Roberto
Protagonista de la obra: noble vinculado al rey de Escocia, desterrado de su patria, vencedor en los torneos de Nápoles, esposo de Arnalda, padre de Florinda y finalmente restaurado en su honra y en su poder.
Diego Váez Artús
Fecha de publicación del resumen: 18 de junio de 2026
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Cita sugerida
Cuéllar, Álvaro. "Resúmenes asistidos por modelos de lenguaje para un vasto corpus de obras literarias del Siglo de Oro". En: El teatro del Siglo de Oro en el horizonte de las humanidades digitales. Peter Lang, 2026 (en prensa).
En una Nápoles cortesana y guerrera, Roberto, noble desterrado de Escocia, vence en unos torneos, se casa con la infanta Arnalda y es nombrado heredero, mientras rechaza la amenaza de un rey musulmán que pretendía la misma alianza. Tras la guerra y un viaje por mar, Arnalda parece morir al dar a luz a Florinda, que es criada en secreto en una aldea; años después, cuando va a ser reconocida en la corte, Clenardo la rapta y unos moros la capturan en la costa. La acción se desplaza luego entre Argel, un convento y la ciudad de Nápoles: Roberto halla a Florinda, Arnalda reaparece viva, el usurpador cae y la obra concluye con restitución política, conversiones y matrimonios.
La obra comienza en Nápoles, donde un caballero desconocido vence en las fiestas y torneos convocados en torno a la mano de la infanta Arnalda. El duque, movido por los celos y por su propia pretensión matrimonial, intenta matarlo, pero el rey detiene el enfrentamiento y exige al vencedor que declare su identidad. El desconocido se presenta como Roberto, conde y pariente del rey de Escocia, expulsado de su patria tras enamorarse de su prima, una infanta escocesa a la que su padre quería casar según la resolución de un enigma. Roberto cuenta cómo penetró secretamente en la fortaleza donde ella estaba recluida, cómo descubrió la respuesta al enigma y cómo, al sospechar el rey de sus amores, fue perseguido como traidor. Tras herir a un príncipe rival y huir por mar, llegó a Nápoles, entró en los torneos con nombre encubierto y obtuvo la victoria. Impresionado por su nobleza y valor, el rey de Nápoles lo elige heredero y esposo de Arnalda. Poco después llega un embajador del rey de Túnez o Argel, según el texto transmitido, para pedir la mano de la infanta; al ser rechazada la propuesta por razones religiosas y por el reciente matrimonio, amenaza con una guerra inmediata. Roberto acepta el desafío, se dispone a reinar y organiza la defensa del reino, mientras el ambiente festivo de la boda convive con la inminencia del ataque musulmán.
Antes de partir contra el enemigo, Roberto recibe una carta de su prima de Escocia, donde se le comunica la muerte del rey y la usurpación del reino por un irlandés, además del peligro que corre la propia princesa. Dividido entre el deber militar en Nápoles y la obligación familiar en Escocia, decide confiar el gobierno napolitano a Henrrique y preparar una doble respuesta: rechazar al invasor y auxiliar luego a su linaje escocés. Arnalda insiste en acompañarlo pese a estar encinta, y finalmente embarca con él. Mientras tanto, la embarcación o la expedición sufre un trance decisivo: Arnalda da a luz en el mar a una niña, Florinda, y muere poco después, al menos según creen los presentes. Roberto, para salvar a la recién nacida de futuros peligros, la entrega a Rosela y a un anciano llamado Luciano, con orden de criarla en una aldea sin revelar su origen. En la segunda jornada, transcurridos unos doce años, Florinda vive como aldeana, aunque su porte noble la distingue. El rey Roberto, ya restablecido en su poder, ordena llevarla a la corte y reconocer públicamente su condición de infanta. Sin embargo, Clenardo, hijo de Henrrique, enamorado de ella desde la vida aldeana, teme perderla cuando recobre su rango y decide raptarla antes de su entrada solemne en la ciudad. La conduce hacia la costa con intención de embarcarla y huir, pero durante la fuga la abandona momentáneamente para buscar ayuda y en ese instante unos moros la capturan y la llevan cautiva por mar. Henrrique intenta perseguirlos y se desespera por la doble deshonra: la acción traidora de su hijo y la pérdida de la hija del rey. Cuando Roberto regresa victorioso de Escocia, en vez de celebrar su entrada en Nápoles recibe la noticia de la desaparición de Florinda y, fuera de sí, manda prender a Henrrique y se aleja nuevamente consumido por la desgracia.
La tercera jornada presenta las consecuencias de ese desastre. Clenardo, arrepentido y acompañado del gracioso Titiritano, sabe que su padre está preso por culpa suya y se dispone a liberarlo. Paralelamente, en Argel Florinda vive cautiva con el nombre de Narcisa, codiciada por el rey musulmán, mientras Jarife, un capitán moro noble y leal, se enamora de ella y termina inclinándose hacia el cristianismo. Roberto también ha llegado allí prisionero, pues fue en busca de su hija y cayó en manos de sus enemigos; Jarife, recordando la generosidad que Roberto le mostró en Nápoles, lo libera, reniega del islam y se une a él. Florinda, sin saber al principio quién es, canta su historia; Roberto la reconoce por ese relato y padre e hija se reencuentran. A la vez, se aclaran otras identidades: en un convento se descubre que Arnalda no murió, sino que fue salvada del mar y ha vivido retirada con nombre religioso; además, Jarife resulta ser Astolfo, napolitano o italiano criado entre moros, circunstancia que permite integrarlo finalmente en el mundo cristiano. Clenardo consigue sacar de prisión a Henrrique, la reina sale del convento para encabezar la recuperación del reino, y Nápoles se subleva contra el duque usurpador Alejandro. Durante el asalto a la ciudad, el tirano muere y Roberto recobra su corona. El desenlace reúne a la familia dispersa: Roberto recupera a Arnalda y a Florinda, perdona a Henrrique y a Clenardo, y consiente el matrimonio de este con Florinda. Astolfo recibe el reino de Escocia y ha de casarse con la infanta de aquel reino, de modo que las sucesivas desdichas se resuelven felizmente en restauración dinástica, conversiones, perdones y bodas múltiples.
Protagonista de la obra: noble vinculado al rey de Escocia, desterrado de su patria, vencedor en los torneos de Nápoles, esposo de Arnalda, padre de Florinda y finalmente restaurado en su honra y en su poder.
Infanta de Nápoles y esposa de Roberto. Su matrimonio desencadena conflictos políticos y bélicos; se la cree muerta tras el parto en el mar, pero reaparece viva al final después de haber sido salvada y retirada en un convento.
Hija de Roberto y Arnalda, nacida en el mar y criada ocultamente en una aldea. Su identidad como infanta se descubre más tarde; es raptada por Clenardo, capturada por moros y recuperada al final.
Hijo de Henrrique y enamorado de Florinda. Su rapto precipitado de la joven provoca la catástrofe central, aunque después se arrepiente, libera a su padre y termina casándose con ella.
Leal amigo y servidor de Roberto, nombrado gobernador de Nápoles en ausencia del rey. Sufre prisión por la culpa de su hijo, pero permanece fiel y es perdonado en el desenlace.
Capitán moro de gran nobleza que primero combate contra Nápoles y luego libera a Roberto en Argel. El texto permite inferir que es en realidad Astolfo, de origen cristiano, y su conversión resulta decisiva para la solución final.
Duque usurpador y principal antagonista en la fase final. Ambiciona el trono de Nápoles, gobierna tiránicamente durante la ausencia de Roberto y muere cuando la ciudad se subleva.
Gracioso y criado vinculado a Roberto y luego a Clenardo. Aporta alivio cómico, participa en varias intrigas y ayuda de forma práctica a la liberación de Henrrique.
Mujer de confianza que cría a Florinda en la aldea por mandato de Roberto. Interviene en el reconocimiento del origen de la muchacha y mantiene una línea amorosa secundaria con Titiritano.
Espacio central de la acción política y cortesana. Allí se celebran los torneos iniciales, se produce el matrimonio de Roberto y Arnalda, se organiza la defensa frente a los moros y se resuelve finalmente la restauración del reino.
Ámbito decisivo de tránsito, peligro y separación. En él Roberto huye de Escocia, Arnalda da a luz y es dada por muerta, Florinda es expuesta al riesgo desde su nacimiento y más tarde es capturada por los moros.
Lugar del cautiverio de Florinda y de la prisión de Roberto en la tercera jornada. Funciona como espacio de prueba, de conflicto religioso y de revelaciones identitarias.
Espacio de ocultación y crianza humilde de la infanta. Sirve para contrastar la vida rústica con la nobleza innata del personaje y para desarrollar el amor entre Florinda y Clenardo.
Marco de origen del protagonista y de una parte importante del conflicto dinástico. Aunque gran parte de sus hechos se narran retrospectivamente, el reino explica el destierro de Roberto y la posterior redistribución final del poder.
Lugar de retiro en el que se conserva viva Arnalda bajo otro nombre. Su aparición desde este espacio permite recomponer la familia y legitimar el desenlace.
La trama enlaza pérdidas extremas —destierro, separaciones, cautiverios y falsas muertes— con una resolución feliz en la que se recuperan familia, honra y poder.
La obra gira en torno a quién debe ocupar legítimamente el trono en Nápoles y en Escocia, y presenta la lucha contra quienes intentan apoderarse del reino por fuerza o engaño.
Los torneos, los raptos, las promesas y los enlaces finales muestran cómo los afectos personales se mezclan continuamente con los intereses políticos y familiares.
Los combates entre cristianos y musulmanes, las embajadas, las amenazas de invasión y el cautiverio en Argel estructuran una parte esencial de la acción dramática.
Varios personajes viven disfrazados, encubiertos o ignorantes de su verdadero origen, y la acción avanza mediante revelaciones progresivas de nombre, linaje y condición.
El desenlace no solo castiga al tirano, sino que incorpora la misericordia hacia personajes culpables o ambiguos y destaca la conversión de Jarife/Astolfo como signo de reconciliación.