunque de honor, fiero accidente.

Ya comienza a sentir el alma ausente.

Salen Don Pedro Cabrera, Don Lope de Angulo, Don Luis de la Cerda y otros.

Pang. 10

Don Lope.

notable demostración.

Don Pedro.

don Alonso es gran soldado,

y la ciudad le ha mirado

bien.

Don Luis.

en remuneración

de tus servicios, podía,

pues te hallaste allí presente,

darte este honor, cuando ausentes

sin pretenderlo venía

don Alonso, y pareciendo

que gobernar no gustaba,

Don Pedro.

es, don Luis, agrava

la justicia, conociendo

que lo merece mejor;

pues no hay nadie para un cargo

como aquel que hace descargo

dél con prudencia y valor.

Don Lope.

cualquiera lo merecía

también.

Don Pedro.

bien está;

no debemos hablar ya

sino con más cortesía

del que es nuestro general

por todos, y principalmente

por ausente; que a un ausente

si le ofenden, no es igual

el duelo, y es bien se entienda

esta ley por santa y fiel;

pues como no hablan con él

no puede saber quién le ofenda;

y quien es varón, no duda

ni vicaria, antes mengua

querer que ofenda la lengua

a quien por fuerza está mudo;

y agradecido al sentimiento

de haberos sentido así,

os suplico desde aquí

hagáis todos juramento

de obedecerle leales,

como de todos lo espero,

que yo lo juro el primero.

Todos.

y todos.

Don Pedro.

deudos tales,

quien se puede prometer

teme no honra, y favores menos,

de sus ocultos venenos

antes los quiero ver,

no por ser competidor

con caudal, nobleza y brío

don Alonso. Si en premio

le he de negar el valor,

cumplir conmigo podrá

tengo. La elección se allana,

no ha de ser pasión villana

la competencia en los dos,

que lo demás es bajeza

que no la apruebo ni sigo,

y hablar bien del enemigo

nuevo modo de nobleza.

Salen don Alonso, don Álvaro, y Hugo.

Don Alonso.

Caballeros, advertido

de tan singular favor,

a todos debo el honor

y a todos los brazos pido.

hoy, ilustre Cabrera y digno

de lo que yo no merezco,

don Luis, don Lope, yo ofrezco

rendiros. Don Juan, sobrino,

todos hallaréis en mí

compañero hasta que muera,

que aventure por cualquiera

la vida.

Hugo.

decirlo así

bien puede el que es lisonjero,

mientras no topa embarazo;

mas en llegándose el plazo,

por crudo que fuera agüero,

la vida, no hagáis textos,

y razones son comedidas,

que no hay otras muchas vidas,

y hay otros muchos amigos.

Don Pedro.

todos obedientes ya

nos tienes.

Don Lope.

tu gusto es justo.

Don Luis.

no hay ya más ley que tu gusto.

Don Alonso.

el de serviros será.

vamos a ver qué soldados

pueden salir esta tarde

a pasar muestra en alarde,

diestros y disciplinados,

y a repartir las bengalas

para que los capitanes

en bizarros galanes

desplieguen al viento galas,

enristrando esas primeras,

y dando injuria a las flores

la variedad de colores

de plumas y de banderas.

Todos.

vamos.

Hugo.

vamos, bien por Dios,

obedeciendo a don de botas,

al escupir las pelotas,

me lo dirán más de dos.

Vanse.

Sale doña Elvira, hermana de don Alonso, y doña María con manto y Laura.

Doña Elvira.

ahora no dejes el manto.

Doña María.

no;

si he de volverle a tomar

luego para ver pasar

los soldados, pienso yo

que ahorro esa diligencia.

Doña Elvira.

desde un balcón bien podías,

sin embozos, bizarrías

ostentar a la competencia

con el sol. reparen, que ar...

Doña María.

y con mil soles que daré

siempre que tú a lazos de

si bien me quiero embozar,

y he de juzgarte que no

dejases es gran cordura.

Pang. 11

Doña Elvira.

primero que tu hermosura

me borre, borrarme yo

antes juzgas confiada

de tu belleza y lo aciertas

mas que raras descubiertas

sabrás lucir embozada

sino es que en la recompensa

de ver tener desembozos

tantas almas, a tus ojos

previenes esa defensa

Doña María.

tus lisonjas oro engaste

merecen, en los discretos

(tocan)

Laura.

envaines ese concepto

serafines baste, baste

metáforas es este clarín

y esta caja que señala

los aplausos a la gala

como a los cisnes el fin

que bien suena a los oídos

usurpan su dulce acento

y rémora es del pensamiento

sirenas de los sentidos

Doña Elvira.

que bien ha de parecer

con bastón prima mi hermano

Doña María.

todo hipérbole es enano

y así con enmudecer

haga gran admiración

se viene quedando atrás

el silencio dice más

en esto; que la razón

yo no valgo por testigo

pues ya al fin como mi esposo

cuando no lo fuera valeroso

lo juzgara en todo

(tocan)

Doña Elvira.

digo

que excluyendo el ser las dos

partes hablando mi deseo

dudo prima que haya puesto

en ninguno tantas Dios

Sale Hu.

(tocan)

Laura.

ya más cerca van sonando

este militar estruendo

si quieres mirar luciendo

señora como admirando

al general mi señor

y llega, y trae de su parte

las bizarrías de Marte

como las flechas de amor

Doña Elvira.

subamos a ese balcón

que sale al patio y veremos

entrar a todos y oiremos

lo que tratan, en razón

del estado de la guerra

vanse las dos

Doña María.

vamos. notable inclemencia

la del rey, ni en la inocencia

defenderá nuestra tierra

Laura.

y tú no piensas dejar

viudas veinte o cuarenta

moras.

Hugo.

que eres dar pimienta

sobre algún rollo o hinchar

un capón y esto no es llano

que tal vez al divisillo

suele volverse un cuchillo

y rebañar una mano

pues si un manido capón

tiene tan inconveniente

el matar dos veces veinte

entre aquella colación

que reparten, te parece

tan fácil a su registro

no lo hiciera a su ministro

de un necio.

Laura.

bien lo encarece

tu sazón

Hugo.

di no lo fundo

en razón, reconocerlos

nace en mi opinión son ellos

solo las parcas del mundo

hay peste como un menguado

simple fondo en presumido

tinto en tonto y desvalido

no solo más desviado

de toda buena razón

(tocan)

Laura.

y llegan, en ayudarte

yo fuera amigo a la parte

mas lo impide la estación

Hugo.

y redimió sus necedades

Laura.

que dirías en su mengua

si no te fuera a la lengua

como a la mano,

vanse

[salen marchando en orden los más capitanes que pudieren, bizarramente vestidos y el general por un palenque lleguen a la tabla donde estará puesto un dosel y bajo de él una silla y a los lados las que fueren menester siéntense]

Hugo.

verdades

D. A.

Córdoba mi amable patria

ilustres nobles plebeyos

con todos hablo escuchadme

que a saber servir deseo

ya que honrándome aunque indigno

me dais el lugar primero

en las militares leyes

como caudillo comienzo

El rey don Pedro a quien guarde

con tantos triunfos el cielo

que del Betis a los Alpes

posea todo el imperio

nuestro señor natural

a quien por activo y recto

le llaman en todo el orbe

no sin causa, justiciero

informado de la envidia

creyó amigos que mis deudos

y yo contra su decoro

profanando su respeto

murmuramos sus acciones

culpando de los primeros

a don Gonzalo Fernández

de Córdoba, y admitiendo

primos hermanos los dos

y como en el parentesco

unido siempre ha de unirle

Pang. 12

Todos.

y estando nuestros aceros

tan manchados en la sangre

de los agarenos pechos

que de bando una sospecha

de su rey, que según pienso

los volviera colorados

la vergüenza de temerlo

quiso el rey lograr su enojo

y fiándole este secreto

al maestre de calatrava

hiciese los cargos. Creo

que cumpliendo con su oficio

no abriga su pensamiento

donde tropezar pudiese

un escrúpulo pequeño

indignado el rey de que

conociendo su ardimiento

no abrasase nuestras casas

y cortase nuestros cuellos

que siempre de todo amigos

imprime algún odio el miedo

del escarmiento se borra

sin valer de manos medios

creyose el rey (grave desdicha)

que tantos leales pechos

se murmuraban ingratos

o aplaudían lisonjeros

y por vengar este indicio

tanto se ofende sangriento

que con el rey de granada

va coronando sus yerros

ya embarazando escuadrones

marcha a Córdoba tan presto

que avisan las atalayas

con mudas lenguas de fuego

tan apriesa que repiten

en sus indicios violentos

como cometas prodigios

admirando y suspendiendo

la desdicha esta vecina

el valor destruya el miedo

probar a vencer es honra

y rendirse infames no es premio

si como dueño cristiano

quisiere el rey, le daremos

los hijos y las haciendas

sin reservar mi aliento

de nuestras vidas. que todo

es suyo, mas si severo

piensa acompañar el moro

y siguiendo el mismo intento

que el enemigo nos rinda

que al infiel nos entreguemos

primero en Etnas distintos

hechos ceniza seremos

beber humo de esta esfera

mucho asombro, raro ejemplo

que al vil suplicio entregados

llegue el torpe sarraceno

a examinar en nosotros

la injuria de un tormento

donde hoy tantos caballeros

que numerándolos hoy

pasaban de setecientos

a disponer la defensa

pues aunque el número es menos

la razón va con nosotros

los cuarteles daros quiero

el de la puente el duque

a mi primo. y a don pedro

de cabrera, a don Guzmán

la torre, el campillo luego

doy a don Juan de castilla

sus torres y alcázar viejo

cuiden don Juan de la cerda

don lope de Angulo, y ellos

elijan doscientos hombres

los mas mozos y mas diestros

quédese en san Nicolás

de la Ajerquía don Diego

de argote, y el cuerpo de armas

en la catedral entiendo

estará mejor, quedando

a guarnecer este puesto

conmigo seis capitanes

sean don Luis de Bañuelos

un Manrique y un Angulo

y quede también con estos

don Juan de aguayo y mi hermano

con don Luis ponce y el resto

de los demás por el orden

que los fuere repartiendo

mi sargento mayor queden

y doy por orden en medio

de disponer la defensa

y de atropellar el riesgo

que si se acercare el rey

sin el moro entreguéis luego

la ciudad. aunque peligra

nuestra inocencia advirtiendo

que es mejor como leales

padecer en este empeño

una muerte anticipada

que un alevoso desprecio

que os parece lo que digo

Don Pedro.

que todos obedeciendo

lo admiramos.

Don Alonso.

Siendo tu

nuestro general no hay riesgo

Don Luis.

Con tanto caudillo todo

será fácil

Don Lope.

Si tenemos

tu protección tema el mundo

Don Álvaro.

Comienza a marchar venciendo

Don Pedro.

Camina primo. Camina

sale un muy apriesa un caballero deja la posta.

Don Alonso.

quien es

Uno.

el de loaisa que tan presto

llega como mi razón

sale don p. muñiz de godoy

Don Pedro.

Señores,

Todos.

amigo

Pang. 13

D. P. g.

Llego a serviros, me allana

en hornazos y defensas

su fortaleza y ruinas;

pienso que han de ser seiscientos

infantes, no más, que allá

no son menester, supuesto

que nos busca el enemigo

por otra parte; no tengo

más que ofrecer con la vida.

D. A.

Godoy famoso, no temo

ya el rigor de la fortuna,

el socorro es tan a tiempo

como se pudo esperar

de tal soldado.

D. P. g.

No puedo

faltar a la amada patria.

D. Garc.

Esta acción deja suspenso

el veneno de la envidia.

Todos.

Es como vuestra fama.

D. Alb.

No tengo

que ponderar, que soy parte.

D. Iñi.

Todos diremos lo mismo.

D. P. g.

Honradme, todos señores;

¿es verdad que el rey don Pedro

ofrece al rey de Granada

porque rinda a sangre y fuego

esta ciudad, su homenaje?

D. A.

No tiene duda, es tan cierto

que llegaron ayer tarde

abrasando y destruyendo

las mieses de cabo el río,

y esta noche harán lo mismo

en lo vecino.

D. P. g.

Si el rey llega a ser nuestro enemigo,

luego sacrificalle las vidas.

D. A.

Así lo tengo dispuesto.

Acotación tachada: Gritos y ruido [...] y se retiran a una y otra parte

Nu.

Yo creo

que la sed fiera que tiene

por apacible alimento,

troncar cabezas, dejando

sin espirar los cuerpos;

y el pisar nuevas calles

por tan benditos que pienso

que han de correr sangre de más,

V. M. como ya tiene propuesto.

D. A.

Vamos, guarnecer el muro

hoy importa, caballeros.

D. P. g.

Todos cuantos van en él

con bastantes piezas, vemos

lo que duran a las de avance.

Nu.

Menos yo, que me prometo

muy buen rato silbando

en las delicias del muro.

Pang. 14

Apertura materialmente en blanco.

Pang. 15

Apertura materialmente en blanco.

Pang. 16

Apertura materialmente en blanco.

Pang. 17

Apertura materialmente en blanco.

Pang. 18

Apertura materialmente en blanco.

Pang. 19

Apertura materialmente en blanco.

Pang. 20

Apertura materialmente en blanco.

Jornada segunda

Pang. 21

Los que hablan El Rey don Pedro Alimuley, Rey de Granada don Alonso de Montemayor don Pedro Cabrera don Gonzalo de Córdoba Lope de Angulo Fajardo, lacayo Lázaro, criado don Juan de Castilla don Juan de la Cerda don Pedro Núñez de Godoy don Diego de Argote doña María, dama doña Elvira doña Aldonza de Haro don Ay. caud. de Guzmán Personas que en la primera se ponen en esta Salen marchando el Rey don Pedro y Alimuley, soldados moros, y sol- dados cristianos

Ali.

Dos leguas desde esta venta

tiene vuestra majestad

a Córdoba.

Rey d. P.

Sí, marchad,

que mi cólera revienta

porque lleguemos a ver

de esa ruina el lugar.

Ali.

Ya gustaré de ver llegar

al desataros en vencer;

si te sigue Alimuley,

¿qué imperio puede haber fuerte?

¡Intenta vencer la muerte!

Pang. 22

venciendo la humanidad

contra sus propios fueros,

en asombro los despliega

que nada al siglo le niega

de monstruos tantos agüeros.

Comenzad ya la acción,

bien tu valor propuesto

pues se conquista hoy un mundo,

no pare la prevención

chusma mal guarnecida

una ciudad desairada

de sus soldados guardada

sin poder ser defendida.

Gran vergüenza es para Alá,

para los dos, yo ruego,

la mengua en rendir que luego

por hazaña vencerá.

Don Pedro.

Su ingratitud no merece

guardar estilo a las leyes.

Alí.

Para empeño de dos reyes

poca facción me parece;

yo basto cuando en su ayuda

baje al mundo.

Don Pedro.

Esta viuda,

a quien se abandona a sí,

no pone el pecho en duda,

bien se acobardará así;

Alí.

Bien, pues si valor lo pasa

Don Pedro.

Asimismo en su casa

y rinde por mujer, Alí;

poner en duda no quiero

la razón de mi castigo,

que estos andaluces, amigo,

rayo con alma de acero,

y en Córdoba los cercados

han menester fuerzas dobles,

pues serán los dos mil nobles,

si tienen tres mil soldados;

yo conozco su ardimiento,

yo sé muy bien su valor.

Alí.

Bien haces de darle honor

por dispertar mi aliento;

marche el campo, que ya voy

con más gusto a la victoria,

a eternizar mi memoria

en los andaluces hoy.

Un correo.

Sale un paje de camino.

Paje.

Licencia pido de hablarte,

don Pedro Cabrera.

Don Pedro.

Llegue,

que ninguno se le niegue.

Paje.

Señor mío, besa tus pies

tu patria Andalucía,

Don Pedro.

Tened, que aunque yo sufriera

adónde he de acabar, a

entrar en Córdoba

viniese.

Paje.

Y a los pies

de mi rey, y señor, postrado,

sin exención en el modo,

de su parte y de la mía,

la confusión juzgo muda.

Don Pedro.

A todas alabanzas

respeten, y así lo están.

Danle un pliego.

Don Pedro.

Divino monarca, escucha,

y nobilísimo pecho a quien se debe

eterno aplauso, no alabanza breve,

portento resumido

del clima castellano con indulto

al andaluz ribera,

abrevia su esplendor en una esfera,

pues aclamas su dueño,

pues asombro a la vista no pequeño

obras dando aciertos,

que al amor y a lealtad bien descubiertos

tantos los servicios

que serán nuncios de tus beneficios;

escucha en mis razones

relatadas por los dos corazones

de mi patria querida, ciento a ciento,

en el que en mí termina último acento.

Pang. 23

Corona, gran señor, tan obediente,

como leal, sujeta al accidente

del tiempo, desea

que el teatro del mundo siempre vea

en los presentes siglos y futuros

en servirte constantes y seguros

a sus leales hijos

y así con fiestas, pompas, regocijos

esperando se queda.

Y porque en ningún tiempo decir pueda

la invidia que fue miedo

de su parte a los moros le concedo

una campal batalla

y tu valor Augusto que se halla

acompañando al moro

sin faltar al decoro

de la facción española que ya prevengo

pues dice siempre con quien vengo vengo

quede al neutral suceso de esta hazaña

por árbitro y juez de la campaña

y si llega porfiado

deseando estar encomendado

a nosotros los cuellos

por todos y por mí vengo a ofrecellos

sin que nadie lo impida

que al gusto de su rey perder la vida

será feliz empleo.

Mas esto (sí) ha de ser como deseo,

en daros como dueño tan cristiano

desterrando el desear a un pagano,

que el rendirse a un infiel será bajeza,

contra su autoridad y su nobleza

y dirá el enemigo

después de haber logrado su castigo

que él nos venció, no rey, no un demonio

desvanezca el orgullo por testimonio

que primero, si tú no te reduces

de cuerpos andaluces

general descanso será el llano

de toda esta campaña, a el océano

y va a rendir a Betis

entre el demás tributo que da a Tetis

raudales puros de la sangre nuestra

de esa apacible playa que se muestra

contra horrores del tiempo guarnecida

de estaciones de abril, compadecida

de cadáveres blancos será nido

que embaracen el paso al repetido

estrago de la guerra,

y al común espanto de la tierra.

Pang. 24

En bocas de oradores

tributen penas, y amenacen flores,

no ha de poder señor la ynvidia tanto

que introdusga al dolor disponga el llanto

por causa tan ligera

que fue el origen de su accion primera

un triste achaque de un ymbidioso

por sembrar veneno en el reposo

Vuelve los ojos pues. buelve los ojos

a los triunfos, Victorias, y despojos

que estendiendo tu Augusta monarquia

puso a tus pies la ylustre patria mia

pues como a de borrar esta memoria

contra tantos estremos en su gloria

Un escrupulo solo en tu seruicio

sin ser amago ni pasar de yndicio

quando as de seguir tu hermano su vida

Mira a parte en castilla el Rey te oluida

Ya a bozes pregona

Ynmortal obediencia a tu Corona,

quando a tantos soldados

tan luzidos, de valor armados

a dado otro lugar, en alicante

a pesar de la muerte el rrio delante

pues resuelto de nuevo

Tantos progresos apruevo,

que el Rey aragones veia atento

a la furia bizarra de su aliento

que los temio prodigios admirando

su valor, inbencible quando, quando,

nos siguieron leales

tus banderas reales

Oyganlo los franceses

que al derecho comun rendir pabeses

Con muertes rrepetia

nuevo ymperio dando a andaluzia

quando en seguir tus leyes que benera

no fue no, la primera

Cordoua gran señor, siempre siguiendo

apoyando, estimando, defendiendo

lo que tu proponias

posibles rebeldias

de tu memoria, quando te a seruido

de su parte Señor umilde pido

de fiel amor. esto suplica y rruega

mi ciudad, y a tus pies Rendida llega

Pang. 25

tan grande es que se admire

quanto exhalando fuego mato, y spire

su gente codiciosa

diles por mi que solo a mi me agrada

sembrar de palpitantes coraçones

sus calles entre tristes confusiones

de funebres sucesos

batiendo a su pesar esposas

braços, piernas, cabeças, manos, ojos

esto gusto esto busco y esto quiero

bete

D. p.

siempre severo

señor

Rey.

bete, camina

del presagio seras de su rruina

las desberguenças ofenden mis oydos

basallos a su rrey piden partidos

D. p.

tu yndignaçion perdone Dios te guarde

vase

Rey.

en cordova me alojo aquesta tarde

departo el campo

Dentro.

pase la palabra

Rey.

vn mensagero mi ardimiento labra

vase

Salen D. Alonso teniendo a laura y con ellos huron

Al.

no adbiertes que queriendo ver

en que las oras rreparte

Laura, vna banda que embiarte

borrando erratas de ayer

y en ti tan del alma esta

que en ella a cifrar queria

su nombre, y siendo maria

tres beces començo en A

quien abra que aquello crea

dixo, y luego, mas parece

que la atencion siempre ofrece

lo que mas tiene en la ydea

y como inprimio en

su primero mobimiento

todo el nonbre violento

casi le empeço al rreves

mas quiso faboreçelle

en el alma

D. A.

ninguno Laura es mas tuyo

en oro que a de ponelle

lograr ofreçelle quiero

sin descuido, y darte a ti

hu.

se apreçia, va por mi

D. A.

los braços

hu.

lindo dinero

D. A.

con un bolsillo

hu.

A desmayo

perdone laura y rreciba

en ora a la negatiba

sea uisto tan gran soslayo

mejor era a vn perrito

arrimado o sin embaraço

toma un bolsillo y mis braços

que mis braços y un bolsillo

mesclas desir el gasto

cruel anubion lleuo

apenas con el bolsillo

del rrelanpago del susto

por que dais, es de llanto

por auiso, nunca tarde

que mejor querran dexarse

saue y no toma, la mitad

D. A.

basta mas labor en tanto

que laura ajusta medaya

por que no te engañen oy

encaxa

hu.

o dinero santo

quien os duda que agradescido

a mi buena diligençia

en tres pays, estaras

açiendo con tigo quenta

de quanto puedes librarme

andate llega llega

quien he a my, o qualquiera

Pang. 26

se rreciue

La.

linda arenga

quien esta pensando

hu.

ya lo se bella Laureta

La.

mas que no mires huron

hu.

mas que si mira mi seta

La.

pues que pienso

hu.

en el bolsillo

que es un fuerte yman que lleua

con biolencia el pensamiento

a çerte.

La.

quien se lo niega +

hu.

pues por profeta merezco

La.

que mereces por profeta

hu.

qualque rracion

La.

barajo

que lleuarlas uer resuelta

y querras ganar asolo

para las ansias, entras

chancas con migo lagarto

hu.

yo çancas (bade otra pieca)

si en tu fruicion bestidura

La.

en bano amigo me tienta

pues si la uerdad confiesso

pienso que estas a çien leguas

de entrar en la tentacion

hu.

que bien te ablas si ubiera

menester meter con sexos

La.

en desear a las biejas

den las feas den las tintas

y en no gloriarnos a çin quenta

bra muger pido y tome

hu.

abernuncio

La.

soy yo necia

traygo algun d. de plata

soy caluart en gola rreços

en the morçillas y rrudas

pues por que digame y ntenta

esta farsa

hu.

no es afafa

quando una muger se entrega

a dar auzel maridaje

antes pesille esta neça

que se deue agradecer

y caminar a las treynta

para no obuen carton

La.

poca flor, y sabe eche treta

que soy de bronze, que es burge

de diamantes dura negra

que es dima de un del mundo

hu.

o que bin dois quien pudiera

decir que eras y mas dura

La.

mas dura

hu.

si ques falta

una suegra en parangon

de lo que mi lengua dexa

por algun grave rrespeto

di di que rreciua en quenta

de mis pecados y pase

La.

huron quien calla consienta

hu.

Laura quien abla parece

La.

en tu pensamiento llego

y nunca no odies discurto

tu amo.

hu.

que al fin me dexas

si quiera sin d. de rudo

La.

di d. Conçagueles defexa

ter a se de ciertas Armas

hu.

si te rregistes adbierta

que se me ba con buen ayre

dexandome en los capenas

sin dinero y sin Amor

La.

siendo quien se lo niega

+ adios açumbre de biñas

hu.

a dios çancuda sin ellas

La.

A mas ber, y pa con baruo

hu.

a mas ber Made mas ha

vase Lau.

Salen d. Alons. como suspenso

hu.

que a de brujula

d. A.

empeñe

tirana al alma

hu.

pregunto

dio el cascaron mas punto

que el tiempo

d. A.

yo lo dire

desde el rretiro mire

de rapida el enamorado

el mas apaçible agrado

el manantial que abentura

descanso de mas seguro

desden, menos cuidado

libertad en su lauzura

(o quien pintar las pusiera)

amagos de primavera

goca el aplauso de flor

pedaco de abril mexor

y ale inberne falsedad

en bodas de ruis señor

tan bello, que a su fauor

y a cense flor, animara

a desatarse aquel jardin

en este engaño de flecha

si yansportar el prado

el firmamento hallado

de los rrumbos de su aurora

corresponde al aura

bordon, las mudas sirenas

de vn oyo a otro ameno apenas

sin dar en a copla estan fetas

sies cometas y laueles

oitona las marauillas

a shosson lilenemigos

amenaca Su rigor

si tal enemistad flor

adornar excelsidyo

el Ciel hermoso que no

Pang. 27

por almas de mi memoria

aflamaran esta mi gloria

mas se empeña mi recelo

si asegurandola dudo

no comience la vitoria

hu.

ay mas detencion?

d. A.

no

que deslucirla no quiero

hu.

todo lo mida un azero

tengo asida de su yro

nunca lisonjas atiendo

mucho las de mi elado

aquesallos.

d. A.

engolfado

en lo hermoso me perdi

y salgo a buscarme a mi

hu.

no merece ser allado

quien lo fia tan poco

d. A

estimo

siempre su beldad conpuesta

hu.

Matale

Sale doña Maria picada vna mano en un lienzo con sangre

d. Ma.

y a me muerta

mucha sangre e uertido primo

d. A.

carater del alma impreso

la vena que de ambas y beue

mas fuerte rremedio deue

a tanta causa dolor

la mano prima es mejor

mejor detendra la nieue

d. Ma.

no la quiero detenida

corra señor corra a priesa

mi sangre si asi confiesa

que eres dueño de la erida

con vna accion tan luzida

como confesar te dueño

en tan agradable empeño

pierde el dolor lo terrible

haciendose lo espacible

todo peligro pequeño

d. A.

empeñas a tu belleza

tan bizarra, en mi muger

pues que puedo rresponder

ya que parezca fineza

como si duda no tubieza

sea el silencio en mi ardor

pues aunque puedo en mi amor

dezir mucho no lo intento

por dejar al sentimiento

que se eceda en el fauor

castiga a desleal

que despeñados a correr

engaños y error si del

haze pasar al cristal

de tu mano, y de igual

con mas sinrrazon me ofende

pues siempre al acusar abiendo

mas dolor. y para mi

es rremora haberte vi-

-sto que el auiso me suspende

d. Ma.

fiel sentir y el ponderar

destruy en modo finxir

no ay para tanto sentir

fineza que abenturar

lleguese a abracallo

mas ay, que enpieza encaxar

bien tanto, no te defiendas

mis ansias, no cuando atiendas

que al repetido aplauso

que as desasir de mis brazos

a buscar los que te ofendan

en uer si en pena tanta

llegue la muerte veloz

apenas puede la voz

despedilla a la garganta

diras que como adelanta

mi afecto lo que benera

mas mi amor rrespondera

que quien Ama, mal seguro

mas alla de lo futuro

preuiene lo que sera

llora

d. A.

lagrimas no desuanece

el sentimiento villano

que es conzeder a lo umano

lo que de ti no merece

lastima fuerte

ni es mucho si se te ofrece

al prado de tus mexillas

pues ni el sol puede sufrillas =

girasolian de serlas

por el rastro de las perlas

apenas se descubrillas

no anticipes el aguero

que el rriesgo esta desuiado

ni el enemigo allegado

ni el peligro es tan seuero

ni me bencen y asi, ni muero

ni se avilta quien rrinde a

la suerte, o que determina

ni el asonbro escandaliza

ni estos muros son ceniza

ni este lugar es rruyna

Lleguen vfanos del escuadrón

del moro llegue terrible

que para mas inuencible

tiene fuerzas la rrazon

y primero que en la accion

goze el trofeo invmano

tantos honrara mi mano

que sean para su brio

breue sepulcro el cerro

con obelisco el llano

llorando

d. Mallo.

no es de sabios dudar no

tu balor

dando ba- tallas se tiene

que bien temi

exequias se hacen aqui

Pang. 28

por mi engaño que ynuento

celos rresueluen mi yra

antes de uerme enpeñado

en seruillo es deslustrallo

vn amor bano, bien siento

y con auisar desmiento

buelue al lance de auer mirado

recono- ce a d. Ma y vn page aqui y a d. p. que como llega aqui se despidense los dos

d. Ma.

don pedro es

sale d. p.

d. Ma.

el lance euita ap.

cordoua escusare por ti

d. A.

Señor

d. Ma.

primo

d. p.

Allais en mi fe

quien os sirua, y ap. mi esperança

d. A.

bueluo y mi desconfiança

Su muerte, era benturar

A bien comun, y el callar

nunca ynpide la uengança

d. A.

que os suspende el rrey que dice

d. p.

ap quien le matara mariçabalos

tan apriesa como yo

salio de la uenta, mando

despues de auer rrespondido

que biene açer vn estrago

de cordoua y que a su rrey

no haze leales vasallos

se rresueluen por ynpartidos

ap. que estrago que adbierto

Señor don alonso ya

los medios son escusados

baldadas las sumisiones

coruardimientos uillanos

las promesas miedo bil

ynfames los agasajos

a pelear a bencer

sirua al consuelo el agrauio

sirua a la rrazon la fuerça

a la justiçia los braços

contra yngrattiud balor

contra tirania amparo

contra poder rresistencia

y contra la ofensa mano,

y a por destruir la enbidia

obedeçientes y postrados

bizarros nos dispongamos

salga con sobra el aplauso

de la uerdad en sus ombros

sin que vna sombra vn amago

des luzir pueda el yntento

que aguardamos que aguardamos

armese ya cordoua

que nos estamos engañados

gosando de nuestras damas

las delicias y rregalos

que en esta ocasion en que

a quien mas a lo bizarro

del coraçon se dispone

haziendo lanças pedaços

exsaminando las Armas

ajustando los cauallos

preuiniendo los Arneses

exortando a los soldados

la ocupaçion es solo

contra el esperado asalto

que la guerra no consiente

ni dulçes Treguas al cuidado

d. A.

Terrible rresoluçion

fuerte arrojo, temerario

rresoluer señor don pedro

ya la ocasion nos alcança

en que esta uste de mi

que quiero escusar onrrado

que a quitos rresponda la lengua

porque alla puedan las manos

en pasar a la ocasion

que queden plenamente

la obligacion en que estoy

y se estacara el agrauio

d. p.

Siempre me allareis cumpliendo

con lo que me deuo

d. Ma.

Acaso

Aueis pa themiralla

Señor don pedro templaos

d. p.

Yo Señora

d. Ma.

si primero

que rrespondais a mis lauios

se ofreçen muchas berdades

quanto os pareça si a caso

creeis (por mi primo)

que biene el de gouernando

que tratabais alterando

y agradecelde el decoro

esta el lugar tan consueno

preuenido, que dejando

la lisonja de su parte

parece que al contrastarlo

se enbarasaran dambos

y no os ponderare el casso

que en el futuro suçesso

reconocera que ablo

sin adulaçion ninguna

satisfechos de este cargo

Al segundo rreparare

y tiempo en delicias alto

que no le uea tan poco

por que no es rraçon vn rregalo

ber vn hombre a su muger

Asi aguardais esperando

tomen osada la fortuna

que despues si lo escuso

vltimo balor se arruina

no echareis uos como os ablo

pues como deudos os aparte

y no quiero que engañados

penseis bos que pues de estar

sola con vn honbre ablando

Pang. 29

que nos costó marido

D. P.

no pregunto a cuyo tanto

D. M.

ni tanto os disculpo

mas ya que el favor alto

agradeced al descuido

de mis groseros criados

topar en esta ocasión

tan fácil el desengaño.

D. P.

Ese esfuerzo a esa ceguera

no os atribuyáis el lauro.

D. A.

Lo que respondo os respondo.

D. M.

Primos, darnos las manos,

no habéis de salir de aquí,

dadme palabra entrambos

de no reñir.

D. P.

En el tiempo

de guerra a las de Flandes

en primer lugar la patria.

D. A.

Que mi enojo

yo señalo a él...

a un mismo plazo también.

falso

D. P.

Mi general lo oye, al campo

no he de parar, no reñid

hasta que dejéis el cargo

después...

D. A.

Claro está. Después

cerrareis con mi emperador

los pies de Savinera.

D. P.

Señores o nos tocamos

a lo que importa a la guerra

que yo no blasono tanto.

Ma.

Primos, primos la palabra.

Los dos

Si la dada damos

Vanse

suena en la muralla

Toca a arma la campana

Jesús que de

apenas les sobra deja

que el vil

ostentando bautismo

obligándose a la costa

sin

que ha de rinda a esta penosa

conocer que tantas almas

están jurando de entreojos

en el reino de Plutón

mas vuélvome a lo que importa

que por mis pasos contados

me iba asomando ahora

al sermón como a la chica

el asunto me convoca

para Sevilla, y en vano

demostrar asasa

que aunque es alta mi destina

pues de una te se apoca

que tiene sus cien palmos

al grave se vio lejos

mas que entable el donaire

por reliquias que consiga

mas de un millón de enemigos

se descubren, ellos toman

la ciudad no tiene duda

que se acercan; y as se arrojan

que nos cercan, que nos prenden

por Dios que aquí llegó asona

si mueres y en gigote

nos guisan bien se acomoda

en la razón de la guerra

por buena una pepitoria

yo sin pies manos ni brazos

yo escasamente las justas

cuchillas de tantos galgos

si la bizarría me enoja

si soy tan su apocado

que en treinta años, ni un paso

de la cumbre que se acorta

no, redimir la forzosa

pelea, por aquel juicio

que he de vivir sin

con apacible descanso

y es simpleza muy bisoña

ensartarse en un peligro

por Dios santo, que se antoja

una choza a suspender

tan de lejos, gran honra

gran facción, lindo denuedo

que haría con vos os torra

sale Gar.

Salen al tablado don Alonso, y los suyos ilegible

Que aprisa salen al campo

parece que les aguija

la distancia su deseo

mi amo también se engolfa

pero se le afianza ya

que son de las fieras bravas

acometer a su lado

cumpliendo con ambas cosas

bájase

D. A.

Este es el sitio soldados

que vuestro valor publica

que vuestro aplauso divide

que vuestro aliento pregona

no ha de gozar el contrario

la fortuna tan dichosa

que puedan decirnos allá

encerrados, en la Troya

bizarría de vosotros

libre mi esperanza anda

siendo la primer estriga

leal honor, las orlas

por costumbre venceremos

nadie a volver se disponga

sin un tesoro despojo

por desengañar tal falsía

soberbia de altiveces y

vamos aprisa, a conozcan

que salimos a buscarle

Pang. 30

previno por mi mandante

las compañas todas

metieron los más valientes

salgan por si acaso aora

contigo se encuentren pobres

Don Alonso

No estorvan un grado, no obran

Don Pedro

que nos detiene

El Hazon

embistamos

a ellos

Don Alonso

rompe, y haza

Moros

Alá

Don Pedro

Santiago, Santiago, y ea

Todos

cierra, cierra

Moros

Alá

Sale Huron

Huron

cierra, y aclama vitoria

que de más a más llevamos

la fe en Dios, y no en Mahoma

Hágase dentro la batalla y después de aver pasado un rato salen tres moros huyendo

Moro 1

Retiraos que el marqués

da vitoria a despecho

Moro 2

huye

Moro 3

cruel del poco esfuerzo

aquel de la banda roxa

tanta guadaña destruye

que le detienen los muertos

Moro 1

O bizarros andaluces

rindiendo la libertad

Moro 2

bien dizes

Salen Don Alonso menor, Don Pedro y Hazon

Texto tachado: Don Alonso Ya que el cielo tubo amigos no desarrimar a tantas injurias en sus afanes comunes como bizarros turbantes y a riesgos sin conocer si la par venir miramos Don Pedro el principio, no culpe la suerte nueva avenía Don Alonso mas ... Hazon aparte quien en ... que re ... aqui Házense retirar Moro 1 házense afuera

Don Alonso

Llevando por nuestra parte, amigos

a Don Pedro Cabrera, escasa

se reduze, nuestra gloria

y sin vengarle, no cumple

no haze buen agüero, una

volvamos, que allí descubre

la vista, rindiendo al furor

del azero, que le consume

su valiente corazón

arma, arma

Moro 2

entray que huye

vive el zerán

Don Alonso

amigos sin duda haze luz

Éntrense

Sale maniatado Huron y Don Pedro Cabrera y moros con ellos

Moro 1

vaya

Huron

mira si es hazaña grande

Moro 2

vaya el perro

aparte

Huron

ay tal lebrel

aunque a un perro sé

que con maniatar avn sé

los pies no están libres

Huron

es

verdad, mas como hermanos

quando les faltan las manos

andan con pena los pies

Moro 2

de qué hazañas te quexas

que a un palo van sentenciados

Huron

es muy de míseros honrados

hazer estos sentimientos

no as de ser ya a moverme

a injurias del suplicio

Don Pedro

nunca en mi vida uvo grado

jamás de favorezerme

y quando pudo mi amor

servir ya a su ofensor

Como amanece en el bien

amanece en el pesar

Huron

muchas manos veo que passan

de que los alivios hazen

se quexan y no parezen

en los que están bien paradas

Moro 1

dime formal que te andas

en empatar estas

Moro 2

ya

esperando horden aze

del Rey, porque esso

Huron

él lo aguarda

por mil vezes el Credo

y doyme a la contrición

de la pica a la razón

no ay un palmo, que, ni un dedo

miren en qué gran clemencia

libra ya esta nuestra vida

prevengamos la partida

luego ambas dilijencias

mi testamento prevengo

que en la pica reconozco

para que estén prevenidos

mis males y bienes dize

y declamaron honra y ella

dezios a su original

sin morirme, aunque el asalto

que no apoco crueza

del cuerpo as desatar

campo es fuerza que te veza

vez que por fuerza que le de

Pang. 31

quiero de Valle de Grado

mi entierro, por lo modesto;

dejo, sin exequias grandes,

a los cuervos, que es otra ave

que me llorarán muy presto;

doy la cantidad pequeña

de mis flores a un buzón,

y pa que es mi condición

dócil, la dé a una niña;

doyles mi red muy a tiento

a los cofrades de azumbre,

aunque ya, por la costumbre,

pudiera a dar doscientos

voy.

Moril.

No des más, que ya el rey

envía el orden.

Hu.

Mortal

suspenso, lo liberad.

Domine memento mei.

Sale Ali Muley.

Ali.

En no cumplir con el orden

deste papel, os prometo

que os ha de ir a una pica.

Hu.

Cumplele, señor, en todo,

que en lance tan apretado

seréis diez gruesas de tonto

si no pasáis la libranza.

tiénele el papel el Muley

V. P.

Y de

Ali.

parar solo

papel por pidiendo obediencia

en él, como paráis a tratarlas,

podré yo aventajarme

la vida compitiendo

con vuestro rey, y con lo

que debéis a vuestra vida,

y en no cumplir esta orden

seréis escarmiento de

los buenos.

Rómpele con rabia

V. P.

Si más muertes que hay de hecho

en ese celo seguro

tu indignación conspirara

contra mi valor, creyeras

no rindiera en lo que pides.

Hu.

Ha de ver, en medios bolos,

que quieres morir.

V. P.

Sí, villano.

Ali.

Míralo bien.

V. P.

Gran escollo

a los combates del mar,

no tan inconstante a los sordos

estragos de sus ruinas,

se opone majestuoso,

como yo a tus intenciones;

así en más menudos trozos

pudiera dividir mis miembros

que a ídolos

diere envidia.

V. P.

Llorada Paz a mi patria.

Ali.

Ea, en dos picas al hombro

sean de los que le subieren

todos.

Hu.

Yo, señor, y no doy.

Ali.

También

Hu.

Libera, despacha,

o mal haya el primer loco

que inventó guerra en la paz

ni a caballo.

vase

entran de prisa varios moros

con dos tenaderas dándole pican los moros

Hu.

Qué me destronco,

no tengan tus disparates

la muerte, no solo a lomo,

a morir tan vulgarmente

mas a los pies, a los hombros,

a la garganta, a la boca,

a los cabellos y a todo;

pues que nada se redime,

y por dejar al abono

memoria para los siglos

de leal, te dejas el rostro

(de pena) en vaina de pica.

llegan a atar a la pica a V. P.

V. P.

Date al martirio gustoso

y no me aconsejes.

Hu.

Ay,

que me dan con unos porros.

Pang. 32

Don Pedro.

No sirvas el placer y alegría,

lo que al sol de la sombra, pues la imita,

pongas al sol, que vio nacer hermosa

la aurora, y la vio morir al día;

quien de su juventud ardores fía,

repare a su fin, y que en la penosa

brevedad del tiempo, nos invita

hora para lograr su tiranía.

En tu velocidad, ¿quién hay que goce

si ya se fía en dicha conocida,

pues siempre al bien el mal ha sucedido?

Falta luz a quien es Dios conoce,

ay de mí, y que el que pende de la vida,

es lo mismo vivir que haber vivido.

Salen riñendo con algunos

moros don Álvaro y los suyos.

Don Álvaro.

Todos sois pocos, canalla;

ea, amigos, que ya el logro

de nuestro deseo hallamos.

Llegan a sacarle.

Don Álvaro.

Ya estás libre.

Llegan, y él sale.

Don Pedro.

Hoy luce a sombras

de las lunas agarenas.

Don Álvaro.

Siempre tu amigo.

Hugo.

Y yo muerdo

mis pesos, que no me sacan

de este cordel.

Gómez.

Ya te ayudo.

Don Álvaro.

Vamos

a retirar el despojo.

Dentro todos.

Al alcance, fuésenos.

A la muralla, a la barca.

Sale Don Ma. con espada.

Don Ma.

Seguidlos, y mueran todos.

Volved al lugar, gallinas,

o como salgan las ropas

la presa dando en el agua.

Firme pulso, que asgo

siento con mil, mil mujeres,

ciento a embestir, yo solo,

cuantos enemigos vienen.

Volved, sin fama, deshonra

de vuestra traición, que ya esto

el relámpago, o la sombra

que es mi espada os desbande,

perded el miedo, conozca

más aliento el enemigo.

Pang. 33

Pónense a escuadrón los cristianos

Los coros de los cristianos

Don Alonso.

¿Qué gente obra tan heroica,

que a tan apacible infamia

no se rinda temerosa,

si esta deidad os anima?

Si tanto celo os exhorta,

¿qué teméis, que os retiráis

a ciudad babilona?

Volved todos, que en nuestra ayuda

tenéis arrimada a Belona.

García.

Cesa, Cabilón, el primo,

y mira, señor, que importa

redimir este lugar,

tanto del miedo que cobra,

Dentro

Don Juan.

como de los enemigos.

Ea, al arma, al arma toca,

que el enemigo se acerca.

Doña María.

¡Al muro todos!

Mujer 2ª.

¡Y todas!

Don Alonso.

¡Al muro, al muro, que llegan!

Canta.

Sale al muro Urón mientras suben los moros.

García.

Ya se acerca toda, toda

la chusma y mala canalla,

tomando vienen la posta

para el infierno los perros.

Sale el rey moro y algunos moros con él con escaleras, y uno de los que ponen las escaleras al muro al alto.

Alí.

Ea, hijos de Mahoma,

arrimad esas escalas,

y con las cuchillas corvas

segad los infames cuellos.

Salen al muro don Alonso y los que pudieren, y las mujeres con alcancías y espadas, y van subiendo y cayendo, y el rey los anima.

Don Alonso.

Caed, falso bando ciego,

llegó ya de nuestro honor

alta, a mi señor, la vitoria.

Cese la batalla.

Alí.

De mi profeta reniego,

pues que no sabéis vencer;

retiraos para volver

a tomarla a sangre y fuego.

Toca a recoger.

Don Alonso.

Ea, amigos,

el galgo huyendo va.

Vanse los moros.

Todos.

¡Vitoria, vitoria, ya

se retira el enemigo!

Fin

Jornada tercera

Pang. 34

Jornada tercera

Sale Romulo A Cauallo Con lanças y adarga y don P o Al muro

Ro.

Generoso Cordoues oie

Oie bizarro Caudillo.

de las Andaluzas tropas

Contra los Canpos moriscos

Pasma se de mi nõbre

A pesar de los Retiros

del tiempo, Celebra el mundo

en sus mudanzas distintas

todo vn Pasmo es mi fama

mi balor, todo el estilo

del Ponderar vn asonbro,

de Referir vn Prodijio

No ay Numero en mi Ystoria

Para honrar lo infinito

de mis Prohezas, refiera

de Aquellas canpañas libros

y mi braço cõ sumo

Antes faltara no finjo

Pang. 35

Sin personaje

Si fuera capaz de otros

caracteres para el rito,

yo, al fin, que ofendido

todo lo que puedo he dicho,

llegué al rendir el lugar,

y por los altos dominios,

por mi profeta Mahoma,

por sus pasos, por sus ritos,

por el Alcorán de Meca,

por su Alcorán te afirmo

que, burlando de la empresa,

no quise seguir los míos,

juzgando solo mi nombre

otra causa para rendios.

Tú, bizarro, como Marte,

leal como bien nacido,

honrado como valiente,

y valiente como altivo,

de suerte te defendiste

que el destrozo de las filas

sirvió a la muerte dos horas

en mi escuadrón de ministros;

y en un alazán tan raro,

tan portento, tan brioso,

dio un furor que, llegando

a discurrir todo el sitio

de la palestra, en los bajos

se presumieron prodigios

de otra región; un cometa

pues del compuesto aliño

de la trabada refriega

se dejó tan encendido

que, ayudando la color,

daban calientes indicios,

sin engañar la atención

ni burlar a los sentidos;

rastro que jurarán cuantos

fiera impresión le vimos,

en el darle muerte a tantos

que serías, a no un indio,

los triunfos como por tema,

las victorias por oficio.

Yo, que de lejos miraba

y del aliento, sobre un morcillo,

que es un incendio su pecho

y racional carboncico,

intenté llegar a tiempo

que salieses a impedirlo

con tus soldados, y cerrando

con todos, tan combativo,

es de entonces te has de ver

que derribando los cinco

Pang. 36

como escaparse los reos

fuera por allá lo mismo

este estorbo, este embarazo

aquesta suerte previno

por añadir este triunfo

cuando te venzan los míos

la ruina a esa ciudad

o verás sus edificios

postrados, ser escarmientos

de los venideros siglos.

¿Qué aguardas, qué te detienes,

estando ya doquier cogido,

sino quietud a tu vida

un honrado precipicio.

Don M.

Soberbio rey de Granada,

ya tus estremos río,

y se turban tus ofensas

siempre que topan con bríos,

desde el muro te respondo

a tus vanos desatinos.

Ali.

Porque ya salgo a buscarte.

Don M.

Ya te espero

y a te provoco

a presentar la batalla

contra el número infinito

Ali.

de tu ejército.

Bien haces,

sal pues al campo, envido.

Don M.

No te valdrá el desatino,

la luna que de él fío.

Cor.

Di a tu amo, mico,

Ali.

Mientes so bicho, bicho.

Vase el moro y baja Don M.

Cor.

Que al enojarme es el demonio.

Don M.

Sino descargo el martillo.

Cor.

Tan apriesa a pie zambo

echa, echa de poquito

en la testa este guijarro,

y tapándose el hocico,

pasado que bien aprieta

y ha de salir del garlito,

ha de pintar el caballo;

se escapó por Jesu Cristo,

que es un animal ligero,

y que corre de lo más fino,

y no le alcanzan vientos,

viendo ponerme de lindo,

que en lo de alcanzar con ellos

son los despenseros míos.

Dejo esto y vuelvo al caso;

reconociendo este sitio,

viene un moro embozado

si es espía, algún portillo

busca en tal estacada;

espía es.

Pang. 37

Sale el embozado cubierto con una banda

Sin personaje

los que seruimos

con lealtad qualquiera cosa

façilitamos y ofrezco con astuzia

la boz, vengar a mi amo

con astuzia y dar recato

sin averme conosido

llegar asta aqui felis fin

promete tan buen prinzipio

dame

x moros asoman a vna bentana y tocan caxas y dentro soldados

Ju.

yo soy el.

Sol.

abra a quien de vn papel

al general

Ju.

dadle y idos

aora guardenle ai tanvien

Sol.

pues desilde que le a escrito

vn cauallero y que solo

le queda esperando.

dasele y base

Bur.

alto

deue aser de ynportancia

darlele luego es presiso

Ost.

que mal que resiste amor

el marcial desasosiego

oy Leonor no aparesido

base y sale Don Lope

Ju.

a tomado este el suzeso

a questepapel agora

Sin personaje

para ti señor me dieron.

leele y base

Sale vn cavallero boemio lleno de enojos con este papel que enuia a la misma presenzia embozado

Lope

bal -

este es sin duda don pedro

no me obligo el benefizio

o que dispongan los zelos

la rason y el alvedrio

o que fuerte es el aprieto

contra lapalabra dada

se antisipa mal aecho

pues abenturallo todo

que podre aser que cumpliendo

con mi obligacion matarle

y boluer a mirar luego

por lo que tengo ami cargo

faltar ami ofisio santo

ni un minuto mas perdone

que mi onor esta primero

Ju.

mal aze endarme el papel

mas que pude azer despecho

Ost.

voy a aserle mil pedazos

Pang. 38

Lo siguiente está tachado: + Aqui quieren reñir Sale don pº -- Que es esto don Alº - Iesus, que que tarde amo aora el papel me dieron y por eso abre tardado

dpº

Vamonos pues, que aueis tardado

donde fueredes servido.

d. Alº

Donde os pareçer que puedo

rresponder.

dpº

Si arrepentido

os allais de lo propuesto,

no ynporta, ya es començado,

donde quisiereis yremos.

hur-

Este mi amo a perdido el juizio

de enojo, señor; q aun tiempo

ade auer dos desafios;

el otro a de ser primero,

que en la alameda te espera.

detienelos / huron

d. Alº

Oydme, señor don Pedro,

¿desconoçistisme en la boz?

dpº

Yo tengo de cauallero

tanto, que pudiera mal

quebrar mi palabra; bueno

esta el des cuido por dios.

No busqueis esos rodeos;

si quereis reñir con migo,

vien se que este desvaymiento

es que lo estais deseando.

hur-

A, señores, quedo, quedos,

que estais los dos engañados,

tu en juzgar ese deseo

de mi amo, y tu en pensar

que de este papel es dueño;

porque me le dio vn ydalgo,

diez de dos mayor de cuerpo,

todo humo, todo brauatas,

y amenaçandome luego

que si se le ynportaua, por Xristo,

que a palos le ubiera muerto.

d. Alº

A si, bestia. La disculpa

siempre me tendreis por buestro.

dpº

Siempre sere buestro amigo,

que de agradezido tengo

lo que bastta para onrrado.

d. Alº

Y se muy bien lo que os deuo;

quedas a poner en orden

Pang. 39

los soldados que ya buelbo

en castigando a este loco

ya sabeis quanto el silencio

importan aquestos lances

Sp.

ya lo se y tambien que puedo

fiarme de un ombre aunque

fuera Vernardo

D. A.

ya buelbo

Vase

En el margen derecho: oculta a baldes / por lo menos porque se estan / biendo a baldes al general / para el [ilegible]

Sp.

yo boy a aber que conmigo

se salgan diez caualleros

y si estan solos dexarlos

que el tiene vizarro aliento

Salen don Alonso y el soldado cada uno por su puerta

Sol.

don Alonso es esta ya

tardança

D. Al.

valgate dios por ombre

por ombre lo mas oculto

de la alameda busque

ya me teneis en el campo

Sol.

seais vien venido

D. Al.

y bos

mui bien allado que nadie

por la mano me gano

en lo cortes.

En el margen inferior: si este es el sitio en que esperais / que del dar la pretension / se a de lograr desta suerte / en la compaña [ilegible]

Sol.

un negozio

que pide mucha atencion

y algun espacio tambien

emos de tratar los dos

D. Al.

pues yo vengo mas de prisa

tanto que tardando estoy

en mataros y enbolberme

Sol.

no e de reñir aqui yo

tan zerca de la muralla

ni deziros la ocasion

sin pasar mas adelante

D. Al.

el papel desafio

puso este sitio y aqui

cumplo con la obligazion

del duelo

que si estubiese el fabor

que dezis en lo profundo

del alma la abriera yo

para sacarle

Sol.

teneos

que tan zerca fuera error

a cuchillazos sabiendo

que nos estan biendo a bos

de todos y sin razon

Pang. 40

Sin personaje

Claro está, peligro yo,

y así excusar la ventaja

es gran cordura, y mejor

en lo oculto de este monte

tomaré satisfación.

Al.

Seguro está de mi parte

todo maltrato, hoy yo no

puedo detenerme más

en reñir.

Sol.

Vuestro valor

me ha dado ya de sí mismo

bastante satisfación.

Yo quise hablaros a solas

y con recato, que soy

criado del rey don Pedro,

y temí hablando con vos

que alguno me conociese.

Su Majestad me mandó

que en nombre suyo os ofrezca

primeramente el perdón

de los enojos pasados,

y haceros luego el favor

que vos pidiéredes,

la ciudad que eligiéredes,

Al.

Si en nombre del Rey venís,

las leyes de embajador

os valdrán aquí conmigo,

que a no serlo, ¡vive Dios!

que en vos vengara este agravio.

Decilde al Rey mi señor

que rindo hoy a sus pies

y estamos Córdoba y yo,

pero que soy muy leal,

y no puedo hacer traición

a mi patria y a mi Rey,

y seré leal a los dos,

a Su Majestad y a ella,

si a costa de la opinión

de mi Rey mismo entró el moro

en Córdoba vencedor;

que ese favor que me ofrece

no le acepta mi razón,

hasta que por mi lealtad

se le merezca mayor,

cuanto al perdón mucho menos,

y aun no del Rey me ofendo,

porque donde no hay ofensa

está de más el perdón.

Pang. 41

eso le diréis al Rey

y ved que siento rumor

de algunos que me han seguido

cubríos el rostro y a Dios

que no es bueno que os conozcan

Sol.

pues es fuerza ya me voy

mas no lo miráis bien

don Alonso

D. Al.

cómo no

Sol.

porque el rey don Pedro os diera

mucha hacienda y mucho honor

y lo demás es locura

Vase el soldado

D. Al.

ya os digo que os vais con Dios

y a quien libré de mis manos

cuando tan sentido estoy

agradecédselo al Rey

cuyo mensajero sois

Salen don Juan de Castilla el de la Cerda y don Diego de Argote y Lope de Angulo

D. Lope.

qué es esto

D. Al.

nada, un amigo

que aquí conmigo trató

cierto negocio que importa

a la guerra; a la facción

están todos prevenidos

Vase

D. Al.

que salimos luego adiós

D. Lope.

vamos de el caso sintiendo

hasta llegar al lugar

es criatura de fiar

y no traidor no lo entiendo

D. Jua.

si este caballero era

de el rey don Pedro y trató

algo en su servicio

D. Die.

no

que el general lo dijera

a nosotros y tratara

lo que aquí con él dispuso

D. Jua.

notable cuidado puso

el hombre en cubrir la cara

misterio el suceso encierra

D. Lope.

Dios por la justicia acuda

D. Jua.

pues que fue no tiene duda

lo tratado de la guerra

D. Al.

callar lo que puede ser

a todos nos llamará

y a ser otro el general

mucho habría que temer

pero contra la lealtad

de su honor

no bien

Pang. 42

Salen cabrera / y don pº godoy

d pº / cab-

murmura el bulgo en rigor

si es de el rrey don pº espia

godoy -

toda presunzion seria

contra don alonso error

cabr -

siempre este monstruo apelado

en grosero y reboltoso

y agora esta temeroso

y tambien desenfrenado

d lu-

callemos que ya llegamos

y ay quien escuche

d pº

porque

lo que yo e dicho dire

d lu-

yo tambien

d lo -

y los que estamos

cabr-

o Caualleros conpuesto

el desafio estara

d lope

no fue menester que ya

lo allamos todo dispuesto

y nuno

d alonso-

comienzese a disponer

el campo en orden y vamos

nuno-

o que poquitos que estamos

d al -

menos eran menester

cab -

toda la jente dispuesta

tienes

nuno -

nadie a de boluer

d al -

nos a de obedezer

cab -

escuchadme alfonso oyd

primo aunque lo estoi dudando

el bulgo esta murmurando

que vos con esa cobardia

al entregar la patria vais

permita a dios

qui os trague la tierra a vos

que tal gran vileza agais

mirad bien por vuestro onor

pues vuestra sangre os obliga

por que cordova no diga

que le abeis sido traydor

vivid y morid leal

no os engañe nadie no .

d al -

pareze sueño que yo

os oyga don pedro tal

de mis abuelos oy

fue su lealtad la primera

notable desdicha fuera

que esto se perdiera en mi

mas por la seguridad

rrespondo del mi onor fiad

que al campo vamos y en el

oy se vera la verdad

Pang. 43

Cabr

bizarro valor

Dalb

no y fiera

ninguno ay duda mas prudente

d Al

marcha a la puente a la puente

que ya el enemigo espera

entran marchando todos y salen por la puente y dize don alonso

d Al

quien forzado y no valiente

a la guerra amigos va

bueluase que no podra

despues por falta de puente

qual quiera de onrrado calla

no ay quien se quiera boluer

pues yo el primero e de ser

que la comienze a derriballa

el abrigo determino

quitaros ya de el lugar

para bolberle a gozar

solo venzer es camino

aquel espaso el seno

para cordova yo quiero

ser quien le tome primero

azed todos lo que yo

y a quien pudiere seguir

a fe de mi mal seguro

sin pleyto omenaje juro

de venzer u de morir

Ab

viuas lo que tu deseas

Zeboi

que en tu prudenzia no aclama

ser esplendor de tu fama

coronar tus sienes veas

d Alo

Si tal Caudillo lleuamos

glorioso el suzeso fundo

vamos a ellos sepa el mundo

que somos lo que buscamos

tiemble tiemble la Campaña

sur

a rrendillos a venzellos

d Alo

a ellos soldados

todos

a ellos

Santiago bitoria España

entranse y dase vatalla

dentro d alo

huyan los de jalon

nadie a seguirlos comienze

venzio Cordoua vitoria

Salen don Alonso y el Rey moro Rindiendo

d al

esta vez no te suspende

tente de tu ostinazion

no te cansa lo Reuelde

deseas morir

Ali

deseo

Si vi enprimir en los vientos

dilubios de sangre el alma

sed saciara que lleua

este estremo mi valor

dal

pues con espada ardiente

Pang. 44

furor de tu heroico pecho,

que aunque te consigo pueden

borrar el número corto

tus hechos, es bien que pienses

que te hallas solo luchando

contra un ejército, y suele

ser bajeza, fe del valor,

osar morir muchas veces.

Alí.

Pues vámonos.

Don Alonso.

Rey ilustre,

alza del suelo y concede

que en esta acción te acompañe.

Alí.

Señor...

Don Alonso.

Quien triunfos adquiere

debe templarse en la dicha,

porque, como es accidente,

no le cause la desorden

vecino daño. Lleguen

una barca para el Rey,

o la una barca...

Alí.

Prospere

tu vida el cielo mil siglos

y, en edades diferentes,

triunfos alcances mayores.

Vase.

Don Alonso.

¿Qué mayor triunfo pretendes?

Rey don Pedro con la espada desnuda.

Rey.

Vencido el moro y cautivo,

se llevan los cordobeses,

a mi pesar. ¿Quién dirá

que el Rey de Castilla tiene

por afrenta la victoria

cuando sus vasallos vencen?

Mas ¿no es aquel don Alonso?

Don Alonso.

El Rey don Pedro me asiste.

¡Sentidos! ¿Cuándo venciste?

¿Qué haré? Que aunque me afrente

tanto ejército y tan noble,

no sé qué tienen los Reyes,

señor, que en presencia suya

los más animosos temen.

Yo, pues, le miro y le temo,

como a Rey, pues en mí excede

el temor. La valentía

de él tiene deidad, y debe

el ser gloria del vasallo

ser más leal que valiente.

Rey.

Suspenso me he detenido,

que, a vista de tanta gente

vencedora, es imposible

que aquí mis enojos vengue.

Yo me retiro.

Pang. 45

Ant

¿qué es esto?

si enojado todavía

se va sin hablarme, espere

vuestra majestad, señor

Rey

Si os tiene tan insolente

la victoria que os ha dado

no el valor, sino la suerte

probar las armas rebeldes

deja eso pero que aunque agora

que está el acero luciente

en manos del rey espada

de la justicia parece

cuyo oficio es castigar

vasallos tan infieles

haced cuenta que no es

Rey de Castilla el que quiere

reñir con vos diga el mundo

cuando esta batalla cuente

si venzo yo, que don Pedro

dio a don Alonso la muerte

no que un Rey venció a un vasallo

cuerpo a cuerpo solamente

estamos aquí los dos

y así os lo he avisado siéndome

por don Pedro, no por Rey

y aunque más ociosamente

a vos os lo persuado

que quien como vos ofende

a su mismo Rey, y cierta

queja por reino le tiene

D. Al

Vive Dios, que si pensara

que el rey don Pedro lo siente

como lo dice, que a vista

de sus mismos ojos fuesen

tan basiliscos los míos

que a cuantos miráis presentes

en el campo y a mí mismo

mataran ya, y si no puede

haber persona en su pecho

que prestada la paciencia

de vuestros ojos se cierren

Ant

Señor, vuestra majestad

nuestro Rey natural siempre

no puede dejar de serlo

ni hay vasallo tan aleve

en Córdoba, que si no es

consintiéndolo demente

un atrevimiento fiero

Pang. 46

de los que apenas se advierten,

contra su Rey no lavara

con su sangre la más fiera

desatención o ignorancia

de un ímpetu inobediente.

Siempre os conoció mi patria

por su Rey, mas no consienten

que un Rey moro, que por serlo

ha de ser forzosamente

vuestro enemigo, y de Dios

vencedor, los muros entre

de Córdova, que a vos solo

como dueño os obedece.

¿Quién en esa ciudad vuestra

de la nobleza y la plebe

al yugo de vuestro imperio

rehuyó servir rebelde?

¿Quién a vuestra voz no tiembla

tan sujeto a vuestras leyes,

que no es en vos lo imperioso

más que en ellos lo obediente?

Hoy, pues, señor, un vencido

en vuestro nombre, y ya vienen

del campo los vencedores,

de la ciudad las mujeres

que en las barcas han pasado

por estar rota la puente,

ya a prestaros su obediencia,

permitid, señor, que lleguen,

y que yo en nombre de todos

los pies y las manos os bese.

Y advertid que ya llegan,

no volváis la espalda a verles,

este favor por leales

no os piden otras mercedes,

sino que os deis por servidos,

y si a las deidades suelen

aplacar los sacrificios,

ya sus vidas os ofrecen,

que en tanto altar no rehúsan

ser víctimas inocentes.

Cabr.

¡Viva el Rey don Pedro!

Todos.

¡Viva!

Cabr.

Y su general valiente don Alonso...

Dal.

A vuestros pies...

Rey.

Alza, Córdova.

Rey.

¡Oh fuerte

ocasión de su fortuna!

Me han puesto los cordobeses,

pues, ¿no es posible que el Rey

los castigue...?

Pang. 47

Diego.

Dad señor dad la mano

a vasallos tan fieles

que por vos mismo pelean

contra vos mismo y pretenden

que las naciones extrañas

conozcan que mientras tienen

ejército tan leal

y tan valeroso, vence.

Rey.

Don Pedro el Rey de Castilla

aun cuando vencer no quiere

Todo es para mí lo mismo

ya me llaman comúnmente

el cruel o el justiciero

que fuera acción inclemente

despreciar tanto vasallo

que ofendiendo me defiende

quien venció con tantas veras

razón y justicia tiene.

Llegad deudos a mis brazos

desde hoy en mi gracia queden

los que guardando mi honor

saben tan bien defenderse.

Triunfando en Córdoba entrad

y para eternas se sellen

amistades, voluntad,

valerosos cordobeses.

Triunfe después en el moro

sobre los brazos del rey

pues vuestra lealtad he visto

que como el sol resplandece.

Dal.

Con tiernas lágrimas señor

a vuestros pies os ofrezco

las vidas.

F.m.

Y cuanto hiciere

el ser primos del Rey.

Rey.

Pues sois cordobeses famosos

cumplido habéis dignamente

con el rey y con la patria

entrad en Córdoba alegres

a celebrar la vitoria.

Dal.

Señor, que a ti solamente

debe el vencimiento, y hace

que mayor valor comience,

con mi lealtad rendida y

la mano a mi prima le bese,

conceded a nuestros deseos.

Rey.

A todos haremos mercedes

que el padrino de las bodas

quiero ser.

Dal.

La fama viva

a sus pies, y porque el Senado

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