Falerina
Maga que crea y gobierna el jardín encantado, organiza la prueba de las granadas de oro y actúa como principal agente del conflicto hasta su derrota final.
Francisco de Rojas Zorrilla, Antonio Coello y Ochoa y Pedro Calderón de la Barca
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Citação sugerida
Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
En un jardín encantado levantado por la maga Falerina, probablemente situado en un espacio fabuloso vinculado a la materia caballeresca europea, un árbol de granadas de oro atrae a diversos príncipes y caballeros que quedan sometidos a pruebas amorosas y bélicas. Dos príncipes de Lidia, Roldán, Angélica, Flor y el rey Manodante quedan enlazados por rescates, cautiverios y promesas incompatibles, mientras la magia del jardín altera deseos y complica la liberación de los presos. Tras varias batallas, equívocos y canjes frustrados, Roldán recupera sus armas, vence al dragón y fuerza la caída del poder de Falerina, que acaba destruyendo su propio jardín y poniendo fin al encantamiento.
La obra se abre en un espacio maravilloso dominado por la maga Falerina, que ha criado a la bella Flor de una infanta robada o hallada en la montaña, y la ha conducido a un jardín encantado para convertirla en señora de quienes caigan en sus redes. Falerina explica que en ese jardín guarda un árbol con granadas de oro dotadas de virtudes extraordinarias: quien las posee vence en la guerra y triunfa también en el amor. El jardín y su fruto servirán como cebo para atraer a los principales caballeros de Europa y someterlos al poder de Flor, de modo que ella elija al mejor entre sus prisioneros. Llegan entonces dos hijos del rey Manodante, los príncipes de Lidia, que se confían mutuamente sus penas amorosas: uno ama a Angélica, a quien busca por el mundo; el otro ama a una dama ligada al misterio del jardín y de su fruto. Ambos se internan en la aventura, impulsados por voces de mujer en peligro. En la noche encuentran a una dama cautiva de dos bárbaros astracanes; un caballero dormido despierta, mata a uno de ellos y hiere al otro, liberando a la cautiva. Ese caballero resulta ser Roldán, y la dama rescatada es Angélica. Los príncipes y la doncella quedan unidos por una ayuda mutua, pero el conflicto se agrava cuando Falerina y Flor descubren la muerte del bárbaro aliado y juran vengarse de Roldán, reforzando las condiciones del cartel de su jardín.
En la segunda jornada, uno de los príncipes lidios procura cumplir a la vez con varias obligaciones contradictorias: ha prometido proteger a Angélica, debe gratitud a Roldán por haberle salvado, y al mismo tiempo necesita liberar a su hermano, preso en el jardín de Falerina. Cuando el rey Manodante manda pregonar recompensa por la captura de Roldán para canjearlo por su hijo, la situación se vuelve todavía más enrevesada. Angélica anima al príncipe a ir al jardín y afrontar la empresa con ella a su lado. Paralelamente, Roldán, enloquecido de celos al creer que Angélica favorece a Medoro, relata su furia, persigue a villanos y pastores, pierde el juicio y acaba siendo capturado por hombres del rey, que lo toman por el famoso conde aun cuando su escudero introduce un equívoco burlesco. Mientras tanto, en el jardín encantado, la propia Falerina provoca con música y hechizos una mudanza de afectos: el príncipe que antes veneraba una pintura amorosa queda cautivado por la belleza presente de Flor, y ella, hasta entonces esquiva, comienza también a enamorarse de él. Sin embargo, los encantos alternan amor y olvido, dificultando la estabilidad de ese nuevo vínculo. Cuando el príncipe desafía la aventura para rescatar a su hermano, combate con el guardián del puente, que resulta ser precisamente el mismo cautivo a quien busca; pero la trampa legal del cartel y la intervención mágica hacen que, tras perder la primera batalla, Angélica quede otra vez presa dentro del castillo-jardín.
La tercera jornada lleva al extremo la red de deudas, rescates y lealtades. El príncipe vuelve para una segunda batalla y descubre que su adversario es su propio hermano; ambos, lejos de querer dañarse, intentan rendirse el uno al otro para favorecer la libertad ajena, pues cada uno tiene dentro del jardín a la mujer que ama. La presencia de Flor y Angélica transforma de nuevo la situación y obliga a los dos caballeros a combatir de verdad para no quedar desairados ante sus damas, hasta que llega el rey Manodante y propone resolver el conflicto mediante el canje de Roldán por su hijo. El reconocimiento del cautivo, sin embargo, se complica cómicamente porque primero aparece el escudero con las armas de su amo; finalmente Roldán, aún trastornado, rehúsa pelear en favor del intercambio. Falerina, resentida y deseosa de venganza, hace encantar la espada de Roldán y la cuelga en el árbol de las granadas, guardada por un dragón, mientras mantiene preso al príncipe y amenaza a todos con nuevas represalias. Pero Roldán recobra su arrojo, irrumpe de nuevo en el jardín, recupera sus armas, vence al monstruo, rompe el puente y libera a los cautivos. Ante la derrota de su artificio, Falerina reconoce el fin de su soberbia y destruye ella misma el jardín encantado, con lo que concluyen los engaños mágicos y se restablece la libertad de los personajes principales.
Maga que crea y gobierna el jardín encantado, organiza la prueba de las granadas de oro y actúa como principal agente del conflicto hasta su derrota final.
Caballero francés de extraordinario valor que salva a Angélica, enloquece por celos y termina deshaciendo el encantamiento al vencer al dragón y recuperar sus armas.
Joven de extraordinaria belleza criada por Falerina para atraer a los caballeros; acaba implicándose amorosamente en la trama y altera el equilibrio previsto por la maga.
Dama amada por Roldán y también perseguida por otros personajes, cuyo cautiverio y rescate desencadenan buena parte de los lances de la obra.
Rey y padre de los dos príncipes lidios; intenta rescatar a su hijo mediante la captura de Roldán y participa en las negociaciones finales.
Caballero que ama a Angélica o a la dama perdida según los pasajes conservados; su acción está determinada por la gratitud hacia Roldán y la necesidad de salvar a su hermano.
Cautivo en el jardín de Falerina, entra en combate con su propio hermano sin reconocerse al principio y comparte con él el conflicto entre honor, amor y fraternidad.
Bárbaro aliado de Falerina y hermano suyo, muerto por Roldán al defender a una dama; su muerte alimenta el deseo de venganza de la maga y de sus partidarios.
Figura cómica que acompaña a Roldán, provoca equívocos sobre su identidad y comenta burlescamente los peligros de la aventura.
Espacio central de la obra, recinto mágico donde se concentran las pruebas, los cautiverios, las seducciones y el desenlace del conflicto.
Acceso fortificado y lugar de desafío caballeresco; allí se libran batallas decisivas y se aplican las leyes del cartel impuesto por Falerina.
Núcleo simbólico y material de la aventura, pues su fruto posee virtudes extraordinarias y sirve de señuelo para atraer a los caballeros.
Espacio de tránsito, pérdida y violencia donde se producen encuentros nocturnos, asaltos de bárbaros, búsquedas amorosas y episodios de locura.
Lugar de encierro de algunos cautivos, especialmente en la última parte, que muestra la dimensión opresiva del dominio mágico de Falerina.
Reino de procedencia de varios personajes principales y marco político desde el que se organizan rescates, pregones y decisiones regias.
La acción enlaza constantemente deseo amoroso y prisión, pues las damas son buscadas, retenidas o liberadas, y los caballeros actúan movidos por su pasión.
Falerina gobierna la trama mediante encantamientos, voces fingidas, músicas y artificios que alteran la percepción y trastornan las decisiones de los personajes.
Los caballeros deben elegir entre obligaciones incompatibles hacia padres, hermanos, amigos y damas, y de esa tensión surgen los principales conflictos dramáticos.
La figura de Roldán muestra cómo los celos y la frustración pueden llevar a la pérdida del juicio, convirtiendo el amor en fuerza destructiva y desordenadora.
La obra se estructura en torno a combates, carteles y desafíos que miden el valor de los personajes y condicionan la obtención de libertad, dama o premio.
El final presenta la caída del poder de Falerina, cuyo jardín, construido para dominar voluntades y seleccionar al vencedor ideal, acaba destruido por su propio fracaso.