Clodoneo
Infante de Escocia y hermano del rey; general victorioso, piadoso y honorable, arriesga su vida por los cautivos y termina matando a Euandro para vengar el ultraje hecho a su madre y restaurar el orden del reino.
Jacinto Cordero
Fecha de publicación del resumen: 18 de junio de 2026
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Cita sugerida
Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
En una Escocia regida por el tirano Euandro, llamado ya «mal inclinado», el infante Clodoneo vuelve victorioso de la guerra y entra en conflicto con su hermano cuando este quiere ejecutar a los soldados cautivos contra la palabra dada. La acción cortesana y palaciega se centra en la defensa del honor, la clemencia y la lealtad, pues Clodoneo arriesga su vida por salvar a los prisioneros, sobrevive al sorteo y luego descubre nuevas maquinaciones del rey, incluida la violencia contra Leonor y la prisión de la reina. Cuando Euandro llega a abofetear a su madre encarcelada, el infante decide vengar el agravio, lo desafía de noche en palacio y lo mata, tras lo cual el pueblo de Escocia lo proclama rey y se pone fin al gobierno del tirano.
La obra presenta en Escocia a un rey recién entronizado, Euandro, que se define desde el comienzo por su crueldad, su soberbia y su desprecio hacia cualquier freno moral. Nada más empezar se alude a varios asesinatos cometidos por él, entre ellos el de su ayo y otros grandes oficiales del reino, lo que hace que incluso su madre, la reina, lo denuncie abiertamente como tirano y explique que en el reino ya lo llaman «mal inclinado». Frente a este monarca violento aparece su hermano, el infante Clodoneo, que regresa victorioso de la guerra tras derrotar al enemigo y hacer numerosos cautivos. El relato de su campaña lo muestra como militar valeroso, pero también como jefe piadoso, pues había dado su palabra a los soldados rendidos de conservarles la vida. El conflicto central arranca cuando Euandro, indiferente al honor del infante y a las leyes de guerra, ordena colgar a los cautivos en las almenas para escarmiento público. Clodoneo, apoyado por su madre y por su prima Armisenda, intenta revocar la orden y declara que, si el rey persiste en esa crueldad, abandonará Escocia y buscará servicio en Portugal. En el mismo marco cortesano se dibujan además los amores del infante con Clavela y la función cómica de Festín, criado que acompaña con burlas y comentarios la tensión de la acción.
La disputa por la suerte de los cautivos alcanza su momento decisivo cuando Euandro, negándose a ceder ante ruegos familiares o razones de piedad, impone que la vida de los dos mil soldados se decida por medio de una rifa en la que el infante arriesga la suya. Clodoneo acepta el trance para cumplir su palabra y mantener intacto su honor de caballero y general. Los soldados, conmovidos por su nobleza, se resisten a salvarse a costa de su muerte, pero él los obliga a elegir representante y a llevar adelante el juego. La suerte le es adversa y queda condenado, aunque asume con serenidad su final, reparte su dinero y joyas y se despide de sus hombres como quien prefiere una muerte honrosa a una vida infame. Sin embargo, en la segunda jornada el rey, movido no tanto por clemencia cuanto por cálculo y presión del entorno, le perdona la vida tras las súplicas de la reina, de Armisenda y del propio infante. Ese perdón no cambia su naturaleza: pronto conspira para hacerlo matar con veneno y encarga al duque ejecutar en secreto el crimen. El duque, leal a Clodoneo, le revela el plan y llega incluso a sugerirle que se oponga al tirano, pues el reino lo estima y podría librarse de Euandro; pero el infante rechaza matar a su hermano y afirma que, aunque el rey sea mal inclinado, él quiere mostrarse bien inclinado y dejar el castigo en manos del cielo. Paralelamente, Euandro agrava su impiedad al forzar a la duquesa Leonor, vinculada amorosamente al infante, y el texto permite inferir que ella acaba dándose muerte por la violencia y la deshonra sufridas. La situación se precipita cuando, engañado por una intriga palaciega y por sus propios temores, el rey manda prender a su madre y al duque y extrema su desconfianza hacia todos.
En la jornada final la tiranía de Euandro se confirma en una audiencia judicial arbitraria, donde dicta sentencias caprichosas y crueles según su gusto personal y no según la ley. Entretanto, el infante, herido también por la noticia de la muerte de Leonor y por el encarcelamiento de la reina, sigue evitando la rebelión abierta; pero todo cambia cuando logra entrar en la prisión de su madre y la encuentra ultrajada por una bofetada que el rey le ha dado con su propia mano. Ese agravio hace imposible cualquier paciencia ulterior: la reina exige venganza, y Clodoneo concluye que Euandro ha dejado de ser verdadero rey e incluso verdadero hijo al violentar a su madre. Resuelve entonces matarlo cara a cara, no a traición, para restaurar el honor familiar. Mientras Euandro, inquieto y acosado por visiones del ayo muerto y de la duquesa Leonor, siente cercano su castigo, el infante se introduce en el salón donde el rey duerme, cierra las puertas y lo desafía abiertamente. Se produce un duelo verbal y armado en el que Clodoneo insiste en que no quiso asesinarlo dormido porque desea obrar como noble. Euandro, confundido por apariciones que interpreta como acompañantes del infante, acaba muriendo en la lucha y reconoce demasiado tarde el castigo merecido por su mala vida. Tras su muerte, el pueblo aclama a Clodoneo como libertador y nuevo rey de Escocia. El desenlace restablece el orden político y familiar: la reina queda vengada, Armisenda se perfila como esposa del nuevo monarca, se premia a los fieles y la obra concluye oponiendo al tirano destruido la figura de un rey piadoso, justiciero y legítimo.
Infante de Escocia y hermano del rey; general victorioso, piadoso y honorable, arriesga su vida por los cautivos y termina matando a Euandro para vengar el ultraje hecho a su madre y restaurar el orden del reino.
Rey de Escocia y antagonista principal; tirano cruel y arbitrario, responsable de numerosos asesinatos, de la persecución de su hermano y de la humillación de su madre, razón por la cual recibe el nombre de «mal inclinado».
Madre de Euandro y de Clodoneo; denuncia desde el comienzo la tiranía del rey, intercede por el infante y por los soldados, y su encarcelamiento y bofetada desencadenan la venganza final.
Prima del infante y figura femenina destacada en la corte; apoya a Clodoneo, media en diversos momentos de la acción y al final queda asociada a la restauración dinástica como futura consorte del nuevo rey.
Criado gracioso del infante; acompaña a Clodoneo con comentarios cómicos, pero también expresa lealtad y sirve de contrapunto popular y crítico a la violencia de la corte.
Grande del reino y consejero cercano; recibe del rey la orden de envenenar al infante, pero se la revela y se muestra partidario de librar a Escocia del tirano, por lo que acaba preso.
Dama amada por el infante en la intriga secundaria amorosa; participa en escenas de celos y de relación cortesana que humanizan al protagonista dentro del ambiente palaciego.
Duquesa vinculada amorosamente al infante; su retrato y su nombre provocan celos en Clavela, y el texto la presenta como víctima de la violencia sexual del rey, tras la cual se da muerte según se refiere en la tercera jornada.
Espacio central de la acción política y familiar, donde se desarrollan las disputas entre el rey, el infante, la reina y los cortesanos, así como las escenas de audiencia, intriga y decisión.
Lugar de encierro de la reina y del duque, y ámbito decisivo para el paso del conflicto político a la venganza personal y familiar.
Espacio del desenlace nocturno, cerrado por el infante para enfrentarse a Euandro en combate singular y darle muerte.
Lugar simbólico y operativo del mandato cruel de colgar a los soldados cautivos, que desencadena el gran conflicto de la primera jornada.
Espacio evocado en la relación militar de Clodoneo, donde se acredita su valor y se origina la cuestión de los prisioneros que luego traslada el conflicto al palacio.
Residencia campestre de la duquesa, mencionada como lugar al que acude el rey para violentarla; su función es clave en la trama de honra y en la acumulación de culpas del tirano.
La obra muestra a un rey que gobierna por capricho, violencia y miedo, despreciando la justicia, el consejo y los vínculos familiares hasta provocar su propia caída.
Clodoneo considera sagrada la promesa hecha a los soldados cautivos y prefiere arriesgar la vida antes que consentir una deshonra o faltar a su compromiso.
El contraste entre la clemencia del infante y la ferocidad de Euandro organiza toda la acción y sirve para distinguir al gobernante legítimo del tirano.
El protagonista intenta obedecer y respetar a su hermano rey, pero el agravio a la madre y la injusticia extrema lo obligan finalmente a anteponer el honor y la justicia a la sangre.
Las escenas de juicios y castigos ponen de relieve la diferencia entre una administración recta y el uso despótico de la ley según el gusto personal del monarca.
La historia de Leonor y la humillación de la reina muestran cómo la agresión contra las mujeres se convierte en detonante de la crisis moral y política del reino.
La muerte del tirano y la proclamación final de Clodoneo presentan el acceso al trono como premio a la virtud, la defensa del reino y la aceptación del pueblo.