Don Diego de Luna
Galán principal de la comedia; vuelve de Flandes, se oculta en Madrid, miente repetidamente sobre su identidad y estado civil, y queda enredado entre varias damas hasta acabar casándose con doña Isabel.
Diego Figueroa y Córdova y José Figueroa y Córdova
Fecha de publicación del resumen: 18 de junio de 2026
Aviso
A continuación se ofrece un resumen automático no revisado de la obra, generado con ChatGPT (modelo 5.4) a partir del texto disponible. Puede incluir errores y omisiones. Si detectas problemas o incoherencias, te agradecemos que contactes con nosotros para incorporar actualizaciones.
Cita sugerida
Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
En el Madrid cortesano del Prado nuevo, Leganitos y varias casas vecinas, don Diego de Luna regresa de Flandes y, oculto antes de presentarse a su padre, inicia una cadena de galanteos, riñas y engaños con el nombre fingido de don Benito. La acción se centra en el enredo amoroso entre doña Isabel Pacheco, doña Juana y la dama tapada del Prado, que el propio texto acaba identificando con la misma Isabel, mientras las mentiras de don Diego sobre su identidad y un falso matrimonio agravan el conflicto de honor. Tras citas nocturnas en un jardín, intervenciones de don Pedro, don Luis y don Juan, y la confesión final de los engaños, la obra se resuelve con el matrimonio de don Diego y doña Isabel y con el de doña Juana y don Juan para reparar el honor de todos.
La comedia comienza con la llegada de don Diego de Luna y su criado Moscón a Madrid tras su estancia en Flandes. Don Diego, que había huido años antes por una pendencia ocurrida en el Prado y más tarde ha vuelto a matar a un capitán italiano en defensa del honor de la nación española, no quiere presentarse todavía ante su padre, don Pedro de Luna, por temor a su reacción. Su amigo don Juan de Avendaño le ofrece alojamiento secreto en su casa, pero la situación se complica porque allí vive también su hermana doña Juana. Mientras espera la noche en el Prado nuevo, don Diego se siente atraído por una dama tapada, a quien corteja sin conocerla y a la que, por ligereza y costumbre de mentir, dice llamarse don Benito Pérez. Poco después sigue a la dama hasta una casa y se enzarza en una nueva riña con don Luis Pacheco, hermano de doña Isabel. Huyendo de la justicia, entra por casualidad en un jardín y es amparado por una mujer muy hermosa, que resulta ser doña Isabel Pacheco, la misma a quien su padre ha destinado para esposa suya, aunque él todavía no lo sabe con claridad. Para evitar el escándalo, doña Isabel y su criada Inés lo esconden y lo hacen pasar a la parte de la casa vecina de doña Juana, donde la confusión aumenta cuando llega don Juan y, para salvar las apariencias, presenta al recién llegado como huésped esperado.
En la segunda jornada se afianzan los enredos mediante mentiras sucesivas y amores cruzados. Don Pedro recibe con gran alegría a su hijo y le comunica que ha concertado su boda con doña Isabel Pacheco; para librarse de ese enlace y conservar su libertad amorosa, don Diego inventa que ya está casado en Flandes con una inexistente doña Luisa de Mendoza Guzmán y que incluso tiene un hijo. Don Pedro, aunque dolorido, decide ocultar el fracaso del trato a los Pacheco. Entretanto, don Diego visita la casa de doña Isabel para agradecerle que le hubiera salvado de la justicia, y allí ella le reprocha haber declarado amor a otra dama en el Prado. El galán, atrapado entre sus propias invenciones, niega o minimiza lo sucedido, pero las casualidades hacen comparecer a doña Juana, que también se siente vinculada a él por una obligación previa y por el interés amoroso que ha ido naciendo. La presencia inesperada de don Pedro, de don Luis y luego de la justicia desencadena una cadena de escondites, acusaciones y desafíos. Don Pedro descubre además indicios de que su hijo miente sobre su supuesto matrimonio flamenco; don Luis, celoso del honor de su hermana, se siente ofendido por la conducta del desconocido; y don Juan queda igualmente comprometido por la implicación de su casa y de su hermana en el lance.
La tercera jornada lleva al extremo el juego de equívocos. Moscón, que ha quedado encerrado, participa en nuevas burlas nocturnas con Inés y sirve de vehículo cómico para las intrigas. Doña Isabel, celosa e insegura al comprobar que don Diego atiende a varias mujeres, decide escribirle fingiendo ser la tapada del Prado y citarlo en un jardín sin que él sepa dónde acude; al mismo tiempo, doña Juana, que desea hablarle por agradecimiento y afecto, concierta otra cita en ese mismo espacio gracias al consentimiento de su amiga Isabel. Don Diego, fiel a su inconstancia, acude a ambas llamadas. En el jardín, primero trata con la supuesta tapada y niega incluso haber visto a doña Isabel; después recibe a doña Juana con palabras amorosas. La llegada de don Luis y de don Juan provoca un descubrimiento casi simultáneo del engaño, y Moscón termina revelando que su amo es don Diego de Luna y que ha pretendido a tres damas a la vez, aunque doña Isabel es la principal. El conflicto alcanza su punto máximo cuando don Pedro, que ya ha sabido por un testigo de Flandes que el matrimonio de su hijo era fingido, exige la verdad. Don Diego, viendo deshechos sus embustes, acepta por fin dar la mano de esposo a doña Isabel, a quien realmente favorece la trama desde el principio. Queda aún el reparo de don Juan, pues su hermana doña Juana ha sido puesta en riesgo; pero la propia doña Juana aclara lo sucedido y propone la solución final: para restaurar el honor de ambas casas, ella se casará con don Juan de Avendaño, mientras don Diego lo hará con doña Isabel. Así concluye la comedia, cuyo título alude al modo en que el protagonista ha sabido mentir y mudarse de situación al mismo tiempo.
Galán principal de la comedia; vuelve de Flandes, se oculta en Madrid, miente repetidamente sobre su identidad y estado civil, y queda enredado entre varias damas hasta acabar casándose con doña Isabel.
Dama central de la trama y hermana de don Luis; salva a don Diego de la justicia, lo pone a prueba mediante disfraces y billetes, y finalmente recibe su mano de esposo.
Criado de don Diego y figura cómica esencial; comenta los engaños de su amo, participa en ocultaciones y equívocos nocturnos y acaba revelando datos decisivos para el desenlace.
Amigo íntimo de don Diego y hermano de doña Juana; lo hospeda en secreto, queda comprometido por los enredos y al final acepta casarse con su propia hermana para restaurar el honor, según la solución que propone la obra.
Hermana de don Juan y vecina y amiga de doña Isabel; interviene en el ocultamiento de don Diego, desarrolla afecto hacia él y al final explica su inocencia y acepta la solución matrimonial que repara su reputación.
Padre de don Diego; ha concertado el matrimonio de su hijo con doña Isabel, descubre progresivamente las falsedades del joven y fuerza la aclaración final del conflicto.
Hermano de doña Isabel; representa la defensa del honor familiar, sospecha de las mujeres tapadas, se enfrenta varias veces con don Diego y exige satisfacción por la ofensa a su casa.
Criada de doña Isabel y personaje secundario de gran eficacia dramática; ayuda en escondites, lleva y retiene papeles y favorece tanto los celos como las pruebas amorosas.
Marco general de la acción cortesana; el regreso de don Diego desde Flandes y su reintegración conflictiva en la ciudad desencadenan toda la trama.
Lugar de paseo donde se producen el encuentro con la dama tapada, los primeros requiebros y la pendencia que obliga a don Diego a huir y esconderse.
Espacio de acogida y ocultamiento para don Diego; su proximidad con la casa vecina favorece puertas falsas, malentendidos y cruces entre los personajes.
Ámbito fundamental del honor familiar y del conflicto amoroso; allí doña Isabel protege a don Diego, se multiplican las entradas secretas y se revelan varias mentiras.
Espacio de tránsito y de equívoco dramático donde los personajes entran y salen a escondidas, se conciertan citas y se precipita el reconocimiento final.
Entorno urbano asociado a las huidas, a la entrada nocturna en las casas y a algunas de las citas y persecuciones que enlazan los interiores con la calle.
Espacio ausente pero decisivo en el relato; explica el pasado militar de don Diego, su huida anterior, la muerte del capitán italiano y la mentira del supuesto matrimonio.
La acción se construye sobre identidades fingidas, excusas improvisadas, cartas falsas y relatos inventados, especialmente los de don Diego para librarse de compromisos y peligros.
Los hermanos y el padre reaccionan constantemente para defender la reputación de sus casas, de modo que los encuentros secretos y las entradas clandestinas se convierten en conflictos graves.
Don Diego reparte su atención entre varias mujeres, mientras doña Isabel y doña Juana experimentan duda, atracción y celos a partir de conductas ambiguas y noticias contradictorias.
Las damas tapadas, las voces fingidas, los nombres cambiados y las ocultaciones en cuartos y jardines muestran cómo la apariencia altera la percepción de los personajes y dirige la intriga.
La amistad entre don Diego y don Juan se pone a prueba cuando el huésped compromete la honra de la casa que lo acoge y obliga a buscar una salida honorable.
Don Pedro intenta disponer del porvenir de su hijo mediante un enlace ventajoso, pero la resistencia de don Diego y sus mentiras retrasan el cumplimiento de ese plan hasta el desenlace.
Moscón introduce una dimensión burlesca mediante comentarios, cobardías, chanzas y revelaciones, y su papel contribuye a rebajar y a la vez complicar los lances de honor.