Texto digital de El pobre más poderoso San Juan de Dios
Data de publicação: 22 de agosto de 2026
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El pobre más poderoso San Juan de Dios. BITESO, 2026. URL: https://etso.es/biteso/el-pobre-mas-poderoso-san-juan-de-dios.
EL POBRE MÁS PODEROSO SAN JUAN DE DIOS
Jornada primera
Pag. 1
13 / Nº 583 / 1 303 177 6 74
S. Juan de Dios.
D. Gutierre soc.
D. Martín Antonio.
D. Juan Blanco Barba.
Mendrugo. 1.º gracioso.
Un capitán.
D.ª Inés Dama.
Soldados, y Marineros.
Ricardo Viejo, P.e de D.ª Inés.
Pobres Diferentes.
Laura Graciosa.
Angeles, y Músicos.
D.ª Violante de Estrada.
Un Niño Nazareno.
Astrea criada.
Alcaparrón 2.º gracioso.
Nuestra Señora.
Salen cuatro Soldados ala francesa acuchillando a S. Juan de Dios después de haber dado Dent.ro los prim.os versos con ruido de Espadas.
Antes que rindáis aqueste aliento
seréis, cobardes, de un Escarmiento,
del acero luciente, que en mi mano
rayo es de Jobe, trueno es de Vulcano.
Español arrogante,
en vano te defiendes, pues constante
es morir, si la Empresa,
en el ser prisionero no interesa
la Vida.
Salen
Mi constancia
no se postra aunque venga toda Francia,
y puesto que mi suerte
a los filos me trajo de la Muerte
si desgraciado he sido
muerto me hallen, pero no Vencido.
entran
muera desesperado!
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Si como cuatro sois en la emboscada
toda Francia estuviera,
hidrópico de honor me resistiera.
Dentro
Los caballos arredra de esa mata,
Alcaparrón.
Dentro
Señor, ¿qué patarata
te mete a ser Quijote todo entero?
Sale D. Gutierre.
Pónese al lado de S. Ju.
Siendo vos español, y caballero,
que a cuatro embestís,
a vuestro lado estoy.
Pues asistido
me ves de ese garbo, y bizarría,
no ha de ser el triunfo de este día?
No hay quien resista sus aceros duros.
Retíranse
Huyamos de ellos.
No estaréis seguros
aunque os ampare el centro.
No los sigáis, pues bien, que en un encuentro
siendo tan ventajoso
a un noble hacer no puede mas airoso
que ser propio testigo
de ver huir con ventaja a su enemigo.
Con mi señor, pendencia? por arenga
déjenme, ustedes, nadie me detenga.
Sale Alcaparrón con la espada desnuda muy enojado
Qué es esto, Alcaparrón?
No por mi vida
déjenme dar a seis la zambullida.
Pues mi dicha ha logrado
llegar a conocer a un tal soldado
el valor, y arrogancia
honor de España, sí terror de Francia.
Sepa quien sois, que es justo
no neguéis a mi afecto aqueste gusto.
En breve os lo diré; mas este puesto
a riesgos evidentes está expuesto
porque el quinto Carlos la campaña
todo su espacio con sus huestes baña,
dando a Fuenterrabía
en muestra de su heroica bizarría
socorro, que a este tiempo la constancia
del Rey francés, gloria de la Francia
su ejército previene acuartelado
a espaldas de este, Olimpo que empinado
desde el aire a la región osado sube
trocando verde alfombra en azul nube
y tropas desmandadas a pillaje
andan de los ganados, que al pastaje
baja de esa ribera;
gran Señor, esforzado Marte, no quisiera
que de su riesgo apartados
en otro, nos veamos empeñados.
Dice bien, es constante
no nos paremos, ni un tan solo instante.
Pues en tanto que va por los caballos
Alcaparrón.
Si ven a desatallos,
que tengo miedo.
Loco,
proseguid; mas tened, que también toco,
es preciso, que el vuestro
digáis adonde está.
Tiene cabestro.
No tiene que buscalle
que en esta correría yo quitarle
a otros franceses pude
cuya causa me hace que no dude
se aya a ellos pasado.
porque con furia fiera desbocado
inobediente al tacto dio conmigo,
donde sus Reales tiene el Enemigo
y de esta altiva Roca
de sí me arrojara, cuando se derruoca,
siendo el Bruto violento
del riesgo en que me hallasteis instrumento
pues porque fue preciso
los contrarios debieren el aviso,
donde si vuestro Esfuerzo no asistiera
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[s]abe! ciudad de poco suyo fuera.
Bueno este cuento ha sido,
pues por solas a cuentas hemos sabido
que sin apurarnos la paciencia,
como estas aquí, y porque fue la pendencia.
Pues por los nuestros ve en tanto que digo
a Don Juan la fortuna que yo sigo
y montando en el mío, asegurado,
volverá asta su campo acompañado
de la persona mía.
Estimo como debo la hidalguía;
y aunque será de camino
ocasión que sepa el Peregrino
nombre que atesoro
de un valiente garboso
que a mi atención cuerda
que aun este Instante de saberlo pierda.
(Ap.e)
Dent.o Clarines y ruy.do, y Sale Alca parron despavori do
Bruselas mi cuna fue,
como me nombra la fama,
Don Gutierre fue mi Padre,
que Amigos tiene en Granada.
contra de ellos dispuso
enlazar las nobles casas,
de Hurtados, y fue Imeneo
por Teas de Nupcial llama
poner centro de mi afecto
las dos inmensas distancias:
(callaré que huyendo vengo
de Violante, que apurada
la paciencia me temía,
porque la di la palabra
de ser suya, sin mirar
cuanto a Uno después le cansa
que anticipe el amor
el logro a sus Esperanzas.)
lo que aunque arriesgado el paso
supe que en el campo estaba
de Carlos Quinto mi Pariente,
pasando por aquí.
Dent.o Alarmas.
Señores, perdidos somos,
porque en concertada marcha
el ejército se mueve
del Rey Francisco de Francia.
Y sin duda se pretende
cuerpo a cuerpo dar batalla
pongámonos a puerto en salvo.
Yo no podré que esta manga
de este sobretodo francés
no deja volver casaca.
Pues matar muriendo.
El Diablo
nos ha traído a la Mancha,
es el francés Dulcinea,
para andar en quijotadas.
Salen los mas fran ceses que puedan
Rendíos Necios, Españoles.
Mientras ciña aquesta espada
no se ha rendido, ni postra
sino al César de Alemaña.
Dadlos muerte.
Ahora veremos,
si es tan fácil como mandan;
y cuando, faltando mío
el espíritu faltara
ser devoto de María
para que me libre vasta.
(acuchillándose)
Indefenso estoy.
Acude
a tu amo, que le matan.
Si quien me acudirá a mí,
que me zurran la badana
(desguarnécesele la espada)
Dejadle no le deis muerte,
que la inmunidad le valga
de estar indefenso.
Ahora
veréis como se desata
una furia de mi brazo.
Prisioneros los dos Vayan
y este sino se rindiere
muera.
Con la vida acabas.
(Cogen a los dos)
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el cumplir la obligación
que tiene mi fe.
No hagas
tal arrojo, amigo mío,
suspende, detén la saña
que a mí no mejoras, que es
empresa desesperada
la tuya.
Muere.
(Cae)
¡Ay de mí!
Ya cayó.
¡El cielo me valga!
Los dos prisioneros vayan
y a toda prisa, que pueden
ser de muy grande importancia
al senescal, sus noticias
darán.
¡Calabazas!
(Llévanlos, quédase el S. Ju., y vuelve en sí)
Cuánto siento haber perdido
amigo de prendas tantas.
¡Ay de mí! Valedme, cielos,
que mi corazón desmaya
que no muera sin confesión.
Vos, Aurora soberana,
pues siempre mi amparo sois,
pedid, pues mi afecto os llama,
como afligido, a Jesús,
hijo vuestro, que me valga;
no la vida quiero, que
es de menor importancia,
sí solo su perdón,
que como no vea ayrada
la divina esencia suya,
siendo mis culpas la causa,
más que el fuego padezca
que bebe el precito en brasas.
A la fuente, a los cristales,
pastores del alba,
llegad, llegad, que convida
a beber de sus raudales.
(Levantándose)
¿Qué voces son estas, cielos,
que en mi mayor aflicción
esforzando el corazón
le enriquecen de consuelos?
Aunque postrado la pena
me tiene, y lo desangrado
nuevo aliento me ha inspirado
a acudir adonde suena
voz con que a mi dolor
permite alivio, y veas,
que no acaso en él se emplea
el Dios del divino amor.
A la fuente, a los cristales,
pastores, etc.=
Mas, cielos, una zagala
que a luz baña la frente
baja al valle de la fuente
que en aquel risco exalta.
Torpe mi planta castiga
y llévela mi deseo
que sin duda quiere el cielo
venga a aliviar mi fatiga,
sal, mi voz turbada y temerosa,
a quien mueva piedad:
¡Zagala hermosa!
(Aparece en lo alto del monte, en donde se verá correr una fuente, Nuestra Señora de Pastora, y con una vasija de búcaro como que coge agua)
Pastor, que de este monte,
Aurora aquí, por luz de este horizonte,
Pareces peregrino.
Celebra aquel arroyo cristalino.
¿Qué buscas, apartado
de la senda común, que retirado
la sangre de tus venas
puso en el rostro para darte penas?
¿Qué inspiración divina
encaminó tu planta peregrina
a que quieras venir?
De la suerte que te veo, al triste llego
ser pastora, y de ti compadecida,
ver si aliviarte puedo.
Nueva vida,
puede dar esa mano.
Pues porque mi venida no sea en vano,
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Dale el buque
el agua aquí cogida
quizá, que podrá ser que de la herida
alivio el brío sienta.
Bebe
¡O, hermosa Zagala, pondré a cuenta
del amor de mi pecho,
el favor que a mis ansias habéis hecho!
dulce néctar parece; mas que miro?
sano de las heridas, ni un suspiro
cuesta al aliento ahora,
pues que, es aquesto, decid, bella Pastora
quien sois, que a tal favor; pero que veo?
dudo si sueño, y lo que dudo creo;
parad, Señora, al vuelo,
no me dejéis en tanto desconsuelo.
En un peñasco que se irá mirando, sube en elevación Nuestra Señora formándose un arco, o circo de flores, y por los 2 lados bajan dos Angeles en dos Nubes, diagonal, hasta que queden sentados en peñascos a los lados, donde Su Majestad se subirá. Todo Junto.
Valeroso Soldado,
esta que sus parajes ha templado
escuchó tu clamor, y quien la invoca
halla en sus invasiones una roca.
Yo soy, si consolarte
puede entre las congojas que el de Marte
Reina de esta armonía
que suena en mis oídos noche, y día.
María de Gracia llena,
flor la mas bella y hermosa
si de Jericó fue Rosa
es de este monte azucena.
El lirio blanco y nevado
que del Valle asciende al cielo,
y es quien por darte consuelo
en alivio se ha exhalado
atiende a su voz porque a un acento
el cristal se suspende, y calma el Viento.
Del afecto inflamado,
bien el mío informado,
de tanta perfección que en vos miraba
Pastora celestial os adoraba,
y pues lo sois de todos,
enseñadme el camino, dadme modos
conque de vos guiado
llegue seguro al puerto deseado.
Juan, sufriendo en Granada
el gusto de mi hijo preparada
la cruz suya hallarás, con el se queda.
Quien, pues, o Virgen Madre, aura que pueda
divertirme, de hoy mas en vos fiado,
de los caminos que me habéis mostrado?
A la fuente, a los cristales,
pasajeros de &ca=
Ea, corazón mío, a Granada partamos
este Norte, esta Estrella, y luz sigamos
Salen Artea, y Violante de camino vestidas de hombre quedándose al paño el Santo paseandose con sus versos
Bien hasta aquí, Señora, ha sucedido
ocultando quien somos el vestido.
Capitanes a Dios, a Dios, Soldados,
que ya movido de mejores hados.
Así, Violante hermosa
de hombre vestida.
Temerosa
de mi estrella enemiga
todo es susto, y temor
pues el nos obliga,
la tierra que pisamos,
ya que perdidas en el monte estamos;
ay, D. Gutierre, ingrato, y enemigo
llega, Artea.
Ya llego.
Ya te sigo.
Ya en Milicia mejor, y mas segura
voy a probar del cielo la ventura.
Al tiempo que se vá San Juan salen al paso
Caballero, pues las señas
que lo seáis lo declaran.
ap.
Dos forasteros perdidos
os suplican que a la estancia
donde se hallan les digáis
que pasamos a Granada
(o, quiera el cielo que el tiempo
veloz me preste sus alas
antes que mi ingrato amante,
a lograr llegue sus ansias
para que sepa lo que es
una
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otra mujer irritada),
hemos perdido el camino,
y al veros en esta mata
los caballos arredramos
por informarnos.
En marcha
por esta parte camina
el ejército de Francia
y así veníos conmigo,
no acaso alguna emboscada
dé con nosotros.
Fiados
desta persona hidalga
os seguimos.
Venid, pues.
Esclavos somos de esas plantas
Ah, tirano, estas finezas,
qué mal tu pecho las paga.
(Vanse y salen Mendrugo huyendo de Antón Martín)
Infame, tienes la culpa.
Señor, advierte, repara
que hombre, que a su propio hermano
dio la muerte fuera infamia
permitir yo, que a las manos
de los Jueces se escapara
el corchete, que le avisó
por quedarse con la capa,
le hizo entrar en la Iglesia
de Santo Domingo, y basta
ser yo quien soy, para que
mi lealtad se persuada,
que en mi pecho no caben
tan fementidas hazañas.
Si sabes que en seguimiento
de D. Pedro Blanco anda
hidrópica tanto tiempo
la sed de toda mi saña
que por seguirle huí
las quietudes de mi casa
dejando en ruina a mi Padre
sepultado entre sus canas.
Que de Valencia he corrido,
las más ocultas estancias,
y que teniendo en Requena
la noticia, que a Granada,
ha pasado mi enemigo
después de largas semanas
que ha que en su busca, no omito
aldea, ciudad, calle, y plazas?
Y que si sabes dónde está
(como vil, ruin, canalla)
a la Justicia das cuenta
por estorbar mi venganza?
Vive Dios que en el villano,
los filos de aquesta Daga
he de manchar, pues en falso
han sido todas mis trazas.
Señor D. Antón Martín
no pretenda hacer migallas
a aqueste pobre Mendrugo
blando ya como una masa.
De suerte al fin que no eres
sujeto que satisfagas
mis enojos.
Haces bien,
que yo soy un pobre mandria,
y fuera vengarte en mí
cargo de conciencia, y alma
Ay, que el Demonio quiso
que tal locura intentarás
cómo le dejastes ir?
por vida
Señor, aguarda,
era el corchete.
Ya atiendo.
Hombre de tal confianza,
tan recto.
Acaba, dilo.
Que si en su poder se hallaran
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soltara quinientas negras
por recibir cuatro blancas.
Puesto quedo yo aquí
de alcorchete ya, Granada,
daré a entender que me sobra
para tan justa venganza
la Justicia, y el cuchillo
mientras tiñe aquesta espada,
que si a darme corajes
todos contra mi se arman
he de cercar el convento
de tal modo, y con tal traza
que si al cielo no se sube
en todo el orbe no aya
seguro sagrado, en que
se oculte a mis esperanzas.
Eso si, su honor reviva,
toque su valor al arma,
como de sus palotazos
no venga yo a ser la caja;
y ahora advierte, que ya
cerca estamos de la casa,
de doña Inés.
Ella sola
es el sol, cuya luz clara
la sombra de mis rigores
desvanece.
como Laura?
que es luna de mis sentidos
y de febrero por barata.
Pudiste darla el papel?
Apenas le pude darlas
el papel, aunque sirvieran
de centinelas de guarda,
cuatro dueñas, cinco tias,
y diez, y nueve cuñadas;
mas perdoname, señor,
que un cargo a su amor le haga.
Dile pues.
que de su amor
de cupido en la baraja,
en las, quinolas que juegas,
es perdicion, y pendanga
que hace su bolsa.
Pues, Mendrugo,
no es cosa desesperada,
que por emplearme en otra
quiera privarme de tantas?
Sabes lo que he reparado?
Di, pues,
Que tengo esperanzas,
de sus loables costumbres,
y del proceder de Laura,
cuidado, que mi descuydo,
eligio por su desgracia,
que para aquesta comedia
el Demonio no haga falta.
Calla, o, por vida.
De Inés?
Ese sagrado te valga.
Con que a doña Inés prefieres
a todas?
No se compara
su decoro a otro ninguno
porque esta es Ioya que el alma
para adorno de su empleo
solicita.
vaya, vaya!
del serrallo de su amor,
es doña Inés la Sultana.
Ay, Mendrugo, que te dejo!
Mire su hermoso retrato,
a que la mano del gato
le presto color piadoso.
Hablas como necio en fin,
porque de Inés la hermosura,
no admite mas compostura,
que ser ella un serafin.
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Díselo un amo novel
que Dios, o el diablo medió
este papel me fió,
con que hice yo mi papel.
Cogiólo con gozo, y gracias,
que la respuesta es saber
que la podrás ya ver,
creyendo su Padre a Inés.
Vamos, pues.
Ve adonde quieres
que aquí embravecido has dado.
Mas espera, que han llegado
dos peregrinas mujeres.
(Salen Doña Inés, y Laura con mantos tapadas y quédanse como hablando las dos.)
Teniendo presagiado,
donde quedo he de apurar
ser constante en el amar,
a mi ciego cuidado.
Yo recelo mayor daño
según hace esta experiencia,
pues compra con mi paciencia
clarísimo el desengaño.
Pues disimula la voz
que yo a hacer lo mismo llego.
Parece este amor gallego.
plegue a Dios no nos de coz.
Mi Padre no nos vio en fin.
El disfraz nos ha valido,
que el solo es quien ha podido
librarnos; mas Don Martín,
Y Mendrugo. Laura mía,
tápate que ver espero
su fineza.
Hacerlo quiero
que yo también este día
recelo un es no es
tengo, Inés del Caramelo
que así averiguo el recelo.
Si lo supiere Inés?
Tan desgraciado he de ser
que había de saber luego
este lance?
En tu fuego
me vea primero arder.
Llega.
(Llegan a hablar los dos cada uno con una)
Reina, no se entone;
Di, Inés?
Inés esta ausente.
(Vuélvese a Don Martín)
(Llega con cortesias)
La que priva es la presente
la ausente Dios la perdone:
Señora, la mi Señora,
criada la mi criada,
si a una servial Embajada
oídos prestan ahora,
sepan que este caballero,
discreto, cortés, galán
quiere hablarlas si le dan
licencia por forastero.
Forastero?
(llega Antonio)
Si Señora,
que si de esta patria fuera,
ya por su Dama os hubiera
conocido desde ahora.
Muy lisonjero os mostráis;
pues aunque, que solo os trajo
muy bien se sabe que ha mucho
que en Granada os ocupáis.
El estar de asiento aquí
no implica al ser forastero.
Divertido?
Solo espero
ser de esos rayos neblí.
No mintáis.
Viven los cielos
que a nadie sirvo en Granada.
Mirad, que estoy informada,
que os causa el amor desvelos,
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cierto no podreis negallo
porque yo por palpar el bulto
solicitar ser bien quisto
con otra dama que callo;
y para que verdaderas,
escucheis, que es la voz mía,
yo os vi de Santiago el día
solicito en la carrera
del Jenil, y no apartaros
hasta conocer su casa.
De concejo esto no pasa,
la pena no puede daros
el mas que cuando callo,
esto aseguraros puedo
cobre tal miedo
que aun estoy temblando aquí.
y aun esto,
No prosigais
que no sufre mi cordura
el ver que de otra hermosura
tan vanamente sintais.
lo que yo digo es verdad.
Niña, no me apures, que
si allí a la criada hable
no le quise en puridad,
porque era la tal mozuela
una tuerta, una flegma
una tigre, una buscona
y una pura sanguijuela.
Bueno está, señoras mias,
cuidado con mis apodos
porque a todas nos dan todos
este pago los mas días.
Que resuelve su hermosura?
Pediros, que no os canseis
pues todo es tiempo perder.
Y esto que es amor?
Es cordura,
porque si mi rostro veis,
y dejaros no consigo
es cierto hacer conmigo
lo que con otras hacéis;
y así os pido en cordura
no me paseis adelante.
Yo os he de seguir constante.
(Vase)
Haréis tal por vida mía
He de saber d'estos santos
su calle, su nombre, y casa.
(Vase)
Si mas adelante pasa
le haràn dar un sepan cuantos.
Sabes, señor, lo que ignoro
si seran Inés, y Laura?
la voz el pecho restaura
que no cabe en mi decoro;
que aunque su voz no he podido
sino es de noche, en su reja
a hurto escuchar, queja questa
d'amor no haberla atendido;
y porque no juzgues tu
que a tal exceso repara,
ven veràs como en su casa
está.
Y tu con Belcebú.
(Vanse, y salen Inés, y Laura quitándose los mantos)
Quita apriesa, quita apriesa
toma allà ese manto, Laura.
Tomalde acaba.
Señora,
vete d'espacio.
Temo que aya
seguido nos D. Martín.
Por eso hicimos la entrada
por el pasadizo, que
vecina está a nuestra casa,
y con el disfraz no pudo;
mas ya el mozo en la calzada
está; pues Mendrugo viene,
que de Anton Martín es maza
(Sale Mendrugo, y quedase al paño llamando)
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Saben, Ustedes, si Vive
aquí?
Si Vive.
Deo gracias.
aquí Vive entrad.
(Vuelve a llamar Mendrugo a d. Ant.)
Sale Ant.
Ves, necio, que fácilmente
te engañas.
(Salen a ora los dos y ha-
cada uno con cada un)
Bien podrá ser.
Inés mía,
Dueño hermoso, a quien consagra
mi amor, la Vida en ofrendas,
y en Víctima toda el alma.
es tiempo de verse?
Si
tiempo ha, que yo deseaba
veros, porque una hermosura
que cubierta, o disfrazada
para que a verme Vinieseis,
puso a ese amor las ansias,
me ha dicho que Vos rendido
a su talle, y a su gala
estas víctimas, y ofrendas
que fingen vuestras palabras
hicisteis a su Belleza,
acreditando en mudanzas
que poco mi amor os debe,
y lo que el suyo os arrastra
Muy galán Sois Don Antonio
mucho os celebran las Damas,
y sobre todas aquesta
quedò de vos tan pagada,
que toda ella es publicar
un elogio, una alabanza
delos nobles procederes
que en ese pecho se guardan,
porque aquel honrar a todas,
aquel publicar sus gracias,
el pintar sus perfecciones,
el disimular sus faltas
con mil primores en vos
dicen todos que se halla
y sobre todo el decir
y hablando desta Dama
que os ausentareis del mundo
por no verla, y por no hablarla
todo es cosa, que os adquiere,
al ser que sois grande fama,
veed si aquestas atenciones,
o cualquiera de ellas vasta
para que, aunque me falteis,
se multipliquen mis ansias,
ea, Señor, proseguid
de aquella Deidad tapada
los empeños, que mi amor
os obliga la palabra,
de no sentir el desaire,
ni empeñarse en la venganza,
y mas cuando no soy mía.
Como es eso?
Porque trata
mi Padre mi casamiento,
en Bruselas, y ya aguarda,
por instantes la noticia,
que en canje trocado ayan
a don Gutierre, que hicieron
prisionero en la campaña
de Fuenterrabía, y
no seràn de importancia
vuestras ociosas disculpas
pues se que todas son falsas
y os advierto, que si acaso
con presunción loca, o vana
profanareis otra vez
el sagrado desta casa
vive el cielo, que esta Vida
os quitare tan Bizarra,
que admirando en mi Valor
Junto el rigor, y la saña
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Entrase don Antonio adentro, y Mendrugo se queda al paño junto a la puerta.
La emboscada
me ampare deste tapiz,
por si pusiere a sacarlas.
¿No acabas de abrir?
Por yerro,
señor, estaba cerrada
esta puerta, y esta llave
está tan torpe,
ya acaba.
Sale Ricardo.
Padre y señor, ¿qué era aquesto?
Teneos ahí, que esto basta.
(Aparte.)
Quedo, señor, ¡ay de mí!,
de la color demudada:
(toda soy un hielo).
Inés,
quien más que tú mi honor guarda,
voces he escuchado a un hombre,
y le he de buscar.
Repara...
La vida te quitaré
si lo impides.
Con la espada desnuda va donde está don Antonio.
Irá mala
para quien acá nos trujo,
pero ya que de la entrada
la puerta le cogido tengo,
a ver si pega una traza.
Quiero empezar por aquí.
Sale Mendrugo.
Pues por acá va la danza.
Vamos, señor, que ya está
la calle desocupada,
y sin justicia.
¿Qué es esto?
¿Cómo os entráis a esta sala
daquesta suerte?
Señor,
buscando a mi amo entraba,
y huyendo de la justicia
sobre ciertas cuchilladas
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se llegó a favorecer
del sagrado de esta casa,
y en vez de encontrarle a él
os hallo a vos en la cuadra.
Perdonad, si os he ofendido,
y a Dios; pues a quien buscaba
no encuentro. Voy a saber
si son cosas de importancia
las heridas.
Señor, esta
ha sido toda la causa
que me ha obligado piadosa
a ocultar en esta estancia
este caballero.
(Saca a don Antonio.)
Yo,
señora, a acción tan hidalga
pagaré con ofrecer
el ser, y la vida a esas plantas;
quién creyera que Mendozugo
de este empeño me sacara.
(A doña Inés, perdonándose aparte.)
Y haberlo agradezco, Inés.
Jesús, ¡qué mal pensaba!
(Aparte.)
Creerlo, señor.
(A Ricardo.)
Calla, hija.
¿Qué tienes?
¿Más que mis galas
me cuesta su rescate hoy?
(Aparte.)
Cosas que no las viera.
Ya se acabó, no lo entiendan.
Dadme licencia.
Pues vaya
acompañando, es forzoso,
por dejar asegurada
vuestra persona.
Calla,
en vano ahora se cansa,
porque no he de permitirlo.
Yo estoy ahora en mi casa.
Si eso es, porque os obedezca
ya me rindo.
(Con muchos cumplimientos de cortesía.)
(Vanse los dos.)
Camaradas,
esto es saber a una costa
meter con tiempo, mohatras.
(Vase.)
Vamos a almorzar adentro.
Sí, que de buena se escapa.
Sin sentido voy.
Señora,
quién dijera que, en bonanza,
que un bufón pusiera tal
mal, el alcahuete, y barbas.
(Vanse y suena ruido de tormenta, dánse dentro las primeras voces y salen luego San Juan y marineros.)
Antes que en aquellas peñas,
dé el navío, y perezcamos
en el esquife, salgamos
a aquesta isleta pequeña.
Larga el áncora, y aferra
tras el esquife la lancha,
y quien pueda, salte.
¡A tierra!
¡Jesús! San Telmo nos valga.
Señores, que peligramos.
Ya no hay que esperar bonanzas,
los que pudieren sean salvos.
(Salen todos besando la tierra.)
Pues si el remedio buscáis,
aunque la tierra pisamos,
para hacer oración,
oíd el más necesario.
Ya sabéis, pues que todos
la fe de Cristo abrazamos,
que un profeta inobediente
a preceptos soberanos
fue causa de que la nave
de Nínive al mar surcando,
peligrase en el golfo.
Todos cuantos en la nao
aquel siervo inobediente
estaban acompañados;
y que apenas a las ondas
el profeta fue arrojado,
cuando
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cuando mas propicio el cielo
la tempestad sosegando
dio feliz viento a las velas
y el castigo ejecutado
en Jonas tranquilamente
dio a mar transparente paso
esto pues, esto sin duda
es lo que oy estáis mirando,
pues en mi teneis la causa
infeliz de este naufragio
tanto mas urgente ahora
cuando al cielo soy ingrato
pues sus preceptos desprecio,
y sus ordenes no abrazo;
y para que os persuadáis
a ejecutar mas osados
el castigo, suspended
ahora el oido un rato.
En los montes de Oropesa
de cuyos amenos prados;
humilde pastor me hicieron
en mis juveniles años
las travesuras, naci,
siendo cuna de mis hados
Monte mayor que este nombre
tiene el lugar, que le ha dado
origen a mis fortunas,
y principio a mis naufragios.
De mis padres bien nacidos
aun tiempo me desterraron
ambiciones de la guerra,
y el servir al Quinto Carlos.
pues mi espíritu oprimido
se miraba violentado
oyendo tal vez a muchos
que no es menor el trabajo,
que el azadón rinde el brío
que mayor gloria al tirano
que el que al valor le da lustre
en empleos mas bizarros,
y del mosquete al maneio,
ya de la pica al contacto
aviniéndolo mi discurso
a tan evidente cargo
a los bruñidos arneses
quise trocar los cayados,
y por horrores de Marte
el dar a Ceres los brazos.
Para este efecto pedi
a mi padre, que ya anciano
estaba, su bendicion
que este respeto, aunque ingrato
siempre le tuve, obediente
desde mis primeros años,
que el hijo, que esto no hiciere,
y el padre que descuidado
por contemplarle, su gusto
tolera disimulando
se aunan el padre, y el hijo
uno libre, otro templado
que en el precipicio de uno
se labre el castigo de ambos.
Diome Andres ciudad licencia,
(que ansi ha sido apellidado
mi padre) y del caudalillo
que le tributaba en campos
redil corto en blanda lana,
y el duro afan del arado,
me vistio con la decencia
que vasta a un pobre soldado.
Recomendome por cartas
al ilustre D. Fernando
Albares, Conde que era
de Oropesa, al muy bizarro
Toledo Español valiente
a aquel capitán gallardo
Duque de Alba, en quien pusieron
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para horror de los contrarios
Palas el bruñido escudo,
y Marte el acero airado.
Al tiempo llegué que estaban
de España las levas dando
para que Flandes viera
engrosar el fuerte campo.
Un tercio, mandome el Duque
me alistase por soldado
en la compañía ilustre
que en él servía un paisano
(Don Juan Ferruz) de quien guarda
bastante noticia el mármol.
A pocos días faltó,
a todos los de mi rancho
la comida, que en la guerra
es muy antiguo contagio,
y entre los que al enemigo
quitaron algún ganado
se altercó, y me tocó en suerte
el ser de él partidario
gozoso de mi fortuna
a mayor gloria aspirando,
para la empresa animoso
monté en un soberbio caballo
que hijo adoptivo de Bóreas
apenas voló exhalado
cuando sacudiendo el freno
y las coscojas cascando,
mal sufrido al acicate,
e inobediente al contacto,
se despeñó tan furioso
se desbocó tan airado,
que con razón dudé entonces,
si para asombro del campo,
se pronosticaría cometa,
o, si exhalaba rayo.
las cinchas en fin rompiendo,
y en desmontarme empeñado
me arrojó tan sin piedad
a los incultos peñascos
que solo tuve de vida
lo que sobró de milagro.
Volví en mí, y apenas pude
verme libre de este acaso
sin ninguno de los seis
de quien salí acompañado,
cuando en peligro mayor
e impensadamente me hallo
pues sitiados de enemigos
y por muerto me dejaron
e invoqué a la protectora
de todo el género humano
a quien supliqué piadosa
que sirviera de sagrado
pasase a Flandes, adonde
mi mujer me estaba aguardando
perdonad la digresión
que a no ser de aqueste caso
acto positivo a fin
de hacer a mi culpa encargo,
no incurriera en repetir
lo que os venía informando
partió con esto, y partí
a ejecutar sus mandatos
mas con mi dictamen necio
el camino extraviando
fui a Guadalupe, adonde
a aquel imán de milagros
di las gracias de los muchos
con que a este mísero esclavo
por reducirle a la suya
procuraba atar las manos.
pedila que me volviese
propicia a mirar, y cuando
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mas castigos merecia
corriendose el velo sacro
que ante mural de su Ymagen
era adorno de su Erario.
el corazón me inflamo
siendo sus acentos rayos
pues segunda vez me intima el
vuelva a Granada, y yo ingrato
en vez de rendirme humilde
al precepto Soberano
con título de piedad
parti a Ceuta acompañado
a un caballero a quien quise
aliviar en sus trabajos,
que tentacion tan común
digna de excesivos daños
apagar el fuego ageno
cuando uno se esta abrasando.
en esto en efecto estuve,
y otra vez Iluminado
de un herror, que hizo un amigo
la fee divina dudando
(que tal vez yerros agenos
labran propios desengaños)
me determiné a partirme
siguiendo el rumbo estrellado,
que por inconstantes sendas
de arena huellan los vasos.
a Granada con vosotros
lleno de temor me embarco
a Granada en donde siempre
el cielo me esta inspirando.
este, amigos de mi vida
es un bosquejo, es un rasgo,
en que tantos beneficios
podéis mirar que los pago
con ofensas, con injurias,
con retiros, con agravios,
por esto, pues, fuera sin duda
contra vosotros ayrado
se muestra el cielo, por ver,
que del mas indigno esclavo,
del corazón mas rebelde
y del mas infiel vasallo
os acompañaís, y así
queriendo todos libraros
dejadme en aquesta Isla,
o, arrojadme en ese espacio,
donde acabando conmigo
y el rigor ejecutando
del cielo hallareis al punto
todo el golpho sosegado
toda la playa propicia,
todos los escollos claros,
todas las sirtes visibles,
todos los vientos templados,
y en mi un mal ejemplo muerto,
y todos vosotros salvos.
confuso, y dudoso a un tiempo
su relacion me ha dejado
¿Que decís, amigos?
Que
a su vida en todo caso
es primero.
Este hombre muera.
(Acercanse dos a el)
Amigo, Dios te haga salvo.
Virgen Santa, socorred,
la afliccion de vuestro Esclavo.
Dios te ampare, mas ¿que es esto?
de una nube en el sagrado
se ve una estrella que opuesta
a la furia de mi brazo
me detiene, y en su obsequio
(Hacen que le arrojan y quédanse suspensos al oir una Música)
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Repítense resonando.
Apareceráse una nube muy vistosa, y en lo inferior dos ángeles con sus hachas, y dentro de la nube el cerco, y bajará una estrella de plata sobre campo a zul , y cuando haya de hablar Nuestra Señora, que estará dentro, se a brirá y se convertirá en sol.
A la mar, a la mar, soldados,
todos a embarcarnos,
que en nuestro amparo
la estrella de la mañana
es puerto a nuestro naufragio.
Suspended, suspended, osados,
el rigor tirano
que el cielo irato
en piedad sus ceños
por nuestro alivio ha trocado.
Atended, atended, que claro
el mar sosegado
su inmenso espacio,
que de María escucha,
la voz que a Dios le aplacó.
Ábrese la nube, ya estando medio la gloria, y dice la Virgen:
No temas, Juan, que tus ruegos
a mis oídos llegaron;
parte a Granada, pues sabes
que esto solo es de mi agrado.
Aún lo haré, aunque sin tiento,
cuando en la obediencia tardo.
Ya el cielo nos favorece.
Ya la tormenta ha cesado.
Pues con sus acordes voces
volviendo al golfo, digamos:
A la mar, a la mar, soldados,
todos a embarcarnos,
que en nuestro amparo,
ya la estrella de María
es puerto a nuestro naufragio.
Fin de la jornada 1ª representando todos abajo, y cantando los ángeles y la música que hace a la Virgen, 2 ángeles dirán U[nos] y San Juan y los demás dirán Otro.
Jornada segunda
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~ Iornada 2ª ~
El Pobre mas Poderoso. S. Juan de Dios.
~ Salen Anton Martín, y Mendrugo. ~
Que dice el vulgo prolijo?
Sus crueldades encarece
y el verdugo, que parece
que sus rigores conoce
le despachara a las doce
si tú te estás en tus trece.
Salio del convento (en vano)
huyendo de la Justicia,
y dio en ella la Malicia
de mi enemigo tirano;
y pues no logra mi mano
el vengarse de otra suerte,
(aunque a mi sangre le advierte
ser medio indigno el honor)
como el muera mi rencor
solo se sacia en su muerte.
(Suena dentro una campanilla y dice dentro S. Iuª.)
Cristianos, dadme limosna
haced bien, para vosotros.
Que peticion tan estraña!
mira quien es.
Pues tu solo
eres aquí el peregrino,
cuando aqueste lugar todo
a un hombre venera, que es
el Pobre mas poderoso.
Poderoso, y Pobre?
Si.
De que suerte?
De este modo:
Mas de trecientas personas
sustenta, cuyo socorro
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limosna pide, y nunca
le ha faltado, y en su abono
los más duros corazones
él hace en blandos. Mozos,
no se presenta ninguna
necesidad a su lado
aunque sea de un poeta,
que no lleve su socorro.
Es locura lo que cura,
cura tísicos, leprosos,
calenturas, tabardillo,
sarampión, mal rabioso.
(Aun curara suegras,
que es un mal de mil demonios)
Y cura (este es gran milagro)
a muchísimos pintores.
Ha hecho un muy grande hospital,
y al fin él consigue todo
cuanto quiere, y mira, que es
(aunque es tan dificultoso)
presumo que él aventaja
el perdón, para...
¡Qué oigo!
Don Pedro Blasco...
Calla,
por vida...
El diablo sea sordo.
¿Sabes que soy un diamante,
una roca y un escollo?
Pues ¿cómo se persuade
que a mi soberbio enojo
pudiera un mendigo humilde
mover cuando (aunque del Solio
de ese zafir estrellado
bajara...
San Marrojo,
no des en blasfemo, que este
es más delito que en otro.
¿Qué hombre es este?
Juan Ciudad,
de Granada nuevo Apóstol,
que el juicio perdió por Dios
fingiéndose hacia nosotros
dementado, por sufrir
una inmensidad de oprobios.
Grita de muchachos, y
pepinazos, y cohombros.
Tanto que al Real hospital
le llevaron, y por loco
le raparon, y en la jaula
con recípe rebencoso
le dieron muchos azotes
(como los curan a todos)
hasta que experimentando
que era su mal misterioso
a sus pies los platicantes
perdón pidieron absortos.
Y el que por su virtud
del socorro generoso
del Señor Don Sebastián
Ramírez (que obtiene el trono
de Presidente en Granada)
mereció con sumo elogio
vestir el hábito que
es pública religión.
Es quien por célebres plumas
ya ocupa climas remotos,
sin que por esto a la mía
le pueda servir de estorbo,
el informarte quién sea;
pues aunque muchos encomios
digan de él, y otros diga,
siendo en sustancia unos propios,
y no es novedad decirlos
podrá ser o sea un modo.
El Amante es de los pobres
en quien tienen su tesoro
santo, que si su figura
tomara el infernal Monstruo,
y de un Ángel lo perfecto
en
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en resplandores gloriosos
creía que a un tiempo, depusiera
con animo fervoroso
al Angel, por socorrer
en transe pone al Demonio.
Mas el llegar por la vista
no me engaña, o el su propio
Enemigo con el Padre
se va acercando a nosotros.
Es verdad Don Juan de Blanco
llegue, y será forzoso
por no encontrarme con el
retirarme.
Pues yo, y Todo,
que al acecho soy contigo
su altiveza reconozco.
(Vanse, y salen S. Juan en habito de su religión, y D. Jua de Blanco barba que el le acompañe)
Varón Justo, Varón Santo,
Cenit, y Norte con que oy
halla el alivio este día
ya que en las canas, el llanto
de un hijo afligido veo
que infeliz Padre, entendi
el fin, sin duda veré
siendo a un Sujeto trofeo
de D. Antonio el aleve
todos los Jueces unidos
(para apurar mis sentidos
que habían de morir con el)
dieron Sentencia cruel.
A los años mas floridos
enterrado (que dolor!)
en la capilla ensaya
de amortajado la Saya
a ser blanco de rigor.
Toda Granada a el autor
con su llanto importuna
pero quiere mi fortuna
que en tanta persuasión
su obstinado corazón
no se obligue de ninguna
solo en vos, a que el Cielo
tanta gracia ha repartido
mi corazón afligido
busca el último consuelo
busca el último consuelo
de D. Antonio al duelo
se oponga vuestro favor
porque llenas de fervor
son de motivo las razones,
flechas de los corazones,
y temple de su rigor.
No prosiga, hermano mío,
que yo del caso, informado
vengo ya, y determinado,
en tu busca, y en Dios fio
que han de triunfar de ese brío
en este (que humilde abrazo)
que no es en Dios embarazo
para aumento de su gloria
guardar la mayor victoria
para el mas inútil brazo.
(Mirando adentro)
Allí, Padre, de mi hijo
se ve el enemigo.
Todos
aquí os quedad, que conviene
llegar a hablarle yo solo.
Padre, mirad, que se ausenta.
(Retíranse)
Doleos de estos sollozos.
Señor D. Antonio, oid.
Sale Ant. y Men.
Yo soy a quien me nombra.
y ahora vuelvo a ver quien llama.
Yo.
Que queréis?
Cata el coco,
este es el santo, señor.
Novedad del vulgo monstruo:
que hay, hermano, que quiere?
Que me atienda.
Ya lo oigo.
Pues de me, hermano, limosna,
haga bien para si propio.
Que es lo que pide?
limosna,
para los menesterosos,
que de mi diligencia libran
Pag. 20
su cotidiano socorro.
Pues tome, y vaya con Dios.
Aunque esta limosna tomo
para mis pobres, no es esto
lo que vengo a pedir solo;
otra cosa habéis de darme.
A darle muerte el enojo
me provoca habiendo visto,
allí acompañado de otros,
al Padre de mi Enemigo.
Justamente os llaman loco.
Que mas queréis?
(Quiere volverse y le detiene)
Quiero, hermano,
que se acuerde, de que todos
hemos de ser Juzgados
como Juzguemos a otros,
y que a Don Pedro de Blasco,
cuyo Enemigo forzoso
ha sido hasta aquí, deponga
Enemistades y odios
ha de perdonar, que aqueste
es acto, que por Heroyco
de la cruz en la Eminencia
le predicó Cristo propio.
esta es la mejor limosna,
porque viene a importar poco,
hermano, dar el dinero
por Dios al menesteroso,
si estando en desgracia suya
se pierde el mérito todo,
pues el mismo le aconseja,
que si al Altar fervoroso
el sacrificio llevaré,
y se acordare del odio,
que con su prójimo tiene,
se olvide de lo devoto,
y a reconciliarse al punto
vuelva con el, que es impropio
buscar gracia con la offrenda,
haciendo el pecado estorbo.
Oiga, hermano, viene en si?
si soy Don Martín Antonio
Ygnora? cuya altivez
compite al mas poderoso?
pues como, como, se atreve
conociendo mis arrojos
siendo un Pobre, siendo un necio
a contrastar mi escollo?
Vaya de ay, no me obligue
a que le pierda el decoro,
y no han de pasarse dos días,
sin que su cuello alevoso
en un vil madero apreso
ejemplo, sea notorio.
que a mi, que a mi sangre
quien dio la muerte, alevoso
a mi hermano, había de hallar
piedad en mi pecho? Voto
No Jure.
sino mirara,
el abito religioso,
cuyo cristiano respeto
me detiene, fuera poco
arrancarle el instrumento,
de que mis pesares oygo.
Pues no la dejéis por eso
vuestra venganza os provoco
que no siendo vos cristiano
está ese respeto ocioso.
Como soy Cristiano?
No,
que de Cristo en el consorcio
quien no sabe el Padre nuestro,
ni es Cristiano, ni es devoto.
Yo el Padre nuestro, que puedo
enseñar al mundo todo
la fee.
Vos os engañais,
y para dar testimonio
de aquesta verdad, decidle
y veréis al punto, como
no le sabeis.
Aqueste hombre
sin duda tiene en su abono
algún Angel, que me impide
Pag. 21
su castigo, y el socorro
para quedar bien conmigo
aquí en presencia de todos
darte a entender, que la fee
del Padre nro, no ignoro.
Hombre, que para tentarme
te representas Demonio
oye, y después te quejas
del castigo en mis enojos;
para que supiese el hombre
cuando cargado de ahogos
se hallare, que solo en Dios
aura de hallar socorro,
y en sus penas le invocase
como a Motor poderoso
de quien depende el gobierno
de cielo, y tierra. el exordio
desta oracion empezo
llamando Padre de todos
al suyo Cristo, y su gloria
cifro en decir nro, que el solo
como eterno Rey del cielo
sentado estaba en su trono
luego nos embio enseñando
que el que quisiere devoto
confesarle tal, había
a las desdichas sordo
de santificar su nombre,
y pedirle para todos
parte en su Reyno, y porque
obliguemos obsequiosos
depuesto el libre albedrío
y nos ofrezcamos promptos,
su voluntad a la nra
antepuesta, poderoso,
manda que se cumpla en el cielo
por espíritus gloriosos,
y que sea obedecida
en la tierra por nosotros.
también el amor de Padre
manifesto cuando a todos
el pan para cada día
mando pedir cuidadoso,
que como nos ama tanto,
gusta que menesterosos
nos halle siempre la Aurora,
para que de aqueste modo
si la devoción nos falta
nos presente ante sus Ojos
la necesidad que quiera
de cotidiano socorro.
el conocer los delitos
quita a Dios todo el enojo,
pues el arrepentimiento
al ayrado vuelve piadoso.
aun el perdon nos ofrece,
con tal que deudas y odios
así quien nos hizo el agravio
perdonemos, que es forzoso
pagallo.
Lo dicho, Barbas,
no prosiga el labio suyo,
pues yo de su acento arguyo
la razón que le contrasta.
Mire, hermano, que dice
que quien a otro no perdona
el se quita la corona
pues el así se maldice,
y aun dice, en la oracion
no prosiga, temerario
a esplicar de Dios las leyes
contra quien esta pecando.
Esta satisfecho? Satifecho,
como no es en fin cristiano,
pues no vees quien contradice
lo mismo que a profesado
y esas mismas palabras
que ahora pronuncio su labio
le aconsejan, que perdone
al que quiere ser perdonado
como a mi me persuade
porque yo a ofrecerle salgo
vida eterna, si perdona
ofensas de un Don Mateo.
Pag. 22
Aqueste no es hombre, cielos,
Ángel es que a echar el fallo
al proceso de mis culpas,
a mí propio me ha obligado.
Considere allá en su idea,
si le ha ofendido Velasco
como él ha ofendido a un Dios
infinitamente sabio,
mida la inmensa distancia
de su nada a un soberano
criador de cielo, y tierra.
Mire por quien ha bajado
de su celestial alcázar
a ofrecerse en holocausto
en el ara de la cruz
sino por nuestros pecados.
¿Merecen estas finezas
correspondencias de ingratos?
¿Qué dice?
Padre, apóstol,
que otro atributo no hallo
más digno al afecto que
en mi pecho está obrando,
no me ahogues, no me aflijas
que ya me rindo, y allano;
no solo al perdón que pides,
sino a vestirme ese saco,
y acabar en tu consorcio
esta vida que consagro
a Dios, en descuento breve
de mis inmensos pecados.
Vayan al punto a la cárcel,
o por mejor decir vamos,
no a ofender a mi enemigo,
sino a ofrecerle mis brazos,
mi amistad, mi compañía,
cuanto he sido, y cuanto valgo.
Mil coronas desde luego.
Todos a sus pies llegamos.
¿Qué hacéis, amigos? Alzad.
Hablar no me deja el llanto.
Y seré su compañero.
Más gloria con esto gano.
(Vanse)
Maduróse aquesta breva,
y dio de golpe el porrazo
adiós, causa, salte de eso,
pues que de hoy más si mi amo
es religioso, amo, y todo
merced de hábito me han dado.
(Vase y salen D. Gutierre y D. Fco, Alcaparrón, y D. Inés de luto)
Señor D. Gutierre,
vos sabéis para qué os llamo.
Discurren mis esperanzas,
Señora, que ya cansado
este rigor estará,
de mi fineza.
Es en vano
aquese idioma conmigo
y aunque ya he desengañado
esas mentales ideas,
de que conquistáis un mármol
os he dicho siempre, ahora
ya que sois tan porfiado
que no hay parte a que yo vaya
donde luego al embarazo
de veros no esté presente
dando oídos a mi labio,
que por necio, y grosero,
y por atrevido, y osado
tiene muy bien merecido
que las damas hablen claro
vos bien podéis ser galán
discreto, y valiente, y cuanto
es colmo de perfecciones
en los hombres de más garbo
mas no hay razón para mí
que es política de estado
del honor y del amor
a méritos más colmados
tratar con mayor desprecio,
y este principio sentado
como me inclino a extranjeros
y estas bodas que hace el trato
Pag. 23
nunca las tuve por buenas,
mi Padre que esta en descanso
porque vistosos adornos
en fúnebres se han trocado,
aunque trato de inclinarme
jamás se empeñó en mandarme,
que era discreto mi Padre
y de lo capaz usando,
quiso premiar mi obediencia
con no aventurar mi Estado
mirad como ahora yo,
que en mi livertad me hallo
os podre dar esperanzas,
pues las teniais cuando
el vivía, y a su muerte
con su ausencia os las ha quitado,
ya muy bien podéis volveros,
sin que el tiempo andeis gastando
y estimad mi consejo,
que aunque no trato obligaros
con la verdad os digo
que favor os hace en algo.
Pues ahora, ingrata, fiera,
después de haber cuatro años
de mentido cocodrillo
a sus fingidos halagos
voz de Sirena engañosa
en lo dulce de su canto,
en tan vanas esperanzas,
este tiempo se ha pasado
así me respondes?
Si,
porque hasta faltar Ricardo
mi Padre pude callar,
que vos también no ignorarlo,
pues en contra su dictamen
sin haberse declarado
conmigo seria herrar
mas que aguarde embarazo
para poder advertiros,
Dios ha querido quitarlo
de los pleitos de mi Juicio
soy el mejor abogado,
y así os digo no ha lugar
y es la verdad, que excusado,
se tiene en todo mi pecho,
A, Marco Antonio ingrato.
Pues mis ansias no os obligan.
No quiere galán ansiado
Mi afecto.
(Vase)
No se de afectos
y nos estamos cansando
no os quiero, porque no os quiero
no os amo, porque no os amo.
Señor, que le estoy diciendo.
buenos hemos quedado.
Alcaparrón, harto frío
pues al mesmo tiempo al paso
que sus desdenes me hielan
entre ardores me abraso.
Que te abrasas, y te hielas?
Si, Alcaparrón?
Pues di a eso
escriben los naturales
que se halla, en los mismos grados
que es caliente en el Invierno,
y que es frío en el Verano.
venga la violencia al ruego.
Hombre, te has Entarquinado.
Todo lo puede la Industria.
Sobre hacer este salto,
porque Laura se retire
mas ella viene, este cabo
es bueno, Señor, que cojas,
porque siempre en estos casos,
para que luzca el amor
es bueno coser los cabos.
(Sale Laura)
Bien me dices: Laura mía!
Señor, si yo os sirvo en algo
estoy a vuestra obediencia.
Para usted esta el mando.?
Me murmura este asno?
Pag. 24
Yo murmurar? Cristo Santo,
pues me tiene por hereje?
Por Dios la vida restauro
pues que a Laura faltó
aquel preciso embarazo
que era muro del decoro
de Doña Inés, que enojado
el Galanteo en la calle,
yo de su favor me valgo
y por el del Jardín
callare.
(San Verbum caro)
ha mucho que se perdió?
hablando los dos ella con el y endose y volviendo la mano atras
Pues la carta del hallazgo
suplirá aqueste bolsio.
No le tomara, mal año.
la muchacha es concienzuda
tiene un alma de cantaros.
No, señor, Jesús mill veces.
Yo Laura, estaré en cuidado
de servirte.
No me hableis;
mas si yo la llave hallo,
y por ella hago hacer otra
la original reservando
lo mas que yo haré por ti
será entregarte un traslado
otra cosa no señor.
Yo te lo estimo.
Es un pasmo,
la laurilla de la maldad
q.ta Infamia? guarda Pablo,
aura para mi otra copla?
Vaya el pícaro lacayo
para quien es.
La fortuna,
prospera te espero en algo.
(Vanse los dos)
Mi ama a esta parte viene
Saco el papel que es recado
de D. Antonio Martín
para ella, que así trazo
Sirviendo a aqueste, y a esotro
y contra el común adagio
de no hacer falta a ninguno
aunque yo sirva a dos amos.
Sale Doña Ine.
Viste a D. Martín?
Si.
Te dio papel?
Me le ha dado.
Tres días sin verme?
Y fuego
te dejará trescientos años.
Que dices, Laura?
Señora,
con Juan ciudad aquel santo
le he visto en su propia casa
con cara de Mogigato
semblante humilde, apacible
sumisa voz, y otros pasos,
y aun dicen que aquesta tarde
se viste su propio saco.
Todo me falta si el falta.
Yo quedo en desamparo.
Muestra el papel, y leere
rompo la cera temblando.
(Dale el papel)
Lee.
Quien me trocó el corazón,
para darme el mayor bien?
no dudo que será quien
este os pondra en razón.
Sabed Doña Inés que a vos
por ningún amor os dejo
ni de vuestra fee me quejo
que solo os dejo por Dios,
Y si hallays, el consuelo
de el mismo que me le ha dado
el ayudara en Vuestro estado
de aseguraros el Cielo;
Y por que tanto desvio
temple vuestra Soledad,
por mi os dará Juan ciudad
todo el Patrimonio mío;
Mal con alentar me atrebo
aunque poco le lisonjeo,
que...
Pag. 25
(rompe el papel)
(arrójale)
(sosiégase)
(vase)
que tarde he vido el engaño
con que me pagas, ignorado.
como no cegaste mis dos
tiranos, infiel, fementido
de mil afectos admitidos
sin premiar en mis enojos.
tú con tal facilidad
olvidarme, satisfecho
de que pudiste en mi pecho
triunfar de la libertad.
sin que temas enemigo
el ardor de la fe mía,
dándole a tu hipocresía
el más severo castigo.
y tú, cicuta o veneno,
instrumento vil o infiel
paga aunque eres un papel
la sinrazón de tu dueño.
tus átomos infelices
al viento vayan, si adviertes
que arrojo en ti tantas muertes
cuantas palabras me dices.
mas ¡ay de mí! que si quiere
el cielo afligirme así
su voluntad sea en mí,
pues que ya la mía muere,
viva en paz, y persevere,
constante y firme en su hecho,
que yo en mi propio despecho
escarmentada y constante
daré a más divino amante,
más firme entrada en mi pecho.
Señores, quedo aturdida
esto no es cosa soñada,
ve aquí, que sin ser casada
está mi ama arrepentida.
yo quiero mudar de amo
pues así al cielo le plugo
porque el influjo verdugo
de mi estrella me dispone,
que para que no me entone
también me falte un mendrugo.
Salen Violante y Astrea de soldados, y se descubrirá una puerta, y en el nicho de arriba una Granada, y sobre ella una Estrella, y una cruz, y son las armas de S. Juan y la Granada se abrirá a su tiempo, y volverá a cerrar.
Si ha cuatro años que estás
en Granada, y otros tantos
que de D. Gutierre los pasos,
andas siguiendo, y
¿de qué sirve el ocultarte
en el traje de soldado?
¿no es mejor que te declares,
y le sirvas de embarazo?
Eres necia, si han pasado
sin que logre su deseo
y él creyendo que no alcanzo
su intención, con esperanzas
me entretiene, imaginando
que estoy en Bruselas, donde
me escribe habiendo logrado
aquí sus cartas por una
amiga, a quien este cargo
fié, porque has de querer
me manifieste, intentando
malogre la industria, que
para cobrar mi honor hago,
pues si a tanta obligación
él corresponde ingrato
estando así oculta, puedo
fácilmente embarazarlo,
que si el desprecio de Inés,
le reduce a un desengaño
tengo esperanza que vuelva
a mi fineza obligado.
Primero le diera muerte,
que recibirle en mis brazos
pues a quien por otra me deja
¿acariciarle? mal año
para él, y para todos.
Pag. 26
Sí, Astrea, que en el caso
de tener prenda el que prueba
por no dar en mayor daño
es preciso suavizarle
hasta tenerla pagada
volviendo a cobrar la prenda
que le entregó por resguardo
así me sucede, que él
siendo de mi honor tirano
hasta cobrarle no quiero
por ningún modo enojarlo
que solos celos destemplan
en dos ocasiones.
¿Cuándo?
Cuando sin prenda se ama,
y cuando ya asegurados
los temores tiene amor
en una coyunda a entrambos.
Dices bien, y ahora ¿qué intentas?
Que de un varón justo y santo
informada estoy, y a él
quiero ir a, sin embarazo,
descubrirle quién soy.
Juzgo
que esto será lo acertado,
y también yo le diré
cómo ha sido gran bellaco
Alcaparrón.
A esta parte
ya los pobres van llegando
y el señor de quien ya tienes
según nos ha informado
ves a la portería
el socorro cotidiano,
que por la ciudad recoge
y trae en el hombro cargado
con un hermano.
De humildad
a fe que es soberano acto.
Retíranse a un lado, y van saliendo pobres, cojo, un llagado, con dos envoltorios como niños, dos ciegos, y otro hombre, y un soldado; trae una cesta en la mano, Mendrugo con panes y rosario al cuello, y sale San Juan. Y sacan una olla atravesada en un palo que pondrán en el suelo para dar a los pobres.
Todo pobre se amancille,
y su plegaria depare,
porque cuando el Padre pare
el que menos clame chille,
que si no le han por enojado,
con Mendrugo que se ha entrado
al hospedero, acompañado
viene.
Den a este lado.
Den, así Dios, los de arriba
a estos dos ciegos el pan.
Hijos, ya se lo darán.
Éstos son cortos de tripa.
no se me anden por las ramas.
Dé a todos de la comida
que traída tengo prevenida
a los que están en las camas
que en el afán que importuno,
que por Dios padece el pobre
si no mucho que le sobre
no falta para ninguno.
Estos pobres que no hay yerba,
en que el sueño no aborrecen
y que a cuarto vaso no beben,
y se hallen en toda fiesta.
a estos que andan por la calle
no es fácil darles despacho,
ni limosna alguna.
Empacho
a ninguno ha de cortalle,
que así temple su malicia
socorra a todos contento
y al que le buscare hambriento
ya se le debe en justicia.
(Aparte)
Centro es de la Caridad
con vos Padre; mas ¿qué miro?
(Al tiempo que se va a entrar, donde está delante Astrea)
Tengo que hablar.
El deciros
Señor,
Pag. 27
Señor, de la Igla. en edad.
Jesús, que cansado estoy,
quiero descansar aquí,
parados, mirad en mi
lo que va de ayer a oy,
los Jueves, y otras ferias
pedimos por varios modos;
y aunque ciegos, saben todos,
que estamos en las materias
muy bien, y los pobres ya
como speran corazón.
(Vanse los 3)
(Sientase
oiga el Padre morilon
con la flema que se esta.
Ea pues, todos en ala
se pongan.
(ponese el primero
Cojo mi manga.
Peor soldado, o mojiganga.
Tome, y vaya noramala.
(Dale
Señor.
los dos
van en una; nada he hechado:
bien la cazuela he llenado
A mas ver.
Vayan con Dios.
(los ciegos el uno al otro)
Daca. == 2o == Daca.
No estan malos.
Que? se lo quiere comer?
Con los ciegos ay que ver.
Dice burlas?
(Apaleanse y alborotanse, Todos se dan las orejas)
Bajos empallos.
ea benganse, y no aja
mas pendencia, y cada cual
tome su ración cabal.
(Dales de comer)
Soy contento.
Aqueso vaya.
Quien es el cojo arrimado?
Arrendador que fui soy.
Ayer rico, y pobre oy
vos andais de pie quebrado.
Tome, aunque no lo merece,
que al pedir el esperar la
porque aguardar es la maña
por donde mas se enriquece
y ahora a Dios gracias dando
Cada cual se vaya a casa.
Hermano en mi ha sido escasa
mas pan estoy esperando.
Pues váyase el fanfarron
que no se lo quiero dar.
Pues que le sabre yo tomar.
Este es pan de Munición,
Tomese esa pues le plugo,
llegar al pan.
(Abrazanse a las greñas, y Mendrugo alza un pan, y dale con el.)
Ay mi oreja,
que me ha muerto.
Que se queja
pues no le ha dado un Mendrugo?
en el cielo, hermano vea
el premio.
No vuelva aca
pues ha sido que se yo
de cual de los pies cojeas.
con Dios quede el perdulario
que le costare otro día!
oye cada Aue María,
te repararas el Rosario,
y acabadas las barajas
y que Juan, y Anton Martín
y otros vienen, todo en fin,
mis meridianas aladas.
vaya con Dios, y en el pie,
que yo afirmo de su parte
logre su Justo deseo.
(Vanse los pobres
Salen D. Juan, y roldan de embozo y hablaran a parte en los paños, y Anton Martín saldra luego a Hablar con el Santo)
Ay Dios, pues.
Pues que hace?
Señora?
De agradecida,
soltar la rienda.
ea, parte,
mis ordenes ejecute.
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Sois en el consuelo un Angel,
en las palabras Apostol,
y en las aflicciones Padre.
(Vanse las dos
A mi hermano Anton Martín,
y así será bien le llamen.
(Sale Mendo habiendo reco[gido] los trastos hace la venia
Deo gracias, hermano Juan.
Hermano, vaya al instante
y por mi con todo Celo
llevando los platicantes
a los medicos asista,
y usando de sus piedades
a mis enfermos visiten,
y ejecute vigilante
los remedios, que a su cura
la piedad les aplicare.
Harelo como lo ordenas.
(Vase)
Que en el descuydo Juan,
A mi hermano Anton Martín,
y así será bien le llamen
vuelvo a decir, vivir puedes
quieto, y libre, pues los males
de doña Inés remediados
estan con los eficaces
medios que la providencia
dispone, para que fácil
el yugo se experimente,
que Dios ofrece suave,
siendo mi cuidado quien
con la provisión bastante
la asiste, con que a su lepra
la pena, que podrá darle,
se remedio.
Obligaciones
que debo a mi, y a mi sangre
solicitaban ansiosas
ampararla, mas ya sale
del pecho esa pena, viendo
la prudencia, con que sabes
obrar vuestra reverencia!
Pues por que favores tales
sin agradecer no queden,
al que cuidadoso Padre
por sus hijos mira, vaya
y ejercitando piedades
en cada pobre contemple
a Dios en que los disfraza
del tejido lastimoso
con que en cada lecho yace.
O, que feliz desengaño!
sus preceptos inviolables
estan en mi corazón.
Y en Sacrificio agradable
de haberle Dios dado luz
que en su noche le alumbrase
dele gracias, y yo ofrezco
aunque indigno presentarle
su voluntad.
Es muy tibia.
No importa que en sus altares
cuando el pecador se ofrece
y luego esta de su parte
pone en el Ara el incendio
de su piedad inefable
marmoles endurecidos
en blandos humos deshace.
Con tal doctrina ya instruido
aunque pretenda turbarme
lo horroroso de mi vida,
usando de sus piedades,
fio en Dios que contra mi,
toda la Justicia aplaque.
El lo haga. Yd a Dios.
Con su imitación es fácil.
(Vase. Sube en elevación y postrase S. Juan de rodillas y se abrira una Nuvada y estara en cima una portada que servirá de peana y se vera sobre ella una Cruz y unas
Juan?
Quien me llama?
Yo soy.
Aunque es voz que forma el aire
ignorar
Pag. 29
Descúbrese en una vidriera un niño Nazareno con corona de espinas
Ignorar que sea una,
Señor, en mi amor no cabe.
Yo soy dos veces diferente
y Vos ser inmutable,
como en todo tiempo existe,
con tal acento explicasteis;
luego preciso es que yo
no haga en las dudas examen
cuando hay Zarza que lo advierta
y Huerto que lo declare.
Dignaos mostraos, Señor,
no ocultéis vuestro semblante
y más cuando ahora de nuevo,
ofrezco a vuestros Altares,
el hábito en vuestra milicia
por soldado más honrable.
favorecedle su afecto,
para que este fervor Infante
persevere siempre en él.
Para que tesoros halle
de piedad en mi cariño.
¡Oh, qué acento tan suave!
dad a mi humildad, Señor,
eficacia con que os gane
más hijos, por si pudiere,
hacer que todos os amen.
¿Juan mío, me quieres mucho?
Va subiendo la elevación hacia donde está el Niño con fervor
Nadie como vos lo sabe,
mas atended a mi afecto
aunque sea en vida grave.
Tanto, mi Dios, os amo que quisiera
poder mi vida reducir a un punto
para amaros con todo el tiempo junto,
y aún mi amor en mi vida no cupiera:
Todas las Vidas si fundir pudiera,
y de todas sacar en mí un trasunto
tuviera estrecho a mi amoroso asumpto:
tan dilatada, tan capaz esfera
más bien, Señor, que admitiréis sospecho
esta ansia de mi pecho encarecida
que es lo más, que caber puede en mi pecho,
Pues aunque esté por vuestro amor perdida
mi vida no ignoráis, que es Vaso estrecho
para tan grande amor tan corta vida.
Juan mío, tu corazón
califico de amante.
Lo veis, Señor, mirad.
Sí, Juan, y quien enflamare
su pecho por mí con llamas
de la caridad le abrase,
merece llamarse mío,
y así oirás apellidarte
desde ahora Juan de Dios,
que es voluntad de mi Padre.
Ejecutaré por siempre,
que tierra, y cielos os alaben.
Y porque por mí sufriste
tanta variedad de virtudes
merezcan de mí que lleves
por lo humilde coronarte.
Quítase la Corona y pónesela al Santo
¿A un esclavo tal favor?
Y la congelada sangre
que simboliza mi pecho
grabándose en corales
esta granada, y la Cruz
en que redimí el linaje
de todo el Género humano,
y la estrella, que en los mares
fue su refugio, que es
claro emblema de mi Madre,
De tu religión, serán
las armas patrimoniales,
y desde hoy muchos hijos
han de venir a buscarte,
y ahora adviértete, que están
muy próximos a abrasarse
tus pobres, ve a socorrerlos
que aunque a mi poder es fácil
librarlos
Pag. 30
A librarlos, quiero que vean
lo que tú conmigo vales,
siendo instrumento por donde,
en mí mi grandeza alaben.
Vuélvese en paz.
Señor, mas cielos
qué desconsuelo tan grande!
están a peligro mis pobres,
iré a socorrerlos.
Fuego.
Mas qué escucho? dolor grave!
Que me abraso.
Aquestas voces
dan a mis pasos cobardes,
confusión, pues no sé dónde.
Fuego.
Mas convertido en volcanes
todo el hospicio se mira,
y de su interior quejarse
mis pobres.
Misericordia
no hay piedad que nos ampare?
Sí, que por salvar la vida
habría quien la suya abrase.
Sale Mendrugo muy deprisa por donde va a entrar el Santo
Huya, Juan de Dios.
Qué escucho?
Sí, el que pretende librarse.
Cómo huir, cuando mis pobres
se ven en aqueste trance?
Satán está desbocado
mire no se le allegue.
No hay quien nos socorra?
Vase
Sí, venga, Mendrugo, al instante
siga mis pasos.
Yo, hermano
que sople que me quemaré;
mas qué miro? él ya animoso
venciendo dificultades,
atropellando las llamas,
porque a los pobres no dañen
de dos en dos en sus brazos
los va mudando a otra parte,
oh pobre el más poderoso,
oh protector admirable!
Juan de Dios nos libra.
Hijos,
Dios, que de todos es Padre
es el que así os favorece.
Sale por otra puerta con dos pobres a los hombros
Ya a otros dos, en que la sangre
menos calor muestra, saca
porque los socorran antes
a la plazuela.
Vanse
Ea, amigos,
dar fuerza que aquí no falte
quien los asista.
De Dios
eres vasallo amable.
Entrase
Vengo, hermano por los otros.
Sale Antón, y más pobres
Dios le ayude, Dios le ampare;
mas ay cielos, que las llamas,
le han cubierto, Padre, Padre.
Fatal desgracia!, en su amparo
perezcamos.
Ya escaparse de
el incendio no es posible.
Mas, oh, portento admirable!
como Dios se vio en la Zarza
ardiendo sin abrasarse
del fuego triunfas, y no cera
Pag. 31
de socorrer vigilante
los pobres, y si la vista
no me engaña celestiales
Paraninfos le confortan,
llenando de gloria el aire,
con cuyo aspecto brioso,
y al compás de acentos graves,
sin que le ofendan las llamas
entre ellas va a todas partes.
Aparecerán dos Ángeles con sus antorchas, y se cruzarán de una parte a otra, y mientras cantan, verá en el segundo cuerpo entre llamas, pasar San Juan con diferentes pobres de una parte a otra y ropa como de camas, y arrojará abajo.
cantan
Huella el fuego, y mal no hace,
incendio que tiene las propiedades,
de conocer al suyo,
que más que él arde.
Huella el fuego, que al incendio,
de su caridad flamante
es leve pavesa el globo
de las llamas materiales.
Su celo es el que consume
sus formas piramidales
pues para ofuscar sus luces,
su pecho en fervores arde.
Pasando por el segundo cuerpo con pobres a cuestas a otro lado.
pasa
Alentad, hijos, que a Dios
le tenéis de vuestra parte.
¡Raro prodigio!
Y mayor
es ver el fuego aplacarse,
y así no cese el decir,
con los coros celestiales.
Huella el fuego, y mal no hace,
incendio que tiene las propiedades,
de conocer al suyo,
que más, que él arde.
Fin de la 2.ª Jornada
Jornada tercera
Pag. 32
Sale San Juan de Dios, y Antón Martín con un pobre entre los brazos de los dos.
Aquí vive el mercader,
meta allá dentro este pobre,
y Dios por su mano cobre
lo que el rico conceder
no quiere al menesteroso.
(Entra con el pobre)
A ti, prudencia, el mandar
toca, y a mí ejecutar
tus órdenes.
Es forzoso,
Señor, de la Majestad
que sepa el que está sobrado
que vos se lo habéis dado,
para que use piedad,
y omita la avaricia;
pues cualquier rico sabría
que lo que a los pobres da
se lo debe de justicia.
(Voces dentro)
En vano el furor resisto;
quitad a este hombre la vida.
(Sale el Mercader con una daga y huye Antón Martín, y se interpone el Santo, y el Mercader se detiene)
No harán tal, que defendida
está la suya de Cristo,
pues si obedecerme a mí
es obedecerle a él,
Dios a su obediencia fiel
le defenderá de ti.
Ha de morir.
Tenga, hermano,
no se despeñe furioso
contra un pobre religioso,
a quien ofende inhumano.
Yo soy quien aquesta orden
ha mandado ejecutar.
¡Pues cómo aquese pesar
me dais vos con tal desorden!
Pag. 33
Como el celo de mi Dios,
y su ley es el primero,
que por no verle severo
a mí, os advierto a vos;
y para que os persuadáis
que es justo este obrar en mí,
a esta pregunta aquí
quiero que me respondáis:
¿No os pedí ayer que prestados,
para aliviar el tormento
de los pobres, que sustento,
me dieseis treinta ducados?
Es verdad.
¿Y no es
que me los negasteis?
Sí.
Pues esta razón aquí,
es justo, que ponderéis
que si recibidos habéis
tantos favores del cielo,
y con tirano desvelo,
negáis en el pobre a Dios
justicia es que el pobre en vos
venga a buscar su consuelo.
Porque si puede cualquiera
de donde su hacienda está
sacarla, justo será
que el pobre la vuestra quiera,
y si cuando alivio espera
de tanto que a vos os sobra
se lo negáis, no es zozobra
que con el pobre os pasa
porque el pobre en vuestra casa
lo que es suyo, y no más, cobra.
El tesoro que tenéis
Dios de su mano os le dio
y en vos le depositó
para que de él bien obréis
libranza en el pobre veis
de Dios, a quien el pagar
nunca le podréis negar
luego es preciso entender
que o no le habéis de tener
o a Dios se le habéis de dar.
Son vuestras obstinaciones,
que no lo tiene es malicia,
pues la Divina Justicia
sabe vuestros corazones;
cese pues tanta ambición,
que es de vuestro cargo afrenta
que no darle al pobre la renta,
que el cielo cobra en vos,
pagadle pues, que así a Dios
tendréis que dar menos cuenta;
y aun porque crezca el caudal
que tenéis, dad de él al pobre,
porque así es preciso os sobre
en sentir místico, y leal,
Dios en todo es muy cabal,
su palabra es complemento
de ella, fiad avariento
haced de ella grandezas,
que veréis como os siembra
por uno que le deis ciento.
Vos pretenderéis decir,
que vuestra hacienda guardáis
es preciso, que sepáis
que al pobre habéis de acudir,
porque si para adquirir
la hacienda el talento os da
es a censo, y de este está
cumplido el plazo forzoso
cuando algún menesteroso
limosna a pediros va.
Y pues para ellos, ansí
lo que es suyo me negáis
justo es, que los admitáis
curándolos vos aquí.
Aunque parece, que así
los deshecho, obro piedad,
Pag. 34
pues cualquiera en la ciudad
y entender aquesto pueda,
para que con él no suceda
obrará más caridad
en fin pues queda en su casa
quedando en la vida el pobre
haced que su hacienda cobre
en socorrer le imitará
porque de aquí adelante pasa
el negarle el caudal
veréis, que yo en caso tal,
favorecido de Dios,
os traigo a que curéis vos
todos los del Hospital.
(Hase que se va y le detiene de rodillas)
Mi Padre, advierta, repare
sin duda que este fervor
viene del cielo, el favor
que le defienda y ampare.
cuando este pobre gastare,
y todo cuanto pidiere
de aquí adelante lo espere
de mi casa, y mi persona.
Con esto Dios os perdona
pues arrepentido os quiere
y yo que ya he conocido
cuanto os pesa, ahora en su nombre
a mi hospital este hombre
volveré compadecido;
y así estaréis persuadido
quedando amigos los dos;
que soy Ministro de Dios
pues de él tiene cuidado,
y porque habéis confesado
la culpa, os perdono a vos.
Vaya, hermano, vuelva al punto
el pobre al hospital, que a
Dios de su obediencia, y fe
le dará el premio por junto.
Siendo de Cristo trasunto
el premio será excusado,
que si a Cristo he respetado
en vos, a quien he obedecido,
solo en haberos servido
quedaré yo bien premiado.
(Vase)
Dios, Señor, os de su gracia
para que su voluntad
cumpláis sin dificultad.
Han hecho tal eficacia,
vuestras palabras en mí
que todo de hoy más seré
de los pobres.
(Vase)
Yo lo sé,
que el cielo ganéis ansí.
Ya, Señor, me habéis pagado
mas que yo os pude pedir
pues que logré reducir
a este rico obstinado.
Gracias os da mi cariño
mas ¿qué veo? aquel umbral.
(Estará un niño vestido de pobre echado a los paños)
¿Quién me lleva al hospital?
¡Qué dolor! ¿qué tienes, niño?
Un ansia, que va creciendo
en el pecho.
¡Pena grave!
¿De qué es, niño?
Dios lo sabe.
Dímela, pues.
No me entiendo.
No excuses, querido amado,
darme todo tu mal.
Todo estoy.
¡Ansia mortal!
De pies, y manos llagado.
Ven conmigo, en dolor lucho.
Ay de mí, no sé si podré.
Yo en brazos te llevaré.
Ay, hará tal, que peso mucho.
(Tómale S. Ju. y titubea con él como que no puede sustentarle, y cuando le parezca, le da teniéndole en brazos en vuelo rápido.)
¡Ay, tan gracioso el dar!
probaremos, hijo mío;
mas ¿qué es aquesto? mi brío
desfallece, y al subir,
no puede el peso, mi suelo
pues me parece inconstante,
que
Pag. 35
en mis brazos, Niño, Infante,
se ha rebozado, el cielo.
Tómale y forcejeando a que no se le levante se quedará arrodillado con el niño en los brazos
Pues, Juan mío, no se ve
que a apagarle vengo así?
Sosiégase
De vos, yo no os distingo
como pobre os contemple,
y así de qué sirva hoy
este disfraz, que no admiro,
si cuando a los pobres miro,
luego que con vos estoy,
pero ya me replicáis
con el disfraz, Niño amado,
diciendo que en él trocado,
mejor con que os adornáis.
Es verdad,
vos lo decís.
pues para Niño consuelo,
cuando bajasteis del cielo
adorno pobre vestís.
Ejercítate piadoso,
en amparar a mis pobres
pues serás cuando así obres
el pobre más poderoso.
Desaparece el Niño y deja en manos de San Juan el vestido de pobre, y quedándose dice al vestido:
Señor, como pena igual
dais a mi amoroso pecho
volved que en llanto deshecho
presta al rostro su raudal
¿qué es esto? favorecido
de vuestra mano he quedado
pues si os habéis ausentado
me dejáis vuestro vestido
con él me significáis
cuando es de vuestra afición
tener de pobre el blasón,
pues en él os transformáis,
que en dos extremos se encierra
vuestro ser, dirá mi celo,
pues si Dios sois en el cielo,
sois Dios, y pobre en la Tierra.
vos sois quien me enriquecéis,
cuando de mí os ausentáis,
pues en mis brazos dais
la gala que más queréis.
vuestro favor es mi abismo
mas pagárosle no dudo,
pues en darle a otro desnudo
yo os le volveré a vos mismo.
ya sé que con don tan precioso
no extrañará mi humildad
me llamen en la ciudad,
el pobre más poderoso.
Vase. Salen doña Inés y Laura convertidas y humildes.
¿Qué dicen de Antón Martín?
Dicen que es cosa sabida
que más que hombre, su vida
es vida de serafín.
En ella mi confusión
se aumenta; pues no contemplo
en mí con tan raro ejemplo
más muestras de perfección.
Esa, señora, es en ti
la tema de todo el año.
No fuera mi desengaño
perfecto a no ser así.
En fin, ¿hemos de esperar
que Juan de Dios nos sustente?
Siempre será impertinente
en ti este modo de hablar.
Si el mismo Jesús hace Dios
un ministro tan justo y fiel
no creas, Laura, que no él
se erija en cuidar de las dos.
Sola, tu resolución
esta ignominia sufriera.
Ponerse camino espera,
al alma su salvación
y cuando se ha dedicado,
por sacrificio al Señor,
crece a aumentar su amor
tener de las dos cuidado.
Sí, mas dicen vulgarmente
que es acción tan peregrina,
que a quien presto se determina
Pag. 36
pues él también se arrepiente.
Merezca yo de tu amor
que otro rumbo tomemos.
No es posible que encontremos
para mi suerte otro mejor.
Confiésote que es verdad,
pero es miserable vida,
en tu edad tan florida
tan grave necesidad
no te deja la virtud,
por tu estado, señora,
lógrese en él su aurora
de su hermosa juventud;
Don Gutierre que después
que le despides tirana
más constante, y más aspira
de tu mano al premio, Inés,
mil veces me ha persuadido
que te hable en su amor, y así
aunque me riñas a mí
de intereso ahora requerido
cuanto vale, y cuanto tienes
suyo ha de ser en efeto
si con su amor, y su afecto
a tu sinrazón se conviene
óyele, señora, aquí,
que él es galán, noble, rico;
escúchalle te suplico
duélete de ti, y de mí.
Necia, imprudente, atrevida,
como tan osada sueles
pretender quitar al cielo
las prendas de aquestas vidas,
este amor a la virtud
que neciamente condenas
en el golfo de las penas
halla toda su quietud
acaso es menor tormento,
violentar el albedrío.
No me trates con desvío.
Ni te hable más a ese intento, que
si esta lengua juzgara,
que persuadirme pudiera,
porque otra vez no lo hiciera
yo propia se le arrancara.
Esta es mi resolución,
y de no te hablar más
en tu castigo verás
su afrenta, y su confusión.
Vase.
¡Chispas en ella! Y cuál vas
más le doy en persuadirla
Don Gutierre ha de rendirla,
o en mi poca industria habrá,
mas él viene en conclusión:
¿cómo os atrevéis así
a entrar?
Sale Don Gutierre.
Como sé que Inés
está en su resolución.
Temerario sois.
¿Qué queréis?
Don Gutierre, eso es cansarse
porque son de mi señora
las resoluciones tales,
que me quitará la vida,
si acaso a entender llegaré
que yo os amparo; y así
mueva vuestra merced por otra parte,
los afectos, porque en ella
solo impiedad, y crueldades
habéis de encontrar.
No importan
Laura mía, que se hallen
de doña Inés los rigores
a ser contra mí impiedades,
yo la estimo, y la adoro
el mismo multiplicarse
las resistencias será
quien más a mi amor ampare,
viendo, que a un desprecio añado
una fineza constante.
Es verdad; pero ella tiene
Pag. 37
y así mudando de traje
será preciso que entiendan,
que siempre estoy de su parte,
y si en esta ocasión
persuadirla no lograres
esta noche, ofrezco .
Di.
Darte del Jardín la llave.
Por eso estimo, y ahora
con resolución de amante,
aun que me cueste la vida
la tengo de hablar.
al paño Inés.
No en valde
a la Virtud el camino
lleno de dificultades
se pinta,, pues cuanto el mundo
mas se niega, y mas se abstrae
el Alma, es el mundo propio
el que mas guerra la hace.
Don Gutierre por creerte
soberbio, y arrogante
del sagrado de mi casa
profana, y es fuerza darle
a entender la sinrazón
con que intenta despeñarse.
En fin no podéis negar
que son arrojos notables
estos, con que oy a mi dueño
solicitáis perder.
pues sabed, para que así
quedéis en vuestro dictamen
que es mi Señora un escollo,
que es una roca, un diamante,
Sale Inés.
Solo diré mejor
que resoluciones tales
con un valor como el mío
solamente han de enfrenarse.
Don Gutierre, mucho dudo,
si acaso es que la sangre
vive en vos, que un caballero
de tan excelso linaje,
al esplendor que le ilustra
no mezcla profanidades.
Si acaso, satisfecho
en la hacienda, conquistarme
solicitáis, es locura;
que mujer de prendas tales
mas que el interés, la rinde
el amor la persuade,
y pues este falta en mi,
Don Gutierre, solo dejadme,
que ni espantáis un mármol,
ni para mi pecho un áspid.
Hablar os dejo.
Contra atrevimientos tales
después de Dios ay un Rey,
y un despecho que en Volcanes
con castigar osadias
no perdonará crueldades.
(asi la detiene)
Oye, espera.
Daré voces.
Que vendrá a importar si saben
cuantas tus ingratitudes
y mi firmeza escucharen?
lo que a osadía imputaron,
y lo que sirva en desaire
si estoy ciego de tus rayos,
y es forzoso acreditarme
de fino como ha de serlo
el que arrojos no intentaré
quien amando tubo Juicio?
quien con razón fue cobarde?
ni quien sabe de amor, di,
que atreverse no sabe?
si luego el amor es locura,
y sus mayores quilates
en sus arrojos consisten
no es cordura el reusarse
al amar? bien lo discurro,
tiranías, crueldades
las resoluciones, pues
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¿firmezas han de llamarse?
si a la virtud se dedican,
de la virtud no se aparten,
cuando en amante contienda
tu amor con el mío enlace.
Avisase la de Inés otra vez
Dejad, dejad,
que aunque es bando de mi parte
el cielo, es dificultoso
que aquí tus voces me encanten
y contra el voto que he hecho
fácil es que me embaraces,
y, si bien lo considero
consejo más saludable
huye el peligro, que
venir en él a anegarse.
Tente, mira, espera, advierte,
que será bien que repares.
Dentro Mendrugo.
Deo gracias.
Pero, ¿qué es esto?
Mendrugo y su santo Padre
vienen, buena la tenemos.
Toda mi vida era azares,
Señor don Gutierre, es fuerza
que me excuséis este lance
donde estoy sin culpa peligro.
¿Cómo me escondo de naide?
Retiraos, que este santo
con sus mansas piedades,
de la virtud el camino
procura hacerme más fácil.
Solo ser de quien os costara,
con que pudiera obligarme
a dejar.
¿De qué pende
mi crédito el ocultarse?
Retíranse, y salen al paño San Juan y Mendrugo.
¿Las dijo a aquellas señoras
Mendrugo que le aguardasen?
Sí, Padre, ya se lo dije,
y en esta pieza que antecede
a esta las dos se quedan.
En todo sois admirable
poderoso Señor mío,
pues el precepto animasteis
al corazón, para que
este peligro evitase,
aquí vuestro auxilio os pido
para que celos, y graves
fieras ofensas evite,
y vuestras órdenes guarde.
que estaba en grande peligro
aquesta alma me inspirasteis,
y pues vengo a socorrerla
en el peligro ayudadme.
Sale a San Juan Inés.
Santo Padre mío,
cuando de favores tales
es digna esta casa?
Cuando
de vos, Inés, importare
a la gloria, que si aquesta
se os pone por delante
cualquiera humano temor,
Inés, ha de desecharse.
hablemos claro, señora,
que nada el rebozo vale
cuando a la vista de un riesgo
se arroja un pecho constante.
ya sabéis, que Dios, señora,
humano con vos, y afable
con la conversión de un hombre
solicitó que amparaseis
el voto que de pureza
teníais hecho antes,
y que vuelta en vuestro acuerdo,
entonces os consagrareis
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¿Engaño a Dios es ansí?
Es verdad.
Pues ¿cómo cabe
que de tener otro Esposo
remedio ninguno se trate,
ni que a vuestros oídos lleguen
lisonjas de forma al aire?
Respondedme. ¿Fuera bien
que ahora a Dios inconstante
le faltéis a la palabra,
y de ser suya os burléis?
Si un Príncipe acá en la tierra
para su Esposa os buscase,
y de su pobre estado hiciese,
y por suya os venerasen
¿fuera remuneración
con una traición pagarle,
lo que con esclavitudes
había de compensarse?
Pues si a un Príncipe mortal
en pecho humano no cabe
hacerle esta ofensa, ¿cuánto
mayor delito, y más grande
será el dejar a su Dios
Rey de las eternidades?
Advierta, Padre, que en mí
no hay pensamiento cobarde
que de proseguir mi intento
por todo el mundo me aparte.
A ti te lo digo, hijuela.
A Laura
Qué me predica en razones.
Mas plega a Dios, hermano,
que suspenda los combates
que un ciego arrojado afecto
de esta fortaleza hace.
¿Qué hombre haber puede en el mundo
que atreva estorbarlo
pueda temiendo afrentas,
que la defienda y ampare?
Un acaso (que yo dudo)
se hubiese, en su vaso frágil
venga entendido, que es
el Demonio el que a Cristo aleve
le hace apacible la guerra,
y es bien que en esto repare
que más que de hombre, su ser
es de Demonio, pues nadie,
sino es el Demonio ha habido
que a Dios intente quitarle
las almas, que agradecidas
a lo que por ellas hace
aprehenden por esposo,
y le tributan Padre.
Mire pues si será justo
que a vista destas verdades
engañada con lisonjas,
y con ruegos inconstante
a Dios deje, y al servicio,
del Demonio se consagre.
Fuerza es menester, Señor,
que mi corazón se inflame,
y en fe de aquesta verdad
sea quien fuere, de parte
de Dios le podrá decir,
que si no se aprovechase
destos consejos, y solo,
instrumento el más inhábil
celoso de Dios, seré
otro Elías que arrogante
lleno del fervor de Dios,
haré que para abrasarle
desde esta región del fuego
encendidos rayos bajen.
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a cuyas ardientes llamas
con afrenta, y con ultraje
arrebatado, descienda
a los senos infernales,
en cuyas horribles grutas
se desespere, y abrase
en pena de mi delito
todo el tiempo que durare,
el ser de Dios.
Póstrase.
Padre mío.
Sale San Juan.
suspende la voz, no hables
palabras en ofensa tuya
que quien valerosa, y grave
es incapaz de la ofensa
ociosa disculpa hace.
(Levantándola)
Señor don Gutierre, ya el
tiempo ha llegado, en que os pague
las finezas que os deví,
cuando pasasteis de Flandes
por Fuenterrabía.
Muerto
os juzgaban mis pesares.
Pues que Dios ha querido
que tanto favor os haga
no acaso juzguéis que es esto
porque su ser inmutable
todo lo tiene presente,
y nada de acaso hace.
Tanto he temido la voz
con que a mi oído hablasteis
que otra vez arrepentido,
no hombre, os venero Ángel.
(Póstrase)
Levántale San Juan.
Por vos mirad, y por Dios
que otra obligación errasteis,
no del rebaño divino
la humilde cordera aparten
acreditándoos de fiera
las bárbaras impiedades.
acudid, pues que sabéis
los deseos de Violante.
¡Qué escucho! de mis excesos
sin duda le da Dios parte.
yo os lo ofrezco, y desde luego
dar la vuelta quiero a Flandes.
No hagais tal, que mi cuidado
solventará más fácil
este empeño.
¿Qué decís?
Que de aquí no he de apartarme
sin que logréis este intento
y que como fino amante
de su honor, la deis la mano.
En todo sois admirable.
¿Qué es aquesto?
Fray Mendrugo,
vaya, y dígale a Violante
que entre; y vos tened sabido
que sus finezas constantes
merecen, que sin dudar
como aquí ha podido hallarse
la recibáis por esposa.
(Vase)
¿Como puedo?
Replicarme
no ay para que, cuando yo
lo mando.
Cuanto ordenareis
haré, y en fe que agradezco
que seáis vos quien lo mande
como en albricias de hallar
una prenda semejante
para dote a doña Inés
del convento que gustare
diez mill ducados la doy.
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Yo os lo estimo de mi parte.
Y de la mía agradezco,
y admito favores tales,
que ya es distinto el motivo
para dejar de adornarme.
Para el estado de Laura
¿no se han entrado millares?
Dos mil ducados le ofrezco.
Dos mil de otra vez andares.
Sale Alcaparrón
Gracias a Dios, que he podido
siquiera una vez hallarte.
Déjame, necio, que ahora
no me hallas para donaires.
Salen Violante e Inés con mantos, y Mendo, y se postran alante de San Juan
A tus pies,
Pues, señora,
¿cómo tal exceso hace?
Don Gutierre es ya su esposo.
Ahora adversidades
las más, han sido, pues
me permiten que descanse
en tus brazos.
Danse la mano y abrázanse
En el alma
mía, eterna Violante.
¿Qué es esto? ¿sueño? porque
veo dos mil disparates.
Alcaparroncillo, llegas,
todos hemos sido andantes.
Y ahora, porque el día sea
todo de felicidades,
pues sé que de Santa Paula
a la clausura anhelantes,
vamos, que he de disponer
antes que lluvias de cristales
den monumentos al sol,
que ofrezcáis en sus altares
vivo afecto a Dios, que de esposo
ya os espera fino amante.
Siglos serán para mí
las horas que se dilaten.
Vanse
Laura, ¿qué dices de aquesto?
Explica, pues, tu dictamen.
Ya he visto boda, y monja
que sean tan infragantes.
Vanse y sale Antón Martín
Suena ruido de terremoto
Senda de la virtud,
y como es cosa segura,
que algo menos se procura
vive con más inquietud
que de la eterna salud
siempre el hombre se acordara
como aunque más le costara
el seguir a Dios fiel
fuera posible, que de él
un instante se apartara.
Todo es horror, todo engaño
cuanto en el mundo se ve
solo se salva el que
tiene aqueste desengaño,
y pues por camino extraño
Señor, quisisteis llamarme
no dudo habéis de ayudarme
que pareciera rigor
hacerme hoy tanto favor
y mañana condenarme.
Mas, ¿qué oscuridad es esta
¡tan repentina!? parece
que la tierra se estremece
y el sol sin tiempo se acuesta
a porfía, que sobre aquesta
se escucha el aire bramar
y lloviendo sin César
con tormenta acelerada
dudo, si a toda Granada
pretende el cielo anegar.
Ríos los canales son,
que el Genil en tiempo breve,
hasta las casas se atreve
con proceloso tesón;
pero ya la confusión
cesa
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(Tocan una campanilla
Será de nublado, tanto
dudo que mi Padre Santo
no padezca gran tormento
si le ha cogido este viento
que me ha puesto horror, y espanto;
pero ya a la portería
han llamado, será él.
Abran, que de este cordel
no quieren que en mi agonía,
para ahorcarme este día
haga un lazo rigoroso.
Que es esto, hermano?
(ábrele
Sale Mendo
A, dichoso
hijo del Padre mejor
oye para tu dolor,
Acaso mas lastimoso
a buscar a Doña Inés
el consuelo, y el alivio
salió nuestro Santo Padre
esta mañana conmigo,
y después de otros suspiros,
que es sacarlos, no es decirlos
de su persona en olvido,
tan fácilmente nos dijo,
que ayer en breve tiempo vimos
en dos perfectos estados
milagros, y vaticinios.
Uno religioso, otro
matrimonio, allá en un mismo
podrás discurrir cuales
el milagro, y vaticinio.
Pasando, pues, nuestro Padre
a obrar aquestos prodigios
vio que el Genil con la fuerza
de un nublado repentino
a crecer tanto, que llegaba,
que en los barrios convecinos
hasta las casas registras,
y en lo mas Escondido
anegó los arrabales
llevaba en un tierno niño
el alma a su Madre, que
con llantos, y con suspiros,
piedad buscaba en los cielos,
y en los hombres el alivio.
entonces, pues, nuestro Padre
de caridad encendido,
(ó Santidad prodigiosa)
sin reparar el peligro,
atropellando las aguas
se arrojó con tal brío
que a poca distancia, pudo,
volver a su Madre vivo,
el Infante; pero aquí
o todo mi dolor cifro
la causa, pues penetrados,
con el hielo, y con el frío
los nervios a poco rato
tan mortal verle podimos
que con razón dudo ahora,
si de un mortal paroxismo
ha llegado; ya a la Iglesia
le conducen compasivos
donde dice que le traigan
por poder ver a sus hijos
ocupando a el Altar
y turban el sacro rito,
actos de amor son sus ansias,
y ternuras, sus suspiros.
Abre esta puerta veras
Abren la puerta, y se ve como en la 2a Jornada, llevado al Santo al pie del Altar, donde abra un Santo Cristo, y luces, y toda la gente que pueda Coro
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como número infinito
le sigue, y toda Granada,
mujeres, ancianos, niños
por verle, y así agoniza
todos refiren á gritos.
No nos dejes sin consuelo,
asombro caritativo.
llega á él.
Que hara el corazón amante
y de sus llamas herido
y tantos favores, logró
pues como así, Padre mío,
vuestra familia tan presto
quiere dejar sin alivio?
(a chicos)
Dios de todos cuidará
como es Padre infinito
que no limita su poder,
a los que le sirven finos.
cuidado (aquí me enternezco)
de mis pobres, y así hijillos
con ardiente caridad,
disculpadme estos suspiros
que tengo en ellos el alma
y al apartarla es preciso
(aun que ruego se lo rogue
con celestes Paranimphos)
Señor, que para dejarlos
el dolor haga suspiros
como podrá mi humildad
con peso tan excesivo
cargar?
(temblando)
Dios le dara fuerzas,
a quien pediré rendido
lo asista, y espero, que
durará en todos los siglos
la Religión que á honrra, y gloria
de Dios, en mi dió principio,
y sé que ha de lograr
ya materiales, ya activos
en infinitos varones
templos vivos infinitos,
y en las Provincias del Mundo
grandes fabricas, y hospicios
y uno de ellos ha de ser
en la corte de Phelipo
Segundo, cuyo renombre,
y lo futuro Examina
será de un Carlos que exalte
esta humildad al Olimpo,
quien suscitará en progresos
los esplendores del Quinto.
Ahora, por que solo cuidé
de agradeser beneficios
a Dios, sepa que ya libré,
de Santa Paula en el sitio,
a Da. Inés, Angel humano,
esposa del mismo Cristo;
y por que, ya el accidente
mas violento con el frío
turbar intenta la voz,
y barajar los sentidos, (
a todos cuantos me miran
rendidamente suplico
que mis defectos perdonen,
y me tengan por su amigo.
Que humildad!
Que rendimiento!
Ya no ay quien pueda sufrirlo.
Quien, Padre, podrá escucharte
sin que deshecho en gemidos
articule en sentimientos,
para el corazón alivios.
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(Bendícelos)
felices os haga Dios,
y a mi, pues sois tan benigno
no me mireis como a reo,
que tiene inmensos delitos,
miradme, Señor, miradme
como quien soy, que la sentencia,
que se trueque
que si por mi no os obligo
empeñara a quien, Señor,
conceder será preciso,
a vuestra Madre, y la mía
que si abogada la miro
de pecadores, por quien
debe pedir su cariño
mas que por mi; pues de todos
mayor pecador resido.
Suena música, y pasan en una tramoya Cristo nuestro Nazareno arrimado a una cruz, y su Madre, y vendrán dos angeles inferiores al trono con dos hachas, y se quedarán Cristo, y María en medio del foro, y descenderan los angeles, adonde esta el Santo, que al mismo tiempo subirán el alma
Cantan a duo los angeles.
Ven a laurearte,
varón peregrino,
donde a glorias trueques
afanes, tormentos, fatigas, martirios.
Canta angel 1º.
Ven donde tiñan tus sienes
de luz brillantes zafiros,
para que los astros sean
nunca errantes, siempre hijos.
Canta 2º.
Ven donde logres gozoso
el premio que has merecido
pues tu humildad te ha elevado
al trono del mismo Cristo.
Alienta varón dichoso
que de parte mi hijo
eres.
Pues no sabes, hijo,
que siempre te llame mío,
y en muestras de las finezas,
con que tu humildad estimo,
el solio que di a luzbel
(que oy se mira precipicio)
será igual asiento tuyo,
como se le di a francisco.
Pues ya con tantos favores
padece el alma deliquios,
ya enamorada ofrece
el espíritu rendido,
y en vuestras manos, Señor
con gusto le sacrifico.
Suben los angeles, y toda la tramoya.
Ya ha espirado.
Mas que es esto?
que celestes paranymphos
acorde música puebla
de la iglesia los distritos.
A duo los 2. angeles.
Ven a coronarte,
varón peregrino,
donde a glorias trueques
afanes, tormentos, fatigas, martirios.
Si la vista no me engaña
rompiendo diafanos giros,
llena de gloria su alma
sube a este alcazar empíreo
a quien recibe María
para
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para ofrecérselas á Cristo.
Ya la vemos, mas creemos
lo que de su voz oímos.
Como que no? las campanas
se tocan, y timbalillos
de toda Granada, como
también hicieron lo mismo
cuando nació el Santo; escuchen.
Suenan dentro campanas
Prodigio, grande prodigio.
Y aquí, discreto senado,
breve suma de prodigios,
del Pobre mas Poderoso,
pida un afecto rendido,
disculpe el deseo errores,
sino os hubiere servido.
Fin.
