Texto digital de El sitio y expugnación de Buda
Fecha de publicación: 22 de agosto de 2026
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El sitio y expugnación de Buda. BITESO, 2026. URL: https://etso.es/biteso/el-sitio-y-expugnacion-de-buda.
EL SITIO Y EXPUGNACIÓN DE BUDA
Pag. 1
1098
1
El sitio y expugnación de Buda.
Comedia en 3 jornadas.
Leg. 18
781
Jornada primera
Pag. 2
La Gran Comedia De el sitio y expugnazion De Buda año 1686 Personas. 1 El duque de lorena = el duq.e de Bauiera = el duq.e de Sau.a 3 el duque de vejar = el marq.s de valenza = el marq de silua 4 Don Gaspar Rruiz = el conde de taron = el conde estaremberg 7 El princi.pe luis de ba den = El gran Señor = abdi Basa de buda 10 Ebroin aga de los genizaros = Zelim = Zuleuman damasco 15 Zoraida mora mug.r d abdi = fatim.a mora = ariele gracioso 19 arlaja cri.a de Zor.ca = 20 otr[a] = Sold.os Y musicos -
Ruido de espadas dentro Y disparan ar cabuzes; los siguïentes.
dentro
Muera esta Canalla perra
Y sea les Sepoltura
su bastarda Sangre obscura
pues ban bañando la tierra.
Sale estaremberg. y algunos Soldados retirando a ebroin, y otros Soldados turcos. Dandose brios pasan el teatro sin Zesar las espadas dentro, Y Rexe dice dicen dentro Los siguientes =
dentro
Ya bamos en resguardo suyo
seguid apriesa el alcanze.
Pag. 3
Sale Saboya, y soldados retirando una tropa de turcos y mientras pasan el tablado dize dentro Ramiro los siguientes sin cesar las espadas y disparan.
Dentro.
Para los postres del lance,
llevad esas aceitunas,
Santiag., cortadlos.
Margen: están de ellos a mi Señor m. Ossio se asignó
Diciendo Estaremberg, y Saboya los siguientes sin cesar el darles.
¡Mueran, que aun del viento abrasan
los vagarosos espacios!
Dentro.
Mueran y ninguno quede
siquiera para contarlo,
que en el infierno no sea
a Barrabás o a Pilatos,
a Judas, o a Lucifer,
y a Mahoma alcancazo.
Cáese del árbol uno que hace de Jaron.
Mira adentro, hace que quiere ir a ellos, y vuélvese.
Hace entrar y vuélvese.
Vive Dios, que soy valiente
de cobarde, y no acaso,
lindamente huyen los turcos,
brava zurra los van dando;
yo quiero también seguirlos,
mas mejor será excusarlo,
que ya saben estos perros
turquillos de tres al cuarto,
que si no los mato a todos,
es por no poder matarlos.
Bueno es verlo desde fuera,
y pues solo me he quedado,
vuelvo a buscar la gurupa,
porque tengo por más sano
pasar en la plaza de armas
la vida, aunque sea a tragos,
que andar corriendo motines.
Mas por Dios que aquesto es malo,
que allí vienen diez mil turcos,
y mi miedo es otros tantos.
¡Valganme San Babilés,
San Lesmes, San Epitafio,
y aquestas ramas me cubran
mientras pasa este nublado!
Escóndese entre los ramos.
Salen Selin turco, Amete y otro turco.
Toda la ruda espalda de estos montes
escribo, y peino a entrambos horizontes,
pues brumando la tierra tanto suben
que al sol las luces en su sombra encubren.
Hemos corrido sin haber dejado
rivera, cerro, bosque, ni collado,
sin que de indicio alguno hallar podamos
dónde su campo envuelven los cristianos,
para que abrigando el blanco de las señas
ve forzad nuestras armas las estrellas.
Pues que sin duda ya están retirados
a Buda, y al burreal los de avanzada y
Pag. 4
A quemar los forrajes han salido,
y que en nuestra facción hemos cumplido,
y conseguir noticias no podemos,
a Buda será bien nos retiremos.
Dejo retirar callando,
que perros cristianos si
en retirada encontrarnos,
nos cascan en el cabezal.
Por qué no callas, villano,
que has de ser cobarde siempre?
Así, durar más que andan dando
a buscar a quién matarlas.
Vamos, Selín.
Sale Ramiro.
¿Qué esperamos?
Por vida del Gran Señor,
cuyo nombre soberano
tiemblan el mar y la tierra,
y en sus cóncavos espacios
esos globos de zafiro,
deidad en quien idolatro,
no he de mirar en ellos,
de no pisar los palacios
de Buda vamos humilde
entrado, a haber logrado
saber de los enemigos
qué es el designio. ¿Acaso
oísteis ruido a esta parte?
En lo espeso de esos ramos
bulto humano a fe que respiras.
Y al tardar, no examinarlo.
Llegan los dos y retiran un poco el monte, y ven a Ramiro allí. Apartan las ramas y ven a Ramiro.
Amete se aparta de ruidos,
porque estaré muy sosegado.
¿Quién está aquí?
No está nadie.
Ay, que es el perro cristiano.
Aparte.
El perro tú lo serás,
y todos seréis alanos,
pues para ir al matadero
me sacasteis por el rastro.
Traidor cristiano, ¿qué buscas?
¿Qué harías aquí encerrado?
Este es espía sin duda.
Qué espía he de ser ni aun grano,
y no hago mal a ninguno,
tan quieto soy y tan santo
que me siento con posibles
de entrarme en un calendario.
Atadle y llevadle a Buda,
y al peregrino milagro
de hermosura por despojos
le entregad, donde holocausto
arda de mis embarazos.
Pag. 5
a dar a quien podremos
quiérase ver de enemigo campo.
(Aparte)
(Pónese de rodillas)
(Baja)
Yo esposos, y tormentos
y luego morir asado.
Señores turcos, por Cristo,
por San Pedro y por San Pablo,
por los doce evangelistas
y todo el apostolado,
duélanse ustedes de mí
porque, según me informaron,
sé que han sido ustedes siempre
turcos muy buenos cristianos.
(Porfiando a darle)
Venga noramala a Buda
el pícaro mojigato.
Al bajá servir de lengua
Sin duda que el tal zalmazal
está mal con hablar claro,
pues ante él se le envía
a cazar lenguas de trapos.
(A cavar de la torre con un cordel)
¡A cavar! ¿Qué os detenéis?
Llevadle, si no, arrastrando.
(Cantelleando)
Atadme por la cintura
muy bien, que pueden escusarlo
pues que a barriga solo
es la que se me ha soltado;
si saben que soy gallego
me han de hacer dos mil pedazos.
a su ruego por lo que desea
quítese de mi presencia
al severo cristiano
que yo entretanto voy a ver
aquel hermoso retrato
de estrella y sol recluso
A sombra, prodigio y pasmo. (Vase)
Señor, ¿agora lo que dices?
Al instante y de contado
vamos, seor Ramirillo,
que presto llevas el pago.
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que estos no comen tocino,
como un puto he de negarlo.
Marchan tocando cajas.
Marchan cristianitos aprisa.
Vanse tirando de Amete.
Entra Aza.
Salen Zelima, Zartaxa y la música. Zartaxa se quedan junto al paño con la música y cantan los siguientes.
Pag. 7
Folio izquierdo
a divertirse, que es pena dura,
multiplicar el dolor
con memoria a la extrema rival
de la ausencia del favor.
Folio derecho
No cantéis, dejadme todos.
Alivio a tus ansias dar
Hallarte no he de poder.
Dejadme a solas, que soy...
No he de volver a cantar.
(Disparan dentro tiros.)
Y provecho no ha de ser.
Zari, más que repentino
ruido es este que se advierte.
Será a ver que del fuerte
la centinela previno
a la guarnición, si acaso
pasan gentes de guerra.
Todo el palacio alterado,
el serrallo, y la ciudad,
sin duda es más novedad.
A Buda el bajá ha llegado
con las tropas que salieron
a los campos de Alvarreal,
y el alborozo es señal
que victoria consiguieron.
Si a Buda ha vuelto Selín,
¿qué más victorias que verle?
Pag. 8
¿Cómo has de favorecerle,
si le prometió a Ebraín,
Julio; de que suspender
me dejará contumano?
Calla, que el más inhumano
verdugo me dará muerte
antes que a la persuasión
dese jenízaro aleve
el pensamiento más leve
dirija mi inclinación.
No quiero disgustarte.
Aparte.
Lo que has de hacer es callar,
no puedo disimular
mi pasión.
Mira a dentro.
Aparte.
Por esta parte,
a donde los dos estamos,
juzgo que avían venido;
llegan su señor marido,
Abdí, y Zoraida, mis amos.
Mi muerte mexor dijeras,
pues llego a tristezas.
Aparte.
Aparte.
En Ebraín repare que habla,
porque enoxa de veras.
Van saliendo Abdí, Zoraida, Ebraín, otra criada y soldados turcos, y al ir saliendo va cantado la música al paño lo siguiente.
Que de la luna otomana
los resplandores sustenta,
venga en hora buena,
venga en hora buena, venga.
El brazo de Marte,
enorabuena venga.
Le oye Abdí.
Con razón, el gran Señor,
oy fía de vuestras prendas
la total restauración
de cuanto en Hungría dejaron
los que antes allá vinieron
perdido en covarde afrenta.
Aparte.
¡Ay bellísima Zelima,
vivo imán de mis potencias!
¿Quándo en el mar de tus iras
allarán puerto mis penas?
Le oye Abdí.
Aparte.
A tu poderoso brazo
quien dudará que estas sean
solo amagos de victorias,
si es que a cotejarse llegan
con las muchas que te aguardan,
que impíamente concierta
elogios el corazón,
no siendo a quien él desea.
Aparte.
El novio en verde la mira;
mucho más el vano intenta
que desengañe su nezedad.
Aparte.
Que aun a mirarme no buelva.
Ermosísima Zelima,
divina Zoraida bella,
ved que injuriáis mi valor
Pag. 9
con los que juzgáis sinceros,
los que aguardan, lisonjeros,
alabanzas lisonjeras,
pues el nombre de victoria
impropiamente se emplea
en las que un dolor oprobian;
y a amistades tan amadas,
no hay victoria que lisonjee
mientras que del ansia de
esta ciudad no tiembla,
el inmovible edificio
deshace a quien destierra,
y el que prevén, sin suceso
no vea el polvo revuelto
de estos soberbios cristianos
batir a la dura caterva.
Si el gran Sultán Mahomet,
cabeza por cuyas venas
este gigante otomano
cuerpo de sangre se riega,
de mi abrasado coraje
hubiera fiado aquella,
si difícil para otros,
para mí fácil empresa;
que a nuestro primer visir
mostrara, que solio a huellas,
redondo escombro jacinto,
manchado a trechos de estrellas,
cuando el augusto poder
de su majestad suprema
quiso en sí sustituirles
para que en su nombre fuera,
a aquella corte del Austria
en cruel asedio pusiera
a rendirla o quemarla;
no hubiera (o allí no hubiera),
a pesar del cristianismo,
sobre sus altas almenas
puesto el estandarte de
nuestro sagrado profeta?
Y pues de Viena solo
el triunfar (aun de Viena)
la tierra, cielos, y mares
en su ámbito incluyera,
y hubiera a mis pies postrado
los cielos, mares, y tierra;
mas, ¿qué gano, si caí
con el gran señor en ira,
no solo en feísimo afán
a una defensiva guerra
nos redujo, que llama a estragos
a los que solos le quedan
en efeto el ganar más
a ser que Viena se pierda?
Yo espero en mi valor
(tanto su poder me alienta)
que bien defendida Hungría
Pag. 10
lanzando de todas ellas
las enredadoras ramas
destas inútiles yedras
al siempre destemplado corcel
de la que en rugiendo altera
aun en sí misma a Velona
y a Marte en su esfera mesma,
ya arrancando de las sienes
la que tirana diadema
ciñe, el que veis se apellida
de Hungría y de Bohemia
quien tiene en Abdi fianza
y excede a la campana puestos.
Sale un turco.
Señor, que ha llegado
y pide de hablarte licencia.
Alivios al alma.
Di que entre,
Zoraida, de vuestras altas proezas
nadie puede haber dudado.
No sé por qué contrapuesta
correspondencia del alma
con ciega luz secreta,
aunque el gozo me altera,
hablar por los ojos la
el contento la revienta.
¿Qué trae Selín envuelto?
Salen Selín y el Moro con la mesa que trae un atado, se queda con él junto al paño; salir saliendo dice Zelima:
Nada traiga, como a Abengal.
Seáis, Selín, bien venido.
Quien viene a vuestra presencia
nunca puede venir mal;
y más, quien llega a la esfera
del Sol, donde, despejando,
que vive de ver que ciega.
¿Ha habido que observar puedas
de contrarios movimientos?
Por la intrincada maleza
que enmaraña los montes
bronco hospedaje de fieras,
donde rudos pabellones
aún incapaz de arenas
de los ardores de Febo
en verdes pompas recelan,
al tiempo que en los regazos
de Aurora nacido apenas
tierno lloro al sol el día,
en blanco brio de perlas,
discurría con los dos,
de toda esperanza ajenas,
mi indignación, de encontrar
del campo enemigo señas,
cuando, entre un espeso corro
de robles y madreselvas
que parecía que a darles
les tejió natura tela,
Zelima, hado sordo, ¡ay mi bien! / pues del corazón saliste. / Un Cristiano al pescuezo es lazo / echarte, sino estar quita / y a mí me roba el alma.
Pag. 11
De vegetales estambres
uniendo las verdes hebras,
[tachado] por oculta providencia
oculto a este cristiano mirando con
cuidado
al amor, y qué secretos
espía, inquiero de quien
en la verdad titubeas
del intento que a aquel sitio
le condujo, y por que puedas
examinarle despacio,
le traigo aquí a tu presencia,
llega ese cristiano, Amete.
Por que ante Selín vinieras
sin añadirle otras arañas.
tira Amete por Ramiro
Llega cristiano, ¿qué esperas?
A Dios pobre don Ramiro,
esta es otra polvareda
peor que la de don Beltrán.
En un papel pegado sobre versos tachados:
Maldita sea, amén, la perra
borracha, que te parió.
¿Tú llamas a mí la perra?
Sí, con bastante razón.
Zancarrón, y Mahoma,
que así me tratas, y aprietas,
y tú me la pagarás, cristiano.
Veremos en qué moneda.
Dime tu nombre.
Ramiro
de Castilla por más señas,
desciendo de las montañas
por toda línea derecha
del solar de mis pasados,
y del vientre de mi abuela,
y en la corte de Polonia
nací una noche en baldas.
Mentís, por cuatro costados.
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El Duque de Lorena -- Marqués de Villena -- Caperucillas El Duque de Babiera -- Marqués Balero -- Conde Piatavaben El Duque de Saboya -- Ramiro, gracioso El Príncipe Luis de Baden -- Don Gaspar de Zúñiga -- Abdi, bajá de Buda Zaye, y Hamid, árabes Aylasa, Gras, y Tuvea Celín, turco Ibrahim agá de los jenízaros Esteban Visin Gelis, y Jabea Amete, graciosos
Dame, turco, a ti el tema.
En corte, faltó. ¿Cómo?
¿Castilla, y Polonia? Ea,
tratad de decir verdad,
porque si no de una almena
haré que os cuelguen.
Zaye.
Gran Señor, en tus aldeas
bien hay donde
todas las noches se encierran
las bestias, como tú sabes;
una noche en una de estas
entró de priesa mi madre,
pero no quedó tan de priesa
que en ella no reparó
Polonia vecina nuestra.
Era el dueño de la Corte,
dista como media legua
de Espinosa, el lugar donde
mi madre y Polonia eran.
Con que lo queda probado
si no reprobado queda
que nací dentro en la Corte,
que también nací en aldea,
que la Corte es de Polonia,
y que montaña es mi tierra,
y si aquesto no bastare
para probar mi limpieza
diez cartas ejecutorias
traigo aquí en la faldriquera,
Pag. 13
(Aparte)
en mi vida he caminado
a pie sin botas, y espuelas,
jamás he traído espada
sino es dada, y que tenga
catorce libras de pomo
y seis palmos de contera,
soy el pariente mayor
de la casa solariega
y torre de mi apellido,
con caigas como suena
y para decirlo todo
soy un tronco de nobleza,
rama de un árbol gigante
y raíz que nunca injerta
verde en el réquiem eternam.
precioso humor extremado.
Él miente bien aun que mienta.
(Aparte)
bravamente sale embozado,
pues no hay que perderse pueda
de gallego a montañés
vencerá quien acometa.
Qué grueso tiene el cristiano
para esta campaña?
Cerca
de unos cuatro mil millones
de toda gente de guerras
los dos mil son de bisoños,
y los otros dos de muertos,
trecientos mil ganapanes
Veinte mil
tercios de suegras,
otros tantos de cuñados
músicos, malos poetas
vecinos, médicos, bobos,
y la demás herramienta
para el arte de matar.
(Agárranle)
Vive Alá que la paciencia
se apura, ea prendle,
pues no quiere hablar de veras.
(Aparte)
por más que el perro me ladra
temo por Dios que me muerda,
soy muy malo para grito,
dispón señor que me quieran
dilo que se ha preguntado
Va el duque de Lorena
cuarenta mil combatientes
, de Baviera
más de otros cuarenta mil,
ajusta tú bien la cuenta,
que cuatro, y cuatro son ocho,
y ochenta los dos cuarentas.
Hablándose algo de Buda
dicen que atacarlo intentan?
no señor, de atacarlo
ya cuantos están en ella.
(echa a correr Ramiro, y vánsele detrás)
Vese loco, ven Zoraida.
el traidor...
que cogiendo el danubio
la contrapuerta ...
Pag. 14
Con mil genízaros llegues
hasta que dar vista puedas
a los enemigos fuertes,
y sin que a costa se vea
de empeño, arriesgarte intentes
sin primero darme cuenta.
Voz has de dar, vete al punto.
¡Ay Zelimo, aquí se queda
el alma, que como es tuya
no quiero yo irme con ella.
Dentro.
Que me baje el maza dize
y el tenerme es desvergüenza.
¡Juselín! pero, ¿qué es esto?
Decid, ¿qué voces son éstas?
Sale Amet y trae atado a Ramiro.
Querer cristiano escurrirse,
y yo querer detenerle.
Echadle en una mazmorra.
¿Mazmorra?
Aparte.
¡Ay, cosa más rigurosa
que venga este planeta
en mala hora tray-
Tachaduras ilegibles
Venid, Señor, y os acercad,
el tiempo en que descansáis.
Vase.
Iba a decir que fueras
ya en los exteriores muros,
por cortinas y rondelas,
registre bien tu cuidado,
y abrigue tu diligencia,
a la mayor resistencia.
Pag. 15
¡Oye, y vete, señor, a dejar
mi mazmorra como queda!
Selín dispondrá de ti.
Vete, Selín.
Aparte.
Vanse.
Señor, lo que ordenas
ejecutaré al instante,
móvil de la luz primera,
pues si me dejan en Buda
yo lograré mis finezas.
Entrase.
Vamos ya a dar invasiones
a mi continua impaciencia,
mi valor hoy dé sosiego,
cuando con mi brazo adquiera
lo que a la puerta romana
de todo el orbe recuesta.
Entrase.
Vamos, que pues ya Selín
de la ciudad no se ausenta,
que puedas verme y hablarme,
por cuenta de mi amor quedas.
Entrase.
Vamos, y pues ya el ingenio
gallego, en montañas dejan
sus contrapesos fortunas,
cautivo en Buda, mas quiero
a buscar de peña en peña
sino montañesa madre,
madre a lo menos gallega.
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Dos líneas tachadas e ilegibles al principio de la página
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Pues eso creo Ludouico señor
aluizios, y para bienes,
te dare, que dos amigos
asecho, como quien eres,
mil aluizios de futuro,
de presente.
Nubes, corazon de yelo
muebe en curso intercadente
a las ruedas de sus orbes
y por nunca cansado redes
a tus fogosos cauallos
te pido esta vez que sueltes
la rienda, porque sin orden
el paralelo atropellen.
y las hojas de gallardas palmas
y cedros de mas copetes
velo de ceño disfrazen,
pasen fúnebres cipreses
que los dos de Zelimar
a embidia daran poderes
para convenir auroras
que nuevos soles festejen
que aun el sol al mundo sobra
si el mundo a Zelima tiene.
Que solicito que as traydo
tan torpe e impertinente
el que armas sin mi amo
a echo; y a quien sucede
lo que a ti, pobre Ramito:
abremos, mísera suerte
que la tuya, no es posible
pues en distanzia tan breve
gallego fuiste, y gallina,
y luego por que mas medres
gallina fuiste, y Cautivo
y de Cautivo a alcahuete,
ea Ramito pazienzia
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para poder escapar de
su amo, consuelo es aqueste,
vamos, pues que si al serrallo
el turco mi amo fuesse
al salir con Zelim a
aquella turca oficial essa
dama suia, y a mi ver
no es imposible que deje
desproporzia por un rrato
si pi turca que tal professe
y aun que su lei clama
ansi los contrarios siempre
en aquestas menudencias
nunca reparan las leies.
Vase.
Tocan a marcha, y salen Loren- Babi- Estarem- Sabo- Sexeni Valen- y soldados.
Su magestad en fin se resuelue –
Al salir.
Mas mill veces buelue
la norabuena a daros mi contento
y de tan justo intento
vuestra Alteza propasse, será justo
nada obra para todos, el más gusto
que oírle publicar por nuestra boca,
a vuestra Alteza toca
a cuia orden militamos todos
pues Vuestra alteza busca nuebos modos
para onrarme, y a el fuerza obedeceros
antes que no intentar el combenceros
y a inbencibles Coroneles
Capitanes y soldados
a cuio valor la fama
toda ocupada en aplausos
en voces toda flechas
y toda dada en lauros,
aun biene a ser corto elogio,
pues son vuestros echos tantos,
que vuestras proezas son tales,
que en la Alquever trasladarlos
a las vivientes noticias
la abra de faltar al año
tiempo para referirlos,
e industrias para juntarlos.
nuestro siempre augusto zesar
Leopoldo, a determinado
que de las operaziones
para que tiene aprestado
esfuerzo
de auxiliares, y aliados
sean aquesta campaña
la primera a que acudamos
poner en asedio a Buda
ziudad que tiende sus brazos
sobre los montes de Hungría
panonia que antes llamaron
inferior, y superior
los primeros que a poblado
la cultura reduxeron
sus devociones espantos
cristiano reino de Europa
que a dado al zielo mas santos
que juntos los otros todos
la donde la fee tirando
Pag. 19
líneas para el edificio
que a su costa ha fabricado
en que hacer su habitación
adelantado había dado
Él en fin ha sido escudo
(para que hablemos muy claro)
de la Cristiandad, si bien
por nuestros propios pecados
se vio de tiempo a esta parte
ya casi todo ocupado
de la bárbara ambición
del indómito otomano,
tirano dueño de Oriente
y mar, y tierra forzando
hasta que por vuestro acero
(quizá del Cielo ordenado,
sin quizá, porque el Cielo
no hace las cosas a caso,
sí con providencia en todo)
se empieza a ver restaurado
pues a el esfuerzo debemos
la tierra que aquí pisamos.
Es de este reino cabeza
Buda, de quien iba hablando,
gigante inmoble de piedra,
escollo armado de mármol,
hermoseado de edificios
tan soberbios, y tan altos
que sobre el orbe descuellan
para registrarle, tanto
que cuando ese rey planeta
va a iluminar con sus rayos
quiere llegar a el zenit
que ocupan sus levantados
capiteles, le es precisa
para no pasar rozando
o recoserse hacia arriba,
o apartarse por un lado.
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El cristalino Danubio
cuyo caudal celebrado
es desde el polo vecino
al otro polo contrario.
Pródigo su falda riega
por el siniestro costado
a la ciudad, y a un soto
viendo que baja hasta el llano
a aquesta parte inferior
que es de los judíos barrio
ciudad de agua la llaman
o Buda baja, que dando
la vuelta, hasta donde afronta
el monte de San Gerónimo
extiende otros dos recintos
con igual fuerza murados
de andenes, y rebellines
y en esta forma cortando
corre el segundo recinto,
que incluye en sí el real palacio
hasta la eminencia donde
se deja ver coronado
de baluartes, y cañones
el castillo, en cuyo vano
prodigio de architectura
materia, y arte apuraron
aquella su duro ser,
y este su idea, y entrambos
su hermosura, y el primor
de que se ven adornados
echarse, en sabiendo serlo
y la materia en estando
completas en las perfecciones
que en ella el arte ha labrado.
La ciudad toda es así
porque vamos abreviando
y dejo aparte antigüedades
(que hacer no pueden al caso)
de qué nombre tuvo, y quiénes
fueron los que la fundaron
ya sea Budeo, o ya
sea de Atila el hermano,
ya viniesen de la Escitia
o del Meótido lago,
del Euxino espantoso
o el Borístenes helado,
que aquello se está dudoso
por el transcurso de tantos
siglos, como a que domina
la cerviz de esos peñascos,
Pag. 21
llámese Curta, Vsofen
Bleda y otros nombres varios
pues para nosotros solo
el nombre con que la allamos
es Buda, ziudad tan fuerte
como la iba disneando
mas pues la sauen sugeto
a su importanzia boluamos,
y pues de las consequenzias
dejan a veces prouado
el caso y si asi no es siempre
queda a lo menos mas claro
sacareis por consequenzias
de lo mu cho que a costado
el llegar a conseguirlas
al que a llegado a intentarlo
lo que bale, y aqui es fuerza
tomar algo de mas largo
lo que a suzedido acerca
del intento a que aspiramos
muerto el Joven Rei de Hungría
Luis, a las sangrientas manos
de Soliman el segundo
a quien los suios llamaron
el grande, o que lo seria
(que nunca llegue a dudarlo
por su valor, y sus echos;
que aun que aian sido tiranos,
aun que infieles aian sido
no puede hauerles quitado
la gloria de ser valientes
el auer viuido errados.)
fue pretendiente del reino
el baiboda transiluano
Juan Sepusio, el cual mui poco
de la fortuna aiudado
por las catholicas gentes
del invicto Don Fernando
Emperador de occidente
Jurado Rey de Romanos
que a su intenzion se opusieron
fue roto, y desuara tado,
y biendo mayor el peligro
por azer menor el daño
huio a transiluania, y luego
baliendose de el amparo
de Soliman, que a su ruego
codizioso, y obligado
a Hungría vino en persona
tal numerosa caudillando
de milizias que aun del mismo
Pag. 22
a mí menos fue ignorado.
Salió de Belgrado, a Buda
y al verle los ziudadanos
por falta de guarnizion
la ziudad abandonaron,
quedando puesto en defenssa
solo el Castillo que a cargo
(por el Rei estaua entonzes)
del Comandante nadasto,
en el cual de setezientos
judíos acompañado,
se defendió con tal brío
y ofendió con tanto daño
que a no ser por la traizion
más enorme que sea visto
asta aquí en parte del mundo
saco por indizios claros
que apurara a los de a fuera
antes que lograrle entrado,
mas flaqueando los tudescos
solizitaron que a pactos
se entregase, y no queriendo
de pies, y manos le ataron
entregaron el Castillo
siendo lo capitulado
que se les dejase salir
con las vidas a saluo
accion infame del miedo,
designios tan descarados,
que aun a el mismo Soliman
(sauido despues el caso)
le causó tal dissonanzia
(con ser el interesado)
la resolucion traidora
de los viles presidiarios
que enbiando una manga dellos
a todos hizo matarlos.
Passó en fin sobre Viena,
y con escarmientos artos
echado de sus murallas
los suios abergonzados
más bien corridos a silbos
que eridos a cañonazos
boluió por Buda, y allí
se coronó de su mano
se pusso por Rei de Hungría
y muerto despues faltando
el turco a la fee ofrezida
al baiboda, despojados
quedaron la viuda, y pupilo
de la ziudad, y de cuanto
su marido, y padre tubo
en Hungría, y asignado
Pag. 23
para que vivir pudiesen
un corto espacio pasaron
a Transilvania donde siempre
habitaron desterrados,
que no medramos quien medra
con auxilio de un tirano.
Desde entonces que de Buda
el bárbaro apoderado
quedó, los que en sus dominios
sucedieron, han echado
el resto de su poder
en mantenerla, cuidando
de añadirla cada día
refuerzos extraordinarios
además de las soberbias
que de su planta al situado
concedió naturaleza
y que después de forjados
sus primeros fundamentos
que es el principio más bajo
con nombre de inexpugnable
continuamente ha pasado
sin que memoria se encuentre
en tiempos tan dilatados
de que en ellos haya sido
por más que los recorramos
ni por asedio rendida,
ni ocupada por asalto,
sino por traición cedida
o entregada por mal trato,
abandonada por miedo,
o conseguidas por pactos,
mas cuando a sus homenajes
lealtad, y valor armaron
(como lo han hecho los turcos
después que la han dominado)
la lealtad, altos desvíos,
y en contra su valor reparos
sin ser posible rendirla,
con verse estrechada a lazos
de militares cordones
cada día, y ver talando
desde sus muros la fértil
superficie de sus campos.
Las alemanas corazas,
a los húngaros caballos,
dejando sitiando a Buda,
y de Buda levantados
Roquendorf, Fesio, y después
no con menos aparato
Pag. 24
A Marqués de Brandemburgo
del más próximo al tratado
de treguas que ambos imperios
de cansados celebraron
el archiduque Matías,
sus generales, y cabos,
y díganlo, mas ¿por qué
quien lo diga voy buscando?
sino puede haber testigos
de el hecho más abonados
que nosotros, pues apenas
nos sintió Neusel triunfando
de sus empinados muros
teñido su orgullo vano
en la sangre infiel vertida
de sus moradores cuando
los augustos batallones
pasar a Buda trazamos,
y habiéndola puesto cerco
la gente, y tiempo gastado,
ya por no bastantes fuerzas
para un empeño tan arduo,
por hallarse divididos
en otros, que si importaron
menos al Imperio, en fin
no fue posible excusarlos,
dejaron los auxiliares
(como príncipes cristianos)
de que aún era permanente
la tregua de San Gotardo,
ya porque los temporales
en nada nos ayudaron,
atrasando las labores
que se abrían, levantamos
el sitio, (cuánta vergüenza
me cuesta aquí el acordarlo)
que aunque a más no poder fuese
ese no poder es llano
que algunos juzguen que baste
a dejarnos desairados,
y en fin Señor Rey de todos,
(porque al intento volvamos)
la importancia de esta plaza
pues tanta resistencia hallaron
los que batirla han querido
en presentes, y pasados
tiempos, y con más esfuerzo
desde que cayó en las manos
de los musulmanes, quienes
de su fuerte puesto ayudados
con tesón y cual astuto
Pag. 25
que a otros la an disputado
mas que mucho si con ella
estan defendidos cuantos
dominios oy tiranizan,
y de ella les falta, en bano
procuraran sostenerse
aun en los mas retirados
parajes del orbe todo
pues auiendo le faltado
la caueza a cualquier cuerpo
por mas que ostente animado
los demas miembros no es facil
que permanezca, y no acaso
tengais a dificultades
las que medis por llanos
para conseguir rendirla
pues antes os e pintado
difizil la empresa para
mas a la empresa irritaros
que los balientes guerreros
los corazones osados
con el peligro se alientan
y en propiedades de rayo
en lo fuerte es donde crecen
sin que les cause embarazo
que añada montes a montes
la industria, o poder, ya estamos
juntos para esta faccion
y todo el mundo esperando
nuestro feliz prinzipio.
los fines que deseados
ya las ausiliares tropas
de los circulos an dado
con su benida el anuncio,
cada dia ban llegando
nuebos reclutas embiados
y abentureros al campo
no soldados mios
en nombre del cesar ablo
en cuia lista mi nombre
fiel primero esta asentado,
es porque el ansi lo ordena
no dudeis vuelva a encargaros
vuelva Buda a ser del cesar
acreditando el amago
que el tiempo y las ocassiones
malograron los acasos
o con ocassion, y tiempo
surtio una fatal, prestando
Buda por el Cesar nuestro,
quien puede dudar que tantos
pueblos como se le oponen
se pasmen al ver cortados
sus brios en su cauezas,
y al recobrarse del pasmo
si acaso pudieren sea
para sin daño de entrambos
Pag. 26
estos sin que ellos lo sientan
ni sin que áca lo sintamos
hallarse entregados todos
con que este intento logrado
mucho se logra, y assi
sin dilacion nos pongamos
sobre Buda, y si los turcos
valientes, y despechados
por saber en defenderla
mueren todos, y abrasados
su orgullo en nuestro ardimiento
vuele en atomos delgados
de suerte que al mundo sean
el mas funesto theatro
Caigan sus barbaras lunas
a nuestros pies levantando
sobre las altas agujas
de sus torres el sagrado
arbol de la Cruz de Cristo
de cuia sombra amparados
no solamente de Buda
emos de triunphar, mas dando
a Constantinopla,
a Gerusalen, y a cuantos
poderios nos ocupan
y restaurado adorando
el sacrosanto Sepulcro
de nuestro Cruzificado,
nadie dudarlo pudo si es cristiano
no ignorando que sois Massimiliano
Solo lo que ya aqui nos detenemos
Joven Ilustre en quien valor apoia
los altisimos timbres de Saboia,
ese bizarro ardor en vos se vio,
pues en el se acredita mas el mio
no en la barvara sangre disuelto
bañado el suelo, reduzir al Culto
de nuestra lei sagrada, y a los templos
de tan fuerte ziudad -
altos exemplos
noble prinzipe luis os acreditan
Pag. 27
del valor, y la fee que en vos militan,
Aproximadamente 10 líneas tachadas e ilegibles
La corte del imperio en vuestras famas
defendida de vos a voces clama
que ocupada del turco y assumida
si otro que Ernesto no la defendiera.
Pues ya reziuida orden
para la marcha tenemos
yo la siniestra ribera
coger con mis tropas quiero,
del Danubio, pues la diestra
es justo que la dejemos
a vuestra alteza.
Yo estimo
justamente como debo
estremos tan cortesanos,
toca a marchar, y pasemos
la puente antes que anochezca
de Estrigonia, conde Ernesto
con toda la infanteria,
ireis las marchas siguiendo
que a vuestra orden quedan todas,
Solo intento obedeceros.
Ea, pues a Buda amigos.
A Buda y quieran los cielos
que rendida Buda caiga
todo este barbaro imperio.
Tocan
Entranse tocando siempre a marchar
Salen Selin, y Rostanito
Ya que ese sagrado olimpo
de luzeros se tachona
cuios mendigados raios
quiero a la florida estanzia
entrar, en donde coronas
a mis trofeos matizen
los claueles y las rosas
parezete ora Ramiro?
De que, señor? Ya es ora
tanto que de ambre las tripas
se me uienen ya a la boca.
Pag. 28
Toda tu gloria es comer,
¿no sueñas en otras cosas?
Y ¿cómo que como en sueños?
¿Cómo, y no de otra forma,
que haya quien sirva a hombres mozos?
¡Vive Dios, que a una deshora
sirviera de mesón ganas
para espumarle las ollas!
Cabeza loca, calla,
que yo a la plaza frondosa
del jardín en que Amaltea
duplicadas copias borda
entro, pues de todas suertes
hoy mi suerte se mejora.
4 versos tachados e ilegibles. Acotación a la derecha: "hace hacia la puerta del vallado de por donde salió"
Disparan dentro algunos cañonazos y dicen a voces altas =
Vuélvese.
¡Arma, arma, guerra, guerra!
Pero ¿qué es esto?
Esto es veras.
¡A la muralla, al castillo!
En arma ponen las postas
todo el presidio, sin duda
que hay gran novedad.
Vuelven a disparar.
¡Mahoma!
¡Arma, arma, guerra, guerra!
Como al entrar, vuélvese.
Fortuna, ¿por qué malogras
ocasión tan bien nacida?
¿Qué hacéis, celos?
¿Pues a horas
sales con esa presura?
¿No consideras que toda
puesta en arma la ciudad,
no habrá cuarto de modorra
en las damas del serrallo?
Él como a querer entrar, retírese.
Dentro disparan.
Vámonos, mas también tocan
ya a mis pasiones alarmas,
y juntas me embisten todas.
¡Arma, arma, guerra, guerra!
Divino dueño, perdona
este desaire a tus ojos,
que a no ser quien me provoca
facción superior de honor
en tus llamas horrorosas,
hoy de tus favores gozara.
3 versos tachados e ilegibles. Acotación a la derecha: "éntranse por donde salieron"
Sale Zelima, y Arlaxa como asustadas =
¿Cerraste, Arlaxa, el jardín?
Ya, señora, está cerrado.
¿Había Selin entrado?
Todo lo miré, y en fin,
Pag. 29
nadie en el ejército
menor daño en efeto
que entre el común alboroto
sintiera fuera sentido,
pues no sabemos el caso
de tan repentino estruendo:
solo porque eso pretendo
saber acá paso,
pero ya, al sentir vuelven
no son mis temores vanos,
Salen por otra puerta Abdí, Zoraida, Ebraín, Zamete y criados turcos.
a Ebraín
¿Que en efeto los cristianos
sitiar a Buda resuelven?
Con el cuerpo de caballos
llegué como me ordenaste
hasta que di vista a todos
los cristianos estandartes,
que en ordenada escuadra
ya tremolados al aire,
cada selva de colores
con tendidos tafetanes
la orgullosa muchedumbre
viva, racional enjambre,
o móvil monte de acero
entre petos, y espaldares
y así como me dijiste,
cuidando de recatarme,
costeando las marchas siempre
he venido hasta dejarles
tan solo de Mariudar
una jornada distantes
que a la licencia, señor,
de la picada
esta ventaja se debe
para que con ella lograse
en el aviso del riesgo
de enemigo salvaje.
¿Cuándo siendo tal correo
mejor nuevas ha de esperarse?
¿Buda ha de ser la cercada
a más riguroso trance?
Nunca juzgué que tuviesen
aliento a determinarse
otra vez a tal facción
pudiendo tener delante
de los dos todavía
el primer desaire.
Dentro: ¡Arma, arma, guerra, guerra! disparan
Salen Selim y Ramiro
Invicto vasar, ¿qué haces
rivales? cuando aun apenas
en retazos a dos celajes
el alba muestra sus giros,
luz a registrar bastante
inundado el suelo todo
Pag. 30
por una, y por otra parte
del Danubio, entre los fuertes
enemigos, y ocuparse
con cohetes, y lumbres
la vaga región del aire;
y que el presidio de Pest,
ya temeroso, y cobarde
vaya filtrando a Buda
y pues no puede dudarse
que en breve será cercada,
no será bueno que antes
que en los surtidos se aloje
el enemigo a buscarle
salgamos, y que el terreno
se dispute a todo trance?
A tu mandado no tienes
catorce mil musulmanes
jenízaros los más de ellos?
cuando tú solo no bastes
a desvanecer sus cuellos,
yo con los que ordenareis
produciré tal efeto
que a los rayos de tal sangre
lo inundarán, con sus puñales.
¡Qué valor!
¡Qué vanidad!
¡Ay Zelín! aunque distantes
son las delicias de Venus
a los rigores de Marte,
yo haré tiempo para todo,
¿y qué despojos me combaten?
Dices bien, vamos, no quede
memoria de que llegase
el campo enemigo a vernos;
antes que el escarmiento azote
entro en la ciudad, y fuegos
aunque en distintos parajes
espero a ver ser uno
aun otro tan semejante
que con acudir a todo
a parte ninguna falte,
y por el sagrado cuerpo
que en tumba de zafir yace
de no ceder el espanto
más corto, que imaginarse
pueda, sino que en mi muerte
apenas de mi coraje.
Logren lo que no pudieron
mientras vibrare tal sangre,
Pag. 31
Todos dijimos lo mesmo,
nadie de rendirse trate,
vanse entrando
morir es mejor primero.
cuando a cañones pesares?
entranse
El alma que se rindiere
sino por gusto o por ambre,
entrase
Amete no se rrendir
por que de pelear guardarse,
entrase
El del retiro ahora es tiempo
de procurar escaparse.
entrase
Jornada segunda
Pag. 32
Disparan algunos tiros dentro y van sa / liendo y entrando soldados apriessa / con leños encendidos achas y otros instru / mentos de cortar, y entre tanto dizen dentro / dentro los versos que van siguiendo
dale fuego
que se azercan.
Disparan-
Todo es orror la campaña,
asta el corriente del rrio
se anega en montes de llamas.
dale fuego todos - guerra, guerra,
Disparan
dobla la postura todos armas
Disparan
Sale el duque de lorena el de Bauiera y / Soldados =
78
31
no puede ser mal prinzipio
el allar abandonadas,
trate de fortificarlas
y vaxar sobre el danubio
el mouil puente de varcas,
que a dado paso a que puedan
deciros que executadas
las ordenes que me disteis
quedan, pues esta mañana
sobre los bestigios mesmos
de la su rruyna pasada
se rrompio el primer ataque
dio asta el segundo foso
comunicadas las lineas,
que el ambito zirbunbalan
de la ziudad, y el terzero
como el de mas importanzia
aun que a rromper empezado
a Dios se deue
vuestra alteza es quien lo adquiere
y tan zelozamente paga
aun sin seruiros con favores +
+ tan bien supe que embiauan
el baja, gouernador
a belgrado algunas cartas
con notizia al gran visir
Pag. 33
de que se allana cercada
Buda, y que a de mantenerla
a pesar de nuestras armas,
o imitando al de newsel
morir antes que entregarla,
mas en fin pide socorro.
(dentro)
señales de que la plaza
no se alla con tantos brios
como eluasa
aparta, aparta,
pero que voces son estas?
Sale un Soldado
ahora de llegar acavan
quatro vizarros Campeones
aventureros, de España
que en el sequito que traen
en su brio, y en su traza,
sin vanidad acreditan
los blasones de su patria,
el valor de sus personas
y los lustres de sus cassas.
pero
viene con ellos -
Salen el Duque de Saboya, el duque de Bejar
el de Villena - Valero = Zuñiga, y Criados
Las grazias
dare siempre ami fortuna
pues oi me conduze a tanta
gloria, como aver logrado
ver a quien el mundo aclama
defensores de la Yglesia,
y de los timbres del austria.
Al Señor duque de Bejar,
que entubo siempre por armas
los libros, si mereziere
lecciones especuladas
practicar a vuestra sombra
dicha abra sido estudiarlas.
Señor marques de Villena,
y los otros dos que faltan
son el marques de Balero
y un hijo de la gran casa
de aquila fuente, y son todos
hijos de marte a quien estraña
fuerzas la duda en rendir
cuanto Ylustra, y cuanto abrasa
entre zonas y coluros
el sol en sus luzes claras
oi con escipiones tales
Y que mucho que en su gala
y miren en todo el oriente
las aguilas de alemania
(Dentro)
arma, arma, guerra, guerra.
Disparan tiros.
(Dentro)
corra la voz.
(Dentro)
armas, arma.
Pag. 34
Salida han hecho los turcos
por junto a la ciudad baja.
Que rompe tu línea.
Cierra.
Desenvainan todos.
Vuestra licencia nos falta,
señor, para rechazarlos,
y para dejar vengada
la causa de tal insulto.
Perdemos en la tardanza,
y así, todos me seguid.
Éntranse con las espadas desnudas.
¡Santiago, cierra España!
¡Oh, inclinación española,
por cuanto en guerra sagrada
no habéis de tener parte!
¡Guerra, guerra, arma, armas!
Disparan.
Mirando hacia adentro.
Mucho ha crecido el desorden.
Los bávaros desamparan
los cuarteles, y así es preciso
el ir a asistirlos. Los bávaros
saldrán sus solos defensas,
pues Dios vuelve por su causa.
Éntranse desenvainando.
Salen Ebraín y Zelinda como apartándose de él, y al salir dice Zelinda:
Extraña es vuestra porfía,
más extraño es mi desvelo.
Soy dueña de mi albedrío.
Y yo no, de la pasión mía.
Podía desengañarse
vuestra necia persuasión,
que en mí no es esa intención,
y así me dejáis llevarme.
Pag. 35
aun vestido de sayal,
con quejas que de quejarte
de mi trato buelvas penas,
y para si lo intentareis
por ultimo desengaño
irme sin oiros baste.
vase Laceron, con Ebrain que quiere asirle
aguarda, espera, ai de mi
pues ya que a lultimo transe
de mi esperanza a llegado
mi desdicha, es bien que acabe
mi vida, por que no alle
disculpa el mal que le abona
sentenziarles
desesperado al serrallo
buscare ocasion de entrarme,
y por violenzia, o por ruego
azer de mi amor alarde.
Vasse
Vasse
Sale el gran Visir con cartas en la mano Zafir saliendo ba abriendo una traiendo las otras abiertas=
lee el postrero-
den a las nuevas entrambos,
asta a qui e abierto dos pliegos
quiero ver el contenido,
a nuestro primer Visir
salud en mahoma, a tiempo
que des de Constantinopla
vine con orden supremo
del gran Señor para Buda
Pag. 36
que con el seguro cierto
de que ha de ser preferida
siempre que se hallare en riesgo
en el socorro a otras plazas
bien como que importan menos,
nunca juzgué que el cristiano
segunda vez al efecto
redujese los amagos
de querer ponerle cerco;
pero sucedió al revés,
toca socorrerla aprisa
para salir de este aprieto,
porque puede ser, si no
(aunque vivo, no lo temo),
que logren verla entregada;
pues es el morir primero,
antes que llegue a rendirse
y nos falten las fuerzas dentro.
De vos se espera el amparo,
Dios que os prospere el cielo.
De Buda, a 16 de subada.
Dobla la carta.
Echó la fortuna el resto.
¿Qué fuerzas han de acudir
a tantas cosas a un tiempo?
¡Oh, qué peso es tan horrible
el de los gobiernos! El peso
de la Morea, me avisan
que el veneciano soberbio
todas las costas de Grecia
va talando a sangre y fuego,
entrando las más ciudades;
y que en continuo bloqueo
se halla oprimida Mongat.
Me escriben de Hungría, y luego
(porque mis fatigas lleguen
al último complemento),
que ya está sitiada Buda
dice su visir, que asimos
corridos los otomanos
al repetido lamento
de tantos que auxilio piden.
Pag. 37
Vase.
a mi poder , si no tengo
para unos, como a tantos
socorrer a un tiempo puedo.
Mas piérdanse Grecia todas
y Mongat se pierda, puesto
que estando en peligro Buda,
Buda ha de ser lo primero.
Sale Ramiro muy contento.
Gracias a Dios que me veo
en tierra ya de cristianos;
es brava cosa dar gusto
a su señor un criado,
tal confianza hizo Dios en mí,
el bendito de mi amo,
que me dejó andar tan libre
que pude
disparan en el muro muchos tiros y dicen dentro los siguientes:
Arma, arma, guerra, guerra,
dale fuego.
Guarda, Pablo.
Muertos sois.
Vase.
A las trincheras
me acojo.
Ni diablos
que pasen más en el puesto,
al cuartel.
disparan siempre, y sale Baden / deteniendo deteniendo a unos soldados / d'ellos huyendo, y sin cesar el arma dentro.
Volved, soldados,
no dejéis el puesto, amigos,
porque es desandar lo andado
el descubrir las labores.
¿Qué es volver a caer? ¿estamos
reñidos con nuestras vidas,
estamos desesperados?
que al ver montañas de fuego
caer, sin que remediarlo
podamos, sobre nosotros,
nos hemos de estar de hito?
La fama es antes que todo.
Cuarenta en menos de un cuarto
de hora han quedado muertos,
y si algo más esperamos
de todos tres regimientos
ninguno hubiera quedado.
Morir, y no huir da glorias.
Cuando se muere matando.
Volved, que yo iré el primero,
Pag. 38
Mirad lo mal que quedamos.
Mucho peor quedamos muertos.
Entranse.
Reducirlos es en vano.
¡A las trincheras, a los cuarteles!
Siempre disparan de ellos.
A las trincheras. ¡Qué raro
es el valor militar!
Tráese de los veteranos
al puesto los más briosos,
porque, o morir, o pegado
quede el minador al muro
cuanto antes pueda lograrlo.
Vase.
Salen Zelinda y Arlaja.
Cierto que menos te entiendo
cuanto más trato contigo.
Déjame a solas conmigo,
Arlaja, que estoy muriendo.
Dame a entender tu cuidado,
comunica tu desvelo,
porque el dar tal vez consuelo
permitido es a un criado.
¿Qué me llegara a faltar
ni qué pudiera pedir,
si este modo de morir
le supiera yo explicar?
Mas es mi dolor tan fuerte,
mi pena tan repetida,
que ha hallado solo mi vida
nuevo género de muerte.
Sabrás, toque original
de mi pasión invencible,
el ardor, pues es posible
que resista más mi pena.
Vanse alumbrando. Arlaja dice.
Salen el duque de Béjar, el de Villena, el de Valero, Zúñiga y Ramiro. Y van diciendo los siguientes, paseándose de parte a parte del tablado, y Ramiro detrás siempre, como que van caminando.
Pag. 39
Qué profunda obscuridad,
parece que huele a queso.
Toda es horrores la noche.
Algún turco de teneros
nos la ha de tener armada,
La noche es propia al intento,
que la licencia negase
al Conde de Béjar, pues
ya no habemos
con pedírsela cumplido.
¿Han de quedarse por eso
descubiertas las labores?
¿A qué venimos, si al riesgo
le tratamos con melindres?
Hase de decir que habiendo
hombres que de España vienen,
solamente a ver vinieron.
Bosteza
Mucho se me abre la boca.
Y al mirarnos en el yelo
para qué ha de decir nadie
cuando tanto importa el puesto,
no tiñáis el paño les granizan.
Si hubo bávaros que huyeron,
nada desto es bien se diga.
Todos estamos resueltos
a seguirte, y si dispones
que dentro de Buda entremos,
será lo mismo también.
Al menos por mí quedo,
estoy harto, de Buda
Hermano, al sitio lleguemos
que con su excelencia nadie
nos puede poner en miedo.
Échase a dormir y bosteza
Entre estas matas durmiera
un rato, sino que temo
que salgan de la ciudad
algunos turcos cuatreros
y me vuelvan a pescar.
Marqués mío, agora es tiempo
de saber lo que es lucir.
Son señor los lucimientos
a vista de vuestra excelencia
aún de más nobles reflejos
¿Vamos al sitio cerca?
Pag. 40
mirad si estaremos lexos
pues que de aquí a los turcos
darles las manos podemos.
empiezan a di- / parar en el mu- / ral de a fuera / sacando las / pistolas
dase a conozer en los fuegos
artifiziales que arrojan
de el punto que nos sintieron,
mantener el puesto importa
disparan las / pistolas todos / contra la muralla
caiga el que caigre.
perros
La fee de Dios nos fomenta
de Cristo es solo el empeño,
disparan de / dentro y fuera
quememos la palizada
que arden volcanes el viento
anda con / das curando / suyas y caen / fuegos de a- / rriba
quien hallara vn abedul
para retirarse al fresco
Dentro a voces -
arma, arma, guerra, guerra,
que asido primo -
disparan y / caésele a Be- / jar el sombre- / ro
7 versos tachados ilegibles
no asido nada.
a roziada de sombreros
faustos solos
en campañas -
saber tenerles respeto
sacando dos / las espadas
Sallen Saboia Estaremberg y soldados / retirándose de Selín, y turcos que los sacan acuchillan- / do. Y júntanse a ellos Besar, Villena, Valero y Zuni.
Sallen retirando a los turcos metiéndolos / a cuchilladas por donde avían salido y / yendo tras ellos, y se queda Ramiro / fuxando / y dizen dentro a voces sin zesar el arma / y las cuchilladas los sper
En el margen superior derecho se lee: 36
En el margen derecho se lee: 39
a la ziudad, que nos cortan
a el castillo,
a ellos
nuestro inbicto valor viva,
mirando / dentro
éntrase / con la espa- / da desnuda
6 versos tachados ilegibles
a voces - no quede ninguno a vido -
Dentro - uno -
Santiago, el Austria, el imperio
a ellos, que se atropellan.
4 versos tachados ilegibles
Dentro -
mueran todos -
valedme zielo
uno - a la puerta, otro - a la ziudad,
Ramíro. que saca aga- / rrando a Amete turco grazioso = Y al salir dize
te e de descoyuntar quuello, porquelo
perro, galgo, mastin Lebrel, sabuesso,
señor Ramíro, por mahoma
pónesele / de rodillas
anda cuquillo embustero,
Pag. 41
a buen plato echaste mano.
Tira de él
Así reina mi entierro
la Santa Casa de Meca.
Átale
Vase y tiran por él y métele con los demás.
Hijo de un ladrón, ni aun Meca,
con ser mi padre, no basta
a que no te lleve a nuestro
general, que manda ahorcarte.
Anda, que allá lo veremos.
Fragmento de unos catorce versos tachados e ilegibles.
Salen por la otra parte César y Fabián y los demás españoles con las espadas desnudas, y dice al salir:
No hubieran salido todos
cuantos había allá dentro,
que ni aun memoria quedara
destos bárbaros.
Bien creo
que la dejáis borrada.
¿Y vos acaso haréis menos?
Aprender solo quisiera
de vuestro bizarro aliento.
No es nuevo en vos el rendir
con palabras y con hechos.
Dejemos entre soldados
excusados cumplimientos,
que yo me doy por vencido.
Yo solo de vos me venzo.
Pues el día ya ha venido,
al cuartel nos retiremos,
por no tener con cuidado
a los que empeñar nos vieron.
Mirando a la ciudad
Vanse
Vamos, bárbaro obelisco,
de Cristo has de ser, si puedo,
y de tus rebeldes muros
fabrica mi monumento.
Salen por la otra parte Abdi, Selín y Ebraín.
En la salida perdimos,
por más que nos esforzamos.
Mas muchos también matamos
y ensanche a los puertos dimos.
Pag. 42
En mucho el número excedes
de los de a fuera, y me corro
que me tenga sin socorro
el gran Visir.
Ya no puedes
tardar en llegar, si acaso
mentir sin rienda no quiso
quien participó el aviso
de que en marcha a largo paso,
sin mirar inconvenientes,
a la sombra de su cuchilla
hacia Belgrado acaudilla
cincuenta mil combatientes.
Y la gente está dispuesta
Suena un clarín
Vase
Llegue, o no, y a estar resueltas
a defender la ciudad
con valor mi lealtad, =
mas, llamada han hecho al muro.
¿Qué es lo que querrán decirme?
Si acaso quiero rendirme
de eso estar puede seguro
su soberbio proceder;
id, que a responder me ofrezco.
Al instante te obedezco,
Vase
Vase
Ya la noche y real jardines
donde prevenida esperas
la luz en mejor esfera
el sol de Zelinda en fin.
Aparte
Vase
Ya que esta noche he de entrar
al serrallo para ver
si un desdén puedo vencer,
o él me acaba de matar.
Sale el duque de Lorena y soldados que dan al paño; y el clarín
Acércanse a la muralla
No han salido a responder
a la primera llamada;
repetirla intento agora
a de la ciudad.
Sale arriba al muro Abdi Basa
¿Quién llamas?
Al basa gobernador
decid que enseguidas salga.
Hablad, que el basa os escucha.
Movido de ver en cuánta
miseria oprimida yace
esa ciudad por su causa
pues tu dura obstinación,
ella, y sus hijos la pagan,
de que puede ser testigo
(cuando otros muchos faltaran)
el oír como la oímos
Pag. 43
continuamente anegadas
entre míseros lamentos
de los estragos que causan
los repetidos granizos
de las bombas, y carcasos,
he salido a proponerte
pues que quieres evitar la
su última fatal ruina
y a todos cuantos engañas
para que las vidas pierdan
con la supuesta esperanza
de socorro, que no es fácil
que ni aun por el aire entrará,
que trates de verlo bien
y mirar con qué ventaja
de pactos quieres rendirla
a los que han hecho otros plazos,
mantenerla es imposible,
y fácil el entregarla,
en que no se pierda todo
mas quien le pierde se gana,
y ostentar, no es valentía,
facciones desesperadas,
lo que nos resta del día
de término te señala
mi fe, con la suspensión
de todo género de armas
y hostilidad, por que puedas
determinar, mas si pasas
sin que la ciudad me entregues
o prometas entregarla
con doblado ardor verás
que en vivo volcán se abrasa
hechos cenizas sus muros,
por todas partes entrada
y verás correr-
Ofensas,
que ya de arrogancias basta,
tus amenazas no temo,
tu poder no me acobarda,
tu orgullo sí que me incita,
y mas me esfuerza tu saña,
no niego que eres valiente,
ni que se muestra contraria
a este imperio la fortuna,
nunca fue mas su constancia,
mas eso mesmo me alienta
que al paso que vas tornada
ha caminado su rueda
hasta aquí, yo puedo darla
con mi valor tal vaivén
que otra vez enderezada
vuelva a correr favorables
a las lunas fuerzas otomanas,
y si de enojado a solas
ha permitido que caigan
en tus manos las ciudades
que ya en Hungría nos faltan
desenojado quizá
pues nuestra razón le aplaca
Pag. 44
contra vosotros airado,
por vuestra soberbia vana,
nos restituirá la gloria
de volver a recobrarlos.
Si no es otra cosa
más que esa a la que me llamas,
desde luego te respondo
que primero que entregada
veas la ciudad, verás
tus huestes desbaratadas;
y si acaso de rendida
llegare a ser ocupada
de tus armas, no será
sin que primero bañadas
queden de la sangre mía
las piedras de sus murallas.
A continuación hay un bloque de doce versos tachados e ilegibles.
En la página derecha, margen superior derecho, aparece la numeración 40, debajo un 43 tachado y un 42.
En la parte superior de la página derecha hay un recuadro con unos seis versos tachados e ilegibles.
Mira que no habrá piedad
cuando de piedad te valgas.
Nunca en cristianos la espero.
Bien harás en no esperarla,
si aquesta ocasión malogras.
Solo fuera malograda
si es que de ella me valiera.
Vuelve a recapacitar bien las propuestas.
No he de hallar qué añadir a mi respuesta.
Conocerme podéis los otomanos.
Vuelve la espalda y quítase del muro.
Sé que sois gran visir de los cristianos,
mas si el emperador mismo viniera,
de esta suerte también le respondiera.
Extraña resolución,
confieso que aunque irritado
aficionado me deja
en considerar que cuando
A continuación hay un bloque de unos cinco versos tachados e ilegibles. En el margen izquierdo aparece escrito "no".
Pag. 45
había de ceder responda
en su aliento comprobado,
quien llegara a presumir
a no verlo practicado
tal valor en tantas canas
fuerza tal en años tantos;
si el soberano poder
de mi Dios, a cuyo cargo
están las victorias todas
permite que reportando
la de rendir la ciudad
triunfe en su nombre de cuantos
bárbaramente celebran
dentro della el rito falso
de las leyes de Ismael
por haber vivo a las manos
a este turco, cuanto vale
todo el interese humano
a darlo desde hoy me obligo,
por si reducirle acaso
a nuestro dogma pudiese
que no es posible que malo
fuese con ley verdadera
quien sin ella es un milagro
por reconocer ahora
lo obrado de todo el campo
que pues quedarse no quieren
de tal suerte el apretarlos
que entre su consternación
se dan al primer asalto.
Salen RAMIRO, y trae detrás a Bambel
Dime perro ¿en qué te fundas?
pues ¿por qué no has de servirme?
No comiendo nunca acierto
a meter a nadie a servirlo,
Que haya de ser este el tema
de todos los más que sirven
por más agudos que sean,
yo con ser honra de todos
cuantos criados navegan
el golfo servil, si faltan
a mi gusto en la comedia
tres ordinarias jornadas,
de almuerzo, comida, y cena
con entremés y sainete
de entre almuerzo, y merienda,
aunque el mesmo rey me mande
no hay demonios que me muevan;
amete, y dices bien,
más bueno será que a medias
tratemos de mantenernos.
Pag. 46
Arma, arma, guerra, guerra.
(Disparan muy rezio a un lado. Y echan correr arma falsa).
Que nos mantenga Mahoma.
Salen ilegible el duque de Bejar, Valero, Villena, Zuñiga, Saboya y Soldados: y el Duque de Lorena deteniendolos. Y mientras van saliendo dizen dentro a una parte y a otra los versos siguientes.
La mina Real ha volado
junto a la mayor rondela;
A la contra escarpa todos,
procurar montar la brecha.
Acaban de salir y el Duque de Lorena deteniendolos dize lo siguiente.
Nadie se mueva, que ha sido
el arma falsa cautela
de que he procurado usar
porque por aquí acudiera
45
Que se ejecute es preziso
lo que Vuesa Alteza ordena,
mas si yo hubiera voto
con los que seguir quisieran
mi dictamen, pues la mina
obró su efeto, ya hubiera
o sepultadome el muro,
o alojadome en la brecha.
Lo mismo hizieramos todos
si es que se nos permitiera.
Bien conozido tenemos
ya, Señor duque de Bejar,
el valor de vuestro pecho;
bien España nos enseña
a ser soldados a todos,
a su pesar lo confiesan
los Turcos, que en las salidas
vuestro ardor les pone rienda;
por esa mesma causa
no es justo que yo consienta
que a conozidos peligros
hombres de tal consequenzia
se expongan, donde sin duda
Pag. 47
Es mucho, lo que se arriesga
Como quien sabe honrar,
mas hasta que de la agarena
sangre las calles se inunden
de la ciudad, y a las iglesias
su culto se restituya
no será fácil que pueda
aplacarse mi ardimiento.
que constante fe, sabiendo entera
satisfacción de su celo.
Por aquesta parte llega
el señor duque Elector.
También llega por aquesta
el conde de Estaremberg.
Salen Baviera y Estaremberg, cada uno por su puerta con algunos soldados. Baviera por donde está Valero y Estaremberg por donde está Zúñiga.
A ver lo que Vuestra Alteza
es servido de ordenar
he venido.
Aquesta misma
diligencia me conduce
a lograr vuestra presencia.
Con feliz suceso en todo
se van ensanchando las brechas
del ataque de mi cargo.
En el mío ya estuvieran
volado el muro, a no haber
quemádome la cabeza
del aproche principal
por las líneas paralelas
los fuegos de los sitiados,
Sin duda el cielo lo ordena
que esté pronto a que mañana
por todas partes se pueda
dar un avance a los muros.
Yo no puedo con mi paciencia
que sufra estas dilatorias
políticos de la guerra.
Pag. 48
cada cual se abra el camino
y aquel que muriere, muera.
Y así, pues a Dios las gracias
con su favor, vuestra Alteza
y vuestra Excelencia adelantarán
sus obras de tal manera,
parece que será buena
diligencia el continuar
los ensanches de las brechas
sin hacer más novedad
hasta mañana, que abierta
la que promete la mina
del foso dar se les pueda
asalto por las tres partes.
Lo que vuestra Alteza ordena
es siempre lo más seguro.
Cinco líneas tachadas ilegibles
En el margen izquierdo hay números y operaciones: 42 1/2, 4 1/2, 1, 18 1/2, 4 1/2, 13, 25, 61, 4 cabos.
Cuatro líneas tachadas ilegibles en la parte superior de la página derecha
Que corra esta orden es fuerza,
gran día ha de ser mañana.
Dios por su justicia vuelva.
Vanse.
Trece líneas tachadas ilegibles
Salen Abdi, Zoraida y Zelima
Esto, Zoraida, ha de ser.
¿No hay remedio?
No le esperes.
Cruel estás con las mujeres,
y aun con tu propia mujer.
De crueldad para contigo
mal puedes acreditarla,
que en llegar contigo a usarla
Pag. 49
es ser cruel solo conmigo;
las barcas han de partir
aunque pare mañana.
¿no es muerte, menos tirana
vernos aquí morir?
ni réplica, ni exención
admite lo decretado,
mejor fenecer de Belgrado
del cerco la expedición;
y así prevenir podéis
que lo demás es ocioso.
Y si quedo victorioso
a hora suelta volveréis.
Vase.
¿A quién habrá sucedido
tal especie de pesar
como verse desterrar
sí por su propio marido?
Solo en nosotros forzoso
viene a ser, pues nuestro hado
sus influjos a alcanzado
de algún astro tenebroso.
Si en que nos vamos se encierra
alivio a la ciudad, vamos
y así que de ella salgamos
quiera Alá caiga por tierra.
Vase.
Vase.
Sale Ebraín como a escuras por la puertecilla del muro que entra al jardín. 48
Pisando montes de horror
entre la tiniebla fría
desesperado mi amor
hace ley de su porfía
contra la ley de un honor.
Sale también a escuras Arla, topa en la otra puerta y va a dar cara a cara con Ebraín, diciendo los siguientes antes de llegar.
Va andando
Repara
De algún interés guiada,
aunque con algo de susto,
vengo a traer la embajada
a Selín, y porque es justo
que de bulto una criada,
aunque el oro fizio algo a mi amo
mas ya parece que ha entrado.
Repara
O que estoy ciego con hielo
o gente vi.
Si no acierto,
pintarle quiero el recado.
Llegase, señor Selín.
¡Santos cielos!
Aparte.
Mi señora, que ya baja...
Aparte.
Disimularé mis celos.
Di que está muy bien, Arlaja,
no son vanos mis desvelos.
Aparte.
Diréselo así por cierto.
Vase por donde entró.
Sus desdenes Selín fomenta,
pero la puerta han abierto.
Abre Selín la puerta y entra.
Pag. 50
retírase entre unas rramas
yo él será, veré que intenta
en esta parte encubierto: –
flores que mis glorias veis,
fuentes que las murmuráis,
estrellas que las notáis,
pues que de ellas carecéis,
por qué no las envidiáis.
Sale zelima por donde auia salido al lado yzquierdo a llegado selin a donde estaua Ebrain que se escondio
Aun obscuro desvarío
se lleua mi inclinación
forzada de mi albedrío
mas cuando con mas razón
siendo él la ziega, y el mío.
llegase
pues de zelima el favor
merezco, que maior suerte
Zelín, que a onde ai dolenzia de amor
lleguen tantos de la muerte -
Zelima -
ay traidor,
dulze, apercebido engaño :
deseado, ermoso omizida
Ya solo aquí un graue daño
remedies, es mi venida
ap[art]e
abramos cruel desengaño :
para cuando vengatiuos,
guarda Jupiter los rayos
adorado dueño mío
quien disgusto puede darte?
que de los sangrientos filos
de mi acero no examines
los rigores al reprimo
de mi agrauio los furores
no, no, mi airado te solizito
que eres enemigo de casta
quien señas muestra enemigo
del azento de su labio
penden todos mis sentidos
ap[art]e
a falsa, que en mujeres
quiere empeñar su albedrio
apuremos la traizion,
que el zielo siempre propizio
dara lugar a que pueda
castigando su delito
ap[art]e
por sus zelos tomare
de mis males el prinzipio,
El bassa gouernador
usando del poderio
que le da el deudo, Hasan baja
sobre mi, con el motibo
de lo superior del sexo,
y de la edad a querido
violentar mi liuertad,
y tratar que mi aluedrio
se rinda a dueño tirano,
pues mi mano a prometido
al genizaro Ebraín
y que as de hacer, zielo dibinos?
para matarme me llamas:
ingrata mujer, que as dicho?
Pag. 51
Encantadora Sirena,
que a lo suabe del hechizo
de tus voces el golfo
atrayendome en su rruido
a echo que de al traues
la naue de mis sentidos.
ques lo que dizes Zelin?
pues ser querida es delito
soi complize yo en tus ansias.
si sientes favorecido
traidor, que sea mi pena
despreziado, y ofendido?
testigos son esos zíelos
en cuyos cristales limpios
los defectos de la tierra
se descubren, que mi indizio
el mas escaso en mis ojos,
pero por que me preziso
a dar yo satisfaziones
siendo quien soi, el peligro
a que ahora me beo espuesta
mobil prinzipal a sido
para llamarte, pues ya
pasa el termino preziso
que llegue es ora preziso
el termino señalado
que bendra a ser su designio?
a la crueldad mas enorme
que
en el mundo a executado
pues que manda por su edicto
el vaxa governador
que asi que en luzientes giros
peine la segunda aurora
los copetes de los rriscos.
todas las mujeres salgan
de la ziudad, y que al rrio
en barcos se las entreguen,
sin que pueda auer valido
con el para que esceptue
a su familia vendidas,
rruegos de suegros, o propios,
ni mis ansiosos cariños
faltandome el ser mujer
para conseguir contigo
que de esta crueldad me exima,
discurriendo fiel arvitrio,
que de los demas rezelos
te a de dar al tiempo mismo,
la satisfazion cumplida
abrá maldad semejante:
vivos bolcanes respiro,
que el tiempo a de asegurar me
nunca dudar lo e podido
y asi acudiendo a tu rriesgo
pues el interes es mio,
yo are que el governador
declare que comprehendido,
Pag. 52
pues hízolo en el de calza,
pues ese solo convino,
que hablase con las mujeres;
y en ese común sentido
no se incluye ruindad,
nuevos a los celos míos,
sin que ni el tiempo, ni tú,
me desengañéis; yo mismo
buscaré mi desengaño,
dando la muerte al que indigno
aun de ser esclavo tuyo,
infamemente atrevido,
levantó sus pensamientos
a querer, que el sufrirlo
mengua es de mi valor. Cobarde,
con tu muerte, fementido,
pagarás traiciones tantas.
Cae y sale Hacala. Espada y daga, Selín, y Ebraín.
Helado entre fuego y hielo,
el corazón desfallece.
Traidora, a que estoy escondido
temías, para llamarme; y
no le halle, el arbitrio
con tu vida pagarás.
Traidor Ebraín, la muerte
Cae Ebraín herido.
saque el vital aliento
al último parasismo.
Retirarme quiero, pues
al buscar algún alivio,
no doy paso que no sea
cada paso un precipicio.
Como atentando se entra por donde salió.
Dicen dentro voces.
Hacia el jardín del serrallo
es donde se escucha el ruido.
Abrid, en el jardín, acudid todos.
Como atentando guiado con lo que resuena.
Deste obscuro laberinto,
para no ser conocido,
saldré; que pues la venganza
de mis celos, el principio
tan felizmente ha tomado,
no ha de faltar a mi brío
modo para el fin y para
vengar los agravios míos.
Entranse por donde había salido.
Salen Abdí y soldados con hachas en las manos y espadas en las otras.
Muera el transgresor infame
de la ley deste distrito.
Mas ¿qué es lo que miro, cielos?
Reparan en Ebraín.
Un joven cadáver frío
yace postrado en la arena.
Repáranle en la cara.
Ebraín es, mi sobrino;
¿cuya bala, le borró a manos
del fatal a bramido?
Retiradle, y sin que quede
el más oculto retiro
sin examinar de todos,
cuantos incluye el sitio
de palacios y de jardines,
al intento entrar
este bárbaro homicidio,
el fiero autor; porque se lo
compensa igual al delito
el espectáculo horroroso.
Pag. 53
al más infame supli .
(Entranse y vanse)
Sale Zelín con la espada en la mano.
Ya que del jardín a salvo
dar en la calle he podido
y el negarse el sol al cielo
funesto capuz previno,
al campo de los cristianos
y de aquí pasarme elijo,
pues no habrá quien me lo estorbe,
Con las señas que he vendido,
haré que mi general
me dé gente con que al mar
el espumoso torrente
cortar pueda, al tiempo mismo,
que le golfen las mujeres
en noble ciudad de pino,
quien sabe amar no sabrá
culpar mi torpe delirio,
yo soy traidor a mi patria
porque así mi amor lo quiso,
cruel seré con las mujeres
por gozar del dueño mío,
saliendo a averiguar primero
si parte en mi agravio asido,
Con entregarla al perderla
en manos del enemigo.
(Vase) (52)
Disparan dentro muchos tiros de un tiempo como que voló mina, y sale Ramiro como temblando y aturdido .
Vuelven a disparar dentro junto al paño como antes y Ramiro tiembla.
Vase a entrar corriendo, y detiénenle.
Estupendo reventón
es el que ahora ha dado el suelo,
vive Dios que voy temblando,
por donde quiera que llego,
pues ¿no es de temer? ¡Ha, fe!
verme aquí muy sano, y bueno,
y que a la tierra se antoje
dar de azufre algún regüeldo,
y abra expreso
y sin que tenga remedio
como ve que soy gallina,
me sorba en lugar de güevo.
¿Veslo? ¿no lo digo yo?
adiós Ramiro, yo quiero
irme a esconder en el río,
no puedo más con mi miedo.
pero aquí los duques vienen,
ea, honor, disimulemos,
porque si me ven correr
juzgarán que voy huyendo.
Pag. 54
Salen Lorena, Baden Saboya, Estarember,
Ve Baden, Béjar, Villena, Valero, Zúñi
ga y soldados.
Pues lo que a poder del arte
concibió en su rudo seno
la tierra abortó oprimida
a impulso voraz del fuego,
ya su ardiente actividad
el muro en robustos quiebros
a su pertinacia cede
dejando camino abierto.
La causa de Dios es sola,
nadie con genio su aliento
por suyo; sí, confiado,
de los favores del cielo,
en ellos solos fiados
aunque es bien arduo el empeño
porque desigual dan la brecha
los dos rondeles, podremos
que en la ciudad
caiga, nuestro alojamiento
quede asentado esta noche.
Pues ¿en qué nos detenemos?
¿Para qué es menester brechas
donde este hambriento ardimiento,
con nuestro propio coraje,
el muro no arrancaremos
reduciéndole a cenizas
los más profundos cimientos?
Y así, si el que vuestra alteza,
aquél de quien todos pendemos,
en su soberano arbitrio
tiene el dictamen resuelto
de que se empiece el asalto,
yo quiero ser el primero
en quien las balas y flechas
quiebren su fuerza, y expuesto
al riesgo, sin hacer caso
de los acasos del riesgo,
pondré en el centro de Buda
las águilas del imperio.
Que no ignoro que a aqueste duque,
la paja larga, y de heno,
Pag. 55
Su vigor, cierto, me admira.
Todos estamos dispuestos
a morir,
siempre en cualquier lance
con vuestra lealtad.
En los todos
advierto que yo no entro,
hablen por sí los que heroicos
de Béjar nacer pudieron,
que a la paciente asna floja
su barda, nabo da a
Salen Baviera y Selín.
A su Alteza le previenes
el estado que allá dentro
tienen las cosas, soldado.
En todo es obedeceros.
A mi cuartel llego ahora.
Ap. Míralo pavoroso con recelo.
Ap. mirándole.
Él es, su cara cortada.
Traerle a vos he resuelto.
Ap.
Va y le abraza.
Mi amo, tú lo eres, sin más duda.
Llegad a abrazar, no hay remedio,
los amos, ¡viven fuegos!, ser ben
Amo mío.
¿Qué es aquesto?
Quiero abrazar a mi amo,
que a mi amo, fuera yerro...
A Nam.
Retiradle a su cuartel,
pero decidme, primero,
¿qué estado tiene la plaza?
Poquísima gente, y menos
esperanzas de socorro.
Ap.
Un trágico monumento
son sus calles y sus plazas.
Ayer estaba dispuesto a
hacer una gran salida,
y entrarla hasta que siniestro
que acá llaman de Lorena,
que al asalto obliguen recelos.
¿Y por qué no la ejecutaron?
Ap. Noticie del asalto.
Por haber salido a eso
y el efecto de una mina,
a cuyo daño ocurriendo,
están reforzando ahora
las estacas y parapetos
de la interior parte del muro.
Bien digo yo que perdemos
la ocasión en dilatar
entrarles a sangre y fuego.
mucho ha importado este aviso.
Vase contento.
No importa más que el deseo
para darle a vuestra Alteza
en su cuartel en volviendo.
Echa mano a la espada.
Ya de cólera me ciego,
y es imposible sufrir
a aqueste vulgo embustero
de la casta de Mahoma.
¡Los árabes y reniegos!
Ved que está aquí el general.
al templo
bien podréis templaros vos.
Con nada se pierde el tiempo,
estas dos órdenes aguardamos,
ellas nos dirán el suceso.
Pag. 56
quien quitara que este turco
sea echado a pique, o a lo menos
que en nuestro intento disimulando
quiera saber nuestro intento.
no ai que reparar en nada,
el abanze se deduzga.
el oxipese a mis iras,
solo enolo que queremos,
Vuestra Alteza señor duque
dispondrá que al tiempo mesmo
se les toque arma en su ataque;
y vos, señor marqués, a que esto
mesmo en el de Brandenburgo
ejecutad, que con eso
se divertirán sus fuerzas
a tres partes acudiendo.
Y lograremos entrarlos.
así lo ejecutaremos.
y hemos de entrar en Buda,
con el favor de los cielos,
ea pues al arma tocar.
toca al arma a ponernos
sobre las duras cervices
de tanto monstruo soberbio.
tocan y entran peleando.
Sale arriba al muro Abdi con el alfange en la mano, y la corona de turbos rodea el muro, y disparan algunos tiros, y mientras dice Abdi lo que se sigue van saliendo por estotra parte de donde entraron los demás, Estaremberg, y Bejar, Villena, Loaisa, Valero, y Zúñiga, y soldados los que pudieren, y con algunas escalas para poder subir al muro.
arma en todos tres ataques
tocaron los sitiadores,
¡arma, arma, guerra, guerra!
leales revivan de el bronce
y a los de acero en el brazo
los que dan estos fogones.
ea musulmanes míos,
Empiézase el asalto, y los de arriba del muro arrojan piedras, y los de abajo intentan subir por las escalas, y el de Lorenza y el de Starenberg están cada uno a su lado abajo animándolos, y todos con espadas y rodelas tirándose.
ea invictos españoles.
bizarros nobles alelos.
sin cesar, nunca al arma y los fuegos.
El que es Dios y a un tiempo es hombre
nuestros impulsos gobierne.
turcos, mi amor os propone
que perdéis la patria y vidas;
no aflojéis, hijos.
escupe el abismo todo.
suben a la muralla Bejar y Zúñiga, y los demás, y a un ...
de sus negros responsos
la fe de Cristo y la gloria
vuestra y del imperio oponer
en la obligación que estáis.
no cedáis punto a los golpes
de las bárbaras cuchillas.
ya han caído los turcos del muro, y los españoles suben, y se dice dentro, a mí turco, a mí España.
ea turcos que nos cogen
la ciudad, sino cargáis
sobre todos los rigores
de vuestros heroicos bríos.
Pag. 57
Con valor uniforme
el muro penetran todos.
A su sangre corresponden
los prodigios que ejecutan.
Ya han entrádose del muro dentro, y Béjar, Zúñiga y los demás que subieron, y quedando solos abajo en el tablado Lorenza y Staremberg.
Dentro siempre tiros, espadas y golpes de piedras en las rodelas.
dentro a voces
¡Cómo es fácil que reporten
los que humanos han nacido
fuerzas de horror tan enormes!
dentro a voces
¡Cómo, ea, que están a vista,
quemándoles los aproches,
estacas y parapetos!
¡El infierno se soltó, que
sobre la faz de la tierra!
a voces
¡Invencibles leones,
la fe de Dios os provoca!
dentro a voces
¡Dios mío, son, que no hombres,
musulmanes, aquí todos,
no la empalizada monten,
que a ceniza la reducen!
Empiezan de nuevo fuegos.
mirando
Ya ha cargado todo el golpe
de los sitiados sobre ellos.
mirando adentro
Grave daño, señor conde,
de los flancos nos abrasan.
Continúe el arma, y los golpes, tiros dentro.
No están hombre con hombre.
Toca a retirar, trompeta.
Tocan a retirar dentro y cesa el arma.
dentro a voces
No importa que en mí se postre.
¡Alarbes, con este golpe he de dar...!
Reparar todos, que sin cuidado,
Béjar se queda adentro, amigos.
Dentro. Salen Zabaleta, Villena, Valero, Zúñiga, y soldados, y entre dos soldados españoles traen al duque de Béjar malherido, y al salir dice Zúñiga:
Si a aquestas penas no rompe
mi corazón, muy bien puede
blasonar de que es de bronce.
¡Ay, querido hermano mío!
Sabrías qué congoja.
¡Qué dolores!
Fatal a la cristiandad
es la suerte mal conforme
de sus glorias, que envidiosas
aquellas que dan el golpe.
Mucho desmayo padece.
No hay consuelo a tanto golpe.
No permitáis, soberanos
cielos, a tus verdaderos,
que en mi muerte los infieles
de tanto suceso logren
los triunfos de mis sudores,
y verter mi sangre en balde,
víctima en humores vuelvan
mis católicos ardores.
Pag. 58
con ella quedan los muros
aunque un tirano los vio
marcados, por indeleble
señal de que no conocen
más dueño que a un tal César,
ya de sus los fervores
de su sagrado celo,
a trepar, ya los retretes
en la dudosa superficie
de baluartes, y torreones
no debéis poner en duda
ni darles tiempo a que tomen
con lo sucedido agora
aliento sus defensores.
Envidia da su constancia,
su fe se adquiere renombre.
Retírese Vuestra Excelencia
a mi cuartel, que aun le importe
para restaurar su mal,
la mía desde hoy se pone
por precio del que el acierto
de su curación nos logre.
Levántese
La mía es muy corto precio
a pagar tantos favores.
Vase
Mas de el de no perderles
que carezca el dueño del orbe.
Vámonos, Valer, a un igual
amor a quitarnos, conformes.
A Dios, soberano general; que el
Cielo nuestros propósitos oye.
Resolver a sangre y fuego
sus pérfidas conjuraciones, y a traiciones.
Suena dentro ruido de espadas, y dice Abdi dentro
Mueran musulmanes, deteneos.
Sale retirándose; alborotados los que le salen a él, chillando
En qué os habéis detenido?
A prisión te da, o a la muerte
es nuestra resolución,
con que así a de ser os
abría traición semejante
se ha visto maldad mayor?
No se llama, o rinde al general, que
la que es desesperación,
En ofensa nuestra es cuanto
haces, que en defendernos
no hay piedra en los muros todos
sobre piedra.
No hay torreón
que al ruido no se estremezca
de cualquier disparo.
Solo
tú no has querido pensar en
pues que hasta agora has faltado.
Por instantes se minora
la militar guarnición.
Nuestras mujeres nos quitan,
nuestros hijos.
Y el amor
cruel con que habrá ejecutado
el verdugo más atroz.
Pag. 59
Un poblado cementerio
es la ciudad, y al rigor
de los agresores fieros
según lo que asientan hoy
de un instante en otro instante
su total desolación.
Estas razones tenemos.
De sí, tenemos razón.
Para aplacar los continuos
librándonos del furor
de los sitiadores, que es hoy
sin admitir dilación
entregarles la ciudad,
pues no hay defensa,
ni unión.
Vuelven a embestirle
Porque nosotros lo hagamos,
y o se rinde, o date a prisión.
Ase
Oh vulgo desenfrenado,
deteneos, que el altar
del propio sentir, os muestro
con esta su sinrazón;
reportaos. Con cautela,
a llamar al muro voy
para decir que entrar pueden
en bando de igual valor;
venir yo al campo enemigo
que la capitulación
conmigo concluya.
Allí
mitigas nuestro furor.
que importa vana capa
pero después que crueles días
el blanco de su furor
que el ser un alto traidor
de vuestro dañado celo,
sabré castigarlo yo
sin bando de sangre y fuego,
causaros de rebelión;
venid musulmanes, pues.
Ase
Sale Ibrahin con la espada desnuda y dice al salir:
Vamos, porque ganar hoy
la plaza entregada a celos
no basta traición,
que en la ocasión
rechazar a todos los muros
sino que da permisión
a la alevosa maldad,
mas no importa qué dolor
bastante a todos ha impuesto.
Juzgando mi dura suerte
poco temor en los yerros, o pena en que tal
horror el
porque en sus afectos, me dé la muerte
rústicos hombres
Jornada tercera
Pag. 60
Sale abdi Vaxa
dasele
Ebrain Zaa bravido
los destrozos conquesta
el cuidar de milicianos
Ciudadanos, y plebeyos,
que asi que a las mujeres
a vela, y remo se dieron
las Varcas sobre el Danubio
atropellando el respeto
que a mi persona se deue;
que aun no me balio el puesto,
contra mi se tumultuaron
diziendo que infiel, y falso
la ziudad falto de todo
pues en busca tuya bengo
porque con secreto inquieras
quien este motin mouieron
a todos les des la muerte
toma mi anillo es el sello
este que pongo en tu mano
haz tu, como de ti espero
yo pondre en execucion
al punto el orden sangriento
contra cualquiera que sea
que con sordo lamento te cansas
aun que te mire el olvido
ni aun yo me he de estar quejando
en mi mesmo a mi mesmo
que por morir en tu bando
estoy rabiando de zelos
Salen Zelin, Ramiro y Amet
que a bazeza semejante
como la que en mi se aduierte
obligue la dura suerte
del que nacio ziego amante
que ay nuebo en la ziudad
como has de allar a Zelinda
si tuvieras la sed que de allarla
tengo no te admiraras
y mirenle las guardas
ni los criados me preguntan
ni me ven, ni me ablan,
quereis yr de ygual con migo.
Señor Ramiro, ya callo
Pag. 61
Amete, mas de escuridad
tratar, pues tan mal te tratas,
Y de alhaja que me dizes:
Como le va a la cuitada?
es Zatan, gran alcahueta
como solia?
Ea, calla.
Como ablas asi con migo,
no sabes que soy resguardo?
Me guardare aun la lengua,
que, que grosero era a las
destapandome con ello
esos.
Quien en tal altura
para remediar mis zelos
y sin dejar esperanza?
Estamos a quartel en que
temo por q. semejante
que de estos no ay q. fiar,
que me hizieron guarda como
el duque, sea en buen ora.
Salen Lorena, y Bauiera, y algunos soldados
Zierta salio la nueua
que dio el turco.
Y apresarla
es de faccion que importa
Aqui estan.
Los duques.
Que azeis
quien encierra pacienzia Cielos
para sufrir pena tanta
como berte ser traydor.
Pag. 62
y conforman en que estando
la evidencia de aver por muerto,
la consternación es tanta,
que no hay genízaro ya
que quiera de buena gana
empuñar el corvo alfanje
ni esgrimir la cimitarra.
También me dizen que el puente
de Esec logran abrir para
con cinquenta mil soldados
y más, para reforzarlas,
y aunque no disciplinadas
dizque se hacen fuerte d'ellas
de las milicias de Abal.
Y por lo cual, será bien
hacer segunda llamada
para ver si antes que puedan
adelantar las jornadas
resuelve el bajá de Buda
a buen partido entregarla
y si no, por todas partes
pues hay noticias tan claras
de la gran disminución
de sus fuerzas, apretarlas
en un general asalto.
(disparan dentro y ruido de espadas y dizen a voces)
¡Al arma, al arma,
ea, turcos, ahora es tiempo!
Mas, ¿qué es esto?
¡Al arma, al arma!
Acostumbrada en los turcos
infiero por cosa clara
que grande salida han hecho.
Los sajones desamparan
la línea.
Pero ¿qué importa
que las cuchillas de España
a ella los restituyan?
Margen ilegible
Gran daño hay si no acudimos.
(disparan y cruzan espadas dentro)
¡Jesús! Y qué turbamulta.
¡Falsa medida!
¡Muertos son!
Y a mí me falta el resguardo.
Animarlos es preziso
que a toda priesa los cargan.
Favor nos dé el Soberano
siempre Dios de las batallas.
(desenvainan y entránse y nun cesa el ruido y disparar)
Socorro furtivo intentan
introduzir en sus líneas.
Nosotros desbarataremos.
Como el cielo no se agrava.
Nada d'esto. ¡Adelante españoles
a ellos!
¡Apretar los que se alargan!
Así, mi amor, me avasallas:
pero si gano a Celima, gano,
piérdase honor, vida, y patria.
(Vanse)
(nun cesa el arma y ruido de espadas dentro y salen Ebraín, y turcos, retirándose de Atenas; Zúñiga, Zeno que los meten a cuchilladas y al salir dizen dentro Lorenzo y Bab.)
¡Lor., mi señor, para acá!
Pag. 63
hijos de los huecos puertos
bolued a la línea, valor, peleando afuera para
es vuestra temeridad.
vuestra soberbia es más vana.
Caléntranse
bajos del solio de Marte
el examen en vez de espada.
a la ziudad que nos cortan,
Salen viniendo solos Zúñiga y Ebrain y entran y al salir dize Ebrain
en bano español te cansas.
no vi turco más valiente.
ea ríndete fatal,
ya acauaré con tu vida.
por vengarme ba dejando
del dueño que la maltrata.
rinde, valor, y Saboya.
y a no ser visto que nos deue
entre su sangre vañada
su mísera obstinazión.
turco pues tú solo faltas,
ríndete o te doy la muerte.
Cae Ebrain
ya es preziso, nada me valga,
tirano español, ¿quién eres?
que de suerte has fascinado
el alma que do a tu aliento,
con ser el mío de tanta
fiereza, que te dijera,
si el mundo me coronara
por emperador del mundo,
cuanto encierra, y cuanto abraza.
tiempo abra en que me conozcas,
ya clemenzia soberana
de Dios, en justizia miras
el derecho de su causa,
Buda a de ser oy del Zesar,
dando a Dios devidas grazias.
rayo e de ser en sus muros
tan voraz que al abrazarla
me sobre el ardor, y baste
solo el humo de mi saña.
Vase
quándo al dar sin medida
Pag. 64
bien se ve que es desgraciada
mas quizás la guarda el cielo
(bala de amor la traza)
para que encuentre a mis celos
algún día la venganza.
Salen Lorenzo y Babiera y al salir dice Babiera
Ya dos veces he llamado
y a ninguna han respondido.
Dirán que no lo han oído.
Y a todas estas he remediado
que pendiente de un pilar
un pliego entregarles hice
para el bajá, que allá dice
lo que acá la lengua explica.
Notable tenacidad
en loca defensa gastan
que los engaños les bastan
a abrasarles la ciudad.
Mucho del duque he sentido
la muerte.
Aunque cada cual
es un milagro, otro igual
nunca de España ha venido.
Perdió España un gran soldado.
Lance bien fatal en fin,
Tocan
si no me engaña el clarín
de dentro a un moro han llamado.
Sin duda que al haber puestas
de mi papel embajadas
Vase
No dudo que a retornar
de los pactos la propuesta
quiera mi Dios que señal
muestren de querer rendirse
o mal podrán resistirse
aun al alto general.
Salen Selim, y Zelima, Ramiro, y Zayda
Al final de la acotación hay una palabra de difícil lectura, parece 'Zaydalas' o 'y criadas'
Ya vuestras ansias vencieron,
y las mías acabaron
de el no poder explicarse
el más modesto embarazo.
Ay Selim, que a mal tiempo
vuestras finezas llegaron.
¿Cómo que a mal tiempo llegan?
¿Pues tiempo puede haber malo
en quien solo en adorarte
el que ha vivido ha gastado?
Con menos me contentaras.
Hablando hacia bajo
Ay juicio más temerario.
¿Qué el con menos? Yo no entiendo
tus enigmas, habla claro.
Pag. 65
Pídeselo a aquel celeste Zelin.
Calla, malintencionada.
¿Que hable más claro me mandas?
Dices bien, y no me espanto
que digas que no me entiendes,
pues no pudiendo dudarlo, has
puedes también no entenderlo.
El que yo te lo dirán cantado.
Si el querer ofender
mi opinión, y mi recato,
en ese celoso enigma,
si es tuyo es el amargo
efecto de lo mentido,
y se te hace el agravio
del horror, que equívoco pudo
corresponder a tu agrado.
Sospecho ha de haber rencilla
aunque la den el amparo.
Tú tienes razón, Zelima,
falso es el haber entrado
a tu primo en el jardín
aquella noche, y el faltarte
el que me embistió celoso,
y que siendo yo el llamado
de ti, fuese el escondido;
pues le ocultó su recato,
que le herí de muerte, y que
por no infamarte, buscando
la puerta que tú me abriste
para ver mi mesmo agravio,
me volví a salir por ella.
¿Quién vio enredo más extraño?
¿Son falsos estos testigos?
Sean norabuena falsos,
tú solo dices verdad.
Pienso que peor es negarlo.
¿Habrá mayor testimonio?
Que si la verdad es lo malo.
Mil veces plegue a Mahoma
que del soberano brazo
para volverme en cenizas
Júpiter despida un rayo
si yo en el jardín, mas ¿cómo
desta suerte satisface?
Aquel que satisface llega
muy cerca de estar culpado.
Bien haces, no las busques,
satisfacciones que en vano
han de ser por no creídas.
Buscarlas no es necesario.
Pag. 66
darlas es lo que no quiero.
No de pedírtelas trato.
¿Aulasa, y tú no me diste
un poco de sacatrapos?
¿Qué es sacatrapos, traidor?
Un trasto muy sazonado
que sirve a los arcabuces
de que andes siempre atinados.
Oíd, que no hacer instancia
podrá algún día pesaros.
No habrá a mis males remedio,
que es muy manifiesto el daño.
Que unas pataratas quieras
a pura fuerza embocarnos.
Mi amo trata verdad.
Sí, mas perdióse en el trato.
Vase y lleva
Quedaos en fin a no vernos
jamás, ni aun imaginarlo.
Qué dura sentencia, aguarda
Zelima, pero ¿qué hago?
Que me ha cegado mi amor,
aquí del todo me abraso.
Qué decís, no habláis.
Cae
Vase, y lleva
Zelima
no puedo mover los labios.
Digo que os quedéis también
a nunca jamás mirarnos.
Por cuanto la deis funda
no paraba en arrumacos.
El Sena valedme, cielos,
espera, mas mis agravios.
Qué decís, qué me queréis,
que nada puedo escucharos.
Nada, que vos, que yo, el tiempo
pronunciar intento en vano.
Bien, que el tiempo a vos y a mí
solo podrá asegurarnos
esto que queréis decir.
Vase
Sí, pero también acallo
puede ser que cuando el tiempo
os tenga desengañado,
cobre más fuerza mi queja
entonces para olvidaros.
Vase
Dudo que ese caso llegue,
que en fin fuera menos malo
pues que muero de celoso
muriera de desdichado.
Salen Lorena, Starem, Villena, Zúñigas y soldados. Y al salir dice Lorena:
Que ya entre caducas ruinas
los torreones y baluartes,
tenga este monstruo feroz
y se halle tan constante
y se atreva a responderme
aquese turco arrogante,
por embajador y por cartas,
que de la entrega no trate,
Pag. 67
de la ciudad, que primero
ha de regar con su sangre
sus muros, que ver en ellos
los cristianos estandartes,
y lo que más precipita
mi valor es que me hable
en que yo le deje a Buda
y que otra plaza ha de darme
a escoger en todo Hungría,
y que si acaso llegase
a concertar entregarla
que nunca llegó a pasarle
por pensamiento, sería
solo en caso que ajustasen
paz universal perpetual
cristianos, y musulmanes.
Todas tres proposiciones
como suyas detestables,
porque si no la primera
aceptar otra no es fácil,
por Buda habemos venido
valerosos capitanes
y volver será sin ella
oscuro borrón que manche
lo claro de hazañas tantas
de que traen coronadas
nuestros generosos bríos.
Éntrese por todas partes
a que ese poblado escollo
de tantas lunas alarbes,
tiemble movida las tierras,
el aire abrasado brame,
con los lucientes reflejos
de nuestros aceros halle
este bárbaro obstinado
espejos que desengañen
las obscuras ceguedades.
Entremos en Buda todos,
y en casas, plazas, y calles,
no quede ninguno a quien
por más que piedades clame,
que o le consuma el fuego,
o el cuchillo no le pase.
Solo ese orden se aguardaba,
solo podía esperarse
tan alta resolución
para no dudar que acaben
en sus soberbias por hoy
sus vidas entre crueldades.
Para que en su lienzo escriban
nuestras glorias los anales.
Y para que nuestra espada
viva a su lado se esmalte
en el rubio humor vertido
Pag. 68
La muerte tengo de darte.
(Mira adentro)
Yo, que mil vidas tuviera,
su maldad solo quisiera
por tener más que quitarte;
mas gente a este sitio llega.
Fuerza es que nos retiremos.
(Vanse)
Ven, y este llano doblemos,
y bajemos a la vega.
Salen Baviera, Saboya, Baden y soldados.
Su Alteza el orden envía
de que el asalto se dé.
Sale Ramiro como corriendo, y antes de salir, dice lo siguiente.
(Sale)
¡Den por a qué parte fue
el perro, por vida mía!
Ya del olor lo colijo.
¡Hola! ¿Qué es eso, soldado?
Que un turco se me ha escapado
porque el diablo se lo dijo;
mas yo volveré a pescarle.
Señor, forzosos estamos
del orden, al muro vamos.
¡Vive Dios, que he de amarrarle!
Aqueste ha de ser el día
del éxito más glorioso.
Ni tendrá fin lastimoso
el obelisco de Hungría.
Pag. 69
La página se encuentra completamente tachada e ilegible.
ilegible
Pag. 70
por una parte y por otra.
Bastan dos hijos de Agar.
¿Cómo sufrí tal deshonra?
A humo he de reducirlos
según lo veo, o en mis propias
ansias me he de dar la muerte
en afrentosa congoja.
Entrase por la otra parte.
Salen Lorenzo, Estar., Villena, Zúñiga y Valero con las espadas en mano. Valero con un estandarte turco y Zúñiga con una flecha en una pierna.
A España debe este día
todo el imperio gloria tanta.
Dura la facción ha sido
de entrar en la ciudad baja.
La sombra de vuestra alteza
es quien todo lo avasalla.
Quien nos da valor y aliento,
quien enseñando nos manda.
Por este bárbaro despojo,
y aquesa flecha bastarán,
a no haberlo visto todos,
para acreditar la hazaña.
Arrancarla no he podido;
sin duda está bien hallada,
pues que todo lo que es plumas
es en los soldados gala.
Debe de haber penetrado.
Vese en lo mucho que sangra.
Pag. 71
Vamos a donde se cure
y a rendir debidas gracias
a Dios del feliz suceso
de facción tan soberana.
Y a pedirle que prosiga
en su favor, que mañana
será todo Buda suya,
y hoy solo es la parte baja.
Ent.
Tocan trompetas y cajas y sale el Gran Visir, y algunos soldados turcos.
Con tal celeridad, presteza tanta
las jornadas del ejército adelantas,
que a ejecutar va activo pensamiento
en alas tiene de tu mismo aliento.
Aligerar las marchas he preciso,
pues bien se arguye de cualquier aviso,
que aprieto grande la ciudad padece,
y riesgo en la esperanza desfallece,
y a su visir de verse socorrido,
aunque de gran valor se ve asistido,
será también posible que cansado
de resistir un cerco tan pesado,
ya que ahora de todo el ejército separados
marchen en orden ocho mil soldados
y a todo su mando baja, amigo,
y entren en Buda, y el presidio aumenten,
aunque para estorbarlo en vano intenten
sus fuerzas oponer los sitiadores.
Si del cielo son fuerzas las mayores,
si al intento que ordeno se opusieran,
a resistirme a mí muy cortos fueran,
con que a mi cuenta queda sin más duda
aun contra el cielo socorrer a Buda.
Y al amigo también, cuanto me acerco,
hacer al punto levantar el cerco,
y aunque tomada esté, por interpresa
le haré al cristiano que salir le apriesa.
Ea, pues, a marchar.
A marchar tocan.
Todo un mundo de furias me provocan.
Tocan y vanse
Sale Xamiro, y al salir dice:
Ya yo estoy desesperado,
no tengo de ser más guardas
de este perro, aunque me cuesten,
cada instante se me escapa;
Pag. 72
Pues dinos, ¿quién lo fue?
Un zuizo español fue
que solo con dos granadas,
que le tomó a un granadero
al asaltar las murallas,
arrojándolas con brío,
puesta en la boca la espada,
tal riza con ellas hizo,
tanto campo abrió al echarlas,
que pudo, y pudieron todos
los que con él avanzaban
gozando la ocasión
de una facción tan bizarra,
matar después con las hojas
los que la furia dejaba,
y apellidando victorias
él y otros sus camaradas,
se alojaron en las brechas.
Acción por cierto bizarra.
Sale Zelín al paño, y dice allito lo siguiente.
Siguiendo a Zelima vengo
que al tocar de retirada,
un poco de los cuarteles
salió ahora con Zoraida.
Sale al otro lado al paño Ebraín, y allí dice lo sig[uien]te.
Siguiendo vengo a Zelima
por si acaso puedo hablarla,
pues no encontrar a Zelín...
Pag. 73
da treguas a mi venganza,
hallas quien tu amor destemple.
¡Pusiera a Alá que arrasaran
el resto de la ciudad!
Aquí está.
Y aquí le he visto.
Yo propia hallarle en treguas
de su tirano vivir
para dejarme vengada,
que estorbaba su muerte.
Salen Celín e Ibrahím y dicen a un tiempo
Yo.
Míranlos y sacan las espadas
Yo señora, te estorbara,
mas, ¿cómo he aquí? ¡Ay Zelima!
De esta suerte desengaños
Tíranle
Traidor, si su muerte buscas,
¿qué en tantas veras la amparas?
¡Ay de mí!
Valedme cielos.
Caese y levanta
Válgame un salto de mata.
Ramiro ponlos en paz.
No me ser paces forzadas
porque al que reparte siempre
la mejor parte le alcanza.
Rinde a mi rencor la vida.
Cobarde, muere a mis sañas.
Allá a esta parte es el ruido.
Aquí suenan las espadas.
¿Habrá más desdichas cielos?
¿Hay mujer más desdichada?
Desenvaina y reparte
Ahora sí que viene gente,
yo meto mi cucharada.
Luzcamos un poco miedo
tener, no es cosa brava
ellos tiran a matarse
y a aquellos que voces daban
no llegan luego a los cabos.
Sale Badén y soldados con las espadas desnudas y apártanlos, y dice Badén a Valir:
Ea, ¿qué es esto?
No es nada,
a ver matarse los hombres
si mi valor no estorbara
su destrozo, que estrago
es el venir a rodar.
¿No sabéis que a prisioneros
no es lícito tomar armas
no siendo en propia defensa
del dueño de la campaña
pues, ¿cómo si lo sabéis?
Señor.
Señor.
Ea basta,
a las tiendas donde asisten
los llevad, de ellos no salgan
en tanto que el general
otra cosa no les manda,
vos señoras retiraos
al cuerpo de salva guardia,
y no salgáis de él tampoco,
vos soldado acompañadlas.
Esto es servir con estrellas
y con valor, pues yo paso
Ramiro de guardaperros
a oficio de guardadamas.
Amor, ¿qué trazas son estas?
Pag. 74
Fingida deidad que adoráis,
¿no oís a los males remedio?
¿no oís defensa a las desgracias?
Yo ya he empezado a huir.
Fortuna, si no te cansas,
y pararé en guardar infantes.
¿La que aguardáis? Llevadlos.
Jornada aguardo llevarlos.
Éntranse un soldado con Ebraín, y Selín, y Ramiro con Zoraida y Zelima, y queda Badú con otros soldados.
Que yo al consejo de guerra
que juntar su Alteza manda
para la resolución
no de menos importanzia
que de acabar de una vez
con este soberbio alcázar
del homenaje de Hungría,
pues se ve sitiado a tantas
crueles hostilidades,
quiero acudir, por fiar
un voto más de que sea
al instante el avanzarla.
Sale Abdí y soldados turcos.
Ahora veréis, musulmanes,
si con razón os exhortan
mis bríos a la defensa
de ciudad que tanto importa.
Ahora que la coronan
de multitud de turbantes
las cumbres vecinas todas
en nuestro auxilio, veréis
si fue de importanzia poca
que se dijera de mí
después de tantas victorias
como campañas, y mares
en polvos, y cristales notan
cuando a socorrerme viene
no menos que la persona
del Bajá, habiendo entregado
una ciudad, que es la sola
antemural de Turquía,
llave de Constantinopla:
Pag. 75
Solo su valor pudiera
por virtudes tan heroicas
resistir para vencer.
Cuanto mi aliento proponga
se ejecutará al instante.
Que quites tú de ello sobras
para que de nuestras vidas
a todo trance dispongas.
Pues a las puertas.
Al muro.
A hacer que se llegue el hora
en que los cristianos tiemblen
del arrojo de Mahoma.
Salen Loren, Bab, y Estaremberg.
Ya de lo que se ha acordado
preciso es mudar de intento,
pues que se ha dejado ver
de la ciudad poco lejos
el ejército enemigo.
Y poderoso en extremo,
según los vencidos dicen.
Un aldeano vino huyendo
de las vecinas montañas,
que asegura por muy cierto
que a sesenta mil se acercan,
o a muy pocos más o menos,
el número de soldados.
Con que pretende este esfuerzo
de la plaza agraviar.
No permitirá el supremo
Dios por quien todo se mueve
a su propia causa atento
que sus designios consigan
porque en ellos malogremos
lo que tiene adelantado
tanto Católico celo.
Yo he de salir a encontrarlos
porque en combate sangriento
a mi fe rendidos mueran
sus mal nacidos empleos.
Pag. 76
Y también.
No, vuestra Alteza
queda en no menor empeño,
que es el de hacer mantener
en los ataques el peso
de la hostilidad continua;
porque crean los de adentro
que no hacen veinte mil falta
donde asiste vuestro esfuerzo.
Tantos llevaré conmigo.
A cargo del Conde Ernesto
las tropas de infantería.
Y estos.
Son vuestros preceptos.
Pues a disponer las marchas.
Pues a mantener el cerco.
Vanse.
Que en esto premie el daño,
porque nos luzca el remedio.
Sale Zelima y Ramiro.
El que deseare morir
no busque infeliz vida,
que solo a morir convida
el tener gusto en vivir.
Harán de celos.
Acosarle.
Y mi esperanza.
Perderla.
No hay paciencia.
No tenerla.
Murió mi amor.
Enterrarle.
¡Coplillas por Dios peregrinas!
dos mil años a canales
que rían de conceptos tales
los niños de la dotrina.
No podrás, de ti río.
Sé donde vos, de repuesto,
tengo en ejercicio puesto
a ese criado mío.
Mío lo fue, triste hado.
(Tocan dentro)
Por eso, hará mejor
aquel oficio de criado
que dice quién es el señor.
Pero muy alborotado
el campo todo se advierte.
¿Cuándo de mi triste muerte
dirán que es el día allegado?
Vase.
No puedo dejar de ver
qué novedad lo ocasiona,
y pues, sin mi persona,
nada se podrá emprender.
Vase.
¡Pluguiera a Dios que acabaran
los cristianos sus intentos,
que acaso en sus vencimientos
mis ansias se mejoraran!
Sale Zúñiga atada una banda o lienzo en la pierna, y dos criados y como enojado con ellos dice al salir los siguientes:
¿Quedarme ya, qué es quedarme?
¿Estáis locos? Esta herida
podrá quitarme la vida,
pero no el valor quitarme.
Pag. 77
si a tener piernas salíamos,
a los brazos no tuvieran
esta hacienda, batieran
a un ánimo tan lozano
y pues su valor se apoca,
que es su ánimo, de cera
con todo dales respiro,
a ensillar, que lo primero
ha de ser que en las derechas
nubes de cobardes flechas
logre su mal postrimero.
Señor, mirad que en combate...
No me repliquéis, ¿qué es esto?
que empiezan a marchar, presto
o vive Dios que os mate.
Obedecerle es acierto
mas temo...
No hay que temer,
que vivo me habéis de ver
con gloria, o llorarme muerto.
Sale Ramiro.
A mí me parió mi madre
para ser soldado, ¿a dónde
el serlo es mucho mejor?
(¿quién lo negará, señores?)
que meterse en las batallas
a que cualquier bala a un hombre
por muy valiente que sea
le dé que dé a buenas noches.
lean al noble Calote
verán cómo lo distingue
claro como un almo note,
señores, bueno es contarlo
que bien que se supone,
después la historia del muerto
no se asustan los autores,
a la verdad, que es risilla
si estuviera vivo entonces
Pag. 78
mira dentro y suenan espadas y cajas
Si señor bueno es contarlo
mal hará el legislador
de milicia que el más noble
puesto no se dé a el que fuera
el que gana mil y once
había a hoy siempre distaba
de la retaguardia donde
fijo mi valor asiste,
como ahora que ya el choque
los dos ejércitos traban.
Dicen dentro a voces sin cesar con clarines y cajas a batalla y el ruido de espadas y pistolas.
arrímanse a la ciudad
que a la brecha rompen
bien hacéis en arrimaros
a no hallar quien os lo estorbe
¡Qué! Vive Dios que se acercan
hacia esta parte, yo voyme
a estos mis pasos contados,
guardar es preciso el orden
de mi miedo, general.
Pag. 79
(Vanse)
del campo a mis acciones.
Dentro
Sale Zúñiga y Elena
(suena música)
(Vanse)
Ya no parece de todos
quien pueda hacer en campaña
a ningún cristiano rostro.
Vuelvan, y la artillería,
y bagajes su destrozo
califica; pues perdidos
los de San Jorge por despojos
se recojan, y a la plaza
pues yace en su asombro
nos volvamos al instante
porque antes que algún recobro
los de dentro, o los de fuera
tengan, en el alboroto
de su propio desatino
podamos lograr nosotros
ver a cabo un empeño
que es cifra del mayor logro
pueda reparar lo heroico
de vuestro invencible esfuerzo
pues sacamos de uno y otro
combate
que solo es Dios
quien obra tantos asombros.
Sale el Espar vizir atropellando a unos turcos y al arrojarlos al salir dize
¡Cobardes, inútil canalla!
¿pues tenéis atrevimiento
de parecer a mis ojos?
¿Cómo no teméis que el fuego
donde los rayos se forjan
de mi voraz ardimiento
a mil pavesas reduzca
vuestros mujeriles pechos?
por vida del gran Mahoma
sagrado profeta nuestro
que he de dar garrote a cuantos
por su desgracia volvieron
sin morir en la batalla,
servirá a otros de escarmiento
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de aguador de los cristianos,
un ejemplo, escarmiento
raro de ser desasido
de pardo, rotoso seno,
de este abismo de elementos,
nube, relámpago y trueno.
Iré, benigno señor.
Vase.
Sale Abdí con todos los más turcos que pudieren.
Pues se ha declarado el cielo
a ser tirano conmigo,
privándome injustamente
de cualquier humano alivio,
apele ya mi valor
al tribunal de sí mismo;
ya no es menester abismo
más que para ser testigo
de la crueldad de mis iras
contra todo el cristianismo.
El resto del folio en la página izquierda y la totalidad de la página derecha se encuentran tachados e ilegibles.
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Líneas tachadas al inicio de la página.
Todos resueltos estamos,
Abdí, a morir contigo;
a ser preciso el morir,
todos seremos prodigio
de valor, asombros, furias,
y hallarán su precipicio
los cristianos que se arrojan
valientes, sin advertidos,
a penetrar las murallas.
Pocos, mas bien avenidos
somos los que hemos quedado.
Pues a recorrer los sitios,
y a doblar las palizadas.
Salir para divertirlos
por uno y por otro ataque.
Ninguno ha de quedar vivo.
Y a la ley de su precepto
todos morir elegimos.
Vanse.
Salen Lorena, Staremberg, Villena, Zúñiga, Valero y soldados. Y al salir dize Lorena:
Otra vez se han acercado,
solo al parecer distantes
el distrito de una legua,
las más tropas militares
del ejército del Turco,
mas no se halla en buscarles
segunda vez en campañas,
sino darles el avance
a los enemigos muros.
No se han de atrever a llegarse,
porque están escarmentados;
por eso es bueno el darles
avance donde se mueren.
Es el miedo aquí cobarde
de tanto el que los ocupa,
que no hay que temer que bajen
otra vez a las llanuras.
Es lástima que se tarde
el orden de Vuestra Alteza.
Dizen dentro a voces como a lo lejos y disparando, y ruido de espadas.
Por el superior recinto
de junto al castillo, salen.
Pero, ¿qué inquietud es esta?
A ellos, ninguno escape
sin que muerto o preso quede.
Las voces son al toparse.
Cobardes, no desmayéis.
Soberbios electorales,
alguna salida han hecho,
que a a a los una
La última línea está en gran parte ilegible y cortada por el margen.
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Dentro
Ea, españoles, ganadles
la puerta de la ciudad.
Dentro
Turcos, ninguno se aparte
de mi vista hasta entrar dentro.
Dentro
No entraréis, ni aun por el aire.
Al entrar
Dentro
Ya los llevan de vencidas.
Salen por esta parte de Lorena y de Staremberg, y dicen dentro los siguientes:
Dentro
Muerto soy.
Alá me valga.
A recoger.
No hay quien baste
a resistir furia tanta.
ilegible
Retírase esta gentilidad ilegible , salen Valero, Villena y Zúñiga con las espadas en las manos. Y al salir dice Zúñiga:
Ya mal podrán encerrarse,
que, de muerto, caído o preso,
apenas uno hay que escape.
Nuevo volumen la fama
puede dar a los anales
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de las gloriosas historias
que en bronces rompa el diamante
grabe en pórfido el buril
esculpa el cincel en jaspe
para los altos trofeos
que han de admirar las edades
por vuestro brazo adquiridos
en emulación de Marte
generosos españoles.
Señor.
El mayor esmalte
de heroica bizarría
es hacer, sin decir que hacen.
Valor, y sin vanidad
ostentan.
En sus ataques.
Vuestra alteza, y mi excelencia
den orden de que ha de entrarse
esta tarde la ciudad
ya de correr que el juntarse
las tropas que del cordón
voy a sacar, es a darle
campal batalla al visir
antes que pueda acercarse
a este doblez, a silencio
es bien que sirva la llave
por lo que puede importarnos
el llegar a despuntarles
a los sitiados, que hoy
no han de resistir avances
y al descuido entregados
lograr mejor el entrarlos.
Preceptos de vuestra alteza
leyes nos son inviolables.
Líneas tachadas ilegibles
Pues a los muros amigos
cristianos hijos de Marte
con quien griegos, y romanos
fueron algo, por ser antes
la fe de Cristo a todos
leyes previno a dar y arte,
que hemos de entrar en el cielo,
o entrar en Buda esta tarde.
Vanse
Sale Ramiro, zanete de moro, y al salir dice Ramiro
Amete.
Señor Ramiro.
El Ramiro te ha sobrado
que el decir solo señor
denota que soy tu amo
pues sabes qué se quería
por qué a mí se me ha olvidado
y cómo poder saberlo
sin decirlo.
Creer el caso
pues si todo ha de decirse
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(tocan dentro clarín)
(Vase)
¿de qué servís los criados?
mas este es otro cantar
que toca a marchar el campo.
Yo no puedo quedarme
sin saber (aunque a lo largo)
cuánto pasa. Ven, Amete.
(Vase)
Válgate el diablo por amo,
que siempre traes a la cola
al pobre Amete arrastrando.
Vuelven a tocar dentro y disparan algunos tiros, y dice Abdí a voces lo siguiente:
Acudid presto a los muros,
que fue ardid de los cristianos
poner tropas en batalla
por cogernos descuidados.
Dentro voces:
¡Arma, arma, guerra, guerra!
Salen Lorena, Starhemberg, Villena, Zúñiga, Valero y soldados, con espadas en mano, y los soldados con escaleras e instrumentos de asalto, y el muro se corona de turcos, y en medio Abdí con alfanje en mano, y los de abajo procurando subir, y los de arriba resistiéndolo, y dice Abdí al salir al muro lo siguiente:
Turcos, palabra habéis dado
a mi fe, y al gran Mahoma,
a morir, y de lanzarlos
Hijos, a Buda, o al cielo.
Son vuestros intentos vanos,
que viva rayos mi alfanje.
¡Ea, españoles bizarros!
Nuestro aliento es la materia
donde se forjan los rayos.
¡Al cielo, o a Buda, amigos!
¡A la brecha! ¡A no afrontados!
¡Genízaros, no aflojéis,
que suben, y han penetrado
la oruga al segundo foso!
Dentro:
¡Dadle fuego, y sepultados
quedaremos pues en Buda!
(Revienta una mina, suben encima del muro Zúñiga, Villena y Valero, y van subiendo Lorena y Starhemberg)
A todos abren camino
los españoles.
¡Qué raro
prodigio de fortalezas!
Pelean encima de la brecha y del muro, y van cayendo los turcos por detrás del último Abdí, y tras ellos los españoles, y Lorena, Starhemberg y los demás soldados que habrán subido, y dicen dentro los turcos:
Ya es preciso retirarnos
al interior del castillo.
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No le matéis si se rinde.
Primero en el yelo helado
de mis mal logradas canas
me he de ver abrasado.
(dentro)
Dadles ya, parece esfuerzo.
(dentro)
Valednos, cielo sagrado.
Sale Lorenzo retirando a Abdi, que se defiende con dos alfanjes, y dice Estarhemberg al salir.
Extraño tesón de turco.
Matadle, pues inhumano
está en su furia, y no quiere
aún de su mano lograrlo.
Dale un soldado un carabinazo, y cae en el suelo.
(Suena dentro gran ruido de espadas)
Así he cumplido muriendo
con la ley que tantos años
he consagrado a mi rey,
por quien me he sacrificado.
(Muere y le llevan dentro)
Singular prodigio ha sido
de valor.
¡Matadlos!
Salen Babia y todos los soldados que pudieren, acuchillando a la mayor tropa de turcos que pudieren salir, cinco por ante todos los cristianos las hileras, y los entran acuchillando y cayéndolos, ea, atropellando a muchos de ellos los cristianos.
(dentro)
Ea, españoles, a ellos,
que aún no venimos a cansado.
Dentro moros.
Escape el que pudo.
No os detengáis, soldados.
Buda es de Dios, y del César.
¿Quién plazos puede alentaros?
Morid a mi furia todos.
Caen de rodillas unos turcos a los pies y dicen. (Y siempre dentro golpes de espadas)
Ya que rendidos estamos,
las vidas nos conceded,
por el Dios de los cristianos.
(Levántanse)
Levantad del suelo,
que a quien ese nombre sagrado
venera, en todo el orbe el cielo,
se le da la vida seguro.
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si otra sé tan lucida ha sido
Tiende a mirar los pasmados
los católicos designios
y de aciertos tan soberanos
ya restituida a
la ciudad queda al sagrado
amparo del señor duque
el gran que le sirve de amo
Y la fama inmortal se cobra
en quien la ha cobrado,
Y ya la agarena turba
se sujeta al fiel vasallo
Entre banderas y lanzas
del orbe el mayor padastro.
y a espaldas al caído
alza así, bien pagado
con honra tanta
a los heroicos magnates
vuestra invencible espada
el digno nombre de claro
a ser a vuestra alteza
coronado de mil gracias
en todo el orbe, vencer,
traedme agora del campo
soldados los prisioneros
porque vean, y han cobrado
mejor estado que hallarse
entre este funesto bando:
al punto a hacer
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) dentro, estas- no los descubráis - Ant. Sab- llevadlos.
Y el Conde Ernesto. Llaboras.
Son las voces.
Salen por una parte el Marqués de Badén y soldados que traen unos soldados cubiertos los rostros con caretas = y por el otro lado Saboyano con soldados que traen otros descubiertos y a la par dice Badén.
Retiraos,
y con los rostros cubiertos
estos hombres sean hallados.
Que callan de pura envidia.
A Vuestra Alteza los traigo
para que mande averiguar
los que gustare en el caso.
Pues a qué poneros has
al lado, pues os recado.
Al corriente del Danubio
iban ya casi entregados
con su ayuda mil judíos,
los que vivos han quedado
son los que ve Vuestra Alteza.
Fue fortuna que al apresarlos.
Salen los soldados que se habían ido trayendo al cautivo.
Aquí están los prisioneros.
Salen Zelima, Selin, Zoraida, Ebraim, Zarfa, Fa, y conforme van saliendo se los van descubriendo aparte.
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a todos los que obstinados
contra Dios, y contra el César
la plaza disputaron.
Nadie en las piedades pone
duda, invictísima y sacra
Majestad...
Supremo ser soberano.
Y yo como más humilde,
a tus pies postrado
siempre pronto a la razón.
... a la religión de Cristo,
en que en un tiempo fluctuaron
las de Zelín y Selín.
Ya no han de ser consumanos,
con limpio carácter
del sacro bautismo, centinelas.
Yo los tomo bajo mi amparo;
para más asegurar
que casará alguna de ellas
con mi loco amor, no ha dado
el puesto que adorando todo
esta suerte, y a ti solo
quiéreme perdonar, señor,
rendido te lo suplicamos,
que la mano a Zoraida
Quién lo ha dudado,
que resuelta desde luego
seremos ambos cristianos.
Ya mil veces lo acepto.
Dios os haga bien casados.
Líneas tachadas
Todo es más gloria de Dios.
(Danse las manos)
Tiempo es ya, dad las manos.
Ya somos dos amigos.
Coronad aquel el paso,
que fue causa de mis dichas.
Todos la enhorabuena damos.
Pues tan gran parte ha cabido
en regocijo de tan gran día.
Con que, señor, dan sus...
como a honrado.
Solo a Dios el bien se da,
pues su poderoso brazo
es el que rige los nuestros,
mañana solemnizado
será este heroico trofeo.
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cantando el Te Deum laudamus
en general procesión,
y a este tiempo celebrando
vuestras bodas y bautizos
con festivos aparatos.
Yo también quiero casarme.
¿Casaros? ¿Con quién?
Tratado
lo tengo ya con Arlaja.
Es turca, y tú eres cristiano.
Como sus Altezas quieran,
eso no hay que dar cuidado,
que a menos de medio real
que estemos los dos casados,
me habrá de bautizar ella,
con que cesa el embarazo.
Yo entiendo, Arlaja cristiana,
podrá el soldado acordarlo.
Y de esta aquí llega la historia
del triunfo más celebrado
de las católicas armas
del sol del Austria, al coronado.
Entranse todos.
