Trampagos
Rufián viudo y eje de la acción, cuyo duelo por la Pericona deriva pronto en la elección de una nueva compañera y en la organización de una fiesta.
Miguel de Cervantes Saavedra
Дата публикации краткого содержания: 18 июня 2026 г.
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Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
En un ambiente urbano de rufianes y prostitutas, Trampagos llora de forma burlesca la muerte de la Pericona mientras sus allegados convierten el pésame en conversación interesada sobre la difunta y sobre su reemplazo. La casa o aposento donde se reúnen los personajes se vuelve escenario de rivalidad cuando la Repulida, la Pizpita y la Mostrenca se ofrecen como nueva pareja del viudo, que termina escogiendo a la Repulida casi inmediatamente después del entierro. La llegada de Escarramán, recién vuelto de galeras y cautiverio, transforma por completo el tono de la acción y cierra la obra con vino, música, baile y una celebración colectiva propia del mundo hampesco del Siglo de Oro.
La acción se abre con Trampagos, rufián recientemente enviudado, entregado a un duelo tan exagerado como burlesco por la muerte de la Pericona, mujer de su ambiente hampesco que durante años fue para él fuente de provecho económico y compañía. Mientras ordena a su criado Vademécum que disponga pobres asientos para recibir visitas, Trampagos lamenta no haber estado presente en el momento final de la difunta y recuerda, entre elogios hiperbólicos y observaciones grotescas, su edad, su apariencia artificiosamente compuesta y su resistencia en la vida que ambos compartieron. Chiquiznaque y otros allegados participan en la conversación, unas veces consolándolo y otras resaltando con ironía los defectos físicos y la enfermedad de la muerta. Poco a poco queda claro que el lamento del viudo mezcla afecto, costumbre y, sobre todo, la conciencia de haber perdido una mujer útil para sus intereses, pues la Pericona era para él una verdadera “mina” por el dinero que le procuraba.
Al duelo acuden varias mujeres del mismo mundo marginal, en particular la Repulida, la Pizpita y la Mostrenca, acompañadas por Juan Claros. Tras las fórmulas de pésame, la situación deriva rápidamente hacia la competencia amorosa y económica: las mujeres sugieren a Trampagos que abandone el llanto y escoja nueva compañera, pues la vida del vivo debe continuar. Cada una pondera sus cualidades y se ofrece como posible sustituta de la Pericona, lo que provoca celos, insultos y un conato de pelea entre ellas, con sus respectivos valedores masculinos. La mención de la justicia alarma momentáneamente al grupo, pero el peligro se desvanece y se restablece el orden. Finalmente, animado por los presentes y dejando ver la poca firmeza de su luto, Trampagos declara que elige a la Repulida. La decisión confirma el tono jocoso del entremés: apenas enterrada la difunta, el viudo la reemplaza sin escrúpulo excesivo y manda traer vino, música y dinero prestado para celebrar unas nuevas bodas improvisadas.
Cuando la fiesta comienza a organizarse, llega inesperadamente Escarramán, figura célebre del mundo del hampa, a quien todos reciben con admiración. Su aparición desplaza el centro de la acción: cuenta brevemente que fue condenado a galeras, cayó luego en cautiverio en Berbería, logró alzarse con una galeota y recuperar su libertad, y vuelve ahora cumpliendo un voto. Los presentes le refieren además la enorme fama que su nombre ha alcanzado en plazas, teatros y aun tierras lejanas, de modo que Escarramán aparece como personaje ya convertido en leyenda popular. A partir de ahí, el lamento inicial se transforma del todo en celebración: se preparan guitarras, se bebe y se organiza un baile colectivo en el que participan Escarramán, la Repulida, la Pizpita, Chiquiznaque, la Mostrenca y Juan Claros. El entremés concluye con canto y danza, con Trampagos proclamando que sus bodas se han celebrado magníficamente y con todos vitoreando a Escarramán, de modo que el supuesto duelo acaba absorbido por la alegría, la música y la sociabilidad del bajo mundo urbano.
Rufián viudo y eje de la acción, cuyo duelo por la Pericona deriva pronto en la elección de una nueva compañera y en la organización de una fiesta.
Famoso valentón del mundo hampesco que aparece al final, relata su peripecia de galeras y cautiverio y se convierte en centro del baile y de la celebración final.
Mujer del mismo ambiente marginal que compite por Trampagos, resulta elegida por él y ocupa el lugar principal en la nueva unión festiva.
Compañero de Trampagos que lo consuela, comenta la muerte de la Pericona, media en los altercados y participa activamente en la fiesta final.
Una de las mujeres que aspiran a sustituir a la Pericona y que rivaliza verbalmente con la Repulida en presencia de Trampagos.
Otra pretendiente de Trampagos, también integrada en la disputa y en la celebración posterior.
Criado o ayudante de Trampagos, encargado de traer objetos, vino y guitarras, y de facilitar materialmente el desarrollo de la acción.
Jayán o valentón asociado al grupo, protector de la Repulida en el altercado y participante del baile final.
Difunta cuya muerte desencadena la acción; no aparece viva en escena, pero su figura domina el inicio como antigua compañera y sostén económico de Trampagos.
Espacio principal de la obra, donde se vela de forma burlesca a la Pericona, se reciben las visitas de pésame, se decide la nueva unión y se organiza la fiesta.
Espacio exterior que se menciona cuando se teme la llegada de la justicia y que subraya el carácter urbano y expuesto del mundo en que se mueven los personajes.
Zona escénica que, sin dejar de ser el mismo lugar, se transforma en sala de bebida, música y baile cuando el duelo se convierte en celebración colectiva.
Espacios evocados en el relato de Escarramán, fundamentales para comprender su peripecia previa y el prestigio con que regresa al grupo.
Lugar mencionado de paso al hablar de la Méndez; no se convierte en escenario de la acción, pero amplía el horizonte geográfico del ambiente hampesco.
La obra presenta un luto exagerado que pronto se revela interesado e inestable, convirtiendo la aflicción del viudo en materia de burla.
La acción se desarrolla entre rufianes, prostitutas, valentones y personajes cercanos a la justicia, con su lenguaje, sus códigos y sus formas de sociabilidad.
La muerte de la Pericona se mide también por la pérdida material que supone para Trampagos, y la elección de nueva compañera aparece ligada a utilidad y conveniencia.
El paso del entierro a la búsqueda de nueva pareja muestra la inconstancia afectiva y el carácter práctico con que se reorganizan los vínculos en este grupo.
Las mujeres rivales y sus protectores convierten la disputa por Trampagos en un enfrentamiento de insultos, amenazas y gestos de pelea.
La obra desemboca en canto, bebida y danza, de modo que la celebración colectiva neutraliza el duelo y afirma un tono final de diversión escénica.
La llegada de Escarramán pone en primer plano cómo un personaje del hampa puede adquirir celebridad pública y convertirse en figura cantada y representada.