Juveniano
Emperador soberbio que pierde identidad y poder hasta reconocer y confesar su pecado.
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Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
Juveniano se cree superior a Dios. Un ángel lo suplanta cuando se baña durante una cacería. Nadie reconoce al emperador desnudo, que recibe azotes como impostor y acaba confesando su soberbia a un ermitaño. Después de la confesión vuelve a ser reconocido. El ángel explica el castigo y lo devuelve al trono.
En el Auto del emperador Juveniano, el soberano afirma que ningún poder humano ni divino iguala al suyo y piensa hacerse adorar como Dios. Durante una cacería siente un ardor insoportable y se aparta para bañarse en una fuente. Un ángel toma sus ropas y ocupa su lugar sin despertar sospechas: los monteros lo conducen al palacio y la emperatriz lo recibe como a su marido.
Juveniano sale del baño desnudo y abandonado. Busca ayuda en una fortaleza y luego en su propio palacio, pero servidores, caballeros y esposa niegan conocerlo porque el ángel ha asumido su apariencia. Sus afirmaciones de identidad se interpretan como locura e impostura; primero lo azotan y después lo arrastran y castigan de nuevo. Humillado, comienza a reconocer que su situación responde al juicio de Dios.
El emperador acude a su confesor ermitaño, que tampoco lo reconoce hasta que Juveniano admite su soberbia. Tras confesar su pecado, recibe una pobre vestidura y la indicación de volver al palacio. Allí recupera el reconocimiento de todos, aunque la semejanza con el ángel todavía desconcierta a la corte. El sustituto revela el castigo y el perdón divinos, restituye públicamente al soberano y exhorta a la oración; un villancico celebra la eficacia de la contrición y la confesión.
Emperador soberbio que pierde identidad y poder hasta reconocer y confesar su pecado.
Sustituto milagroso que adopta la apariencia imperial y explica al final el sentido del castigo.
Confesor que acoge la contrición de Juveniano y lo envía de vuelta a su corte.
Aceptan al ángel como emperador y rechazan al verdadero hasta su arrepentimiento.
Lugar de la cacería y del baño donde se produce la sustitución.
Castillo de un caballero al que Juveniano pide ayuda y donde recibe el primer castigo.
Corte sin ciudad precisada donde el ángel gobierna y Juveniano es rechazado y luego restituido.
Retiro cercano al que el emperador acude para confesarse.
La pretensión de recibir adoración divina provoca el despojo de la autoridad imperial.
Vestido y reconocimiento social se separan de la persona del gobernante.
La recuperación del puesto depende del arrepentimiento y el perdón de Dios.