Texto digital

Texto digital de El triunfo del Santísimo Sacramento

Data de publicação: 22 de agosto de 2026

Metadados da obra

Atribuição tradicional
Atribuição estilométrica
Não aponta nenhum autor Inconclusivo
Gênero
Auto
Estado do texto
Transcripción automática de manuscrito
Procedência
El texto procede de la transcripción automática del manuscrito conservado en la Biblioteca Nacional de España, signatura MSS/16671.

Aviso

Pode incluir erros ou omissões. Se você tiver uma edição melhor, entre em contato conosco conosco para atualizações.

Licença

Este conteúdo é oferecido sob a licença Creative Commons CC BY-NC 4.0. Reutilização permitida com citação; usos comerciais não são permitidos.

Licença Creative Commons CC BY-NC 4.0

Citação sugerida

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El triunfo del Santísimo Sacramento. BITESO, 2026. URL: https://etso.es/biteso/el-triunfo-del-santisimo-sacramento.

Primeira página da obra
Primeira página da obra
Última página da obra
Última página da obra

EL TRIUNFO DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO

Pag. 1

202

1008

El Triunfo del Santísimo

Sacramento.

Auto sacramental.

Legº 21

21

Jornada primera

Pag. 2

Auto del triunfo del sacramento. Sus figuras.

- Dios Padre - Dios Hijo - Su Humanidad - Bautismo - Confirmación - Penitencia - Extremaunción - Un Ángel - Sacerdocio - Matrimonio - Soberbia - Lucifer

Con música se abre un trono y en él sentado Dios Padre y Cristo a la mano derecha y entran los Sacramentos por este orden: Justicia delante, Bautismo vestido de blanco con una urna de agua y en la otra mano una paloma, Confirmación de obispo, Penitencia de sayal y calavera y disciplina, y luego Eucaristía de esta forma: cuatro ángeles con un palio y debajo dél con una palia y en ella pintado el Santísimo Sacramento y la Humanidad de Cristo junto a esto, y Extremaunción con sobrepelliz y estola y el vaso del óleo e hisopo, y Sacerdocio vestido como para decir misa, puestas las manos, y Matrimonio de galán, y llegan al trono y se hincan de rodillas, y dice la Justicia:

Justicia.

Bajando, Verbo, al suelo, al cual bajan los

inmensos cielos en figura, y carne humana

como de la doncella la toma Dios,

rehaciendo la paz, segura, llana,

dando satisfacción de aquella ofensa

que había causado la primer manzana,

Pag. 3

Justicia.

haciendo una hazaña tan inmensa

como el disfraz de Hijo, Dios y hombre,

para dar por el hombre recompensa.

Disfrazado de Dios el ser y nombre,

a Dios Hombre y el hombre Dios haciendo,

cosa que os pluguo que en el cielo asombre,

los vaticinios de la ley cumpliendo,

al fin para aplicar la medicina

al no obediente Adán. En cruz muriendo

hicistes una obra de vos digna,

con la cual queda mansa y satisfecha

vuestra ofendida majestad divina.

Y después de aquesta satisfacción hecha,

como Dios inmortal resucitastes,

y desmentistes más de una sospecha.

Y cuarenta naturales días gastastes

en santos institutos, leyes santas,

para amparar el hombre que criastes.

Y de nueva ley plantastes nuevas plantas,

hicistes tantas obras y grandezas

que es exceso contarlas por ser tantas.

Y al hombre enriquecistes de noblezas,

y para que al infierno diese guerra

forjastes estas siete gruesas piezas.

Y quisistes vos plantarlas en la tierra

para defensa de la imagen vuestra

contra Luzbel y su canalla perra.

Y hoy, hoy hacemos, santos, alarde y muestra

desta hazaña santa y endiosada

que al hombre ciego hasta el cielo adiestra.

Y viene a vuestra presencia alborozada

aquesta compañía de sacramentos.

Y trae si puede ser su paz turbada,

como un desacostumbrado pensamiento,

en ellos de tal suerte se ha encendido,

que pide de la paz santos talentos.

A vuestro imperial trono han venido

para que el saber vuestro no finito

dé la sentencia que en su nombre pido.

Y requiere el caso, Juez Dios infinito,

igual vos sois, de no finita ciencia,

que falta esta, a todas las limito.

Escuchad, Verbo Dios, la competencia

de aquestos sacramentos, y dad luego

por quien yo pronunciare, la sentencia.

Apague vuestra boca un nuevo fuego

que la ambición de ser mayor enciende,

que este bando de luz no quede ciego.

Sabéis que cada cual quiere y pretende

ser el más principal de todos siete,

y cada uno por sí que lo es defiende.

Sentencia justa vuestra voz promete,

pronunciadla, y sabráse cuál es justo,

que por más principal más se respete,

para que la discordia y el disgusto

de cada uno de los siete cese,

declarad la sentencia a vuestro gusto.

Dios Padre.

Verbo de mí engendrado y mi interese,

conmigo un ser mesmo, una sustancia,

sin que cosa en contrario se atraviese,

Pag. 4

Dios Padre.

Caso se nos ofrece de importancia

importante es aquí vuestro profundo

saber para aterrar esta arrogancia

y vos que del trono mío sois segundo

en declarar sentencia sed primero

que como en mí os fundáis en vos me fundo

y responded que la respuesta espero

Cristo.

padre que conmigo eres

uno como yo contigo

dame oído a lo que digo

pues que mi respuesta quieres

y cuanto ha dicho la justicia

tanto hice no hay dudar

cuando descendí a pagar

de Adán la culpa y malicia

y más como sin ti no puedo

obrar ni tú sin mis obras

fue el todo para mis obras

tu derecha mano y dedo

y no siendo ningún hecho

obra mía más que tuya

para juzgar causa suya

tienes como yo derecho

y la sentencia que dieres

como dada la doy

pues tu misma esencia soy

y mi misma esencia eres

y si una obra ambos obramos

por ser una sola esencia

y si uno da la sentencia

ambos a dos sentenciamos

y pues hacer ni decir

uno sin otro no puede

a tu saber padre quede

el sentenciar y el oír

y pues os haces juez

y sola causa y juzgado

dejaré tu diestro lado

padre la segunda vez

Vase al cantar y detiénele el padre

Dios Padre.

vuélvete hijo a asentar

qué quieres adónde vas

Cristo.

no voy que como tú estás

estoy en todo lugar

Dios Padre.

como a hijo doy palabra

de mirar vuestra justicia

pues vuestra humildad propicia

piedras para el cielo labra

ahora sálganse afuera

que es negocio conveniente

Hacen que se van los Sacramentos y detiénelos Xpo

Cristo.

penitencia aguárdate

no salgas espera espera

Dios Padre.

qué falta que la queréis

dejadla salga si allá

Cristo.

conviene que vuelva acá

Pag. 5

Disposición Primera.

Decid lo que pretendéis.

Cristo.

Cuando a padecer baje,

cuando yo baje al cual suelo,

estaré en el suelo y cielo,

pues que baje y me quede

todo bando hago ahora,

que apartándome me quedo,

porque estar sin vos no puedo,

ni uno sin el otro mora.

Y la razón de este apartarme

es, si adviertes, porque quiero

Dios y hombre verdadero

con mi Humanidad juntarme;

mi naturaleza humana

me dice que abrevie el irme,

y con ella voy a unirme

de voluntad gustosa.

Y estoy junto al cual ves

en accidente de pan,

y allí juntos estarán

bien los que son uno y tres.

Estoy con ellos allí,

con ser juzgado en ellos,

y ansí me juzgo con ellos

para negociar por mí.

Hasta aquí ha detenido el Padre como de la falda al Hijo, y ahora le suelta, y se pasa debajo del palio, y se abraza con la Humanidad, y la Humanidad se va a arrodillar, y dice Cristo:

Cristo.

Y de rodillas, eso no,

corra una ley por vos

que obedezcas como vos,

o habéis de estar como yo.

Humanidad.

Ya, Verbo divino, me levanto.

Cristo.

Asid ahora de esta diestra,

que el ser yo Humanidad una

os hace merecer tanto.

Disposición Primera.

Y Verbo divino, ¿dónde pensáis

subir al hombre, con tantos

preeminencias y tan santas

como de nuevo le dais?

Cristo.

Y de nuevo no doy ninguna,

las pasadas le defiendo,

pues por el hombre muriendo

cuanto pude dar, di en una.

Y no haré en esto pausa,

venid, Humanidad mía,

que con vos quiero este día

fortalecer vuestra causa.

Y venid tomemos a Dios,

a aquel cielo donde estamos,

porque aquí lo que asentamos,

los dos que somos un Dios,

y estos dos con no ser dos

no son sino con ellos,

así pues a Dios de los

ángeles dejad vosotros.

Suena la música y Cristo y la Humanidad asidos de las manos toman la palia a los ángeles, los cuales se adelantan, y dice Primera:

Disposición Primera.

¿Y qué trajes nuevos son estos?

Pag. 6

Disposición Primera.

Verbo Dios, ¿qué pretendéis?

Cristo.

Respondo, aunque lo sabéis:

favorezco mis empresas.

Y la justicia, Padre Eterno,

a propósito de los intentos

con que mis Sacramentos

han venido a mi torno.

Y ha dicho que cada uno

procura de ser mayor,

y que ser de otro inferior

no lo lleva bien ninguno.

Y de esta nueva competencia,

de esta disconformidad,

vienen a mi bondad,

para que provea sentencia.

Y como en la Eucaristía

que ahora en mis manos tengo,

Dios y hombre me contengo,

negoció su mayoría.

Y heme juntado con ella

por favorecer su parte;

celo de Vos agradarte,

pues su causa es mía y de ella.

Y ahora, Padre, podréis

a todos examinar,

y después aventajar

al que mereciere más.

Dios Padre.

Verbo Dios, aunque os he hecho

clara la ventaja, diga,

no obstante eso, el bien que siga

cada uno su derecho,

y por sí, informe cada cual,

y sus ventajas alegue,

cada uno por sí llegue

para ser el principal.

Y Justicia, volved a llevar

todos esos pleiteantes

al lugar que estaban antes

de venirse a presentar.

Y unos por unos vendrán

como yo fuere llamando,

y como fueren entrando,

su justicia informarán.

Y después de ver y informado,

porque no quede resabio

de querella ni de agravio,

será su pleito juzgado.

Y vos, Verbo, quedad conmigo,

y a los demás no volváis,

pues aunque parte seáis,

seréis como Dios testigo.

Con la música se irán y los Ángeles se arrodillan y los Sacramentos se van entrando por su orden como entraron y luego salen Lucifer y los Siete Pecados Mortales cada uno de la forma que representa su pecado y sacan a Lucifer en unas andas con su corona y cetro y sale Soberbia adelante.

Lucifer.

Y soldados y los mejores

de los que siguen mi bando.

Pag. 7

Lucifer.

si a los que son tales mando

hacer empresas mayores

y de nuevo me habéis jurado

por vuestro señor y Rey,

y de nuevo a cualquier ley

mía os habéis obligado,

y quedo muy satisfecho,

que el menor de todos siete

para más que me promete

tiene brío y tendrá pecho.

Y confiado en esto quiero

fiaros una hacienda

que mis males suspenda

o me saque de quexero.

Ya, furias, habéis bien visto

lo que el bando de Dios crece,

lo que su ley prevalece

desde la muerte de Cristo,

y no ha sido cosa bastante

a sus santos perseguir,

pues no ha bastado impedir

que esto no pase adelante,

y lo de Antón, Francisco y Pablo

fue más daño que provecho,

pues de uno y otro han hecho

de sus hazañas retablo.

Y así Dios me parece

que hacemos bien menester

nuevas trazas proveer,

y una al presente se ofrece,

y son los siete sacramentos

que Cristo dejó en el suelo

para subirnos al cielo,

escaleras e instrumentos.

Y así hoy andan revueltos

en ciertos bandos neutrales,

en pecados mortales,

y sed presos o sed sueltos,

y partid con rabia hambrienta,

andad, aguijad, corred

y contra ellos moved

una guerra sangrienta,

y andado tenéis gran trecho,

pues de Dios habéis oído:

todo reino dividido

será asolado y deshecho.

Y dividido hallaréis este,

id y haced que de tal

que siempre quede neutral

aunque mil vidas os cueste;

y sembrad entre ellos cizaña

toda aquella que podáis,

que si su paz estorbáis

haréis una eterna hazaña.

Y son estas siete cual veis

columnas, y estas faltando

a Cristo, su Iglesia y mando,

grande portillo abriréis.

Y siete seréis contra siete,

el número os da cabal.

Pag. 8

Soberbia.

en el suceder, bien o mal

se ha de juzgar al que acomete,

y Luzbel, infernal caudillo,

fía de mí, que hoy serán

estos siete que aquí están

de esos dos siete un chillo,

y yo me encargo de la empresa,

y les daré en breve rato

el vencimiento, barato.

Lucifer.

Soberbia, ¿cuál será esa?

y barato no puede ser.

Soberbia.

Pues en eso no reparo,

sea barato o sea caro,

seguro voy de vencer,

y conmigo son siete aquestos,

y siete míos, contrarios,

que somos efetos varios

de nosotros siete, opuestos.

Lucifer.

Pasa adelante, no dudes.

Soberbia.

Siete mortales pecados,

andamos siempre encontrados

con otras siete virtudes.

Y de aquestos siete enemigos,

son los siete sacramentos

en cierto modo cimientos,

más para todos mis hijos,

y para mí me los tomo,

hijo, que Soberbia soy,

no abatiere la suya hoy.

Lucifer.

Pasa adelante, di cómo.

Soberbia.

Y cómo, yo le diré presto.

Siete contra siete iremos,

siete a siete pelearemos,

cada uno con su opuesto.

Y el Bautismo causa fe,

la Penitencia, humildad,

Eucaristía, caridad.

Lucifer.

¿Y la Confirmación qué?

Soberbia.

Y no iba fuera de la danza

aquesa bendita pieza,

esa engendra fortaleza.

La Extremaunción, esperanza,

y desde ahora Sacerdocio,

cuyo efeto es de prudencia,

Matrimonio es continencia,

guerra, amigos, no haya ocio.

Y pues que ahora sabemos

de cada cual el efeto,

sea discreto o indiscreto,

que en eso no nos metemos,

y tome a cargo cada uno

rendir al que se le opone,

guerra, guerra, no perdone

a su contrario ninguno.

Lucifer.

Y Soberbia la traza ha sido

discreta y buena en extremo,

Pag. 9

Soberbia.

Es tan buena que no temo

si se hace ser vencida

y no haya más dilación.

Id, mi pecado, entrad,

esos bocinas tocad

y servirán de pregón.

Éntranse tocando bocinas repentinamente, y luego tírase una cortina en otra parte fuera del trono, y aparecerá en lo alto San Miguel todo armado, y debajo de sus pies un dragón, y trae el Ángel consigo unos letreros que digan aquel verso del salmista: Super aspidem et basiliscum ambulabis. Y baja el Ángel tocando su trompeta, trayendo asido el dragón con una cadena, y átalo a una columna que habrá para el efecto en el tablado.

Ángel.

De aquel profeta real

cumplo el profético canto,

fiero dragón, entretanto

que vos platicáis vuestro mal.

Y sobre el áspide andarás,

dice el profeta primero,

y prosiguiendo, el león fiero

y el dragón acocearás.

Y cumplido esto yo veo

segunda vez en vos,

pues piso encima de vos

y cual veis, y acoceo,

y no queréis escarmentar,

pues escarmentar tenéis,

o hay de qué escarmentéis.

Y tengo de acocear,

y ahora quedad ahí

en esa cadena preso,

mientras doy fin al suceso

para que enviado fui.

Y tengo, dragón endiablado,

si no lo habéis por enojo,

a quebraros ese otro ojo,

que el uno ya está quebrado.

Y muy bien sé, vuestros consortes,

guerra hay, será contra ellos,

pues bajo para vencellos

de las celestiales cortes,

y que el Verbo y su Padre eterno,

que no holgaban cosa suya,

me envían a que destruya

los bríos de vuestro infierno.

Y a aquesto soy enviado,

cierta ha de ser vuestra afrenta,

pues daré de ello la cuenta

que otras veces he dado.

Y sacramental escuadrón,

vuestro alférez bajo a ser,

venid, que para vencer

ya es mucha la dilación.

Vuelve a tocar otra vez la trompeta, y salen los seis El manuscrito dice "seys", aunque teológicamente deberían ser los siete sacramentos. sacramentos, y dice Bautismo.

Bautismo.

Y al son de vuestra bocina

Pag. 10

Ángel.

Divino espíritu ha sido

ha encendido en furor bélico

esta compañía divina,

y a ese furor se han vido,

que es ahora necesario

para vencer al contrario

otras mil veces vencido.

Y la vil desmesura aleve

de aquel dragón, fiero espanto,

que a Dios, de los Santos Santo,

una y otra vez se atreve;

y es una indómita bestia

que viéndose castigado,

mil veces no se ha cansado

de volver a dar molestia,

y a Dios no la puede dar,

que en Dios molestia no cabe,

y así tanta artera, que sabe

por cualquier resquicio entrar.

Y como en vosotros ha visto

haber contra bestia poca

arma, en vuestra defensa, y toca,

que sois hechuras de Cristo.

Y es menester, bando santo,

que cese la competencia

mientras hacéis resistencia

a quien os persigue tanto.

Capitán.

Ángel, aunque fue verdad

el decir que competimos,

siempre los siete vivimos

en santa conformidad.

Y ansí, aunque en juicio os hablamos,

ante la bondad inmensa,

para evitar nuestra ofensa,

siempre conformes andamos.

Y dispon, pues, divino alférez,

deste bando, que aquí está,

que ninguno dél hará

más de lo que tú quisieres.

Ángel.

Y aquesta respuesta ha sido

cual de hechura de Dios.

Hechura suya sois vos,

y habéis cual tal respondido.

Y pues solo eso aguardaba,

seguidme, venid conmigo.

Éntrase el ángel tremolando su bandera y tañendo, y los Sacramentos tras él, y suenan dentro atambores y trompetas, como que se da la batalla, y ábrese el trono, y están en él Dios Padre y Cristo a la mano derecha. Cesa la música y dice Dios Padre.

Dios Padre.

De nuestro sacro alcázar contemplando,

eterno verbo, la campal discordia

estoy, y el escuadrón mío mirando

con ojos blandos de misericordia

miro; con otros, al contrario bando;

que como no es de paz ni de concordia,

con ojos de concordia no le miro,

antes, de verle, contra él me airo.

Suenan dentro otra vez las trompetas y cajas.

Cristo.

Y del mismo sacro alcázar, Padre eterno,

Pag. 11

Cristo.

miro la misma que baja al coro.

y miro al bando vil del vil infierno

casi deshecho destrozado y roto.

contemplo la locura y mal gobierno.

del que está de gozarnos tan remoto

cuanto pidió el castigo de su culpa.

que eternamente no tendrá disculpa.

suenan otra vez las trompetas y cajas

Disposición.

al son de aqueste estruendo que ahora suena

al son destas trompetas miro y veo.

con próspera y dichosa suerte buena

nuestro bando tener cerca el trofeo.

ya vence y en prisión pone cadena

los contrarios y en ellos me recreo

digo en los nuestros en los nuestros digo

porque los veo triunfar del enemigo.

vuelven a sonar las cajas y trompetas.

Tiempo.

al son deste sonoro y dulce estruendo

miro el dichoso fin y buen suceso

y al trono nuestro veo venir subiendo

los nuestros cada uno con su preso.

a los contrarios miro que mordiendo

se vienen en pensar su hado avieso.

junto a nosotros ya los miro y veo

haciendo nos alarde del trofeo.

suenan las trompetas y cajas y salen los seis

sacramentos y el ángel y la justicia delante

Cada uno con su preso y el ángel el primero con

su bandera justicia con su bastón y los seis sa

cramentos cada uno por su antigüedad con su

pecado preso y al pasar se arrodillan todos.

adonde está Dios padre y los pecados vuelven

los rostros y acaban el alarde por su orden y

entranse

Disposición.

tanta munición dejastes

en la Iglesia nuestra esposa

que puede y resistir osa

sus vaivenes y contrastes.

de lanza a dardos al dardo.

la dejastes guarnecida

que no puede ser vencida

de los mortales pecados.

de todo da fiel testimonio

este presente combate

de que la Iglesia da mate

a su adversario el demonio

Tiempo.

nuestra Iglesia padre eterno

es fuerte alcázar y torre

donde el hombre se socorre

de la ira del infierno.

y como en su fundación

hubo artífice y maestro

en obviar peligro diestro

se halla con munición

este Edificio labraste

padre eterno [...]

Pag. 12

Tiempo.

y ansí el edificio es

tal que en él nos remiramos.

Fuimos en él oficiales

nuestro espíritu, vos y yo,

y el edificio salió

como de tres artífices tales.

Por lo alto del teatro por junto al trono sale el Ángel con Lucifer preso.

Ángel.

Y ¿no sabéis, fiera bestia,

que ha de llover sobre vos

todos los rayos que a Dios

quisiereis dar molestia?

¿Y no veis, endiablada pieza,

que cuando os descomedís,

al mejor librar salís

las manos en la cabeza?

Y pues si lo sabéis, ¿por qué

cada día os atrevéis?

No habláis, no respondéis.

Lucifer.

No hablo porque no sé.

Ángel.

Bien sabéis qué os parece,

pues llegado habemos ya

junto a Dios, que os premiará

con lo que el yerro merece.

Padre Eterno, veis aquí

el turbador de la paz.

Dios Padre.

Verbo, Hijo, juzgad vos,

que esa causa viene a vos.

Cristo.

Inflexible enemigo,

penas de vuestro pecado

es perder. ¿No os habéis cansado

de perder fuerzas conmigo?

Y no bastaba la primera,

en que perdisteis la silla

vos y toda la cuadrilla,

sino segunda y tercera.

Que en el desierto oísteis

a Dios no tentarás,

no debió acordaros, mas

pues a tentarme volvisteis.

Y si gustáis volveréis,

pues volved cuantos queráis,

que cuantas veces volváis

tantas mi ira veréis.

Y deja, espíritu, al traidor;

vaya adonde quisiere,

pues a do quiera que fuere

ha de ir a pagar su error.

Y deja al audaz insolente,

que no está mal castigado

pues su culpa lo ha privado

de gozarme eternamente.

Ángel.

Vete, enemigo, y contempla

la clemencia que Dios usa,

pues que no teniendo excusa

su culpa, su rigor templa.

Suelta el Ángel al demonio, y cúbrese el trono y el Ángel también, y baja el demonio por la escalera huyendo, y dice Lucifer:

Pag. 13

Lucifer.

¿Y adónde, enemigo de Dios,

adónde, adónde me iré,

adónde me asconderé,

enemigo, digo, de vos?

¿Y adónde tengo de ir

para no ver vuestra cara,

para mí tan triste y rara?

¿Adónde pueda huir?

Y si voy al cielo, allá estáis,

y al infierno si desciendo,

si al fin del mar voy huyendo,

de ningún lugar faltáis.

Y malhaya tan triste cruz

como me hacéis padecer,

haciéndome esa luz ver

yo huyendo de esa luz.

Y si mi soberbia y pecado

de vuestra luz me privó,

si a las tinieblas me echó,

donde vivo desterrado,

y dejadme en ellos estar,

no tengáis de mí memoria,

que en ver vuestra luz y gloria

me hacéis desesperar.

Y vuestra gloria y luz gozad

y no me persigáis tanto,

en mi cárcel, en mi llanto,

en mi infierno y soledad.

Y allí me dejad morir

con mi desventura y duelo,

mucho de vos me recelo,

no aguardo más a sufrir.

Éntrase, y sale la Justicia y Bautismo.

Justicia.

¡Ah, venid, hechura de Dios,

a informar vuestra justicia,

que la sentencia propicia

podría salir por vos!

Y sois en número el primero,

y en la sentencia también

lo seréis si informáis bien,

que si informáis mal espero.

Bautismo.

Y Justicia, cuyo favor

puede y tiene de hacer

que haya de ser o no ser

inferior, superior,

y aunque vengo a competir

con mis compañeros seis,

si no me favorecéis

luego quiero desistir.

Y que como los que ya son

del Verbo eterno hechura

son la justicia segura,

no queremos disensión.

En habiendo subido los grados, se abre el trono con música; aparece Dios Padre en su asiento, y Cristo y la Humanidad en otro, tiniendo a la Humanidad al lado izquierdo, y tienen ambos las [...]

El final de la última acotación en la página resulta parcialmente ilegible al cortarse en el margen derecho; parece decir "las [palmas]" o similar.

Pag. 14

Y arrodíllanse Justicia y Bautismo.

Dios Padre.

Sea el primer pleitante

bien llegado a nuestra corte,

informe, abrevie y acorte

pues para todo es bastante.

Bautismo.

Sé, juez, que si quisieras

nos pudieras sentenciar,

y sé que sin informar

la justicia proveyeras;

y más pues quieres informarte

de cada uno por sí,

informo ahora, juez, por mí,

alegando de mi parte.

Soy el Bautismo, cual sabes,

tan puro que al que no lavo,

o es del infierno esclavo,

o padece penas graves.

Y no puede el alma sin mí

en ley de gracia nacer,

ni tu eterna gloria ver.

Dios Padre.

Di más, que todo es ansí.

Bautismo.

Cuando el Verbo, Dios, tomó

humana naturaleza,

para limpiar mi limpieza

en mi agua se lavó.

Y causó tanto regocijo

este acto acá en el suelo,

que tuvo tono en el cielo,

diciendo: «Aqueste es mi hijo».

Entonces, divino juez,

vi bien cuán acepto era,

pues voz de aquella manera

no se oyó más de una vez.

Y ello lo sabéis bien,

y de ello fueron testigos

Juan y Pedro, sus amigos,

digo, Elías y Moisén,

que en el monte Tabor

glorioso entre ellos le viste,

y aquella voz repetiste,

diste voz en mi favor.

Y pruebo aquesta amistad

con que sucedió lo mismo

al recibir el Bautismo,

que ha de descubrir la verdad.

Y mucho pudiera alargarme,

mas sería indecente modo,

pues sé que lo sabe todo

el que tiene de juzgarme.

Y en ti, Padre eterno, fío,

y lo que es justicia pido.

Pag. 15

Dios Padre.

que vuestra información ha sido

breve y buena. Con eso,

Justicia, el segundo venga

y sálgase allá el primero.

Justicia.

Voy por él.

Vase la Justicia.

Dios Padre.

Mirad que espero,

abreviad, no se detenga.

¿Qué os parece, Verbo Dios,

de lo que el Bautismo dice?

Cristo.

Que repite lo que hice

y lo que hicisteis vos.

Después de haber llevado la Justicia el Bautismo, saca a la Confirmación y adelante.

Dios Padre.

El segundo está en la sala;

Confirmación, informad,

y es cansada prolijidad

que a todos cite y mala.

Confirmación.

Porque sé, Juez, que sabéis

más que informarte podré,

tan en breve te informaré

que mi brevedad alabéis;

que sabiendo que de todo

eres Juez y sabidor,

sería un grave error

informarte de otro modo.

Yo, Juez justo, soy un don

que la Iglesia otorga al hombre,

ya lo sabéis, y mi nombre

sabéis que es Confirmación.

Es mi efeto fortaleza

del hombre que me merece,

con mi virtud fortalece

su frágil naturaleza.

La ley y cristiana fe

que el Bautismo a Dios le dio

defiendo, y confirmo yo

como en mi nombre se ve.

Ungiendo al hombre la frente

con la crisma que le pongo,

le persuado y dispongo

a ser en la fe valiente.

Adviértase en este acto

su caballería y gala,

que la crisma a Dios me iguala

y me aventaja de cuatro.

El Bautismo y Sacerdocio

en ella igualan conmigo,

los demás no, y ansí digo

que yo aventajo negocio.

Para declararme más,

digo que por el uncir

Pag. 16

Confirmación.

me pueden bien preferir

a cuatro que dejo atrás

y oye otro don singular

como carácter imprimo

por justa ley me animo

de poderme Rey llamar

y más que esta Redención

me da la misma igualdad

y la superioridad

misma que me da Coronación

que si esta hace igualarme

al sacerdocio y bautismo

visto esta hara lo mismo

en no poder reiterarme

que por la misma razón

que el crisma nos hace iguales

nos ha de aprobar por tales

no admitir reiteración

y ansi como por ungir

a un bautizado que a otro me adelanto

ha de causar otro tanto

reiteración no admitir

y de cualquier manera hallo

en mi favor leyes justas

y pues de brevedad gustas

pidiendo justicia acallo

Dios Padre.

e información habéis hecho

buena compendiosa y brebe

yo haré lo que se debe

a la justicia y al derecho

y ahora desocupad

la sala que es menester

Vase la confirmación

Justicia.

a quien tengo de traer

Dios Padre.

a la penitencia

Justicia.

Entrad

Vase la Justicia

Dios Padre.

y quiero se guarden puestos

la misma razón y cuenta

con que la Iglesia los cuenta

id Justicia y venid presto

y mientras que volvéis vos

platicaré con mi verbo

los secretos que reservo

solo para entre los dos

y si a vuestro cargo estuviera

el pronunciar la sentencia

desta lid y diferencia

en cuyo favor cayera

y decídmelo no dudéis

pues que vos mi gusto sabéis

Cristo.

juzgará Padre lo justo

ansi como vos lo hacéis

que es una la equidad mía

Regimos con una vara

Pag. 17

Cristo.

y ansí no referendará

mi sentencia de la vara.

Entran Justicia, y Penitencia, y al subir, arrodíllanse.

Justicia.

Venid, Penitencia humilde

en ropas viles y bajas,

a informar vuestras ventajas,

sin que dejéis una tilde.

Venid, que esas ropas viles

para los ojos del suelo,

miradas con los del cielo,

son de brocados gentiles.

Subid al trono, que en vos

el subir es propio oficio,

pues la humildad y cilicio

mil veces os sube a Dios.

Parad, que ya hemos llegado

a su gloriosa presencia.

Dios Padre.

Mi cara Penitencia,

cuanto en tu vista me alegro.

Eres tan grata en mi trono

por tus virtudes inmensas,

que infinidad de ofensas

a tu intención perdono.

Fuera muy gran pasatiempo

ser largo en este sujeto,

y no lo soy por respecto

de dar a otras cosas tiempo.

Pues, regalada hija mía,

informa de tu derecho.

Penitencia.

Estoy del tan satisfecho

que estorbar eso podría,

y más, pues tu gusto es,

que me excuse de hacerlo,

por tu gusto acudo a ello,

más que por propio interés.

Y juez eterno y luz y guía

de los que suben al cielo,

yo soy la que desde el suelo

las almas al cielo envía.

Yo templo, amante, y aplaco

tu gran furor y saña,

y al triste que el mundo engaña

de su cautiverio saco.

Yo hago reverdecer

las almas en mala gracia,

y las hago de desgracia

en gracia tuya volver.

Deste milagro su efeto

son testigos y de vista

la Magdalena, el Bautista,

el que fue vaso electo.

Y delante a tu presencia

la María Egipciaca,

mujer femenil y flaca,

magna en hacer penitencia.

Yo soy tan grata a tus ojos

que las veces que me contemplas

para el vil pecado templas

los concebidos enojos.

Pag. 18

Penitencia.

Pablo, el primer ermitaño,

por mí subió hasta ti,

y yo a Gerónimo di

del mal siglo desengaño;

y contar pudiera infinitos

de quien soy y he sido medio

para alcanzar su remedio,

en ser justos y benditos.

Y más no quiero ser prolija,

pues para que haga pausa

basta que el Juez de mi causa

me dé título de justa.

Y como tal me encomiendo

una, y otra, y otra vez

y con tan justos jueces,

justicia pidiendo.

Cristo.

Mandalda que se detenga,

Padre, y luego yo diré.

Dios Padre.

Penitencia, aguárdate.

Cristo.

Oye agora mi arenga.

Dijistes, Padre, denantes,

que informasen por la cuenta

con que la Iglesia los cuenta

nuestros siete pleiteantes,

y dicho fue de una boca

y según el cierto es,

que examinando, ya a los

el cuarto lugar me toca.

Y es el cuarto, Eucaristía,

y quiero hablar por ella,

pues en hacer causa de ella,

haré causa propia mía.

Y para hacer más fe

destas ventajas, os pido,

que seáis, Padre, servido,

de darme vuestro oído.

Dios Padre.

Di en qué.

Cristo.

Y quiero, Padre, que permitas

que todos los que pleitean

entren, y testigos sean

de ventajas infinitas.

Y mientras informaré yo.

Causas diré, y cinco ausentes,

es destos, digo, presentes,

y no me digas de no.

Y para esto he detenido

a la humilde Penitencia,

manda entrar a tu presencia

los demás que han salido.

Dios Padre.

Y muy justo es hacer tu ruego,

y que lo que quieres quiera

Justicia, los que están fuera

haced que entren, y sea luego.

Y decid que vengan a oír

mi verbo y su información.

Pag. 19

Justicia.

Voy, señor.

Dios Padre.

Sin dilación

no os detengáis en venir,

y Penitencia, esta queda,

aquí puedes aguardar.

Penitencia.

No es mi oficio traspasar

cosa que tu ley me veda,

y aquí quedo como mandas.

Dios Padre.

Dasme hija grande gusto

en mirarte y ver que al justo

de mis mandamientos andas.

Entra la Justicia con los cinco sacramentos.

Justicia.

Venid, santa compañía,

a ver el estilo y forma

con que el Verbo Dios informa

ya la santa Eucaristía

y toma cual visteis a cargo

su pretensión y defensa

y hacer en ella piensa

un preámbulo muy largo.

Llegado habemos, subid,

nadie en subir se detenga.

Híncanse de rodillas.

Dios Padre.

Mi paz con vosotros venga.

Cristo.

Mi bendición recibid.

Dios Padre.

Ya tenéis fieles testigos

que os oigan, comenzad.

Cristo.

Atentos, ayudad

a lo que dijere, amigos,

y he querido que vengáis

a ver y oír mi proceso,

porque del patente paso

todos testigos seáis.

Y tú, Padre, ante quien pasa

el pleito que juzgar tienes,

oye innumerables bienes

sin fin, sin límite, tasa,

y esta Eucaristía que ves,

pan de ángeles y tal

que el ser pan que es celestial

su menor dignidad es,

y es tan Dios como yo soy,

es tan Dios como tú eres,

y si más ventajas quieres,

Dios y hombre en él estoy;

y es un Dios tan verdadero

que aunque se divide y parte

en cualquier migaja y parte

hay un Dios trino y entero.

Y que hay uno claro es,

que sea trino es evidencia,

pues siendo una sola esencia

donde hay uno ha de haber tres.

Y este es el pan figurado

en el maná del desierto,

este vivo y aquel muerto,

este al vivo, aquel pintado.

Pag. 20

Cristo.

Y es endiosado manjar,

dando quel santo más digno

de temer, se juzga indigno

para poderlo gustar.

Y es tal comida y tal pan,

quel santo, el humilde y justo

halla en él celestial gusto,

y el malo dolor y afán.

Y es condenación del malo

que al vicio no pone freno,

y es al contrario del bueno

descanso, gloria y regalo.

Y es un convite que encierra

todo lo que es Dios en sí;

es el mayor bien que di

mientras estuve en la tierra.

Y es tal don y tal manjar,

que después de ser mayor

de los que di al pecador,

es lo más que pude dar.

Y es mi cuerpo, es hombre y Dios,

que hombre y Dios me conviene,

es un sujeto que tiene

mis naturalezas dos.

Y cada uno agora vea

si con él competir quiere;

diga si a él se prefiere

y si hay quien diga cómo él sea.

Y entre todos veis si alguno

hay que sea Dios como él,

y que se le iguala a él.

¡Respondan todos!

Todos.

No hay uno.

Cristo.

¿Y pues si no, qué pretendéis?

Ya cesó la diferencia,

bien basta para sentencia

lo que confesado habéis.

Y la Eucaristía confesáis

que es un Dios, ¿es ansí?

Todos.

Sí.

Cristo.

Pues no se pase de aquí,

que con eso os condenáis.

Y más no obstante eso, es mi gusto

dar lugar a la sentencia,

porque con más evidencia

se eche de ver lo que es justo.

Y ya, Padre eterno, has oído

mi excesiva información,

y lo que en su confesión

los demás han respondido;

y según esto, agora haz

lo que vieres que conviene.

Dios Padre.

Verse el fin del pleito tiene

para más segura paz,

y faltan tres por informar;

y para que se conformen,

soy de parecer que informen

primero de sentenciar.

Pag. 21

Dios Padre.

de matrimonio, y sacerdocio

hace Vuestra información

es también extrema unción

porque se cierre el negocio

Extremaunción.

Padre eterno yo pensaba.

que la justicia tenía

propicia, y de parte mía

y también que me ayudaba

y juzgaba yo, que por ser

la que al hombre hago fuerte.

en la ocasión de la muerte

pudiera el pleito vencer

y pero después de haber visto

lo que el Verbo ha dicho en nombre

de aquel pan, que es Dios, y hombre

le doy ventaja y desisto.

Sacerdocio.

Y yo antes que le viese.

al Verbo, incomprensible

no me pareció, posible

que otro mayor que yo hubiese

y por saber que soy sin quien

y sin cuyo, grado, y orden

será indecencia, y desorden

que sacramentos se den.

y también por ser ministro.

de todos me pareció

que era justicia ser yo

el primero, dél desisto.

Y digo ahora, que cede

y me vuelvo a retirar

que no es justo pleitear

lo que tan claro se vee

y la ventaja concedo

a quien tú dalla quisieres

pues que tú justicia eres

Matrimonio.

Solo yo por decir quedo

y si quisiera mucho,

si mi información hiciera

primero que al verbo viera.

mas ya sin ánimo lucho.

Y fui animoso porque soy

en antigüedad primero.

mas ya ventaja no espero.

ya a sus pies se la doy.

Y cierto que por haber sido

cuando a Adán y a Eva hiciste.

y los juntaste y uniste.

el primero instituido.

Y tenía acción y derecho.

al pleito que viendo estás.

mas conoces en otro más.

por la información que has hecho.

Y creí que porque en las bodas.

del famoso architriclino.

volvió Dios el agua en vino.

y suplió sus faltas todas.

Y pensé que porque allí Cristo

con maravillas me honró.

el superior era yo.

mas ya lo contrario he visto.

Pag. 22

Matrimonio.

y al hallado el desengaño,

en Dios, cuya hechura soy,

y ansí la ventaja doy

al pan que se da en aquel paño.

Cristo.

Padre eterno, visto has

la información de los siete

y tu justicia promete

dar lo más, a lo que es más,

y antes que des la sentencia

por quien hubiere de ser,

quiero, justo juez, hacer

otra nueva diligencia.

He cumplido el ministerio

para que dejé tu lado,

en el cual auto he cifrado

un soberano misterio.

Hasta aquí fui pleiteante

mas ya de ello hice pausa,

y como eres en la causa

seré juez de aquí adelante.

A tu lado volveré,

pues a tu lado, sol siendo,

y en Dios como tú siendo,

juez, como tú, seré.

Y ángeles, volved a tomar

la endiosada eucaristía

y vos, humanidad mía,

volved conmigo a asentar.

Suena la música, y los dos ángeles que estaban a su lado se levantan y toman la palia. Cristo y su humanidad la dejan y van debajo del palio.

Cristo.

Y venid y guiad, ea,

adonde yo me asentaré,

y hasta adonde llegaré

vos conmigo llegaréis.

Somos los uno, compuesto

de natura ligazón,

somos en Cristo hombre y Dios,

y hacemos uno el supuesto.

Y ansí donde uno estuviere

estará el otro también,

pues cabremos los dos bien

adonde el uno cupiere.

Sentad, y échame esos brazos

al cuello, como yo a vos,

de los dos que es solo un Dios

han de unirse en tales lazos.

Juzga ahora, justo juez,

lo que te parezca justo,

condena lo que es injusto

para siempre de esta vez.

Dios Padre.

Y tantas cosas nuevas veo

y tantas veras hacéis,

que manifestado habéis

a quien se debe el trofeo.

Y los demás, tened paciencia,

si no vencistes, callad,

y por fin del pleito oíd

el tenor de mi sentencia.

Sentencia. Dios padre

Pag. 23

Suena la música y prosigue Dios Padre.

Dios Padre.

Y yo, Rey Eterno de sabiduría,

en nombre mío y de mi Hijo, el Verbo,

y en nombre del Espíritu, que es uno,

y en nombre de los tres, que un Dios somos,

visto el pleito que pasa en nuestra sala,

pronuncio la sentencia del juicio.

Que oí las partes, y miradas

y la razón que cada una dellas

para hacer su causa justa dijo.

Declaro que la santa Eucaristía

es el más principal de todos siete.

Y pruebo con razones evidentes

que por justicia se le debe aquesto,

pues los demás a Dios en sí contienen

virtualmente y ella realmente

en sí le cifra y tiene el cuerpo y carne,

y por esta razón y otras que callo

de todos la aventajo en mi sentencia,

poniendo fin a toda competencia.

Y vos, Justicia, daréis fe

de la sentencia que he dado,

y para ello un traslado

a cada cual se le dé;

y de secretario el oficio

hacéis en esta ocasión.

Justicia.

Cumpliré sin dilación

cuanto toca a tu servicio.

Bautismo.

Y eres la misma justicia,

Juez Eterno, y ansí creemos

cuando el pleito perdemos

que juzgaste sin malicia;

y todos los seis conocemos

que somos sus inferiores,

y ansí de que la mejores

sumo contento tenemos.

Y esto ha de ser manifiesto.

Y para ser verdadero,

con nuestras obras primero

que dejemos a su puesto.

Y venid, santa compaña

de sacramentos, tras mí;

llegad conmigo hasta allí

donde está la Eucaristía.

Y bajad, oficios bellos,

el ministerio que hacéis,

que conviene que dejéis

de grado vuestros cuellos.

Y vosotros, mis consortes,

asid deste palio santo,

y entonad un dulce canto

para en fin de aquestas cortes;

porque el Padre Eterno vea

que conociendo su gusto,

conocemos que es lo justo

lo que su gusto desea.

En su presencia hagamos

a la santa Eucaristía

una fiesta y alegría

solemne, cuanto podamos.

Pag. 24

Bautismo.

y al son de la canción

que el coro celestial canta,

a la Eucaristía santa

llevemos en procesión.

Suena música, y quítanles los seis sacramentos el palio y capa palia a los ángeles, y toman cada uno su vara y bajan del trono, el cual se cierra, y dan una vuelta por el tablado cantando el himno Tantum ergo Sacramento, y dada la vuelta se entran, y con esto fenece el auto.

Finis del auto del Triunfo del santísimo sacramento.