Roberto de Borbón
Cortesano principal de la intriga, amigo del rey y del duque, que procura guardar la honra de Ricarda y la autoridad real, incluso fingiendo amor y arriesgando su vida para salvar a Raimundo.
Antonio Mira de Amescua
摘要发布日期: 2026年6月18日
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Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
En la corte de París, el rey de Francia ama a su prima Ricarda y la protege con guardas, mientras el duque Raimundo la pretende y Roberto de Borbón intenta preservar la honra regia fingiendo interés amoroso por ella. La acción alterna el espacio palaciego con una sierra de carboneros, donde el rey, perdido durante una cacería, es hospedado por un viejo carbonero, sus hijas y el joven Timbrio, episodio que más tarde será decisivo para las mercedes finales. Tras celos, acusaciones, entradas clandestinas y una tentativa frustrada de matar al duque, el rey descubre la lealtad de Roberto, se casa con Ricarda y ennoblece a los carboneros, uniendo así conflicto amoroso, fidelidad cortesana y ascenso social.
La acción se abre en la corte de París, durante unas fiestas reales en Francia, donde se describe un juego de cañas celebrado por el rey. En ese marco cortesano se perfila el triángulo central entre Ricarda, dama de sangre real, el rey que la ama y piensa elevarla a reina, y el duque Raimundo, que la pretende desde hace años sin ser correspondido. Ricarda rechaza con dureza al duque, y poco después Roberto de Borbón, cortesano cercano al rey, declara también su lealtad a la dama; cuando ella intenta atraerlo amorosamente, él la reprende por faltar al honor del monarca. Temeroso de los riesgos que nacen de este doble deseo, Roberto aconseja al rey que prohíba a todos entrar en el aposento de Ricarda, reservándose él la excepción con el pretexto de custodiar mejor la honra de la dama y la autoridad regia. Paralelamente, la obra se desplaza a un ámbito rústico de montes y carboneros, donde Damón y Menalca padecen amores no correspondidos por Silvia y Olalla; allí aparece un cazador extraviado que resulta ser el propio rey, acogido generosamente en la casa de un viejo carbonero y de sus hijas, sin que al principio conozcan su identidad.
La intriga se complica cuando, aprovechando la ausencia del rey, Raimundo rompe una pared del jardín y entra secretamente en el cuarto de Ricarda para declararle que su intención es casarse con ella. Roberto lo descubre, lo obliga a ocultarse y evita por entonces el escándalo, pero Ricarda, movida por su pasión por Roberto y por su ambición de no quedar sometida a la voluntad ajena, intenta forzar a este a corresponderla. En una de las escenas más tensas, finge que sólo puede quedar segura si Roberto se mata o si la ama, y al no conseguirlo, lo acusa ante la guardia como si hubiera atentado contra su honor; sin embargo, después vuelve a buscar su adhesión y llega a amenazarlo con entregarse al duque si él no la quiere. Roberto, fiel al rey pese a la violencia de la situación, decide fingir amor para apartarla de Raimundo y ganar tiempo hasta que el rey se case con ella, creyendo que así preserva el orden de la corte. Mientras tanto, en el mundo rústico, Timbrio, joven criado por el carbonero pero descontento con su condición, regresa a la sierra; el viejo lo encierra por sospechar que pretende a Olalla, y Menalca y la muchacha urden un engaño con un falso desmayo para quitarle la llave y liberarlo. La trama palaciega y la campesina siguen avanzando en paralelo hasta converger de nuevo en torno al rey y a las consecuencias de su hospedaje en la sierra.
En la segunda y tercera jornadas la sospecha regia alcanza su punto más alto. El rey, informado del acceso clandestino de Raimundo al aposento de Ricarda, llega a ordenar secretamente su muerte, pero Roberto lo salva, interponiéndose y declarando que donde muera el duque morirá también él, prueba extrema de amistad y nobleza. Poco después Raimundo, lejos de agradecerlo, intenta desacreditar a Roberto ante el rey, asegurando que Ricarda lo adora y que ambos se citan en el balcón del jardín; el monarca acepta observar, pero cuando Roberto comparece allí es para rechazar definitivamente a Ricarda y advertirle que su fingido galanteo sólo buscaba impedir una deslealtad mayor. Ricarda, herida en su orgullo, decide entregarse al duque para causar pesar, pero Roberto explica al rey toda la verdad: que fingió quererla para apartar al duque de una mujer ya destinada al soberano y guardar así su honra. Convencido al fin, el rey corta de raíz el conflicto casándose inmediatamente con Ricarda y uniendo con ello deseo, honor y autoridad. De manera paralela recompensa al carbonero que lo hospedó, lo hace caballero junto con los demás carboneros de Francia y nombra capitán a Timbrio, con lo que los humildes reciben ascenso social por gracia regia. El desenlace incluye además el arreglo de las parejas rústicas, pues Olalla y Silvia quedan encaminadas hacia Menalca y Damón, mientras Timbrio prefiere la carrera militar, de modo que la obra concluye con la integración festiva de corte y aldea bajo la merced del rey.
Cortesano principal de la intriga, amigo del rey y del duque, que procura guardar la honra de Ricarda y la autoridad real, incluso fingiendo amor y arriesgando su vida para salvar a Raimundo.
Dama de sangre real, amada por el rey y pretendida por Raimundo; desea a Roberto, rechaza al duque durante gran parte de la obra y provoca con sus decisiones buena parte del conflicto.
Monarca que ama a Ricarda, piensa hacerla reina y dirige la acción política y amorosa; su poder resuelve finalmente tanto la trama cortesana como la elevación de los carboneros.
Noble francés enamorado de Ricarda desde hace años, rival amoroso y causa inmediata de varios conflictos, pues entra clandestinamente en su aposento y luego intenta desacreditar a Roberto.
Joven criado en casa del carbonero, inclinado a la honra militar más que al oficio humilde; ama a Olalla y al final recibe del rey el cargo de capitán.
Padre de Olalla y Silvia y protector de Timbrio, representa el mundo rústico y honrado; hospeda al rey sin conocerlo y es recompensado con el ennoblecimiento.
Hija del carbonero, querida por Timbrio y también por Menalca; participa en el engaño del falso desmayo para liberar al joven encerrado.
Carbonero enamorado de Silvia, figura relevante del ámbito serrano y finalmente emparejado dentro del desenlace festivo.
Carbonero enamorado de Olalla, amigo y mediador en la trama rural, donde ayuda a liberar a Timbrio y queda integrado en el cierre amoroso.
Hija del carbonero, amada por Damón y relacionada con los enredos amorosos del espacio campesino; su papel es menor que el de Olalla, pero importante en el desenlace de ese grupo.
Espacio central de la acción cortesana, donde se desarrollan la vigilancia sobre Ricarda, las entrevistas con el rey, las sospechas, los billetes y el desenlace matrimonial.
Lugar decisivo del conflicto amoroso y político, pues allí se prohíbe la entrada a los cortesanos, entra Raimundo clandestinamente y Ricarda intenta comprometer a Roberto.
Espacio intermedio entre lo secreto y lo visible, utilizado para entradas ocultas, citas y comprobaciones de la lealtad o deslealtad de los personajes.
Marco rural donde viven el viejo carbonero, sus hijas y los jóvenes enamorados; allí se presenta el contraste con la corte y se produce la hospitalidad al rey extraviado.
Lugar de acogida del rey durante la cacería, núcleo de la trama campesina y origen de las mercedes que justifican el título de la obra.
Espacio que motiva el extravío del rey y pone en contacto el mundo cortesano con el rústico, facilitando el reconocimiento final de los carboneros.
La obra muestra cómo Roberto debe elegir entre la amistad con Raimundo, la presión amorosa de Ricarda y su fidelidad al monarca, eje principal del enredo.
Las decisiones sobre quién puede ver a Ricarda, cómo debe guardarse su aposento y qué consecuencias tienen los encuentros secretos convierten la honra en motor de la acción.
Raimundo ama a Ricarda sin éxito, Ricarda desea a Roberto y en la sierra se repiten pasiones desiguales, de modo que los celos y rechazos impulsan continuos enfrentamientos.
El rey recompensa la hospitalidad del carbonero convirtiendo en caballeros a los suyos y elevando a Timbrio, lo que da sentido al título y al desenlace festivo.
La alternancia entre el palacio parisino y la sierra carbonera enfrenta dos mundos sociales distintos, aunque ambos quedan finalmente vinculados por la acción del rey.
Buena parte de la trama avanza mediante amores fingidos, acusaciones interesadas, entradas encubiertas y simulaciones, como el falso desmayo de Olalla o la estrategia amorosa de Roberto.