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Texto digital de La degollación de San Juan

Data de publicação: 22 de agosto de 2026

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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de La degollación de San Juan. BITESO, 2026. URL: https://etso.es/biteso/la-degollacion-de-san-juan.

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LA DEGOLLACIÓN DE SAN JUAN

Jornada primera

Pag. 1

Lista de personajes repartida en las dos columnas y con tachaduras: Juan, el Rey, Herodías, la Reina, dos vasallos, dos enviados, un mayordomo, un carcelero, un capitán, la tentación, la virtud, y Ración (tachado), dos músicos.

Juan

Pésame, rey, que las reprehensiones mías

tan poca hagan mella en la real persona

que afrente el adulterio y porfías

con que el divino natural deroga,

en que estribas, Señor, en que confías;

porque miras tan mal por tu provecho,

piensas que por tener cetro en la mano

ha de ser tu mujer la de tu hermano.

Dos veces te lo he dicho ya con esta,

una en secreto, ahora en compañía,

porque sea tu culpa manifiesta

y sientan tus vasallos tu porfía.

Olvida esa amistad que no es honesta;

no me respondas de ello en otro día,

sino quieres que tu culpa ya vana

la dé a entender en público mañana.

Herodes

Pues, Juan, ¿no hay con el rey otro respeto?

Así a mi autoridad te descomides;

fuera razón hablarme allá en secreto,

cuando fuera muy justo lo que pides;

por más sabio te tuve y más discreto,

mas veo que por igual a todos mides.

Hay diferencia de una a otra persona:

no todos tienen cetro ni corona.

Con el rey se ha de hablar con agasajo,

porque al fin es más alta su fortuna;

más que nadie tu juez yo te hago,

cuantas cosas me pides una a una.

No me seas ingrato ni me des mal pago,

ata tu lengua, no me seas importuno,

calla en el pueblo, es bien esa aspereza,

y no con el reino, porque es cabeza.

Te he tenido siempre por amigo,

suple mi falta, disimula un poco,

reprehende allá al pueblo con rigor,

y no toques en mí, que no es tu cargo.

Juan

Al alto cielo pongo por testigo,

del favor de mi Dios eterno invoco,

si por miedo de mi vida o de tu mandato,

dejaré de decirte lo que siento.

Con Filipo, tu hermano, está casada

esa mujer que tienes por amiga,

toda la tierra está escandalizada

de que tan gran maldad se siga.

Cuando verdad no fuera averiguada,

solo este escándalo te obliga

a quitar esa infamia y esa nota

que trae tan ruindad

Por ser rey eres muestra en que se ensaya

toda cantidad de tus vasallos y costumbres.

Si te permite Dios en alto estado,

no es para que te salves,

es para que tú

corrijas el ,

y no

¡ay del que !

Pag. 2

que ganancia se saca

de una parte el interés,

y a donde pone los pies,

luego a poner la boca.

No hay flaqueza que a esta llegue,

cierto me canso en pensallo,

que tema el rey al vasallo

del que pueda mandar. ¿Qué fue...

pues, señor, que más si cierta

si fuera Juan persona de...

si él tuviera esa corona

y tú su vasallo fueras.

Es tu rey y tú su rey,

para qué le estimas tanto,

no es ni Dios, mas es un santo,

que un no sé qué tiene de

mas que se no

No parecer apruebo

ni le temo ni le debo,

ni haré caso de la fama,

fuera acuerdo más prudente

atajarlo de otro modo,

era alborotarlo todo.

Porque a la hora la gente

cállese, eso quiero yo,

que según el pueblo le ama

ni en la mesa ni en la cama

no estuviese el rey seguro,

de su y su grande alevo...

no lo estaré yo jamás

que todo lo de de más

no lo estimo en lo que piso.

Porque no hay manera alguna

de remedio ni consejo,

y así mis negocios dejo

en manos de la fortuna,

que ella el harán

que mi pena y mal se amase

que yo de oír me canse

no de hablar se canse Juan.

Si tu majestad se agrada

tratemos en otra cosa,

que al fin el alma denota

con esto de desentada

tiene un tormento de muerte

quien siempre en penar maquina.

García

Y al fin se desamohína

el alma que se divierte

de lo que le condena.

Para acrecentar tormenta,

deja, pues, darte cuenta

por que olvides esa pena.

Ínclito rey, tu

que la virtud que intimida

tienes

no trates en eso más,

que el alma no estará atenta

a lo que harás

A las

darme de todo

Vanse los criados y sale Herodías

Herodías

No sé yo si vengo a tiempo

con mi vista clara

porque se vea en la cara

lo que en ti el corazón siento.

Rey

Siento un dolor cruel

y más cruel y más tirano,

porque es en humano

a mí el remedio del cielo.

¡Vive Dios que eres discreta

y bien sobre hermosa,

no dices ni haces cosa

que no me sea una saeta.

Tiénenme tus ojos

muerto, me mata tu donaire;

Herodías

aviso y donaire es aire

pues no le tienes en todo.

Rey

Mi palabra, fiero ceño,

que te están bien los enojos.

Siempre gustan unos ojos

de verse bien prececeño (?)

Herodías

Vuélvase mi cabello atrás

si tú no mientes en eso,

quítese a ella tenga seso

y no me mire jamás.

Rey

Bravita te me has hecho,

tornado te has un león.

Pag. 3

Herodes

que en la cárcel ponga a Juan,

aunque cielos y tierra se ardan;

bien sé que habrá quien me tenga,

publique por muy injusto,

mas hágase al fin mi gusto

y lo demás vaya y venga.

Pues sabes que es ley

que haga gustos el rey

y nadie le pida cuenta.

Entra el capitán.

Capitán

Ínclito rey, excelso señor mío,

de la guardia de a pie ciertos soldados

se trabaron ayer en desafío;

dos de ellos están descalabrados.

Viendo su desconcierto y desvarío,

por ser en tus palacios, con sagrado,

de los más atrevidos cuatro mozos

hice meter en unos calabozos,

queriendo averiguar este delito.

De tu real majestad es un mensaje;

que, como no lo diste por escrito,

yo presumo que el recado no es de paje.

Dice que prenda a Juan, aquel bendito,

Rey

¡Qué recatado sois! Sois un villano,

sois hombre ciego, al fin, de bajo lodo.

Pues, ¿firma es menester de esta mi mano

para hacer en mi reino mi mandado?

Sois poco discreto y poco cortesano,

y un vasallo no es bien sabello todo.

Nadie en lo que yo mando se entremeta,

y deje el cargo y arrime la jineta.

Capitán

Pues, mi rey, ¿qué tengo que ofender,

que tan ásperamente me has tratado?

Si no te satisfago o no me enmiendo,

es porque no conozco en qué he pecado.

Si contentarte en todo no pretendo,

si jamás de malcriado he ensayado,

en pensamiento, en obra, ni en palabra,

derribe el cielo a mí, y la tierra se abra.

Declara, mi señor, un punto

para que yo procure 373

y quede a mi cargo el cumplimiento.

Rey

Una seña os bastaba y un barrunto,

si no os faltara a vos entendimiento.

¿Aguardáis la orden del proceso

para que echéis a Juan en grillos preso?

Capitán

Pues, ¿qué ha hecho el rey? No lo entiendo;

escándalo terrible

por cierto

Rey

lícito,

mi voluntad es sola que ha de obrar

las causas en mi pecho están escritas;

el buen vasallo haga lo que mando,

y no se meta en causas averiguando.

Capitán

¿En qué dudas, amigo? El rey lo manda;

a quien te

del rey no halla el ánima

que el rey tendrá la culpa, si la hubiere,

y perdone señor en la demanda

antes que yo y desvaríe,

sacarás a Juan en cadenas

Rey

Ahora sois vos mi

y vos mi contento y mi gloria,

y yo tendré esto en la memoria,

Jornada segunda

Pag. 4

Sale el capitán.

Capitán

¡Oh, aventuroso estado

del que allá en su rincón la vida pasa,

y de palacio apartado

y come en casa,

sobre su pobre mesa, en pobre casa!

Seguro está de día,

ningún temor de noche le acobarda,

ni teme

desgracia del rey pierda, donde

que ni conoce al rey ni de él se acuerda.

Pag. 5

Rey

sufriré miserable

del que en tanto escándalo he caído,

a que cuán deleitable

alabe por perfeto

aunque diga, ¿qué blando?, lo que es prieto.

Mándasme, Rey, que prenda

aquel profeta, a aquel santo, a aquel divino

¿Y qué, porque no entienda?

Pero bien imagino

que porque me encamina al buen camino.

Pues porque a un bien guiare

tiene prisiones, y modelo tan de veras,

pues, ¿qué dirá quien viere

que esté el santo en cadenas

y esté libre el adúltero de penas?

El Rey, tirano, injusto,

¿qué habrá de dar por tal puesto en un palo?

Este muy a su gusto

aquí mete y regala

el inocente, y es libre el malo.

Pues yo, que aquesto entiendo,

sordo, mayor castigo y pena dino,

¿pues a su no defiendo

antes me determino

de dejar manos a un cuerpo tan divino

mas que ser vos, acabo;

porque, si no se pierda otra cosa,

me ataja Dios el paso

del cielo se me enoja

y sobre mi cabeza un rayo arroja.

También por otra parte,

si lo que el Rey me manda no lo hago,

¿de qué manera haré

yo de esperar el pago,

pues ni a mi Rey ni oficio satisfago?

¡Oh, intereses humanos!

¡Oh, vanas esperanzas y temores!

¡Oh, pensamientos vanos!

¡Oh, hambre de favores!

¡Oh, respeto de reyes y señores!

Y aunque sé que es injusta,

la voluntad del Rey, que a cargo llevo,

por solo que el Rey gusta

Rey

harélo, que no debo,

y a mi alma y a su furor me atrevo,

pues que de mal endino

mi injusto atrevimiento me previno,

porque yo determino

de prender su persona

y no ofender al Rey ni a su corona.

(Vase, y sale el Rey y siéntase en una silla, y luego sale la Inspiración y la Tentación, y pónensele a los lados)

Rey

¡Ay, ciego amor, cuál prendes y cautivas

y aún libre corazón cómo le engañas!

¡Ay, pasión dulce, que del seso privas

y al alma en mil cuidados amargas!

¡Ay, fiera, con qué de tus agudas vivas

cómo me estáis royendo estas entrañas!

¡Ay, confusión terrible en que me veo!

¡Mas calle la razón y hable el deseo!

Ynsp

Pues, ¿cómo, Rey, ya fue o ya este preso?

Rey

A su mandato prender este año caso.

Ynsp

¡Qué poca discreción, qué poco seso!

Rey

¡Qué poco seso tuve y poco vado!

Ten

¿De veras, Rey, dejaste de lo...?

Rey

Pero pues que servir poco hace al caso.

Ten

No es bien que tal agravio el Rey consienta.

Rey

No es razón que yo sufra tal afrenta.

Ynsp

¿En qué te ofende, que si bien se mira?

Rey

Si bien se mira, ¿qué en qué me ofende?

Ynsp

En que del mal te aparta y te retira.

Rey

Apartarme del mal solo pretende.

Ten

¿No ves que hablo contigo con grandeza?

Rey

Mal con grandeza hablo, si se enciende.

Ten

¿Quien al Rey habla mal, qué mal le viene?

Rey

Bien merece su mal, su mal se tenga.

Ynsp

¿Tu gente qué dirá cuando esto sienta?

Rey

Mas ¿qué dirá de mí mi reino todo?

Ynsp

Dirán que en ti efecto mal asienta.

Rey

Que no merezco cetro en ningún modo.

Ten

Anda, y a dar de todo a todos cuenta.

Rey

Pero mi pueblo póngase del lodo.

Tercera y cuarta columna muy tachadas y de difícil lectura. Se omite la transcripción exacta debido a la gran cantidad de texto ilegible y tachaduras.

Jornada tercera

Pag. 6

San Juan

¡Oh soberano bien, bien empleado

contento, sin mi igual, suma alegría!

Dichoso aquel que a ti confía

aunque se arme contra el mundo esquivo,

y mil enojos que a estorbar aspiro.

Pues mi bien, y esperanza, el alma mía,

a Dios las calles y plazas he enojado,

a Dios las deidades con que vivía,

a Dios mis libertades y mis placeres,

¡oh, cuán gozoso voy en este estado!

Pero una falta en este bien criar

que es venir a la mano de mujeres

los amigos de aquel oficio

que el rey mandar

que a tal está obligada la

quien gracias a tal servicio

más para que está tocada y lee

tanta gente tanta grada

menos ser en mano asomar

para un solo desnuo

de de temer

es del algún mal suceso

y tiene de mí que el seso

quien se rige por mujer.

Perder de mesa que recae

no fue el rey quien me entró

el rey fue quien os mandó

mas el que manda recae,

en fin en esto a parado

la amenaza de Herodías

que me dijo estos días

de su parte un

que cese mi boca ya

sin que culpa acumule

que aunque el rey lo disimule

ella no lo sufrirá.

Y que si me muestro rabo

en predicar su malicia

manda callar por justicia

y sino por un clavo

¡Oh lengua de Satanás

que a tanto se pudo atrever!

Es lengua al fin de mujer,

no hay que en ella ver lo más.

Dejadme en bata loca y rige

en vos sin culpas

no fuera arto decir

dar de amigo

Capitán

Bien sabe mi Dios que

es el día más deseado

el que en fin, si es de leal,

que no la gloria con él,

porque el decabo es tan feo,

tan malo y aborrecible,

que, aunque todo es imposible,

lo más penoso deseo.

A la cárcel, poco a poco,

llegamos, que esta es la puerta.

San Juan

Llamad, que abierta

mientras que a mi Dios invoco.

Dejadme tocar el suelo,

seguros que en tal prisión

no trocaré mi pasión

por toda la tierra y cielo.

Capitán

Más de la cárcel salió, ¿quién es?

¿No habrás hablado al de Beda?

Capitán

Eso es, andad al

mas el rey anda al revés,

celos le han dado de mí cierto,

que a han

mas ha de fastidiar, ando

que de castigo andando,

que mil veces ando

Alcaide

¿Qué manda tu señoría?

en la cárcel le echará.

Capitán

Saca una cadena agora

y un grillo, en que

y ir al punto

a los calabozos voy.

Del que a punto

cadena y grillos a punto.

San Juan

Rey alto en quien me fío,

de Dios que en el mundo cabes,

que si tú miras y sabes

este firme pecho mío,

solo en ti le tengo puesto,

porque esté seguro y fuerte;

no le trocará la muerte,

que ansí juro y protesto.

Ni el ira y su poder,

ni el demonio y su linaje,

ni la cólera y coraje

de una enojada mujer.

Hazme, Señor, y más, madre,

que todo les

si me das

Pag. 7

Capitán

¡Oh, campeones, yo os requiero,

que al señor a quien servís,

vuelva a ser verdadera,

y a salir, que ha de ser presto!

San Juan

Ablándate en un instante,

porque va a entrar de presto

que vuestro señor aquí dentro ha puesto

hace un muro de diamante.

Ablándate en un instante

que no ha de haber quien tire de presto

y que estando allá dentro has puesto

aquí un muro de diamante.

Alcaide

Señor, aquí hay una cadena,

y buenos grillos también.

San Juan

¡Oh, mis grillos y mi bien,

vengan muy enhorabuena!

Capitán

Ponle esa cadena al pie,

pues se rinde y se da ansí.

Alcaide

Guárdelas, red de mí.

San Juan

No se burla, amigo, de esto.

¡Ay!, pues qué, ¿a qué vengo,

que a estar hincado me animo?

Capitán

Busca el rey, a su daño,

que yo no seré su desengaño.

San Juan

¡Ay de mí!, grillos, bien me atan

y bien me ata esta cadena,

y qué música tan buena

a que los hierros me dan.

Bailarles podré un compás,

no es de creer que reciba pena,

mas con lo que sufre y da

que la lengua y corazón

y a Dios rinda en esta prisión

y a ver mi fin, que es ya presto

que se mudará mi gesto

sin mi lengua a tanta danza.

Adiós, capitán, y en fin, miedo

de que vienes, que está a mi lado

que de Dios a buen recado

que yo a buen recado quedo.

Capitán

Dios te aumente ese contento

y te dé paciencia a ti.

San Juan

Ya voy, noble capitán,

os pague tal sentimiento.

Capitán

Hola, alcaide, advierte y manda

que a su cuarto y mal continuo

por ver si por tal camino

su duro verdugo se ablanda.

Vase el capitán y susente

San Juan

¡Oh, Dios!, que a la cobarde y triste

que basta, Señor, a tanto, solo un punto,

la caridad que en mí se enciende y arde,

el yo ver de él y en todo junto

que quede de quedar tan presto helado

por mi verdad y mi Dios, y acá difunto,

y pues, Señor, de acá te has alejado,

y a un muerto por mi Dios en esta hora,

y grandes cosas me prueba y llama.

Y tu fuerza, Señor, y vuestro instinto,

pues soy de Dios su cobarde y flama,

no ceso sin ti, y gastado y tinto

el ver que mi sangre ya derrama

y de la baña el suelo de jacinto,

contento en vuestra noche voy ahora

pues muero por mi Dios en esta hora.

No será de amar jamás bastante

del poderoso mundo, fuerza y maña,

ni menos los placeres de delante

ardiendo todo el suelo en viva saña.

Mas firme estoy que piedra y más amante,

no me doblega el viento como a caña;

venga, venga la muerte, que ya es hora

pues muero por mi Dios en esta hora.

Alcaide

Remata ya ese ciego gozo

un poco, si has de encarcelarte;

entra, que habéis de perderos

en llegando al calabozo.

San Juan

Antes, amigo, te aviso

que en tan dichosa ocasión

será gloria mi prisión,

la más morada, paraíso.

Jornada cuarta

Pag. 8

Sale el mayordomo con un paje a poner las mesas.

Mayordomo

Pon esos bancos, presto, date prisa,

que ya es hora y razón que el rey se siente.

Pon esa tabla, luego déjame ya

anda con más cuidado y diligencia.

Asienta por igual las otras mesas,

mira que su ramal las ponga enfrente.

Los manteles descoge con buen modo,

no esperes que lo mande y diga todo.

Esa silla real aquí la arrima,

y los demás asienten a los lados.

Otra copa no es buena, esta es más prima

en las de más se den a los convidados.

El pan y los cuchillos pon encima,

esos entendidos, ya ni cuáles doblados.

Piensa bien su jornada la comida

que a la mesa con silencio sea servida.

Salen el rey y los convidados.

Rey

Esa no fuera disculpa

de no cumplir mi deseo,

antes, por ese rodeo,

fuera mayor vuestra culpa.

Mas no hay para qué tratar

en si fue, o no, pudo ser,

pues más agrada el comer

que no para disputar.

Dejen su cuidado los vanos,

al ir a asentar caballeros,

si no hay en qué deteneros,

bien pueden traer agua, manos.

Cumplir la ley que es bien,

es muy justa su demanda,

y demás que él lo manda,

es limpieza, al fin, también.

Traen agua manos y cantan los músicos.

Músicos

Que nos libra de daños

cuente mil años sus años.

Rey que nos libra, defienda

del peligro y del error,

y mi rey y mi señor,

y la vasalla pretenda

que en todo cuanto entiende

es por librarnos de daños,

rey que nos libra de daños

cuente mil años sus años.

Convidados

Hubiera, desde luego, bien,

cien cosas tan justas y claras.

Fuera del cielo el que cantara

y el suelo dijera amén.

Mas si por tan altos bienes

mis gustos algo valen,

de esta hora con él salen,

no un amén, mas mil amenes.

Y por mi rey y señor,

que tenéis en mi servicio,

antes responde al oficio

que toca a nuestro provecho.

Porque si mi rey gobierna

con ese modo clemente

a sus tierras, a su gente,

hará con su nombre eterna.

Rey

Todos lo merecéis, señor,

por vuestro aviso y cordura,

mas ya deje que esto dura

tanto hablar y no comer.

¿Por qué habéis dejado el canto?

que es cierto que me entretiene,

y un corro tan solemne

no es razón descanse tanto.

Cantan

Músicos

No hay buenos placeres

en la tierra toda,

ni es fiesta ni boda

donde no hay mujeres.

Mujer baja y alta

quitada de coba

que donde esta falta

todo no está tal.

Vida sin placeres

muy mal se acomoda,

y boda no es boda

donde no hay mujeres.

Rey

Es muy justa esa querella,

decid a la reina que salga

para que la fiesta valga,

que no vale sin verla.

Convidados

Consejo es para cumplida

toda la solemnidad,

si sale su majestad

a dar la sobrecomida.

Con esa do sublimados

seremos favorecidos,

porque todos los sentidos

se habrán muy bien empleado:

gusto, oído, tacto, caras,

así con mil primores,

pues oír estos cantores

es lo que hay que desear.

Ansí que la vista vea

satisfacer por igual,

y que es lo más principal

que lo más principal vea.

Pag. 9

Entra la infanta.

Infanta.

Mi príncipe esclarecido,

libre te dé el cielo de daños,

que te darán mil años

como el joven que lo ha sido.

Yo vengo a mi sola parte

a dar a tu majestad el parabién,

pues de la fiesta presente

me cabe a mí tanta parte.

Herodes.

No será esa fiesta poca

sino de mucho donaire,

si tenéis vos también aire

en los pies como en la boca.

Con mirad de la majestad

galana irá mi señora,

que salga luego a la hora

que iré mi señora a verla.

Sale la reina Herodías.

Herodías.

¿Qué tardanza ha sido aquesta?

¿Cómo se puede haber hecho

ser la primera en mi pecho

la que ha de entrar en mi fiesta?

Sino es que mi nacimiento

no os da gusto ni os agrada,

y que a vos sola os enfada

lo que a todos da contento.

Herodes.

No es razón que se atribuya

esa causa a mí, tirana,

pues mi bienaventuranza

es, mi reina, gozar la tuya.

Y así sin razón me inflamas,

pues con extraña alegría

regocijo yo este día

allá a solas con mis damas.

Y a fe que me holgara

esta dama en darme gusto,

quiero la mirar, que es justo

que el son el que lo aguarda.

Que con el son no es mal,

antes me precio, de grado,

que te dé gusto el traslado

ya que no el original.

Danza la infanta.

Herodes.

¡Oh, donaire y gracia extraña!

No hay qué ver ni esperar más.

¡Con qué aire se ha visto jamás

tal aire en niña tamaña!

¡Qué salerosa, qué bella!

Llega acá, hija de mi alma,

pues con tal ventaja te llevas la palma

a la más hermosa y bella.

Vive Dios en quien adoro,

por su majestad tan alta,

que lo he de cumplir sin falta

aunque pidas un tesoro.

Pide el medio reino entero,

aunque pidas la mitad,

y si no da tu majestad

pelos, aparta, y dime.

Infanta.

Anda, ve y vuelve al momento,

no pidas cosa escasa.

Por cierto, agrada la danza.

De su gusto y gracia contento.

Herodías.

El rey, madre mía, me ha dado

que le pida que ando

madre, ¿qué le pediré?

¿Un vestido o un tocado?

¡A fe, si un manto le pido

que luego me lo sacase!

Mas, mejor es que me cases.

Sí, buscad un buen marido.

¡Oh, falsas son niñerías!

¡Que no hay matar, poncella!

Que librada está en tu querella

la salud de tu vida.

Callad, que ellas se vendrán.

Vuelve al rey con gran recato

y decilde que en un plato

la cabeza os dé de Juan.

Que te saque de por medio,

pues a mí en vengar me

porque en aquesta cosa no

hay otro remedio.

Infanta.

Aunque un poco se desmande

no puedo callar mi boca,

pues cualquiera cosa es poca

para ese precio tan grande.

El premio lo que yo quiero

es la cabeza de Juan.

Dámela, si eres galán,

cumple de ser caballero.

Niña es la lengua, detén,

pide por tu fe otra cosa.

Herodes.

Pues matas, por hermosa,

no mates por cruel también.

A su majestad no conviene

que a tal dama es justo

que se le cumpla su gusto

pues dos circunstancias tiene:

La primera, el cumplimiento

de la palabra del rey,

la segunda, la ley

del sagrado juramento.

No hay título ni razón

por donde esto no se apruebe,

ni el rey hará lo que debe

en negar tal petición.

Bien está, no tratéis más,

ni se tome de más pena,

capitán, ve a la cadena

y a esta dama agradarás.

¡Oh, loco desvarío!

¡Injusto prometer, terrible caso!

¡Ha sido aqueste mío!

Pues puse, tan sin seso,

en lengua tan liviana tanto peso.

Que una doncellita

que entendí que pidiera una manzana

la vida de Juan quita.

¡Oh, hembra aunque temprana!

¡Qué grave peso en lengua tan liviana!

Crueldad injusta y rara,

no puedo haber disculpa a tal exceso.

Mas, ¿quién imaginaría

ni en mi tan poco seso,

ni en lengua tan liviana tanto peso?

Ahora bien, cantad un poco

porque olvide esta tristeza,

porque si a reinar empieza

bastará a volverme loco.

Tornar a cantar.

Músicos.

Es loco quien se divierte

y toma del alma pena,

mas el que deje tras puerta

otra vida si no es muerte.

Entra el capitán con

la cabeza de San Juan en un plato.

Capitán.

Ves aquí, tus en tus brazos, hija,

en el plato, a tu madre aguija.

Da la madre, que le castiga.

Si placentera, y madre atenta.

Líneas tachadas y de difícil lectura.

Herodías.

¡Oh, enemigo de la verdad,

cuán mal en el mal se emplea,

que aun la lengua se menea,

publicando esta maldad!

Herodes.

De obispo, de gran quebranto,

mano, ¿qué he de esperar más?

¡Oh, cabeza del más santo

que engendró varón jamás!

Vase el rey y los

convidados.

Herodías.

¿Os hablaban? ¡Ay, loca!

Venid, do a veréis a mis manos.

Yo os echaré a los alanos,

como merece esa boca.

¿Vos buscabais mi daño?

Mas tomasteis con el rey

aquí pagaréis, maestro,

lo de antaño y lo de hogaño.

¡Quitad allá que me espanta,

con monadas y amar dices!

Llega, hija, y dale mil coces

en esa boca y garganta.

El rey va un poco mohíno,

mas, ¿qué importa?, ya me allano.

Pag. 10

Herodías.

que se me vendrá a la mano,

pues yo me sé un buen camino:

yo haré, rey, que te derritas

antes que anochezca hoy;

si cuatro gritos te doy

y luego dos lagrimitas.

De la muerte de Juan la suma justa en la sacra cabeza se ha vengado; la causa de su muerte no fue justa, pues sin razón la vida le han quitado. Ya va la reina de corona injusta, pues sin razón la vida le han quitado; mas el alma de Juan vive en la gloria: con esta sana fianza su historia.