Género Humano
Personificación de la humanidad pecadora, amenazada por la reclamación infernal y temerosa de comparecer ante el juez.
Desconocido
警告
以下是使用 ChatGPT 生成的作品自动摘要,尚未经过校订。 (模型 5.4) 摘要基于现有文本,可能包含错误和遗漏。如果您发现 问题或不一致之处,请联系我们,以便我们 进行更新。
建议引用
Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
Lucifer envía a Satanás a reclamar judicialmente el género humano. El Ángel de la Guarda aconseja a los amenazados que pidan la protección de María. Ante el tribunal de Cristo, la Virgen asume la defensa y rebate las razones con que Satanás pretende recuperar el dominio de los hombres. La creación, la redención y la fragilidad humana fundamentan la absolución. Cristo condena al acusador a regresar al infierno.
Lucifer reúne a Satanás y Carón para reclamar ante Dios la posesión de todo el género humano y aumentar así la compañía de los condenados. Satanás, que presume de promover herejías y enredar pleitos, acepta actuar como procurador del infierno. Entretanto, el Ángel de la Guarda advierte al Género Humano y a su esposa Fragilidad del peligro que los amenaza. Siguiendo su consejo, ambos piden a la Virgen María que los defienda.
Satanás presenta sus poderes ante Cristo, que preside el tribunal celestial asistido por San Juan. La audiencia se fija para el Viernes Santo, pese a la protesta del acusador. Como el Género Humano no comparece por miedo, San Gabriel trae a María, que se ofrece como abogada. Satanás intenta recusarla por ser mujer y madre del juez; ella justifica su intervención en favor de los desamparados y es admitida. Comienza entonces una disputa sobre la supuesta propiedad del infierno sobre los hombres.
María demuestra que el demonio no tuvo posesión legítima del género humano y que Cristo es su creador y redentor. Frente a los argumentos de Satanás sobre el pecado de Adán, la condena de los ángeles y la necesidad de castigo, explica la fragilidad humana y el valor de la Pasión, que ha satisfecho la deuda del pecado. Cerradas las alegaciones, Cristo absuelve al Género Humano, rechaza las pretensiones infernales y ordena a Satanás volver a su prisión eterna.
Personificación de la humanidad pecadora, amenazada por la reclamación infernal y temerosa de comparecer ante el juez.
Esposa del Género Humano; encarna su debilidad y comparte sus plegarias a María.
Virgen María, abogada de la humanidad; combina argumentos jurídicos y teológicos en su defensa.
Juez del tribunal celestial que escucha la demanda y absuelve al género humano.
Procurador de Lucifer, empeñado en obtener judicialmente la condena de los hombres.
Promotor de la demanda y cabeza del consejo infernal.
Advierte del pleito y orienta a los acusados hacia la intercesión de María.
Heraldo del tribunal y mediador que conduce a María hasta la audiencia.
Ámbito de la reunión inicial de Lucifer y sus aliados y destino impuesto al acusador al final.
Espacio central de la representación, presidido por Cristo, donde comparecen Satanás y la Virgen.
Lugar sin localización geográfica concreta donde la humanidad personificada recibe el aviso del ángel y ruega a María.
María protege a los pecadores mediante su actuación como abogada.
El juicio dramatiza la relación entre la culpa humana, el castigo y el perdón.
La Pasión de Cristo invalida las pretensiones del demonio sobre la humanidad.
Las fórmulas y objeciones de un proceso legal articulan la exposición doctrinal.