Doña Leonor de Ribera / don Leonardo
Protagonista de la comedia. Dama sevillana agraviada por don Juan, viaja a Flandes disfrazada de hombre para vengarse, probar la verdad de su amante y restaurar su honor.
Ana Caro Mallén de Soto
Fecha de publicación del resumen: 18 de junio de 2026
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Cita sugerida
Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
En la corte de Bruselas y sus alrededores flamencos, don Juan de Córdoba salva a la condesa Estela de unos salteadores mientras oculta que ha abandonado en Sevilla a doña Leonor tras haberle dado palabra de matrimonio. Leonor viaja desde España disfrazada de hombre con el nombre de don Leonardo, entra en el círculo cortesano y provoca una compleja red de amores, celos y equívocos entre Estela, don Juan, don Fernando y el príncipe de Pinoy. Tras varios encuentros nocturnos, desafíos y revelaciones, Leonor descubre su identidad, obliga a reconocer su honra y logra que el conflicto termine con su boda con don Juan y con otras uniones concertadas.
La acción comienza en Flandes, en un ámbito cortesano cercano a Bruselas, adonde llegan varios personajes españoles. En un paraje montañoso y boscoso, durante una tormenta, Estela, condesa de Sora, y su prima Lisarda se ven amenazadas por salteadores. Un caballero desconocido las socorre con gran valentía: es don Juan de Córdoba, noble andaluz desterrado de España por lances amorosos y acogido después en el entorno de la corte flamenca gracias a don Fernando de Ribera. Tras el rescate, don Juan refiere parte de su pasado: en Sevilla amó a una dama, a la que dio palabra de esposo y con la que mantuvo una relación amorosa, pero luego la abandonó y marchó a Portugal y después a otros países hasta llegar a Bruselas. Mientras tanto, la mujer burlada, doña Leonor de Ribera, hermana de don Fernando, ha seguido a don Juan disfrazada de hombre bajo el nombre de don Leonardo, decidida a vengar el agravio y restaurar su honor. Amparada por una carta de su hermana y por el desconocimiento de su hermano, logra introducirse en la casa y en el círculo de los personajes principales, incluso alojándose en el cuarto de don Juan, lo que intensifica el riesgo de descubrimiento y la tensión dramática.
En la segunda jornada se desarrollan los enredos amorosos y los engaños. Estela, agradecida con don Juan por haberla defendido, parece al principio inclinarse hacia él, pero pronto siente una fuerte atracción por don Leonardo, ignorando que se trata de Leonor disfrazada. Don Fernando, amigo de don Juan y pretendiente rechazado de Estela, sirve a veces de mediador entre unos y otros, mientras Ludovico, príncipe de Pinoy, también aspira a la mano de la condesa. Leonor, en su identidad fingida, aprovecha la confusión para acercarse a Estela y, al mismo tiempo, enfrentar a don Juan con su culpa pasada. En un encuentro nocturno en el terrero o jardín del palacio, don Juan dialoga sin reconocerla y vuelve a exponer, ahora indirectamente, la ligereza con que olvidó a Leonor al compararla desfavorablemente con Estela. La propia Leonor, disfrazada, organiza además un equívoco para desviar a Ludovico y provocar que don Juan experimente desconcierto, celos y sospechas. El conflicto central se complica porque don Juan comienza a advertir que alguien conoce demasiado bien su historia sevillana, pero no consigue identificar a la persona que lo acusa; al mismo tiempo, Estela avanza en su interés por don Leonardo y queda enredada en una relación imposible sostenida por el disfraz.
La tercera jornada conduce a la revelación y al restablecimiento del honor. Don Juan, cada vez más atormentado por los celos y por la culpa, pide explicaciones sin entender por qué Estela parece conocer su pasado, mientras Leonor mantiene todavía la ficción. Cuando don Juan suplica a don Leonardo que renuncie a Estela, creyéndose rival suyo, el falso caballero le muestra un retrato de Leonor y le hace saber que ama a esa dama y que ha venido a Bruselas para vengar su ofensa. El retrato y la conversación despiertan de lleno la conciencia de don Juan, que reconoce la magnitud de su ingratitud y comprende que Leonor no fue deshonesta, sino víctima de su abandono. Ambos se citan para batirse, dispuestos a resolver con sangre el conflicto, pero la intervención de don Fernando y después la irrupción de la propia Leonor ponen fin al engaño. Ella se presenta ya como mujer, explica que viajó desde España, que actuó disfrazada para probar su constancia y procurar justicia por sí misma, y deja claro que su comportamiento ha sido guiado por la defensa de su honor. Arrepentido don Juan, se restablece la verdad y se acuerda su unión con Leonor; paralelamente, Estela acepta a don Fernando y Lisarda queda emparejada con Ludovico. Así, la comedia concluye con varias bodas y con la vindicación pública de la protagonista, cuyo valor personal ha hecho posible reparar el agravio sufrido.
Protagonista de la comedia. Dama sevillana agraviada por don Juan, viaja a Flandes disfrazada de hombre para vengarse, probar la verdad de su amante y restaurar su honor.
Noble andaluz que seduce a Leonor con promesa de matrimonio y luego la abandona. En Flandes salva a Estela, pretende a la condesa y acaba enfrentado a su culpa hasta reconocer el agravio cometido.
Dama noble de la corte flamenca. Es rescatada por don Juan, se siente agradecida hacia él, pero después se inclina hacia don Leonardo sin saber que es Leonor disfrazada.
Hermano de Leonor, amigo y protector de don Juan en Bruselas. Ignora al principio la verdadera identidad de don Leonardo y termina implicado en la resolución del conflicto familiar y amoroso.
Prima y confidente de Estela. Acompaña a la condesa desde el inicio y participa en las conversaciones que orientan las decisiones amorosas y los descubrimientos finales.
Pretendiente poderoso de Estela. Su aspiración amorosa añade competencia cortesana al enredo y acaba resolviéndose con su emparejamiento con Lisarda.
Criado y acompañante de Leonor en su disfraz de don Leonardo. Funciona como confidente, apoyo práctico de la intriga y elemento cómico en la ejecución del plan.
Gracioso vinculado a don Juan. Interviene en escenas cómicas y aporta información que contribuye, aunque de modo parcial y burlesco, a la difusión del pasado amoroso del caballero.
Marco general de la acción principal. Allí se cruzan los personajes españoles, se desarrollan los enredos amorosos y se produce la restauración final del honor.
Espacio central de encuentros, conversaciones privadas, alojamientos y maniobras de disimulo. El hecho de que Leonor se introduzca en este ámbito bajo disfraz sostiene buena parte de la intriga.
Lugar de las entrevistas nocturnas, los equívocos amorosos y el enfrentamiento verbal entre Leonor disfrazada y don Juan. Es un espacio decisivo para la confusión de identidades.
Paraje agreste donde Estela y Lisarda sufren el asalto de los bandidos y donde don Juan se gana su prestigio al rescatarlas.
Espacio evocado en los relatos de los personajes. Allí ocurrió la relación inicial entre don Juan y Leonor, origen del agravio que motiva toda la acción posterior.
Lugar señalado para el duelo y la resolución violenta que se proyecta en la tercera jornada, aunque el conflicto termina reconduciéndose antes de consumarse plenamente.
La trama gira en torno a la ofensa sufrida por Leonor tras ser seducida y abandonada. Toda su actuación busca limpiar su honra y obligar a reconocer públicamente la verdad.
La obra presenta a Leonor como una figura de extraordinaria energía, capaz de viajar, disfrazarse, batirse y dirigir la acción para defenderse por sí misma frente a la injusticia.
El disfraz masculino de Leonor provoca malentendidos, altera las relaciones amorosas y permite que la verdad salga a la luz de forma gradual y dramáticamente eficaz.
Don Juan encarna la ligereza del amante que olvida compromisos anteriores y traslada su deseo de una mujer a otra, causando dolor y desorden en quienes lo rodean.
Las relaciones entre don Juan, Estela, Leonor, don Fernando y Ludovico producen una cadena de pretensiones, rechazos y celos que sostienen el conflicto escénico.
Ante la insuficiencia de otros medios, Leonor asume la tarea de buscar por sí misma castigo o reparación, incluso mediante el desafío y el riesgo de muerte.