Texto digital de El campo de la verdad
Fecha de publicación: 22 de agosto de 2026
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El campo de la verdad. BITESO, 2026. URL: https://etso.es/biteso/el-campo-de-la-verdad.
EL CAMPO DE LA VERDAD
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Moreto
El Campo de la Verdad
Comedia en 3 jornadas
con censura
Legº 28
4
Jornada primera
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Salen en el campo bizarramente vestidas Doña María, dama con bohemio, y Laura criada
Ya tu retiro conozco.
¡Ay Laura, qué excusada
debes estar del intento!
Solo el silencio le guarda
tan encerrado en su pecho
que por no explicar la causa
no le permito al aire paso
más puertas que para el alma.
Pues de suyo quieres a aquesta
te bajes, mientras pasa
en Córdoba el alboroto.
Ni el estruendo de las cajas
ni el marchar los enemigos
tan cerca que los señalan
de cualquiera de sus torres,
ni el peligro que amenazan
tanta copia de marlotas
y tanto arrunflar de adargas,
es parte, no, en la elección
de mi soledad.
Culparla
ni temerla no me toca,
al fin Córdoba se abrasa
en dos mil guerras civiles;
nadie se confesará
en su bando; cualquiera
quiere ser caudillo (y tardan
en hacer esta elección);
muchas personas bizarras
tiene Córdoba, sin duda,
pues que hay que temer.
Son tantas
las que lo están mereciendo
que no sabré numerarlas,
y infinitas lo desean,
mas me dirás, es temeraria
que ha de tocarle a mi primo...
Borra luego esa esperanza,
que si bien tu don Alonso
de Montemayor y de Silva
en sangre y nobleza a todos
hayan merecido ufanarse
de un cargo tan importante,
y en apartadas escuadras,
hay caballeros más viejos
en los Cabreras y Infantas,
Córdobas, Vargas y [Ríos?]
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Venegas, Manriques, Laras,
Acevedos, Aguilares,
Saavedras, Torreblancas,
Castillas, Hoces, Manueles,
Argotes, Góngoras, Cárdenas,
Inestrosas, Pastegas,
Guzmanes, Bañuelos, Vargas,
Tafures, Narváez, Cerdas,
Corrales, Mesas, Guevaras,
Ponces, Mendozas, Velascos,
Cárcamos, Pinedas, Amayas,
Godoyes, Armenta, Aguayos,
Castillos, y otros que calla
mi atención. ¿Cómo presumes
que entre todos ellos salga
si cualquiera los ofende
con más años y más canas?
Muchos son, el temor cesa.
En eso está mi desgracia,
mas que desea a mi primo
cuando miran y descartan
tropelía tan vulgar.
sale D. Alonso de montemayor y su criado escondiendose en un arbol
Puede ser, oye.
De estampas
está harta aquí lo que escuchas.
No ves, escucha.
Cuerdo calla.
Sale don Pedro de Cabrera por otra parte
Ella es sin duda. ¡Qué dicha!
¿Quieresle bien?
Lo que basta
para desear que elijan
otro. Laura...
Si las ramas
de este limón me encubrieren,
desde aquí quiero mirar la
que divertida da alivio
dulces treguas.
E importará
tu asistencia en el cabildo
más que seguir caravanas
de amante. Cuando el honor
a tanta empresa te llama,
no pretendieras mejor
con tus deudos y tu maña
ser como todos desean
caudillo.
Si de importancia
me juzgan, ellos lo harán;
nunca el mérito se aparta,
siempre le tienen presente.
Mi primo.
Sentidos,
alma,
escuchemos.
atendamos.
A mí dice.
De mí habla.
Mi primo (no es muy galán).
Desemboca más la causa
de tu inquietud, pues que irrite
como apuntar al fin un ansia
y, si no es malicia mía,
pienso...
Di lo que recatas.
Que del corazón al labio
se quedaron las palabras.
Digo que quiero a mi primo.
¿Qué aguardas, señor?
¿Qué aguarda
mi fineza?
Con la duda
revientan los... Se recatan
medrosos mis rendimientos.
Aquí hay dudas, no dudarán
los narcisos de este tiempo,
pues apenas les amaga
la brújula de un favor
y ya se prometen boda,
rindió a la fortaleza
previniendo que descansa
lo fácil, y está más lejos
de conveniencia la dama
que la dicha del ingenio
tope la mayor distancia.
Lleguemos.
Temblando vas.
Que me suspende...
Si tarda...
Si me detiene...
¿Qué es esto?
Dos primos hay en campaña.
Allí oíste...
Al escucharte...
Primo, yo...
Donosa chanza.
¡Adivínenme este primo!
No soy de las que se apartan
para recibir visitas;
quien puede verme en mi casa
no ha de buscarme en el campo.
Señora...
El deudo...
No basta:
adviertan la malicia.
Volved...
Pag. 4
antes bizarra
quien es el primo que eliges
tienes de decir. Señala
al que le das este nombre
pues indecisa nos tratas
en el equívoco bien
siendo la intención contraria
Como entendido pregunta
vive el cielo que te engañas
que en la duda mejor era
asirse de la esperanza
terrible apretar
responde
ya que no quiere el que aguarda
vivirse más desdichoso
lo que el engaño durara
digo
ten por Dios señora
no lo digas
dilo acaba
a los dos nos está bien
que esta respuesta nos salga
pues no hay tan fuerte veneno
entre diferencias tantas
como ver favorecido
al mismo que fue la causa
de la injuria y de los celos
y así en la duda que tarda
en la elección que suspende
nos da alivio y nos señala
este tiempo más de vida
por desahogo del alma
entendido
antes presumo
lo contrario. en la tardanza
de un costoso desengaño
más peligra quien más ama
y muchas veces sucede
que el rigor menos maltrata
en lo fuerte del efeto
que en el temor de la causa
y así para que no tengan
mis temores fuerzas tantas
que me maten del engaño
el desengaño lo haga
os deberé esta piedad
bellísima prima
extraña
resolución el se ofende
de mi duda. Sin pensarla
no está fácil la respuesta
lleve a costa de mis ansias
este paso de disgusto
que en voluntad tan esclava
como me vende, es el brío
mayor que hay de esperanza
queda decretado su ingenio
yo responderé
tu ama
ha de morir si es discreta
esta vez de preguntada
quien no saliere a la guerra
decir novedad extraña
merecerá más con vos
cuando el enemigo marcha
tan apriesa que los ecos
del estruendo de las armas
ofenden nuestros oídos
si es culpar nuestra tardanza
por ironía. advertid
que hasta ver el que señalan
por general esperamos
que a seguir la confianza
de nuestro valor el mundo
en desatadas escuadras
no enfrenará tanto aliento
así lo entiendo. mas valga
el suplicároslo yo
para quedaros
no hagas este agravio
a nuestro honor
que dirán si entre las damas
nos quedamos. cuando todos
con las banderas que arrastran
con el plomo que repiten
con la defensa que trazan
quieren levantar su nombre
en los hombros de la fama
pues el que fuere a la guerra
(¡ay Dios y quién le obligará!)
me cansa y me da disgusto
que esto pidas
vase
si eso mandas
esto te doy por respuesta
y yo también
oye para
que hay que parar si deseas
de mi señora un infamia
que empezar a proponerla
es sin duda desearla
de más que ya mi elección
viendo tus dudas se aparta
de ser simple mariposa
de ser ciega salamandra
que no es bien, no que en la esfera
de tus luces soberanas
donde se abrasan las mías
permita arder otras alas
que presto prima que presto
entre obligaciones tantas
sabes el paso al olvido
y el camino a la mudanza
quien creyera que a mis ojos
igualaras y igualaras
mas no lo diga la lengua
ya que el honor lo recata
que hay cosas en la opinión
de calidad tan extraña
que referidas ofenden
y no referidas matan
porque no pienses que olvido
de aquellas finezas nada
y por responderte quiero
que me escuches. oye aguarda
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y vosotros desviaos
pues las hiedras abrazan
amorosas travesuras
quieren.
Vanse.
Obedecer y callar.
Acuérdome que al pie de esa ribera
donde se entra a vestir la primavera
de un prado que florido abril parece
por gozar el verano que le ofrece
y salpicado de una fuente fría
diferentes licores cada día
derrama. Pues el curso que desata
resplandor le hace, cintas y de plata,
juntando al donativo que reparte
perlas que engasta, aljófar que ensarte,
a quien Flora gustosa de ponerlas
como están tan válidas y las perlas
cuando a prenderse con aliño llega
al espejo común de nuestra vega,
al Betis que le sirva se recata
la flor, que entonces de brillar trata
el cristal de aljófar por más llano
melindre del aseo cortesano,
acuérdome que estaba mal despierta
de un sueño que me tuvo tan por muerta
que al volverme a cobrar tan temía
que al aliento la vida le mentía,
cuando llegaste, a Dios bien informado,
decir quiero si estaba descuidado
a tiempo que al librarme del agüero
nada pude mirar, nada primero,
y fue muy buena suerte amante y firme
hallarte cerca para no morirme,
porque pude cobrar con tu venida
aquella parte que perdí de vida;
sino es que en el extremo que me viste
la que de mí tenías me volviste
por aquel rato, pues confieso amante
te la volví a entregar tan al instante
que, dejando el estilo lisonjero,
no te sabré decir cuál fue primero.
Yo sola, tú galán, como discreto,
la ocasión fuerte, fácil el respeto,
el amor mucho y el sitio mudo,
tú amante y yo obligada, no lo dudo,
lo demás ya se dice, aunque en mi agravio
no pasó tu licencia, no, del labio,
y esto, como mi esposo, en dicha mucha
barajando el desdén y entre la lucha
batallando el favor, que aunque te adoro
no permitió más treguas mi decoro.
Y aun estas sabe el cielo que lo siento,
mas no pude enfrenar tu atrevimiento,
esto pasaba, ¡ay primo!, y del estruendo
de un algazara oí batir, huyendo.
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Dos hombres que a caballo prevenían,
que dé escarmiento a todos los que oían,
de un toro que, engañados de su brío,
pensaron encerrar, perdiendo el mío;
tan sin alma quedé como primero,
juzgando ya verdad lo que fue agüero,
y te prometo que de buen partido
me volviera a negar a lo vivido,
cuando en lo fiero, horrible, en lo sangriento,
vi que el bruto, avisando el escarmiento,
terciando el cuello, ya la cerviz junta,
amenazando de una y otra punta,
con la furiosa furia del amago,
una herida, una muerte, un estrago,
tan veloz que el remedio fue dudallo,
porque no dejó tiempo de buscallo;
cuando tú que, valiente a resistillo
(¡qué bizarro, gustando estoy de oíllo!),
saliste (gran empeño, no lo dudo),
sirviendo en mi defensa allí de escudo,
porque intrépido logre en tu osadía
el despojo mayor de su valentía.
Mas quiso el cielo, ¡ay Dios!, que reportado,
desterrando el indicio de turbado,
de suerte le tiraste (acción lucida)
que fue tu acero término a su vida,
penetrando tan fuertes sus entrañas
que borraste el blasón de sus hazañas,
duplicando por lazo a mi deseo
con nueva obligación este trofeo,
para que eternizada en mi memoria
consagre a tal fineza de la historia
un sentimiento fiel, agradecido.
Mira si nada en lo pasado olvido.
Que es olvidar para sacar del pecho,
sin mentir, la impresión que en él has hecho,
es menester que huyendo las edades,
por cien siglos las eternidades,
y entonces (previniéndolo futuro)
lo inmortal no lo juzgo por seguro,
porque es fénix mi amor, y satisface
a un término que muere, de lo que nace.
Pues si es tanto mi amor como porfías,
sin poderte tener finezas mías,
en salir a buscar al enemigo;
si al eco solo, severo, del castigo
se estremecen del riesgo mal seguros
los homenajes fuertes de los muros,
¿será bien cuando teme fiero asalto
la ciudad, que pasando tú por alto
deudo, amistad, amor, obligaciones,
me dejes sola entre las confusiones
de una plebe rendida y temerosa?
¿Será bien que tropiecen en tu esposa
sin tener la defensa de tu lado,
y entre el demás despojo arrebatado?
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arrastrando, si vida me concedes,
me lleve el enemigo donde quede
o muera en la libertad de mi albedrío.
no primo, no señor, no dueño mío,
En la ciudad también queda cumpliendo
Con tu honor, aprestando, previniendo
su defensa, y no excusas la refriega
que el enemigo que marchando llega
tomarla a sangre y fuego determina;
entonces la defensa más vecina
sal, destruye, pelea.
esa campaña fiel teatro sea
de tus hechos. admírelos el mundo,
y tu valor en todo sin segundo
tanta sangre dé al campo que se dude
cuando su verde en rojo color mude
si es lago de carmín, mirando ardientes
diluvios de coral son sus corrientes.
mas ahora mi bien, ahora mi primo,
Con que sea satisfecho tu osado ánimo
te tienes de quedar asegurado
que nada te deseo más que honrado
y que no soy tan necia que pidiera
nada que a tu opinión mal le estuviera.
o resuélvete, a no ofenderme, y darme
este gusto, o a no verme más ni hablarme,
pedir un imposible, rebeldía,
mas me parece tema que fineza,
si no quieres probar como he pensado
si tengo más de amante que de honrado.
y de las mías dudo escrupuloso
que mejor soy honrado para esposo
además que no has dejado satisfecho
del veneno que dieron a mi pecho
mis ojos, si verdad es lo que vieron
que en mi misma atención mentir quisieron
y en mis muchos agravios repetidos
duda quedo también a los oídos;
porque hay cosas que vistas y escuchadas
tienen fuerza mayor para dudadas,
y de estas son las que desengañado
ha llegado a tocarlas mi cuidado
y a examinar, con sinrazón primera.
mas no te digo nada, voyme.
espera, y primero que apliques a tus dudas
recelos necios, no sospechas mudas,
me escucha. si presumes ofendido
que otro señor te conduce mi sentido
antes que a ser grosero en el indicio,
antes que fijas tan liviano juicio,
me deja, no me veas ni me trates,
que es mi honor (mas dejando disparates)
si es tu queja no haberse declarado
desde hoy o por tuyo o mi cuidado.
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bien sabes para ti que repetía
dos acentos contrarios la voz mía
uno que en este pecho se quedaba
y otro que mal seguro os informaba
y si juzgaste igual en la apariencia
mi afecto sin usar la diferencia
si lo apunté neutral (que no lo entiendo)
hacia el alma me estaba desmintiendo
es verdad que si huye escrupuloso
todo indicio mi bien de receloso
que no es fuerte sin razón según condeno
que labró tu memoria este veneno
siendo artífice tú de tus tormentos
con valer, ah señor, tus sentimientos
alza los ojos de suspenso y triste
que en el suelo mi amor nada perdiste
bien dices fiel disculpas mi recelo
que lo que yo perdí no es en el suelo
pues siendo cielo tú, desvanecido
en tu cielo perdí cuanto he perdido
mi dicha no es capaz de más esfera
y así la vista inclino a tu esfera
donde a pesar de tantos escarmientos
entierre mis profanos pensamientos
pues atrevidos bien que deslumbrados
las alas les fié de mis cuidados
qué desigual horror qué desatino
seguir contra el rigor de mi destino
nada que al bien me empeñe cuando hallo
que acabar de perdello es comenzallo
la luz de desengaño tan atento
dejó tan sin valor mi atrevimiento
que sin saber usar de mi albedrío
ni para alcanzar glorias tengo brío
tu disculpa sin duda es cosa clara
para menos amor sé que bastara
mas el mío es tan grande (estos desvelos)
que no le satisfacen sombras leves
yo me voy a morir fiera te dejo
más de mí que del moro mi enemigo
resuelto estás
sin duda
adiós
advierte
mi homicida
no vas
para la muerte
nunca se llega tarde
salte engañado
que si te tiene el hado por dichoso
no la hallarás
buscarla te prometo
la elección será tuya
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En el aprieto
de tan bien conocido desengaño,
gracias te debo muchas.
Es engaño.
No despides mi afecto.
Te recelas.
Como con las ternezas más te hielas,
el propio sentimiento en mis verdades,
más en vano el disgusto persuades.
Pues si quieres saber que no es fingido,
vuelve a pasar en ti lo referido,
que quien lo atiende esta razón por mía,
una honrada mujer a la voz fía
el sentimiento menos importante,
lo graba en bronce, esculpe en diamante,
sin que el tiempo destruya
aquella parte que confiesa suya.
Corona ya mis sienes, inclinadas
de tu chapín.
Lisonjas excusadas
son en tanta amistad.
Ay, prima mía,
qué mal rato me diste ya.
Desvía,
que atravesar la puerta un hombre veo.
Rémora fue infeliz de mi deseo;
mas por carácter en el alma imprimo
este arraigo de nieve.
Sale Don Álvaro, su hermano.
Aguarda, primo,
que a toda priesa hacia nosotros llega
calzando plumas.
Poco te sosiega
cuando te buscan para acción tan grave.
Pues, quien ignora, nada sabe.
¿Qué causa tu inquietud?
Aunque has faltado
en la ciudad, como tan gran soldado
su general, la patria te ha elegido;
que el mérito jamás vive escondido.
Gran favor, honra suya, sal y vea
cuánto en servirla tu atención se emplea;
que, en diferentes tropas convocado,
todo el lugar te busca aficionado.
Vanse.
Vamos, pues, a cumplir con nuestro oficio.
Mi dueño, adiós.
Vase.
Adiós. Perdiendo el juicio
de sentimiento quedo,
que bien pronosticó el prevenido miedo
este ya, aunque de honor, fiero accidente.
Ya comienza a sentir el alma ausente.
Salen Don Pedro Cabrera, Don Lope de Angulo, Don Luis de la Cerda y otros.
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notable demostración.
don Alonso es gran soldado,
y la ciudad le ha mirado
bien.
en remuneración
de tus servicios, podía,
pues te hallaste allí presente,
darte este honor, cuando ausentes
sin pretenderlo venía
don Alonso, y pareciendo
que gobernar no gustaba,
es, don Luis, agrava
la justicia, conociendo
que lo merece mejor;
pues no hay nadie para un cargo
como aquel que hace descargo
dél con prudencia y valor.
cualquiera lo merecía
también.
bien está;
no debemos hablar ya
sino con más cortesía
del que es nuestro general
por todos, y principalmente
por ausente; que a un ausente
si le ofenden, no es igual
el duelo, y es bien se entienda
esta ley por santa y fiel;
pues como no hablan con él
no puede saber quién le ofenda;
y quien es varón, no duda
ni vicaria, antes mengua
querer que ofenda la lengua
a quien por fuerza está mudo;
y agradecido al sentimiento
de haberos sentido así,
os suplico desde aquí
hagáis todos juramento
de obedecerle leales,
como de todos lo espero,
que yo lo juro el primero.
y todos.
deudos tales,
quien se puede prometer
teme no honra, y favores menos,
de sus ocultos venenos
antes los quiero ver,
no por ser competidor
con caudal, nobleza y brío
don Alonso. Si en premio
le he de negar el valor,
cumplir conmigo podrá
tengo. La elección se allana,
no ha de ser pasión villana
la competencia en los dos,
que lo demás es bajeza
que no la apruebo ni sigo,
y hablar bien del enemigo
nuevo modo de nobleza.
Salen don Alonso, don Álvaro, y Hugo.
Caballeros, advertido
de tan singular favor,
a todos debo el honor
y a todos los brazos pido.
hoy, ilustre Cabrera y digno
de lo que yo no merezco,
don Luis, don Lope, yo ofrezco
rendiros. Don Juan, sobrino,
todos hallaréis en mí
compañero hasta que muera,
que aventure por cualquiera
la vida.
decirlo así
bien puede el que es lisonjero,
mientras no topa embarazo;
mas en llegándose el plazo,
por crudo que fuera agüero,
la vida, no hagáis textos,
y razones son comedidas,
que no hay otras muchas vidas,
y hay otros muchos amigos.
todos obedientes ya
nos tienes.
tu gusto es justo.
no hay ya más ley que tu gusto.
el de serviros será.
vamos a ver qué soldados
pueden salir esta tarde
a pasar muestra en alarde,
diestros y disciplinados,
y a repartir las bengalas
para que los capitanes
en bizarros galanes
desplieguen al viento galas,
enristrando esas primeras,
y dando injuria a las flores
la variedad de colores
de plumas y de banderas.
vamos.
vamos, bien por Dios,
obedeciendo a don de botas,
al escupir las pelotas,
me lo dirán más de dos.
Vanse.
Sale doña Elvira, hermana de don Alonso, y doña María con manto y Laura.
ahora no dejes el manto.
no;
si he de volverle a tomar
luego para ver pasar
los soldados, pienso yo
que ahorro esa diligencia.
desde un balcón bien podías,
sin embozos, bizarrías
ostentar a la competencia
con el sol. reparen, que ar...
y con mil soles que daré
siempre que tú a lazos de
si bien me quiero embozar,
y he de juzgarte que no
dejases es gran cordura.
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primero que tu hermosura
me borre, borrarme yo
antes juzgas confiada
de tu belleza y lo aciertas
mas que raras descubiertas
sabrás lucir embozada
sino es que en la recompensa
de ver tener desembozos
tantas almas, a tus ojos
previenes esa defensa
tus lisonjas oro engaste
merecen, en los discretos
(tocan)
envaines ese concepto
serafines baste, baste
metáforas es este clarín
y esta caja que señala
los aplausos a la gala
como a los cisnes el fin
que bien suena a los oídos
usurpan su dulce acento
y rémora es del pensamiento
sirenas de los sentidos
que bien ha de parecer
con bastón prima mi hermano
todo hipérbole es enano
y así con enmudecer
haga gran admiración
se viene quedando atrás
el silencio dice más
en esto; que la razón
yo no valgo por testigo
pues ya al fin como mi esposo
cuando no lo fuera valeroso
lo juzgara en todo
(tocan)
digo
que excluyendo el ser las dos
partes hablando mi deseo
dudo prima que haya puesto
en ninguno tantas Dios
Sale Hu.
(tocan)
ya más cerca van sonando
este militar estruendo
si quieres mirar luciendo
señora como admirando
al general mi señor
y llega, y trae de su parte
las bizarrías de Marte
como las flechas de amor
subamos a ese balcón
que sale al patio y veremos
entrar a todos y oiremos
lo que tratan, en razón
del estado de la guerra
vanse las dos
vamos. notable inclemencia
la del rey, ni en la inocencia
defenderá nuestra tierra
y tú no piensas dejar
viudas veinte o cuarenta
moras.
que eres dar pimienta
sobre algún rollo o hinchar
un capón y esto no es llano
que tal vez al divisillo
suele volverse un cuchillo
y rebañar una mano
pues si un manido capón
tiene tan inconveniente
el matar dos veces veinte
entre aquella colación
que reparten, te parece
tan fácil a su registro
no lo hiciera a su ministro
de un necio.
bien lo encarece
tu sazón
di no lo fundo
en razón, reconocerlos
nace en mi opinión son ellos
solo las parcas del mundo
hay peste como un menguado
simple fondo en presumido
tinto en tonto y desvalido
no solo más desviado
de toda buena razón
(tocan)
y llegan, en ayudarte
yo fuera amigo a la parte
mas lo impide la estación
y redimió sus necedades
que dirías en su mengua
si no te fuera a la lengua
como a la mano,
vanse
[salen marchando en orden los más capitanes que pudieren, bizarramente vestidos y el general por un palenque lleguen a la tabla donde estará puesto un dosel y bajo de él una silla y a los lados las que fueren menester siéntense]
verdades
Córdoba mi amable patria
ilustres nobles plebeyos
con todos hablo escuchadme
que a saber servir deseo
ya que honrándome aunque indigno
me dais el lugar primero
en las militares leyes
como caudillo comienzo
El rey don Pedro a quien guarde
con tantos triunfos el cielo
que del Betis a los Alpes
posea todo el imperio
nuestro señor natural
a quien por activo y recto
le llaman en todo el orbe
no sin causa, justiciero
informado de la envidia
creyó amigos que mis deudos
y yo contra su decoro
profanando su respeto
murmuramos sus acciones
culpando de los primeros
a don Gonzalo Fernández
de Córdoba, y admitiendo
primos hermanos los dos
y como en el parentesco
unido siempre ha de unirle
Pag. 12
y estando nuestros aceros
tan manchados en la sangre
de los agarenos pechos
que de bando una sospecha
de su rey, que según pienso
los volviera colorados
la vergüenza de temerlo
quiso el rey lograr su enojo
y fiándole este secreto
al maestre de calatrava
hiciese los cargos. Creo
que cumpliendo con su oficio
no abriga su pensamiento
donde tropezar pudiese
un escrúpulo pequeño
indignado el rey de que
conociendo su ardimiento
no abrasase nuestras casas
y cortase nuestros cuellos
que siempre de todo amigos
imprime algún odio el miedo
del escarmiento se borra
sin valer de manos medios
creyose el rey (grave desdicha)
que tantos leales pechos
se murmuraban ingratos
o aplaudían lisonjeros
y por vengar este indicio
tanto se ofende sangriento
que con el rey de granada
va coronando sus yerros
ya embarazando escuadrones
marcha a Córdoba tan presto
que avisan las atalayas
con mudas lenguas de fuego
tan apriesa que repiten
en sus indicios violentos
como cometas prodigios
admirando y suspendiendo
la desdicha esta vecina
el valor destruya el miedo
probar a vencer es honra
y rendirse infames no es premio
si como dueño cristiano
quisiere el rey, le daremos
los hijos y las haciendas
sin reservar mi aliento
de nuestras vidas. que todo
es suyo, mas si severo
piensa acompañar el moro
y siguiendo el mismo intento
que el enemigo nos rinda
que al infiel nos entreguemos
primero en Etnas distintos
hechos ceniza seremos
beber humo de esta esfera
mucho asombro, raro ejemplo
que al vil suplicio entregados
llegue el torpe sarraceno
a examinar en nosotros
la injuria de un tormento
donde hoy tantos caballeros
que numerándolos hoy
pasaban de setecientos
a disponer la defensa
pues aunque el número es menos
la razón va con nosotros
los cuarteles daros quiero
el de la puente el duque
a mi primo. y a don pedro
de cabrera, a don Guzmán
la torre, el campillo luego
doy a don Juan de castilla
sus torres y alcázar viejo
cuiden don Juan de la cerda
don lope de Angulo, y ellos
elijan doscientos hombres
los mas mozos y mas diestros
quédese en san Nicolás
de la Ajerquía don Diego
de argote, y el cuerpo de armas
en la catedral entiendo
estará mejor, quedando
a guarnecer este puesto
conmigo seis capitanes
sean don Luis de Bañuelos
un Manrique y un Angulo
y quede también con estos
don Juan de aguayo y mi hermano
con don Luis ponce y el resto
de los demás por el orden
que los fuere repartiendo
mi sargento mayor queden
y doy por orden en medio
de disponer la defensa
y de atropellar el riesgo
que si se acercare el rey
sin el moro entreguéis luego
la ciudad. aunque peligra
nuestra inocencia advirtiendo
que es mejor como leales
padecer en este empeño
una muerte anticipada
que un alevoso desprecio
que os parece lo que digo
que todos obedeciendo
lo admiramos.
Siendo tu
nuestro general no hay riesgo
Con tanto caudillo todo
será fácil
Si tenemos
tu protección tema el mundo
Comienza a marchar venciendo
Camina primo. Camina
sale un muy apriesa un caballero deja la posta.
quien es
el de loaisa que tan presto
llega como mi razón
sale don p. muñiz de godoy
Señores,
amigo
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Llego a serviros, me allana
en hornazos y defensas
su fortaleza y ruinas;
pienso que han de ser seiscientos
infantes, no más, que allá
no son menester, supuesto
que nos busca el enemigo
por otra parte; no tengo
más que ofrecer con la vida.
Godoy famoso, no temo
ya el rigor de la fortuna,
el socorro es tan a tiempo
como se pudo esperar
de tal soldado.
No puedo
faltar a la amada patria.
Esta acción deja suspenso
el veneno de la envidia.
Es como vuestra fama.
No tengo
que ponderar, que soy parte.
Todos diremos lo mismo.
Honradme, todos señores;
¿es verdad que el rey don Pedro
ofrece al rey de Granada
porque rinda a sangre y fuego
esta ciudad, su homenaje?
No tiene duda, es tan cierto
que llegaron ayer tarde
abrasando y destruyendo
las mieses de cabo el río,
y esta noche harán lo mismo
en lo vecino.
Si el rey llega a ser nuestro enemigo,
luego sacrificalle las vidas.
Así lo tengo dispuesto.
Acotación tachada: Gritos y ruido [...] y se retiran a una y otra parte
Yo creo
que la sed fiera que tiene
por apacible alimento,
troncar cabezas, dejando
sin espirar los cuerpos;
y el pisar nuevas calles
por tan benditos que pienso
que han de correr sangre de más,
V. M. como ya tiene propuesto.
Vamos, guarnecer el muro
hoy importa, caballeros.
Todos cuantos van en él
con bastantes piezas, vemos
lo que duran a las de avance.
Menos yo, que me prometo
muy buen rato silbando
en las delicias del muro.
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Jornada segunda
Pag. 21
Los que hablan El Rey don Pedro Alimuley, Rey de Granada don Alonso de Montemayor don Pedro Cabrera don Gonzalo de Córdoba Lope de Angulo Fajardo, lacayo Lázaro, criado don Juan de Castilla don Juan de la Cerda don Pedro Núñez de Godoy don Diego de Argote doña María, dama doña Elvira doña Aldonza de Haro don Ay. caud. de Guzmán Personas que en la primera se ponen en esta Salen marchando el Rey don Pedro y Alimuley, soldados moros, y sol- dados cristianos
Dos leguas desde esta venta
tiene vuestra majestad
a Córdoba.
Sí, marchad,
que mi cólera revienta
porque lleguemos a ver
de esa ruina el lugar.
Ya gustaré de ver llegar
al desataros en vencer;
si te sigue Alimuley,
¿qué imperio puede haber fuerte?
¡Intenta vencer la muerte!
Pag. 22
venciendo la humanidad
contra sus propios fueros,
en asombro los despliega
que nada al siglo le niega
de monstruos tantos agüeros.
Comenzad ya la acción,
bien tu valor propuesto
pues se conquista hoy un mundo,
no pare la prevención
chusma mal guarnecida
una ciudad desairada
de sus soldados guardada
sin poder ser defendida.
Gran vergüenza es para Alá,
para los dos, yo ruego,
la mengua en rendir que luego
por hazaña vencerá.
Su ingratitud no merece
guardar estilo a las leyes.
Para empeño de dos reyes
poca facción me parece;
yo basto cuando en su ayuda
baje al mundo.
Esta viuda,
a quien se abandona a sí,
no pone el pecho en duda,
bien se acobardará así;
Bien, pues si valor lo pasa
Asimismo en su casa
y rinde por mujer, Alí;
poner en duda no quiero
la razón de mi castigo,
que estos andaluces, amigo,
rayo con alma de acero,
y en Córdoba los cercados
han menester fuerzas dobles,
pues serán los dos mil nobles,
si tienen tres mil soldados;
yo conozco su ardimiento,
yo sé muy bien su valor.
Bien haces de darle honor
por dispertar mi aliento;
marche el campo, que ya voy
con más gusto a la victoria,
a eternizar mi memoria
en los andaluces hoy.
Un correo.
Sale un paje de camino.
Licencia pido de hablarte,
don Pedro Cabrera.
Llegue,
que ninguno se le niegue.
Señor mío, besa tus pies
tu patria Andalucía,
Tened, que aunque yo sufriera
adónde he de acabar, a
entrar en Córdoba
viniese.
Y a los pies
de mi rey, y señor, postrado,
sin exención en el modo,
de su parte y de la mía,
la confusión juzgo muda.
A todas alabanzas
respeten, y así lo están.
Danle un pliego.
Divino monarca, escucha,
y nobilísimo pecho a quien se debe
eterno aplauso, no alabanza breve,
portento resumido
del clima castellano con indulto
al andaluz ribera,
abrevia su esplendor en una esfera,
pues aclamas su dueño,
pues asombro a la vista no pequeño
obras dando aciertos,
que al amor y a lealtad bien descubiertos
tantos los servicios
que serán nuncios de tus beneficios;
escucha en mis razones
relatadas por los dos corazones
de mi patria querida, ciento a ciento,
en el que en mí termina último acento.
Pag. 23
Corona, gran señor, tan obediente,
como leal, sujeta al accidente
del tiempo, desea
que el teatro del mundo siempre vea
en los presentes siglos y futuros
en servirte constantes y seguros
a sus leales hijos
y así con fiestas, pompas, regocijos
esperando se queda.
Y porque en ningún tiempo decir pueda
la invidia que fue miedo
de su parte a los moros le concedo
una campal batalla
y tu valor Augusto que se halla
acompañando al moro
sin faltar al decoro
de la facción española que ya prevengo
pues dice siempre con quien vengo vengo
quede al neutral suceso de esta hazaña
por árbitro y juez de la campaña
y si llega porfiado
deseando estar encomendado
a nosotros los cuellos
por todos y por mí vengo a ofrecellos
sin que nadie lo impida
que al gusto de su rey perder la vida
será feliz empleo.
Mas esto (sí) ha de ser como deseo,
en daros como dueño tan cristiano
desterrando el desear a un pagano,
que el rendirse a un infiel será bajeza,
contra su autoridad y su nobleza
y dirá el enemigo
después de haber logrado su castigo
que él nos venció, no rey, no un demonio
desvanezca el orgullo por testimonio
que primero, si tú no te reduces
de cuerpos andaluces
general descanso será el llano
de toda esta campaña, a el océano
y va a rendir a Betis
entre el demás tributo que da a Tetis
raudales puros de la sangre nuestra
de esa apacible playa que se muestra
contra horrores del tiempo guarnecida
de estaciones de abril, compadecida
de cadáveres blancos será nido
que embaracen el paso al repetido
estrago de la guerra,
y al común espanto de la tierra.
Pag. 24
En bocas de oradores
tributen penas, y amenacen flores,
no ha de poder señor la ynvidia tanto
que introdusga al dolor disponga el llanto
por causa tan ligera
que fue el origen de su accion primera
un triste achaque de un ymbidioso
por sembrar veneno en el reposo
Vuelve los ojos pues. buelve los ojos
a los triunfos, Victorias, y despojos
que estendiendo tu Augusta monarquia
puso a tus pies la ylustre patria mia
pues como a de borrar esta memoria
contra tantos estremos en su gloria
Un escrupulo solo en tu seruicio
sin ser amago ni pasar de yndicio
quando as de seguir tu hermano su vida
Mira a parte en castilla el Rey te oluida
Ya a bozes pregona
Ynmortal obediencia a tu Corona,
quando a tantos soldados
tan luzidos, de valor armados
a dado otro lugar, en alicante
a pesar de la muerte el rrio delante
pues resuelto de nuevo
Tantos progresos apruevo,
que el Rey aragones veia atento
a la furia bizarra de su aliento
que los temio prodigios admirando
su valor, inbencible quando, quando,
nos siguieron leales
tus banderas reales
Oyganlo los franceses
que al derecho comun rendir pabeses
Con muertes rrepetia
nuevo ymperio dando a andaluzia
quando en seguir tus leyes que benera
no fue no, la primera
Cordoua gran señor, siempre siguiendo
apoyando, estimando, defendiendo
lo que tu proponias
posibles rebeldias
de tu memoria, quando te a seruido
de su parte Señor umilde pido
de fiel amor. esto suplica y rruega
mi ciudad, y a tus pies Rendida llega
Pag. 25
tan grande es que se admire
quanto exhalando fuego mato, y spire
su gente codiciosa
diles por mi que solo a mi me agrada
sembrar de palpitantes coraçones
sus calles entre tristes confusiones
de funebres sucesos
batiendo a su pesar esposas
braços, piernas, cabeças, manos, ojos
esto gusto esto busco y esto quiero
bete
siempre severo
señor
bete, camina
del presagio seras de su rruina
las desberguenças ofenden mis oydos
basallos a su rrey piden partidos
tu yndignaçion perdone Dios te guarde
vase
en cordova me alojo aquesta tarde
departo el campo
pase la palabra
vn mensagero mi ardimiento labra
vase
Salen D. Alonso teniendo a laura y con ellos huron
no adbiertes que queriendo ver
en que las oras rreparte
Laura, vna banda que embiarte
borrando erratas de ayer
y en ti tan del alma esta
que en ella a cifrar queria
su nombre, y siendo maria
tres beces començo en A
quien abra que aquello crea
dixo, y luego, mas parece
que la atencion siempre ofrece
lo que mas tiene en la ydea
y como inprimio en
su primero mobimiento
todo el nonbre violento
casi le empeço al rreves
mas quiso faboreçelle
en el alma
ninguno Laura es mas tuyo
en oro que a de ponelle
lograr ofreçelle quiero
sin descuido, y darte a ti
se apreçia, va por mi
los braços
lindo dinero
con un bolsillo
A desmayo
perdone laura y rreciba
en ora a la negatiba
sea uisto tan gran soslayo
mejor era a vn perrito
arrimado o sin embaraço
toma un bolsillo y mis braços
que mis braços y un bolsillo
mesclas desir el gasto
cruel anubion lleuo
apenas con el bolsillo
del rrelanpago del susto
por que dais, es de llanto
por auiso, nunca tarde
que mejor querran dexarse
saue y no toma, la mitad
basta mas labor en tanto
que laura ajusta medaya
por que no te engañen oy
encaxa
o dinero santo
quien os duda que agradescido
a mi buena diligençia
en tres pays, estaras
açiendo con tigo quenta
de quanto puedes librarme
andate llega llega
quien he a my, o qualquiera
Pag. 26
se rreciue
linda arenga
quien esta pensando
ya lo se bella Laureta
mas que no mires huron
mas que si mira mi seta
pues que pienso
en el bolsillo
que es un fuerte yman que lleua
con biolencia el pensamiento
a çerte.
quien se lo niega +
pues por profeta merezco
que mereces por profeta
qualque rracion
barajo
que lleuarlas uer resuelta
y querras ganar asolo
para las ansias, entras
chancas con migo lagarto
yo çancas (bade otra pieca)
si en tu fruicion bestidura
en bano amigo me tienta
pues si la uerdad confiesso
pienso que estas a çien leguas
de entrar en la tentacion
que bien te ablas si ubiera
menester meter con sexos
en desear a las biejas
den las feas den las tintas
y en no gloriarnos a çin quenta
bra muger pido y tome
abernuncio
soy yo necia
traygo algun d. de plata
soy caluart en gola rreços
en the morçillas y rrudas
pues por que digame y ntenta
esta farsa
no es afafa
quando una muger se entrega
a dar auzel maridaje
antes pesille esta neça
que se deue agradecer
y caminar a las treynta
para no obuen carton
poca flor, y sabe eche treta
que soy de bronze, que es burge
de diamantes dura negra
que es dima de un del mundo
o que bin dois quien pudiera
decir que eras y mas dura
mas dura
si ques falta
una suegra en parangon
de lo que mi lengua dexa
por algun grave rrespeto
di di que rreciua en quenta
de mis pecados y pase
huron quien calla consienta
Laura quien abla parece
en tu pensamiento llego
y nunca no odies discurto
tu amo.
que al fin me dexas
si quiera sin d. de rudo
di d. Conçagueles defexa
ter a se de ciertas Armas
si te rregistes adbierta
que se me ba con buen ayre
dexandome en los capenas
sin dinero y sin Amor
siendo quien se lo niega
+ adios açumbre de biñas
a dios çancuda sin ellas
A mas ber, y pa con baruo
a mas ber Made mas ha
vase Lau.
Salen d. Alons. como suspenso
que a de brujula
empeñe
tirana al alma
pregunto
dio el cascaron mas punto
que el tiempo
yo lo dire
desde el rretiro mire
de rapida el enamorado
el mas apaçible agrado
el manantial que abentura
descanso de mas seguro
desden, menos cuidado
libertad en su lauzura
(o quien pintar las pusiera)
amagos de primavera
goca el aplauso de flor
pedaco de abril mexor
y ale inberne falsedad
en bodas de ruis señor
tan bello, que a su fauor
y a cense flor, animara
a desatarse aquel jardin
en este engaño de flecha
si yansportar el prado
el firmamento hallado
de los rrumbos de su aurora
corresponde al aura
bordon, las mudas sirenas
de vn oyo a otro ameno apenas
sin dar en a copla estan fetas
sies cometas y laueles
oitona las marauillas
a shosson lilenemigos
amenaca Su rigor
si tal enemistad flor
adornar excelsidyo
el Ciel hermoso que no
Pag. 27
por almas de mi memoria
aflamaran esta mi gloria
mas se empeña mi recelo
si asegurandola dudo
no comience la vitoria
ay mas detencion?
no
que deslucirla no quiero
todo lo mida un azero
tengo asida de su yro
nunca lisonjas atiendo
mucho las de mi elado
aquesallos.
engolfado
en lo hermoso me perdi
y salgo a buscarme a mi
no merece ser allado
quien lo fia tan poco
estimo
siempre su beldad conpuesta
Matale
Sale doña Maria picada vna mano en un lienzo con sangre
y a me muerta
mucha sangre e uertido primo
carater del alma impreso
la vena que de ambas y beue
mas fuerte rremedio deue
a tanta causa dolor
la mano prima es mejor
mejor detendra la nieue
no la quiero detenida
corra señor corra a priesa
mi sangre si asi confiesa
que eres dueño de la erida
con vna accion tan luzida
como confesar te dueño
en tan agradable empeño
pierde el dolor lo terrible
haciendose lo espacible
todo peligro pequeño
empeñas a tu belleza
tan bizarra, en mi muger
pues que puedo rresponder
ya que parezca fineza
como si duda no tubieza
sea el silencio en mi ardor
pues aunque puedo en mi amor
dezir mucho no lo intento
por dejar al sentimiento
que se eceda en el fauor
castiga a desleal
que despeñados a correr
engaños y error si del
haze pasar al cristal
de tu mano, y de igual
con mas sinrrazon me ofende
pues siempre al acusar abiendo
mas dolor. y para mi
es rremora haberte vi-
-sto que el auiso me suspende
fiel sentir y el ponderar
destruy en modo finxir
no ay para tanto sentir
fineza que abenturar
lleguese a abracallo
mas ay, que enpieza encaxar
bien tanto, no te defiendas
mis ansias, no cuando atiendas
que al repetido aplauso
que as desasir de mis brazos
a buscar los que te ofendan
en uer si en pena tanta
llegue la muerte veloz
apenas puede la voz
despedilla a la garganta
diras que como adelanta
mi afecto lo que benera
mas mi amor rrespondera
que quien Ama, mal seguro
mas alla de lo futuro
preuiene lo que sera
llora
lagrimas no desuanece
el sentimiento villano
que es conzeder a lo umano
lo que de ti no merece
lastima fuerte
ni es mucho si se te ofrece
al prado de tus mexillas
pues ni el sol puede sufrillas =
girasolian de serlas
por el rastro de las perlas
apenas se descubrillas
no anticipes el aguero
que el rriesgo esta desuiado
ni el enemigo allegado
ni el peligro es tan seuero
ni me bencen y asi, ni muero
ni se avilta quien rrinde a
la suerte, o que determina
ni el asonbro escandaliza
ni estos muros son ceniza
ni este lugar es rruyna
Lleguen vfanos del escuadrón
del moro llegue terrible
que para mas inuencible
tiene fuerzas la rrazon
y primero que en la accion
goze el trofeo invmano
tantos honrara mi mano
que sean para su brio
breue sepulcro el cerro
con obelisco el llano
llorando
no es de sabios dudar no
tu balor
dando ba- tallas se tiene
que bien temi
exequias se hacen aqui
Pag. 28
por mi engaño que ynuento
celos rresueluen mi yra
antes de uerme enpeñado
en seruillo es deslustrallo
vn amor bano, bien siento
y con auisar desmiento
buelue al lance de auer mirado
recono- ce a d. Ma y vn page aqui y a d. p. que como llega aqui se despidense los dos
don pedro es
sale d. p.
el lance euita ap.
cordoua escusare por ti
Señor
primo
Allais en mi fe
quien os sirua, y ap. mi esperança
bueluo y mi desconfiança
Su muerte, era benturar
A bien comun, y el callar
nunca ynpide la uengança
que os suspende el rrey que dice
ap quien le matara mariçabalos
tan apriesa como yo
salio de la uenta, mando
despues de auer rrespondido
que biene açer vn estrago
de cordoua y que a su rrey
no haze leales vasallos
se rresueluen por ynpartidos
ap. que estrago que adbierto
Señor don alonso ya
los medios son escusados
baldadas las sumisiones
coruardimientos uillanos
las promesas miedo bil
ynfames los agasajos
a pelear a bencer
sirua al consuelo el agrauio
sirua a la rrazon la fuerça
a la justiçia los braços
contra yngrattiud balor
contra tirania amparo
contra poder rresistencia
y contra la ofensa mano,
y a por destruir la enbidia
obedeçientes y postrados
bizarros nos dispongamos
salga con sobra el aplauso
de la uerdad en sus ombros
sin que vna sombra vn amago
des luzir pueda el yntento
que aguardamos que aguardamos
armese ya cordoua
que nos estamos engañados
gosando de nuestras damas
las delicias y rregalos
que en esta ocasion en que
a quien mas a lo bizarro
del coraçon se dispone
haziendo lanças pedaços
exsaminando las Armas
ajustando los cauallos
preuiniendo los Arneses
exortando a los soldados
la ocupaçion es solo
contra el esperado asalto
que la guerra no consiente
ni dulçes Treguas al cuidado
Terrible rresoluçion
fuerte arrojo, temerario
rresoluer señor don pedro
ya la ocasion nos alcança
en que esta uste de mi
que quiero escusar onrrado
que a quitos rresponda la lengua
porque alla puedan las manos
en pasar a la ocasion
que queden plenamente
la obligacion en que estoy
y se estacara el agrauio
Siempre me allareis cumpliendo
con lo que me deuo
Acaso
Aueis pa themiralla
Señor don pedro templaos
Yo Señora
si primero
que rrespondais a mis lauios
se ofreçen muchas berdades
quanto os pareça si a caso
creeis (por mi primo)
que biene el de gouernando
que tratabais alterando
y agradecelde el decoro
esta el lugar tan consueno
preuenido, que dejando
la lisonja de su parte
parece que al contrastarlo
se enbarasaran dambos
y no os ponderare el casso
que en el futuro suçesso
reconocera que ablo
sin adulaçion ninguna
satisfechos de este cargo
Al segundo rreparare
y tiempo en delicias alto
que no le uea tan poco
por que no es rraçon vn rregalo
ber vn hombre a su muger
Asi aguardais esperando
tomen osada la fortuna
que despues si lo escuso
vltimo balor se arruina
no echareis uos como os ablo
pues como deudos os aparte
y no quiero que engañados
penseis bos que pues de estar
sola con vn honbre ablando
Pag. 29
que nos costó marido
no pregunto a cuyo tanto
ni tanto os disculpo
mas ya que el favor alto
agradeced al descuido
de mis groseros criados
topar en esta ocasión
tan fácil el desengaño.
Ese esfuerzo a esa ceguera
no os atribuyáis el lauro.
Lo que respondo os respondo.
Primos, darnos las manos,
no habéis de salir de aquí,
dadme palabra entrambos
de no reñir.
En el tiempo
de guerra a las de Flandes
en primer lugar la patria.
Que mi enojo
yo señalo a él...
a un mismo plazo también.
falso
Mi general lo oye, al campo
no he de parar, no reñid
hasta que dejéis el cargo
después...
Claro está. Después
cerrareis con mi emperador
los pies de Savinera.
Señores o nos tocamos
a lo que importa a la guerra
que yo no blasono tanto.
Primos, primos la palabra.
Los dos
Si la dada damos
Vanse
suena en la muralla
Toca a arma la campana
Jesús que de
apenas les sobra deja
que el vil
ostentando bautismo
obligándose a la costa
sin
que ha de rinda a esta penosa
conocer que tantas almas
están jurando de entreojos
en el reino de Plutón
mas vuélvome a lo que importa
que por mis pasos contados
me iba asomando ahora
al sermón como a la chica
el asunto me convoca
para Sevilla, y en vano
demostrar asasa
que aunque es alta mi destina
pues de una te se apoca
que tiene sus cien palmos
al grave se vio lejos
mas que entable el donaire
por reliquias que consiga
mas de un millón de enemigos
se descubren, ellos toman
la ciudad no tiene duda
que se acercan; y as se arrojan
que nos cercan, que nos prenden
por Dios que aquí llegó asona
si mueres y en gigote
nos guisan bien se acomoda
en la razón de la guerra
por buena una pepitoria
yo sin pies manos ni brazos
yo escasamente las justas
cuchillas de tantos galgos
si la bizarría me enoja
si soy tan su apocado
que en treinta años, ni un paso
de la cumbre que se acorta
no, redimir la forzosa
pelea, por aquel juicio
que he de vivir sin
con apacible descanso
y es simpleza muy bisoña
ensartarse en un peligro
por Dios santo, que se antoja
una choza a suspender
tan de lejos, gran honra
gran facción, lindo denuedo
que haría con vos os torra
sale Gar.
Salen al tablado don Alonso, y los suyos ilegible
Que aprisa salen al campo
parece que les aguija
la distancia su deseo
mi amo también se engolfa
pero se le afianza ya
que son de las fieras bravas
acometer a su lado
cumpliendo con ambas cosas
bájase
Este es el sitio soldados
que vuestro valor publica
que vuestro aplauso divide
que vuestro aliento pregona
no ha de gozar el contrario
la fortuna tan dichosa
que puedan decirnos allá
encerrados, en la Troya
bizarría de vosotros
libre mi esperanza anda
siendo la primer estriga
leal honor, las orlas
por costumbre venceremos
nadie a volver se disponga
sin un tesoro despojo
por desengañar tal falsía
soberbia de altiveces y
vamos aprisa, a conozcan
que salimos a buscarle
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previno por mi mandante
las compañas todas
metieron los más valientes
salgan por si acaso aora
contigo se encuentren pobres
No estorvan un grado, no obran
que nos detiene
embistamos
a ellos
rompe, y haza
Alá
Santiago, Santiago, y ea
cierra, cierra
Alá
Sale Huron
cierra, y aclama vitoria
que de más a más llevamos
la fe en Dios, y no en Mahoma
Hágase dentro la batalla y después de aver pasado un rato salen tres moros huyendo
Retiraos que el marqués
da vitoria a despecho
huye
cruel del poco esfuerzo
aquel de la banda roxa
tanta guadaña destruye
que le detienen los muertos
O bizarros andaluces
rindiendo la libertad
bien dizes
Salen Don Alonso menor, Don Pedro y Hazon
Texto tachado: Don Alonso Ya que el cielo tubo amigos no desarrimar a tantas injurias en sus afanes comunes como bizarros turbantes y a riesgos sin conocer si la par venir miramos Don Pedro el principio, no culpe la suerte nueva avenía Don Alonso mas ... Hazon aparte quien en ... que re ... aqui Házense retirar Moro 1 házense afuera
Llevando por nuestra parte, amigos
a Don Pedro Cabrera, escasa
se reduze, nuestra gloria
y sin vengarle, no cumple
no haze buen agüero, una
volvamos, que allí descubre
la vista, rindiendo al furor
del azero, que le consume
su valiente corazón
arma, arma
entray que huye
vive el zerán
amigos sin duda haze luz
Éntrense
Sale maniatado Huron y Don Pedro Cabrera y moros con ellos
vaya
mira si es hazaña grande
vaya el perro
aparte
ay tal lebrel
aunque a un perro sé
que con maniatar avn sé
los pies no están libres
es
verdad, mas como hermanos
quando les faltan las manos
andan con pena los pies
de qué hazañas te quexas
que a un palo van sentenciados
es muy de míseros honrados
hazer estos sentimientos
no as de ser ya a moverme
a injurias del suplicio
nunca en mi vida uvo grado
jamás de favorezerme
y quando pudo mi amor
servir ya a su ofensor
Como amanece en el bien
amanece en el pesar
muchas manos veo que passan
de que los alivios hazen
se quexan y no parezen
en los que están bien paradas
dime formal que te andas
en empatar estas
ya
esperando horden aze
del Rey, porque esso
él lo aguarda
por mil vezes el Credo
y doyme a la contrición
de la pica a la razón
no ay un palmo, que, ni un dedo
miren en qué gran clemencia
libra ya esta nuestra vida
prevengamos la partida
luego ambas dilijencias
mi testamento prevengo
que en la pica reconozco
para que estén prevenidos
mis males y bienes dize
y declamaron honra y ella
dezios a su original
sin morirme, aunque el asalto
que no apoco crueza
del cuerpo as desatar
campo es fuerza que te veza
vez que por fuerza que le de
Pag. 31
quiero de Valle de Grado
mi entierro, por lo modesto;
dejo, sin exequias grandes,
a los cuervos, que es otra ave
que me llorarán muy presto;
doy la cantidad pequeña
de mis flores a un buzón,
y pa que es mi condición
dócil, la dé a una niña;
doyles mi red muy a tiento
a los cofrades de azumbre,
aunque ya, por la costumbre,
pudiera a dar doscientos
voy.
No des más, que ya el rey
envía el orden.
Mortal
suspenso, lo liberad.
Domine memento mei.
Sale Ali Muley.
En no cumplir con el orden
deste papel, os prometo
que os ha de ir a una pica.
Cumplele, señor, en todo,
que en lance tan apretado
seréis diez gruesas de tonto
si no pasáis la libranza.
tiénele el papel el Muley
Y de
parar solo
papel por pidiendo obediencia
en él, como paráis a tratarlas,
podré yo aventajarme
la vida compitiendo
con vuestro rey, y con lo
que debéis a vuestra vida,
y en no cumplir esta orden
seréis escarmiento de
los buenos.
Rómpele con rabia
Si más muertes que hay de hecho
en ese celo seguro
tu indignación conspirara
contra mi valor, creyeras
no rindiera en lo que pides.
Ha de ver, en medios bolos,
que quieres morir.
Sí, villano.
Míralo bien.
Gran escollo
a los combates del mar,
no tan inconstante a los sordos
estragos de sus ruinas,
se opone majestuoso,
como yo a tus intenciones;
así en más menudos trozos
pudiera dividir mis miembros
que a ídolos
diere envidia.
Llorada Paz a mi patria.
Ea, en dos picas al hombro
sean de los que le subieren
todos.
Yo, señor, y no doy.
También
Libera, despacha,
o mal haya el primer loco
que inventó guerra en la paz
ni a caballo.
vase
entran de prisa varios moros
con dos tenaderas dándole pican los moros
Qué me destronco,
no tengan tus disparates
la muerte, no solo a lomo,
a morir tan vulgarmente
mas a los pies, a los hombros,
a la garganta, a la boca,
a los cabellos y a todo;
pues que nada se redime,
y por dejar al abono
memoria para los siglos
de leal, te dejas el rostro
(de pena) en vaina de pica.
llegan a atar a la pica a V. P.
Date al martirio gustoso
y no me aconsejes.
Ay,
que me dan con unos porros.
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No sirvas el placer y alegría,
lo que al sol de la sombra, pues la imita,
pongas al sol, que vio nacer hermosa
la aurora, y la vio morir al día;
quien de su juventud ardores fía,
repare a su fin, y que en la penosa
brevedad del tiempo, nos invita
hora para lograr su tiranía.
En tu velocidad, ¿quién hay que goce
si ya se fía en dicha conocida,
pues siempre al bien el mal ha sucedido?
Falta luz a quien es Dios conoce,
ay de mí, y que el que pende de la vida,
es lo mismo vivir que haber vivido.
Salen riñendo con algunos
moros don Álvaro y los suyos.
Todos sois pocos, canalla;
ea, amigos, que ya el logro
de nuestro deseo hallamos.
Llegan a sacarle.
Ya estás libre.
Llegan, y él sale.
Hoy luce a sombras
de las lunas agarenas.
Siempre tu amigo.
Y yo muerdo
mis pesos, que no me sacan
de este cordel.
Ya te ayudo.
Vamos
a retirar el despojo.
Al alcance, fuésenos.
A la muralla, a la barca.
Sale Don Ma. con espada.
Seguidlos, y mueran todos.
Volved al lugar, gallinas,
o como salgan las ropas
la presa dando en el agua.
Firme pulso, que asgo
siento con mil, mil mujeres,
ciento a embestir, yo solo,
cuantos enemigos vienen.
Volved, sin fama, deshonra
de vuestra traición, que ya esto
el relámpago, o la sombra
que es mi espada os desbande,
perded el miedo, conozca
más aliento el enemigo.
Pag. 33
Pónense a escuadrón los cristianos
Los coros de los cristianos
¿Qué gente obra tan heroica,
que a tan apacible infamia
no se rinda temerosa,
si esta deidad os anima?
Si tanto celo os exhorta,
¿qué teméis, que os retiráis
a ciudad babilona?
Volved todos, que en nuestra ayuda
tenéis arrimada a Belona.
Cesa, Cabilón, el primo,
y mira, señor, que importa
redimir este lugar,
tanto del miedo que cobra,
Dentro
como de los enemigos.
Ea, al arma, al arma toca,
que el enemigo se acerca.
¡Al muro todos!
¡Y todas!
¡Al muro, al muro, que llegan!
Canta.
Sale al muro Urón mientras suben los moros.
Ya se acerca toda, toda
la chusma y mala canalla,
tomando vienen la posta
para el infierno los perros.
Sale el rey moro y algunos moros con él con escaleras, y uno de los que ponen las escaleras al muro al alto.
Ea, hijos de Mahoma,
arrimad esas escalas,
y con las cuchillas corvas
segad los infames cuellos.
Salen al muro don Alonso y los que pudieren, y las mujeres con alcancías y espadas, y van subiendo y cayendo, y el rey los anima.
Caed, falso bando ciego,
llegó ya de nuestro honor
alta, a mi señor, la vitoria.
Cese la batalla.
De mi profeta reniego,
pues que no sabéis vencer;
retiraos para volver
a tomarla a sangre y fuego.
Toca a recoger.
Ea, amigos,
el galgo huyendo va.
Vanse los moros.
¡Vitoria, vitoria, ya
se retira el enemigo!
Fin
Jornada tercera
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Jornada tercera
Sale Romulo A Cauallo Con lanças y adarga y don P o Al muro
Generoso Cordoues oie
Oie bizarro Caudillo.
de las Andaluzas tropas
Contra los Canpos moriscos
Pasma se de mi nõbre
A pesar de los Retiros
del tiempo, Celebra el mundo
en sus mudanzas distintas
todo vn Pasmo es mi fama
mi balor, todo el estilo
del Ponderar vn asonbro,
de Referir vn Prodijio
No ay Numero en mi Ystoria
Para honrar lo infinito
de mis Prohezas, refiera
de Aquellas canpañas libros
y mi braço cõ sumo
Antes faltara no finjo
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Si fuera capaz de otros
caracteres para el rito,
yo, al fin, que ofendido
todo lo que puedo he dicho,
llegué al rendir el lugar,
y por los altos dominios,
por mi profeta Mahoma,
por sus pasos, por sus ritos,
por el Alcorán de Meca,
por su Alcorán te afirmo
que, burlando de la empresa,
no quise seguir los míos,
juzgando solo mi nombre
otra causa para rendios.
Tú, bizarro, como Marte,
leal como bien nacido,
honrado como valiente,
y valiente como altivo,
de suerte te defendiste
que el destrozo de las filas
sirvió a la muerte dos horas
en mi escuadrón de ministros;
y en un alazán tan raro,
tan portento, tan brioso,
dio un furor que, llegando
a discurrir todo el sitio
de la palestra, en los bajos
se presumieron prodigios
de otra región; un cometa
pues del compuesto aliño
de la trabada refriega
se dejó tan encendido
que, ayudando la color,
daban calientes indicios,
sin engañar la atención
ni burlar a los sentidos;
rastro que jurarán cuantos
fiera impresión le vimos,
en el darle muerte a tantos
que serías, a no un indio,
los triunfos como por tema,
las victorias por oficio.
Yo, que de lejos miraba
y del aliento, sobre un morcillo,
que es un incendio su pecho
y racional carboncico,
intenté llegar a tiempo
que salieses a impedirlo
con tus soldados, y cerrando
con todos, tan combativo,
es de entonces te has de ver
que derribando los cinco
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como escaparse los reos
fuera por allá lo mismo
este estorbo, este embarazo
aquesta suerte previno
por añadir este triunfo
cuando te venzan los míos
la ruina a esa ciudad
o verás sus edificios
postrados, ser escarmientos
de los venideros siglos.
¿Qué aguardas, qué te detienes,
estando ya doquier cogido,
sino quietud a tu vida
un honrado precipicio.
Soberbio rey de Granada,
ya tus estremos río,
y se turban tus ofensas
siempre que topan con bríos,
desde el muro te respondo
a tus vanos desatinos.
Porque ya salgo a buscarte.
Ya te espero
y a te provoco
a presentar la batalla
contra el número infinito
de tu ejército.
Bien haces,
sal pues al campo, envido.
No te valdrá el desatino,
la luna que de él fío.
Di a tu amo, mico,
Mientes so bicho, bicho.
Vase el moro y baja Don M.
Que al enojarme es el demonio.
Sino descargo el martillo.
Tan apriesa a pie zambo
echa, echa de poquito
en la testa este guijarro,
y tapándose el hocico,
pasado que bien aprieta
y ha de salir del garlito,
ha de pintar el caballo;
se escapó por Jesu Cristo,
que es un animal ligero,
y que corre de lo más fino,
y no le alcanzan vientos,
viendo ponerme de lindo,
que en lo de alcanzar con ellos
son los despenseros míos.
Dejo esto y vuelvo al caso;
reconociendo este sitio,
viene un moro embozado
si es espía, algún portillo
busca en tal estacada;
espía es.
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Sale el embozado cubierto con una banda
los que seruimos
con lealtad qualquiera cosa
façilitamos y ofrezco con astuzia
la boz, vengar a mi amo
con astuzia y dar recato
sin averme conosido
llegar asta aqui felis fin
promete tan buen prinzipio
dame
x moros asoman a vna bentana y tocan caxas y dentro soldados
yo soy el.
abra a quien de vn papel
al general
dadle y idos
aora guardenle ai tanvien
pues desilde que le a escrito
vn cauallero y que solo
le queda esperando.
dasele y base
alto
deue aser de ynportancia
darlele luego es presiso
que mal que resiste amor
el marcial desasosiego
oy Leonor no aparesido
base y sale Don Lope
a tomado este el suzeso
a questepapel agora
para ti señor me dieron.
leele y base
Sale vn cavallero boemio lleno de enojos con este papel que enuia a la misma presenzia embozado
bal -
este es sin duda don pedro
no me obligo el benefizio
o que dispongan los zelos
la rason y el alvedrio
o que fuerte es el aprieto
contra lapalabra dada
se antisipa mal aecho
pues abenturallo todo
que podre aser que cumpliendo
con mi obligacion matarle
y boluer a mirar luego
por lo que tengo ami cargo
faltar ami ofisio santo
ni un minuto mas perdone
que mi onor esta primero
mal aze endarme el papel
mas que pude azer despecho
voy a aserle mil pedazos
Pag. 38
Lo siguiente está tachado: + Aqui quieren reñir Sale don pº -- Que es esto don Alº - Iesus, que que tarde amo aora el papel me dieron y por eso abre tardado
Vamonos pues, que aueis tardado
donde fueredes servido.
Donde os pareçer que puedo
rresponder.
Si arrepentido
os allais de lo propuesto,
no ynporta, ya es començado,
donde quisiereis yremos.
Este mi amo a perdido el juizio
de enojo, señor; q aun tiempo
ade auer dos desafios;
el otro a de ser primero,
que en la alameda te espera.
detienelos / huron
Oydme, señor don Pedro,
¿desconoçistisme en la boz?
Yo tengo de cauallero
tanto, que pudiera mal
quebrar mi palabra; bueno
esta el des cuido por dios.
No busqueis esos rodeos;
si quereis reñir con migo,
vien se que este desvaymiento
es que lo estais deseando.
A, señores, quedo, quedos,
que estais los dos engañados,
tu en juzgar ese deseo
de mi amo, y tu en pensar
que de este papel es dueño;
porque me le dio vn ydalgo,
diez de dos mayor de cuerpo,
todo humo, todo brauatas,
y amenaçandome luego
que si se le ynportaua, por Xristo,
que a palos le ubiera muerto.
A si, bestia. La disculpa
siempre me tendreis por buestro.
Siempre sere buestro amigo,
que de agradezido tengo
lo que bastta para onrrado.
Y se muy bien lo que os deuo;
quedas a poner en orden
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los soldados que ya buelbo
en castigando a este loco
ya sabeis quanto el silencio
importan aquestos lances
ya lo se y tambien que puedo
fiarme de un ombre aunque
fuera Vernardo
ya buelbo
Vase
En el margen derecho: oculta a baldes / por lo menos porque se estan / biendo a baldes al general / para el [ilegible]
yo boy a aber que conmigo
se salgan diez caualleros
y si estan solos dexarlos
que el tiene vizarro aliento
Salen don Alonso y el soldado cada uno por su puerta
don Alonso es esta ya
tardança
valgate dios por ombre
por ombre lo mas oculto
de la alameda busque
ya me teneis en el campo
seais vien venido
y bos
mui bien allado que nadie
por la mano me gano
en lo cortes.
En el margen inferior: si este es el sitio en que esperais / que del dar la pretension / se a de lograr desta suerte / en la compaña [ilegible]
un negozio
que pide mucha atencion
y algun espacio tambien
emos de tratar los dos
pues yo vengo mas de prisa
tanto que tardando estoy
en mataros y enbolberme
no e de reñir aqui yo
tan zerca de la muralla
ni deziros la ocasion
sin pasar mas adelante
el papel desafio
puso este sitio y aqui
cumplo con la obligazion
del duelo
que si estubiese el fabor
que dezis en lo profundo
del alma la abriera yo
para sacarle
teneos
que tan zerca fuera error
a cuchillazos sabiendo
que nos estan biendo a bos
de todos y sin razon
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Claro está, peligro yo,
y así excusar la ventaja
es gran cordura, y mejor
en lo oculto de este monte
tomaré satisfación.
Seguro está de mi parte
todo maltrato, hoy yo no
puedo detenerme más
en reñir.
Vuestro valor
me ha dado ya de sí mismo
bastante satisfación.
Yo quise hablaros a solas
y con recato, que soy
criado del rey don Pedro,
y temí hablando con vos
que alguno me conociese.
Su Majestad me mandó
que en nombre suyo os ofrezca
primeramente el perdón
de los enojos pasados,
y haceros luego el favor
que vos pidiéredes,
la ciudad que eligiéredes,
Si en nombre del Rey venís,
las leyes de embajador
os valdrán aquí conmigo,
que a no serlo, ¡vive Dios!
que en vos vengara este agravio.
Decilde al Rey mi señor
que rindo hoy a sus pies
y estamos Córdoba y yo,
pero que soy muy leal,
y no puedo hacer traición
a mi patria y a mi Rey,
y seré leal a los dos,
a Su Majestad y a ella,
si a costa de la opinión
de mi Rey mismo entró el moro
en Córdoba vencedor;
que ese favor que me ofrece
no le acepta mi razón,
hasta que por mi lealtad
se le merezca mayor,
cuanto al perdón mucho menos,
y aun no del Rey me ofendo,
porque donde no hay ofensa
está de más el perdón.
Pag. 41
eso le diréis al Rey
y ved que siento rumor
de algunos que me han seguido
cubríos el rostro y a Dios
que no es bueno que os conozcan
pues es fuerza ya me voy
mas no lo miráis bien
don Alonso
cómo no
porque el rey don Pedro os diera
mucha hacienda y mucho honor
y lo demás es locura
Vase el soldado
ya os digo que os vais con Dios
y a quien libré de mis manos
cuando tan sentido estoy
agradecédselo al Rey
cuyo mensajero sois
Salen don Juan de Castilla el de la Cerda y don Diego de Argote y Lope de Angulo
qué es esto
nada, un amigo
que aquí conmigo trató
cierto negocio que importa
a la guerra; a la facción
están todos prevenidos
Vase
que salimos luego adiós
vamos de el caso sintiendo
hasta llegar al lugar
es criatura de fiar
y no traidor no lo entiendo
si este caballero era
de el rey don Pedro y trató
algo en su servicio
no
que el general lo dijera
a nosotros y tratara
lo que aquí con él dispuso
notable cuidado puso
el hombre en cubrir la cara
misterio el suceso encierra
Dios por la justicia acuda
pues que fue no tiene duda
lo tratado de la guerra
callar lo que puede ser
a todos nos llamará
y a ser otro el general
mucho habría que temer
pero contra la lealtad
de su honor
no bien
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Salen cabrera / y don pº godoy
murmura el bulgo en rigor
si es de el rrey don pº espia
toda presunzion seria
contra don alonso error
siempre este monstruo apelado
en grosero y reboltoso
y agora esta temeroso
y tambien desenfrenado
callemos que ya llegamos
y ay quien escuche
porque
lo que yo e dicho dire
yo tambien
y los que estamos
o Caualleros conpuesto
el desafio estara
no fue menester que ya
lo allamos todo dispuesto
y nuno
comienzese a disponer
el campo en orden y vamos
o que poquitos que estamos
menos eran menester
toda la jente dispuesta
tienes
nadie a de boluer
nos a de obedezer
escuchadme alfonso oyd
primo aunque lo estoi dudando
el bulgo esta murmurando
que vos con esa cobardia
al entregar la patria vais
permita a dios
qui os trague la tierra a vos
que tal gran vileza agais
mirad bien por vuestro onor
pues vuestra sangre os obliga
por que cordova no diga
que le abeis sido traydor
vivid y morid leal
no os engañe nadie no .
pareze sueño que yo
os oyga don pedro tal
de mis abuelos oy
fue su lealtad la primera
notable desdicha fuera
que esto se perdiera en mi
mas por la seguridad
rrespondo del mi onor fiad
que al campo vamos y en el
oy se vera la verdad
Pag. 43
bizarro valor
no y fiera
ninguno ay duda mas prudente
marcha a la puente a la puente
que ya el enemigo espera
entran marchando todos y salen por la puente y dize don alonso
quien forzado y no valiente
a la guerra amigos va
bueluase que no podra
despues por falta de puente
qual quiera de onrrado calla
no ay quien se quiera boluer
pues yo el primero e de ser
que la comienze a derriballa
el abrigo determino
quitaros ya de el lugar
para bolberle a gozar
solo venzer es camino
aquel espaso el seno
para cordova yo quiero
ser quien le tome primero
azed todos lo que yo
y a quien pudiere seguir
a fe de mi mal seguro
sin pleyto omenaje juro
de venzer u de morir
viuas lo que tu deseas
que en tu prudenzia no aclama
ser esplendor de tu fama
coronar tus sienes veas
Si tal Caudillo lleuamos
glorioso el suzeso fundo
vamos a ellos sepa el mundo
que somos lo que buscamos
tiemble tiemble la Campaña
a rrendillos a venzellos
a ellos soldados
a ellos
Santiago bitoria España
entranse y dase vatalla
huyan los de jalon
nadie a seguirlos comienze
venzio Cordoua vitoria
Salen don Alonso y el Rey moro Rindiendo
esta vez no te suspende
tente de tu ostinazion
no te cansa lo Reuelde
deseas morir
deseo
Si vi enprimir en los vientos
dilubios de sangre el alma
sed saciara que lleua
este estremo mi valor
pues con espada ardiente
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furor de tu heroico pecho,
que aunque te consigo pueden
borrar el número corto
tus hechos, es bien que pienses
que te hallas solo luchando
contra un ejército, y suele
ser bajeza, fe del valor,
osar morir muchas veces.
Pues vámonos.
Rey ilustre,
alza del suelo y concede
que en esta acción te acompañe.
Señor...
Quien triunfos adquiere
debe templarse en la dicha,
porque, como es accidente,
no le cause la desorden
vecino daño. Lleguen
una barca para el Rey,
o la una barca...
Prospere
tu vida el cielo mil siglos
y, en edades diferentes,
triunfos alcances mayores.
Vase.
¿Qué mayor triunfo pretendes?
Rey don Pedro con la espada desnuda.
Vencido el moro y cautivo,
se llevan los cordobeses,
a mi pesar. ¿Quién dirá
que el Rey de Castilla tiene
por afrenta la victoria
cuando sus vasallos vencen?
Mas ¿no es aquel don Alonso?
El Rey don Pedro me asiste.
¡Sentidos! ¿Cuándo venciste?
¿Qué haré? Que aunque me afrente
tanto ejército y tan noble,
no sé qué tienen los Reyes,
señor, que en presencia suya
los más animosos temen.
Yo, pues, le miro y le temo,
como a Rey, pues en mí excede
el temor. La valentía
de él tiene deidad, y debe
el ser gloria del vasallo
ser más leal que valiente.
Suspenso me he detenido,
que, a vista de tanta gente
vencedora, es imposible
que aquí mis enojos vengue.
Yo me retiro.
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¿qué es esto?
si enojado todavía
se va sin hablarme, espere
vuestra majestad, señor
Si os tiene tan insolente
la victoria que os ha dado
no el valor, sino la suerte
probar las armas rebeldes
deja eso pero que aunque agora
que está el acero luciente
en manos del rey espada
de la justicia parece
cuyo oficio es castigar
vasallos tan infieles
haced cuenta que no es
Rey de Castilla el que quiere
reñir con vos diga el mundo
cuando esta batalla cuente
si venzo yo, que don Pedro
dio a don Alonso la muerte
no que un Rey venció a un vasallo
cuerpo a cuerpo solamente
estamos aquí los dos
y así os lo he avisado siéndome
por don Pedro, no por Rey
y aunque más ociosamente
a vos os lo persuado
que quien como vos ofende
a su mismo Rey, y cierta
queja por reino le tiene
Vive Dios, que si pensara
que el rey don Pedro lo siente
como lo dice, que a vista
de sus mismos ojos fuesen
tan basiliscos los míos
que a cuantos miráis presentes
en el campo y a mí mismo
mataran ya, y si no puede
haber persona en su pecho
que prestada la paciencia
de vuestros ojos se cierren
Señor, vuestra majestad
nuestro Rey natural siempre
no puede dejar de serlo
ni hay vasallo tan aleve
en Córdoba, que si no es
consintiéndolo demente
un atrevimiento fiero
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de los que apenas se advierten,
contra su Rey no lavara
con su sangre la más fiera
desatención o ignorancia
de un ímpetu inobediente.
Siempre os conoció mi patria
por su Rey, mas no consienten
que un Rey moro, que por serlo
ha de ser forzosamente
vuestro enemigo, y de Dios
vencedor, los muros entre
de Córdova, que a vos solo
como dueño os obedece.
¿Quién en esa ciudad vuestra
de la nobleza y la plebe
al yugo de vuestro imperio
rehuyó servir rebelde?
¿Quién a vuestra voz no tiembla
tan sujeto a vuestras leyes,
que no es en vos lo imperioso
más que en ellos lo obediente?
Hoy, pues, señor, un vencido
en vuestro nombre, y ya vienen
del campo los vencedores,
de la ciudad las mujeres
que en las barcas han pasado
por estar rota la puente,
ya a prestaros su obediencia,
permitid, señor, que lleguen,
y que yo en nombre de todos
los pies y las manos os bese.
Y advertid que ya llegan,
no volváis la espalda a verles,
este favor por leales
no os piden otras mercedes,
sino que os deis por servidos,
y si a las deidades suelen
aplacar los sacrificios,
ya sus vidas os ofrecen,
que en tanto altar no rehúsan
ser víctimas inocentes.
¡Viva el Rey don Pedro!
¡Viva!
Y su general valiente don Alonso...
A vuestros pies...
Alza, Córdova.
¡Oh fuerte
ocasión de su fortuna!
Me han puesto los cordobeses,
pues, ¿no es posible que el Rey
los castigue...?
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Dad señor dad la mano
a vasallos tan fieles
que por vos mismo pelean
contra vos mismo y pretenden
que las naciones extrañas
conozcan que mientras tienen
ejército tan leal
y tan valeroso, vence.
Don Pedro el Rey de Castilla
aun cuando vencer no quiere
Todo es para mí lo mismo
ya me llaman comúnmente
el cruel o el justiciero
que fuera acción inclemente
despreciar tanto vasallo
que ofendiendo me defiende
quien venció con tantas veras
razón y justicia tiene.
Llegad deudos a mis brazos
desde hoy en mi gracia queden
los que guardando mi honor
saben tan bien defenderse.
Triunfando en Córdoba entrad
y para eternas se sellen
amistades, voluntad,
valerosos cordobeses.
Triunfe después en el moro
sobre los brazos del rey
pues vuestra lealtad he visto
que como el sol resplandece.
Con tiernas lágrimas señor
a vuestros pies os ofrezco
las vidas.
Y cuanto hiciere
el ser primos del Rey.
Pues sois cordobeses famosos
cumplido habéis dignamente
con el rey y con la patria
entrad en Córdoba alegres
a celebrar la vitoria.
Señor, que a ti solamente
debe el vencimiento, y hace
que mayor valor comience,
con mi lealtad rendida y
la mano a mi prima le bese,
conceded a nuestros deseos.
A todos haremos mercedes
que el padrino de las bodas
quiero ser.
La fama viva
a sus pies, y porque el Senado
