Texto digital de Pachecos y Palomeques
Fecha de publicación: 22 de agosto de 2026
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- José Antonio García de Prado Segura
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- Comedia
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Pachecos y Palomeques. BITESO, 2026. URL: https://etso.es/biteso/pachecos-y-palomeques.
PACHECOS Y PALOMEQUES
Pag. 1
Autógrafo 3ª
Pachecos y Palomeques=
Comedia en 3 jornadas, de D. José Antonio García de Prado.-
(Original) con censura
Leg 15
Caja
Pag. 2
Pachecos y Palomeques,
de don José Antonio García de Prado.
Pag. 3
Pachecos y Palomeques
Para 3 jornadas
Personas
Don Lope Pacheco
Doña Juana Palomeque
Don Fernando Palomeque
Laurencia
Don Pedro Palomeque
Leocadia
El Rey de Portugal
Álvaro
Doña Raquel
Manuel
Don Alonso de Alencastro
Un paje
Don Gutierre de Almeyda
Dos enmascarados
Eugenio
Un padrino
Acompañamiento
De Joseph Antonio García de Prado
Antonio Palatini
Jornada primera
Pag. 4
Salen Laurencia con manto, y doña Juana y Leocadia sin ellos, como deteniéndola.
Quítate el manto, Laurencia.
No has de poderme impedir
(cuando lo quiera) el salir.
Sí, cuando es a una indecencia
ir tapada en esa calle,
sola, y a pie, sin temer
que te podrá conocer
cualquiera que en ella te halle;
y siendo tan principal
tanto arrojo, es bien temer,
pues disfraz en tal mujer
es bien que parezca mal.
en la cama está mi madre
enferma, y porque te asegure
a mi guarda y a la suya
te entregó Enrique, tu padre,
porque dijo ser testigo
que siendo nuestros parientes
os amabais imprudentes
tú y don Lope, mi enemigo,
ese Pacheco indiscreto,
Pag. 5
Aparte
altivo, fiero.
Consentí,
pues le quiero más que a mí,
a quien llamas el perfeto.
Aparte
Por ir a un pleito a Granada
tu padre aquí te dejó,
que así sin duda entendió
quedarías más guardada;
y haciéndole este disgusto
al Pacheco por castigo,
viendo que era su enemigo,
guardadoras de su gusto.
Basta que te he concedido
licencia, aunque a mi pesar,
de que le puedas hablar;
y aun eso mi dicha ha sido.
Alguna noche a la reja
de este pensil matizado,
hurtando al rapaz vendado
ya el halago y ya la queja,
sin que quieras que permita
tú por el día a pagar
lo que él de noche visita;
pues bórrense tus desvelos
que no lo he de permitir,
bueno fuera verla ir.
Y quedarme yo con celos.
Con qué solapado juicio
la reprehende mi ama ahora,
y la pobre pecadora
está de fraile novicio,
que la riña así, me espanto
que a don Lope vaya a ver,
y la tal, a mi entender,
pienso que hiciera otro tanto;
mas no le espante de nada
si estorba lo que apetece,
que esto y mucho más merece
la que allana una morada.
Deja que al verte me espante,
que en tu edad, con gran favor
de las reglas del honor
miraste tan observante,
que aun el más escrupuloso
por sangre y autoridad
no tuviera a liviandad
el que voy a ver mi esposo;
con aqueste presupuesto
llamarle me concediste,
y para hablarle me diste
hora, jardín, noche y puesto.
Pag. 6
Aparte
pues menos, así, que se obliga
dando de crueldad indicio,
a prestarme un beneficio
para darme una fatiga;
desde que tú enferma estás
eclipses ha padecido
mi amor, pues no hemos podido
a don Lope verle más.
Porque aunque ya has mejorado
mudanza en ti miro grave,
pues que me niegas la llave
de el jardín con rostro airado;
y no es mucho a verte fuera
para decirle que ya
llave en mi poder está,
pues pude imprimirla en cera
y de Eugenio me valí,
mi criado y confidente,
el cual la hizo diligente.
Pues viendo que no está aquí
Eugenio que a ver le fuese,
y por mí le visitase,
no es mucho me aconsejase
mi amor que este arrojo hiciese.
Mira que estás sospechosa.
A verle no ha de salir,
sí que de algo has de morir.
Y es mejor vivir celosa,
muy mal de mi amistad sientes,
que si tan altiva y fiera
estorbo el que salgas fuera,
es por los inconvenientes.
¿Laurencia?
Mi madre que luego a mí
me preguntará por ti.
Ya yo la pedí licencia.
Y Fernando, mi hermano,
si viene a casa y te llama,
pues bien sabes que en tu llama...
Sí, que girasol humano
de Dios, que me llegue a ver
a mi tío.
¿Y si te viera
en la calle y te siguiera?
Luego eso ha de suceder.
Esto va malo, ¡ay de mí!
más que
Yo lo podré remediar
si las dos me escucháis.
Di.
Escríbele y llevaré
ligera por esa cuesta.
Pag. 7
el papel y en la respuesta
noticia del retraerte;
con que las dificultades
rompes logrando mi gusto,
tendrás con seguridad.
En esto no es bien que haya
reparo.
Aunque para mí
es de disgusto por ti,
fuerza es permitillo; vaya,
pues ya lo que ha de hacer
sabe.
No hay de qué avisarme,
dar el papel y toparme,
tomar la mosca y volver.
Voy a escribir al momento,
que porque mucho no aguarde
no he de despacharla tarde.
Sea el agradecimiento
de quien su obligación sabe,
y el papel le ha de decir
que a verme podía venir
pues del jardín tengo llave,
y cuando ya se le pida
que de mi prima a este fin
para hablarle a este jardín
bajaré más advertida.
Y porque el salir le cuadre
alegre y segura, más,
una carta llevarás
que he escrito para mi padre,
porque si mi hado impío
dispone que se vean hoy
sus amos, puedas decir
vas a llevarla a mi tío.
De presto, que aquí te aguardo,
que a servirte cobro aliento.
Vase.
Ayude el amor mi intento;
espérame, que no tardo.
Ve,
que eso será lo mejor.
Bien hasta aquí se ha querido,
porque se vaya alargando
el secreto.
Estoy penando.
Señora, aún no del entendido,
dasle papillas en arrope
a tu tía con su galán,
pues por ti ruidos le dan
los afectos de don Lope,
que pudo tanto el amigo
de Siquis que en un instante...
Pag. 8
se ha transformado en amante
su más acervo enemigo;
la fama lo diga en claro,
pues de ella siempre se ha oído
los bandos que han mantenido
Palomeques y Pachecos,
y siendo Pacheco él,
su Palomeque el amor
supo del mayor rencor
labrar el amor más fiel;
pues teniendo ya experiencia
de que su amor te conforta,
¿qué te importa?
vaya a buscarle, Laurencia.
Pues no puedo descansar
si no es contigo ahora; intento,
mientras pasa este momento,
contigo, Leocadia, hablar;
que, aunque sé bien que te sabes
lo que ha deciros voy. Advierte
que del contarlas la suerte
se alivia de sus penas graves.
Está de mi lealtad cierta,
que en todo te he de ayudar.
Porque no pueda escuchar
alguno, cierra la puerta.
Ya lo está, porque mitigue...
la lengua su pena fiera,
pues mis males consideras
y escuchas atenta.
Prosigue.
Ya sabes los grandes bandos
que han conservado rebeldes
en esta imperial ciudad
Pachecos y Palomeques,
y que Toledo advirtiendo
cuánto ilustre honor adquiere
por estas nobles familias
en naciones diferentes,
en el tiempo que reinaban
los dos Católicos Reyes,
a quien el Dauro congela
la libertad que agradecer
en tributos cristalinos
a sus regios descendientes,
suplicó a sus majestades
su mandato interpusiesen
para ajustar de unos y otros
los odiosos intereses;
hiciéronlo así, y leales
al real precepto, fieles,
y por ciertas amistades
ajustaron obedientes.
Pag. 9
hasta que en años pasados
España, mirando ausente
a su católico César,
que viva la edad del fénix,
de su lealtad inspirada
y de su amor impaciente,
mirando que en Alemania
tanto tiempo se detiene,
con motines de lealtad
por todas partes se enciende,
para obligarle con esto
al quinto Carlos busque
con su presencia el deseo
que tiene España de verle.
Fue forzoso a esta ciudad
que los nobles recogiese
en su consistorio, por que
entre ellos se repartiese
el cuidado de enfrenar
el vulgo, monstruo que siempre
con cualquiera novedad
rompe el freno de las leyes
y, desbocado caballo,
todo atropellarlo suele.
Ajuntados en cabildo
sobre cosas que se ofrecen,
don Lope Pacheco y
don Rodrigo Palomeque,
mi padre, desavenidos
se enojan y se enfurecen,
mal ajustados salieron,
y a pocos días se vuelven
a repuntar, poco cuerdos.
Junto a San Juan de los Reyes
de las palabras pasaron
a las espadas valientes,
trabando una cruel batalla
los míos y sus parientes.
En fin, en esta refriega
le dio a mi padre la muerte
don Lope, con que los bandos
a su principio se vuelven.
Estos, cuales o por ser
de partes más excelentes,
don Lope, que ha conseguido
el renombre justamente
de el perfecto en general
entre la nobleza y plebe,
o por ser más poderoso
por tanto ilustre ascendente,
o porque la suerte guio,
que cuando quiere la suerte
no hay razón para buscarle
razón por que favorece,
Pag. 10
se apoderan los Pachecos
de las torres y los fuertes
de aquesta imperial ciudad,
obligándoles que dejen
su casa mis dos hermanos;
juntando deudos y gente
para tomar la venganza
de la púrpura caliente
que mi padre desató
por rojas líquidas fuentes.
Referirte los encuentros,
ruinas, escándalos, muertes,
será querer numerar
de aquesta esfera luciente
las flores con que se borda
su boreal manto celeste.
Basta decir que nos vimos
en aprietos tan urgentes
hasta vernos sitiados,
no una, sino muchas veces,
dentro de aquel cigarral
que ha adquirido dignamente
por renombre el de El Encanto,
y fue porque algunas veces
que sitiados nos tuvieron
y para darnos la muerte,
de él nos escapamos todos
de suerte, amiga, de suerte,
que cuando ya los contrarios
escalado habían el fuerte,
nadie en él encontraban,
ni aun señal de que pudiesen
haberle habitado nunca
humanas plantas vivientes.
Y era el caso porque, en tiempo
del oráculo antecedente,
a un ingeniero flamenco
mi padre trujo a ponente
satisfecho, el que labrase
en un retirado albergue
de este fuerte cigarral
una mina que se encueve
su boca en el mismo suelo
con tal arte que aunque entren
dentro de él, y con malicia
que pueda haber la sospechen,
jamás podían dar con ella,
porque sobre dos muy fuertes
tablones está formada
una boca suficiente
con dos clavijas de bronce
que disimularse pueden
debajo de dos ladrillos,
que si no es quien lo supiese...
Pag. 11
no es facil que de conellos
y torciendo los remueven
con el peso por la parte
de abajo ingeniosamente
dos tornos que son porteros
que esta puerta abran y cierren,
y así en habiendo salido
se empareja sutilmente
el suelo con el tablón
y con dos pernos muy fuertes
se asegura de tal modo
que aunque en el secreto diesen
las clavijas no abordarán
la mina pues largamente
tendrá despacio y valegua
y el respiradero tienen
salida a unos barrancos
que le cubren y defieren
la quien envuelven espinos
con otras plantas silvestres
quien creyera el de la odia
que en medio de aborrecerle
a don Lope por la causa
que ya referida adviertes
fuese el sujeto que propongo
domar a mis altiveces
debió de ser que el amor
como de los dioses se precia
mirando mi presunción
a su imperio tan rebelde
quiso castigarme más
en que mi enemigo fuese
quien a él rendida me traiga,
porque este rapaz que quiere
que le reconozcan todos
por deidad y te parece
que con vencer imposibles
por tal podrán conocerle.
Escucha el modo que tuvo
que presumo que te quejes
de saberlo, puesto que
tú no has podido valerte
aunque de este amor hice
la validad y confidente.
Don Enrique de Rivera
es nuestro amigo y pariente
padre de aquesta Laurencia
que a celos matarme quiere;
esta pues se enamoró
de don Lope tiernamente,
no me espanto porque
sobra su fuerza a quererte.
Ella en fin enamorada
don Lope mozo, valiente
y rico y favorecido.
Pag. 12
seguíanse, e igualmente
empeñáronse los dos
en este amor, y imprudentes
dieron ocasión a que
su padre en sospechas entre,
procurólo remediar,
pero viendo que no puede
y que era tan poderoso
enemigo el que las quiere,
viéndose ya desvalido
de las fortunas, que en vienes
suyos era tan escaso
como de sangre eminente,
dispuso el irse a Granada
a asistir personalmente
unos pleitos, y porque
quede segura pretende
que conmigo se quedara,
que con esto le parece
que don Lope desistiera
de su pretensión ardiente.
Contrastando su amor
con tantos inconvenientes
pues su enemigo halla guarda
de la prenda que más quiere,
vino al fin a nuestra casa
y con ella a un tiempo viene
el lince que introdució
otro caballo que hiciese
hacer de mi corazón
con incendio más vehemente.
Vino al fin y desde el punto
que vino el rostro entristece
bañado en llanto las dos
suspiros a arrojar ardientes
baterías fueron todas
que en tal estado me tienen.
Yo con la curiosidad
quise saber qué hubiese
porque de honradas de salir han
ser curiosas las mujeres
contóme al fin sus pesares
ponderándome imprudente
con mil encarecimientos
las partes que Lope tiene,
lo sutil de su discurso,
lo liberal, lo prudente,
y de su brazo lo fuerte,
pidióme que la amparase
con rendimientos corteses.
Y como sus alabanzas
habían hecho ya en mi mente
una imagen invisible
que comunicada a veces
con el alma en un arder,
cegados para que hiciese
con la voluntad a quien
Pag. 13
porque leal y asistente,
fallidos todos los medios
de oírle, tratarle y verle,
a mi parecer, tomando
de todos el más decente,
(que fue la piedad) concedo
a Laurencia que escribiese
a su amante, dónde estaba
y por dónde hablarse pueden,
pensando (¡ay de mí, infelice!)
que, sabiendo que era su albergue
la casa de su enemigo,
a venir no se atreviese;
pero, qué error, siendo amante,
pues como mi pecho siempre
ignoraba su poder,
no fue mucho no advirtiese
que el que de veras lo es
mayores riesgos emprende;
dígalo él, porque le viendo
al primer toque imprudente
aquilatado el valor,
viniendo puntualmente
a casa de su enemigo,
despreciando inconvenientes,
escuchándole después
mil discursos elocuentes,
y viéndole alguna noche
que el lampión celeste
le otorgaba claridad,
galán, traslado de el fénix,
pues él es solo en las partes
que hacen a un hombre excelente,
ajuste fueron los celos,
los que a mi pecho se atreven
a abrir la puerta que hallaron
a tanta violencia débil.
No me acusarás de fácil,
pues tú buen testigo eres
de la resistencia mía;
ya en retirarme prudente,
ya en traer a la memoria
el odio de mis parientes,
y las ofensas que han dado
en mi sangre insolente,
hasta que apuran también
que, no pudiendo vencerme,
a peligro de la vida
me redujo un accidente,
tanto que ya sin remedio
me vi en manos de la muerte;
llegando ya a tal estado
Pag. 14
dispuse que a entender llegue
las ansias que me costaban,
y sucedió felizmente;
porque por la misma parte
que Laurencia sus papeles
daba, que era en un listón
atados de un balcón verde
de la espalda de esta casa
que encima del muro pende,
de la Puerta del Carbón,
dispuse mañosamente,
un día desatando uno,
su lugar sustituyese
otro mío, y dentro de él
un retrato, porque viese
en el mismo, si era empresa
a que podría atreverse.
Hubo tan buena fortuna
este arrojo, que obediente
vino a la reja en que yo
aguardaba; respondióse,
ofrecióme confianza,
olvidar eternamente
a Laurencia, mi enemiga,
y le ofrecí que él fuese
de mi voluntad y vida
el móvil que las gobierne;
con lo cual, de aqueste modo
nos hablamos muchas veces
por la reja del jardín,
poniéndole inconvenientes
a Laurencia para que
de noche se recogiese,
ya con miedos de mi hermano,
de criados y mis parientes;
hasta que viéndose hoy
apurada, se resuelve
a ella misma a buscarle;
con que es fuerza que recele
que siendo primer amor,
no ultraje el mío decente;
pues aunque pierda la vida,
y ejércitos se opusiesen
para ponerle estorbos,
no podrán retrocederme;
que él solo ha de ser mi dueño,
o aqueste globo celeste
ha de venir a la tierra
desquiciado de sus ejes;
el mar romperá súbito,
inundando campos verdes;
Toledo verá sus calles
correr púrpura caliente;
mudará Apolo su curso
desde Poniente al Oriente;
Diana no cuarteará
del año los doce meses;
pues todo aquesto es más fácil
que no el que a mí darse llegue
un triste día lamentable
mi injusta y temprana muerte,
o que, a pesar de los hados...
Pag. 15
los siglos siempre celebren
religiosamente unidos
pachecos y palomeques.
Digo, señora, que no
me espanto que te receles
porque como amor es niño
sin duda los celos deben
de ser su coco; mas ya
que me elegiste que fuese
yo el ama que te criase
te ofrezco criarlo de suertes
que aunque uno no me le asombre
que es la celosa más fuerte.
Llaman
Llamaron, mira quién es.
Destuerzo la llave: entre.
Abre y sale Broquel
Soy Broquel, señoras mías,
y de los buenos broqueles
que puede haber en España.
¿Por qué?
Dice, si uno atiende
mi padre fue de Antequera
y yendo vino a las veinte
a parar a Salamanca,
casóse como otros suelen,
engendráronme y ansí
Broquel por nombre me ofrecen
por ser los dos de lugares
que los labran excelentes.
Deja locuras y di
antes que salgan qué quieres.
Don Lope, mi amo, me envía
a que un papel te trujese;
tómale y quédate a Dios,
que como es el sitio este
donde habitan sus contrarios
si llegan a conocerme
por broquel de su enemigo
darme tantos palos pueden
que seré un bien mallado
donde quiera que estuviere,
que tristezas del amo
siempre pagan los broqueles.
Dame el papel.
Al darle el papel sale Laurencia.
Tómale.
¿Qué papel, prima, es aqueste?
Uno que sin ser tendero
da un recado especialmente.
Uno que don Lope envía.
Y es para ti.
Dale el papel.
San Silvestre,
buena quedará mi ama
si a sus ojos la desmiente.
Mas si está el papel de amor,
en de la fe se vuelve.
Ya me espantaba que tanto
tiempo pasarte pudiese
sin escribirme don Lope.
Yo lo que quiero es leerle,
porque mi suerte y mi nombre
se nombra la sentencia
de conocerte en él me lees.
Pag. 16
Muchos días ha, mi bien,
que de tus luces carecen
mis ojos, con que por noches
los llantos de ti ausentes.
Esta noche voy al puesto
que aunque no consiga el verte
me consolará a lo menos
el adorar tus paredes,
que finísimo alfeñique.
Qué cansado estilo es este
de adoraré tus ventanas.
Hombre, mira si entrar puedes
donde converses un poco,
el tosí bien me parece.
Porque todo lo demás
es dar por esas paredes,
pendiente estuve de un hilo
yo de un cabello pendiente.
Supuesto que ya ha venido
Broquel, el papel se lleve,
que según estaba escrito
pase la respuesta de este.
Sea presto antes que venga
la hermandad y me alancee,
que como sirvo a un abajar
llevando es el riesgo enfrente;
pues toma este y el papel
vete por el porte este
diamante.
Bien refulge.
Qué loca el amor te tiene,
ven que
En que tirando piedras
asestaste lindamente
de medio a medio del broquel.
Sale al paso
Mis amos, avisas bien, ven.
Ay de mí, que entran por vosotras.
Vase
Cojóme el muelle,
si ellos me quieren matar
será fuerza que confiese
grandes dichas, vete presto.
No es posible, que ya vienen.
Por la escalera subiendo
de horca para mí parece,
puesto que subí por ella
para que arriba me cuelguen.
¿Laurencia, quién está aquí?
Salen don Fernando y don Antonio, Manuel y Alvar.
Hermana, ¿qué hombre es aqueste?
De esta súbita me debe
corpelarme,
buscando a Laurencia vino.
Descartóse lindamente,
cuánto va que en este fuego
toldo soy el que pierde.
Decid pues a qué vinisteis.
Ella decírselo puede,
que a mí se me ha olvidado.
Si me cogen de repente
yo lo diré, como el riesgo
sutil disculpas me ofrece.
Pag. 17
el criado de mi tío
que a traerme un pliego viene
de mi padre, y yo le dije,
para poder responderle,
que aguardase en esta sala;
hízolo, y cuando a traerle
venía yo la respuesta,
que es este pliego, hallé en este
cuarto mismo a don Fernando;
que preguntándole quién fuese
satisfícele, y ahora
con que se vaya y que le lleve
la respuesta os satisfago,
y a tu amo decir puedes
que a Dios, que no le he visto,
y que así que venga a verme,
ya que en aqueste retiro
mi mayor consuelo es ese.
Aparte
Al vuelo halló la disculpa,
y cavila lindamente.
Está bien. Idos con Dios.
Dicha fue no conocerme,
mas con cualquier enemigo
siempre aquesto me sucede,
porque me ven las espaldas;
mirad si algo se os ofrece.
Que mandarme; a Dios señor.
Lo que es preciso que os ruegue
es no digas a tu amo
porque es fuerza brevemente
volvernos luego a verle
que nos visteis, por no hacerle
embarazo de venir
cuando hallarnos no pudiese.
Y así es que no se sepa
cosa, lo que aquí se pretende.
Vase
Bueno es ello que aquí estamos
solo de aquesta suerte
salga yo ahora de aquí.
Y más que vayan o queden,
o suelte el lazo que ya
como vio que está en liebre
¡por Dios que le había cogido!
Bien me parece.
Leandra, Manuel, aparte.
Oye, Álvaro, atentamente.
Aparte
Apenas salgo de un susto
cuando otro nuevo me hiere,
¿a qué vendrán mis hermanos?
Tan misteriosos abismos
buscas. Di que ya estamos
aquí ambos, confidente,
que esta noche han de morir
los Pachecos.
Voy a verle.
De mi diligencia espera
la prevención de la gente;
con aquesta venganza
lograr mi brazo pretende,
pues ya hay quien alguna puerta...
Pag. 18
de la ciudad nos franquee
que será secreto tanto.
No sé más, sea lo que fuere,
que pues el otro se fue...
Vase
No hay cosas por que desveléis,
a lo que te voy
Voy Fernando de Céspedes
a mi hermana la ventura
que le aguarda brevemente.
Entre el crecido cuidado
de tanta trágica historia
no nos le debe menor
ponerte, hermana, en estado
de nuestra mucha advertencia,
en la ejecución reparas
o quien así se lograra.
Contigo hermosa Laurencia
mirándote están serenas
las niñas de don Fernando.
Solo esto estaba aguardando
para colmo de mis penas.
De la más ilustre casa
de Madrid tu apoyo es,
que el ajuste entre los tres
se hizo con placer sin tasa.
Ramírez es su apellido,
de Vargas rico y galán,
en popa tus dichas van
con esposo tan lucido.
Ya espero agradecimientos
del bien que mi voz se ofrece.
Que los hierros me parece
con tantos desabrimientos
y que esto se dilatase,
me pareciera mejor
hasta que vuestro valor
de los contrarios triunfase.
Por eso mismo he pensado
que más ajustado es,
y que en este estado estés
y salís de ese cuidado.
Que así más nuestro honor gana,
y en que quedes con marido
por lo cual ten entendido
que estará de hoy a mañana,
pues paso aquí muy ufano,
previene que es mi deseo
que luego le des la mano.
No, muerte los cielos me den.
Su esperanza se ha frustrado.
Pues si esto está en este estado
doyte, prima, el parabién;
dichosa tú a quien la suerte
en tal dueño da favor.
Dios te dé aunque mejor
Y estoy que me da muerte.
Vamos a ver a mi madre
para hacerle relación
del novio, porque es razón
que a su parecer le cuadre;
que esto la obediencia obliga
a que mi amor se le ofrezca.
Pag. 19
de vos creo que dolor
apartar, dulce enemigo.
No digáis tal desvarío,
siempre os doy estimación.
Vase.
Sí, ¿pero no el corazón?
No puedo, que él no es mío.
Cielos, en mi ruego valed.
Pues tu empleo has conseguido,
solo en albricias te pido
que me hagas una merced,
que es franquearme el jardín,
porque hablar a Lope pueda.
Leocadia, que esto suceda,
celos son de todo el fin.
Ya tu experiencia notó que
a no hacerlo estoy dispuesta.
Esa será buena respuesta
si yo no tuviera llave;
solo mi amor le debió
a tu afecto y en tal día.
Perdona, prima mía,
porque primero soy yo.
De ello espero enterarme,
di si presto la has menester.
Si lo quieres entender,
aquí no quiero arriesgarme,
pues a mi cuarto afligida
luego me recogeré.
¿Cuándo Lope bajare?
En estando recogida,
bajaré al jardín volando.
Vanse.
Entre Lope y lo veremos,
en tal riesgo lo que haremos.
Vamos, que estará aguardando Fernando.
Salen Broquel y don Lope Pacheco como de noche.
Todo lo que te digo me ha pasado.
Admirado el suceso me ha dejado.
Fue gran hazaña, Broquel,
bien lo decía
mi miedo, pues famosamente olía;
pero que así te vengas,
sin que temor de Dios ni el mundo tengas,
a aquesta casa, siendo mil amigos...
Siendo un fuerte cuajado de enemigos.
¿No me dijiste tú que ellos decían
que a aquesta misma noche se volvían
por dormir en Toledo?
Luego seguramente ahora puedo
hablar a la ventana
que prevenida está con doña Juana,
pues si ciego rendido a su belleza
esta asistencia enfreno a tal fineza,
que cuando ella atropella
de su sangre vertida la querella,
los ciegos tiranos
de sus nobles y crueles hermanos,
sujeta al amor mío,
fuera villano y torpe desvarío
que yo no atropellara
y mil riesgos porque en ellos se mostrara
recíproco el deseo.
Pag. 20
con que estima mi amor tan noble empleo,
y pues la noche al celo
su mitad le corrió un nocturno velo,
vete tú por aquí, por que pueda en tanto a bien
gozar de este asiento del sol mismo,
y advierte de que cuidas
mi servicio, a las guardas que seguras
las puertas las recorran y prevengan
y estancias a todo riesgo tengan.
Lo que mandas haré con diligencias,
y volveréme a casa a dar audiencia
a dos pavos, que atados de un jamón le acompañan,
con que entre el dios Baco, sin empacho,
juzgo que en mí tendrán muy buen despacho,
como juez prudente
de despachar a todos brevemente.
Mirado bien, amor, notable empeño
es este a que atrevido me despeño;
mas no es bien que el peligro ahora me ataje,
que quien temido amó, no es fino amante.
Milicia es la noche y una buena barda
que se previene a la barda,
mas sin duda esperas que en causa entienda;
profeta el corazón me está diciendo
no sé qué; aunque el brío forzar quiere,
mas deténgase, venga quien viniere,
que no se vio debajo de la luna
que al atrevido falte la fortuna.
Sale arriba a la baranda Doña Laura
Con tal solícito a mis alivios cielo,
si ya a aqueste logar habría llegado,
qué cuidado a tal favor habría dado.
Aquí aguardo, entre yescas y entre flores
por que ferien sus candores
de la rosada aurora,
del dios de Delo bella precursora,
solo que del desvelo
de tanto fino amor dadme consuelo.
Pero señor, mi bien, Lope, daremos
amorosos declarando estremos,
que una violenta pena
a riesgos y peligros nos condena.
¿Qué ha sucedido?, ¿qué pesares tienes?
Salen los dos al balcón
De ello sabrás, si la atención previenes.
Instigada de amor a la porfía
que a dictar por el jardín apenas discurría,
siento que anda detrás de mí con paso lento
la visión de tela, mas basquiñas crujir siento
de altas guarnecidas de retamas,
una doña Juana veo atentamente
que apresuraba el paso diligente
hollando del jardín la verde esfera;
subo del mirador por la escalera,
y a aqueste balcón llego
para buscar el golfo en que me anego,
que ella está en esta reja, valor es cierto,
pues recatado un hombre en ella advierto
que retiro el desposorio dilatado.
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que su hermano Félix le proponía.
Vaya, entre sus recatos y crueldades,
ceda un tantito a las humanidades.
Desde aquí atentamente oírlos quiero
por ver si conociese al caballero
y qué con ella trato,
que es gusto reprehender a una beata.
Esto es verdad, señor y dueño mío,
la esperanza en vos pone el albedrío.
Mire vuestro valor lo que concierta,
que antes que apenas, habéis de verme muerta.
No me ha desagradado el tal arrojo.
¡Qué bien viene esto ahora con mi enojo!
¡Ay, dulce prenda mía!
Siempre este fin el alma me decía.
Y yo no encuentro medio
que prontamente pueda dar remedio,
pues si intento con ellos declararme,
arriesgándoos a vos, he de desairarme.
¡Cómo habla recatado y advertido!
Todavía la voz no he conocido.
No quiera el cielo que don Lope venga,
y celos de mi honor a adquirir venga.
¿Qué falta gracia a quien constante adora?
Sola una, el riesgo al pecho ofrece ahora,
que ufano os la dijera
si vuestro honor juzgara la admitiera.
Decid, que el que repara en tal despacho,
no está de mi fineza satisfecho.
La vida y alma diera
a precio de que a este hombre conociera.
Mi doña Juana hermosa,
que asentado el que vos seáis mi esposa,
y que en tanta desdicha
no pido a la fortuna mayor dicha,
pues vuestro amor pintáis que es tan firme,
y habéis dejado vuestra casa
a veniros conmigo,
que huyendo de Castilla yo me obligo
que en Portugal tengamos
el amparo que alegres deseamos
en su reina, porque es de nuestro hermano,
y ilustra su corona soberana,
que es nuestra infanta doña Catalina,
a quien Castilla dio beldad divina;
y yo de su menino la he servido,
y en su privanza siempre fui admitido,
y del conde Gutierre de Portugal, tercero,
en unión nos venera el mundo entero.
¿Menino de la infanta?
A quién, cielos, vio jamás confusión tanta.
Enemigos declarados,
no dejan elección nunca los hados,
y siempre a nuestra violencia les dependen
atajarla con mayor violencia,
y siendo el medio este que elijo,
por solo y por mejor señor le elijo;
y así, mañana en la tiniebla fría,
después que el gran indiano oculte el día,
verte en vuestro poder el alma espera
como esposa y rendida prisionera.
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Y pues veis la fortuna tan contraria
tened la prevención más necesaria
para partir huyendo
a lograr el descanso que pretendo,
mas dándome además palabra y mano
de cumplir la promesa en que yo gano
lustre, honor y sosiego,
y el deseo que dicta el rapaz ciego.
¿Qué es esto que he escuchado, santos cielos?
Plegue a Dios que logren sus desvelos,
pues si la ejecución fuese mañana,
entre la confusión de cosa llana,
qué ocasión oportuna mi amor tope
de asilarme en la casa de don Lope.
Porque creas mi fineza
escucha mi bien el modo
con que afianza la palabra
mi fe, con expreso voto
hago a los cielos testigos
de todo el empíreo coro
de que tú mi esposa eres
y de que yo soy tu esposo,
para lo cual esta mano
que validas en la tuya adoro
sirva de aqueste concierto
sin que pueda haber estorbo,
porque bien sabe Toledo
España y el mundo todo
que soy don Lope Pacheco
y que esto es bastante solo,
pues palabras de Pachecos
son de sus obras abonos.
Don Lope Pacheco dijo,
de celos rabio y lloro,
¡ah traidor! ¡ah falsa amiga!
Vengaréme de vosotros
pues con aquella palabra
conseguirá ambos dos logros.
No conseguirá enemiga
pues quitó el cielo piadoso
que oí te dio concierto
un ofendido decoro,
un áspid de furia ardiente,
un rayo del fuego aborto,
un cocodrilo del Nilo,
un agarrochado toro,
y una al fin mujer celosa
que en esto lo incluyo todo
para que invente venganzas,
para que produzca asombros,
y por que diga Toledo
a tanta crueldad absorto.
¡A las armas, que es la guerra!
Basta todo.
Mueran todos.
¿Qué impensado ruido es este?
¿Qué no esperado alboroto?
¡Mueran, mueran los Pachecos!
Sus voces son mis abonos.
No quede ninguno vivo.
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¡Huyamos!
A lo que noto,
mis hermanos a la liza
entran.
¡Hados rigurosos!
Valed, que primero muera
mi ingrato amante alevoso,
que a poder
Se matará con los dos.
A la casa de Don Lope
pegad fuego y arda toda,
y a cuantos en ella halléis,
desarmad y mueran todos.
Ya es fuerza. ¡A los vientos!
¿Adónde quieres ir, solo?
Mira por mí, que a tu dama
da el noble empeño celoso.
Porque entre tantos valiosos
no me encuentren a los cotos,
que me retire a mi cuarto
para que mañana a lejos
de Toledo el promontorio
que contra estos dos alevosos
echasen su fiero monstruo.
Vase.
¿Es justo que yo no acuda
a socorrer lo que oigo?
Es justo que a tu enemigo
no dejes, siendo mi esposo.
Sale Broleo.
Señor, procura escaparte
corriendo por estos cotos,
porque ya tus enemigos
a este barrio de tu alodio
en la luz han entrado,
secretamente engañados
que sin duda entre las guardas
hubo otro vellido falso.
Queda pobre, mas con vida.
¿Quién oye tantos oprobios?
Mejor se vaya conmigo,
donde el peligro es notorio,
padece y ultraja el valor.
Con definición de loco,
pues ¿qué he de hacer, si te pierdo?
Con suceso tan penoso,
pues vencido y ultrajado,
qué se quiere, queda ignoto.
Vanse. Sale Don Diego y Vicente.
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líquidos sangrientos golfos.
pagóle amor el socorro.
Luego prosigue el concierto
con que me has de hacer dichoso.
Claro está, a las diez mañana
de la noche espera pronto
mi cariño en este puesto.
Y si el hado riguroso
no te dejare valer
de tu rico patrimonio,
del mío yo sacaré
bastantes joyas y adornos.
Sin duda al campo ha salido
el Pacheco cauteloso.
Podencos para cazarnos
nos echan a sus enojos.
Procura apartarte presto
mi bien de estos territorios,
por volver por ti a... obedecerte.
Adiós, que como consiga
el ser tuya, amado esposo...
Adiós, que como yo logre
ser Júpiter de tus ojos...
Dirás mi amante afecto...
Dirás mi afecto amoroso...
Despreciando los peligros...
Dando el valor heroico
contra mi...
Contra mi sangre.
Basta todo.
Vanse
Mueran todos.
Vase
Plegue a Dios que entre estas bullas
no salga este broquel roto.
Fin
Joseph Franco de Prado
Jornada segunda
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Salen con recado Laurencia, don Fernando y don Pedro
Qué pena oculta, di, Laurencia, tienes,
o qué recatada así dolor previenes;
y qué novedad ocultan tus razones
dando materia a nuevas confusiones.
Si queréis ver la causa descubierta
y oír lo que dudáis, cerrad la puerta,
viendo primero si en el cuarto hay gentes.
Desde aquí todo el cuarto está patente.
Y en él no hay nadie; cielos, amparadme.
Mirando don Fernando hacia dentro, cierra don Pedro la puerta
Ya la puerta cerré, pues escuchadme,
y veréis de mi voz en el aviso
si pensáis que el honor ofender quiso;
no, el arrojo mío,
que es muy contrario aqueste desvarío,
puesto que lo que aquí decir pretendo
prueba que más le guardo que le ofendo.
La prevención me aumenta pena mucha.
Alivio es conceder de quien le escucha.
Que yo quise a don Lope es muy sabido,
todos lo tenéis ya por referido;
que me trujo mi padre aquí es muy cierto,
por estorbar así nuestro concierto;
también lo es que cuando más pretendo...
Pag. 26
Yo me vi en su amor más empeñada.
Todo aquesto sabéis con certeza,
desde aquí lo que no sabéis empieza.
Viendo al fin que en prisión dura y severa
me estimula de amor la pena fiera,
de verle busqué modo,
que la mujer y amor lo vencen todo.
Y apenas ya la casa recogida,
en piélagos del sueño sumergida,
sola y quieto labio,
cuando calzando espuelas mi deseo,
abro al jardín la puerta;
Que vaya al balcón luego me alentó
el deseo que cale sobre la reja,
y atenta conviene
ver que mi prima en ella no le previene,
advierto aunque el bulto aquí os asombre,
que estaba hablando rebozado a un hombre.
Mitigad la ira noble que os asalta,
basta acabar de oír lo que ahora falta:
¿Quién, ay de mí, infeliz, quién creyera
que su amante, mi mismo amante fuera?
Él era a quien hablaba,
y quien también con mil afectos daba
cuenta de su tratado casamiento
y del breve de su cumplimiento.
Al fin, viendo su amor tan mal logrado,
entre los dos dejaron concertado
que esta noche la lleve de su casa,
pues la suya vio en fuego abrasa.
No consintáis que aleve un traidor ciego
ponga a la vuestra más indigno fuego.
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Ea, hermanos valientes,
prevenid vuestras tropas diligentes,
y muera a nuestras manos el tirano
que profana un honor tan soberano;
quien con traición engaña,
corone de escarmientos la campaña;
la puerta falsa de ese jardín sea
por adonde salir su muerte vea;
vuestro valor aliente la esperanza,
viendo que está tan cerca la venganza,
que yo ofendida y de su amor burlada,
ya me miro de afecto tan trocada,
que a ayudaros me ofrezco,
por mostraros así que le aborrezco;
y que, cuando castigo su vileza,
también sabré pagar otra fineza.
Su mudanza don Lope agradeciera
mi amor, si a tanta costa no saliera;
mas, dejando a una parte
los afectos de amor por los de Marte,
que donde el honor entra cedan
fuerzas al amor cuando le encuentra,
conviene acudir ahora, hermano mío,
a atajar tan extraño desvarío.
Eso es primero a Dios que otros deseos,
que el valor facilita los trofeos;
si en el rigor estriba asegurarle,
empecemos ahora a asaltearle,
antes que logre ufano
mirar tan noche nuestra aleve hermana.
A su retiro entremos,
donde sospecho fácil le toparemos,
y aquese recatado con secreto,
para que todo tenga buen efeto,
aguardad en el puesto señalado,
al Pacheco prenderle y recatado
llevarle a nuestra quinta,
y ahorcarle con la mesma su cinta,
y, abriendo aquella mina,
artificio de mano peregrina,
dentro de ella matalle,
y en profundo sepultalle;
que, de aqueste cauteloso modo,
quedará con silencio todo.
No es arbitrio acertado
lo que tu enojo aquí ha facilitado;
porque entre los criados fácilmente
puede tener don Lope un confidente
y llevarle el aviso,
con que escaparse entonces libre suele,
y defraudará frustrada la esperanza,
si se malogra la mayor venganza;
y el vulgo pensará con injusticia,
aprovechando su osada malicia,
que el atrevido yerro, de ignorancia,
fue temer nuestro brazo, y su arrogancia.
Pag. 28
y volver atoledo breve mente
Pues por tan y alto fin a oy dilatado
Camiño si la espuela es el Cuydado
Yo Entrare oculto en Casa
para advertir desde ella lo que pasa
Con prudente retirar as la uega
Y creyendo que el traydor aella se llega
Con parientes y Criados
para tan ardua empresa Conspirados
hado y bengatiuo
de tu valor ninguno escape viuo
que si ası nra suerte
permite que alpacheco le deys muerte
despues se le dara a a questa tirana
de el sol de nro honor sombra liuiana
que de los dos ası nra ventura
nos dara la Venganza mas segura
Yuga rece con el hijo de laurenzia
Abil que tu Cru Cauta euidenzia te
de que mi hermana se aya despeñado
mas de ti me vere tambien vengado
quan do el salir de sason preuenido
a questa no che pero yo e advertido
que abria sido de gran Impedimento
el aduersario y triste a Cuezimiento
que de nro balor hizo espiriensia
Castigando su mucha inadbertenzia
esecucion a lo tratado
que espia doble yotendre Cuydado
de andar de sus acziones a la mira
y ser por dar auiso a nra noble Yra
sabre la puerta a dios laurenzia mia
que assi mi amor y onor su aliuio Cria
a labrir la puerta sale doña lio nor y un criado
mis manos Con laurenzia tal recato
mis manos disimula siempre ingrato
a mi amor su Rigor cruel atropella
entre los dos quisimos Conbenzella
y por que no escuchen los Criados
Cerramos esa puerta, Re Catados
bien saue dios de mi cuanto deseo
disuadir a laurenzia de ese empleo
yo lo Creo y ası resuelto entrego
que yo espero vencerla Conmi Ruego
y a todo estoi dispuesto fase
que desengañados a la ver esso
yo te ofrezco sipue do brevemente
que no se haga por el In conueniente
hasta nos muestra el pecho satis fecho
presto su sangre bestera su pecho
partamos pues hermano que ya es ora
a Re Ciuir salimos a tu esposo
que como esta de uista de zeloso
la breuiara del tiempo los momentos
y es bien que al paso logre Cumplimi entos
Con lo cual sin que benga a [ilegible]
que podra ser al aso se detenga
Pag. 29
será fuerza también no nos detenga
de esta manera mas la alevosía,
adiós y el cielo os traiga brevemente
donde mi fe hallaréis siempre obediente.
Vase
Yo lo agradezco, adiós, oh mi hermana.
Vase
Quédate, adiós, oh fementida hermana.
Dichosa tú que amor logras honesto
con tu esposo.
Aparte
Yo espero que sea presto.
Quiera el cielo que tenga envuelto en
el logro que te pide mi deseo.
Aparte
Sí, tendrá, pues que del secreto asido
pues lo que importa tengo prevenido,
para ayudar a quien el alma aprecia
y para dar castigo a aquesta necia.
Aparte
Qué ignorante que está y satisfecha
con equívocos falsos de leña.
Solo siento, dudosa y afligida
el que don Lope ha de perder la vida,
que aunque padezco su mudable afrenta
quisiera en su fuerza que lo sienta.
Sale Leonor
Doña Luisa, tu tía ...
Ay de mí que me manda no me espere
subir arriba.
No, pues si quisiese
hablarte a solas no quiero estorvarla.
Yo voy porque es forzoso asegurarla
de mi intento.
Verdad mi ama es una santita
de obedientes la pueden dar la palma
que obedezcas bendita sea tu alma.
Pues ya anochece parte a disponerme
recado porque quiero recogerme
temprano que hoy muy mala me he sentido.
Vase
Ya te lo tengo todo prevenido.
Qué es lo que pasa por mí,
qué es esto, piadosos cielos,
en qué desigual batalla
sea metido el pensamiento.
Que en efecto mis finezas
tan trágico fin debieron,
y que se pudo mudar
quien yo pensé que era eterno.
Pues cómo fue posible, piedad, cielos,
que con celos y amor rabiando muero.
Qué es esto, corazón mío,
quién fue el villano, soberbio,
que siendo de blanda cera
os pudo volver de acero,
que habéis podido llegar
a ser el promotor sangriento
que le prevenga la muerte
a quien jurastes por dueño.
Qué importa que os agraviase
Pag. 30
La nobleza luze enelo
pues bene ficias la Ynjuria
y a lzion de Ylustre pechos
piedad divinos y clementes Cielos
que Con zelos y amor Rauian do muero
Pero Como los dis Cursos
a Ynjustas piedades fuerco
no a sido el perfido amante
que burlo castos deseos
no fue de mejor ariadna
mudable y falso Teseo
pues a una fiera engañosa
Entrego el Corazon Ciego
dejándome en una Isla
poblada de pensamientos
que son las fieras mas fieras
las que produzen mis Celos
pues muera Y antes que saque
de este lauerinto ameno
que Con bariadas formas
forma Circulos diuersos
Rouado aquel Yellocino
de oro falso y lison jero
el Ylo uea quebrado
que an trauado sus medios
Va las fieras con inbencibles
de los preuenidos Riesgos
por que de Yngratos amantes
sea funebre esCarmiento
piedad divinos y Clementes Cielos
que Con Celos y amor Rauian do mue ro
Y por que todos Cumplamos
Yo tambien de amorıo
ay de mi triste Conberso
y sues queno me acauare
el dolor porque el aliuio
embotade para quetenga
mas dilatado el tormento
Plomo en Cierran las pistolas
el dalo tiene despeños
Cordeles ay RetorCidos
puñales alla el tormento
y cuando no de las plantas
dos ijos se formaran lentos
piedad divinos y Clementes Cielos
que Con zelos y amor Rauian do mue ro
Vase, y salen Broquel y d Lope
esta todo preuenido
Ya los Cauallos salieron
lleuan dos los de las Riendas
sauio que es su Camarero
el dinero aunque muypoco
Pag. 31
Contigo bastalo que lleuo
de a qui por sino me engaño
yo a qui voy sino me miento
solo falta la paloma
que emos de sacar al vuelo
de en as de los palomeques
que es su nido pues yo spero
que palomeque o paloma
todo biene hacer lo mesmo
solo falta no aya faltar
Señor en que salgas presto
nos Cazen a nosotros
siendo la ocasion el yerro
que en aquesta quijotada
una uez e amor hecho
que siempre as de ser gallina
Cuerpo de xpo si abuelo
lleuase toda una hermana
sin decir adios toledo
Calla todo se hara bien
que el Camino esta diziendo
por donde yo voy quiado
que he de Conseguir mi Yntento
y el Camino de q adicho
Claro esta
pues oye un cuento
pasauan a la Cuidad
de baza a ponerlas Cerco
fernando y doña Ysabel
Reyes chatolicos nuestros
no fue boto de la Reyna
por ser Conozido el Riesgo
el Viaxe y Caminando
los Reyes Juntos Boluiendo
el Rostro miro unas maluaf
la Reyna y Con gran misterio
dijo al Rey que Planta es estas
Y el Respondio muy Seuero
maluas la Reyna le dijo
pues señor tengo por Cierto
que por Camino de maluas
no tendremos buen suceso
lo mesmo puedo de Cirte
pues desde a quel muro biejo
quasan maluas el Camino
las cuales estan diziendo
maluas miras lo que hazef
no te den Conla de Ruego
salgo sea de en Comendar
a la suerte y o la espero
Tener pues quilos Cauallos
belozes hijos de el Viento
sin que na die los Sintiese
me es peran en este ameno
lauerinto que en la Vega
sus Calles estan haciendo
Cartas para el Rey J Juan
que en portugal viue el Cesso
lleuo y tambien de la Reyna
seguro el amparo tengo
quiera dios que sea buen fesso
mas dime cual fue el yntento
Pag. 32
de que haciendo de su dama
la que huye esten tan lexos
los Cauallos
fue por que
Tubo q el que a traellos
al Rededor de los muros
no hiciesen Ruydo los frenos
al tasCar sus alaiDanes
y que pudiese descubriendo
alborotar la Cuidad
Con lo cual en mi yntento
Fali buelue y donde estan
quiero quedar solo quiero
y despidiendo al Valayo
esperame alli Con ellos
que tu solo as de yr Con migo
perdana me queno puedo
por que
por que el junto aldalo
don de le tiene Fio entiendo
que junto a tajo un broquel
Esta a Conozido Riesgo
haz lue go lo que te mando
no me enfades
boy Corriendo
que una Cosa me Consuelaf
y es que has de allarte y ndefenso
quedando te sin broquel
señoies en este tiempo
Vase
bete que Con mi Valor
Tengo el Reparo mas Cierto
Y a poco a poco ellegado
al portico donde espero
el paraninfo de amor
de la fineza el portento
la luna entre pardas Sombras
esparce a Ca los Reflejos
bien que sufizientes son
para que el os Curo belo
de la noChe no enbaraze
al paso el Curso lixero
si saliese mas ya
que abren esa Puerta Siento sale a la Reja Juana / d. Lope
quien pudiera
ser quien aCupa este puesto
pues es perad que ya salgo
Vase
Con esta ventura Cielos
Y a no temo ala fortuna
que date adios patrio Suelo
Ya en Vro poder d Lope
salen de Camino Da Juana y leo Cadias
me teneis por quesea exemplo
del amor y la lealtad
y en mi tambien os entrego
una Criada leal
que no es poco en este Tiempo
Como podre en mis palabras
ponderaros mis a fectos
de uos todo mi honor fio
Pag. 33
Ya que a aquiste atreui miento
puso alas inas ebles
Yo muxer Vos Cauallero
primero que amor os falte
faltara Señora el Cielo
no estiempo ahora de andar
ajustando ahora pleitos
que solo para el estribo
se hicieron los Cumplimientos
Dize uien que estos distritos
Corren Cauallos lixeros
Y adonde estan los Cauallos
por el ReCato los tengo
entre las Calles que forman
las Cuestas de aquel espeso
de el tajo Con sus axudas
Cobran dia fano aliento
lexos estan Y nose
si podre llegar tan presto
si lo merezco leue
a tlante de tanto Cielo
y quien me ade adelantar
a mi que si a pie me quedo
sin ser fincue la hare
a Cada paso un asiento
el dejarlos tan distantes
no fue lope buen aCuerdo
pues lleuas me Vos d l o y o
todo Viene hacer lo mesmo
pues tanto Valor bien mio
defienda ese blan co pecho
un medio os dare muy fácil
decid pues cual es el medio
al pie de esta Cuesta que
ahora bamos de Cendiendo
que a la puerta del Cambron
forma de peñas asiento
de yedras y de Cambrones
ase Hermana uañadas
esta un boqueron Cubierto
que segun tengo noticia
era madre en otro tiempo
que seruia de laxualas
a las Vertientes de toledo
alli podeis a Cultaros
mientras tanto que yo bueluo
que un breve espacio sera
pues me estimula el deseo
en Cueba sin luz quedamos
pero al fin de el mal el menos
aun que Con temor elixo
este por me jor Remedio
y al fin por que es el mas breve
que nos ofrece el yn genio
pues esa Cueba la huella
des Cubrese
yo en trado mas es a yo bengo
y luego de sios que os Curo
una gruta
el Cuydado Con que quedo
mirando a den tro
la espuela sea d Lope
yo espero boluer tan presto
Pag. 34
que pre sumas que mis pies
Prestan las alas al viento
Vase
señora sabes si a Caso
ay lagartos aqui dentro
porque a las Culebras ya
no lay por que tener las miedo
porque
pues si la que ahora
morda d Lope pacheco
no nos mata no lo haran
cuantas abriga el yn fierno
y toda la liuia arenosa
ay leo Cadia apenas Creo
que a tanta Re solución
Hubiese Valor mifecho
señora a mes te aliento
que Como es alado y Ciego
quita la uista al dis Curso
y a las alas al atreui miento
y dique haran mis dos hermanos
Cuando lo sepan
supuesto
Que ensauiendolo los dos
Con Colera echaran luego
el uno por esos tigos
y el otro por esos Cerros
y laurenzia
estara ahora
en Cerrada en su a posento
esperando que mañana
su ausencia la de tor mento
por que el tor mento se nota
Leda despues de el encierro
por la parte que d Lope
se fue de Cauallos siento
Rumor
hasta a segurarnos
en la bola nos entremos
que aunque biefa al fin es madre
y podra parir nos luego
dos hombres endos Cauallos
son sin duda que son ellos
Re Conoz camoslos bien
que para pagar su afecto
por obligacion es fuer za
que aya Re Conocí miento
Retiran se ala gruta y salen d fernando y lufenio
Lin damente lo as Corrido
desde apo fino
hasta llegar a toledo
no emos tardado dos dias
para una venganza eugenio
es mas breve placo es siglo
y pues que mi jente advierto
que Re Corren la muralla
y otra Retirada defo
poco distante de a qui
entrare mos de secreto
a Re Conozer la loba
por el faldon
brauo quento
Pag. 35
ha de ser para una historia.
Si buscamos al Pacheco,
él es sin duda; ha perdido
con la turbación el puerto,
salgamos para advertirle
que aquí estamos.
Por Dios pienso
que está la suerte trocada
por las pintas, pues veremos.
Mira no haya alguna gente
que nos vea.
A nadie veo.
¿Quién quieres que a aquestas horas
tenga en la Vega paseos?
Con todo ve con cuidado,
que no nos halla, Leonor,
y es cierto, pues a todas partes mira.
No hagas ruido, por San Pedro,
que te pierdes si no es él.
Entre aquellas hojas siento
rumor.
Al ir a la gruta don Fernando, sale doña Juana y Leocadia
Vamos hacia allá.
Veamos quién es.
Ya al encuentro
salgo. ¡Cielos, y don Lope!
Huyamos de tanto riesgo,
salir de la talanquera
y habernos cazado luego.
No pienses que de piadoso
suspendido el brazo tengo,
que no es sino por lograr
toda la venganza a su tiempo,
puesto que vengo informado
de mi agravio y de tu intento.
Aparte
¡Ay de mí, todo lo sabe!
Yo misma labré el despeño
de mi infausto precipicio,
pues creí de un lisonjero
promesas que harían engaños,
pues por vengarse sirvió
de mi sangre en su venganza;
me puso por instrumento
el sacarme de mi casa,
dejarme en aqueste puesto,
la cédula de los caballos,
todos son indicios ciertos
de que él fue quien dio el aviso,
por poder lograr con esto
que publicasen su afrenta
con la sangre de mi pecho.
¡Oh falso y oh injusto tirano!
¡Traidor y mal caballero!
Esto, señora, es sin duda.
Y entrambas moriréis,
que aunque tu culpa no te deja
desembargado el aliento
para poder disculparte...
Pag. 36
Otra disculpa no tengo
sino arrojarme a tus pies,
pidiendo a tu noble aliento
castigue un yerro de amor,
pues que con amor hay yerro.
Aparte.
A los demás.
Ahora bien, esto ha de ser:
puesto que la llave tengo,
de la quinta he de encerrarla;
porque en dejándola dentro,
vuelva a buscar a mi hermano,
por si hallamos al Pacheco,
y darles la muerte a entrambos,
pues así quedó el concierto.
Venid, buscad los caballos,
y haz la seña porque luego
acuda toda la gente.
Vase.
Tus órdenes obedezco.
Venid.
A morir gustosa
llego.
Yo no, por cierto.
Traidor, de tu ingratitud
pido venganza a los cielos.
Su infeliz muerte será
universal escarmiento.
Vanse, y sale Broquel.
Criadas, las que servís,
abrid los ojos, os ruego,
que aqueste salario llevan
todas las que sirven de esto.
Relinchen.
Hace que se duerme, y salen como recatados don Pedro, don Álvaro y Manuel.
En vano es el efeto
de impedir relinchos, ya ve;
mal haya quien de animales
se fía para un secreto.
Yo temo que han de escuchallos
los Palomeques fieros,
con que a mí, por guardar dos,
pondránme en cuatro caballos.
Y tras de ver el empeño
que de mi riesgo hace alarde,
como se va haciendo tarde,
me estoy cayendo de sueño.
Por más que me fuerzo yo
no le puedo sujetar;
que a un lacayo el relinchar
es cantarle el ro, ro, ro.
Peleando está por vencerme
conmigo el sueño cruel;
mucho es que siendo Broquel
aun no pueda defenderme.
Allí he visto dos caballos
detrás de aquella pared.
Ya aquí está un hombre.
Tened,
que es quien debe de guardallos.
Viniendo, oímos el ruido,
y con los dos solamente,
apartado de mi gente,
a ver lo que es, he venido;
pues que lo hemos visto ya,
escondámonos aquí,
y podremos ver así
a quién aguardando está.
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de habia Toledo señor
Presuroso un hombre viene
es verdad
callar conviene
no los ahuyente el rumor
Pues de polan aqui llega
tan a tiempo mi impaciencia
que pudo la diligencia
recorrer toda la bega
donde entre sus huertos beo
que ya me ofrece la suerte
en la seña que se advierte
el logro de mi deseo
no se donde hallar podre
a broquel que sea alejado
mas que penso mi cuidado
Mas ya sin duda le halle
broquel
quien me diere enojos
Con quien riñes
yo mi dueño
Riño ahora con el sueño
por que le traygo entre ojos
ya a salido Doña Juana
de su casa y no a podido
seguirme
no le has oido
pasa una penas tibiana
cuando el sentido a faltado
Pero los dos procurad
coger a lope y dejad
para mi todo el cuidado
broquel ahora despierta
que fue de la dilacion
Hales perdido la razon
ya le cojimos la vuelta
ya los dos limpios espero
mas dime antes una cosa
di a prisa
esta religiosa
dulce hermana Compañera
no es de chanzas la ocasion
que esto es de importancia advierte
los dos maniatados fuiste
Date traydor a prision
quien a traycion de esta suerte
quien a costa de tu vida
bengara su honra ofendida
con los logros de tu muerte
primero me habéis de hacer
pedazos
a tal violencia
no baladra tu resistencia
vos don de uais
a correr
por estas calles angostas
una de aguestas hare
que por balor de corre
yo no corro en estas postas
ya esta señor maniatado
si te bengas de esta suerte
te agrauias mas con mi muerte
maniatad ahora al criado
el loco así a de pagar
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querer irse poco a poco
veo yo bien, crey que hira loco
pero no loco de atar
maltratar al enemigo
no es de noble corazón
y más volvió su traición
a la venganza, en castigo
da en tus mismos caballos
montaldos, y al cigarral
que a los otros, puntual
voy yo para avisarlos
quien informarte ha podido
quien supo la traza vana
de querer robar mi hermana?
sin duda ella me ha vendido
no querer venir con migo
y poner inconvenientes
son señales evidentes
aparse
Vase
que es quien me entrega al castigo.
vamos que no veo la hora
de dejarle asegurado
para volver con cuydado
a buscalla a esa traydora,
por que tenga mi esperanza
en lo que imaginó hallar,
sin que se pueda entender
jamás sangrienta venganza.
venid Lope
a qué suerte
me reduze mi porfía
mas quien de una mujer fía
bien se mereze la muerte.
venga que tras de ambas se cuela
y imagino que hácele el
pues en mí lleua un broquel
Vanse y salen d. fernando y Lucinda yendo a salir y a leonarda y entrambas delante sin apartarse de la puerta dicen lo que se sigue como a escuras
Ciérrase la p.ta
pase usted la cazoleta.
aqueste triste aposento
de un aleve pecho falso
será vistel cadalso
donde esecute sangriento
mi enojo tu fin violento.
queda en el monstruo libiano
y advierte que es caso llano
por que te halles prevenida,
que tu vida solo es vida
hasta volver con mi hermano.
bien mereze ese rigor
quien ciega y enamorada,
lleuaste fela engañada
de las voces de un traydor,
que así me fingiese amor,
y que con saña violenta
de mis hermanos intenta
vengarse con tan vil modo,
quiriendo que el mundo todo
sepa en mi fuga su afrenta.
que yo ponga el triste cuello
de un lacayo al filo ayrado,
y que se pague el pecado
aun antes de cometello;
por alcaqueta aquí es ello.
o me maten siendo tan moza,
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dos Jueces de toda Boca
crueldad sera por Cierto
yo tome de buen Concierto
dozientos y Una Coroza
pliegue a dios fiero homicida
pues que por tu causa muero
que Un amigo Con tu acero
te quite la Infame Vida
pues que por ti soi ocida
reo mi pobre fortuna
si en ocasyon oportuna
sales a torear ymploio
que Con sus cuernos el toro
te ponga en los de la luna
al Cielo pido favor
para alentar amores
y yo perdon de salir
que es lo que me esta mejor
no digas necio ese herror
que alentar es dicha llana
al fin de esta vida humana
es verdad mas no quisiera
clavarla si pudiera
teniendo mucha gana
ya la puerta abren detente
que el susto el pecho quebranta
que sin ser simana santa
aya de ser penitente
Salen D.a Ju.a y aluado trayendo maniatados a Lope y broquel
en aquesta vltima quadra
podremos asegurarles
mientras a bus car bolbemos
a mi hermano y a la infame
al primer causa de mi afrenta
mira Señor lo que haces
que si con la obscuridad
no padezco Ceguedad
es la quadra de la mina
adonde quieres dejarles
que importa cuando lo Ygnoran
y pues es secreta parte
logra mi intento bamos
entierra con
vuelve a torcer la llave
Vanse dejandolos a lo scuro y cerrando la puerta.
parece que a salir vuelven
a la verdad
volver mi pe.
no es su vuelta la que temo
sino la que a mi an de darme
suerte
hijos de jason
somos dos pios de Carne
donde iría
no lo se
mas si puede adiuinarse
para darnos pan de perro
sin duda iría a amolarle
ay ingrata ay fiera enemiga
quien Creyera que en un angel
cupiese tan vil cautela
con que a llegado a entregarme
en manos de mis Contrarios
quien no fuera tan orate
como tu y Considerara
que era ella su propia sangre
y que tu hiciste mal callar
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de ella en sus feudos y padre,
sino es mucho que pretenda
también allí en otros hallarte.
Venga aprisa la muerte.
No la llames,
que, por despacio que venga,
hemos llegado tarde.
Parece que entre estas quejas
y suspiros lamentables
quiero conocer la voz.
Pues, ¿tienes sordo de oído?
¿No conocieras la voz
en ocasión semejante,
aunque cantara un motete
el florián de las aves?
Buscar quiero una ventana
y abrirla.
¿Qué es lo que haces?
Va buscando a tiento la ventana D. Juan.
Quiero ver si de la luna
los rayos serán bastantes
a reconocer quién seas.
De la otra vida será,
que viendo que has de morir
ha venido a acompañarte.
¿No me podrás desatar?
Atado parezco un mártir,
que para serlo no falta
más que el sayón y el alfanje.
¿Cómo es posible, señor?
Ven a tiento y con coraje.
Busca a tiento y llega al nudo.
Y hace que le quiere desatar con los dientes.
Con los dientes lo procuro.
Ya hallé el nudo, pero...
que son tantos los enredos
y marañas, que no es fácil,
aunque viniera a pedir
Calderón el desatarlas.
Hace que abre la ventana y espántase Broquel.
Ya hallé la ventana, abro;
a ver si entra luz bastante.
¡Ay, Jesús!
¿Qué es lo que tienes?
Un bocado penetrante,
que me ha hecho ver las estrellas.
¿Quién ha abierto la ventana?
Mujeres son, no te asombres,
las que abrieron.
No te engañe,
que con tal susto el demonio
que a los que a la muerte salen
se pone a darles ilusiones.
¿Qué es lo que miro?
Reparan los dos.
¡Demonios!
¿No eres, ¡cielos!, mi amante?
Claro está, pues su broquel
es el que está allí delante.
¿Cómo, aleve?
¡Qué pesar!
¿Has venido
¡Fuerte lance!
a ver mi muerte?
¡Qué pena!
Pues has sido...
¡Dolor grande!
la que para ver mi muerte...
Pag. 41
Con cariños me engañaste
y no lo pudiera hacer
un aburismo ni un cofre
luego ellos fueron
si fiera
quien de esa suerte
así es
te han traydo
así engañosa
pues a mi también
no engañes
me han traydo
no me mientas
desde aquella mismaparte
donde me dejaste tu
diciendo que han de vengarse
de mi de cento cariño
con mi muerte y en mi sangre
y biendo que lo sabian
por el siglo de mi madre
que creimos que heras tu
quien aviso por bengarte
de ellos en nosotras pobres
yo habia de ser tan infame
antes yo pense lo mismo
como vi que me esperaste
con prevención
en aquel mismo paraje
donde estaban los caballos
yo huyo tan inconstante
luego nos an embutido
juntos para darnos mate
con quatro muertes parejas
si
pues requies cat inpace
desatame estos cordeles
que quiero ya que nos maten
procurar que nras vidas
compren a precio muy grande
desatame tu también
y ya que lo estamos sabe
que sera mejor buscar
si ay en esta quadra parte
de hueco puerta o tabique
que nos pueda dar escape
mientras hace que desata a Lope y a las demas
dices bien abrid bosotras
con la claridad que hace
bien se ue toda la quadra
y no ay puerta que la guarde
mas que una
llegase lope a la puerta y hace acción de apasar
y a que saze
tan firmes como un diamante
y luego son todas rejas
las ventanas no san frayle
que luego bi que por yerro
yo no había de escapar me
las barras son como postres
es aquesta quinta el arzel
tened que sino me engaño
la salida a de ser fazil
mientras dicen esto da Juana esta reconoziendo la quadra
que dices
como señora
esta quadra no es dudable
es la que encierra la mina
que labrar hizo mi padre
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sois mina para escapar
mas que de oro y plata de balle
don lope tendras balor
aquiesto as de preguntarme
llegan en medio de ltabla y hacen fuerza como que quitan dos ladrillos andando primero como a tiento para buscar los y hace ha brien do poco a poco una e scotilla
pues ayudamela a abrir
que por a quí hacía esta parte
han de estar los dos ladrillos
ya los halle muy suabe
destuerce aquesa clavija
que el peso le hara que baje
toda esta parte de suelo
ya se desquicia y se parte
y a la bola se descubre
aquesta es boca de anjel
boca de llaga depelose
pues da vida a quien la habre
vamos bajando y dispues
que no quede arriba nadie
volveremos a zerrar
y dos aldabones grandes
echaremos con dos pernos
que estan del torno a una parte
que yo se también con que
aunque quieran no es muy fácil
que la habran por aca arriba
con que primero que atajen
el respiradero es
muy posible el escaparse
todas las joyas con migo
van no ay que desconsolarse
que la prisa no les dio
termino para espulgarme
y tu dinero
también
pues con el ay menos males
que el dinero es el mejor
postillon en tales trances
bajad cerraré las rejas
por que novedad no hallen
que por el tiento a la boca
volviere
en cerrando las ventanas vuelve a la boca y entrando por ella todos se vuelven a zerrar
no dudo de nadie
si de esto hiciesen comedia
en las futuras hedades
este paso de la mina
porque es muy cierto y constante
que pasa así en la verdad
bajemos presto que es muy tarde
si ya sera media noche
pues mientra quiero aliviarlas
ya que biene tan a pelo
la copla de aquel romance
que se dice noche era por filo
la luna daba en la calle
cuando don a berenquelo
se huio de en cas de su padre
Vanse y salen manuel y albano
mientra que mi amo bolbio
a ber si a caso encontrase
a d. fernando su hermano
para que juntos tomasen
la venganza que desean
haciendo a su propia sangre
Pag. 43
a derramar[se?] en su hermana
para guarda vigilante
de el pacheco nos dejaron
que en aquesa quadra yaze
con soldados que la quinta
cercan en puestos distantes.
ya me tiene cuydadoso
el ver que tanto se tarden
pues ya a las onze se fue
y ya se asoma en celajes
el aurora en el oriente
y apenas se uen señales
de que vuelvan, que sera.
lo que puedo asegurarte
es que no estaran olgando,
algún acazo notable
sera sin duda la causa
si engaño al oydo no hace
el eco del rumor
que se escucha, creer es fácil
que ya bienen.
si ellos son
y ya es forzoso pezarme,
pues por fuerza hemos de ver
tragedias tan lamentables.
Salen laurencia, y fernando, y d. p.o, y Lucenida
Ha, encended esas hachas.
Vase
a traerlas voy en el ayre.
laurencia, de tu venganza
y la nuestra llegó el tranze.
y de su muerte supuesto
que yo he de beber su sangre.
juntamente con el susto
un gran pesar me conbate,
el gusto de ver la muerte
de una aleve amiga fasil,
y el pesar de ver que muera
aunque fue traydor mi amante.
don p.o, donde al pacheco
aquista noche encerraste?
en la quadra de la mina.
que dices? horror notable!
pues di, de que haces estremos?
posible es que tanto tarden
señor, mal los pedernales
heridos del eslabon
quieren dar lumbre.
y pues abre
esas puertas, pues que ya
su luz la Aurora reparte.
miraremos esa quadra,
que te obliga a estremos tales?
Entran por una puerta y salen por otra a la luz con el verso
la mayor inadvertencia
que pudo jamás contarse,
pues ygnorantes los dos
hemos puesto en una parte
a estos dos enemigos.
que dices?
señor, ya traen
las hachas.
Pag. 44
Ya están aquí,
y antes mis ojos cegasen
que mirasen tal afrenta.
¡Vive Dios, mi vida acabe,
que se han escapado juntos!
No sé si deba alegrarme
o pesarme del suceso.
El error ha sido grande.
Por Dios que la han hecho buena.
Pues buen viaje.
Solo el tuyo ha sido el yerro,
porque yo, aunque le dejase
al Pacheco aquí encerrado,
de la mina era ignorante;
pero tú, pues ya sabías
que lo sabías a pesares
de la fiera, esa enemiga,
hiciste un error notable.
Mírala con la espada y ve que está cerrada.
La prisa no dio lugar
a que en nada reparase.
Mas aquesto es perder tiempo;
sal, Manuel, al punto y dales
a una escuadra de soldados
orden que vayan y atajen
por la otra parte la mina,
pues está por esta parte
cerrada. Y si acaso en ella
(como es posible) no hay nadie,
registren todo el contorno,
sin que choza, monte o valle
se quede sin registrar.
Vase.
Voy a decirlo al instante.
Ya que aquesto ha sucedido,
ruego a Dios que no los hallen.
Perdióse nuestra venganza.
Va a sacar la daga D. Pe. para Laurencia; retírase detrás de D. Fernando y él se abraza con su hermano.
Pues ya que tan mal nos sale,
la principal no se pierda:
de todo punto el coraje;
muera esta aleve enemiga
que fue causa de estos males.
¡Valedme, piadosos cielos!
Hermano, ¿qué es lo que haces?
Matar la primera causa,
origen de estos azares.
Repara en que la defiendo.
Supiera yo respetarle...
Laurencia, huye.
Ven conmigo.
Vase con Luis a esconder; mientras forcejean los dos, dice estos versos Laurencia, y vase con Luis.
Que yo buscaré, D. Fernando,
ocasión para pagarte
esta fineza también.
Hacen que forcejean.
Para vengarme,
pues que soltarme no quieres,
de esa suerte haré fácil
el paso que dificultas.
Y yo sabré embarazarle.
Sale Manuel.
¿Qué es aquesto?
Pag. 45
señor
que así me enbarazas
si por que a que la venganza
mas que noble sera in fame
entranse a cuchilladas
si así mi colera estoruas
fernando mas que me mates
acudid todos a prisa
a atajar riesgo tan grande
aunque a centuven mil vidas
se atrayn y tratare de vengarme
fin de la segunda jornada
Jornada tercera
Pag. 46
Salen D Lope y broquel
Yo e de perder el juicio
si eso es ya ha mucho q le pierdes
pues por que
por que el pes delle
se me apuesto en la cabeza
por que causa
das me tantas
que hacer yo juez pudiera
por la menor sentenziarte
a cortarte la cabeza
no basto que la fortuna
para escaparnos nos diera
de aquel cigarral lo que
llaman pan y calle juela
que después de andar a scuras
la cueva tana de tierras
nos bomito por su boca
al pie de unas altas peñas
que allasemos un pastor
que con piedad a lagrimas
nos ospedo aquella noche
en una secreta cueva
mas no fue mucho lo fuese
porque yo iba de manera
de miedo que cualquier parte
la pudiera hacer secreta
que al fin aun que nos buscaron
según el pastor nos quenta
Pag. 47
Una tropa de soldados,
como unos perros se fueron,
porque aunque perros, entonces
no fueron perros de muestra,
que cuando tú en Portugal
te hallabas con tal grandeza,
estimado de su rey
y querido de su reina,
hospedado de él, te advierto,
porque ella a ti solo ordena,
por una carta del diablo
que vino por la estafeta,
en que de los Palomeques
algunos cuentos te cuenta
sobre el honor de su hermana,
contándote de manera
que resultó en tu opinión
y opiniones muy diversas;
contra ellos pediste campo
al rey, y muy bueno fuera,
si como es para reñir
para sembrar le pidieras;
que atendiendo a tu razón
luego el rey te le conceda,
que con plazo el desafío
publiques, y que ellos vengan,
pues ya ha más de quince días
que a cumplir el plazo esperan,
el cual mañana se cumple
en esta ciudad de Évora,
porque los reyes están
aqueste verano en ella.
¿No quieres que contra ti
cada instante me enfurezca,
pues siendo ya tus cuñados,
porque en Portugal apenas
entraste, cuando tus bodas
celebraste a toda priesa
con su hermana doña Juana,
busques con ellos pendencia?
Con cuñados, basta el nombre
para matar sin que quieras
que con las armas añadan
contra ti más diligencias.
Leyes del duelo, Broquel,
no te toca a ti saberlas;
y cuando para cumplirlas
me expongo a la contingencia
de que en sus pechos mi espada
la sangre que adoro vierta,
pues basta ser de mi esposa
la que se le oculta en sus venas,
sin duda la causa es grave;
mas no hables de esta materia,
pues habiéndome llamado
Su Majestad, y con priesa
venido yo a obedecer,
he visto en esotra pieza
que sin duda para hablarle
los Palomeques esperan;
y no quisiera que alguno
lo que tratamos entienda.
Pag. 48
pues si para esto as benido
de la gente paza ciega
que ba saliendo de reata
un fiero que ya se asela
sale a hablarte dios le de
para en aquesta lid sangrienta
lamaña de eldauardillo
salen el Rey d. fernando d. pedro d alfonso y d gutierre
para que matarlos puedas
obedeciendo la orden
y lope esta en tu presencia
y también los palomeques
vienen a hacer lo que ordenas
y a besar tus reales plantas
y o el suelo que pisan ellas
huelgome que ayais venido
aun tiempo para que pueda
deciros a todos juntos
lo que decir no es fuerza
a cada uno de porsi
mandad porque os obedezcan
los que para aqueste fin
vuestra voluntad esperan
d lope yo os conzedi
por causas que manifesta
vuestra opinión ofendida
Campo y seguro en mis tierras
para a queste dya so
y ya a su deman da vuestra
respondiendo puntuales
con valor y honras de xa
llegaron los palomeques
es de nuestra sangre deuda
no faltar a quien nos llama
en ocasiones como esta
la que obliga y reconozco
de esa permision
pues llegad.
y los brios que esta carta
refirio a ora de el Cesar
mi primo hermano y amigo
con que me pide y me ruega
que atendiendo a que el pro cura
que en sus estados fin tenga
a quel temerario abuso
de que los reyes conzedan
Campo para hacer delitos
dando lugar a tragedias
que comunique aqueste edicto
por las familias que precia
en tanto su estimación
como su corona excelsa
y tuya para el esta
y a sido anticipada
dada mi palabra Regia
adelante y persuada
de su parte haciendo quenta
que sera hacerle el servicio
mayor aquesta obediencia
y para ratificarla
me conzede franca puerta
para ofrezer de su parte
honores puestos promesas
Pag. 49
para hacer tan desatenta,
que atropellais su mandato
con libre desobediencia.
al que a su Reino volviere
castigara su fiereza;
yo de mi parte os lo pido
por dar este gusto al cesar,
la resolucion aguardo
para embiarle la respuesta.
Sale el Rey, Nando, y d. po., y d. fr.
ap.te
en aqueste renegado,
donde estos dos hombres quepan,
como el Rey se ha atravesado,
la espadilla no hara fuerza,
por que le quita un arrabe.
si el Rey esta basa asienta,
por ser la primera causa,
señor, si me dais licencia,
respondere yo el primero.
decid muy en ora buena.
oyendo de mi desdicha
la repentina tormenta,
tome puerto a vuestras plantas,
que fue mucho, sin habella,
que, a ser el norte la mia,
dan buen rumbo, no ligera;
tube por cartas noticias
que de mi fuga se encendian,
contra la mi opinión, pechos
que a mi valor causan mengua;
no adelantara el discurso
así a caso las alientan,
de aquestos dos caballeros
la enemistad en mi ofensa,
que de el contrario no juzgo
que hara lo que yo no hiziera.
también me dieron aviso
que con colera indiscreta,
de la fuga que mi esposa
hizo de su casa ciega,
imprudentes la apagaron
en la infelice Laurencia;
pues desde que la sacaron
aquella noche, es muy cierta
cosa que no ha parecido
después a vista ni nueva;
y así tomar la venganza
quise de aquesta manera,
de mi opinión ofendida,
y de su injusta tragedia,
para que de mi valor
duda el mundo no tubiera;
y la permision midiesse
pero aunque aventurar pueda
algún tanto mi opinión,
como los dos, señor, quieran
zeder de mi parte yo
he de ceder, es fuerza.
Pag. 50
De aquesta atención, don Lope,
reconoceré la deuda.
Si como la voluntad
sacrificarse pudiera
el honor, vierais cuán prontos
éramos a la obediencia
de un precepto real;
mas siendo así que de hacienda
y de vidas son los reyes
dueños, el alma se queda
de cualquiera sujeción
siempre libre y siempre exenta.
El honor es patrimonio
del alma, y así en cualquiera
ocasión de los mandatos
contra él, se excluye y reserva.
Y si este duelo remitimos,
señor, como nos ordenas,
quedaremos sin honor;
que en un duelo el que se empeña,
y a salir a un desafío
llamado, cuando se vuelva
sin reñir, queda infamado
con el pueblo y la nobleza;
demás que habiendo venido
de Castilla, estando en ella
el señor emperador,
y dar ocasión que puedan
pensar que a vos ha escrito
esa carta en que amonesta
disuadáis aqueste duelo,
que ha sido súplica nuestra
por no llegar a las manos
con don Lope; y así crea
Vuestra Majestad que el no
obedeceros no es mengua
del deseo de serviros
a vos, gran señor, y al César,
sino temer que el honor
entre opiniones perezca.
Y cumplir con ser cuñado,
que son vanas diligencias
las que entre cuñados quieren
escusar una pendencia.
Callad, porque en vuestros pechos
más el rencor contrapesa
que el favor de vuestro rey
y el mío; pues también sepan
esos bríos que sabrá
mi hermano a desobediencias
castigar, como dar premio
al que por mí le obedezca.
Vuestra Majestad no ignora
que esto es cumplir con la deuda
del valor de nuestra sangre,
con que es logro que se pierdan,
por guardar su inmunidad,
gran señor, nuestras cabezas.
Señor, su resolución
nace de su gran nobleza.
Y no los podrá forzar
Pag. 51
Aparte.
Vase.
Ni el ruego en las violencias
veré si por esta parte
puedo vencer su entereza,
quien también la ley del duelo
a su parecer aprueba.
Puesto que sois caballeros,
y que el reñir es vileza
con ventaja siendo dos,
cuando D. Lope os respeta
solos; si será bien miren
combatir con dobles fuerzas.
Que yo cumplo con mi hermano,
porque de mi parte vea
que todos los medios busco
para hacer lo que me ruega,
por lo cual publicar mando
que nadie a salir se atreva
por segundo de D. Lope.
Desde la gente plebeya
a los títulos y grandes
y caballeros que encierran
los términos de mi reino,
y el que salga tenga pena
de traidor a mi corona,
y cortarle la cabeza.
Ved cómo habéis de cumplir,
sin que menos cauto tenga
nuestra opinión, y hasta tanto
que os resolváis no me vea
ninguno, pues que ninguno
de darme gusto se precia.
Vase.
Basta, que con mi vida
acabará su violencia,
porque menor mi rencor
no podía aplacar el Etna.
Vase.
Pues ya de cualquier suerte
allanar el duelo es fuerza,
que si solo está cada uno,
de por sí se hará la guerra.
Vase.
Sabe Dios, señor D. Lope,
cuánto en el alma me pesa
de lo que irritado ahora
Su Majestad nos ordena;
que a no poner el precepto
de traidor, es cosa cierta
que por ser vuestro segundo
diera la vida y la hacienda.
Humilde beso las manos,
gran señor, a vuestra
ilustre excel[enci]a de Alencastro,
de Aveiro honor y grandeza.
Vase.
Pues yo, aunque ha sido con llaneza,
liberal mi mano os queda
sabiendo vuestra razón.
Juzgo que nobleza fuera
de mi honor acompañaros,
a no ser tanta la pena
de ser traidor, que la vida
se hizo para estas empresas.
Señor duque de Camiña,
ya el ofrecimiento precia
el alma, y de agradecida
estaré a las plantas vuestras.
Pag. 52
mucho me a enfadado el Rey
hoy con aquesta rezeta
que ha ordenado
estas borracho
no señor pero creyera
que aqueste Rey es caribe
de los que la India engendra
y para matar ahora
se a metido encapuzera
vive dios que si me allara
con vallor y con destreza
con nobleca la bastante
y con sobra de riquezas
habia de ser su segundo
mas perdona mi flaqueza
que para serlo no faltan
mas que aquestas menudencias
deja locuras y vamos
a casa a que se prebenga
todo lo que es necesario
señor si acaso te aprietan
los dos yo hiziera una lola
pues dices broquel que hizieras
vanse y sale laurencia con mantillo y fenio
dejar a ti el resfiar
de dos contra uno y fuera
huyendo desde aqui a flandes
que alli tubiera mas fuerzas
pues callando te e seguido
hasta aqui pedir te puedo
me digas por que as dejado
a toledo y te as benido
a portugal y en verdad
que en postas as caminado
bien breve asta haber entrado
hoy en euora ciu
y apenas ese topacio
en el mar sea sumergido
cuando venir as querido
a este aposento a palacio
con tan raras prevenciones
que presumir me as mandado
que ellas mismas me han forzado
a aumentar mis confusiones
desde aquella noche triste
que por la traza engañosa
de don Pedro a tan forzosa
muerte o peligro me viste
si tu conseruo fernando
no huyera su intento fiero
mientras se abrazo con el
por defenderme fernando
cuya baderosa azion
causo en mi pecho oportuno
grande rencor para el uno
para el otro estimación
no a causado solo un mal
estos reinos imprudentes
pues turbaron mis parientes
un desonor sin ygual
en mi por que la voz pasa
de que doña Juana a huyo
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Con d. lope por que yo
falsee una llave en su casa
para ablarle con recato
no e fallado con que
para enamorarse fue
causa el continuado trato
no de su jenio se me acuerdo
de su cautela fingida
como no pierdo la vida
como el juicio no pierdo
pero al fin ya esta casada
y a buido el amor mude
con que des de entonces fue
fuerza el vivir retirada
en un convento guardando
tal recato mi advertencia
que aun tanta mucha diligenzia
no a podido d. fernando
saber de mi conque incierto
el bulgo discurre en que
y que huyendo me enbarque
y que d pe me a muerto
pero yo con el rencor
que contra el siempre e guardado
ocaciones e buscado
para restaurar mi honor
y a uiendome tu avisado
que a portugal se partia
por que lope le tenia
por carteles des safiado
con su hermano juntamente
sali al punto del conbento
y sin decirte mi intento
vine tras el diligente
ufano mi corazón
lograra berle vengado
pues apenas e llegado
cuando con mas dilacion
supe que en palacio esta
esta noche y al salir
le tenemos de envestir
con esos hombres que ya
para este efeto bus caste
y al mismo me volveré
y ay secreta viviré
a donde tu me sacaste
pues quiero que resuelva estas
dudas con sejo te digo
que sin dejar que el consejo
por couardia timidoso
solo digo que esta aczion
tiene gran difi cultad
porque con la obscuridad
puede una des atenzion
tu justa venganza herrar
y enturbiar tus placeres
matando a kaso al que quieres
yendo juntos al pasar
salen dos enmascarados
déjalo por mi quenta esto
llama alos dos y esperemos
a la puerta y les ueremos
a la luz que el hacha de
a los dos y ordenaremos
para seguir los a ora
a qui aguardamos
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pues recataos y venid
no es este el primer partido
que hacemos, nada os asombre.
señora, de a dentro un hombre
ahora solo ha salido.
yo reconozerle quiero.
sale d. p.o
al cuydado
se quedan luys y fernando,
sera prevención, infiero,
partir mañana; el avisarme
de mi rincon la aldea,
porque vengado me uea,
en este intento mismo
voy a casa a prevenir,
mientras que mi hermano viene
la prevención que conviene
mañana para salir.
sale por la otra puerta d lope y bro.
señor, deje esas locuras,
que ya suffrirse no puede.
señor, es que tengo miedo
de que nos dejen a escuras
si te dan la muerte fiera.
señor, d. p.o, decid.
Palomeque!
Pacheco yo soy.
que quereis?
si sera fazil no se.
no, yo, que en tal turbacion,
conozco de su traycion,
a uno i a otro estare.
en embistiendo los tres y pone se a su lado d. Lope
en estas pendencias prestas
no metas tu vida sana
mas de el dia de mañana.
seran las visperas estas,
sangre veras viles benas
verteran en breves plazos.
valientes son los dos brazos,
y el mio menea piernas.
a fortuna siempre escasa!
pues aquesta linda casa.
bajad luzes, que mi amo llama,
bajad presto.
gran plazer.
pues la cosa es tan precisa,
retiremonos ayna.
vanse
alla ciegos os irán,
pues huyen no los sigan,
entrad en mi casa, os pido.
para ber si estais herido,
hare lo que me mandais.
entran se y acuden a la luz con que traen las luzes Lucenida, doña juana y leocadia
las luzes... pero asomo...
ya con iusta causa me...
valgame el cielo, que miro!
valgame el cielo, que ueo!
que es esto, broquel?
yo digo.
que es de enredos esta clave?
que a mi enemigo amparaste?
que me ampare mi enemiga?
la cruze la duda mia,
verlos tanto enmudezer.
pues que la empeze de hacer.
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Mas alabad la bizarría,
ya que he sido tan dichoso
que pudiese mi valor
daros ayuda, señor,
en lance tan peligroso.
Hasta que reconocida
la calle deje, quiero
salgáis de aquí, os pido yo;
deténle tú por tu vida.
No acaso el cielo dispuso
los azares que nos pasan,
porque siempre a los efectos
va previniendo las causas;
¿quién pudiera prevenir
que, siendo la aversión tanta,
vuestro mayor enemigo
vuestra vida asegurara?
¿Quién, que siendo nuestra sangre
tan opuesta, la buscara
a tanto riesgo don Lope
para honrarse y para honrarla?
¿Quién pues, que de aquel peligro
que nuestras vidas estaban
amenazando, un descuido
nos diese la puerta franca?
Pues no malogre un rencor
lo que el cielo uniros trata,
pues parece que le quita
cuidado nuestra alianza.
Quien a sus voces divinas
infiel los oídos tapa,
sus preceptos tiene en poco
y no teme su venganza.
Los dos a este desafío
venís por ganar más fama,
sin advertir que lo mismo
vuestro punto honor causa;
porque si quedáis vencidos,
o si vencéis, cosa es clara
que en vuestra sangre el acero
Vanse.
Por Dios, que muy buenos
estamos, déjale que
salga y le maten, que de
los enemigos los menos.
Con hielo estoy y corrido.
Aquí nos dejan con él.
¿Qué temes?
Sujeto cruel,
que es retrato de Vellido.
Hace que se quiere ir y detiénele doña Juana.
Mejor es irme de aquí.
¿Dónde vais?
A mi posada.
Primero escuchadme.
Nada
os he de negar, decí.
Ay, don Pedro, paso, oye, que
cuya descendencia clara,
por lo que alienta en mis venas,
conozco el valor que guarda,
que me oigáis piadoso pido;
si acaso por vuestra hermana
desmerezco de mujer,
los privilegios me valgan.
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de cual quier suerte se mancha
pues dice la voz comun
que de todo a sido causa
y hacer a lope su esposa
si rezibisteis ofensas
alguna vez de sus armas
de las vras el también
rezibio imbasiones hartas
y pues que el a perdonado
cuando con migo se casa
contrapese aquesta deuda
a las injurias pasadas
nobles seris todos en que
se muestra la sangre ydalga
sino en perdonar la injuria
y a os con razones tantas
la humano ea señor
vuelve en ti y cuerdo repara
que la piedad siempre a sido
virtud digna de alabanza
consiga mi ruego en ti
este triunfo con que agas
eterna tu fama al mundo
y de mi una humilde esclava
valiente sermon a hecho
mas solo es lo que le falta
que ella le añada la gloria
y el de su parte la grazia
yo no se que responder
por una parte me ataja
la razon y el beneficio
por otra el duelo me arrastra
aun no merezco respuesta
mi discurso para darla
no basta y así con irme
doy la respuesta mas sabía
no os habéis de ir asta tanto
que lope vuelva
repara
vase
a peligro de tu vida
segura irás que no allas
quien como yo la aborrezca
camino para dejarla
detenle
que es detenerle
según ba beloz curzara
que mercurio sus talares
le presto y el se los calza
en lugar de zapatillas
con que ya estara en su casa
que diremos a mi esposo
sale d lope y broquel
lo que de pasar aldua
como le hiciste un sermon
en que la paz le demandas
y por no bolber respuesta
quiso volver las espaldas
ya señor D Pedro donde
esta
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espera, asuste a Lauas,
y cuando se fue también,
sin que pudiésemos ambas
disuadirle y detenerle.
Cruel condición y extraña.
Y dime el Rey, ¿para qué
os llamó?
Porque acababa
entonces de prevenir
de Carlos Quinto una carta,
con que encarecidamente
le pedía que estorbara
este duelo, con que yo,
con la obediencia que guarda
mi pecho, le respondí;
mas los Palomeques tratan
acabar el duelo, aunque
aventuren sus gargantas,
con lo cual el Rey dispone
publicar que nadie salga
por segundo a apadrinarme,
pena de perder su gracia,
para que conozca el César
que obedece lo que manda;
pues así quita los medios,
ya que la licencia dada
no puede negar el campo,
con que es preciso que salga
a cumplir el desafío,
aunque el segundo me falta,
y así pues me obligan a que cumpla
lo que me importa tanto.
¿Qué dices?
Lo que has oído;
y sin padrino no es osadía
que el Rey consienta dejar
la pendencia confirmada.
Ea, aquí de mis finezas,
que de ellas ahora me valga,
para que mi amor intente
obrar la mayor hazaña.
Ya que no te ha entristecido
el riesgo, no me acobarda,
sino verte, dueña mía,
si acontece la desgracia
de ser yo acaso el que quede
muerto, pues es la ventaja
de enemigos tan valientes,
sola en una tierra extraña.
No habéis discurrido bien,
no va sola vuestra espada,
porque no falta padrino
a quien la razón ampara;
yo fío que le tendréis
en ella y en mí sin falta;
que si los dos somos uno,
aunque vais a la estacada,
vos solo mi corazón
lleváis siempre con la lanza,
que contra ellos el aliento
tendréis las fuerzas dobladas.
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Recogeos, que ya es tarde,
y no os dé cuidado nada,
que de que habéis de vencer
tengo cierta confianza.
Vuestro valor me da aliento.
El mío del vuestro mana.
¿Qué mucho que valor tenga
si me anima mejor Palas?
Vanse.
Venid, que las experiencias
darán a entender la llama
de mi amor, que pocas veces
quien le tiene sea cobarde.
Dime, ¿y tú, Broquel, también
has de salir a la plaza?
Pues ¿pudiera mi valor
en tal función hacer falta?
¿A pelear?
Una infamia;
que esta es mucha quijotada,
sino a mirar desde lejos
en qué aquestas cosas paran.
Vanse y salen el Rey, D. Alfonso y D. Gutierre.
Ni Roma, señor, podría
prevenir su anfiteatro,
con tan grande bizarría
como Évora en este día.
Sustenta su gran teatro
adornan con mil primores
tanta colgadura rica,
la plaza en sus miradores;
hecha un Iris de colores
varios la paz pronostica.
El cielo forma querellas
de que le rompe sus fueros,
el coso, pues sus estrellas
retratan las damas bellas,
sus astros los caballeros;
aunque es el acto de horror,
con aplauso sin igual
todos le esperan, señor,
que todo acto de valor
siempre aplaude Portugal.
Según lo que habéis contado,
ya está todo prevenido;
por jueces os he nombrado
a los dos, y así haber ido
pudiera vuestro cuidado.
No ha sido, señor, en vano,
la que juzgas negligencia,
sino pretender ufano
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besar cada uno su mano
y benir por su licencia
y pues mas con presupuesto
de volverles a intimar
lo que mi voz a propuesto
y que los as de estimar
si me obedezcen en esto
porque confieso que diera
por darle gusto a mi hermano
todo lo que dar pudiera
y pues yo meti lamano
que el duelo se conpusiera
que el mandar yo que ninguno
con el pacheco saliese
no fue mandato importuno
sino querer que tubiese
fin el duelo siendo el uno
y ellos dos mas salio alli
al contrario mi intencion
pues sin respetarme a mi
tomaron resolución
de que se acauase así
a bos de Cierto su parte
cuydadosa mi advertencia
gran señor y por lograrte
ese gusto diligencia
no omitire de mi parte
de mi voluntad bien creo
por lo que al pacheco estimo
a mas de el gusto que beo
en que goza su arrimo
Vanse
si yo conseguir pudiera
que aqueste duelo acauara
gran gusto para mi fuera
y por que al fin se ajustara
blason que a mi corona diera
mas un modo e discurrido
que e de poner por efeto
y en estando concluido
dara lustre a mi respeto
dejando el duelo omitido
sale un paje
una mujer de buen arte
forastera y afligida
al parecer de su porte
dice licencia os pida
que a su honor importa hablarte
decid que entre pues primero
escuchar suspendo
entrad
sale Laurencia con manto
así remediarme infiero
la mano señor me dad
pues deella el remedio espero
alzad de el suelo
ay de mi
Vella dama que recelo
si os tengo humillada así
pues le retratáis que el cielo
por nos se queje de mi
atento señor oid
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Esperad un poco, os ruego,
que estén prontos, advertid,
porque quiero salir luego.
Vase.
Dírselo he.
Proseguid.
Ya que mi impulso violento
a no me llevar a fe
de este medio, mi intento...
Que el suceso me aconsejo.
Estadme atento.
Yace del Tajo a la fecunda orilla,
adorno de un hermoso altivo monte,
una ciudad del mundo maravilla,
embarazo de todo el horizonte,
de Césares y reyes trono y silla,
atalaya del padre de Faetonte,
a quien por noble, hermosa, antigua y fuerte,
el orbe sus aplausos la dedica.
Como al caballo el áspera montaña
sobre su espalda este prodigio lleva,
al que la alcanza a ver de la campaña
por suntuosa la fábrica y por nueva
le admira, y si del Tajo que la baña
al curso atiende, que el caballo aprueba,
pues a su altivo pie de plata pura
le forma una diáfana herradura.
De este insensible cuerpo baluartes
muestran su incontrastable fortaleza;
alcázares de bien pulidas artes
miembros le forman de sublime alteza;
de la Nueva Castilla por sus partes
ha sido y será imperial cabeza
pues de Castilla alabada en cualquiera
sirve a su augusta frente de corona.
La multitud de insignes moradores
que la ocupan, del día que la poblaron,
el nombre que le dan sus escritores,
del número infinito le sacaron;
que Toletos los griegos fundadores
por multitud de gentes la nombraron,
con que aquí en su alabanza cesar quedo,
pues su mayor elogio es ser Toledo.
Aquí nací, y aquí el rapaz vendado,
viéndome exenta de su aguda flecha,
casi de mil descuidos irritado,
una tiró a mi pecho tan derecha,
que la fuerte altivez de mi cuidado
en breve tiempo la miré deshecha,
siendo ocasión de este impensado trueco
los méritos insignes del Pacheco.
Viento en popa el amor feliz surcaba
el golfo del favor en mar tranquilo,
pues atento mi amor su amor pagaba
y el mío también con dulce estilo,
porque Himeneo casto le guiaba
con la luz que conserva sin pábilo,
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cuando mi P. supo nro intento
y colerico impide el cumplimiento
sinduda fue porque eran sus parientes
los palomeques cuyo bando a sido
de D. Lope pacheco con ardientes
odios notable mente perseguido
porque yo muriese entre impacientes
ausencias, o mi amor dese al olvido
a sus contrarios me dejo entregada
y el asitir a un pleyto fue a Granada
dentro en su casa buscan mis desuelos
medios de hablarle allele en Da Juana
la cual después olaciono mis celos
pues doble amiga mi amistad profana
bieronlos hablar juntos mis rezelos
de noche de el jardin a una bentana
y conzeitar los dos para casarse
robandose a otro reino y ausentarse
celosa doy abiso a sus hermanos
que a la venganza luego se aperciben
crueles aleves fieros inhumanos
prendenlos mas por yerro que reciben
en breve espacio les salieron banos
los sangrientos castigos que perciben
saliendo de haberte ellos librado
nalio mi des honor y mi cuydado
porque D Pedro biendo su venganza
inposible con colera atrevida
contra mi triste pecho se abalanza
para quitarme la infelice vida
y fernando en sus brazos se afianza
con que con esto me franqueo la huida
mas de aqueste suzeso mis parientes
concibieron sospechas diferentes
buscame cada cual para matarme
mi padre viene por el mismo intento
sali de ai al instante retirarme
con secreto sagaz en un conbento
mas siempre con deseo de vengarme
de el que fue de mi pena el instrumento
y biendo que a tus reinos a benido
por uer si allo remedio le e pedido
y a ninguno mi pecho a satisfecho
porque consiga de ese heroyco pecho
alibio de mis penas y mis males
mandandole a quien hizo con despecho
padecer a mi honor ruinas fatales
que el mismo deshuyese de su culpa
que aga notorio como en mi no ay culpa
sale el paje
vros males e sentido
y al remedio he de acudir
ya esta todo prevenido
señor si quieres salir
si
no me hecheis en olvido
venid por que podais ver
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que remedio la opinión
asta q e de fenecer
un duelo y una quistion
sin que se enpeñe el poder.
vanse
Al son de cajas y clarines apareze el tea tro para salir en el primer cuerpo un balcon con sitial y asiento para d alonso y d. gutierre una ba lla baja y en mitad de el teatro una tienda de campana en que este el padrino sentado armado de todas armas y una silla ala parte drecha para d lope y otras dos ala do izquierdo para los palomeques
O euora cuia tu plaza hermosa
al teatro a la acción mas valerosa
que lineo anciana pluma en su eda
vinculo siruane a las posteridades
ya adornada se ue de estrañas gentes
que an benido de tierras diferentes
pues ver en portugal es maravilla
fenecer duelo que empezo en castilla
ya en su tienda sentado
el padrino se ue que esta nombrado
para como es costumbre recibida
que el sol se parta y que las armas mida
según la pleue ahora se inquieta y dan
con la uoz dela caja y la trompeta
que es el primero que la plaza pisa
d lope con sus armas nos avisa
su valor su presencia nos previene
bien su renombre con sus partes viene
tu sentimiento bien en la empresa
la esplicazion de el distico compila
entrad Lope con su collar y vestido de gala Bro con Una rodela y Una espadilla en que tray matas suelta lo que dicen los versos
fenix soy pues vengo solo
y por mi honor desta suerte
renazere de mi muerte.
ya en la estacada voy ahora
ayudame en aczion tan oportuna
que monumento es este en queti ay
deque sales aqui tan armado mio
que broquel y rodela sino
las armas dobles una y desnuda
otro clarin advierto q.e toca
para avisarnos que un contrario llega
se ue q en las libreas q m. prime
con la plata en la seda hacen lauores
de su dueño el contento nos protesta
su balor en la empresa significa
según la letra y la pintura explica
Entrad Pe.ro dela misma suerte
si es mi honor feniz
a pesar de su arrebol
yo me bengare de el sol.
este que en fanfarrias anda listo
es de los pocos bate a felix Cristo
mi contrario esta alli no se que tengo
que dudoso a la empresa me prevengo
de las señas que le ueo en el broquel fiero
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Es D. Fernando quien entró primero.
Ya otro clarín asusta el aire vano,
señal de que ya viene el otro hermano;
y según miro en su acompañamiento,
no es menor, D. Alfonso, el lucimiento.
Entra D. Pe. en la misma forma.
Bien en el mote a todos apunta...
El fuego de mi rencor,
quien le quisiere aplacar,
con sangre se ha de apagar.
Ahora infiero, señor, que aqueste mozillo,
pues sangre pide, quiere hacer morcilla.
De anoche acá confieso que estimara
que el duelo sin violencia se acabara,
que a la nobleza no es razón debida
dar en lance una muerte de una vida.
Ya que a cumplir el duelo señalado
vuestro heroico valor os ha agradado,
antes que en la estacada
el brazo esgrima la valiente espada,
de parte de mi Rey a todos pido
remitáis la cuestión a otro partido,
reduciendo estas trágicas crueldades
a firmes y perpetuas amistades;
que perder es notable desvarío.
De vuestro Rey las honras, y del mío,
de los dos en ausencia y en presencia,
siempre humilde estoy a su obediencia;
pero si en este punto y este día
mi voluntad ajena, más que mía...
Después de venerar tanto respeto,
en mengua del honor nunca acepto;
ya si el duelo a que vine, dado efeto,
Aparte.
Concluido ha de ser con el acero,
que no hay otro medio es evidencia clara;
y de poderse hallar no me pesara.
Pues en lo que se intentó estáis inmobles,
obrad en esta empresa como nobles.
Ya que solo D. Lope aquí se halla,
de por sí entre cada uno en la batalla.
Acepto, y yo el primero me prefiero.
Aquesto no, que yo he de ser primero,
que en riesgo de valor y bizarrías
no he de guardar respeto a mayorías.
Si lo dicen los jueces, lo permito.
También a su elección yo me remito.
Quien sale a un duelo a aventurar la vida,
y por vengar la ofensa recebida,
dice que una familia se provoca
a la venganza, al que es mayor le toca
mayor parte; y así, que es razón fundo
que el que a menos salió sea el segundo.
Pues de todos padrino sois nombrado,
las armas les medid con cuidado;
partid el sol, poned igual la valla.
Miden.
A los puestos, y empiece la batalla.
Iguales son de peso y de medida;
de ellos y de la luz justa partida.
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lo que dicen los versos
vuestra valor la indignación apreste
esperad que asento azetado
la rrarotedad ocupa al bago aliento
según se ve la plaza de polbo
un joben que la espalda a un bruto ocupa
que su intento la atenzion previene
con graves pasos a nosotros viene
que intentará
no se pero se llega
si ahora biene a ayudarle este menguado
sera Quijote que a resucitado
sale doña Juana Palomeque a caballo armada con su rodela y tapada la cara con una carilla o banda
generosos lusitanos
valerosos portugueses
cuyos pechos ynbengibles
en vuestros hombros valientes
pudieron parar las quinas
des de poniente al oriente
para que el quarto plane
o ya si cadáver muere
o ya si fenix renace
siendo orientales perles
sobre cristalinas llamas
espumas de plata y nenie
vuestros triunfantes escudos
con ebras de oro guarneze
vosotros que al africano
ferros disteis tantas veces
pues sus pendones azules
que de lunas se guarnecen
por alfombras os pusisteis
a los pies de vuestros reyes
como podeis consentir
que al que forastero biene
para defender su honor
solo en el riesgo le dejen
sin conocida bentaja
sin que aya un pecho valiente
que apadrine su valor
ganando honrosos laureles
pues yo por que en todo el mundo
esta omision no se cuente
atropellando imposibles
vengo a ayudarle y valerle
o para triunfar vitorioso
o morir eroica mente
conzededme la licencia
que os pido para que en breve
conozcais en mi valor
el corazón que le muebe.
vive dios que es un aquiles
mas a mi que me pareze
que es algún capon señor
según el tiple que tiene
lo macho que a sacado
poco con el tiple le conoziere
pareze que nos abla de
burlas y empeño
como hombre de tantos brios
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Bien creéis de vuestra patria;
solo es una, que no puede
ser por falta de valor
faltar quien de Lope fuese
padrino, sino por serlo
de quien respetar se debe;
supuesto esto la licencia
que nos pedís se os concede,
pero tened entendido
que si escapáis de la muerte,
por atrevido el castigo
tendréis, pues desobedecen
vuestros bríos del monarca
nuestro las sagradas leyes.
Apéase doña Juana al tablado por el palenque.
A esa pena me sujeto.
Pues subid donde el acero
valer sus efectos logre.
Que tan bizarro promete
lo que presto es vivir yo,
al traje que a mujer me vuelve.
¿En qué lo ves?
En que, aunque
bruxuleando de repente,
pinta caballo en los pies,
y queda sota me parece.
Ya a vuestros pies...
Señor Lope,
ceremonias tan corteses,
que lo que me debo a mí
nadie a mí me lo agradece.
El padrino y luego le ponen los cuatro palenques y tíranse.
Dad también las armas iguales;
son lentos pues no descienden
a estorbar dos con que han
la batalla empezar puedan.
¡Plaza, plaza!
¿Qué es aquesto?
Suena ruido y sale el rey y Laurencia y compañía mientras bajan los jueces al tablado.
Si no me engaño el rey viene.
Pues suspended los aceros
y bajemos, don Gutierre.
A cumplir con lo que debo
vengo yo, ¿pero qué es esto?
A tus pies.
¿Cómo hay cuatro caballeros,
cuando tres pensé que había?
Obedeciendo a mi orden,
como en caso que se ofrece,
abrió palenque el mancebo,
subió osado e imprudente
a apadrinar a don Lope.
No le había de tener, de
que después conoceré.
A quien a este arrojo se atreve,
señor, hombres como yo
nunca las espaldas vuelven.
Yo fui ocasión que don Lope
sin segundo aquí saliese,
y así porque no le falte
y para satisfacerle,
quiero yo ser su segundo.
Sus plantas beso mil veces.
Sino, y por tan gran favor
del cielo hallad y atendedme;
mas, supuesto que don Pedro...
Pag. 66
con quien conmigo haber debe
la batalla, yo no puedo
hacerla con quien no tiene
su honor entero y cabal.
¿Quién es, señor, quién se atreve
en mi honor a poner mancha?
Vos mismo.
¿Yo? ¿De qué suerte?
¿No es el honor de los nobles
el honor de las mujeres?
Sí, señor.
¿Y el que es culpado
en que una mujer perdiere
el honor, no mancha el suyo?
Eso, ¿quién dudarlo puede?
Pues vos habéis sido causa
del menoscabo indecente
de la opinión de Laurencia,
que es la que ahora se ofrece
a vuestra vista. Mirad
qué satisfacciones pueden
equivaler al arrojo
que ocasionó en sus parientes
sospechas contra su honor.
A tus pies, señor, me tienes;
pues por ti logro la dicha
de que se satisfaciese,
sin hacerlo ya D. Lope;
de que no he dado la muerte
a Laurencia, y en albricias,
la satisfacción...
Detente;
que la mayor será ser
si este favor consiguiere
de Laurencia, ser su esposo.
Yo, pues reparo no tiene
ni los celos de D. Lope,
ni en sus partes excelentes
su virtud, ganaré honor.
Como el Rey lo mande, siempre
seré vuestra, pues la vida
que gozo, es bien que confiese
Yo os concedo la licencia.
Pues esta es mi mano.
Y este,
mi lazo, con que mi amor
firma pacto tan alegre.
Ya de proseguir el duelo,
sin que baste que yo ruegue,
que cese, ya estoy al lado
de Lope para que empiece.
Y ¿quién, señor, resistiera
un enemigo tan valiente,
y así, habiendo satisfecho...
Pag. 67
al mundo de que no fuese
el dejarle cobardia.
las armas a tus pies tienen
y le confieso de esta suerte
mi amistad.
y vos d p.o
no ay cosa que mas desee
como aquestas amistades,
pues des anoche aca los crueles
ardores demi Rencor
en amistad se convierten,
atento a la obligación
deque a su braso le debe
mi vida haberla librado
delos brasos delamuerte.
y mi pecho con los mios
entrambos os agradesen.
la nobleza y la cordura
hoy lidia de mercedes,
y quiero yo que las mias
por dar un perdon empiecen,
que es a aquese caballero
que se atrebio osadamente
a apadrinar a d lope,
pues no sera bien q mezclen
el Rigor conla alegria,
y pues ya mi gracia tiene,
descubra el rostro.
siempre descrubri / descubre da juana
si hare,
pues me precio de obediente.
doña juana vos sois!
señor, yo soy.
eminente
acción y digna que el tiempo
en su istoria la celebre.
dame los brazos, esposa,
por acción tan excelente.
con el amor no ay imposible
que la mujer no atropelle.
Venid a dar grandes brazos,
que es dictado de exzelente.
y cuando mi amistad
estrechada no estuviese,
bastara aserlo tansolo
a afiancarla Cuerdamente;
que si es casta toledana,
no es fuerza que sea valiente,
porque las aguas de el Tajo
las hacen de lindo temple.
yo también te doy los brazos
por el grande honor que adquiere
mi sexo entu valor.
y los mios te doy alegre,
en albricias d. tu vida.
por que este suceso quede
perpetuado a los siglos
retratada desta suerte
en mi armeria; ade estar
ahora las carrozas lleguen
y bamos a ber mi esposa.
primero sepan Vstedes
que aqui dan fin a los bandos.
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pachecos y palomeques
istoria tan berdadera
que en castilla la refieren
muchos y graves autores
y el que ahora aqui os la ofreze
que le perdoneis los yerros
os suplica humilde mente.
fin
