Cristóbal Granolaque, el miñón de Barcelona
Protagonista de la obra: amante celoso de doña María, luego fugitivo, bandolero y autor del robo sacrílego de la hostia consagrada que da título a la comedia.
Desconocido
Data de publicação do resumo: 18 de junho de 2026
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Citação sugerida
Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
En la Barcelona probablemente contemporánea a la acción, los celos de Cristóbal Granolaque por doña María y su rivalidad con don Pedro desencadenan una pendencia nocturna cuyo resultado confuso lo convierte en fugitivo. Huido a los montes de Cataluña, Cristóbal se hace capitán de bandoleros y roba en una ermita la hostia consagrada, sacrilegio del que nace su fama como ladrón del sacramento y una protección milagrosa que acompaña su vida delictiva. Cuando doña María, don Pedro, Domingo Clasquerrí y las fuerzas del virrey convergen en la sierra, salen a la luz el rapto, la deshonra y los errores del pasado, y la historia termina con la muerte de los culpables y la recuperación solemne del sacramento.
La acción se inicia en Barcelona, donde se cruzan dos líneas de conflicto. Por un lado, doña María es cortejada por don Pedro, noble rico y bien situado, mientras Cristóbal Granolaque, llamado después el miñón de Barcelona, la ama con pasión celosa y se siente desplazado. Las conversaciones conservadas muestran que María rechaza o desmiente el amor previo de Cristóbal, aunque sus palabras y vacilaciones provocan sospechas y celos. Por otro lado, se presenta una disputa entre don Andrés Graellas y Domingo Clasquerrí por una deuda mercantil, lo que sitúa el ambiente urbano en un marco de tensiones entre nobleza, honra y dinero. El conflicto amoroso se agrava cuando Cristóbal ronda la calle de María, desafía a don Pedro y se produce una pelea nocturna con intervención de justicia, criados y parientes. En la confusión, sale herido o muerto un hombre que no es don Pedro, sino don Andrés, que llevaba vestido semejante o se hallaba disfrazado; sin entender bien lo sucedido y creyéndose cercado por la justicia, Cristóbal huye de Barcelona, lamenta su deshonra y jura venganza contra don Pedro y contra la mujer a la que considera mudable e ingrata.
Refugiado en los montes de Cataluña, Cristóbal se hace bandolero y organiza una cuadrilla, pero su vida da un giro decisivo al robar en una ermita la hostia consagrada para llevarla consigo como supuesta protección. Desde ese momento se le llama ladrón del sacramento, y el texto insiste en la contradicción entre su vida violenta y la presencia real de Dios, que él trata con temor supersticioso y también con una extraña devoción. Mientras tanto, en Barcelona se aclara que don Pedro no murió en la reyerta y que finalmente se casa con doña María. Cristóbal, consumido por los celos, envía a Jaime a averiguar la situación y recibe la noticia del matrimonio; entonces intensifica su carrera de salteador, asalta viajeros, reparte botín y llega a adquirir fama en la sierra. El virrey y sus hombres lo persiguen, pero en una gran batida no logran matarlo: las balas no lo hieren de forma mortal, lo que la obra presenta como efecto del favor divino vinculado al sacramento robado. Incluso cuando otros intentan asesinarlo a traición, las armas fallan o el ataque se vuelve contra los agresores, reforzando la idea de una protección sobrenatural que no absuelve su culpa, pero aplaza su castigo.
La última parte reúne de nuevo a los personajes en los montes. Doña María y Ángela desaparecen de casa de don Pedro; el pasaje conservado permite inferir que Cristóbal las ha sacado de Barcelona y retenido en la sierra. Allí se produce una escena decisiva entre Cristóbal y María: ella explica que, aunque quedó casada con don Pedro, fue robada por el miñón de Barcelona y deshonrada por la violencia de su rapto; al oírlo, Cristóbal comprende que él mismo ha sido el ofensor de la mujer a quien amaba, de modo que su deseo de venganza se vuelve contra su propia culpa. Paralelamente, don Pedro entra en el monte para buscar al bandolero, y Domingo Clasquerrí, que también se considera agraviado, pretende darle muerte; ambos quedan en poder de Cristóbal, que decide resolver públicamente su honra. Sin embargo, antes del desenlace previsto, intervienen las fuerzas del virrey. En el enfrentamiento final, Domingo cae por los riscos y muere arrepentido, pidiendo misericordia divina; Cristóbal también muere, y entonces se descubre que llevaba consigo el sacramento robado. A petición de don Pedro, que reconoce lo extraordinario del caso y solicita clemencia para su memoria, se manda recoger con pompa la sagrada forma. Así concluye la obra, uniendo violencia, honra, culpa y redención en torno a la figura paradójica del bandolero protegido por aquello mismo que había sacrílegamente hurtado.
Protagonista de la obra: amante celoso de doña María, luego fugitivo, bandolero y autor del robo sacrílego de la hostia consagrada que da título a la comedia.
Dama amada primero por Cristóbal y después esposa de don Pedro; su relación con ambos desencadena los celos, la rivalidad y buena parte del conflicto de honra.
Galán noble y rico que corteja y finalmente se casa con doña María; rival amoroso de Cristóbal y figura central en los enfrentamientos urbanos y serranos.
Personaje relevante en la trama de honor y violencia; aparece primero en conflicto con don Andrés y más tarde como agraviado y enfrentado a Cristóbal y don Pedro en el monte.
Criada o acompañante de doña María, presente en escenas clave de la acción amorosa y afectada también por los sucesos del rapto y la fuga.
Compañero y mensajero de Cristóbal, encargado de volver a Barcelona para averiguar la situación de doña María y comunicarle noticias decisivas.
Caballero implicado en una disputa económica con Domingo; muere por error en la reyerta nocturna, hecho que precipita la huida de Cristóbal.
Autoridad que dirige la persecución del bandolero y aparece al final para imponer justicia y ordenar la recuperación del sacramento.
Espacio urbano principal de la primera parte: allí se desarrollan el cortejo de doña María, los celos, las pendencias de honor y la confusión que obliga a Cristóbal a huir.
Marco dominante de la segunda y tercera jornadas, donde Cristóbal se convierte en bandolero, organiza su cuadrilla, es perseguido por la justicia y se resuelve el desenlace.
Lugar decisivo en el que Cristóbal roba la hostia consagrada; su función dramática es fundar el motivo religioso central de la obra.
Espacio del galanteo, los celos y la vigilancia pública, donde se manifiestan la tensión entre amor y honra y se produce parte del conflicto con don Pedro.
Lugar de paso en la sierra donde convergen viajeros, bandoleros y noticias; sirve como punto de encuentro y observación de los movimientos de los personajes.
Espacio de persecución y escape en los montes, especialmente importante cuando Cristóbal se arroja al agua para huir de las tropas del virrey.
La acción gira de manera constante en torno a la honra personal, amorosa y social, y a la necesidad de repararla mediante desafíos, venganzas o castigos públicos.
Los celos de Cristóbal hacia doña María y don Pedro impulsan la mayor parte de los acontecimientos, desde la pelea inicial hasta su vida de violencia posterior.
La obra muestra la vida del fugitivo convertido en capitán de cuadrilla en los montes catalanes, con asaltos, reparto de botín y persecución de la justicia.
El robo de la hostia consagrada constituye el núcleo singular de la comedia y vincula la trayectoria criminal del protagonista con una dimensión religiosa y milagrosa.
El texto presenta la actuación de la justicia, pero también la percepción de que el dinero, la nobleza y la posición social influyen en el trato recibido por los personajes.
En el desenlace, la muerte de los culpables y la recuperación del sacramento sitúan la historia en un horizonte de confesión de culpa, misericordia divina y petición de clemencia.