Texto digital de La sucesión del pecado
Fecha de publicación: 22 de agosto de 2026
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de La sucesión del pecado. BITESO, 2026. URL: https://etso.es/biteso/la-sucesion-del-pecado.
LA SUCESIÓN DEL PECADO
Jornada primera
Pag. 1
Imprudencia Descuido Apetito El Hombre Recelo Temor Gusto Rigor de Justicia La Verdad, dos en uno El Amor
Sale a la ventana la Imprudencia de mujer, y abajo el Descuido de villano.
Descuido, di qué será
que el Apetito no viene.
Yo no sé quién le detiene;
descuidaré, que él vendrá.
No sé yo qué te ha desvelado,
ni qué te cause pasión,
teniendo en cada ocasión
tu descuido por cuidado.
He cobrado tanto amor
al Apetito, que le quiero
de suerte que por él muero.
No querer fuera mejor.
Mirad que aún dura el enojo;
no seáis tan loca y vana,
que me huele a la manzana
este amor del Apetito.
Con todo aqueso le quiero.
Con el Apetito sé...
Sí,
porque, en efeto, fue
aqueste el amor primero.
Pag. 2
Y así es mi afición tan fuerte,
basta el peligro en que os visteis;
¿no os acordáis que estuvisteis
por él sentenciada a muerte?
Muy mala razón me das.
Que no, que buena razón es esta.
No, porque aquello que cuesta
es lo que se estima más.
El hombre dino es mejor,
no es mejor a este querer,
pero siempre la mujer
apetece lo peor.
No será la mujer fiel
aunque el hombre sea más justo,
porque empece por mal gusto,
y así se queda con él.
Descuido, di, ¿quién te sufre?
no sabes lo que esto encierra:
el hombre me huele a tierra.
Y a mí el Apetito a azufre.
Quedo, calla, disimula,
de aquella afición pasada,
del Apetito preñada.
¿Y qué pariréis, la gula?
Entra Amor a la conquista,
despierta y abre los ojos,
que en verte dar con antojos
siento que pierdes la vista.
Ruido en la calle siento.
Descuido, ahora cuidado,
que mi Apetito ha llegado,
en cuanto quiero os consiento.
Mirad, mujer, qué imprudencia,
qué bien os dieron tal nombre,
guardaos del diablo y del hombre,
no le tentéis de paciencia.
Calla, que en eso me afrentas,
no te fíes de mí.
No,
que si una vez le engañó,
lo sabrá engañar docientas.
Sale el Apetito.
A mi Imprudencia he sentido
hablar y está en su balcón,
creo que tengo a ocasión
que no está aquí su marido.
El hombre, quiero pasar.
Este es mi bien. ¡Ay, señor!
llegad, no tengáis temor,
que muy bien podéis entrar.
Entraré de buena gana,
pues tu firme amor me adiestra.
Decidme por vida vuestra,
¿lleváisle alguna manzana?
¡Oh, vete tú!
¡Ah, falsa, astuta!
Ya de aquesto se olvidó.
Veis cuán caro le costó,
pues es perdida por fruta.
Descuido, ¿qué importa alerta?
Vase y queda el Descuido a la puerta.
No tenéis qué me encargar,
bien podéis segura estar,
que aquí me quedo a la puerta.
El cuidado me han dejado,
harto el dormir me resisto,
mas ¿quién en el mundo ha visto
al Descuido con cuidado?
Pag. 3
Aquí me quiero sentar
si podré al sueño vencer,
mas si se van al placer
no he de quedar yo en pesar.
Salen el Hombre y Recelo
¿Qué te parece, Recelo?
Tres días ha que fingí
hacer ausencia de aquí.
Duérmese
Adiós, vigilia o deseo,
que ya no puedo sufrir
el sueño que me fatiga.
No sé, Hombre, qué te diga.
¿Qué me quieres ya decir?
Yo tengo intención honrada,
porque mal me ha parecido
que estando ausente el marido
la mujer sea visitada.
Mucho mi sospecha crece.
Hombre, porque tu honor celo,
te hablo como recelo;
mira tú qué te parece.
Del apetito el querer
créeme que es infinito,
pues mujer con apetito
di qué bien te puede hacer.
Si de aquella vez primera
que fue hallada en el error
donde te quitó el honor
a tu amistad no volviera,
tú tuvieras más contento,
que no habrá mujer ninguna
que perdonándole una
deje de hacer hasta ciento.
La enmienda será excusada,
porque quisiste tú hacer
con enemigo y mujer
amistad reconciliada.
El toro bravo y furioso,
la onza, el tigre, el león,
con ser fieras sin razón,
el rinoceronte, el oso,
serán a tu imperio más bueno
todo lo sujetarás;
y a una mujer no podrás,
porque no sabe de freno.
¿Qué tiene esta hija de Eva,
que es hija de madre en fin,
que a tu padre llevó al fin,
que esta sumisa te lleva?
Recelo, pesado eres,
no apures más mi paciencia,
que si ello viene de herencia,
excusallo es por demás.
El mal del pasado estrago
sabio sucedió en ti.
Y así lo tomo por mí,
pues que yo también lo pago.
Aunque aquesto no me cuadre,
tomé las obras del nombre,
y así me llaman el Hombre,
de la suerte que a mi padre.
¿Qué tiene, Hombre, esta mujer,
que así a sujetarte viene?
No me dirás lo que tiene,
antes es por no tener.
Y esto hace que me venza.
Pues di, ¿qué no tiene?
Amor,
ni para con Dios temor,
ni para el mundo vergüenza.
Está de sí tan liviana
que si acaso se compone
Pag. 4
En las mejillas se pone
el color de la manzana,
no quieras saber más mal,
que con aqueste apetito
ha hecho gala el sambenito
del pecado original.
Vivo contigo, Recelo,
que estoy por aquel pecado
por el mundo pregonado,
y afrentado por el cielo.
Perdí a la gracia la palma,
y esta mujer lo causó;
que el honor que me quitó
no fue menos que del alma.
Si el alba ríe, es de mí,
y cuando murmura el viento,
dice en el último acento
el honor que ya perdí;
y las aves que fasta hoy
me cantaban, ya no entonan;
que, en vez de cantar, pregonan
por este mundo quién soy.
La mujer, hombre, es villana,
y el que ha entrado por su amor
no lleva de ámbar el olor,
sino de azufre y manzana.
Y a esto hemos venido a ver.
Déjame, Recelo, entrar,
que juntos han de cavar
el apetito y mujer.
¡Muera y cobra tu honor!
Pues puedes cobrarle agora,
ven y muera la traidora
con el aleve traidor.
Vanse y dispierta el Descuido.
El sueño ha sido pesado,
el velar, que bien se advierta;
mas ¿quién ha abierto la puerta?
Por la ventana han saltado.
Dentro.
Adentro me quiero entrar.
A esconder, que el hombre suena.
Salen Apetito e Imprudencia de las manos huyendo.
Sígueme aprisa y sin pena.
Camina, que bien sé andar.
Vanse.
Dentro.
No quede criado a vida,
esmalte su sangre el suelo,
míralo todo, Recelo,
todos se han puesto en huida.
Coge, Recelo, la puerta.
Salen Temor y Descuido huyendo cada uno por su parte.
¿Adónde me esconderé?
¡Triste de mí! ¿Dónde iré,
quién va?
Mi muerte está cierta,
suba.
Aparte.
¿quién es?
El Descuido soy,
¿tú quién eres?
El Temor.
Sal, que aquí suena rumor.
Yo soy muerto.
Muerto soy.
Sale el Recelo y el Hombre.
Hombre, aquí la razón venza.
¿Quién va?
Somos dos criados,
que aquí estamos desviados,
con más miedo que vergüenza,
esperando tu rigor.
Pag. 5
Aquí acabamos los dos
Temor no eres el de Dios
pues has salido traidor
ya que los sentidos quedan
en su sangre revolcados
por criada mal criada
los que los mataron mueran
Temor tu que no temiste
pues sin temor te arrimaste
y tu que te descuidaste
descuido pues te dormiste
Moriréis pero primero
descuido y tu vil temor
dadme cuenta de mi honor
y la mujer por quien muero.
Quien llevó a mi honor la palma
quien con vivo amor excedo
ved que me miran los cielos
y tengo afrentada el alma
responded a esto todos
adónde está esta mujer
que así me ha hecho perder
todo el crédito con Dios.
los árboles se conjuran
y hacen para darme enojos
de las hojas lenguas y ojos
y me miran y murmuran
Que de los vientos heridos
tiemblan cual yo a temblar vengo
que en árbol fue el daño y tengo
los árboles ofendidos
Fue el delito tan villano
que al verme en estas congojas
están temblando las hojas
que son hojas del manzano
Aqueste el tálamo fue
donde con el apetito
la mujer hizo el delito
adonde el honor manchó
Inobediente a Dios fui
por la mujer ved que guerra
que hasta mi madre la tierra
tiembla por ella de mi
la tierra con sus lamentos
mis penas siente inclemente
y así llora con sus fuentes
y suspira con los vientos
ya mi honra se ha acabado
y ha afrentado mi nombre
que si está afrentado el hombre
todo el mundo está afrentado
Pasito hombre hablemos bajo
que la historia sé bien yo
comisteis lo que ella os dio
y no de otro trabajo
bien sabemos como pasa
daos de comer la mujer
y no sabéis entender,
quien entraba en vuestra casa
no aguardes componello
ni digáis que fue desdén
que el comer os supo bien
y consentisteis en ello
de mi os quejaréis de vicio
si os faltó la mujer hoy
bien veis que descuido soy
y que yo he hecho mi oficio
si os llevó vuestro enemigo
la mujer tened querella
de vos o culpadla a ella
y no os disculpéis conmigo
vos pensabais ser rey
y la engañosa culebra
os ha llevado a ginebra
que es donde viven sin ley
yo os he dicho la verdad
que conozco a la mujer
Pag. 6
por libertad y comer
para cualquiera maldad
todos afrentan al hombre
qué me dices tu Temor
que te llames pecador
y que te mudes el nombre
pues yo desde hoy te prometo
que el nombre me he de mudar
pecador me he de llamar
en público y en secreto
llámenme pecador
pues lo mismo es afrentado
hasta que esté restaurado
mi nombre con otro nombre mismo
y los que aumentáis mis duelos
y me renováis la afrenta
probarás la sal pimienta
del amor que son los celos
vanse
Recelo sabes qué intento
enviar hoy desde el suelo
al entendimiento al cielo
llámame al entendimiento
dónde está que no parece
pues llámame a la razón
llevará una petición
al cielo que se me ofrece
A ninguno de los dos
veo
pues llámame al pensamiento
que corre por posta al viento
después que ha dado en correo
él dirá lo que en mí encierra
las alas se le han quebrado
que es pensamiento pesado
porque no sale de la tierra
pongamos entre los dos
balas de fuego y tiros
de lágrimas y suspiros
que llegaron hasta Dios
no alcanzaron desde el suelo
yo sé bien que alcanzaré
que una bala de mi pesar
romperá el muro del cielo
y entrando allá proponer
que aquí mi intento se funda
que ya rompió la coyunda
y anda suelta la mujer
y dejarle satisfizo
así libre voluntad
con alas de libertad
que la ate Dios si la hizo
Que quiero vivir sin ella
por que ella fue mi homicida
por ella perdí la vida
y tendré vida sin ella
a la libertad celebro
no la sujetaré yo
porque sabed que tomó
las vueltas de la culebra
Si animal soy racional
y a la del ser degenera
que se ha convertido en fiera
busque otro fiero animal
Aunque vuelva ya sin manos
igual culebra es de temer
démelos Dios sin mujer
y deme treinta manzanas
viviendo solo por mí
no responderé a Dios yo
que la mujer me engañó
ni ella la culebra a mí
Bien por que quiero enviar
luego al tribunal divino
el pleito
Pag. 7
En tu camino
te tengo de acompañar
Si quieres tanto ligero
pretende cogerlos juntos
hacer dos vivos difuntos
de la muerte
tengo miedo
que si la llegas a hablar
a esa adúltera mujer
que a su amor has de volver
mira que sabe hablar
como recelo te quiero
antes avisarte el mal
por que el amor natural
es muy grande hechicero
Recelo no te desmandes
diráse pues mal me pagas
por ti casamientos hagas
que con él a pleito andes
Disfrazado viene
por mí
pues qué gustos vamos con Dios
a verlos si veo los dos
mas si te ven ay de ti
Mudarme es muy mejor
pues ya mudé el ser hombre
cómo
pecador por nombre
ven que eres un pecador
Vase
Sale el gusto con tunicela de color de tierra y pin- / tada en ella muchas frutas, dos músicos, apetito saca / la mujer de la mano y en el tablado ha de haber / un árbol y a los dos lados dos bancos y muchas / manzanas en las ramas del árbol
A que este es gusto del gusto
quién le deja de gastar
porque es vida desmedida
y vida de libertad
Los músicos dicen lo mismo cantado
A quién se pone tasa
en gusto malo ni bueno
que es gusto libre y sin freno
donde el apetito pasa
aquí tiene el placer casa
y jamás entra disgusto
quién le deja de gastar
músicos dicen lo mismo
Este el tálamo ha de ser
que ha de premiar mi afición
que este manzano y blasón
que se pide en el pensil
el gusto del gusto veo
al tuyo digo apeteces
quieres exquisitos por peces
pescados en el leteo
quieres los negros tritones
de esa cama verde y cetrina
que el carro de Proserpina
tiran en vez de faetones
quieres preso por la cola
al serpentino dragón
do tiene asiento Plutón
sobre la rosada bola
quieres poner tus pisadas
donde nunca entró Latona
que este poner la corona
de triunfos en las hadas
Pag. 8
¿Quieres ver las negras pomas
donde el infierno se espeña
cuando por fiesta nos quema
inficionados aromas?
¿Quieres, Gusto, que decoro
que del preñado que encierra
haga mal parir la tierra
tire de lágrima y oro?
Eso es lo que no querrá.
Este tesoro no es harto.
¿No veis que si es de mal parto
que no se le logrará?
Yo sé los bachilleros
de las niñas de sus ojos
que son niños zenezosos
apetecen niñerías.
Daréle al mundo profundo
en su mano
prueba llano.
Dadle en la otra una manzana
y veréis si suelta el mundo.
Gusto, yo no la vendí.
No la vendí sino yo.
En mí no se comenzó.
Si vino a parar en mí.
O que si por mí repara
no apeteció y dejó a Dios.
¿Qué importa que no deis vos
si acaso no lo gustara?
Ya no fuera delito.
Apetito, bien lo entiendo
porque no gustar pudiendo
es vencer al apetito.
Al apetito le toca
llevar de aquesto la palma
porque me llegó hasta el alma
del gusto que dio en la boca.
Gusto dejen los enojos
su amargo en la boca está
desde entonces acá
come el alma por los ojos.
Pues si no soy menester
voyme que nada he perdido.
En efeto te has corrido
Gusto ¿y te sabes temer?
Sí, pues me desfavoreces.
Vuelve al placer primero
que al lado del que más quiero
corona y lauro mereces.
Quien causó aquesta discordia
ya se pondrá a ello remedio
tiene aquí pared y medio
suma y mueva la discordia.
Que consigo propia lidia
desbaratando el solaz
de quien altera la paz
porque es hija de la envidia.
Y para que se concluya
esta es la discordia humana
que no trata de mañana
y pensó que era la suya.
Sale el Hombre vestido en saco de sayo de argo.
Entra conmigo recelo.
Tienes de entrar recelando.
¿Quién sois los que vais entrando?
Juglares.
Pag. 9
venís a pelo
aparte
antes vengo a nivel
porque vengo tiritando
que de mudo y demudado
me han mudado hasta la piel
Placer tendremos un poco
los dos
bien dices en eso
que a ti en el juicio sin seso
te criaron me jura loco
cómo os llamáis
Pecador
pecador oh qué buen nombre
muy cerca estáis de ser hombre
dino ser diréis mejor
porque viendo lo que pasa
si hombre como decís fuera
en lo que estoy no estuviera
y castigara mi casa
Qué son del mundo recelos
pues majaderos decí
quién ha venido hasta aquí
que queréis que sea del cielo
en el mundo qué ha pasado
una nueva maravilla
que una mujer en tortilla
asiento a un hombre estrellado
era güevo de avestruz
bien entendéis las querellas
estrellado con estrellas
que en la gracia daban luz
no veis un manzano azul
decid quién este ha plantado
hermano este es un traslado
que dejó el original
¿y aquel manzano segundo?
sí
crecerán los pecados
porque andarán mil traslados
según eso por el mundo
ved recelo lo que pasa
y si la mujer es fiel
pues en lugar de clavel
cría ya el manzano en casa
Quien sus dichos no celebra
llegaos hacia aquí
no quiero
llega
pues mira primero
si está por ay la culebra
que veo ciertos reflejos
y a la razón advirtió
que el árbol no es sino aquí
no anda la culebra lejos
oh pecador hermano
que una culebra teméis
sí porque no me la deis
que tenéis pesada mano
que otra como vos en calma
los sentidos me dejó
porque de una que me dio
tengo ronchas en el alma
no ha llegado ah al profundo
lo que a aquel hombre
qué es ello
que con la manzana al cuello
le ahorcaron por el mundo
y qué quieres te declarar
Pag. 10
¿Quién eres?
¿Buscas disgusto?
Soy almotacén del gusto,
que el placer tengo a pesar.
Vengo, que hay una querella,
¿cómo declaradme aquesto?
¿Qué pesáis?
La fruta peso,
que diz que engañáis con ella.
Pesa el gusto, que cargado
está hasta el corazón,
y al peso del carbón
que es para mí muy pesado.
Dais noramala por buena
la fruta que está en el suelo,
y el fiel que pesa en el cielo
os tiene escrita una pena.
Ya descuelgan un cordel
desde el cielo, no es malicia,
con el peso de justicia
que le han dado a San Miguel.
Gula, gusto y apetito
es lo que agora a pesar viene,
y yo sé que alguno tiene
el corazón tamañito.
Mira que andas ya atrevido.
E importuno y necio estoy.
¿Y quién vendrá a pesar más?
Quien más hubiere comido.
Dime qué has imaginado,
¿pesaré mucho?
¿Y cómo?
¿Por qué?
Porque coméis plomo,
por fuerza seréis pesado.
¿Y yo?
Ambos sois iguales,
aunque la mujer liviana.
¿Qué pesará una manzana
que comí?
Cien mil quintales,
y no lo podré sumar.
Súmelo el peso del cielo,
que no hay pesar en el suelo
con que poderlo pesar.
Pongan el mundo de porfiado,
por pesar y dar ventaja.
¿No veis que el mundo es de paja?
¿Qué ha de pesar el mundo?
Cual la manzana es redonda,
el mundo no se os alcanza.
Pusiéronle en la balanza
y sopló el aire y dio al fondo.
No pudo hacer firme asiento,
y del viento arrebatado,
por eso, sabéis, ha andado
hecho pelota de viento.
Como es de tierra labrado,
al caer se aportilló
el mundo, y va en trozos;
y par diez que me he quebrado.
Y va volando un carro
con rueda como pavón,
y cae como Faetón,
y quebró mis pies de barro.
Y hubiera a ganar certeza
si no topara al caer
hecha piedra una mujer
que me rompió la cabeza.
Pag. 11
Di al cielo querella della,
pedí la echen al profundo,
porque es la piedra del mundo
y andan tropezando en ella;
razones son entendidas,
no está lejos de mí,
porque después que entré aquí
vierten sangre mis heridas.
Según decís que estáis vos
a decir deudos me atrevo
que os podrán valer de nuevo.
Solo lo puede valer Dios,
que para haber de soldar
una tan terrible quiebra
de un áspid de culebra,
solo Dios puede bastar.
La mujer.
Muy mal tratada,
que aunque más livianas
de la cabeza a los pies,
diz que está toda abollada;
y el hombre la ha desahuciado,
porque el figón Gula bruta
le dio no sé qué entre fruta
y el alma se le ha opilado.
Nuestro daño solícitos.
¿Qué tiene que tan mal suena?
El corazón de manzana
y gusanos por pepitas;
diz que cometió un delito
y se fue o la desterraron,
que amancebada la hallaron.
¿Con quién?
Con el Apetito,
y condenados están
en ausencia a llanto eterno,
y a galeras del infierno,
del pecado solimán.
De solimán el pecado,
forzado, no creo yo eso.
Es necio quien lo creyó
ser de solimán forzado.
Aunque deis la verdad,
no vais a vuestro disgusto,
porque si ello fue por gusto,
no vais, sino de voluntad.
Imprudencia, no carece
de malicia esta razón.
Puesta estoy en confusión,
pero un ardid se me ofrece.
¿Conoces al hombre?
Sí.
¿Cómo está, por vida mía?
Ya no está como solía;
se vierta espumosa y leve.
Andar loco como ya
y por la dicha desgracia
perdió del cielo la gracia
y el ser del alma perdió.
El hombre entiendo que es este,
vuestro amigo el Pecado,
creo le ha desfigurado.
Tú verás claro en este.
Pag. 12
Y mientras guía, andaremos
con recato y oiremos,
¿no será mucho mejor
que de una vez le matemos?
Hombre, si quieres salir fuerte,
mata agora a la mujer.
No sé si me he de atrever,
no sé flaqueza más fuerte.
Acuérdate del desdén
del Señor y tu cuidado.
Recelo, estoy delicado,
mala es, y la quiero bien.
Acuérdate que por ella
te perdiste.
Ya me acuerdo;
mas temo que si la pierdo,
qué he de hallarme sin ella.
Muera, que el mundo ha asolado
la falsedad por Apolo,
que mejor vivirás solo
que no mal acompañado.
Déxame, pues que me atreva
por el bien que a entrambos cuadre,
y haré lo que con su padre
hizo por ti mi madre Eva.
Yo daré color y afeyte
al engaño, vete tú.
Yo pararé
con Belcebú
en el jardín de deleite;
enviaré al engaño aquí,
el engaño es menester,
Vase Apetito
adonde está la mujer
anda, vete y déxame aquí.
Mira, hombre, que enfrena
el apetito que traes;
como no te satisfaces
Déxale que él volverá.
A qué fuera el rigor fuerte,
ella hará nueva traición.
Tienes, Recelo, razón,
solo esta dale muerte.
Yo te tengo de matar
y por que estés sepultado
dásela un triste bocado,
haste de determinar.
Rompe sin pereza y quiebra
ese vaso que no es bueno.
Bien.
Qué?
Quitar el veneno
de la boca a la culebra.
Eso quieres?
Esto quiero.
No llegues que es cosa fuerte
que te matará, que es fuerte.
Mataréla yo primero,
no son mis bríos tan pocos.
Llega, toma, por tu vida,
verás qué buena comida.
Aqueso es manjar de locos.
Ven a manos a las dos,
dalda, señora enemiga,
a la sierpe vuestra amiga,
sino comeosla vos.
Pag. 13
Coge una manzana y dásela, y él no quiere tomarla
Ten.
Aparte
Recibo la merced,
que bien estuviera asida
la mano, asida con la fruta,
clavada en una pared.
Quita, que me das enojos.
Aparte
Porque di, llégate acá,
porque esa mano me está
dando visos a los ojos,
y un hechizo tiene tu vista,
o qué furia de mujer,
que casi sabes volver
en paz la fiera angustia.
Cómo no te determinas?
No mires esos despojos,
porque hay niñas en los ojos
y apetecen golosinas.
No puedo dejar de vellas,
y si en aquesto reparas,
mejor fuera me avisaras
que me viniera sin ellas.
Aparte
Recelo, vete a la puerta,
que sola quiero matar,
de mí te quiero apartar.
Ea, que yo estaré alerta.
Aparte
Qué me dejaste en herencia,
padre Adán, que si mataras
tu mujer, no me engendraras,
no puedo salir de esta herencia.
Alto, no me ve el recelo,
mujer, en qué ha de parar?
Cómo que me haga olvidar
aquesta mujer del cielo?
Ya me dispongo al delito,
ya el intento mío calma,
que parece que en el alma
se me ha entrado el apetito.
Qué es esto, dime, mujer?
Qué tienes en ti tan bueno,
que sepa yo que es veneno,
y que lo quiera comer?
Qué es aquesto? O infame madre,
no te acuerdas, homicida,
que le costó a Dios la vida
un delito de mi padre?
Ea, deseos crueles,
aflojad, que me ahogáis,
mirad que no me apretéis
demasiado los cordeles.
Dios por mi padre murió,
ya ha de estar ofendido,
y a ver su sangre vertida,
por ser Dios, le perdonó.
También me perdonará,
pero no quiero huir,
pues vaya sin discurrir.
Pecador.
Qué asco me da.
No vuelvas a verme más
si me das este disgusto.
Pues yo quiero darte gusto,
mujer, que penado me has.
Pag. 14
Sin hombre quiero vivir,
por hacer mi voluntad,
que yo quiero libertad.
Come.
¿Cómo?
Aparte.
Has de morir.
Acabóse la concordia,
y quedaré muy ufana,
como yo aquesta manzana,
la misma es de la discordia.
¿Qué me has dado, qué me has muerto?
Falsa, embustera, embustera,
traydora, Circe, hechicera,
por donde huyré no acierto,
pero por aquí me yré.
El hombre bozes, ¿qué es esto?
¡Oh pecador! ¿Qué es aquesto?
Lo que suele.
¿Qué?
Pequé.
¡Ay, Recelo, que me ha muerto
aquesta falsa mujer!
No me quisiste creer.
Sale el Rigor de Justicia y la Verdad de escrivano.
Entra, que todo está abierto.
Ea, justicia tenemos.
Sed preso.
¿Por quién? ¿Por vos?
Por el Rey.
¿Qué Rey?
Dios,
que me dio mandato espreso,
y qué ha sido aqueste ruydo.
Yo diré la verdad.
Pues que lo confessáys,
¿qué es?
Que al hombre han herido.
Es grande la herida de muerte,
no se ve mucho en la persona,
porque es la herida en el alma,
dessa manera, que es de muerte.
¿Y quién le hirió?
No sé cierto,
recelo que su mujer.
Basta, no ay más que saber;
su propia mujer, tan bueno.
Recelo que él se lo quiso.
Indicios averiguados
que es de la manzana
del árbol del parayso.
Essa pendencia fue tal,
según los vi solazarse,
yo sospeché e imaginé
que se avían de llevar mal.
No ay de los dos que fiar,
maridos y sus mujeres,
estaban tan amigados,
luego se han buelto a agraviar.
La mujer no es nada buena,
lo que es al hombre no toco,
que se mata como loco.
Será cuerdo por la pena.
Pag. 15
Prenderase a la mujer
y búsquese un cirujano
y quien le dará por sana
lo que Dios le puede valer
Vamos que ya escriviré
deste caso la maldad
y quien sois vos
la verdad
es cristiano sois de fe
Ay Dios peque
de la herida
se queja este pecador
Vamos que ase dolor
es quien le a de dar la vida
Vanse
Sale el Amor de doctor con su borla en el bonete y su aguja
Después que a Dios baje al suelo
con estas fuerzas de amor
y que me dio de doctor
la borla y el grado el cielo
Pudo en el sagrado vaso
de Dios amor tan profundo
quedar offisial del mundo
medico suyo me a hecho
como tiene tal virtud
asiste su amor sin tregua
andaya de casa en casa
combidando con salud
Mil suspiros sean oydo
que an subido desde el suelo
Y han llegado hasta el cielo
y pues Dios el oydo
no quiere dar de ofendido
al hombre amor verdadero
porque amor su heredero
tiene en el puesto los ojos
Muévele Dios de mayores
y acude con el regazo
aunque más le ha ofendido
para sanar si le muera
Sale el Apetito de médico
Ya me dicen questá herido
el hombre y que a de prisa
y sin herida es de muerte
o qué bien me ha sucedido
Pues yo le e de ir a curar
questo mi deseo procura
y pues que sano le cura
yo le acabe de matar
Sale el Recelo
Esto sí que es compasión
y por si mis de padecer
con la enemiga mujer
la han llevado a la prisión
en tanto que se averigua
con mano sana le mato
centella fue del falso
de la enfermedad antigua
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Mas allí un médico veo,
quiérole llegar a hablar.
¿Queréis venir a curar
al hombre?
Y lo deseo.
Este médico villano
quiero quitarme esta cura
porque matarle procura.
¿Qué es lo que buscáis, hermano?
Ya lo que busco he hallado.
Pues si es que sanar queréis
al hombre no me dejéis.
¿Adónde habéis estudiado?
A dónde estudié, en alturas
donde se aprende a Dios.
A Dios de hacer que vos
sois médico de criaturas.
Con eso me has satisfecho
a mí me toca la cura
porque el hombre es criatura
y es mi enfermo de derecho.
Con esta razón concluyo
mío es el enfermo y baste.
Si porque tú le enfermaste
por eso le llamas tuyo.
Vete ya, rapaz, de aquí
deja el cura.
Triste asombre
que para hacer bien al hombre
no haré más nada sin mí.
Zafio mancebo, yo digo
porque para el enfermo
primero se le cura
loco sucio, di conmigo.
Sois niño, no tengo fe.
Ni jamás en vos se ha visto,
entré en el Jordán con Cristo
y siempre niño quedé.
Dice el médico, ha de ser
para la experiencia viejo.
A este quiero, a ti te dejo.
No hagáis de mí pasatiempo
con vuestras razones vanas,
que si en mí cupieran canas
ya hubiera más que tiempo.
Si claro lo queréis ver
no es razón bien entendida,
si soy la salud y vida,
¿cómo puedo envejecer?
Este viejo que está aquí
mirad si entendiera
del modo que ya estuviera
sin suspirar, y ansí
no sabía qué prendió
la casta de Zabulón
logró fiel quiere decir
que os dirá amor bajo.
Que este rapaz me acobarde.
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Y fue de manera el caso
que salió muy de reposo
sin borla y sin capirote
él se quiso graduar.
Y hubo allí cierto certamen
y fue de suerte el examen
que salió sin doctorar.
Que sin haber estudiado
al maestro se oponer
y de puro bachiller
quiso dar en licenciado.
Váyanse
Para rapaz le dejad,
que de corrido he llorado
que la salud ha dejado
por llevar la enfermedad.
Bien sano es, bien, más se aguarde,
y más que ansí me dejéis,
pues que ir a llorar es,
podrá ser que sea muy tarde.
Como el recelo que suele
tener alguno, está tal,
y no recele del mal
y del bien se recele.
Lo que sin dolor aplaca
deja al hombre de sí ajeno,
ama y lleva el veneno
y que deje la triaca.
Dentro
A pesar de esos ardides
mirad que está sin sentido.
¡Ay Dios!
El hombre ha pedido
otro médico.
A crueles,
que me matáis, ay mi Dios.
Recelo, que está espirando,
aquí está el que estáis buscando,
médico, ánima, y a vos
tanto cual mostráis saña.
Y jurad en el nombre
de Dios, ved que el mismo hombre
os ruega que le curéis.
Al hombre que está en medio
que tiene para su mal
a su remedio principal
por el divino remedio.
Ve a remediar ansias, que hoy
que ansí al fin daña,
porque echa por la entraña,
por la boca mil culebras,
de que vengo a recelar
que aquella jeringa [ilegible]
en lo que a amor [ilegible]
encubierto rejalgar.
El médico que tiene,
y en él [ilegible]
yo le llevé, anduve loco,
y de que en vos tengo fe,
ved que otra medicina
importa agora en aquesto,
y porque le veáis más presto,
corre aquesta cortina.
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Córrese una cortina y aparece en lo alto un árbol, y en él enroscada una culebra que tenga por cabeza una muerte, y a las ramas del árbol atados el hombre y la mujer con cadenas.
Clemencia, Señor.
Mirasteis,
y a lo alto no veis
que aquella culebra que
el médico que llevaste
tiene la muerte escondida
que mata para curar,
mas vuelve agora a mirar
la que figuró la vida.
Córrese otra cortina y en lo alto aparece una fuente, y Moisén a un lado teniendo las tablas de la ley, y por los clavos de la cruz salga sangre que ha de tener una cruz.
A este punto se sueltan las cadenas y los cabos dellas quedan asidos a las ramas, y quedando libre el hombre y la mujer, y van bajando.
Aqueste es el gran blasón
que ha dado al humano bien,
en que Dios mandó a Moisén
figurar la redención.
Aquesta fuente es el baño
de aquella sangre vertida
de Dios, que en breve envida
de la muerte el fiero daño.
Desde este punto y hora
quede el hombre en libertad,
reconciliad el amistad
con la mujer desde agora,
trátense con afición,
todas sus obras sean buenas,
porque quedan las cadenas
en esa misma prisión.
Médico del cielo santo,
vos la vida me habéis dado,
pues ya Dios me ha perdonado,
yo le pagaré en mi llanto.
Salid acá fuera los dos.
Dejo el apetito injusto,
que cese gusto, y tengo gusto
solo de servir a Dios.
Acábense las maldades
y alégrese el pecador,
que con Dios el santo amor
ha hecho las amistades.
Alábese vuestro nombre,
niño santo, pues que vos,
en medicina de Dios,
habéis dado vida al hombre;
al hombre del apetito,
habéis librado y sanado,
porque cuando dio el bocado
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dio con el pecado gran grito.
Pero porque no se asombre
ni desconfíe de vos
alábese vuestro nombre,
niño sabio, pues médico,
con medicina de Dios,
habéis dado vida al hombre.
Señor, pues vida me has dado,
a servirte estoy dispuesto.
Pues tenga fin con aquesto
la sucesión del pecado.
Finis laus deo.
