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Texto digital de La toma de Buda

Data de publicação: 22 de agosto de 2026

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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de La toma de Buda. BITESO, 2026. URL: https://etso.es/biteso/la-toma-de-buda.

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LA TOMA DE BUDA

Pag. 1

[Cubierta del manuscrito]

Pag. 2

[Anotaciones de archivo: "Y y - 934" manuscrito; etiqueta impresa: "Mss. 17127". El resto de la página, a ambos lados del pliegue, está en blanco, apreciándose marcas de agua y refuerzos de encuadernación.]

Pag. 3

[Página en blanco]

Pag. 4

9791

Auto

D. Juan de Montenegro y Veira [Neira añadido]

La toma de Buda

Auto historial sacramental en un acto.

Precede una loa y un entremés por lo mismo.

Leg.º 19 21

175

Pag. 5

Auto Historial sacramental, Sobre la expugnación de la Ciudad de Buda Conseguida por las Armas Imperiales en dos de Setiembre Año de 1686. Escrivele Don Juan de Montenegro y Neiras Dedicale A la Reyna Madre, nuestra Se ñora Doña Maria Ana de Austria Año de 1687

Pag. 6

Señora: Suele ser el celo en el fin disculpa de la temeridad en el arrojo, no ne- gando la discreción los aplausos del conseguir al premio del em- prender; por esta razón concibe mi musa vanidad del asunto y de la empresa, y se atreve a expo- ner sus metros al soberano registro de los ojos de Vuestra Majestad para que, con las luces de tanto sol, sean acribi- lladas sus tibiezas. Desaten- dida se halla en este siglo la poesía, sin duda por lo que tiene de furor (aunque divino), y la vulgar opinión desatina la estimación de sus profesores; pero esto es más costumbre que desprecio, o que la ignorancia llama hábito de locura lo que es privación de ella, sin atender a que esta y la prudencia se visten del color de los asuntos. Es tan sagrado el de mis musas que no teme riesgos vulgares. Como David, que en versos y mudanzas celebró las glorias de Dios y el res- cate del Arca, y yo publico la res- tauración de la húngara corte y los aplausos del cordero restituido a ella en este feliz suceso; es tan enterada la devoción cató- lica de Vuestra Majestad como su sangre; y aun- que más airosos le describan los ras- gos de otra pluma, no desmaya mi aliento, pues no disminuye al culto la cortedad de la ofrenda. Gran fondo es el diamante en las minas, como en la joya, solo hay la diferencia de lo que va de luces a sombras; y esta es la que hallará Vuestra Majestad entre una y otra discreción: en la mía lo grose- ro, en la ajena lo pulido; pero no desigualdad en la sustancia. Si Vuestra Majestad fuere servida de poner los ojos en ella, será desvanecimiento de mi humil-

Pag. 7

dad, crédito de un motivo y pre mio de un vasallo que suplica a la divina dilate la vida de V. M. hasta ver que todo el Imperio Otomano, es nido estrecho de las águilas imperiales: B. l. r. p. de V. M. D. Juan de Montenegro y Neira

Loa para el auto de Buda, año de 1687 Personas que hablan en ella El Amor Divino El Culto La Música La Discreción La Diversión La Vid La Aurora El Rocío La Virtud El Romero El Incienso La Duda El Documento La Oliva El Indulto La Elocuencia La Risa La Ocasión

Jornada primera

Pag. 8

Sale el Amor con una A. en la tarjeta.

Amor Divino.

Yo sin torpe apetito

soy el Amor, cuyo objeto

purificando mis actos

acrisola mis deseos,

mi nombre explica la letra

que por divisa prevengo

sin que la sensualidad

pueda alterar mi sosiego.

A rastros de que las luces

al más claro sol le bebo;

y examino perfecciones

más allá del cuarto cielo

hoy convidado del Gusto,

a un regocijo, que atento

me previene; más que nunca

gustoso mil veces vengo.

El Culto dentro.

El Culto.

¿Ah del valle? ¿Ah de la selva?

venid mortales afectos

a la fiesta que dispongo.

Amor Divino.

Mi amor más verdadero

Música dentro.

La Música.

¿Quién con lucirnos pretende?

Sale el Culto con una C. en la tarjeta.

El Culto.

El Culto que del obsequio

es el Autor, y aunque estáis,

sin voz, sin acción, sin cuerpo,

la Retórica me enseña

con artificioso ingenio

figurar prosopopeyas:

y con su licencia el metro

en las morales figuras

suple de dos los defectos.

La Música.

A obedecerte partimos.

(Aparte)

El Culto.

O sea, amigos, tan presto,

que vuelen las esperanzas

con las alas del deseo.

Pero el Amor está aquí.

Príncipe, y Señor, ¿qué es esto?

Una dicha anticipada

es más que dicha trofeo.

Amor Divino.

Movido de tus instancias,

y obligado de tus ruegos

la pena de que me esperes

hoy excusarte pretendo

Pag. 9

Culto.

Tiene el Amor más puro,

pues vencerse de sí es cierto,

al enterar el profano,

el puro el rendimiento.

Los triunfos de tus aplausos

indignamente celebro:

que todo el culto no basta

para un amor tan inmenso.

Sale la Música con una M. en la tarjera, la Diversión con una D. y la Discreción con otra D.

Música.

Yo que la Música soy

para asistir al festejo

a la Discreción te traigo

y la Diversión te ofrezco:

para que unidas las dos

te sirvan a un mismo tiempo,

la Discreción en las letras,

la Diversión en los ecos.

Culto.

De esa ajustada armonía

no esperaba el culto menos;

para que pueda salir

airoso de tanto empeño.

Sale la Vid con una V. en la tarjera, la Aurora con una A. y el Rocío con una R.

Vid.

Yo que soy la Vid fecunda,

cepa del mejor sarmiento,

traigo el vino que derrame

en las torpezas alientos;

también Aurora y Rocío

vienen por mis compañeros,

pues este cuajado en perlas

es parto de aquel concepto;

y no sin causa los traigo:

porque de este cerco espejo

el Rocío se queda a dar

sombras, la Aurora en reflejos.

Sale la Virtud con una V. en la tarjera, el Romero con una R. y el Incienso con una Y.

Virtud.

La Virtud soy que en común

a todas las comprehendo

y porque apaguen aquí

del Culto los lucimientos,

traigo conmigo estos dos,

el Romero y el Incienso,

pues lucen en este valle

Pag. 10

Sale la Duda con una D. en la tarjera y el Documento con otra. D.

Duda.

Lo que soy la Duda aquí

quisiera dejar de serlo,

y a el Documento a este fin

previne por compañero;

porque advertido desata

lo que soy el Documento.

Sale la Oliva con una O. en la tarjera el Indulto con una I. y la Elocuencia con una E.

Oliva.

Símbolo de paz la Oliva

quiere ofrecer al festejo

un indulto general,

y así le previne cuerdo

gala elocuencia que sirva

de Abogado en este pleito.

Sale la Risa con una R. en la tarjera y la Ocasión con una O.

Risa.

Sin la Risa mal pudieras

lograr culto tus deseos:

y en traer a la ocasión

fue mi dictamen discreto

pues sin ocasión la risa

es contar sin tiempo un cuento.

Culto.

Ya que en afectos deseáis

mi ayuda con tanto celo;

y el más religioso culto

se viste de los afectos

al amor que está presente

(que es mi príncipe perfecto

después que desengañado

no idolatro en otro dueño)

pretendo con vivas ansias

festejar con tal respecto;

que anegadas las potencias

se queden sin movimiento:

sin sentido los sentidos,

en su operación y siendo

el mar de sus perfecciones

espiritual embeleso

con este fin os condujo

el culto, no sin misterio

porque siendo esta la causa

sean míos los efectos

para este festejo falta

que discurramos el medio.

Yo quisiera...

Pag. 11

La Musica.

Este Culto, que discurrido le tengo:

el acasso suele hacer

misteriosos los subcesos

Como el panal fabricado

en la boca del leon muerto

por san son, que vino a ser

figurado Sacramento.

los instrumentos y voces

que se prebino mi afecto

vnidos con estas letras,

nos daran el desempeño

y lo que diga el acasso

executara el deseo

La Ocasion.

La musica me parece

que entiende de la solfa

La Rissa.

Bueno!

en un punto solamente

suele consistir su acierto,

con compas lo mide todo

cuando quiere echar el resto.

La Vid.

La Musica dize bien:

La Virtud.

Su resolucion apruebo:

La Duda.

Sigase pues este arbitrio

Tachadura en el margen superior derecho: glita

Amor Divino.

Prosigamos el intento

No puede tener acassos

el Amor que represento

ni espero lo que ha de ser

por que para mi no es nuebo:

pero de letras y boces

se formara tal compuesto;

que acordadas entre si

con eloquente silencio

digan las letras lo mismo

que de la voz los acentos

a este fin el Culto y yo

con las nuestras enlazemos

y porque el Vuestro logreis

en mi autoridad suspenso

La Ocasion.

Famosa Ocasion

La Rissa.

La Rissa assi

se esta muriendo;

de considerar que ai tontos

que crean este embeleco

La Musica.

Voz, que oraculo sebero

as de ser oy a porfias

planta de esas margaritas

Voz.

Vid, Duda, Virtud, Romero.

Pag. 12

Tomando cada uno el lugar que le toca y por ellas las tarjetas, y cuales han de decir lo mismo.

El Culto.

Que criemos las verdades

letras y voz previnieron,

que deja arraigar la duda

cuando nos planta el sarmiento.

La Rissa.

Mis carcajadas se pudren

si de esta vez no las suelto.

La Ocasion.

Para que te sueltes, Risa,

la Ocasión te dará tiempo.

La Musica.

Vuestra tibieza se borre

y corra nuestro dolor

con David tras del olor.

La Voz.

Mudo David lira corre.

Tomando cada uno el lugar que le toca dejan las letras lo mismo advirtiendo sean de poner dos V juntas antes de la otra, e.

El Culto.

Que corramos a buscar

el olor de los ungüentos,

nos dice la providencia

enseñando y divirtiendo.

La Rissa.

Señores, yo sé de perder

el poco juicio que tengo,

¿si son tramoyas del bicho?

¿o de Calderón enredos?

La Musica.

Fomenta el afecto mis

frutos que fecunda encierra

en su rocío la tierra.

La Voz.

De verdad muda Rocío.

Volviendo cada uno al lugar que le toca dejan las letras lo mismo advirtiendo que para decir rocío han de estar juntas dos V, R.

El Culto.

La verdad nos persuade

a que advertidos toquemos

el rocío de la tierra

por el rocío del Cielo.

La Rissa.

Yo me quito los zapatos;

pues ya sufrirlo no puedo,

que descalzarse en las rimas

es muy propio aunque muy viejo.

La Musica.

Triunfador de Amor, acude

mi fe, trayendo a la lid

las riquezas de David.

La Voz.

Rico David Amor dude.

Poniéndose cada uno en el lugar que le toca dejan las letras lo mismo advirtiendo que al princi- pio sean de poner dos V, R.

Pag. 13

El Culto.

que las Riquezas Humanas

dice se las lleba el viento;

y que el Amor se consigue

con el thesoro de afectos

La Rissa.

Quarta res puesta, y pregunta

y la fiesta no sabemos;

yo presumo que a las quentas

se ha de quedar el festejo

La Musica.

Dauid con un llanto acorde

del corazon la dureza,

ablande con su terneza

Voz.

Dura Noci Dauid corde

Poniendose cada uno en el lugar que le toca, diran las letras esta clausula latina

La Rissa.

En el ideoma latino

responde tambien que es esto?

por que para mi el latin

es lo mismo que hablar griego

El Culto.

Esto es decir que Dauid

en su Corazon desecho,

en lagrimas ablando

la dureza de sus hierros

La Rissa.

Yo lo esplicare mejor

arrepentido Dios veros,

por añadir al llanto

la penitencia de hacerlos,

Vos que con acentos suabes

suspensa tienes la fiesta,

acaba con la respuesta

antes que con migo acabes

La Musica.

De tus acentos infiero

misterio mas singular:

que asumpto nos quieres dar

Voz.

Buda Madrid y Cordero

Poniendose cada uno en el lugar que le toca diran las letras lo mismo

El Culto.

Cordero Buda y Madrid

corriose a la duda el belo:

amigos esta respuesta

nos dificulta el empeño

Amor Divino.

El Amor sabe suplir

la tibieza de afectos

El Culto.

Aunque el dia que previene

Rendir al Amor obsequios

Madrid con de monstraciones

Pag. 14

El Culto.

te asegura lucimientos

y aun que la Toma de Buda

Corte del ungaro Reyno

puede servir de materia

a la forma advierto

el Cordero que encierra en sí

ocultos tales misterios

que no caben en un libro

escrito por fuera y dentro

con siete sellos cerrado

nos le pinta San Juan diciendo

que solo el Cordero es digno

de romper los siete sellos

Como pues frágil Cabaña

del deseo, en mar de riesgos,

con zozobras puede esperanzas

de llegar segura al puerto?

Amor Divino.

Dificultades; pues tienes

a la vista tu consuelo

Carlos tiene por herencia

la llave de este Cordero:

pide pues que te la fíe

que prudente, sabio y cuerdo

solo el acierto en este día

podrá fiarla sin recelo

la Hermosura y la prudencia

(que son de su amor extremos)

piadosas te ayudarán

pues venera su respecto

la Prudencia como a Madre

la hermosura como a dueño.

El Culto.

Todo lo vence el amor!

Amor Divino.

Y los presentes sujetos

de este Cordero, y de Buda

formarán un auto atento

que nos divierta enseñando

y que enseñe divirtiendo

Todos menos la Vid.

Todos los que hemos venido

gustosos te ayudaremos.

El Culto.

Tu Risa ¿cómo te niegas?

al común ofrecimiento?

La Rissa.

Porque de veras, hablando

hacer papeles no entiendo

que juzgarán los oyentes

que soy la risa del pueblo

La Musica.

Y para que más alegre

Pag. 15

La Rissa.

principio al asumpto demos

sino ay porque las locas

ya de rrisas se murieron

corone el discurso un baile

que de mi voz al acento

forme sus airosos lazos

La Rissa.

Y a los pies me estan bulliendo

Agarrase el Amor y el Auto mien= tras se canta y baila

La Musica.

Al Cordero los Austros ofrezca Carlos

natural patrimonio lo que es milagro

La Rissa.

Andandillo andar!

por alla; por aqui

por alli por aca.

Repiten todos y bailan

La Musica.

Sire nombre te muda la fama crecos

no eres Carlos Segundo sino el primero

La Rissa.

Andandillo andar, y a...

Repiten y bailan

La Musica.

El clavel de la Rosa pagado vivas

maridaje que ofrece ponerla en cintas

La Rissa.

Andandillo andar, y a...

Repiten y bailan

La Musica.

La Azucena por fruto de sus dos hijos

en botones espera dos mil narcisos

La Rissa.

Andandillo andar, y a...

La Musica.

A Madrid creida con su obsequio

como sabe Celebre Leon y Cordero.

La Rissa.

Andandillo andar, y a...

Todos cantando y bailando dan fin

[Sello: Biblioteca Nacional de España]

Pag. 16

Folio izquierdo. Texto muy tachado e ilegible en la mitad superior.

La Musica.

Andandillo andan

por aquí por acullá,

por allí por acá.

Texto tachado ilegible.

Cant[a].

La Musica.

A un nombre de mucha fama en cuyos

Texto tachado ilegible.

Cant[a].

La Musica.

Andandillo andan etc.

por aquí bailan

Cant[a].

La Musica.

Al Clavel de la flor pagado viñas

Texto inferior ilegible.

Folio derecho.

Entremes para el Auto de Buda. Año de 1683

Personas

Don Cosme

Don Cornelio

Don Tacio

Don Julian

Doña Rufina

Una Ynes

Sale Doña Rufina y Doña Ynes (tachado)

Doña Rufina.

¡Ynes!

Una Ynes.

¡Señora!

Doña Rufina.

¡Gran lastima, Don Cornelio!

si huyes porque Don Cosme

de pena esté, que bebiendo

la taberna locuzana

Resto del folio ilegible o desvanecido.

Pag. 17

Personas Don Cosme Don Cornelio Don Tácito Don Tristán Doña Rufina Tres viejos

Salen Don Tácito y Don Cornelio.

Don Cornelio.

¡Don Tácito, gran desdicha!

Don Tácito.

¡Gran lástima, Don Cornelio!

El juicio perdió Don Cosme;

de pena estoy que reviento.

Acabóse la cucaña

de las meriendas y almuerzos,

de las cenas y comidas,

limonadas y refrescos,

de que hemos sido los dos

sacabocados perpetuos.

Pag. 18

Don Cornelio.

Ahora diga, que de tonto

os habéis parado necio,

hasta ahora medio lado

le comíamos hambrientos;

y resta más loco, dadle

por comida el otro medio.

Don Jacinto.

Ha dado en que el portugués

Tristán le mató de celos

y en que su alma está penando

en el purgatorio de ellos.

Don Cornelio.

En esa locura fundo

lo mismo que estoy diciendo;

pues si por muerto se tiene

no ha de comer, y con esto

la parte que le tocaba

a la nuestra aplicaremos,

y comeremos a pasto

una locura comiendo.

Don Jacinto.

Dieron las dos, que no vienes.

Don Cornelio.

Hay más de que le esperemos,

porque en esto de las horas

si se hierran colaberunt.

Sale Don Cosme.

(Aparte)

Don Cosme.

¡Ay, penas del alma mía!

(Aparte)

Don Jacinto.

Señor Don Cosme, ¿qué es esto?,

que a los dos vuestro accidente

nos tiene aquí sin aliento

y tan sin vista los ojos

que con el pesar crecido,

mejor diré con el hambre,

apenas los bultos vemos.

Don Cornelio.

¿Qué tenéis?

Don Cosme.

¡Amigos míos!

¡Ay, penas! ¡Ay, desconsuelos!

Desde que salí del mundo

yo no sé lo que me tengo;

tengo unas cóleras verdes

más azules que los celos,

y con ellos Don Tristán

¡me mata después de muerto!

Don Cornelio.

¡Muerto estáis! ¡Jesús, qué pena!

Don Cosme.

Téngame Dios en el Cielo.

Pag. 19

Don Cosme.

pero aunque muerto me veis

y he nombrado mi heredero

de mi hacienda, por mis días

el usufructo reservo.

(Aparte.)

Don Facundo.

¡Amigo, brava manía!

(Aparte.)

Don Cornelio.

Hoy a pasto comeremos.

Dios os dé mucha salud.

Don Cornelio.

¡Téngame Dios en el cielo!

Don Facundo.

¿Queréis que a este portugués

entre los dos despachemos?

¿y que pague con su vida

los celos y los recelos?

Don Cornelio.

Él tiene cuerpo, y yo no,

y así no cumple su duelo

un caballero difunto

sin matarle cuerpo a cuerpo.

Don Cornelio.

¿Queréis que a doña Justina,

que fue la causa, le demos

los dos un per signum crucis

que al jaque le venga a pelo?

Don Cornelio.

Ella se muere por él,

Folio 16

Don Cosme.

y yo por los dos me muero,

gocen de la vida bona:

¡téngame Dios en el cielo!

Mas ya supuesto que es hora

de comer, ¡hola, don Lelio!

Sale un criado.

Criado.

¿Qué mandáis?

Vase y saca la mesa con un plato de comida.

Don Cornelio.

La comida

para estos dos caballeros;

mientras que dispongo yo

lo que he comido, sirviendo.

(Aparte.)

Don Facundo.

Don Cornelio, bravo día.

(Aparte.)

Don Cornelio.

Hoy a pasto comeremos.

Vos nos habéis de ayudar.

Don Facundo.

Los duelos con pan son menos.

Don Cornelio.

El comer un muerto está

prohibido por derecho,

y al que lo hace le condenan

aquese caso al momento.

Don Facundo.

¿Para qué le dan tal pena?

Don Cornelio.

Para que viva muriendo.

Pag. 20

Don Corregidor.

Pues con esso vivireis

y haueis de comer por esso

Don Cosme.

Jesus, y que tentacion!

tengame Dios en el Cielo

La sientan los dos. Sientanse

Don Jacinto.

Probad caliente el conejo

Don Cosme.

Una alma en pena no gusta

de cossa que llegue al fuego

Don Corregidor.

Probadlo

Don Cosme.

No ay que matar

Don Corregidor.

Paciencia. quiere hacer plato

quitale el plato, Sientase

Don Cosme.

Pero teneos

que no an de decir los vivos

que son groseros los muertos

Vaselle comiendo todo

Don Corregidor.

Pegonosla, viue Dios

Don Jacinto.

oy a pasto comeremos.

asta ahora medio lado

le comiamos ambrientos

y si esta mas loco que el des-

por comido el Saomedio

Al margen izquierdo, con llamada de inserción tras 'oy a pasto comeremos.': A cuanto traga acierto / parece que con comer / se me buelbe el alma al / cuerpo. Probablemente pertenece a Don Cosme.

Don Cosme.

A cuanto traga acierto

parece que con comer

se me buelbe el alma al cuerpo.

quiero hacer una experiencia

Don Jacinto.

Mira que os e de matar

Don Cosme.

Pues señor muerto de zelos

que importa?

Don Corregidor.

Mucho, y remucho

que se come a platos quessos

no beis que os tendran por loco?

publicando en todo el pueblo

el que os han tenido atado

si comeis con tanto exceso

lebantase

Don Cosme.

Mate yo el hambre, y despues

tengame Dios en el Cielo

esto hace el porfiar

con un difunto discreto

y yo por no ser porfiado

me comiera seis carneros

y pues los dos de mi muerte

me beis, y estan satisfechos

bamos para ver los Autos

a tomar lugar con tiempo

Don Corregidor.

Solo esto a mi ambre le faltava

Don Jacinto.

oy a pasto comeremos

Pag. 21

quita la mesa un criado, y cada uno de los dos agarra un pedazo de pan y come.

Don Cosme.

Yo he comido por los dos.

Don Facundo.

Por los dos, y aun por ciento. (Aparte)

Don Cornelio.

Tenían de descansar (Aparte)

y porque en bien acabemos

la conversación, a la postre

tomamos, porque Galeno

dejó escrito que deseca

humedades del celebro,

y que al socorro de fuerzas (Aparte)

a las tripas de un hambriento.

Don Cosme.

Vamos al punto a Palacio

porque el Rey no me eche menos.

Don Cornelio.

O muerta de los demonios. (Aparte)

Sale el Portugués.

Don Portugués.

Cando mereceu Rufina

para roer canto teño

que habían de ser seus dentes

pedras de muíño albeiro.

Co esto que pasa por min

a desengañarme empezo

de que a sorte dos ditosos

non busca merecementos.

Eu sei que si fora viuva

a señora doña Benus

pro seu catarro de amor

tomara este caramelo,

pois para dar vinte pancadas

é cousa que o juízo perdo,

se queren bregar conmigo

estouzos fago dereitos.

Sale doña Rufina.

Doña Rufina.

Con queso le armo trampadas

y vine a don Tristán siguiendo

por echarle, y por si cae

sino ratón con el queso.

Por él me dejó don Cosme,

y dicen que perdió el seso;

él pierde el juicio por mí,

y yo sus regalos pierdo,

pero allí está, ¡qué fortuna!

Pag. 22

Portugués.

La voz disimulo y quiero

hacer prueba de mi amor

y apostaré que del cuerpo

no le saco una palabra

por lo que me está quemando

os ollos dunha menina as

como por brújula bejo

quero chegar e decilas

o atrevido pensamento

Señora sempre pensei

cas estrelas relucirnos

sen moverse dun lugar

estaban fixa no ceo

nao sei como vos esgriques

aquel fogo en que me queimo

aquelo de que me fino

e de que me morro aquelo

Rufián.

Ay tan grande desvergüenza

por el que mas quiere fuego

Portugués.

Porque non ceguen os homes

que vin destapada creo

meus amores destapabos

suposto que xa estou cego

Rufián.

Voto a Dios mantenga así

a Melisendra Gaiferos

ya no lo puedo sufrir

cegar y quemarse es cuento del

que al calor de sus discursos

puede derretirse el sebo

Aun fidalgo

Portugués.

Pasarata

mientes enementes demo

eso de fidalgo amoroso

lles cae por de fora o selo

mais don Tristan e fidalgo

por de fora e por de dentro

Rufián.

Es un bergante y aquí a fe

lo pagarán sus cabellos

Portugués.

Nao acho en Castela quen

da roupa me chegue ao pelo

Pag. 23

Líneas iniciales tachadas e ilegibles.

Rufina.

Como pensando soi boba

a hablar se atrebe el grosero

Portero.

ay Rufina por los ollos

quer amor meterche os dedos

Ponense a hablar aparte los dos dandole Rufina satisfaciones a Don Tristano y salen Cosmes

Don Cosme.

ay Braba bulla en las calles

boto a Dios es cierto

que me muriera de rissas

en unos dias como estos

graciosos chistes suceden

Don Facundo.

Andida con la derrenga

cuando tiene la barriga

lo que da de si un conejo

Don Cosme.

Ahora amigos bereis

que no estoi vivo resuelto

que los dos teneis presente

a quien me mato de celos

Don Cornelio.

Tan infame muerte es essa

como la que a mi me dieron

Don Cosme.

Luego estais muerto?

Don Cornelio.

De Ambre

y es la muerte que mas siento

por que el morir de un bocado

me sirviera de consuelo

Don Cosme.

Si yo me allara mas vivo

te matara Don Cornelio

Don Cornelio.

Sabedme del Portugues

pues es preciado de diestro

si acaso tendra balor

para reñir con un muerto?

Don Facundo.

Nadie

en ayunas puede serlo

Don Cosme.

ay mas si queda aplazado

que ir a tomar un refresco

Don Cornelio.

Esso baya boi al punto

Llegase el Portero.

Portero.

Señor Don Tristan

Pag. 24

Portugués.

que temos?

ap.

Doña Rufina.

Esto es pendencia sin duda

Don Cornelio.

Un difunto caballero

dice que os besa las manos

Portugués.

Certamen as maos beijo.

Don Cornelio.

Y que en el campo os aguarda.

ap.

Portugués.

Estou tembrando de medo

Se el fora vivo sen duda

nao se atrevera a decelo,

Con cousas do outro mundo,

decille que nao peleo,

Don Cornelio.

que yo estoy vivo y sabreis

por el sustentar el duelo.

ap.

Portugués.

Calleume; nao sei que faga.

amigo caro falemos;

nen con vivos nen con mortos

gana de bregar nao teño

Se don Cosme se morrera

Don Cosme.

Téngame Dios en el cielo

Portugués.

que culpa tendon sus tañs

Don Cornelio.

Matáronle vuestros celos

descúbrela

Portugués.

En Doña Rufina aquí

o donador vos entrego

Don Cornelio.

Con esto el duelo se acaba

Portugués.

Cumpro como cabaleiro

Don Cornelio.

Hacedme justicia en ella

amigos pues yo no puedo

que estoy en el purgatorio

tengame Dios en el cielo!

Doña Rufina.

Eso se acabó señores

dejen de ser majaderos

los que se mueren por mí

pues yo por nadie me muero.

Don Jacinto.

Dice bien Doña Rufina,

Portugués.

É muller de gran probeito

Doña Rufina.

Y para que los tratados

sean desta paz perpetuos

se deben jurar por todos

sobre algo que merendemos

Don Jacinto.

Eso quiero

Don Cornelio.

A que no pido

Pag. 25

Portugués.

si bosedes querenteño

a perna dun elefante

que me imbiaron de Lamego.

Don Jacinto.

en Portugal elefantes?

Portugués.

cando bolbin do gobeano

das Indias encountar cousas

otroujen moito pequeno;

fixeno matar e de la

pode comer un combento

Don Cornelio.

Yo tambien, si fuera niño

hiciera mi cumplimiento

Don Cornelio.

pues para que reserbasteis

todo el vso fruto entero

de vuestra hacienda?

Don Cornelio.

porque

agastarle estoi resuelto

en geringas de la villa

con que se apaguen incendios.

Don Cornelio.

todas nuestras esperanzas

Portugués.

Don tacito en agua drexon

Don Cornelio.

cien misas me ha de decir

cada amigo y cada deudo

Don Cornelio.

para los ducientos reales ay

sino bete al infierno

dentro un viejo

Viejo.

A qui de Dios que me matan

Don Cornelio.

que lastimosos acentos

Don Diego.

A ora me pagaras

tan infame atrevimiento

Sale uno de los viejos llorando y moqueando

Portugués.

miren como el viejo llora?

Portugués.

por que chora des bon bello?

Viejo.

por que una curra de Acotes

me acaban de dar y pienso

si no me ponen as ficio

el irme a novillos luego

Don Cornelio.

oficio en tanta beljez?

y novillos? brabo quento!

que hedad teneis?

Viejo.

siete diezes

Don Cornelio.

como os llamais?

Pag. 26

Viejo.

A mancebo.

Don Cornelio.

Sois casado,

Viejo.

los muchachos

no nos casamos tan presto

Aparte.

Don Cornelio.

este con sesenta juzga

que empieza a vivir yo tengo

treinta y nuebe y no estoi vivo

tengame Dios en el cielo!

y quien os dio los acotes?

Viejo.

Mi Padre que esta ay dentro;

Todos.

que decis? que teneis Padre?

Viejo.

y tan vivo que no es lerdo

Sale el otro Viejo.

Don Cornelio.

Jesus mil beces, que barbas!

Viejo.

No se espanten Caballeros

de los acotes que he dado

a esse muchacho pues siendo

un rapaz con tanto moco

perdio el respeto a su Abuelo

Todos.

A su Abuelo? Hombre que dices?

Viejo.

es verdad lo que refiero

Portugués.

Que d'ellas a baixo

e filho do Padre Eterno

Don Cornelio.

esta vivo?

Viejo.

y come mas

que sabañon por henero

Viejo.

Abuelo vino con migo

por que al llebarle el almuerzo

que hera un solomo de baca

no le llebaba el pezcuezo

Don Cornelio.

Veamos a Matusalen

Dentro.

Ola Perucho? Mancebo?

Viejo.

Rapaz mira que te llama

Dentro.

Sin beber me dejas bueno!

Viejo.

Abuelo ya voi

Viejo.

Pues todos

han de ver a mi buen Viejo

Descubrese otro Viejo en una cama colgada de pies de puerco, lenguas y chorizos un jarro delante y otro detras de forma que se vea.

Viejo.

Ven aca llegame al pico

esse jarro de cantero

pues para cogerle el arnes

Pag. 27

Viejo.

estoi bebiendo los vientos

Dale el Jarro y bebe

Don Cornelio.

Buen Viejo no es malo el sorbo?

Viejo.

Essa es pulla Cavallero

que aun no he tenido Viruelas

mire que traca de sexlo?

Don Cornelio.

que años teneis?

Viejo.

Son bien pocos

que no pasan de ducientos:

Si me Cuidaran tubiera

Cinquenta mas por lo menos

Don Cornelio.

No es mala la colgadura

Viejo.

Es de gorra y de probecho

y la guardamos los mozos

por despojos del hibierno

Hijo dame el otro jarro;

buenas tardes Cavalleros

que pues despache en esquivias

quiero pasar a Cebrexos

Buelbese Al otro lado y el primer Viejo le da por detras de la cama el otro Jarro y bebe..

Don Cornelio.

Con brabo balor le embuste

Don Jacinto.

A se sa que dado su genio

Viejo.

Para todo aliento a Dios

si no faltara el aliento!

y queno rebuelto la lengua

suele murmurar Anieto

y es por que recelo ablar

mas turbio se la rebuelbo

mucha chos mientras se bas

ora de Comer aciendo,

descansemos un poquito

buenas tardes Cavalleros

Corre el segundo viejo la Cortina

Don Cornelio.

La casta de los Adanes

se conserba en tres sugetos

Portugués.

Noe prinero de setas

Don Jacinto.

O Matusalen mozuelo

Don Cornelio.

Solo Madrid puede ser

abrebiatura del tiempo!

Viejo.

Pues si bieran ami Abuela

y ami Madre asfueras ella

Pag. 28

Viejo.

aquella haciendo mondongo,

esta vendiendo buñuelos.

Don Cornelio.

Dejadnos presto, por Dios,

que tienes traza de hacernos

creer que nacisteis todos

en el campo Damasceno.

Vamos a nuestra merienda.

Don Jacinto.

¡Oh, admiren hoy los discretos,

viejos porque comen, vivos,

mozos con el hambre muertos!

Don Cornelio.

¡A mí de celos difunto

téngame Dios en el cielo!

Fin.

En el folio derecho (25r) aparece tachado con grandes aspas y en tinta desvaída un título y reparto ("Auto Sacramental...", "Personas que hablan en ella", "El Señor Emperador", "El Duque de Lorena", "El Duque de Babiera", "El Gran Visir", etc.). Al no figurar en el reparto normalizado y estar íntegramente tachado tras el fin de la obra, se considera paratexto desechado o inicio cancelado de otra pieza.

Pag. 29

Auto Sacramental Historial Sobre la toma de Buda

Personas que hablan en él

El Señor Emperador

El Duque de Lorena

El Duque de Baviera

El Conde Canero de Estaremberg

El Conde Sereni

Don Guro gracioso

El Gran Sultán

El Gran Visir

A Seras Kier

Abdi Basa de Buda

Mustafá moro

Mosén Judío

Abdalá turco

Un Jenízaro

La Fe

Siete Vicios que serán siete Damas

La Discordia y la Unión mujeres

Pag. 30

En medio del paño estará esta letra latina Gloria et honore coronasti eum. Psal. 8. v. 6 debajo de ella una Águila con una corona en las garras y más abajo esta castellana Sus desvelos quedan cuerpo Al Alma de las historias le coronaron de glorias Al lado izquierdo se leerá esta letra latina Ego dormio et cor meum vigilat. C. 5. v. 2. y más abajo esta castellana = En el corazón que atente Los cuidados de su dueño Viene a ser vigilia el sueño Al lado derecho se leerá esta letra latina = Imperium super humerum eius Isaie C 9. v. 6. y más abajo esta castellana Al hombro que de un imperio Sustenta el peso constante es hombro de nuevo Atlante

Abra otro paño que se correrá quedando este descubierto y en medio del sentado en una silla y dormido el Señor Emperador con un toisón al cuello un bufete delante y una biblia sobre la cual descansará el brazo, y sonarán subcesivo dos coros de músicas =

Coro 1.

A coronarse entre luces

de nuevos laureles llegas

quien velando duermes

quien durmiendo velas

Coro 2.

Ciñe su gloriosa frente

con inmortales diademas

quien reinando sirves

quien sirviendo reinas

Despierta

Coros.

quien velando duermes

quien durmiendo velas

quien reinando sirves

quien sirviendo reinas

Pag. 31

La Sabiduría.

Al trasluz de la enseñanza

se pulieron las cadencias

La Idolatría.

que es servidumbre el imperio

y esclavitud la diadema

La Sabiduría.

dígalo de mis cuidados

la continuada tarea

La Idolatría.

donde el aliento es suspiro

y la vigilancia es deuda

La Sabiduría.

por diversión elijo

la historia más verdadera

La Idolatría.

sacros anales que el tiempo

de siglo en siglo conserva:

La Sabiduría.

desde el principio del mundo

sus narraciones empiezan

La Idolatría.

y hasta que el fuego le acabe

será su verdad perpetua

La Sabiduría.

aquí se ven las virtudes,

las maldades, las cautelas

la gloria de los aciertos

y de los yerros la pena

La Idolatría.

pero deja en la memoria

y en especies tan impresas,

que forma de tanto objeto

mil penosas las ideas

¿cuál labio le comunica

al alma su inteligencia

si ni es instrumento capaz

ni bastante experiencia la lengua?

Coro 1.

a quien a sus mejorías

rinde el velo carrera!

Coro 2.

a quien velando duerme

El Genio.

a quien durmiendo vela

Coro 2.

a quien digno de tanto empeño

explicará sus sentencias

Coro 1.

a quien reinando sirve

Coro 2.

a quien sirviendo reina

El Genio.

es la armonía de voces

oráculo que me enseñas

vocal aliento que inspiras

y respiración que alientas

tanto logra aquel a quien

su obligación le desvela

Coro 1.

A coronarse entre luces

Pag. 32

Emperador.

De nuebos laureles llega

tanto adquiere quien secreto

como callado maneja?

Coro.

Ciñe su gloriosa frente

con inmortales diademas

Emperador.

quien tan dichoso seras

que hacen en tu Imperio quedas

merito las servidumbres?

Coro.

quien durmiendo belas

Emperador.

quien tan feliz que ajustado

de la razon a las reglas

juzgue el reinar en serena

Coro.

quien soñando reinas

Emperador.

luego sera mas feliz

quien desvelado goviernas?

Coro.

quien reinando sirves

quien durmiendo belas

Emperador.

Senecas y tacitos dizen,

que exceden sin conpetencia

las thareas de un Monarcha

a las rusticas tareas

digalo yo que afanado

en catolicas emprezas

sino me bencen me apuran

sino me rinden me inquietan

pero liberal el Cielo

hace a su costa las guerras

con que yo pongo la mano

cuando su brazo la fuerza

O quien pudiera explicar

sus ansias! y quien pudiera

al calor destos afectos

abibar cenizas muertas

esse enemigo comun,

hidra de siete cabezas

que al Nilo con tantas bocas

sino le sorbe le estrecha

esse beneno con almas

que respirada centella

es un ardiente portento

El Monstruo de las tinieblas

quatro años ha que inundo

El Danubio las riberas

con tempestades de brutos

y con dilubios de fieras

en sus margenes El Lirio

llora marchitas sus yerbas

al agravio de sus flores

Pag. 33

Emperador.

a sus asaltos me empeña

que siempre queda bencido

el ambicioso aunque benza

no la rruina de sus muros

no el botin de sus riquezas

pues solo por rrepartirlas

Sera gusto el goze enlas.

no porque sea mayor me llama

Con alegoricas señas,

que en esta sagrada historia

hace el discurso las ydeas

sean pues de alebe sangre

Con epitaphios de piedras

fatal sepulcro los fosos

monumentos las almenas

buelba la corte de Hungría

a su antiguo ser, y buelba

a coronarse el cordero

Suenan por las dos partes trompetas y caxas y lebanse =

Emperador.

Pero ya que las trompetas

al eco marcial avisan

Pag. 34

El Emperador.

que se ha pasado la muestra.

Salen por una puerta el Duque de Lorena con bastón y don Justo, y por otra el de Babiera también con bastón y el Señor emperador les quita el sombrero.

El Duque de Lorena.

La reseña de tus armas

Maximiliano de Babiera.

de mis tropas la reseña

El Duque de Lorena.

de Dios

Maximiliano de Babiera.

se executó

El Duque de Lorena.

solo falta

Maximiliano de Babiera.

solo resta

El Duque de Lorena.

que a la parte que ordenares

vayan tropas y banderas.

Maximiliano de Babiera.

que a la parte que eligieres

se encamine mi obediencia.

El Duque de Lorena.

Las águilas de tu imperio

verás, Señor, cómo vuelan.

Maximiliano de Babiera.

Con alas de mi deseo

espero pisan estrellas.

El Duque de Lorena.

Porque impaciente el bridón

con plumas el aire peina.

Maximiliano de Babiera.

En el infante la pica

ha de ser rayo en tu diestra.

El Duque de Lorena.

Prevenido el tren relincha.

Maximiliano de Babiera.

Preñado el bronce revienta

El Duque de Lorena.

para que lleguen a ser

Maximiliano de Babiera.

para que asombros sean,

El Duque de Lorena.

borrón del día las plumas,

Maximiliano de Babiera.

susto del aire las piezas.

Los dos.

La orden solo esperamos.

El Emperador.

Carlos, duque de Lorena,

Maximiliano, Atalantes

de la católica iglesia:

cuyo garbo, cuya gloria,

cuyo brío, cuya ciencia

ni le ha conseguido Marte

ni la generó Minerva;

al empeño de mis armas

a tiempo he llegado que notas

que es padre de los aciertos

y en la brevedad se arriesgan;

a me persuade a que en Budas

venguen antiguas afrentas

con su cólera el salitre,

a valor con su destreza.

Pag. 35

Emperador.

con sus violencias el plomo

y con su valor la fuerza;

pero conviene a mi enojo

que al rayo el trueno suceda,

y se escuche la amenaza

castigada ya la ofensa,

pues la que llaman fortuna,

mentida deidad, se precia

de negar al que la adora,

de asistir al que la niega,

de ser verdad en sus lunas;

tiene el bárbaro experiencia,

pues en las plazas perdidas

si no se eclipsan, se menguan;

y es política seguir

en lo próspero sus huellas,

cuando propicia señala

a la conquista la senda;

todos mis motivos quiero

que vuestro valor los sepa,

que el saber sin preguntar

es ignorancia discreta.

porque el discurso alumbre

lo oscuro de mis ideas,

como el alba que las sombras

con giros de luz destierra:

no se dé a admirar al oído

de lo prolijo la queja,

que en expresiones sagradas

es la dilación presteza:

en ese docto volumen,

rasgo de la omnipotencia

cuyas cláusulas concisas

son misteriosos emblemas,

nuevos motivos halle,

apoyo de tanta empresa;

¡quién cómo sabe sentirlos

hoy explicarlos pudiera!

asiento que descansaba

aquella bondad inmensa,

en sí misma una substancia

que infinita se conserva,

y en tres distintas personas

sin división una esencia.

Pag. 36

Emperador.

los actos de conocer,

comprehender y amar se muestra

que se executan allí

en operación perfecta;

el Padre no tiene origen,

y su entendimiento engendra

por fecundidad al Hijo,

y de los dos se alimenta

por acto de amor la llama,

que en el espíritu tierna

no tienen las tres personas

cosa que decirse pueda

mayor ni menor, porque

en una substancia mesma

son eternamente iguales,

y son igualmente eternas;

las perfeciones allí

son mar que no se navega,

hermosura sin mudanza

y sin quantidad grandezas;

eterno sin tiempo; vida

sin mortalidad; presencia

sin extensión; y a quien,

contra naturales reglas,

ni la latitud le ensancha

ni la cortedad le estrecha;

este acto de conocer

su ser divino se expresa

en su ciencia, con el nombre

de una simple inteligencia;

passo a hablaros estas noticias,

no porque su duda tema

en los dos, pues ya no ignoro

que vuestra fe las venera;

si por buscar en su origen,

como en la fuente la cierva

el agua para beber

a terso cristal sin mezcla,

estando, pues, en sí mismo,

las tres personas decretan

comunicar sus thesoros

por las aciones ad extra,

como vaso puesto al fuego

que espumas derrama fuera.

Pag. 37

La Sabiduría.

al calor de sus ardores;

¡oh, suma bondad, quienquiera

te muestras al parecer,

hasta franqueas tus riquezas!

El orden que tuvo Dios

en formar estas ideas

en la ciencia de visión

(como ejemplares) se encierra,

decretose en un instante

que el Hijo humano se venga

como heredero inmediato

de aquella deidad que ostentas;

y porque el Verbo tuviese

pueblo de quien ser cabeza,

y este igual habitación,

crio los cielos y las tierras.

Admiración de sí mismos,

la razón los considera;

si se edujeron sus formas

de la material potencia,

la tierra le tocó al hombre,

del empíreo la asistencia

a nueve sagrados coros

de puras inteligencias.

Crio a Luzbel tan hermoso,

que agradado de sus prendas,

se quiso ostentar narciso

de la celestial esfera;

las perfecciones que en él

dibujó la omnipotencia

las aplaudió como propias,

sin mirarlas como ajenas.

Ícaro subir pretende

en alas de su soberbia,

y al calor de la deidad

se les derritió la cera.

Encargó Dios a Miguel,

general de sus banderas,

el castigo, que, dejando

la conjuración deshecha,

al que se miraba luz

le precipitó pavesa.

Estrellas arroja el cielo

como tempestad espesas,

y en el centro se sepultan

Pag. 38

Emperador.

Sechas carbon las estrellas

formo al hombre y luego al punto

falto ingrato a la obediencia

castigole, pero fue

con piedad por su flaqueza

teniendo por menos culpa

en las dos naturalezas

el que una yerba se seque

cuando un Angel se despeña

combertirse su hermosura

de Dragon en la fiereza,

y las que antes fueron luzes

pasaron a ser tinieblas,

aquello que en Dios no pudo

borrar en su ymagen piensa;

y contra siete Virtudes

muebe otras tantas cauezas

todo su poder reduce

al arbitrio de una Bestia,

que es del Barbaro Othomano

figura a mi ver expressa

contra el cordero sus armas

llenas de furor pelean

mas cuando la mansedumbre

no triunfo de la soberbia

permitidme que los fueros

de la brevedad exceda,

y estimad que tal misterio

pueda expressarle la lengua

ya sabeis que en do Buda

la corte de mi ascendencia

la traicion la hizo despojo

de una barbara diadema.

alli se bio benerada

del cordero la grandeza

en sus Aras el Incienso

y en sus Altares la ofrenda!

desterrados sus aplausos

del furor bencer se dejan,

desdicha que el tiempo casi

por siglo y medio la quenta,

O Carlos en cuyo nombre

leche y rocio se encierra,

este exemplar de la gracia

y de la abundancia aquella

O Maximiliano en quien

Pag. 39

El Emperador.

glorias de pasadas eras

se hallan, pues de era viva

es anagrama Baviera,

de santo valor mis armas

piden hoy las asistencias,

porque la gracia las rija,

la abundancia las mantenga,

y ostenten de letras gloriosas

resucitadas empresas.

Vuelva a coronarse en Budas

el manso cordero, y seas,

¡oh Maximiliano invicto!,

divisa de sus banderas;

el valeroso Carlos

como otro Miguel pelea,

que si un Godofredo te anima

a mí un Rodulfo me alienta.

A los tres toca el empeño,

como el cordero lo muestra

pendiente al cuello en los tres,

porque en acciones diversas

sea el pecho quien le abrigue

y el brazo quien le defienda.

Pues dirijamos a Carlos,

a quien toca por herencia,

y del ara del cordero

tiene la llave en reserva;

y paso a los vaticinios

que ese volumen me enseña

de los grandes designios

ya en patriarcas, ya en profetas.

Mándale Dios a Moisés

que las tablas que sustentan

el tabernáculo, y miran

hacia la austríaca tierra,

se enlacen unas con otras.

¡Oh entendida providencia!

Esto es uniros, gran Duque,

y mis fuerzas con sus fuerzas.

Daniel dice que el Rey de Asiria

convertirá de sus penas

los suspiros en alientos,

y el desmayo en fortalezas.

En apoyo del suceso

asegura Dios por Esdras

que acabará en el oriente

Pag. 40

La Sabiduría.

con dos provincias enteras

quedaran (por Isaías)

posesiones de su diestra

la Siria, la Etiopía, Egipto,

cuanto el Nilo en sus riberas

o ya inunda en avenidas

o ya desperdicia en perlas,

que Dios al Austro bendra

Abacuc nos manifiesta;

y seran los orientales

esclavos de su cadena

la puerta de una ciudad

del oriente se celebra

por Ezechiel con la ruyna

del Príncipe que la impera

desta profecia el tiempo

como se de dudar que llega

ni que mi fuego sadesen

el incendio desta puerta

en el Austriaco nido

el Aguila se recrea

dice Job: boces se escuchan

ya en el aire, ya en la tierra

exortaciones de Duques

y clamores de trompetas

que mas expresa figuras

del triunfo que nos espera?

Es decir un aguila mira

que a soplos del aire buelas

en cuya region divides

sus glorias en tres cabezas

quien duda que de los tres

son las figuradas señas

sin que el discurso se apoye

con alegoricas pruebas.

Otra Aguila vio Isaias

de tan disforme grandeza

que desplegando sus alas

al viento que las elevas

es matizada de plumas

ramillete de la esferas

esta del Libano arranco

entre sus garras por pressa

tierna medula de un cedro;

que tras planto en la eminencia

Pag. 41

La Sabiduría.

de la Ciudad del Comercio

y lograron sus tareas

desta medula una vid

con cuyos sarmientos pueblas

el cielo de sacrificios

y de pendones las tierras

en la nota de prolijo

he de incurrir sin que pueda

sin esplicar el discurso

la expresion de mis ideas

es Maria el sacro Cedro

del Libano gloria excelsa:

de su Corazon se forma

la vid que nos alimenta

el Cordero que a balidos

de nuestra omision se queja

Ciudad de los negociantes

es Buda, pues parte de ellas

se llama de los Judios,

cuya codicia comercia

ya el Arabe perfumes

y a los texidos del persa

y cuanto ambiciosamente

(Midas piso de riquezas)

en piedras quaja Ceilan

debana Ofir en madexas

plantar en ella la vid

Corazon del Cedro queda

al Aguila reservado

cuyas Imperiales fuerzas

han de perpetuar en Buda

(que mis dos Duques lo bean)

abundancias de la vid

y del Cordero purezas

en un trono le vio Juan

con adoraciones tiernas

entre los quatro animales

Aguila y Leon le veneran

Leon me publica mi nombre

divisa de mi ascendencia

Aguila Caudal mis Armas

en tanta imperial banderas

pues como puedo tener

desvanecida la Ydea

Pag. 42

El Emperador.

¿Si la examino apoyadas

de tanto sagrado emblema?

logre el cordero sus cultos,

ruina el bárbaro tema,

ya del león en las garras,

ya del águila en las presas,

en la boca del león

fabricad hoy como abejas

a costa de más fatigas

el panal que nos sustentas,

y a la nave de san Pedro

al viento soltó las velas,

y conduce los socorros

a quien timón gobiernas,

la ruina del otomano

a vuestro valor se deba

y las que son conjeturas

pasen a ser evidencias.

Triunfe la fe del insulto,

la humildad de la soberbia,

la cordura del delirio

y el celo de la blasfemia,

para que vuestros aplausos,

para que las glorias vuestras,

escriba el buril en bronces

y esculpa el cincel en piedras.

Tocan clarines y trompetas.

El Duque de Lorena.

Ambos agradecidos,

Leopoldo invicto, sin mengua

no podrá explicar mi lengua

lo que la debe el oído.

Maximiliano de Babiera.

Hoy, a la obediencia atento,

para que con ella marche,

responde en ecos el parche,

habla el clarín en acentos.

El Duque de Lorena.

Golpes serán los amagos.

Maximiliano de Babiera.

Ruina fatal el encuentro.

El Duque de Lorena.

Bóvedas encienda el centro

para sepultar estragos.

El Emperador.

Hoy mis llamas encendidos

me ofrecen nuevo laurel,

por tenientes de Miguel

que gobierna las de Dios.

Los dos.

No es capaz nuestra flaqueza

Pag. 43

El Emperador.

De título tan sagrado

conviene a lo figurado.

Don Gusto.

Dios pondrá su fortaleza,

que no queda echar las cabras

a otro de lo que callo.

¡Oh, gusto infeliz, pues no hallo

con quien repartir palabras!

Pónese de rodillas.

Don Gusto.

Vuestra Majestad es justo,

honre a un soldado.

El Emperador.

¿Quién eres?

Don Gusto.

El que conduce placeres.

El Emperador.

¿Cómo te llamas?

Don Gusto.

Don Gusto.

El Emperador.

¿A dónde vas?

Don Gusto.

Es razón

de antemano me le pongo,

gran señor, porque supongo

que me honrarás con un don.

El Emperador.

Lo que yo te ofrezco aquí,

si por ti buscas la gloria,

es tenerte en la memoria.

Don Gusto.

No es decente para mí,

El Emperador.

pues no estimas mi atención.

Don Gusto.

En la memoria no es justo,

porque deseo que el gusto

tengas en el corazón.

El Emperador.

El nombre me da a entender

su humor.

El Duque de Lorena.

Divierte a los dos.

El Emperador.

¿A quién sirves?

Don Gusto.

Sirvo a Dios

y a quien me llega a tener.

De mi fortuna mudanzas

hizo en mí la dura ley:

servía en Orán al Rey

siendo español con dos picas;

y se sabe mi humildad,

poniendo al turco en huidas,

y en esto de la comida

me sirve su Majestad.

El Emperador.

Humor gasta...

Maximiliano de Babiera.

Singular,

y discurre con primor.

Don Gusto.

Es que gasto el buen humor.

Pag. 44

El Emperador.

por no tener que gastar

mil placas tienes

Gustavo.

A espacio. ay

dichas? quien tal pronuncia

dure mucho mas que yo

en las bodas de palacio

Buelban a sonar clarines y caxas.

El Emperador.

Ya Duque alugadas

banderas despliegue el viento

a banderas desplegadas

Gustavo.

huyra con esto mi aliento

Abraca a los dos

El Emperador.

Mis brazos en fuertes lazos

estrechen de amor el nudo;

triunfe glorioso mi escudo

mobido de tales brazos

El Duque de Lorena.

A bencer oy por la posta,

o a morir bamos los dos

El Emperador.

No serian espero en Dios

victorias a tanta costa

Salle el Conde Ernesto de Staremberg

El Conde.

Todo el ejército puesto

en marcha con nuevas glorias

te anuncian Señor victorias

El Emperador.

No las dudo Conde Ernesto

El Conde.

Por mas que un brio aqui este

es en esquadron bolante

Rayo con Alma el Infante

flecha con dos el ginete

mas con eloquencia muda

clarines y caxas ya

murmuran a donde ba

tanta prebencion?

El Emperador.

a Buda

El Conde.

a vista de lo pasado

recela mi buena ley

El Emperador.

Yo resuelbo como Rey

vos dudais como soldado

El Conde.

Sin ballerse el castillo

nuestro ballor resistio

El Emperador.

que bronce no se rindio

a los golpes del martillo?

El Conde.

El recello no es temor

El Emperador.

Es verdad que si se apura

temer el riesgo es cordura

bencerle despues balor

El Conde.

Beras Señor como tubo

en el asalto el primero

Pag. 45

El Genio.

Vuelva a triunfar Norder

en el trono que antes tuvo.

Don Cornelio.

¿Luego es esa tu intención?

El Genio.

Ya con esto no he temido,

conde, pues dalo por conseguido,

porque el cordero es león.

Aparte.

Viejo.

Hoy a machacar esgarro.

El Genio.

Dios os guíe en tal conquista.

Los dos.

Con su gracia nos asista.

Aparte. Vanse.

El Genio.

¡Con qué ternura me aparto!

Salen la Discordia y la Unión luchando.

La Discordia.

Con la discordia lo pruebes,

fuerzas, que saldrá vencida.

La Unión.

Será la Unión tu homicida,

pues aún vienes, te atreves.

La Discordia.

Éste arruina mi blasón.

La Unión.

Tu fin será mi concordia.

La Discordia.

¿No ves que soy la Discordia?

La Unión.

¿No miras que soy la Unión?

Suéltala.

La Discordia.

Suelta, que no puedo más,

tu furia, de tu furia estragos.

La Unión.

Fue más a los amagos.

La Discordia.

Luego a los golpes que harás.

La hora loca en la campana

sabes que me constituyo.

La Unión.

Sé que el furor es como tuyo,

que solo siembras cizaña.

La Discordia.

En nada con paso franco

metieron mil corazones,

en ellos por más blasones

lo que tú siembras arranco.

La Unión.

Ay, mis aplausos sospecho

que pueden aquí agravarse,

pues de eso desterrarse

tal vez del más noble pecho.

La Discordia.

Tu desengaño mayor

es lo que te llego a oír,

que intentas sin conseguir

en ofensa, no valor,

a enturbiar aguas redimes,

que enojos aquesta sediento.

Pag. 46

Parlamento continuo desde la página anterior. Atribuido tentativamente a El Genio por el contexto de las alegorías y la métrica ininterrumpida.

El Genio.

que da para el inuento

la embidia los arcaduces

por quien tu fuego ofende

pues practico se derrama

en las bozes de la llama

apaga lo que el enciende

tu eres un bolcan estraño

y el agua que le mitiga

tu la sirena enemiga

de el Plazer de tu engaño

oy cuando con tal desman

prebienes en tus aciones

que eres de los corazones

la sirena y el bolcan

ya que el mundo desconoze

tu maldad que compendio

por el agua de vn incendio

y de ver que te conoze

en la campaña que abitas

no has de hallar albergue alguno

pues beras en cada uno

que en bano lo solicitas

tus orrores son bestiglos

en uno y otro emisferio

la polilla de vn imperio

la carcoma de los siglos

por ti padecio el vaiben

la ciudad de quien sali

cuando ansioso por ti

triunfó Jerusalen

aqueste imperio blasones

formo con arte sutil

de la discordia ciuil

que fatiga las naciones

luego esta Troya es llano

con vn govierno tratable

que fabrico formidable

su Diadema el Romano

Pag. 47

La Sabiduría.

Si a Semíramis le mermas

al desprecio minoraron

cuando advertidos hallaron

desunidas sus cabezas

canoniza esta opinion

Dios y sanda prevenido

que el imperio mas florido

marchita la division

que el interprete eloquente

la lengua si bien se apura

del corazon, asegura

el Profeta penitente

pues por no llorar las menguas

de su Reino, y sus herrores

pedian que en sus contrarios

dividiere Dios las lenguas

y desta traza Anibal

por arruinar enemigos

su mano grabó castigos

en la torre de Babel

seria muerte voluntaria

crecerle la oprobiosa ruina

con ella finjo las ruinas

de los Reyes, cuya mania

intentase entre la gente

el ejército Imperial

todo el veneno fatal

mas dura lanza miente

que sus dos generales

contento en puras prisiones

previene a sus corazones

remedios universales

de Moises y Aaron no en vano

el jumento culto Dios

pues atentos e iguales los dos

mandaban con una mano

estos caudillos rigieron

aquel pueblo tan unidos

que a una mano advertidos

Pag. 48

La Unión.

las resoluciones dieron

Dios con tal vnion ordena

aliviar sus pesadumbres

y de la Isla servidumbres

romper la dura cadena.

Y parece que a esponer

al sol se paro constante

y su obediencia brillante

motivo al triunfo fue

mas por logran la fortuna

se encuentra con el arte

mando que en la misma parte

se pare tambien la luna

pues con discurro profundo

dijo en maximas secretas

Dios hizo a estos dos planetas

gobernadores del mundo:

Y a la Victoria arriesgara

a la discordia se exsamines

en que un General camine

cuando Suo obediente para

los dorados rigen expertos

saben con vnion notoria

de cada uno las glorias

siendo de dos los aciertos

Con esta solicitud

mueren para mi blason

las sombras de su ambicion

a rayos de mi quietud.

Como pues con nuebo intento

se arriesga su vana gloria?

y perdiendo la victoria

no logras el escarmiento?

La Discordia.

Bienes que a la lid te aprestas

aunque me juzgues vencida

quejas de Roma ofendida

la castigue con tres pestes.

La Unión.

Contra tu barbaro aliento

dio defensas advirtiendo

alli un Atila fingido

En esta página intervienen personajes alegóricos que parecen ser La Unión (Vni.) y La Discordia (Dis.), sugeridos por el propio texto ('vnion', 'discordia') y las abreviaturas al margen.

Pag. 49

Descúbrese en el segundo carro el gran Sultán, el gran Visir y siete mujeres, que son los siete Vicios, de que se formará un coro de música. Estará pintada Constantinopla en su frontispicio.

La Música.

Publiquen en dulces salvas

al gran señor los trofeos,

la Tierra con flores,

el aire con ecos.

Sultán.

Lisonjas son al oído

de quien ama los acentos.

¡Oh, cómo de la armonía

se vale el entendimiento!

La Música.

Esmalten, sin competencia,

la diadema de su imperio

el agua con perlas,

con rayos el fuego.

Sultán.

Casi todo el orbe pasa

a mis brazos el trofeo.

La Música.

La Tierra con flores...

Pag. 50

La Música.

el aire con ecos.

Sultán.

Ya adornan a mi diadema

deidad y no astro en mi hemisferio,

La Música.

el agua con perlas,

con rayos el fuego.

Sultán.

Pues siete que mías sois,

de mi voluntad los dueños,

serrallo de mi apetito,

espuela de mis deseos,

vosotras me gobernáis:

la Soberbia mis empleos,

la Avaricia mis tesoros,

la Ira mis ardimientos,

la Lujuria mis deleites,

la Gula mis excesos,

la Pereza mis designios,

la Envidia mis afectos.

Todas.

Todas siete te pagamos

la atención que te debemos.

Sultán.

Vuestra hermosura me tiene

si no elevado, suspenso;

por vuestras siete gargantas

respira furias mi aliento;

como dragón que sañudo

se alimenta de veneno,

mi boca insaciable tiene

todo mi poder inquieto

hasta tragarse los astros,

sorberse los elementos;

diviértome con las flores

cuando las marchita el cierzo,

cuando el abrojo las hiere,

pero a entristecer me vuelvo

cuando el céfiro las mece,

cuando las perfuma el euro;

aun mi grandeza me cansa,

pues entre tantos imperios

la miro como heredada.

Pag. 51

Sultán.

dejadme ninfas dejadme,

y vos todas manteneos

que fin no tienen mis ansias,

que mi mal es sin remedio!

Gran Visir.

Todos gran señor estamos

a solo tu alivio atentos

Sultán.

ay gran Dios que en mis males

desesperado me veo

Visir.

Permite pues que prosiga

la musica

Sultán.

Sea tormento

accidental de mis penas

añadido al que padezco

La Música.

Para numerar los triunfos

del gran Señor los Reynos

solo pueden ser capaces

las estrellas en el cielo

Sultán.

Mentís a cientos villanos

mentís esos lisonjeros

que es Cielo? que si le subieran

ya no estuviera resuelto

en cenizas o abollado

a los golpes de mis hierros?

déjesele a mi soberbia

a mi propio conocimiento

este pabellon azul

es un material compendio

de luzes donde la Aurora

despierta en dorada fecha

no cielo pero supongo

que lo fuera, esse que vemos:

Si el cielo no tiene estrellas

si en un punto en un momento

arruinadas de mi colera

lucientes despojos fueron

y vos pues para tener

no os bais que si falte temo

materia para cebarse

la llama de tanto fuego

Pag. 52

Suena un clarin

Sultán.

Conque apesar del disgusto

que me ocasionan los ecos;

debo añadir esta pena

a las que estoi padeciendo

no quiero que subcesibas

me inquieten, sino en grosero

tropel, y que todas juntas

me aflijan a un mismo tiempo!

pero que rumor es este

ad.

Visir.

Alguna desgracia temo

Sale Mustafa turco.

Mustafá.

Caudillo de los Cipais

de Buda con rendimiento

mustafa llega a tus pies

Sultán.

que se ofrece

Dale unas cartas

Mustafá.

En este pliego.

Abdi subasa, da quenta

de lo prospero, y adberso

Dale el sultan el pliego al Visir y lee.

Visir.

Gran señor el ejército cristiano es inundaci-

on fatal de estas riberas: tan copioso en numero

como intolerable en arrogancia: y aunque espero

castigarle por allarme prevenido de municiones

viveres y gente; tengo por preciso un grande so-

corro, que supla lo que faltare. Lo que yo prome-

to es no entregar la plaza sin la vida: no tanto por

cumplir con mi obligacion en el ultimo lance de mis

dias cuanto por castigar el atrevimiento de los

cristianos en las vanas voces que esparzen de que

vienen a restituir al cordero en su antiguo trono

que no lo conseguiran mientras viviere = Abdi

Basa de Buda

Sultán.

Ay resolucion mas rara?

ay mayor atrevimiento?

Un bolcan tengo en los ojos

y todo un etna en el pecho

Mustafá.

Son tantas Señor las tropas

de los caballos ligeros

que apuraran el Danubio

a venir todos sedientos

son los regimientos tantos

que los bosques

Vanse

Sultán.

Calla necio

no con el temor villano

apures mi sufrimiento

idos vosotros: y tú

espera al visir que luego

saldra a darte las respuestas

Vase

Mustafá.

Callo señor y obedezco.

Sultán.

No escuso acordarte que eres

lugar Theniente en mi Imperio:

Pag. 53

La Idolatría.

aquel Monstruo que al Dragón

le bebió todo el aliento,

todo el poder a mis fuerzas

toda la llama a mi incendio

lóbrego pavor raudo

de las aguas del Mar negro

se vean los beneficios

es acordar los empeños

por que las mercedes sean

de su obligación recuerdo

aun más que el perder a Budas

ya de cólera febriento

sentiré que los Cristianos

logren allí los deseos

de fabricar nuevas aras

para dar Culto al Cordero

ahora que ande desterrado

muy cerca de siglo y medio

sin poder lograr en ellas

los perfumes del Incienso

Sé que no ignoras (pues eres

archivo de mis secretos)

que en este Cuaderno leas

de las noticias tengo

mas por lo que significo

que por la ley que profeso

sabes que a mi grandeza

le usurpa los privilegios

de una y otra Religión:

sin ella en mi todo es menor

con que anego mis esperanzas

a los falsos deleites

mato la llama en que ardías

mi desordenado afecto,

y luz se obstenta preciada

de alumbrar al Universo

con que en lugar de dominios

oscuridad desposees;

y en una profunda noche

se sepultan mis intentos

en el valor de su brazo

libro todo el desempeño

aplica todas mis fuerzas

a la brevedad del tiempo;

y sean en esta empresa

los alfanjes damasquinos

antes que socorro, estrago,

antes que alivio, escarmiento.

Pag. 54

FALTA.

y mira que te pierdes

darás a un dogal el cuello

que hiciera lo mismo yo

si fuera capaz de hacerlo.

Vase

Visir.

¡Oh mal haya mi fortuna!

¡mal haya el poder que tengo!

Al esclavo que le importa

a que le doren los hierros

o la cadena que arrastra

si no le alivian el peso?

que haya de pasar mi vida

o la fortuna los ceños

que desen suyas y no mías

la variedad el suceso?

mas parece que me olvido

el papel que represento

no se extienda mi poder

desde la región del fuego

hasta el abismo que ocultas

mis despojos en tu centro?

pues qué teme mi furor?

mi saña qué está temiendo?

de un cordero los balidos

no temen lobos sangrientos

que siempre la mansedumbre

triunfando de lo fiero

vamos pues a pelear

de ser pesados luceros:

para que sea el castigo

pena del atrevimiento.

Vase

Salen el tercer Carro (donde estará pintada Buda con sus fortificaciones) Abdi Baja viejo, Abdalla, y Mosen Judío suenan clarines y cajas =

Dentro 1º.

Al fortín

Dentro 2º.

Al torreón

Dentro 1º.

Al foso

Dentro 2º.

A la empalizada

Juntos dentro.

En torbellinos de plomo

todo el aire se desata

Abdi Baja.

¿Qué es esto valiente Alá?

decid valeroso Abdalla

Mosen amigo, ¿qué es esto?

Abdalla.

Voces son articuladas,

de la gente que al cuidado

de su obligación se afana

Pag. 55

Abdi Baja.

Muchos esfuerzos y pocas voces

deseo ver en la plaza

porque estas se desvanecen

y aquel obra cuando callan

generosos capitanes

cuyo valor adelanta

al thebano los empeños

al gran Ciro las hazañas

si la fama por su trompa

quiso tal vez respirarlas,

vencida de tanto aliento

le faltó aliento a la fama;

ya sabréis que habrá dos años

que del imperio las armas

resistimos: fue fortuna

lo que en ellas fue desgracias

aguardaba mi experiencia

que perdida su esperanza

a las águilas que ostentas

se le cayesen las alas

y que vuelven sobre nosotros

a volar más remontadas;

queriendo beber sedientas

rayos que las embarazan

vuestra fue la resistencia

suyas son las amenazas

y quien supo resistirlas

sabrá también castigarlas

no al despique me convidas

la obligación de mis canas

que disculparla pudieran

si vieras de sangre helada

si las voces que el cristiano

por todo el campo derrama

de que en Buda a un cordero

viene a restituir las aras.

esto aumenta más mi enojo:

esto provoca mi rabia:

locura en que mi furor

no discurre igual venganza

de vuestro valor la fío,

pues tengo bien preparadas

fosos, baluartes, recintos,

medias lunas y murallas:

en almacenes bastantes

Pag. 56

Abdi Baja.

municiones, Vituallas:

Cortaduras en las calles,

y en el castillo bombardas.

doce mil hombres componen

la guarnicion de la plaza

que celan del gran Señor

la honrra propia y heredadas.

no tengo mas que deciros

por que espera mi confianza

que vuestra fineza empiece

donde mi discurso acaba

Abdalá.

Yo que aqui soi el Aga

de genizaras esquadras

espero castigar nubes

que nuestras lunas empañan

Alí.

Las tropas de la milicia

a mi obediencia ajustadas

te ofrezco que en las surtidas

castiguen sus arrogancias

Mosé.

Yo que soi del Judaismo

que en este arrabal se explaya

el mexor Rabi te ofrezco

las asistencias sin tasa

contra mi pueblo ese intento

es una ofensa inmediata

que acredita posesiones

por desmentir esperanzas

El cordero que pretende

con porfia continuada

entrar mican el cristiano

es un efecto sin causa

un discurso sin motivo

y una cosa sin sustancia,

Al verdadero esperamos

que no vino aunque ya tarda

por que Daniel en su historia

nos le ofrecio por semanas

a un hombre pues, que fingio

ser el cordero sin mancha,

ser el Rey de los Judios,

castigo nuestra prosapia

con que a todos sus sequaces

veras Señor a tus plantas:

que asi de David entiendo

Pag. 57

Abdi.

las proféticas palabras

necesidades no temas:

pues tendrás en abundancias

cuanto Ophir tributa en oro,

Naves de Tarsis en plata.

Abdi.

No en vano los de tu ley

Moisén amigo te aclaman

el mayor de los Rabinos

en tu rígida observancia

pero ¿qué rumor es este?

Suenan cajas. Sale Mostafa.

Mostafa.

Yo soy, Señor, quien te causa.

Abdi.

Nunca menos, Mostafa,

de tu cuidado esperaba.

Mostafa.

Por obedecer tu orden

dispuso mi vigilancia

por el aire la salida,

por una mina la entrada.

Abdi.

¿Cómo queda el gran Señor?

Mostafa.

Después que te corre en salvas

con mixto corren venidas

en posesión las esperanzas:

encargó al gran Visir

que te hiciere la trama

de una sediciosa tela;

y que en prevenidas marchas

con noticias deste sitio

a las lunas otomanas

ha visto lucir el socorro

al punto en persona paras

más de Andrinopoli trujo

la razón tan destemplada,

que ya dragón se imagina,

ya en furores se arrebata,

a las tinieblas dice

que es su imperio y no del Asia

y en cuanto a nuestro socorro

te respondo en esta carta.

Dale una carta y lee Abdi.

Abdi.

A Abdi Basha de Buda salud el gran

Señor me manda vaya en persona a cas-

tigar el sacrilegio del ejército chris-

tiano en querer introducir en esa ciudad

los cultos de su Cordero y desterrar della

los del gran Profeta; parto luego al punto

con grueso bastante para socorrer; fiad de

mí la ejecución como yo espero de vuestra asisten-

cia y por adelantar el buen sucesso bajo

Pag. 58

El Duque de Lorena.

Conde, ¿qué voces son estas?

El Conde Sereni.

Al brinco el temor le saca,

presumir de nueva gente,

cualquier soldado gigante.

Maximiliano de Babiera.

Son tarbuces y los exetos

aliño de sus turbantes.

Soldado.

Yo que los tengo por perros,

nunca me admiro que ladren.

Aparte.

La Unión.

Para asistir a los Duques

vine siguiendo su alcance;

porque en tan sagradas guerras

logren sus ánimos pares,

pero la Discordia allí

lo contrario persuade

mas se ha de llorar ociosa

sus arpones penetrantes.

Aparte.

La Discordia.

Impelida de mi enojo,

siendo fiera de este valle,

he de hacer las disensiones

efectos de mi coraje;

pero la Unión muy preciada

de ser el quitapesares,

esta allí no le valdrá no

Pag. 59

La Discordia.

inspiraciones cobardes.

La Unión.

Sin ser vista he de inspirarles.

La Discordia.

Invisible pienso estarles.

El Duque de Lorena.

Pasar puede Vuestra Alteza

con su discurso adelante.

Maximiliano de Babiera.

Logran en mí los preceptos

de la obediencia ejemplares,

ya dije como las marchas

de mis jinetes e infantes,

si por el aire no fueron,

las ejecuté en el aire.

El Duque de Lorena.

Lo mismo dije también

a Su Majestad el César; pues saben

volar tal vez por las tierras

sus águilas imperiales.

Maximiliano de Babiera.

Que el Conde de Sereni,

de nuestro gran vigilante

caudillo, logró el hacer

de la brevedad alardes.

El Duque de Lorena.

Como el Conde Estaremberg

que está presente; que antes

que se sintiesen sus gentes

se escucharon sus atabales.

Que sabe templar valiente

el Príncipe Luis de Badens

con obediencia al freno,

las furias del acicate.

Maximiliano de Babiera.

Que anda el Conde de Caprara

con estos dos militares,

ya penetrando los montes

y ya discurriendo los valles.

El Duque de Lorena.

Que al Conde de Sereni

le vemos en los combates

medicina universal,

remedio de todos males.

Maximiliano de Babiera.

Que a cortesanas porfías

eligí el primer ataque.

El Duque de Lorena.

Vuestra Alteza debe ser

el primero en todas partes.

Que al Conde tocó el segundo,

y a mí el tercero por darles

a tanto valor materia

de que pueda alimentarse.

Pag. 60

El Duque de Lorena.

que el de Treves compone el cuarto

de escuadrones nacionales,

como Ernesto añade al suyo

de Brandemburg el coraje.

Maximiliano de Babiera.

Que el brío de aventureros

hoy a mi tropa se añade,

ya de españoles Pelayos,

ya de franceses Roldanes.

Ernesto.

Que guarnecidos los puestos,

es desaliento tan grande

para la plaza, que apenas

puede respirar el aire.

El Conde de Sereni.

Que en las obras exteriores

trabaja la fe y el arte,

ofreciendo con la pala

al riesgo seguridades.

Ernesto.

Que son las minas y hornillos

víboras artificiales,

que paren cuando revientan

y revientan cuando paren.

El Conde de Sereni.

El arrojado salitre

son los incendios fatales,

volante estrago sin alas

las bombas y los carcases.

Maximiliano de Babiera.

Llegábamos hasta aquí,

cuando clamores cobardes

enredaron del discurso

el entretejido estambre.

Fuera, Alteza, me permita

que deste sitio los lances,

mire como figurados,

y no como materiales.

El Duque de Lorena.

Eso es dar a las ideas

del César nuevos esmaltes;

y a la empresa de sus armas

misteriosos los realces.

Maximiliano de Babiera.

Es Buda la fuerte plaza

de aquel dragón insaciable

(¿quién duda que por sus vicios

son dragones los sultanes?)

Pag. 61

El Duque de Lorena.

Componen su defensa

de legiones infernales;

la ira ocupa los fosos,

la lujuria los baluartes,

la soberbia las murallas,

y el desorden lo restante.

Maximiliano de Babiera.

Pues si vicios la defienden

y virtudes la contrasten,

hagamos desta verdad

alegórico el examen.

El Duque de Lorena.

Parece que Vuestra Alteza

le ha bebido a mi dictamen

toda la fuerza en misterios,

todo el intento en piedades.

(Aparte.)

La Discordia.

¡Ay de mí, que ya la Unión

unir los discursos sabe!

(Aparte.)

La Unión.

¡Albricias, Cielos, que están

conformes las voluntades!

Maximiliano de Babiera.

Los cuatro ataques gobiernen

las virtudes cardinales;

y con sus nombres nomás

desde hoy lleguen a nombrarse.

Al de Vuestra Alteza toca

la fortaleza, pues sabe,

substituto de Miguel,

seguir sus huellas constante.

La justicia toque al mío,

por el César, para que hallen

el castigo que merecen

rebeldes temeridades.

Al del Conde la prudencia,

con cuyo título aplauden

su valor sobre Viena

ríos de bárbara sangre.

A Lexem la templanza,

que en aventureros mares

debe cuerdas prevenir

en tanto escuadrón volante.

Con que de cuatro virtudes

Pag. 62

El Emperador.

Coronados quatro ataques

venciendo las resistencias

todos los vicios desarmen

la gran bestia de Asiria,

para socorrerlos trae

en cada soldado un monstruo

un vicio en cada turbante.

El Gusto.

Señales de la gran bestia

vencidas pueden juzgarse;

porque en nuestra Religion

virtudes vencen señales.

Maximiliano de Babiera.

Nuestra Alteza con un genio

muda a la empresa el semblante.

El Duque de Lorena.

A cumplir con el asumpto

mi obligacion me persuade.

ap.

La Discrecion.

Por mas ambicion que inspire,

introducirla no es facil.

ap.

La Idolatría.

Por mas que trace la discordia,

son sus fatigas en balde.

El Genio.

Yo procurare lo mismo.

La Sabiduría.

Yo tambien.

El Gusto.

No es bueno que antes

de oir estos tiquismiquis

yo Don Severino Infante

aposta me mude el nombre,

y Don Gusto Badulaque

me llamo; porque es rumboso

para autos sacramentales?

Portugués.

Pues prosigue en el intento:

que el no pasar adelante

sera darnos un pesar.

ap.

El Gusto.

Volviose el vino vinagre,

yo juzgue que las Altezas

no decian disparates.

Portugués.

Como, y porque?

El Gusto.

Porque el Gusto

nunca puede darse el aire.

Con velillo en la cara salen por una parte cantando a un tiempo, la Justicia, y Fortaleza, y por otra la Prudencia, y Templanza.

Pag. 63

La Justicia y La Fortaleza.

La Justicia y fortaleza

os favorecen iguales

en selvas, en bosques,

en montes, en valles.

La Prudencia y La Templanza.

Con la prudencia y templanza

pisaréis seguridades,

el áspid sin lengua,

las flores sin áspid.

El Duque de Lorena.

¿Ya veis, sagrado coro?

que para el favor repares

la suavidad en las voces

y la voz en suavidades.

Maximiliano de Babiera.

Sagradas ninfas que veo,

que con acorde unión al aire

le fiáis de nuestras dichas

tantos anuncios vocales.

El Duque de Lorena.

A triunfo de nuestras armas

corra ya por todas partes.

La Justicia y La Fortaleza.

En fuentes, en ríos,

en golfos, en mares.

Maximiliano de Babiera.

Con tal favor nuestras tropas

a mandar al Asia pasen.

La Prudencia y La Templanza.

Al asirio, al persa,

al Nilo, y al Jaxes.

Júntanse las cuatro y cantan.

Las cuatro.

Lograréis vitoriosos triunfos y lauros

porque contra laureles no bastan rayos.

Vanse.

El Culto.

Eso, si rindiere Buda.

Que hoy, con Virtudes andéis

espumando lisonjeras

al puchero de la carne.

La Discreción.

Ya no puedo resistir

de tanta virtud pesares.

El Incienso.

Ya estás vencida.

La Discreción.

Eso no.

El Incienso.

A tiempo te desengañé.

La Discreción.

Con él pretendo triunfar

de su soberbia arrogante.

Vanse.

El Duque de Lorena.

Diga el cordero abatidas

las glorias de su linaje,

herencia de padre a hijo,

hablar por eternidades.

El Culto.

Por parte de madre tiene

ejecutoria de sangre.

Pag. 64

El Culto.

mas no se le hallan abuelos

por la línea de su Padre.

Maximiliano de Babiera.

A los fiadores asiste

con acciones liberales.

El Culto.

Que así quiso que el pan fuese

socorro de caminantes.

El Sentido.

Con solo un bocado el hombre

que convida satisface.

El Culto.

Y come una infinidad

el que un bocado gustare.

El Sentido.

Mas quien sin gracia le come

es reo de ajena sangre.

El Culto.

Ese dicen que comete

crimen lesae majestatis.

El Sentido.

Dejónos un mayorazgo

fundado de pan y carne.

El Culto.

Con que unas veces condena

y otras pan suele llamarse.

El Duque de Lorena.

¿Y quién logrará la fortuna

de colocar sus Altares

en la Ciudad del Comercio?

Dentro.

Voz.

Las Águilas Imperiales

rompan de esta vez sangrientos

del Dragón los estandartes.

El Duque de Lorena.

Oráculo fue la voz

que da respuesta agradable

al oído, señas son,

de que ya contra Alfanjes

intenta el divino socorro

llegue de romper ataques.

El Culto.

Antes alambradas nuevas

azote de las dos madres,

que la muerte de Sansón

no es para ruina tan grande.

El Duque de Lorena.

Ya corre a coronarse

laureles el valor.

Maximiliano de Babiera.

Ciega la fe va delante

y siempre vencerá

el espíritu a la Carne.

El Culto.

Adentro, adentro los gustos,

afuera, afuera pesares.

El Duque de Lorena.

¡A pelear!

Maximiliano de Babiera.

¡A resistir!

El Genio.

¡Furias!

El Sentido.

¡Oponer!

Pag. 65

El Gusto.

Maldades.

El Duque de Lorena.

Dios me guarde a vuestra Alteza.

Vanse.

Maximiliano de Babiera.

Dios a vuestra Alteza guarde.

Aparte.

Vase.

La Unión.

A los dos mis asistencias

no hacen ya falta; ¡oh, mortales!

estimad el de la Unión

por oro de más quilates.

Suenan clarines y cajas. Sale el gran Visir asiendo la barba al Serasquier.

El Visir.

Antes que miedos villanos

pagues con dogal al cuello,

han de ser barba y cabello

viles despojos de mis manos.

El Serasquier.

La vida temo perder

con agravio tan crecido.

Aparte.

Aparte.

El Visir.

Quien tanto miedo ha tenido

y amo tiene que temer,

pensarás que es grande hazaña,

de tus bríos alentados,

dejar ocho mil soldados

por despojo en la campaña.

Por Serasquier te nombres,

lucida tu parte, di,

y hallo desmentida en ti

la que confianza fue.

En tragarme fuerte injuria

con su memoria me excito.

Soldados del asiento,

banderas de la Lujuria,

tercios de la maldad,

las escuadras del furor,

las guardas del gran Señor,

que son Ira y Vanidad;

Soberbia en caballería,

Envidia que el ser la debes,

Pereza con que se mueve

tren de la Artillería.

Mas mi enojo disimula

pues llevaste por blasones

la Avaricia en batallones

y en todo el grueso la Gula.

Creciendo mis iras van,

mira la hazaña que hiciste,

renegado turco, perdiste

un tesoro del Sultán,

cuando ofreciste pelear.

Pag. 66

Doble página. Izquierda foliada como 53, derecha foliada como 63.

El Gran Turco.

hasta morir o bencer

y del cristiano romper

las lineas; fuerte pesar!

Vase

El Seraskier.

batiendo espumas miedoso

y hallose todo el arrojo

desistido del valor

pues los cristianos infieles

al assalto que tubieron

en orden arremetieron

mui fuera de sus quarteles

huyo la caballeria

antes que al golpe amago

dejando a fatal estrago

expuesta la infantería

Siete esquadrones formados

rasgando vidas hambrientos

de nuestra sangre sedientos

fueron leones desatados

Rindió a la Humildad

al de sobervia dio muerte

y al de la embidia mas fuerte

vence el de la Caridad

Al de Ira el de Paciencia

Al de Gula el de templanza

y al de la Pereza alcanza

a rendir la diligencia:

Al de franqueza Confianza

al de Avaricia triunfó

y el de castidad quedó

vencedor al de luxuria

Con estragos tan fatales

nunca mi dolor se aquiete

El Gran Turco.

A mas que son los siete

enemigos Capitales

El Seraskier.

Apenas a tanto mal,

pude dar remedio alguno

El Gran Turco.

ay de mi que es cada uno

un enemigo mortal

El Seraskier.

Y mi disculpa no dudes

con armas poco propicios

contra los siete Vicios

pelearon siete Virtudes

El Gran Turco.

Y a la afrenta me corro

El Seraskier.

Borrarla podra el ardid

El Visir.

O quedar muerto en la lid.

Pag. 67

El Genio.

Si vas ducir a socorro

al cristiano en tanto afán,

pan le falta a lo que infiero.

Jerarquía.

Pues dice que en su Cordero

tiene abundancia de pan.

El Genio.

Acuérdome que atentado

mi amo el Dragón le engañó,

que en cierta ocasión le dio

un veneno embocado.

Jerarquía.

Cauto para su comida

previene, con feliz suerte,

contra un bocado de muerte

un pan que le dé la vida.

Suena música.

Salen los 7 Vicios.

El Genio.

En su falta se ve el gran

enemigo que le asalte,

porque a la que el pan le falte

no tenemos que esperar.

Pero ¿no ves cómo apuras

la música supremos

y me viene a dar favor?

Atento a la hermosura.

Jerarquía.

Sus acciones corporales

mis ojos tienen en calma.

El Genio.

Porque pasiones del Alma

son las figuras morales.

Coro de Vicios.

¡Ay de mí triste ay de mí!

no diga mal del bien

quien a su quebranto

llanto le consiga

diga que es feliz

ay de mí triste ay de mí

que sin ojos no puedo llorar

sin aliento no puedo gemir

ay de mí triste ay de mí!

El Genio.

O son estas ilusiones

o son las noticias ciertas

de que sabéis que de muertas

con vuestros siete escuadrones.

Vicio 1.

No muertas no llores

teniendo advertida

que si vivo no mueres

quien te sigue ni en

ay de mí

que sin ojos no puedo llorar

sin aliento no puedo gemir.

Vicio 2.

Cegados los Cuellos

de la Ydra allá

Pag. 68

Vicio 2.

otros en mi ayuda

buelve a producir

ay de mi

que sin ojos va

3ª Cant.

Vicio 3.

Si venganza aliente

marchito el jazmín

sangriento el clavel

mustio el alelí

ay de mi

que sin ojos va

4 Cant.

Vicio 4.

Será a las siete

en dudosa lid

empeño el triunfar

de un necio embestir

ay de mi

que sin ojos va

5 Cant.

Vicio 5.

Escriban venganzas

del sol al cenit

las dos con cincel

bronces con buril

ay de mi

que sin ojos va

6 Cant.

Vicio 6.

Al color de mis plantas

borrará el carmín

sus galas al mayo

flores al abril

ay de mi

que sin ojos va

7 Cant.

Vicio 7.

Al cristiano encuentro

verás resistir

golpes al diamante

sustos al rubí

ay de mi

que sin ojos va

Todas Cant.

Coro de Vicios.

Y para que venzas

te ofrecen aquí

rimas la hermosura

triunfos al clarín

Vanse.

Suenan clarines.

Gran Vizir.

Serasquier, ¿será corduras

a porfiar querer entregarte,

lo que no pueda el valor

ha de vencer la hermosura?

Serasquier.

Rendidas a mi pesar

las lloré sin resistencia.

Gran Vizir.

Es mucha la diferencia

del ver al imaginar.

Serasquier.

Pues ¿qué hay que discurrir?

Pag. 69

La Sabiduría.

empeñese mi poder

pues a morir o vencer

Vanse.

Sale El Duque de Lorena.

El Duque de Lorena.

No dudo, Señor, me ayudes

y que del riesgo nos saques,

pues hoy, en los cuatro ataques,

dejo a las cuatro Virtudes.

Pablo me da la noticia

y con aplausos pregonas

que la gracia se corona

a triunfos de la justicia,

es la prudencia la ciencia

de los santos, y en lo dio

Dios a entender, queriendo

los cielos con la prudencia.

Con la templanza mil muertes

se escusan sin arriesgar,

con ella da al cuerpo honores,

con ella asusta las huestes;

la fortaleza pendientes

tiene Dios de su dosel;

comunicola a Miguel

y Miguel a su teniente,

con que mi fe no dudo

que se fundan por blasones

a virtudes y oraciones

los muros de Jericó.

Hacese con mucho afán

del trigo la conducción

y nos da la provisión

como ceniciento el pan;

Gedeón con estas señales

no quiso el triunfo dudar,

estando para pelear

con los pueblos orientales:

soñó con desvelo atento

que del cielo enternecido

caía como llovido

un pan como ceniciento,

quien lo oyó sin ademán

dijo con pecho sencillo

ese pan es un cuchillo

de las tropas de Madián

símbolos del Sacramento

como estos panes ningunos

Pag. 70

El Duque de Lorena.

Como estos panes ningunos,

cuchillo para los unos

para los otros sustento.

Voces dentro.

Voces.

Quien tal hace, que tal pague.

Sale El Gusto.

El Gusto.

Muera quien tan mal obró.

El Duque de Lorena.

Gusto, ¿qué voces son estas?

El Gusto.

Aquí entra mi relación:

después que el invicto César

a mí y a ti nos mandó

que atacásemos las plazas

con este fuerte cordón,

apenas asiento dimos

libres con algún sudor

a las dos siempre imperiales

águilas de su blasón,

cuando doce de los cabos

(que es docena del Señor)

se juntan a celebrar

una amorosa pasión,

disponen pues una cena

en que un cordero sirvió

de satisfacción al alma,

al cuerpo de refacción;

apenas comió un bocado

uno de ellos, cuando dio

en que había de vender

de aquella fiesta al autor,

llamado de su codicia

o ejecutó la traición,

que aunque fue de los llamados,

de los escogidos no,

arrepentido después

sin legítimo dolor

de obrar esta infamia, dicen

que suspenso se quedó,

y toda la gente haciendo

memoria de tal traición,

quien tal hace que tal pague

está diciendo a una voz.

El Duque de Lorena.

El suspenderse no es culpas,

efectos del alma son.

El Gusto.

Yo no debo de explicarme,

es que el bobo se ahorcó.

El Duque de Lorena.

¿Y cómo dicen se llama?

El Gusto.

Sobre este punto hay cuestión.

Pag. 71

El Duque de Lorena.

Vos el traidor Tequeli

sois Judas el traidor,

su mujer tuvo la culpa,

¿fue casado?

El Culto.

Como yo,

y, según siento, lo hiciera

de sobrado socarrón.

El Duque de Lorena.

Señas del Sacro Colegio

son las que das.

El Culto.

Es que soy

fámulo indigno, aunque lego,

de este colegio mayor.

El Duque de Lorena.

La codicia de un ungüento

fue toda su perdición.

El Culto.

Y fue el primer despensero

que en el trato se perdió,

El Duque de Lorena.

y mayordomo el oficio

tuvo.

El Culto.

Admirado estoy

que a venderse se me viene

siendo solo comprador.

El Duque de Lorena.

Rebelde a los beneficios

del rebaño se apartó.

El Culto.

Y murió contra su dueño

por las armas del gran dragón.

Voces dentro.

Oriental yace, ¡que tal pague!

El Duque de Lorena.

A saber vuelve el rumor.

Sale el Conde Ernesto.

El Conde Ernesto.

El delito no dé olvido

bastante satisfacción.

El Duque de Lorena.

Conde, ¿qué bando sacasteis

del enojo?

El Conde Ernesto.

Esto es, señor:

negando contra la fe,

dieron sacrílego el perdón,

porque hoy un hereje a quien,

por vil herencia, dejó

Calvino su secta ciega,

Lutero su error,

supliendo la noche ausencias

de ese encendido farol,

se quedó oculto en la tienda

donde, del sacro panteón,

se deposita el cordero.

Pag. 72

El Conde Ernesto.

El Sacramento mayor

entre las obscuridades

su ceguedad no advirtía,

que ausente el sol, no alumbra.

Sino más lúcido sol

allá al Amor, donde reina

como el fuego en su región

y el erario del Padre.

Robó el thesoro mejor

lloró el exército el hurto

ya pocos lances halló.

De aquella abrasada zarza

el sacrílego Sinón,

condúcele a mi presencia

todo el religioso ardor.

En camino donde tienes

el susto de mi ambición,

gentil pecho, confiesa

que a las aguas te arrojó,

como tome la memoria

del Jordán, que adoración

cedió a mi ver; pues atento

aquel más paciente Sumo,

formando en catre de platas

cristalino pabellón,

mereció glorias después

trasladadas al Tabor.

Discurriendo, pues, mi enojo,

castigo que, por atroz,

correr pondréis al delito,

no le previno el furor.

Con que de quatro caballos

el impulso más veloz

desunir pudo el compuesto

de aquella vil trahición.

Quatro Capitanes fueron

a quienes la fe movió

a ser gloriosos verdugos

Pag. 73

El Conde Ernesto.

de tan justa execución

ganaronme por la mano

pues ningún cuerdo dudó

que la desonrra en el siglo

es para el cielo blasón

ahora para el asalto

está dispuesto el balor

ardiente en toda la llama

que esté subjeto a vivo

El Duque de Lorena.

En tal insulto, mis ansias

oculto, porque esta voz

corta, espresion de mi genio

brebe cifra del dolor

preceda al asalto en todos.

Cristiana disposicion

porque de ti an de pender

el vencimiento mayor

Guillermo.

Eso pido en que vengan

a lucir, sin detencion,

las minas. Cuerpo de Cristo!

las bombas, fuego de Dios!

El Duque de Lorena.

Que esta noche pretendo

dando subido orror

registrar por mi persona

al infante y al cordon

Maximiliano de Babiera.

Pues sea a mi quenta el renombre

que se de dar.

El Duque de Lorena.

Quien como Dios.

este el mismo dio Miguel

a su Angelico esquadron

a solo este nombre debes

la victoria que adquieres

y con el vencer pretendes

Pag. 74

El Duque de Lorena.

la rebelde oposición.

Vanse.

Tocan clarines y cajas a embestir, y mientras tanto dicen dentro.

Dentro.

Los vecinos principales

ocupan los enemigos,

de nuestro valor testigos

serán estragos fatales.

Salen el Duque de Babiera, y el Conde Sereni con espada en mano.

Maximiliano de Babiera.

La contraescarpa rendida

más infantería ocupa,

Conde Sereni.

y la guarnición que dio

en su defensa la vida.

Maximiliano de Babiera.

Trescientos turcos, a un fuerte

saliendo por una mina,

sintieron para su ruina

en cada golpe una muerte.

¡A Dios de las batallas!

Conde Sereni.

Ea, leones valerosos.

Maximiliano de Babiera.

Ya están por nuestros los fosos.

Conde Sereni.

Ya se pisan las murallas.

Maximiliano de Babiera.

Vamos a darles calor.

Conde Sereni.

Yo voy a templar su exceso.

Maximiliano de Babiera.

Viva la fe que profeso.

Dentro lo mismo.

Conde Sereni.

Y viva el Emperador.

Vanse.

Sale Abdí asustado.

Abdí.

¡Oh, heredero de Ismael!

Miente mil veces quien dijo

que eres profeta, pues niegas

tu protección al peligro.

¿Cómo no te ablanda el ruego?

¿Ni te mueven los gemidos,

cuando a golpes de aceros

Pag. 75

Abdí.

arroja chispas el acero,

unas virtudes ligeras

han de triunfar de los fieros.

¡Oh blasones con que luces

las glorias del apetito!

Reniego de ti mil veces,

mal vencedor de ti mismo,

pues no hallan en tus piedades

amparo los afligidos.

¿Cómo no sientes la afrenta

que te previene el destino

en ruinas de tus mezquitas,

donde en cultos repetidos

el cristiano substituya

altares y sacrificios?

Pero a pesar del estrago,

ha de conceder tu olvido,

que por la resistencia

del aliento que respiro,

ea, valientes soldados,

no desmayen vuestros bríos:

supla el valor en vosotros

lo que el profeta no hizo.

Sale Abdalla.

Abdalla.

La flor de la infantería,

retirada de su caudillo,

ya sobre los ataques

sin resistencia perdimos.

Abdí.

No importa, que reforzando

los más peligrosos sitios,

que suelen ofrecer victorias

los riesgos acometidos...

Abdalla.

Al Danubio se entrega

el pueblo de los judíos,

siendo sepulcro sus aguas

de hombres, mujeres y niños.

Abdí.

Esa gente no hace falta,

la casualidad admiro.

Pag. 76

Abdí.

de que mueran bautizados

los que niegan el bautismo.

Con Abdalla los muros

defenderéis los vecinos,

mientras hago que continuos

rayos escupa el castillo.

Vanse.

Sale el Duque de Lorena.

El Duque de Lorena.

Con las sombras de la noche

todo el campo se disimula

y una armonía sin voz,

una voz sin ejercicio

envía al alma sus ecos

sin entrar por el oído.

Sale la fe cantando a un lado con los ojos vendados, con linterna y una cruz en la mano.

La Fe.

Yo soy la fe, que invisible

al que admite mis avisos

ostentando ceguedades

rayos de luz comunico.

Canta.

La Fe.

La fe gobierna tus pasos

porque admiren los Cielos

que en Jerusalén las santas

se celebren peregrinas.

El Duque de Lorena.

A las glorias de Godofredo

me mueve impulso divino,

que parece que le escucho

cuando apenas le distingo.

Canta.

La Fe.

La cruz de tu ceguedad

y de tu espada con flor,

aunque es angosta la senda

te enseñarán el camino.

El Duque de Lorena.

Ciega la fe que le dan

paso franco a mis designios,

que el laurel de las empresas

se forma de los peligros.

Canta.

La Fe.

No temas, Carlos, no temas,

pues llevas la fe contigo,

ni enjugues las esperanzas

al aire de los suspiros.

El Duque de Lorena.

Que no tema me persuades

acentos mal entendidos,

cuando al temor como ciego

no como infamia le miro.

Canta.

La Fe.

En Buda conseguirás

el premio de tus servicios.

Pag. 77

Maximiliano de Babiera.

y con Lunas eclesadas

triunfarás del basilisco.

Sale a sus espaldas la fe.

El Duque de Lorena.

Si el basilisco se mira

en un espejo, rendido,

pierde la vida: y espero

que me suceda lo mismo

con este bárbaro Abdi;

pues destemplado el nocivo

veneno de su furor

en las Lunas que previno,

a gran Dios en su ayuda

viendo menguantes sus giros,

al espejo empañarás

con el último gemido.

Pero, ¿cómo me embarazo

en discursos tan distintos

del empeño que me obligas

al examen de este sitio?

Cerremos al pensamiento

la puerta de los sentidos,

negándole por ahora

de sus actos a resultas.

Pasease, anda siempre la fe a sus espaldas.

Folio 74

Sale por otra puerta un Hereje.

(Aparte.)

Hereje.

Con industria supe el nombre

en un ataque enemigo

de que usan sus centinelas

desta noche en el abismo;

pero, ¿qué dudas no vence

un maestro de calvinos?

El Duque de Lorena.

Un hombre mueve los pasos,

¿quién va?, deténgase.

Hereje.

Amigos.

El Duque de Lorena.

Diga el nombre.

Al oído.

La Fe.

Considera

cómo le pronuncia tibio.

Hereje.

Dios, quién como él.

(Aparte.)

El Duque de Lorena.

Este es hereje,

pues que, aunque el nombre me ha dicho,

alterando la sustancia

le explica con dos, y son.

No es ese el nombre.

Hereje.

Ninguno

puede dudar que es el mismo

quien como Dios es el tuyo.

Pag. 78

Hereje.

Dios quien como le rrepite:

y sin que le falte letras

encierra el propio sentido

El Duque de Lorena.

Queres hereje sin duda?

Hereje.

que soi puritano afirmo

El Duque de Lorena.

No te mato por si acaso

de tu error arrepentido

debes a la fee tus luces

Hereje.

Verdades son las que sigo

y pues catolico eres,

A fin conque aqui he venido

es el salir de una duda

que en tu religion previno

mi discurso;

El Duque de Lorena.

A un que este puesto

en los ataques del sitio

es mas para cuchilladas

que no para silogismos;

has de conseguir el fin,

sino niegas los principios

Hereje.

Decis que en el sacramento,

(que es buestro mayor prodigio)

Del pan la substancia passa

A la del cuerpo de Cristo

con ese pan consagrado

supongo que mantenido

un hombre sin comer otro

puede conservarse viuo

si del cuerpo en la substancia

la del pan se ha combertido?

el cuerpo no es alimento

ni los accidentes mismos

lo pueden ser: luego entonces

no negareis convencidos

que es la substancia del pan

quien conserba al individuo;

y que no hubo conversion

en la del cuerpo de Cristo

El Duque de Lorena.

En tu Argumento me bueltas

cada palabra un suspiro!

por presumirte obstinado

aun quiero aver respondido

La conversion es milagro

natural: combiendo

El cuerpo de Cristo alli

Pag. 79

El Duque de Lorena.

que no es alimento digo:

mas cuando los accidentes

se pasan a corrompidos,

entonces nueva substancia

la naturaleza es visto

que de alimento introduzca

accion propia de su oficio:

o el mismo Dios, que es asiente

natural fin y principio

de las subcesivas formas

previstas del ser divino

Con que sustentado el hombre

Con las especies que has dicho

digo, que naturalmente

podra conservarse vivo

sin que el sustento dependa

de lo que es cuerpo de Cristo

ni della hagan sustancias

sino de otra que previno

la naturaleza, o Dios

como asiente el Agrodifio

Hereje.

Perplejo estoi:

y fio

Con el tiempo

se ha de hablandar

El Duque de Lorena.

Porque he visto

señas en ti de que cuerdo

has de admirar los avisos:

el paso te dejo libre: que aun

que el nombre has confundido,

para que mejor te sepas

quiero enseñarte el camino

Vase el hereje por la puerta donde esta el Duque y sale Maximiliano de Babiera.

Maximiliano de Babiera.

Los quarteles previne

por escusar el perjuicio

de que pasen acuidados

descuydos no prevenidos

y aunque es trance perezoso

si de sueño entorpecido

A sueño, las centinelas

son argos en los peligros

un bulto acia aquella parte

con fissa mente distingo:

pedirá si hace la posta

el nombre, ha del recinto?

Pag. 80

El Duque de Lorena.

¿Quién llama?

Maximiliano de Babiera.

Soy un soldado.

El Duque de Lorena.

¿Diga el nombre?

Maximiliano de Babiera.

Ya te he dicho,

pues el de soldado ahora

es mi nombre, y mi apellido

con el que he de pasar.

El Duque de Lorena.

Que no es fácil imagino

el pasar con ese nombre.

(Aparte.)

Maximiliano de Babiera.

El soldado tiene bríos,

yo estoy resuelto a pasar.

El Duque de Lorena.

Si lo intentas atrevido

por esta boca de fuego

te responderá el vasallo.

(Aparte.)

Maximiliano de Babiera.

¡Oh, católico valor!

¿Quién como Dios?

El Duque de Lorena.

Bien has dicho,

pues con ese nombre puedes

rendir a tus enemigos,

y como dicen pasar

por las picas sin peligro.

Maximiliano de Babiera.

¿Duque?

El Duque de Lorena.

¿Señor? Vuestra Alteza

ejemplares me da vivos

de lo que yo debo hacer.

Maximiliano de Babiera.

En Vuestra Alteza los miro

cumpliendo su obligación.

El Duque de Lorena.

Por la mayor califico,

la de un general prudente,

por eso el común estilo

a los puestos de la guerra

llama cargos, advertido

porque sepa que en el suyo

todo es peso, nada alivio.

(Aparte.)

La Fe.

Sobre estos dos polos fundo

las basas de mi edificio,

arruinando al Dragón

los mal fundados dominios.

Sale El Gusto con horquilla, mosquete al hombro y cuerda calada.

(Aparte.)

El Gusto.

La posta vine a mudar,

volando como muy hombres:

pues con las alas de nombres

el gusto suele volar.

Pag. 81

Margen superior izquierdo: [Tachado: Lorena]

Maximiliano de Babiera.

Al mosquete me encajo

y aunque la arenga prevengo,

El Duque de Lorena.

y el medio con la devengo

y el gesto me detengo.

El Gusto.

Pero el mosquete al mirar,

la caxa dejo a los dos

hombres dejadme por Dios

y no me hagáis rebentar

porque a espaldas no sé,

dije asustando la cuenta,

pues si el mosquete rebienta

yo qué le tengo que hacer.

Confieso que esta vaquilla

quiere esta noche enfadarme

y es cosa para ahorcarme,

gala, cuerda, y a la orquilla.

Allí dos bultos intentan

rebentarme fuerte hito,

bueno quedará don Gusto

si dos bultos le rebientan.

El Duque de Lorena.

Una gota se divisa.

Maximiliano de Babiera.

Lleguemos a registrarla.

Margen superior derecho: 27 / 78

El Gusto.

Si ellos no admiran las parlas así

me han de dejar en camisas,

pero sabrá palo y manga lo

y ya al mosquete previene

la cuerda.

El Duque de Lorena.

¿Quién va?

Maximiliano de Babiera.

¿Quién viene?

El Gusto.

Idas y venidas malas

el nombre digan los dos.

El Duque de Lorena.

No aviséis que nos asombre.

Apúntalos.

El Gusto.

Pues si no decís el nombre

os mato en nombre de Dios.

El Duque de Lorena.

Hacer a un tiempo dos ruinas

fueran sucesos felices.

El Gusto.

Quien lo hace con las perdices

mejor lo hará con gallinas.

Maximiliano de Babiera.

Nuestro valor a entender

os daremos a todo ruedo.

El Gusto.

Estaréis muertos de miedo,

con que no tendré que hacer.

Pag. 82

El Gusto.

y a mi furia tasca el freno

al hombre solo me rindo

El Duque de Lorena.

No queremos

El Gusto.

O que lindo

Maximiliano de Babiera.

quien como Dios

Conocelos

retíranse

El Gusto.

O que bueno

ya con eso aliento cobro

A pechos cuerpo de Cristo

Principes jamas se a bisto

A gusto con tal cocobro

papeles instan mentales

los dos me dareis aqui

de que solo venir

a paño a dos Generales

El Duque de Lorena.

Accion digna de un laurel

era si del turco fueran

El Gusto.

En este caso me hicieran

luego alpunto coronel

El Duque de Lorena.

Mañana de tanto susto

el triunfo sera con nuebo

Maximiliano de Babiera.

Ampare su causa el cielo

Vanse

El Gusto.

Sin penas se logre el gusto

queda la fee

Con linterna

La Fe.

los dos con tan viva fee

triunfos al cesar preuienen

ellos saben que merecen

y yo que los tengo se

en nada Carlos erro

de mis bozes adbertido

alago soi de su oydo

cuando de su vista no

Sale la Soberbia.

La Soberbia.

Con mi ejército quiero

lograr triunfos de una bez

aunque para mi altibez

es mui corto el de un cordero

Con linterna

La Fe.

Esta es la soberbia infiel ay

A asombro me da al instante

La Soberbia.

Soi la Soberbia arrogante

dale con la cruz

La Fe.

No entrarás en mi cuartel

Pag. 83

La Soberbia.

Porque a ssaz mi banidad

La Fe.

Porque eres un monstruo fiero

La Soberbia.

quien me da muerte

La Fe.

A madero

en que triunfa la humildad

Hundese en el tablado y sale la Abaricia

Con Aba

La Avaricia.

Mi corazon un thesoro

oculto debalor es

y oi se ha uestido el arnes

para bengar un desdoro

La Fe.

La Abaricia es la que bienes

Con la linterna

La Fe.

Diga el nombre?

La Avaricia.

Tome asombros

de Abaricia tengo el nombre

La Fe.

Y tiene lo que no tienes as)

negarte A passo es justicia

tu muerte sera fatal

que al campo de un liberal

nunca llego la Abaricia

sale

La Avaricia.

A matarme aqui esperes

quien tan presto me bencio

hundese

La Fe.

Arbol cuyo fruto all's

Sale la Yra

La Fe.

Contra Abaricia larguezas

La Ira.

Con furores in humanos

la irabia queme esternica

combierra y encenizas

A campo de los Cristianos

La Fe.

La Yra es esta que furores

a que diga el nombre aspiras

mi cuidado

La Ira.

Soi la Yra

instrumento del orrores

La Fe.

por que no Gagas algun lobo

el passo renegare

pues nunca es justo que estes

el cordero junto al lobo

sale

La Ira.

Bana es ya mi Resistencia

quien la muerte me condujo

La Fe.

Este arbol que produjo

los frutos de la paciencia

hundese

Sale la luxuria

La Lujuria.

A coronar mis delirios

vengo

Con linterna fee

La Fe.

El nombre

La Lujuria.

fuerte Lujuria

Pag. 84

La Lujuria.

quien se atreve a la lujuria.

Sale.

La Fe.

Quien vence los apetitos.

La Lujuria.

No esperaba tal crueldad

quien mi homicida se aclama.

Húndese.

La Fe.

Este leño, cuya llama

enciende la caridad.

Sale la Gula con linterna.

La Gula.

Viva el cristiano sin orden.

La Fe.

¡A hombre!

La Gula.

Gula, espera.

Sale.

La Fe.

Donde la templanza está

no puede entrar el desorden.

La Gula.

Vana fue mi confianza,

quien me pudo aquí matar.

Húndese.

La Fe.

Este árbol que al paladar

dejó reglas de templanza.

Sale la Envidia.

La Envidia.

¡Aquí de la emulación!

La Fe.

¡Al nombre!

La Envidia.

Envidia.

Sale.

La Fe.

Mal lidia,

cómo puede entrar la envidia

adonde asiste la unión.

La Envidia.

A apearse mi vanidad

quien corta a la envidia lutos.

Húndese.

La Fe.

Árbol que en copiosos frutos

ostenta la caridad.

Sale la Pereza.

La Pereza.

Contra el cristiano escarmientos

moverá mi flojedad,

para que en él la maldad

se introduzca a pasos lentos.

Con linterna.

La Fe.

Di el nombre, si has de pasar.

La Pereza.

Pereza.

Sale.

La Fe.

Ya lo has errado,

que adonde asiste el cuidado

la pereza no ha de entrar.

La Pereza.

Yo me rindo a tu violencia,

quien me da muerte, inhumano.

Húndese.

La Fe.

Este leño que en mi mano

remata con diligencia.

Y pues los Cielos propicios

permitieron obligados,

que de la cruz maltratados

muriesen los siete vicios,

principio de su victoria.

Pag. 85

Vase.

La Fe.

a la del César invicto,

para que en este conflicto

al fin se cante la gloria.

Sale la Unión por la parte donde se entró la fe, con la misma cruz que llevaba en la mano.

La Unión.

A la fe sin dilación

sigo, sin que el campo alteres,

pues donde la fe estuvieres

no puede faltar la unión.

Su insignia con pecho fiel

medio ayudando el intento,

porque para el vencimiento

este árbol será laurel.

Sale la Discordia por donde salió el hereje.

Aparte.

La Discordia.

¡Oh, qué su ciega falsedad

de mí el hereje recibe,

porque la discordia vive

en quien niega la verdad!

La Unión.

¡Aquí la discordia viene;

a mis manos morirá!

La Discordia.

Un bulto miro.

La Unión.

¿Quién va?

La Discordia.

Quien sus aplausos previene.

La Unión.

Sin réplica el nombre digas,

si ha de pasar adelante.

La Discordia.

Soy la discordia arrogante.

Dale con la cruz.

La Unión.

Pues muere por enemiga.

La Discordia.

Infamia, si bien me asombres,

en tan notorio baldón,

¿quién me da muerte?

Húndese.

Vase.

La Unión.

La unión

que media entre Dios y el hombre.

Conque extinguida tu saña

uniones imaginaré,

y desde aquí quedaré,

por dueño de la campaña.

Tocan en dos partes clarines y cajas y sale el Gran Visir asustado.

Gran Visir.

¡Aquí de mis cuidados!

Ea, valientes del Dragón, soldados,

triunfad, si en la tierra

los que al Cielo supisteis hacer guerra;

sed cada uno de furores ciego

rayo, con alma exhalación de fuego;

si tanto escuadrón con nueva traza

Pag. 86

Gran Visir.

la plaza de Armas ha de ser la plaza

confieso que me corro

de la falta que le hace ya el socorro

pero allí mis soldados

al enemigo atacan los collados

y con furia francesa

como leones se arrojan a la presa

mas ¡ay de mí! ¡oh pena! ¡oh dolor fuerte!

que trocó la fortuna ya la suerte

pues solo logran ya mis escuadrones

muertes, estragos, fugas, confusiones,

siendo despojo de imperial coraje

artillería, vidas y bagaje

Sale el Serasquier.

El Serasquier.

Ya escuchas los lamentos

contra el Hado son vanos los intentos

embestimos señor infeliz hado

que el enemigo viéndose apretado

resistió con tal furia

que demuestra valor haciendo injurias

dichoso si lo adviertes

Con cada tiro ejecutó cien muertes

y bárbaro homicida

Con cada golpe se llevó una vida

lloro el horror estragos subcesivos

siendo los muertos miedo de los vivos

y en amagos inciertos

fueron los vivos copia de los muertos

Al cristiano feliz no des la gloria

de lograr por entero la victoria

Gran Visir.

A recoger se toque porque quedan

las reliquias que quedan

de mi ejército altivo y agostado

ponerle unidas en algún cuidado

las Águilas australes

Al sol se sorberán con vuelos tales

mas en su dueño nada ya me admira

si toda europa en su favor conspira

con sus faustos la tierra

el veneciano con sangrienta guerra

en diversiones con que a dos tiranos

a Mahoma el hereje persiano

y lo que más me irrita

Con Armas el polaco y moscovita

A tantos gastos por su cuenta toma

los socorros Inocencio que está en Roma

por cuyas oraciones y desvelo

Pag. 87

Gran Visir.

te anime en todo favorable el cielo

que mucho pues se oponga a ajenas mías

al dragón que se traga monarquías

y todo esto no sé cómo no muero

por colocar en aras a un cordero

Recójanse estandartes y pendones

que la fortuna es varia en mutaciones

hoy viéndolas menguadas

nos deja nuestras lunas eclisadas

mañana en su creciente

triunfarán al imperio de occidente

Vanse.

Descúbrese el Señor Emperador sentado en una silla en el primer Carro.

El Emperador.

Parece que están venidos

mi descanso y mi desvelo

sin que venzan mis quietudes

llegue a conseguir el sueño

Con una bola en la mano

dormía, si bien me acuerdo

Alejandro genio corto

a vista de tanto peso

pintaba la Antigüedad

unidos espada y cetro

solo para que fuese el cuidado

cuchillo del esperezo

días ha que no derramas

en mis ojos su beleño

y aun para ver mis empresas

no bastan ojos despiertos.

Y pues que solos estamos

memoria y entendimiento;

pretendo que haga careo

un soberano consejo

y repita pues los prodigios

que obra en mí piadoso el cielo

para que aumenten el cargo

los favores que le debo

Dios humillado por mí

como a su imagen me ha hecho

quiso que fuesen retrato

de los suyos mis sucesos

Biblioteca Nacional de España

Pag. 88

Emperador.

Si un traidor Judas le vende,

hace un Zekelí lo mesmo:

el uno por ambicioso,

el otro por avariento;

aquel arma contra Dios

escribas y fariseos

este mueve contra mí

todo el poder del infierno

aquel ingrato le borra

de Monarca privilegios;

este rebelde le quita

a mis dominios un reino

contra la inocencia insano

brota en babilonia incendios:

y aquí contra mi persona

sopla la traición un fuego

nace en belén entre pajas

a los rigores del yelo:

yo también a mi peligro

previne pajizo el lecho

a Egipto parte buscando

seguridades al riesgo

y yo de Viena me ausento

por lograr el mismo intento

pasó sensibles trabajos

en siete años de destierro

y yo en el mío en pocos días

debí fatigas al tiempo

para vivir, en el pan

nos dispuso un sacramento

y en este pan que da vida

la muerte me previnieron

luego quiere que resuenen,

en este rudo instrumento,

los ecos de aquellas voces

las voces de aquellos ecos?

la noticia de que en Buda

se ha coronado el Cordero

aguarda mi fe por horas

siendo siglos los momentos

quédate dormido

Pag. 89

Salen del carro de Buda los Duques de Lorena y Babiera, el Conde de Starenberg, el de Sereni y el Justo todos con espada en mano, la fee y la Unión; suenan cajas y clarines.

El Duque de Lorena.

Ya que este bárbaro Abdi

en las llamadas que ha echo

y en repetidos avisos

desprecia pactos onestos

Maximiliano de Babiera.

Ya que a costa del dolor

con un español esfuerso

escrevio besar con sangre

ejecutorias al cielo

El Conde de Starenberg.

Ya que el Vesir derrotado

o fugitivo a lo menos

considera aunque a las huidas

desesperado su intento

y sonando las cajas

El Conde de Sereni.

Ya que baluartes y fosos

contra escarpa y parapetos

ganamos y las murallas

vivan gloriosos los nuestros

El Duque de Lorena.

Sea rigor la piedad

Maximiliano de Babiera.

Sea el castigo escarmiento

El Conde de Starenberg.

Sea la templanza ira

El Conde de Sereni.

Sirva la crueldad de exemplo

El Duque de Lorena.

Ea, valientes cristianos

poco le falta al tropheo

que al emprender se vincula

la gloria del bencimiento

Maximiliano de Babiera.

La fiereza

El Conde de Starenberg.

Los leones

El Duque de Lorena.

Las Aguilas del Imperio

tremolad para que puedan

ser escándalo del viento

y a donde se le fabrican

cada corazón un templo

mientras el tiempo previene

cultos que le de el incienso

Maximiliano de Babiera.

No quede vivo ninguno

Sea despojo sangriento

Pag. 90

Maximiliano de Babiera.

del mosquete y de la espada

la obstinación de este pueblo

Aparte.

La Fe.

Ya el tiempo va sazonando

los aplausos a mi empeño

Aparte.

La Unión.

Ya con mi ayuda la Fe

logra de su afán el premio

Sale Abdi con un alfanje en cada mano.

Abdi.

Ya que rendida la plaza

a tanta violencia veo

y que el Dragón, como debe,

no castiga su desprecio,

yo animado de mi valor

matar y morir pretendo,

porque el aliento heredado

acabe con el aliento

Tiran cuchilladas.

El Gusto.

Bárbaro loco, ¿qué haces?

Muere a golpes de mi acero,

pues yo solo con cuidado

te traigo para los perros

Va a darle.

El Duque de Lorena.

Tente, aguarda, no le mates;

que es lástima, vive el cielo,

que aunque es esfuerzo sin fe

no deja de ser esfuerzo.

Yo la vida te perdono.

Abdi.

Esa piedad no agradezco.

El Gusto.

¿No ves que está convidado

a cenar en los infiernos?

Abdi.

Quiero morir por no ver

entronizado al Cordero,

¡oh, quién bebiera su sangre!

El Gusto.

Este lobo carnicero,

a quien la piedad no admite...

El Duque de Lorena.

Muera al punto.

Dale y cae.

El Gusto.

Ya está hecho.

Sin médico, sin boticas,

confesión ni sacramentos.

Retíranle.

Descúbrese en el carro de Buda un Altar en que estará sobre Corporales un Cáliz con un Cordero encima; sonarán los instrumentos y todos se quitan los sombreros.

El Duque de Lorena.

Ya del Cordero los triunfos

publican los instrumentos;

feliz día, que destierras

las sombras con tus reflejos.

Pag. 91

Abrácanse.

Maximiliano de Babiera.

Con los brazos, esta dicha

a vuestra alteza prevengo,

lazos sean en los dos

del nudo de nuestro afecto.

El Duque de Lorena.

A tus instancias uniones

se hace el nudo más estrecho,

y en siglos eternizan

las glorias de este suceso.

Pónense los dos de lado a lado. Salen las cuatro Virtudes con cendales en el rostro, con guirnaldas de azucenas, cantando todas a un tiempo con tono alegre.

Las Virtudes.

Formen mil sonoros

pasos de garganta,

y entre las flores,

al rayar el día,

festivas abejas logren su armonía.

Salen cantando tres mujeres en tono fúnebre.

Las tres mujeres.

Llore la desgracia

en roncos acentos,

y en dolor deshechas

nocturnas aves canten sus endechas.

Despierta el Emperador y levántase.

El Emperador.

Cielos, ¿qué armonía es esta,

que aquí en dos coros opuestos

introduce con blandura

en el corazón misterios?

Las Virtudes.

Al laurel anima

su triunfo, a la fama,

y tocan con risa

lindos pasacalles

con humildad las selvas y los valles.

Las tres mujeres.

Es el agua llanto

en fuentes que, frías,

dan en su quebranto

del pesar las señas,

con su altivez los riscos y las peñas.

El Emperador.

Uno canta sus aplausos,

otro llora sentimientos,

siendo de gusto y pesar,

alternativos los ecos.

Algún misterio se encierra

en tan contrarios acentos,

que el alma percibe cerca

la voz articula lejos.

Las Virtudes.

Vistiendo coronas

de blanco sus frentes:

Pag. 92

Coro 1.

vicios lo pregonen

y de gozo llena

su castidad ostente la azucena.

Cantan las tres.

Coro 2.

Llore descompuesto,

verdes desaliños,

el ciprés funesto

y de muerto amante,

lasciva Diosa, la tragedia cantes.

Vanse.

El Emperador.

Mas, si la toma de Budas

piadoso me avisa el Cielo,

sentimientos del Dragón

y de mis armas tropheos,

si estará restituydo

en sus aras el Cordero.

Pónese de rodillas.

El Emperador.

Vos sabéis, señor, que ha sido

esse el fin de mi desseo;

pues así borré las culpas

con que está manchado el hombre.

Dentro.

Qui tollis peccata mundi,

miserere nobis.

El Emperador.

Oy tus alabanzas cante

con festiva voz mi afecto.

Entrase.

Sale un Hereje, y pónese de rodillas.

Dentro.

Te Deum laudamus,

te Dominum confitemur.

Entranse.

Hereje.

Essa confesión publique

oy de mi voz el acento,

porque del crisol de Amor

salgan dorados mis hierros.

Maximiliano de Babiera.

Quién es este arrepentido?

El Duque de Lorena.

Un Hereje cuyo expejo

al alma engañó Calvino

con su sacrílego aliento.

Maximiliano de Babiera.

Oh gran pastor, que encaminas

al aprisco los corderos!

La Fe.

Oh gran Dios, que multiplicar

el rebaño de tu pueblo.

Cúbrese el altar, y levántanse todos los que estaban de rodillas.

El Duque de Lorena.

Y supuesto que los ojos

día tan dichoso vieron,

pasen luego las mezquitas

purificadas a Templos.

Pag. 93

Maximiliano de Babiera.

Substituyan sacrificios

a su pretensión ruegos,

y sea la religión

justo motivo al ejemplo.

El Duque de Lorena.

Este empeño, Vuestras Altezas,

tome a cargo de su celo,

mientras yo sigo al Visir

con batallones ligeros.

Pablo.

Y aquí don Justo da fin

al dificultoso empeño

en que el celo le metió.

Si parece bien, Laus Deo.

Moxiganga para el Auto de Buda año de 1687 Personas Alcalde de Pozuelo el escribano un Astrólogo un Hablador un Callado un Poeta una Dama una Flaca una Ciega una Corcovada Sale el Alcalde y el escribano con los trastos debajo del brazo, que serán un capirote, tamboril, linternas, sonajas, guitarra, pito, castañetas y flautas. Cantan: De una mojiganga que se ha escapado, por ser cosa perdida, daré el hallazgo. Representan: Los codos se coma de hambre el poeta farandulero, que dejó las mojigangas vinculadas al gracejo.

Pag. 94

Yo.

O con una prevenida

vientos y vino bebiendo

por festejar a los Reyes

me vine des de Pozuelo

Aldea que en legar

produce la flor del berro

los ingenios como muslos

esparragos como dedos

Alcalde.

Mui buenos emos quedado

con trastos y sin sugetos

para nuestra moxiganga

Escaparonse de miedo

mas con la traza que he dado

Peranton la lograremos

pon essos trastos aqui

al oxalon en el suelo

Yo.

La traza saber pretendo

Alcalde.

Pregonandola perdidas

Moxiganga dos mil necios

acudiran como moscas

a la codicia del cebo

destos los que yo juzgare

con mi gran de entendimiento

sugetos de Moxiganga

al punto los prenderemos.

Yo.

En Madrid? Jesus mil beces!

Alcalde.

Si Sorinano que asi lo mesmo

des de Pozuelo a Madrid

que de Madrid a Pozuelo

Yo.

Solo alla podreis prender

Alcalde.

Aqui tambien maxadero

alli prendo por el Rey

Yo.

pero aqui para el Rey prendo

y nos meten en la carcel

Alcalde.

entonces saldra el concejo

tomara procurador

para defender el tuerto

y un Abogado a quien pague

por que de su derecho

este en una peticion

echara rayos y berbos

aquello de lo sao por que

y por lo siguiente aquello

Pag. 95

Alcalde.

Andara la escaramuza

del tras lado y del apelo

y nosotros mientras tanto

ante el Rey los llebaremos

para que agan su papel

y des pues mas que ande el pleyto

Canta.

Música.

Una Moxiganga va

Sale un Astrólogo con Antojos

Astrólogo.

que aya en el mundo quien gaste

en pregones su dinero

sabiendo que aun esta vivo

el Astrólogo Camoeno?

de cuya ciencia los Astros

estan temblando de miedo

pues la semana pasada

des cubri un juanete a benus

yo adiuino lo pasado

ol bido lo benidero

y el Robo de proserpina

lo dije ante año y medio

Alcalde.

Ya ba biniendo la gente

Astrólogo.

que se ha perdido mancebo

Alcalde.

Una linda Moxiganga

que había para festejo

de los Reyes

Astrólogo.

O quereis

saber della

Alcalde.

lo deseo

sois Astrólogo?

Astrólogo.

Y un rrato

Alcalde.

ay Peranton que sugeto

Astrólogo.

que vistiendosse de luto

por la muerte de mi Abuelo

mi Padre; al mismo instante

pronostique que sera muerto

Alcalde.

y de cidme donde esta?

Astrólogo.

Sabra pasado al Infierno

a festejar a Pluton

aun que no lo se de cierto,

porque yo estube estos dias

haciendo al sol Vn braguero

para que no biera el mundo

quebrado su lucimiento

Alcalde.

Pues yo os prendo para el Rey

Pag. 96

Ast.

Para el Rey

Alc.

para el Rey mesmo

para que delante del

digais cosas de los cielos

llebanle asido asta la otra puerta y sale una Dama Culta=

Cult.

Para proseguir garbosas

de las calles el paseo

A bolante de la vida

retira su mobimiento

Jesus! y que desperdicios!

de aganipe en mil concetos

Sin que aya galan que apunte

los apices al Ingenio

Cuello y mexillas ostentan

anti paristasis siendo

clabeles en cornu copias

Jazmines engente tencos

al preconicarse Gares

parentesis del aliento

agreste como perdisteis

de la Diversion el pleito?

Alc.

Con ningun perro he perdido

ay Geranton que sugeto

Una moxiganga busco

Cult.

que lenguage tan grosero

decid que benis buscando

un bucolico embeleco

Alc.

Tanto como un ginobes

de la bucolica entiendo

y para que lo sepais,

benid con migo al momento.

Cult.

Ruxal que me contaminas

agarranla

Alc.

Tu, y tu Padre, y tus Abuelos,

sereis los contaminados

que no ay ninguno en gamelo

esto ba bueno escribano,

entranla

Sale una Dama Cortesana hablando con el callado

Dam.

Sino respondeis no quiero

agrabiar mi banidad

que por Dama la professo

y a la que mas presumiere

estos dos palmos la llebo

Pag. 97

Lleva un hombre una Dama

Ap.

Dama.

Según calla fue sin duda

Pitágoras su maestro,

aunque mi casa os he dicho

della caso no habéis hecho

ni dello me dais respuestas

¿qué decís?

Callado.

Dello con dello

Ap.

Cae desmayada

Dama.

Si para hablar tiene el hombre

señores, el juicio gordo,

tan apretada la boca

qué será la del talego,

para quien viene en ayunas

no ha sido malo el encuentro;

los dos cuartos de mondongo

habrán de ser mi remedio.

Un accidente me ha dado

¡Jesús! ¡Mil veces yo muero!

Alcalde.

Id por ellos

Callado.

Yo no puedo,

porque no se dan de baldes

y yo sin un cuarto vengo

Alcalde.

Habláis poco pero claro

Dama.

¡Cómo estoy ardiendo!

Callado.

Fuego

Ap.

Dama.

¡No haréis, pese a mi alma!

Alcalde.

¡Ay, Perantón, qué sujetos!

Ap.

Dama.

Para casar una ganga

¿he hallado famoso yerno?

Callado.

Amigo, ¿qué es lo perdido?

Alcalde.

Hidalgo, mi lucimiento

Quiere irse

Callado.

El sol lucirá por todos

Agárralos

Alcalde.

Esperad, señor Don Bueno,

que a Palacio habéis de ir

con esta Dama, supuesto

que tenéis talle los dos

de sacarme de un empeño.

Dama.

¡Que me fuerzan!

Callado.

¡Que me roban!

Alcalde.

¡Ay, Perantón, qué sujetos!

Sale el Hablador y una mujer con dos corcobas

Pag. 98

Hablador.

¿Quién eres, palas cristianas?

Corcovada.

¿Por qué lo dice, el grosero?

Hablador.

Porque vienes a la fiesta

con espaldar y corpeto.

Si es merienda, hablemos claro,

que, aunque los dos merendemos,

los niños de la doctrina

pueden convidar sin riesgo.

¿Bebes vino?

Corcovada.

Soy aguada.

Hablador.

Vive Dios, que no lo creo,

que no se da en borracharse

quien carga tan delantero.

Corcovada.

El cielo tiene la culpa,

que tan carnosa me ha hecho.

Hablador.

A las dos no por corcovas,

por lobanillos los tengo.

Corcovada.

De promisión en la tierra

que esta panza me salieron.

Hablador.

Pullas sabe la bellaca;

este puto va de veras;

mansas a mí, que las gasto,

flores a mí, que las vendo.

Eso es arañarme. ¡Zapes!

¿Pescarme quieres? ¡Anzuelo!

Eso no, Manuel de Vargas,

hija mía, cegos quedos,

y dejemos asustado

lo de callere y callemos.

Corcovada.

Este quedó de hablador, ay,

mesurado en quinto y tercio.

Hablador.

Las bóvedas te hacen frescas.

Corcovada.

Dan las cláusulas necias,

hablando por los ijares.

Alcalde.

¡Ay, Perantón, qué sujetos!

Corcovada.

¿Qué es lo que buscáis, hermano?

Alcalde.

Ni soy hermano ni suegro;

una mojiganga busco,

pero vuestro talle viendo,

y el del señor tarabillas,

he hallado lo que deseo.

Venid, pues, los dos.

Pag. 99

Hablador.

¿A dónde?

Llévanlos.

Alcalde.

A servir al Rey.

Hablador.

Laus Deo.

Sale una Dama flaca tapada, lleno el vestido de agujeros, y un Poeta.

Poeta.

Todo el coro de las nueve

en vos redujo su metro

a copiar nieve animada,

a ofrecer tratable el fuego.

Aparte.

Flaca.

Este es poeta. ¡Linda maula!

Diga vuce mucho de eso,

que al yelo siempre tendrás

que decir dos mil conceptos.

Poeta.

Discurrir es un asombro,

eso de tener mi angelo,

pero en la luz de esos ojos

hoy mariposa me quemo.

Siendo el amante cenizas,

bulliciosos Mongibelos,

no neguéis rayos al día,

corred de la sombra el velo

y clamoreen al sol,

que amortajado le vemos.

Descúbrese.

Flaca.

Veisme aquí.

Poeta.

Pues ya conozco

que Cupido es carnicero.

Flaca.

¿Por qué?

Poeta.

Porque aquí me da

poca carne y mucho queso.

Aparte.

Flaca.

¿Hay tan grande desvergüenza?

Alcalde.

¡Ay, jerantón, qué sujetos!

Flaca.

Es la sutil en las damas

más vanidad que defecto.

Poeta.

Todo por lo más delgado

suele quebrar, y no es bueno;

yo me voy.

Alcalde.

No, que he de ser

amoldador de luceros.

Poeta.

Pues, ¿quién puede embarazarlo?

Alcalde.

El Alcalde de Pozuelo,

que en un poeta y una flaca

pretende que el Rey a un tiempo

vea en los dos agudezas.

Pag. 100

Salen todos.

Alcalde.

en el alma y en el cuerpo; llévalos.

Pues que nuestros camaradas

a la aldea se volvieron

y semos suplido su falta

con tan famosos sujetos,

Perantón, sus a la obra,

salgan, pues, y ensayaremos.

Todos.

Aquí estamos, ¿qué nos quieres?

Alcalde.

Cada cual vaya diciendo

sin mentir un su de gaita,

quién es, para que con eso

los trastos de mojiganga

los reparta mi genio

como conviniere y como

haya lugar en derecho.

Astrólogo.

Un astrólogo soy yo.

Alcalde.

Es mucha lástima, cierto,

que de uno no se hagan dos

aserrándole por medio,

Astrólogo.

que los secretos descubra.

Alcalde.

Es que no guardáis secreto.

No sois vos quien presumió

de buena cara saliendo,

y a un bando en el umbral

entre lo sucio, lo puerco,

ignorando el agresor

echasteis dos mil reniegos.

Astrólogo.

Es verdad, y si yo supiera

quién ejecutó el mal hecho,

por más que se enmascarara,

aunque se escondiera huyendo

entre las Siete Cabrillas

que por azules repechos

pacen liñas paralelas

en vez de grama y romero.

Canta.

Pónele el capirote.

Alcalde.

Quien ignora lo propio, lo ajeno ignore,

si no quiere ser tonto de capirote.

El Culto.

En la melena del sol

soy yo quien riza lo crespo,

y quien añadió al lenguaje

Pag. 101

canta.

La Música.

Si con cultas sus voces lo escuro afetan

para ver lo que dice lleve linterna.

Dale la linterna.

Callado.

Yo soy un hombre callado

muy servidor del silencio

que gasto en pocas palabras

lacónicos los concetos.

canta.

La Música.

Hombre que habla tan poco lleve de trasto

a quien sacan del cuerpo la voz a palos.

Toca atamboril y dárele.

Dama cortesana.

Yo soy una cortesana

que de ser Dama me precio

aunque en el rostro las fechas

favorecidas del tiempo

en cien renglones de arrugas

aquí fue Troya escribieron

en una prima que crió

libro todo mi remedio

por mano de terceras

que su doncellez angostó

a riesgo de repeinarse

mas no defenderse al riesgo.

canta.

La Música.

Para el fin que pretende guitarra lleva

con que ajuste la prima por la tercera.

Templan, dale la guitarra.

Hablador.

Yo soy un hombre que hablo

por los codos y los dedos

sin ton ni son y de prisas

disparo a diestro y siniestro.

canta.

La Música.

Hombre que habla por muchos lleve sonajas

que es un ruido de bulla sin más sustancia.

Dale las sonajas.

Corcovada.

Yo soy la dama de a cuestas

la corcoba del pueblo

por detrás media naranja

por delante parapeto

el pasmo de las naciones

y andan todas discurriendo

si son meriendas los partos

si son corcobas los miedos.

canta.

La Música.

Castañetas le tocan en tantas fiestas

a una Dama que es molde de castañetas.

Pag. 102

Poeta.

Yo soy un poeta tratante

en las cosas de más precio,

aunque ayer, por mi desgracia,

comí pescado abadejo.

Traigo como por juguete

oro para los cabellos,

carbunclos para los ojos,

jacintos para los celos,

diamantes para firmezas,

girasoles para afectos,

para las lágrimas perlas

y cristal para los cuellos.

Alcalde.

Pues una cosa os falta.

Poeta.

Eso, alcalde, es lo que niego.

Alcalde.

No me la podéis negar.

Poeta.

¿Qué es?

Canta.

Toca el pito y dásele.

Alcalde.

Escuchad atento.

Al poeta le toca llevar el pito,

porque a todas sus obras no falten silbos.

Flaca.

Yo soy la misma flaqueza,

estoy tan vana de serlo,

que las gordas me parecen

materia de mucho peso.

En las galas este día

he querido echar el resto,

porque aprendan engalanos

el garbo con que me prendo.

Canta.

Toca la flauta y dásela.

Pónese de rodillas.

Alcalde.

Hermosura tan loca, porque hay canas,

pues que tiene agujeros, sirve de flauta.

Y pues que todos están,

gracias a Dios que lo veo,

para la tal mojiganga

prevenidos y dispuestos,

punto en boca, amigos míos,

que va de ensayamiento;

yo entro hablando con el rey,

y de este modo es comienzo:

Reverencia os hace el alma,

gloria de mis pensamientos,

Pag. 103

Cant. todos.

Todos.

Por ídolo de un altar,

Levántase.

Alcalde.

¡ay, tan grandes majaderos!

Portugués.

¿Es esto lo que se sigue?

Alcalde.

No ha de ser esto ni aquello,

sino lo otro.

Portugués.

¿Qué es lo otro?

De rodillas.

Alcalde.

Lo otro viene a ser esto:

dadle de vuestros favores

al alcalde de Zomelo.

Cant. todos.

Levántase.

Todos.

Como no le deis a él,

porque significa celos.

Arrodíllase.

Alcalde.

Parece que se ha soltado

la capilla del infierno.

Demonios, ¿qué me queréis?

Esperad, apuntamiento,

por qué me echáis a perder

con lo que vais añadiendo.

Dios os dé tantos chiquillos

Alcalde.

que sin esperar a tiempo

os den en un año solo

seis pesadumbres de abuelo.

Baila y cant.

Cantan y bailan todos.

Vuelve a arrodillarse.

Todos.

¡Ay, que lo espero, ay, que lo espero,

desde luego! Y decí quien aveis de iros

digan lo mismo con vueltas

como un hato de carneros

y vayan todos a son

tocando sus instrumentos.

¡Ay, que lo espero ya!

Alcalde.

Nuestra Reina nos lo ofrece,

pues podéis estar diciendo,

tener al sol en los brazos

después que fue vuestro cielo.

Cant. todos.

Todos.

¡Ay, que lo espero ya!

Levántase.

Vuelve a arrodillarse.

Alcalde.

Los seis chiquillos tendrán

Pag. 104

Levántase, y canta y baila con todos.

Vuelve a arrodillarse.

Levántanse y bailan.

Vuelve a arrodillarse.

Alcalde.

los nombres de su abolengo

Felipe, Carlos, Fernando,

Fruela, Alfonso y Recaredo.

¡Ay, que lo espero ya!

Para los cinco chiquillos

conquistaréis cinco reinos:

Fez, Argel y Tetuán,

Constantinopla y Marruecos.

¡Ay, que lo espero ya!

Entonces la mojiganga

ensayada os ofrezco,

y a don Madrid a la fiesta

le convido desde luego.

Levántanse, bailan y cantan.

Coro 1.

¡Ay, que lo espero, ay, que lo espero!

Desde luego repiquen a seis, bate os.

Lectura dudosa en la última línea de la página: "des de luego repiquen a seis bate os". Debajo parece haber una rúbrica o símbolo de fin.

Pag. 105

Líneas iniciales tachadas e ilegibles.

Vuelve a arrodillarse.

Levántase y bailan.

Vuelve a arrodillarse.

Don Cornelio.

Para los cinco chiquillos

conquistaréis cinco reinos:

Fez, Argel, y Tremecén,

Constantina, y la Marruecos.

¡Ay, que lo espero ya!

Entonces la mar de gangas

ensazonada ofrezco,

y a don Madrid a la fiesta

le convido desde luego.