Floriseo
Hijo legítimo del duque Anselmo y heredero de Cerdeña. Ama a Arminda, sobrevive a una traición que lo da por muerto y regresa para liberar a su padre y restaurar el orden.
Lope de Vega Carpio
Дата публикации краткого содержания: 18 июня 2026 г.
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Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
En la Cerdeña ducal, los celos de Fabio y la ambición de Teodoro desencadenan una doble trama de violencia: Floriseo es dado por muerto junto al mar y el duque Anselmo queda preso por su propio hijo bastardo. Floriseo sobrevive, pasa cautivo a Biserta, se reencuentra allí con Arminda y regresa disfrazado de moro, mientras Laudomia huye por los montes y la isla se alza contra la tiranía de Teodoro. En la fortaleza y en el campo de batalla se resuelve el conflicto: Floriseo libera a su padre, Teodoro es vencido y arrepentido, y el poder legítimo se restaura con el matrimonio de Floriseo y Arminda y la pacificación final del reino.
La acción comienza en Cerdeña, en torno a los amores contrariados de Floriseo, hijo legítimo del duque Anselmo, y Arminda, cuya voluntad choca con los intereses de su padre, Albano, que favorece otro enlace. Fabio, pretendiente de Arminda, desesperado por los celos y por la preferencia de la joven hacia Floriseo, decide eliminar a su rival y conspira con Reinaldo y Ludovico para asesinarlo. De noche, junto a la casa de Arminda, se produce una confusión de voces, encuentros y embozados; Floriseo acude a ver a Arminda, se reconocen como esposos por palabra dada y quedan expuestos a la emboscada. Los conjurados lo sujetan a traición, lo amordazan y lo llevan hacia el mar, mientras Arminda, que no ha participado en el engaño, queda desesperada al ver que Floriseo cree que ella ha consentido su captura. Nicandro intenta socorrer a su señor y resulta gravemente herido. Poco después, Arminda comunica lo ocurrido y Nicandro relata que los agresores llevaron a Floriseo hasta la playa. Paralelamente, en la corte se descubre otra amenaza más grave: Teodoro, hijo bastardo del duque, declara a Laudomia, la nueva duquesa y su madrastra, su pasión incestuosa y su ambición de matar al duque y a Floriseo para ceñirse la corona. Laudomia rechaza con energía sus proposiciones y denuncia al duque la conjura de Teodoro. Aunque Teodoro intenta defenderse acusando falsamente a Laudomia, acaba imponiéndose con ayuda de sus partidarios, prende a su padre y se hace dueño del poder, mientras Floriseo es dado por muerto y la isla queda a merced del tirano.
Sin embargo, Floriseo no muere. Los asesinos lo abandonan en una barca barreneada, atado al mástil, y es recogido por corsarios de Biserta. En el norte de África queda cautivo en poder de Albraide, pero logra sobrevivir y entrar en contacto con Brazaida, hija del alcaide, mientras espera una ocasión para recobrar la libertad. Allí se produce el reconocimiento con Arminda, que, creyéndolo muerto, se había disfrazado de hombre y embarcado para buscar su cuerpo o su paradero. Tras un primer intercambio de reproches, ambos comprenden que fueron víctimas de una traición ajena y se reconcilian. A la vez, en Cerdeña, Teodoro consolida su usurpación: mantiene preso al duque, persigue a Laudomia, que huye por los montes con ayuda del capitán Tibaldo, y busca apoyo exterior. Un embajador enviado por Teodoro al rey de Biserta, Hazán Almelique, presenta una versión falsa de los hechos, culpando a Laudomia de la muerte de Floriseo y justificando la deposición de Anselmo. Floriseo y Arminda, ya reunidos, oyen esa embajada y deducen la magnitud de la intriga. Deciden entonces aprovechar la expedición africana para regresar a Cerdeña encubiertos con traje moro. Mientras tanto, la resistencia interna se organiza: Tibaldo moviliza a villanos, montañeses y caballeros fieles al duque; Laudomia se convierte en figura de legitimidad perseguida por el tirano; y el pueblo comienza a presentar a Teodoro como un hijo desnaturalizado cuya rebeldía merece castigo divino y humano.
En la jornada final, Teodoro intenta legitimar públicamente su poder. Saca al duque Anselmo de la torre para obligarlo, entre amenazas de muerte, a firmar una renuncia en su favor. El duque se niega con firmeza, denunciando el crimen de un hijo que no solo mata al hermano, sino que atenta contra el padre y entrega su autoridad a un rey moro. Mientras Teodoro se dispone a combatir a los rebeldes apoyados por Hazán, Floriseo y Arminda penetran disfrazados en la fortaleza, matan a las guardas y liberan a Anselmo. También Laudomia aparece en ese momento, y el reencuentro de todos confirma la supervivencia del heredero legítimo. Después se libra la batalla decisiva: las tropas fieles al duque y a Floriseo se enfrentan a las del tirano, pero la suerte de Teodoro se vuelve aún peor cuando los propios moros abandonan su causa y reconocen a Floriseo, a quien Hazán había conocido sin saber su identidad verdadera. Herido de muerte, Teodoro comparece arrepentido ante su padre, se declara a sí mismo tirano castigado, confiesa que su conducta nació de la codicia y la mentira y pide perdón a Anselmo y a Laudomia. Ambos se lo conceden en un final de piedad cristiana. Restituido el orden, Floriseo queda reconocido como príncipe legítimo y futuro rey, Arminda como su esposa, Tibaldo es premiado por su lealtad, Albano se reconcilia con la nueva situación y Hazán acepta una paz basada en tributo y amistad. La comedia concluye así con el castigo del usurpador, la restauración de la sucesión legítima y la reconciliación general del reino de Cerdeña.
Hijo legítimo del duque Anselmo y heredero de Cerdeña. Ama a Arminda, sobrevive a una traición que lo da por muerto y regresa para liberar a su padre y restaurar el orden.
Hijo bastardo del duque. Ambicioso y violento, pretende usurpar la corona, desea a su madrastra Laudomia y encarna al tirano finalmente castigado.
Duque de Cerdeña y padre de Floriseo y Teodoro. Su autoridad se quiebra por sus errores afectivos, pero conserva la legitimidad política y moral frente a la usurpación.
Amada y luego esposa de Floriseo. Sufre la aparente muerte de su esposo, lo busca con decisión y participa activamente en su rescate y en la restitución final.
Duquesa y madrastra de Teodoro. Rechaza su propuesta criminal, denuncia sus planes y se convierte en víctima de la persecución del tirano.
Padre de Arminda y pariente del duque. Aunque al principio dificulta el amor de los jóvenes, acaba vinculado a la causa legítima y al desenlace reconciliador.
Capitán fiel a Laudomia y al duque. Organiza la resistencia en los montes y contribuye de manera decisiva a la caída de Teodoro.
Rey de Biserta. Entra en la trama como aliado exterior de Teodoro, pero después reconoce a Floriseo y acuerda la paz con la casa ducal.
Pretendiente rival de Arminda. Sus celos lo llevan a participar en la conjura nocturna contra Floriseo y a poner en marcha el primer gran conflicto de la obra.
Criado leal de Floriseo. Intenta socorrerlo durante el secuestro y aporta un testimonio decisivo sobre la traición cometida.
Marco político general de la obra. En esta isla se disputan la sucesión ducal, la legitimidad del poder y el restablecimiento del orden final.
Espacio central de la intriga política, donde Teodoro revela su ambición, acusa a otros falsamente y prende al duque Anselmo para usurpar el gobierno.
Lugar del encuentro amoroso nocturno entre Arminda y Floriseo y escenario inmediato de la emboscada que desencadena la aparente muerte del heredero.
Espacio de violencia, tránsito y salvación. Allí llevan a Floriseo sus agresores, allí se consuma su abandono y desde allí comienza su supervivencia y retorno.
Espacio africano de cautiverio y reconocimiento, donde Floriseo vive como prisionero, se reencuentra con Arminda y se prepara el regreso a Cerdeña.
Refugio de Laudomia y de los partidarios del duque. En ellos se organiza la resistencia popular y militar contra el tirano.
Lugar del encierro de Anselmo y símbolo de la inversión del orden natural y político, pues el padre queda sometido por el hijo usurpador.
Espacios del desenlace, donde coinciden la liberación del duque, la derrota de Teodoro, el reconocimiento de Floriseo y la restauración del poder legítimo.
La obra muestra cómo Teodoro intenta apoderarse del gobierno de Cerdeña mediante engaños, violencia y prisión de su propio padre, hasta recibir el castigo correspondiente.
El conflicto central enfrenta al heredero legítimo, Floriseo, con el bastardo usurpador, y culmina con la recuperación de la sucesión justa y del gobierno legítimo.
Uno de los núcleos más insistentes es el crimen de un hijo que se rebela contra su padre, lo prende y pretende obligarlo a renunciar, conducta presentada como contra natura y merecedora de castigo.
La relación entre Floriseo y Arminda atraviesa celos, separaciones, falsas apariencias y viajes peligrosos, pero se mantiene firme hasta el reconocimiento y la unión final.
Emboscadas nocturnas, disfraces, testimonios manipulados y versiones falsas de los hechos sostienen buena parte de la acción y retrasan el conocimiento de la verdad.
Aunque Teodoro es vencido como tirano, el final subraya su confesión de culpa y el perdón que le otorgan Anselmo y Laudomia antes de morir.
Arminda y Laudomia ven comprometida su honra por rumores, agresiones y deseos ilícitos, y la acción dramática muestra su defensa de la verdad y de su integridad.
Personajes como Nicandro, Tibaldo y otros fieles sostienen la causa legítima con riesgo de su vida, y su conducta resulta decisiva para el desenlace.