Duque de Berganza
Protagonista de la obra; noble portugués que se enamora de doña Mayor al ver su retrato, consigue casarse con ella y después desencadena el conflicto por unos celos infundados hacia su paje Mendoza.
Lope de Vega Carpio
Дата публикации краткого содержания: 18 июня 2026 г.
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Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
En Portugal y Castilla, el duque de Berganza se enamora de doña Mayor al ver su retrato, viaja disfrazado a Valladolid y logra apartarla de un matrimonio ya concertado en Aragón para casarse con ella. Ya casados en Berganza, los celos del Duque se encienden por la cercanía entre la Duquesa y su paje Mendoza, sin saber que ese criado es en realidad Lisarda, una mujer abandonada por don Pedro que vive disfrazada de hombre. La crisis culmina en Lisboa ante Alfonso V de Portugal, donde se prueba la inocencia de doña Mayor, se descubre la identidad femenina de Mendoza-Lisarda y se restablecen el honor, el matrimonio y el orden cortesano.
La acción se inicia en Portugal, principalmente entre Lisboa y Berganza. El duque de Berganza recibe en su casa al Gran Prior de Castilla, hermano de doña Mayor, y, tras la partida del huésped, encuentra por azar un retrato olvidado bajo la almohada. Al saber por un lacayo, Ortuño, que la imagen corresponde a doña Mayor, hermana del Prior, el Duque queda súbitamente enamorado y decide viajar secretamente a Castilla disfrazado, con ayuda de ese criado y de un aldeano agudo llamado Mendoza. Paralelamente, se presenta la historia de Lisarda, mujer engañada y abandonada por don Pedro en un monte; acogida por unos serranos, Lisarda resuelve vestirse de hombre para proteger su honra y poder seguir su propio camino. Mientras tanto, en Castilla, los hermanos de doña Mayor han concertado su boda con el Almirante de Aragón, aunque el Prior, impresionado por las prendas del duque portugués, lamenta no haber favorecido antes esa unión. El Duque llega encubierto a Valladolid, se introduce en la casa de doña Mayor haciéndose pasar primero por emisario y luego por criado, le declara su amor y consigue que ella suspenda su partida a Aragón hasta que pueda tratarse el asunto con sus hermanos.
El segundo movimiento de la trama muestra ya el matrimonio de doña Mayor y el duque de Berganza, celebrado tras deshacerse el enlace aragonés. Sin embargo, la felicidad conyugal se ve minada por los celos. Lisarda, todavía disfrazada de muchacho con el nombre de Mendoza o Mendocica, ha entrado al servicio de la Duquesa, que le toma afición por su donaire, discreción y lealtad. El Duque, sin saber que ese paje es en realidad una mujer, interpreta como indicios amorosos la cercanía entre su esposa y Mendoza: la conversación junto al espejo, los elogios, los favores y la constante presencia del paje en la vida palaciega. A estos recelos se une la llegada de don Pedro, que reconoce en Mendoza un parecido inquietante con Lisarda y acaba descubriendo que el paje es la mujer a quien había deshonrado. Antes de que esta revelación se resuelva plenamente, los celos del Duque se agravan hasta el extremo: ordena secretamente a Ortuño que mate a Mendoza y, en un acceso de furia, acusa a doña Mayor de traición. La Duquesa, viendo peligrar su vida y su honra, huye de Berganza con ayuda de Lisarda-Mendoza y se acoge a la justicia del rey Alfonso V de Portugal.
En la jornada final, el conflicto doméstico pasa al plano público y político. Doña Mayor comparece ante el rey y denuncia que su marido la ha infamado sin prueba, mientras el Duque sigue obstinado en creer verdadera la supuesta relación con el paje. Los hermanos de la Duquesa, especialmente el Gran Prior, acuden indignados y llegan a desafiar al Duque para defender el honor de su linaje. También comparecen criados y oficiales de la casa, cuyas declaraciones coinciden en afirmar la virtud irreprochable de doña Mayor y en presentar los celos del Duque como una ilusión sin fundamento. Cuando el enfrentamiento parece encaminado al duelo, Lisarda revela públicamente que Mendoza es una mujer y cuenta además su propia historia: don Pedro le había dado palabra de matrimonio, la sacó de su casa y la abandonó en un monte, lo que explica su disfraz masculino y su presencia junto a la Duquesa. Esta confesión deshace por completo la sospecha del Duque, restituye el honor de doña Mayor y permite que el rey imponga una solución justa: se reconcilian los esposos, don Pedro debe reparar a Lisarda casándose con ella o compensándola según se dispone en el desenlace, y la obra concluye con el perdón general y con la afirmación de que la verdadera materia dramática han sido los celos injustos del duque más que su mera condición nobiliaria.
Protagonista de la obra; noble portugués que se enamora de doña Mayor al ver su retrato, consigue casarse con ella y después desencadena el conflicto por unos celos infundados hacia su paje Mendoza.
Duquesa de Berganza y hermana del Gran Prior, del Conde estable y del Marqués de Astorga; su honestidad es puesta en duda por los celos de su marido, y su defensa del honor articula el desenlace.
Mujer engañada y abandonada por don Pedro, que se disfraza de hombre para protegerse; entra al servicio de la Duquesa y su identidad oculta provoca el equívoco central de la trama.
Hermano principal de doña Mayor y figura decisiva en el enlace con el Duque; primero favorece indirectamente la unión y luego defiende con energía el honor de su hermana ante el rey.
Caballero castellano que seduce y abandona a Lisarda; reaparece en Portugal, reconoce poco a poco su identidad bajo el disfraz y queda implicado en la reparación final.
Criado vinculado primero al Gran Prior y luego al Duque; sirve de mediador en el enamoramiento inicial y participa después en los intentos del Duque contra Mendoza.
Rey de Portugal, llamado Africano en la obra; actúa como juez supremo en la última jornada, investiga el caso y restablece la justicia y el honor de los personajes.
Hermano de doña Mayor; interviene en las negociaciones matrimoniales y acude al final para respaldar a su hermana frente al Duque.
Otro de los hermanos de doña Mayor, mencionado como partícipe en la concertación de su matrimonio y en la defensa del linaje familiar, aunque con menor presencia efectiva en escena.
Estado y palacio del Duque en Portugal; allí nace su amor al hallar el retrato de doña Mayor, se desarrolla la vida matrimonial y estalla la crisis de celos.
Espacio cortesano castellano al que el Duque viaja disfrazado para ver a doña Mayor; allí se frustra su matrimonio con el Almirante de Aragón y se prepara la nueva unión con Berganza.
Centro político portugués asociado a la corte del rey Alfonso V; en la parte final funciona como sede de la justicia regia a la que acude doña Mayor.
Ámbito doméstico donde se hacen visibles la intimidad conyugal, la presencia de Mendoza y las escenas que alimentan los celos del Duque, especialmente las del espejo, la fuente y los corredores.
Espacio de desamparo y deshonra donde don Pedro abandona a Lisarda; también simboliza el paso de la dama a la vida disfrazada que sostiene el equívoco posterior.
Lugar donde Lisarda recibe ayuda tras ser abandonada y donde obtiene, de manera probable, los medios para iniciar su transformación en villano o mozo.
Marco amplio de relaciones nobiliarias, embajadas y concertaciones matrimoniales del que proceden doña Mayor, sus hermanos y don Pedro, y hacia el que se orienta la primera parte de la acción.
La obra gira principalmente en torno a los celos del Duque, que deforman su juicio, ponen en peligro a su esposa y convierten una sospecha sin fundamento en un conflicto de honor.
Doña Mayor y Lisarda se ven amenazadas por distintas formas de deshonra, y ambas buscan la restauración de su buen nombre mediante pruebas, testigos y justicia superior.
El Duque se disfraza para conquistar a doña Mayor y Lisarda se viste de hombre para sobrevivir y protegerse; estos cambios de identidad sostienen gran parte de la intriga.
El enamoramiento del Duque nace de un retrato y le lleva a actuar con audacia, mientras Lisarda mantiene de forma dolorosa un vínculo amoroso que termina exigiendo reparación.
Cuando el conflicto privado desborda la casa ducal, el rey aparece como autoridad capaz de investigar, escuchar testigos y restablecer el orden social y familiar.
La acción se mueve constantemente entre ambos reinos, uniendo casas nobles de los dos lados de la frontera y mostrando tensiones y alianzas políticas, familiares y afectivas.
Los retratos, los disfraces, los gestos equívocos y las falsas interpretaciones muestran cómo la apariencia puede engañar, mientras la verdad sólo se aclara al final mediante la revelación de Lisarda.