Ficha de obra

Monarquía del alma, y guerra de los sentidos (primera parte)

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En un marco alegórico situado en el Imperio del Alma, identificado con el cuerpo humano y especialmente con su corte interior, la Vista, los demás sentidos y el Libre Albedrío reciben de la Ley el encargo de guardar al Alma y obedecer el precepto de no comer del árbol prohibido. En el jardín del reino, una serpiente o embajador infernal tienta al Alma con la promesa de ser como Dios, y la atracción de la fruta mueve a los sentidos, sobre todo a la Vista, el Tacto y el Gusto, hasta provocar la desobediencia y la caída. Tras la rebelión de los sentidos, el Amor redime al Alma por medio de la Cruz y del Sacramento, libera su prisión con el precio de su sangre y establece, de manera central para esta primera parte, el predominio del Oído en el tiempo de la fe.