Tamar
Infanta hija de David y centro del conflicto dramático; su compasión inicial hacia Amón facilita el engaño, luego sufre la violación y reclama públicamente justicia por su honra.
Felipe Godínez o Tirso de Molina
Fecha de publicación del resumen: 18 de junio de 2026
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Cita sugerida
Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
En la Jerusalén de David, tras la guerra contra los amonitas, Amón se enamora primero de una voz en el jardín y luego descubre que esa mujer es su hermana Tamar, pasión ilícita que lo conduce a una melancolía obsesiva. Con engaños y fingiendo enfermedad en el palacio real, Amón consigue que Tamar entre en su aposento y allí la viola, pese a sus ruegos y a la conciencia explícita de que quebranta la ley, el honor y el parentesco. Al no ejecutar David un castigo inmediato, Absalón prepara en una casa de campo la muerte de Amón para vengar a Tamar, pero después él mismo muere, de modo que el desenlace une deshonra familiar, venganza y ruina dinástica.
La acción se sitúa en la corte de Jerusalén durante el reinado de David, después de una campaña contra los amonitas. En ese contexto aparecen sus hijos Amón, Absalón y Adonías, junto con Tamar, hija del rey. Al comienzo, Amón se muestra desdeñoso con el amor y más inclinado al ocio cortesano que a la guerra, pero una serie de encuentros en el jardín del palacio altera por completo su ánimo. Oyendo cantar de noche a una dama a la que no ve con claridad, se siente repentinamente cautivado; disfrazado de hortelano se acerca con atrevimiento, le besa la mano y se lleva un guante como prenda. Más tarde descubre, durante una fiesta de bodas y máscaras, que la mujer cuya voz y presencia lo han vencido es Tamar, su propia hermana. Desde ese instante nace en él un deseo que el mismo reconoce como desatinado e ilícito, y aunque intenta apartarse de Jerusalén o dominarse, queda preso de una pasión que lo consume.
En la segunda jornada, Amón cae en una melancolía extrema que nadie en palacio logra explicar ni curar. David se inquieta por la salud de su heredero, y Tamar, movida por el afecto fraterno, le pide que le confíe la causa de su mal. Amón le miente primero, fingiendo haber amado a una princesa enemiga muerta en la guerra, y luego la persuade para que represente el papel de esa dama imaginaria, con la esperanza de aliviar su pasión mediante un fingimiento amoroso. Tamar, con inocencia y compasión, acepta durante un tiempo ese juego, creyendo que así salvará a su hermano; incluso Joab llega a sospechar escándalo, pero ella le explica que solo sigue la fantasía de un loco para apaciguarlo. Sin embargo, cuando Joab la besa y ella manifiesta su afecto por él, Amón entiende que no la posee ni siquiera en la ficción, se llena de celos y, aconsejado por Jonad, finge una enfermedad para atraerla a su aposento. David, sin advertir el peligro, manda a Tamar que le prepare comida y se la lleve. Una vez a solas, Amón rechaza sus súplicas, desprecia la ley, el parentesco y la autoridad del rey, y la fuerza violentamente, consumando la deshonra de su hermana.
La tercera jornada comienza inmediatamente después del crimen. Lejos de consolar o reparar a Tamar, Amón la expulsa con crueldad y la insulta, de modo que a la violencia se suma la humillación pública. Tamar comparece entonces ante David y toda la corte, denuncia con dolor el incesto y la violación, y pide justicia contra el príncipe. El rey queda destrozado, pero no castiga de inmediato a su hijo, vencido por la piedad paterna. Esa falta de sanción alimenta la resolución de Absalón, hermano entero de Tamar, que decide vengarla. Con disimulo invita a Amón y a otros príncipes a una fiesta campestre de esquileo en Balacor; allí, entre entretenimientos y presagios, prepara la emboscada y finalmente da muerte a Amón. Después huye, pensando incluso en rebelarse y aspirar a la corona. Poco más tarde llega la noticia de que Absalón también ha muerto de forma violenta, enredado por los cabellos en un encinar y atravesado por lanzas, castigo que el texto presenta como consecuencia de su desobediencia. La obra concluye con David llorando la pérdida de sus hijos, Tamar todavía marcada por la afrenta sufrida y la venganza cumplida solo de manera parcial, mientras Salomón queda señalado como heredero del reino.
Infanta hija de David y centro del conflicto dramático; su compasión inicial hacia Amón facilita el engaño, luego sufre la violación y reclama públicamente justicia por su honra.
Hijo mayor de David y príncipe heredero; se enamora incestuosa y obsesivamente de su hermana Tamar, la engaña con una fingida enfermedad, la viola y termina asesinado por Absalón.
Hermano de Tamar y de Amón, presentado como noble y vengador; ante la falta de castigo real decide matar a Amón para restaurar el honor de su hermana, y después muere en su huida o rebelión.
Rey de Israel y padre de los principales personajes; vencedor militar y cabeza de la familia real, su dolor y su vacilación para castigar a Amón agravan las consecuencias del conflicto.
Consejero cercano de Amón, de gran importancia en el desarrollo de la intriga, pues le propone fingirse enfermo para atraer a Tamar y dejarla a solas con él.
General de David y personaje relevante en la segunda jornada; sospecha la impropiedad entre Amón y Tamar, escucha la explicación de la infanta y aparece además como hombre amado por ella.
Marco general de la acción cortesana y política; en la capital se concentran la vida del palacio, la enfermedad de Amón, la denuncia de Tamar y el duelo final de David.
Espacio central de la intriga familiar, donde se celebran fiestas, se desarrollan los diálogos de la corte y tiene lugar el aposento en el que Amón ejecuta el engaño y consuma la agresión.
Lugar decisivo del inicio amoroso, asociado a la noche, la música y el disfraz; allí Amón oye cantar a Tamar, se acerca fingido de hortelano y nace su pasión.
Espacio cerrado y dramáticamente crucial donde el príncipe finge enfermedad, recibe a Tamar con comida preparada por ella y la viola al quedar ambos a solas.
Ámbito rural al que Absalón invita a los príncipes para disimular su plan de venganza; allí se organiza el banquete y se produce la muerte de Amón.
Espacio referido en el desenlace, donde Absalón queda prendido por los cabellos y muere atravesado por lanzas, cerrando trágicamente la cadena de violencias.
El núcleo de la obra es el deseo ilícito de Amón por su hermana Tamar y la violación que comete, presentada como crimen contra la ley, la familia y el honor.
La acción gira en gran parte en torno a la pérdida del honor de Tamar, su exposición pública y la necesidad, sentida por ella y por Absalón, de obtener reparación.
Ante la insuficiencia de la justicia del rey, Absalón asume la defensa de su hermana y transforma la afrenta en una represalia sangrienta contra Amón.
La obra muestra cómo una pasión presentada como amorosa entra en contradicción con las normas religiosas, morales y familiares, y termina destruyéndolo todo.
David sufre como padre y como rey, pero su vacilación para castigar a Amón permite que el conflicto derive en nuevas muertes y en una crisis de la casa real.
La tragedia no afecta solo a individuos aislados, sino a la descendencia de David y a la estabilidad del reino, que termina orientándose hacia la sucesión de Salomón.