Don Gil Núñez de Atoguía
Canónigo tenido por santo al comienzo, pero vencido por la tentación, deshonra a Lisarda, pacta con el demonio y termina convertido en bandolero antes de arrepentirse y confesar públicamente sus culpas.
Antonio Mira de Amescua
Дата публикации краткого содержания: 18 июня 2026 г.
Предупреждение
Ниже приводится ещё не отредактированное автоматическое резюме произведения, созданное с помощью ChatGPT (модель 5.4) на основе доступного текста. Оно может содержать ошибки и упущения. Если вы обнаружите проблемы или несоответствия, пожалуйста, свяжитесь с нами, чтобы мы могли внести исправления.
Рекомендуемая ссылка
Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
En la Coímbra y las sierras de Portugal, Lisarda desobedece a su padre Marcelo por amor a don Diego, pero es engañada y deshonrada por el canónigo don Gil, que cae desde la santidad al delito. Huidos al monte, Lisarda y don Gil viven entre robos, venganzas y sacrilegios, mientras don Gil firma un pacto demoníaco para obtener a Leonor y la familia interpreta de forma confusa la suerte de la joven. Al final, don Gil se arrepiente, confiesa públicamente sus culpas, exonera a don Diego y revela la muerte penitente de Lisarda, mientras Leonor se casa con don Sancho, ya rey de Portugal, y se restablece el orden.
La obra comienza con la decisión de Marcelo de ordenar el porvenir de sus dos hijas en Coímbra y su entorno portugués: quiere casar a Lisarda con don Sancho de Portugal y encaminar a Leonor al convento. Sin embargo, Lisarda confiesa que ama a don Diego de Meneses, enemigo de su casa y responsable de la muerte de un hijo de Marcelo. El padre, herido por esta desobediencia, la maldice con extrema dureza. Paralelamente, don Diego, enamorado de Lisarda, decide visitarla de noche con ayuda de una escala. En ese momento interviene don Gil Núñez de Atoguía, canónigo venerado por su santidad, que exhorta a don Diego a apartarse del pecado y a respetar la honra de Marcelo. La amonestación surte efecto en don Diego, pero, cuando la ocasión queda abierta y Lisarda lo espera, el propio don Gil sufre una tentación violenta, sube en su lugar y, tras una lucha interior, termina cediendo. De este modo, en la oscuridad, engaña y deshonra a Lisarda, que cree recibir a don Diego.
Cuando se descubre el engaño, don Gil se reconoce caído y arrastra a Lisarda fuera de su casa. La joven, convencida de que se ha cumplido la maldición paterna y deseosa de vengarse del verdadero culpable de su deshonra, se interna con él en las sierras cercanas. Allí ambos se entregan al delito: viven como salteadores, y Lisarda proyecta matar a don Diego y aun endurece su ánimo contra su propia familia. En ese proceso, don Gil empeora todavía más su estado espiritual al encontrarse con Angelio, figura demoníaca que le ofrece saber nigromántico, libertad para pecar y la posesión de Leonor a cambio de renegar de Dios, del bautismo y de su salvación, pacto que firma con su propia sangre. Mientras tanto, Marcelo se retira a una aldea con Leonor, y la desaparición de Lisarda es interpretada de manera confusa: algunos la creen muerta, y don Diego, desesperado, llega a pensar que Marcelo la ha matado. En la aldea se introduce también don Sancho de Portugal, primero disfrazado y luego más abiertamente, atraído por Leonor. Las trayectorias de varios personajes se cruzan entre celos, engaños y noticias contradictorias sobre Lisarda, mientras don Gil y Lisarda prosiguen en el monte su vida criminal y sacrílega.
La acción se resuelve cuando las violencias acumuladas precipitan la caída y la conversión. Don Diego es prendido por Marcelo, que lo cree asesino de Lisarda, y está a punto de pagar con la vida unos delitos que no ha cometido en este punto de la trama. Don Gil, entretanto, ya degradado hasta ser verdaderamente “esclavo del demonio”, recibe de Angelio la falsa satisfacción de su deseo por Leonor, pero la visión se desvanece y le revela el engaño esencial del pecado y de su amo infernal. Movido por el espanto y por la gracia divina, rompe espiritualmente con el demonio, recupera la cédula de esclavitud y se entrega a una penitencia extrema, incluso aceptando ser vendido como esclavo por treinta escudos. En la jornada final, don Sancho resulta ser efectivamente el rey heredero de Portugal y obtiene la mano de Leonor, cuya obediencia contrasta con la caída de su hermana. Entonces don Gil comparece públicamente, confiesa sus crímenes, declara inocente a don Diego en la supuesta muerte de Lisarda y revela que ella ha muerto santamente arrepentida, retirada y absuelta por su dolor. Marcelo reconoce la transformación de su hija y perdona a don Diego, mientras Lisarda recibe sepultura y la obra concluye con la exaltación de la penitencia, la misericordia divina y la restauración parcial del orden familiar y político.
Canónigo tenido por santo al comienzo, pero vencido por la tentación, deshonra a Lisarda, pacta con el demonio y termina convertido en bandolero antes de arrepentirse y confesar públicamente sus culpas.
Hija mayor de Marcelo, enamorada de don Diego y desobediente al mandato paterno; su engaño y deshonra la llevan a la fuga, al deseo de venganza y finalmente a una muerte arrepentida.
Padre de Lisarda y Leonor, noble anciano que intenta ordenar el destino de sus hijas, maldice a Lisarda por su rebeldía y persigue a quien cree culpable de la ruina de su casa.
Hija menor de Marcelo, presentada como virtuosa y obediente; resiste diversas amenazas y termina casándose con don Sancho, en contraste con la trayectoria trágica de su hermana.
Galán amado por Lisarda y enemigo de Marcelo por un homicidio anterior; aunque intenta escalar la casa de Lisarda, no llega a gozarla y después es acusado injustamente de su muerte.
Pretendiente inicialmente destinado a Lisarda, se enamora después de Leonor, actúa a veces disfrazado y al final se revela como rey de Portugal, con quien Leonor contrae matrimonio.
Figura demoníaca que seduce a don Gil, le enseña nigromancia y le exige una escritura de esclavitud a cambio de satisfacer sus deseos y entregarlo al pecado.
Criado ligado sobre todo a don Diego y luego presente en varios lances de prisión y peligro; aporta una dimensión práctica y cómica dentro de la acción principal.
Espacio decisivo de la degradación y de la violencia, donde Lisarda y don Gil se refugian, saltean caminantes, planean venganzas y se manifiesta con fuerza el conflicto entre pecado y penitencia.
Ámbito familiar donde se plantea el conflicto inicial sobre el matrimonio de Lisarda y la vocación de Leonor, y también el lugar cuya honra queda amenazada por las visitas nocturnas y los engaños.
Retiro adonde el padre se lleva a Leonor tras la deshonra de Lisarda; allí convergen don Sancho, don Diego y las noticias contradictorias que preparan el desenlace.
Lugar asociado al demonio y a la nigromancia, donde don Gil formaliza su entrega infernal y profundiza en su caída espiritual.
Espacio de encierro en la jornada final, donde don Diego y otros personajes quedan retenidos y se aclaran errores antes de la resolución pública.
Lugar donde aparece el cuerpo de Lisarda ya muerta y transformada por la penitencia, cerrando materialmente su trayectoria.
La obra sigue el paso de don Gil desde la santidad aparente a la lujuria, la violencia y el pacto diabólico, para culminar en una conversión pública y penitente.
El conflicto nace del amor de Lisarda contra la voluntad paterna y se agrava por su engaño sexual, entendido como ruina de la honra de la casa y de su propia vida social.
Los personajes discuten continuamente hasta qué punto la voluntad puede resistir la pasión, la ocasión de pecar y las inclinaciones que parecen arrastrarlos.
Marcelo, don Diego y don Gil atraviesan situaciones de castigo, perdón y error, mientras la obra contrapone la venganza humana con la posibilidad del perdón de Dios incluso para el mayor pecador.
La diferente conducta de Lisarda y Leonor organiza buena parte de la acción, pues una hija desobedece y cae, mientras la otra obedece y alcanza una salida honorable.
El demonio ofrece a don Gil saber, poder y goce amoroso, pero todo se revela como apariencia, burla y camino de condenación.
Las decisiones sobre casamiento, convento y sucesión familiar articulan el comienzo y el final de la obra, donde el enlace de Leonor con don Sancho restablece el orden político y doméstico.