Adán
Primer hombre, que come el fruto ofrecido por Eva y lamenta las consecuencias de su desobediencia.
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Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
En el Paraíso, Adán y Eva agradecen la creación. Lucifer envidia su destino y engaña a Eva con la promesa de que el fruto prohibido les dará conocimiento semejante al de Dios. Eva y Adán comen, advierten su desnudez y se esconden. Dios les exige explicaciones y pronuncia las penas de la desobediencia, antes de ordenar que abandonen definitivamente el huerto. El ángel los conduce al campo de Damasfos. Arrepentidos, lamentan el daño causado al linaje humano y esperan la redención prometida; los coros concluyen pidiendo a Dios misericordia para ellos.
Adán y Eva viven en el Paraíso y agradecen los bienes de la creación, que sirven a su sustento y reposo. Lucifer, agraviado por la posibilidad de que unas criaturas de tierra alcancen el cielo que él perdió, proyecta apartarlas de Dios. Reconoce que no puede obligar a pecar a quienes poseen razón y libertad, pero espera vencerlos mediante la soberbia. Se dirige a Eva y, con la voz de la serpiente, niega que comer del fruto vedado provoque la muerte: promete, en cambio, un conocimiento semejante al divino.
Eva prueba el fruto y persuade a Adán para que también lo coma. El descubrimiento de su desnudez los llena de vergüenza y los lleva a cubrirse y esconderse. Dios les pide cuentas; Adán señala a su mujer y Eva a la serpiente. La sentencia alcanza a todos: la serpiente queda maldita, Eva sufrirá en la maternidad y estará sujeta al varón, y Adán deberá obtener el sustento con trabajo sobre una tierra adversa. Ambos reciben vestidos y la orden de abandonar el huerto.
Un ángel ejecuta la expulsión y conduce a la pareja al campo de Damasfos, cerca del Ebrón. Adán y Eva lamentan su desobediencia y el daño transmitido a sus descendientes. Sin embargo, Adán recuerda que le fue revelada la futura encarnación del Hijo de Dios, y en esa promesa funda su esperanza de perdón. La pareja se retira para llorar su falta. Dos coros comentan la ingratitud y el mal uso de la libertad humana y terminan suplicando que Dios no permita la perdición de su criatura.
Primer hombre, que come el fruto ofrecido por Eva y lamenta las consecuencias de su desobediencia.
Persuadida por la serpiente, prueba el fruto y lo comparte con Adán; después reconoce su culpa.
La tentación articula el resentimiento de Lucifer y la promesa engañosa presentada a Eva por la serpiente.
Interroga a la pareja, sentencia las consecuencias del pecado y ordena su expulsión.
Impide el regreso al huerto y conduce a Adán y Eva a su nuevo lugar de vida.
Comentan la caída y suplican el perdón de la humanidad.
Huerto de abundancia donde se impone y se quebranta la prohibición de comer el fruto.
Lugar al que el ángel conduce a los primeros padres tras expulsarlos del Paraíso.
Lucifer busca engañar a unas criaturas a las que reconoce capacidad para resistir.
La desobediencia introduce vergüenza, trabajo, dolor y mortalidad.
El llanto por la caída convive con la confianza en la futura encarnación redentora.