Texto digital de El hermano Francisco de Alcalá
Fecha de publicación: 22 de agosto de 2026
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El hermano Francisco de Alcalá. BITESO, 2026. URL: https://etso.es/biteso/el-hermano-francisco-de-alcala.
EL HERMANO FRANCISCO DE ALCALÁ
Pag. 1
El Hermano Francisco de Alcalá =
Comedia en 3 jornadas =
Leg.º 29 / 10
Jornada primera
Pag. 2
Comedia famosa del Hermano Francisco de Alcalá
Salgan Doristo, Albano, Fileno, leñadores con garabatos y hachas.
Clara y fresca mañana,
felicísimos desiertos,
que entre el aire leve y manso
nos dais de luz nuevos rayos.
No hay deleite que se iguale,
al ver el alba serena,
de menudas perlas llena,
cuando el sol a verla sale.
Pardiez, Albano, no hay gusto
que se compare con ello,
y más saliendo tan bello
quitando el negro disgusto.
El alba con su arrebol
alegra aqueste horizonte,
bordando de plata el monte
con las vislumbres del sol.
Cuando de la noche el manto
aparta el alba, apercibo,
aunque el trabajo excesivo
aflige los miembros tanto.
Linda cosa es madrugar,
porque quien madruga alarga
la vida, que aunque amarga,
no hay quien la quiera acortar;
conservar la juventud,
hallará el en senectud
gustos, gloria y contentos.
Pag. 3
y prospera la salud
quien madruga dios le ayuda
antes que el sol tenemos
por eso es bien madruguemos
y cual trauajo se escuda
ha de cortarse ayer
del encinar
y auemos de cortar de
de alli
pienso ay menester
todo lo alcanza el trauajo
que ay que almorzar
pan y vino
y un poquillo de tozino
con algún grano de axo
yo renueuo el apetito
si ay tozino
hechad aca
probemosle y se dara
despues a algún enbite
aguardad dejad venir
a fran.co
pese a tal
este irracional animal
nunca acaua de dormir
llamad le dorin
voy
a despertalle
entrase
no vi
mas simple hombre bobarron
en cuanto a quel inocente
como un asno pardece
pues si se adurmiose un rato
darle voces no aprobecha
ya bendran de el poblado
su madre sabra menester
dejarle con que pasar
que el no lo sabra ganar
y estarase sin comer
esso a mi que se me importa
que tiene un hijo tan rudo
naturaleza no dudo
que andubo con el muy corta
al cortar leña no hara
ni para hacerlo se amaña
ni cualquier cosa de maña
en un seron se encaxe
y ansi zano ay quien le engañe
de su inocencia sincera
a doril me a de hacer
q su madre le ampare
el viene enbelesado
sacadle a fran.co como en belesado sin abrir los ojos
anda fran.co aca uenir
ea que ya le tenemos
aca mas no a despertado
fran.co sus o la amiga
despertad por demasia
no muebe manos ni pies
ola fran.co a quien digo
despierta famentecato
sin duda que se a de quedar así a qui
hechal de un poco de agua
de sa fuente
que interesa
ea que el agua perra
con ella estara despierto
Pag. 4
¿Quién está ahí?
¿Ea, pues, os habéis de levantar,
de dormir?
¡Ay, madre mía,
que me asgo!
Es ya de día.
Bueno, dormidos estáis.
Luego, ¿estaba durmiendo?
Pues, ¿qué estaba, velando?
Que digo, estaba soñando
un lindo cuento.
Que nunca has de dejar
los sueños.
Dínoslo ya.
Dejadme volver a él,
que acabe de soñar.
El dormir es gran consuelo.
¿Qué nace? Y ansí yo digo
que soñabas.
Que me subía
por medio de un monte al cielo,
que en él mil piedras había,
que alumbraban como estrellas.
Y que por en medio de ellas,
yo a los cielos me subía.
¿No es buen cuento?
A los cielos.
A la gloria de gozar.
Quiero que ansí me desonas
un sueño tan peregrino.
Cuando en el cielo te veas,
acuérdate allá de mí.
¡Y loca! ¿No es todo un
pues algo en ellos te empleas?
Basta, que quiere Francisco
irse a los cielos soñando.
Iguales y caminando,
vaya a cortar un lentisco,
que hay mucho que trabajar,
y nos retiras.
Toma, santo soñador.
¿No es mejor almorzar,
y después trabajaremos?
Haga, agora, lo que yo apunto,
y de ese hacha corte,
que los dos empezaremos
por este lado, Silvano.
Vaya por el otro.
Vanse los tres.
Voy.
Agora solito estoy,
y con el hacha en la mano.
Alto, vamos a cortar.
Temo que no he de saber,
que tan junto es de ver,
que a nada me he de amañar.
Mucho el hacha me inquieta,
quiero dejarla, mas no,
que si no trabajo yo,
en verdad que habrá dieta.
Y ansí, a cortar me remito.
Hermanos olmos, paciencia,
perdonen mi diligencia,
que yo les daré pasito.
Pero, ¿quién podrá decir
cortar leño no es mi arte?
Pag. 5
Entra un caminante con miedo
a quien vos lo aumentareis
señor cortado lo veo
soy un leño soy un mármol
y ansí no hay que os espantar
pero con eso he de cortar
mi Dios este hermoso árbol
hermanos árboles yo
a la hermana hacha arrojo
porque se lo corto enojo
a los que los crió
no tenga soberbia el señor
porque van altos creí
mire que le cortaré
si se desvanece en vano
esotro hermoso arbolito
no se enoje por no ser
tan alto que ha de crecer
no siempre ha de ser chiquito
en Dios ponga la esperanza
que él es dueño de todo
porque el humilde es mayor
en la celestial balanza
en verdad que he de faltar
que su gusto es bien me cuadre
mas nos dijo mi padre
que no vuelva sin cortalles
tenga paciencia un poquito
porque a vellos estoy dispuesto
y caigan ellos después
que yo les daré reposo
empiezo dalles cañete
son buenos robles muy recios
es verdad que soy un necio
que ahora me encomendare
a este arbolito cayo
a fe que arbolito le dio
y que lo abatió muy bien
aunque con mal que se hizo
solo el trabajar y aporto
sin falta comer que os ruego
demonio por ir al extremo
que lo echa muy bien lo corto
perdí esta noche el camino
y errando anduve en el encinar
ya aunque cansado y mohíno
no encuentro con el lugar
ni con el camino al uno
mas allí veo un pastor
está bien sobre a quién digo
llegarme será mejor
hola hao os digo amigo
si es sordo aquel leñador
oh buen hombre
si salto
a favorecerlos
no me diréis
si está en la villa y es cerca
no te quejes tan aprisa
que yo te daré más palos
Llega a él
o yo sordo soy
o lo es
no soy sordo qué pedís
el camino de la villa
es este
es maravilla
pero por qué lo decís
Pag. 6
¿Está el camino real
por aquí?
Siéntase en él.
Ya lo veis.
Pero a tal,
¿por qué no me respondéis
más bien?
Pues, ¿respondo mal?
Este es inocente, en fin;
a entenderte me acomodo.
¿Está cerca algún lugar?
Sí, es amargo de llegar
por de allá.
¡Gran tomo es!
¿Vais por aquesta senda?
Entre por ahí y diré yo.
No hay quien a este hombre entienda.
Dime, ¿es tu nombre...?
Yo no.
¡Estremada es la contienda!
¿No sabes cómo te llamas?
Villapalacios.
Acerca.
No te me as allá, abrázamo.
Vase por tras desta alberca.
A fe que es hombre de fama
que por estas sendas trujo.
Hablar con él no aprovecha;
a cuál mano tomaré,
¿derecha o izquierda?
No sé
cuál es la mano derecha.
Muestra. ¡Qué extraordinaria inocencia,
qué grave aspecto, qué honrada
y venerable presencia!
En la frente traes pintada
un don de divina ciencia.
Muéstrame, amigo, la mano,
porque el cielo soberano
mucho te debe querer.
Váyasele a asir, hermano.
Sí, él me quiere a morder.
Pues dirás: "¿Morder no quieres?".
Por la palma has de dar;
en tus rayas considero
que del cielo has de alcanzar
el camino verdadero.
De este amigo mendigante
vendrás a ser un gran santo.
Como a doce de contino
yo la mano te beso
en señal de tan buen trato.
¡Ay, ay, que me la ha mordido!
Adiós, insigne y gran santo.
¡En mal hora acá ha venido,
que son arrogancias tantas!
Media mano me ha comido.
Ya no podré trabajar;
no sé cómo he de soltar
la leña que hoy he de meter.
Mas no debió de morder,
sino de besar.
¡Ay, mi mano, besar quiero!
A trabajar, que es razón;
llevar buena leña espero,
pues de la daga del Señor
arroja al suelo un madero.
Sale una guarda del monte con un lanzón.
Pag. 7
¡Ay, tan gran bellaquería!
¿Esto es robar por tu modo?
Que no hay en el monte todo
un árbol que no esté dio,
esta gente pertinaz
nos tala toda la aldea,
y a cortar leña allega
del distrito de Alcalá.
Prender este hombre es
un castigo para otros,
que sabiendo como vosotros
van por el monte otros tres.
Valga Dios, al ladrón
echan, a morder me llaman.
¿Cómo cortáis leña, hermano,
en otra jurisdición?
¿No sabéis que está vedado
públicamente y a sabiendas?
Y ¿no habéis de tener enmienda
con ser tan mediano estado?
Ciertos amigos llevamos
esta leña para casa.
Ya de desvergüenza pasa,
que a fe que os la quitamos;
tened al Rey, que habéis de ir
esta vez preso por Dios.
Apartad el lanzón vos.
Pues, ¿queréis vos resistir?
Señor guarda, no llegue,
que una honda revuelvo,
y en verdad que me resuelvo
a que con algo le pegue.
La justicia soy de Dios,
a matarte me dispongo.
Si en ella una piedra pongo
para apartaros mejor,
pues no queréis deteneos,
a la pongo.
Tírale con la honda y cae muerto la guarda.
¡Ay, que me ha muerto!
Con tiro que bien acierto,
pues a donde fue a caer,
a fe que no es delicado;
sangre os sale tan de presto
de una pedrada que os he
dado, a fe, y porfiado
de veras es, ¡sabe el cielo!
tienen el oficio medio,
que apenas llegó la piedra
cuando se tendió en el suelo.
Sale Dorotea.
Francisco, ¿qué es esto, di?
¿Qué es lo que has hecho, animal?
Cosa es de espanto y cual.
Con una piedra le di,
y ha dado de cara dormido.
¿Muerto le has, Francisco?
Yo,
si la piedra le mató,
en nada fui yo atrevido.
A buen hombre, no responde.
Ya le llamé yo por ver
si quería responder,
pero no tendrá por dónde.
Llevémosle de aquí pues,
antes que venga más gente.
Pues él era tan valiente,
¿no se fuera por sus pies?
Sí, que dicen que ya llegó
la muerte.
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Válgame Cristo.
Yo no te maté, Dorito,
a ser piedra te dio,
tenía la cholla blanda,
y así le dice magullera.
Con el cuerpo me has dado,
y sigues me probando.
Anda, niño, anda,
que Dios te lo manda.
Vanse, y salen Benito Pascual, alcalde, Pascual, padre de Francisco, y Pero Gil, labradores.
Será mejor la cosecha,
y pagaremos, que es
la deuda grande, y
necesidad tenemos hecha
con la cortedad del año,
y ver los tiempos enjutos,
y a él abundancia de frutos
nos dará libres hogaño.
Pardiez, alcalde, lo creo,
que aún no le pelan las barbas,
y al campo, que más parvas
ande estar con el deseo,
que Santos nos molerán,
son las deudas del lugar,
quien sin rendición a cobrar
el trigo que nos prestaron.
A Dios gracias que nos da
tan buen año, y a mi cuenta
podremos sacar la afrenta,
y al trigo no sobrando.
¿Cuánto os prestaron a vos?
Veinte fanegas me cupieron
de nueve y cuarenta y dos,
pero quitarlas podréis
y sembrar vos cortos,
que al fin tenéis muchos hijos
y menester las habéis.
Después de la siembra salen
hijos, padres, en mi parando,
porque en efeto internando
será mejor la cosecha,
y más que es justo,
la tierra muy bien llovido.
Tal caso le ha ocurrido.
Todo menester será.
Salen Dorito y Francisco.
Anda, pesia tal, rapaz,
sabed que está durmiendo,
le ha quebrado los dulces
allá en la guarda del calza,
y cuida en el monte muerto,
y a parzarlo se importa,
sabed que es la ocasión torta,
y va a prenderle bien en cierto.
¡A Francisco, y en tanto
quiere dar fin a mi llanto!
Que me busca cantidades,
y me pone tanto afrenta.
Con grande furia, flaqueza,
se queja de un rasguño,
una piedra como un puño
le tiré a la cabeza,
y pudo sacar clavo mal,
¿será yo acaso obligado
a saber si delicado
Pag. 9
Era el asno
qué animal,
la que ha de dar cantadas,
el padre que te engendró.
Cierto que no le di yo;
la piedra le dio, no más.
Todos vienen a prenderte,
que lo mataste es notorio.
Podrán prender la piedra,
que fue quien le dio la muerte.
Parientes que de molde son,
que el lugar vendrá aquí presto.
Si ellos están en más de un esto,
yo los iré a detener.
Vuelve acá, que no responda
cosa alguna que convenga.
Si quieren que yo me tenga,
aquí me traigan la ronda.
Lo que aquí importa, pariente,
pues ir no puede a la sierra,
que se ponga en mi tierra
y Francisco se ausente;
envialde a algún lugar,
ya que aquí ha sucedido,
no puede estar escondido
sin que le puedan hallar;
más vale invialde a un barrio.
Pues yo me iré muy de presto.
¿Dónde te vas? ¿Qué es aquesto?
Al lugar del campanario.
No vi hombre más inocente.
Si fueran los hombres tales...
Valdrá aquesto sus veinte reales.
Váyase breve mente.
Tomar y no parezcas más,
pues dan ciento a osados.
¿Dónde iré?
Vete a Alcalá
y a don Conrado buscarás,
que allí hay hombres singulares,
y podrásle acomodar.
¿Y acomodo he de buscar?
Sí.
¿Y ha de ser por veinte reales?
El acomodo no te vendrá,
que te darán de comer
para que gastes.
Yo voy.
Vanse los dos.
Una palabra a este no se entiende,
ni se vio más simple hombre,
que en entresuelo de cera
salió y Alcalá le dio
sombra y venga renombre,
que al que agota en la piedra
saca agujeros y señal
del más duro pedernal;
con el calor fuego medió
el que todo lo mudó
sin hacer a nadie agravio,
saca de un simple un vario,
visto a una persona ruda.
Y a pan podrá dar
lo que le mostrase yo.
Sale Francisco.
¿Dónde está este Alcalá?
Que no le he podido hallar.
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¿Adónde vuelves, infiel?
A Alcalá no te he enviado.
En verdad que le he buscado,
y que no encuentro con él.
Compadre, el mozo es alerte
y ansí da pena reírme.
Yo querré saber adónde vive
para ir a Alcalá.
Maldiga Dios tus calcañares.
Compadre, menos enojos.
Ansí me quiebras los ojos,
ansí tomas este deseo.
Gil, sacalde del lugar,
no haga algún desatino,
y ponelde en el camino
para que no pueda errar.
De que le deis una jornada
de Alcalá, le dejaréis,
y al lugar os tornaréis.
Vamos, que ir con él me agrada.
Ea, pues, abrácenme todos.
Dios te haga santo.
Sí hará,
que si él quiere, bien podrá
por dos mil tratos y modos.
Ea, quédense con Dios.
Compadre, mirad por él.
Yo seré su guarda fiel.
Serviremos a los dos.
Vanse todos y sale don Juan y don Diego, estudiantes, y Capa, de capigorros.
A buen tiempo habéis llegado,
don Diego, amigo, que, a fe,
que habéis sido deseado.
Bien se adubó que llegue
conde mi despeado.
Nunca de vuestra amistad
fío yo menos conceto,
que es grande vuestra bondad.
Que me dio pena os prometo
aquesta ausencia en verdad.
¿Cómo despacha don Llo...?
Claro, que siempre rugió.
Así es, que siempre hay aco-
modo gordo para suyos.
Que usan ya de Alcalá.
Pues no, que si queréis decir
del partir de las porciones...
Eso a don Sepúlveda asiste.
Que hay en Alcalá ladrones
con quien hemos de vivir.
Merma nos quiso bendición,
safarme por vida mía.
No lloro tan gran traición,
que en la otra cada día
el de la circuncisión.
Eso es salmo imborrable.
Con gran razón se encarece.
Fuera limpio con el diablo,
que suele venir al rezo.
Coa do allí no está el co
y luego un perro le baja y
nos quiexa en foncello.
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siendo sus costumbres claras
pues para haber de comello
se han de cerrar las ventanas
Por Dios que me maravillo
de ver la suciedad de esto
descubierta en esta villa
Sucia por sucia será
el colacín de su asafillo
Naturaleza no pudo
darle más desporquesas
Pues da sazón a un menudo
Pues si de menudo sabéis
de su limpieza curado
Mirad si tengo razón
de deciros esto aquí
lloran sangran traición
pues un testón perdí
se halle dentro de un morcón
Su limpieza no requiere
otro crédito
No es falto
Yo creeré que no bien
Cuando algo se me perdiere
lo he de buscar en la olla
No son cuentos extremados
Admirable cosa es
Dejando maravillados
Si de puercos cuecen pies
con vestidos y calzados
Pero dejando esto aparte
como de amores os va
hay mujeres de buen arte
Nunca el amor dejará
de asistir en cualquier parte
y así como la de amiga
partía que es quito saco
de ciertas y para que huelgo
aquí
Que os hizo valer
con grandes veras conmigo
Vine amigo de
el día que os habéis
aprobado mi cuatro
y a graduarme también
después de algunos días
que con gran gusto alcancé
por mis pasados estudios
del grado el verde laurel
y paseándome una tarde
un ángel vi que se fue
de mi guarda de deciros
y a mis perdiciones
en todo me porto bien
que son del alma el cancel
muchos que dicen amantes
lo que en el alma tiene
viéndome cautivo y muerto
desde entonces procuré
contarle mis penas tristes
y alegres bienes antes
y informéme de secreto
del trato de la mujer
y hallé que estaba casada
con un hidalgo de bien
di a músicas y papeles
Pag. 12
Pasando por os un mes
que es imposible escribirle
en mil resmas de papel,
y al fin de aquestos trabajos
abrió puerta el interés
a que afanando mis quejas
se afanase su desdén.
Gocé, amigo, desta gloria
de quien juzgué me dejó
sin ser del alma corona,
de gozarla el parabién.
Está su marido ausente
de Alcalá por no sé qué,
según me dice a do trajo,
que el trujo no lo sé.
Entróse un médico en su casa,
a lo que me dijo anteayer,
yendo a vella que hallaba
preñada de meses tres;
por esto, amigo, estoy loco,
que tal es el contrapés
que no cabe dentro el pecho,
porque nunca salió dél.
Vamosla a ver a su casa,
que no puedo estar sin ver
un momento a aquella joya
por quien sin vida me quedé.
Vamos, que lo creo a quien,
pues soy su amigo fiel,
se preña de consientos
que de millares gozar.
Y por eso estás tan loco
por de tan pueril no ve,
a lo hombro que se fatiga
temiendo pansea y armés.
Vamos despacio, locuras.
Dentro a mi capardiel.
Cante y sale Francisco.
De mujeres de Alcalá
líbera nos, Domine.
Mil gracias os doy, mi Dios,
que ya he llegado a Alcalá,
donde remedio tendrá
esta alma, que si es de vos
y a mi corazón ensancha,
donde mi gusto se espera,
válgame Dios, quién creyera
que este mundo sea tan ancho.
Santa tierra, tan sirvienta,
santos árboles y plantas,
tales maravillas santas,
si os parece son del cielo,
santos pajaritos haces,
mi Dios, y aun tal son benditos,
sin duda, pues santos sois,
que es grande vuestro poder,
quién no os alaba, y de
gracias, si quien soy barrunto.
Viendo tanta tierra junta
desde mi pueblo a Alcalá,
por cierto yo no entendió
quién este tiempo presente
viera en el mundo más gente
de la que en mi pueblo había.
Mas, señores, no os espantéis.
Pag. 13
Sale el cura de Santa María y el sacristán.
y soy un asno en verdad
pues no veis la majestad
que criando nos tenéis
pero pues cansado estoy
de andar tanta tierra, quiero
sentarme aquí, donde espero
celebrar el día de hoy
que hoy es la víspera santa
de la noche en que nació
el que remedio nos dio
cuya fiesta el cielo canta
mi Jesús, ¿quién pudiera
alegrando su memoria
sacaros de tanta gloria
que en ese pesebre os viera?
¿Cuál estaríades, mi niño,
siendo el mayoral del cielo,
tiritando en este suelo
entre el materno cariño?
del buen viejo vuestro padre
entre el uno y otro abrazo
os pondría en el regazo
de vuestra doncella madre
mi niño, por vos me muero
que de poco acá
os cubre tan grande amor
que por vuestro amor espero
que en congojas infinitas
mi niño recién nacido
de tantos fríos afligido
os viera hacer pucheritos
yo os prometo mi niño mío
de serviros desde hoy
que por vos perdido estoy
viéndoos tiritar de frío
pero yo tan gran jumento
que os osare regalar
mas vos, niño, habéis de dar
a mi deseo aliento
dadme alguna que cuadre
mi niño ande lindo y goce
de los gustos que tenéis
con vuestra madre
que os prometo daros
tantos regalos, mi bien,
que aun mi afecto también
que no queráis ausentaros
dadme un cómodo
tal como de vos se espera
aunque un veros cualquiera
me puede dar grande honor
Veis por esta ligadura
ya que Inocentes hacerse,
toda la iglesia adornéis,
que para estas coyunturas
el descuido y cuidado
quitan a los padres.
¿Qué le digo, han menester
un diligente criado?
¿Buscáis amo, amigo?
No,
que amo en extremo me sobra,
un cómodo busco.
Gracia el villano mostró.
Este hombre es menester.
Pag. 14
que parece de cuidado
de noble, pues ocupado
tendrá en la iglesia sacer.
Recibidle que ahora puedo,
pues que estáis solo, ayudaros.
Yo sabré bien agradaros.
Pues alto a la tarea qued.
sabréis barrer las capillas.
Y cómo, que sé muy bien.
Él parece hombre de bien.
Tengo dos mil maravillas:
sé repicar las campanas,
que casi las hago hablar;
sé la lámpara atizar.
Maravillas son galanas.
Otra cosa sé que es más:
toco el órgano que espanta.
Que echa el capuz por delante.
No, si el fuelle por detrás.
Entranse todos y salga don Diego y don Juan y estudiantes y Capardiel capigorrón.
Valga mi Dios, ¿qué os ha dado
el día de mi contento?
Tal suspensión, tal tormento,
tal tristeza os ha causado;
no sois mi amigo que sé,
de eso me da que temer;
ved que no tenéis razón
de entristeceros tan presto;
hablad, decid vuestra pena.
Por no hablar estoy mortal.
¿Por qué no hablar, cuerpo de tal?
Habla, si mente te ordena,
que todo habla en el mundo:
la tierra en pasos rompida,
y pájaros en sus nidos,
con suspiros el profundo;
habla el mar que se sorbe,
con bramidos, un navío;
con su corriente habla un río,
con sus temblores el orbe;
habla el fuego consumiendo
en ceniza un edificio;
una puerta habla en su quicio,
que abriéndose toda crujiendo,
habla con aplauso una urraca;
con rebuznos un jumento;
habla con su furia el viento,
y habla gimiendo una vaca
en las lagunas y prados;
las ranas hablan que quieres,
y hablan algunas mujeres,
tanto que nos traen cansados;
habla el vino metido a dos,
sin lengua, por lenguas ajenas;
habla, que cuesta la pena
por dos mil locos y mudos.
Ofrecísteme a ser testigo
de una gloria tan inmensa,
porque en mi ventura piensa
que me ha dado la muerte amigo;
estoy muerto por mirar
el sol de doña Leonor,
por tener de aquella flor.
Pag. 15
el sol que me ha de abrasar
estoy entre el agua y fuego
padeciendo mil dolores
que siempre males de amores
traen este desasosiego
si miro sé en lo que di
si mirando me maté
y mi muerte sufriré
pues mirando me perdí
cuenta me quisiste dar
de ese grande contento
y hállelo yo, que a tiento
que me tiene de ahogar
no es envidia la que tengo
de veros tan empleado
celos que mal se me ha dado
en el alma lo detengo
no sé si os he dicho harto
aunque os tengo puesto en calma
de ver doler en mi alma
por ver vuestro dolor parto
vuestra partida me ha muerto
mirad si soy falso amigo
castigo
tan notorio desconcierto
Cierto que de ver me espanto
pues mi amistad conocéis
que la pena que tenéis
la queréis encubrir tanto
no como amigo lo habéis hecho
pues en aquesta ocasión
rehusabais la posesión
que esta tormenta da al pecho
una mujer puede haceros
conociéndola tan poco
que por ella os mostréis loco
y que ansina queráis perderos
he de hacer que os importe
pues por ella loco estáis
y como gozarla podáis
vuestra pena será corta
no tenéis de qué temer
que si aqueste rigor sigo
es porque un amigo
más que amar a una mujer
En lo que me habéis dicho siento
Viendo tu daño, eso te enseño
y sé de vuestra amistad
saliendo al momento
Entranse todos y salga el sacristán y el hermano Francisco
Anda en mala hora pícaro
y no me
por cierto que yo he quedado
gentil sacristán o gamo
mándole tocar a misa
y dóblame por los muertos
sabe dos mil desconciertos
y provoca a todo el mundo a risa
le va a poner un frontal
siempre lo pone al revés
en efeto el mozo es
un grandísimo animal
Pag. 16
Vase.
miren pues por vida mía
a quién daua yo mi pan
que ayuda de sacristán
le rindo a Santa María
Señor cuerpo, ¿qué has hecho?
¿Quién le dará de comer,
si quien le ha menester
no saca ser de provecho?
El Señor sacristán
nos ha enviado con Dios,
¿qué haremos que con las dos
de comer no nos dan?
Pero, ¿quién ha de ayudarnos,
si discreción no tenemos?
Pues que servir no sabemos
a los que tienen de honrarnos,
mándannos tocar a muerto,
y como soy descuidado,
hoy he tocado a nublado
y hago dos mil desconciertos.
Mi niño Jesús, ¿qué haré,
pues veis que me han despedido?
Y que como jumento he sido,
siempre como ellos erré,
como di en el día
en que otra fiesta pasó.
¿Queréis que me eche de caso
de esa madre y casa mía?
Ésta es del cura la puerta,
allá me pienso sentar
y en su casa me he de entrar
y al punto que la halle abierta.
Que el niño Jesús no quiere
que en su fiesta ha señalado
falte a este asnillo posada,
pues por servirle se muere.
¿Y qué haré, mi Jesús, aquí,
pues ya estoy desamparado,
si un acomodo que auía hallado
por ser jumento perdí?
¿A dónde iré ya sin padre
que me pueda acariciar?
Pues ya me sacan a echar
de casa de una madre.
Digan dentro este verso cantado o recitado
Si sirves a muchos y agrada-
rás a uno.
Servir a muchos y agradar
a uno solo no lo entiendo,
que andando a muchos sirviendo
alguno se ha de agraviar;
porque yo si sirvo a algunos
si a todos no es de grado,
tomarán por desconfiado
que hay muchos muy inportunos.
¿Cómo servidas he de hacer
a muchos y dar contento
a un solo instrumento,
y no lo puedo entender?
Cantan dentro o recitan
Sirve a muchos y hallarás
en uno solo el favor.
Pag. 17
ha de pagarte el Amor
con que a tantos servirás,
quien hace caridad
el cielo te dará aliento,
pues sirviendo con contento
a cualquier pobre enfermo
agradarás a su inmenso...
Ya lo entiendo en buena fe,
que aunque soy tan animal,
dice que en el hospital
todo este bien hallaré,
pues sirviendo en este suelo
a los pobres, que dar fruto
tendré agradar y dar gusto
al niño que está en el cielo.
A fe que es mucha razón
que de servir nombre cobre,
pues que Dios nace pobre,
él me dará galardón.
Sale el cura.
¿Qué es esto que se hace aquí?
Hanme despedido, y yo
vengo a su bendición a él,
y que haga una cosa por mí.
Que tengo mayor deseo
de entrar en el hospital,
porque pueda mi sayal
servir allí, que al deseo,
por vida suya, que ruegue
al amo que me reciba.
No es razón que yo te niegue,
porque también me parece
que ya aficionado te estoy
a tu inocencia desde hoy,
que por tu amor me padece.
Vengo, y yo lo haré admitir,
que buena inocencia tuviera.
Desta vez Francisco espera
a muchos pobres servir.
Venturoso en todo soy,
y si a uno he de agradar,
después me podrán celebrar
mismo este día de hoy.
Firma y rúbrica.
Jornada segunda
Pag. 18
Llama a su casa.
Gracias a Dios que he llegado
a mi patria deseada
tras el trabajo pasado,
do vea a mi esposa amada
que tanto lo he deseado.
¡Ay ausencia rigurosa!
que entre uno y otro vaivén,
al que en tus brazos reposa
le sueles quitar el bien
de su ventura dichosa.
Esta es mi dichosa casa
de donde el fiero enemigo
que gloria y gustos abrasa,
dándole a mi amor castigo,
mi gusto y mis glorias pasa.
Dos años de amarga ausencia
acabaron mi paciencia,
que es la ausencia un dolor
que a veces suele el amor
causar eterna dolencia.
Si estará mi mujer viva,
y mi honra lo estará;
de esto el temor me priva,
pero ¿quién no temerá
su fortuna varia, esquiva?
A mi regalo, a mi bien,
de casa, ¿no me oís?
¿Quién llama? ¿Quién es?
Soy quien
viene, de que me veis,
a daros el parabién.
Tu marido soy, mis ojos,
¿cómo la puerta no abrís?
¡Jesús, qué necios antojos!
¿Que con mis desdenes labres
pesadumbres en mis ojos?
Si se vienen a burlar,
amigos, vayan con Dios.
Que tal merced excusar
¡Ay, cómo esta mujer, Dios,
tal recato sabe guardar!
Tan extremada clausura,
qué más gusto ha de querer
quien ser casado procura,
que una tan casta mujer
que de ausencia le asegura.
Sale Elvira.
Centro de mi deseo,
qué deseado habéis sido.
Tal es el bien que poseo
que con el gozo crecido
parece que no lo creo.
Sale don Diego.
Vengo a ver si mi querida
Dafne, por quien vivo hoy,
Pag. 19
de mí. Por menos se duda
más, que es lo que viendo estoy.
Ven, espejo de mi vida.
Su marido debe ser,
que ausente de Alcalá estaba.
¡Qué tal, llegado a ver!
¡Ay, mi vida se acaba,
pues mi gusto es de perder!
¿Qué es lo que buscas, galán,
que ansí se entra por la casa
donde sus dueños están?
Aquesta libertad pasa
de raya.
Por Dios, digo me han
dicho que esta casa se alquilaba
y por eso a verla entraba.
No se alquila, que ha venido
ya su dueño y mi marido.
A saber eso bastaba
para no entrar acá dentro.
Bien lo enmiendo por allí.
El saber está en su centro.
Perdonad si os ofendí.
Id con Dios, pues ciego encuentro.
Vamos de aquí, prenda amada,
adonde os quiero contar
de mi prolija jornada
cosas que os han de dejar
extrañamente admirada.
Entran
Sale un dotor médico y un gerónimo del hospital vestido de una túnica parda hasta en pies, y una tabla de memoria en la mano.
¿Qué de ese gerónimo tantas cosas dicen?
No podré encarecer su virtud, hasta
son las cosas que yo oigo tan extrañas
en un año que ha que le hemos visto,
que con razón le llama el mundo santo;
y es su limpieza tan divina en todo
que, por do el mundo piensa que no acierta,
por allí hace estas prodigiosas.
Su ejercicio mayor son las limosnas,
y tal, que de tres mil ducados pasan
los que ha dado este año a viudas, pobres,
a pobres estudiantes, y a otros muchos
que vienen a valerse de sus manos,
todo lo da el cielo con más colmo.
Y después que está Francisco en casa
del hospital, las rentas son mayores.
La mitad de los que eran ahora un año.
Cura los pobres con tan gran paciencia
que si estuviera de cera un duro bronce,
no hay apartarle de ellos si le hieren.
Su madre y padre su consuelo y vida,
y lo que causa admiración más grande
es que suele un enfermo desahuciado
pedirle un jarro de agua, y su simpleza,
sin mirar que le puede dar la muerte,
se lo da luego, al punto, y quiere el cielo
que el agua la salud le dé y la vida.
Maravillas son grandes, mas con todo,
importa que se curen los enfermos
conforme lo que el médico ordenare.
El hermano Francisco, aunque es tan bueno,
para enfermero no aprovecha nada.
Él viene aquí, que gusto de mirarle.
Vuestra merced podrá pedirle cuenta
de la comida que hoy les dio a los pobres,
que aquí está la tablilla de memorias.
Os, hermano dotor, sea bien venido.
Sale Francisco.
Diga, padre Francisco, con los pobres,
¿cómo le ha ido hoy?
Muy bien, paciendo.
Lea, gerónimo. Pascual, cama primera,
huevos y pajas. ¿Qué le dio?
Tenía ya el germano calentura,
dijo me que quería un pie de puerco,
díselo, y al momento quedó bueno.
Pag. 20
¡Qué disparate, hermano! Proveýolo el cielo.
Cama segunda: nada, hasta la noche.
Aqueste hermano estaba muerto de hambre;
dile un plato de coles y de nabos,
una hogaza de pan y cuatro huevos,
y un bote de azúcar, y fuese luego;
que, gracias al Señor, está ya bueno.
Cama tercera: recete una ayuda.
No la quiso el hermano y aflojóla;
pidióme vino y dile media azumbre,
y ya como un reloj se ha levantado.
Cama cuarta: gallina ofrecí, no la quiso.
Y yo me la comí por darle gusto.
Cama quinta: sangría.
Aqueste hermano
dijo que estaba flaco, y parecióme
que no sería razón sacarle sangre.
Antojósele una cabeza de ajos,
dila, y ya comienza a levantarse.
Mire, hermano Francisco, aunque estas cosas
las hace Dios con su poder inmenso,
no siempre nuestras obras son tan santas
que merecen que Dios haga milagros,
dándonos la salud por tantos modos.
Cúrense los enfermos según manda
el orden que los médicos les dieren,
que Dios los sanará de aquesta suerte,
sin tentar la fortuna con remedios
que les dieran la muerte si Dios mismo
con su grande piedad no lo excusara.
El Niño Jesús quiere que ansí sanen;
no tiene que cansarse hermano médico,
que Dios sabe muy bien lo que se hace.
No permiten repuestas sus razones.
Señor, Dios nos socorre de esta suerte.
Temo que si diese aqueste enojo
al hermano Francisco que en la vida
no sucediera cosa en esta casa
que no nos diese pena por desasuerte.
No quiero replicar, hágase todo
de la misma manera que ordenare
el hermano Francisco, en verdad, porque
aquel Niño Jesús es el que lo ordena.
Con médico tan bueno poco importan
medecinas que el mundo les aplica.
La del Niño Jesús es la botica.
Vanse.
Sale Pedro de San Esteban, queriendo matar a su mujer.
Después de tan larga ausencia,
hijo, en mi casa cruel,
para acabar mi paciencia,
ahora verás en ti fiel
si hay en mi brazo clemencia.
Que entre aquestos brazos dos
has de pagar el tributo
a la muerte, vive Dios.
De esta ausencia tan mal fruto,
honor, me habéis dado vos.
Dime la verdad, perjura,
cuyo es el hijo enemigo
que matar mi honor procura,
o el alto cielo es testigo
que aquí te dé sepultura.
Ésta la honestidad es
que tenías tan guardada,
y mi honor allanó a mis pies,
pero ¿qué mujer dejada
no dio con él al través?
Mi honor mereció este ultraje,
mas de aquí puede sacarse
que el marido que se ausenta,
si ansí su mujer le afrenta,
no tiene de qué quejarse.
Y ansí, el que vino a nacer
sin honra, con gran prudencia
guarde el honor que ha de hacer,
que para que el aire de ausencia
Pag. 21
si te viene a desatar
visto es el hijo, declara
mi afrenta, mi culpa aclaras,
más cierra, enemigos, el labio,
porque, no viendo mi agravio,
no es mi deshonra tan clara.
Amigo, si os he ofendido,
si jamás pensé quereros,
si tan desdichada he sido,
¿qué es lo que decir podré
a mi afrentado marido?
Acaba, enemiga, acaba
de publicar mi deshonra,
mas tus maldades acabas,
pues que quise hacer mi honra
de una mujer libre esclava.
Ay, amor falso que has enojo,
no sé más que me has deshecho,
con que mi honor satisfaga.
Dilo presto, ves la daga,
te he de esconder en el pecho.
Si jamás pensé agraviar
tu honor de linaje alto y rico,
ve a mi cuerpo rodear,
que aqueste niño a criar
me dio el hermano Francisco.
Él me encargó su regalo,
que como a un santo le igualo,
haré mis obras por Dios,
pero espántome de vos
que tengáis mi honor por malo.
¿Francisco el del hospital?
¿Te le encargó como hijo?
Puede ser, mas yo haré mal,
si de tu llanto prolijo
creyese suceso igual.
Mas con todo eso, primero
el suceso saber quiero,
pues tanto el caso me toca,
salga de su misma boca
de quien la verdad espero.
Y porque hablarle no puedas,
entra, y en este aposento
con llave encerrada quedas,
do verás tu fin sangriento,
si aquesta deshonra heredas.
Buen Francisco de Asisio,
la vida y el honor mío
puedan mis lágrimas tanto,
pues te llamas el mundo santo,
que encubras mi desvarío.
Vase.
Ay honra, cómo alimentas
al confiado corazón,
si de él una vez te ausentas;
nunca tardes sin sazón
volverte con él y intentas.
Y para siempre velar,
que el honor por sí se miente
se viene en el alma a entrar,
y nunca viene a sentirse,
hasta que viene a faltar.
Vase.
Sale Francisco.
Alabado sea el Señor,
que ya me han dejado solo,
donde podré sin temor
alabar de polo a polo
su grandeza y su favor.
No sé, mi Dios, quien no alabe
teniendo el sentido en calma
el ver que tenía el alma
del falso mundo esclava
y por vos de él lleva palma.
¿Quién no ha de alabar, tras esto,
veros puesto en una cruz,
tan descolorido el gesto,
por sacar al hombre a luz,
que estaba en tinieblas puesto?
¿Quién no alaba si vio
que vuestra madre y la mía
en el sepulcro os selló,
y después, al tercer día,
dejáis la cama que os dio?
¿Quién no alaba vuestro nombre,
porque el infierno se asombre,
si de nada al hombre hicisteis,
y sin fondo el ser que le disteis,
por el hombre os hacéis hombre?
Alabemos, gusanillo,
al Señor que nos crió,
amará con tan sencillo,
pues que nos hizo hombre y no
nos hizo vaca o novillo.
Alabemos, que es razón,
a Dios, que nos ha criado,
dándonos tan gran valor,
pudiendo hacernos tejado,
o pepita de melón.
Alabémosle, y infinitos
pues es de los pobres rey,
y con su poder bendito
hombre nos hizo y no buey,
carnero, macho o cabrito.
Alabemos su poder,
pues que su divina majestad
nos dio este humano ser,
pudiendo nos hacer pato,
que pato nos pudo hacer.
Pues que el cielo divino
le alaba con sacro canto,
a su alabanza me inclino,
pues que me hizo hombre, y no can,
y me pudo hacer pollino.
Y ansí con mi lengua ruda
es bien que alabe, no duda,
quien fuera un grande sabio
porque os loase mi labio,
dándome vos vuestra ayuda.
Mas aunque mi ingenio fue
tan de piedra o duro tronco,
con él os alabaré,
aunque soy tan rudo y bronco
que en dos mil faltas caeré.
Sale Pedro de Santisteban.
Pag. 22
Señor Francisco, vengo
a saber si mi mujer
que esta es la pena que tengo.
No hay que venir a saber,
con la priesa me detengo.
Vengo a saber si le ha dado,
que después que ausente he estado,
hallé en casa a Francisco, que le abraza
que el niño que halló en su casa
el Señor se le ha enviado.
Pregunto si se le dio
a mi mujer. Francisco, ¿por qué no?
Pues, ¿a quién se le había de dar,
si no le quiere criar?
Tráigale, que aquí estoy yo.
El niño Jesús no quiere
que nos echen a sus hermanos;
si criarle no quisiere,
con mis fraternos cariños
haré yo lo que pudiere.
Digo, señor, que deseo
que este es suyo.
Que buen sea,
tráigamele, que yo iré,
que el niño Jesús podrá
quitarle ese mal deseo.
Los niños que da el Señor,
si a Dios quieren agradar,
criarlos con mucho amor,
o el Señor sabrá criar.
Pues lo sabe hacer mejor,
muy buenos son los enojos
y el no agradecer al cielo
que le cumpla sus antojos.
Híncase de rodillas
Si fue malo mi recelo
y lo han llorado mis ojos,
Señor, perdón le pido.
que si yo hubiera sabido
que aquel niño suyo era,
ni a mi mujer ofendiera
ni a tal, a tal hubiera venido.
Álcese y váyase a casa,
y ponga a su enojo tasa;
a su mujer no la ofenda,
y sea esto en enmienda
que ha de saber lo que pasa,
que de aquí a un poco yo iré.
Por el niño digo que yo,
que por mío le tendré,
que será engaño llano
si cada cual se le ve.
Vase Pedro de San Esteban y dice
Vaya con Dios a mi Dios.
Cómo con prudencia vos
con tan soberano medio
les enviáis el remedio
a las almas de los dos.
Cómo en su perverso lazo,
sin temer este embarazo
ni el vuestro poder eterno,
les empeñaba el infierno
a dar su maldito abrazo.
Bendíganos las alturas,
pues con recíproco amor
miráis por vuestras criaturas,
que en efeto, gran Señor,
son todas vuestras seguras.
Cómo empeñaba el niño
con su lazo cauteloso,
sin tener miedo ni horror
a enlazar a estos dos
con tan extraño reposo.
Él pretendía cegarles,
el lazo con sus reveses,
pero podremos cantarles:
Mal hubistes los franceses
la caza de Roncesvalles.
Sale una mujer pobre
Hermano Francisco, esté en buen hora.
En buena hora, hermana, muy bien sé
que quiere, no tenga pena,
que yo el manto le daré.
Alabe a mi Dios, señora,
porque su poder espanto
que le da de buena gana,
como le merece un manto,
porque sea buena cristiana
y al niño Jesús le rece
un rosario, que su gloria
y su devoción merece,
que esté siempre en la memoria.
Y su vocación empieza,
¿hase confesado?
Sí,
esta la cédula es.
Con eso conmigo aquí
esta escrito venga, pues,
que yo el manto tengo allá.
Tan bien sé leer, no entienda,
si me ve deletrear,
que hay quien burlarme pretenda.
Quién había de intentar
que a tal santidad ofenda.
Vamos, y pondrase el manto,
porque ha de venir conmigo
a cierta casa entretanto,
por un niño de un amigo
que vendrá a ser un gran santo.
Salen Pedro de San Esteban y su mujer
Perdone mi atrevimiento,
pues tenéis tan grande honor
que viendo mi gran contento
lo quiso aguar el temor
con un loco pensamiento.
Volvedme a dar un abrazo,
que entre el uno y otro lazo,
pues desengañado vino,
me tendréis preso y cautivo
en tan amoroso lazo.
¡Ay mi bien!, ¿qué pudo el suelo
hacer, que de vos hubiese
tan afrentoso recelo?
Una sospecha, es bien que cese,
pues ansí lo ordenó el cielo.
Pag. 23
En fin os desengañó
mi Francisco, pues yo pa que fui
a saberlo se enojó
y el niño que tengo aquí
con enojo me pidió
dice que le ha de llevar
a otra parte donde puedan
con más contento criar.
Qué más desgracias me quedan
si eso pretende y intenta
Sale Francisco y la pobre.
Señor, denme luego
el niño que he de llevarle
adonde haya más sosiego
Señor, yo he de criarle
a que se lo ruego
Señor Francisco amado
por su vida no permita
que el niño me sea quitado
A deshora, hermanita
que está su marido airado
Señor, y le prometo
de criarle desde hoy
con un amor muy perfecto
Yo la interesada soy
hermano el criarle acepto
déjenosle por su vida
que no solo le criare
como una ama conocida
mas que a su hijo le tendré
Señor, toda mi vida
Señor en casa se queda
por nuestro criado y hijo
No es razón que se les vede
como tengan regocijo
con el bien que dar se puede
pero si se descompasa
con el muchacho en un vuelo
por él vendré por enhorabuena
Parece que el mismo cielo
toda mi ventura ordena
Pues vaya con esa pena
y a su casa la acompañe
que, María, ¡cuánto le engañe!
el mundo y su pompa vana
que antes el triste lo niegue
y que ella nunca se niegue
a su enemigo pecar
que no le quiera dejar
aunque el cielo se lo ruegue
si en viniendo su marido
la matará buen negocio
en verdad habría tenido
ved aquí lo que causa un ocio
si un ciego está metido
mire el fiscal de esa culpa
como la causa y la culpa
y el mundo como es fútil
le envió a este alguacil
porque no admita disculpa
que ufano había el mozo
asídola del cabello
por trato tan asqueroso
de la soga que en el cuello
la arrastraba por su esposo
de ver, como no hay cosa
que se encubra y que se oculte
sin llevar pena afrentosa
de como es bien se sepulte
en vida una cara hermosa
buen negocio por mi vida
había sacado y ciego
para que el alma perdida
no diese lugar que luego
de Dios el castigo impida
llore pues que no hay disculpa
para el daño que la culpa
tiene un Dios tan confiado
que en llorando su pecado
luego perdona la culpa.
Entra Diego y en viendo a Francisco se detiene y turba.
Francisco en casa, sospecho
que mal en entrar acierto
Pues señor, ¿tan perdido
aún está de arrepentido
del mal que tiene en el pecho?
¿A qué viene acá? ¿Dónde creyó?
¿Ser esta otra casa? Ya sé
no que acierte en ella a entrar
mas saliendo pagaré
los que entrando comete.
Venga acá, que muy bien
a lo que a esta casa vino
no conociendo que a quien
conoce que anda en camino
desea de perder también
ya que su amigo fuere
ya ha reconocido el mal
que a esta mujer le causó
porque quite el rebozo
y levante su saya
vuélvase a casa y no incite
al cielo y le precipite
al profundo con su mano
que el cielo sufre mi hermano
mas no siempre el mal permite
que su culpa es notoria
que deje en la memoria
si temor tiene al eterno
que hay castigo en el infierno
y que hay en el cielo gloria.
Señor Francisco, del cielo
sin duda que en el empíreo
fue por remediar mi mal celo
que el alma afligida mira
de perpetuo desconsuelo
mi mal conozco desde hoy
pero ya resuelto estoy
pues el mal tan profundo
de dejar mi mal al mundo
pues desengañado voy.
Pag. 24
no quiero mas desenvolverme
y iré buscando mi muerte
ya mundo no as de engañarme
que me conviene
a de salvarme Juan
el hermano deje el llanto
y si ubiere menester
vestido dinero o manto
yo lo sabré proveer
sin que se ofenda a Dios tanto
El sea contigo hermano
si hubiere en mi pensamiento
algún intento liviano pase
si tiene tan buen intento
la ayudara el soberano
no soy muy mal cazador
fino soy y aunque mas trace
no catilaco temor
que aqueste pardo perdiz
ya esta en lazo mejor
no a sido caza muy mala
Pues cuando andaba altanera
la emos cogido de la ala
Esta se a ver lijera
al gusto que la regala
a madrid habemos de ir
que manda el hermano fray
que le bamos a seruir
y pues es tan justa ley
es bien su gusto admitir
que hermoso y lindo esta el prado
que de las plantas hermosas
parece que esta bordado
a la ben a Dios costosas
pues el olor les a dado
lindos están los claveles
den le a Dios gracias divinas
los juncos y mirabeles
las flores y clavellinas
zarzas y espinas crueles
el hermano peregil
que de sangre y sangre es
tiene el nombre a Dios alabe
Pues de tan alto ser sabe
gana de comer sutil
buena esta yerba berbeña
den mil gracias al Señor
ya sabe la yerba buena
Porque tan divino olor
el cielo otorgarle ordena
buenos están los rábanos
crescan no sean ingratos
pues suelen ser infinitos
ansi me lo de barato
para nos pobrecitos
el hermano cebollino
ase esta muy locano
casi acomer del me inclino
mas el hermano ortolano
dirá que soy un pollino
no esta el mastuerzo muy malo
que con la fresca lechuga
al pecho da gran regalo
y el limón que el pecho enjuga
al gusto major le igualo
ea hermosas azucenas
a Dios demos mil glorias
pues muy conformes esta con
pues en la quaresma son
buenas con las acenorias
oh hermanas verdulagas
no se ascondan que pretendo
comer de ellas mas no agas
tal asenillo por que entiendo
que la hacienda ajena estragas
lo jumento comilon
que cuando el freno registran
contan la discreción
tus gustos te precipitan
a una eterna perdición
no habemos dado mal trote
pues al yermo anoche
tan presto habemos llegado
es falcon señor gran fado
que siempre nos alborote
como esta el hermano arroyuelo
pisan me aqui cada día
aquese es su desconsuelo
no ve que es gran tirania
no dar su tributo al suelo
para que ues el ermitaño hermano
no sabe que Dios eterno
castigar suele al tirano
por que as soberbio en invierno
siendo humilde en el verano
Para que se ensoberbece
que llevando de trece en trece
con sus crecidas furiones
a los hermanos trajines
que pasan que alma no crece
no sabe que a Dios no gusta
para que sale a los caminos
y se lleva los pollinos
con su creciente robusta
no ofenda ya nuestra fama
que esta furia muy notoria
y pues la enmienda le llama
alabe de Dios la gloria
cuando ba huyendo a Jarama
quede se con Dios hermano
vaya con Dios: si ase
a alabando al soberano
bien sea caminado a fe
llegaremos temprano
un hermano labrador
sin miedo de humanas leyes
arando esta con valor
oque hermoso par de bueyes
para alabar al Señor
uno habemos de comprar
que es muy bueno para el día
que habemos de fregar
los pobres que nos envía
el que nos a de comprar
Pag. 25
¡Hola, labrador, Gerónimo!
¿No me responde? Será sordo.
Tráigase acá de su mano
ese, Gerónimo, buey más gordo,
que a comprarle le me allano.
Sale el labrador.
¿Hay por acá en qué servir?
El, Gerónimo, Francisco, en hora buena
haya yo visto venir.
¿Cómo está la tierra amena?
Ya se comienza a vestir
de verde. Si quiere vender
un buey de aquellos que ha visto,
para Pascua menester,
que a los pobres que tenemos
hemos de dar de comer.
Digo, mi Gerónimo, que sí.
Deme por él veinte escudos.
Pues tome, velos aquí.
Gasta ahora ansí los mudos.
Desde que aquí los metí
la víspera principal
del día en que el sacro Rey
nació niño en un portal,
me lleve el Gerónimo buey
a nuestro Gerónimo hospital,
que para el goloso y triste
que al Señor vido nacer
hemos de hacer un convite
que en su cama han de tener
muchos pobres apetite;
y pues que la tierra labra,
pues está conforme a ley,
y su centro relumbra,
avísote, Gerónimo buey,
que nos cumpla la palabra,
quédense con Dios los dos.
Vase.
Dios le guarde con judas,
espanta y no anda en dos.
Él piensa verle en su vida,
y no le ha de ver, por Dios.
Yo mi dinero cogí,
y mi buey tengo seguro.
¿Quién me ha de meter a mí
en llevalle? Antes procuro
yrme con ellos de aquí
a otra parte a trabajar
donde me puedan hallar.
Negocio ha sido galano,
no toma otro buey, hermano,
sino el que yo he de llevar.
Y vase.
Sale Fulvio y un criado Pascual.
A Madrid se partió aquesta mañana.
Pésame de no haber llegado a tiempo
que le pudiese hablar antes de irme,
que un presente le traigo de importancia
que de Sevilla el cardenal le envía
para que dé a los pobres esta Pascua.
Mas pues está en Madrid, y yo no puedo
quedarme en casa, díganle encareciendo,
en Alcalá una hora detenerme,
que ruegue a Dios por el que aquesto envía
El cuidado, mi señor, que se lo digan.
Requiem eternam, nuestro Gerónimo.
¿Tiene salud, Gerónimo, Francisco, y sano vive?
Gracias a Dios que nos le guarda bueno.
Con todo eso, aunque pierda la jornada,
todo hoy le he de aguardar por si viniese,
porque la bendición suya reciba,
que será para mí de gran consuelo.
Su deseo, con tanto, cumpla el cielo.
Vase, y sale corriendo Fabricio y tras de él el niño.
Aguarde, Gerónimo, no se vaya, vuelva.
Mire, Gerónimo, Fabricio que le llama
el duque. Vuelva a casa, por su vida.
No puedo, que me esperan los hermanos
en Alcalá, que dénse con Dios todos.
Que han traído un presente a nuestra casa
del señor arzobispo de Sevilla.
Díganle al señor duque que perdone.
¿Hay cosa más extraña? No había hecho
sino llegar a visitarle al duque,
convidole a comer, y en empezando
empezó a alborotarse juntamente
y, sin hablar siquiera una palabra,
alzóse de la mesa y ha salido
por la puerta de casa como un rayo.
Pag. 26
notable santidad es la que tiene
acompañada de una simple vida
a mí me dijo que si alguno le convida
que se asiente con él, y sin escrúpulo
come cuanto le dan,
en tanto extremo
que ni un bocado solo se le queda
y come que es para alabar al cielo
sin decir aquí estoy, aprisa acaba
con todo lo que hay sobre la mesa
qué diferentemente de otros santos
este bendito santo se recata
vamos a dar al duque aviso de esto
que en cuidado le deja el santo puesto
Vanse.
Salen dos estudiantes
tenéis me suspenso digo
con tan extraño suceso
de todo lo que os confieso
soy verdadero testigo
que hay en Alcalá tal hombre
tan santo y tan limosnero
despacio contar os quiero
de generoso renombre
nació rústico Francisco
en una peña aldea
llamada Villapalacios
entre Alcaraz y su tierra
vivieron allí sus padres
con una honrada pobreza
que por ser pobres el mundo
permite que honrados sean
crióse rústicamente
entre carrascas y bojas
habitando todo el año
montes, barrancas y peñas
era tan simple y tan rudo
que no hacía diferencia
que le fuese el bien que al mal
como su trato lo muestra
en efecto yendo un día
a partir al monte leña
mató una guarda del monte
y aquesta villa se ausenta
entróse en Santa María
a servir y el cielo ordena
que viniese a este hospital
para hacer su fama eterna
aquí hace tan santa vida
que espanta, admira y eleva
pues anda siempre descalzo
vestido de tosca jerga
azótase las más noches
duerme en un poyo o en tierra
teniendo por gran regalo
tan áspera penitencia
tiene puesta su afición
solamente en la pobreza
con pobres come y habita
solo con ellos se huelga
pone en curar los enfermos
tan extraña diligencia
que le parece que en ellos
toda su gloria está puesta
es grandemente devoto
de la soberana fiesta
en que el redentor del mundo
nació hombre en todo de veras
y en memoria de este amor
todos los años celebra
este soberano día
que a mil almas remedia
hace en él un gran banquete
poniendo a su misma puerta
un grande montón de panes
ovejas, vinos, terneras
y encima de todo esto
un niño Jesús asienta
diciéndole que lo guarde
mirad qué santa simpleza
esto a los pobres reparte
que primero se confiesan
cantando al niño Jesús
mil cantarcitos y simples letras
casa aquí todos los años
gran multitud de doncellas
dándoles honradamente
dote con que vivir puedan
a las viudas vergonzantes
él mismo a casa les lleva
mantos, vestidos y tocas
sin que persona lo entienda
favorece mil casadas
y estudiantes mil que llegan
a él desacomodados
los acomoda y sustenta
y cuando por el gran gasto
una blanca no le queda
milagrosamente el cielo
le da parte de sus rentas
ya hará como veinte días
que nos aturdió que intenta
ser carmelita descalzo
por ser vida más estrecha
ha sentido tanto Alcalá
que como lo reverencia
por padre y amparo suyo
causa le esta ausencia pena
mas vedle allí que corriendo
por la calle mayor entra
Pag. 27
habladle, que él os dará
como di de confiadas prendas.
Sale el hermano Francisco aprisa.
Pues, ¿qué hay por acá, hermanitos?
Oh, hermano Francisco, denos
su bendición.
Sean buenos,
que Dios les hará santitos.
Aqueste hermano deja
que le conozca y ayude.
Si al Niño Jesús acude,
razón es que le provea.
Y mire y sea confiado
que Dios, que es su amparo fiel,
se acordará siempre de él
si le sirve con cuidado.
Y hasta que acomodo tenga
que será fácil de hallar
para poder estudiar,
a casa a comer se venga.
Salen el hermano Pascual y Fulvio.
Sea bien venido, hermano.
Su bendición solo espero.
Dársela al momento quiero.
Hágale Dios buen cristiano.
Al hermano Cardenal,
pues es tan piadoso hoy,
le pueda besar los pies.
Sé padre del hospital
que el Niño Jesús salva.
Pues sabe pagar también,
galardonar os ha bien,
que alegría a los pobres da.
Dicen dentro a voces.
¡Guarda el toro! ¡Paso, que ha entrado
un buey corriendo! Ha llegado
y en el hospital se ha entrado.
Cierren esa puerta presto.
Antes la puerta se abra,
y no se espante, que ha sido
confiado el buey, que ha venido
a cumplirnos la palabra.
Aunque mañana el desastre
ha de quedar por pagar,
cuando le hayamos de dar
con un mazo en el cogote.
Y pues cobrar quiso fama,
y cansado acá se vino,
en pago de este camino
háganle luego una cama.
Entra el labrador que vendió el buey.
Que rompiese la coyunda
dejándome en la montaña,
cosa tan rara y extraña
de mi pecado redunda.
Que le haya seguido aprisa
y sin darle alcance, ¡ay tal!
que entre en el hospital
donde a Francisco engañé.
¿Qué hay, hermano labrador?
Hermano, perdón le pido
del error que he cometido.
Llore, pues, buen sucesor,
pida a Dios perdón, y aquí
no lloren sus ojos dos,
que la gloria que yo os doy
me la atribuyan a mí.
Y si quisiere vender
esotro buey que le queda,
tráigale, que aquí hay moneda
y le habremos menester.
De balde le quiero dar,
padre mío, hermano y señor, no,
tráigale al punto que yo
se le pretendo pagar,
y de hoy más sea buen cristiano.
De balde, hermano, se lo tengo,
pues de aquesta suerte vengo
por ser con él tan tirano.
Salgan los más pobres y músicos ciegos que pudieren.
Oh, hermano, sea bien venido.
Vengan en hora buena, hermano.
Denos a todos la mano.
Abrácenme, que les pido,
como estamos, ¡es chiquitos!
mis padres buenos estamos.
Música buena, cantamos
a Dios gozos infinitos;
cantemos, y les daré
lo que Dios darles espera,
que aquesta es la vez postrera
que con ellos comeré.
Canten todos, y además
cante el hermano estudiante,
y antes que se vaya, cante,
que también Dios canta aquí.
Descubren un aparador con un montón de panes y encima el Niño Jesús.
¿Qué haré para me salvar?
Creer y obrar.
¿Qué haré para me salvar?
Creer y obrar.
¿Qué haré cada mañana?
Confesar la fe cristiana.
Como la Virgen hermana
nos lo manda confesar.
Creer y obrar.
¿Qué haré, con atención,
oír la misa y sermón,
tener mucha devoción
con el cordero sin par?
Creer y obrar.
Pues, niños, como os veo
con la guarda del granero,
en que repartir quiero
lo que en vuestra bolsa está.
Tenemos un pan, mi Dios,
a cada pobre y aún más.
Pag. 28
dos caremos brincando
pues niños de Dios leidos
tomen todos germanitos
y pues con gusto toda
este niño que aqui esta
desen le sus pies benditos
cantemos el aoli
mi niño y guarda muy bien
vros panes no aya quien
os los quiera vrton dear
ea queden se con Dios
porq. mas no me ande ver
que tengo mucho que hacer
padre, ya nos dejais vos?
germanitos, esta vida
aunque valga de veras
otra mucho más aprieta
tengo desde hoy escogida
del carmen la virgen santa
quiere que vaya a servirla
y ansí voy con priesa tanta
llore alcala hila
q hoy deja, más escondido
y los pobres q han perdido
a su amparo verdadero
no lloren mis germanitos
q Dios q mi gusto ocupa
de q hoy me ausente gusta
y deja estos pequeñitos
y pues es la despedida
abrácenme y cantaremos
con q alivien a los otros
alipo de la partida
pasi.
q corazón no revienta
viendo ausentar su bien
quien no se desase quien
llorar su ausencia no intenta
ea pues dejen el llanto
germanitos tanto rigor
germanitos cese el rigor
y cantemos entre tanto
y aura aura des denimos
y aura aura a Dios sirvamos
y aura.
sirvamos al buen Jesús
pues q se puso en la cruz
para alumbrar y dar luz
a los q ciegos estamos
y aura aura
sirvamos al verdadero
que se a puesto en un madero
y es pago y nocente cordero
por lo q todos pecamos
y aura aura des denimos
y aura aura a Dios sirvamos
danza
Entranse con q se da fin a la jornada segunda
Jornada 3. de el hermano francisco
Jornada tercera
Pag. 29
Salgan don Pedro y don Juan caballeros
y de flandes venis
su larga guerra
me detuvo alla por tiempos largos
y los deseos de mi amada tierra
ayn pedido los honrosos cargos
mas pues de sí flandes me destierra
tener quisiera como el pastor argos
cien ojos para ver como deseo
estas grandezas q en valencia veo
puesto q a todo el mundo le anticipa
bien es la tengan todos por señora
y mas el día de hoy q el gran felipo
con sus grandezas sus caballos dora
quisiese pudiera tener al gran lisipo
que la antigua nación con causa adora
por que esculpir pudiera como entonces
estas grandezas en helados bronces
mas ya q yo no fui tan venturoso
q ver pudiese la flamenca aurora
salir en el imperio de su esposo
de saberlo de vos gustare agora
Mostró valencia el pecho generoso
con q a su nuevo Rey sirve y adora
haciendo fiestas tales q recelo
que lleva palma en el español suelo
Pag. 30
hicieronse mil arcos y trofeos
cuyas soberbias y encumbradas pompas
imitaron los fuertes Cananeos
cual publica la fama con sus trompas
vieras que con dos mil ricos arreos
porque lo que recelo no interrumpas
salieron de Valencia los espejos
en quien el sol mostraba sus reflejos
Recibieron sus Reyes a pocos días
estando en fiestas con su amada gente
vino surcando nuestras aguas frías
de Alemania la estrella refulgente
aquí fueron las fiestas y alegrías
con gastos, galas y valor decente
y aunque Valencia su valor mostraba
para otra Reina gastos le guardaba
puso los pies en una hermosa playa
con que a su vista se mostraba amena
y besando sus plantas se desmaya
con temor mudo la menuda arena
estaba el sol sirviendo de atalaya
teniendo recogida su melena
que como vio el sol nuevo que salía
corrido y afrentado se escondía
los caballeros nobles principales
todas aquellas noches muestras dieron
como eran en el mundo sin iguales
con los juegos y fiestas que le hicieron
no quiero contar más porque son tales
los príncipes y grandes que vinieron
que con los caballeros de Valencia
fue junta a hacer del mundo la opulencia
Cansándose otro día dando al cielo
mil gracias contento peregrino
luego salió gallardo el sol del cielo
con más contento que otras veces vino
quiso alegrar el valenciano suelo
con este casamiento tan divino
y hizo cosas tan grandes que no hay pluma
que escribir pueda su grandeza en suma
hicieronse mil máscaras mejores
que las de Grecia levantado habían
mostrando cada cual en sus colores
el bien o el mal que por querer tenían
hubo tan peregrinos resplandores
que una y otra ventana descubrían
que espantado retuvo el sol su coche
Corrieron todos sus parejas largas
donde sacó Valencia su cuadrilla
con cifras cada cual en sus adargas
que era mirallos otra maravilla
Jugaron de alcancías dos mil cargas
y como el suelo viéndolo se humilla
parece que se cubren de escarlata
con los montones de arrojada plata
después de celebrar los casamientos
a los Reyes les dieron ricos dones
que como eran tan nobles sus intentos
mostraban bien sus nobles corazones
y hicieron tantos gastos y contentos
que si contarlo quisiesen mil millones
era imposible que en tan noble lance
diesen a sus grandezas un alcance
mas vesle allí do pasa el gran monarca
con su piedra preciosa de la marca
Pag. 31
Música, acompañamiento el rey Filipo tercero con doña
Margarita y el hermano Francisco, fraile carmelita descalzo, y
su compañero detrás del rey, salen por una puerta
y éntranse por otra.
el que con su poder el mundo abarca
de quien tiembla el hereje y el persiano
este es el aquel que con su hierro marca
toda la redondez del suelo hispano
retiraos a esta parte y miraremos
lo que en el mundo desear podemos
¿Quién es el fraile que tras de ellos iba?
Una basa del suelo castellano
en quien el edificio humilde estriba
que tiene el cielo asido de la mano;
aquel que veis es una alma viva
que va del suelo al cielo soberano,
es la humildad menor y diole el cielo
la mayor inocencia de este suelo.
A este por humilde levantolo
el cielo a este estado peregrino,
este es aquel que del uno al otro polo
tiene nombre en el mundo de divino,
este que veis es en la tierra solo
quien de Madrid a Valencia vino
no a celebrar sus fiestas suntuosas
sino a hacer mil obras piadosas.
El hermano Francisco es aquel santo
que de quien os va dando larga muestra,
y con el alto cielo puede tanto
que por el Señor milagros muestra,
este del pobre enjuga el triste llanto,
al que va errado en la verdad adiestra,
que como de virtudes es espejo
a unos da favor, a otros consejo.
Este fue un pastor simple que entre robles
a beber sus ovejas ha llevado
a gruesas grietas que con sus salobres
daban aliento y vida a su ganado,
mas agora es amparo de los pobres
que tanto aqueste oficio ha ejercitado
con aquella humildad y ser profundo
que ya le reverencia todo el mundo
por padre amado. Nuestro el rey le tiene
y tiene gran razón de dalle el nombre
que a nuestro gran Francisco le conviene
pues es más ángel que terrestre hombre,
mas ¿para qué mi lengua se detiene
en contarlo, que es bien que al mundo asombre?
Pues por ser su inocencia tan altiva,
con los reyes y papas puede y priva.
Con razón alabasteis la grandeza
que atesora Valencia aqueste día.
Es tan grande que el que una vez empieza
estar siempre alabándola querría.
Llevadme a ver aquella gran simpleza
que aquel bendito fraile así encubría.
Venid, que en viendo su valor profundo
no queda más que ver en todo el mundo.
Éntranse, salen por otra parte Lucifer y Soberbia.
Ya para mí no hay consuelo,
Soberbia, mira que Dios
por abatirme atropelló,
nos ha arrojado a los dos
hasta el profundo del suelo.
Pag. 32
pese a el infierno profundo
pese al cielo que ya aquí
en pensarlo me confundo
para aniquilarme a mí
otro Francisco en el mundo
que este pastorcillo pobre
y bien tal ánimo cobre
con que a rendirme se esfuerza
que contra él me falta fuerza
y a él contra mí le sobre
mi Soberbia, loco estoy
tiene tan sencilla el alma
que aunque más tientos le doy
siempre me lleva la palma
y siempre el rendido soy
y como tan humilde es
cuando voy con mayor furia
por dar con él al través
con su simpleza me injuria
y me pone entre sus pies
Soberbia, tiéneme loco
el ver que con su poder
pueda el infierno tan poco
que un frailecillo de ayer
me esté siempre haciendo coco
que no hubo en el mundo santo
hasta el llagado en el risco
a quien yo no diese espanto
y que no tema Francisco
a mi poder siendo tanto
yo no me llamo Luzbel
yo no soy Soberbia aquel
que ensalzar quise mi nombre
cómo no me teme este hombre
que aquí me rasgo la piel
entre las altas estrellas
yo nombre no escribí
siendo una de las más bellas
no me truje tras de mí
la tercera parte de ellas
¿no me llamo dios superno
Luzbel que es dador de luz?
¿no soy señor del infierno?
¿dios hombre puesto en la cruz
no me temió siendo eterno?
¿no me llama el mundo todo
príncipe de escuridad?
¿no soy rey de cualquier modo?
¿cómo en mí no hay potestad
contra un hombre pecho de lodo?
¿no me comparó San Pablo
al león cuando rugía
y cuanto hallaba rompía
sin que tomasen venablo?
pues ¿cómo un fraile asqueroso
siendo cual fui tan hermoso
que igualar quise a Dios mismo
porque estoy en el abismo
me afrenta y llama tiñoso?
¿cuándo tuvo mi cabeza
tiña ni cuándo se vio
fealdad en mi belleza?
si Dios tal beldad me dio
cómo este a injuriarme empieza
Soberbia, por esto rabio
que no me da tanta pena
que me haga el cielo este agravio
como el ver que en mi cadena
me afrente un infame labio
fraile contra Luzbel
que me afrento de decillo
mas ¿qué culpa tiene él
si Dios se anda haciendo miel
por cualquiera gusanillo?
posible es que Dios consienta
lo que este hombre solicita
contra mi soberbia fuerte
y con su humildad marchita
cada momento me afrenta
mas pues me falta paciencia
Pag. 33
Háganse a un lado los demonios y salgan dos Jurados de Valencia y el hermano Francisco y fray Alonso, su compañero.
Yo haré que sienta Valencia,
pues por él tengo este mal,
una pestilencia tal
que muera sin resistencia.
Mira, Soberbia, cuál vienen,
honrados de los mejores,
quien vale más mando tienen
que a estos frailes traidores
desta suerte me condenen.
Padre Francisco, él podrá
suplicárselo al Señor.
El niño Jesús lo hará,
si agradeciendo el favor
le hacen caso.
Y así se hará.
Pues yo el fiador seré
que esta pestilencia grande
no entrará acá porque sé
que cuando el niño lo mande
se habrá de volver a fe,
y cumpliré mi palabra
si un monasterio se labra
do acabar puedan las vidas
los hermanos recogidos.
Aparte con la Soberbia.
Antes que el cimiento se abra
lo pagaréis, frailejón.
Digo, padre, que es razón
que del convento al momento
se mande abrir el cimiento
por tan soberano don.
¡Que aquesto sufra el infierno!
Den gracias a Dios eterno,
que librándonos de mal
quiso en un pobre portal
nacer hecho niño tierno.
Vase.
Queden, padres, con Dios.
Él les ayude a los dos.
Soberbia, aquella simpleza
me ha de cortar la cabeza.
Tiñosillo, ¿acá estáis vos?
Aparte.
¡Que me afrente un frailecillo!
Tiene notable poder
con aquel blanco capillo.
Vele, padre.
¿Qué he de hacer?
¿No mira allí al tiñosillo?
Mi padre Francisco, ¿adónde?
¿No le ve allí?
Sin sazón...
Eso mi padre responde.
Vele allí que es un lebrón,
y en aquel rincón se esconde.
Él tiene gentil aliño.
Pues a fe que, si le enseño
lo que encubre el blanco armiño,
que, aunque es el niño pequeño,
que se ha de esconder del niño.
¡Que no lo ahogo, si estoy
oyendo lo que él dice
del nombre y ser de quien soy!
Arremete Lucifer a él como que le quiere ahogar y el hermano Francisco saque debajo del manto un niño Jesús y huye Lucifer.
Tú huyes, aunque te atice.
¡Vil tiñoso, desde hoy
no ves que el niño se enoja,
y yo no te tengo miedo!
Vase.
Vete y recata tu congoja,
ven, Soberbia, que no puedo
sufrir los rayos que arroja.
Ya el tiñosillo se ha ido.
Pag. 34
Mi niño bien lo habéis hecho.
Padre, ¿qué le ha sucedido,
que la alegría del pecho
casi dice lo que ha sido?
Fue que el tiñosillo vino
con otro patas de gallo,
y en viendo a mi peregrino,
con el temor de enojarlo,
se volvió por el camino.
Mi peregrino sagrado,
a fe que estáis muy galán,
bien os habéis adornado,
qué bien las armas le están
a tan valiente soldado.
¿Dónde vais en romería,
niño de mi corazón?
¿iréis a Santa María,
que es la mayor devoción
que en vuestro pecho se cría?
¿Descalzo, mi niño, vos?
Aquesos divinos dos
pies no los ofenda el yelo,
mas no os ofenderá el yelo,
que sois, en efeto, Dios.
Salga un pobre descalzo.
Remediadme, padre amado,
a este pobre.
Hermano mío,
sea en buen hora llegado.
Descalzo anda con tal frío,
los zapatos le han faltado.
Niño, démosle zapatos,
que vuestros pies, sacro Dios,
nunca son al pobre ingratos,
ya no andar descalzo vos,
él los tuviera baratos,
y pues son vuestros pies tales
que no merecen iguales,
y si los dieran al pobre,
porque el pobre ánimo cobre,
es razón que deis dos reales,
tomad dos reales, hermano,
y zapatos comprará.
Téngale Dios de su mano.
Mire que Dios se los da,
sírvale, sea buen cristiano.
Vase.
Sírvale, sea buen cristiano.
Oírle me da alegría.
¿No advierte, por vida mía,
qué poco en su compra gana?
porque serán de badana,
y no duran un día.
Aqueso, padre, conviene,
que mientras el pobre tiene
sanos sus zapatos dos,
nunca se acuerda de Dios,
ni a pedirle merced viene.
Si le diéramos zapatos
de cordobán, suelen ser
algunos pobres ingratos,
y no vendrían a ver
quien se los da tan baratos;
dándoselos de badana,
que se le rompan mañana,
en empezando a sentir
frío, vendrá a pedir
otros de muy buena gana.
Al mundo, Señor, venís
a remediar pobrecitos,
y con amor los cubrís,
que aunque son tan infinitos,
vos sus llantos admitís.
Pag. 35
Vanse.
Salen Julián y Fadrique, estudiantes, comiendo pasteles casados como que han corrido, y el pastelero tras ellos dándoles vaya.
Venís, sacro capitán,
a morir en un madero
por los pecados de Adán
en figura de romero
que no os conozca Galbán.
¡Qué les digo, pícaros, por san Lázaro!
que les he de cortar los pies sacrílegos
si no me pagan los pasteles.
Métete
a cocer tus pasteles, pies de zángano,
y no vengas hablando dones retóricos.
Métete, pastelero de los pícaros,
que se han corrido los pasteles célebres.
Señores sagitarios, Vini et dominus,
que si no pagan ya lo que han robádome,
que la pala que van con esos óculos,
quebrada han de mirar en su pináculo.
Calla, pastelerillo, que por Júpiter
que te hagamos mirar como Demócrito.
Agradezcan que tienen los pies ágiles
y que de noche ven como murciélagos,
en comer los pasteles como Aquiles,
también en castigar soy yo colérico.
Nosotros en comerlos muy flemáticos.
Plegue a Dios que quedéis con ellos trópicos
pues me quitáis la paciencia con escándalos.
¿No ves, pastelerillo, que son cálidos
y hacen mucho provecho en el estómago,
que no puede sufrir las cosas frígidas?
Que no quiero me hablen por metáfora
sacando conceptísimos por brújula.
Métete tibura.
Piensan los dómine
que de mí se han burlado, pues por ser nocte
que la carne de los pasteles frágiles
que no eran de carnero si de un hígado
de un asno que murió de un mal frenético.
Entrate en casa, pastelero, o presióte
a los diablos que habitan cuevas cóncavas,
vamos y tomaremos sendos recipes
y confesión de Gencher modatices
porque no se nos pudran los estómagos.
Vanse.
A fe que no fue mala la sisquísima,
porque no coman otros los canónigos
de un asno piensan que han comido el hígado,
y vimos que de un carnero angélico
era una pierna grande famosísima.
¡Oh, estudiantes bellacos, que en robándolo
alborotáis las calles con escándalos!
Salga el hermano Francisco y un pobre muy desnudo. Vanse.
Venga hermanito desnudo
donde le vista el Señor,
que es de su pobreza escudo,
pues por ser tanto su amor
al pobre olvidar no puedo.
Dios, hombre justo a su nombre,
de soberano renombre
de Dios, y no sintió tanto
el frío, hielo y quebranto
cual lo siente el flaco hombre.
Deo gracias.
Sale un ropero.
¿Qué hay que pedir
de la tienda, padre mío?
Tengo menester vestir
a este pobre que hace frío.
Pag. 36
y no lo puedo sufrir
dele un vestido de dura
Entregue, yo le pondré
que esté todo a su hechura
Métense dentro el ropero y el pobre
Bien claramente se ve
que el pobre amaros procura
pues tan presto le habéis dado
con qué se cubra y abrigue
quien vive tan engañado
Señor mío, quien no lo sigue
pues pagáis tan de contado
Salga un zapatero con su mandil y córtele un pedazo de la capa
Por aquí le vi pasar
y siguiéndole he venido
dejando de trabajar
porque del hábito vestido
pueda un pedazo cortar
esta vez no se me escapa
ya un pedazo le corté
del sayal que el cuerpo tapa
¿Qué hace, hermano, no ve
que me echa a perder la capa?
Perdóneme, padre mío
¿No ve que hace mucho frío
y no hay otra capa? Luego
no tenga tal desvarío
Vase entrando; salga el ropero y el pobre vestido
Vele aquí, y aunque mejor
no le puede estar pintado
Dele gracias al Señor
hermano pobre, y sea honrado
Dios le pague este favor
Vase
¿Cuánto es el vestido, hermano?
Cien reales no más le pido
y a fe que un real no gano
Yo estoy muy agradecido
de que no sea tirano
con los pobres; al convento
podrá llegarse a la tarde
daréle sus reales ciento
y el niño Jesús le guarde
Tiénele
Espere, padre, un momento
que no le puedo fiar
yo, padre, no sé su nombre
mi dinero me ha de dar
El niño Jesús es hombre
que solo sabrá pagar
Téngale asido el ropero al hermano Francisco y salgan don Juan y don Pedro, los mismos de antes
Presto será la partida
¿No es este aquel santo fraile?
¡Ay, otro remedio halle!
Suélteme ya, por su vida
estoy preso
porque a un pobre he vestido
este hermano y no he tenido
con qué pagarle
¿Preso?
¿cuánto es la deuda?
Poquito
cien reales no más
Cien reales
helos aquí, van cabales
ya que este padre bendito
conozco de hoy más, señor
porque es un divino santo
Ve cómo se afligía tanto
Pag. 37
teniendo tan buen fiador.
A conocer su bondad,
no el vestido, mas la hacienda
mi padre Francisco entienda
que le fiara en verdad.
Perdóneme el ser cruel.
El Niño Jesús le guarde.
Venga, mi padre, que es tarde
y tengo que hablar con él.
Entranse todos, sale Lucifer.
¿Dónde voy? ¿Qué del poder
con que me tiembla el profundo?
Si a un frailecillo del mundo
jamás le puedo vencer.
Tantas limosnas no bastan
en simpleza singular,
sino que intentan rodar
toda mi furia, con tanta.
¿Qué es esto, Luzbel? ¿Qué es esto?
¿Por qué haces al mundo guerra
si un gusanillo de tierra
te tiene en tal trance puesto?
Mi nombre de hoy más no sea
de conquistador valiente,
ni se corone mi frente
con resina, azufre y tea.
¿Quién ha nacido en el mundo
a quien yo no diese espanto?
Habiendo en la tierra santo,
que no tiemble del profundo.
Pues, ¿cómo este rudo hombre
no tiene miedo a mi furia,
sino que, haciendo mayor injuria,
me pone afrentoso nombre?
Agora hace casa y posa
a quitarme mis placeres,
pues me lleva las mujeres
que son mías a su casa.
Pero ¿qué mucho, Luzbel,
que Francisco te sujete
si Dios se hace juguete
para que juegue con él?
Miren cuál viene cargado
con su cuna y su cariño;
Dios se vuelva otra vez niño,
ya no dio muerte al pecado.
En su celda me he de entrar,
que hasta que peque o le ahogue,
no es bien la furia desfogue
con que me pienso vengar.
Escóndese, y sale el hermano Francisco con una cuna, y en ella el Niño Jesús.
¿No venís, Señor, muy mal?
Más abrigado estaréis
aquí que en vuestro portal,
porque aquí cama tendréis,
aunque sea de sayal.
Dormid, mi Niño bendito,
que yo pretendo mecer
vuestro poder infinito;
pero, si no lo sé hacer,
no levantéis mucho el grito.
Yo os velaré, mi Señor,
para que durmáis seguro
del tiñosillo traidor,
que es un ladrador perjuro
y piensa darnos temor.
Pues a fe que aunque se esconda
detrás del lienzo sutil,
que si desato la honda,
que antes que el perro civil
ladre, quizá le responda.
¿No quiera ser pertinaz?
Y pues es tan gran lebrón,
Pag. 38
Levántase y anda cantando alrededor de la cuna.
Recitado.
procure estar siempre en paz
porque le haré otro chichón
como el que hice al de Alcaraz.
Ya mi niño está durmiendo,
tiñoso, no hagas ruido,
que quiero regocijar
con bailar y con cantar
a mi chiquito querido.
Dormí, corazón, dormid
estas mañanitas de abril.
Duerme, niño, duérmete,
vengan los ángeles, llévenle.
Cuando duerme mi niño,
el sol se detiene
para que sus rayos
no le despierten.
Mientras calla durmiendo
mi sacro niño,
¿qué no le guardan
los pajaritos?
Qué tan bien parecéis,
niño, en la cuna,
como lleno de azotes
en la coluna.
Dormí, el Señor mío,
no tengáis miedo,
pues que vuestro Francisco
os guarda el sueño.
Y en oyendo mis voces,
niño, despertad,
porque viene el alba
del señor San Juan.
Señor mío, ¿qué os parece
de la alegría que crece
por el bien que me habéis hecho
dentro deste humilde pecho?
