Pedro Burguín
Caballero mallorquín y protagonista de la obra; naufraga, cae cautivo en Argel, reniega solo en apariencia, intenta huir y termina recuperando públicamente su identidad cristiana hasta aceptar el martirio.
José Antonio de Prado
Дата публикации краткого содержания: 18 июня 2026 г.
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Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
En Argel, tras un naufragio que sigue a la huida de Valencia, el mallorquín Pedro Burguín, su criado Esquife y la dama Eugenia caen en poder de los moros, mientras Arlaja se enamora del cautivo cristiano. Forzado por el rey moro a casarse con Arlaja y a renegar, Pedro acepta solo en apariencia, pero al reencontrar a Eugenia intenta volver a España, es denunciado y acaba confesando públicamente que sigue siendo cristiano. En la corte y las cárceles de Argel, Pedro compra con su propio dinero el aparato de su suplicio y muere como mártir, en una trama donde se entrelazan cautiverio, amor, celos, apostasía aparente y firmeza final en la fe.
La obra se abre en la corte mora de Argel, donde Arlaja y su hermano, un poderoso señor o rey musulmán, contemplan las consecuencias de un naufragio. Del mar llegan tres supervivientes: el caballero mallorquín Pedro Burguín, su criado Esquife y, de forma separada, Eugenia, dama valenciana amada por Pedro. Arlaja se enamora de Pedro apenas lo ve y ordena que lo socorran, mientras Eugenia es recogida sin que Pedro llegue a reconocer de inmediato su presencia. Ya a salvo, Pedro refiere su historia: había salido de Mallorca con mercaderías hacia Valencia, donde se enamoró de Eugenia; su relación fue descubierta por un rival o esposo celoso al que Pedro mató en un jardín, y ambos huyeron por mar hasta que la tormenta destruyó la nave. Desde ese momento, la desdicha amorosa y el cautiverio quedan unidos, pues Pedro cree perdida a Eugenia y Arlaja comienza a favorecerlo, mientras el hermano de esta advierte la inclinación de su hermana y, para preservar su honor, exige a Pedro que se convierta al islam y se case con ella o muera.
Aceptando exteriormente la imposición, Pedro reniega en apariencia y se celebra su boda con Arlaja, pero en el instante decisivo reconoce entre los presentes a Eugenia, también cautiva en Argel. El hallazgo trastorna a todos: Pedro queda dividido entre la fidelidad interior a su fe y a su antigua amada, Arlaja oscila entre el deseo, los celos y una cierta nobleza compasiva, y Eugenia sufre al ver a Pedro transformado en renegado y esposo de otra. En la segunda jornada se aclara que la conversión de Pedro no ha sido sincera: confiesa a Esquife que sigue siendo cristiano y proyecta apoderarse de un bergantín, matar a los moros que lo guardan y huir a España, llevándose si puede a Eugenia. El plan es descubierto por los celos de Arlaja y por la indiscreción burlesca de Esquife. Pedro, acusado ante el rey, proclama entonces públicamente que solo es moro en la apariencia y cristiano en el alma; por ello es castigado y enviado a trabajos forzados. Tras padecerlos, medita sobre la vanidad del mundo, se arrepiente de su apostasía y recibe, según muestra la acción escénica, un aviso sobrenatural de su ángel custodio que lo confirma en la decisión de volver a confesar abiertamente la fe cristiana, aunque ello le cueste la vida.
En la tercera jornada, el rey de Argel aparece más airado aún por noticias de España sobre supuestas vejaciones hechas a los cadáveres de moros, y decide vengarse en los cristianos cautivos. Pedro es conducido a su presencia; allí rechaza de nuevo la ley de Mahoma, derriba las insignias de su falsa conversión y pide como gracia que con el dinero de un bolsillo se compre la leña o el material de su suplicio, de donde procede el sentido del título: él mismo quiere pagar el precio de la muerte que ha de ganar su salvación. Poco después llegan religiosos redentores desde España y negocian rescates, pero Pedro queda destinado al martirio. En la escena final, mientras se prepara la hoguera, Eugenia y Arlaja lamentan la suerte del cautivo desde afectos opuestos; Pedro pide confesión y perdón de su culpa de apostasía, y el texto presenta de manera milagrosa la absolución y la protección divina, pues el fuego tarda en consumirlo y su muerte se convierte en triunfo espiritual. Finalmente se manifiestan señales celestiales, Pedro es reconocido como mártir y la redención de cautivos prosigue, cerrándose la obra con una exaltación religiosa de la constancia en la fe y del sacrificio aceptado para alcanzar la salvación.
Caballero mallorquín y protagonista de la obra; naufraga, cae cautivo en Argel, reniega solo en apariencia, intenta huir y termina recuperando públicamente su identidad cristiana hasta aceptar el martirio.
Dama mora de alto rango, hermana del rey o señor de Argel; salva a Pedro del naufragio, se enamora de él, impulsa su matrimonio forzado y vive entre el deseo, los celos y una compasión que no logra impedir su muerte.
Dama cristiana valenciana amada por Pedro; huye con él tras un conflicto amoroso, también naufraga y es cautiva en Argel, donde su presencia precipita el desengaño del falso renegado y acompaña dolorosamente su final.
Hermano de Arlaja y principal autoridad política musulmana; impone a Pedro la conversión y el matrimonio, castiga su resistencia y ordena finalmente su ejecución, movido por el honor y por la hostilidad contra los cristianos.
Criado gracioso de Pedro; también sobrevive al naufragio, aporta la comicidad de la obra y, por indiscreción o torpeza, contribuye a que se descubra el plan de fuga de su amo.
Personaje moro cercano al poder, probablemente capitán o privado del rey; interviene en la vigilancia y castigo de Pedro y se relaciona con las intrigas cortesanas que agravan su situación.
Frailes llegados de España para rescatar cautivos; su aparición en la tercera jornada enmarca la acción en el problema del cautiverio y sirve de contraste con la suerte excepcional de Pedro, que queda encaminado al martirio.
Marco central de la acción; ciudad musulmana donde se desarrollan el cautiverio, las intrigas amorosas, los castigos y la negociación de rescates.
Espacio cortesano donde Pedro es acogido tras el naufragio, donde se decide su matrimonio forzado y donde se producen las principales confrontaciones políticas y sentimentales.
Lugar inicial decisivo de la obra; en él se desencadena la llegada de los cristianos a tierra mora y se separan y reencuentran los personajes principales.
Ámbitos de encierro y castigo en los que Pedro sufre por su condición de cautivo, madura su arrepentimiento y se prepara espiritualmente para la muerte.
Ciudad evocada en el relato retrospectivo de Pedro; allí nace su relación con Eugenia y se produce el conflicto amoroso y violento que conduce a la huida por mar.
Patria de Pedro, recordada como origen del protagonista y horizonte de regreso imposible, asociado a su identidad cristiana y española.
Espacio final de la ejecución, concebido como escarmiento para la comunidad y transformado dramáticamente en escenario de confesión de fe y martirio.
La obra presenta la experiencia del cautiverio cristiano en tierra musulmana y los conflictos derivados del contacto forzado entre ambas comunidades.
El núcleo de la acción es la falsa conversión de Pedro, seguida de su arrepentimiento y de la reafirmación pública del cristianismo hasta la muerte.
La muerte del protagonista se entiende como sacrificio voluntariamente aceptado para reparar su culpa y alcanzar la salvación eterna.
La relación entre Pedro, Eugenia y Arlaja articula buena parte del conflicto, pues mezcla amor previo, deseo no correspondido, rivalidad y compasión.
El rey moro actúa movido por la defensa del honor de su hermana y convierte ese principio en instrumento de coerción sobre el cautivo.
Pedro reflexiona sobre la fragilidad de la fortuna, la vanidad de la vida y la necesidad de corregir el error antes de morir.
La llegada de frailes rescatadores inserta la trama en una realidad histórica característica del Mediterráneo moderno y subraya el valor social y religioso del rescate.