Isidro
Protagonista de la obra, labrador madrileño pobre y caritativo cuya vida de trabajo, oración y milagros conduce a su reconocimiento como santo.
Lope de Vega Carpio
Дата публикации краткого содержания: 18 июня 2026 г.
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Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
En un Madrid medieval que se infiere ligado a la villa de San Andrés, la obra contrapone el fracaso doméstico de Remardo, labrador casado desigualmente con la noble Casida, con la vida humilde y caritativa de Isidro y su esposa Toribia. Entre la casa pobre, las heredades, el molino, el pozo y los caminos del campo, Isidro reparte limosna, obra milagrosamente en favor de hombres y animales y manifiesta una santidad que transforma a quienes lo rodean. Tras la retirada penitente de Toribia, una falsa acusación diabólica, la reconciliación matrimonial y la muerte santa de Isidro, Madrid, el rey Alfonso y después la memoria de las Navas reconocen su poder milagroso y promueven su culto.
La obra presenta primero la historia de Remardo, un labrador que, contra los prudentes avisos de su amigo Tenorio, decide casarse con Casida, doncella de linaje hidalgo y familia ambiciosa. Remardo se deja llevar por el deseo de ascenso social y por el enamoramiento, aceptando un enlace desigual entre su condición campesina y la nobleza de la muchacha. Una vez celebrado el matrimonio, la ilusión se deshace rápidamente: la suegra y la propia Casida imponen nuevas costumbres, lo apartan del trabajo agrícola y someten su hacienda a un régimen de gasto, apariencia y autoridad ajena. En ese contexto aparece Isidro, labrador pobre, casado con Toribia y padre de un niño, cuya casa se define desde el inicio por la caridad extrema: reparte con los pobres el escaso sustento semanal, incluso con el acuerdo ejemplar de su hijo, y acepta con humildad administrar las labores de Remardo cuando este, por su nuevo estado, queda desvinculado del campo.
La acción se centra después en la santidad cotidiana de Isidro y en los milagros que acompañan su vida. Mientras Remardo comprueba con amargura que ha perdido libertad y patrimonio, Isidro convierte el trabajo agrícola en servicio de Dios: socorre a pobres molestos e ingratos, sigue rezando aun en medio de la faena y mantiene una paciencia constante ante burlas o sospechas. Se narran varios prodigios decisivos: cuando su hijo cae en un pozo, el episodio desencadena el dolor familiar y prepara una nueva etapa; más adelante, en el camino al molino, Isidro derrama trigo para alimentar a los pájaros hambrientos y, pese a ello, la carga no disminuye milagrosamente, dejando confundidos al molinero y a un ladrón; en otra ocasión, mientras él se demora en sus devociones, unos ángeles arán por él la tierra de Remardo, lo que mueve a este a reconocer su error y a venerarlo como santo. Paralelamente, Toribia, afligida por la pérdida del hijo, pide licencia para retirarse a una vida casta y penitente en soledad, e Isidro se la concede, anteponiendo el servicio de Dios al vínculo conyugal.
La parte final desarrolla la crisis y la gloria póstuma del protagonista. En la soledad de la ermita, Toribia sufre tentaciones y calumnias: unos pastores la desean, el demonio, disfrazado de pastor, miente a Isidro diciéndole que su mujer ha recaído en la deshonestidad, e Isidro acude a buscarla con ánimo de corregirla. El encuentro entre ambos resuelve el conflicto: Toribia prueba su fidelidad y su pureza, Isidro reconoce la verdad, y en ese mismo trance él cae gravemente enfermo. De regreso a Madrid, muere santamente, dejando fama inmediata de virtud entre el pueblo. Tras su entierro en San Andrés, comienzan milagros sobre su sepulcro y la devoción popular crece hasta llegar al rey Alfonso, que escucha testimonios de su santidad y promete honrarlo. La obra enlaza entonces esa fama con la batalla de las Navas: el rey, necesitado de ayuda para hallar paso por la sierra, recibe la guía milagrosa de un pastor que se identifica como Isidro. Finalmente, ya confirmada la victoria y reunidos clérigos, autoridades y vecinos de Madrid, se recopilan milagros, se impulsa su canonización y se exhuma su cuerpo incorrupto, que es solemnemente depositado en lugar de honor como santo labrador y patrón de la villa.
Protagonista de la obra, labrador madrileño pobre y caritativo cuya vida de trabajo, oración y milagros conduce a su reconocimiento como santo.
Esposa de Isidro, primero compañera de su pobreza doméstica y luego penitente retirada; su relación con Isidro atraviesa duelo, separación ascética, sospecha y reconciliación final.
Labrador amigo de Tenorio que se casa con la hidalga Casida; su matrimonio desigual sirve de contraste con la humildad y rectitud de Isidro.
Amigo de Remardo, consejero crítico y observador de los errores del matrimonio desigual; también presencia y comenta la evolución posterior de su amigo.
Doncella de linaje noble que contrae matrimonio con Remardo; su posición social y su vida doméstica contribuyen al sometimiento y ruina del marido.
Madre viuda de Casida, figura dominante en la casa de su hija, implicada en el concierto del matrimonio y en la autoridad ejercida sobre Remardo.
Pariente principal de Casida, probablemente su tío según el texto, que interviene en la negociación del matrimonio y resalta el linaje de la joven.
Hijo de Isidro y Toribia, presentado como ejemplo precoz de caridad y cuya caída al pozo desencadena un momento central de dolor familiar.
Monarca cristiano que recibe noticias de la santidad de Isidro, se encomienda a él y obtiene su ayuda milagrosa en la campaña militar vinculada a las Navas.
Pastor que se enamora de Toribia en su retiro y representa, junto con Antón, una de las amenazas contra la vida penitente de la mujer.
Pastor compañero de Pascual, también implicado en la persecución amorosa de Toribia y en los episodios rústicos ligados a la ermita.
Marco central de la obra, identificado como la villa de San Isidro; acoge su vida doméstica, su trabajo, su muerte, su entierro y el surgimiento de su culto.
Espacio de pobreza y caridad donde se manifiesta la entrega del matrimonio a los pobres y se define moralmente al protagonista.
Lugar principal del trabajo agrícola de Isidro y de varios milagros, especialmente el arado angélico y las acciones vinculadas al jornal campesino.
Espacio del matrimonio desigual, del conflicto doméstico y de la pérdida de autoridad y hacienda de Remardo.
Lugar donde se desarrolla el milagro del trigo repartido a los pájaros y donde se evidencia la providencia divina que protege a Isidro.
Espacio penitencial al que se retira Toribia y donde se producen tentaciones, engaños, sospechas y la posterior reconciliación con Isidro.
Lugar del accidente del hijo de Isidro, asociado al dolor familiar y a uno de los episodios más intensos de la acción.
Espacio funerario y devocional donde Isidro es enterrado, se obran milagros post mortem y se confirma públicamente su santidad.
Espacio militar de la parte final donde el rey recibe la guía milagrosa de Isidro para la campaña contra los musulmanes.
La obra presenta la labranza humilde como camino de perfección cristiana cuando se une a la oración, la caridad y la obediencia a Dios.
Isidro reparte su escaso sustento entre necesitados y convierte la ayuda al prójimo en el rasgo principal de su vida y de su fama posterior.
Los sucesos prodigiosos muestran que Dios protege a Isidro, multiplica sus bienes, suple sus faltas aparentes y confirma su santidad ante los demás.
La historia de Remardo y Casida muestra los peligros de un enlace guiado por la ambición social, que altera el orden de la casa y arruina al marido.
La relación entre Isidro y Toribia explora cómo el matrimonio puede subordinarse al servicio de Dios, incluso en la separación penitente y la reconciliación final.
La obra insiste en las pruebas que sufren los justos, ya sea por engaño demoníaco, por deseo carnal ajeno o por sospechas infundadas.
Tras la muerte de Isidro, vecinos, clérigos y rey participan en la difusión de sus milagros, en la veneración de su cuerpo y en el impulso de su canonización.
La santidad de Isidro trasciende la esfera privada y se vincula al bien común de la villa y al éxito militar del rey cristiano.