Don Pedro de Mendoza
Galán enamorado de Leonor que es detenido injustamente por la muerte de Lisardo y afronta celos, prisión y amenaza de condena antes de ser absuelto.
Antonio Enríquez Gómez (Fernando de Zárate)
Fecha de publicación del resumen: 22 de septiembre de 2026
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Cita sugerida
Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
Don Pedro es detenido tras hallar muerto a Lisardo, hermano de su amada Leonor, mientras el verdadero homicida, Gerardo, se refugia secretamente en casa de la dama. La ocultación de Gerardo, el matrimonio impuesto de Leonor con don García y varias entradas clandestinas provocan celos, una pelea doméstica y el encarcelamiento de don Pedro, cuya honra y vida quedan amenazadas. Gerardo se entrega y confiesa el crimen, demuestra la inocencia de don Pedro y preserva la reputación de Leonor; el orden se restablece mediante perdones y matrimonios.
Don Pedro de Mendoza ronda de noche con su criado Ramiro la calle de su amada Leonor. Allí oyen una pelea y encuentran a un moribundo, mientras Gerardo, autor de la herida, les pide amparo y aprovecha su ausencia para refugiarse en casa de la dama. Cuando don Pedro vuelve con el cadáver descubre que es Lisardo, hermano de Leonor, y la justicia lo prende como sospechoso, aunque el alguacil Anselmo le concede por su condición la casa por cárcel. Leonor, que aguardaba a don Pedro, confunde primero al embozado Gerardo con su amante y, aun temiendo que haya matado a su hermano o a su prometido, decide ocultarlo. Su padre, Roberto, contrario a don Pedro, anuncia además que la casará con don García, por lo que la joven envía una carta al amado y cita al pretendiente impuesto.
En casa de Anselmo, don Pedro recibe por medio de Inés la carta de Leonor y obtiene permiso para salir, pese a la intervención de Serafina, hija del alguacil y enamorada de él. En la casa de la dama, Leonor rechaza a don García y lo esconde cuando llega don Pedro. Los amantes discuten sobre los sucesos de la noche anterior y descubren que Gerardo ha huido con ayuda de Inés. La llegada inesperada de Roberto y del corregidor obliga a ocultar también a don Pedro en el aposento donde ya se encuentra don García; el encuentro provoca una pelea que hace pública la presencia de ambos galanes. La justicia prende a los dos hombres y a Roberto, y el escándalo agrava el peligro de Leonor, que recurre a su amiga Serafina para poder visitar al amado encarcelado.
En la cárcel, Ramiro conversa con don Pedro y comenta cómicamente los delitos de otros presos. Llegan Leonor y Serafina acompañadas por Roberto, y los celos y reproches entre las dos parejas complican la reconciliación. Cuando se anuncia una condena a muerte contra don Pedro, Leonor se desespera. El conflicto se resuelve con la entrega voluntaria de Gerardo, quien confiesa haber matado a Lisardo, explica cómo escapó de la casa y certifica que Leonor protegió su vida sin quebrantar el honor. El corregidor y Anselmo absuelven a don Pedro; Roberto le concede la mano de Leonor; Anselmo ofrece a Serafina a Gerardo; y don Pedro promete una hermana suya a don García. Ramiro cierra burlándose del título, pues la sucesión de males termina con inesperada rapidez.
Galán enamorado de Leonor que es detenido injustamente por la muerte de Lisardo y afronta celos, prisión y amenaza de condena antes de ser absuelto.
Dama amada por don Pedro, hija de Roberto y hermana del muerto; protege a Gerardo por palabra y caridad, resiste el matrimonio impuesto y lucha por salvar a su amante.
Caballero que mata a Lisardo en una pendencia, se oculta en casa de Leonor y termina entregándose para confesar el delito y reparar el daño causado.
Criado gracioso de don Pedro, comentarista de los peligros y equívocos de su amo y responsable del remate cómico sobre el título de la obra.
Padre de Leonor, contrario al cortejo de don Pedro y defensor severo del honor doméstico; dispone el enlace con don García y acaba perdonando al protagonista.
Pretendiente elegido por Roberto para Leonor; oculto en la casa al llegar don Pedro, participa en la pelea que revela el desorden familiar.
Hija de Anselmo, enamorada inicialmente de don Pedro y amiga de Leonor; la acompaña a la cárcel y acaba prometida a Gerardo.
Alguacil que custodia a don Pedro con consideración, padre de Serafina y figura que facilita la resolución judicial y matrimonial.
Criada de Leonor que lleva cartas, ayuda a Gerardo a escapar y desencadena con sus decisiones varias revelaciones del enredo.
Autoridad judicial que investiga el homicidio, ordena las prisiones y absuelve a don Pedro tras la confesión de Gerardo.
Núcleo del homicidio, el refugio de Gerardo, las citas amorosas y la pelea que hace pública la crisis de honor.
Primera prisión mitigada de don Pedro y lugar de encuentros con Ramiro, Inés y Serafina.
Escenario de la tercera jornada, donde confluyen amantes, padres, autoridades y el verdadero homicida para resolver el proceso.
Marco urbano de rondas, duelos, huidas y actuaciones de la justicia que vincula el enredo amoroso con el peligro público.
La protección de la honra de Leonor y de su casa determina silencios, ocultaciones, prisiones y la reparación final.
La obra contrapone la apariencia del delito de don Pedro con la culpa real de Gerardo y conduce el enredo hacia una confesión judicial.
Los sentimientos de don Pedro, Leonor, Serafina y don García chocan con decisiones paternas y sospechas que retrasan la unión de los amantes.
Don Pedro y Leonor protegen a Gerardo aun en circunstancias peligrosas, y esa obligación moral complica la búsqueda inmediata de la verdad.
El título reaparece como motivo de una escalada de desdichas que pone a prueba el valor de los personajes hasta el desenlace feliz.
Ramiro rebaja con sus comentarios la gravedad del homicidio, la cárcel y los celos, y clausura la obra con una burla metateatral.