Texto digital de El capuchino escocés y segundo San Alejo
Data de publicação: 22 de agosto de 2026
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El capuchino escocés y segundo San Alejo. BITESO, 2026. URL: https://etso.es/biteso/el-capuchino-escoces-y-segundo-san-alejo.
EL CAPUCHINO ESCOCÉS Y SEGUNDO SAN ALEJO
Jornada primera
Pag. 005R
El capuchino escocés y segundo San Alejo
De don Francisco de Avellaneda.
Personas
Don Juan, después fray Ángel.
El conde de Forves, barba.
Segismundo, después fray Miguel.
Escaparate.
Un Niño Jesús.
Fénix, dama.
La princesa Margarita.
Porcia, criada.
Un pastor.
Un donado.
Un soldado.
Un ángel.
Músicos.
Dentro ruido de caza. Sale don Juan con arco y flecha en la mano, y Escaparate con una escopeta al hombro.
Corred todos por aquí.
Soltad al bruto los perros.
La jara cruza los cerros,
[ilegible] el jabalí.
Poco el correr te aprovecha,
pues aunque excedas al viento,
serás despojo sangriento
de la ira de esta flecha.
Pruebe del airado arpón
la destemplanza mortal
de este rayo artificial
la muerte tu corazón.
En que te dejes matar
conveniencia has de tener,
pues en la flecha, a mi ver,
Te envía en qué parar.
Templado dejas mi enojo,
porque tu fiera violencia
halló mortal resistencia
en la furia de mi arrojo.
De los sangrientos raudales
que en rojos alientos pierdes
Escaparate, segundo verso: solo «el jabalí» es seguro; comienzo desvaído. PDF ampliado no resuelve.
Pag. 006L
a las esmeraldas verdes
bañan los tibios corales.
¡A cuerpo de Dios conmigo,
qué bien que el tiro has logrado,
como el sol has acertado,
¡Parándole como un higo!
Del montaraz embarazo
Lograd descanso en la suerte,
que das al bruto la muerte,
la destemplanza del brazo.
Antes muestra fugitivo
la flecha por guarnición,
El que tu punta es galón
pues la has echado otro vivo.
Su alcance sigue, galán,
que tu esposa, si esto alcanza,
dirá que es muy buena danza
con las fieras, su don Juan.
Seguir con planta ligera
al bruto tendrás por gloria,
y lograrás la victoria,
pues te vas en la carrera.
Por más que en la veloz huella
fundes escapar la vida,
no se verá defendida
de mi aljaba.
Vase.
La centella.
De buen aire el arco embrazas,
bizarros galanes hay,
pues de fiestas de Cambray
hacen vísperas la caza.
Mañana en suerte dichosa
mi amo por devoción,
de la belleza ladrón,
saldrá galán con su esposa.
Su padre por alegría
hoy al campo le ha enviado,
que las telas que le ha dado
son las de la montería.
Todo el bosque ha penetrado
don Juan, y en esta fatiga
no es bien que un criado siga
Don Juan «[Lograd?] descanso en la suerte»: grafía de la primera palabra dudosa.
Escaparate «[El que tu punta es galón?]»: lectura no segura; se conserva visible como duda.
Pag. 006R
a un amo que está empeñado:
pues con alientos ligeros
no hay galgo que como él corra,
Voyme a meter una gorra
con la señora Monteros.
Vase y sale don Juan por otra parte.
Bruto de vivir sediento,
entre los enhebrados lazos
del aliento de mis brazos
has de quedar sin aliento.
¿Cómo, grosero, la vida
¿A Fénix no la rendiste?
Fiera, al fin, que no supiste
hacer limosna la vida.
A conocer el favor,
mas el rigor aplaudieras;
mas si tú le conocieras,
supieras morir mejor.
Faltando el conocimiento,
la dicha más se atropella
el que, huyendo de su estrella,
va buscando un escarmiento.
Del cansancio fatigado,
al refugio de la sombra
que aquel empinado roble
que ofrece en sus verdes hojas,
cobrar quiero algún aliento.
Sirva aquesta peña tosca
de alivio a tanta fatiga,
hasta que llegue la tropa
de monteros que en mi alcance,
al son de bocinas roncas,
vienen penetrando el monte;
fatiga siempre que ignora
la de la corte; que el sueño
lo que niegan las lisonjas
del cambrí concede el risco.
Siéntase al pie de un tronco.
¡Oh, confusión misteriosa,
que a la desnudez asistes,
y la opulencia abandonas,
Pag. 007L
Dichoso siempre el desnudo,
pues mejor fortuna goza,
y es desdichado el que vive
pendiente de mayor pompa,
pues el poder le desvela,
y en inquietud perezosa
lo que los bienes aplauden,
los mismos bienes asombran.
¡Qué sin susto el pobre vive!
¡Y el rico con qué zozobra!
Bienes llama los cuidados
la ambición bárbara y loca;
si el temor todo es desvelos,
¿qué le sobra al que le sobra?
Feliz solo aquel se llama
que vive en paz tan dichosa
que ni le inquieta el poder,
ni la autoridad le asombra.
Duérmese y pasen en una nube los ángeles que pudieren vestidos de capuchinos, con el estandarte de san Francisco en una [ilegible], y cantan el verso siguiente.
De la oscura tiniebla
que el ciego te aprisiona,
tu desengaño alumbre
la luz de aquesta antorcha.
En sueño.
¡Engañado yo he vivido!
[ilegible] ¡Oh, cuánto me halaga
este aviso! ¡Ay de mí triste!
Dime, sombra misteriosa,
¿qué camino, qué luz dices?
Volando.
Del seráfico Francisco
sigue, pues que tremola
de paz general siempre,
feliz bandera roja.
Ocúltase.
Levántase.
Aguarda, aguarda, no huyas,
voz que la verdad [ilegible] ,
consonancias al oído
que halagan con tanta gloria.
la bandera de Francisco
Acotación: tras «en una» se ve comienzo de C, resto oculto en el pliegue del PDF; no completar.
Don Juan en sueño: interrogación antes de «Oh, cuánto...» ilegible; «Qué escucho» no se sostiene con seguridad.
Don Juan: verbo tras «voz que la verdad» parece «agolas»/«acolas»; sin lectura segura.
Pag. 007R
he de seguir victoriosa,
alistado en su milicia
contra las contrarias tropas
de sus fieros enemigos.
Verteré la vil ponzoña
de su sangre, pues opuestos
sus gargantas venenosas
a la razón el vapor
que tanto error inficiona.
Pise su cerviz mi planta,
y dome su frente loca
mi espíritu, que alentado
de la verdad que le apoya,
antes de lograr el triunfo
me prometo la victoria.
Dentro un músico que la dirá de villano.
Desterrada en un castillo,
vive llorando su historia
la princesa Margarita,
honor antiguo de Escocia.
Repite.
Desterrada en un castillo, etc.
¿Qué es esto que me sucede?
Parece que unas a otras
para el peso del dolor
mis desdichas se eslabonan.
Desterrada de la corte,
duramente la aprisiona
porque no faltó a su ley,
la fe la negó de esposa.
¿Porque no faltó a su ley,
la fe la negó de esposa?
¡Mi madre vive! ¡Ay de mí!
¡Y mi padre! ¡Cruel congoja!
¿Por católica la niega
libertad que más la honra?
Mienta la voz que publica
acción en él tan impropia.
¿Cabe en el conde de Forves,
sucesor de esta corona?
Don Juan «a la razón el [vapor?]»: probable, pero grafía no inequívoca.
Pag. 008L
mancha que la envidia empeña.
Mas la verdad acrisola,
no cabe en él: que mi madre
difunta la lloró Escocia.
Y aunque mi padre quisiera
con su mano poderosa
fingir su muerte, el poder
muy pocos recatos logra,
que no hay imperio que pueda
cerrar al vulgo las bocas.
Canta el Músico y sale.
Solo a un hijo, don Juan,
triste Margarita llora,
que de dos años el Conde
la robó la prenda hermosa.
¿Robarme a mí de dos años?
Y sin faltar has agora
de aqueste reino! ¡Ignorar
tragedia tan lastimosa!
¡No puede ser! ¡Mienten todos!
Opinión de las coronas,
pues sujetos los sucesos
están a plumas traidoras,
que atropellando el imperio
con la malicia que brotan,
siempre su vuelo encaminan
por el campo de las honras.
Al Villano.
¿De qué bárbaro aprendiste
esas engañosas coplas
que has cantado?
Margarita mi señora,
que en el castillo que miras,
su esposo, por aquestas cosas,
en triste prisión la tiene,
las más noches a sus solas,
creyendo que no la escuchan,
suele repetir su historia.
¿La princesa Margarita?
{"location": "Don Juan tras Robarme a mí de dos años", "reading": "[Y sin faltar has agora?] / de aqueste reino! ¡Ignorar", "issue": "Primera línea sigue desvaída; conserva lectura marcada, no se restituye por sentido ni métrica."}
Pag. 008R
¿Qué dices?
Que de ella propia
en secreto lo he sabido
Natural.
¡Ay, más congojas!
¿Vive la princesa?
Vive.
¿Qué dices?
¡Hay tales cosas!
Digo que vive y que reina
en las voluntades todas
de cuantos en este monte
cubren monteras redondas,
ciñen suecas , piden pan,
traen cayados y traen hondas.
¿La esposa del Conde es viva?
¿Margarita?
Aquesa propia.
¿En ese castillo?
Sí.
Dime, amigo, así en dichosa
paz los ganados que guardas
veas en dobladas copias,
coronen para tu imperio
los altos montes de Escocia,
¿por qué, dice Margarita,
que el Conde en tan rigurosa
prisión la tiene?
Es un perro
el dicho Conde, sin cola,
pues porque la Margarita,
como perla más preciosa,
la ley confiesa de Cristo,
esto por estas cosas,
la desterró calvinista,
siendo cascado de cholla.
¿Por católica destierra
a su mujer?
{"location": "Villano descripción de pastores", "reading": "ciñen [suecas?], piden pan", "issue": "Palabra incierta en manuscrito; posible zuecas/ruecas, no se elige conjeturalmente."}
Pag. 009L
¿Eso ignora?
Para despreciar mujeres
(de los bobos que las compran)
en esta tierra Calvino,
hortelano de discordias,
por hojas de poco fruto,
siembra aquestas alcachofas.
Dime de qué lo pasa.
Señor mío de ventura,
pues el uso del comer
tiene fundado en la sopa.
¿Luego el Conde no la asiste?
Es muy cansado de bolsa,
y conde de Carrión
ha sido en todas sus cosas.
Y no culpo tanto al padre
como a un hijo a quien Bartola
le dio a mamar treinta meses,
que se crio que era gloria
como un rollo de manteca,
pues que sacó (entre otras cosas)
hecho al torno unos carrillos,
Juanillo de Monjaboba.
Bien puede ser que su hijo
ignorante de estas cosas
esté.
Señor, no es posible.
Amigo, dime, ¿habrá forma
cómo ver a Margarita?
Si traes algunas alcorzas
de melocotón, las guardas
(por golosinas que son)
haré que las puertas abran,
si usted las cierra la boca.
Porque al punto lo ejecutes,
aquí dos doblones toma.
Pues sígueme, que el que paga
{"location": "Villano hortelano de discordias", "reading": "por [hojas?] de poco fruto", "issue": "Primera voz posterior a por parcialmente emborronada; cotejo ampliado no da seguridad total."}
Pag. 009R
muy de contado negocia.
Cuanto miro y cuanto escucho
con más confusión me asombra.
Vanse y sale Margarita de pobre.
De los rigores del Conde
no puedo vivir quejosa,
pues me labra su desprecio
la más segura corona.
No han de torcer sus baldones
mi fe, que invencible roca
contra el mar de sus engaños,
opuesta siempre a las olas
de sus mentidas quimeras,
ni me asustan ni congojan,
que el cielo que me defiende
las desvanece en sí propias.
Salen al paño Don Juan y el Villano.
Desde aquí la puedes ver
mientras la licencia otorga
de hablarla.
¡Oh, cómo en el pecho
la sangre a incendios inflama
que del fuego del amor
cenizas, llamas arrojan!
Tu ceguedad solo siento.
Aguarda, no la interrumpas.
Atiende mientras yo voy
hacer cuenta con la bolsa.
Vase.
Que desprecies mi hermosura,
poco, gran señor, importa,
que es pensión de la belleza
el nacer poco dichosa.
Que tus iras me maltraten,
mi sufrimiento perdona
el castigo de la ofensa,
por la ventura que logra,
que por muerta celebrases,
tirano Conde, otras bodas,
despreciando a Margarita,
menos, señor, me congoja
Pag. 010L
que el yerro de tu elección
hizo más falsa a tu esposa.
Que tiranices mi estado,
que en un castillo me pongas,
sujeta a que mi sustento
funde en la tarea tosca
del afán más miserable,
no me asombra, no me asombra,
pues basta para vivir,
todo lo demás me sobra.
Solo siento (Conde ingrato)
que la alhaja más preciosa
del alma me tiranices,
con tu sinrazón traidora,
un hijo en quien cifró el cielo
perfecciones tan hermosas,
que solo el ser mi retrato
parece que se las borra.
¡Ay, don Juan, hijo querido!
Si yo fuera tan dichosa
que del engaño en que vives
salieses, puesto que gozas
el carácter del bautismo.
Hijo, el cielo te socorra
y alumbre tu ceguedad
su luz ajena de sombras.
Imita a tu fiel hermano
que glorioso se corona
por defensa de la fe,
Flandes su laurel [ilegible] ,
pues hizo inmortal su vida
con su sangre generosa:
que a quien por Cristo la vierte,
más vida en la muerte goza.
Por enlazarte en más riesgos,
tu padre ajustó tus bodas
con la hija del barón
de Jaus , infeliz discordia
de este desdichado reino,
{"location": "Margarita laurel de hermano", "reading": "Flandes su laurel [ilegible]", "issue": "Final del verso desvaído y trabado: no confirmo despojas ni otra restitución."}
{"location": "Margarita final de cara", "reading": "de [Jaus?], infeliz discordia", "issue": "Nombre del título del barón no seguro; no reemplazar sin evidencia."}
Pag. 010R
Pues siguiendo la engañosa
secta de los calvinistas,
pretenden con mentirosas
disposiciones borrar
de Cristo la ley dichosa.
¡Ay, hijo querido mío!
¡Quién como amante leona
pudiera con los bramidos
del embrión que aprisiona
tu ceguedad deshacer
con mi aliento tantas sombras!
¡Quién pudiera con su sangre,
querido don Juan!
Llega don Juan.
¡Señora!
Tened, ¿qué es esto? ¡Ay de mí!
Llamas a tu sangre propia,
y el corazón hecho lenguas
es deuda que te responda.
¿Quién sois, señor?
A tus pies.
Arrodíllase.
Alzad.
Permíteme ahora
que bese humilde la tierra
que pisas.
No tan cortés
veneración os merezco;
mirad qué hacéis.
Cuando logra
mi suerte aquesta fortuna,
sellen mis labios, y boca
el suelo.
¿Quién sois, decidme,
que con acción honorosa
a una mujer desvalida
la tratáis de aquesta forma?
Un hijo soy que ignorara
esta dicha.
Ahora, ahora,
Pag. 011L
Aparte.
Vuestros auxilios, señor,
a mi espíritu socorra.
¿Quién decís que sois?
Don Juan,
vuestro hijo.
Aqueso ignora
mi fe.
Hijo soy del conde
de Forves.
Que no os conozca
por hijo no os avergoncéis,
que aunque logré siendo esposa
de él dos hijos, ya murieron.
Solo Eduardo, señora,
murió en Flandes; yo quedé
por su heredero en Moscovia.
Mirad que don Juan es muerto.
¿Muerto el que vivo os informa?
Sí, que faltando a la fe,
vivo difunto me asombra.
Si hasta aquí mi ceguedad
la oscuridad tenebrosa
siguió, con pasos errados,
de una doctrina tan loca
en que mi padre me puso,
ya el cielo de tan penosas
tinieblas con resplandores
de sus celestes antorchas
me alumbra para que siga
con sus luces misteriosas
esa verdad que profesas.
¿Qué dices?
Que si hasta ahora
en la prisión de un engaño,
que es la que más aprisiona,
viví ajeno de mí mismo,
los yerros mi afecto rompa,
y de su opresión publique
ya la libertad que logra
el alma con el indulto
Pag. 011R
que publica piadosa
la ley del mayor monarca,
que es Cristo, en su lengua propia,
que a aquel que más le ha ofendido,
rígida misericordia,
por el dolor de la ofensa
las ofensas le perdona.
¿Luego adoras a Jesús?
No quieras que le conozca.
¿Serás firme en el dolor?
Seré ejemplo de las rocas.
¿Olvidarás a tu padre?
Ya no reina en mi memoria.
¿Y tu esposa?
No lo es.
¿Y si lo fuera?
¿Qué importa?
¿Y tu estado?
No hay estado.
¿Y tu estado?
No hay estado.
¿Luego todo lo abandonas?
Antes es Dios que mi padre,
honor, estado y esposa.
Pues por Dios lo dejas todo,
dadle los brazos agora
a tu madre, pues por hijo
te consigue venturosa.
Dentro el villano.
¡Ea, señor, que en su busca
vienen más de mil personas,
y como a niño perdido
por los montes le pregonan!
No sepa, don Juan, tu padre,
que me has visto.
Si hasta ahora
me aseguró que eras muerta,
¿quieres tú que sus traidoras
entrañas tuerzan de intento?
Otra vez dadme, señora,
{"location": "rígida misericordia", "reading": "rígida misericordia", "issue": "Se conserva lectura visual; construcción singular, no corregida por sentido."}
{"location": "réplicaDonJuan tras adorasaJesús", "reading": "No quieras que le conozca.", "issue": "La imagen parece no quieras; sentido requiere revisión, no se cambia aYaquieras sin apoyo."}
Pag. 012L
la mano, y aunque en el alma
lleve estampada tu copia,
merezca llevar conmigo
de tus sagradas memorias
alguna para consuelo
de mis penas.
Esta cruz toma.
Dale una cruz.
Hasta vencer tus ofensas,
de la ceguedad más loca,
no he de volver a tus pies.
Más vence el que más perdona,
y el olvidar las injurias
siempre fue acción más honrosa,
que es feliz quien de una ofensa
labra una misericordia.
¡Qué poco le debo al tiempo!
Todas las dichas son cortas.
¿Volverás a verme?
Sí.
¿Cuándo?
Cuando a Escocia
pueda volver victorioso
con las armas vencedoras
del seráfico Francisco.
Pues la emprendes, la victoria.
El cielo ampare mi intento.
Ya de triunfos te coronas,
que en los ardientes deseos
se ven logradas las obras.
Tu verdad ampara el cielo.
Hijo, el cielo te socorra.
Vanse cada [ilegible] por su puer[ilegible]. Sale el conde.
Mi corazón ha templado
la boda que he ajustado
después, pues he vencido
el riesgo más temido
de la infeliz sirena,
que con su engaño mi verdad condena.
Pues, cruel Margarita,
el daño solicita
de mi feliz estado
con el parecer errado
{"location": "Pues la emprendes, la victoria", "reading": "Pues la emprendes, la victoria.", "issue": "Se conserva lectura literal; puntuación/editorial aún discutible."}
{"location": "acotaciónsalida", "reading": "Vanse cada [ilegible] por su puer[ilegible]. Sale el conde.", "issue": "AmpliaciónpliegocompletoPDFp12:finaldeprimeradoslíneas oculto físicamente por pliegue; no rellenar cadauno/puerta por conjetura."}
Pag. 012R
de la ley que profesa,
que ciega su razón siempre confiesa.
Por más que apasionada
se mira de la corte desterrada,
no bastan mis rigores
a templar sus errores,
pues en su fe constante,
en la muerte la vida busca amante.
Eduardo querido,
a su voz persuadido
a engaños de su madre,
la obligación de padre
me negaste, aquí llego,
y faltando a luz moriste ciego.
A don Juan de dos años,
temiendo aquestos daños,
le retiré a la corte
para que siga el norte
de mi seguro acierto,
porque desconfiado ve un traidor puerto.
De la doctrina errada
que sigue apasionada
atento le desvío,
para el acierto mío,
que el padre a quien se inclina
hace al hijo le imite en la doctrina.
Fingí su muerte incierta,
Ya Margarita muerta,
sin conocerla llora
el hijo que la adora,
que en su memoria triste,
corazón del dolor viva la asiste.
Ya de Fénix hermosa
en unión venturosa
el lazo de Himeneo,
de tan feliz empleo
la quietud me asegura
del riesgo de un tercer con su hermosura.
De tan festivo día
publica mi alegría
{"location": "porque desconfiado...", "reading": "porque desconfiado ve un traidor puerto.", "issue": "La secuencia trasdesconfiado no queda segura en ampliación; posibleveaun/ven. Mantenerduda visible."}
{"location": "corazón del dolor viva la asiste", "reading": "corazón del dolor viva la asiste.", "issue": "Se conserva lectura gráfica; enlace sintáctico dudoso."}
{"location": "delriesgodeun...", "reading": "del riesgo de un [tercer?] con su hermosura.", "issue": "Palabra parecertercer/terror; noresolverporrima ni sentidoconjetural."}
Pag. 013L
el empleo de un hijo
que es todo el regocijo
de mi cansado aliento,
que en su dicha se funda mi escarmiento.
Con diferentes fiestas,
al aplauso dispuestas,
mis vasallos contentos,
por festejarme atentos,
descubren más gustosos
la sangre de sus pechos generosos.
En dulces melodías,
acordes alegrías,
sonoros instrumentos
aplauden en los vientos
de Fénix peregrina
su beldad celestial, ya más divina.
Sale Fénix, Porcia, Segismundo y los demás que puedan, al son de instrumentos y música.
De Fénix divina,
de amor el imperio,
el lazo no rompa
suave su cuello.
¡Oh, cómo se alegra el alma
de tan gustosos acentos!
Por las bodas de mi prima,
tan a costa de mis celos,
he de asistir por cumplir
con mi obligación atento.
Aparte.
Hermosa y divina Fénix,
con los hermosos luceros
dais nueva vida a las flores,
pues las fragancias perdiendo,
buscan por lucir más bellas
socorros de vuestro aliento.
¿Qué cortesano conmigo
os mostráis? Mas lo que os debo,
la voluntad me asegura,
ser de tanta deuda el premio.
¿Qué tengan las atenciones
en la voluntad imperio?
pues la niega a la razón
el alma el vencimiento.
Aparte.
{"location": "bloque15", "reading": "su beldad celestial, [ya más?] divina.", "reason": "Secuencia gráfica ya mas / jamas; segmentación pendiente. No afirmar jamás por sintaxis."}
Pag. 013R
Hasta que le deis la mano
a don Juan, os galanteo,
y así permitid que os sirva
este limitado tiempo,
conforme mi obligación
me manda asistir atento.
¿Y cesarán las finezas
con mi boda?
No, por cierto,
que para serviros más
vivos cada día deseo.
Si él galán como su padre,
¡mucha dicha es tener suegro!
Aparte.
¿Y si mi esposo, señor,
galán de vos tiene celos,
con qué templará discreta
su queja?
Celos tan cuerdos,
el no tenerlos es culpa,
pues es culpa el no tenerlos.
Fiero embarazo al honor,
pues aun le niega el respeto
para publicar la queja
el recurso del silencio.
Pongamos nuestras mudanzas,
que tenemos poco tiempo
para ajustar el sarao.
Sin Don Juan no podremos
lograr ninguna mudanza.
Yo su lugar, aunque viejo,
llevaré, que en mi memoria
reinan de mis años tiernos
mudanzas que Escocia sabe
que en sus reales festejos
fue siempre el conde de Forves
quien logró más lucimiento.
En todo tiempo, señores,
¡qué verdes que son los viejos!
Aparte.
No cese el festín, tocad
los acordes instrumentos.
{"location": "bloque15", "reading": "[Si él galán?] como su padre,", "reason": "Parte inicial incierta; imagen descarta condición; como su padre sí visible."}
{"location": "bloques25–26", "reading": "el no tenerlos es culpa, / pues es culpa el no tenerlos.", "reason": "Repetición visible en manuscrito; no corregida por lógica."}
Pag. 014L
Mirad, señor, que los años
malogran vuestros afectos,
pues le vence el corazón
la fiera injuria del tiempo.
Proseguid, sí que siento
para ejecutar ligero
todo el sarao.
Prosiga.
Buena, por Dios, la tenemos:
en cada pie, señor conde,
mueve cuatro cementerios.
Aparte.
Segundas guías con Porcia
hará Segismundo.
¡Bueno!
Aparte.
Porque yo en servir a Fénix
siempre he de ser el primero.
Bien haces en que no guíe
el que se mira tan ciego.
Aparte.
Danzan al compás de la mú[sica].
Al Fénix los años
le cuenten contentos,
venciendo dichoso
injurias del tiempo.
Danzante de cascabel
ha sido sin duda el viejo.
Aparte.
¿Qué os parece, bella Fénix?
Hija, decidme si puedo,
en ausencia de Don Juan,
seguir del sarao el puesto.
Qué bien de lo que habéis sido
descubrís, vuestros alientos,
que ninguno más airoso
se hallaría en otro tiempo.
He sido yo muy galán.
Acabe mi sufrimiento
conmigo, pues que le sobra
al alma tanto veneno,
como por ojos y oídos
se introduce en el pecho.
Aparte.
Antes mucho que Don Juan
fuera mejor que este viejo
{"location": "bloque29, acotación marginal", "reading": "Danzan al compás de la mú[sica].", "reason": "PDF completo inspeccionado: final de música cae en el pliegue y no se ve íntegro; expansión indicada."}
{"location": "bloque44, rótulo", "reading": "Segismundo", "reason": "Etiqueta gráfica parece Segi.; la primera lectura atribuía a Fénix. Se registra cambio para auditoría ulterior."}
{"location": "bloques59–60", "reading": "Antes mucho que don Juan / fuera mejor que este viejo", "reason": "Primer verso de Porcia sintácticamente difícil; se preserva lectura gráfica sin rehacerlo."}
Pag. 014R
se hiciera para la tos
tratante de caramelos.
De abriles floridos,
guirnaldas tejiendo,
coronan sus sienes
los prados más bellos.
Sale Escaparate apresurado.
Déjenme salir, señores,
porque vengo dado a perros.
Bien venido, Escaparate,
¿traes caza?
No, sino anzuelo.
Y mal haya la invención
de cazar, y en el invierno,
pues gasta un señor su hacienda
en sustentar los monteros,
y un millón sacado en limpio
le viene a costar un puerco.
¿Y cómo viene Don Juan?
Perdido.
¿De qué?
Sediento
de quitar a un jabalí
cerdas, sin ser zapatero,
se perdió por todos cantos.
¿Qué dices?
Que en pregoneros
he gastado mil florines.
¿Y le habéis hallado?
Bueno.
Después de andar todo el día
por los montes discurriendo
de fieras montaraces,
nuestro perdido, con celo,
le hallamos junto a un castillo
que corona un alto cerro
para habitación robusta
de lechuzas y mochuelos,
con un pastor ajustando
una hambre de dos de queso.
{"location": "bloque51", "reading": "una hambre de dos de queso.", "reason": "PDF ampliado muestra estos vocablos; separación/sentido no resueltos. Conservar y cotejar ulteriormente."}
Pag. 015L
Si él supiera lo que encierra
ese castillo, sospecho
que de su boda la nueva
tiranizara el contento.
Aparte.
¿Y adónde queda Don Juan?
En la quinta con sus deudos,
donde su padre la boda
que se celebre ha dispuesto.
El susto a mi corazón
le sirvió de arpón sangriento,
que por blanco de sus iras
elija, logre el acierto.
Aparte.
¡Que en vísperas de marido
haga un hombre estos caprichos!
Aquesta sortija toma
Dale una sortija.
de albricias.
Los pies te beso.
¡Si es que tienen pies las damas!
Pues, como dijo un discreto,
embustes de cobachuelas
son los bellos embelecos,
pues solo manos y rostro
tienen sus divinos cuerpos.
¿Y el talle?
Como a Jonás
emballenado le vemos.
Fénix, antes que la noche
descosa el confuso velo,
con la nobleza de Escocia,
que ya prevenida tengo,
a la quinta de los jaspes
irás con todos tus deudos,
con cuidado ya tu padre
para el acompañamiento
tiene la nobleza, y yo
ir a recibirlos quiero
con Segismundo a la quinta.
Estos acompañamientos
de a caballo, ha empeñado
a los señores, pues vemos
que de encima un caballo
quedan ricos los caperos .
{"location": "bloque54", "reading": "quedan ricos los [caperos?].", "reason": "Última palabra profesión incierta; quedan ricos sí legible."}
Pag. 015R
Vosotros en la carroza,
con todos los instrumentos,
os partid luego, adelante.
A los músicos.
Que haya príncipes discretos
que quieran meter a voces
la hacienda sin provecho,
pues gasta un músico en cuerdas
más que en tocas muchos necios.
Y si le ofrece una noche
dar música en el Prado,
después de templar terceras,
entonando con mil gestos,
de acatarrados no pueden
escucharlos el infierno.
Si es pasión de la garganta,
para gargaritas, necio,
según nos dice Jacinto
en su aforismo tercero,
es gárgaras de pechugas,
que es famoso cocimiento.
Y en lugar de dos cantores,
para seis perdigones nuevos.
Adiós, mi querida Fénix.
Vase.
Mil años os guarde el cielo.
Amor, ya por arrastrados
de mi cadena los hierros,
por memoria de mi culpa,
colgaré en tu airado templo.
Aparte. Vase.
Noche, tu manto de estrellas
descose en azules velos;
el sol retrae sus rayos
de su repetido incendio;
bañe la Arabia madeja
en las espumas de Venus;
pase más presto el ocaso
de sus resplandores bellos;
no me dilaten sus luces,
en celestes movimientos,
la hora que aguardo amante
de tanto feliz empleo.
Dime, Escaparate, el conde,
¿no es muy galán?
{"location": "Conde primera intervención,verso3", "reading": "[os partid?] luego, adelante.", "note": "Revisado PDF ampliado; grafía inicial aún admite dispartid/os partid. Mantener duda visible."}
Pag. 016L
Sí, por cierto.
¿No es apacible?
Así, así.
¿No es entendido?
Hace versos,
aunque hay muchos que los hacen
que son grandes majaderos.
¿Bizarro juega las armas?
Es discípulo del Negro.
Ninguno bridón maneja
con más soberano imperio.
El hacer mal a un caballo
lo puede hacer un madero.
Primorosamente danza.
Mudanzas hace del cielo.
Aunque es caballero mozo,
de tantas partes compuesto,
hasta torear, señora,
en la escuela del aliento,
no quedará graduado
de los caballeros viejos.
De aqueste feliz consorcio,
¡qué de dichas me prometo!
El primer año tu esposo
te asistirá de los cielos;
todas las comedias nuevas
las verás en su aposento;
pasará contigo al soto
a estrenar el coche nuevo;
todas las noches del prado
saldrás a tomar el fresco;
al sol todos los domingos
que hiciere sol en invierno;
en estufa de buen gusto,
las ferias de San Mateo,
verás la Calle Mayor
con un crédito abierto;
quedarán las covachuelas
ricas para mucho tiempo,
desnudos de puntas y ámbar
Pag. 016R
de joyas a los joyeros,
y con cariños piadosos,
para reparo del hielo,
solícitos te darán
sus mantas los pellejeros,
por galas ajusticiadas,
pues que ahogadas las vemos,
muy de paso con la vista
dejarás el Portalejo,
porque las señoras nunca
se visten de los roperos.
En casa del mercader
harás cansar los mancebos,
descosiendo cuantas telas
en todo el año han compuesto,
y de no tomar ninguna,
los dejarás malcontentos.
El platero prevenido
sacará algunos aderezos,
todos de infinita hechura,
mas de poquísimo peso,
que en circunstancias del gusto
no reina el valor grosero.
Aquí cargarás con todos,
que te hagan muy buen provecho,
pues hay muchos liberales
para que fíen los plateros.
Andarás las estaciones,
mas en Escocia sospecho
que el hereje de Calvino
os quitó aqueste festejo.
Discurso de mucho frío,
mucha nieve y poco fuego.
Dime, ¿y en pasando el año?
Segunda parte te ofrezco.
Ven, Fénix, porque en los patios
ya suena el gustoso estruendo
de las carrozas.
Señora,
cuando cenares te ruego
te acuerdes de Escaparate,
Pag. 017L
pues el hambre que padezco
solo en la polla de leche
que acuerdes en comiendo.
Empiece a lograr el alma
la hora de aqueste contento.
Vase.
De todas las ensaladas
hacerte un plato te ofrezco.
Regalos de verdugados,
lechuguillas siempre fueron.
Venid a abrirme el estribo.
¿Y los dos nos casaremos?
No vi lacayo jamás
de tan altos pensamientos.
¿Quién sois vos?
Mucha razón.
¿Y vos?
Hombre muy pequeño.
¿En tanta desigualdad
decid si hay ajustamientos?
Mi tamaño es quien te obliga,
pues que no puede ser menos.
¡Que a censo viene un lacayo!
Suele parar a barbero.
Para que yo me empeñase,
¡grandioso conocimiento!
Vencerate mi justicia.
Para mí sois chico pleito.
Vanse.
Después de cenar tres días
me pienso llevar de un sueño,
porque en funciones como estas,
para la paz de Himeneo,
se han de ver en tales casos,
según afirma Galeno,
los criados muy dormidos
y los amos muy despiertos.
Vase, y salen el conde y Segismundo.
¿Qué os parece, Segismundo,
la quinta?
Que en lo dispuesto
descubre vuestra grandeza
en tan reales aseos.
El que está decente el cuarto
Pag. 017R
de mi amada Fénix creo.
Halagos de tanto gusto
no tiene monarca.
En esto
he puesto todo el cuidado,
porque son de malcontentos
los señores, y el aliño
solo alaban, y no es bueno
de dar la necia ocasión
de que se culpe el aseo.
¡Qué sin rumor que se sirve!
Mirando adentro.
Segismundo, los estruendos
en las casas de los nobles,
en servirse los condeno;
el día de más concurso
se ha de obrar con más sosiego,
pues no hay casa bien servida
adonde falta el silencio.
Mirad si ya las bebidas
se han traído, porque luego
los guantes y bujerías,
que en bandejas he dispuesto,
a las señoras las lleven.
Los cuartos yo recomiendo.
Pasad al de las señoras
y reparad muy atento
si es que falta alguna cosa,
y haced que se enmiende.
Cielos,
¡Que sea mi propia sangre
la que me dé más tormento!
Aparte. Vase, y sale Escaparate.
Fuego digo en los estrados.
¿Qué dices?
Digo que fuego.
En Escocia las señoras
beben como unos tudescos.
¿Qué dices?
Con este día
quedará rico el nevero.
Yo he visto por estos ojos
Pag. 018L
beber seis barros enteros
de chocolate a una dama,
pedir garrapiña luego,
después hay agua de agraz,
aloja, sorbete griego,
Después hasta veinte vasos
como de estos los primeros.
No hay caudal para bebidas,
basta un agasajo de estos
a dejar el mayorazgo
por puertas al heredero.
El soplo te pienso dar
al juez de los desempeños.
¿Y los señores meriendan?
Nadie como en este tiempo,
antes tratan que el sarao
para mañana, discretos,
se deje porque los novios
descansen en los afectos,
los coches mandan llegar
para volverse.
¡Qué atentos
han andado! A acompañarlos
quiero salir.
Vase.
El buen viejo,
hidrópico del cariño,
anda sediento de nietos.
¡Qué hermoso montón de damas
de la quinta van saliendo!
¡Oh, qué plato tan cansado
es el de los cumplimientos!
Ya libres de tanta bulla
los desposados contentos
salen a su cuarto, y yo
a mi ochavo pasar quiero.
Vase y salen Don Juan y Fénix de las manos y el Conde delante.
¿Qué hacéis, señor?
Hasta aquí
he de ser vuestro escudero.
Vuestras finezas me ponen
cada vez en más empeño.
Pag. 018R
Aparte.
Si del disfraz del engaño
no hubiera el conocimiento
descubierto la malicia
con el embozo más ciego,
hiciera que yo aplaudiera
por dichas los escarmientos.
Ya que en unión tan felice
casados en paz os dejo,
hijos, asistiros más
fuera en mí quereros menos.
Vase y saca Don Juan una llave.
Pues de la quinta esta llave
es general instrumento
de las puertas, por lograr
sin susto lo que he dispuesto,
por si volviese mi padre,
esta de su cuarto cierro.
Aparte. Cierra una puerta.
¿Qué prevención tan amante
es la vuestra?
Hermoso dueño,
mi corazón os pregunta
si me queréis.
Si yo os quiero
os pregunta el corazón,
cuando él puede responderos.
Pues yo sé, señor, que el mío
solo vive en vuestro pecho.
Bien merecido mi amor
os tiene tan noble afecto,
y al paso que la atención
alienta el merecimiento,
no haga la desconfianza
la dicha de mereceros.
Escrúpulos de la fe
no caben en amantes pechos,
que en nobles correspondencias
es muy villano el recelo.
Fénix, agora, ¡ay de mí!,
no dudo el amor, no siento
la fineza, mi pesar.
Pesar, señor, ¿qué es aquesto?
{"location": "018R no haga", "reading": "no haga / no ahoga", "note": "Trazo leído no haga; alternativa no ahoga no asegurada. Incertidumbre marcada en texto, sin enmienda de sentido."}
Pag. 019L
Explíquese V.ª
y no en confusos extremos,
asuste a mi corazón
ni oculte al conocimiento
la ponzoña de la duda
en la cárcel del silencio.
Fénix divina, en el alma,
¡oh, grave dolor, trance fiero!,
la hermosura y la razón
están compitiendo a un tiempo,
la razón para que deje
aqueste divino riesgo;
la hermosura que no olvide
lo que como al alma quiero.
Más dudosa me dejáis,
agora os entiendo menos;
no oculte vuestra pasión
lo que oculta vuestro pecho.
Esposo, Don Juan querido,
del susto en que me habéis puesto
que me saque vuestro informe,
os pide mi rendimiento,
que no merece mi fe
este pesar que padezco.
Fénix, de mi ceguedad
las fijas luces del cielo
me alumbran para que salga
en las sombras de más riesgos.
¿Qué riesgos, Don Juan?
La culpa.
¿Qué culpa?
Del mayor yerro.
¿Qué yerro?
El mayor engaño.
¿Qué engaño?
El que padecemos.
¿Qué padecemos?
El error.
{"location": "019L primer verso", "reading": "Explíquese V.ª", "note": "Abreviatura final con superíndice sin expansión segura; no añadir merced/alteza por sentido."}
Pag. 019R
¿Qué error?
En el que nos vemos.
¿Qué habéis visto?
El desengaño.
¿Desengaño?
Sí, pues veo
que la luz de la razón
alumbró el entendimiento.
¿En mí puede caber culpa?
¿Culpa en vos, hermoso dueño?
No es vuestra la culpa, no,
que es culpa de todo el reino.
Pues ¿qué parte vuestra esposa
tiene en delitos ajenos?
En seguir de sus errores
los engañosos preceptos.
Luego vuestra religión,
¿no es la mejor?
No, por cierto.
¿Qué decís?
Que en la mentira
se apoyan los fundamentos.
¿Y qué intentáis?
Apartarme
de tan conocido riesgo.
¿De qué suerte?
Del peligro
salir, arrojado huyendo,
buscando el seguro norte
de la luz del Evangelio.
¿Y vuestra esposa, bien mío,
la dejáis en el empeño?
¿Qué dirá Escocia de mí
con vuestra ausencia?
Sabiendo
quién sois en vuestro decoro,
no cabe ningún recelo.
Pag. 020L
Dichosos fueran los nobles
si contra el vulgo sangriento
les valiera la defensa
de sus nobles privilegios.
Antes, señor, de casaros,
el apartaros del yerro
fuera en vuestro desengaño
menos culpable el intento.
Aguardáis a desposaros
para dejarme, y sospecho
que queréis con el desaire
castigar mi honor.
Mi dueño,
por Dios te deja mi amor,
y a María, en quien confío
el conseguir el acierto
de esta verdad.
¿En María
fundáis el feliz suceso?
Sí, porque solo el amparo
de su piedad me prometo.
Pues conociendo el peligro
de vuestros errores ciegos,
¿tan poco mi amor os debe
que me dejáis en el riesgo?
Seguir para el desengaño,
señor, vuestros pasos quiero;
amante no le neguéis
este favor a mis ruegos.
Fénix, a seguir constante
se dispondrá vuestro aliento
la verdad de que fue Escocia
del mundo el mayor ejemplo,
pues aquí tuvo la fe
los primeros fundamentos,
y solo con vuestra sombra
malogra su lucimiento.
No sea, Fénix, mi amor
quien motive.
No prometo
Pag. 020R
el seguiros porque os amo,
aunque como al alma os quiero,
de María el dulce nombre
me alienta a que busque el puerto
de su amparo.
Por lograr
sin estorbo lo que emprendo,
el que os quedéis en Escocia
me importa para el secreto.
Fiad de mí, dueño hermoso,
que mi palabra os empeño,
si abrazáis el desengaño,
de volver por vos muy presto.
Aunque de mí no se acuerde
vuestro amor, firme os ofrezco
que moriré confesando
la ley de Cristo, y el cielo
ampare aquesta verdad,
o me castigue si miento.
Dadme los brazos, señora,
que yo agradecido os creo.
Y a mí, afligida María,
le ha de faltar el consuelo
de no tener prenda vuestra
que temple mis sentimientos.
Tomad, pues, que ya seguro
de que la adoréis os quiero
dejar de Cristo esta estampa.
Dala la cruz que le dio la princesa.
Fénix soy, pues que me veo
de tan mortales cenizas
del fuego de aqueste leño
renacer a mejor vida.
Con cuánto dolor el alma
os deja.
Cobrad aliento,
y si por seguir de Cristo
el camino verdadero
Pag. 021L
me dejáis en aqueste error,
más os gano cuando os pierdo.
No dilatéis la partida,
que en vos como en caballero
fío que en anticiparla
volveréis por mí más presto.
Adiós, esposa querida.
Adiós, esposo.
Los cielos
te amparen.
Para defensa
de una infeliz,
no has de serlo.
¿Si me olvidáis?
No hay olvido.
Pues la palabra de nuevo
delante de aquesta cruz
me habéis de dar, que muy presto
volveréis por mí.
Sí doy,
y para mi desempeño
al cielo pido me ampare,
pues es la causa del cielo.
El cielo os guarde, señor.
Guárdete, señora, el cielo.
Fin de la primera jornada.
Jornada segunda
Pag. 021R
Jornada segunda
El capuchino escocés y segundo San Alejo.
De don Francisco de Avellaneda.
Pag. 022L
Cara sin texto dramático transcrito.
Pag. 022R
El capuchino escocés y segundo San Alejo. Jornada segunda.
Salen el Conde y Segismundo.
Gran señor, con el secreto
que me mandó vuestra excelencia,
en el cuarto de la torre
vuestra esposa la princesa
Margarita.
Aparte.
¡Fiera esfinge!
Como habéis dispuesto queda.
Segismundo, amigo mío,
con Margarita me deja,
que quiero ver si la puedo
reducir con mil cautelas
a que me descubra dónde
está don Juan.
Vuestra excelencia,
con este medio no dudo
que aquesta noticia adquiera
de su hijo.
Prevenida,
Segismundo, la litera
tendréis, porque aquesta noche
habréis de volver con ella
a la prisión, si tirana
aqueste aviso me niega.
Seguro de mi cuidado
podéis estar.
Aparte.
Quién pudiera
vencer de aqueste tirano
con la muerte su soberbia,
y librar a Margarita
de tan airadas violencias.
Vase.
Tirana de mis sentidos,
pues a la razón opuesta
tu falsa engañosa culpa
de la razón se enajena,
no bastara haber faltado
con las falsas apariencias
a un precepto de amante,
puesto que a tu esposo niegas
por una larga mentira
{"location": "último verso", "reading": "por una [larga?] mentira", "note": "Ampliación del PDF: parece larga, pero tinta y pie del folio deteriorados; falsa es alternativa."}
Pag. 023L
aún más falsa en tu fineza,
sino que en tu obstinación
a ofenderme siempre opuesta,
a Don Juan me tiranizas
(¡ay, hijo!, ¡cuánto me cuestas
desde la infelice noche
de tu boda, ¡dura pena!),
que te ausentaste, dejando
mi casa y a Fénix bella,
sin merecer su hermosura
tan descabellada ofensa,
pues bárbaro atropellaste
los fueros de la decencia,
quedando su honor y el mío
sujetos a que las lenguas
del vulgo airado en Escocia
cruel la ponzoña viertan,
empañando el esplendor
de nuestra antigua nobleza.
Tres años ha que mis ojos
este dolor manifiestan,
pues testigos del pesar,
con más pesar lo confiesan.
¿En qué provincia te escondes,
hijo?, pues que no aprovechan
para poder descubrirte
mis costosas diligencias.
Trocaste con un pastor
el vestido y la grandeza.
No reparo en los errores
de la miserable jerga,
por encubrir con lo terco
las más poderosas señas.
No dilate mi congoja
la noticia; aquesta puerta
del cuarto de Leonor es,
y aun que Fénix suele en ella
retirarse por lograr
la vista que la hermosea
destos hermosos jardines,
seguro estoy que la vea,
pues que sé que en su retrete
{"location": "No reparo en los errores", "reading": "No reparo en los errores", "note": "Posible horrores; grafía inicial incierta. Jerga sí se lee en el verso siguiente."}
Pag. 023R
retirada agora queda,
hermosos piadosos cielos,
permitid que la princesa
no me niegue esta noticia,
usad de vuestra clemencia
conmigo, si es que propicios
os mostráis con el que os ruega.
Vase y sale la princesa Margarita por otra puerta.
Por la ausencia de Don Juan
el Conde de mí se acuerda,
y de la prisión discurro
que a palacio me trajeran.
El Conde al paño.
¿Qué intentas, tirano Conde?
¿Tirano Conde? ¿Qué intentas?
Si tus rigores pretenden
con mentidas apariencias
reducir a las mentiras
mis verdades con cautelas,
defendido el corazón
se mira con más defensas,
pues siendo Dios quien la ampara,
¿quién hay que ofenderla pueda?
Suspéndase aquel enojo
que amor tras de sí llevaba ,
y no malogre el furor
lo que a la razón ordena.
Sale.
Esposo.
Esposa querida.
Cruel.
A mis brazos llega.
No ofendáis con el halago
vuestro pecho.
¿Cómo niegas
a tu esposo, Margarita,
las merecidas finezas
de mi amor?
¿Sois vos el Conde
de Forves?
¿Pues no te acuerdas de mí?
{"location": "que amor tras de sí llevaba", "reading": "que amor tras de sí llevaba", "note": "Final también puede leerse le llevaba; se conserva lectura con reserva."}
Pag. 024L
La memoria solo
que sois el Conde me acuerda.
¿Y la voluntad?
Señor,
aunque la atención es cuerda,
sin la igualdad del buen trato
el amor no se conserva,
que la fineza malogra
quien no estima la fineza;
la más firme adoración
el imperio le granjea,
que solo reina en lo amado
quien más en lo amado reina.
¿Opuesta a mi voluntad,
siempre mi fe verdadera,
hallo tu fe?
Si a mi fe
aborrecía V. Ex.ª,
¿cómo quiere que yo adore
al que mi fe no confiesa?
¡Oh, cuánto mi indignación
Aparte.
con su engaño se destempla!
Mas disimular importa.
Fénix al paño.
Rumor en aquesta pieza
he sentido; ¿ es livianda
que a la gustosa tarea
(madruga) del bastidor?
Gran señor, pues que por muerta
para con vos tanto tiempo
(en la prisión más horrenda)
la princesa Margarita
retirada entre las fieras
ha vivido.
Con el Conde
una mujer, cuya seña
no conozco, ¿quién será?
Desde aquí sin que me vean
quiero escuchar.
Margarita,
en vano de mí te quejas,
{"location": "Fénix, he sentido", "reading": "he sentido; ¿[es livianda?]", "note": "El manuscrito parece Es livanda; no se introduce d final sin apoyo claro."}
Pag. 024R
pues por vencer tus errores
a la mayor conveniencia
he procurado sacarte
del abismo de tus ciegas
confusiones, y tirana,
bárbaramente soberbia,
abandonando a tu esposo,
hijos, estados y hacienda
(por confesar un engaño),
tirana a todos los dejas.
¿Quién será aquesta mujer
que esposo y estados deja?
Conociendo, gran señor,
que a mi noble sangre regia
el esmalte que la ilustra
por más soberana herencia
es el amor consagrado
de Cristo la ley.
¡Ah, fiera!
Aparte.
¡Oh, cómo a tan dulce nombre
el corazón se recrea!
En vano es el persuadirme,
pues no pueden las ofensas
vencer de mi firme pecho
la verdad que las alienta.
Y si para darme muerte
de la prisión V. Ex.ª
ha dispuesto que a la corte
viniese ya la princesa
Margarita despreciada,
al sepulcro se presenta;
mandad, señor, que un verdugo
a vuestros pies mi cabeza
con sangriento filo [ilegible] ,
para que bese la tierra
que pisáis, pues la corona
del martirio me granjea
a vuestro rigor disponed
{"location": "con sangriento filo", "reading": "con sangriento filo [ilegible]", "note": "Palabra final parece ause o arse; no resuelta aun con PDF ampliado."}
Pag. 025L
esta ejecución sangrienta,
que imperial imperio alcancen
católicas resistencias.
¡La princesa Margarita!
¡Si es ilusión de la idea!
No procuro reducirte,
Margarita, que a tu ciega
opinión no habrá razón
que a su falsedad la venza.
Solo afligido procuro,
para alivio de mis penas,
que me digas (¡ay de mí!)
si sabes dónde yo pueda
hallar a Don Juan, mi hijo;
este favor te merezca
un padre que sin consuelo
llora su infeliz ausencia.
¡Ay, esposo de mi vida!
Si yo tan dichosa fuera
que lograra aqueste aviso,
¿dónde vives?
V. Ex.ª
suspenda, señor, el llanto,
y a tan amantes ternezas,
Puede ninguna noticia
lograr el que se suspenda,
tres años ha que en Amberes,
en una prisión estrecha,
por espía (vuestro hijo)
le tienen, que aquestas nuevas
un soldado confidente
me dio.
En el pecho revienta
el corazón de oprimido.
¡Cuánto el dolor me desconsuela ,
esposo mío!
¿Qué dices?
Señor, en tanta miseria
se ve Don Juan que le obliga
a servir por conveniencia
{"location": "Margarita, puede ninguna noticia", "reading": "puede ninguna noticia / lograr el que se suspenda", "note": "Se lee puede; sintaxis y enlace precisan revisión, sin introducir pues de."}
{"location": "Fénix, desconsuela", "reading": "¡Cuánto el dolor me desconsuela,", "note": "Verbo parece desconsuela o destempla; se conserva lectura con reserva."}
Pag. 025R
a los pobres de la cárcel.
y de barrer (se sustenta)
los calabozos.
Sale Fénix.
Mi esposo
(¡ay de mí!) pues ¿cómo niega
que es hijo del Conde?
¡Ay hija!
Para doblarme las penas,
por el logro del engaño,
quiere ocultar su persona.
¿Don Juan preso por espía?
(Esposo, ¿qué es lo que intentas?)
¿Don Juan sirviendo a los pobres?
¿Don Juan en tanta bajeza,
cuando del Conde de Forves
primogénito no fueras,
por mi estado toda Europa
veneraciones te diera,
en que remoto país,
si tu nombre no encubrieras,
te negaran los aplausos
que tu sangre se granjea?
Si para seguir de Cristo
la ley, de Escocia te ausentas,
para el logro de un engaño
te vales de una bajeza.
Yo disculpara tu error
(hijo tirano) si viera
que honestara tu dictamen
la capa de la decencia.
¿Qué le motiva a Don Juan
a que ultraje su grandeza?
¿Es circunstancia el negar
(para la ley que confiesa)
su esclarecida familia?
Aparte.
(Válgame aquí la cautela
con el Conde, porque en mí
no apoye alguna sospecha.
Sin duda es culpa la sangre
Pag. 026L
pues lo noble la enajena
de la dicha que procura,
(¡mucho la dicha le cuesta!)
mas ¿en qué ley pudo nunca
ser delito la nobleza?
Que el rumbo de más asombro
tu errada planta siguiera,
honestando los defectos,
poderosas conveniencias,
mucha parte de disculpa
aun en la culpa tuviera.
Sujetarse a una humildad,
abatirse a la indecencias ,
vencerse a tantos ultrajes,
no es medio para que crea
el que sigue la verdad
el que a la verdad desprecia.
La dicha del padecer
quien ama no la condena,
que siempre se adora más
todo aquello que más cuesta.
Negarse todo a sí propio
ilustra más la fineza,
pues se halla mejor a Dios
quien por Dios todo lo deja.
No disculpen tus engaños
resoluciones tan ciegas.
¿Don Juan si por Dios padece?
Aparte.
Con el penar me consuelas.
Retírate de mis ojos,
porque la culpa no vea
que con más fieros rigores
el alma siempre atormentas.
Vuelve a la prisión tirana
a padecer más ofensas.
Conde, mi señor, conmigo
usad de vuestra clemencia,
no se valga de un rigor
tan airado tu grandeza.
Si algún tiempo Margarita
{"location": "Conde, abatirse...", "reading": "abatirse a la [indecencias?]", "note": "Se aprecia terminación plural tras la; no regularizada."}
{"location": "speaker Marq.", "reading": "Marq.", "note": "Etiqueta abreviada conservada; corresponde por contexto a Margarita, sin expansión automática."}
Pag. 026R
le mereció sus finezas,
no ha de malograr mi culpa
la piedad de vuestra excelencia.
Acuérdese de quién es,
que si de quién es se acuerda,
hallará que este delito
no le merece su ofensa.
Permitid, señor, que Amberes
me dejen por vuestras tierras
pasar, para que a Don Juan
su madre asistirle pueda
en la prisión.
Pues logré
Aparte.
noticia tan verdadera,
partirme luego en su busca
quiero en las naves inglesas,
que aprestadas en el puerto,
quieren hacerse a la vela.
Puesto que a vuestra atención
le debo tantas finezas,
concededme que en palacio
quede (señor) la princesa
conmigo, que yo os ofrezco
ser su guarda.
Vuestra excelencia
en mí tiene tanto imperio
que a su gusto se sujeta
mi albedrío.
El cielo ampare
Aparte.
mi intento, pues que la deja
las dos a buscar mi esposo
antes que el sol amanezca
hemos de salir de Escocia.
A Marq.
Cuide mucho vuestra excelencia
de su persona, y no deje
el que ninguno la vea
por si traza alguna fuga.
A Fénix.
Bien asegurada queda
en la torre, y mi cuidado
será fija centinela
que no la pierda de vista.
Pag. 027L
Aparte.
Por lograr que tú la pierdas.
A disponer mi partida
voy a toda diligencia.
Aparte.
No os fiéis de Margarita,
que son grandes sus cautelas.
Con una desconfianza
ofendéis a mi fineza.
Solo en la divina, Fénix,
hallan alivio mis penas.
Vase.
Arrodíllase.
Ya se fue el Conde, y ahora,
señora, a las plantas vuestras
se arroja quien ignoraba
la prisión de vuestra excelencia.
Dadme la mano.
En mis brazos
mejor lugar os espera.
Levantándola.
Honrad mi pecho.
¿Qué honra
una triste prisionera
Abrázanse.
os puede dar?
Solo en vos
las mayores conveniencias
funda mi esperanza.
¿En mí?
En vos espero que tengan
alivio todos mis males.
Si yo tan dichosa fuera
que los pudiera templar,
gracias le diera a mi estrella
por conseguir esta dicha.
En Amberes vuestra excelencia,
¿no dice que está don Juan
prisionero?
Y el ser cierta
su prisión me tiene a mí
sin vida.
Puesto que intenta
el Conde pasar a Flandes,
su jornada, mas es fuerza
{"location": "Conde, hallan alivio mis penas", "reading": "hallan", "note": "La desinencia es poco nítida; parece hallan, no hallaron."}
{"location": "speaker Marq.", "reading": "Marq.", "note": "Etiqueta abreviada conservada; corresponde por contexto a Margarita, sin expansión automática."}
Pag. 027R
lo que con vos pienso hacer.
Fío de vuestra clemencia
que me tratéis como madre
de don Juan.
La fe me empeña
a que abandonando el mundo
las dos mañana en Bruselas
nos partamos disfrazadas.
Señora, vuestra grandeza
quiere exponerse a los riesgos
que de esta fuga la esperan?
De un vasallo confidente
(con quien aquestas materias
he conferido otras veces)
fío el logro de esta empresa,
pues por haber ignorado
dónde mi esposo estuviera,
de Escocia no hemos salido,
que con el de Inglaterra
me escribió mi amado dueño,
cuando se fue (¡triste ausencia!),
conmigo comunicase
cosas de la fe.
Ya empieza
Aparte.
el cielo a amparar mi causa.
¿Mas cuándo el cielo no premia?
Por ignorar en Escocia
que es católico.
Las señas
son del varón Ludovico.
A su educación la deuda
confieso, que la doctrina
de Cristo es lo que me enseña
de su sangre, y su poder.
Segura estoy de que tenga
el logro que me prometo,
feliz la jornada nuestra.
¿Vos confesáis vuestra fe?
Y antes morir en ella
{"location": "Margarita, varón Ludovico", "reading": "varón", "note": "Grafía Varon; pudiera corresponder al título barón."}
{"location": "speaker Marq.", "reading": "Marq.", "note": "Etiqueta abreviada conservada; corresponde por contexto a Margarita, sin expansión automática."}
Pag. 028L
prometo, y de vuestro hijo
(proseguirá mejor estrella)
nos servirá aquesta insignia.
Saca la cruz que dio Don Juan.
Gran Dios, vuestra providencia
nos ampare.
Su piedad
más a mí el partir esfuerza.
Por cuán extraños caminos
usáis de vuestra clemencia,
pues donde temí el peligro
allí la mayor defensa.
Triunfemos de este tirano.
No hay que temer sus violencias.
Castigada en sus rigores
queda su infeliz soberbia.
De vos, celestial María,
mi fe el buen suceso espera.
La dicha a vos asegura
por ser la esperanza vuestra.
Vanse y [ilegible: texto oculto en el pliegue] los que de di[ilegible] a su tiempo en[ilegible] [ilegible] de dentro.
Pues se acabó la visita,
vaya todo prisionero
al patio.
Muy buen portero
en soltando la maldita
le puede aguardar aquel
a su cólera tirana
que le sirve de peana
al bendito San Miguel.
Mala sentencia le han dado,
A nuestro amigo el sargento.
No se niegue que un tormento
siempre fue lance apretado.
Él sale con la carruca.
Sale uno de valiente con una de mantelina.
No llore.
¿No he de llorar?
Pues temo que has de cantar
y te han de cascar la nuca.
Si con estar oprimido
con faltarme la paciencia
Acotación tras esperanza vuestra: parte de las líneas queda físicamente oculta en el pliegue del original; comprobado pliego completo PDF p.28 y ampliación. Se conservan marcas [ilegible].
La dicha a vos asegura: lectura de abreviatura dha.
Rótulos iniciales Car. 2.º, Mal. 1.º y Cart. 2.º no plenamente identificados; mantener abreviaturas.
Pag. 028R
ninguno dirá en conciencia
el que el hombre es muy sufrido.
Es mejor dejar que un brazo
(porque al alcalde le plugo)
me desbarate el verdugo
por salvar el espinazo.
Que azoten no es maravilla
a quien limpió mil doblones,
hija para dos jubones
tengo sobrada costilla.
Por estas cosas ligeras
las leyes siempre han andado,
pues lo que da lo sisado
son azotes y galeras.
Mas la reputación,
¿qué hemos de hacer?
Linda alhaja,
como dé en la gente baja,
la opinión no es opinión.
¿Y al verle al pobre remar?
Dirá la gente de fuera
que quien es hombre en la tierra
también lo será en el mar.
Yo tocar y decir seguilla
son saludables primores,
porque siempre los cantores
dan consigo en la capilla.
Con no cantar se deroga
la sentencia, mas que él
sepa sufrir un cordel
y no llevar una soga.
Que sufriere lo que otro,
ninguno podrá dudallo.
¿Quién es hombre de a caballo
¿por qué ha de ir a un potro?
Sepa saber padecer
sin que resbale la lengua.
Yo tengo por más mengua
hija para dos jubones: parece hija, podría ser interjección higa; lectura pendiente.
Yo tocar y decir seguilla: seguilla visible, forma dudosa.
Etiqueta Nas. conservada por identificación incierta.
Es mejor dejar que un brazo: dejar parece lectura visual; confirmar.
Pag. 029L
el dar mi brazo a torcer.
Solo en que no tuerza topa
el escapar, y a mí es fuerza
la negación que al que tuerza
la hacen cargar con la ropa.
Sale Escaparate con grillos.
Prenderme el gobernador
por metedor hace mal,
que mi traza es de pañal,
pero no de metedor.
Hasta escribir su delito,
paciencia, amigo, y chitón.
Es mi causa de melón
que se ha de estar a lo escrito.
La patente, señor valiente,
Dice: pague, y buen San Juan.
Es puesto de capitán,
¿qué he de entrar con la patente?
Dice no tuerza la hebra,
porque el pagar es preciso.
Ya sé sin ser paraíso
que hay en la cárcel culebra.
¿Con cuánto podré templar
el enojo?
A su elección
queda la paga.
Un doblón.
Aunque no hay para empezar,
ninguno al pelo le toque,
pues nos dé para zumaque.
Vive que me ha dado jaque,
¿quién es?
El sargento Roque.
En el vestido presumo
que es francés, la guarnición,
¿dónde se hizo?
En Alcorcón,
que es el estanque del humo.
Hasta escribir su delito: verbo podría ser escriuir/escribir, no expandido en otra palabra.
Ya sé sin ser paraíso: lectura visual conservada, sin dudoso.
Pag. 029R
Sin duda en alguna maula
los grillos, dicen, le hallaron.
Como a lechuza me echaron
con los grillos en la jaula.
Diga qué viene a buscar
a Amberes.
Es que he servido
a un buen amo y le he perdido.
Tres años ha que discreto
le busca mi afecto fiel
sin que pueda dar con él,
con haber del buen concepto.
Al casado cuatro veces
le han sentenciado.
Allí sale.
Que ha de encarecer su cara
aseguro a los tomates.
Sale otro.
En un borrico saldrá
desempedrando las calles,
no a fuerza de lo que pise,
sí a fuerza de lo que esparcen
los muchachos que a diluvios
en desechos huracanes
han de llover sobre mí,
conjurados al ultraje,
cuanto pedernal chispea,
herido a eslabón pedante.
¿Qué tierra es donde se crían
las berenjenas tan grandes,
que con ellas son mostaza
los melones de Getafe?
Que en la trampa le cogiesen
a este esposo miserable
por gato de cuatro bodas.
¡Buen gusto ha tenido el jaque!
Yo apuesto que no hay tabique
Vecon., Nas. y Cast.: etiquetas conservadas sin expansión.
Pag. 030L
que no se deshaga fácil,
y al piramidal cantón
la pueril ira traslade,
que en pólvoras de legumbres
todos sus tiros disparen.
Un mísero ajusticiado
puede por honor tomarles.
Pues en la ronchada el hombre
halla cuatro cardenales.
Tirarle a un pobre edificio
furias son muy materiales,
porque yo me casé mucho,
no es razón que se descasen.
Sale una con una cesta y una guitarra.
A mi barbero el puchero
le traigo con dos mil sales.
Cuando entraste por la puerta,
di, maquilona, ¿el alcalde
no reparó en la guitarra?
Una condición de un ángel
tiene conmigo.
El demonio
como esas mercedes hace.
¿A quién, querida Carruca,
por la merienda enviaste?
A Juan el mozo que os sirve.
Mucho me admira que tarde,
pues sabe bien que mis manos
a dos mil demonios saben.
¿No merece su humildad
el que ninguno le ultraje?
No se niegue que descubre
ser hijo de buenos padres,
no hay más verdad que las señas,
no he visto virtud más grande.
Por espía le prendieron,
y ha padecido en la cárcel
trabajos que su paciencia
solo pudo a tantos males
ronchada: lectura visible, término pendiente de confirmación.
Maquis/Ma.: etiquetas visibles, identificación no resuelta.
Pag. 030R
Resistir, sin que le viesen
diferencia en el semblante.
El gobernador de Amberes
(Mondragón) manda soltarle
por no haber hallado culpa
para que le castigasen.
Él, ausente de su patria,
a servir quiso quedarse
a los pobres prisioneros
con fervor incomparable.
A todos hace las camas,
y los calabozos barre,
asiste a la enfermería,
y entre los pobres reparte
lo que a pedir entre día
suele salir por las calles.
Lo más de la noche estudia
(siempre en las manos el arte
le verán) y a los descalzos
(capuchinos) que le pasen
va la lición, que una hora
le conceden por la tarde
de estudio.
Dentro Don Juan.
Den su limosna
a los pobres de la cárcel.
Ya suena nuestra merienda.
¡El Don Juan es un ángel!
Sale Don Juan pobremente vestido, con unas alforjas de lienzo al hombro, y en la mano un puchero.
Culparán mi diligencia
sin duda, quien ignorare
lo que me costó alcanzar
esta ración.
¿Qué nos trae?
Hermanos, allá repartan,
pues es suyo lo que hallaren
en estas alforjas.
{"location": "030R, rótulo tras esta ración", "reading": "[Nasac.?]", "alternative": "Abreviatura o nombre no identificado; parece Nasac."}
Pag. 031L
Hola,
¡Rabanitos!
El bergante,
¿era hora de que viniese?
Yo sé bien que de mi parte
no hay culpa, que mi cuidado
no ha podido vigilante
obrar con mayor presteza.
Mirando Escaparate a [él?] y él recatándose más que pueda.
Aunque lo desmiente el traje,
mucho a Don Juan le parece.
Con grillos Escaparate,
y en Amberes, ¿qué será?
¿Vienen las manos cabales?
¿Tan poco le debe Juan
que así de infiel le maltrate?
Toda la cara me enseña
que son las señas cabales.
¿Más que lleva cuatro coces
si me replica?
Templarse
puede su enojo, a sus pies
me tiene.
Échase en el suelo.
¡Gran disparate!
Luego creí yo que de veras
le hablaba.
Porque enmendase
mis culpas, gracias le diera
al cielo por los ultrajes.
Deme los brazos.
Abrázale.
Apriete.
Despedazada la carne
trae con el cilicio.
Aparte.
Apriete.
¡No he visto olor más fragante
como el que arroja de sí!
Aparte.
Maquilona, no dilates
el cantar, la jocarilla
templemos nuestros pesares:
De hipócritas no hagas caso.
{"location": "031L, acotación superior", "reading": "a [él?]", "alternative": "El pliego completo confirma pérdida parcial en el pliegue; el destino de la mirada no es enteramente visible."}
{"location": "031L, Cast.", "reading": "Cast.", "alternative": "Rótulo conservado abreviado; no se identifica inequívocamente aquí."}
Pag. 031R
Vaya, digo, de buen aire.
De mí no aparta los ojos.
¡El retrato es de su padre!
Mas tan otro estoy que dudo
que me conozca.
El encaje
con la punta de nariz
ajusto, mas a aquel talle
le faltan muchos preceptos
que enseñaba su buen arte.
Canta Mag.
Por ganzúa de navetas
a Periquillo de Roante
el oficial de la villa
le dio un jubón sin ojales.
¡Que se malogre esta voz
en cosas tan miserables!
Vítor mil veces la cha .
Si usted quisiera casarse
conmigo, cuatro corozas
tomara que me encajasen.
Compadres, a todos digo,
va un bocado.
Come.
Dios le guarde.
Bien haya los españoles,
pues por tradición se sabe
que del uso del menudo
metieron la seta en Flandes.
Canta Mag.
Muy seguras las espaldas
ha de tener (Dios mediante),
pues trae consigo un justillo
de doscientos tafetanes.
Amigos, antes que el sol
de su corona brillante
en las saladas espumas
los rayos lucientes bañe,
aprovechemos el día
entre tantos un instante,
y a la celestial princesa
{"location": "031R, canto primer cuarteto", "reading": "Periquillo de Roante", "alternative": "Apellido de lectura insegura; se mantiene lectura provisional."}
{"location": "031R, rótulo y vítor", "reading": "[Nasara?]; [cha?]", "alternative": "Nombre y último sustantivo inciertos; manuscrito parece Nasara / la cha."}
{"location": "031R, Mag. y Vecon.", "reading": "Mag.; Vecon.", "alternative": "Rótulos conservados sin expansión; Mag. concuerda con Maquilona en folio precedente."}
Pag. 032L
que es de Dios esposa y madre,
en dos coros repartidos
le repitamos la salve
que hemos compuesto estos días.
No es él si es que versos hace,
que mi amo en sus verdores
si se ofrecía un romance
para Filis, la noticia
fiaba de Escaparate,
que siempre en estas materias
los señores elegantes
nos dicen a los poetas
todas sus humanidades.
Amigos, para serviros
no tengo más que esta tarde
de tiempo, porque mañana
tienen dispuesto los padres
capuchinos el que tome
el sayal que ha de ilustrarme
más que la regia corona
de Escocia.
¿Meterse fraile?
¡Don Juan, señor, amo mío,
a tus pies Escaparate
llega, tú de aquesta suerte!
¿Tú en tan miserable traje?
Hijo del conde de Forves,
es el que miráis, por sangre,
compite con todo el mundo,
¿tú abatirte? ¿Tú humillarte
a servir de aquesta suerte
a los pobres de la cárcel?
El blasón que más ilustra
es la humildad, quien no sabe
padecer por lo que adora,
del mérito noble esmalte
niega a la inmortal corona
que en repetidos afanes
Pag. 032R
le labra el que más padece;
lo que cuesta es lo que vale,
porque dichas que no cuestan
no es bien que dichas se llamen,
que estima poco los bienes
quien no conoce los males.
Gran señor, perdón os pido
del modo con que ignorante
os traté.
¿Señor me llaman?
Eso sí que es maltratarme;
esclavo soy, como esclavo
me tratad.
Tal no le traten,
que al que esclavo le imagine
le diré dos libertades.
Su virtud con su nobleza
compite.
No hay que admirarse,
el señor que sale santo
es un santazo muy grande.
Tú prisionero en Amberes,
¿qué causa (di, Escaparate)
diste?
Viniendo en tu busca,
que ha dos años que tu padre
me dio aquesta comisión,
con mil escudos cabales
para que corriese el mundo
por [ilegible] de tus alcances,
cuando un guarda (Dios nos guarde)
portugués, por metedor
de San Martín, en la cárcel
con mi cuerpo, que se sufra
que en todo el orbe estos sacres
comunes roban la plata
solo con hacer estanques.
Yo dispondré que mañana
{"location": "032R, rótulo entre Escaparate y Escaparate", "reading": "[Nasac.?]", "alternative": "Rótulo de personaje no identificado inequívocamente."}
{"location": "032R, Escaparate relato", "reading": "por [ilegible] de tus alcances", "alternative": "La palabra entre por y de no queda clara; podría ser hilos, villos o una secuencia de palabras. No se sostiene villas."}
Pag. 033L
salgas libre.
Dios te guarde.
Arrodíllense, que el velo
quiero correr a la imagen;
mas las luces encendidas
están.
Porque a compás canten,
de maestro de capilla
les quiero echar los compases,
que bien sabe mi señor
(de cien años a esta parte)
que todos los villancicos
de reyes y navidades
eran míos en Escocia.
¡Oh, qué horrendos disparates!
Los escoceses, rey mío,
aunque son herejes grandes,
por la fiesta del pastel
hacen la de los portales.
Cantan arrodillados, descubriendo una imagen con dos luces.
Por reina te saluden
los coros celestiales,
en acorde armonía
sus voces incesantes.
Alegres repitan:
Salve Regina Mater.
Representando [ilegible: final oculto en el pliegue].
Fija esperanza mía,
estrella de los mares,
condúcenos al puerto
y de este golfo errante
que amenaza la vida
con tormentas mortales,
pues tu refugio invocan:
Salve Regina Mater.
La barquilla que corre
deshechos huracanes
en el mayor peligro
sin jarcias y velamen,
pues invoca tu auxilio:
Salve Regina Mater.
Pues el que de baja por norte
{"location": "acotación después de Salve Regina Mater", "reading": "Representando [ilegible: final oculto en el pliegue]", "alternative": "El PDF completo ampliado confirma Representando; final materialmente oculto en encuadernación."}
{"location": "último verso", "reading": "Pues el que [de baja?] [por norte?]", "alternative": "Renglón bajo línea, muy desvaído; palabras centrales y finales no resueltas. Sustituida lectura anterior no sustentada."}
Pag. 033R
entre las olas halle
puerto en Santa María
para pasar a Cádiz,
el mar os muestra en leche.
Salve Regina Mater.
No desconfíe ingrato
quien no sabe llamarte
amparo de afligidos,
consuelo de los males,
espejo en quien se mira
de Dios la hermosa imagen.
Todos en ti confían
que de este triste valle
al centro de las dichas
tu piedad los traslade
repitiendo dichosos.
Salve Regina Mater.
Cordera que de Adán
(el yerro nos sacaste),
que en tu blanco pellico
marca de yerro no cabe,
el mayoral del día
de las sombras voraces
te libró de la noche
para ser del sol madre.
Dentro uno.
Vayan a los calabozos.
Revienten por los ijares.
Amigos, quedaos con Dios,
y con devoción las tardes
cuidad de rezar que yo
(cuanto pueda de mi parte)
os ayudaré.
A mis brazos
llega otra vez.
Dios los saque
con bien a todos de aquí.
Vayan bajando, no alce
el bastón como otras veces.
Fuego en esos generales
de bastones de dos varas.
Pag. 034L
Sin Juan todos en la cárcel
¡oh, qué mal lo han de pasar!
Yo aseguro que lo pasen
mejor sin mí.
Dentro.
Vayan presto.
Y vos a Escaparate
en la prisión no le deje.
Preciso será que bajes
al calabozo esta noche,
que mañana a los alcaldes
les pediré tu soltura
en la visita.
Mi madre mal haya,
y cuantos lepes
el perro de mi linaje
encierra, que los alanos
en el orbe ya se sabe
que es familia a quien influye
nobleza el signo de Cáncer.
En la culebra esta noche
blanda la mano, compadres,
por ser criado de Juan.
A todos.
Yo entiendo poco de Juanes,
si no es en polvos, y en polvos
se ha de sacudir.
Vase.
Dos reales
para el gasto de mañana
tengo solos.
Vase.
Usted parte.
¿En la cárcel hay ratones?
¡Ratones! Como elefantes.
¿Y chinches?
Como tortugas.
¡Alhajas de Escaparate!
Por Dios, señor, que mañana
te duelas de aquestos lances,
si del rigor esta noche
no las apura el picante.
Vase.
Reina inmaculada siempre
{"location": "Escaparate, maldición", "reading": "y cuantos [lepes?]", "alternative": "Lectura visual lepes; no herpes. Voz pendiente de confirmar."}
{"location": "primer rótulo", "reading": "Nasar.", "alternative": "Abreviatura no expandida; parece Nasar."}
{"location": "rótulo antes de Dos reales", "reading": "Carriu", "alternative": "Abreviatura no identificada con seguridad."}
Pag. 034R
desde tu primer instante,
sin que grosera la culpa
tu resplandor empañase.
Mi devoto afecto ampara
para que consiga amante
todo el logro de mis dichas
por los aciertos de amarte.
Logre el sayal venturoso
que con divinos esmaltes
guarnició la estampa hermosa
de la copia de su sangre.
Francisco, tus plantas sigue
quien fía de las señales
que con sangre del Cordero
se labra aqueste diamante.
Ya de la dura corteza
de los más costosos trajes
mi fe desnudo te busca
por ser el modo de hallarte.
Vase y sale el Conde y Segismundo.
¿Qué dices?
Gran señor, aquesto es cierto.
¡Oh, cuántas veces su rigor me ha muerto,
no bastaba tirano
apartarte del cetro soberano
por elegir tan triste cautiverio!
Tu ceguedad te guía
negándote a la luz del mayor día.
¿Religioso don Juan? Fiero, inhumano,
el cielo me conceda soberano
que en su sangre sediento
el aliento le apure con mi aliento.
Retire de sus venas
de noble esmalte ajenas
el humor que han guardado,
no se mire afrentado
en tan fiero enemigo
que en su culpa la muerte no es castigo.
Adonde, Segismundo,
(pues en su busca el mundo,
Pag. 035L
habemos penetrado)
le alberga a aqueste mísero engañado?
Por si le vence ciego
de la razón de padre el blando ruego.
Éste es, señor, el convento
de los padres capuchinos
donde el hábito ha tomado
don Juan, vuestro amado hijo,
con aplauso general
de todos, por haber visto
que su virtud con su sangre
corresponde.
Basilisco
seré, que al verle mis iras
de la ponzoña que abrigo
le darán sangrienta muerte;
que bien su engaño ha elegido,
de un miserable descalzo
en su miseria abatido
buscó el amparo, ¡ah, traidor!
Mas ¿para qué yo me irrito,
si en la propia desnudez
te has labrado tu castigo?
Señor, si con vos merece
algo mi ruego, os suplico
que a fray Ángel no veáis.
¿Quién es fray Ángel?
Su hijo es
de ahora.
¿Hasta el nombre
ha trocado mi enemigo?
Entrar quiero en esa casa
de aquestos pobres mendigos,
que no cabiendo en el mundo
por ser los más abatidos
del mercader miserable
buscan el desnudo abrigo.
Gran señor, en estos hombres
la verdad desnuda miro,
en ellos no hay voluntad,
a la razón reducidos,
{"location": "Segismundo, respuesta a Quién es fray Ángel", "reading": "Su hijo [es?] / de ahora", "alternative": "Se ve de agora en segundo renglón; final abreviado o corregido del primero poco claro."}
Pag. 035R
el albedrío que tienen
es no tener albedrío.
La humildad en ellos reina;
de la ambición el bullicio
no inquieta con dura guerra
a la paz de sus sentidos.
En Dios fundan la esperanza
por colmo de los alivios,
que el fin de todas las obras
siempre fue aqueste principio.
Su traje un roto sayal,
expuesto al calor y al frío,
mucha fatiga en verano
y en invierno poco abrigo.
Su cama unas pobres pajas,
que aun del sueño combatidos,
no es descanso su descanso,
ni su quietud es alivio,
que desvelados sus ojos,
como amantes más divinos,
nunca en despiertos cuidados
consienten ojos dormidos.
¿Qué dices? Suspende el labio;
no apoyen tus desvaríos
una desnuda apariencia
que de engaños se ha vestido.
Antes, por si acaso intenta
violar con furor altivo,
me pongo.
¿Cómo atrevido?
De esta suerte.
Éntrase.
¿Qué haces?
Segismundo, aguarda, amigo.
Desde adentro Segismundo.
Seguir por su verdadera
las estampas de tu hijo.
Sale Escaparate de donado, cargado de llaves y con un panecillo.
Sustituto de San Pedro
soy de aqueste paraíso;
de capitán es mi puesto,
que en este santo ejercicio
también salgo con mis guardas,
{"location": "Segismundo, Seguir por su verdadera", "reading": "Seguir por su verdadera", "note": "La imagen permite esta lectura, pero el final verdadero/verdadera permanece incierto. No se suple senda ni otra palabra."}
Pag. 036L
despejando los novicios
que me hacen cosquillas muertas
con los alfileres vivos.
Sin mentir, en esta puerta
más de tres mil panecillos
he repartido en los pobres,
y mis buenos hermanitos,
sin tener horno ni harina,
tanto el montón han crecido
que al paso que más reparto
hallo más. ¿Con qué artificio
harán estos santos padres
crecer tan aprisa el trigo?
¿Decid, sois Escaparate?
Ese era nombre del siglo.
Ya loado sea el Señor,
por siempre siempre bendito,
de aqueste humilde rebaño,
a quien el pastor Francisco
quiso Dios, y su ventura,
por extremo haya salido
la nata de la virtud.
Y así me llamo, aunque indigno,
el hermano Requesón
por los siglos de los siglos.
¿Tú, criado, sigues también
de tu señor el designio?
Señor Conde, eso de criados
es tratarnos de pollinos,
Un escocés vizcaíno.
Di a Don Juan que yo le busco.
Para hablarle, señor mío,
hay muchísimo que hacer.
¿Pues quién puede resistirlo?
La regla, que es lo primero,
y después unos novicios
que con otras reglas hacen
milagros basiliscos .
Di al guardián cómo yo
{"location": "milagros basiliscos", "reading": "basiliscos", "note": "Se lee Basiliscos tras una corrección tachada, que oscurece el enlace anterior; se conserva marca de duda."}
Pag. 036R
quiero hablarle.
Voy de un brinco,
pero allí sale fray Ángel.
Sale Don Juan con hábito de capuchino.
Requesón.
Tu padre.
¡Ay, hijos,
más penas que al no teneros
costáis después de adquiridos!
Como soy lego aceituna,
me pierdo por el oficio.
Vase y [llora?].
Dadme la mano, señor.
¡Ay de mí! ¿Qué es lo que miro?
Todo mi valor me valga.
Aparte.
Usar quiero del cariño
por ver si con los halagos
puede mi amor reducirlo.
Don Juan, a mis brazos llega,
y alienta a mi pecho frío,
que el corazón con tu sangre
cobrará mayores bríos.
Abrázale.
Abraza, abraza a tu padre;
llega presto, hijo querido,
y de aqueste anciano tronco
sé yedra que con unidos
lazos mi veloz aliento
la unión de un amor tan fino.
¡Qué bien pagáis el amor
que me debéis! Yo a Dios pido
que os premie como deseo
lo que os debo.
Amado hijo,
¿cómo olvidando a tu padre
he de creer tus cariños?
¿En qué os olvido, señor?
En dejarme.
¿Ese es olvido?
Mal hallado está el amor
{"location": "Acotación junto a Escaparate", "reading": "Vase y [llora?]", "note": "Final llora/llore incierto en el original ampliado."}
{"location": "lazos mi veloz aliento", "reading": "lazos mi veloz aliento", "note": "Lectura de la línea tenue conservada; la sintaxis del pasaje resulta oscura."}
Pag. 037L
donde reinan los desvíos.
Los peligros de la ausencia
en mí no será peligro.
Don Juan, de tu noble pecho
y de la razón confío
que has de volver por mi honra.
¿Por tu honor?
Sí, que perdido
tus resoluciones ciegas
le tienen.
¿Pues qué motivos
he dado en que se aventure
el pundonor?
Haber visto
Escocia que abandonaste
en el día más festivo
de Fénix, tu amada esposa,
los más honestos cariños.
¿En qué mereció su amor?
¿Y en qué yo te he merecido
que olvides padre y esposa?
Por celestiales avisos
mi amada patria dejé,
huyendo de los peligros
con que amenaza soberbio
el fiero monstruo del siglo.
Llegué a Amberes, y tres años
prisionero me han tenido
por espía.
¡Dura pena!
Hasta que el cielo propicio
volvió por mi causa.
Ingrato,
de tu paciencia me irrito,
pues en ocultas quejas lees ,
me das mayores motivos
de creer tus falsedades,
{"location": "pues en ocultas quejas [lees?]", "reading": "lees", "note": "Se ve lees o leves; no resuelto con ampliación. El vocablo conserva marca visible."}
Pag. 037R
Mira, ignorante, el camino
que sigues, pues la nobleza
la desprecias por delito.
Deja ese sayal grosero.
Ásele del hábito.
Despedaza, rompe, hijo;
no se humille tu grandeza.
Suelta, quita.
Tírale del hábito.
Padre mío, apartad.
Primero.
Aguarda.
A este alano de Calvino
le haré perro de San Roque
si le encajo el panecillo.
Amenázale con el panecillo.
Tu resistencia es en vano.
A vuestra merced suplico
que trate con el respeto
que siempre se ha merecido
al venturoso sayal
que yo me puse, aunque indigno.
Y perderé en su defensa
mil vidas.
Descomedido,
¿primero que vuestro padre
es ese trapo hechizo?
Él no conoce más padre
que a su padre San Francisco.
¿Vos estimáis ese saco
más que los arreos limpios
de los escoceses nobles?
Es tanto lo que le estimo
que por el más regio arreo
no le trocase.
Enemigo,
¿a ser esclavo te inclinas?
Y más así me imagino.
¿Una corona desprecias?
Mayor corona consigo.
Previénele que convide
pues cantas misa el domingo.
{"location": "Última intervención de Escaparate, primer verso", "reading": "[Previénele?] que convide", "note": "PDF ampliado: verbo inicial parece Previenele; enlace y acentuación inciertos. Segundo verso se lee pues cantas misa el domingo."}
Pag. 038L
¿De mil honores te apartas?
Sin ellos seguro vivo.
¿A qué grandezas aspiras?
Solo a no tener aspiro.
Nada iguala a lo que dejas.
Muy poco en ello hay perdido.
Aparte.
Tres peregrinos se acercan.
Voyles por tres panecillos,
que yo con estas romeras,
como soy algo novicio,
temo al fin como
no hacer algún descamino.
Vase, y salen [Fénix?], Margarita y Porcia de peregrinas.
Gracias al cielo le demos,
pues ya fuera del peligro
nos vemos en el convento.
Señora, el Conde.
¡Y mi hijo!
¡Y tu esposa!
(¡Ingrato a tantos cariños,
de resolución tan ciego,
qué dirá!)
Lo que yo digo:
Conde, mi señor.
¿Qué es esto?
Los brazos, hijo querido,
me da.
Confuso no puedo
Buscar de ningún sentido.
¿Señora, vos de esta suerte?
(¿Si es ilusión? Mas, ¿qué digo?)
Atropellas (mas no puedo
articular, ofendido,
la razón de este pesar)
Vuestros blasones antiguos.
Mi esposo Don Juan, señor,
viendo en el mayor peligro,
como amante y como noble,
bien con su sangre ha cumplido.
Sale Escaparate.
Tomen el pan, reinas mías,
y más [ilegible] Cristo.
{"location": "Conde: Confuso no puedo / [Buscar?] de ningún sentido", "reading": "Buscar", "note": "La imagen parece buscar; se mantiene duda porque no queda seguro el inicio."}
{"location": "Escaparate, verso final", "reading": "y más [ilegible] Cristo", "note": "Cotejado pie del pliego PDF ampliado: palabra o palabras intermedias desvaídas; no completar."}
{"location": "Acotación de entrada", "reading": "Fénix", "note": "En pliego completo aparece comienzo fen... al borde del pliegue; resto oculto por encuadernación. Identificación probable por rótulo inmediato y comienzo visible."}
Pag. 038R
¿Vos de esta suerte en Amberes?
Solo a buscarte venimos.
No pedir las peregrinas;
es muy bellaco ejercicio.
Aparte.
Algún diablo a estas mujeres
ha metido por camino.
Aquella falsa sirena,
que en su voz al fiero hechizo
para quitarme la vida,
siempre cruel ha tenido
la causa (Fénix, sin duda)
de tantos males ha sido.
Señor Conde, Vuexcelencia
puede culparse a sí mismo,
pues apoyando su error,
ciego en su engaño ha vivido.
Oponerse a la razón
es el más ciego delirio,
que el poder de la mentira
queda en sí desvanecido.
Defender la sinrazón
es amparar los peligros,
que quien apoya el engaño
se solicita el castigo.
Don Juan, la princesa y yo,
huyendo de los mentidos
errores en que vivís,
de Escocia habemos salido.
A morir en religión
verdadera, este motivo,
contra sus engaños ciegos,
conformes las tres seguimos.
¿Qué dices, querida Fénix?
¿Así olvidas?
No hay olvido.
¿Tu sangre?
Mayor corona.
¿Qué dices?
Tener aspiro.
¡Qué presto a tu ciego engaño
Pag. 039L
tirana te has reducido!
Siempre triunfa la verdad.
Yo estorbaré tus designios.
No temo ninguna ofensa.
[ilegible] no veis vuestro oficio.
Te Deum laudamus.
A dar gracias ha venido
el grande archiduque Alberto,
porque hoy el enemigo
rindió la plaza de Ostende
el gran monarca Filipo.
Siendo la honra en la plaza,
lo que cuesta cualquier sitio.
Te Dominum confitemur.
A ver el bello prodigio
de pureza, entrar al templo
las tres podéis.
Hijo mío,
las iras temo del Conde.
En Dios, señora, confío,
pues le buscáis con fe firme,
que os libre de este peligro.
En la iglesia os buscaré,
que un convento prevenido
os tengo ya donde entréis.
Vase.
Vamos, Fénix.
Ya te sigo.
Señor, de tu providencia.
Señor, de vuestros auxilios.
Espero el seguro amparo.
Que habéis de ampararme fío.
Vanse las dos.
Yo voy a azotarme al coro.
Vase.
Buen almuerzo hemos tenido.
Vase.
Huye, huye de mí, áspid,
venenoso cocodrilo,
que aunque a Fénix tu ponzoña
tiranamente ha vencido,
no importa, no, que la pierda,
que solo a don Juan, mi hijo,
he de procurar vencer,
aunque pese al cielo mismo.
Fin de la jornada segunda.
{"location": "Escaparate, primer parlamento", "reading": "[ilegible] no veis vuestro oficio", "note": "Primer grupo gráfico no resuelto pese a ampliación PDF; se elimina propuesta anterior Hoy no sustentada."}
Jornada tercera
Pag. 039R
Jornada tercera
El capuchino escocés y segundo san Alejo.
De don Francisco de Avellaneda.
Pag. 040L
Cara sin texto dramático transcrito.
Pag. 040R
Jornada tercera
Del capuchino escocés y segundo san Alejo.
Sale Segismundo, que será fray Miguel, Escaparate y un donado.
Digo que los cocineros
no son buenos siendo santos.
Nuestro hermano Requesón
diez porciones ha tomado
de salmón.
¿Qué es lo que dice?
¿Es bueno andarse rezando
todo el día, y los pucheros
sufrir como unos menguados
que la lumbre los apure?
Seis cazuelas de garbanzos
se ha comido.
¿Qué es aquesto?
¿No ve qué notable daño
le puede hacer lo que come?
Antes me tienen mandado
los doctores, que una fuente
que tengo en esotro brazo
(para que purgue mejor)
la cure con el garbanzo.
Tres pucheros ha bebido
del vino que han enviado
para las misas.
¿Muy bueno?
Esta vida toda es tragos .
¿Cómo al vino de las misas
se atreve? Tan sin reparo
llevará una disciplina.
Ya la llaga me he lavado.
¿Tres pucheros? ¿Y está en sí?
Con tres pucheros, hermano,
que escoces en todo tiempo,
¿no tendrá muy buenos cascos?
¿Cuándo en el norte la peste
se aumenta con tantos daños,
se pasa su sinrazón
a excesos tan temerarios?
¿Así quebranta el ayuno?
Todos los que predicamos
{"location": "Escaparate: Esta vida toda es tragos", "text": "Se ve esta vida toda estragos; separación como es tragos probable por el contexto; queda marca explícita."}
{"location": "Escaparate: que escoces en todo tiempo", "text": "Grafía escoces conservada; puede contener juego con escocés."}
Pag. 041L
para no ayunar licencia
tenemos del ordinario.
¿El predicador?
¿No basta
lo que predica mi amo?
Muy gran trabajo es el suyo.
Y es muy pequeño trabajo
el que tiene el compañero
de un predicador descalzo,
que se queda en la escalera
para dormirse aquel rato
que se gasta en el sermón,
y si no ronca en el paso
atribuyen a modestia
tener los ojos cerrados,
aplaudiendo los lugares
pues le ven cabeceando.
Cabecea.
Los dos estén muy en paz.
Con tantos desaguisados
no es posible.
Porque rezo
es su enojo.
¿Y eso es vario ?
Tener muchísima cuenta
con rezar diez mil rosarios,
y no tener cuenta alguna
con nuestra comida, hermano.
San Isidro, si rezara
asistían al trabajo
por él unos mancebitos
tan lindos y tan granados
que echaban por esos trigos
por el camino trillado.
Siempre el hermano Natillas
nos hace salir de paso
guisando garbanzos verdes,
nos da garbanzos tostados.
Al enfermo que el puchero
es su singular regalo
sin ser la porción de cola
{"location": "Escaparate: ¿Y eso es vario?", "text": "Última palabra parece vario; se conserva entre corchetes de duda."}
Pag. 041R
está el puchero pegado.
Hermano, si ha de rezar
y descuidarse en el trato,
o busque unos mancebitos
que cuiden de los guisados,
o renuncie en mí el oficio
que soy hombre sazonado.
Añadido junto a «pegado»: [sano?].
Nuestro padre guardián,
viendo que ha crecido tanto
la peste, a Monster dispone
partirse luego al reparo
de las almas que allí mueren
sin confesión.
Bravo cargo.
En aquestas comisiones
lo que se pega es lo malo.
¿Y el hermano Requesón
irá a gozar los salarios?
Las finezas de fray Ángel
me tienen muy descuajado.
Los tres hemos de ir con él
para ayudarle.
¡Mal año!
Para mí no es buen agosto
donde sobran tantos granos.
Mas la virtud resplandece
en los mayores trabajos.
Según me apunta mi miedo
no debo de ser muy santo,
que temo mucho a la muerte.
Vencer con pecho bizarro
los temores.
Mis deseos
son de vivir muchos años
en servicio del Señor,
y yo no quisiera cargos
en batallas de la muerte
adonde ven los soldados
que el contrario cuando cierra
es el general y el cabo.
{"location": "Primer verso, tras pegado", "text": "Añadido marginal entre paréntesis parece sano; función o lectura incierta. Se incorpora como nota, no verso."}
Pag. 042L
Sale el Conde y soldados con pistolas.
A Monster me han dado aviso
que ha de parar el tirano
de mis sentidos, y así
en este monte emboscados
para hacerle prisionero
queden trecientos soldados.
A don Juan solo prended,
los otros después atados
de los robles, o la muerte
les dad, si algún embarazo
os hicieren, mas no mueran,
que mi dolor destemplado
en las ajenas injurias
no busca ningún descanso.
Vuestra señoría se consuele
que todos le aseguramos
llevar a don Juan a Escocia,
aunque en su defensa airados
contra nosotros los cielos
se muestren siempre en su amparo.
Vanse los [soldados?].
¿Qué nos quiere este Lutero?
De poeta estrafalario
sin reparar en el hurto
nos viene a tomar los pasos.
¡Qué malas gracias que tiene!
¿No ve que no es padre santo?
Decid que busco a don Juan.
Está, señor, retirado
previniendo el chocolate,
y otros gustosos regalos
para hacer una jornada,
porque estos cuerpos humanos,
animados edificios,
compuesto de pobre barro,
porque no se desmoronen
necesitan de reparo.
Sale fray Ángel, don Juan, con [báculo?].
¡Oh, cuántas gracias, Señor,
os doy por haber logrado
licencia del provincial
{"location": "Conde: los otros después atados", "text": "La secuencia después está abreviada y es poco clara; atados y de los robles son legibles."}
{"location": "Acotaciones de salida y entrada", "text": "PDF completo revisado: el pliegue oculta el final de Vanse los s... y con bácu...; se conservan soldados y báculo como lecturas probables entre corchetes."}
Pag. 042R
para asistir al contagio
de Monster.
Aparte.
A persuadirle
(para lograr lo trazado)
vengo, y así su jornada
alentaré.
Vuestra mano
me dad, gran señor.
No niegues
el cariño de los brazos
a aqueste padre afligido.
¡Qué tierno que está el padrastro!
Cortarle fuera mejor,
quien tortilla de los cascos
hiciera, y qué buen papel
fuera batido y cortado.
Por las noticias, don Juan,
que hoy en Bruselas me han dado
de que partes a Monster,
aunque a mi obediencia ingrato
se muestra tu corazón,
yo como padre, olvidando
los pesares que me has hecho,
te perdono los agravios,
porque al paso que los hijos
nos ofenden más tiranos,
como castigan los padres
siempre ha sido perdonando.
Hijo, en nada reconozco
el que cumples con los claros
esmaltes de tu grandeza,
como buscar con bizarro
orgullo las ocasiones
de servir con pecho osado
a tanto afligido enfermo
(como en los Países Bajos)
se ve con este castigo,
y así yo vengo alentado
a ofrecerte de mi hacienda
cuanto quisieres.
{"location": "Escaparate: quien tortilla de los cascos", "text": "Se confirma gráfica tortilla; sintaxis conservada sin parafrasear."}
Pag. 043L
El gasto
¿Trata de hacer? ¿Cuánto va
que nos viene a dar el pago?
Aparte.
Señor, pues vuestra grandeza
con afecto tan hidalgo
se desvela en asistirme
(pues en mí no es necesario
ningún socorro), os suplico,
pues veis con cuántos trabajos
la Princesa y Fénix pasan
( merezca en tiempo tan largo),
ya que faltáis al cariño,
que os venzáis al agasajo.
Reparad su sangre noble,
mirad que os está llamando
más que la atención de esposo
de la nobleza el buen trato.
Con sequedad de alemán
en Escocia despreciaron;
quien aplaude el padecer,
que viva con los aplausos.
¡Cuántos el aplauso tiene
perdidos por el aplauso!
Aparte.
Para asegurarle más,
¿qué importa que por su mano
les haga aqueste socorro?
Aparte.
A tus ruegos obligado,
todo mi enojo se vence.
¿Si nos quiere dar con algo?
Aparte.
Estos quinientos escudos
las puedes llevar.
Dale un bolsillo; Don Juan no le toma.
Tomarlos
no puedo yo; vuestra señoría
puede en mi nombre enviarlos
a la Princesa.
¿Qué dices?
¿Fray Ángel, en qué has pensado?
Hazme síndico esta vez,
que yo cuidaré del gasto,
que con quinientos escudos
Haremos dos mil regalos.
043L Don Juan: «([merezca?] en tiempo tan largo)»: palabra entre paréntesis sigue dudosa; la imagen parece merezca.
Pag. 043R
Yo le ofrezco el asistirlas,
como verás.
En mis manos,
lo que creciera el dinero.
Aparte.
¡Ay, doblones desgraciados!
Gran señor, con vuestro aliento
gustoso a Monster me parto.
De aqueste riesgo confío
el que has de volver triunfando.
Para que parta gustoso,
volvedme a dar vuestros brazos.
Abrázanse.
Hoy ha de lograr mi industria
de mi vejez el descanso.
Aparte.
De cuántos se han reducido
con verle, el mayor contrario
de su doctrina es su padre.
¡Oh, corazón desdichado,
qué aprisionado te tienen
los yerros de tus engaños!
Hoy del duque de Ariscot,
por fray Ángel, han tomado
el hábito en esta casa
dos hijos (ejemplo raro
de la virtud), que en los nobles
con resplandores más claros
luce, que el que dejó más
más merece en los trabajos.
Dichoso es, señor, el riesgo
que ofrece mayor descanso.
Hijos, mis ojos no pueden
reprimir este llanto.
El cielo de ti se duelan.
Aparte.
Gozoso a la empresa parto.
Aparte.
A emprender el mayor triunfo
de piedad, alegres vamos.
Vanse los tres.
Padre sin caballería,
(a fuer de buenos soldados)
la infantería española
mal puede lograr el saco.
Requesón para el camino,
buenas alforjas llevamos.
043R «El cielo de ti se duelan»: el manuscrito parece terminar duelan, aunque hay discordancia; no se corrige por sintaxis.
Pag. 044L
Con el cuidado de Dios
comeremos sin cuidado,
y se comerá más limpio
no comiendo de tus manos.
Vanse y salen Fénix y Margarita sin verse, cada una por su puerta.
El monarca del día,
de la tiniebla fría
los horrores destierra,
y la confusa guerra
de las sombras deshace
con los dorados rayos cuando nace.
Canoro le hace salva,
en los brazos del alba,
el pájaro que el nido
ocupa agradecido,
y las plumas batiendo
vuela veloz sus obras repitiendo.
El cristal erizado
que dejó aprisionado
a su curso ligero
el destemplado enero,
aguarda suspendido
la libertad del sol agradecido.
Reconocen las fieras
las luces verdaderas,
mostrando agradecidas
que a su aliento las vidas
la deben, y más bruto
el hombre a Dios le niega este tributo.
Quien del invierno cano
no aguarda del verano
la hermosa primavera,
que en flores lisonjera
no muestra más hermosa
lo breve de la vida en cada rosa.
¿Qué importa a la fragancia
que en la breve distancia
ostenta la azucena,
si a su pompa condena
el mayor lucimiento,
que aun en flor la belleza es escarmiento?
El sauce que adornado
Pag. 044R
Verde airón del prado,
el riguroso estío
borra el verdor impío,
mostrando sus congojas
la amarillez de sus marchitas hojas.
¡Quién amaros supiera,
quién por vos padeciera,
quién vuestra cruz llevara,
quién más os imitara!
¿Quién, gran Dios, os ofende?
Dentro.
Quien vivir, no morir, solo pretende.
Sale Porcia.
¡Válgame Dios, y qué vida
tiene una triste criada,
que por su desdicha acierta
a tener dos amas santas!
De su labor se sustentan,
que en labrar cosas de palma
tienen fundado el alivio,
y es tan grande su ganancia
que se quedan sin comer
por quitarme allá esas pajas.
¿Porcia?
Fénix preclara.
A tu cuidado culpara,
porque viendo a la Princesa
de su accidente tan mala,
y tan postradas sus fuerzas,
con el socorro tardaras,
que ha dos días que no come.
Señora de mis entrañas,
estos juguetes que hacéis
son de muy poca importancia,
que hasta el domingo de Ramos
no se despachan las palmas.
Un azafate vendí
a un confitero en dos placas,
con que compré un panecillo
y media libra de pasas,
dos lechugas, con que haces
Pag. 045L
podemos rica ensalada.
¿Qué hay de nuevo en la ciudad?
La peste que se dilata,
tanto que dos mil personas
han muerto aquesta semana;
y a fray Ángel le han mandado
que a Monster luego se parta,
y él aceptó la misión
por ser un Juan de buen alma.
Hijo, el cielo te socorra.
Que bien con su sangre clara
sabe cumplir su virtud.
Pues la piedad se adelanta
siempre en los mayores riesgos,
yo seguiré tus pisadas.
¡Oh, cuánto me lisonjea
acción en ti tan bizarra,
si bien de tus accidentes
recelo!
No temas nada,
porque el cuidado de Dios
a ninguno desampara.
A dar sepulcro a los pobres
vamos.
Donosa embajada,
el saber adónde entierran
las damas, ¿no es buena gracia?
Dentro la música en tono muy bajo.
Mater purissima, ora pro nobis.
¿Qué es aquesto?
En rogativa,
las religiones que pasan.
En tan sangriento castigo
como al mundo le amenaza,
para obligar a los cielos
unos lloran y otros cantan.
Disparan dentro.
Dentro.
Haced alto en esta parte.
Penetrando las montañas
van cuatro mil cazadores
(llorando aquí) allí disparan,
¡Qué vario que ha sido el mundo!
pues si en una [ilegible]
045L Último verso, ampliado desde PDF: «pues si en una [ilegible]». Las letras finales están desvaídas y parcialmente ocultas por pliegue; posible «rogativa», no adoptada sin certeza.
045L «(llorando aquí) allí disparan»: los paréntesis son del manuscrito y se conservan como diálogo.
Pag. 045R
En lágrimas, y monteros,
uno es lienzo y otro es caza.
¡Oh, qué de ejemplos nos muestran
aves, peces, brutos, plantas!
En ese arroyuelo hermoso
discretamente repara,
que risueño entre las flores
en desperdicios de plata
va salpicando con perlas
la hermosa pompa del nácar.
Que alegre busca su fin,
de la partida montaña
de donde nació va huyendo.
(¡Ingrato, cómo te apartas,
presuroso de tu ser!
Mas, ¡ay!, si en el fin descansas,
la mayor ingratitud
era del que no se aparta.)
De ti imitando ese espejo,
que con perfección extraña
enmienda con la verdad,
por ser la verdad más clara.
Dentro.
En esos robles atados
los dejad.
Dentro.
Por santa Susana,
que tenga cuenta conmigo,
paisanos, pues por la patria
soy un lego provincial.
Si se mueve, aquesta bala
le meted.
Aunque goloso,
no soy amigo de balas.
Dentro.
Ninguno diga por mí
quien bien ata bien desata.
Buen lance habemos echado.
Por los dos lados del vestuario, por dos escotillos que habrá, por el uno bajan a fray Ángel con prisiones y por el otro a Escaparate con una soga.
Las sogas no están muy blandas,
señor salteador, no apriete,
que no pretendo uñas largas.
A mí, amigos, os suplico
ejecutéis vuestra rabia.
Requesón es el que miro.
Si la vista no me engaña,
a fray Ángel prisionero
por aquella parte bajan
Pag. 046L
en su defensa la vida
perderé.
Hijo del alma,
¿qué ciego bárbaro impulso
se atreve con mano airada
a ofenderte?
En tu defensa
a Fénix tienes.
Dispara,
mueran todos.
Pues si a todos
usted de una vez los mata,
¿cómo ha de quedar el mundo?
Reserve alguno de gracia,
que quede a dar cuerda a tantos
relojes de porcelana.
Obscurécese el teatro fingiendo tempestad.
¿Qué negra nube del sol
todos los rayos empaña?
¡Qué presto siempre en laderas
se levantan las borrascas!
¿Quién mi espíritu suspende?
¿Quién mi valor acobarda?
Turbados.
¿Qué peso es el que me oprime,
que así el aliento me falta?
A cada paso la tierra
entre sus duras entrañas
parece que me sepulta.
Como en aquesta borrasca
(puesto que hay tantos que tiren)
para mirarnos las caras
no se topa un mosquetero
que pida que saquen hachas?
Qué olvidada me depare
Dentro.
¡Una cruz de Caravaca!
En vuestra defensa al cielo
siempre hallaréis.
Vaya un ángel con una espada y lleve a fray Ángel, a Fénix, a Margarita, a Porcia, a Escaparate, como mejor fuere posible.
Muchas alas
tiene el mancebo; las plumas
yo sé que están bien cortadas.
De un peligro a otro peligro
el terremoto nos pasa.
Fray Ángel suspende el brazo.
Fray Ángel, ¿por qué nos matas?
Porcia: «Qué olvidada me depare» no se logra asegurar; mantenido con marca.
Acotación del ángel: el pliego completo confirma el final «como mejor fuere posible»; pequeñas terminaciones quedan ocultas por encuadernación.
Pag. 046R
Fray Ángel, misericordia.
Detén la sangrienta espada.
Tu piedad no nos castigue.
Tu padre ha sido la causa.
La culpa ha tenido el conde.
Perdón todos a tus plantas
te pedimos del castigo,
suspende la mano airada.
De la mayor ceguedad
a tomar puerto nos saca.
Todos de rodillas.
Todos tu verdad aclaman.
A Mons , donde os vais contentos,
donde segura os aguarda
por premio de los trabajos
la más venturosa palma.
Déjalos en el tablado y vuela.
No hay que temer los riesgos
cuando es Dios quien nos ampara.
Omnipotente Señor,
repitan tus alabanzas,
porque yo no las malogre,
las filomenas sagradas.
Subiendo por el escotillo.
Haced quedo, calandrias,
que , que me he visto estrellada.
Siempre los grandes señores
a sus criados levantan.
De trescientos escoceses
ten piedad, que nuestras ansias
merecen que las perdonen.
Arrodillados.
Hoy, gran Dios, a vuestras aras
aceptad el sacrificio
del fuego que las inflama.
Vanse.
Muera el conde, que irritado
en su envejecida rabia
oponerse a la verdad
con tantos engaños trata.
Vanse y sale el conde solo.
¡Ay, hijo querido!
Si la pena mía,
templaran con ruegos
Ángel: primer topónimo parece «Mons»; resto «donde os vais contentos» revisado visualmente.
Porcia: partícula inicial del segundo verso antes de «que me he visto estrellada» dudosa.
Pag. 047L
tus duras porfías.
Dejaste a tu padre
y por mi desdicha
la verdad desprecias
por una mentira.
Negaste a tu frente
la dichosa oliva,
que nunca en tu casa
se vieron marchitas.
Que de una mujer
las cautelas sigas,
mujer, el principio
fue de las desdichas.
A tu patria vuelve,
los yerros olvida,
que para oprimirte,
aunque no lo admitas,
no desprecie el cetro
quien te califica,
pues de rey a esclavo
te pasó la envidia.
Feliz ya en el puerto,
oigo que apellidas
a tu amado padre,
(voz, cuánto me animas).
La burla de Fénix
dirá Margarita,
que fue en dos amantes
gastar perdido la vida .
Paguen sus despeños
y prueben mis iras,
que errores tan ciegos
así se castigan.
Austro favorable
las velas anima,
sin que al mar inquietes
las espumas rizas.
Al conde de Forves
feliz apellidas.
Conde: dos versos después de «dirá Margarita» desvaídos y parcialmente corregidos: «que fue en dos amantes / gastar perdido la vida»; se conservan marcados.
Pag. 047R
Venturosa Escocia,
centro de mis dichas.
El bridón, hiriendo,
Mirando al vestuario.
veloz se anticipa,
Valerio, por darme
la amante noticia.
¡Qué galán que deja
(ya airoso) la silla!
Páguenle mis brazos
de amor las albricias.
Sale un soldado.
Gran señor.
¿Valerio amigo?
Antes que llegue tu gente
aqueste valle, tomé,
la vida escape, que vienen
en busca de vuestra
a darle sangrienta muerte.
¿Qué dices?
Que a mi lealtad
esta fineza le debes.
¿Quién dices que contra mí
se ha conspirado inclemente?
Reducidos a la fe
los trescientos escoceses.
Aun yo mismo contra mí
temo ya ha de oponerme.
Parta a Monster , que fray Ángel
solo asegurarle puede
de sus yerros la distancia,
mas le ampara por lo breve.
¿Que un miserable descalzo
trescientos hombres venciese?
Sígueme, Valerio amigo,
que poco un engaño puede.
Vanse y sale Escaparate con muchas [joyas?] [llevadas?] por el hábito, y el donado.
Quien dice que no hay un alma
en aqueste lugar, miente,
pues por plazas y portales
con los ramos de la peste
Soldado: se ve «Parta a Mons...» antes de «que fray Ángel»; no se asegura la terminación del topónimo (posible «Monster»). Se sustituye «Presta a morirte», no sustentado visualmente.
Acotación final: parecen «joyas» y «llevadas»; ambas palabras se conservan marcadas como dudosas.
Pag. 048L
a montones por las calles
está sembrada la peste.
¿Cómo, hermano Requesón,
con tanto extremo se atreve
a tomar unas cadenas?
¡Natillas, qué mal lo entiendes!
Escaparate sin joyas,
¿no ve que muy mal parece?
En cara de un sacamuelas,
entre dos sartas de dientes,
¡qué tentación de doblones
quedará sobre un bufete!
¡Quién en esas tentaciones
cayera cuatro mil veces!
¿Adónde es la casa, hermano?
con ambición imprudente,
con lo que debe no cumple.
Quien los doblones cogiere,
hermano, porque con ellos
se cumple lo que se debe.
Quite luego esos engaños,
nuestro padre no le encuentre
con ellos.
Para mi fiesta
deje que adornado quede.
Vamos a cubrir de tierra
los cuerpos.
Si yo allá fuere,
me lleven dos mil.
¿Qué dice?
A mí os curen a leches .
¿No basta que en cuatro días,
entre Margarita y Fénix,
haber dado sepultura
a más de dos mil mujeres,
que en virtud del azadón
estos brazos tanto pueden?
En obras de caridad
quien más sirve más merece.
Ya estoy bien acomodado,
que sirvan los que no tienen.
048L, Escaparate: «[A mí os curen a leches?]», lectura todavía insegura; se descarta la anterior «Amigos cures».
Pag. 048R
Salen fray Ángel y fray Miguel.
Su reverencia repare
lo que se pierde en perderle.
Lo que se deja de obrar
es solo lo que se pierde.
Cuando vemos el ejemplo
de dos ilustres mujeres,
que en sus delicados hombros
robustas andas ofrecen
para dar sepulcro a tantos
como del contagio mueren.
Mire a Fénix cómo lleva
sobre la espalda valiente
aquel anciano difunto.
¡Oh, cuánto el peso la vence!
Porcia la logre el cielo,
tan piadoso celo premie.
Vamos, que a los afligidos
es darles más dura muerte
no anticipar el remedio.
Su reverencia se quede
a reposar ese rato,
puesto que cuatro accidentes
ha tenido desde ayer.
Los santos bien se entretienen.
Aparte.
Que yo y Requesón iremos
a enterrar a los que hubieren
muerto esta noche.
¡Qué el mal
a mi espíritu sujete!
Por tener tantos entierros,
¿qué lleva cierto bonete?
Asistirá fray Miguel.
Vayan los dos.
Lo que temen
la muerte los poderosos,
por lo que a mí me sucede,
que mueran los pobrecitos.
Vaya con Dios, mas la muerte
que a los ricos el dinero
048R, Don Juan: «[Asistirá?] fray Miguel», terminación verbal dudosa.
Pag. 049L
nos pierda, es caso muy fuerte.
En medio de tantos males,
¿se vale de aquestos bienes?
Repara en las joyas.
Este pobre Requesón,
por si la Parca inclemente
se le antoja manducarle,
porque acedo no le encuentre,
en lugar de miel encima
le he echado aquestos juguetes.
Amigos, mirad que os llama
la necesidad más fuerte,
que en fray Miguel más consuelo
que en fray Ángel se promete.
¡Oh, cuánto temo su mal!
Ninguno conmigo quede.
De regalo necesita, nuestro padre.
Al Esca[parate: final oculto en encuadernación].
Penitente
ayuna todos los días.
Preciso es volver a verle
y traerle alguna cosa.
Empanado en un mollete
yo le trajera el diacitrón,
que el Alcorán en sus leyes
les manda que no le coman
a los de la toca verde.
Gran Dios, no nos castiguéis
con dar a fray Ángel muerte.
Vase.
Pregunto, hermano Natillas,
¿ En qué pieza está el billete?
Mucho le sujeta el oro.
Es el peso que más vence.
Vanse los d[ilegible: oculto en encuadernación].
Solo he quedado, Señor,
y ya que mi pecho siente
el golpe, que el corazón
a su amago desfallece,
pues en la cruz mis delitos
con más rigores os tienen,
descanse en acentos tristes
la ingratitud más rebelde.
049L, acotación «Al Esca…» y salida «Vanse los d…»: los finales quedan ocultos en el lomo incluso al inspeccionar el pliego completo del PDF y su región central ampliada.
049L, Escaparate: «¿[En?] qué pieza está el billete?»; preposición inicial desvaída.
Pag. 049R
Saca un Cristo del pecho.
Pendiente de un madero
el Redentor del mundo,
con mis yerros clavado,
porque son los más duros.
Cambrones le coronan,
que, ostentando lo rudo,
solo para ofenderle
son en herirle agudos.
El costado rasgado
por el más ciego impulso,
glorias ofrece siempre
en raudales purpúreos.
Mas sin adorno queda
( la irrisión ) el luto,
cárdenos lirios cubren
lo que se ve desnudo.
Estampadas sus iras
en ese hermoso bulto,
del mayor sufrimiento
sois el mejor dibujo.
Mi Dios, entre ladrones
el pueblo errado os puso,
porque por tal os tenga
el bárbaro tumulto.
Como sediento os vieron
los atroces verdugos,
a vuestra sed aplicaron
el más acedo asunto.
Sin resplandor los rayos
del celestial carbunclo,
al ver a su Dios muerto,
perdió el dorado orgullo.
Lloran aves y fieras
rigores tan injustos,
que ofensas contra Dios
aun las sienten los brutos.
Al músico.
Y el hombre mudo,
pues no llora ni siente, es el más bruto.
049R, inciso «([la irrisión?]) el luto»: primera palabra del inciso dudosa.
Pag. 050L
Piedad, Señor, piedad.
Piedad, Señor, piedad.
Contra lo injusto.
Contra lo injusto.
Del fuego aplaquen.
Del fuego aplaquen.
Del llanto los diluvios.
Del llanto los diluvios.
Baja un niño con las insignias de la [ilegible: oculto en encuadernación]sión, y sube en él [ilegible: oculto en encuadernación] con fray Ángel hasta [ilegible: oculto en encuadernación] igualarse.
Fray Ángel.
Galán hermoso,
trasladad de vuestras sienes,
de los bárbaros carbunclos,
las espinas a mi frente.
Hoy han de lograr tus males
el refugio de los bienes.
No les niegues a los ojos
lo que con no veros pierden.
Suspended, Señor, el brazo,
y a vuestro pueblo rebelde
perdonad, porque haya más
que vuestra piedad confiesen.
La suspensión del castigo
a tu ruego se le debe;
por ti, fray Ángel, en Flandes
cesará la airada peste.
Sube el niño, y ba[ilegible: oculto en encuadernación]a el santo, y sale Fénix.
Mi dolor no me permite
el que la noticia niegue
del mal con que [ilegible]
mortales ansias procede.
Señor, ya que de mi vida
Sin ver a Fénix.
llegó el venturoso plazo,
antes que deshaga el lazo
el alma, que despedida
permitid de mi querida
madre y de Fénix hermosa,
pues al amor de mi esposa
debió la mayor fineza,
Sin verla.
que despreció su firmeza
el reinar por ser dichosa.
050L, acotación del niño: se lee «Baja un niño con las insignias de la …sión, y sube en él … con fray Ángel hasta … igualarse». Los segmentos entre puntos quedan ocultos en la encuadernación del PDF original; no es solo corte del PNG.
050L, acotación «Sube el niño, y ba…a el santo»: letras centrales ocultas por encuadernación en el PDF.
050L, Fénix: «del mal con que [ilegible] / mortales ansias procede»; frase final del primer verso desvaída y no resuelta.
Pag. 050R
pues nos divide la muerte,
esposa querida, adiós.
Vivir yo muriendo vos,
para mí el dolor más fuerte
será; truéquese la suerte
que más podré resistir
los alientos del vivir,
muera yo, pues el dolor
del morir no es el mayor,
pues se vence con morir.
Mayor dolor viene a ser
el padecer en quien quiere
que la pena del que muere
se aparta del padecer.
A Fénix.
Pues también saber querer
merézcate mi atención,
el que tu amante pasión
temple ahora, madre afligida,
el dolor de mi partida,
pues te dejo el corazón.
Pues, ¿qué sentir ?
Bella Fénix,
de los últimos alientos
y las mortales congojas,
vete de aquí que no quiero
que el mal que a mí me ha ofendido
a ti te ofenda sangriento.
¿De apartarme de vos?
Tampoco, señor, os debo
que castigar mi fineza
queréis con rigor tan fiero.
A Margarita me llama
para morir más contento,
pues lograr su bendición
me promete su respeto.
Otra madre, ¡ay de mí triste!,
se mira en el mismo riesgo.
Al corazón el dolor
{"location": "Fénix «Pues, ¿qué...»", "text": "Última palabra parece «sentir»; posible «sentís». Se conserva marca de lectura dudosa."}
Pag. 051L
le sirve de arpón sangriento,
que del natural impulso
no están libres los afectos.
Vuelve, no muera mi madre
sin tu vista, vuelve presto,
déjame a mí que el morir
sin verla es lo que más siento.
En la pureza de amaros
no cabe rigor tan fiero,
que en la atención del cariño
tiene la fe más imperio.
Mucho debo a la princesa,
pero a lo que a vos os quiero
solo las voces del alma
explican los sentimientos.
Pues en fe de tanto amor,
hermosa Fénix, te ruego
que asistir a Margarita
vayas, si yo te merezco
esta fineza.
Gran costa
tienen, señor, los preceptos.
Si tratas de consolarme,
Débate yo este consuelo.
No malogre la fineza
la razón del sentimiento,
que hace lisonja el desvío
al que muere obedecido.
No olvidéis ahora, esposa,
en la memoria del ruego.
El cielo, Fénix divina,
te dé lo que pido al cielo.
Ojos, templad con el llanto
de un amor tan puro el fuego.
Vase.
En aqueste nicho unas pajas
descubro, piadoso lecho
del blando alivio le sirvan
a la fatiga del cuerpo.
Reclínase en un nicho en forma de escalera, que [ilegible] de la misma [ilegible].
{"location": "Fénix «No olvidéis...»", "text": "Se lee «No olvidéis ahora esposa», conservado sin corregir la discordancia."}
{"location": "Último verso", "text": "«a la fatiga del cuerpo» aparece tachado: lectura recuperable conservada; no se distingue sustitución."}
{"location": "Acotación marginal inferior", "text": "PDF completo, p. 51, ampliado: se lee «en forma de escalera», no «de alcoba»; extremo oculto en el pliegue tras «que» y tras «de la misma». No se completa."}
Pag. 051R
catre del mayor [ilegible]
fuistes de rigor del hielo
que en pajas quiso nacer
para ser pan de los cielos.
Sale Escaparate con una caña larga y unos bizcochos atados con un cordel.
Nuestro padre fray Miguel
me ha mandado que al enfermo
le traiga aquestos bizcochos
y yo con algún recelo,
para no acercarme mucho,
con aquesta caña quiero
servirle, que acomodados
los criados es muy bueno
les sirvamos desde lejos.
Requesón amigo, llega,
dame los brazos.
No es tiempo,
tome y coma por su vida
de estos bizcochos rellenos,
Alarga la caña con los bizcochos atados en ella.
puesto que van con su caña.
¡Qué soberano misterio!
Belén, otros pastores
os enseñara en el heno,
pajas dignas de ser cruces
por el contacto del Verbo.
Comerlos puede sin bula,
padre, que no tienen huevos,
y en el perro de la harina
los venden corrido el perro.
Sale el Conde.
Aquí dicen que a mi hijo
he de hallar.
Si algún soneto
hace al parto de la reina.
Por otra puerta salen Fénix y Porcia.
Faltóme el mayor consuelo.
Templa tu dolor, señora.
Que se ha dormido sospecho.
¿Debajo de una escalera
mi amado hijo, qué es esto?
{"location": "Primer verso", "text": "Palabra final corregida y superpuesta, sin lectura segura; se elimina conjetura «mayorazgo»."}
{"location": "Don Juan «Belén, otros...»", "text": "Visualmente parece «Belén otros pastores / os enseñara en el heno»; se conserva sin introducir la conjunción y."}
Pag. 052L
Dulce Jesús, en tus manos
el espíritu encomiendo.
¡Tan humilde sitio buscas
por descanso! Mas, ¿qué veo?
Ya murió mi corazón.
Arrodíllase a sus pies.
Cupido, desate el pecho
de la sangre que me anima
todo su vital aliento.
Por otro lado se pone Fénix.
¿Adónde, esposa, te escondes?
Llega, Margarita, presto,
mira en tu hijo y el Conde
dos difuntos en un cuerpo.
También Margarita es muerta.
Venció el dolor al esfuerzo.
Explique solo mi llanto
lo que calla mi silencio.
Este es el mayor castigo
que me pueden dar los cielos,
pague yo tantas injurias
con tan mortal escarmiento.
El medio arco de la escalera sea de suerte que de [ilegible] forme un arco en que le suban los ángeles.
¿Si dará lutos el Conde?
Camarada es de Lutero.
Hasta que acabe mi vida
habitaré los desiertos,
imitando de mi esposo
los católicos ejemplos.
Canta la música, y bajan los ángeles y suben a Ángel en el arco entero.
Al que deja de reinar
por obedecer al cielo
le aguarda inmortal corona
en el más seguro reino.
Supuesto que la humildad
{"location": "Acotación medio arco", "text": "PDF completo, p. 52, región ampliada: después de «que de» se distingue inicio «que...»; resto se oculta en pliegue. Conservada marca [ilegible]."}
{"location": "Acotación subida", "text": "PDF completo ampliado confirma «suben a / Ángel en el arco entero»; no hay otro texto legible en el pliegue."}
Pag. 052R
le granjea el mejor premio,
por más humilde el autor,
si le perdonáis sus yerros,
aquí el dichoso fin
logrará el segundo Alejo.
FINIS CORONAT OPUS.
