Solimán
Sultán otomano y figura decisiva de la obra; promete defender a la reina viuda y al rey niño de Hungría, ocupa Buda, manda prender a don Juan y finalmente restituye el reino y recompensa a los fieles.
Juan Sánchez
摘要发布日期: 2026年6月18日
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Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
Tras la caída de Túnez, Barbarroja acude a la corte de Solimán en Constantinopla, donde coincide con la petición de auxilio de la reina viuda de Hungría y del niño rey don Juan, expulsados de Buda por Fernando de Austria. La acción se desplaza a Hungría, entre el campamento otomano, los muros de Buda, los montes del destierro y una ermita mariana, mientras Solimán promete socorro pero prende al rey, Fray Jorge denuncia su deslealtad y Abráín recupera a su padre y a Leonor. Al final, en los campos húngaros y de nuevo con Buda ganada, Solimán libera al huérfano herido, restituye la corona a don Juan, premia a los leales y permite que Abráín regrese a España con su esposa.
La obra comienza en la corte de Solimán, en Constantinopla, donde Barbarroja llega derrotado tras la pérdida de Túnez ante el emperador Carlos V y relata con detalle el avance de las fuerzas cristianas, el papel de capitanes españoles e italianos y su propia retirada. Aunque ha fracasado en África, intenta restaurar su prestigio con la captura de una galera y de varios cautivos, entre ellos un comendador cristiano que resulta ser su padre, aunque este reconocimiento no se hace público de inmediato. En la misma corte aparece también Abráín, favorecido por Solimán, quien quiere casarlo con su hermana; pero el personaje se muestra turbado porque sigue ligado afectivamente a Leonor. Poco después llega un embajador de Hungría para pedir auxilio: ha muerto el rey Juan y Fernando, hermano de Carlos V, ha expulsado de Buda a la reina viuda Isabel y al niño rey don Juan. Solimán, presentándose como protector de viudas y huérfanos, decide acudir en persona a Hungría para restituir al niño su corona, mientras Barbarroja se embarca con él. Paralelamente, en una montaña y una ermita dedicada a Nuestra Señora del Puerto se muestra a la reina desterrada y al huérfano, acogidos humildemente por un labrador fiel, esperando socorro en medio de su desposesión.
En la segunda parte de la acción, ya en Hungría y sus alrededores, el asedio de Buda enfrenta a turcos, africanos, alemanes y españoles. Barbarroja reta desde el muro a los defensores, en especial a don Fernando Pimentel, y se exalta con su deseo de vengar la derrota sufrida en Túnez. Sin embargo, Solimán revela pronto una intención distinta de la prometida: lejos de limitarse a socorrer a la reina y al niño, empieza a comportarse como dueño del reino. Fray Jorge, vasallo leal del rey don Juan, le reprocha públicamente su traición y le exige que cumpla su palabra, gesto que lo convierte en figura central de la resistencia moral. El niño rey es prendido por orden del propio Solimán, pese a las promesas iniciales, y la reina queda otra vez desamparada. Mientras tanto, se desarrolla una trama familiar decisiva: Abráín, que hasta entonces vive con apariencia turca, busca a su padre y acaba revelándole que no ha renegado realmente de la fe cristiana, sino que solo vistió hábito turco por conveniencia y gratitud hacia Solimán. En ese mismo espacio agreste reaparece Leonor, esposa de Abráín e hija o nuera del cautivo, según los vínculos familiares que el pasaje conservado deja entrever con cierta confusión; su reconocimiento con Abráín y con el anciano padre restablece la familia dispersa por cautiverios, naufragios y guerras.
La tercera jornada conduce el conflicto a su extremo. La reina, reducida a pedir pan por los campos como una mendiga, busca desesperadamente a su hijo y lo encuentra malherido y atado a un árbol, víctima de la crueldad de Solimán. Don Juan, pese a su edad, conserva dignidad regia y habla como soberano despojado, mientras Fray Jorge y la reina lamentan la falsedad del auxilio turco. En ese momento Solimán regresa ya vencedor en Buda y, ante la vista del rey herido y de la constancia de sus fieles, cambia de actitud: ordena desatar al muchacho, lo entrega a los brazos de su madre y le concede seguridad, un lugar para vivir y finalmente la restitución del reino, afirmando que lo ha ganado para él. Fray Jorge es recompensado con un obispado por su lealtad, y la reina y el huérfano recuperan públicamente su posición en Buda. También Abráín comparece con su padre y con Leonor, y obtiene licencia para volver a España con su esposa, además de una cuantiosa dote concedida por Solimán. La comedia concluye así con una restauración general: el niño rey vuelve a reinar en Hungría, la viuda sale del destierro, la fidelidad cristiana es premiada y la familia rota por la guerra y el cautiverio queda reunida.
Sultán otomano y figura decisiva de la obra; promete defender a la reina viuda y al rey niño de Hungría, ocupa Buda, manda prender a don Juan y finalmente restituye el reino y recompensa a los fieles.
Huérfano y rey legítimo desposeído de su corona; aparece como niño desterrado, luego cautivo y herido, y acaba siendo restituido en el trono de Hungría.
Madre de don Juan; expulsada de Buda tras la muerte de su esposo, sufre el exilio, pide ayuda a Solimán y recorre los campos en busca de su hijo preso.
Corsario y caudillo africano al servicio de Solimán; llega humillado por la derrota de Túnez, participa en la expedición de Hungría y actúa como principal brazo militar turco.
Religioso y vasallo leal del rey húngaro; recrimina a Solimán su falsedad, acompaña moralmente al rey cautivo y es premiado al final por su firmeza.
Personaje criado en el ámbito turco y muy favorecido por Solimán, pero que afirma no haber renegado de la fe cristiana; busca a su padre, se reconcilia con él y recupera a su esposa Leonor.
Esposa de Abráín, separada de él por cautiverios y desplazamientos; su reencuentro con Abráín y con el anciano padre contribuye al desenlace restaurador.
Cautivo cristiano apresado en el curso de las campañas de Barbarroja; más tarde se revela como padre de Abráín y participa en la reunificación familiar.
Defensor cristiano de Buda, presentado como valeroso soldado español; combate a Barbarroja en el episodio del asedio y encarna la resistencia militar de la plaza.
Espacio central del conflicto político y militar; allí se disputa la corona del rey niño, se desarrolla el asedio y se consuma la restitución final del poder.
Lugar de apertura de la obra, donde Barbarroja refiere la derrota de Túnez, se recibe la embajada húngara y se decide la expedición otomana.
Marco bélico en torno a Buda desde el que Barbarroja desafía a los defensores, Solimán dirige la campaña y se manifiesta la ambigüedad de su intervención.
Espacio de desamparo y tránsito donde vagan la reina, el niño rey, Fray Jorge y también Abráín con su padre; sirve para mostrar la caída de los poderosos y los reconocimientos familiares.
Lugar de refugio y devoción para la reina y el huérfano desterrados; concentra la dimensión providencial y consoladora del relato mediante milagros y plegarias.
Espacio evocado en la narración inicial de Barbarroja; la pérdida de la plaza frente a Carlos V motiva su humillación y condiciona toda su actuación posterior.
La obra sigue la caída del rey niño y de su madre, expulsados de Hungría, y culmina con la recuperación de la corona y del lugar político que les corresponde.
Las promesas incumplidas de Solimán contrastan con la fidelidad de Fray Jorge, de la reina y de otros servidores que no abandonan al rey incluso en la derrota.
Diversos personajes sufren prisión, separación y extravío por la guerra; el reconocimiento entre Abráín, su padre y Leonor recompone finalmente la familia dispersa.
La acción se organiza en torno a campañas militares y tensiones religiosas y políticas entre el imperio otomano, los reinos cristianos y las plazas del Mediterráneo y Hungría.
El motivo del amparo debido a la reina viuda y al rey huérfano se formula expresamente en la obra y orienta tanto la petición de auxilio como el juicio moral sobre las acciones de Solimán.
El caso de Abráín plantea la diferencia entre vestir como turco y renegar realmente de la fe, asunto decisivo para su honra, su relación con el padre y su retorno final.
La ermita de Nuestra Señora del Puerto y los milagros asociados a ella introducen una dimensión religiosa de auxilio sobrenatural para los desvalidos y los cautivos.