Don Juan de Alvarado
Galán principal llegado de Flandes y de Burgos para casarse con doña Inés; sus sospechas lo llevan a disfrazarse de criado, y después busca vengar la muerte de su hermano y la deshonra de su hermana.
Francisco de Rojas Zorrilla
摘要发布日期: 2026年6月18日
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Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
En el Madrid cortesano al que llega de noche desde Burgos, don Juan de Alvarado sospecha de la honra de su prometida doña Inés y troca su identidad con su criado Sancho para entrar disfrazado en casa de don Fernando y averiguar la verdad. La casa de Inés se convierte en un espacio de engaños y cruces de historias, pues allí coinciden el falso novio Sancho, el verdadero don Juan como criado, don Lope enamorado sin éxito de Inés y doña Ana, hermana de don Juan, agraviada años antes por un seductor que resulta ser el mismo don Lope. Cuando sale a la luz que don Lope mató sin reconocerlo a don Diego y deshonró a doña Ana, don Juan deja atrás sus celos amorosos, exige satisfacción por el honor familiar y el conflicto se resuelve con los matrimonios de don Juan e Inés y de don Lope y doña Ana.
Don Juan de Alvarado llega de noche a Madrid desde Burgos acompañado de su criado Sancho para casarse con doña Inés, a quien conoce solo por retrato. El viaje se cruza con un pasado doloroso: al volver de Flandes había hallado muerto a su hermano don Diego y desaparecida a su hermana doña Ana, sin saber todavía quién causó una y otra desgracia. Antes de entrar en casa de don Fernando de Rojas, padre de Inés, don Juan y Sancho ven bajar misteriosamente a un hombre por un balcón y quedan inquietos ante la sospecha de un posible deshonor. Para averiguar la verdad, ambos deciden trocar identidades: Sancho se hará pasar por don Juan, favorecido además por el error previo del retrato enviado a Inés, mientras el verdadero don Juan fingirá ser criado. Dentro de la casa se descubre, por otra parte, que Inés rechaza el matrimonio al ver el retrato equivocado de Sancho y que Beatriz, su criada, ha facilitado las entradas nocturnas de don Lope, primo de Inés. Poco después llega también doña Ana de Alvarado, que se presenta ante don Fernando como mujer agraviada: cuenta que en Burgos un caballero la sedujo con nombre fingido, la deshonró en un jardín y desapareció; además, su padre murió de pena. Don Fernando la acoge sin saber aún que está vinculada con el prometido de su hija.
La intriga se complica cuando don Lope confiesa a don Fernando que él mismo mató accidentalmente en la oscuridad a un amigo suyo en Burgos, sin saber que era don Diego, y que además había amado secretamente a una dama apartada de su familia: esa dama era precisamente doña Ana. Al llegar el falso don Juan, que es Sancho vestido de señor, la escena se llena de equívocos: Inés desprecia al supuesto novio, pero empieza a inclinarse hacia el supuesto criado, que es el verdadero don Juan, cuya nobleza y presencia la atraen. Don Lope, por su parte, continúa pretendiendo a Inés, y doña Ana termina encontrándolo oculto en el cuarto de la joven, lo que provoca nuevas sospechas. Don Juan, todavía disfrazado, presencia o interpreta parcialmente estos movimientos y cree ver confirmados sus celos, aunque a la vez descubre indicios más graves relacionados con su honor y con el agravio de su hermana. En medio de estas tensiones, Sancho, divertido por su papel de señor, corteja torpemente a Inés y a Beatriz, mientras don Fernando intenta contener el desorden, proteger a doña Ana y concertar un duelo que permita aclarar responsabilidades. Cuando don Juan llega a oír de boca de don Lope que este dio muerte a su hermano y ofendió a su hermana, sus celos amorosos quedan relegados por la obligación de vengar la sangre y restaurar el honor familiar.
En la tercera jornada, don Fernando y Sancho procuran llevar a don Lope al enfrentamiento con quien cree ser don Juan, mientras el verdadero don Juan prepara una celada en un cuarto bajo de la casa. Allí se encierran los rivales y comienzan a reñir a oscuras; Sancho recibe una herida leve en el brazo y la confusión obliga a intervenir a don Fernando, que exige una aclaración definitiva. Entonces don Juan abandona el disfraz y se da a conocer: explica que ocultó su nombre por sospechas de celos al haber visto a un hombre bajar del balcón y entrar en el cuarto de Inés, pero declara que, una vez comprobado el verdadero agravio, ya no siente celos, porque la ofensa del honor ha sustituido a la inquietud amorosa. Don Lope reconoce que quiso a Inés sin ser correspondido, que Beatriz lo ayudó a esconderse y que mató a don Diego sin saber quién era; asimismo acepta reparar la deshonra de doña Ana casándose con ella. Aclarado que Inés nunca amó a don Lope y que su inclinación se dirige al verdadero don Juan, queda restaurado el orden: don Juan obtiene a Inés, don Lope da satisfacción a doña Ana, y el título de la comedia se confirma en el desenlace, pues donde el protagonista halla agravios reales ya no tienen cabida los celos que antes lo consumían.
Galán principal llegado de Flandes y de Burgos para casarse con doña Inés; sus sospechas lo llevan a disfrazarse de criado, y después busca vengar la muerte de su hermano y la deshonra de su hermana.
Hija de don Fernando y prometida de don Juan; rechaza inicialmente al novio por el retrato equivocado, resiste las pretensiones de don Lope y acaba inclinándose por el verdadero don Juan.
Primo de Inés y sobrino de don Fernando; enamorado de Inés sin ser correspondido, es además el hombre que sedujo a doña Ana y que mató accidentalmente a don Diego en Burgos.
Hermana de don Juan, deshonrada en Burgos por un hombre que usó nombre fingido; llega a Madrid en busca de amparo y de reparación, que obtiene al final.
Criado de don Juan y figura cómica central; por el cambio de retratos y el intercambio de papeles se hace pasar por su amo, desencadenando buena parte de los equívocos.
Padre de doña Inés y tío de don Lope; acoge a doña Ana, intenta proteger el honor de su casa y actúa como mediador prudente en los enfrentamientos.
Criada de doña Inés; facilita las entradas de don Lope, participa en los enredos domésticos y contribuye decisivamente a los malentendidos de la trama.
Hermano difunto de don Juan y doña Ana; su muerte en Burgos, causada por don Lope sin reconocerlo, desencadena una de las principales exigencias de venganza.
Espacio central de la acción dramática, donde se producen los disfraces, los encuentros ocultos, los celos, las sospechas de honor y el reconocimiento final.
Marco urbano general de la comedia, especialmente desde la llegada nocturna por la calle de Alcalá y los alrededores del Prado y Recoletos, que subraya el ambiente de vigilancia, apariencias y lances.
Lugar decisivo de ocultamientos y malentendidos, pues allí se esconde don Lope y desde allí nacen muchas de las sospechas de don Juan y de doña Ana.
Espacio donde se prepara la emboscada final y se libra el enfrentamiento decisivo entre don Juan y don Lope, antes del esclarecimiento general.
Espacio evocado constantemente como origen de los agravios: allí se produjeron la seducción de doña Ana, la muerte de don Diego y el inicio remoto del conflicto.
Lugar recordado en el relato de doña Ana, donde se consumó su pérdida de honra bajo promesas engañosas de don Lope.
La acción gira en torno a la necesidad de restaurar la honra dañada por la muerte de don Diego, la deshonra de doña Ana y las sospechas que afectan a la casa de doña Inés.
Don Juan entra en la casa movido por indicios confusos y por la visión de un hombre que baja del balcón, pero la obra muestra cómo esos celos cambian de sentido cuando aparecen agravios más ciertos.
El cambio de papeles entre don Juan y Sancho organiza gran parte del enredo y permite observar la acción desde dentro sin ser reconocido.
Los retratos cambiados, los nombres fingidos, las entradas secretas y las escenas escuchadas a medias producen errores de juicio que sostienen el conflicto.
El desenlace recompone las quiebras del honor y de la convivencia mediante las bodas de don Juan con Inés y de don Lope con Ana.
Sancho, pese a su comicidad y a sus intereses propios, participa activamente en la pesquisa, en el sostenimiento del engaño y en la defensa del honor de su amo.