Texto digital de Colmeneruela
Metadatos de la obra
- Atribución tradicional
- Luis Vélez de Guevara
- Atribución estilometría
- No analizada No concluyente
- Género
- Baile
- Procedencia
- El texto ha sido preparado por Ana Belén Hidalgo González, Inés Izquierdo Archidona y Ana Ortega Gutiérrez.
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Cita sugerida
Hidalgo González, Ana Belén, Inés Izquierdo Archidona y Ana Ortega Gutiérrez. Texto digital de Colmeneruela. BITESO, 2026. URL: https://etso.es/biteso/colmeneruela.
COLMENERUELA
Se apeó el caballero a la víspera de San Juan, al pie de una piedra fría, que es madre de perlas ya. Tan liberal, aunque dura, que el más fatigado más, le sirve de fuentes de plata desatando su cristal. Lisonjeada del agua pide al sol, aunque no paz, templadas treguas, al menos, al pie de un verde arrayán. Se las concedía, cuando vio venir de un colmenar muchos siglos de hermosura en pocos años de edad. Con un cantar rico armada, digo, una perla Oriental arrancada de su aldea, sino es de beldad. Cantando viene contenta, y valiente por demás, la vasija hecha instrumento, de ese atrevido cantar. Al campo te desafía la Colmeneruela, ven amor, si eres dios, y vuela. Vuela amor por vida mía, que de cantábrico armada, en la estacada mi libertad espera cada día. Al campo te desafía la Colmeneruela, ven amor, si eres dios, y vuela. La saluda el caballero, cuyo sobresalto, al pie grillos le puso de hielo, yendo a limárselos él. Amor que hace donaire del más bien templado arnés, embebida ya en el arco una saeta cruel. Perdona al pavés de barro, no a la que embraza el pavés. Escondiéndole un arpón donde las plumas se ven. Ella que, sobre diamantes, tremolar plumas ve, y brillar espuelas de oro. Dulce lo mira; y cortés, lo lindo, al fin lo luciente, si la saeta no fue esta lisonja, fianza, que le escuche sin desdén. Colmenera de ojos bellos, y de labios de clavel, ¿Qué hará aquel que haya flechas en aquellos cuando en estos busca miel? que dímelo tú, que sépalo él, que dímelo tú, sino eres cruel. Colmeneruela animosa contra el hijo de la diosa, si ve tus ojos divinos, y esos dos claveles finos, ¿Qué hará aquel que haya flecha en aquellos cuando en estos busca miel? que dímelo tú, que dígalo él. Desde el hijo de su madre, trinchando amor allí, ejecuta la venganza de un montaraz Serafín. Segunda flecha dispara tal que, con serlo sutil, las plumas de la primera las tiñó de carmesí. El galán llegó a la niña cometiéndole un rubí, que le prenda el corazón en su dedo de marfil. La sortija lo ejecuta, y Amor que es fuego sutil, está fomentando en ella, le hace decir así. Tiempo es el caballero, tiempo es de andar de aquí, que tengo la madre brava, y el veros será mi fin. El contento fía su robo en las ancas de un rocín, y al amante, y a su fuga del caballero gentil. Decidle a su madre; amor, si la viniere a buscar, que una abeja se lleva la flor a otro mejor colmenar. Picar, picar, cerquita está el lugar. Decidle que no se aflija, y perdone el llanto tierno, pues granjea galán yerno cuando perdió bella hija. El rubí de una sortija se lo podrá asegurar. Picar, picar, que cerquita está el lugar.
