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Texto digital de Lo que es comedia

Fecha de publicación: 22 de agosto de 2026

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Cita sugerida

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Lo que es comedia. BITESO, 2026. URL: https://etso.es/biteso/lo-que-es-comedia.

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LO QUE ES COMEDIA

Pag. 1

[Cubierta jaspeada con tejuelo: Mss 16614]

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[Portada original] Original Autor Lo que es Comedia= Comedia en 3 jornadas, de D. Gaspar de Saravia y Mendoza. Original Leg 23 12 121 745

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Pag. 11

[Portada interior] Lo que es Comedia. Comedia. De D. Gaspar de Saravia y Mendoza.

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Pag. 13

[Dedicatoria al Exmo. señor Don Juan Baptista]

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Pag. 15

[Dedicatoria, continuación]

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[Dedicatoria, final y firma]

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[Borrador o calco de portada y reparto]

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Jornada primera

Pag. 21

Lo que es Comedia Comedia de don Gaspar de Saravia y Mendoza Personas Don César, 1.º Don Enrique, 2.º Don Carlos, 3. Don Pedro Barba Chamorro, gracioso El Conde de Miraflores, 4.º Celio, su criado Rosaura, 1.ª Lisarda, 2.ª Inés, criada de Rosaura Luisa, criada de Lisarda Músicos Alguaciles

Salen César y Chamorro.

Don César.

En tanto que por el Prado,

por divertir este día

Pag. 22

Don César.

mi justa melancolía,

y mi afligido cuidado,

me paseo; véndeme

esa joya que te di,

Chamarras, y déjame aquí

mientras que la vuelta das.

Pag. 23

Vase Chamorro.

Don César.

Ven presto, que allí te espero.

¿Quién sufriera donde vive,

mejor diré donde mata,

aquella hermosura ingrata

de quien ser mi amor recibe?

Al peligro socorrida,

quedó a mis manos del fuego

ella libre; y yo di ciego,

de un fuego, en dos, mi vida.

Partime favorecido

de su divina hermosura;

mas ¡ay cielos!, que es locura

pretender un desvalido.

¡Ay, Rosaura!, ¿quién dijera,

cuando a tus ojos partí,

que tanto tropel por mí

de desdichas sucediera?

Pag. 24

Don César.

Por unas tapadas vienen;

quiero hacia allí retirarme,

que aunque me corro de verme

a mí mismo, ¿no reparen?

Pag. 25

Rosaura.

el usar de estos disfraces.

Pag. 26

Rosaura.

perlas. Las mejillas hacen

campos de flores; la barba,

según creo, y llaman cristales

la garganta; y desde el pecho

dicen que se quiebra el talle,

con que es la dama quebrada

(¡ay, talle, Dios me le guarde!).

Los pies dicen que no es nada

(otros dan un punto al aire),

y no sé cómo si es nada

los pies, la dama no cae.

Junta tú aqueste retrato

y llama al más elegante

pintor, y verás qué necios

agravios que nos hacen,

pues que nos pintan un monstruo

cuando es justo nos alaben.

Anda, ven, por vida mía,

y oirás dos mil disparates

sobre los que has escuchado.

Pag. 27

Inés.

Es merced que tú me haces.

Pag. 28

Vase.

Don Enrique.

Ya me voy, y vos sin mí.

Pag. 29

El Conde de Miraflores.

Yo he de veros.

Pag. 30

Inés.

Despediste lo lucido,

y admites a un desvalido.

Pag. 31

21

Rosaura.

que juzgó partió a Toledo.

Don César se ha de llamar,

no vi hombre más discreto

ni más atento al respeto.

Mas, lo que llego a notar,

¿es traje tan desvalido?

Cuando le vi tan galán

Pues que ocasión nos dan,

y el disfraz que hemos traído,

el asegurarme intento

antes de volver a casa.

Pag. 32

Don César.

a vuestra rara belleza,

mi atención y mi fineza.

Pag. 33

Chamorro.

si estoy vaciado, señora,

pues por de dentro estoy hueco.

Pag. 34

Don César.

en mi fortuna, y creyera

que aquesta Rosaura era

y aunque es necedad decir

sucesos, a una tapada

que el alma ignora quién es,

¡qué importar que dé desdenes!

Escuchad.

Pag. 35

Don César.

mi sepulcro reducido,

vida, y muerte en una estancia

que la cláusula debida

para quien el gusto falta,

siendo tan breve la vida,

aún era la vida larga.

Nací al fin de ilustres padres

y de cuya estirpe clara

más laureles dio a Castilla

que después tuvo monarcas.

César, señora, es mi nombre,

y mi renombre, Zapata.

Escuchadme. Digresiones

que, aunque pudiera contarlas,

de hazañas de aqueste brazo

hecho a la marcial campaña,

lo excuso, por no enfadaros,

y porque con una dama

quien las hace no las cuenta,

y así excusaré contarlas,

demás que desacredita

el traje mis alabanzas,

que, aunque sean verdaderas

Pag. 36

Don César.

por él se desmienten falsas;

y aun poco aquí es esencial.

Paso a lo esencial: mi fama

me inclinó a lo militar

desde mi primera infancia,

y al fin, habiendo estudiado

lo que a un cortesano basta,

juntamente ejerciendo

danzar, tocar, y las armas,

dejé a Toledo una tarde,

partí a las flamencas playas

(bien que a pesar de mi padre),

lleno de plumas y galas;

seguí, como noble, al fin,

(y fíjese en esta palabra

mi proceder), tuve nuevas

que cortó el hilo la Parca

a mi anciano padre. Entonces

volví a dar la vuelta a España;

quedé rico, y quedé mozo,

que son dos bastantes causas

para decir que por ellas

de un estado en otro pasa

Pag. 37

Don César.

mi fortuna. Yo, que un día

jugando un partido estaba

a la pelota, y en él

tuve no sé qué palabra

con un caballero, sobre

si fue chaza, o no fue chaza,

repuntámonos los dos,

y antes de tomar las armas,

mentís dijo; mas no dijo,

porque antes que lo acabara

de pronunciar, el aliento

le embargué con una pala.

Alborotáronse todos,

yo, sacando la daga,

de adonde salió el agravio

hice que saliese el alma.

Retújeme algunos días,

y la justicia, embargada

dejó mi hacienda, que en ella

fue de mi persona, a falta,

ejecutado el castigo.

Mas, viendo que se dilata

mi libertad, sin poder

Pag. 38

Don César.

mis parientes alcanzarla.

Con lo poco que previne

segunda vez volví a Italia,

donde pensé con mis hechos

ver mi persona premiada.

No fue así, porque ni en esto

lo infeliz no me faltara;

porque aunque deseó premiarme

el marqués de Villafranca,

no fue culpa en su excelencia

lo que en mí ha sido desgracia.

A Madrid volví, señora,

adonde mi suerte avara

nunca acaba de matarme

aunque con penas me mata.

Perdonad si prolijas

hoy mis desdichas os cansan,

pues por daros gusto he vuelto

al dolor de renovarlas.

Este soy y este tenéis

tan rendido a vuestras plantas

que, víctima a vuestro culto,

hago sacrificio el alma.

Pag. 39

Rosaura.

vuestra noticia, y por ver

en lo uno asegurada

vuestra nobleza, en la otra

ver vuestra estrella.

Pag. 40

Rosaura.

Don César, adiós, y en Atocha

podréis esperar mañana.

Pag. 41

Rosaura.

a Dios; mas cielos mi Padre;

César. mirad que mi fama

está en notable peligro.

Pag. 42

Don Pedro Barba.

lade a la contradicion tan clara,

que se a de quedar mal puesta

mi fama, por vuestra fama?

Pag. 43

Don Pedro Barba.

ya si quitandoos la vida

la dificultad se allana.

Pag. 44

Don Enrique.

tened que este es mi enemigo

que con maior razon me agrauia

pues que dio muerte a mi hermano

en toledo, mi venganza

cobre la satisfacion

Pag. 45

El Conde de Miraflores.

Con que es aquesto

contra uno todos no pasa

mi valor por tal vajeza

a su lado estoi aguarda

es don César pues que espero

esperad. tened.

Pag. 46

El Conde de Miraflores.

acudir he de una dama

por primero y por mujer

principal y que arriesgada

está su vida y su honor

Pag. 47

El Conde de Miraflores.

señor yo de medianera

Pag. 48

El Conde de Miraflores.

por premio de mis deseos

el quedar asegurada

hoy mi razón de la vuestra.

Pag. 49

Celio.

libre, mas un día de tu

seno haber estas borrascas?

Pag. 50

Lisarda.

mira quién llama allí Luisa,

Inés, haz tú que le traigan.

Pag. 51

Don César.

muy obligado la estaré.

Pag. 52

Don César.

a que por él me oculte,

dándole lugar a que

de que me escondo se alabe.

Pag. 53

Inés.

de ti misma.

Pag. 54

Vase Luisa

Rosaura.

ay, Lisarda, estoy perdida.

Pag. 55

Lisarda.

vendrá por Rosaura bella;

abre.

Pag. 56

Don Pedro Barba.

En vuestra casa,

bien puede mi edad prolija,

enseñarme a mi hija?

¡Qué alivio que por mí pasa,

qué necio fue mi desvelo!

Pag. 57

Don Pedro Barba.

yéndola a favorecer,

me toca el obedecer

de su dama la voluntad,

Pag. 58

Dentro Lisarda y Rosaura al paño.

Lisarda.

Pues ven,

amiga mía, que aquí

todo es tuyo, y nada mío

que algo te agrade.

Pag. 59

Don Pedro Barba.

diciendo, que me engañe,

y el conseguir mi desvelo

fue por veros empeñado.

Pag. 60

Van saliendo César y Chamorro.

Don Pedro Barba.

pues la casa cerca está,

irte a pie, pues es de noche,

mejor es ir en mi coche

puesto que aquí cerca está.

Pag. 61

Dentro.

Celio.

lo volvemos a esconder

hasta que se vuelva a entrar.

Pag. 62

Don Enrique.

te lo dirá mi atención,

puesto que la perfeción

de Lisarda, en tal cuidado

me puso

a mí.

Pag. 63

Luisa.

No sé.

Pag. 64

Luisa.

Señor.

Pag. 65

Don Carlos.

venís a mi casa que nadie

(aunque al honor de Lisarda

la luz del sol no le iguale)

sabe por quién pudo ser,

y no sabiéndolo añade

lo que quiere. Que un mordaz

en dibujos semejantes

lo que presume lo afirma,

y aunque nada desdorarle

puede a mi hermana el Enrique,

poca atención, perdonadme,

de vuestras obligaciones,

dar ocasión de quejarse,

Lisarda si lo supiera,

y al maldiciente que hable

lo que presuma. Y pudierais

excusar, ya que lo errastes,

venir a mi casa, dando

indicios, mas excusarme

quiero de hablar en materia

que en su conclusión me agravie.

Pag. 66

Aparte.

Don Carlos.

Y así es acertado darme

ahora por desentendido,

pues que llegado a enterarme,

librarme del empeño duro.

Aparte.

Don Enrique.

Aunque culpado me halle,

y que deba dar disculpa,

disimularé no obstante,

porque el conde está presente,

hasta matarme o matarle.

El Conde de Miraflores.

Carlos, llegué, al parecer,

el lance viendo empeñarse

en él a don Pedro Enríquez,

de Rosaura bella padre;

después más claro hablaremos,

esto por disculpa baste.

Aparte.

Chamorro.

A lo menos, es que me ahorquen,

señor, por si nos hallaren

estos dos; ¿tú te acuerdas

del Credo? Que a mí a olvidarse

ha llegado.

Aparte.

Don César.

Calla, loco.

¡Quién pudiera declararse

y salir a darle muerte

a quien soberbia en la calle!

Pues como besa la tierra

el que salva naufragante

al puerto, así yo, en saliendo,

Pag. 67

Don César.

las piedras he de besarle,

a respeto de ser damas

que a esto llegas a obligarme.

El Conde de Miraflores.

Irme, con vuestra licencia.

Don Carlos.

Aguardad, conde, que antes

habéis de tomar un dulce;

¡hola!, que a doña Inés, tarde

llamaré.

Aparte.

Chamorro.

Hacia acá se viene.

Aparte.

Lisarda.

Muerta soy, que él ha de hallarle;

salir quiero a detenerle.

Don Carlos.

¿Qué queréis?

Di tú que saquen

luces, y dulce aprisa.

Sale Lisarda con bujías y un criado con dulces.

Lisarda.

Ya están aquí.

Don Carlos.

¿Y a eso sales?

Deja a la visita;

¡qué poco de estilo sabes!

Y no es de cumplimiento el conde.

Lisarda, aquel búcaro grande

trae, mas yo le alcanzaré.

Deteniéndole.

Lisarda.

Detente,

espera.

Don Carlos.

¿Qué pesares?

Pag. 68

Aparte.

Don César.

Salgo, y apago las luces.

Sacan y apagan.

Don Carlos.

¿Qué recatan los semblantes

dos hombres aquí escondidos?

Yo quiero desatacarme.

Aparte.

Chamorro.

Esto es comedia, Dios mío.

El Conde de Miraflores.

Que se atropellan los lances.

Don Carlos.

Salid a pagar, traidor.

Don César.

Y aunque a su respeto falte,

he de matar o morir.

El Conde de Miraflores.

¿Qué es esto?

Don Enrique.

Desdicha grande.

Apagan la luz, y espadas.

Don Carlos.

¿Quién eres, que profanaste

aquesta casa?

Don César.

El acero

te ha de responder.

Aparte.

Lisarda.

En balde

me animo, si a César oigo.

¿Es por mí misma culparme?

Si a mi primo, está celoso,

si a mi hermano, ha de matarme.

Si al conde, en tal confusión,

si le busco, no he de hallarle;

donde fue, que uno peligre.

Si me salgo, he de arriesgarme,

si me estoy, pierde la vida.

Don César.

¿No has muerto?

Don Carlos.

¿Que no te mate?

Pag. 69

Chamorro.

¡Válgame para un tragar

cuatro legiones de sastres!

¡Ay, qué aprietos!

Sale Rosaura tapada.

Aparte.

Rosaura.

Confiada

de que se recogió mi padre,

tomando este postigo

que baja a mi jardín, ¿hallaré

cuidadosa del peligro

de que don César no sale?

He venido; mas ¿qué miro?

¡Espadas! ¡Ay, mi vida falte!

¡Si es él! César es este

que le han visto. Luces traen

aquí, de la industria mía

que ella sola ha de sacarme

del riesgo que a un tiempo corren

César, Lisarda, don Carlos.

Antes,

caballeros, le den muerte,

es primero el ampararme,

o dadmela a mí,

y en mi infelicidad.

Véanme mujer y llorando.

¿No mueven vuestras piedades?

Huyendo entramos aquí,

Pag. 70

Rosaura.

a este, que a retirarse

llega de todos el rostro

por quien desdichas nacen.

¿Que de mi misma inocencia

mis desventuras se labren?

Mi hermano le halló en mi casa

con que llegado a culparme

que le admita, fugitivos

fue fuerza que me amparase

del mismo, que en mis peligros

dio ocasión; en mi alcance

Luis vino, mi hermano,

y no sé si a deslumbrarse

llegó a ver donde entraba

¡al tomar vuelta a la calle!

Sin alma he entrado con él

hasta donde le encontrasteis.

No me aflijáis más, no hagan

más impresión mis pesares.

Por mí entró, por mí le halláis,

y si en vuestra noble sangre

merezco por ser mujer

el que amparéis, dejadme

a él, que él me saque de aquí

y pase a segura parte

donde mi vida se libre,

donde mi fama se salve,

y no con enojo se vengue

cuando lo vivo inculpable.

Pag. 71

Rosaura.

delito en una inocente

que con mis defectos nace.

Don Carlos.

Tened, que este casto empeño

hace preciso ampararle.

Don César.

¿Quién puede ser esta, cielos?

¿Quién eres, que a remediarle

venistes mi pesar?

A César, descúbrese.

Rosaura.

Yo,

que es razón el que te pague

con mi riesgo el que padeces.

Don César.

Dejad que esa dama saque,

y pues veis que un delincuente

valerse de dos umbrales

es poco librar a su vida.

Pero no. ¡Por profanarles,

viciosa está la disculpa

donde la culpa no cabe!

Don Enrique.

Tened, porque descubrir

habéis primero

Don César.

No pase

adelante vuestro enojo,

cuando ya me oculto; baste

saber que por librarme,

sin saber adónde entrase,

Pag. 72

Don César.

al Conde de Miraflores

diré quién soy.

El Conde de Miraflores.

Pues dejadme

que llegue a verle. ¿Quién sois?

Don César.

César, conde, y recatarme

importa, porque esa dama

ha sujeto aquese lance,

que es más, bien conocéis

el riesgo; y si a declararme

llego, estando Enrique aquí

Por sus respetos cobarde

seré esta vez; disponed

que salgamos sin que nadie

me vea el rostro.

A solas con él.

El Conde de Miraflores.

¿Qué he de hacer

entre confusiones tales?

Si es

que a don Carlos le engaño,

es ofensa de mi sangre

ser falso, fiando en mi

honor, porque a otro le ampare.

Si digo quién es, se arriesga

César, que llega a fiarse

de mi valor, y el honor

de esta dama; en todo trance,

acudir debo al empeño

Pag. 73

El Conde de Miraflores.

de César; que será error grave

que por temer al futuro

al lance presente falte.

Dejemos a la fortuna

entre dos dificultades

la que es menor. Esperad,

Carlos, Enrique, escuchadme:

¿sois mis amigos los dos?

A la vez que don Enrique.

Don Carlos.

Amigos somos, y grandes.

El Conde de Miraflores.

¿Pondréis, Carlos, duda vos

en lo que yo asegurare,

siendo vuestro honor el mío?

Don Carlos.

Con la duda me agraviasteis.

El Conde de Miraflores.

Pues aquese que recata

al herreruelo el semblante,

entró por aquesa dama

sin saber adónde entrase.

Yo los conozco a los dos,

aunque llegue a recatarse

también ella; dad licencia

que por donde entraron, pasen;

y bajo de mi seguro,

que a no quedar vos bien, antes

le matara, que en Lisarda

un escrúpulo quedase.

Don Carlos.

Pues vengan por esta puerta,

Pag. 74

Don Carlos.

que yo quiero acompañarles,

hasta que queden bien lejos.

Don César.

Conde, al criado llamalde.

El Conde de Miraflores.

Salid vos.

Don César.

Agradecido

a el favor, sabré pagarle,

caballero, en cuanto valga.

Don Carlos.

Basta que el conde me informase

quién sois, para que os sirviese.

El Conde de Miraflores.

Yo no puedo dejarle

de asistir; Carlos y Enrique,

adiós.

A la vez que don Enrique.

Don Carlos.

Los cielos os guarden.

Vase.

El Conde de Miraflores.

No faltaré de su lado

hasta del riesgo sacarle.

Don Enrique.

No paséis los dos de aquí.

Don Carlos.

Con que él le asista, baste.

Vete a tu cuarto, Lisarda,

mientras que cierro

Don Enrique.

Dejadme,

recelos, que las colores

Pag. 75

Don Enrique.

de Lisarda, tan mortales,

si es ocasión de este empeño

más que llego a asegurarme.

Carlos, ¿qué recelo yo?

¡Bueno es que el hermano la saque,

cuando había de ser caza!

Lisarda.

¡La primer vez que a inclinarme

llegué, y quiere mi fortuna

que mis desdichas me asalten!

Vanse.

El Conde de Miraflores.

Venid, y os iré guiando,

(y a dicha ha sido remediarle).

Rosaura, mucho me debéis.

Rosaura.

Muerta voy, andad.

Luisa.

¿No sabes

lo que me van temblando

las piernas, para que ande?

Don Enrique.

Dudoso voy.

Lisarda.

Yo celosa.

Don Enrique.

Bien conoces tú

Lisarda.

Bien sabes

Don Enrique.

Lo que ves.

Lisarda.

Lo que escuchas.

¿A quién disculparte?

Conmigo ha de ser en vano.

Adiós.

Don Enrique.

Los cielos te guarden.

Pag. 76

Lisarda.

¡Fortuna, detén tu rueda!

Don Enrique.

En vano tu queja, inconstante.

Lisarda.

¡Que me dé tantos asaltos, cielos,

con celos de retirarme,

sin que el tiempo me dé tiempo

para que pueda quejarme!

El resto de la página contiene texto tachado e ilegible.

Jornada segunda

Pag. 77

Salen Enrique, Lisarda, y Luisa.

Lisarda.

En vano es el persuadirme.

¿Crees que escuche a mi hermano?

Don Enrique.

Sí, el persuadiros es en vano;

y también

Lisarda.

¿Qué quieres decirme?

Don Enrique.

Loco será, pero no trato

proseguir.

Lisarda.

¡Solo permito!

Don Enrique.

Que siendo igual el delito,

yo el culpado sea.

Lisarda.

¡Ingrato,

aunque a queja permisión

te dé esperar ser mi esposo,

no con capa de quejoso

pases a desatención!

Y di, ¿qué excusa, que afuera

por una dama has venido?

Don Enrique.

Yo no vi un hombre escondido.

Lisarda.

No supone que estuviera,

que a poder en mí caer

que le llegara a admitir,

no le dejara salir

al lado de otra mujer.

Porque es tanta mi altiveza,

que si mi amor mereciera

hombre que a mí me ofendiera,

Pag. 78

Lisarda.

antes que por tal bajeza

de celos pasara yo,

facilitara el castigo.

Pero en efecto, ya digo

que no puede ser; y así

excusarás, asentado,

hablar en lo que yo ignoro,

que se ofende mi decoro,

que tan fuera de mi estado

proponga mi sinrazón

a una osada ceguedad,

que nace de vanidad

y no de satisfacción.

Y a atrevimientos villanos,

licencia esperanzas dan,

no ha de culpar un galán

lo que no culpa un hermano.

Con más respeto a mi honor,

venerarse le debiera.

Volved, por Dios, os espera

aquella doña Leonor.

Don Enrique.

¿Qué Leonor? Ya mi paciencia

se apura, no la dejé

por ti.

Lisarda.

No sé lo que sé;

que tuviste una pendencia

por una dama tapada,

mira si es Leonor o no,

Pag. 79

Lisarda.

quien en público obligó

a que sacaras la espada.

Don Enrique.

Si es Leonor, fálte me el cielo;

sus billetes no rompí;

su favor no te di;

mas si con necio desvelo

solicito procurar

tomara con ella estado,

¿por qué se esforzó el culpado?

Lisarda.

Y dime, ¿no te vi estar

hablando desde un caballo

a ella en su coche en el Río?

Don Enrique.

Ese fue respeto mío,

pues que pasara al callarlo

a una dama, tan grosero

obró, que no sucediese

(aunque a ella aborreciese).

Ese fue el lance postrero;

sabe que desengañada fue

de su esperanza perdida,

¿no te dije que ofendida

se ausentó? ¿No te conté

todo lo que me pasó

por que al paroxismo diera?

Fálteme Dios si tal hiciera,

ni si fue por damas.

Lisarda.

¿No?

Don Enrique.

No, pues ¿por qué él a curar

con el acero fue a ver

a don Pedro?

Pag. 80

Vase.

Don Enrique.

¿Qué puede ser?

Mas yo estoy de otro sentir;

de suerte que en mí no vale

tan clarísima disculpa;

¿no he de juzgar a culpa

el que un embozado sale

de tu cuarto? Pues los dos

tenemos una razón,

o cree mi satisfacción,

o no te ofendas, adiós.

Lisarda.

Aguardad.

Sale don Carlos.

Don Carlos.

¿A quién voces das?

¿Qué es esto?

Lisarda.

A un hombre que llamaba

que ha estado aquí.

Don Carlos.

Ahora acaba

de salir; ¿a dónde vas?

Lisarda.

A un negocio que me espera

a que no puedo faltar;

yo te quisiera rogar

un favor; salte allá fuera,

Luisa.

Vase.

Luisa.

Yo te obedezco.

Lisarda.

Si en mí está, dalo por hecho.

Don Carlos.

Hoy de la cárcel del pecho

revelo lo que padezco.

Mirando tu discreción

y el talento que dio el cielo

a tu beldad, mi desvelo

te revela mi pasión,

de quien podré yo fiar

mejor que de ti mi queja

amorosa, pues me deja

este alivio mi pesar,

y que, aunque tú en todas primera

puedes ser por tu hermosura,

por afianzar mi ventura

di por mí, has de ser tercera:

sabe que mi cuidado

se te dice y se encamina,

que de Rosaura divina

vive hermano enamorado;

si a su padre le pidiera

su hermosa mano, bien creo

Pag. 81

Don Carlos.

que premiando mi deseo

a mi ruego concediera;

mas como tú estrecha amiga

eres, y os comunicáis,

es mejor si os visitáis

que para mí, tu amor, lo diga,

y aquesto has de hacer por mí.

Lisarda.

Me acreditas de discreta.

Don Carlos.

En todo tú eres perfecta.

Lisarda.

¿Quieres empeñarte?

Sí;

esta tarde iré a visitar,

e iré a su hermosura,

porque es mía tu ventura.

Don Carlos.

Mucho llegas a obligar

mi amor.

Lisarda.

Es deuda del mío

en solicitar tu gusto;

demás, que en todo lo justo

tú gobiernas mi albedrío.

Vase.

Don Carlos.

Pues adiós, quiero a la noche

para llegar a adorar

sus ojos, te iré a buscar

para traerte en el coche.

Lisarda.

Luisa.

Sale Luisa.

Luisa.

Señora.

Lisarda.

Prevén

el tocador, porque quiero

Pag. 82

Lisarda.

tocarme, presto que yo

he de ir de visita.

Luisa.

Está bien;

¿sales esta tarde?

Lisarda.

Sí;

¿no oíste a mi hermano?

Luisa.

No.

Lisarda.

Sabe que quiere que yo

le pida a Rosaura.

Luisa.

Di.

Lisarda.

Que admita a este constante

por premio de su deseo;

y es muy bueno el galanteo

cuando ella tiene otro amante.

Luisa.

¿Qué dices?

Lisarda.

Lo que has oído;

como no puedo hablar,

que en otro se llega a emplear,

el hacerlo le he ofrecido.

A Rosaura lo diré,

para que quede advertida;

ya que vive divertida,

y así con los dos haré

propio oficio de tercera,

que es hacer cara a los dos;

ven, que así me guarde Dios,

que si celos no tuviera,

Pag. 83

Vanse.

Lisarda.

de Enrique, que me alegrara

(puesto que da permisión)

gozar de aquesta ocasión,

pues a Rosaura sacara

al paseo, y allí vieras

que comprara sus pasiones

a precio de sus doblones;

abre el tocador, ¿qué esperas?

Salen don César de gala y Chamorro.

Chamorro.

Señor, ¡qué galán que estás!

Bien se luce en tu cuidado

que vives enamorado,

pues que tan lucido vas.

Don César.

Pues dime, ¿trae el aseo

en un noble la afición?

Chamorro.

Sí, señor, que es condición

con que se envida el deseo,

pero gracias a Rosaura

que ha mejorado tu estrella

con la joya, pues en ella

tu fortuna se restaura.

Cuando pensé con lisonjeo

mirarme en tu poder yo,

¡vive Dios!, la tengo, y no

aún sé, señor, si lo creo.

Pag. 84

Chamorro.

¡A qué tal es santa mujer,

que se deja galantear,

y no dando qué probar,

nos deja bien qué comer!

Don César.

Si la mía habías vendido,

¿por qué la suya has tomado?

Chamorro.

Porque con ella he pagado

lo que habíamos comido.

A todos les satisfago

lo que tuve hecho de gasto,

y para adelante, pasto

me dan con carta de pago.

Más créditos tienes ya

que si fueras perulero.

Don César.

Hoy ver a Rosaura quiero,

pues que permisión me da

de que entre a verla, respecto

que su padre fue a Toledo

a un negocio, con que puedo

entrarla a ver con secreto.

Chamorro.

Señor, yo te aguardaré

en la calle, que no quiero

Don César.

Calla, majadero,

¿cómo acá te dejaré,

cuando le importa a su honor

Pag. 85

Don César.

no lleguen a sospechar

que entro yo, y te he de dejar

a ser señuelo?

Chamorro.

Señor,

¡aquí de Dios!, yo no soy

alhaja para la ajena;

que soy basto, y una es buena.

Don César.

¡Más que de palos te doy!

Chamorro.

¿Me tienes de enajenar

por fuerza, si yo no quiero?

Don César.

Salte de casa, ¿qué espero?

Ven.

Vanse.

Chamorro.

Déjame santiguar

en nombre de Dios, amén;

protesto, como mortal,

que si me hacen algún mal

que yo no vengo por bien.

Salen Rosaura e Inés.

Rosaura.

Mira no estés descuidada

por si a César ves venir,

para que puedas abrir.

Vase.

Inés.

Ya, señora, desojada

estoy de puro mirar;

quiero volver al balcón.

Rosaura.

Con qué extremos, corazón,

Pag. 86

Rosaura.

¿lo que te llega a pasar?,

que si a su corazón miro,

¿de cuándo acá tu rigor,

sujeto a leyes de amor,

las leyes de tu albedrío,

no eres tú, quien despreciaba

a tanto amante rendido?

pues ¿cómo amor, has tenido,

cuando el amor te tiraniza

yo, que de tantos señores

has vivido, pretendida;

siendo ensayo de mi vida

ejecutar mis rigores,

yo, que tenía a veces

excusa a tanto suspiro,

tan sujetada me miro

a lo frágil de un deseo?

Sale Inés.

Inés.

César viene. Voy a abrir.

Vase.

Rosaura.

¿Yo ceder a un hombre entrada;

yo estar tan descuidada;

yo me he llegado a rendir?

Salen Luisa, Don César y Chamorro.

Don César.

Si pudiera ponderar

lo que estima mi atención

Pag. 87

Don César.

con un amor. Esta acción

llegará a desengañar

lo que fiabais a obligar

mi fineza, si repara,

que en fortuna tan avara

cuando la mire, desleal

ha dejado satisfecha,

lo que me ha usurpado

para

Entra Don Pedro Barba.

Rosaura.

Este es mi padre, ¡ay de mí!

Chamorro.

Señor, esto es cosa buena;

con mil diablos la alacena

me falta.

Don César.

¿Tu padre?

Rosaura.

Sí.

Don César.

pues ¿no dices

que ha salido,

se partió?, pues ¿qué ocasión

le trajo?

Rosaura.

En tal confusión

saber la ocasión no puedo,

muerta estoy,

Inés.

mira que sube.

Rosaura.

¿Grave riesgo?

Don César.

Lance fuerte.

Rosaura.

¿A dónde podré esconderte?

Chamorro.

trae por tramoya una nube

Pag. 88

Chamorro.

que no está la comedia en los casos.

Rosaura.

Luisa, en este tocador

entra a César.

Inés.

Ven, señor,

mira que siento los pasos.

Chamorro.

Pese al alma que me mete

para ser lacayo andante

en qué aprietos.

Don César.

Vete, bergante.

Rosaura.

Cierra, César, el retrete.

Chamorro.

Y si estoy mudo un rato,

por Dios te acuerdes de mí

en la mesa, que no fui

de este retrete, retrato.

Cierran.

Sale Don Pedro Barba.

Don Pedro Barba.

Hija.

Rosaura.

Señor. (Muerta estoy.)

Don Pedro Barba.

Gran dicha ha sido abrazarme

esta vez, y no matarme,

pues que saliéndome hoy

de Getafe, volcó el coche

en un repecho áspero

sin lastimarme; y no quiero

jamás, jornada de noche;

el coche viene quebrado.

Pag. 89

Don Pedro Barba.

por eso me volví.

Rosaura.

¿Y de verle venir así,

señor, la sangre se ha helado?

Don Pedro Barba.

De tu amor yo no lo extraño;

mas por eso te avisé,

así, Rosaura, que entre,

que no me ha hecho ningún daño.

Sale un Criado con una fuente de empanadas.

Criado.

Aquí están las empanadas.

Pónelas y vase.

Don Pedro Barba.

Ponlas en ese bufete.

¿Qué hacías en el retrete?

Rosaura.

Estar aquí retiradas,

que si tú en casa no estás,

señor, aquí divertida

estaba, que recogida

es aquesta pieza, más

que las otras de esta casa.

Entra a cenar.

Don Pedro Barba.

¡Qué quietud!

Inés.

Tal tengas tú la salud.

Si supieras lo que pasa.

Rosaura.

¿Quieres irte a recoger?

Don Pedro Barba.

Antes quisiera acostarme.

Rosaura.

Dices bien.

Don Pedro Barba.

A desnudarme

haz que suba un paje a hacer,

mas dio cierto el golpe, creo,

que me ha dejado sentido.

Pag. 90

Rosaura.

¡Qué gran fortuna que ha sido!

Entrad, señor.

Vanse, y abre la puerta Chamorro.

Chamorro.

Mi deseo

hambriento, pues escucho

empanadas, y se van,

quiere probar de su pan,

pues de sus sustos probó.

Allí están.

Don César.

¿Dónde vas, loco?

¿que ahora me he de descubrir?

Chamorro.

Señor, dejame salir,

quiero cenar muy poco a poco.

Una, dos. Tómalas.

Don César.

Vuélvete a entrar.

Chamorro.

Ya voy, que estos pasos son

Don César.

¿Qué haces?

Chamorro.

Es tentación

de la carne, el pellizcar.

Éntrase.

Salen Lisarda, Luisa, Rosaura e Inés.

Lisarda.

Que el coche venga después

te diré;

Rosaura.

Lisarda mía,

tan impensada alegría,

¿qué fortuna aquesta es?

¿Tú a visitarme?

Lisarda.

Sí, amiga.

Rosaura.

Inés, quita aqueste manto.

Pag. 91

Rosaura.

y te sentarás en tanto

que lo que me pasa, diga;

de unos que ha recogido

mi padre, que se volvió

porque el coche se quebró;

¿y no quiero hacerte ruido?

¿que contigo y cumplimiento,

ofenda nuestra amistad?

Lisarda.

¿Pagas a mi voluntad?

Rosaura.

Inés, llega los asientos.

Salíos las dos allá fuera.

Inés.

¿Cómo estás?

Rosaura.

Para servirte.

Lisarda.

Mucho tengo que decirte.

Rosaura.

Pues, ¿a qué tu amor espera?

Inés.

Ay, qué destrozo, señora,

en aquesta fuente han hecho.

Aparte

Don César.

Que está Lisarda, sospecho,

desde aquí escucharé ahora.

Inés.

En que dejaron.

Rosaura.

¿Qué del queso?

Inés.

Dos empanadas tomaron.

Chamorro.

No tal, en caja quedaron;

no, y examinen el proceso.

Inés.

Señora.

Rosaura.

¿Qué dices?

Inés.

Digo,

que estas

Rosaura.

Inés, tu lengua ata,

y di a las dos que Lisarda

Pag. 92

Vanse.

Rosaura.

quiere hablar a solas conmigo.

Aparte

Don César.

Solas quedaron las dos,

desde aquí saber espero

de lo que tratan.

Lisarda.

Yo quiero,

Rosaura (a quien guarde Dios),

proponerte de mi hermano

cómo aspira su deseo

el lograr en ti mi empleo,

tu más que perfecta mano.

Don César.

¡Qué escucho!

Lisarda.

Que intercesora,

fuera me vino a pedir;

y por no poder decir

de no, le ofrecí, tú ahora

mira cómo quede yo

lucida, y cuando nos vamos

sepa, que en esto tratamos.

Que ni te obligo al sí, o no,

yo le ofrecí dar el ruego,

y tú lo has de hacer por mí,

el que reconozca en ti

cómo hoy intercederte llego.

Rosaura.

Calla, que lo escuchará

César, que tengo escondido;

como mi padre ha venido

le oculté.

Lisarda.

¿Y pues, dónde está?

Rosaura.

Dentro de mi tocador.

Pag. 93

Rosaura.

Ven, que le quiero sacar,

pues que no llega a importar

verle tú, pues de mi amor

toda el alma te he fiado,

como amiga que es tan fiel.

Aparte

Don César.

¿Habrá pena más cruel?

¿Habrá hombre más desdichado?

Chamorro.

Ay, buen Jesús, que salimos.

Salen

Rosaura.

César, sal, que ahora importa

que logres de la ocasión.

Don César.

¿Por qué tú logres, Rosaura,

de hablar a Carlos mi ruego?

Rosaura.

Necio estás.

Don César.

Es acción propia

de un infelice, Rosaura;

pues cuando el dolor le ahoga,

lo mismo que le da muerte,

es lo que dicen que ignora.

Demás, que cuerdo no puedo

estar en tan ciega

pasión, que me aflige el alma;

¿pues quién, cuando celos llora,

anticipó su discurso

al dolor de la congoja?

Porque celos y cordura

son dos extremos que tocan

la mayor oposición

del objeto, que es impropia

Pag. 94

Don César.

la cordura, habiendo celos.

Pues en pasión tan rabiosa

el perder la razón, es

la mayor razón de todas.

Dentro

Don Pedro Barba.

¡Hola!

Rosaura.

Mi padre, ¡qué pena!

Don César.

Déjame, por Dios, salir.

Rosaura.

¿Por dónde te quieres ir?

Chamorro.

¿O tocador o alacena?

Sale

Vase

Inés.

Señora, que sale aquí

mi señor, que llega; presto.

Don César.

¡Qué tal cautela, qué es esto!

¡Qué es lo que pasa por mí!

Éntranse

Rosaura.

César, vuélvete a esconder,

pues que no puedes pasar.

Sale Don Pedro

Don Pedro Barba.

No he podido sosegar

y a esto me vestí. A saber

que tanta dicha, señora,

esta casa merecía,

no malograra tal día.

Rosaura.

Señor, Lisarda entró ahora.

Sale

Inés.

Tu hermano pide, y tu primo,

para ver a mi señor,

licencia.

Don Pedro Barba.

Será mejor

(puesto que tanto le estimo),

ya que aquí estáis divirtiendo

Pag. 95

Vase

Don Pedro Barba.

señoras, no embarazaros

quiero, ir a mi cuarto, y daros

lugar de que entretenidas

quedéis las dos. Abre allí

aquel cuarto, Inés.

Vase

Inés.

Ya voy,

y a avisarlos.

Rosaura.

Todo hoy

se me atropella. ¡Ay de mí!

Lance a lance, empeño a empeño,

se aumenta en la pena mía

tantos sustos en un día.

Lisarda.

Acudir al desempeño

es, Rosaura, lo que importa

y echar a César de aquí.

Sale Inés

Rosaura.

¿Entraron al cuarto?

Inés.

Sí.

Rosaura.

Pues la distancia es tan corta

que permite la visita,

y cierra la noche en sombras,

sacar a César quiero. Inés,

que las puertas reconozcas

importa, para que salgan.

Inés.

Es imposible, señora,

porque dan vista a los cuartos

el lugar que ocupan.

Rosaura.

Todas

cuantas fatales desdichas

Pag. 96

Rosaura.

pudo engendrar rigurosa

mi fortuna me suceden.

Inés.

No te aflijas, que yo ahora,

con título de entrar luces,

traeré la puerta de forma

que no le vean salir.

Rosaura.

Dices bien.

Vase.

Inés.

Tú cuidadosa

le saca mientras que vuelvo.

Salen Don César y Chamorro.

Rosaura.

Ven, César.

Don César.

A Dios, pues soi desdichado.

Rosaura.

¿Por qué, te esté de sagrado,

a dónde vas?

Chamorro.

¡A morir!

Rosaura.

Oye, César.

Don César.

Déxame.

Rosaura.

Aguarda.

Don César.

No e de aguardar.

Rosaura.

¿Por qué así me as de apagar

mi amor?

Sale Inés con luces y pónelas en el bufete.

Don César.

¡Por lo que le enciende!

Inés.

Entré luces, i al querer

entornar la puerta, al ir

a salir, que vuelva a abrir

me mandó; y no puede ser

que Don César salir pueda,

Pag. 97

Inés.

señora; asta que dél vaya

Rosaura.

desdichas para aviarla.

Tampoco un amor te queda

que agradecer, cuando paso

por un tropel de pesares,

tan géneros de desdichas

y de penar tal linaje?

Como viuir satisfecho

de mi grande amor me pagues,

si e atropellado imposibles

solo por llegar a amarte,

dándote en mi propia casa,

contra mi respeto, y sangre?

Pues ¿qué dudas, qué recelas?

Abla, César, no me acaues

de afligir mas; considera

que en medio de riesgos tales,

mi vida y onor peligran.

Don César.

Mas adelante

no pases con tus razones,

que ya te creo

Rosaura.

bastante.

Pues ¿eso, que es en seguro,

se desmiente en tu semblante?

Mira, César, ¿qué soi yo?

Don César.

Mi Rosaura, tu padre,

a quien te abló, y

no nos escuche?

Pag. 98

Don César.

crimen es tu onor. Y antes

se deue acudir al riesgo

sino, ¿por qué de mi parte

ahora dispones, que quede

contigo pendiente el lance?

Rosaura.

¿Vas de rezelo, ya?

Don César.

Cuando llegue a enoxarme,

que de acion tan auara,

¿no ai acion para quejarme?

Rosaura.

Equivocado respondes.

¿no miras que e de rogarte,

y amar, que satisfaciones

no ai donde culpas no caven?

Deseando stoi, viue el cielo,

poder ponerte en la calle.

Don César.

Yo también.

Sale al paño Don Carlos.

Rosaura.

Para que en ella

ni me veas ni me trates,

ni aspires a mis favores,

¿ni los que me deues, pagues?

ni mires a mis ventanas,

ni con mis mozas me ables,

le faltó, para acauar

todo el romance de Zaide?

Don Carlos.

Con ocacion que a Lisarda

mi persona la acompañe,

vengo a desatar las luces

de su celebrar

Pag. 99

Ve a espaldas un galán.

Don Carlos.

de Rosaura, pues que ya

la visita de su padre

e cumplido, mas ¿qué miro?

Rosaura.

Perdón mi rezelo alcance.

Don César.

Vuestros mal fundados celos

a ninguna luz salbarse

pueden.

Don Carlos.

¡A, tirana hermana!

¿A esto a las visitas sales?

Don César.

Pues si a mi disculpa vos

no la apadrinan, en valde

a de ser defensarla.

Vase.

Don Carlos.

Ya esto tiene otro semblante:

mas ¿por quál género me ofende;

si por mi hermana, a mi sangre;

si por Rosaura a mi amor,

pues oi traté con su padre

el casarme, y me dejó

la esperanza de mi parte?

Y quiero auisar a Don Pedro

no diga, que a despacharme

llegue en su casa, sin ver

tanta razon de mi parte.

Inés.

Del quarto de mi señor

a las visitas se salen.

Déxala caer.

Rosaura.

Deja caer al descuido

esa luz, porque se apague.

Inés.

¡Jesús, valga a los dos!

Presto, aprisa, no reparen.

Pag. 100

Vanse Don César y Chamorro, y sale por junto a ellos Don Enrique.

Don Enrique.

Lisarda, enojada sales,

y aunque el fundamento falte,

quiero con mi rendimiento

mirar si puedo obligarte

tu desdén.

Rosaura.

¿Qué es eso, Inés?

¿Tanto descuido en ti caue,

que de auivar la buxia,

¿por qué no ves lo que haces?

Don Enrique.

Aquí están las dos.

Inés.

Señora,

iua a pasar.

Vase Inés.

Rosaura.

No te pares,

trai unas luces aprisa,

perdona tú.

Sale con luces Inés.

Don Enrique.

El retirarme

es preciso, no me culpen

que entrase, sin que auisase;

Inés.

Aquí están.

Don Enrique.

Ya no es posible

lograr mi intento.

Rosaura.

¿Quién sale

de mi quarto, hombre, quién eres?

Don Enrique.

No os turbéis, perdonadme

que por tomar una puerta

otra elixí.

Rosaura.

¿Tan distante

Pag. 101

Don Pedro Barba.

los cuartos? En van, señor,

la salida del...

Lisarda.

En balde

quieres disculparte, Enrique,

y esta licencia excusarse

podía, y ver que Rosaura

es el dueño de...

Don Carlos.

No pases,

Lisarda, a darme las quejas.

Salen Carlos y don Pedro.

Don Pedro Barba.

Carlos, en mi casa nadie,

no es posible, que aún el sol

no se atreve a sus umbrales.

Saca la espada.

Don Carlos.

Yo le vi, miralde aquí.

Muera a mis manos.

Don Enrique.

¿Qué haces,

primo? Contra mí tu acero

llegas a desenvainarle.

Don Carlos.

Es sueño, ha sido ilusión

lo que sucede, que hallase

un hombre aquí con las dos,

y mientras que le avisase

a don Pedro, encuentro a Enrique.

Lisarda.

¡Qué desacierto tan grande!

Tente, hermano.

Rosaura.

¡Cielos!

¿Qué es lo que llega a pasarme?

Don Pedro Barba.

Por cierto, señor don Carlos,

Pag. 102

Don Pedro Barba.

que me pesa de que hallase

centro una baja sospecha

en quien tiene vuestra sangre.

Quedamos bien deslumbrados

a un tan costoso examen;

que el escrúpulo menor

(aunque se le lleve el aire)

ofende el honor, ofende

aquel cristalino esmalte

de tanto heredado timbre.

Ved que es menester mirarse

mejor en estas materias,

reparad que asegurarse

el honor debe primero

que una palabra le agravie;

que una presunción le ofenda;

y que un aliento le empañe.

Mas para que asegurado

tal examen, se desengañe,

tomad vos esa vuelta,

reconocedla y buscalde

por esa parte; que yo

iré por estotra parte

con él, Don Enrique,

a quien suplico repare

que este cuarto es de Rosaura

y que si le trae amante

Pag. 103

Don Pedro Barba.

la hermosura de Lisarda

escusé otra vez el darme

motivo a más sentimientos

que tan a mi costa salen.

Que aquí, solo sus criadas

entraron a venerarle;

trae unas luces Inés

¿porque aquestas dos no falten?

Don Carlos.

Yo no he de ver.

(Sale con luz Inés)

Don Pedro Barba.

Sí haréis tal,

que ya sucedido el lance

que os desengañen me importa;

vos, señora, perdonadme

no mirar vuestros respetos

y delante de vos trate

estas materias, que aunque

es alma en la noble sangre

el respecto, hay ocasiones

en que no puede dejarse

por acudir al honor

que a los respectos se falte.

Pues esperáis, tomad la luz.

(Vase con la luz)

Don Carlos.

¿Es posible que me engañe?

Yo he de perder el sentido.

(Toma la otra)

Don Enrique.

Mirad vos...

(Vanse los dos)

Don Pedro Barba.

Id adelante.

Lisarda.

Sin duda Carlos vio a César

Pag. 104

Lisarda.

al salir, el deslumbrarle

importa de su sospecha

Rosaura.

que tantos sustos me asalten

Lisarda.

echada la culpa a Enrique

llega el recelo a estorbarse,

su acaso ha enmendado el tiro

Sale Don Carlos

Don Carlos.

Al fin, yo llego a engañarme,

que a ver otro, es imposible

el que lleguen a ocultarse,

pues cuantos secretos ve,

examine vigilante;

Salen Don Enrique y Don Pedro Barba

Don Enrique.

Pieza a pieza, y aposentos

de criada y de señor

ha discurrido el cuidado;

sin llegar a recatarse,

la más descuidada estancia;

mas fue desvelarse en balde.

Don Pedro Barba.

Señor Don Carlos, ahora

que ofrece seguridades

con razón, y que la vuestra

se desvanece, mandadme

en mi cuarto, que es aquel,

que yo por desadeudarme

me tendréis muy obediente;

que en el de Rosaura, sabe

Pag. 105

Don Pedro Barba.

mi cuidado; y que es vicioso,

cuando le asiste, mirarle.

Don Carlos.

Perdonad, señor Don Pedro,

porque yo la escuché quejarse,

no dudo, y satisfacerla...

Don Enrique.

Más adelante no pases,

que era yo, que enmascarado

a la puerta, al alborotarse

de verme la suplicaba

que aquel yerro perdonase.

Don Carlos.

Digo, que lo fue. Sin duda.

Inés.

¡Ira de Dios lo que hace

una mentira apoyada!

Lisarda.

Vamos.

Rosaura.

¿Que quieres dejarme

tan aprisa?

Lisarda.

Sí, que es hora.

Y si vine a suplicarte

por mi hermano, si él lo pierde,

¿no tendrá de quién quejarse?

Perdonad, señor Don Pedro,

tan impensados azares

como os cuesta mi venida

por su imprudencia.

Don Pedro Barba.

Que halle

el desengaño, señora,

solo puede disgustarme

Pag. 106

Don Pedro Barba.

de la acción; ya vos sabéis

cuán vuestro soy, y qué vale

la dicha de mereceros

tanto, que puede fiarse

a más cuidados.

El Conde de Miraflores.

Señor,

tan cortesano sale

vuestra prudencia de todo;

que solo el silencio sabe

estimar esos favores.

¡A Dios, amiga!

Rosaura.

Él te guarde.

Don Carlos.

Confusa el alma me ausento.

Don Pedro Barba.

Permitid que os acompañe.

Lisarda.

No por mi vida.

Vanse.

Don Pedro Barba.

Está solo,

puede obligar a quedarme.

A Dios, Don Carlos y Enrique.

Vase.

Don Enrique.

Esto llegaba a faltarme:

celos de un mozuelito;

bien puedes tú retirarte

porque yo he de ver primero

unos papeles, que es martes

para enviar por el correo,

y entrar quiero a despacharle.

Rosaura.

Mejor salí que pensé.

Pag. 107

Celio.

En medio de tantos males,

el mejor mal asegurado.

Vase.

Rosaura.

Inés, llega a darme

mayor pesar.

Vase.

Inés.

¡Jesucristo,

lo que devano un instante!

Salen Don César y Chamorro.

Chamorro.

Si un paso más detienes,

das con todo el caso en tierra,

porque das con don Enrique.

Don César.

Y a mí, ¿qué al dejar la puerta

del cuarto donde Rosaura

estaba, entraba por ella?

Y pluguiera a Dios, Chamorro,

el declararme pudiera

con él, y cuando correr riesgo

su reputación, supiera

que el ausentarme

fue atención, y no flaqueza

del valor, pero primero

que mi desempeño, es fuerza

mirar aquellos respetos.

Chamorro.

Yo a Dios mil gracias le diera

de tener por qué escusarme

siempre que venir tuviera.

Pag. 108

Don César.

Mañana le buscaré.

Chamorro.

Y ¿a qué has tomado la vuelta

tan aprisa a aquesta calle?

Don César.

¿Qué me preguntas, si en ella

vive aquella ingratitud

que venero, vive aquella

dulce esfinge que me mata?

Chamorro.

El demonio que te entienda;

salistes desesperado,

con una cara de suegra,

semblante jurisconsulto,

sin querer a sus ternezas

al Conde darte, y ahora vienes

con aquesta esfinge y aquella

ingratitud que me mata.

Don César.

¡Ay necio, si tú supieras

lo que es querer, ¡oh cuán lejos

desa acusación te vieras!

Chamorro.

Aquí de Dios, si rogado

de sus suspiros la dejas,

y racional mariposa

a dar tornos, te desvelas

y vuelves, ¿podrás negarme

que podrá presumir ella

que traes embozado el ruego

en la capa de tus quejas?

Pag. 109

Don César.

Mira, ¿viste acaso un niño

que con una alhaja juega

de valor, pero si acaso

quieren, porque no la pierda,

quitársela de la mano,

a soltar el llanto empieza

por ella, y si se la vuelven,

al dársela, la desprecia,

y arrojándola de sí

prosigue con la terneza

de aquellas lágrimas, siendo

no en sí desdén de la prenda,

sino coraje del susto,

que, mirando que le alteran

la quietud con que gozaba

el divertimiento en ella,

pasa del gozo al pesar,

y en contrapuesta materia

tributa en agua a los ojos

lo que conservaba en penas?

Mas luego, más sosegado,

viendo que llorar le dejan,

se suspende, y va buscando

la que despreció; pues esta

paridad corre en amantes.

Pag. 110

Don César.

niño es amor y desea

que aquella prenda que tiene

nadie a tocarla se atreva,

mas si inopinado impulso

quiere usar de la violencia,

hasta que se desahoga

no la quiere, aunque la vuelvan,

y después torna a buscar

aquello mismo que deja.

Chamorro.

Cuentos de niños me sacas,

lo mismo hacía mi abuela

en las noches de invierno

sentada en la chimenea.

Don César.

Calla, que juzgo que Inés

principio le da a una letra

que a la labor canta acaso.

Chamorro.

Con gran melodía empieza.

Dentro canta Inés.

Inés.

El ser amante me ha muerto

y cuando remedio pido

acierto y voy al olvido,

voy al olvido y no acierto;

que me acuerde es menester

que quise, para dejar;

si me acuerdo al olvidar,

cómo quiero no querer.

Don César.

Pues la seña me dio ayer

Pag. 111

Llaman.

Don César.

llegar quiero a hacer la seña,

para ver si me responde.

Asómase Rosaura.

Chamorro.

¡Por Dios, que estaba en vela!

Rosaura.

Ce. ¿Quién llama?

Don César.

Mi Rosaura.

Rosaura.

(Adivina el alma) ¿Es don César?

Don César.

¿Quién pudiera ser, señora,

que a estas rejas se atreviera

a llegar, si no llegara

teniendo ya tu licencia?

Rosaura.

Aquesa fue para anoche

permitida, pero es necia

desatención el dejar

en ese cuarto casi muerta

una dama, sin tomar

un dictamen, tantas muestras

de fina, y venir después

contra su honor y nobleza

a escandalizar la calle

y a dar que decir en ella;

que quien dentro es desatento,

fuera, ¿qué esperanzas deja?

Don César.

Mi bien, señora Rosaura.

Rosaura.

Pues mi padre

en la queda

recogido

Pag. 112

Rosaura.

Pues menor

riesgo es abrirle la puerta

y que entre, que esté en la calle.

Inés.

Y más viniendo una tuerta,

tan vecina en murmurar

enfrente, que es cosa cierta

que se quedó desojada

de mirar lo que hay en ella.

Rosaura.

Entra, pero has de ser breve.

Chamorro.

Yo no entro, Inesilla, cierra,

que estoy mal con esta casa

porque sudo mucho en ella.

Inés.

Si está acostado su padre,

majadero, ¿qué recelas?

Acaba, loco.

Entranle.

Chamorro.

Señores,

testigos que me hacen la fuerza.

Y salen por la otra puerta los cuatro.

Rosaura.

Porque no puedas culparme

que no te escucho, suspenda

mi enojo en esta ocasión

que entres, y para que vuelvas

de mi razón convencido,

y atajado en tu respuesta,

oye por mí aquestos respectos.

Pag. 113

Tocan dentro un instrumento.

Rosaura.

me dejó, para que adviertas

con cuánta causa me enojo;

con cuánta razón violenta

reducía mi amor su llama

a cenizas.

Don César.

Oye, espera,

que al compás de un instrumento

música en la calle suena.

Rosaura.

No importa, vamos al caso.

Don César.

Sí importa; no me diviertas.

Rosaura.

Pues, ¿qué temor supone agora

que en la calle...

Don César.

Suena recia.

Rosaura.

¿No hay más casas que la mía?

Don César.

Sí las hay, pero pudieran,

si la dan en otra parte,

¿no haber escogido aquesta?

Rosaura.

Con tan bajas presunciones

a mi decoro ofendas,

aleve, mal caballero,

¡vive el cielo, que me pesa

de que haya puesto los ojos

en hombre que no merezca

ni el menor descuido mío!

Inés, mira si la puerta

del jardín puedes abrirle

aprisa, y échalos fuera.

Chamorro.

Dios te lo pague.

Rosaura.

Pues ya

no pueden salir por esta

Pag. 114

Rosaura.

que no ha de verme la cara

quien condena mi inocencia.

Don César.

Oye.

Rosaura.

Porfías en vano.

Don César.

Mira.

Cantan dentro.

Rosaura.

No quiero, ¿qué esperas?

Si de tus gallardos ojos

no es tirano rey el dueño,

lo sonoro de las voces

disimule mi lamento.

Rosaura.

¿No te vas?, ¿qué te detiene?

Llaman.

Don César.

Recelar; nunca fue ofensa,

que no supo querer bien

el que no teme y recela.

Pero mira, que llamaron.

Rosaura.

(¡Pese a mí!, ¿que esto suceda?)

Estás loco.

Llaman.

Don César.

Estar sin juicio

es lo menos de mi pena.

¿Segunda vez seña hicieron?

Responde, y no te suspendas;

que si el entrarme acá dentro

y la prisa que saliera

por el jardín fue el motivo

de que yo no lo impidiera,

ya me voy; vamos, Chamorro.

Rosaura.

Ahora no.

Don César.

No me detengas,

responde a ese caballero.

Pag. 115

Don César.

que llama, mira que espera.

Rosaura.

No es a mí.

Don César.

¡Viven los cielos,

que si apuras mi paciencia...!

Lisarda.

Aunque se aventure todo,

y que tu padre me sienta,

he de salir a matarle.

Rosaura.

¡Mi bien!

Chamorro.

Hemosla hecho buena.

Bien hayan los que en querer

ver desde fuera la fiesta.

Rosaura.

Oye, mira, que yo ignoro

quién puede ser.

Don César.

¿Quién lo niega?

Mas por la misma razón

habla y queda satisfecha.

(Asómase.)

Rosaura.

Lo haré por satisfacerte.

Hombre que tanto me arriesgas,

¿quién eres?

(Entre Don Carlos.)

Don Carlos.

Rosaura mía.

Chamorro.

¡Lo que alabo es la llaneza!

Don Carlos.

¿Quién soy preguntas? ¡Me admiro,

cuando solo vivo a cuenta

de tus peregrinos ojos!

Perdonadme que me atreva

a estos yerros, que si un yerro

de presumir que admitieras

otro galán causó el yerro,

quite al semblante origen fieras,

ya satisfecho por ti

llego a darte...

Pag. 116

Rosaura.

yo estar muerta!?

Don César.

Ai mas desdichas fortuna?

Don Carlos.

las gracias de que merezca

que la musica escucharas

Don César.

Fuego exalo

Rosaura.

a tan grosera

desatencion, a tan loco

arrojo buestro, a tan necia

determinacion, me toca

Don Carlos.

no te enojes, oie, espera,

que a entrado gente en la calle

y es fuerza tomar la vuelta

cierra

Rosaura.

no ai para que, pues os doi

con la ventana respuesta

Don César.

mui lindo ese déjame;

despues de aquella fineza!

déjame salir por dios

ingrata; que es lo que intentas?

Rosaura.

no as de salir

Don César.

es en valde

déjame. porque es verguenza

que en quien cave pensamientos

vanos; tan viles sospechas!

tan mal fundados indicios?

que un descuido te merezca

que no a de verte la cara

quien tu ynocencia condena!?

esto se a cauo Rosaura

Rosaura.

Inés esas puertas zierra.

Don César.

despertare yo a tu padre

para que a matarme venga

Pag. 117

Rosaura.

oye

Don César.

no es ahora Ocasion

Dentro

Don Pedro Barba.

ola Inés

Chamorro.

Otra es aquesta

aca acudan de Llamar,

que el Viejo en la cama enpiesa?

y aquesta Vez me malogro.

Rosaura.

mira que mi Onor se arriesga

Inés.

Señora tu Padre Sale,

Chamorro.

Santa Justa Santa tecla

Valganme las letanias

Rosaura.

omira que te pierdes

Don César.

Pierda

Don Pedro Barba.

Abreme Inés

Inés.

no es posible,

Señora, mira que llega

Rosaura.

entra

Don César.

o pese amis respectos?

(Entranse)

Sale D. P.

Don Pedro Barba.

Inés que voces son stas?

Rosaura, pues tu Vestida

tan turbada, y descompuesta

sin acuerdo las razones

al rostro la color muerta?

Rosaura.

Ai demi.

Don Pedro Barba.

que es esto. dilo?

Rosaura.

Don Carlos

Don Pedro Barba.

Prosigue

Rosaura.

Era

que a aquestas rejas llamaua.

Don Pedro Barba.

Carlos se atreuio a mis rejas?

que es lo que dices Mujer?

Rosaura.

Yo Señor, cuando, por,

Don Pedro Barba.

Cesa

que yo mirare la Casa

y vere primero en ella

Pag. 118

Don Pedro Barba.

si mi onor, pero que digo?

Rosaura.

Padre. y Señor,

Don Pedro Barba.

Calla, y entra

Ve de lante

Rosaura.

El a de allarlos?

Inés.

Callose la Casa A cuestas

desatose aquesta trama

y el ylo perdió la quenta.

Vanse

Sale César Abriendo con una llave, y Chamº

Don César.

que vien dijo, aquel que dijo

que era Madre de la Ciencia

la necesidad, Provè

con las llaves de dos puertas

delos quartos de Rosaura

que estaban puestas en ellas

alas de aqueste Postigo

del Jardin, por si pudiera

hacer alguna a sus guardas?

y fui feliz, que una dellas

me franqueò el paso

Chamorro.

Señor

Vamonos no te detengas

que anda el diablo Suelto

Don César.

Sal,

Bolberè a zerrar, que es fuerza

dejar segura la Casa ?

Pero un hombre aca se acerca

tomemos vuelta ala calle

asta q Pase . aunque vuelva

a Cerrar despues

Vanse

Pag. 119

Sale Carlos

(Entrase

Don Carlos.

Si a Inés

ablar por aqui pudiera

pues asisten las criadas

si no me engaño estas piezas

que caen del Jardin, me holgara

para que ella intersediera

con Rosaura; mas que miro

dos hombres son. que aligeran

los pasos. valgame el cielo

tambien esta puerta abierta

o son ladrones o amante

es fuerza. que por cualquiera

se camine de Jardin

Si son ladrones, por ella!

Si son Amantes por mi!

y assi, sinque me suspenda

el honor destos Vmbrales

me Avansare ensu defensa

Salen César y chamº

Chamorro.

Hombre ninguno parece

Don César.

Pudimosle pasar, llega

y Cierra aquese postigo

(Cierra

Chamorro.

Ya esta Cerrado

Don César.

pues echa

las llaves por el resquicio

que cae abajo, por que pueda

Inés allarla despues

Chamorro.

Vamonos que se me acuerda

un quentecillo exemplar

que a proposito aconseja

Pag. 120

Chamorro.

fue a ordenarse un Estudiante

y el obispo, entre Una de las

preguntas, dijo cual Es

la Zeremonia primera

que ade azer al Consagrar,

Y el respondio Con presteza

guardar, porque no le hurten

el Manteo; y yo dijera

entre tanto guardar

Ruido de Espa / das dentro

Celio.

Callabarbazo, y espera.

dent.

Don Pedro Barba.

Muera quien mi onor ofende

Chamorro.

Espadas A dentro suenan?

Celio.

pues vuelve a tomar la llaue!

Chamorro.

Si la eché a dentro, que intentas!

Celio.

mira si alcanzarla puedes?

Chamorro.

ni Con ganzua.

Celio.

las puertas

las derribaré en el suelo

Chamorro.

repara que son agenas

Y que Es arresgarlo todo

Señores. Esta Es Comedia!

Vase

Celio.

quedate tu aqui a mirar

Si Sale alguno por ella?

La vida, que Es la Otra

la guardaré, a Yngrata! a fiera?

a mudable, a falsa, quien

de tu Mesura dijera,

que Caba Entu Compostura!

aciones tan descompuestas!

Chamorro.

Yo me retiro de aqui

que si la Casa Se quema!,

mientras mas lejos, mejor

a la Vista, mas no Cerca

Jornada tercera

Pag. 121

salen Rosaura Con un Villete é Inés

Rosaura.

mi Padre asalido

Inés.

si

ahora la escalera Vaja

y queda tomando el Coche

Rosaura.

pues ynes tu disfrazada

Ponte el manto, y al Instante

lleua este Villete en casa

de César. y la Respuesta

que te la de luego encarga;

Mira que Vida y onor

se arriesgan mucho si tardas;

Inés.

no diras aunque de paso

en que paró la borrasca

de anoche. pues cuando a César

ymaginavan tus ansias

allase tu Padre, Carlos

en los Jardines estaba;

Y ausente César, que

aun que quiera desifrarla

Comprehenderlo, no he podido

que es mucho, para Criada?

Rosaura.

Mas lo ygnoro yo. que tu

que en las penas queme asaltan

Solo Se Sentir, mas no

discurrir, lo que me pasa;

Pag. 122

Rosaura.

que es Un laberinto, donde

de Confusiones cercada

el ylo de la Razon

para la salida falta.

Solo se, que como Viste,

Acudiendo Alas Espadas,

se dio Aconocer Don carlos

y resultando Culpada

yo, (aunque Inocente) En que diese

Permiso para su entrada,

contra mi Vida Infelice

bolbieron todos las Armas.

Inés.

Como

Rosaura.

tratando mi Padre

de Matarme, pues que trata

contra mi gusto casarme

con don Carlos, cuando el alma

solo a don César Venera.

Y siendo las Circunstancias

de acelerar tanto el tiempo

las que en don César Dilatan

ô entibian su amor, mas que

aun Infelice le faltara

si no murieran sus dichas

cuando nacen sus desgracias ?

En cuanto a salirse César

a noche, es Cosa bien clara

que la halló. V que traian llaue

a caso, que hizo alas guardas

Pag. 123

(dale el Villete

Rosaura.

del Postigo, y paraque

de tantas Dudas Se Salga

mi Cuidado. Ve Volando

a lleuarle.

Inés.

asegurada

puedes tu quedar del mio

Señora que en lo que mandas

compita con tu deseo

mi amor.

Rosaura.

Pues yo Retirada

espero en mi quarto. adios.

Mira.

Inés.

di.

(Vase Rosaura

Rosaura.

Si es que Repara

en que el papel es Sucinto;

Podras decir de palabra

que papel, que tanto llanto

al escrivirle anegaua

no de jo, correr la pluma.

ô porque Era Empresa Vana

querer Reduzir en el

las Congoxas que me matan

(Vase

Inés.

Pobre Señora, Aflixida

me Voi de solo mirala

Salen Lisarda, y Carlos

Lisarda.

nunca fue fineza Carlos

que Estimar pueda una dama

Demostracion, que Resulta

Pag. 124

Lisarda.

en Desdoros de su fama?

y es sentada necedad,

(que los pundonores axa)

querer que el merito alcance

lo que el cariño no labra,

yo a lo menos, si hombre fuera

y a enamorarme llegara

pretendiera, mas primero

que me rindiera, mirara

si era admitido, porque

aunque contra mi, apagara

a costa de mis suspiros

en el corazón, la llama)

no siendolo; quien lo duda,

que es cosa mui desdichada,

que cuando ygnora que obliga,

es cuando sabe que Cansa.

Y al fin menos precio propio

le tubiera, si yntentara

querer me de la Ouediencia

lo que yo no me grangeara?

Porque aunque onor, y nobleza,

y Virtud, me asegurara?

teniendo libre albedrio

Para amar; y ymaginara

que quien pudo, desdeñarme;

Pudo, vivir ynclinada

Pag. 125

Don Carlos.

lisarda . oye . mira . Espera

sale luis.

Luisa.

El señor don Pedro aguarda

le des licencia de Entrar

(Vase luj.)

Don Carlos.

Esto Solo me faltaua ;

Dile que Entre luisa, y tu

Vete al quarto de mi hermana,

Mucho que temer me an dado

las Razones de lisarda ;

Voile A Receuir

Sale Don Pedro

Don Carlos.

Seais

mui Vien Venido a Esta Casa ?

tomad Silla

Don Pedro Barba.

ya la tomo

Por Esta Vez , Escusadas ,

Se queden las Ceremonias

Pues q a mi Cariño os trata

como a hijo

ap.

Don Carlos.

El Resto a Echado

Contra a mi, mi Suerte airada ?

ap.

Don Pedro Barba.

Pues de susto no Esta loco

aunque mi yntencion no la alcanza ?

Señor Don carlos Ramirez

la jubentud , no repara

los Riesgos que Se le Sigue

en los arrojos , no alcanza

los Peligros que le Serca

al honor , tan delicada

Pag. 126

Don Pedro Barba.

Materia , que aun ofenderla

suele tal vez , el tocarla ?

El Ardor de pocos años

sino disculpa , son cartas

de favor , que facilitan

la piedad , Conque se salba

al Juicio dela sentencia

del Tribunal delas Canas .

Estas , Asisten en mi ;

y es fuerza , mire esta Causa

Con ellas , y Con Honor ;

Porque cuando me Arreuata

de mi razon el Incendio

Pueda su nieue , templarla ;

Tambien Con Honor , porque

despues que en mi es Heredada

la accion , ninguno presuma

que su Esplendor ( Cuia llama

que entanto Ascendiente mio

resplandecio ) nunca elarla

pudo esta nieue , si acaso

A desatencion , se pasa ?

Mozo fui ; trauieso fui :

que es mui raro El que se Escapa ,

o se Esenta , si la Vida

a una Celda , no Consagra .

Mas en materias tan graues ;

Pag. 127

Don Pedro Barba.

Mas en cosas tan sagradas,

como las de Onor i famas

allo consentida entrada

en mi, que tienen tal peso,

y tal respeto me causan,

que de solo presumirlas

ymagino que se agravian;

No os digo aquesto porque

Penseis que mi queja pasa

a ofensa, (como devia)

lo que saueis, que Rosaura

os tenga ynclinado, o que

no lo ygnore ella, no trata

mi cuidado dello. Vamos

a lo substancial, pues basta

Sauerlo vos, y sauer

quiero no lo ygnoro, i nada

mejor puedo as de dejarme

Don Carlos, que no acordarlas

estas materias, supuesto

que yo no aspiro a vengarlas;

A lo que e venido solo

es a decir, si en mi casa

una nobleza conoceis?

Don Carlos.

Eso quien puede ygnorarla?

Don Pedro Barba.

Si saueis que el Maiorazgo

que gozo, Juzgo que pasa

Pag. 128

Don Pedro Barba.

de mas de ocho mill ducados

de renta.

Don Carlos.

y que es Vien saneada?

Don Pedro Barba.

Si enla Virtud, si en acziones,

en que a nazido educada

mi hija (que no es posible

Cossa que desdiga).

Don Carlos.

Agrauia

Otra Voz ami atencion

solamente Con pronunziarla.

Don Pedro Barba.

Pues Don Carlos. Siendo asi

que ygual renta la Acompaña;

que igual nobleza la ilustra;

que la quereis, y que passan

buestros estremos amas

de lo que disimulara

segunda Vez, y desseando

que llegue a Colmo, premiada

vuestra aficion, y a que tenga

quietud, y esta Vien empleada

quede Con Vos, A ofrezeros

su mano Vengo, y mañana

a de ser ya vuestra Espossa.

Aparte.

Don Carlos.

quien en confusion mas rara

se Vio; si digo que no

queda en su honor arriesgada;

Y si digo que si, el mio

en Contingencia, pues falta

Pag. 129

Don Carlos.

Asegurarme primero

delo que mire en su Casa

anoche, que e de decirle?

Don Pedro Barba.

cuando pensé que las gracias,

me dierais, estais tan tibio?.

Reparad, Sor. quien os abla

Don Carlos. y que e sacado

A v.ra esposa la Cara

y que dis a ora?

Don Carlos.

Senor

Don Pedro, Como ympensada

mente, ofrece la Fortuna

la dicha, queno esperaua;

En mi gozo. sin sentido,

no adberti queme Culparan?

Pero para que se luzca,

tal Suerte, dicha tan alta,

con la Obstentazion que deue;

Permitid, que ala semana

que Viene se a largue el plazo.

Don Pedro Barba.

Razones son, mui Contrarias.

Estimar tanto la dicha;

para querer dilatarla!

que en casas Como las nuestras

nunca los Adornos faltan.

Don Carlos.

Ahora Vien, pues Consultadlo

Con su Veldad, y a sentada

Pag. 130

Don Carlos.

de su parte, esta opinion;

por la mia, esta allanada

la dificultad;

Don Pedro Barba.

quien duda

de su obediencia, que salga

a todo lo que yo quiera

Don Carlos.

la mia, no ai que culparla

pues A tencion, - pues que pierdo

todo cuanto se dilata.

Don Pedro Barba.

pues adios.

Don Carlos.

guardeos el cielo

Don Pedro Barba.

Luego, al instante que salga

Vase

de ap.

Vase

Don Carlos.

voi a preuenirlo

En la duda que me asalta

si ella admite, la euidencia

al desengaño de tantas

Sale Luisa con un bestido en la mano, y Chamº.

Chamorro.

ya que por mi casa pasas

luisilla yo quiero darte

chocolate y regalarte;

Luisa.

mira que estoy en las brasas

Chamorro.

que lleuas

Luisa.

lleuo un bestido

y un manto de mi señora

a encasa del sastre ahora

adios mira que e salido

Pag. 131

Luisa.

a scuras, y mi ama aguarda)

y detenerme no puedo

que estoi temblando demiedo

Chamorro.

Braua gala?

Luisa.

Si Lisarda

mi Señora se desposa

Esta noche, no a de ser,

a mi me dieron aier

otra, aunqueno tan costosa,

mui bonica, y de primor

Chamorro.

Entra, y lleuaras cuitada

Una caxa de corada

dentro César

Don César.

Abre aqui

Chamorro.

mas mi Señor

dentr. Ces

Don César.

chamorro, que haces

aqui

Chamorro.

Ve esconde

Luisa.

darme prisa

es esto bueno?

Chamorro.

Entra luisa

(Entrase)

Luisa.

en este Aposento

Chamorro.

si

Abre y sale César

Don César.

Barbaro, que es lo que aqui

tu descuido

al pa.

Luisa.

El riesgo Creze

Chamorro.

mire conque cara, pareze

que le a dado perlexia;

Señor estaua rezando

Pag. 132

Chamorro.

cierta deuocion que tengo?

Aparte.

llaman.

Don César.

pues si tardares, cuando vengo

te estoi un punto aguardando?

Aun que veces, puedes Creer

que si ynportancia me das

lo que dejares, yras

A punta pies a ofreser?

A Enrique sali a buscar

Para acauar con el duelo

enpezado, y mi desbelo

no le allo, mas sosegar

no podra, Asta que concluya

llamaron, mira quien es

Sale Inés tapada y descubrese.

Inés.

tu señor?

Don César.

quien sois

Chamorro.

Inés

Inés.

la de Rosaura Criada suya

despacio Va por ahora

yo estoi desesperada?

Don César.

pues, Inés

Inés.

Vengo Cansada

a buscarte, mi Señora

este medio para ti

a que respuesta as de darme;

Don César.

pues que tiene quemandarme

quesea acordado de mi!

Pag. 133

Inés.

un buen descuido, y cuando esta

la pobre señora, tal,

que ablandara un pedernal?

Don César.

tan mal en su amor le va?

no la corresponde aquel

que su favor merecio?

Inés.

no vengo a responder yo,

sino a dar esse papel.

Don César.

te enojas.

Inés.

y con razon,

pues cuando queda llorando

se aduierte, que al ir formando

las letras, era un borron

de mil lagrimas que echaua

a cada letra que acia;

es bueno, por vida mia

ese desden, leele acaua

que vengo Señor deprisa

y temo que me eche menos

mi Señor,

Dentro

Chamorro.

estamos buenos?

si entra a descubrir, alla auisa.

Don César.

de suerte Inés que e de ver

que una música la dan,

que hace seña otro galan,

y viendo que a responder

no llega, vuelve a llamar,

y que abre para mi el postigo

Pag. 134

Don César.

y la Afrenta tanteando, digo

que me dejé de engañar?

Inés.

Es Carlos, y Entre Desden

viues vien asegurado.

Don César.

Que un hombre, que asi desdeñado,

dice, Rosaura, mi vien?

Perdona tan Ciego Error,

Como llegue A presumir,

que pudieras Admitir

otro galan Entu amor,

siendo ya que Satisfecho

Vuelvo por ti, perdon pido.

Esto no es Ser Admitido?

Y Pasando a mas despecho

Ir con llaues al Jardin,

prouar si podian salir,

bolber a cerrar, y oir

Espadas y un hombre, al fin

a su Padre Alborotado

diciendo, muera El que a sido

un hombre tan atreuido

que mi Casa a profanado?

Con que Encerrado quedaua

Primero que fuesse yo;

y no tiene Culpa; no,

Por que Ella Inocente Staua,

no es asi?

Pag. 135

Inés.

Si Carlos Era

ya te tengo respondido?

Don César.

y quieres q me torne el sentido,

Como, si staua alla fuera.

Inés.

yo no lo se, mas repara

en que ella vive ynocente

y que solo tu

Don César.

detente,

al fin todo aquesto para,

en que no pude lograr

allarle, cuando saliera;

Porque èl la muerte me diera,

ò le llegara a matar.

que a leve, y infame se fue del

de Una puerta, q le abrio

Elvira, y que ahora yo

responda a aqueste papel

Malaia, amen, esperanzas

en firmezas de mujer;

que imitadas, viene a ser

en el Arbol, sus mudanzas.

Inés.

Porque veas quan en Vano

que Otro es. tu Celo imagina,

y su Padre determina

darle a don Carlos, su mano

Porque le encontro, aumentando

el dolor. conque ella vive?

Por esso el Papel te Escrive

Pag. 136

Inés.

tanto queda llorando?

Don César.

que me as dicho mujer que dices

que Casarla quieren oy?

Chamorro.

Si un poco mas zerca stoi

me derrama las narizes!

Inés.

Si, Contra su gusto.

Don César.

Calla

que el alma me as traspasado?

muerto stoi

Chamorro.

y el animo elado!

yo entendi que yua a Cascalla.

Lee

Don César.

Mi Vien, mi Padre tirano

Para acauar de Matarme

quiere Con Carlos Casarme;

resistirme, sta en mi mano

Porque sea mi homizida

Siendo lisonja la muerte;

que Si tengo de perderte

para que quiero la Vida:

Ser tuya no, no acudiendo

tu Persona, a riesgo tanto;

Pero a Dios, porque mi llanto

que escriua, me sta impidiendo;

Si es que me quisiste Vien

Conoze en su tirania;

que en el, sta la porfia;

y en mi, no mas que el desden.

Al paño.

Luisa.

Vestido sobre Vestido,

me e puesto. Para salir.

Pag. 137

Don César.

no es tiempo para escriuir

en riesgo tan conocido?

que en tan graue confusion

yo yre auerla, y la diras

te sigo.

Sale tapada Luisa y de gala por una puerta y Vase por otra.

Vase.

Luisa.

no quise mas

de oyr aquesa Razon.

Don César.

Aguarda mujer, espera,

quien Eres, ô Como entraste?

Inés.

mui bien te disimulaste

caso que yo lo creyera!

Don César.

Chamorro.

Chamorro.

Ya chamorrea.

Don César.

quien es aquesta Ynsolente?

Inés.

verla ymporta, solamente;

que quien es, y quien fuere sea.

Y por esso, me dijiste

que era ociosa la respuesta,

por dar lugar a que aquesta

saliera?

Chamorro.

que lindo chiste!

Inés.

fuego de Dios en quien fia

de un Hombre, con firmeza alguna;

que Ymitando a la fortuna

Variables son cada dia;

Don César.

Inés, Inés?

Pag. 138

Inés.

que tan Poco

merecio, aquella firmeza?

miren que grande fineza

que pierde en ti?

Don César.

yo Stoi loco?

Picaro, en q medios

ande parar Mis enojos?

Inés.

no an de engañar a los Ojos

los Conciertos de los dos!

Chamorro.

Señor el diablo me llene

(digo el demonio) si he Visto

que entrasse aqui Viue Cristo!

la que a salirse, se atreue!

Don César.

Inés.

Inés.

esto se acauò!

Chamorro.

tomò las Veces del ama!

Inés.

desengañad essa dama

que no e de escucharos, yo!

Don César.

seguidle porque quede

vm. y no serà disculpada?

(vase)

Inés.

Claro està, que una tapada

q Venia por ti, no puede

Alguaciles.

Chamorro.

Ai demonio de chiquilla

y cual sale de camino

Don César.

quien es esta

Chamorro.

que se yo

Preguntaselo a Ynesilla

Don César.

Perdi toda mi esperanza

Pag. 139

Vase

Don César.

que ella Se lo ade Contar?

y en llegandose a enojar

Se Vengara en su Mudanza

y mas cuando tan Cercana

sta el riesgo endarla stado;

Voi pues naci desdichado

A verque perdi de mano

Vase

Vase

Chamorro.

que lindos Palos metoca

(ai dios) si a sauerlo Viene;

Como a otros su mano tiene,

se tenga ati, de tu boca?

dado alos demonios Va

y seguirle es desatino

Salen Rosaura Inés

Rosaura.

Para tan breue Camino

tanto as tardado?

Inés.

Senora,

tu pecho, Ynocente de

lo que ami me a subcedido!

no Culpes a mi descuido;

Rosaura.

Ai mas penas, di que fue ;

Inés.

No te quisiera aflixir

Rosaura.

que a llegado A subceder

Inés, queno puede ser

lo que tu puedes decir

tanto Como lo que siento

a caua . que te suspende

Pag. 140

Lisarda.

Pues que sacaste? Preuienes

valerte de tu talento?

Inés.

lleué tu Papel a César

Señora Como mandaste,

y despues de reciuirle

Con aquellos Ademanes

que suele acer un zeloso

cuando Ve, que quieren darle

satisfacion, sin abrirle

Primero empezo a Culparte

Por lo de anoche, y porque

oió decir a tu padre

muera quien a mi onor ofende

(despues de estar en la Calle)

el tiempo que alló a don carlos

en el jardín; fueron tales

sus estremos, sus sospechas

que no pudo reportarle

ni tu razon, ni las mias.

Pero siempre en los lances

Usa de tales desdenes

quien ve que van a rogarle!

y despues, con mucho zeño

encapotado el semblante

sin pulso las mas aciones

(que daua horror el mirarle)

Pag. 141

Inés.

a cia Otra Parte la Vista

abrio el Papel, al desgaire!

Rosaura.

que dices?

Inés.

no es lo peor esto

ten Paciencia

Rosaura.

Ve Adelante

Inés.

A si que me Oio decir

Como por fuerca, esta tarde

quiere tu Padre, Con carlos

o darte muerte, O Casarte!

Alborotado, Confuso,

Rouado el Color, Cadauer

de Si mismo, dijo: Inés

Vete, y dila de mi parte

que el Peligro, no da tiempo

de Responder, que al ynstante

te Sigo, no es Ocasion

de Dilacion; (mas en Valde

Prospera fortuna Intenta

aquel que Infelice naze)

Pues al tiempo que gustosa

quise Venir A Auisarte,

de Su quarto una tapada

Principal (en cuanto al trage)

Salio Diciendo, no quise

mas demostracion, que es cucharte

Esa Razon, y tomando

Pag. 142

Inés.

la Puerta. Que como un aue

decendiendo la escalera,

y aunque el quisso disculparse

Con preguntar al Criado

quien era la tal, y asaues

que El Culpado, siempre apela

a uer si lo favorable

de una finxida mentira,

y de un disimulo Vale.

Esto apasado, perdona

que tan claro te Informase;

pues aunque se de, que disgusto

te llego a dar, y tan grande;

fuera mas de lito en mi

Estando yo de tu Parte;

quand el con otra, te ofende,

que yo Perdon, te engañe.

Rosaura.

Ai mas penas, mas desdichas,

que me aflijan, queme asalten!

o la Vida Esta de mas!

O el dolor de menos

Inés.

Sabes

que screia yo agora

Rosaura.

que?

Salen César y Cham.

Don César.

no Pases mas Adelante

que yo la respondere

Pag. 143

Don César.

Crees que no A llegado a informarte

delo que Vio, y de lo que

presume, pues Yva a darte

consejo, y Contra mi

oy la sentenzia E de darme?

Y q hiciera, Si fuera tu

que El a la Vista Se allase

de Ver Zelebrar tus bodas?

Porque al Ver, porque admirarte

en ageno dueño, entonzes

a su dolor mismo a caue?

A Caso. que tan sin honrra

al duro golpe Se allase

perdiendote i dis pusiera

que un Tosigo, le matase,

que un puñal, Su Vida abreuie,

Para exemplo a otros amantes?

Que pues soi tan desdichado

que cuando Viuo Inculpable

(aunque no lo Creas) pierdo

la fortuna, enque encumbraste

mi Vida, para tener

maior prezipizio; nadie

es menester, q lo Egecute

yo mismo sabre darme

tanto dolor a mis ansias

Pag. 144

(vase, y qedafe enloquezida)

Don César.

tanto al Corazon Combate?

tanta Congoxa a mi aliento?

tanto dogal a mis años?

tanto tósigo a mi Vida?

que antes quiero q a zelebrarse

lleguen tus Vodas (me mires)

Y para que Vengada cates

lo que fue llama, Cenizas?

lo que fue favor, desaires?

lo que animó forma, Polbo:

y si nada no bastare,

(que si bastara,) yo mismo

sabre derramar mi sangre.

Y al fin Porque Castigado

muera yo, sin lastimarte;

a dios, pues que mi desdicha

no me dejó Conseruarme;

que es Propio en un desdichado

el darle su Estrella, el darle

el Cielo, para que mas

lo sienta Prosperidades?

Pues no sintiera Perderlas?

Caso que no las gozase

Rosaura.

César, oye. Espera. mira.

(asoma)

Don César.

Que quieres?

Rosaura.

no as de dejarme

Pag. 145

Rosaura.

Vsando de su Cautela,

sin tiempo, para quejarme

Pues cuando yo no merezca

Dentro.

Don Pedro Barba.

Rosa,

Inés.

Señora tu Padre.

Chamorro.

Valgate el Demonio el Viejo

Rosaura.

Ya es forzoso retirarte.

Don César.

Veame, y deme la muerte

que esso apetezco

Rosaura.

que haces?

Don César.

Salirle al Passo que quiero

que me encuentre, y que me mate ?

Chamorro.

yo no, y assi, mira adonde

en aposento, ô desbanes,

Cocina ô Caualleriza,

Podre Entrarme.

Rosaura.

que Reparos

mi Onor te Pide don zesar

que llegar â Abaldonarle

ni es atencion, ni remedio.

y assi Procura Ocultarte

que despues Ablar podemos.

Inés.

ya se detuuo, ya Sale

del Segundo Corredor

Para entrar, que llega,

Chamorro.

Zape

Entrase

Don César.

A el fin amor, y Cediendo

Solo mi Suerte me Trae

Pag. 146

Vase

Chamorro.

que Abogado ai de Escondidos

Santos, que quiero Rezarle

Sale don Pedro

Don Pedro Barba.

Rosaura mia

Rosaura.

Señor

Don Pedro Barba.

loco de Contento Vengo

Rosaura.

que lo motiua?

Don Pedro Barba.

que tengo

la Fortuna en mi Favor

Rosaura.

Como assi

Don Pedro Barba.

queda tratado

Con Carlos tu Casamiento,

mira si es justo Contento

pues que te pongo en estado?

Rosaura.

y cuando?

Don Pedro Barba.

Al anochezer

Aparte

Rosaura.

ay que no lo escuche mi pacienzia

Señor

Don Pedro Barba.

Falta tu Obedienzia?

no tienes . que Responder?

Rosaura.

Yo, a don Carlos?

Don Pedro Barba.

ni me diga

nada tu labio, pues que

todo Rosaura lo se,

y se. que mi amor te obliga

que aun que, pudiera en Razon

Porque me lo as recatado

enojarme, Disculpado

tu amor, queda en la eleccion

Pag. 147

Don Pedro Barba.

Esta noche se desposa

lisarda tambien?

Rosaura.

repara

Don Pedro Barba.

no llores A la Cara

te salgan

Aparte.

Rosaura.

(que rigurosa

estrella en mi predomina

no a de ser tan yn pensada

materia la de Casada.

Don Pedro Barba.

cuando tu parte se ynclina,

y sin mi licencia, das

de noche entrada a un galan

esos melindres, estan

pues Dissimulo, demas?

y asi yaze preuenido

de cuanto es menester

para que se pueda hacer

Por lo q me e de tenido.

Rosaura.

mira que teas Engañado

en imaginar, que yo

le di Entrada.

Don Pedro Barba.

luego, no?

niegame, lo que apasado.

Aparte.

Rosaura.

sabe el Cielo queno se

como Entro, ni Como pudo;

pormas que al discurso acudo.

A Enemiga!

Don Pedro Barba.

y a que fue

dieras permision, O no,

Pag. 148

Don Pedro Barba.

a gusto a mi onor conbiene;

Ya remedio no tiene

porque lo ofresido do;

A auisarlos bolbere

que ya el azerlo es preziso,

Rosaura.

Como el diga que permiso

le diste Que dijere?

Don César.

Abra mas confusa Calma?

Don Pedro Barba.

A decir que aca se pasen

Para que juntas se casen

las dos amigas del alma

Vase.

Rosaura.

quedamos buenos amor?

que ahora don César viniera

Para que todo lo oyera?

Sale don César.

Don César.

Puede auer maior Rigor

de Penas eslauonadas

en suerte tan ynclemente?

Rosaura.

Si asi teme la ynozente,

Como alientan las Culpadas?

Don César.

Se Desbelo mi fortuna

en azer en Verdadera

historia, lo que finxido

dificil suponer fuera?

Vamos a morir desdichas!

A Dios Rosaura!

Detiénele.

Rosaura.

Don César

mi vien, mi señor, mi dueño;

Pag. 149

Don César.

Que en Mujer de tales prendas

quepan, trayciones, y engaños?

me Admiro, y Mas mas que tenga

osadia de querer

proseguir con sus Cautelas?

Mira por tu honor, Rosaura!

que tu Pundonor se arriesga?

que tus Creditos Peligran?

que ya no ymporta que muera.

Ya Basta, Baste el engaño

de que as Vsado, que Intentas?

Que tu sinrrazon ya puede

mucho mas que tu Velleza?

Vien acosta de mi Vida,

el desengaño me acuerda

lo falso de tus alagos,

mis mal premiadas finezas?

Tarde, la dulce prision

mi livertad la Condena?

Ympedido el albedrio

Para dejar las Cadenas!

Ya se, que di al Corazon

lo despierto, en tus promesas!

y a los Ojos lo dormido

en una fee, O cuanto Yerra

quien juzga merito propio,

a cer, de Virtud agena!

Pag. 150

Don César.

Que suspiras? ahora lloras?

ô aleue, ô falsa Sirena,

que bien, entre tus gemidos,

tus crueldades se celebran!

ô Cocodrilo, que alagas

con la voz, para que tenga

mayor dominio el Poder,

diuertidas las potencias?

ô Faro, que entre las luces

embozas a las ofensas?

Porque inopinado el riesgo

tenga el efecto, mas fuerza.

o Gitano aspid, que en flores

disimulado te albergas!

Para que cause la muerte

la elija la mano mesma?

I al fin, Cocodrilo, Faro,

aspid, Sirena, que intentas?

que al paso que el ser Ingrata

te acusan las euidencias!

Por todas Partes. de finezas

te daran las mas muestras?

Rosaura.

Vete, vete, pues que quiere

el Cielo, que yo padezca

tanto tropel de desdichas,

y en fortuna tan desecha

Pag. 151

Rosaura.

que no me baste morir?

Sino que en ti padezca?

Mas César, si alguna Vez

noticias, de que soi muerta

llegaren a ti, Ymagina

que tu la Vida me Cuestas?

Don César.

no te quejes, basta ya;

que no aias miedo, que mueras.

tu te Casas, yo me ausento,

El tiempo, todo lo trueca.

Don Carlos, es mui galan.

tu Eres Rosaura, mui Cuerda.

El trato, es mui grande Hechizo:

Rosaura.

Plegue a dios, que antes que Vea

mi mano en tirano dueño,

que Primero mis Exsequias

celebren, que no mis Vodas?

Don César.

Tarde, llega ya la enmienda.

tu padre, fue por don Carlos?

es fuerza, que le Ovedescas?

que tu, me pierdas a mi?

Y Yo, Rosaura te pierda?

Vamos.

Chamorro.

Vamonos de aquí.

Rosaura.

escucha.

Don César.

en Vano tus quejas

moveran mis desengaños

Rosaura.

mira que

Don César.

mi muerte es Cierta.

Pag. 152

Rosaura.

¡Oh, señor de mi corazón,

qué ánima para que sienta?

Vase.

Chamorro.

¿No ha de escuchar? ¡Vive Cristo

que esto es ya mucha insolencia!

Rosaura.

¡Inés!

Inés.

¡Señora!

Rosaura.

Pues un papel,

Inés, presto al Conde lleva.

Inés.

¿Repara...?

Rosaura.

No me aconsejes,

mientras tomo la cartera,

ponte el manto.

Vanse.

Inés.

Ya obedezco,

supuesto que estás resuelta.

Salen Lisarda y Luisa.

Luisa.

Esto que te digo pasa,

aunque sean contra mí

tus iras.

Lisarda.

Si eso es así,

me ha de costar a su casa

a satisfacer que eras

tú la que saliste del

cuarto, cuando el papel

llevó Inés; que, si supieras

lo que es, queriendo, un pesar

dar como este, atrevimiento

no tuvieras.

Luisa.

Yo lo siento,

mas no lo pude excusar.

Pag. 153

Lisarda.

Porque temí tus enojos,

y tambien sauer espero

de Rosaura, lo que quiero;

porque si engañan los ojos

los tiene puestos, su mano

Carlos . no de . ensu desbelo,

que en tocando aley del duelo,

esta primero mi hermano.

Pues no esta vien asu honor ?

ni al de Carlos le esta vien;

que le admira con desden,

a uista de aquel amor?

y puesto que an consertado

se haga en su casa las Bodas

saldre y mas, de todas

las dudas. de mi cuidado

sale, con adelantarse ?

saca el Manto, y ponle luisa ;

Pues tanto ymporta la prisa

Para Poder remediarse

estos Empeños , entanto

que a sacar las joias fueron,

supuesto que ya salieron ;

que esperas ? Saca mi Manto.

Luisa.

Ven que el coche te espera

Lisarda.

aqueso es mirar por mi

sinque se queje, no fui

siempre amiga verdadera.

Vanse

Pag. 154

Salen El Conde y Celio

Celio.

Una tapada mujer

por ti á entrado preguntando

y licencia está esperando.

El Conde de Miraflores.

di que entre y quien puede ser.

Sale Inés

El Conde de Miraflores.

me buscais a mi

Inés.

Si a Vos

El Conde de Miraflores.

que mandais

Inés.

que este papel

paseis los ojos por el.

y con esto guardeos dios

El Conde de Miraflores.

aguardad porque primero

e de sauer el auiso

Inés.

aunque es mi riesgo preciso

si me tardo, ya os espero.

Lee El Con.

El Conde de Miraflores.

A valerme de vos llego

que inporta vida y honor

el que vos me agais favor

de buscar a César luego.

Valga el fuero de ser dama

siendo vos tan Cauallero.

Para que obreis como espero

en creditos de mi fama.

Celosa su sinrazon,

de mi, y oy se fue oy

en mi ofensa, de quien soy

el os dara la razon.

Casarme quiere esta tarde

mi padre contra mi gusto

traelde porque ba disgusto

Pag. 155

Inés.

me Escusareis: Dios os guarde.

El Conde de Miraflores.

decid a la mi Señora

que la voi a ouedeserla,

haz la Carroza ponerla:

Vase Inés.

Inés.

dios os guarde

El Conde de Miraflores.

Y vos ahora

vamos

Celio.

que a sido este empeño

Vanse.

El Conde de Miraflores.

no te subceda Xamas.

Celio. desear sauer mas.

de lo que quiera tu dueño.

Salen Don César y Chamorro.

Don César.

Dejas ya los Cauallos preuenidos

y en las maletas, puestos los Vestidos?

Chamorro.

adonde Intentas ir, de aquesta suerte?

Don César.

Solo A buscar mi muerte

donde desesperado

me mate el plomo, o el acero airado?

Chamorro.

pues yo morir no quiero.

mi quenta Ajusta, y dame mi dinero.

Don César.

Burlate ahora, basta Ese donaire

y a puntapies Veras como en el aire

si es que me Replicares, satisfago

Chamorro.

Eso era darme ami Carta de pago

Don César.

Que la tarde desciende,

y en urna de Cristal, el Sol pretende

auassallarse, en las ondas Cargadas,

Pag. 156

Don César.

deste Babel de Espumas, y aprestadas

Estan las bodas adonde asiste Enrique

oi mi Venganza, mi Valor publique,

tu. entraras A llamarle

por q me quiero Sacarle

a Concluir Con el, el duelo mio

que aun que mi desbario

me tiene sin aliento

entanto sentimiento,

este Envarazo, me suspende el paso:

Sepa que Contingencias de Un acaso

no es Mengua del Valor queme acompaña

Y en Saliendo a Campaña

si me diere la muerte

acauaran mis penas desta Suerte:

y si le matare. queda Satisfecho

los Iuizios, que pudieren auer Echo?

Bien le ablaras; y dale por recado

que en Atocha le espero:

Chamorro.

Hora as dado

Señor en esa tema

dale y Vase

Don César.

Y con mi Colera gastas esa flema!

Viue el Cielo Couarde!

Salen de Rebozo tres enmascarados

Vase

Chamorro.

lo que tardas en dar, yre mas tarde

Uno.

esta es buena ocasion p.a la Esperanza

Pag. 157

1º.

seguridad ofreze en la Venganza.

2º.

que por dos mil escudos muerte diera

no a Enrique, mas a diez si se ofreziera?

3º.

antes que tome estado

con el Onor de Leonor desagrauiado

quedas, dandole muerte

fatal espire.. quien dejo tal suerte?

1º.

despues de tanto tiempo galanteada

cuando estaua ynclinada

Por otra la dejase,

y a dama de tal nombre la burlase

Publico el galanteo

Con escandalo tanto; Mas que Veo

deun Coche alli se apea

Un Cavallero. y es el que desea

nuestro yntento, lleguemos,

Amigos muera!

Los dos.

que nos detenemos.

Sale Enrique

Don Enrique.

Entrar, quien; quien Va; que gente es esta?

1º.

Mudo el acero te dara Respuesta.

Don Enrique.

Traidores pocos sois para mi aliento.

2º.

si tu desatencion tendra Escarmiento,

entra los retirando, y diciendo

Pag. 158

Don Enrique.

Primero en Unas Vidas,

las esperanzas las Vexeis perdidas

Salen por otra puerta

2.

En vano te defiendes.

ni libertar tu Vida la pretendes?

tropieza, y Cae enrrique

Don Enrique.

Solo de aquesta Suerte

Pudieran darme muerte.

Sale César

Don César.

Si lo hicieran, Si no fuera

aqueste acero, quien te defendiera.

Recataos mientra tanto q veis airado

la muerte a todos dos desesperado

1.

Perdimos la Ocasion.

entrandolos

(Siguele endand...)

Don César.

tambien las Vi das

daqueste brazo las Vexeis perdidas

dentro.

1.

Muerto Soi

Don César.

Esperad

Salen César enbozado y Enrique

Don César.

Pero ya huieron.

Don Enrique.

Cauallero enbozado. a quien deueron

mis peligros la Vida que Consigo,

en el Riesgo fatal de un Enemigo

Pag. 159

Don Enrique.

A un jnicuo ygnorado

que con dos de VentaJa acompañado

quiso darme la muerte

como lo consiguieran, si mi suerte

al caer tropesando, no alcansara

Vuestra defensa; Porque encubris la cara

Por que es contrariedad el darme aiuda

en el Peligro, y en las dichas duda?

Permitid que conosca mi subceso

a quien deuo el favor, que me confieso

tan en todo obligado,

Porque pueda quedar desadeudado

en parte, sino entodo?

pues fuera ser ingrato de otro modo:

Don Carlos.

no puedo detenerme

ni Vos teneis ami que agradeserme

el obrar, si fue alguna, mi fineza

que es deuda aquesta acion de mi nobleza:

Para mi obre, no por Vos. conque es Ocioso

quererlo agradeser: Yo fui el dichoso

en aueros seruido

Ved si por dicha acaso estais herido

Don Enrique.

no:

Solo al caer con mi propia espada

algo quede la mano lastimada

mas no es cosa que pueda dar cuidado;

Pag. 160

Don César.

Vuelvo apediros dejéis lo recatado

y me digais quien sois.

Don Enrique.

Que ia e respondido.

Don César.

No a de costaros, no, lo agradezido

que ba comprarlo, y mi atencion entiende

que quien tal hace, da, pero lo vende?

Puesto que lo hiziera

el mismo enpeño. Si cualquiera fuera

lo que obrara por todos. no os obliga?

Don Enrique.

Ya que es forzoso vuestra opinion la siga

aunque no me combenze :

Sabed ( y seais quien sois ) que iquales venze

vuestra lengua y acero. a que inbidioso

queda mi corazon ; ) por que dichoso

me prometa que el tiempo pueda daros

ocasion de mandarme , y yo imitaros .

Soi Enrique Colona

mi vida, cuanto valgo, mi persona

os ofrezco rendido .

Descubrese César.

Don César.

Ya que quien sois decis. preciso a sido

el descubrirme ; a dicha la e tenido

el libraros alli , para quitaros

la vida que mejor llego adaros

Pag. 161

Don Enrique.

quien Eres hombre que a una accion ingrata

Pasas, de noble acion

Don César.

César Zapata

A buscaros Venia ,

y aunque ablaua con vos, como ia el dia

de horror se Viste, y desencajando

la noche El negro Velo, fui ignorando

quien Erais, pero ya que E conocido

que sois quien busco; El duelo Concluido

a de quedar, pues la ocasion conbida

o Muriendo, o triunfando En vra Vida

Don Enrique.

Auer muerto quisiera

Primero que el favor os le deuiera,

Pues si ami enpeño acudo

que soi yngrato a vra acion, no dudo,

y si asi agradezido

quiero acudir me acusa lo ofendido

Don César.

Vuestro rezelo es Vano,

muerte di a vuestro hermano

aquella fue Euidenzia;

aquesta del acaso Contingenzia;

en una, Conocido os e agrauiado

En otra que os aiudo os e ygnorado

quien dudara no falta de Cauallero

quien Cumple con su fama; vea que espero

Pag. 162

Don César.

y que diran de Vos. donde os allarais

maté a don luis. Vos no lo Vengarais?

de mas que dado caso

que dais a todas luces disculpado?

Don Enrique.

Esto Secreto a sido

en publico de Vos viuo ofendido

El cumplir con el Mundo es lo preciso

Don César.

de que os suspendeis decid, que estais remiso

(Riñen

Don Enrique.

ahora a de creér que aquella sangre Vengo

Don César.

y en mi el Valor que tengo

Don Enrique.

Viue Dios que ynuencible

juzgo su acero.

Don César.

no vi mas terrible

de pecho y osadia

(pierde la espada

Don Enrique.

Pese a la suerte mia.

que la espada e perdido

Sale el Conde y Chamorro

(Echale su espada al ver al conde; y en el suelo

Don César.

Rendid la mia, pues yo la E rendido

El Conde de Miraflores.

que es esto, detened

pues yo e llegado;

Enrrique y César

Don César.

El duelo comenzado

Concluirle quisimos;

los pechos descubrimos.

El Conde de Miraflores.

como a rendir su acero?

Don Enrique.

yo que rinda el mio. agora q quiero?

que me aia Cautivado

Pag. 163

Don Enrique.

dos Veces tan Villanos?

El Conde de Miraflores.

yo E llegado

amui buena Ocasion, y e de impediros

El duelo; yo Con los dos?

Don Enrique.

yo deseauos

os doi palabra y mano,

que aunque mato ami hermano

César, por Cuia Causa Es mi enemigo;

ahora : auiendo testigo

q Como Vos; que se pa quele deuo

la Vida conde; El ser su amigo aprueuo?

Tres Hombres yntentaron

El darme muerte, ytanto me strecharon

que Perdiendo En la arena el pie y Caiendo

llego César. y Viendo

la Ventaja alevosa

libro mi Vida. y puso Enpresurosa

fuga alos tres; y si Conel venia

Es Porque a qui testigo no tenia

de su fineza, para que le diese

El Conde de Miraflores.

Yo me huelgo Viniese

mi persona. atal tiempo; los azeros

Bolbed alas vainas; ea Caualleros

Confirmad Conlos brazos

dela Eterna amistad, strechos lazos?

Don César.

Esta es mi mano

Don Enrique.

Y Esta que ofrezida

Pag. 164

Don Enrique.

la doi con mi persona, con mi vida

en cual quiera ocasion, lanze ô enpeño

que hubiereis menester César su dueño.

Don César.

Esa palabra azeto.

El Conde de Miraflores.

Y yo os stimo

lo que alcanzo en los dos.

Don Enrique.

Y yo por mi parte

y don Pedro, no puedo detenerme

porque es fuerza bolberme

a Celebrar mis Vodas

todas mis dichas y mis fortunas todas

en un dia consigo, o valeroso

César, con que razón os voi embidioso

a Dios Conde. adios César.

Los dos.

El os guarde

El Conde de Miraflores.

Buscando os e venido aquesta tarde

asta que ste criado

de vos noticias dio.

Don César.

Donde as stado Perdido

dejarme sin bolber que tu descuido

no ade quedarse asi.

Dale.

El Conde de Miraflores.

Ved que e venido

dejadle, y acudid don César luego

al cuidado, con que buscando os llego.

Don César.

Conde Amigo yase que tendreis queja

Pag. 165

Don César.

que en un enpeño, mi amistad os deja

sin bolberos a ver, mas no e podido;

mis subcesos son causa?

El Conde de Miraflores.

no e venido

con ese pensamiento,

mui lejos Vais don César de mi Yntento?

el tiempo falta, la ocasion me llama

leed César el villete, desa dama.

Chamorro.

Si ay algun angel conde, este es sin duda

pues me manda, que el polbo me sacuda.

Don César.

Ya le e visto, mas verla es ymposible

El Conde de Miraflores.

mas lo sera don César, que terrible

quede por una causa desairado?

ved que ofrezi, lleuaros a mi lado?

ved quien es, donde viue, y vamos luego

mirad que me lo pide, y yo os lo ruego?

Si es celos, si es sospecha, si es yndicio

apurad la verdad, haga su ofizio

buestro onor, que es primero;

mas no aueis de faltar a cauallero

quedando sin verla enternezida;

vos desatento, mi amista ofendida.

Don César.

Por vos conde me allano

pero satisfazerme sera en vano

El Conde de Miraflores.

no me direis quien es

Don César.

Si, aunque me aflixa

Rosaura, de don Pedro Enrriquez hija

y con carlos su padre determina

desposar su hermosura peregrina

Pag. 166

El Conde de Miraflores.

Mas empeño se sigue del que infiero?

a buestro lado César dar mi acero?

que aunque en don Pedro su amistad preuengo

en tales Casos Con quien Vengo, Vengo.

vanse

Don Enrique.

Vos entrareis primero

porque sepa esa Ingrata q la espero

Vase

Chamorro.

Bueno sera que yo me quede fuera;

pero sino acechara no siruiera

Salen Rosaura Lisarda Inés y luisa

Lisarda.

Es asi

Rosaura.

yo lo estimo

que me des tal desengaño

aunque tarde para El daño

Mucho mis penas redimo;

Lisarda.

En lo que a mi hermano mira

pues te declaras con migo

tan de por claro, te digo

que aunque es asi, que el aspira

a tu mano, Euitaras

si es posible, tu disgusto :

por que no es tampoco justo

ni ese Pesar me daras

Pues si tu mano Admitiera

un hombre de su nobleza

cuando se que tu fineza

Viue en otro, lo impidiera ?

que en laze tan desigual ;

mas Vale, que tu desden

Pag. 167

Lisarda.

le Padesca, y quede Vien?

quese Case, y quede mal.

Salen don Pedro Carlos y Enrrique.

Don Pedro Barba.

mas nos Emos detenido

que pense.

ap

Rosaura.

gran Confusion

Perdi Cielos la Ocasion

pues El Conde no a venido,

ai de mi mi muerte es Cierta

Don Enrique.

mi dicha llego al Etremo.

Lisarda.

mucho a que se canse temo

Don Carlos.

Vien mi Muerte se Concierta;

Dichoso aquel que alcanso

Ser de tan dibinos Ojos,

al rayo, Yncendio, Espejos.

Rosaura.

Yo soi quien os merecio

Sale un criado

Celio.

el Conde de mira flor

pide que le des licencia.

Don Pedro Barba.

Ylustrara su pressencia

mi dicha.

Rosaura.

Albricias amor.

Don Carlos.

Salgamosle A reciuir.

Don Enrique.

Ya Carlos Es Escusado

porque Ya Enlasala aentrado.

al paño

Celio.

Eto es Venir a morir

Sale el Cond.

El Conde de Miraflores.

Aunque pudiera quejoso

Estar de Vra amistad,

no quiere mi Voluntad

escusarse hacer dichoso.

A Cumplir Conel auiso

que me dieron E Venido;

el, mi persona atraido

Pag. 168

El Conde de Miraflores.

Conseguido lo que quiso?

Lisarda.

(El Conde adado a Entender

que apesar suio. Consigo)

El Conde de Miraflores.

Cumplido teneis Conmigo

no teneis que Responder?

Don Pedro Barba.

los Puestos Embarazos

son causa de la omision.

El Conde de Miraflores.

Solo enaquesta ocasion

os pido medeis los brazos.

Recivid las nora buenas

Señoras, demi atencion

Y tengais la subcesion

que deseo

a p.

Rosaura.

Avra mas penas?

Don Enrique.

vos Sentaos Conde?

Don Pedro Barba.

sillas Asientos ola?

El Conde de Miraflores.

gozad los dos el Empleo

Cada cual Como os deseo,

Don Pedro Barba.

escusad los Cumplimientos.

Los dos.

que sera para favores

Creed de nuestra amistad.

El Conde de Miraflores.

A lo que venis tratad

Rosaura.

(Yo me anego enmis suspiros)

Señor Don Carlos Ramirez

las mujeres demis prendas

el Escrupulo menor

sto ymporta que oie César

ofende su onor que ya

no permitidas licencias

lleuadas de la pasion

a su estado poco atentas

Pag. 169

Rosaura.

que aunque no los decentes fines

ni le quiebran, ni le alteran,

El Decoro de Una dama

Pareze que se atropella;

Y despues de ser maridos

los mas hombres no quisieran

alcanzar, cuando galanes

tan facilmente finezas?

Esto Supuesto, mi Padre

me a culpado que yo os diera

Para musica, y entrada

de mis Jardines, licencia,

Y cuando Viuo inculpable

no sera Razon, que sean

Vuestros agrados, Señor

Don Carlos, tan ami quenta,

que mucho mas que un ay

de Sentimientos me Cuesta;

Vos os aveis de servir

Primero, q de nada tenga

de buena Razon, decir

Si acaso, yo Inovar en estas

acciones, no digo yo

Permitidas, mas tan fuera

de mi notisia, tan lejos

de mi natural, que apenas

Creo lo mismo que toco,

Por que en ser acciones Vuestras

es fineza, y en ser mias

delito, y mui grave fuera.

Don Carlos.

no puedo negar Señora

Pag. 170

Don Carlos.

el que os alléis da ofensa

dese indicio, q mi culpa

no ad de tocar en grosera.

Don Enrique.

q dichoso desengaño ?

Chamorro.

Como una al miuar te quedas

Ponte un Bauador Señor ?

Don Carlos.

Ya Yo Cumpli mi promesa

con quien deuo, q lo demas

ya no Corre por mi quenta .

Don Pedro Barba.

Rosaura, es tan Virtuosa,

es tan Onesta, y tan Cuerda

que no permitio al descuido

Circunstancia tan Pequeña ;

y pues ya a querido el Cielo

llegue tan felize ora .

dad Vos la mano Señora

a Enrique, y tu en mi desbelo

hija . a Carlos . porque a si

mi fortuna se Concierte .

ap.

Rosaura.

primero me dare muerte .

Sale César y cham.

Don César.

Si dara , mas sera a mi !

Don Pedro Barba.

quien eres hombre atreuido

Lisarda.

fiero enpeño !

El Conde de Miraflores.

dame muerte !

Don Pedro Barba.

quien eres que desta suerte

te arrojas di

Don César.

soy su marido .

Don César Zapata Sor.

Don Carlos.

Pues muera !

Pag. 171

Don Enrique.

no. que es mi amigo

A la sombra de esas ojas

El Conde de Miraflores.

César atu lado Estoi

Don Carlos.

Vos le defendeis

El Conde de Miraflores.

forzoso

es. que Con el Entre aqui!

Don Pedro Barba.

Conde Vos. Sois Contra mi :

El Conde de Miraflores.

haced discursos . Si es el Esposo

no Soi Contra Vos ; mirad,

primero quiero q advirtais

que poca razon teneis

Para El enojaros : Esperad.

Don Carlos.

Matar solo Solicito

Don Pedro Barba.

Yo tambien. muera a mi mano

Enmedio

Don Enrique.

teneos Detente hermano

Don Pedro Barba.

Pague su Vida el delito.

Don Carlos.

tu Enrique. le aiudas ?.

Don Enrique.

Si :

Don Carlos.

Contra mi te as de poner

Don Enrique.

Su Vida e de defender.

Don Carlos.

pues por que.

Don Enrique.

me la dio a mi ,

Don Pedro Barba.

ay onor. Estamos buenos ?.

Don Enrique.

despues dire la Ocasion!

que aun que tubieres razon :

Esto no puede ser menos.

El Conde de Miraflores.

Don Pedro Ved que anticipada

Pag. 172

El Conde de Miraflores.

Vra fama a de quedar

que como se a de Casar

si con el esta Casada?

Mirad mexor vro onor

que vos sois no el quien le ofende

Don Enrique.

Carlos mira. Primo atiende?

(pasase

Don Pedro Barba.

Ya subcedido, mexor

sera ponerme a su lado

El Conde de Miraflores.

Carlos que me oigais os pido

mas vien que dais combensido

en la accion quedo vengado?

Escuchad y cuando no

satisfaga mi razon

a toda Vra opinion

aqui sta César.

Vos decidme por ventura

conseguisteis su favor

al tiempo de pretensor

de Rosaura en su hermosura

Don Carlos.

no

El Conde de Miraflores.

(Suspended los enojos)

la admetierais por mujer

si llegarais a sauer

que puso en otro los ojos

Don Carlos.

tan poco?

Pag. 173

El Conde de Miraflores.

luego es Error

que Causa Una zeguedad

romper aqui una amistad

sin tener alli un favor :

Don Carlos.

El quejarse del que Vengo

que ami Persona se a echo

El Conde de Miraflores.

Para quedar Satisfecho

tambien que responder tengo:

Don César. de su nobleza

nadie que es mexor. dirà;

Pero a todos Constarà

tambien Carlos. su pobreza;

Esta les mouio a los dos

A Casarse de secreto?

Mudad lugar al Efecto

Ved que Icierades Vos?

que Don Pedro lo Ygnoraua

claro se deja arguir ?

que Ella lo llegò a Encubrir

Por lo que le amenazaua

Tambien; que César no pudo

escusar ayer la acion

tan poco, Ved que razon

os queda

Chamorro.

quedarse mudo

Pag. 174

Don Enrique.

ya es forzoso el acudir

a su lado que me llama

la obligazion de mi fama

Don Carlos.

pues que te obliga

Don Enrique.

decir

no puedo. por que me obligo ;

pero es onor tan forzoso

que es el dejarte quejoso

lo menos delo que digo .

Conjetura tu que pues

contra ti y don pedro voy ,

y que mi lado le doy

quan forzosísimo es :

El Conde de Miraflores.

Ved que solo en vos pendiente

esta el Ajustarse todo

y que a no ser deste modo

Atropellando ymprudente

una amistad verdadera .

un consejo en un ardor

Un Crédito entre honor :

aunque la vida perdiera

o la Vra se arriesgara

y que se queje la fama

de don pedro, a Una dama

y yo e sacado la Cara :

Pag. 175

El Conde de Miraflores.

Mas Vos Como Cortesano

tan politico y mi amigo,

mirareis que enlo que digo

solo vra quietud gano!

Don Enrique.

Don Carlos por mi as de hacer

lo que el conde pide aqui?

Lisarda.

Si Valgo por mi

esto te e de merezer?

Don Carlos.

Pues los dos lo aueis mandado

a daros la mano llego:

quiero con mi prima luego

tratar de tomar estado:

Don César.

A questa es la mia y sea

eterna aquesta amistad

Chamorro.

Con aquesta nouedad

tendre luego una librea!

Rosaura.

que gran dicha!

Lisarda.

que ventura

Inés.

el tener A juste fue

Celio.

a questo se acaua enque

se caso con su hermosura!

Don Pedro Barba.

yo quedo Conde gustoso

con ser don César mi hijo

dare el pesar de posito.

Pag. 176

Don César.

yo quedo señor dichoso

con estar a vros pies

Rosaura.

que me perdones te pido

quejas de un amor nazido

Aquesta mi mano es

César.

Don César.

Vuelve a com firmar

tu amor parami alegria

Lisarda.

Aquesta Enrique es lamia

Chamorro.

Inés q uiereste Casar

Inés.

si Chamorro

Chamorro.

pues no quiero

Don Enrique.

feliz yo que merezi

tu mano

Chamorro.

que yo para mi

el ser Motilon espero.

Y aqui discreto Senado

lo que es Comedia. fin dio

Perdonad, si no agrado

que otra ofreze Enmendado

Pag. 177

Celio.

Es mi q.do Señor Chamorro

a con tinuar de nuebo dias

Lisarda.

que me perdones te pido

yerros de un amor nasido

Llega mi mano

Don César.

Vuelve a con firmar

tu amor para mi alegria

Don Carlos.

Aquesta d Enrrique es la mja

pues q. merece César

Chamorro.

Camaradas

Don Carlos.

p.a q.e

Chamorro.

a mi no m casais

Don Carlos.

Inés q.e quereis?

Inés.

tu mano

Chamorro.

y aq. se acaban

Estas Nobelas p.ues

dando a un discreto Senado

lo q.ue es Comedia fin dâ

Perdonad, su des agrado

q. yo otra os hare enmendada