Íñigo Arista
Protagonista de la obra; noble de linaje godo, desterrado al comienzo, elegido providencialmente para restaurar parte de España y proclamado primer rey de Navarra y de Aragón en el marco legendario que presenta la comedia.
Francisco de Villegas y Pedro Lanini y Sagredo
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Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
En los montes Pirineos que separan Francia de España, Íñigo, noble godo desterrado, salva a doña Leonor, entra en un castillo encantado y recibe una profecía que lo convierte en futuro rey de Navarra y Aragón. Mientras Dimén, caudillo moro, toma por engaño la villa de Tubalta y pretende forzar a doña Ana de Lara, Íñigo es coronado en campaña, reúne un ejército cristiano y la resistencia de Ana se sostiene en la defensa de una imagen de la Virgen. Tras la fuga milagrosa de doña Ana con la Virgen sobre las aguas del Arga, los cristianos vencen en Tubalta, Dimén se rinde y acaba convertido, y el desenlace une a Íñigo con Leonor y a Gastón con Ana bajo el signo providencial de la restauración de la fe y del reino.
La obra comienza en los Pirineos, frontera entre Francia y España, donde Íñigo, un noble godo desterrado tras matar en Gascuña a un rival de baja condición que lo había desafiado públicamente, vaga solo entre nieve y montes. En ese paraje encuentra a doña Leonor de Moncada, que está siendo llevada cautiva por moros, y la libera con extraordinario valor. Leonor le explica la situación política de Navarra y Aragón tras la invasión musulmana: su hermano don Gastón resiste desde un castillo casi inexpugnable, mientras el moro Dimén amenaza la región y hostiga también la villa de Tubalta, defendida por don Pedro de Lara y su hermana doña Ana. Íñigo, movido por el deseo de servir y por la atracción que siente por Leonor, rehúsa limitarse a aceptar hospedaje y decide investigar un castillo frontero que todos consideran encantado. Allí vence el espanto sobrenatural, arranca una daga clavada en una rodela bajo un aviso que promete las coronas de Aragón y Navarra al que saque a quien está encerrado, y entra en el castillo. Se le aparece una dama vestida de luto que se identifica como España y le profetiza que restaurará parte del reino y será rey con el nombre de Arista. Además encuentra armas suficientes para levantar un ejército. Poco después se reúne con don Gastón, le narra su linaje y la visión recibida, y ambos interpretan el hecho como señal divina. Gastón le ofrece inmediatamente vasallaje y su castillo como primera base militar, mientras Leonor queda vinculada a Íñigo tanto por gratitud como por una relación amorosa que empieza a insinuarse.
Paralelamente se desarrolla la trama de Tubalta. Doña Ana de Lara y don Gastón están prometidos en secreto, pero la guerra y la distancia impiden formalizar su unión. Dimén, enamorado violentamente de Ana, intenta apoderarse de la villa para obligarla a casarse con él. Tras fingir una retirada y valerse de un moro fugitivo que encubre sus intenciones, introduce tropas de noche en Tubalta por traición y sorpresa. La villa cae, don Pedro combate con valentía y es apresado, y doña Ana logra refugiarse en una iglesia para salvar una imagen de la Virgen antes de huir por los montes. Allí se cruza con el gracioso Calabaza, criado de Gastón, y con el propio Dimén, que descubre una cueva milagrosa donde una imagen de María resplandece e impide el acceso sacrílego. Íñigo, ya aclamado por aragoneses y navarros, es coronado rey en campaña en una ceremonia donde jura defender la fe, liberar cautivos y respetar fueros, y recibe como armas celestiales la cruz. En ese mismo momento se sabe la pérdida de Tubalta y la desaparición de Ana. Mientras Íñigo se dispone a socorrer la villa, Ana, para evitar que Dimén profane la imagen, se entrega prisionera con la Virgen en brazos. Dimén la lleva a Tubalta e intenta doblegarla con promesas, tesoros y amenazas. Como ella se mantiene firme, manda colgar a don Pedro desde una almena para forzarla a rendirse; Ana prefiere la muerte de su hermano antes que manchar su honor. Don Pedro parece morir mártir, y Ana es encerrada. Gastón, arriesgando la vida, entra secretamente en Tubalta, habla con ella al pie de su torre y acuerdan la fuga. Ana mata al moro que la guarda, escapa con la imagen y sale de la villa al amanecer, mientras Gastón procura salvarse por su lado y las tropas cristianas se preparan para el ataque decisivo.
En la tercera jornada confluyen los distintos hilos. Gastón vuelve a internarse en Tubalta disfrazado para rescatar a su esposa prometida, Calabaza sirve de enlace cómico y útil, y Ana, una vez fuera, se ve perseguida hasta la orilla del Arga. Al no saber nadar y verse cercada, se encomienda a Dios y a la Virgen; entonces se produce el milagro central de la obra: con la imagen en brazos cruza las aguas caminando sobre el río, como guiada por protección sobrenatural, y llega al campamento de Íñigo. El rey recibe la imagen con veneración, la coloca provisionalmente en el hueco de un peral y promete edificarle un templo si vence; desde entonces decide que será llamada la Virgen del Peral. Ana se presenta ante él, pide venganza por la supuesta muerte de don Pedro, y poco después Leonor confirma que Gastón ha desaparecido, lo que precipita el combate. Íñigo, confiado en la ayuda divina, hace pasar milagrosamente a sus hombres por el río y arenga a aragoneses y navarros con el signo de la cruz. En la batalla final, mientras se ven prodigios celestes y los moros son vencidos, Gastón y Ana combaten también dentro del conflicto y contribuyen a la toma de Tubalta. Dimén es derrotado y queda a merced de los cristianos; Ana y Gastón reclaman una pena ejemplar por la crueldad ejercida contra don Pedro, pero este reaparece vivo, sustentado milagrosamente durante tres días por la Virgen. La conversión de Dimén al cristianismo mueve a Íñigo a perdonarlo. Como cierre, el rey recompensa a sus fieles: da a Leonor por esposa, une a doña Ana con don Gastón, otorga a la villa el nombre de Peralta en memoria de la Virgen del Peral, y declara su propósito de seguir reconquistando Navarra y Aragón con el amparo de María. Así queda presentado Íñigo Arista como fundador providencial del reino y campeón de la restauración cristiana.
Protagonista de la obra; noble de linaje godo, desterrado al comienzo, elegido providencialmente para restaurar parte de España y proclamado primer rey de Navarra y de Aragón en el marco legendario que presenta la comedia.
Dama cristiana de Tubalta, hermana de don Pedro y prometida secreta de don Gastón; resiste con firmeza a Dimén, salva una imagen de la Virgen y protagoniza varios episodios decisivos de heroísmo y milagro.
Rey o caudillo moro que domina gran parte de Navarra; antagonista principal, asedia Tubalta por deseo amoroso y ambición, ejerce violencia contra los cristianos y termina vencido y convertido.
Hermano de doña Leonor y principal aliado de Íñigo; guerrero de la montaña, enamorado de doña Ana, reconoce la legitimidad del nuevo rey y participa activamente en la reconquista.
Hermana de don Gastón; es rescatada al principio por Íñigo, informa sobre la situación política y militar del territorio y acaba siendo recompensada con matrimonio real.
Hermano de doña Ana y defensor de Tubalta; resiste a Dimén con valentía, es apresado durante la caída de la villa y su aparente muerte desencadena deseos de venganza hasta su recuperación milagrosa.
Criado gracioso vinculado a don Gastón; aporta alivio cómico, lleva mensajes, cae prisionero y sirve también como mediador informativo en momentos importantes de la acción.
Aparición alegórica que se manifiesta a Íñigo en el castillo encantado y le anuncia su misión regia y restauradora; su intervención legitima providencialmente la empresa del protagonista.
Espacio inicial y constante de la acción, frontera entre Francia y España y refugio de los cristianos; en ellos se producen el encuentro de Íñigo con Leonor, la organización de la resistencia y varios episodios de huida y combate.
Villa fortificada defendida por don Pedro de Lara y codiciada por Dimén; su toma, ocupación y reconquista articulan buena parte del conflicto dramático.
Fortaleza deshabitada y temida por sus prodigios, donde Íñigo recibe la revelación de su destino y encuentra armas para iniciar la empresa política y militar.
Roca o fortaleza casi inaccesible desde la que resiste la familia Moncada; funciona como primer núcleo de apoyo al nuevo rey y como plaza de armas de la insurrección cristiana.
Obstáculo natural decisivo entre los dos bandos; su cruce peligroso condiciona la estrategia militar y se convierte en escenario del gran milagro de doña Ana con la Virgen.
Lugar montañoso donde se oculta temporalmente la imagen mariana y donde se manifiesta su poder sobrenatural frente a Dimén y en protección de doña Ana.
Espacio de proclamación política y militar donde Íñigo es coronado, recibe vasallaje y prepara la ofensiva final contra los moros.
La acción presenta el ascenso de Íñigo como resultado de señales sobrenaturales, profecías y milagros que justifican su autoridad regia y su misión histórica.
La trama se organiza en torno a asedios, emboscadas, tomas de villas, rescates y batallas vinculadas a la recuperación de Navarra y Aragón frente al dominio musulmán.
La Virgen interviene de forma constante como protectora de personajes, garante de victorias y centro de culto, especialmente a través de la imagen salvada por doña Ana y venerada como Virgen del Peral.
Doña Ana y doña Leonor encarnan la defensa del linaje y del honor, y en particular Ana resiste amenazas, cautiverio y coacción sin ceder en su integridad moral.
Las relaciones entre Íñigo y Leonor, y entre Gastón y Ana, enlazan afecto personal, gratitud, lealtad y consolidación del nuevo orden cristiano tras la victoria.
El desenlace subraya que la victoria militar culmina en perdón y conversión del enemigo, cuando Dimén reconoce a Cristo y obtiene misericordia del rey vencedor.