Hombre
Figura central del auto; pretende alcanzar a Gracia, defiende su honra y comparece ante el tribunal divino para probar su nobleza y obtener el hábito espiritual.
José de Valdivielso
摘要发布日期: 2026年6月18日
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Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
En un marco alegórico y probablemente atemporal, aunque fundado en la historia sagrada, el Hombre pretende alcanzar a Gracia y debe probar ante un consejo divino que no es vil, como afirman Mundo, Apetito y el Demonio. La acción se desarrolla entre un espacio cortesano-judicial simbólico y el tribunal celestial, donde Misericordia, la Virgen, Cristo y varios testigos bíblicos sostienen la nobleza del Hombre pese a su fragilidad y su pecado. La sentencia final lo declara digno del hábito de bienaventuranza, lo arma caballero espiritual y consuma su unión con Gracia, subrayando los temas de la redención, la libertad humana y la victoria sobre las fuerzas del mal.
La obra presenta, en forma alegórica y judicial, la disputa sobre la nobleza del Hombre y su derecho a alcanzar a Gracia como esposa. Al comienzo, Mundo, Apetito y otros adversarios censuran la pretensión amorosa del Hombre, al que consideran indigno por su origen en Adán y por su condición supuestamente baja. Frente a ellos comparece Libre Albedrío, que defiende la libertad y la honra del Hombre y anuncia que hará probanza de su linaje para demostrar que es noble, hidalgo y caballero. El conflicto se formula como un pleito de honra y de acceso a una dignidad superior: el Hombre quiere apartarse de los engaños del Mundo y de los apetitos sensibles para aspirar a Gracia, mientras sus enemigos tratan de afrentarle, desacreditarle y reducirle a estado vil. Desde ese momento, la acción se orienta hacia la preparación de un proceso solemne ante el tribunal divino, en el que Misericordia actuará como principal valedora del pretendiente.
Mientras se organiza el consejo, Misericordia anima al Hombre y le asegura que su causa será bien recibida si persevera. Van compareciendo figuras sagradas que favorecen su petición: Cristo, san Juan Bautista, el Espíritu Santo, san Pedro, Dios Padre y finalmente la Virgen, todos ellos presentados como jueces, oidores, padrinos o intercesores en este singular proceso. El Demonio, convertido en fiscal contradictor, intenta impedir que prospere la demanda y sostiene que el Hombre no merece hábito ni nobleza. Aprobada la petición, se mandan hacer informaciones sobre el linaje y dignidad del Hombre, y para ello se recurre a testigos de autoridad bíblica. Job declara la miseria, caducidad y pecado de la condición humana, pero también anuncia prudentemente su redención futura; Moisés afirma la grandeza del Hombre, digno de trato singular con Dios y objeto de sus cuidados; David recuerda que fue creado a imagen divina, constituido señor de las criaturas y sostenido por la promesa de Dios. Así, la probanza combina el reconocimiento de la fragilidad humana con la afirmación de su excelencia por creación y por gracia.
En la fase final del pleito, el Demonio vuelve a impugnar los testimonios y procura demostrar que el Hombre sigue siendo villano y pecador, pero el propio Hombre responde que, aunque nació bajo culpa, fue ennoblecido por su Salvador. La Virgen interviene con firmeza como abogada y defensora, rebate las objeciones del adversario y recuerda que la redención ya ha reparado el pecado heredado. Entonces el tribunal dicta sentencia favorable: el Hombre es declarado digno del hábito de bienaventuranza. Como culminación de esta exaltación, se le arma caballero con insignias simbólicas: espuelas, caballo, armas de fe, espada y los tres golpes de las virtudes teologales, antes de recibir el manto y la cruz de la religión divina. Gracia queda unida a él como esposa, el Demonio se retira vencido y el cielo celebra la resolución. En el cierre, Libre Albedrío, Placer y el Alma reconocen el nuevo estado del Hombre, que ha pasado de la disputa y la afrenta a la honra espiritual, sustentado por la misericordia, la fe y la promesa de salvación.
Figura central del auto; pretende alcanzar a Gracia, defiende su honra y comparece ante el tribunal divino para probar su nobleza y obtener el hábito espiritual.
Principal valedora del Hombre en el proceso; le anima, tramita su causa y presenta la resolución favorable de su petición.
Fiscal y contradictor de la causa; impugna la nobleza del Hombre, intenta desacreditar los testimonios y se opone hasta el final a su ennoblecimiento.
Meta de la pretensión del Hombre y figura femenina con la que culmina simbólicamente su elevación espiritual al final de la obra.
Defensor inicial del Hombre; sostiene su libertad y anuncia la probanza de su linaje frente a las acusaciones del Mundo y sus aliados.
Abogada e intercesora decisiva en el consejo divino; rebate al Demonio y ampara jurídicamente al Hombre en nombre de la redención.
Adversario alegórico del Hombre; procura apartarlo de Gracia, lo considera indigno y fomenta su afrenta.
Aliado del Mundo en la oposición al Hombre; representa el impulso desordenado que dificulta su aspiración espiritual.
Interviene como figura suprema favorable a la causa del Hombre; su encarnación y redención fundamentan la sentencia final.
Preside el tribunal celestial y participa en la decisión que declara al Hombre digno del hábito y de la bienaventuranza.
Testigo bíblico de la información; describe la miseria y dolor de la condición humana, pero apunta también a su futura redención.
Testigo que destaca la dignidad del Hombre por el trato singular que Dios le concede en la historia sagrada.
Testigo que afirma la nobleza del Hombre por haber sido creado a imagen de Dios y destinado a un señorío alto sobre las criaturas.
Espacio central de la acción, configurado como instancia judicial celestial donde se examina la petición del Hombre, se oyen testigos y se dicta sentencia.
Ámbito supremo en el que aparecen Dios Padre, Cristo, el Espíritu Santo, la Virgen y los santos; funciona como sede visible de la justicia y la misericordia divinas.
Lugar inicial y recurrente, de carácter simbólico y cercano a una plaza o corte, donde se plantea el conflicto sobre la pretensión del Hombre y su honra.
Subespacio judicial donde se reciben memoriales, se organizan las probanzas y se registran las deposiciones de los testigos.
Escenario concreto de una de las diligencias probatorias, adonde acuden los informantes para recabar testimonio favorable al Hombre.
Espacio de fuerte valor dramático y simbólico en el que Job, desde la miseria corporal, declara sobre la condición humana.
Marco evocado en el testimonio de Moisés, relevante porque remite al trato singular entre Dios y el Hombre dentro de la historia de salvación.
La obra sostiene que, aunque el Hombre nace bajo culpa y fragilidad, ha sido rescatado por Cristo y elevado a una dignidad espiritual superior.
La acción se organiza como un proceso judicial en el que se enfrentan las fuerzas favorables a la salvación y los poderes que buscan impedirla.
El Hombre aparece como ser libre, capaz de apartarse del Mundo y del Apetito para orientar su deseo hacia Gracia.
La salvación del Hombre depende decisivamente de la misericordia de Dios, presentada como defensa eficaz frente a la acusación del Demonio.
La obra discute qué verdadera hidalguía posee el Hombre y concluye que su mayor nobleza no procede del linaje terreno, sino de su relación con Dios.
Diversas figuras sagradas apoyan la causa del Hombre, mostrando que la economía de la salvación se articula también mediante mediadores e intercesores.
El desenlace afirma el triunfo del Hombre sobre las fuerzas que procuran desviarlo, humillarlo o retenerlo en una condición caída.