Isidro
Labrador de Madrid y protagonista absoluto de la obra; su vida conyugal, su trabajo, su caridad y sus milagros conducen al reconocimiento final de su santidad.
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摘要发布日期: 2026年6月18日
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Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
En un ambiente rural vinculado a Madrid, Isidro y María inician su vida matrimonial mostrando una piedad cotidiana que despierta la oposición alegórica de la Mentira y la Envidia. La acción se desarrolla entre la casa, la iglesia y los campos de labor, donde Isidro practica la caridad con pobres y peregrinos, sufre acusaciones de descuido y vence al demonio mediante su fe y su limosna. Tras los celos y las murmuraciones, varios milagros confirman la santidad del labrador; María prueba su inocencia, los adversarios se arrepienten y la obra culmina con la muerte gloriosa de San Isidro y su exaltación final.
La obra presenta primero a Isidro y María en el marco de su reciente matrimonio, rodeados de cantos y ambiente festivo campesino. Ambos dialogan con ternura y devoción, recordando su trato amoroso en el campo y en la iglesia, de manera que el vínculo conyugal aparece desde el principio unido al amor de Dios. Isidro, labrador humilde, declara que cuanto posee procede del favor divino, y María corresponde a ese lenguaje afectivo con recuerdos de ofrendas florales, rezos y gestos sencillos de la vida aldeana. Muy pronto se insinúa la dimensión sobrenatural del conflicto: la Mentira, movida por la Envidia, anuncia su propósito de perder a Isidro, cuya santidad teme el infierno. Se sugiere además la presencia de un antiguo pretendiente de María o de un villano celoso, figura que la fuerza infernal pretende utilizar para introducir sospechas y desorden en la casa del santo.
A continuación se desarrollan varios episodios que muestran la santidad activa de Isidro en su vida cotidiana. En su casa, un peregrino o pobre pide limosna; aunque María cree no tener ya qué ofrecer, Isidro insiste en confiar en Dios y en no dejar vacío al necesitado, y el alimento se multiplica de modo milagroso. También recibe a un romero procedente de Jerusalén y venera con emoción los signos de la cruz, subrayando su intensa piedad. En el trabajo del campo surgen nuevas pruebas: otros labradores lo acusan ante su amo de descuidar la hacienda por atender demasiado a la oración, e Isidro responde con paciencia extrema, ofreciéndose incluso a pagar de su jornal el daño supuesto. Después, al repartir el pan con un mendigo que resulta ser el demonio disfrazado, vuelve a quedar probada su caridad; aunque el diablo pretende burlarse de la humildad del labrador, una aparición alegórica de la Caridad demuestra que la limosna hecha por Dios vence al engaño infernal. En torno a estos sucesos aparecen también otros prodigios vinculados al campo, al pan y al trigo, signos de que el cielo protege al siervo de Dios en medio de sus faenas rurales.
La parte final concentra el conflicto de la sospecha y la confirmación pública de la santidad de Isidro. Un personaje llamado Iván, probablemente uno de los labradores o vecinos, observa un milagro mientras Isidro ara: cree ver varias yuntas o ayudantes donde después solo aparece el santo, lo que sugiere la intervención de ángeles en su trabajo. Paralelamente, la intriga de celos sobre María desemboca en una escena decisiva junto al agua: ella cruza el río o una corriente caminando milagrosamente sobre él para probar su inocencia, e Isidro comprende que sus dudas han sido injustas y le pide perdón. Los mismos personajes que habían murmurado, como Iván y Ergasto, acaban arrepentidos al reconocer que la envidia los había llevado a ofender a un hombre favorecido por Dios. Finalmente Isidro entra en trance de muerte; entonces aparece la Verdad, que proclama sus milagros, derrota a la Mentira y certifica la ejemplaridad del labrador, desde la multiplicación de alimentos hasta los prodigios del agua y del trabajo agrícola. La obra concluye con la muerte santa de Isidro, su gloria celestial junto a la Virgen y la celebración de Madrid y de los labradores, que reconocen en él a su protector y a un santo ya victorioso ante Dios.
Labrador de Madrid y protagonista absoluto de la obra; su vida conyugal, su trabajo, su caridad y sus milagros conducen al reconocimiento final de su santidad.
Esposa de Isidro, presentada como compañera fiel y devota; participa en la vida humilde del hogar y en la resolución del conflicto de celos mediante una prueba milagrosa de inocencia.
Figura alegórica infernal que, enviada por la Envidia, intenta desacreditar a Isidro por medio del engaño, la sospecha y la perturbación de su fama.
Alegoría que interviene para confirmar el valor espiritual de la limosna de Isidro y mostrar que su generosidad derrota al demonio.
Alegoría que aparece al final para proclamar públicamente los milagros y virtudes de Isidro, venciendo a la Mentira y certificando su gloria.
Vecino o labrador de importancia notable en la acción conservada; observa prodigios en torno al trabajo de Isidro y termina reconociendo su santidad.
Compañero de Iván en las murmuraciones y en el posterior arrepentimiento; ayuda a mostrar la reacción de la comunidad ante Isidro.
Adversario sobrenatural que adopta diversos disfraces, entre ellos el de pobre mendigo, para tentar a Isidro y malograr su mérito espiritual.
Dueño de la hacienda en la que trabaja el santo; sirve para encuadrar las acusaciones de negligencia y la paciencia obediente de Isidro.
Personaje devoto que llega a la casa de Isidro, probablemente desde Jerusalén según el pasaje conservado, y refuerza el tono religioso del auto.
Espacio central de la acción, donde Isidro ara, siembra, cuida a los bueyes y se manifiestan varios de sus milagros relacionados con el trabajo agrícola.
Ámbito doméstico en el que se muestra la vida matrimonial, la hospitalidad hacia pobres y peregrinos y la confianza en la providencia divina.
Lugar decisivo para la devoción de Isidro, mencionado como destino habitual de su oración y como núcleo de su relación con Dios.
Espacio de prueba en la parte final, donde María demuestra milagrosamente su inocencia y se resuelve el conflicto de los celos.
Marco urbano y simbólico de la obra, identificado como patria del santo y comunidad que al final celebra su gloria.
Plano escénico en el que se manifiestan alegorías como la Verdad y se consuma la exaltación final de Isidro tras su muerte.
La obra muestra cómo la santidad de Isidro se manifiesta en tareas ordinarias como arar, sembrar, alimentar a los pobres y convivir con su esposa.
La limosna al necesitado ocupa un lugar central y se asocia a milagros de pan, vino y trigo que confirman que Dios no abandona al que da por amor suyo.
El campo no aparece solo como medio de subsistencia, sino como lugar donde el esfuerzo del labrador se convierte en servicio a Dios y ocasión de prodigios.
Las figuras alegóricas de la Mentira, la Envidia, la Caridad y la Verdad convierten la vida de Isidro en un combate moral y espiritual.
La relación entre Isidro y María se presenta como unión afectiva, humilde y religiosa, puesta a prueba por sospechas externas y finalmente reafirmada.
Las sospechas y habladurías alteran temporalmente la paz de los personajes, pero la acción conduce al reconocimiento del error y a la petición de perdón.
El desenlace insiste en que la muerte de Isidro no es derrota, sino tránsito a la gloria celestial y fundamento de su fama pública como santo de Madrid.