Doña Elena de Alvarado
Protagonista de la comedia; ama a don Juan, sufre las consecuencias del duelo con don Diego y viaja secretamente a Madrid, donde adopta varios disfraces para probar la fidelidad de su galán y defender su honor.
Juan Pérez de Montalbán
Fecha de publicación del resumen: 18 de junio de 2026
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Cita sugerida
Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
En Valladolid, probablemente en tiempo contemporáneo al de la escritura, los celos provocados por el acoso de don Diego a doña Elena llevan a un duelo en el campo, a la muerte de don Diego y a la huida de don Juan a Madrid. Ya en Madrid, don Juan se oculta en casa de Lisardo mientras cree que Elena está en un convento, sin saber que ella ha viajado también allí y lo observa mediante los disfraces de toquera vizcaína, dama casada y noble principal. La trama se resuelve cuando Elena revela su identidad, prueba la fidelidad de don Juan, aparta a Flora de él en favor de Lisardo y restablece el honor y las uniones amorosas al final de la comedia.
La acción se inicia en Valladolid, donde doña Elena de Alvarado sale al campo con su criada Beatriz para hablar en secreto con don Diego y pedirle que cese en una persecución amorosa que compromete su honra, pues ella ama ya a otro galán, don Juan de Luna. Don Diego, lejos de obedecer, se obstina y declara que quiere descubrir y desafiar al rival. Don Juan llega a ver a Elena hablando con su enemigo y, dominado por los celos, interpreta la escena como prueba de mudanza. Aunque Elena intenta explicarse y afirma que solo ha salido para apartar a don Diego, don Juan no la cree. Poco después, provocado por los celos y por el deseo de vengar su agravio, reta a don Diego; según cuenta después, ambos se baten y don Diego muere. Ante el peligro de la justicia y de las represalias familiares, don Juan huye precipitadamente de Valladolid y se dirige a Madrid con su criado Luquete. Paralelamente se presenta otra intriga amorosa: Lisardo, amigo de don Juan, ama a Flora, dama madrileña que se precia de no creer en los hombres ni quererlos, aunque su dureza acabará cediendo al contemplar la aparente firmeza de don Juan hacia Elena.
En Madrid, don Juan vive oculto en casa de Lisardo, temeroso de los parientes de don Diego, y mantiene correspondencia con Elena, a quien cree retirada en un convento. Elena, sin embargo, también ha salido secretamente de Valladolid, ayudada por Beatriz, Magdalena y el viejo Feliciano, y ha urdido una compleja ficción: hace creer a su tío y a la ciudad que permanece recogida, mientras ella viaja a Madrid para observar por sí misma la conducta de don Juan. Para ello adopta varios disfraces y nombres. Primero aparece como toquera vizcaína, bajo identidad fingida, y entra en casas vendiendo tocas; así consigue encontrarse con Flora cuando don Juan está allí y comprueba con dolor que su amado trata con otras mujeres. Después se presenta también como doña Antonia de la Cerda, supuesta casada cuyo marido está ausente, y como doña Elena de Peralta o Leonor de Peralta, según exigen sus engaños. Don Juan queda desconcertado por la extraordinaria semejanza entre esas mujeres y Elena, pero se tranquiliza cada vez que recibe cartas que parecen proceder del convento. Mientras tanto, Elena multiplica los artificios para probarlo: le envía recados como si procedieran de otras damas, lo hace comparecer en casa de Flora y escucha, escondida o disfrazada, lo que él dice de ella y de las demás. El conflicto central pasa así de los celos iniciales a una serie de pruebas sobre la constancia, la verdad amorosa y la capacidad de engaño dentro del amor cortesano.
En la tercera jornada, Elena lleva su estrategia hasta el extremo. Disfrazada como dama principal, comparece ante Flora y le relata la supuesta historia de don Juan como hombre mudable que ha atendido a varias mujeres a la vez; con ello logra que Flora, ya inclinada hacia la idea de un amor firme, se desengañe de don Juan y vuelva sus ojos hacia Lisardo. Don Juan escucha parte de estas revelaciones y queda cada vez más confundido entre la sospecha de estar ante Elena y la imposibilidad de conciliar esa hipótesis con las cartas que sigue recibiendo. Cuando luego le llega noticia de Valladolid de que el tío de Elena intenta casarla con otro pariente, decide partir de inmediato para remediarlo. Ese anuncio precipita el desenlace: delante de varios personajes, la propia Elena, aún bajo el nombre de Luisa o de la toquera, le pide que no se vaya; al no conseguirlo por ese camino, se descubre finalmente y explica que ella misma ha sido la dama perseguida, la casada, la toquera vizcaína y la mujer que lo ha puesto a prueba en Madrid. Don Juan reconoce entonces que su intuición no lo engañaba, declara de nuevo su amor y recibe la mano de Elena. Flora, desengañada de don Juan, escoge a Lisardo como amante verdaderamente constante. La comedia concluye con la restauración de las parejas y con el triunfo del ingenio femenino de Elena, que ha sabido defender su honor, comprobar la lealtad de su galán y gobernar la intriga hasta su resolución feliz.
Protagonista de la comedia; ama a don Juan, sufre las consecuencias del duelo con don Diego y viaja secretamente a Madrid, donde adopta varios disfraces para probar la fidelidad de su galán y defender su honor.
Galán principal, enamorado de Elena; mata a don Diego en un duelo nacido de los celos y se refugia en Madrid, donde queda enredado en los engaños y pruebas urdidos por Elena.
Amigo de don Juan y enamorado constante de Flora; acoge a don Juan en Madrid y termina siendo correspondido cuando Flora se desengaña de la inconstancia del otro galán.
Dama madrileña que al principio presume de desdeñar a todos los hombres, pero se siente atraída por la aparente firmeza amorosa de don Juan y finalmente se inclina hacia Lisardo.
Pretendiente importuno de Elena; su persecución amorosa provoca el conflicto inicial y muere en duelo a manos de don Juan.
Criada y confidente de Elena; la acompaña en Valladolid y en Madrid, participa en los disfraces y en la ejecución de las pruebas contra don Juan.
Criado de don Juan; sirve de mensajero, comentarista cómico y acompañante de su amo en la huida, el ocultamiento y los enredos madrileños.
Mujer que ayuda a Elena en Madrid y hace posible el disfraz de toquera, facilitándole la entrada en distintas casas y el contacto con los personajes.
Viejo acompañante y auxiliar de Elena en su viaje a Madrid; escucha la relación de sus planes y colabora en el mantenimiento del secreto.
Amigo de Lisardo y personaje secundario que lo acompaña en sus escenas y ayuda, ya al final, en los preparativos del viaje de don Juan.
Espacio central de la mayor parte de la acción; allí se oculta don Juan, vive Flora, reside Lisardo y se desarrollan los disfraces, visitas, recados y pruebas concebidos por Elena.
Lugar de origen del conflicto amoroso y de honor; en sus calles y alrededores se sitúan el acoso de don Diego, los celos de don Juan, el duelo y la posterior huida.
Espacio decisivo del comienzo, donde Elena habla con don Diego, don Juan malinterpreta la escena y después se produce el desafío mortal entre los dos hombres.
Refugio de don Juan durante su destierro voluntario y lugar desde el que se organizan salidas, se reciben cartas y se concentran varias confusiones sobre la identidad de Elena.
Escenario fundamental de la intriga madrileña; allí coinciden don Juan, Lisardo, Flora y la falsa toquera, y allí Elena pone en marcha varias de sus pruebas y revelaciones.
Espacio más referido que visto en escena; funciona como cobertura epistolar para hacer creer que Elena sigue recogida en Valladolid mientras en realidad actúa en Madrid.
Ámbito móvil y urbano que permite a Elena circular por Madrid sin ser reconocida y observar a don Juan en distintos contextos sociales.
La acción gira en torno a la necesidad de comprobar si don Juan permanece fiel a Elena durante la ausencia y entre nuevas tentaciones en Madrid.
Elena intenta proteger su fama frente al acoso de don Diego, el escándalo del duelo y los riesgos que implican sus propios desplazamientos y disfraces.
Los celos de don Juan al ver a Elena con don Diego y los posteriores equívocos de identidades desencadenan la mayor parte de los conflictos de la comedia.
Elena adopta sucesivamente varias apariencias y nombres, mostrando cómo el disfraz sirve para investigar, engañar y gobernar la acción dramática.
La protagonista resuelve con astucia problemas que la autoridad masculina no soluciona y consigue dirigir cartas, recados y encuentros hasta alcanzar el desenlace deseado.
La obra contrapone el amor firme, que acaban representando Elena y Lisardo, a la sospecha de inconstancia que pesa sobre don Juan y sobre los hombres en general.
El enfrentamiento entre don Juan y don Diego muestra cómo la competencia amorosa puede desembocar en duelo, muerte, fuga y peligro judicial.