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Texto digital de La cueva de Mercurino

Data de publicação: 22 de agosto de 2026

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Comedia
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de La cueva de Mercurino. BITESO, 2026. URL: https://etso.es/biteso/la-cueva-de-mercurino.

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LA CUEVA DE MERCURINO

Jornada primera

Pag. 1

Personas

Don Antonio de León.

Chinchilla gorrón, su criado.

Flora, dama.

Florida, su criada.

Mercurino, mágico.

El Arcoto, estudiante.

Ferragonte, bandido.

Don Alberto de León, bandido.

Julio viejo, tío de Flora.

Laura, dama.

Marcela, su criada.

El Duque de Saboya.

Bato, villano.

Una sombra.

Un muerto.

Pag. 2

Don Antonio.

¿tan abatido su ser

a manos de la pobreza?

No niego yo, esposa mía,

que yendo conmigo vos,

en cualquier parte, por Dios,

muy contento viviría.

Pero los que cuerdos son,

y nobles han de buscar

medios para conservar

el punto y reputación.

Flora.

Mi bien, mi querido esposo,

¿cómo de tal suerte os vais?

¿que tan sola me dejáis,

dónde, mi bien, reposo?

¿Aquí sin vos qué he de hacer?

¿partir a buscar hacienda,

y dejáis la mejor prenda

donde se pueda perder?

Mis parientes, ¿qué dirán

cuando me dejéis ansí?

todos a mi honor y a mí

culpa sin culpa pondrán.

¿Apenas habéis gozado

las primicias de mi amor,

cuando ya queréis, señor,

partiros recién casado?

Mal pagáis a quien adora

el aire de vuestro gusto,

con término tan injusto.

Don Antonio.

Perdonad, hermosa Flora,

y enjugad las perlas bellas,

que por acciones humanas

dos niñas tan soberanas

conducen a ser estrellas.

Aplacad el tierno llanto,

limitad el sentimiento,

dad valor al sufrimiento,

no lloréis, señora, tanto.

A la corte no más voy,

Madrid no es lejos de aquí,

dejándome Flora allí

casi en Salamanca estoy.

Cartas hay cada semana

dos veces; pues, ¿qué queréis,

si todas siempre tendréis

en esta ausencia inhumana

letra mía? No haya más,

es fuerza, y no puedo menos.

Chinchilla.

¡Vive Dios, que andamos buenos!

Florida.

Mi Chinchilla, ¿que te vas?

Chinchilla.

Sí, mi Chincha, que sin blanca

un Chinchilla tan honrado

no puede vivir casado

en la insigne Salamanca.

Si tiene sangre un gorrón,

con esposa ha de buscar

traza con que sustentar

el punto y reputación.

Pag. 3

Chinchilla.

Bien pienso yo, prenda amada,

y con vos vuestro marido

haciéndose del dormido

tuviera renta sobrada.

Pero quien os ve, qué dueño,

el bien que intenta tener

no os lo quiere deber

a la paciencia, y al sueño.

Cual yedra pienso medrar

arrimado a mi señor;

de cuyo noble valor

mi bien ha de resultar.

Florida.

Pues para mayor aumento

se dirige tu partida,

justo será que no impida

mi pena a tu pensamiento.

Escribe cada semana;

pues con tus cartas mi bien

de la fortuna el desdén

podré sentir más humana.

Chinchilla.

Flórida, yo escribiré

siempre, sin que falta veas

en las cartas que deseas;

y mil nuevas te diré.

Sin que en ninguna ocasión

pase novedad secreta,

teniendo cada estafeta

epístola, y narración.

Pero advierta tu belleza,

que en mi ausencia no consienta

Pag. 4

Chinchilla.

de tu boca tanto bien.

No sé cómo satisfaga,

Antonio, tantas finezas.

Flora.

, con otras ternezas,

que amor con amor se paga.

Florida.

Chinchilla, lo que te pido

que me envíes por tu vida

es un mono.

Chinchilla.

Ay, mi Florida,

yo te le enviaré garrido

de tal suerte que compita

con el mejor; mas ¿qué digo?

Si te tienta el enemigo,

hija, cruz y agua bendita.

Don Antonio.

Esposa, quedad con Dios.

Abrázanse los dos.

Flora.

Ya llegó el plazo, mi esposo.

Don Antonio.

Sí, que cumplirle es forzoso.

Flora.

Dios, mi bien, vaya con vos

y os traiga con él a casa.

Don Antonio.

Presto me veréis volver.

Florida.

Mas si no te vuelvo a ver...

Llora.

Chinchilla.

¿A qué mármol no traspasa

este viernes de pasión,

esta doña Jeremías?

Sin duda que el buen Macías

algún tiempo fue gorrión.

Tierno estoy como un panal,

rendido el amor me lleva;

pero ya tocan a leva

las mulas en el portal.

Pag. 5

Chinchilla.

¡Oh, si supieran aquestas

el secreto, que aquí estás,

nunca agora por acá

llevaran pasos a cuestas!

Dame, Florida, un abrazo

y quédate a Dios.

Florida.

A Dios.

Aparte

Chinchilla.

Esta vez que, Florida, vos

llevas tras lindo gatazo.

Flora.

No sea tarde, mi amor,

y perdáis hoy la jornada.

Don Antonio.

Quedad con Dios, prenda amada.

Flora.

Él os guíe, mi señor.

Chinchilla, ten mucha cuenta

del regalo de mi dueño.

Chinchilla.

Ansí lo haré, lindo sueño.

Aparte

Chinchilla.

¡Ya quedan con su pimienta!

Vanse Flora y Florida por una puerta, y Don Antonio y Chinchilla por otra. Salen el Aristo, estudiante, de camino, sotanilla corta; y Mercurino, viejo.

En la cueva, una gruta por donde salgan los dos.

Aristo.

Por solo sabio verte

solícito vagué tierras y montes;

por solo conocerte

vengo a usar de ignotos horizontes;

pues célico destino

me condució a tu gruta, Mercurino.

Tu nombre, que ya en jaspes,

fatigando a la fama su trompeta,

desde el Pindo al Hidaspes

Pag. 6

Mercurino.

el Mágico saber, que ansí perdiere.

Aquesto es lo primero

a que te obligas si saber deseas;

también con esto quiero

(porque de mi mas estimado seas)

saber tu nacimiento.

Sientense los dos.

Arcoto.

a todo te obedezco, estame atento.

Donde Gigantes pardos

con crespas erizadas las sienes

se remontan gallardos

a ocultar su soberbia entre celajes;

siendo sus cimas bellas

Ethnas del Sol, y luz de las estrellas.

Donde la margen baña

del Ebro caudaloso la corriente,

regando la campaña

en pompa undosa caracol luciente;

cuyos líquidos yelos

son del Autor del día paralelos.

Donde el bravo Pelayo

de la sangre Agarena entronizada,

cual fulminante rayo

la soberbia humilló con fuerte espada;

quedando tanta gloria

por lauro ya inmortal de la memoria.

Aquí pues Mercurino

con prodigio naci; mis padres fueron

los pies secos de un pino

Pag. 7

Arcoto.

donde ciertos pastores, que me vieron,

de pasión conmovidos

pudieron mitigar tiernos gemidos.

Prestome el alimento

de una parida cabra fértil ubre;

milagroso portento!

pues piedad en un bruto se descubre;

cuando en los hombres falta

prenda, que tanto a la razón esmalta.

A una aldea pequeña,

en cuya habitacion grosera, y pobre

rustica grave peña

(pabellón de su sitio) ostenta, sobre

su vasta pesadumbre

otro segundo Olympo, que es su cumbre.

a esta aquestos pastores

para que me criase me llevaron;

creci: en años mayores

los hados a las sierras me guiaron,

adonde entre rebaños

mal logre neciamente muchos años.

Hasta que ya cansado,

y animandome nobles pensamientos

deje el tosco cayado;

y estudie los primeros rudimentos

con pobreza importuna

perseguido del tiempo, y la fortuna.

Proseguí cuerdo luego

Teórica, y moral Filosofía;

su laberinto ciego

investigue con summa gallardía

sin que el hilo llevase,

que como al otro en Creta me guiase.

La fama de tu nombre

en este tiempo a mis oídos vino;

y por cobrar renombre

estudiando la Magia, mi destino

me animó a que te viese;

única dicha fue, que aquí viniese.

Mi nacimiento es este;

mi vida, cifra de prodigios, esta;

mi deseo es aqueste;

por término felice solo resta,

que mi persona admitas

si el honrarme por dicha solicitas.

Mercurino.

Tan suspendido quedo,

cuanto prendado amigo de escucharte;

y ansí decirte puedo,

que en mi Mágica escuela has de quedarte:

pues prevengo en tus cosas

Pag. 8

Mercurino.

señales oh mancebo misteriosas.

Como es tu nombre?

Arcoto.

Ascoto.

Mercurino.

hasta en el nombre peregrino eres.

Arcoto.

En todo soy ignoto;

pero en particular a los placeres

nunca he visto la cara

por verme la fortuna tan avara.

Levántanse

Mercurino.

Vamos, que yo confio

has de tener Ascoto grande dicha.

Arcoto.

yo lo contrario fio;

porque me sigue tanto la desdicha,

que solo sabio el verte

es el primer placer, que hallo en mi suerte.

Vanse por la cueva y sale Don antonio de leon triste.

Don Antonio.

Adonde vana esperanza

sin mi perdido me llevas?

oh confusión loca sigo

oh noche entre tus tinieblas?

Burlar quise de tus ojos

Flora con finjida ausencia;

y la sinrazón, o el cielo

mi pretension atropellan

Ya me despedi traidor

del casto umbral de tus puertas;

y aunque la razón me riñe

no pienso volver a verlas.

Ausenteme de mi patria

por otra, si honrada, ofensa;

y vengo a engañar un Angel,

cauteloso en tierra agena.

A claro Piamonte, quien

de tus verdes alamedas

en ocasión semejante

tronco inanimado fuera.

Quien Jamás Italia, Italia

desterrado de tu tierra,

del Tormes para mi infamia

pisara la margen bella.

Dije, que a Madrid me yua

movido de la pobreza;

máquina de vario gusto,

infame, aleve quimera.

Goce sus ojos, canseme,

siguió al placer la tristeza;

y sin merecerlo Flora

pago su fe con cautela.

Ay niñas con que diluvios

recelasteis la sospecha

de tal acción previniendo

mi yelo con vuestras perlas.

Que pretende mi deseo?

que suerte es la de mi estrella?

quien mis efectos anima?

oh quien me rige? quien me alienta?

oh males inopinados,

oh terribles inclemencias.

Pag. 9

Don Antonio.

quien os sufre, y tiene vida

es imposible que sienta.

O cristal fugitivo

pon límite a mi tragedia;

reciviendome en tu seno

si te lastiman mis quejas.

Permita tome sepulchro

en tus doradas arenas

por vivir pues cobra vida

quien de rigores se ausenta.

Yo naci en horrendo clima;

de los astros la potencia

vinculó en mi movimiento

de la desdicha la fuerza.

Aniquilese el sugeto

en quien informan Planetas

como causas superiores

lo selecto de las penas.

En tus ondas pio Tormes

mi unión vital se disuelua;

porque cerre con su Ocaso

el rigor de las estrellas.

a Dios Flora, luz divina

tan hermosa cuanto honesta;

quien engaño a tu beldad

como traidor aquí muera.

A Dios patria mía Italia;

en cuyas fertiles tierras

naci fértil de desdichas;

si hay fertilidad en ellas.

A Dios Alberto mi hermano;

y plega al cielo, que tengas

mas ventura que tu sangre

a quien las aguas esperan.

A Dios Salamanca ilustre,

a Dios famosas escuelas

donde a ser hombre aprendi;

ojala que no lo fuera.

A Dios prados de esmeraldas,

a Dios sagradas riberas;

en quienes al Sol las Ninfas

paramos de luces prestan.

A Dios mal logrados años,

a Dios vida, a Dios paciencia;

que para pesares tantos

lo mejor es no tenerla.

Monumento proceloso

me conduce una inclemencia;

y en el deposito al tiempo

un despojo de su fuerza.

Triunfe de mi vida el hado,

Atropos altiva venza,

vibre sus furias el cielo,

y un desdichado perezca.

Váyase desnudando según pidieren los versos de ade=

lante, y Chinchilla sale también triste, y dice.

Pag. 10

Chinchilla.

Chinchilla, cómo estás triste

viendote ya sin maletas?

no diste gato a Florida

con la de matar candelas?

¿Qué quieres? Ya estás sin amos,

ya saliste de cadenas,

ya te quitaron la corma,

adonde vas? en que piensas?

Era mujer muy honrada

mi Florida, era una perla;

y he sentido el perro muerto

como si a mi me lo dieran.

Que limpia casa! mas ay,

que por su mucha limpieza

tomamos mi amo, y yo

de Villadiego la breta.

Engañadas, y sin honra,

que haran dos pollas tan tiernas;

yo apostare que a Florida

por lo del moño le pesa.

Mi Señor, y yo, que dos

tan inestimables piezas

para dar a cualquier niña

a tras canton cantaleta.

Mas es menester cuidado,

que si en la trampa nos pescan,

a bien librar llevaremos

Jubones, y no de seda.

Reverendísimo Tormes

una noche, que me queda

pasarla quiero en tu margen,

donde hay gorronas muy buenas.

a buscar busconas vengo,

que se me acaba la vela;

y quiero lograr la luz

víspera de las tinieblas.

Si diera esta noche a alguna

otro bofetón, no fuera

mas que de treinta Carranzas

celebrada mi destreza?

Quien lo duda; pues por Dios,

que si la ocasión me tienta

he de dejar a Florida

quien la consuele en mi ausencia.

Mal de muchos, gran alivio.

Don Antonio.

determinación no temas,

voluntad no me amedrentes,

que ha de ser mi muerte cierta.

Chinchilla.

Todo está muy sosegado,

solamente una voz suena,

y si no me engaño es tiple.

Don Antonio.

ay muerte no te detengas.

Chinchilla.

Trabajo es, y contrabajo

la voz que el pecho me altera;

solo estoy, y seran muchos.

Don Antonio.

Arrojate ya, que tiemblas?

Pag. 11

Chinchilla.

Ya me han visto, no hay remedio:

uno, dos, tres, veinte, treinta;

mas deben ser de dos mil,

sino que duermen, o cenan.

Don Quijote de la mancha

oh que de ducados diera

por un lance como aqueste;

mas yo ni blanca, ni media.

Quiero animarme, y llegar

seanse los que sean;

que vino llevó en el pecho,

y el estoquillo en la diestra.

Don Antonio.

Ay Flora del alma mía.

Llegue a el y desembayne

Chinchilla.

Un bultillo se menea,

y esta en camisa; no dijo

Flora? quien a Flora mienta?

Marimanta ensabanada,

espiritu, diablo, o vieja,

que es peor, dime quien eres?

Don Antonio.

Soy la desuentura mesma.

abrace a Don Anto.

Chinchilla.

Mi Señor es, vive Cristo,

amo, que figura es esta?

quieres boltear acaso,

que tan en blanco te quedas?

Don Antonio.

Chinchilla quiero morir.

Chinchilla.

Morir? dices lo de veras?

porque causa? porque causa?

Don Antonio.

por desdichado.

Sale dando los vestidos.

Chinchilla.

que flema

Mira que te engaña el Diablo,

tentacion suya es aquesta;

vístete, y deja las aguas,

que para nada son buenas.

Teniendo el alma en el cuerpo

todo Señor se remedia;

con morir todo se pierde,

no es nada la diferencia.

Ya sin mujeres estamos,

vivamos, y mueran ellas;

ánimo, y dale seis higas

con que muera la impaciencia.

Un tiempo tras otro viene,

sufra el que tiene penas,

que la noche sigue al día,

y el placer a la tristeza.

Nunca yo te lo estoruara

si con mujer estuvieras;

pero pues la dejaste, como

vive, vive edad eterna.

Vístete, y deja la muerte

para miseros Poetas,

y déjala sobre todo

para el coro de las viejas.

Don Antonio.

Tanto con tales razones

Chinchilla amigo me alientas,

que a tu parecer me arrimo;

si tu al Tormes no vinieras

Pag. 12

Don Antonio.

Yo sin duda aquesta noche

en sus ondas pereciera.

Chinchilla.

tu gorron angel ha sido.

Don Antonio.

Agradecelo a tu presencia.

Chinchilla.

Gran elemento es vivir,

nadie veo, que desea

morirse; y es cosa justa,

que es la muerte mala bestia.

Don Antonio.

Tarde es, y de pardas nubes

se viste la noche negra

amenazando en su traje

tempestad a estas riberas.

Vámonos a la ciudad

antes Chinchilla, que llueva.

Empieza a tronar.

Chinchilla.

Vamos, que notable viento

se ha levantado, y ya empieza

a tronar; Jesus mill veces

QUE relampago.

Don Antonio.

no temas.

Chinchilla.

La obscuridad es terrible,

a Señor por que me dejas.

Don Antonio.

Contigo voy, ten valor.

Chinchilla.

O que lobregas tinieblas,

no se por donde camino.

Don Antonio.

Perdido hemos la senda.

Las luces veía agora

de Salamanca bien cercas;

y ya no veo las luces

que tengo la vista ciega.

truena recio.

Chinchilla.

Cristo si de aquesta salgo,

os daré un cirio de treinta

arrobas, muy bien pesado.

QUE terriblemente truena.

Suena lejos campanilla de ganado. Y luego muy lejos la Voz

Don Antonio.

Permisión del santo cielo

debe de ser, que me pierda

en confusión tan horrible.

Chinchilla.

Aguarda Señor, que suena

campanilla de ganado

sino mienten mis orejas.

Don Antonio.

Razón tienes, y podemos

guiarnos al eco della.

Voz.

Don Antonio, Don Antonio.

Don Antonio.

Oyste?

Chinchilla.

nunca lo oyera.

Don Antonio.

Llamaronme vive Dios.

Chinchilla.

Mis calzones llevan cera,

y no es de la de panales.

Don Antonio.

Ten ánimo, de que tiemblas?

Chinchilla.

No tiemblo, pero tirito

de contemplar esta fiesta.

Voz.

Don Antonio de Leon.

Don Antonio.

Hacia la mano derecha

dieron la voz, yo la sigo,

que Dios con mi alma sea.

Chinchilla.

Rodando llevas mi cuerpo;

ay si mi florida cela

por mi salud, que la siento

no dos dedos de perderla.

Pag. 13

Don Antonio.

a mi lado vas; espada

contigo Chinchilla llevas;

Cristianos somos los dos;

pues todo el infierno venga.

vanse; salen Julio viejo, Tío de Flora, y Flora.

Julio.

Después Flora que faltaron

nuestros padres, bien sabéis

como en mi tenido habéis

lo que ellos imaginaron.

Niña sobrina quedastes,

y desde la tierna edad

con amor, y voluntad

con un ama os criastes.

Ella el ser de nuevo os dio,

con ella siempre asististeis

hasta el tiempo, que quisistes,

y el estado lo pidio:

Bien contra mi gusto fue

Flora vuestro casamiento;

mas cuando os vi con contento

yo también con el quede.

Casada, y mujer estáis,

Don Antonio es caballero;

de cuyo valor espero,

que harto estimada seais.

No ignoro quan poca es

vuestra renta; mas es Justo,

que donde hay vida con gusto

no se mire en Interés.

La hacienda es cosa del suelo,

y ansí es razón que se entienda

prefiere el gusto a la hacienda;

pues el gusto es don del cielo.

Lo poco, o mucho que hubiere

procurar que no se pierda;

y con esto pues sois cuerda

pasar como se pudiere.

Yo nunca os he de faltar,

No hay sobrina que sentir;

que para poder vivir

Dios señora lo ha de dar.

Y de tal suerte se aplica

a mi deseo el placer,

que confio os he de ver

antes que me muera rica.

Flora.

Este amor, aquesta fe

Tío con que me alentais,

y el bien que me deseáis

de vos siempre imagine.

Confieso, que grande ha sido

el contento, que me ha dado

la novedad de mi estado;

pues me dio tan buen marido.

Pero la desdicha mía

nacida del no tener

fue parte para vencer

al curso de mi alegría.

Pag. 14

Flora.

Hoy Don Antonio partio

a Madrid con pretensiones,

y entre tristes confusiones

sola señor me dejo.

Esto causa mi tristeza,

que como recien casada

siento mucho la jornada;

prueba de amor, y nobleza.

Mirad vos si con razón

teniendo a mi dueño ausente

hago ostentacion prudente

sintiendo de mi aficion.

Julio.

¿Qué decís, Flora? A Madrid

Don Antonio?

Flora.

Julio si.

Julio.

pues hoy le he visto yo aquí;

Flora.

Vos engañais advertid

Porque partio de mañana

Julio.

Pues por Dios, que le encontre

aquesta tarde, y le hable;

no me engaño, cosa es llana.

De camino yua vestido,

y preguntandole yo

la causa, me respondio,

que la causa había sido

El ir sobrina con vos

avna huerta a merendar,

Flora.

debéis lo de imaginar.

Llora Flora.

Julio.

no imagino vive Dios.

Antes vuestro Tío piensa

viendo semejante acción,

Flora, que a vuestra opinión

se dirije alguna ofensa.

Prendado de la beldad,

y por cumplir su deseo

llegó con el Himeneo

sin duda su liviandad.

Después de dalle la mano,

y después, que a los gozos

como su gusto cumplio

ha sido synon villano.

Don Antonio siendo noble

el mismo a si se deshonra,

burlando de nuestra honra

con trato vil, con fe doble.

Tened valor, no lloreis,

que aunque gaste cuanto tengo

sere infame sino vengo

la injuria Flora que veis.

Julio soy, y vuestro tío;

estad cierta, que esta afrenta

hade correr por mi cuenta;

pues es el agravio mío.

Flora.

O que desdichada suerte,

O que mal pagado amor,

Don Antonio fue traidor?

pues cierta será mi muerte.

O que tierno, que amoroso,

que firme con fe finjida

dijo: flora de mi vida

Pag. 15

Flora.

el partirme yo es forzoso,

Ansí aseguro mi engaño,

y sin humano decoro

disimulo con el oro

el acibar de mi daño.

Como dises; los que son

nobles hande procurar

modos para conseruar

ilesa su reputacion.

Rigor de los Cielos fuerte,

que aniquila mi valor?

Don Antonio fue traidor?

pues cierta será mi muerte.

Caballero puedes ser,

de mi agravio autor tirano;

pero acción es de villano

engañar a una mujer.

Mal probaste tu prudencia,

mal mi firmeza pagaste;

porque noble te casaste

degenerando en tu ausencia.

A Olympa infame Direno,

a dicho alevoso creas

burlas con cautelas feas;

hecho de mi pecho ageno.

el sentimiento me advierte,

que es veneno mi dolor;

Don Antonio fue traidor?

pues cierta será mi muerte.

Zulio. +

Salen Don Antonio de leon, y Chinchilla asido

de la capa de su amo

Don Antonio.

A donde camino cielos!

donde torpes pasos guio

sin saber donde me llevan

voces, que por Norte sigo?

que montañas son aquellas?

que tierra es esta que piso?

que vanas quimeras sueño?

sin duda que voy perdido.

Ya la Prospera mas bella

reboza el tocado rico

ausentandose de el día

por las corrientes del frío.

Ya atropellando esplendores

desmiente brillantes giros

el que aljofares previene

a olorosos Terebintos.

Ya el crepusculo del alua

dejando Antipodas indios

borda las tostadas puntas

de groseros obeliscos.

Pag. 16

Don Antonio.

Y a los pájaros despiertos

haciendo apacible ruido

van alegrando los aires

con músicos artificios.

Ya tierras no conozco,

peñas son las que diviso,

aspereza la que veo,

soledad esta que miro.

Que es encanto, o locura?

Conoces tu aqueste sitio

di Chinchilla?

Chinchilla.

no señor,

jamás tal tierra he visto.

Válame Dios quien tuviera

en este trance un traguillo

de lo blanco de Alaejos

con dos libras de tocino.

que si he de morir en esta

mas valiera ir bien comido,

y no morir muerte hambrona

si es mejor morir de ahito.

Don Antonio.

Sino me engaño una cueva

hacia aquella parte he visto;

entremos allá Chinchilla.

Chinchilla.

Vamos al infierno mismo.

el no comer me da pena.

Don Antonio.

deja aquesos desatinos.

Suena dentro de la cueva la voz, y le

llaman al príncipe, que es del Mágico.

Voz.

Entra dentro Don Antonio.

Don Antonio.

¿Hay más extraño prodigio?

que en aquesta cueva estaba

la voz que escuche en el río!

Chinchilla.

Pues si es ella no es muy lejos,

que pocos pasos han sido

si reparas, los andados.

Don Antonio.

Ya a entrar me determino.

Va a entrar y hecha fuego la boca d[e]

la Cueva, y dice otra vez la voz.

Voz.

ten valor, no temas, entra.

Chinchilla.

el recibimiento es lindo.

Don Antonio.

que dices? acaso temes?

Chinchilla.

no señor pero me ahilo.

Don Antonio.

ten ánimo, alienta el pecho.

Chinchilla.

Si tengo le voto a Cristo,

que no ha de temer a nadie

este gorron Salmantino.

Sabe Dios cuál van mis calzas.

Pag. 17

Chinchilla.

y como van mis colmillos.

Don Antonio.

Pues Dios vaya con nosotros.

Desembayna Don Antonio, y entra en la Cueva por medio del fuego que hade brotar

Chinchilla.

yo también tus pasos sigo,

vaya en mi ayuda Noe

con seis arrobas de tinto.

Entra desembaynada su espada, y salen ferragonte bandido, y Bato.

Pag. 18

Ferragonte.

dime pastor ansí mill años goces,

que sierra inculta es esta que conoces?

Bato.

A Dios señor Ferragonte errado vienes,

quien te endilgo a tan aspero camino?

Aquesta sierra que delante tienes

es donde vive el sabio Mercurino:

que es docto bravamente; pues previene

lo que ha de suceder como adivino;

en efecto las mas cercanas villas

estan de aqueste monte veinte millas.

Ferragonte.

Norte has sido pastor que me has guiado,

toma aqueste doblon y a nadie digas,

que al bravo Ferragonte has encontrado.

Bato.

tan rico veas, como fue al Rey Midas;

pues con tal gratitud mi fe has pagado,

con aqueste doblon daré seis higas

al pastor de mas suerte y bizarría,

y no dire en jamás la boca es mía.

Ferragonte.

Esta simplicidad a quien no agrada?

Bato.

digame su excelencia es bandolero?

Ferragonte.

dis que agravios incitan a mi espada

sobre cierta belleza por quien muero

para vivir con esa gente armada

(por cuyo medio mi venganza espero)

hecho azote de Marte en estas sierras.

Bato.

honrado bandolero mucho yerras

en andar desta suerte por amores;

tu pareces salvaje, el mío es este.

Ferragonte.

Salvaje puede haber causas mayores,

en que mi noble sangre manifieste;

que agravios por amar, y desfavores?

Bato.

plega a Dios, que el consejo no me cueste

algo con que tengamos barazara,

pues siento ya en mis bragas algazara.

Ferragonte.

has sido por ventura enamorado?

probaste del amor flecha valiente?

Bato.

Allá estuve yo un tiempo quellotrado,

que me enflecho el amor muy sutilmente;

y aunque te veo aquí desatacado

por amar, no me espanta ciertamente;

pues pesilgando amor da mas enojos,

que si picaran novecientos piojos.

Ferragonte.

Luego si por gozar una hermosura

solicito los montes desta suerte

culpar mi intento no será cordura?

Bato.

dices verdad, que el muchatin es fuerte;

quien te culpa será alimaña pura.

ojala nunca yo llegará a verte - aparte.

Ferragonte.

y la que amabas era hermosa, o fea?

Bato.

yo quise bien al Cura de mi aldea.

Ferragonte.

Al Cura? que dijiste? cosa brava!

Bato.

allá en mi tierra había cierto vecino,

que por famoso el Cura se llamaba;

y pardioz que le amaba de continuo:

por que su voluntad me lo pagaba.

Ferragonte.

Hay amor mas gracioso, y peregrino!

Bato.

A Dios, que me detengo.

Ferragonte.

Dios te guarde.

Pag. 19

Vase corriendo Bato; tocan tambor, sale Don Alberto de Leon Bandido: puede hacer el papel una mujer.

Don Alberto.

Ferragonte valeroso,

que altivamente procuras

ser en los campos tirano;

donde tu pecho se oculta.

Tu que con agravios quieres

Vengar honrosas injurias,

siendo de tu parte en todo

la victoria, y la fortuna.

Tu que en soledades tristes

a los vinientes anuncias

temores, que los atierren,

máquinas, que los destruyan;

Ejecuciones, que teman,

adversidad, que presuman,

viles hazañas, que sientan,

rigor, que los estimula;

Palabras, que los afrenten,

manos, que sus bienes hurten;

Muerte al fin si se resisten,

que son ansí glorias tuyas.

Tu pues, que por que mi hermano

adorando a Laura injustas;

cuerpo a cuerpo en la campaña,

solo, sin ninguna ayuda;

Con su brazo, y con su espada

sin otras armas ningunas

dio a tu primo Astolfo muerte;

para su venganza juntas.

Por infames medios gentes,

que aficionen vagabundas,

para despojar haciendas

vivir campesinas grutas.

Tu que mi sangre persigues,

por que tu colera fundas

sobre agravios, que son honras,

y sobre quejas injustas.

Advierte a lo que te digo

Ferragonte pues te busca

quien sin tener veinte años

ciñe espada, y lanza empuña.

Si en solo vengar la muerte

de tu primo Astolfo; sumas

el ser Bandido en Ytalia;

o por que a Laura procuras.

Don Alberto de Leon,

que soy yo, vibrando furias

ejecutara en tu sangre

lo que en la mía ejecutas.

Valor tengo, aunque muchacho,

en Marcial escaramuza

sabre matarte villano,

y si aquí el campo rehusas

Yo también sabre vivir

Pag. 20

Don Alberto.

entre aquestas peñas brutas

como bandido agraviando

a los que tu sangre ilustran.

Don Alberto.

Con cinquenta lanzas vengo,

y detras de esa espesura

quedan, siguiendo mis pasos

por entre sendas confusas.

Mi resolución es esta,

di Ferragonte la tuya,

porque mi valor me alienta,

mis pocos años me ayudan.

La ocasión brios me presta,

la soledad me apresura;

supuesto que de tu gente

la distancia de aquí es mucha.

Solos estamos los dos,

limpios aceros desnuda;

y se han de acabar los bandos

con mi muerte, o con la tuya.

Ferragonte.

Tu rapaz con tanto pecho,

que tus años disimulan,

tan ignorante pretendes

intentar esa locura?

Don Alberto.

Gallina, la espada saca,

y la ocasión no rehuyas:

si a su gente seña hiciere ]

Aparte

Don Alberto.

yo haré, que la mía acuda.

Ferragonte.

Un muchacho a mi se atreve?

Aqueste lance no escusa

mi valor. esta es mi espada.

[Desembaynan los dos

Don Alberto.

y a mi brazo fuerte empuña

su estoque limpio; traidor

defiendete; mas no huyas.

Ferragonte.

Extremado valor muestras;

[Van riñendo, y retirandose Ferragonte.

Ferragonte.

quien resistira tu furia?

Don Alberto.

Conque ánimo vil riñes.

Ferragonte.

Si mi gente no me ayuda ]

Aparte

Ferragonte.

he de morir; daré voces,

que su valentía es mucha.

O gente de Ferragonte.

Don Alberto.

Pues infames tratos usas;

venga la gente de Alberto,

y contra tu gente acuda.

Entranse acuchillando; suena ruido dentro de gente

y Cajas de rebato; con que da fin el acto primero.

Jornada segunda

Pag. 21

Salen Mercurino, Don Antonio

de Leon, y Chinchilla gorron.

Mercurino.

Esta tierra, que pisas, es la Italia;

aquesta novedad no ha de admirarte:

pues la voz, que cual Norte, aquella noche

oíste en Salamanca, junto al río

(en donde neciamente pretendias

dar a tu vida fin por desdichado)

Pag. 22

Mercurino.

Eco fue de mi acento don Antonio,

que como supe lo que deseabas

ver la cueva del sabio Mercurino;

guiandote conella, en siete horas

te puse des de allá en aqueste sitio,

que son al pie de quatrocientas leguas:

y también (si quisiera) en un instante

pudiera donde estas agora verte,

mas como era noche tenebrosa

probar tu pecho con sus miedos quise,

y vine a conocer eres valiente

pues te mostraste en ellos tan osado.

A tus dudas amigo he satisfecho,

bien puedes dar de mano a la tristeza

supuesto, que tendrás cuanto quisieres

en esta cueva; si por dicha amares,

a la que amares, por el sutil viento

aquí te la traere, donde la goces:

imagina mayores imposibles,

que posibles hara quien ya desea

servirte Don Antonio bravamente.

Don Antonio.

No dejo de admirarme tal suceso;

porque yo Mercurino no pensaba

estar de Salamanca cuatro leguas.

pero en fin si de Italia el suelo piso,

y gozo en estos montes de tu vista

(cosa que deseaba por extremo)

me huelgo summamente Mercurino.

Mas dime conmovióte alguna causa

ademas del deseo, que tenia

de visitarte, sin poder cumplirlo

respeto de la muerte que en Barcelo

hice por pretender a Laurabella,

y estar por ese fin de Italia ausente?

Mercurino.

No mas de tu deseo Don Antonio;

porque acostumbro yo diversas veces

traer a los que ansí verme desean

(sin que tengan para ello algún remedio)

en un momento aunque de lejos vengan.

Supe este tu deseo por mi Magia,

y ansí de Salamanca aquí te truje.

Chinchilla.

Hay en el mundo caso mas notable!

Mercurino.

alegrate, y no temas buen Chinchilla,

que también Mercurino ha de servirte.

Chinchilla.

Aquesta voluntad mucho agradezco:

pero holgare saber para otras veces

quien te alquila señor tan buenas mulas,

que en siete horas quatrocientas leguas

se llevan de boleo sin que pidan

un grano de cebada, ni cansarse?

y otra cosa diras, que santa hierba,

o que jarabe tomas con que tienes

tan temeraria voz, y tan sonora,

que desde aquí se oye en Salamanca?

Mercurino.

Las mulas, que yo alquilo son los vientos;

estotro de la voz por mis encantos,

que se oya a tan lejos hacer pude.

Chinchilla.

Las mulas son famosas vive Cristo;

Pag. 23

Chinchilla.

no ha menester cojin, botas, ni espuelas,

ni llevar provisión para el camino

el que en tan buenas mulas caminare.

Dime suelen trotar, o tirar coces,

son mulas regaladas, sufren ancas,

puede dormir seguro el caminante

yendo en aquesas mulas a caballo?

Mercurino.

dellas se puede hacer cuanto quisiere.

Chinchilla.

que aya tan buenas mulas en el mundo,

y se consienta haber mulas matadas,

que en quatrocientas horas ni una legua

saben andar, sino a poder de palos

lavaderiles, que por su flaqueza

las subministran medicos Albeytares?

para que se consientan mesoneros,

para que los Ladrones, que con ventas

son sastres montesinos de las bolsas?

Otra cosa pregunto. entre esas mulas

hay algunas gallegas Mercurino?

Mercurino.

también suelen andar mulas gallegas.

Chinchilla.

pues de todo lo dicho me desdigo,

que mal por mal, mejores son santeros,

que no cosas venidas de Galicia.

Aun caminando a nuestro paso llano

en las de por acá, cuando seguro

Va quien camina en ellas, en un punto

disparan un granizo en zapatetas,

que puede maltratar al mas valiente;

que hicieran caminando por el aire?

Don Antonio.

Saber quisiera Mercurino noble,

si en que lo no recelas en decirlo,

porque ocasión en estas soledades

siendo tan sabio, retirado vives?

Mercurino.

Las letras Don Antonio no se premian,

Los doctos en las Cortes no se estiman;

Solos los ignorantes son los Sabios:

Y ansí intenté acordado retirarme

a vivir las entrañas destos riscos.

Don Antonio.

Y dime cuantos años, siglos cuantos

ha, que habitas los montes, si son siglos

días de soledad en Cortesanos:

Y quien fue tu maestro en arte Mágica.

Mercurino.

De todo quiero darte entera cuenta,

atiende a mi razón.

Don Antonio.

y estoy atento.

Chinchilla.

Sentarme quiero en esta peñadilla,

que la historia será quizas larguilla.

Sientanse todos en el suelo.

Mercurino.

Por lustros diez canales

el Polyfemo rubio;

iluminando toscos chapiteles

con giros celestiales,

y alegrando al Danubio

sutiles animó, vistio vergeles

de ricos brocateles;

Esparciendo entre rivas

en abundante copia

el marfil de Etiopia

a su Oriente sagradas matutinas;

desde que me tributa

para vivir su pecho aquesta gruta.

Pag. 24

Mercurino.

Aquí las Filomenas

enamorando al alua

la previenen en simple y grave choro

con dulces cantilenas:

y con su alegre salva

(donde sin armas escuadrón canoro

forma aliento sonoro)

alientan mis pesares

dandome buenos días

aladas armonias,

y con ellas mi voz también empiesa,

no en música sonora,

a repetir requiebros a la Aurora.

Aquí los Corybantes

con cítara templada,

alternandola acordes cornamusas;

en triunfos arrogantes

la hierba regalada,

a quien ciñen perennes Arethusas,

pisan, dando a las Musas

en metricos acentos

el culto religioso,

y en orgullo frondoso

lisonjas de esmeraldas a los vientos;

causando todo gloria

al deleyte, que aplaude la memoria.

Aquí Flora eterniza

su pompa, y bizarría;

en campos de Safir cielos de flores

con corales matiza;

Aquí la fantasía

emulacion despierta en los primores;

divierten los olores,

satisfacen deseos

los de Pancaya aromas,

y entre sabrosas pomas

halla la presumpcion huertos Hybleos;

donde en sierpes de plata

el Nectar de los Dioses se dilata.

Aquí bella Diana

con coturno listado,

amedrenta al cobarde conejuelo;

y ya con partesana

desanima al Venado;

ya al Jabalí cerdoso da recelo

con abatir al suelo

el acero luciente;

o ya con la escopeta

a sus plantas sujeta

del Flavo Dios al pardo diligente,

que surcando su esfera

al vuelo limitó cometa fiera.

Aquí vivo contento

sin desear la Corte;

adonde estan validos los engaños,

y el vano cumplimiento,

que cual ficticio Norte

al errante bajel conduce daños;

noventa son mis años,

cincuenta en esta gruta,

Pag. 25

Mercurino.

cual te dije, he vivido;

maestro mío ha sido,

en la Magia el famoso Mario muta

en fin con esto hallaste

satisfacción a lo que preguntaste.

Don Antonio.

Admiración me ha causado

tu discurso Mercurino.

Mercurino.

Don Antonio yo imagino,

que con el te auras holgado.

Don Antonio.

Quien dime no se ha de holgar

oyendo razones tales?

Chinchilla.

Es de buenos naturales

holgarse de oír hablar.

Mercurino.

Si se oye lenguaje culto

tienes razón.

Chinchilla.

ansí es,

por que en hablando al reves

es de Imagenes de bulto.

Mercurino.

Andas Chinchilla discreto

en seguir tal parecer.

Chinchilla.

Según mi rudo entender

no alcanzo mas te prometo.

Mas la regla universal

padece sus excepciones

en presumidos Catones,

que de todo dicen mal.

Su parecer arrogante

va por senda diferente;

pues cualquier hombre prudente

es en su boca ignorante.

Don Antonio.

y lo que mas noto aquí

es, que si por varios modos

dicen siempre mal de todos,

nunca dicen mal de si.

Mercurino.

de tales necios arguyo,

Don Antonio.

se deben de imaginar,

que en el mundo no hay hallar

otro ingenio como el suyo.

Mercurino.

El que tienes es famoso.

Chinchilla.

Exorbitante favor;

pero dime por mi amor:

En lugar tan deleytoso

como aqueste Mercurino,

donde colocó su esfera

inmortal la primavera,

Cosecha por dicha vino?

Mercurino.

Vino excelente tendrás.

Chinchilla.

y tocinillo?

Mercurino.

también.

Chinchilla.

Sábeme el tocino bien.

Mercurino.

pues muy bueno lo hallaras.

habla con / Don Ant.

Chinchilla.

Que digo; madama Flora,

y Florida su consorte,

que vamos hacia la corte

pensaran sin duda ahora.

Don Antonio.

Ya Chinchilla en saluo estamos,

no hay que acordarse de aqueso.

Chinchilla.

Con que migaja de queso,

tangente se la pegamos.

Cuando yo me paro un poco

Pag. 26

Chinchilla.

a considerar el cuento,

señor, de puro contarlo

vive Dios me torno loco.

Don Antonio.

Solas estaran las dos.

Chinchilla.

bien la dimos a mamar;

mas puedense consolar

con que no estaban de Dios.

Mercurino.

Ya Don Antonio han sabido

esas dos Flora, y Florida,

que fue jornada finjida

la una.

Don Antonio.

como han podido

Con tal brevedad saber

de engaño tan encubierto,

Mercurino el caso cierto?

Chinchilla.

demonio debe de ser

este viejo, que no hombre, }

aparte.

Chinchilla.

aun casi no nos oyo,

y al momento lo entendio!

Mercurino.

Nada Chinchilla te asombre;

que mi saber obra aquí.

Chinchilla.

otra vuelta? desde hoy mas

solo he de hablar por detras,

quizás no entendera ansí.

Mercurino.

Don Antonio, el mis mo día,

que partiste de Xetafe,

por la tarde no encontraste

a cierto viejo, que había

tenido consigo a Flora,

antes, que te conociese?

Don Antonio.

Ya me acuerdo; un Julio es ese

Tío suyo, que la adora.

Con el encontre, y le hable.

Mercurino.

pues a Flora ha visitado,

y que te vio le ha contado.

Don Antonio.

que luego lo sospeche.

Mercurino.

Nada tienes, que temer,

que mientras mi huesped fueres,

y en esta cueva estuvieres

mal no te ha de suceder.

Chinchilla.

Si aura quien me las salvase

en trago tal a las dos;

Si aura quien le pida a Dios

el requiescant in pace?

o quien estuviera allá

con alas, por solo oír

lo que deben de decir.

Mercurino.

yo traeré Chinchilla acá

si tu gustas por el viento

a Florida, por que veas

aun mas de lo que deseas.

Chinchilla.

ha de venir al momento.

Don Antonio.

Mejor será Mercurino

si vale mi parecer,

que vamos todos a ver

por este mesmo camino,

que venimos, lo que pasa.

Mercurino.

enhora buena, y advierte

hemos de ir de tal suerte,

Pag. 27

Mercurino.

que ni ha de vernos la cara.

Chinchilla.

Eso quise yo advertir,

y si fuera de otro modo

se diera al traste con todo,

y aun hubiera que reir.

Otra cosa mas apunto.

Mercurino.

cuales?

Chinchilla.

antes, que nos vamos

será justo, que comamos;

pues es forzoso este punto.

Don Antonio.

ahora te pica la gula?

Chinchilla.

que gula? Seo Mercurino

si pide para el molino,

y pica, quien disimula?

Pues ve v uestra m erced a este caballero,

que calla, yo apostaria,

que sin salva se comia

un borrico todo entero.

Mercurino.

Sufrete Chinchilla un poco,

que en volviendo comeremos.

Chinchilla.

buen mayordomo tenemos.

Señor.

Don Antonio.

ven, y calla loco.

Vanse, y salen Julio, Flora, y Florida.

Julio.

De no haber antes venido

a veros la causa ha sido

andar sobrina ocupado

En lo que estoy encargado.

Flora.

que nuevas habéis sabido?

Julio.

Meson ninguno deje

adonde no pregunte

Con sus señas por los dos,

y en todos ellos por Dios,

que rastro suyo no halle.

A todas las puertas fui

de la ciudad des de allí,

preguntando si los vieron

salir; tampoco supieron

decirme palabra aquí.

A casas, donde acudia

Con amigos a parlar

Encamine mi porfía;

y la diligencia mía

nada pudo escudriñar.

Lo que supe solamente

de dos hombres, sin querer,

es, que la noche antiyer

vieron pasar por la puente

dos del mismo parecer.

Ellos mulas no alquilaron,

a meson ninguno fueron,

ni por las puertas salieron;

o en el Tormes se ahogaron,

o volando se partieron.

Flora.

Yo quedo Julio burlada

como mujer desdichada;

y ansí llorad ojos míos,

formad caudalosos rios,

donde perezca anegada.

Di crédito a quien amaba,

firme su fe imaginaba;

y cuando mas me decía

Pag. 28

Flora.

el amor, que me tenia,

mas entonces me engañaba.

Florida.

Quien de Chinchilla creyera,

que tal villanía hiciera?

firme parecio su amor;

de los hombres el mejor

ojala quemado muera.

Mas la variedad de cosas,

que me dijo al despedirse;

las quimeras fabulosas,

con que quiso prevenirse

para acciones alevosas!

Flora.

A cielos; pues yo confio,

y espero, aunque desdichada,

que tengo de ver vengada

la ofensa del honor mío.

Florida.

Yo también, como burlada.

Salen Mercurino, Don Antonio, y Chinchilla -

Mercurino.

todos tres juntos estan.

Don Antonio.

Flora destilando perlas.

Chinchilla.

si las perlas fueran pan,

no estuviera sin cogerlas,

aunque viniera Roldan.

Don Antonio.

Mercurino no esta hermosa,

no esta por tu vida bella?

Mercurino.

candor de luciente estrella,

carmin de purpurea rosa

considero Antonio en ella.

Don Antonio.

Que divina honestidad

que lagrimas, que beldad,

que inestimable decoro;

Mercurino a Flora adoro.

Mercurino.

pues quedate.

Chinchilla.

no en verdad

Señor tu no has de quedarte;

advierte que quedandote,

si te descubres, enojo:

no por Dios, que me congojo

solamente de escucharte.

Don Antonio.

Que me quede no imagines.

Chinchilla.

Eso si, dure la fiesta;

deja, que estos Serafines

nos lloren a jazmines;

pues que tampoco nos cuesta.

Julio.

Lo creo, que no partiesen

apie, como piensas Flora.

Mercurino.

Don Antonio oyste agora?

Don Antonio.

si.

Julio.

si por dicha estuviesen

en Salamanca?

Florida.

Señora

que no se han ido imagino.

Don Antonio.

bueno es esto Mercurino.

Chinchilla.

Señor si un moño tuviera

a Florida se lo diera,

por ser tan lindo adivino.

digo; puedennos oler

Mercurino por ventura?

Mercurino.

Siempre humor has de tener.

Don Antonio.

oh, el Chinchilla es gran figura.

Chinchilla.

Mas me holgara de comer.

Pag. 29

Chinchilla.

Pero dentro puesta veo

la mesa, si no me engaño;

voy a cumplir mi deseo;

¿Por qué modo tan extraño

hoy a mi panza recreo.

Entrase Chinchilla.

Julio.

Flora si a Italia se han ido?

Flora.

Don Antonio me decia,

que en Italia había nacido,

y que un hermano tenia

allá; no se;

Mercurino.

Has entendido?

Don Antonio.

Si.

Julio.

pues por esta razón

se me vino al pensamiento

aquesta imaginación.

Flora.

Que mal lograda aficion.

Don Antonio.

Que boda, que casamiento.

Julio.

Jamás pude aficionarme

para boda, de estrangero,

aunque fuese caballero.

Nunca pudiera engañarme

Don Antonio, si primero

estas cosas se trataran

por mi voto.

Don Antonio.

tarde acuerdas.

Julio.

O muy seguras quedaran,

o a su effeto no llegaran.

Flora.

fui fácil, fui poco cuerda.

Pero que remedio ya

a lo que tan hecho esta.

Julio.

todo aquesto bien lo se;

mas quien yo soy no sere

si aquesto no lo tendrá.

Don Antonio.

bravo brío tiene el viejo.

Mercurino.

no es mucho.

Don Antonio.

que bien discurre!

Mercurino.

el que tiene por effeto

dar sus obras al consejo,

general a todo ocurre.

Sale Chinchilla con unos manteles, como que trae

mucha comida embuelta en ellos, y dice.

Chinchilla.

Superiormente comi,

y después de haber tragado,

en los manteles cogi

lo que me había sobrado:

alto, vámonos de aquí;

que no les dejo un comino.

Mercurino.

Chinchilla, que es lo que has hecho?

Chinchilla.

a mi hambre he satisfecho,

y el cansancio del camino

satisfago a mi provecho.

Don Antonio.

bien a hacer mal te dispones;

y si lo ven, que dirán?

Chinchilla.

gentil pregunta propones!

si lo vieren pensaran,

que son duendes, o ladrones.

Mercurino.

Pues has cumplido tu gusto

Don Antonio, ya podemos

volvernos

Don Antonio.

ya será justo.

Chinchilla.

por esos vientos volemos,

que me temo de algún susto.

Don Antonio.

De Flora los ojos bellos

Pag. 30

Don Antonio.

Viví para morir por ellos;

muero sin poder vivir,

pues no acierto a resistir

el apartarme de verlos.

Chinchilla.

A quien no causa placer

tan extremado correr,

tal partir de llevas, y monte?

a Salamanca a comer,

y a reposar al Piamonte.

Vanse los tres

Florida.

Señora bien tarde es ya,

y comer razón será.

Julio.

comed sobrina un bocado.

Flora.

QUE poco gusto tendre

que alivio un pecho lastimado

Florida.

No es remedio conueniente

el no comer.

Julio.

advertid,

que sois discreta, y prudente.

Flora.

yo obedesco.

Aparte.

Julio.

venid.

quien es noble lo que siente!

Vanse; tocan tambor, sale Alberto, y la gente

que pudiere de soldados Bandoleros

Déjenle solo.

Don Alberto.

Al pie de aquesta montaña

la siesta descansareis

mis Soldados, y veréis

lo que pasa en la campaña.

Dejadme solo, que quiero

probar amigos, si ansí

alcanzo yo solo aquí

todo el descanso, que espero.

Donde pensamiento mío

por los montes me lleváis,

y en agravios me enseñais

la fuerza de mi albedrío?

En que vana pretension

fundais mi grave desdicha;

pues solicitando dicha

mas se aumenta mi pasión.

Como pretendo ventura

en lo que me causa pena?

que si mi suerte no es buena

morir es mayor cordura.

Como en materias de honor

ni el cielo me favorece,

ni ya en mi brazo parece,

que se alimenta el valor?

Engañame la esperanza

con posesión presumida,

y nunca gozo cumplida

su palabra en mi venganza.

Despiertanme desengaños

en la ejecución que intento;

pero causanme tormento

asegurados engaños.

Desacredita mi edad

a lo que mi sangre incita;

si bien mi pecho acredita

animosa voluntad.

Pag. 31

Don Alberto.

La sinrazón me amedrenta

con ejércitos fingidos,

y discurre en mis oídos

el Eco vil de mi afrenta.

Porque dio mi hermano muerte

al primo de Ferragonte,

inquilino deste monte

me constituye la suerte.

Seis años ha, que pasó

tal suceso, por el cual

de su patria natural

mi hermano se desterró.

Y nunca se ha descubierto

en estos seis años ha

que se ausentó, dónde está,

si está vivo, o si es ya muerto.

Mas al alma esto me toca;

y cuántos pesares tengo;

y nuevo rigor prevengo

en furias, que me provoca.

Oh Fortuna, oh cruel hado

como siempre que persigues,

rigurosamente sigues

la sombra de un desdichado.

Pues vive el cielo; que digo?

Fortuna de bien a bien

suspende un poco el desdén,

y da de mano al castigo.

Favorece mis intentos,

Don Alberto.

que procuran vengar;

y a que van a ayudar

honrados atrevimientos.

Pero el sueño me convida,

los ojos se van rindiendo

tanto, que me estas venciendo

dulce ladrón de la vida.

Tu resolución es fuerte,

muy débil el valor mío;

por lo cual mi aliento fio

en la imagen de la muerte.

diciendo los postreros versos se ha de quitar la

espada, y poniéndola junto a si se hecha a dor-

mir: Sale Ferragonte solo, y dice.

Ferragonte.

Corre la aurora las cortinas bellas

a los de Febo somnolientos ojos,

retirando sus candores las estrellas

dando a la tierra celicos despojos:

en el Éufrates brillan las centellas

del círculo del Sol blandos enojos;

anuncios, que previenen la alegría,

pero viva inmortal la pena mía.

Dónde hallaré la fe de mi esperanza,

cuando la posesión de tu belleza

podrá premiar (O Laura) mi venganza?

Cuando del bien ostentare firmeza

no temiendo del tiempo la mudanza?

Cuando podré salir desta aspereza?

Pag. 32

Ferragonte.

Cuando podré gozar tanta alegría?

pero viva inmortal la pena mía.

Cielos he de lograr mi pensamiento?

de Astolfo he de vengar la triste muerte?

podré alzar los ojos al contento?

dejaré las sospechas de mi suerte?

he de vivir la carcel del tormento?

vendré divina Laura a merecerte?

el pensallo no mas causa alegría,

pero viva inmortal la pena mía.

] entre sueños

Don Alberto.

el morir ya ha de ser cierto?

hay hado mas inclemente?

] quitale la espada y prosigue.

despierta, y levantándose dice.

Ferragonte.

Mi gloria tengo presente,

cielos aquel no es Alberto?

Pecho, no tengáis temor

agora os podéis vengar:

pero yo le he de matar

con ardides de traidor?

No pide menos la afrenta

determinaos voluntad:

tal peticion en verdad

Pecho, que no me contenta.

Mas muera, y viva mi honor;

pues en dar fin con su vida

mi esperanza esta cumplida.

pero yo tengo valor

que pienso en tan vil venganza?

traición tengo yo de hacer?

no, aunque nunca llegue a ver

crédito de mi esperanza.

Es muchacho, y valeroso,

ala ejecución previene

el brío, que siempre tiene

para mi mal cuydadoso.

Alto, arrojese la suerte,

ánimo, pues solo estoy;

cobarde donde voy

a dar a un niño la muerte?

rigurosa confusión,

confusa desconfianza,

desesperada esperanza,

temeraria suspension.

que haré? yo quiero quitalle

la espada, que tiene al lado,

y usando de ardid honrado,

del peligro despertalle.

a niño, a rapaz despierta.

Don Alberto.

quien es? quien va? quien me llama?

Ferragonte.

quien pretende honor, y fama:

la muerte tuvieras cierta

Alberto durmiendo aquí

por mi brazo ejecutada;

pues si te quite la espada

mejor te matara a ti.

Mas no con trato villano

Pag. 33

Ferragonte.

me quise de ti vengar,

si aliento tan singular

tienen mi pecho, y mi mano.

Vida me debes Alberto,

baja el orgullo atrevido,

que que quien te cogio dormido

bien te pudiera haber muerto.

En lo que te estoy diciendo

mi valor estoy fundando;

pues saura matar velando

el que perdona durmiendo.

La vida no te quite,

por que que no publiquen labios,

que que de mis penas, y agravios

entre sueños me vengue.

Quien soy conocido auras

en hazaña tan honrada;

toma agora aquesa espada,

y habla pues despierto estas.

heche la espada y cogala su dueño.

aparte.

Don Alberto.

Es verdad esto, que veo?

si porque agora soñaba,

que que fiera muerte me daba

Ferragonte; no lo creo.

Ferragonte.

Que dices? habla, en que que dudas?

di tu sentimiento Alberto,

aquí estoy, y estas despierto,

sino es que de intento mudas.

Don Alberto.

Bien Ferragonte quisiera

mudarle en esta ocasión,

porque de satisfacción

a tanta deuda sirviera.

Muy agradecido estoy

a lo que que has hecho conmigo,

y quisiera ser tu amigo,

mas ya de mi yo no soy.

Mi palabra esta empeñada,

cautivo esta mi albedrío;

por lo cual, y no ser mío

no pago tu hazaña honrada.

Antes tu heroyco valor

entre nuestra enemistad,

en lugar de voluntad

cria en mi enojo mayor.

Solamente en tal porfía

lo que que fin podrá poner

es el venir a perder

tu tu vida, o yo la mía.

Este es mi agradecimiento

perdona, que que sabe el cielo

como en este ingrato celo

vive mucho sentimiento.

Ferragonte.

Solo quise conocieras

la nobleza, que que hay en mi,

y en la vida que te di,

que que la vida me debieras.

No importa el no agradecer

si a tu sentimiento creo;

dime Alberto tu deseo?

Pag. 34

Ferragonte.

dime, que piensas hacer?

Don Alberto.

Que de una vez acabemos

Ferragonte con la vida,

n uest ra enemistad reñida;

si bien aquí no podemos,

Porque esta la gente mía

cerca, y si nos ve reñir

al momento ha de acudir,

como acudio el otro día

no dando lugar a nada.

Ferragonte.

dices Don Alberto bien,

que mi gente esta también

muy cerca de aquí alojada.

Pero di en resolución

lo que intentas, porque quiero

tenerte por consejero.

Don Alberto.

es mi determinación,

Que los dos nos retiremos

sin n uest ra gente.

Ferragonte.

a do quieras

vas, que solos a reñir

vamos sin que otros llevemos.

Don Alberto.

Eso pretendo.

danse las manos

Ferragonte.

yo digo,

que aceto; dame esa mano

Don Alberto.

Queda en efecto esto llano?

Ferragonte.

Si queda no me desdigo.

Don Alberto.

Pues donde el puesto será,

y a que hora?

Ferragonte.

el puesto aquí,

y por la mañana.

Don Alberto.

ansí

lo resuelto bueno esta.

Pag. 35

Mercurino.

vendrá Flora por el viento.

a parte

Chinchilla.

Que tan en su mano tenga

gozar cualquier Hermosura!

no hay deste moza segura.

Don Antonio.

Mercurino hasta que venga,

y por mis ojos la vea

no lo tengo de creer;

si bien tu puedes hacer

mas de lo que uno desea.

Mercurino.

Del modo, que a verla fuiste

no podré traerla aquí?

Don Antonio.

no se, no se. //

Chinchilla.

si puede.

alegrate no estes triste.

Si las mulas que trujimos

van por Flora, y por florida

como dudas por tu vida

que vendrán como venimos?

Mas ay, si con mano franca

dispensara en el portante

estuviera en un instante

aquí toda Salamanca.

a Don Antonio se lo diga nomas

Mercurino.

Con su criada florida

tu flora tan deseada

vendrá; pero la criada

es una mujer fingida.

Ella Antonio pensara

que se esta con la, que digo

en la Ciudad; pero amigo

por ti en mi cueva

Florida te has de fingir,

que esta ficticia mujer

en viento se ha de volver:

Lo cual quise prevenir

dejando la verdadera

para que con mas contento

goces solo en tu aposento

la ventura que te espera.

Estas son las que te digo.

Entren dos mujeres tapadas, y metanse en la cueva de Mercurino =

Mercurino.

ya es de noche, siguelas.

Chinchilla.

a pares? lindo. //

Mercurino.

tú verás

a tu Flora. //

Entrese Don Ant. tras las mujeres =

Don Antonio.

y a las sigo.

Hay hombre mas venturoso?

Chinchilla.

tras ti voy. //

Mercurino.

tente Chinchilla

Chinchilla.

no va allí mi gorroncilla?

Mago de oro, Mago Hermoso!

Mercurino.

Mas en cuidado te tenia;

que no a que tu te pierdas voy,

y ansí en aquesta ocasión

Chinchilla.

dicho esta, tendre alegría.

Mercurino.

Una destas es Florida,

la que el tu pecho abraza;

la compañera no es Flora

sino una mujer fingida.

Pag. 36

Mercurino.

que porque Antonio duda

en si la pude traer

tal burla le quise hacer.

Chinchilla.

Siempre te he creído yo.

Mercurino.

Mira que Flora has de fingirte,

porque la Flora fingida

será en aire conuertida

lo cual quise prevenirte

en la burla que te cuento,

porque pudieses mejor

dalle muestras de tu amor,

y satisfacer tu intento.

Ella pensará que esta

en Salamanca con Flora;

pero por tu gusto agora

en mi cueva se hallará.

Al mismo aposento irás

de Don Antonio, y advierte,

que tienes felice suerte

pues al fin la gozarás.

Chinchilla.

Allá voy sin dilaciones

mas pedirame, que digo?

florida al menos

Mercurino.

No amigo =

entrase co

riendo chin

chilla en la

cueva

Mercurino.

Mujeres fingidas son

las que entraron, y sandaran

a lo que mi ciencia llega;

pues en amante refriega

linda burla han de tener.

(vase

= Sale Don Antonio poco a poco.

Don Antonio.

Este es el dichoso puesto

donde gozaré a mi Flora,

que aquí entraron las mujeres,

y aquí se funda mi gloria.

Entra Chinchilla de la misma suerte.

Chinchilla.

En aquesta bella estancia

gustos el amor me otorga

gozando de ti Florida,

blanco que mi fe aficiona.

Don Antonio.

Quiero atreverme, y llegar.

Chinchilla.

Los pasos, que siento ahora

me solicitan al gusto.

Don Antonio.

Gran recreo mi fe goza.

Chinchilla.

Cerca siento lo que busco.

Don Antonio.

Cerca siento ya a mi Flora.

Chinchilla.

La mano tento a Florida

Don Antonio.

Amor, bien es que disponga

tus favores con efecto.

Chinchilla.

el alma a rebato toca;

pues que ya la mano tengo

cierra españa, y ande la bola

Don Antonio.

Ay prenda del alma mía;

no merezco tanta gloria

Flora.

Don Antonio soy.

abraza a

Don ant.o

Chinchilla.

Aquesta voz es bazona.

Florida es esta con barbas,

calzones tiene la moza;

gentil facha vive Cristo,

aparte

Pag. 37

Chinchilla.

extremada pepitoria.

Don Antonio.

Rindete enemiga mía.

Chinchilla.

Ay señores, que me fuerzan

a escuras, y en una cueva.

esta es vellaca tramoya.

Salen Mercurino, y el Ascoto con una luz.

Mercurino.

Quien me inquieta inadvertido?

Ascoto.

Quien da voces a tal hora?

Chinchilla.

es mi señor?

Don Antonio.

es Chinchilla?

Mercurino.

que hacéis aquí de esa forma?

Don Antonio.

Burlome el viejo por Dios;

mas disimularme importa }

ap.o

Don Antonio.

porque no lo sepa Ascoto.

Luchábamos.

Chinchilla.

linda historia.

Yo vi entrar las dos mujeres,

ni era Florida, ni era Flora;

y al tocar halle vigotes, }

ap.o

Chinchilla.

Señores quien vio tal cosa?

Gentil burla nos han hecho.

Mercurino.

disimulacion famosa; }

ap.o

Mercurino.

no se dan por entendidos

Don Antonio.

Hay afrenta mas notoria?

Ascoto.

El luchar para de día,

y no para tales horas.

Mercurino.

Lo que dice Ascoto digo.

Don Antonio.

razón a entrambos os sobra.

Corrido voy, y enojado.

— Aparte

Chinchilla.

floridas tenéis barbonas;

no mas enredos de noche.

Don Antonio.

Que tal sufro, y callo ahora?

Ascoto.

Con Mercurino venid.

Mercurino.

La burla ha sido donosa; }

ap.o

Mercurino.

bien disimulo la risa.

Don Antonio.

En ytaliano mas Flora.

Mercurino.

Venid Señor Don Antonio.

Don Antonio.

Vamos: el callar me importa.

Chinchilla.

favores de un Ytaliano,

que se los pape Maoma.

Hasta en el campo hay malicia

en esta tierra; que Flora

para un lecho de sarmientos

me daban en la Señora.

entranse todos riendose; con que da fin el

Acto segundo de la cueva de Mercurino.

Jornada tercera

Pag. 38

Salen Julio, Flora, y florida.

Julio.

a Turín hemos de ir.

Flora.

si ansí Julio he de gozar

un bien tan particular

luego podemos partir.

Julio.

el adivino, que hable

dice que los dos estan

en ytalia

Flora.

. allí verán

Pag. 39

Flora.

mis ojos dicha en mi fe.

Florida.

Ya un poco mi pecho aliento;

Supuesto que la esperanza

Me promete aquí mudanza

de mi justo sentimiento.

Flora.

Parece, que muestra el cielo

piedad para mi pasión;

pues descubre la ocasión,

Las señas de mi consuelo.

Fortuna adversa ya cansa

demi prolija desdicha;

y en víspera de mi dicha

mi pecho triste descansa.

Merezca la pena mía,

efecto de un trato injusto;

el límite del disgusto,

y prendas de mi alegría.

Julio.

Esa sobrina tendreis,

según alegre confio;

y que el pio cielo mío,

sano dueño veréis.

Del gran Duque de Saboya

en Turín la Corte esta;

Carlos el casto sabrá,

y pues su grandeza apoya

Como Príncipe prudente

la justicia sin pasión;

Sabiendo mi razón

será el remedio evidente.

Y vos Florida también

Veréis, si el cielo lo ordena,

presto el fin de v[uest]ra pena,

y seguridad del bien.

Florida.

Dete Señor mucha vida

la suerte; porque con ella,

a ver llegue de su estrella

término feliz Florida.

Florida.

Julio el adivino enfin

con certeza respondio,

que mi dueño se ausento

partiose a Turín?

Julio.

De eso en Turín es incierto;

pero en Turín nos dirán

(donde la conoceran)

querida Flora lo cierto.

Y es fácil de discurrir,

que quien caballero es

por gala, o por interés

en la Corte ha de asistir.

Don Antonio, ya sabemos

su nobleza cuanto importe;

y ansí es cierto que en la Corte

de Saboya le hallaremos.

Flora.

En todo he de obedecerte,

tu voluntad es la mía;

Julio.

Vamos, que por mi porfía

en mucho gusto he de verte.

Flora.

Eso espero de tu amor,

Florida.

Mi dicha en ti esta fundada.

Julio.

Veréis con esta jornada

Pag. 40

Julio.

Lo que alcanza mi valor.

Salen Mercurino, y Bato cojeando un poco

Mercurino.

El intento, que he tenido

en venir contigo aquí

Bato, por saber ansí

este tu negocio ha sido.

Bato.

Mire Señor Mercolin

quiero contalle en verdad

primero la gran maldad

de un estudiantillo ruin.

Cuando su merce me dijo

del borrico, aquel cascote

me dio un diablo de pegote

para mis huesos prolijo.

Diciendo que, si quisiese,

no le hurtasen en jamás

muy bravito por letras

al burro se lo pusiese.

Yo Voto al sol lo creí,

y después de haberle hallado

estando en somo posado

el pegote le poni.

Luego, que el parche sintio

el fuego mi buen jumento

a dar coces por el viento,

hasta que me derribo.

De que me vi en este prieto

cayendo sopitamente,

y falseme atrozamente

esta pierna, y este brazo.

No paro aquí mi alborote,

pues después de haber caído

toda una noche afligido

fui en pos de mi burro al trote.

Y hasta que se le cayo

el pegote endimoniado

mi borrico espiritado

todo el monte no paro.

Ya era de día claro

cuando le cogi Señor;

ha visto agravio mayor?

Mercurino.

es Bato suceso raro.

De Ascolo la burla ha sido

por todo extremo donosa.

aparte

Bato.

Casquelo; pues que cosa

tal fazaña ha sido.

Azotelo; porque ansí

el vellaco de Ascon

no haga en otra ocasión

burla del amo, y de mi.

Mercurino.

Si haré; dime lo demás. Diré pues que solo estáis

Bato.

Yava; yo guarde ganado

donde naci, y fui criado

que altas Escolin vauras.

Un día a los pies de un pino

con mis cabras indo, halle

un chiquillo, que seria

tan gordo como un pollino.

Esto en pasmo sucedió

Pag. 41

Bato.

Empues quise ser soldado,

aburrido lo dejé

Coscolin en esta tierra

a ser pastor he tornado.

Lo que que debes saber,

pues tengo el papel aquí,

es que que me digas a mi

si lo aciertas a entender.

Otra cosa me diras,

y es, donde el chiquillo esta,

que que des que que salió de allá

del nunca ha sabido mas.

Pues es tan alta tu ciencia

haz esto, que que te suplico;

porque de saber del chico

holgara yo en mi conciencia.

ap te

Mercurino.

No es de escoto la hystoria __

dame el papel.

Bato.

ves le aquí.

dale un pa= pel como carta.

des coge el papel.

Mercurino.

Si acaso estuviese en el

de sus padres la memoria __

Caracteres griegos son.

Bato.

también era griego el Cura;

mas era grande figura,

y en griego muy tonton.

Mercurino.

Y esta en verso.

Bato.

cuento fuerte.

dígame hay poetas griegos?

Mercurino.

si Bato, que los gallegos

son Poetas de su suerte.

En latín viene a decir

finalmente este papel.

Bato.

digalo, bien aya el

que que lo supo costroir.

lee Mercurino.

Mercurino.

Hic misserrimè finietur,

Quamuis prodigiosè nat 9 us ,

Vir ista uia fraudat 9 us ,

morte in serpentem vertetur.

Esto dice.

Bato.

diga claro

aqueso, que que no lo entiendo.

Mercurino.

En tales letras voy viendo

cielos un prodigio raro.

Pag. 42

Bato.

Diga pues su sentimiento.

apº

Mercurino.

quiero al Pastor engañar —

he menester estudiar

despacio el entendimiento.

Sale Arcoto, y esté sin que le vean.

Bato.

luego agora no aura nada?

Mercurino.

Después lo podras saber.

Bato.

pues cuando podré volver?

Mercurino.

cuando yo tenga estudiada

tu pregunta. //

Bato.

// aquesta tarde

vendré. //

Mercurino.

// no sino mañana.

Bato.

Mercolin de buena gana,

quede con Dios. //

Mercurino.

// Dios te guarde.

Vase Bato sin ver a Arcoto, y dice Mercurino.

Mercurino.

Arcoto el papel ha visto,

quiero del suceso darle

relacion entera: Arcoto

este pastor ignorante,

que viste conmigo aquí

me dio de tu origen parte;

pues entre confusas dudas

hallé prodigios notables.

este, y otros te encontraron

junto a la frondosa margen

del Ebro a los pies de un pino;

por ellos te alimentaste,

Por ellos naciste al mundo

cuando te faltaron padres,

Y cumpliendo obligaciones

acreditan sus piedades.

Aqueste Pastor te halló

en el pecho; duro trance;

por aquel tiempo un papel,

cifra de negocios graves.

Este es el papel que digo,

Y llegando a preguntarme

este Pastor su sentido;

por impulsos celestiales;

Y porque sus caracteres

no los pudo acertar nadie

siendo griegos; tiene escusa,

Y encierra secretos grandes.

No quise con advertencia

su verdad comunicarle;

pues nunca en villanos pechos

silencio, y cordura caben.

Silencio en aquesto importa,

cordura en aconsejarse,

Y ejecución porque puedan

desmentirse hados infames.

Dice en fin, que has de morir

con término miserable

trocando en sierpe tu cuerpo;

siendo desto causas artes

rigores, que te prevengan,

y engaños, que te amenacen;

Viviendo infeliz al orbe

la memoria de tus males.

Pag. 43

Mercurino.

Prevención del cielo es esta;

bien es, que en ello repares

viviendo alerta en ytalia;

y con esto Dios te guarde.

Vase Mercurino, y arrojale el papel.

coja el papel del suelo.

rompa el papel.

Arcoto.

Que novedades son estas?

Viniendo yo a recrearme

con los retiros del campo

hallo penas, que me acavan?

Tantos prodigios mi vida?

contra mi amenazas tales?

pues publicare victoria,

aunque el cielo me amenace.

No creo en siniestros hados;

que por solo, que me engañen

muerte tan fea me espera?

es sin duda disparate.

Yo parto de aquí a Turín,

donde con magicas artes

dejare mi fama eterna,

no creyendo necedades.

Y tu papel, que contienes

para mi futuros males;

desmintiendo tu escritura

en pedazos por el aire

Irás tremolando al viento

tus amenazas cobardes;

que ni te creo, ni leo,

ni al fin te temo arrogante.

Arcoto.

Y cuando tal muerte muera

no será caso notable,

que con prodigio perezca

el que con prodigio nace.

Vase; sale D. Alberto de Leon para el desafío y al salir caygase; pero levantandose diga.

Don Alberto.

Válgame el cielo; cay;

sin duda alguna es aguero:

pero por que fundar quiero

cobarde recelo aquí,

si es que la victoria espero?

Mas quien empiesa cayendo

en controversias de honor;

de aquesto irá coligiendo,

que aunque le sobre valor

no podrá quedar venciendo.

Si se desmaya al entrar

por los filos de la suerte,

y antes que la razón advierte,

que allí puede asegurar

uno el rigor de la muerte.

Pero no me desmaye,

que si tropece, y cay,

brioso me levante;

y aun puedo decir que aquí

cayendo vigor halle.

Ánimo el pecho alimenta

tanto, que en lo contingente

Pag. 44

Don Alberto.

certidumbre representa

mi ardor juvenil valiente

cuando aquesta acción intenta.

La muerte de mi enemigo

no esta en segura bonanza;

mas varonil confianza

asegura su castigo,

y limita mi esperanza.

Si es ansí, que me acobardas

desdicha alguna me aguardas

si una corneja adivina

con cantilena bastarda

hoy mi muerte vaticina.

Ella sola me canto,

no dulcísima armonía,

y en su cancion triste hallo

aumentos de pena mía,

pues mas pena me anuncio.

Corneja, aguero, y caer

en vísperas del reñir?

si bien puedo collegir,

que mas cierto que vencer

será sin duda el morir.

Cuán mal logrados seréis

tiernos años, si hoy aquí

temprano ocaso tenéis;

pues solo pereceréis

por acompañarme a mi.

Triste estoy, grave tormento

Canta Lejos un labrador tristem.te =

Vase alejando como va cantando.

Labrador.

procurando va su muerte

quien se mete en el peligro;

no es cordura aventurarse

porque mil veces se ha visto

morir primero el que piensa

vencer en un desafío.

Don Alberto.

Si me previene la muerte

esta voz que abla conmigo;

sin duda del cielo es,

y para mi por que dijo

que suele morir quien piensa D. Alb.

vencer en un desafío:

quiero llamar al que canta.

o buen hombre, amigo, amigo.

Pag. 45

Don Alberto.

Pero Jhs esto que veo?

En hielo me he convertido.

no acierto a mober los labios.

extraños son mis prodigios.

Quien eres? quien eres sombra?

Sombra.

soy eso mismo que has dicho

tu sombra soy, y seras

vuelto cadáver lo mismo.

Vase

Don Alberto.

Aguarda, desuaneciose

por el aire. triste sigo

entre horrores, y congojas

me oprime en empresa tal,

sudor me cubre mortal,

o cielos; mas pasos siento,

valor al golpe fatal.

Sale Ferragonte al desafío, y dice.

Ferragonte.

Hoy me asegura el cielo mi venganza,

Hoy satisface el cielo mis intentos,

Hoy conmigo tendrá la confianza,

Hoy lograré feliz mis pensamientos:

Hoy el deseo su deseo alcanza,

Hoy volará mi fama por los vientos,

Hoy gozaré en efecto de alegría,

Hoy límite tendrá la pena mía.

Hoy pienso dar la mano a la aspereza,

Hoy aseguro alegre mi Himeneo,

Hoy manifiesto al mundo mi nobleza,

Hoy acredito superior tropheo:

Hoy podré blasonar del bien firmeza,

Hoy el plazo mejor cumplido veo,

Hoy será para mi gustoso día,

Hoy límite tendrá la pena mía.

Don Alberto.

a mi enemigo presente

tengo ya.

Ferragonte.

ya esta aquí Alberto.

Don Alberto.

Si aquel sueño será cierto;

en que soñe que valiente

Ferragonte me había muerto?

Ferragonte.

Don Alberto, Dios os guarde;

Pag. 46

ap ar te

Don Alberto.

Imagino, que he tardado.

para mi muerte no es tarde;

mas no es bien que me acobarde.

como noble habéis andado;

Pues también habéis cumplido.

Ferragonte.

solos en fin nos hallamos?

Don Alberto.

Solos Ferragonte estamos.

Ferragonte.

Los dos hemos venido

a que bandos concluyamos.

Tu edad a lastima mueve

si infeliz y desdichada

quedará aquí mallograda;

cuando los aceros pruebe

del rigor de aquesta espada.

Escoge cual quieras mas,

que yo te mate, o vivir:

En el desafío estas,

Y en aquesto has de advertir,

Que con esta elección vas

No porque valor me falte;

supuesto que vive en mí

valor que prestarte a ti,

sino porque no te asalte

la muerte temprana aquí.

ap ar te

Saquen las espadas, y al sacar D. Albert o la suya se corte la mano, y prosigue.

Don Alberto.

O rigurosa porfía,

oh resolución prudente;

infamia aceptar seria;

Mas quiero morir valiente,

Que vivir con cobardía.

Con la espada me corte

la mano; este es otro aguero;

pues la muerte me buscas

y tanto a la muerte quiero

lo cierto es que moriré.

Vayan riñendo a dentro.

Ferragonte.

Piedad intenté ofrecerte;

pero pues no la quisiste

procura ya defenderte.

Don Alberto.

O Ferragonte tu fuiste

quien aniquiló mi suerte.

ya siento, que me has herido.

Ferragonte.

En tu muerte esta mi gloria,

pues que vivir no has querido.

Don Alberto.

Cierta es al fin tu victoria,

Que ya me tienes rendido.

Salga herido en la cara D. Alberto con su espada desnuda y con ansias de la muerte diga.

Ferragonte.

Hoy mi deseo logré;

pues a mi primo vengué;

Y tu vencido de mí

queda publicando aquí

Como por él te maté.

Don Alberto.

oh trance el mas riguroso,

oh combate de la muerte,

oh rigor el mas penoso,

oh triste azar de mi suerte,

o punto al fin congojoso.

Mi débil Aura de vida

casi me niega respiros;

Y mi tierna edad vencida

Pag. 47

Don Alberto.

se ve a la muerte oprimida

de lagrimas, y suspiros.

Ayudado de mi brío

me engaño, siendo mortal,

y conozco es desvarío

fiar del aliento mío

si es este el día fatal.

Solo en este campo muero,

dolor para mi el mas fiero;

pues por consuelo quisiera,

Si en esta muerte que espero

alguien conmigo estuviera.

Como un animal peresco

cielos entre peñas hoy;

para dar el alma estoy,

y al morir bruto parezco;

pero mas que bruto soy.

O vil mocedad liviana,

oh vida, oh miseria humana:

donde gustos son pesares,

y las glorias singulares

son una apariencia vana.

Rosa soy, que amaneció

con bien pomposo atavío;

mas presto me anocheció

pues con Sol ocaso frío

mi purpura marchitó.

Cayga en el suelo cuando diga esto, y sale D. Antonio de leon su hermano muy triste.

Don Antonio.

Donde pasos perdidos

por esta soledad amena umbrosa

sin Norte conducidos

os engaña pasión grave y penosa;

siendo al fin una guía

confuso Norte de melancolía.

Adonde pensamiento

navegando en el mar de amargas penas

tendeis velas al viento;

si en fiera tempestad, y aberso arenas,

y con ligero vuelo

escalo remontado al mismo cielo.

Gime el bajel opreso,

el salitre espumoso cruel brama,

y entre el licor espeso

el aire furibundo mas se inflama;

tanto que pronostica

perdida, que mi lengua certifica.

De Ytalia desterrado

por seis enteros años he vivido;

la ausencia me ha causado

homicida de Astolfo el haber sido;

amores me animaron,

y amores por matar me desterraron.

Deje un pequeño hermano

sin padres en poder de la fortuna;

Si bien favor humano

le pudo ministrar ayuda alguna:

pues quedo entre parientes,

mas los mejores son mas inclementes.

Pag. 48

Don Antonio.

verdor sin tiempo agostado.

Porque un hermano, que tienes

aquí en Italia mato

a un hombre, muero ansí yo;

respecto de que mantuve

bandos cuando se ausento.

Don Antonio.

Afligido el pecho siento

sobre cierto pensamiento,

que me dicta el corazón.

di, quien eres? //

Don Alberto.

// que loco intento

Don Alberto de leon

Soy amigo. //

Don Antonio.

// esto pense,

y mi pensar no fue vano:

Don Antonio soy tu hermano,

yo mi Alberto te mate,

tu muerte cause inhumano

con ausentarme; mas quien

tanta desdicha pensara?

Don Alberto.

hermano este dulce bien

si mi vida no acabara

fuera alegre parabien.

Pero consolado voy,

habiéndote visto ya,

de aquesta vida en que estoy:

Gracias a Dios que me da

tal gusto en mi muerte hoy.

Don Antonio.

quien te trujo por aquí?

impulso fue soberano.

Don Alberto.

dame hermano aquesta mano.

dele la mano derecha D. Ant.

Don Antonio.

toma mi mano; ay de mi.

Don Alberto.

Señor, y querido hermano

Pag. 49

Don Alberto.

Agonizando te pido,

quẽ que no busques mi venganza:

muerto honradam ent e he sido,

responde a mi confianza

en esto hermano querido.

Don Antonio.

Yo haré Alberto lo quẽ que quieres.

bese la mano a Don Antonio.

Don Alberto.

Con tal hecho fama adquieres.

hechame tu bendicion.

Don Antonio.

Llanto mis palabras son.

Don Alberto.

Pues hermano mayor eres.

Da a mi cuerpo sepultura,

no llores, muestra valor;

y queda a Dios: Virgen pura

en manos del criador

da el alma la criatura.

muere, y levántase Don Antonio.

Don Antonio.

Siente la soledad la Tortolilla,

Siente perder su flor la primavera,

Siente la nave la borrasca fiera,

Siente dolor la herida Ceruatilla.

Siente la carcel presa el avecilla,

Siente del mar agravios su ribera,

Siente el Leon la fiebre quẽ que le altera,

Siente del Can fatigas la Corcilla.

Sienten largo sufrir pechos diamantes,

Siente el segundo daño un escarmiento,

Sienten la ociosidad Sabios Cleantes:

Y con ser excesivo el sentimiento,

quẽ que puede haber en cosas semejantes;

le aventaja la pena quẽ que yo siento.

Sale el muerto embozado con su capa.

Muerto.

Caballero.

Don Antonio.

quien me llama?

Muerto.

yo te llamo.

Don Antonio.

di quien eres?

desembozase.

Muerto.

Soy quien por tu bien te busca,

soy quien tus glorias pretende.

¿Conócesme?

Don Antonio.

si conozco;

pues fui yo quien te di muerte

en Berceli amando a Laura;

Siendo mi amigo; quẽ que quieres?

Muerto.

Este papel te dira

lo quẽ que quiero, toma, y leele.

Dale un papel el muerto, y abriendole D. Ant oni o turbado; lee lo siguiente =

Don Antonio.

La Justicia de Dios castiga agravios =

mataste a Astolfo, murió tu herm an o; no

apetezcas la venganza = Solo intenta

destruir a Mercurino en sus Nigro=

mancias, venciendole en pub lic a disputa

en la Corte de Saboya para gloria

del Cielo, y alabanza tuya.

Muerto.

Cumple luego lo quẽ que dice

este papel, diligente.

Don Antonio.

Si no se la Magia, como?

Muerto.

Dios mismo te favorece.

Magia infusa has de tener

con quẽ que puedas conuencerle.

Don Antonio.

a Soberanos decretos

obedecer me conviene.

Muerto.

A tu hermano lleva y vamos;

por quẽ que importa quẽ que aceleres

la ejecución en tal caso.

Pag. 50

Don Antonio.

razón era que no tienes.

levanten los dos a Don Alberto.

Muerto.

Los dos le levantaremos.

Don Antonio.

Un caballo me parece,

que veo entre aquellos ramos;

en el cual podrá ponerle.

cojale la mano.

Muerto.

En el irá: Don Antonio

a mi amistad mucho debes.

Don Antonio.

Vive Dios: hay mas novedades

de las que a mi me acontecen.

Vanse llevando entre los dos a Don alberto; y salen Julio, Flora, y Florida su criada.

Julio.

Esta es la corte famosa

del Duque.

Flora.

gracias al cielo,

que pisamos este suelo.

Florida.

Ciudad es bien populosa.

Julio.

El Po caudaloso baña

aquesta fértil ribera;

bordando la primavera

Alfombras en su campaña.

Conocida es en historias

desta Corte la grandeza,

su commercio, su nobleza,

antiguallas, y memorias.

Flora.

Julio el dueño, que perdi,

Si la suerte no se muda,

y fortuna nos ayuda

le hemos de hallar aquí?

Julio.

Tengolo Flora por cierto.

Florida.

Si al fin de n(uest)ro camino

lo que dijo el Adivino

tuviera el efecto incierto,

Malo fuera

Julio.

no será,

que si lo dijo, yo siento

muestras en mi pensamiento

de que su efecto tendrá.

Pero aguardad, que despacio

sin habernos ensayado

hemos sin duda llegado

a ver el mismo Palacio

del Duque

Florida.

tienes razón.

Flora.

Si aquí mi dueño estuviera

Ventura grande tuviera.

Julio.

Ya estamos en la ocasión

que la Flora dara traza

de que nuestro bien acuda;

Flora.

que ruido es este?

Julio.

sin duda

sale el Duque. ::::::::::::::::::

digan dentro : plaza, plaza : salga el Duque de Sa= boya con acompañam(ien)to, y gente dándole memo= riales; de vuelta al teatro, y entrese.

Julio.

Yo pienso, que a Misa va.

Flora.

A la vuelta le hablaremos.

Julio.

Si sobrina bien podemos,

que luego pienso vendrá.

Flora.

Fortuna la rueda ten.

Julio.

Que os pareció de su Alteza?

no es heroyca su grandeza?

Flora.

paréceme Julio bien.

Florida.

Tiene una falta señor.

Pag. 51

Julio.

cual es? //.

Florida.

// ser pequeño //.

Julio.

// encubre

lo pequeño, y descubre

siendo gigante en valor.

Pero vamos a esperalle.

Flora.

sabe lengua castellana?

Julio.

yo se un poco la italiana,

y en aquesta pienso hablalle.

Vanse; salen Don Ant.o, Mercurino, y Chinchilla.

Mercurino.

D.n Antonio OS ha sucedido?

como nada me decís?

¿De dónde, señor, venís?

tan triste, y descolorido?

Chinchilla.

Amo yo pienso que viste

suegra, o necio, que es peor;

pues teniendo buen color

amarillo te pusiste.

Topaste algún despensero?

algún capon, dueña, o sastre?

quien te causó tal desastre?

dilo, que saberlo quiero.

Don Antonio.

Mercurino tu sabrás,

que vas en tu ciencia errado.

Chinchilla.

eso el color te ha mudado?

biuelo el errado vas.

Mercurino.

Sueñas? la risa provoco

oyendo tal necedad.

Don Antonio.

no sueño, digo verdad.

Chinchilla.

mi amo se ha vuelto loco.

Señor, ¿conócesme?

Don Antonio.

// si.

Chinchilla.

¿Cómo me llamo?

Don Antonio.

Chinchilla.

mi verdad os maravilla?

mirad que no es frenesí.

Errado estas Mercurino,

y cuantos tu ciencia aprueban

error manifiesto llevan;

a probarme determino

Públicamente en Turín

disputando yo contigo

aquesta opinión, que sigo.

Chinchilla.

El juicio tiene en latín.

Ni lo sabe, ni aprendió

la Magia, y quiere intentar

en público disputar;

quien tan lindo cuento vio?

aparte.

Mercurino.

Don Antonio si pretendes

probar que yerro, yo iré

a Turín, donde veré

en que fundas lo que entiendes.

hay tal entretenimiento!

hay tan notable locura!

Chinchilla.

Si necesita de cura

acaso tu entendimiento?

Señor si la historia saben

los muchachos de Turín

tirarante belpepin

de tal suerte que te acaben.

vuelve en ti.

Don Antonio.

// sin seso estas

pues tal dices, Mercurino

vamos, que por el camino

todo el suceso sabrás.

Pag. 52

Mercurino.

Holgarome de saber

lo que dices: yo le sigo

el humor.

Chinchilla.

Y iré contigo;

por solo este caso ver.

Don Antonio.

Venid, y veréis, que el cielo

me alienta en aquesta acción.

Mercurino.

Si es verdad que tu opinión

se dirigira mi celo.

Chinchilla.

Mas si no es aquesta luna?

pues si es diferente el curso;

En milagro este discurso

se funda sin duda alguna.

Vanse; salen el Duq de Saboya, y Julio hablando con el con la sumisión debida; Ferragonte en habito de Corte, y acompañamiento. Sientase el Duq

Duque.

De Don Antonio, con causa

el trato Julio me admira;

que si estuviera en mi Corte

en mí hallará su justicia.

Pero mas a de seis años,

que esta ausente.

Julio.

grandes dichas!

engaño me el adivino.

Duque.

Yo haré secreta pesquiza

En mis estados; por ver

si se oculta de mi vista

en alguna parte, Julio.

Vesale los pies.

Julio.

A quien tu piedad no obliga?

Eternidades Señor

al cielo ruego que vivas.

Duque.

El secreto importa en esto;

estas Señoras avisan

a quien Juzguen por mi cuenta;

QUE su agravio me lastima,

como si fuera en mis cosas.

Julio.

Con tu razón, Duq animas

el desconsuelo, que siento.

Duque.

el cielo Julio permita,

que parezcan don Antonio,

y su criado Chinchilla.

Vase Julio.

Julio.

Guarde Dios a Vuesa alteza;

y le de poder y dicha

para vencer los hereces,

que Angrona, Ginebra ciñen.

Duque.

Ferragonte mucho gusto

me ha dado vuestra venida;

y en verdad, que vuestros bandos

enfadado me tenian.

Ferragonte.

En Vuesa alteza Señor

hoy mi bien se deposita.

Duque.

Acabasteis los enojos?

Ferragonte.

Dieron fin con una vida.

Duque.

Como es eso? no os entiendo.

Ferragonte.

Agravios, que siempre aspiran

siendo en la honra a venganzas,

que pecho noble acredita:

me sacaron, según sabes,

a un felice clyma

fatigado de las seluas

en esta ilustre Provincia.

Don Alberto de leon,

Pag. 53

Ferragonte.

que estrellados cielos pisa,

hermano de Don Antonio,

contradijo a mi osadia.

Aunque niño, un desafío

descubrio su valentía;

si bien a mi fuerte espada

rindio el aliento su vida.

Murió don Alberto, y vengo

antes, que el rigor me oprima

a pedir que me perdones,

y que en tu gracia me admitas.

Duque invicto de Saboya

ansí collocada en Liras

tu memoria venza al tiempo

con duracion infinita;

Que mi peticion concedas;

porque tus vasallos digan,

que en tu brazo se halla siempre

la clemencia y la Justicia.

Duque.

Levantad, que yo os perdono;

sino que la parte pida

la muerte que me habéis dho.

Ferragonte.

Siglos inmortales vivas.

No aura parte según pienso;

pues quien pedirla podia,

que era su herm o , esta ausente,

y ausencia de tantos días;

Que sin duda o aura muerto,

o nunca vendrá a pedirla:

Seguro estoy, y vengado

grande fue la dicha mía.

Duque.

Muy bien hecho esta lo hecho,

un tan buen soldado viva;

que delictos por honor

siempre a perdonar incitan.

Mucho importa un buen soldado;

y entre Marciales divisas

grandes victorias me ha dado

que este que mis ojos miran.

Muy bien perdonado esta:

vamos, que aguarda mi vista

en Palacio mucha gente.

Ferragonte.

Pues tan adelante guias

oh Fortuna mis contentos;

todos tus favores cifra

en darme a la bella Laura;

blanco a que el deseo tira.

Vanse; salen Chinchilla, y Bato con calzas=

Chinchilla.

El veros en traje tal

me ha causado admiración.

Bato.

Estos atavíos son

de persona principal.

Chinchilla.

Como os habéis transformado

siendo Pastor de tal suerte?

Bato.

QUE estoy ingerido advierte

en habito de hombre honrado.

Dime: en Comedias no has visto,

que yendo a caza un Señor

Pag. 54

Bato.

se pierde, y luego un Pastor

a enseñalle va halla listo?

Chinchilla.

Si.

Bato.

también visto auras

con que rico desperdicio

se le premia el tal servicio.

Chinchilla.

también.

Bato.

pues en mi hallaras

Lo dicho al pie de la letra.

Chinchilla.

fue el Duque quien se perdió?

ap ar te

Bato.

El fue, y el dichoso yo:

Mas fondo aquesto penetra.

Ya estoy culto, y cortesano,

hablo delgado, enamoro,

y a cierta moza que adoro

compongo en verso Toscano.

Chinchilla.

Como tanto has aprendido

en tan poco tiempo, di?

Bato.

hay buen natural en mi,

y fácil lo he percibido.

Que buscas por acá?

Chinchilla.

es un caso peregrino:

Janete, y Mercurino

con mi señor a qui estan.

Bato.

A que fin?

Chinchilla.

han de tener

disputa públicamente

estando el Duque presente.

Bato.

pues será mucho de ver.

Chinchilla.

Será contienda reñida,

porque se ha de reducir

finalmente a decidir

si la Magia es permitida.

Mi amo cuerdo defiende,

que se debe reprobar;

y que se puede enseñar

El Sabio Mágico entiende.

Mercurino trae intento

de si queda convencido

poner a su ciencia olvido

con Cristiano pensamiento.

La Corte esta alborotada

con tan rara novedad,

porque admira a la ciudad

cosa tan bien acordada.

Dentro.

Dentro.

Don Antonio de Leon

Suena dentro Vitor de estud iante s

Dentro.

vitor

Otro.

Otro.

vitor Mercurino.

Dentro.

Dentro.

a sobornado adivino

cola

Otro.

Otro.

mientes bufarrón.

Bato.

Que ruido es este?

mete la cabeza hacia el vestuario.

Chinchilla.

estudiantes,

que andan a vitorear

a los que han de disputar.

Bato.

todos son mozos flamantes

gallardo será este día,

o si hubiera chincharrazos!

Chinchilla.

pues suelen darse porrazos

con notable gallardía.

Bato.

Chinchilla lugar tomemos.

Chinchilla.

vamos pues Bato si quieres.

Bato.

Ola acudiran Mujeres?

Chinchilla.

Si Bato.

Bato.

pues parlaremos.

Vanse; salen Laura, y Marcela con mantos

Pag. 55

Laura.

Hoy Marcela mi deseo

veras quẽ cumplo dichosa.

Marcela.

Gozarás oh Laura hermosa

felicísimo Himeneo.

Laura.

El Duq̃ me ha prometido,

quẽ en este día he de ser

de Terragonte mujer.

Marcela.

tendrás tu gusto cumplido.

Laura.

La muerte le ha perdonado

de Alberto; con cuyo effeto

Marcela yo te prometo,

quẽ mi gusto he consumado.

Marcela.

Con razón es tu alegría.

Laura.

tomemos aquí lugar

Marcela para gozar

la fiesta de aqueste día.

Tapate, quẽ viene gente.

Marcela.

dos mujeres Laura son.

Laura.

tendremos conuersacion.

Marcela.

el día será excelente.

Sientanse las dos tapadas a un lado, y salen tapadas Flora, y Florida con Julio =

Julio.

Flora tu bien se restaura

este día. //

Flora.

// gran ventura.

Florida.

La ocasión nos le asegura.

Marcela.

gentiles mujeres Laura.

Julio.

Grandes cosas he sabido

de Don Antonio, a quien vi

por mis ojos Flora aquí;

y a Chinchilla he conocido.

El Duq̃ ordena quẽ esteis

en este lugar tapadas;

donde por nobles, y honradas

la justicia en él veréis.

Flora.

Muy justo es obedecer.

Destápase Florida.

Julio.

Asentaos aquí las dos; —

tapate Florida; a Dios;

con el Duq̃ he de volver.

Sientanse tapadas al otro lado del Teatro, y vase Julio por una pta; salen por la otra Bato, y Chinchilla.

Bato.

Advierte si han madrugado

Chinchilla a coger lugar.

Chinchilla.

un rato quiero parlar

con aquestas de velado.

ponese Bato a parlar con Laura y Marcela, y Chin= chilla con Flora y Florida ~

Bato.

cual de las dos es la vieja?

Marcela.

las dos lo son majadero.

Chinchilla.

un favor tapadas quiero.

Florida.

uno aquí se le apareja.

Chinchilla.

verlas sin mantos holgara.

Florida.

no podemos destaparnos;

porquẽ pienso ha de dejarnos

si acaso nos ve la cara.

Chinchilla.

yo las he visto a las dos

sino me engaño. //

Flora.

// es verdad.

Laura.

basta ya la necedad.

Bato.

es tarasca vive Dios

esta mujer. //

Chinchilla.

// son tuertas,

y no quieren destaparse.

Pag. 56

Florida.

Mirad que puede engañarse.

Bato.

Ojala os viera yo muertas.

Demonios queréis hablar

algo de gusto?

Chinchilla.

señales

nos dan estos atabales

de que deben de llegar.

tocan atabales; salen don Anto. de leon de largo.

Mercurino de la misma suerte; ferragonte; Julio

y el Duq de Saboya con el acompañamiento.

Siéntese el Duque en una Silla en medio; y los dos

de la disputa en dos una frente de otra,

Duque.

Habéis hecho Julio ansí

lo que os he mandado?

Julio.

en todo

con el mismo orden y modo

ya señor te obedecí.

Duque.

Bien esta

Don Antonio.

en toda mi vida

vi en lo que reparo ahora;

a Julio el Tío de flora,

que cara tan parecida!

Si de cierto no supiera

que en Salamanca quedó;

o estuviera ciego yo,

o que era Julio dijera.

Duque.

Decid.

Don Antonio.

pues tu alteza gusta

de que mi venganza olvide,

y ferragonte lo pide

al perdón mi fee se ajusta.

fuera de que yo traya

mitigadas mis pasiones

por celestes permisiones,

y ansí le perdonaria.

Desagraviados estamos,

y si bien la muerte siento

de mi hermano; nada intento

solo á lo principal vamos.

Señor con Cristiano celo

á tal disputa he venido;

mi estimulo, y guía ha sido

una voluntad del cielo.

Famoso Duq yo tengo

de destruir este día

la Magia en justa porfía,

y a Turín por esto vengo.

Mercurino en tal lugar

la verdad se ha de saber.

Mercurino.

Lo mesmo vengo a querer

pues acepto el disputar.

Señor yo me retire

de la ciudad enfadado

a los montes, que he dejado

donde mi Magia enseñe.

Muchos discipulos tuve,

grandes hombres salieron

en la Magia que aprendieron,

cuando en los montes estuve.

questo es de los mayores,

que conoce vuestra Alteza;

cuyo ingenio, y sutileza

descubre grandes primores.

Pag. 57

Mercurino.

al fin nombre peregrino

en las mas remotas gentes

tuvo por hombres prudentes

La cueva de Mercurino.

Pero pues los dos estamos

en tal lugar, se ha de ver

quien Señor llega a vencer

en el acto que intentamos.

Don Antonio.

Empieza.

//

//

Mercurino.

yo empezaré

Don Antonio repitiendo

La conclusión, y desfiando.

Don Antonio.

diz que luego impugnare. haga reverencia / y empiece.

Mercurino.

Data per te bona venia

ô nobilisime Princeps,

grata corona; comienzo:

tener atención, y oídme dicen en varias partes / del Auditorio dos

Adam nuestro primer padre 1. alce la voz. / 2. hable alto. / 1. muévete viejo. / 2. agua chirle. / Merc. pone pavor y cortesía / peto silentium amicis / 1. acabe presto. / 2. ya callan.

supo entre ciencias sublimes

según sabemos, la Magia,

y Zoroastes lo escribe.

Del Patriarcha Abraham

Génesis capite quince

que supo la Judiciaria

muy doctamente se dice.

En dos principales miembros 1. Empiece ya. / Merc. Audite, audite, / que verdaderam en te son / los estudiantes temibles / =

esta ciencia se divide;

divinatriz, y operaria;

si pruebo que se permiten

Con lugares de la Escritura,

y autores, que lo repiten;

bien fundaré mi intención:

el primer miembro confirmen

Aquel lugar de Esayas

treinta y cuatro cap. ibi La consequencia evident e , / de aqueste lugar estriba / en esta: luego en los cielos / se desatan sicut libri / según la judiciaria; / pues si cual libros permite / se sepa lo que encierran / la consequencia se sigue

O celi complicabuntur,

sicut complicantur libri.

El Psalmo sesenta y siete,

con el diez y ocho dicen,

que los cielos que miramos

las obras de Dios describen.

luego lícito será,

que por ellos adivine

el ingenio lo futuro

con certidumbre infalible.

Génesis capite primo

aquesto mismo se escribe;

Y Eusebio en el libro sexto

Exponiéndole decide

Lo que digo; otros lugares

lo afirman; autores siguen

infinitos esta parte;

de donde al fin se colige

La aprobación de este miembro;

al de Magia operatrice

vamos agora; el cual prueban

Santos, y autores insignes.

Un argumento a ratione

todo lo dicho confirme

por los efectos notables,

que la Magia en si origina;

sus contradicciones nacen

Pag. 58

Mercurino.

tunc ratiocinari libet

ita. en las hierbas, y fuentes

con verdades infalibles

prodigios raros se notan

como efectos imposibles;

el hombre es lo más precioso

de cuanto en el mundo vive

luego a lo demás criado

debe en todo preferirse.

luego de mayor admiración

arguyendo afirmatiue

si en lo menos se hallan estos

no hay razón por que se admire

cuando en lo más se descubren:

de todo en fin se colige

que la Magia celebrada

con razón debe admitirse:

esto se me ofrece solo

para lo que intento, dixi.

Levántese, haga su cortesía, y siéntese; haya vítor dentro.

Dentro.

Victor Mercurino, Victor.

Bato.

ha visto que bien que dice

lo que siente Arias Gonzalo.

Chinchilla.

es Mercurino hombre insigne.

su cortesía y empiece.

Don Antonio.

Disserendi obtenta venia

per te illustrissime Princeps,

ceteraque astantes; comienzo

tener atención, y óyeme.

digen en varias partes del audit. 1º no te quedes. 2º fabla recio.

1.º no se turbe. 2.º guarde el chiste. 3.º prosiga que aura patada a su tiempo. D. Ant. audite, gaudite * *

Don Antonio.

que Adam nuestro primer padre

supo la Magia dijiste

Magia divina concedo.

Mercurino.

Como es eso que distingues?

Don Antonio.

Yo lo diré no te azores;

advierte que se divide

esta ciencia en tres especies;

en esta divina in primis,

en natural, y Diabólica;

las primeras se permiten,

pero la postrera absit;

pues debe antes perseguirse.

La verdadera Magia

S. Ju[an] Crisóstomo dice,

que es Filosofía mera

cuyo objeto est Deus ipse.

aquesta fue la de Adam;

que Abraham supo dijiste

la judiciaria; esto pruebas

con el capítulo quince

del Génesis; argumento,

que Juliano hereje escribe

por blasfemia conocida;

pues no puede colegirse

del lugar esta doctrina

tan errónea, o contra fidem;

porque si le dijo Dios,

que contase en los viriles

de los cielos las estrellas;

si numerare potuisset;

fue para significalle

cuán propagada y felice

Pag. 59

Don Antonio.

Su posteridad vería;

pues dice en el texto, l.º:

Vnicerit semantuum,

mas adelante tuviste

Aquel lugar de Isaías,

y lo que el Profeta dice

es por el día del Juicio

cuando por señal terrible

Caeli complicabuntur,

sicut complicantur libri:

Pruebalo S. Tomás

y Lira allí; Vattulisti

Aquellos Psalmos adonde

QUE aquestos cielos describen

las obras de Dios se halla:

Mercurino esto se dice

Por Prosopopeya; otro

Capítulo aquí trujiste

Del Génesis; nada prueban.

a la Magia operatrice

Vamos; para confirmalla

Santos, y autores dijiste

que la soñaban; es falso;

heréticos recensisti.

El argumento a ratione,

en lo natural admite

mi intento, en lo prodigioso

lo reputo quasi nihil

En Conclusión solamente

La Magia debe admitirse

en la parte buena; porque

Jerónimo la divide

En buena y mala. Augustino

en blanca y negra, y se dice;

que la buena desde Adam

tuvo principio, y origen.

Y esta que sigo; la mala,

es aquesta que tu sigues,

del Demonio; Magia talis

es la que ha de prohibirse.

Con esto pruebo mi intento

suficientemente, dixi.

Dentro.

Victor Don Antonio Victor.

Mercurino.

Mi entendimiento se rinde.

Entra Chinchilla alborotado.

Chinchilla.

Pues invicto este papel

para tu Alteza me han dado

Prin.

Dalde el papel que le lea.

dale el papel Chinchilla, abre el Secretario y lee.

Secr.

ya te obedezco y le abro.

Pag. 60

Lea.

donde estaba, mas de una sierpe en=

roscada en el palo de una silla: dasete

cuenta desto, Duque, por permisión del cielo.

Esto dice, y no trae firma.

Duque.

El suceso me ha causado

Admiración prodigiosa.

al hombre que dio el recaudo

llamad le.

Chinchilla.

no hay para que

porque voló como un rayo

luego que me dio el papel.

Mercurino.

El suceso ha sido raro:

Otro papel que en el pecho

se halló un Pastor en el campo

Donde también con prodigio

Junto a un pino le hallaron

que le anunciaba esta muerte.

Bato.

Señor era este el muchacho

que lo dijo.

Mercurino.

el mismo es.

Bato.

Está muy bien empleado.

Duque.

En el ejemplo presente

el poder de Dios te ha dado

remedio a tu ceguedad,

y luz a tu desengaño.

Mercurino.

Ya me rindo Duque ilustre,

y de la Magia me aparto.

Chinchilla.

Del cielo era la disputa;

no estaba loco mi amo.

Duque.

Pues yo agradecido quiero

Duque.

por v[uest]ras letras premiaros:

tres mill ducados de renta

os doy.

Mercurino.

vivas muchos años

Señor, pues ansí me honras.

Duque.

a Don Antonio obligado

hoy he de hacer que la cruce

la cruz del glorioso santo

Mauricio su noble pecho;

dandole seis mil ducados

de renta con que la goce;

y que perdonando agravios

Flora.

os admita en su gracia.

Destápase / Flora, y le= / vanta se

Flora.

baste Señor vos mandarlo.

Don Antonio.

es ilusión la que veo?

Chinchilla.

no es este remate malo.

Flora.

Desde Salamanca aquí

con Julio vengo buscando

tu desdén con mi firmeza,

y a satisfacer mi agravio.

Julio.

¿Conocéisme Don Antonio?

Don Antonio.

Si conozco, y esta mano

de la mano / a Flora, y / abrázala.

Don Antonio.

(humilde mi voluntad)

satisfaga el desengaño.

Flora.

Ay esposo de mis ojos.

Duque.

a vos Ferragonce os hago

de la fortaleza de Asti

valeroso Castellano.

Y a Laura os doy por mujer

Levántese / y destápase.

Duque.

Con ochenta mill ducados

Pag. 61

Dase la.

Levantese y destapese.

Levantese Marcela.

dele la mano.