Felicia
Esposa honesta y devota, centro moral de la obra; rechaza las pretensiones del Marqués, encomienda a su marido a la Virgen del Rosario y aparece protegida por su virtud y su piedad.
Desconocido
Data de publicação do resumo: 18 de junho de 2026
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Citação sugerida
Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
En un entorno señorial no precisado con total seguridad, el Marqués se enamora de Felicia, mujer casada y devota de la Virgen del Rosario, pero ella rechaza con firmeza sus cartas, regalos y requerimientos por fidelidad a Dios y a su marido. Para apartar al esposo, llamado Sisberto o Fisberto según el pasaje conservado, el Marqués lo envía fuera con un pretexto de servicio y manda matarlo en el camino, pero la Virgen del Rosario se aparece y lo libra milagrosamente de la emboscada. De noche, cuando el tirano intenta entrar en la casa de Felicia, nuevas señales sobrenaturales lo detienen; al regresar el marido y conocerse el milagro, el Marqués confiesa su culpa, pide perdón y promete honrar a la Virgen.
La acción se centra en el deseo ilícito del Marqués por Felicia, mujer casada y presentada desde el comienzo como ejemplo de honestidad, devoción y firmeza moral. Tras enviarle recados amorosos por medio de su criado Lotario, el noble recibe una respuesta tajante: Felicia declara que no puede ni quiere faltar a Dios, a su honra ni a su marido, Sisberto o Fisberto, cuyo nombre aparece con vacilaciones en el texto transmitido. Lejos de desistir, el Marqués se obstina todavía más y, con ayuda de Lotario, intenta vencer la resistencia de la mujer mediante regalos y nuevas entrevistas. Felicia rechaza también esas dádivas y lo amonesta con claridad, insistiendo en su condición de casada y en la obligación de guardar fidelidad. Paralelamente, ella encomienda a la Virgen del Rosario la protección de su esposo, promete rosarios y aparece ya vinculada a una práctica devota que el texto presenta como escudo espiritual frente al acoso del tirano enamorado.
La frustración del Marqués desemboca entonces en un plan criminal. Instigado por el Dragón demoníaco, figura infernal que se alegra del posible pecado y actúa como motor de la intriga maligna, el noble decide apartar al marido enviándolo con un pretexto político o militar a pacificar una revuelta en Salvián o Salicia, lugar cuyo nombre no se conserva de forma totalmente segura. Mientras el marido parte obediente, acompañado por su criado Monguía y confiado en la protección divina, Felicia queda en casa y redobla sus súplicas a la Virgen. En el camino, varios hombres armados, enviados por el Marqués, se esconden para asesinar a Sisberto/Fisberto; cuando se produce el encuentro y parece inminente su muerte, el perseguido invoca a la Virgen del Rosario. Entonces se obra el milagro central del auto: la Virgen desciende resplandeciente con un rosario y una luz, detiene a los agresores, declara que protege a su devoto porque Felicia lo había encomendado a ella y manda que se avise al Marqués de la vanidad de su intento, recordándole además la existencia del infierno para los malos y de la gloria para los buenos. Salvado milagrosamente, el marido comprende el alcance del favor recibido y decide regresar para que el mundo conozca el prodigio y la virtud del santo rosario.
Mientras tanto, el Marqués, que cree despejado el camino hacia su deseo, entra de noche en la casa de Felicia con intención de forzarla, alentado todavía por Lotario y por la sugestión infernal. Sin embargo, la encuentra rezando arrodillada con el rosario, y cada vez que pretende acercarse surgen llamas o señales terribles que le hacen comprender que aquella mujer está bajo especial amparo divino. El Dragón acaba huyendo derrotado, y el propio Marqués empieza a reconocer su error. En ese momento regresa el marido, se produce la escena de máxima tensión y los criados refieren con detalle la aparición milagrosa de la Virgen y la frustración de la emboscada. Conmovido, el Marqués confiesa públicamente que quiso ofender a Felicia y que incluso ordenó matar a su esposo, pide perdón y reconoce la castidad ejemplar de la mujer. El marido lo perdona, y el desenlace convierte el castigo del tirano en enmienda moral: el Marqués promete levantar un templo a la Virgen y se ensalza finalmente el rosario como medio de protección, conversión y salvación frente al pecado, la violencia y las asechanzas del demonio.
Esposa honesta y devota, centro moral de la obra; rechaza las pretensiones del Marqués, encomienda a su marido a la Virgen del Rosario y aparece protegida por su virtud y su piedad.
Noble poderoso que actúa como tirano enamorado; persigue a Felicia con cartas, regalos y amenazas, ordena la muerte de su marido y al final se arrepiente tras los milagros marianos.
Marido de Felicia y devoto de la Virgen del Rosario; es enviado fuera por mandato del Marqués, sufre una emboscada y es salvado milagrosamente. El texto conservado no permite fijar de forma inequívoca una sola grafía de su nombre.
Figura sobrenatural decisiva del auto; protege al marido de Felicia, reprende a los agresores, desbarata los planes del Marqués y confirma el poder salvador del rosario.
Criado y consejero del Marqués; media en los primeros requerimientos amorosos, propone trazas para vencer a Felicia y colabora en la intriga contra el matrimonio.
Representación infernal que incita al pecado, al homicidio y al adulterio; impulsa las decisiones criminales del Marqués y termina derrotado por la protección mariana.
Criado del marido, con función parcialmente cómica; acompaña a su amo en el viaje, presencia la emboscada y ayuda a transmitir la noticia del milagro.
Espacio doméstico donde se manifiestan la castidad, la vida conyugal y la devoción de la protagonista; allí culmina el intento nocturno del Marqués y su fracaso.
Lugar apartado por donde debe pasar el marido camino de su misión; en este espacio se organiza el asesinato y se produce la aparición milagrosa de la Virgen del Rosario.
Marco desde el que el noble ejerce su poder, envía mensajeros, ordena el viaje del marido y pone en marcha las maquinaciones contra Felicia.
Destino al que el marido es enviado para apaciguar una revuelta; el nombre no se identifica con plena seguridad en el texto conservado, pero funciona como motivo del alejamiento forzado.
Espacio simbólico asociado al Dragón demonio y a las llamas que acompañan la tentación y el castigo; representa la amenaza espiritual que pesa sobre el Marqués.
La obra muestra que la devoción al rosario obtiene auxilio efectivo en el peligro, libra del crimen y conduce a la corrección moral de los culpables.
Felicia mantiene con firmeza su fidelidad matrimonial y religiosa frente al acoso de un poderoso, convirtiéndose en modelo de esposa honesta.
El Marqués utiliza su autoridad para perseguir a Felicia, apartar al marido y ordenar una muerte injusta, de modo que el deseo se transforma en tiranía.
El Dragón demonio impulsa el pecado y la violencia, mientras la intervención mariana frustra sus planes y restablece el orden cristiano.
El desenlace no se limita al castigo del mal intento, sino que conduce a la confesión de la culpa, al perdón del ofendido y a la promesa de reparación religiosa.